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Curso de Cestería

Este documento describe los materiales y procesos para elaborar cestos de mimbre o médula de junco. Explica cómo hacer el fondo mediante el entrelazado de varas en cruz y cómo separarlas gradualmente para formar la base. Luego, detalla la inserción de varillas verticales y el tejido de los laterales usando diferentes técnicas como el tejido simple o doble. El objetivo es preservar un oficio artesanal antiguo que se está perdiendo con la modernización.

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Curso de Cestería

Este documento describe los materiales y procesos para elaborar cestos de mimbre o médula de junco. Explica cómo hacer el fondo mediante el entrelazado de varas en cruz y cómo separarlas gradualmente para formar la base. Luego, detalla la inserción de varillas verticales y el tejido de los laterales usando diferentes técnicas como el tejido simple o doble. El objetivo es preservar un oficio artesanal antiguo que se está perdiendo con la modernización.

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1.

Introducción
Este tipo de artesanía, casi tan antigua como la misma humanidad, se ha dado en todas las
civilizaciones, pero en la actualidad, con los adelantos tecnológicos se va muriendo poco a
poco. España no es una excepción en este aspecto, de tal forma que se va sustituyendo todo
utensilio realizado en mimbre u otras fibras naturales, por el plástico u otros materiales
sintéticos. Por ello las personas amantes de los trabajos artesanos, son las únicas
que mantienen todavía a los pocos artesanos que quedan.  

Materiales y herramientas

El material necesario para la elaboración de un cesto, puede ser cualquier fibra larga y
flexible, susceptible de ser trenzada. Sin embargo, los más utilizados actualmente en
España son el mimbre y la médula de junco. También otros como la paja de cereales (sobre
todo la de centenos), caña, etc. Y en general, se podrían utilizar cualquier tipo de ramas que
cumplan las condiciones expuestas más arriba. En este caso, usándolas en verde, antes de
que se sequen.

En nuestro país, lo más tradicional es el mimbre, pero como este presenta algunas
dificultades para trabajarlo, se utiliza más (en plan de aprendizaje y afición) la médula de
junco, que es de importación. En este curso vamos a profundizar en el trabajo con médula,
aunque demos algunas indicaciones para el mimbre, ya que hay unas diferencias y unas
analogías en la forma de trabajar con cada uno de ellos, debido principalmente a que los
mimbres tienen una base de un determinado grosor, que va disminuyendo hasta la punta,
donde son muy delgados, mientras que la médula de junco , a parte de ser más larga que el
mimbre, mantiene un grosor homogéneo en toda su longitud.

Ya sea mimbre o médula de junco, se adquieren ambos secos, teniéndolos que mojar antes
de su utilización, para que recuperen la flexibilidad. En ambos casos, además del material
normal, existe lo que se llama la "tireta", que no es sino el mismo material, cortado en
láminas, de tal forma que nos queda un material plano, en vez de cilíndrico.

En la elaboración de un cesto, o cualquier otro objeto de cestería, hay que distinguir varias
partes:

Realización del fondo. Subida de los laterales. Cierre (borde). Asas, si procede.
2. Elaboración de un fondo
En general, hay que cortar unos trozos de vara del diámetro que va a tener el fondo, y cuyo
número depende del propio diámetro del cesto y de lo juntas que queramos que vayan las
varas verticales del mismo. En general, entre 2 y 6 cm de separación estará bien en las
varas verticales. Para un cesto de un diámetro de 20 cm, se podrían poner 8 o 10 varas, que
representarían 32 y 40 varas verticales respectivamente.

Con estas varas, hay que hacer dos grupos, cada uno con la mitad de ellas y colocarlos
cruzados entre si. Se puede empezar a tejer el fondo simplemente manteniendo los dos
grupos sujetos con una mano hasta que queden unidos por el tejido, o bien, rajar en el
centro la mitad y atravesarlas con los de la otra mitad. Así, quedarán sujetos entre si y será
más cómodo de tejer al principio. (Foto 1)

     Foto 1

 Si tejemos con médula de junco, cogeremos una tira larga y delgada y la doblaremos
(mejor si no es por la mitad), pasándola por detrás de uno de los brazos de la cruz y sacando
las puntas (que llamaremos tejedores) hacia delante (Foto 2). Para iniciar el tejido,
empezamos por  pasar el tejedor de más a la izquierda por encima del brazo que está a su
derecha y por debajo del siguiente (Foto 3). Después hacemos lo mismo con el otro (Foto
4), repetimos con el primero, luego el segundo, y así sucesivamente. En la foto 5 se puede
ver la primera vuelta completa. La pinza que sale en las fotos, se ha puesto tan solo para
sujetar la médula para la fotografía.

