C U L T U S A L E S
CON MARIO DELGADO APARAIN
Foto: N ancy Urrutia
Crónicas
del
deslumbramiento
Bajó del norte a la capital y trajo con él sus historias. En
Mosquitos o en San José de las Cañas viven esos seres que
la escritura rescató del olvido e inventó para siempre.
María Esther Gilio
i guitarrista, y yo. Yo en el hospital de Flori
da, donde bajo el signo de San Cono me
parió mi madre. Mi padre tenía un tambito
—Su literatura muestra una relación muy
entrañable con esos personajes del Interior,
en apariencia grises e iguales, pero cuyo
— Claro, de eso estamos hablando. Us
ted entonces empezó a escribir una vez que
salió del país, ¿le parece que hay alguna
familiar y allí vivíamos, rodeados de blan dolor, usted consigue mostrarlo, no es gris ni relación entre ambas cosas?
cos. Una tía entrañable, que quise mucho, igual a otro. —Sí, ese violento quiebre que sufre la
estaba casada con Nepomuceno Saravia. De —Con los años volvieron a mí aquellas memoria cuando uno se va lo conduce a...
ahí, mi padre, que era trabajador rural, andu imágenes grabadas en la infancia. Gente que —...¿a buscar un acercamiento, a partir
vo deambulando hacia el norte, hasta dar en nacía, crecía y moría sin dejar la menor de la escritura ?
Caraguatá, cerca del río Yi, en la estación huella sobre la tierra. Se esfumaba su memo —Buscar un acercamiento, pero sobre
Tabaré. ria, se esfumaba su imagen. No dejaban todo crear un testimonio de vida.
— Quiere decir que de niño no vivió ni en rastros ni de sus alegrías ni de sus tristezas. O —Sí, crear un testimonio es lo racional,
Mosquitos ni en San José de las Cañas. mejor, no dejan rastro. Están allí todavía. pero acercar lo perdido, a través de la escri
¿Cuáles son, entonces, sus recuerdos de —Su mirada es muy dolorida y también tura creo que también está aunque de pronto
infancia ? muy irónica. La ironía que siempre está sea más difícil verlo.
utor de —De las cosas que a mí más me impre presente no oculta el dolor pero le da la — Sí, sí, seguramente. Y si pensamos
varios sionaban de niño eran los pueblos de ratas, necesaria distancia, creo. Me pregunto si simplemente en esa bajada desde el norte
cuentos y tres novelas cortas, el uruguayo esos rancheríos que nacían, crecían y morían esta ironía tiene que ver, simplemente, con la hacia la capital que tantos hemos hecho va
Mario Delgado Aparaín ha pasado a ser tema a la vera de las estancias. Esos grandes lati intuición del escritor que sabe que es así que mos a ver cómo también ésta se hace dejando
en diarios europeos tales como Libération, fundios donde no cabía la familia de los debe contar loque cuenta, o si viene de antes. los retazos de poncho pegados a las espinas.
El País, L’Unitá y La Stampa, luego que peones. Entonces el rancho se armaba al otro —La ironía tiene que ver con dos cosas. — Sí, esos cambios son dolorosos, pero
fuera publicada en Francia, Italia, España y lado del alambrado. Allí estaban las lavande Primero con el desprecio que sentí desde yo ahora, después que pasaron años creo
Holanda su novela La balada de Johnny ras, las locas, las mujeres de los peones, los muy temprano por la literatura nativista. que son también muy enriquecedores.
Sosa. Sin perder su aire de uruguayo típico viejos y los gurises. Mi hermano y yo íbamos —Escrita desde lejos. — Sí, es verdad, pero hay mucho dolor en
(no se sabe por qué dejó el mate en su casa a caballo a la escuela donde había una gran — Sí, escrita por doctores, por ausentis ese deambular. Van quedando por el camino
cuando acudió a la entrevista), respondió con cantidad de gurises negros. tas, desde Montevideo. amigos, familiares. Van quedando los muer
una sonrisa tan cálida como socarrona a las —¿Más que en otros lugares? —¿Cuándo se dio cuenta de la falsedad tos enterrados, atrás.
preguntas de BRECHA. También a las im —Creo que sí. Atravesaban la frontera de todo eso? —Es verdad que con los movimientos y
pertinentes. desde Brasil y quedaban en el campo, en los —Me di cuenta cuando tendría 13 años, los cambios se pierden cosas, pero son tan
pueblos. y me hice de izquierda, porque había ocurri tas las que se ganan.
