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Häring, Bernhard - Libertad y Fidelidad en Cristo CAP. X

Este documento trata sobre la sexualidad humana como lenguaje. Discute que el cuerpo humano es parte integral de la comunicación humana total y que la sexualidad es un mensaje que Dios nos habla en el amor. Examina la sexualidad dentro del matrimonio como una manera en que los esposos llegan a conocerse mutuamente más profundamente a través de su entrega total el uno al otro. Concluye que la sexualidad entre esposos, cuando es vivida en libertad y fidelidad, participa en el misterio del amor de Dios.
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Häring, Bernhard - Libertad y Fidelidad en Cristo CAP. X

Este documento trata sobre la sexualidad humana como lenguaje. Discute que el cuerpo humano es parte integral de la comunicación humana total y que la sexualidad es un mensaje que Dios nos habla en el amor. Examina la sexualidad dentro del matrimonio como una manera en que los esposos llegan a conocerse mutuamente más profundamente a través de su entrega total el uno al otro. Concluye que la sexualidad entre esposos, cuando es vivida en libertad y fidelidad, participa en el misterio del amor de Dios.
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Bernhard J-lárin(j

LIBERTAD Y FIDELIDAD
EN CRISTO
Jeología moral para sacerdotes y seglares

II
EL HOMBRE EN POS DE LA VERDAD Y DEL AMOR

BIT
SECCIÓN DE T E O L O G Í A Y FILOSOFÍA
BIBLIOTECA HERDER BERNHARD HARING
SECCIÓN DE TEOLOGÍA Y FILOSOFÍA
VOLUMEN 164

LIBERTAD Y FIDELIDAD
LIBERTAD Y FIDELIDAD EN CRISTO
Por BERNHARD HÁRING
EN CRISTO
II Teología moral para sacerdotes y seglares

TOMO SEGUNDO
EL HOMBRE EN POS DE LA VERDAD Y DEL AMOR

BARCELONA BARCELONA
EDITORIAL HERDER EDITORIAL HERDER
1982 1982
La sexualidad humana como lenguaje

y de la experiencia humana en la búsqueda permanente de una


verdad siempre mayor en las relaciones sexuales.
Nos disponemos a tratar esta dimensión de la vida humana y
sus relaciones con plena conciencia de la complejidad del tema:
la bondad de la sexualidad como don del Creador, su implicación
en la solidaridad del pecado y, finalmente, aunque no es lo menos
importante, su papel a la luz de la redención. Todo ello permite
a los creyentes ser libres y fieles y vivir la dimensión sexual de sus
vidas como vida en Cristo.
Capítulo X Nuestro tratamiento de la sexualidad humana no estará influido
por una moral de prohibición, sino por la moral de alianza con
LA VERDAD LIBERADORA EN LENGUAJE SEXUAL sus dinamismos propios y con su protección adecuada. Adoptamos
el planteamiento específico de considerar la sexualidad en su di-
mensión de lenguaje, lenguaje de amor que, en la vida de los
La investigación que hemos realizado sobre la verdad liberadora pecadores, se encuentra parcialmente trastornado, confundido e in-
ha alcanzado su cima en la fe activa en el amor. La verdad esencial cluso falsificado. Incluso en esas situaciones, cuando el lenguaje
de la fe viva es que «Dios es amor». Él nos ha creado a su imagen sexual desenmascara la carencia de libertad y de fidelidad creadora
y semejanza para que compartamos su propio amor. Nosotros so- — o habla mentiras patentes — su auténtica miseria pide a gritos
mos una consecuencia del amor creador de Dios. Nos ha redimido la verdad liberadora, busca la comunicación en el verdadero amor.
para este amor y encontramos la verdad de nuestra vida única- Todo este volumen ha explorado los diferentes caminos para
mente cuando le amamos a él y, con él, a nuestros compañeros de llegar a la verdad liberadora y para vivirla en plenitud. Hemos
peregrinación. visto los diferentes senderos de acceso a la verdad: la belleza, el
La verdad del amor sexual tiene mucho que decirnos sobre arte, la fiesta y el juego, el sentido del humor, el arte de comunicar
nuestro ser libres y creyentes en Cristo. Seríamos incapaces de la verdad y la gracia de la participación más elevada de la verdad
concebir cualquier verdad acerca del amor creativo, liberador y por la fe y por la esperanza activa en el amor. Con todo, nuestra
redentor de Dios nuestro Padre y de Cristo nuestro hermano sin investigación no sería completa si no considerásemos la sexualidad
la experiencia básica de amor que nos ha venido por medio de las humana y su manifestación más importante como camino hacia una
instituciones del matrimonio y de la familia. Dios no se limita a verdad más plena, como vía para el conocimiento mutuo en el
comparar su propio amor con el de los padres y con el de las amor que conduce a los participantes en ese diálogo amoroso a la
madres, con el de los esposos que viven la alianza del amor. Ade- plenitud de la verdad, a la comunión que refleja el amor del Dios
más, nos ha dado el matrimonio y la familia como signo eficaz trino'.
de gracia en la revelación y comunicación permanente de su pro-
pio amor.
La Iglesia reconoce el Cantar de los cantares como parte de la
A) La sexualidad humana como lenguaje
Sagrada Escritura. En él se exalta, simplemente, el amor entre
esposos que llegan a conocerse recíprocamente en el amor mutuo.
El amor de los novios que conduce a la más alta libertad de entrega Nada sería tan absurdo y desatinado como hablar de la sexua-
personal en mutua fidelidad es, por sí mismo, un canto de alabanza lidad comenzando a presentar una serie de normas y de prohibi-
al amor de Dios. ciones. Las normas no ayudan a nadie que, previamente, no hayan
En este capítulo trataremos la sexualidad humana y sus mani- entendido la significación de ellas. Por consiguiente, también aquí
festaciones a la plena luz de la revelación, del desarrollo histórico comenzaremos, como lo hemos hecho en otros temas, buscando el

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Lenguaje corporeizado: espíritu y cuerpo

