2da Semana
PSICOTERAPIA GESTALT: CONCEPTOS, PRINCIPIOS Y TÉCNICAS
El Enfoque Gestáltico (EG) es un enfoque holístico; es decir, que percibe a los objetos, y en especial
a los seres vivos, como totalidades. En Gestalt decimos que "el todo es más que la suma de las
partes". Todo existe y adquiere un significado al interior de un contexto específico; nada existe por sí
solo, aislado.
Qué es la psicoterapia Gestalt:
Definicón
La psicoterapia Gestalt es uno de los modelos encuadrados en el movimiento de psicología
humanista. Fritz y Laura Perls, dos de los pioneros de esta terapia, la definen como la filosofía de lo
obvio, en cuanto su objetivo es captar lo que es evidente en un momento dado.
Para hacer la correcta definición de Gestalt, es importante saber que frecuentemente se le asocia
expresiones como “terapia de darse cuenta”, “terapia de contacto” o “terapia del aquí y ahora”. Así, el
objetivo primordial consiste en ayudar a la persona a que tome consciencia (tanto a nivel cognitivo
como emocional) de cómo esquiva una parte de una realidad, que le puede parecer traumática. La
función del terapeuta será disponer a la persona a enfrentar cosas desagradables, es decir ayudarle
para que adquiera un buen contacto con su realidad.
Bases de la Terapia y el nstituto Gestalt
Gestalt es un término alemán, sin traducción directa al castellano, pero que aproximadamente significa
"forma", "totalidad", "configuración". La forma o configuración de cualquier cosa está compuesta de
una "figura" y un "fondo". Por ejemplo, en este momento para usted, las letras constituyen la figura y
los espacios en blanco forman el fondo; aunque esta situación puede invertirse y lo que es figura
puede pasar a convertirse en fondo.
El fenómeno descrito, que se ubica en el plano de la percepción, también involucra a todos los
aspectos de la experiencia. Es así como algunas situaciones que nos preocupan y se ubican en el
momento actual en el status de figura, pueden convertirse en otros momentos, cuando el problema o
la necesidad que la hizo surgir desaparecen, en situaciones poco significativas, pasando entonces al
fondo. Esto ocurre especialmente cuando se logra "cerrar" o concluir una Gestalt; entonces ésta se
retira de nuestra atención hacia el fondo, y de dicho fondo surge una nueva Gestalt motivada por
alguna nueva necesidad. Este ciclo de abrir y cerrar Gestalts (o Gestalten, como se dice en alemán)
es un proceso permanente, que se produce a lo largo de toda nuestra existencia.
Objetivos de la Terapia Gestalt
Para la terapia Gestalt el terapeuta es su propio instrumento y, a su vez, prioriza la improvisación por
encima de un corpus de técnicas de intervención pautadas y corroboradas experimentalmente. La
insistencia en que la terapia es tanto un arte como una ciencia presupone que la improvisación y la
creatividad están al servicio de los fines terapéuticos, y se necesitan no sólo la intuición del terapeuta,
sino la asimilación de un profundo conocimiento teórico que permita emerger esa intuición de forma
adecuada. Cuando hablamos de la psicoterapia Gestalt, sus conceptos, principios y técnicas, es
indispensable poner el foco en los objetivos, estos son los siguientes:
1. La finalidad del modelo es madurar
El fin de la terapia es crecer y madurar. Podríamos comprender que madurar es seguir el consejo de
Píndaro, “llegar a ser lo que eres”. Perls describe el proceso de maduración diciendo que se trata “de
convertir a las personas de cartón en personas de verdad”. Rank entiende a la persona madura como
el “artista creador” o Erich Fromm como una persona que vive desde el “ser” y no desde el “tener”, en
definitiva una persona madura es un “líder sin ser rebelde” (Fritz Perls) y como es capaz de vivir en
relación a su propio centro no necesita vivir apoyándose en cosas.