Si tejemos el fondo con mimbre, hay que buscar un par de mimbres delgaditos  y comenzar
por la parte más fina. Debemos colocarlos saliendo entre dos brazos de la cruz contiguos, y
empezar a tejer como en el caso de la médula. Cuando se acaba la pareja de mimbres hay
que añadir otra, pero en este caso, empezaremos por la parte más gruesa.
     

Foto 2                                                      Foto 3

   

Foto 4                                                                                Foto 5
Seguimos con la médula: Cada vez que se acaba el material, hay que añadir al lado del
extremo del tejedor que se nos ha acabado una nueva tira de médula (por eso se aconseja no
doblar la médula por la mitad: para no tener que añadir las dos puntas a la vez, evitando
tener dos empates juntos).

Una vez que se han dado unas tres vueltas  de esta forma, (foto 6) se deben ya ir separando
las varas que forman la cruz: primero separaremos los grupos de varas de cada brazo de la
cruz en dos mitades, es decir, que si tenemos una cruz de cuatro varas cada brazo, las
separaremos en grupos de dos, y seguiremos tejiendo(foto 7). Hay que tratar de meter los
tejedores bien al fondo entre las dos varas, para separarlas bien y para que no se vean
huecos en el fondo una vez acabado.

Tres o cuatro vueltas después, volveremos a separar. En el caso del ejemplo que nos ocupa,
quedarán ya separadas de una en una. Hay que procurar que la distancia entre ellas sea lo
más homogénea posible (foto 8). En el transcurso de la elaboración del fondo, es
conveniente añadir una vara más, metiéndola junto a uno cualquiera de los radios. En una
vuelta posterior, habrá que separarla también de su vecina para que queden todos los radios
individuales.

      

Foto 6                                                    Foto 7                                                  
Foto 8

Normalmente, y salvo cestitos muy pequeños, al final se acaba con un trenzado de tres
varas en vez de dos, que arma mejor el fondo: se trata de pasar los dos tejedores hacia
delante y añadir una nueva vara (foto 9). A partir de ahí, pasar el tejedor que está más a la
izquierda por delante de dos radios, por detrás del siguiente y sacarlo hacia delante. Repetir
esta misma acción siempre con el tejedor de la izquierda.
Se remata el fondo metiendo las puntas que nos quedan por entre el resto del tejido (foto
10). Si se cuentan los radios del fondo de la foto, se puede ver que son 25, es decir un
número impar, debido al que habíamos añadido anteriormente. Más adelante se verá con
que finalidad.

                         

           Foto 9                                                              Foto 10

3. Confección de los laterales


A partir de ahora, llamaremos "montantes" a las varas verticales del cesto y "tejedores" a
las que se van entretejiendo con las anteriores.

La longitud de las varillas debe ser igual a la altura que se le quiere dar al cesto, más un par
de cm para clavarlos en el fondo, más lo necesario para hacer el borde. Esta última medida
depende del tipo de borde que se quiere hacer y de la distancia entre montantes. Desde
luego nunca debe ser inferior a 10 cm para un borde sencillo como el francés, pero pueden
ser necesarios 20-25 cm o más para un borde de tres varas o para uno trenzado.

Para la realización de los laterales del cesto, hay que insertar las varillas que van a formar
los montantes verticales, uno al lado de cada uno de los radios de la base (Foto 1). Es
conveniente disponer de un punzón para abrir hueco al lado de cada radio.

Una vez insertados todos, hay que recogerlos doblándolos con cuidado (sobre todo en el
caso del mimbre, para que no se parta) hacia arriba y sujetándolos en un atillo, atados con
una cuerda, goma, etc. (Foto 2)
 

Foto 1                                                    Foto 2

En este momento, estamos preparados para ir tejiendo hacia arriba. Antes de seguir
adelante, hay que advertir que una vez aprendidas las técnicas, nos damos cuenta de que
son muy fáciles. La dificultad y el mérito están en la perfección del trabajo: no dejar huecos
en el tejido, que habrá que apretar bien, (este problema se puede dar con facilidad, sobre
todo al principio, en los fondos) y por otro lado, al subir los laterales, hay que tener cuidado
de que los tejedores no acaben "obligando" a los montantes, retorciéndolos o llevándolos
hacia el centro del cesto. Por ello hay que vigilar constantemente, según se teje, que los
montantes no se vayan ni más para dentro ni más para fuera de lo que tenemos previsto, así
como tampoco que se inclinen ni a la derecha ni a la izquierda

Hay varios tipos de tejido que podemos hacer. Los más conocidos son los siguientes:

-  Tejido simple
-  Tejido doble
-  Bordón de tres o de cuatro varas

Tejido simple: Como su nombre indica, es el más simple de los tejidos. Se hace con un solo
tejedor. Consiste en introducir el extremo de tejedor entre dos montantes, pasarlo por
delante del de la derecha y por detrás de el siguiente, (Foto 3) siguiendo así
constantemente, hasta que se acabe el tejedor, en cuyo caso dejaremos el extremo hacia
dentro y añadiremos otro junto a él para seguir tejiendo.

