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Esoterismo

El documento describe el esoterismo masónico como un proceso de introspección y búsqueda espiritual basado en principios como la correspondencia entre el microcosmos y el macrocosmos. El esoterismo masónico se transmite a través del simbolismo constructivo y rituales que activan arquetipos en el subconsciente. El objetivo es la construcción del templo interior y la fraternidad universal entre los hombres.

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Esoterismo

El documento describe el esoterismo masónico como un proceso de introspección y búsqueda espiritual basado en principios como la correspondencia entre el microcosmos y el macrocosmos. El esoterismo masónico se transmite a través del simbolismo constructivo y rituales que activan arquetipos en el subconsciente. El objetivo es la construcción del templo interior y la fraternidad universal entre los hombres.

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Esoterismo y Masonería
El concepto común de esotérico se refiere a “el interior”, lo que está adentro, reservado. Este concepto por sí
mismo se opone a exotérico, es decir, a lo accesible al vulgo. Además, lo esotérico es como “la doctrina que los
filósofos de la antigüedad comunicaban a un corto número de discípulos” y, a su vez, lo exotérico se refiere a
aquella parte de la doctrina manifestada públicamente. Sin embargo, el esoterismo es una doctrina que no sólo
perteneció a los filósofos antiguos sino que ha pervivido en el tiempo y se encuentra viva entre nosotros. El
esoterismo es una filosofía cuya característica exterior corresponde a conocimientos transmitidos de manera
privilegiada entre maestro y discípulo o neófito y, de forma reservada, a los miembros de una cofradía o escuela
de conocimiento oculto. Su característica interior o velada es de tipo operativo o pragmático, al constituir un
método o vía de trabajo cuya materia prima es el interior del ser o la persona misma. Se reconoce cuatro fuentes
esotéricas que podrían considerarse como pilares de estas doctrinas, a saber, el Pitagorismo, el Hermetismo, la
Alquimia y la Cábala.
El alma de la Masonería, su aspecto subjetivo, se vivencia en el campo de lo interno, de lo profundo: el
campo del ser; es decir, de lo esotérico, de lo reservado a los iniciados. Se trata de una vivencia de trascendencia,
por ende excede el campo puramente racional. Pero exceder lo racional no significa que sea irracional, sino
transracional. Significa, además, que integra la razón y la fe en un nivel superior de comprensión.

         Conceptualizamos el esoterismo masónico como el proceso de introspección interior, de búsqueda y vivencia


espiritual, que se funda en principios tales como: correspondencia, analogía y sintonía entre el microcosmo y el
macrocosmo, entre lo interno y lo externo, entre el mundo y el hombre, entre la materia y el espíritu; proceso que
obedece a leyes naturales. Esa armonía, esa sintonía que debe existir entre la percepción humana del microcosmo y
del macrocosmo es lo se puede llamar la sabiduría del camino del medio, la sabiduría del sendero iniciático.
Sendero que debemos recorrer de la mano de las dos grandes capacidades con que Dios privilegió al hombre: la
inteligencia racional y la inteligencia intuitiva: la razón y la fe.
         No puede, no debe haber incompatibilidad entre aquello que creemos a través de la luz sobrenatural de la fe y
aquello que conocemos por medio de la luz natural de nuestra inteligencia o ciencia. Afirmar la razón contra la fe o
afirmar la fe contra la razón son, paradójicamente, actos de fe absurdos. Y la auténtica fe nunca es absurda, como la
razón verdadera nunca es incrédula. Lo verdaderamente absurdo es cortar el diálogo entre fe y razón.

       La doctrina masónica postula la existencia de una fe iniciática que se nutre de la razón y de la intuición, y que
nos lleva a la evidencia cierta de la existencia del Gran Arquitecto del Universo.

       No obstante, debemos reconocer que el camino de la fe iniciática no está exento de aptitudes fundamentalistas.
Porque cuando se resta importancia, se desmerece o se ignora el papel de la inteligencia intuitiva (la fe) en la
búsqueda de la Verdad, podemos caer en el racionalismo; pero cuando se adopta la posición contraria, y se
considera que el papel de la razón es irrelevante, podemos caer en el fideísmo. Ambos fundamentalismos son
negativos para nuestro progreso en el camino iniciático.
      Las enseñanzas esotéricas en la Orden Masónica se trasmiten a través del simbolismo constructivo, fundado en
los significados de las herramientas de los constructores de edificios. El verdadero fundamento del simbolismo
constructivo es la correspondencia que existe entre todos los órdenes de la realidad que los liga uno al otro. Se
extiende desde el orden natural, tomado en su conjunto, al orden sobrenatural en sí mismo. En virtud de esa
correspondencia, la naturaleza en su totalidad es, en sí misma, un símbolo.
      Un antiguo maestro expresó: “el Universo no es más que la cara visible de Dios”.Dentro del concepto de
símbolo incluimos el Ritual, que es el símbolo en acción. El Ritual es el vehículo de transmisión de una influencia
espiritual que opera el proceso de transformación subjetiva en lo más profundo del iniciado.

      Los Rituales como actos humanos conscientes activan los arquetipos que moran en el subconsciente del hombre
e iluminan su interior, de ahí la importancia que los mismos sean practicados en forma justa y perfecta.