2. Atreverse a crecer
El precio para lograr el proceso de maduración es aceptar con honestidad las situaciones
desagradables. No crecemos porque los miedos nos atenazan en un estado de infantilismo y nos
impide buscar alternativas para dar respuestas a las dificultades que se nos plantean.
Podríamos plantear que se trata de “tomar el toro por los cuernos”, con la conciencia que cada
torero tiene su peculiar forma de torear los envistes de sus propias vivencias. El terapeuta no tiene
una función interpretativa, como en el psicoanálisis, sino una tarea cuestionadora. Como la mayéutica,
que nos legó Sócrates, se trata de sacar a la luz todo aquello que nos pertenece, tanto las alegrías
como las tristezas, a través de preguntas. Con las preguntas se trata de “mirar desde un determinado
punto de observación” para descubrir nuevas perspectivas de la realidad propia y ajena. Una vez
hemos sido capaces de ver nuevas perspectivas se trata de tomar las decisiones, de ser protagonistas
de nuestro propio guión de vida.
3. El proceso de crecimiento
Todos hemos experimentado necesidades simultáneas y hemos prestado atención preferente a
aquella que nos resulta más indispensable para sobrevivir. Ciertamente, podemos encontrar personas
que en nombre de la libertad de su pueblo o la lucha contra los infieles sea capaz de sacrificar su
propia existencia biológica, pero habitualmente parece que hay dos tendencias básicas en toda
criatura viva: sobrevivir y crecer. Así, que en un momento dado pueden concurrir varias necesidades
la vez y darse en el ambiente varios elementos para satisfacer alguna de ellas y no darse elementos
para satisfacer otras.
Heráclito comprendió el flujo vital cuando sentenció “que no puedes bañarte dos veces en el mismo
río”. No podemos bañarnos en las mismas aguas, aunque si podemos darnos cuenta –awareness- de
las aguas que surcamos y, en gran medida, somos responsables de nuestra singladura. Mientras
nadamos vamos satisfaciendo nuestras necesidades, a la vez que alimentamos nuestra chepa de
sinsabores. Nuestra chepa de sinsabores se nutre de las necesidades no cubiertas o de las
interrupciones en el ciclo gestáltico de satisfacción de necesidades.
4. El ciclo gestáltico de satisfacción de necesidades
El ciclo gestáltico tiene siete fases:
1. La fase de las sensaciones es una fase corporal y pasiva, que se define por los estímulos que afectan
a nuestros sentidos.
2. La segunda fase es la de conciencia, en donde se interpretan las sensaciones e intervienen factores
cognitivos y emocionales.
3. La tercera fase es la de energitización en la cual surgen una serie de elementos volitivos y afectivos
que energetizan al sujeto, a través del movimiento interno emocional, presionándolo hacia la
consecución de la meta.
4. La cuarta fase es la de la acción en la que el sujeto pretende un cambio en relación con el
ambiente.
5. La quinta fase es la de contacto, en ella se produce el encuentro intenso con el elemento del
ambiente que se había seleccionado.
6. La sexta fase es la de satisfacción, que una vez se ha satisfecho la necesidad aparece una
sensación de homeostasis, calma y consumación del proceso con la resolución del problema.
7. Por último, la fase de retirada en donde se produce una mutación energética que conduce al
abandono del objeto de contacto, es decir, una especie de “digestión de la experiencia”.
Bases de la psicoterapia Gestalt
El Enfoque Gestáltico ha recibido la influencia de las siguientes corrientes:
El psicoanálisis de Freud, retomando y reformulando su teoría de los mecanismos de
defensa de Anna Freud y el trabajo con los sueños.
La filosofía existencial, de la que rescata la confianza en las potencialidades inherentes al
individuo, el respeto a la persona y la responsabilidad.
La fenomenología, de la que toma su apego por lo obvio, por la experiencia inmediata y
por la toma de conciencia (insight).
La psicología de la Gestalt, con su teoría de la percepción (figura-fondo, Ley de la buena
forma, etc.).