Hay que indicar que para que se pueda hacer este tipo de tejido, a cada vuelta, el tejedor
que en la anterior pasaba por dentro de un montante, en la siguiente debe pasar por fuera y
vicerversa, (Foto 4) para lo cual los montantes verticales tienen que ser impares, pues de no
ser así, al empezar una nueva vuelta, el tejedor pasaría por dentro y por fuera en los mismos
montantes que en la vuelta anterior y así no se forma el tejido. Por eso, para utilizar este
tipo de tejido, o bien hay que añadir un montante más a la hora de poner los verticales, o
bien, hacer lo que hemos hecho nosotros en el capítulo anterior: añadir un radio al hacer el
fondo.
 

Foto 3                                                    Foto 4

Tejido doble: En vez de utilizar un tejedor, utilizamos dos: Introducimos el extremo de uno
entre dos montantes y el otro entre los dos montantes siguientes. Cogemos el de la
izquierda y lo pasamos por fuera del montante siguiente, por dentro del siguiente, y lo
sacamos hacia fuera. A continuación haremos lo mismo con el otro montante, que en este
caso estará a la izquierda. Y así, cogiendo siempre el de la izquierda y repitiendo la misma
opreación, se va tejiendo el cesto. En este caso, no es necesario que los montantes sean
impares.

Para empezarlo, en vez de dos varas de médula, se puede poner una doblada (mejor que no
sea por la mitad) y así queda el principio más atado. (foto 5)

  Foto 5

Bordón de tres varas: Se comienza como en el caso anterior, pero en vez de colocar entre
los montantes dos tejedores, se colocan tres en tres huecos cosecutivos. (foto 6) Se trabaja
siempre con el de más a la izquierda: se pasa por fuera de dos montantes, por dentro del
siguiente, y se saca hacia fuera. (foto 7) Se hace lo mismo con el siguiente, que ahora está a
la izquierda y así sucesivamente (foto 8), hasta que hemos dado una vuelta completa, es
decir, hasta que el último que hayamos tejido salga por el hueco anterior al primero que
habíamos puesto para empezar.
   

Foto 6                                                    Foto 7                                                
Foto 8

Ahora, para que no se note un salto de altura de una vuelta a la siguiente, hay que hacer "la
subida", que consiste en que por una sola vez hagamos la misma operación pero al revés, es
decir, pasar primero el de la derecha por fuera de dos, por dentro de otro y dejarlo hacia
fuera, hacer lo mismo con el siguiente y lo mismo con el tercero. A partir de ahi, volver a
tejer normalmente, es decir, cogiendo siempre el de la izquierda, hasta rematar otra vuelta.
Cuando se quiere acabar, tiene que ser siempre con vueltas completas y se acaba con la
subida y pasando los extremos que quedan de los tejedores por debajo de dos hacia fuera.

El bordón de cuatro varas es igual, pero hay que pasar los tejedores por fuera de tres
montantes, por dentro de uno y sacarlos hacia fuera.

Este tipo de tejido (tanto el de tres como el de cuatro varas) es muy interesante para donde
se quiera armar más el cesto. Se utiliza mucho en la base, para empezar a subir el cesto (con
un par de vueltas de tres varas). Aqui, además hace la función de tapar las puntas de los
radios del fondo.

Proceso de elaboración de los laterales: Una vez que tenemos atados todos los montantes,
lo más conveniente es hacer un par de vueltas de bordón de tres varas, como ya se indicó
más arriba.

A continuación, si hemos tenido la precaución de añadir un montante más para que sean
impares, lo más fácil y rápido en hacer un tejido simple. Se puede hacer este tejido hasta el
final del cesto, o se puede rematar con otro par de vueltas de bordón de tres varas.

Recordar que nos tiene que sobrar una determinada longitud de montantes, pues con ellos
tenemos que cerrar el cesto.