      El simbolismo constructivo, como método masónico de transmisión del conocimiento, es uno de los principios
fundamentales de la Orden (Landmarks); y, según la tradición masónica, tiene su génesis en el Templo de Jerusalén,
construido por el Rey Salomón hace 3.000 años.

     El Templo de Jerusalén expresa arquitectónicamente el matrimonio sagrado entre la Tierra y el Cielo, pues su
construcción se efectuó conforme al modelo cósmico. Según este modelo, el mundo terrestre aparece como el
reflejo del mundo celeste, y en íntima comunión con él. Geométricamente, esa unión se expresa mediante dos
triángulos entrelazados: el uno siendo reflejo del otro, figura que es conocida como “Sello de Salomón” o “Estrella
de David”.

     El Templo de Salomón está en la esencia misma de la Masonería, que actualiza permanentemente su contenido
espiritual a través de sus ritos y símbolos, empezando por la propia logia, que tiene en él su modelo o prototipo.

     En definitiva, para los masones, la arquitectura es el arte de las artes, y significa construir de acuerdo con el
diseño (el Templo de Salomón) y la finalidad (el perfeccionamiento espiritual y el servicio a la humanidad, de
acuerdo al mandato bíblico: “amarás al prójimo como a ti mismo”).

    La arquitectura continúa siendo el arte de las artes, al margen que se esté construyendo un edificio, como en la
Masonería operativa, o que se esté planificando una vida humana, como sucede en la Masonería especulativa.
    Según la creencia masónica, implícita en su esoterismo, la ciencia de cómo se construyó un edificio real
proporciona la sabiduría de cómo construir un templo espiritual en la propia alma (Templo interno donde mora la
Divinidad) y colectivamente para el conjunto de la humanidad (Templo de Fraternidad Masónica Universal que
albergue a todos los hombres del mundo de buena voluntad).

    El esoterismo masónico, a través del camino iniciático, no busca la iluminación, como sinónimo de perfección,
por la perfección misma; sino, también, como medio de servir a la Humanidad. La Masonería, a diferencia de otros
esoterismos, no cree en la utopía de que la Humanidad será perfecta cuando todos los hombres lo sean (iluminados),
sino que aspira a que sus adeptos se apliquen simultáneamente a la construcción del Templo interior y colaboren
conscientemente en la construcción del Templo exterior de la Fraternidad Masónica Universal, basado en el
concepto de que todos los hombres (no solamente los masones) son hijos del mismo Padre (Dios) y, por ende,
hermanos.
    La Fraternidad es el perfume de la flor del amor. Sin Fraternidad no hay Masonería y el llamado masón se
transforma en un profano con mandil.El esoterismo masónico se distingue, además, de los otros esoterismos por
adoptar el simbolismo constructivo como método de trasmisión del conocimiento.

    El esoterismo masónico no riñe con los sistemas filosóficos ni con los científicos, los abstrae por medio de sus
símbolos y alegorías. La ciencia tiene un lenguaje propio, un método particular. El esoterismo masónico tiene otro
lenguaje. La ciencia no es simbólica, es positiva; su método no es iniciático. Es diferente aprender física cuántica a
ser exaltado al sublime grado de Maestro Masón. Grandes científicos, que también fueron masones, jamás pusieron
en duda esta verdad. Su formación científica no riñó con su formación masónica; por el contrario, se
complementaron. Eran mejores científicos y mejores seres humanos.

   Para ellos, como para todo verdadero masón, el discurso interior del hombre (microcosmo) y el exterior
(macrocosmo) se corresponde en una cosmovisión armónica de Dios, el Hombre y el Universo.
 Conclusión:

El principio masónico que coincide de forma manifiesta con el esoterismo es el de la perfectibilidad del ser
humano o materia filosófica. En primer lugar, no se trata de mejorar a cualquier materia, sino que ésta es escogida
mediante un riguroso proceso de selección y se la invita a participar de forma consciente y voluntaria en el proceso
gradual de la Gran Obra. Morir, nacer, construir y volver a morir, son etapas sucesivas de un método del cual la
Orden es la depositaria actual.

La adopción de sus principios es libre y voluntaria y carece de sentido si no cuenta con la necesidad de o la
voluntad del adepto. El concepto de conocimiento descarta la idea de llenarse de información o instrucciones.
Conocer no es adoptar o adherir a una teoría o forma específica de conocimiento. Conocer sería disponer de una
visión lo más total o global posible, con independencia de criterio, con creatividad. El conocimiento no sería un
proceso necesariamente racional o lineal. No se conocería necesariamente cuando uno quiere, sino, mas bien el
conocimiento sería una manifestación o apertura de luz interior para captar lo que ya está dado. Esto requiere un
entrenamiento o preparación psíquica o estado de espíritu. El conocimiento no podría transmitirse o entregarse
como quien enseña un tema cualquiera. Sería un proceso gradual, durante el cual se van creando las condiciones
para que se produzca la manifestación al individuo. Este proceso incluye la iniciación, los símbolos, los ritos, la
sustitución analógica.

Bibliografía:

 Dal Monte, Antenor (1957). La Iniciación-Instrucción para el mejoramiento de los masones. Montevideo:
Ediciones de la Fe.
 Aldo Lavagnini. MANUAL DEL APRENDIZ – 2ª Edición. Editorial Kier. Buenos Aires – Argentina
2017

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