Las religiones orientales, y en especial el Budismo Zen.
El psicodrama, de J.L. Moreno, del que adopta la idea de dramatizar las experiencias y los
sueños.
La teoría de la coraza muscular de W. Reich.
La teoría de la Indiferencia Creativa, de Sigmund Friedlander, de la que extrae su teoría
de las polaridades.
La terapia sistémica y las constelaciones familiares
El EG no es sólo la suma o la yuxtaposición de las doctrinas y enfoques antes mencionados, sino
su integración creativa, su elevación a un nuevo plano, llevada a cabo por Fritz Perls, creador del
Enfoque Gestáltico.
El hecho de darse cuenta o Awareness
Este es el concepto clave sobre el que se asienta el EG. En pocas palabras darse cuenta es entrar en
contacto, natural, espontáneo, en el aquí y ahora, con lo que uno es, siente y percibe. Es un concepto
semejante en algo al de insight, aunque es más amplio; una especie de cadena organizada de insights.
Existen tres Zonas del Darse Cuenta o Awareness:
El darse cuenta del mundo exterior: Esto es, contacto sensorial con objetos y eventos que
se encuentran fuera de uno en el presente; lo que en este momento veo, toco, palpo, degusto o
huelo. Es lo obvio, lo que se presenta de por sí ante nosotros. En este momento veo mi lapicero
deslizándose sobre el papel formando una palabra, escucho el ruido de los carros pasando por la
avenida, huelo el perfume de una joven que pasa por mi lado, siento el sabor de una fruta en mi
boca.
El darse cuenta del mundo interior: Es el contacto sensorial actual con eventos internos,
con lo que ocurre sobre y debajo de nuestra piel. Tensiones musculares, movimientos, sensaciones
molestas, escozores, temblores, sudoración, respiración, etc. En este momento siento la presión
de mi dedo índice, mayor y pulgar sobre mi lapicero al escribir; siento que deposito el peso de mi
cuerpo sobre mi codo izquierdo; siento mi corazón late, que mi respiración se agita, etc.
El darse cuenta de la fantasía, la Zona Intermedia (ZIM): Esto incluye toda la actividad
mental que transcurre más allá del presente: todo el explicar, imaginar, adivinar, pensar, planificar,
recordar el pasado, anticiparse al futuro, etc. En este momento me pregunto qué haré mañana en
la mañana, ¿será algo útil, bueno? En Gestalt todo esto es irrealidad, fantasía.
Aún no es el día de mañana, y no puedo saber y decir NADA acerca de ello. Todo está en mi
imaginación; es pura y simple especulación, y lo más saludable es asumirlo como tal.
El aquí y el ahora: mindfulness y gestalt
Es realmente difícil aceptar que todo existe en el presente momentáneo. El pasado existe e importa
tan sólo como parte de la realidad presente; cosas y recuerdos acerca de los cuales pienso ahora
como pertenecientes al pasado. La idea del pasado es útil algunas veces, pero al mismo tiempo no
debo perder de vista eso, que es una idea, una fantasía que tengo ahora. Nuestra idea del futuro es
también una ficción irreal, aunque algunas veces de utilidad, cuando lo asumimos como un ensayo y
sólo como eso. Tanto nuestra idea del futuro como nuestra concepción del pasado se basan en nuestra
comprensión del presente. El pasado y el futuro son nuestras concepciones acerca de lo que precedió
al momento presente y lo que presagiamos que seguirá a lo actual. Y todo este adivinar ocurre
AHORA.