sentido. Este sentido se articula en normas beneficiosas y en prohi- padres. Su situación es de privilegio si han sido llamados a la
biciones protectoras. vida por la única y más encarnada palabra por la que sus padres
se han expresado mutuamente la donación total. «Este concepto
La comprensión que alcancemos de la sexualidad humana de-
del cuerpo como agente por el que el amor se renueva constante-
penderá en gran medida de cómo consideremos el cuerpo humano
mente y es llevado a una comprensión cada vez más profunda es
y de la relación que le atribuyamos en el conjunto de la comunica-
una de las mayores aportaciones del cristianismo a las relaciones
ción humana. Como don del Creador, renovado por el Redentor,
humanas» 4 .
la sexualidad es un mensaje que Dios nos habla en el amor. Es, al
mismo tiempo, una parte esencial de la totalidad del lenguaje hu- Cuando los esposos, en su unión carnal, pronuncian y profun-
dizan el sí irrevocable de la alianza, hablan una palabra que alcanza,
mano y de su verdad 2 .
de alguna manera, la vida del Dios trino. «Al comienzo estaba el
sí, y el sí estaba con el amor y el sí era amor» 5 . En la mutua entre-
ga recíproca, totalmente libre, de los esposos en irrevocable fide-
1. Lenguaje corporeizado: espíritu y cuerpo
lidad, la sexualidad señala la Palabra encarnada que es la corpo-
reización de la alianza y en la que jamás «existió una mezcla de
La persona humana es un espíritu corporeizado y un cuerpo
sí y de no. En él no hubo más que sí. Pues todas las promesas he-
espiritualizado. Cada uno de nosotros es una palabra hablada por
chas por Dios han tenido su sí en él» (2Cor 1,19-20).
Dios en un amor único, una palabra que ha tomado sangre y carne.
Y Dios nos llama a transformar todo nuestro ser carnal para glori- Cuando el lenguaje del cuerpo se convierte en lenguaje de amor
ficación de su nombre: «Honrad a Dios en vuestro cuerpo» (lCor participa en el misterio de la palabra del Padre que respira amor.
Cuando el silencio y la Palabra que nace de él pronuncian el
6,20).
estar con el otro y para el otro, los esposos participan de la crea-
Nuestro cuerpo habla un lenguaje, una comunicación de sentido
ción de un mundo que es un eco de la palabra de Dios que nos
y de propósito. De manera especial en la dimensión sexual, pide
llama y está con nosotros 6.
el establecimiento de relaciones con el otro, llama al otro, habla
La sexualidad humana es una modalidad fundamental de cómo
al otro o a la otra. Nuestros rostros hablan, manifiestan gozo,
nos relacionamos con otras personas, con nosotros mismos y con
afecto, aceptación o rechazo, apertura o huida. Nuestros brazos
Dios. Por consiguiente, es una modalidad que alcanza su verdad
pueden extenderse para suplicar o para abrazar. Nuestra mano
plena únicamente mediante su integración en la verdad total de
puede reposar en la mano de otro; podemos estrechar las manos
nuestra vida. Esto es particularmente cierto hablando del «lenguaje»
de otras personas y convertir este gesto en signo de alianza. Ha-
sexual del esposo y de la esposa 7 . Su verdad liberadora depende
blamos con el tono de nuestra voz tanto como con las palabras
de la genuinidad y veracidad de nuestras expresiones, de lo abier-
compuestas por los sonidos que emitimos. Efectivamente, el tono
tos que estemos al don del otro o de la otra en su apertura; depen-
hace la música. derá de lo atentos que estemos al mensaje que transmitimos y
Aunque el lenguaje humano alcanza todas sus dimensiones en recibimos. «Lo maravilloso de la sexualidad consiste en la capa-
la polis, en toda nuestra cultura, en la sociedad y en la política, cidad del cuerpo de la persona enamorada para expresar este amor
sus locus original es la familia; su centro es la palabra total de auténtico en un beso, en un movimiento de la mano... de forma
amor hablando entre esposo y esposa y entre padres e hijos. «El que el cuerpo habla por sí mismo, se convierte en la palabra de
niño comprende la significación y profundidad del amor por medio amor» 8 .
de las acciones de la madre y de otras personas; no por medio de
En Freud y en Marcuse el eros ocupa el lugar del logos; en
las palabras» 3 . Si los niños han aprendido el lenguaje del amor, consecuencia, el eros pierde gran parte de su significación. Queda
si han visto cómo se aman el padre y la madre en todas las dimen- desposeído de su verdad liberadora. Eros y logos no se excluyen
siones de su vida, si han tenido la suerte y oportunidad de participar mutuamente. En una humanidad verdadera, se pertenecen mutua
en la abundancia del amor y de las palabras de sus padres, también y esencialmente. El eros está corporeizado en el logos y el logos
ellos transmitirán a sus propios hijos el amor que vivieron en sus
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Haring, Libres II 33
X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Varón y hembra los creó

está corporeizado y toma vigor por medio de é l ' . El eros y el logos monta a la hembra lo más rápidamente posible. Éste es el precio
redimidos participan del ágape. final pagado por identificar la naturaleza con la biología y el sexo
«Dios creó al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; con lo genital» 13. «Presentar la sexualidad únicamente en términos
macho y hembra los creó» (Gen 1,27). La significación y finalidad de su función procreadora es reducirla a la sexualidad prehu-
de la sexualidad humana se ponen de manifiesto en el cuerpo mana» ,4 .
humano. El arte de la persona consiste en intuir el mensaje y Peor es aún el comportamiento del sensualismo que niega la
significación de esta imagen. Mientras no descubramos la unidad significación de unión y de procreación a la sexualidad. Hablan
de la persona humana y no comprendamos que el cuerpo humano del sexo abundantemente; no conocen barreras. «El problema más
es comunicación, no captaremos con claridad la realidad corporal común actualmente no son los tabúes sociales sobre la actividad
nuestra, incluida su sexualidad, como imagen que habla de Dios 10. sexual o los sentimientos de culpabilidad sobre el sexo en sí mismo;
La sexualidad manifiesta su verdadera finalidad de forma autén- lo realmente preocupante es que el sexo es, para muchas personas,
ticamente humana sólo a los que buscan primero su significación. una experiencia vacía, mecánica y sin finalidad distinta de la satis-
Ésta es comunicación en amor verdadero. Esta misma concepción facción del egoísmo personal» 15.
manifiesta el concilio Vaticano n cuando habla de la dignidad del Es cierto que algunas expresiones de sexualidad pueden ser
amor conyugal y de su expresión corporal. «Este amor, por ser falaces y degradantes, pero esto no es motivo para degradar la
eminentemente humano, ya que va de persona a persona con el sexualidad misma; no tendríamos más razón para difamarla que
afecto de la voluntad, abarca el bien de toda la persona y, por para actuar de esta manera con el lenguaje. Ciertamente que no
tanto, es capaz de enriquecer con una dignidad especial las expre- difamamos el lenguaje aunque frecuentemente no alcanza su plena
siones del cuerpo y del espíritu y de ennoblecerlas como elementos significación y es engañoso muchas veces.
y señales específicas de la amistad conyugal»". «Adán conoció a Eva» (Gen 4,1). El Antiguo Testamento habla
El cuerpo humano, incluida su dimensión sexual, no es sólo del acto conyugal en términos de «conocimiento» (jadac). Cuando
la imagen del universo con sus diversas componentes. Es, más el hombre y la mujer se aman verdaderamente el uno al otro,
bien, el punto focal de transformación, de sentido, en la dimensión pronuncian una palabra de amor valiosísima, que demanda eterni-
de adoración12. dad y abre nuevos horizontes para conocer al Dios del amor y de
El lenguaje humano alcanza su cumbre cuando una persona la fidelidad. Pero sea cual fuere la calidad del acto conyugal, veraz
habla claramente a otra en una expresión de alianza de amor. o engañoso, manifestación de las profundidades o de la superficia-
La sexualidad humana, en la medida en que es humana, busca la lidad del corazón y de la mente, es una forma de «conocer» a la
palabra adecuada a su significación. Alcanza su plena verdad cuan- otra parte. En todo caso se dará el conocimiento de la verdad de
do nos comunicamos mutuamente con toda nuestra realidad de amor o se desenmascararán mutuamente por la conducta que con-
manera que expresamos nuestra pertenencia mutua o, al menos, tradice la auténtica significación de la sexualidad. «Incluso en el
nuestro ser el uno para el otro. Únicamente una persona integrada coito más insensible hay un elemento de honestidad en el que se
puede situar plenamente la sexualidad en la dimensión de comu- rompe la máscara y se revela el verdadero yo al otro» 16.
nicación de la verdad y plena del amor. Integrarla en esta dimen-
sión es una parte de la redención continuada.
Tanto el espiritualismo como el sensualismo han jugado una 2. Varón y hembra los creó
mala pasada a la sexualidad. Ambos le han privado de su dimen-
sión de comunicación. El espiritualismo considera la sexualidad La sexualidad es un concepto relaciona!; apunta, de manera
como humillante y, en consecuencia, el acto conyugal requiere una particular, a la bipolaridad entre hombre y mujer ". En el empleo
justificación que debe venirle por la intención directa de la pro- del lenguaje intento seguir el consejo de Baily: «Al menos el
creación. De esta manera, la expresión sexual más alta es reducida erudito debería procurar, en la medida de lo posible, restringir
a una operación animal. «Con ello, el fecundador monta y des- el empleo no cualificado de "sexo" y "sexual" relacionándolo estric-