Caso del mimbre

Cuando vamos a subir los laterales en un cesto de mimbre, también podemos dar unas
vueltas de bordón de tres varas para empezar, pero teniendo la precaución de empezar
tejiendo por la parte más fina de los mimbres, y cuando se nos acaben, añadir otros tres, en
esta caso empezando por lo más gordo y acabando por la parte fina.

La diferencia más importante con la médula de junco es que a partir de ahora, no podemos
utilizar ni el tejido simple ni el doble, nuevamente por la misma razón: la pérdida de grosor
del mimbre a lo largo de toda su longitud. Por eso lo que se hace es meter una vara entre
cada dos montantes, es decir, tantas varas como radios tiene el cesto. Para que nos se
caigan, hay que colocarlas saliendo de entre dos montantes, rodeando por fuera el de la
derecha, pasando por dentro del siguiente, y dejándolo salir por entre este y el siguiente.
Así con todos, hasta rodear todo el cesto. Se requiere tener espacio, pues salen todos
disparados hacia fuera.

A continuación, se coge uno cualquiera y se pasa por dentro del que está a su derecha y se
saca hacia fuera por entre ese y el siguiente. Después se hace lo mismo con el tejedor que
está a su izquierda, y así sucesivamente hasta hacerlo con todos. Ya hemos dado una vuelta
completa. De nuevo empezamos con la misma operación, hasta tener otra vuelta y así
sucesivamente hasta que se acaben los mimbres. En ese momento, o cerramos ya el cesto, o
si ha de ser más alto, tenemos que colocar otra tanda de mimbres como hicimos al
principio, y volverlo a tejer hasta conseguir la altura deseada.

4. Rebordes I
Los bordes se tejen con lo que sobra de los montantes. La función de los bordes es doble: lo
más importante es que rematan el cesto haciendo de él un bloque, de tal manera que no se
deshaga. La otra función, es decorativa, dándole al cesto un aspecto atractivo.

Hay muchas clases de cierres, de entre las cuales vamos a explicar las siguientes:

- Reborde francés
- Reborde de tres varas
- Reborde trenzado

Reborde Francés

Es muy fácil de elaborar, aunque al mismo tiempo es con el que menos "amarrado" queda
el cesto.

La forma de proceder es la siguiente: Se debe coger uno cualquiera de los montantes y


doblarlo para abajo y hacia la derecha, pasándolo por detras del siguiente montante, por
delante de los dos siguientes, y metiéndolo por el hueco siguiente hacia dentro, de forma
que la punta quede dentro del cesto (foto 1). A continuación se hace lo mismo con el
montante que se encuentra a la derecha del anterior, (foto 2) luego se repite la operación
con el tercero, cuarto, etc, hasta dar toda la vuelta al cesto, teniendo en cuenta que los
últimos montantes tendrán que tejerse con los primeros que ya están doblados. A propósito
de esto último, hay que hacer notar que los primeros montantes que se doblan, hay que
dejarlos algo flojos, es decir, haciendo un cierto bucle (se ve en la foto 1), para que quede
hueco para que quepan los últimos al tejerlos con ellos.

  

Foto 1                                                                                 Foto 2

  Foto 3: Aspecto del borde acabado

Reborde de tres varas

Este reborde, con no ser muy complicado, sin embargo deja el cesto más seguro, y la forma
de proceder es la siguiente:

Se dobla un montante cualquiera hacia abajo a la derecha, pasándolo por detrás del que está
a su derecha y sacándolo hacia fuera. Se hace lo mismo con los dos que están a su derecha
(foto 1). Una vez hecho esto, se coge el de más a la izquierda de los tres (el primero que
hemos doblado) y se pasa por fuera del primero de la derecha que no está doblado, por
dentro del siguiente, y se saca hacia fuera (foto 2).
 

Foto 1                                                                                Foto 2

 Ahora se dobla a su lado y por detrás el primer montante que no está doblado, con lo que
tendremos saliendo hacia fuera dos montantes individuales y una pareja (foto 3). Hacemos
lo mismo con el montante de más a la izquierda de los dos individuales, es decir, pasarlo
por delante del primero que no está doblado, por detrás del siguiente y sacarlo hacia fuera,
doblando ahora el primero que no está doblado, al lado de él por detrás, con lo que
tendremos hacia fuera un montante individual y dos parejas. Hacemos otra vez lo mismo
con el individual que queda, y tendremos  tres parejas de montantes que salen hacia fuera.
Hay que seguir haciendo esta misma operación al rededor de todo el cesto, pero a partir de
ahora, como son dos los montantes que tenemos, hay que coger siempre el de más a la
derecha de cada pareja, que además será siempre el más largo de los dos, dejando
abandonada la punta del otro. Al acabar de dar la vuelta, tendremos lo que se ve en la foto
4.