El ahora es el presente
Ya sea que estemos recordando o anticipando, lo estamos haciendo ahora. El pasado ya fue, el futuro
aún no llega. Es imposible que nada exista excepto el presente. Mencionó el ejemplo que alguien
medio una vez: si coloco un disco en el fonógrafo, el sonido aparece cuando el disco y la aguja hacen
contacto. No antes...ni después. Si pudiéramos borrar el pasado inmediato o la anticipación de lo que
vendrá de inmediato, nos sería difícil entender la música del disco que estamos escuchando. Pero si
borramos el ahora, entonces no hay nada. De modo que no importa si estamos recordando o
anticipando, de todas maneras lo hacemos en el aquí y ahora. Este tipo de principios están muy
relacionados con la terapia del mindfulness.
Psicología Sistémica y Terapia gestalt
Al preguntar por qué lo único que se consigue es alguna racionalización o "explicación". El por qué
acarrea una explicación ingeniosa, jamás un entendimiento cabal. Además, nos aleja del aquí y ahora
y nos introduce en el mundo de la fantasía; nos saca de lo obvio para teorizar. Perls consideraba que
las palabras, cuando se utilizan para "explicar" y alejarse de lo evidente o de la realidad, son más una
carga que algo útil. El las comparaba con el excremento.
El por qué sólo nos conduce a interminables y estériles investigaciones de la causa. Si se hacen la
pregunta por el cómo, estamos mirando la estructura, estamos viendo lo que ocurre, lo obvio;
preocupándose por un entendimiento más profundo del proceso. El cómo nos da perspectiva,
orientación. El cómo nos muestra que una de las leyes básicas, la de la identidad de estructura y
función, es válida. Si cambiamos las estructuras, la función cambia. Si cambiamos la función, la
estructura cambia. Los pilares sobre los que se apoya el EG son: el aquí y ahora y el cómo. Su esencia
está en la comprensión de estas dos palabras. Vivir en el ahora tratando de darnos cuenta cómo lo
hacemos.
La Terapia Gestalt: Principios y Objetivos
El objetivo principal de la Terapia Gestáltica es lograr que las personas se desenmascaren frente
a los demás, y para conseguirlo tienen que arriesgarse a compartir sobre sí mismos; que experimenten
el presente, tanto en la fantasía como en la realidad, en base a actividades y experimentos vivenciales.
El trabajo se especializa en explorar el territorio afectivo más que el de las intelectualizaciones (ZIM).
Se pretende que los participantes tomen conciencia de su cuerpo y de cada uno de sus sentidos. La
filosofía implícita en las reglas es proporcionarnos medios eficaces para unificar pensamiento y
sentimiento. Tienen por designio ayudarnos a sacar a luz las resistencias, a promover una mayor toma
de conciencia, a facilitar el proceso de maduración. Se busca también ejercitar la responsabilidad
individual, la "semántica de la responsabilidad".
Reglas de la Gestalt
A lo largo de este artículo, hemos observado la psicoterapia Gestalt, sus conceptos, principios y
técnicas. Sin embargo, aún nos quedan por analizar todas sus reglas. Algunas de estas reglas pueden
ser aplicadas como pautas para la terapia individual; sin embargo, su empleo principal se da en la
terapia de grupo, en los grupos de encuentro. Las principales reglas son las siguientes:
La relación Yo-Tú: Con este principio procuramos expresar la idea de que la verdadera
comunicación incluye tanto al receptor como al emisor. Al preguntar ¿A quién le estás diciendo
eso? se le obliga al sujeto a enfrentar su renuencia a enviar el mensaje directamente al receptor,
al otro. De este modo suele solicitársele al paciente que mencione el nombre de la otra persona;
que le haga preguntas directas ante cualquier duda o curiosidad; que le exprese su estado de
ánimo o sus desacuerdos, etc. Se busca que tome conciencia de la diferencia que hay entre
"hablarle a" su interlocutor y "hablar" delante de él. ¿En qué medida estás evitando tocarlo con tus
palabras? ¿Cómo esta evitación fóbica para el contacto se expresa en tus gestos, en el tono de tu
voz, en el rehuir su mirada?