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Varón y hembra los creó
X. Verdad liberadora en lenguaje sexual
Santísima Trinidad. «La visión cristiana derivada de la creencia en
tamente con el ser del hombre y no con sus funciones biológicas
la Trinidad proclama que la personalidad está constituida por rela-
o de comportamiento» 18. Holmes da otra buena sugerencia: escribir
ciones amorosas. A mi modo de entender, esto es la lectura más
«Hombre», con mayúscula, cuando significa hombre y mujer sin
profunda de la estructura hombre-mujer de la humanidad» M .
distinción de sexos, y escribir «hombre», con minúscula, cuando
se refiere al varón w . Siempre que se niegue una dignidad igual a la mujer, la per-
La palabra de Dios es solemne: «Y creó Dios al Hombre a sona deja de ser una imagen adecuada de Dios. La historia de la
imagen suya, a imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó» caída señala la posición central del varón como signo principal
(Gen 1,27). No es mi intención apuntar que este texto alude úni- de un mundo y de una relación desordenados por el pecado. Dios
camente a la sexualidad. Habla también de la imagen de Dios en dice a la mujer: «Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará»
la vocación del varón y de la mujer a ser procreadores en el ordena- (Gen 3,16).
miento del mundo que nos rodea. Pero no podemos excluir la La frustración causada a la mujer por un marido dominante
sexualidad del concepto «imagen de Dios» 20 . «Los hombres son, perpetuará el desorden en el centro del corazón y de la mente de
simplemente, varones y hembras. Todo lo que ellos sean es sólo los hijos. «El sexo es el manantial principal que se esconde detrás
sobre la base de esta diferenciación y relación. Ésta es la dignidad del amor materno. Por consiguiente, cuando una madre es feliz
particular adscrita a la relación sexual»21. y se encuentra plenamente realizada como esposa y madre, el
La narración yahvista de la creación insiste, yendo mucho más amor que siente por sus hijos es desprendido y se somete a las
allá del espíritu de la época e incluso en contra de él, en la dignidad necesidades del niño. En cambio, cuando sus relaciones, especial-
igual del hombre y de la mujer. Dios dio a Eva a Adán (hombre) mente con su marido, son desgraciadas, ella encuentra, consciente
no sólo como una compañera que le ayudara, sino, más bien, como o inconscientemente, su satisfacción emocional por medio de sus
contrapartida, como compañera con las mismas prerrogativas. «Dijo hijos, ya sea rechazándolos o amándolos de manera posesiva o des-
luego Yahvéh Dios: "No es bueno que el hombre esté solo. Voy tructiva» H .
a hacerle una ayuda adecuada"» (Gen 2,18). Adán (hombre) se Muchas de las lenguas modernas, particularmente la lengua in-
alegra de la igualdad de la mujer: «Ésta sí que es hueso de mis glesa, está profundamente marcada por el sexismo: están centradas
huesos y carne de mi carne. Ésta será llamada varona (ishshah)
en el varón. Existe una interdependencia entre lenguaje y diálogo
porque de varón (ish) ha sido tomada. Por esto deja el hombre
sexual. Si una de las partes no se encuentra bien, este hecho reper-
a su padre y a su madre y se hacen una sola carne» (Gen 2, 23-24).
cutirá en la otra.
«Hombre» significa sencillamente hombre y mujer, varón y
Max Scheler suscitó ya la cuestión de si nuestras lenguas occi-
hembra: «El día en que Dios creó al hombre, lo hizo semejante
dentales no revelan «la victoria que el espíritu machista ha obtenido
a Dios. Los creó varón y hembra y el día que los creó los bendijo
sobre la espiritualidad de la mujer» 26 . El mencionado autor es
y los llamó hombre.» «La humanidad no es ni un club de hombres
ni un club de mujeres»22. plenamente consciente de que este hecho pone trabas al crecimiento
de la sabiduría en favor de un crecimiento desequilibrado de la
No podemos hablar de la persona humana sin prestar atención
adecuada a la bipolaridad y reciprocidad entre el hombre y la tecnocracia. Con todo, la consecuencia más dolorosa es la tremenda
mujer en la totalidad de la creación y de la redención. La recipro- realidad de que este tipo de lenguaje distorsiona la imagen de
cidad es fundamental y presupone, por necesidad, igualdad en la Dios; que tal desquiciamiento repercute negativamente en las rela-
diversidad relacional K . Únicamente en su reciprocidad mutua po- ciones sexuales.
drán encontrarse y comunicarse mutuamente la verdad más plena. Esta desorientación cultural ha tenido su influencia y reflejo en
Siempre que se niegue la dignidad igual en esta relación se pondrá la teología. Tomás de Aquino, por ejemplo, escribe: «En la gene-
en peligro la verdad. La dignidad igual del hombre y de la mujer, ración de la Palabra divina no existe relación con la maternidad,
traducida al respecto igual que merecer la dignidad similar del únicamente con la paternidad 27 . Sin duda que las relaciones divinas
niño, puede ser entendida como una imagen y semejanza de la se inscriben más allá de la sexualidad (relationes subsistentes), pero
en el lenguaje humano deberían estar reflejadas en la reciprocidad
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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Varón y hembra los creó