—Me pregunto porqué usted, como la ma — Claro, la esclavitud en Brasil se abolió do la Revolución Cubana y yo tuve la suerte —No lo niego, pero tengo más presente
yoría de los entrevistados, declara que lefasti muy tarde. Creo que en el 80. de tener una versión muy directa y viva de el dolor. Esa sensación de no poder volver,
dian las entrevistas, aunque alfinal aceptan. —Recuerdo los cuentos de Das Neves, todo lo ocurrido. cuando se trata de un exilio.
—Y o siento que me quedo desnudo en la un negro viejo que era un siete oficios, o — ¿Sí? ¿Por qué? —A lo que se añade la idea de que allí en
vereda. Uno trata de guardar ciertas cosas en mejor, un 14 oficios, que se vanagloriaba de —Mi padre tenía un hermano rematador ese lugar no se cuenta con nadie, lo cual
la intimidad que la entrevista va a tratar de saber poner el asfalto en los techos. El nos de ganado, que tenía un avión al cual mane produce mucho miedo.
mostrar. Usted dirá que no estoy obligado a hacía esculturas de juguete con el asfalto y jaba un hermano de Carlos María Gutiérrez. —Una sensación que aun cuando aunó le
decir lo que no quiera. Pero hay gestos, nos contaba las fugas, en el pasado, de los Y ocurrió que cuando Carlos María volvió de vaya bien, demora en desaparecer. Creo que
actitudes que escapan a la voluntad del entre esclavos hacia nuestro país donde se trans La Habana, después de Sierra Maestra y del escribir sobre esos hechos es toda una opera
vistado y que el periodista podrá descubrir. formaban en hombres libres. triunfo de la Revolución, se fue a descansar ción de rescate.
Contradicciones que a veces el mismo entre —Libres pero con miedo, porque creo a casa, en Caraguatá, al lado del río Negro. —Sobre la cual usted nunca escribió.
vistado desconoce. De cualquier manera aquí que desde allá venían a buscarlos. Allí le escuchábamos los cuentos sobre el Nunca escribió sobre el exilio.
estoy. Comencemos. —Justamente muchos de los cuentos te Che, Fidel y Camilo Cienfuegos hasta que —No, no escribí. Empecé con el pasado
—Mejor que comencemos, sigamos, por nían ese tema. El de las partidas de mercena amanecía. como una forma de conservar la familiaridad
que ya dijo unas cuantas cosas sobre usted rios que pasaban la frontera y se llevaban a —Eso le abrió los ojos sobe la falsedad conmigo mismo. Una manera de no perder
mismo. Cuénteme de esos pueblos grises que los negros. de las historias nativistas. Pudo cambiar de me o no extraviarme. Ahora, ocurre que
son escenarios de sus cuentos y que usted — Tanto a los uruguayos como brasileños. lugar para ver a la gente en el campo. cuando uno habla del pasado se agudiza
habrá conocido de niño. Mosquitos, San — Sí, sí, a los que pescaban. Y luego los —Sí, claro, vi toda la falsedad de aquellas tanto la relación afectuosa con ese mundo,
José de las Cañas. bautizaban como nacidos en Brasil, de vien historias de gauchos. Y años después, cuando que en el abrazo del pasado entran hasta los
—No, no, de niño yo viví más al norte, en tre esclavo. Había un cura llamado Januario, me tuve que ir del país, y empecé a escribir enemigos. Uno se siente invadido por un
un medio rural, en un lugar que se llama La en Livramento, que era especialista en esta viviendo en Buenos Aires, hubo otra vuelta de
Macana. Ahí nacimos dos, Mario Carrero, el operación de falsificar partidas. merca cuyo resultado usted conoce.
► aleja, dejando todo vacío, quedaigual. La vía historia, y de pronto me sorprende el hecho escribir es una tarea de cazador. Se trata de
vacía y la gente sin motivos. Pocas cosas dan de que el cuento terminó hace dos páginas. capturar el tiempo, de enfrentar lo transito
estado de compasión que supongo debe ser más sensación de transitoriedad que una es —¿Y qué siente cuando le pasa eso? rio. Por algo entre todas las mitologías, la de
muy caro a los cristianos. Es algo así como tación de campaña después del paso del tren. —Me viene una sensación de euforia la reencarnación es la más cara al hombre.