Asumir la propiedad del lenguaje y la conducta, o sea, responsabilizarse de lo que se dice
y/o se hace. Esto se vincula directamente con el lenguaje personal e impersonal. Es común que
para referirnos a nuestro cuerpo, a nuestras acciones o emociones, utilicemos la 2º ó 3º persona.
"Me causas pena" en lugar de "Yo siento pena"; "Mi cuerpo está tenso" en lugar de "Yo estoy
tenso", etc. Merced al simple recurso de convertir el lenguaje impersonal en personal aprendemos
a identificar mejor la conducta y a asumir la responsabilidad por ella. Como onsecuencia, es más
probable que el individuo se vea más como un ser activo, que "hace cosas", en lugar de creerse
un sujeto pasivo, al que "le suceden cosas". Las implicancias para la salud mental y para dejar
atrás nuestras “neurosis” son obvias.
En Gestalt está prohibido decir "no puedo"; en su lugar se debe decir "no quiero", esto
es, ser asertivo. Ello debido a que muchas veces el sujeto se niega a actuar, a experimentar, a
entrar en contacto, descalificándose antes de intentarlo siquiera. No se puede obligar a la persona
a hacer algo que no desea, pero sí se le puede exigir responsabilidad, a asumir las consecuencias
de su decisión evasiva, para lo cual un honesto "no quiero" es lo más adecuado. Del mismo modo,
también deben evitarse o hacer que el paciente se de cuenta de sus "peros", "por qués", "no sé",
etc. Hay que recordar que en el ser humano el lenguaje es uno de los medios de evitación por
excelencia: se puede hablar de todo y no entrar en contacto con nada, poner entre nosotros y la
realidad una muralla de palabras.
El continuum del darse cuenta: El dejar libre paso a las experiencias presentes, sin juzgarlas
ni criticarlas, es algo imprescindible para integrar las diversas partes de la personalidad. No
buscar grandes descubrimientos en uno mismo, no "empujar el río", sino dejarlo fluir solo,
libremente.
No murmurar: Toda comunicación, incluso las que se supone son "privadas" o que "no
interesan al grupo", debe ventilarse abiertamente en él o en su defecto evitarse. Las
murmuraciones, los cuchicheos sobre los demás, las risitas cómplices, son evitaciones, formas de
rehuir el contacto, además de faltar el respeto al grupo e ir contra su cohesión al establecer temas
"que no le competen" en su presencia. Esta regla tiene por fin el promover sentimientos e impedir
la evitación de sentimientos.
Traducir las preguntas en afirmaciones; salvo cuando se trata de datos muy
concretos. Preguntas como "¿Puedo ir al baño? ¿Me puedo cambiar de sitio? ¿Me puedo ir?",
etc., deben ser traducidas como "Quiero ir al baño; Me quiero cambiar de sitio; Me quiero ir". Así,
el preguntón asume su responsabilidad y las consecuencias de lo que afirma, en lugar de adoptar
una postura pasiva y de proyectar su responsabilidad en el otro, a fin de que él le dé la autorización.
Prestar atención al modo en que se atiende a los demás. ¿A quién le prestamos atención?
¿A quién ignoramos?, etc.
No interpretar ni buscar "la causa real" de lo que el otro dice. Simplemente escuchar y
darse cuenta de lo que uno siente en función a dicho contacto.
Prestar atención a la propia experiencia física, así como a los cambios de postura y
gesto de los demás. Compartir con el otro lo que se observa, lo obvio, mediante la fórmula de
"ahora me doy cuenta de ".
Aceptar el experimento de turno; correr riesgos al participar en la discusión.
Considerar, aunque no se haga explícito, que todo lo dicho y vivido en el grupo es
estrictamente confidencial.