madre-padre, hombre y mujer. El papa Juan Pablo i nos ha dejado macho y de la hembra. En mi opinión, las nuevas informaciones
este mensaje: hablando de la ternura y compasión divinas, dijo que no nos autorizan a atribuir al hombre un papel inferior al de la
en Dios hay más de la ternura materna que de una determinada mujer. Son iguales en su diversidad y reciprocidad.
imagen de padre. En la medida en que se reconozca la igualdad de ambos prota-
El sexismo machista moderno sobrepasa los prejuicios de los gonistas, la diversidad del hombre y de la mujer enriquecerá todas
teólogos de épocas pasadas. En el Informe Kinsey sobre el varón las relaciones humanas y no únicamente su modalidad sexual.
humano se presenta la virilidad en una perspectiva del que busca Pero el cénit de este enriquecimiento, en el que participarán los
un «desfogue sexual»; la mujer es apreciada únicamente en la hijos, se encuentra en el hacerse una carne, en la henosis entre
medida en la que responde a este deseo de «desfogue». Esto lleva el hombre y la mujer (Gen 2,18; Me 10,7; Mt 19,5). La riqueza
a Kinsey a ignorar también la diferencia existente entre la sexuali- de las dos personas se sumará para formar una unidad. La pre-
dad humana y la animal. «Los elementos implicados en los con- sencia o ausencia, la aceptación plena de la negativa o rechazo
tactos sexuales entre humanos y animales de otras especies no de la otra parte determinará el curso de la totalidad del proceso
difieren en modo alguno básicamente de los implicados en res- de la vida. La integridad e integración de cada uno de los que
puestas eróticas a situaciones humanas» a . El protagonismo del componen la pareja y la calidad de esta henosis se condicionan
macho se revela aquí particularmente en la tendencia a reducir recíprocamente M.
la sexualidad al plano animal y, de manera especial a aquellas La unidad y estabilidad — y de manera especial la integración —
especies de animal en las que el macho subyuga al animal hembra. dependen de la calidad del diálogo sexual que incluye, indudable-
La superioridad masculina afirmada por determinadas filosofías mente, la totalidad de la vida, no sólo el acto conyugal. El hombre
y por algunas corrientes teológicas recibió apoyo, cuando no fue y la mujer, precisamente porque son hombre y mujer, vienen a
directa consecuencia, de erróneas ideas biológicas de determinadas este diálogo de dos mundos de experiencia distintos. Se compren-
épocas y de una visión biológica de la sexualidad. Hasta 1827 se derán plenamente y vivirán la verdad juntos en la medida en que
desconoció por completo la existencia y función del óvulo. El ele- ambos hablen el mismo lenguaje de amor en apertura total al otro
mento masculino fue considerado como el procreador y la hembra cónyuge. Esto exige el gran arte de colocarse en el lugar del otro,
únicamente como elemento receptor. haber integrado sus sentimientos más interiores y, a partir de ahí,
Actualmente sabemos que en cada eyaculación existen aproxi- entender mejor su propia identidad personal.
madamente trescientos millones de espermatozoides. De todos ellos, Este enriquecimiento mutuo habrá sido hecho posible por la
solamente uno llega a encontrarse con el óvulo, que es una unidad creciente integración de animus y anima en el hombre y de anima
mucho más desarrollada biológicamente. Durante los primeros ca- y animus en la mujer. La persona humana se hace más ella misma
torce días, todo el proceso vital está dirigido por el RNA (ácido integrando en su propia experiencia de vida las cualidades de
ribonucleico, el mensajero activo de DNA) que se ha desarrollado sentimiento y de expresión del compañero o compañera. La comu-
únicamente en el óvulo anteriormente a la ovulación. Hasta catorce nicación honesta y respetuosa entre el hombre y la mujer es factor
días después de la fecundación no comienza a operar el nuevo DNA positivo para lograr la integración, el estar en la verdad que «como
y su RNA 29 . El cromosoma del sexo femenino está compuesto sensualidad y ternura gradualmente aprendida y expresada — apren-
por dos cromosomas X, mientras que el macho contiene un gono- dizaje y expresión que influyen en ambos — debería alcanzar una
soma X y otro Y. El gonosoma X contiene una información mucho mayor armonía en la comunicación verdaderamente íntima de cada
más rica que el Y. uno de los cónyuges con el otro. Ésta es la significación de la
Toda esta información biológica sorprenderá únicamente a los castidad» 31 .
que piensan que la relación sexual macho-hembra se basa, princi- En este encuentro honesto entre los sexos, dos mentes, dos
palmente, en la biología. Las personas que opinan de esta manera espíritus corporeizados se encuentran en un conocimiento creciente
están en la necesidad de abandonar su planteamiento biológico o de cada uno de ellos y del otro consorte y en una misma manera
de cambiar radicalmente su concepción acerca de los "roles" del de ver la vida. Con todo, debemos señalar, una vez más, que este

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Encarnación cultural de la sexualidad

proceso de adquisición y de compartir conocimiento vital e inte- cientes de las dimensiones sociales de la sexualidad humana y, en
gración depende de la aceptación de la diversidad y del reconoci- consecuencia, de la ética sexual.
miento pleno de la igualdad32. Apoyándose en Ef 5,16 y en Col 4,5, el concilio Vaticano n nos
No debería minimizarse la base biológica de esta diversidad advierte que daremos testimonio convincente y prestaremos una
enriquecedora en reciprocidad, pero debemos ser plenamente cons- contribución positiva únicamente si aprendemos a discernir. «Res-
cientes de que estamos hablando de biología humana. «La evidencia catando el tiempo presente y distinguiendo lo eterno de lo pasajero,
sugiere con fuerza que en principio el varón y la hembra están promuevan con diligencia los bienes del matrimonio y de la fami-
"estructurados" de manera diferente. Los factores sociales operan, lia, así con el testimonio de la propia vida como con la acción
pues, sobre organismos ya perfectamente diferenciados, predispues- concorde con los hombres de buena voluntad» 36 . El concilio dice
tos a la masculinidad y a la femineidad»33. Con todo, parece que con mucha claridad que, a tal fin, los teólogos deberán aprovechar
el condicionamiento cultural total ejerce gran influencia en la la contribución de las ciencias del comportamiento37.
modalidad de los roles sexuales. Con el fin de cumplir con nuestra tarea de educadores y con-
sejeros, deberemos ser conscientes no sólo de cómo las actitudes,
las convenciones y códigos de la sociedad moldean el infantilismo
sexual e influyen en la conducta sexual del hombre y de la mujer.
3. Encarnación cultural de la sexualidad
Debemos estudiar, además, toda la tradición de la ética sexual en
los diversos contextos culturales. Solamente entonces podremos
El hombre es un ser cultural también en su sexualidad34. Tiene
entender plenamente la sexualidad como una realidad encarnada
una historia, es una historia y configura una historia. La tradición
y promover un espíritu crítico que se enfrente a las actitudes
le llega en la cultura de su tiempo. Él es una parte de esta historia sexuales dañinas en las culturas concretas.
y se hace consciente de ella, agradecido y crítico al mismo tiempo,
El legalismo y el empleo simplista de las formulaciones pasadas
y hace su historia como ser social en responsabilidad personal y
de la doctrina priva al moralista de la oportunidad de ejercer un
colectiva.
impacto beneficioso para lograr la encarnación genuina de la ética
La sociología del matrimonio y de la familia, y la sociología de sexual. Es innegable, por ejemplo, que, debido a un largo período
la sexualidad en general, estudia las ideas y expresiones de la de tradición —incluso de tradición cristiana— la situación cul-
sexualidad en interdependencia de las estructuras económicas, cul- tural y la concepción del mundo no permitió que el amor ocupara
turales, sociales y políticas de la vida y de la visión del mundo el puesto adecuado en la comprensión de las actitudes sexuales38.
prevalente en una época determinada. Nos hemos referido ya a la Los estudiosos de la Biblia han llamado la atención de los
interdependencia de los roles del hombre y de la mujer y a su moralistas sobre la necesidad de una hermenéutica cuidadosa cuan-
total autointerpretación. Cada uno nace en una corriente de tradi- do empleen la Biblia para entender la significación de la sexualidad
ción y de interdependencia. Simone de Beauvoir insiste, con agudeza y más aún para comprender las normas sexuales39. Incluso dentro
típica, en que «nadie nace mujer»35. Indudablemente, nace hem- de la Biblia hay evidencias de un cierto pluralismo correspondiente
bra, pero entonces, para convertirse plenamente en mujer, tiene la a los diversos puntos de vista culturales de los diversos textos.
tarea de vivir su feminidad. Y no podrá hacer esto sin tener en No podemos esperar, por ejemplo, que las cartas de san Pablo
cuenta los modelos e imágenes que le ofrece la civilización con- — escritas en una cultura patriarcal — nos presenten la norma
creta. Se trata, realmente, de saber en qué medida es ella un precisa de conducta en una época en que prevalece el modelo de
producto pasivo y en qué medida entra en diálogo creador con los igualdad en la familia. La Biblia misma puso en movimiento una
modelos recibidos. transformación dinámica que permite y exige nuevos modelos, y
A la teología moral se le presenta una tarea urgente, la de frecuentemente más exigentes, de ética sexual.
hacer a todas las personas, pero de manera especial las que están No sólo el evangelio debe ser proclamado a todas las naciones
encargadas de la enseñanza y de la educación, plenamente cons- en sus propias lenguas; también la ética sexual debe ser predicada