un exorcismo. Aunque parezca estúpido yo Entonces es lógico que el joven Olegario se que, sospecho, es muy parecida a la del —La reencarnación sin memoria... no
siento que allí uno se quita de encima al suicide cuando descubre que el maestro no jugador cuando acierta. Dostoievski relata sé. Pero el tema es largo. ¿ Cuál considera la
enemigo, queriéndolo. Es un fenómeno cu existe, que es un fraude. esto magníficamente. El jugador piensa que condición decididamente ineludible en un
rioso y que, a mí mismo, de pronto, me —Pero es tan simpático Abdón. A pesar acertará más tarde. Pero la suerte se adelanta escritor?
produce rechazo. de todo, un buen tipo. y lo sorprende. Pero además, con los comien —Un escritor, para empezar debe creer
—¿Por qué rechazo? —Sí, sí, él es inocente de esa muerte. zos también pueden pasar cosas raras. Uno se en el hombre. Tener alegría de cultivar la
—Porque creo que también es bueno —Inocente de la locura del joven. A mí pone a escribir y tiene la sensación de ser una relación con el otro.
tener capacidad de odio. No se puede querer me impresionó mucho algo que dice un per cachila vieja. El pulso flojo, el brazo sin —En definitiva está hablando del amor.
a todo el mundo. sonaje de uno de sus cuentos y que tiene que fuerza, hasta que de a poco empiezan a —Y sí, hay que amar al prójimo para ser
—Eso decía el cristianismo revoluciona ver con lo que hablamos. Me sacudió y me calentarse el brazo, la mano. Y allí empieza escritor. No hay vuelta.
rio a fines de los sesenta y en los setenta. — Claro, sin compasión, es decir, sin la
Quereres elegir. Pero hábleme de uno de los posibilidad de ponerse en el lugar del otro no
escenarios de sus historias, Mosquitos. hay novela ni hay cuento. Ni hay compromi
—Mosquitos es una mezcla de Sarandí so, dando a esta palabra un significado
del Yi, Solís de Mataojo, Minas. Las afueras diferente pero parecido al que tuvo en el
de Minas, para mí, son las afueras de Mos pasado.
quitos. Usted me hablaba hace un momento —Ese tema me interesa.
del tono irónico de mis cuentos. Creo que —Está pensando en La balada de John-
debo aclarar que quienes desvalorizaron la ny Sosa, donde usted se comprometió tal vez
visión de los nativistas y dieron una visión expresamente y especialmente.
veraz de nuestra realidad fue la generación — Claro, pienso en esos años en que casi
del 45. Esta generación por primera vez todo el continente tenía una bota encima. Y
reparó y demostró una serie de conceptos la literatura que nos llegaba era una literatura
que parecían inamovibles: “Uruguay Suiza dolorida, desgarrada, muy emparentada, pe
de América”, “Uruguay afrancesado, y natu ligrosamente emparentada, con el testimo
ralmente lejos del resto de la América mes nio. Yo quise hacer algo que fuera menos
tiza”. Fue a partir de la generación del 45, testimonial pero que no dejara de aludir a lo
Benedetti, Maggi y otros, que la visión del que estábamos viviendo. Quería contar una
Uruguay cambió, y con ese cambio vino un historia con final de matiné que hiciera aplau
sentimiento de culpa que, según creo, es dir y golpear el piso con los pies.
bueno porque es la antesala de la conciencia — Quería derrotar a los malos.
política. Para los que estaban más allá del dejó pensando. No es textual, dice más o el cuento. Una o dos páginas después de —Sí, aunque fuera en un cuento. ¿Y quiere
hotel Carrasco nunca hubo ni Suiza de Amé menos “Hemos, con total candor, inventado donde creía que empezaba. que le diga la verdad? De verdad, la verdad es
rica ni afrancesamiento. Cosa que durante un país”. Yo me he preguntado, ¿no sería —¿ Y allí qué hace? ¿Borra todo lo ante que yo la escribí sin pensar en publicarla. Más,
largas décadas se ignoró en Montevideo. La verdad que lo inventamos, que los estamos rior?, ¿sin lástima? creía que nunca la publicaría.
imagen que aquí tenían los montevideanos inventando desde hace tiempo? Siempre lo —Lo anterior sobra. ¡Claro que sin lásti —¿Por qué, qué le encontraba?
de sí mismos la extendían a todo el país. sentimos como un país diferente. Antes por ma! —Me parecía que había hecho una cosa
Recuerdo al maestro Castro señalando esta que éramos “la Suiza de América”, ahora ya —¿Es verdad que cuando el cuento está poco seria.