  

Foto 3                                                                                  Foto 4
Ahora hay que hacer lo mismo con las tres parejas que quedan, pasándolas por los mismos
recorridos que las demás, pero como los siguientes montantes ya están doblados, estos
últimos hay que pasarlos por debajo de los primeros doblados. Como en el caso anterior, es
conveniente que los primeros que hemos doblado, los hayamos dejado algo flojos. Esta es
la parte más difícil y es posible que al principio nos liemos un poco. Además, en esta parte
es donde más hay que retorcer la médula para hacerla pasar por los sitios correspondientes,
por lo cual es importante que esté bien húmeda, para que no se parta. Solo queda cortar las
puntas de las varas que han quedado sobrantes. En la foto 5 se puede ver el reborde ya
acabado, a falta de cortar las puntas sobrantes. Hay un montante verde, que se ha puesto
para que se vea el recorrido que hacen todos al rededor del cesto.

  Foto 5

5. Rebordes II
Continuamos aquí con el reborde que nos falta, que es el...

Reborde trenzado

Este es el tipo de cierre más complicado de los tres, pero también es el más decorativo, por
lo que merece la pena tomarse la molestia cuando el cesto lo requiere. También es el que
más longitud de montantes requiere (depende del tamaño del cesto y de la separación entre
los montantes, pero en general se puede decir que al menos hacen falta unos 25 cm)

Vamos a ver si somos capaces de describir con precisión el método a seguir:


En primer lugar, es necesario cortar tres trozos de médula del mismo grosor que los
montantes y de igual longitud que la que hemos reservado de montantes para el cierre, y
que servirán de apoyo al cerrar el reborde. Y ahora tratemos de ir por pasos:

1.- Empezamos a tejer por un montante cualquiera, doblándolo hacia abajo y a la derecha,
pasando por dentro del siguiente montante y sacándolo hacia fuera por entre este y el
siguiente. Tener la precaución de dejar un bucle por donde pueda pasar otra vara de médula
(se puede colocar un trocito de médula debajo de ese bucle para que no se aplaste). A
continuación, colocamos uno de los tres trozos auxiliares que habíamos cortado, junto a él,
por detrás. (foto 1, en la que el trozo auxiliar se ha puesto rojo para que se vea bien)

2.- Hacemos lo mismo con el siguiente montante a la derecha: doblarlo hacia abajo y a la
derecha pasando por dentro del siguiente montante y sacándolo hacia fuera por entre este y
el siguiente, dejando el bucle correspondiente y añadiendo el segundo trozo de médula de
los tres que habíamos cortado. En este momento, tenemos dos parejas de varas dirigidas a
la derecha y hacia abajo. (foto 2, en la que la segunda vara auxiliar se ha puesto de color
amarillo)

  
Foto 1                                                                                 Foto 2

3.- Cogemos la pareja de más a la izquierda y la pasamos por encima de la otra pareja y la
metemos hacia dentro del cesto por entre el tercer y cuarto montante, que son los dos
primeros que no están doblados. Hay que procurar que formen un cierto bucle hacia abajo,
es decir dejarlos un poco flojos, pues si no lo hacemos así, al final se verán estos primeros
bucles más apretados que los demás. Ahora tenemos una pareja dirigida hacia fuera del
cesto y otra dirigida hacia dentro del mismo. (foto 3)

4.- Ahora cogemos el tercer montante y nuevamente lo doblamos hacia abajo y a la


derecha, y lo acompañamos con el tercero de los trozos de médula que habíamos cortado.
Tenemos dos pares de varas hacia fuera del cesto y uno hacia dentro. (foto 4, en la que la
vara auxiliar la hemos puesto de color verde)

  

Foto 3                                                                                  Foto 4
5.- Cogemos el primero por la izquierda de los pares exteriores y lo metemos hacia dentro
del cesto por entre los dos primeros montantes verticales. Ahora hay un par de varas hacia
fuera y dos hacia dentro. (foto 5)

6.- Pasar hacia fuera por entre los dos siguientes montantes el par izquierdo de varas
interiores, y doblar junto a él el primer montante vertical. En este momento tenemos hacia
fuera un par de varas y un trio, y hacia dentro un par. (foto 6)

  

7.- Metemos el par exterior hacia dentro por entre los dos primeros montantes verticales.
Doblamos el primer montante vertical por encima de él y lo acompañamos con el par
izquierdo de los que tenemos dentro. Ahora hay dos trios hacia fuera y un par hacia dentro.
  Foto 7

8.- A continuación cogeremos, del primer trío de la izquierda, las dos varas de más a la
izquierda, las pasaremos hacia dentro por entre los dos primeros montantes verticales,
doblaremos el primer montante hacia abajo por encima de ellos, y lo acompañaremos con el
par que está hacia dentro. Obsérvese que dejamos una punta de vara abandonada hacia
fuera del cesto.