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual La moral del proceso de aprendizaje

en la diversidad de lenguas. Los cristianos observarán las normas La palabra «castidad» adquirió mala reputación debido a las
del lenguaje sexual de las culturas dadas, pero no tienen por qué representaciones de espiritualismo que combinaron un planteamien-
actuar como prisioneros de ellas. Cuanto más atentos se muestren to abstracto y estático de tono imperativo con una visión de la
a la encarnación creativa de las normas sexuales, tanto más hablarán realidad asexual, antisexual o, al menos, desexualizada.
un lenguaje sexual verdaderamente cristiano y plenamente huma- El proceso para llegar a una interpretación recta y a la expre-
n o * . «La sexualidad no es una lengua muerta como el latín y sión atinada de la moral sexual de nuestro ser exige una «integra-
griego clásico, ni expresa cosas que existieron o "ideas generales" ción cuerpo-espíritu y que la identidad sexual sea comprendida
que, en cuanto tales, nunca existieron. El lenguaje sexual es siem- gradualmente a través de un prolongado diálogo hombre-mujer» *i.
pre joven con cada nuevo ser humano y está lleno de la esperanza La persona jamás llega a la plena realización de su castidad. No se
que caracteriza la juventud. Enraizado en nuestra propia tradición trata únicamente de un proceso de crecimiento y de lucha, sino
corporal y espiritual, inspirado por visiones eternas, está hecho también de una abertura a nuevos horizontes y de un nuevo reajuste
para cantar siempre nuevas modulaciones del amor. Adquiriendo en cada una de las fases de la vida 44 .
más sabiduría por medio de los fracasos y de los éxitos, formado La relación del cuerpo propio con el de los demás es muy dife-
a través de los placeres creativos y de los inoperantes, cada uno rente en el niño, en el adolescente y en la persona adulta. Al prin-
de nosotros elabora, con mayor o menor precisión, el lenguaje cipio, el niño lo ve todo como una extensión o prolongación de
con el que escribirá un poema sexual único, el de nuestro propio su propio cuerpo y pone en marcha un proceso de experimenta-
e íntimo yo a la búsqueda de los otros yoes» 41. ción, de aprendizaje con su propio cuerpo, en relación egocéntrica
respecto a los otros. Más tarde, en el llamado período de latencia
emerge gradualmente la capacidad de sentir afecto y de amar, de
4. La moral del proceso de aprendizaje ganar distancia respecto de los otros, de reconocer su calidad de
Para valorar el comportamiento sexual, debemos considerar el ser otro más plenamente. La primera fase autoerótica conduce
proceso evolutivo. Así como un sastre no puede hacer una prenda gradualmente a una creciente socialización. «La sexualidad se hace
de vestir en abstracto — es decir, sin saber si es para un niño, madura cuando se convierte en tarea de dos y no de uno; cuando
para un joven o para una persona adulta, hombre o mujer, alto se hace social»45.
o bajo— de igual manera, nosotros tampoco podremos valorar la El proceso de aprendizaje de la integración sexual va paralelo
ética sexual abstrayendo del proceso del desarrollo. Tal como vere- al desarrollo general de la persona y a su integración. Es una obra
mos en seguida, no podemos, por ejemplo, afirmar como norma de razón, de amor, de libertad, de arte y de cultura de todas las
que la masturbación es siempre pecado mortal y considerar sola- personas implicadas46.
mente después las diferencias entre la masturbación infantil, la En la declaración sobre la educación cristiana, el concilio Vati-
masturbación del adolescente y la de otras personas. Es preciso que cano I I , refiriéndose a los «avances en psicología», insiste en que
consideremos aquí la aportación de la psicología evolutiva y la a los jóvenes «hay que iniciarlos, conforme avanza su edad, en
dinámica del proceso de aprendizaje social42. una positiva y prudente educación sexual»47. Y la constitución so-
Todos somos plenamente conscientes de que el aprendizaje de bre la Iglesia en el mundo actual urge que se dé esta educación
la lengua, incluido el niño que aprende la lengua de su madre, sexual en la propia familia del joven, partiendo de la dignidad y
encierra necesariamente el derecho a cometer equivocaciones. Si de la expresión del amor conyugal48. La educación sexual debe
dramatizamos los errores gramaticales del que aprende o ridiculi- formar parte de la totalidad del proceso educativo y debe estar
zamos la mala pronunciación del niño estamos haciendo que se integrada perfectamente en él.
inhiba el proceso de aprendizaje. En el desarrollo sexual pasa algo Pienso que la doctrina tradicional sobre la parvedad de mate-
semejante. El lenguaje sexual deberá ser aprendido gradualmente; ria en el terreno de la sexualidad debería ser reformulada por
dramatizar las imperfecciones o errores de la infancia y de la ado- completo a la luz del desarrollo individual y de la dinámica social49.
lescencia conduce a la alienación de la sexualidad.

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X, Verdad liberadora en lenguaje sexual La significación auténtica del amor

si fuera natural. La desintegración no es natural, va contra la


B) El amor es la respuesta naturaleza. Integrar todas las energías personales en la verdad del
amor es una gracia inapreciable y un arte muy noble 54 .
La teología moral cristiana sería completamente infiel a la Decir que el sexo y el eros están necesitados de redención sig-
visión global de la revelación si, al tratar la ética sexual, se definie- nifica que necesitan ser asumidos por aquel amor que tiene el
ran los objetivos, fines y normas sin tener en cuenta para nada carácter de don, y es vivido en agradecimiento y aprecio mutuo.
el amor. Ésta es una gran prueba para poner de manifiesto si cree- Nada hace a la persona más feliz ni más libre que este amor
mos plenamente en la gran verdad de que Dios es amor y de que integrado aunque exija sacrificar todo lo que se oponga a esta
el hombre ha sido creado a su imagen. El amor de Dios y del integración.
prójimo ilumina el campo de la sexualidad. Pero la sexualidad, La psicología humanista subraya fuertemente y con claridad que
a su vez, abre senderos para una mejor comprensión de lo que la verdadera humanidad del sexo requiere esta visión de integra-
es el amor 50. ción. El amor es un fenómeno tan primario como el sexo. Nor-
malmente, el sexo es un modo de expresar el amor. Se justifica y
santifica el sexo únicamente en cuanto es vehículo del amor. En
1. La significación auténtica del amor consecuencia, el amor no puede ser entendido como un efecto
secundario del sexo; por el contrario, el sexo debe ser considerado
La sexualidad está integrada y alcanza la calidad de libertad como camino de expresión de la experiencia de aquella unidad que
creadora y de fidelidad cuando encuentra su sentido y objetivo llamamos amor 55 .
en el amor humano y divino. La realidad biológica es únicamente En la cultura occidental moderna no está bien hablar del amor
la materia mientras que el amor es la forma (causa formalis) 51. como de un objetivo entre tantos otros. Para el hombre técnico
La realidad biológica humana no es indiferente al amor. En- de nuestros días, «fin» y «objetivo» no tienen la misma significa-
cuentra su consumación, su verdad, en el amor. El amor no sólo ción que «finis» para la teología medieval. Para ésta significaba
es importante para la persona sexual; es importante en cualquiera dinamismo innato, significación innata. El matrimonio no es ni una
de los estados de vida en los que la persona pueda encontrarse. relación contractual para tratar de obtener unos objetivos ni una co-
La relación carnal matrimonial es importante, pero no podemos munión para lograr unas metas (Zweckgemeinschaft); es una alianza
decir que sea esencial en sentido estricto. El amor exige expre- de amor 56 .
siones que sean adecuadas plenamente y posibles y verdaderas en En todos los estados de la vida, la sexualidad sana depende de
una situación concreta. El amor conyugal no suprime ninguno de la fuerza del amor. Con todo, el matrimonio ha sido constituido,
los valores naturales, sino que los purifica y los integra 52 . por encima de todo, como comunidad de amor en entrega recíproca
De acuerdo con los planes del Creador, las energías sexuales que, por su naturaleza específica, es portadora de fecundidad. Los
deben ser formadas, potenciadas y elevadas no sólo por el eros, cristianos conciben esta fecundidad como participación en el amor
sino también por la philia (amistad) y por el ágape, el amor que creador de Dios. La fecundidad genuinamente humana es la super-
viene de Dios como don y capacita a la persona para concebirse abundancia de amor. El concilio Vaticano n no habló del amor
a sí misma como don y para actualizar esta visión en entrega des- conyugal como «meta primera» o como «objetivo primario». Tam-
interesada de sí misma53. poco habló de la procreación y de la educación como «objetivo
El poder del pecado del mundo amenaza esta integración y la secundario». Me parece que la formulación del concilio Vaticano ir
hará imposible a no ser que la persona haya tomado una opción sugiere de alguna manera el amor conyugal como la forma más
fundamental clara y libre por la integridad e integración en el excelsa y como significación innata, como la gracia más elevada y
amor divino y humano. La opción fundamental abre a la persona la respuesta de los esposos, que les permite ver la paternidad como
y sus relaciones personales al poder de la gracia divina, de manera el fruto supremo y como la vocación más noble, pero vocación que
que la integración querida por el Creador y Redentor resulte como nace del amor y para el amor.