El ciclo de la experiencia en Gestalt
Según las técnicas de la Gestalt, el llamado ciclo de la experiencia es el núcleo básico de la vida
humana, dado que ésta no es más que la sucesión interminable de ciclos. También se le conoce como
el "Ciclo de la autorregulación organísmica", pues se considera que el organismo sabe lo que le
conviene y tiende a regularse por sí mismo. La conceptualización de este ciclo pretende reproducir
cómo los sujetos establecen contacto con su entorno y consigo mismos. Explica también el proceso
de formación figura/fondo: cómo surgen las figuras de entre el fondo difuso, y cómo una vez
satisfecha la necesidad dicha figura vuelve a desaparecer.
El ciclo de la experiencia se inicia cuando el organismo, estando en reposo, siente emerger en sí
alguna necesidad; el sujeto toma conciencia de ella e identifica en su espacio algún elemento u objeto
que la satisface, vale decir, que dicho elemento se convierte en figura, destacando sobre los demás
que son el fondo. Acto seguido, el organismo moviliza sus energías para alcanzar el objeto deseado
hasta que entra en contacto con él, satisface la necesidad y vuelve a entrar en reposo nuevamente.
Etapas del ciclo Gestáltico
En el esquema clásico del ciclo se identifican seis etapas sucesivas: 1) Reposo; 2) Sensación; 3)
Darse cuenta o formación de figura; 4) Energetización; 5) Acción; y 6) Contacto.
En el reposo o retraimiento el sujeto ya ha resuelto una Gestalt o necesidad anterior, y se
encuentra en un estado de equilibrio, sin ninguna necesidad apremiante. Su extremo patológico
puede ser el autismo.
En la sensación el sujeto es sacado de su reposo porque siente "algo" difuso, que todavía no
puede definir. Como por ejemplo, puede sentir movimientos peristálticos o sonidos en su estómago,
o sino cierta intranquilidad.
En el darse cuenta, la sensación se identifica como una necesidad específica (en los ejemplos
anteriores, como hambre o como preocupación, respectivamente) y se identifica también aquello que
la satisface: se delimita cierta porción de la realidad que adquiere un sentido vital muy importante
para el sujeto, es decir, se forma una figura. En la fase de energetización el sujeto reúne la fuerza o
concentración necesaria para llevar a cabo lo que la necesidad le demanda.
En la acción, fase más importante de todo el ciclo, el individuo moviliza su cuerpo para
satisfacer su necesidad, concentra su energía en sus músculos y huesos y se encamina activamente
al logro de lo desea. En la etapa final, el contacto, se produce la conjunción del sujeto con el objeto
de la necesidad; y, en consecuencia, se satisface la misma.
La etapa culmina cuando el sujeto se siente satisfecho, puede despedirse de este ciclo y
comenzar otro. Así ad infinitum.
Entre los diversos eslabones que conforman el ciclo se pueden formar autointerrupciones, dando
lugar a diversos tipos de patologías. Allí también actúan los mecanismos de defensa. En términos
generales, se puede decir que el ciclo de la experiencia, dado en un contaxto específico y significativo,
constituye en sí misma una Gestalt.
Un ciclo interrumpido es una Gestalt inconclusa; un ente que parasitará al organismo consumiendo
su energía hasta verse satisfecho.
Los estratos del yo
De acuerdo a Fritz Perls, en el Yo de todo ser humano existen seis capas que recubren, a manera de
una cebolla, al Ser auténtico de las personas. Estas capas o estratos del Self, como también se les
conoce, son las siguientes: 1) E. Falso; 2) E. del como sí; 3)E. Fóbico; 4) E. Implosivo o del Atolladero;
5) E. Explosivo; y 6) El Self verdadero:
En el estrato Falso se encuentra nuestra "fachada", lo que colocamos en nuestra vitrina de
nosotros mismos y dejamos ver a los demás.
Luego viene el estrato del “como sí”; allí están los roles, los juegos que empleamos para
manipular a los demás, el actuar "como sí" fuéramos esto o aquello. Es nuestro carácter o forma
habitual y rígida de actuar.