9.- Seguir repitiendo este mismo paso hasta rodear el cesto (nos irán quedando puntas
abandonadas hacia fuera).

10.- Y ahora llegamos a lo más difícil de todo, que es cerrar el reborde. Como ahora vamos
a tener que curvar mucho las varas para hacerlas pasar por sus ubicaciones
correspondientes, es probable que se necesite volver a mojarlas para que no se rompan,
pues durante el tiempo que hemos invertido en hacer el cesto, se habrán ido secando. Una
vez comprobada la flexibilidad necesaria, empezamos por coger las dos varas
correspondientes del trío izquierdo y las metemos hacia dentro del cesto por debajo del
primer bucle que habíamos hecho al empezar el reborde. Ahora hay un trío hacia fuera y
dos pares hacia dentro.

11.- Cogemos las dos varas de la izquierda del trío que tenemos hacia fuera, y las metemos
hacia dentro por debajo del segundo bucle que habíamos hecho al principio. Ahora hay tres
pares hacia dentro y ninguno hacia fuera. (foto 8)

12.- Ahora, hay que pasar la vara más larga de las dos de la pareja de la izquierda, por el
mismo camino que lleva la primera de las varas de apoyo que pusimos al principio (la vara
roja). Por lo tanto, habrá que ir retirando ese trozo de vara y sustituyéndolo por la nueva.
Hacemos lo mismo con las varas largas de las otras dos parejas. En este momento quedan
tres varas cortas hacia dentro del cesto. Además, podemos ver que la trenza, que está
formada por trios de varas en los bucles de la parte interna, tiene tres bucles con solo dos
varas. 
13.- Cada una de las tres puntas de vara que quedan hacia dentro,  hay que sacarla hacia
fuera por debajo del reborde, completando los tres bucles que tienen solo dos varas.

14.- Por último, solo queda cortar todas las puntas de las varas que han quedado
abandonadas hacia fuera del cesto. En la foto 9 podemos ver como queda el reborde
terminado. Uno de los montantes se puso de color verde, para que se vea cual es el
recorrido que hace a través del borde.

  

Foto 8                                                                                   Foto 9
6. Asas
También en cuanto a las asas, hay numerosos tipos, que no es cosa de enumerar aqui. Lo
que vamos a hacer es explicar un par de formas, que son las más comunes:

A) Cuando se trata de asas pequeñas, como las que se suelen poner por parejas en bandejas,
el asa que se suele hacer es la siguiente: Hay que cortar para cada asa un trozo de médula
gruesa (de unos 5 mm de diámetro). Si no se dispone de ella, habría que utilizar varios
trozos juntos de médula más fina. La longitud que hay que darle, es la del arco que
queremos que tenga el asa, más 3 ó 4 cm.

Lo primero que hay que hacer, es decidir la posición del o de las asas en el cesto, eligiendo
los montantes junto a los cuales vamos a colocar el asa. A continuación, "clavaremos" los
dos extremos de la médula que hemos cortado para este fín, al lado de los montantes
correspondientes (foto 2). Es conveniente afilar los extremos con una navaja y puede ser
aconsejable abrir sitio con el punzón, (foto 1) antes de clavar la médula. Por supuesto,
como siempre, tenemos que tener el material húmedo, pues la curvatura necesaria para
formar el asa, no se le podría dar en seco, ya que se partiría.

Ahora hay que utilizar tireta de médula para envolver el asa que hemos clavado, con la
doble función de sujetarla firmemente al cesto y darle al asa un aspecto atractivo.
Empezamos por pasar el extremo de la tireta a través del cesto, por debajo del reborde, a la
izquierda del montante donde está clavado uno de los extremos del asa, dejándo que salga
hacia dentro del cesto un trozo de 10-20 cm (foto 3). Pasar el resto de la tireta por la
derecha del extremo del asa, y sacarlo hacia fuera del cesto a la misma altura donde
habíamos atravesado el cesto la primera vez, pero a la derecha del montante (foto 4).
Pasarlo ahora por la izquierda del asa, hacia dentro del cesto y sacarlo por el mismo sitio
que lo habíamos hecho la primera vez. (foto 5)

Volver a pasar la tireta hacia dentro del cesto por la derecha del asa y empezar a envolverla
dándole vueltas con la tireta, sujetando dentro de este envoltorio el extremo que habíamos
dejado libre. Ya todo consiste en envolver todo el asa con vueltas juntas y apretadas, hasta
llegar al otro extremo, en que deberemos asegurar el final de la tireta clavándola de nuevo
en el cesto por debajo del asa y haciendo una cruz como la que nos ha quedado en el otro
extremo. En este caso, el final hay que entretejerlo un poco con los tejedores del lateral del
cesto.
   