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual El crecimiento en el amor

Para los cristianos que han encontrado el centro y cénit de ne el poder del perdón curativo. El amor es afable y tierno, no
vida en el banquete eucarístico, es «normal» integrar todos sus es envidioso. El amor no se engríe jamás, sino que reconoce agra-
ideales, sus implicaciones, sus compromisos, en la gran fiesta del decidamente los bienes de los demás. El amor no es desaprensivo
amor. Para las personas casadas que consideran su unión como ni rudo; condena a muerte el egoísmo y, en consecuencia, no se
participación en la alianza salvadora entre Cristo y la Iglesia, su ofende con facilidad. El amor no guarda rencor, sino que tiene un
matrimonio es una fiesta de amor del que todas las demás cosas recuerdo saludable de todas las personas y de todos los bienes
reciben su significación. recibidos. El amor no se alegra de los pecados de otros. Se siente
El concilio Vaticano n dice del amor de los esposos: «Este feliz por la verdad de que el amor, por su bondad, puede vencer
amor, por ser eminentemente humano, ya que va de persona a per- el mal. No existe cosa alguna a la que el amor no pueda hacer
sona con el afecto de la voluntad, abarca el bien de toda la persona frente. De manera especial en una solidaridad salvadora, no existe
y, por tanto, es capaz de enriquecer con una dignidad especial todas límite a su fe, fe de que toda la creación entera es fruto del amor
las expresiones del cuerpo y del espíritu, y de ennoblecerlas con y de que el amor alcanzará la victoria final. De ahí que su espe-
elementos y señales específicas de la amistad conyugal. El Señor ranza no tenga límite. Sabiendo que la redención mana de la muer-
se ha dignado sanar este amor, perfeccionarlo y elevarlo con el te y resurección de Cristo, tampoco existe límite para su perse-
don especial de la gracia y de la caridad. Tal amor, asociando a la verancia. El amor jamás tendrá fin (cf. lCor 13,1-8).
vez lo humano y lo divino, lleva a los esposos a una entrega libre Bastaría con comparar este canto de amor, esta fiesta del amor
y mutua de sí mismos, comprobada por sentimientos y actos de conyugal redimido con el consumismo sexual que concibe a la otra
ternura, e impregna toda su vida; más aún, por su misma generosa persona como «desfogue» sexual. Al hacer la comparación enten-
actividad crece y se perfecciona. Supera, por tanto, con mucho la demos lo que significa redención y la profundidad de la miseria del
inclinación puramente erótica que, cultivada con egoísmo, se des- sexo privado de redención. El consumidor de sexo renuncia a su
vanece rápida y lamentablemente»57. faz humana; considera a la otra parte no como persona, sino como
La fidelidad y libertad creativas, el gozo y la sanación son el medio. Al no considerar al otro en su calidad de ser único, él mis-
fruto de la verdad del amor. mo pierde su propia identidad. Este tipo de sexualidad jamás libe-
La teología moral tradicional habló mucho acerca del matri- rará a nadie de la prisión de su autoidolatría. El consumidor del
monio como «remedio contra la concupiscencia». Esto significa sexo es irrealista, no sabe la suprema verdad: el amor constituye
sanación de la desazón de los deseos sexuales que amenazan con el corazón de la realidad que nos ocupa.
la desintegración. Todo esto tiene sentido únicamente cuando ve-
mos claramente que la gracia produce la curación por medio de la
genuinidad del amor integrado. 2. El amor y el crecimiento en el amor como criterio último para
La indisolubilidad del matrimonio y todas las cualidades de una las normas de la ética sexual
sexualidad ordenada solamente pueden ser entendidas como cua-
lidades y frutos del amor verdadero. Como hemos visto, la espe- Hasta el presente hemos centrado nuestra atención en la signi-
cificidad del amor conyugal implica que todas las energías del sexo ficación basada en la verdadera naturaleza del amor redimido y
y del eros son asumidas en la amistad sellada por el amor reden- redentor, y en la sexualidad, y en el eros integrado en este don
tor. Los esposos no pueden permitir que se desmanden las ener- celestial supremo. Esta visión nos permite ahora enfrentarnos con
gías del eros ni que se degraden los poderes de la sexualidad. el problema de las normas.
Si las personas casadas conocieran todas las verdades pero Afirmamos como tesis que las normas dimanan de la significa-
no tuvieran amor no serían nada. Si no poseen amor conyugal no ción del amor y de una comprensión realista de los campos de la
son nada. Tal vez entreguen todas las cosas que poseen e incluso vida 58 . Pero debemos añadir que quien no ama no sabe nada de
permitan que sus cuerpos sean quemados, pero si no tienen amor la significación real de las normas que nacen de la significación
no son nada. El amor es fiel, es gozoso. El amor es paciente y tie- del amor y lo protegen. Para entender la significación y el verda-