característica. El tenía muy clara la situa no. Pero nos sentimos “tan solidarios”, “tan terminado se lo lee al primero que encuen —¿ Porqué sería ? ¿ La había escrito muy
ción. Y recuerdo en mí mismo, y en mis austeros”, “tan ajenos a la corrupción”. tra ? ¿Incluso al lechero, si llegara a golpear rápido?
amigos, que vivíamos en el norte, el senti Tan diferentes, por ejemplo, al país que en ese momento? —Nooo, me llevó tres años en los que
miento de inferioridad frente a los montevi tenemos enfrente. Derrochón, frívolo y co —Uno de los primeros cuentos se lo leí a escribí penosamente. Y cuando lo terminé
deanos porque hablábamos el portuñol. Y rrupto a pesar de ser muy querido. un lechero que se llamaba Gándara. -debo aclararle que soy bastante sensiblero-,
nuestra decisión de hablar despacio para —Alcánceme el libro. Eso que usted dice — Y que es un personaje de “El día de me puse a llorar. Fue... no sé.
disimular los tonos. Hasta que uno empieza de inventar el país, está acá, espere, acá: “Tu Romeo Toss ”. Ese es uno de sus cuentos más —Estaría también en ese llanto la emo
a darse cuenta, en el contacto con el sur, de padre exageraba, miles de hombres exagera lindos. Un cuento perfecto. O por lo menos ción de la cosa bien hecha.
que no hay motivos para la timidez. Por ron, hicieron una historia falsa porque no yo lo veo así. ¿Cómo se siente mientras —Pero es que yo no sabía eso. No lo
muchas cosas, entre otras porque se habla de había nada que contar”. Quien me impulsó a escribe ?, ¿ le ocurre de quedar paralizado y sabía.
necesidad de integración latinoamericana, relfexionar sobre este tema fue Paco Espinó no poder seguir? —¿Sabe que en su literatura hay pocas
algo que en el norte existe desde hace más de la. En el prólogo a Hombre, tierras y gana — Sí, claro. Pero me tranquilizó mucho mujeres? No pocas mujeres. Las que hay,
200 años. do, de Esteban Campal, decía que es tan saber que Hemingway cuando escribió Por salvo alguna ecepción, no están muy dibuja
— En su cuento “Bajo la inundación del breve nuestra historia que corremos el riesgo quien doblan las campanas, reescribió 37 das.
otro” aparece un personaje que quiere ser de no tenerla. Y un país que no tiene historia, veces una página. —A mí me gustan varias mujeres de estas
escritor. Y trabaja como periodista escri o espíritu de nación, es sencillamente un — Usted dice que le gusta leer lo que historias. Por ejemplo la hija del patrón de la
biendo mentiras, vaguedades, historias in pedazo de tierra con ganado encima. escribió al primero que aparece. ¿También estancia en “Los polvos del sol”.
ventadas con la sola finalidad de llenar las —Creo que más que inventar una historia le gusta contar la historia que tiene en la —¿La que anda desnuda y fue embaraza
páginas. ¿A usted le ha tocado hacer eso? buscamos inventar un carácter. Tratamos de cabeza antes de escribirla? da por el sol? A m í también me gusta, pero
—No, nunca. Ese personaje es uno de diferenciarlo, darle una identidad a partir de su —Yo siento una gran admiración por los sólo puede existir en la imaginación de un
aquellos periodistas que escriben hoy, en carácter. Me pregunto si “con candor” como narradores orales, admiro esa sabiduría que escritor.
algunos diarios, y en muchos de los diarios su personaje no le estamos inventando un ca tienen para generar los mecanismos ocultos —¿Y la rubia Dina, la compañera de
que aparecieron durante la dictadura. Algu rácter. de la empatia con el que escucha. Se crea un Johnny?
nas veces con complejo de culpa, por no — Claro, porque el uruguayo siente que vínculo que es como una telaraña donde, si se — Dina es divina, pero está dibujada
haber abandonado y seguir ahí desnaturali no protagoniza nada. Por eso se caracteriza rompe un hilo, se pierde todo. Pero quienes apenas con una línea. Está ahí. Bueno, es lo
zando la verdad, comunicando sólo estupi con tanta ampulosidad cualquier hecho. Des hacen literatura escrita, en general, subesti que a menudo quieren los hombres. Que la
deces, mientras no se dice nada de que exis de la revolución del Quebracho en adelante. man la palabra hablada, lo cual presenta un mujer esté ahí.