Si en el proceso terapéutico atravesamos el estrato Falso y el del “como sí” llegaremos
al estrato Fóbico. Allí se encuentran todos nuestros temores y todas nuestras inseguridades frente
a nosotros mismos; nuestros secretos mejor guardados y nuestras heridas narcisísticas; la pena,
el dolor, la tristeza o la desesperación; aquello que no queremos ver ni tocar de nuestra
personalidad y menos aún descubrir frente a los demás.
Si logramos pasar lo fóbico sentiremos una sensación de vacío, de inamovilidad, de falta de
energía, de muerte. Hemos llegado al estrato del Atolladero, donde nos sentimos "atorados", sin
salida.
Sin embargo, detrás se encuentra el estrato Implosivo, donde se hallan todas nuestras
energías sin usar, nuestra vitalidad "congelada" o dirigida hacia nosotros mismos para mantener
nuestras defensas.
Finalmente, detrás de lo implosivo se encuentra el estrato Explosivo, donde las fuerzas
estancadas se disparan hacia afuera en un arranque de autenticidad, dando paso al Yo verdadero
que permanece oculto. Existen básicamente cuatro tipos de explosión: gozo, aflicción, orgasmo
y coraje.
En base a lo anterior, podemos imaginarnos a una persona X, que al comenzar la terapia se mostrará
superficial, formal o convencional (buenos días, qué calor hace, qué gusto de verlo, blá, blá, blá: las
Cacas de las que hablaba Perls). Detrás de ello hallaremos sus temores, sus "traumas", sus
evitaciones, que es necesario confrontar. Lo meteremos así en un atolladero temporal, en donde él se
vivenciará sin fuerzas, casi muerto. Sin embargo, si confía en su organismo y le da libertad éste le
mostrará sus fuerzas sin utilizar, que emergerán libremente como figuras al despejarse el campo de
evitaciones, su verdadero potencial, y experimentará una verdadera explosión de alegría, placer, ira o
pena (todas ellas positivas, terapéuticas y necesarias) que darán paso al verdadero ser humano que
hay detrás del sujeto X.
Esto debe hacerse repetidas veces, a cada momento de la terapia, hasta que el sujeto se conozca lo
suficiente y puede realizar el proceso por sí mismo.
Una persona madura es capaz de experienciar y sostener todo tipo de experiencias emocionales en
el "aquí y ahora"; además, utiliza sus propios recursos (autosoporte) en lugar de manipular a los demás
y al ambiente para conseguir apoyo.
Las constelaciones familiares y la terapia sistémica
Las terapias y el instituto Gestalt suelen trabajar de la mano con otro tipo de herramientas
complementarias desde un enfoque alejado de las terapias más tradicionales.
En primer lugar, las constelaciones familiares se definen como una dinámica de terapia
emocional basada en realizar sesiones grupales donde cada individuo representa un papel como
familiar involucrado en la vida de la persona a la que se le está realizando la constelación familiar.
Por otro lado, el enfoque de la terapia sistémica se basa en trabajar las dinámicas de las
relaciones (familia, pareja, amistad, trabajo...) en cada sesión de manera que, la terapia no se reduce
a resolver un solo problema.
Ambos enfoques son muy compatibles con el enfoque gestáltico que hemos ido estudiando a lo largo
de este artículo sobre la psicoterapia Gestalt: conceptos, principios y técnicas.
El proceso de la psicoterapia Gestalt
En síntesis, la Psicoterapia Gestalt persigue:
Vivir en el ahora.
Vivir en el aquí.
Dejar de imaginar y fantasear en exceso sustituyendo al contacto real.
Dejar de pensar innecesariamente sustituyendo a la acción.
Dejar de aparentar o jugar al "como sí".
Expresarse o comunicar.
Sentir las cosas desagradables y el dolor.
No aceptar ningún "debería", más que los propios, impuestos por uno mismo en base a
nuestras necesidades y experiencias.
Tomar completa responsabilidad de las acciones, sentimientos, emociones y pensamientos
propios.
Sea lo que Ud. es... sin importar lo que Ud. sea.
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