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual El crecimiento en el amor

dero rostro del amor necesitamos una conversión al evangelio del personas deberían saber que su encuentro sexual no expresará amor
amor. si éste no es activo en todos los campos de sus vidas.
No podemos negar que se proponen diversas normas por per- La pérdida de muchas de las funciones que anteriormente te-
sonas que hablan, todas ellas, del amor. Por consiguiente, debe- nía y realizaba la familia, las muchas horas gastadas en condicio-
remos preocuparnos, en primer lugar, de descubrir qué significa nes de trabajo frecuentemente frías e impersonales y «el agota-
para un cristiano el amor verdaderamente integrado; qué sentido miento que producen las duras necesidades físicas y económicas
tiene para todos los seres verdaderamente humanos. Cuanto mayor que dominan el matrimonio han incapacitado a nuestra generación
sea el número de personas que crecen en este amor, tanto mejor para decidir más firmemente que el matrimonio es la primera entre
comprenderán las exigencias de ese amor. las relaciones humanas y que está al servicio del amor» 60 .
La fe cristiana tiene la valentía de proponer — como normas Todo esto exige que se preste mayor atención al diálogo entre
para el pensamiento, locución, aprendizaje y práctica del lenguaje los esposos. Su encuentro sexual no se convertirá fácilmente en
sexual— las cualidades auténticas de la sexualidad integrada en amor si no están unidos por los mismos ideales y compromisos.
el amor. Efectivamente, sabemos que la gracia de Dios nos llama La unión sexual tiene su lugar apropiado únicamente en el
y su amor nos guía a la conversión total, al amor redimido. Como matrimonio, al que entendemos — con el concilio Vaticano n —
cristianos sabemos que no hemos sido redimidos por las leyes ni como «la íntima comunidad conyugal de vida y de amor estable-
por las normas. Pero «estar bajo la gracia» significa que permiti- cida sobre la alianza de los cónyuges, es decir, sobre su consenti-
mos que el Espíritu nos guía en la línea del amor verdadero. miento personal e irrevocable»61.
De todo lo que estamos diciendo deriva una norma para los El sexo saludable es también juego y fiesta, pero la verdadera
educadores y para los maestros de la moral sexual. Se espera de fuente de esta fiesta y de este juego es el amor fiel y éste es un
ellos que muestren todos los valores y todas las obligaciones de compromiso firme del amor sellado por una alianza.
los diversos ámbitos de la vida, con sensibilidad y amor, a la luz El playboy piensa que los otros, de manera especial las mu?
del amor redimido; que pongan de manifiesto cómo cada parcela jeres, son para él. Son los accesorios de su placer, los objetos con
hace su contribución particular. Pero esos educadores y maestros los que juega. Pero en la Biblia, el hombre se hace persona única-
deberán tener en cuenta que, así como el aprendizaje necesita mente siendo para los demás a . Ser para los demás significa reco-
tiempo, de igual manera la conversión permanente y el crecimiento nocer la historia de los demás; reconocer sus proyectos, sus sen-
hacia una integración cada vez más plena en el amor también ne- timientos y, de manera especial, su conciencia. Solamente enton-
cesitan tiempo. Deberán definir con toda claridad la meta y dirigir ces se permite que el otro sea verdaderamente él o ella.
las normas hacia esa meta; pero deberá permitirse que se pueda Buscar la propia satisfacción erótica enraizada en el egoísmo
dar un paso después de otro. básico despersonaliza las relaciones sexuales, las hace insignifican-
Las formas deficientes de sexualidad, e incluso las perversiones, tes y, al mismo tiempo, dañosas para uno mismo y para el otro.
no son pecaminosas en sí mismas. El pecado radica en la caren- El amor encierra una responsabilidad y la responsabilidad exige
cia de amor, en la negativa responsable al amor verdadero y a la un conocimiento de la vida. Es preciso conocer cómo afectan a
búsqueda de él. Con todo, debemos ser plenamente conscientes de otros las relaciones. Los jóvenes pecan contra el amor si no quieren
que la deficiencia y el desorden muy bien pueden radicar en el aprender de la tradición, de las experiencias pasadas, si pretenden
desamor de los otros y en la falta de responsabilidad de aquellos el «derecho» a experimentar. La experimentación en el campo de
que podrían haber construido un entorno mejor y más provecho- la sexualidad — especialmente cuando se experimenta con otros —
so 59. La miseria de nuestro tiempo no está en el crecimiento y exal- dejando a un lado toda la historia tradicional, implica una grave
tación de la sexualidad; radica, por el contrario, en su decadencia, irresponsabilidad.
consecuencia de su alejamiento del amor verdadero. La responsabilidad, compañera inseparable del amor, exige co-
Un acto sexual sin amor, aunque la finalidad pueda ser conce- nocer y respetar una determinada cultura, pero también una acti-
bir o engendrar un hijo, no da en el blanco, es pecaminoso. Y las tud crítica frente a ella. No sólo la concepción nuestra personal

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Haring, Libres II 34
X. Verdad liberadora en lenguaje sexual ¿Una ética sexual específicamente cristiana?

del amor, sino también las manifestaciones aceptadas del amor cam- cial, específico, en el conocimiento de Cristo y en la comunidad
bian de color a lo largo de los siglos y de unas culturas a otras. de sus discípulos. No sólo sabemos que los hombres y las mujeres
Todo esto es bueno y aceptable y debe ser respetado cualquier — en su reciprocidad y bipolaridad— han sido creados a imagen
paso adecuado hacia el crecimiento en una cultura determinada. y semejanza de Dios; conocemos también al que es imagen perfec-
Las rupturas y los cambios repentinos que no tienen en cuenta las ta del Dios invisible, a Jesucristo. Además, la Biblia y el testimo-
interdependencias y las normas del desarrollo genuino van en de- nio de los santos y de los sabios de la tradición judeocristiana han
trimento del amor aunque las intenciones de cambio sean buenas. contribuido de manera maravillosa a que podamos ver la vida
El concilio Vaticano n da prueba de aguda conciencia de esta sexual plenamente a la luz del amor redimido. No me atrevo a
dimensión. «Muchos contemporáneos nuestros exaltan también el afirmar que los teólogos y los maestros cristianos hayan enseñado
amor auténtico entre marido y mujer, manifestado de varias ma- siempre una ética específicamente cristiana65, pero existe algo es-
neras según las costumbres honestas de los pueblos y de las épocas» a. pecífico en la corriente principal de la tradición cristiana que es
Los cristianos deberán mantener una postura de agradecimiento fiel a la Biblia.
y de crítica frente a sus culturas específicas, pero su crítica jamás La encarnación de la Palabra de Dios, su glorificación del Padre
será destructiva. En este punto podemos señalar, una vez más, la en su cuerpo, la fe en la resurrección del cuerpo, la enseñanza de
conexión existente entre el lenguaje y las actitudes sexuales, por Cristo y de los apóstoles y las vidas de tantos padres y madres
ejemplo, en la propensión sexista de nuestras lenguas occidentales. santos, todo ello dirige nuestra intuición a la especificidad de una
Si hacemos un empleo más creativo de nuestro lenguaje podemos moral sexual cristiana. Llegamos a una visión integrada, iluminada
promover la eliminación gradual de esta desviación. Así como re- por la verdad de que Dios es amor y de que la dimensión sexual
conocemos la responsabilidad de mejorar nuestro lenguaje creativa- de los hombres y de las mujeres encontrará redención y plenitud
mente, deberíamos reconocer igualmente una responsabilidad com- a la luz de esta verdad.
partida para hacer nuestra cultura más favorable a la moral sexual Como cristianos creemos que la sexualidad, vivida y aceptada
ideal. plenamente de acuerdo con el plan de Dios, es una parte de nues-
Una conciencia más plena de la relación existente entre moral tro camino de salvación. Y los casados saben que su estado de vida
sexual, matrimonio y familia y la totalidad de la cultura —las es un signo eficaz, un sacramento de salvación. Creen que pueden
condiciones económicas, sociales y políticas — se convierte para amarse mutuamente de manera plenamente humana en Dios. «Úni-
el cristiano en llamamiento a compartir el esfuerzo de todas las camente en Dios puedo amar al otro como deseo amarle por él
personas de buena voluntad para mejorar la calidad del matrimo- y solamente en Dios puedo amarme a mí mismo como desearía
nio y de la familia, así como de toda la moral sexual. El concilio amarme. Si esto es así, estamos llamados a amar a Dios juntos,
Vaticano n comienza el capítulo sobre el matrimonio escrutando con la totalidad de nuestros corazones, por él mismo; en este agra-
los signos de los tiempos y pone fin al capítulo haciendo un lla- decimiento nos hacemos uno como él lo desea para nuestro bien»6Ó.
mamiento a la conciencia de la responsabilidad en favor del ma- Un mejor conocimiento del contexto cultural en el que vive
trimonio y para mejorar las condiciones de vida que le sean más la Iglesia peregrina puede ayudarnos a entender en alguna medida
favorables **. que algunos grandes pensadores como san Agustín dejaran en la
oscuridad algunos de los aspectos de lo que es específicamente cris-
tiano en la ética sexual.
3. ¿Existe una ética sexual específicamente cristiana? Clemente de Alejandría, que tan denodadamente defendió la
bondad del matrimonio y de la familia contra los gnósticos y
La sexualidad, tal como ha sido concebida por el único Dios maniqueos y que tan bellamente ensalzó la unidad espiritual de
y creador, permite un pluralismo, pero exige también una unidad los esposos, «jamás reconcilia perfectamente su creencia en el ma-
básica. El amor creador y redentor de Dios se hace presente a to- trimonio como un don del buen Dios creador con su convicción
das las personas de todas las épocas. Con todo, hay un don espe- de que el acto sexual es un signo de imperfección»67. Esto no es