ten presos, represión, dolor en las familias y Y esto va unido a un espíritu hipercrítico, que peligro. Se preocupan más por la estructura —También están las mujeres de quilombo.
estafa política. Se escribía como si no pasara nos hace burlamos de nosotros mismos y que por la historia. — Mmmm... muy borrosas. Pero no se
nada. Sólo noticias vagas y lejanas. O cerca que, en algún sentido, nos paraliza. —El argentino Ricardo Piglia dice “en preocupe, en esto de no profundizar en las
nas pero intrascendentes. Padecemos el gris CUCTCSA incluso en literatura el tema no importa”. Es evidente, mujeres está acompañado de algunos gran
—Sin embargo no lo trata tan mal a ese la ropa. Somos tan mesurados. Onetti creo leyéndolo, que a usted no le pasa eso. En lo des, Borges, por ejemplo.
personaje, Abdón Miraballes. Yo creía que que fue el primero en verlo. El primero en que escribe siempre está muy claro que si se —Entonces no protesto.
era usted mismo. avizorar el gris urbano y la soledad de la puso a escribir era porque tenía una historia — Cuénteme cómo se siente mientras es
—No, yo en todo caso soy el discípulo, colmena. que quería contar. Eso se ve aun más fácil cribe.
Olegario Sans. —¿Cómo empieza un cuento? ¿Quéhay mente cuando uno después de leerlo, le cuen —No sé por qué, pero siempre ha sido en
—El que se suicida, yo diría que de en su cabeza cuando empieza? ta lo que leyó a un tercero. Osvaldo Soriano momentos difíciles de mi vida que escribí lo
tristeza, al descubrir que ese puesto que —El título. dice que “la novela existirá mientras cuente que he escrito. A veces no sólo difíciles, sino
Abdón le deja no le ofrece las aventuras con — Qué curioso, es la primera vez que una historia ”. muy difíciles.
que había soñado. oigo algo así. Algunos dicen “Tengo las —Pero es que no tiene ningún sentido la Sin embargo nunca me ha faltado, en
— Se suicida cuando entiende que todas primeras, o la primera imagen muy clara ”. literatura si no se cuenta algo. Eso no significa esos momentos, un mínimo de armonía inte
esas historias que Abdón Miraballes publica Onetti “Sé qué va a pasar, no cómo va a que no tenga una permanente preocupación por rior, lo cual me hace sentir un dios, un dios de
en el diario de Mosquitos son una gran esta pasar". ¿ Tener el título será tener el nudo de la forma. El lenguaje es la herramienta que uso mierda, pero dios al fin.
fa. El debe elegir entre seguir viviendo en ese la historia? para comunicar a otros mi deslumbramiento.
pueblo gris, con un solo diario, donde los —Es como si supiera que tengo monedas —¿Diría que escribe para eso, comuni
sueños se van por la carretera detrás de los en un monedero, pero no sé cuántas son. car al mundo sus deslumbramientos?
camiones que pasan rumbo a Brasil. —Para saber tiene que empezar a gastar —No, no es exactamente eso. Hoy hablá
— Usted repite mucho esa imagen de los
camiones refrigerados que pasan, sólo pa
san, y siguen hacia el norte colorido y más
las. Sin embargo en este momento recuerdo un
cuento, en el que usted tiene que haber cono
cido elfinal desde que empezó a escribir. “El
bamos del último vagón, del rancherío que
nace y desaparece, sin que nadie deje un
testimonio de su historia. Esas son cosas que
Los Iros
Causa de buena muerte (cuentos) 1983
rico. Esa imagen del camión que desaparece desconocido de nosotros. ” Ese padre que es nos enfrentan más gráficamente que otras a
en la carretera convoca la tristeza. peran la madre y el niño no puede llegar. Estado de Grada (novela) 1984
la transitoriedad del mundo que nos rodea,
—Como la convoca el último vagón del —Sí, en ese cuento es verdad que el final El día del cometa (novela) 1985
así como a nuestra propia transitoriedad.
tren, que se vay dejala estación vacía. Nadie, estaba presente en el comienzo aunque de La balada de Johnny Sosa (novela) 1987
Creo que no se trata, simplemente, de temor Las llaves de Francia (cuentos) 1990
que haya vivido en un pueblo puede olvidar manera difusa. Hay algo curioso que suele a la muerte sino de un sentimiento del tiempo
eso. Nadie que haya visto ese vagón que se ocurrirme. Estoy escribiendo, metido en la perdido, del que se fue sin usar. Y el acto de