Foto 1                                                    Foto 2                                               Foto
3

   

Foto 4                                                    Foto 5                                                
Foto 6
Para que quede un asa más "atada" y más bonita, se puede añadir por encima del arco de la
misma, otro trozo de tireta o incluso de médula normal, y al ir envolviendo el asa con la
tireta, pasar una vuelta por debajo de esta otra tireta y a la siguiente por encima. (foto 6)

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B) Para asas grandes, lo más utilizado es lo siguiente: Como en el caso anterior hay que
disponer de un trozo de médula de un grosor algo menor que el queremos que tenga el asa,
y de una longitud igual a la del asa, más el doble de la distancia que queremos clavarla en el
cesto.

Empezamos por darle la forma deseada y clavarla (extremos afilados) por ambos lados en
el sitio elegido, junto a un montante, utilizando, si es necesario el punzón, para abrir sitio. 

A continuación, tenemos que preparar una serie de varas de médula de la longitud del asa
más unos 40 cm. El número de ellas depende del grosor del asa, pero pueden 10 o 12.
Meter la mitad de las varas a un extremo del asa a su lado, junto al montante, meterlos
todos juntos hacia dentro del asa, rodeándola y dándole 3 ó 4 vueltas, hasta llegar al otro
extremo y dejando las puntas hacia dentro del cesto. Deben quedar las varas perfectamente
ordenadas unas al lado de otras, sin amontonarse en ningún momento. Ahora hay que hacer
lo mismo con el resto de las varas, clavándolas en el otro extremo del asa y haciendo la
misma operación, pero al revés y respetando el mismo orden y asegurándose de que no se
cruzan con las anteriores, sino que discurren junto a ellas, ocupando el espacio que sobra al
rededor del asa.

Solo queda "atar" los extremos: para ello cogemos los extremos de las varas y los sacamos
del cesto atravesándolo por debajo del reborde, a lado contrario de donde está insertados los
del otro grupo. Pasarlos hacia dentro rodeando el asa , siempre con ellos ordenados, y de
nuevo hacia fuera, de forma que formen una cruz en el exterior: acabar dentro del cesto y
metiéndolos por debajo de lo ya tejido. 
    

Foto 7                                                    Foto 8                                                
Foto 9

En estas tres últimas fotos se puede ver un asa hecha como se indica arriba, un detalle de
como queda asegurada al cesto, y en la foto 8, un asa relaixada de la misma forma, pero
entrecruzando de manera ordenada las varas al hacer el remate.

7. Consideraciones finales

1.- Como los cestos de médula de junco son más débiles (menos rígidos) que los de
mimbre, se les pueden aplicar unas capas de barniz, contribuyendo así a darles esa rigidez,
que a veces se hace bastante necesaria. Al mismo tiempo, el barnizado protege el cesto de
manchas provocadas por líquidos y también de la humedad. Si no se quiere que se note que
está barnizado, se puede utilizar barniz mate.

2.- Se ha hablado en varias ocasiones de médula de colores: Es fácil teñirla. Yo lo hago con
tintes para la ropa, de los que se aplican en caliente. Tiñen muy bien y muy rápido. Hay que
tener cuidado de que no llegue el tinte a estar casi hirviendo, pues entonces la médula
queda con un aspecto como deshilachado en la superficie. También se pueden teñir con
anilina, pero esta tiene el inconveniente de que después mancha.
3.- En cuanto al grosor de las varas de médula, las hay de muy diferentes medidas, pero yo
utilizo las de 1, 2 y 3 mm normalmente, aunque en algunas ocasiones (para hacer cosas
grandes, del tamaño de una papelera para arriba) utilizo la de 4 mm en los montantes. Es
importante observar este tema, pues interesa que los montantes sean más fuertes que los
tejedores, ya que de lo contrario estos últimos doblegarían a los primeros y saldría un cesto
deformado. De todas formas, hay quien trabaja siempre con médula del mismo grosor, y
cuando quiere más resistencia (caso de los montantes), los utiliza en parejas.

4.- Los fondos también se pueden hacer de madera o de aglomerado. En ese caso, los
montantes hay que ponerlos clavados al borde del fondo (foto1), o bien hacer una serie de
orificios sobre ese fondo y atravesarlo con los montantes (foto 2). La forma de cerrar el
cesto por debajo en estos casos es la siguiente:

Dejar un trozo de cada montante saliendo por debajo del cesto, de una longitud de unas 4
veces la separación entre montantes. Una vez insertados todos los montantes, empezar
doblando hacia la derecha uno cualquiera de los extremos,  pasándolo por fuera de los dos
siguientes montantes, y por dentro del tercero, dejando allí el extremo (foto 2). Hay que
hacer lo mismo con todos los demás, (en la foto 3 se ve como va quedando) hasta dar la
vuelta completa . Los últimos habrá que meterlos por debajo de los primeros que hemos
tejido. También se puede hacer este cierre con más longitud de médula y entretejiendo más,
lo cual redundará en una mayor solidez. (por ejemplo, se puede pasar cada uno por dentro
del siguiente, por fuera de dos y dejándolo dentro)

8. Unos ejemplos
Una vez que ya conocemos las técnicas para hacer un cesto normal y corriente, podemos
fijarnos en los trabajos que hay en el comercio y/o ejercitar un poco la imaginación, para
hacer cosas más originales o más adaptadas a nuestras propias necesidades. Esto es
importante en estos tiempos en que se encuentran con frecuencia cestos y otros útiles a
precios muy bajos, de importación. Veamos aquí unos ejemplos:
                                           

Este cesto ha sido elaborado con las técnicas explicadas en este curso, pero a la hora de
hacer el tejido simple con el que se han subido los laterales, se ha utilizado una pareja de
tejedores que van emparejados todo el tiempo. En este caso se han escogido de dos colores:
uno amarillo y otro verde, con lo cual se ha conseguido el efecto que se puede ver.

                                           

En este caso, se ha tejido el cesto con tireta en vez de con médula normal. Además se ha
empezado desde abajo con una tira entre cada dos montantes, o sea, que se ha utilizado el
mismo sistema que para los cestos de mimbre. Por último, en vez de pasar los tejedores una
vez por fuera y otra por dentro de los montantes, se ha hecho pasando dos montantes por
fuera, uno por dentro, dos por fuera, uno por dentro....
                                         

Aquí se puede ver como se puede sacar partido al teñido de la médula. Se han combinado
verde, marrón y amarillo. Además, en el centro se han tejido unas vueltas con un cordón
teñido en amarillo y verde.

                                         

Aunque este marco es "de libro", ya que se puede encontrar en alguna publicación sobre
cestería, es un buen ejemplo de que se pueden realizar muchos otros objetos además de
cestos.
                                         

En este caso se trata de un cesto de mimbre. Aunque aquí el teñido no es tan fácil como en
la médula, en la parte inferior y en la superior de cesto se ha utilizado "mimbre cocido" que
es más oscuro que el natural. Obsérvese que la parte oscura de abajo está tejida con tejido
de tres varas y que en la parte clara, los mimbres son gruesos en la parte de abajo y van
disminuyendo de grosor hacia arriba.

                                         

Se ha colocado aquí un típico cesto de la ropa para que se vea el efecto de la forma de
trabajar con el mimbre: se ponen tantos mimbres como montantes, se sube con todos ellos
hasta que se acaban por su parte más fina. En caso de querer seguir, se vuelven a poner
otros tantos mimbres y se sigue tejiendo, etc. En este caso se ve claramente que está
formado el cesto por tres pisos.
                                          

En esta última foto, podemos ver un par de ejemplos de botellas encestilladas. Son fáciles
de hacer en el sentido de que la propia botella hace de molde, de tal manera que el cesato se
va adaptando al vidrio y no hay problema de que salga irregular. El cesto de la cinta que lo
rodea es otro ejemplo de que se puede aportar mucha imaginación en la cestería. A la
derecha, tenemos un práctico palillero.

Con esto, y aunque hay muchas otras cosas que se podrían decir en esta materia, creo que
están cubiertas de sobra las espectativas de este curso. Si surgen preguntas que yo pueda
resolver, contactar a [email protected]

 
  

Foto 1                                                                                  Foto 2

  Foto 3

5.- Aunque lo más típico que se suele hacer con médula son cestos, hay otros objetos que se
pueden construir, como pueden ser marcos de fotos, sonajeros, recipientes de todo tipo,
encestillado de botellas, etc; así que si empleamos la imaginación, la cestería puede dar
mucho de si, y no digamos si además jugamos con el color.

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