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Amor y placer

motivo para despreciar a estos gigantes de la tradición cristiana; la medida en que se vio como menos central y constructivo el
al contrario, nos obliga a ser más conscientes del poder de seduc- papel del amor en la sexualidad, más prevaleció el temor del pla-
ción de las corrientes culturales erróneas que se hacen más fuertes cer. Algunos moralistas hablaron del acto matrimonial casi exclu-
que nosotros mismos a no ser que intentemos configurar el mundo sivamente como «obligación marital», olvidando el gozo del amor
que nos rodea de manera creativa y constructiva. mientras advertían contra cualquier clase de placer. Y cuando ha-
blaban del amor de los esposos presentaban casi el espíritu de un
amor sin gozo.
4. Amor y placer Bajo el impacto del maniqueísmo, Gregorio de Nisa desarrolló
la teoría de que la diferenciación sexual deriva de una «segunda
A lo largo de toda la tradición hasta que se llega a los manua- creación» decidida por Dios a la vista de la impiedad. En este
les de teología moral, y también en éstos, el problema del placer planteamiento, el ejercicio de la sexualidad es, esencialmente, con-
en el acto sexual ocupó mucho espacio en la ética sexual68. En secuencia del pecado 69 . En sus escritos más tempranos, san Agus-
la Biblia no existe el más leve indicio de que el placer, en cuanto tín siguió esta misma teoría y jamás pudo liberarse de una visión
tal, en una actuación sexual ordenada pudiera ser malo. En cam- en la que el placer en la vida conyugal está totalmente contami-
bio, existen muchísimas llamadas de atención contra la búsqueda nado por la concupiscencia. Para él, el mal de la concupiscencia
del placer en una vida sexual desordenada. y las nefastas consecuencias del placer sexual hacían vergonzoso
Los padres de la Iglesia tuvieron que hacer frente a un mundo el acto conyugal, excusable únicamente por la intención directa de
extremadamente sensual, de manera especial en las grandes ciuda- la procreación. Incluso en tal circunstancia, amonestaba a los es-
des en las que ellos vivieron. Sintieron la necesidad de advertir posos para que no se complacieran en el placer, sino que lo deplo-
contra la caza frenética del placer sexual sin prestar atención a su raran. «Desead la unión física únicamente para engendrar hijos,
significación. Actualmente nos encontramos en una situación muy puesto que ésta es la única manera como podéis tener hijos; pero
similar. Basta con leer el libro The Sensuous Woman, esaito por condescended en ello con desagrado, ya que no es otra cosa que
J (Nueva York 1971) para darnos cuenta de lo horrendo que pue- el castigo de Adán del que todos nosotros descendemos: por con-
de ser un mundo cuando la búsqueda alocada y egoísta del placer siguiente, no nos gloriemos en nuestro castigo» 70. Enseña que se-
es considerada como el valor supremo. ría un gozo inenarrable del espíritu si los esposos pudieran tener
Sin embargo, la teología cristiana cumplirá con su papel profé- hijos sin el placer de la cohabitación71.
tico y de denuncia de las desviaciones construyendo sobre el fun- Hugo de San Víctor explica un texto frecuentemente citado
damento de la significación y en el reconocimiento pleno de todo y atribuido a Gregorio Magno, según el cual, los esposos comete-
lo que es bueno. Los maniqueos y los gnósticos construyen su vi- rían pecado venial si no consiguieran eliminar todo placer en el
sión del mundo y su condenación radical del placer sexual y de acto conyugal, diciendo que esto es únicamente verdad si ellos bus-
la sexualidad misma partiendo de la experiencia del desorden. Pero can un placer desordenado72. Ésta es la tradición sana y puede
al actuar de esa manera fueron gravemente injustos con muchas per- ser considerada como común en nuestros días. El concilio Vati-
sonas buenas que vivían su matrimonio con amor y con gozo ge- cano II reconoce el acto conyugal como una fuente de gozo n .
nuino. A juzgar por el contexto, es seguro que no se trata de un gozo
El ascetismo es bueno cuando está al servicio del amor. Jamás puramente espiritual. Cuando los esposos celebran su amor delante
alabaremos suficientemente la renuncia y el sacrificio ofrecido por de Dios en su unión corporal reafirman la alianza de amor. Dan
el bien de un amor genuino. Pero la renuncia y el sacrificio resul- y reciben juntos no sólo amor, sino también gozo en el espíritu
tan agrios cuando se sospecha de los dones de Dios y éstos se de- y en el cuerpo.
nigran. Un falso ascetismo combinado con una preocupación pas- El acto conyugal se convertiría en algo repugnante si uno de los
toral imprudente, dio como resultado en algunas ocasiones una esposos intentara rechazar su placer. Con tal comportamiento, ma-
sospecha flagrante e insana de toda forma de placer venéreo. En taría el gozo de estar juntos, de ser una carne. Cuanto más pro-
532 533
X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Fecundidad del amor y fertilidad biológica

funda es la significación del verdadero amor en la entrega y dona- El placer en el espíritu y en el cuerpo llega a hombros del amor
ción mutua, tanto mayor será también el gozo y el placer. Santo mutuo; es la amplia luz de la significación y del compromiso con
Tomás de Aquino, rechazando con fuerza la teoría de Gregorio ella. El hombre necesita, en su condición actual en un mundo pe-
de Nisa, enseña no sólo que también en el paraíso el coito conyu- cador, la valentía dada por la fe en la redención, la valentía de
gal habría sido querido por Dios, sino que el placer habría sido resistir la tentación de buscar el placer por el placer. Todo lo que
mayor en estado de inocencia74. cuesta demasiado barato es incapaz de ofrecer algo que no sea
No es que alabemos todo tipo de placer sexual, pero sí que- aburrimiento y tedio. Ésta es la doctrina tradicional de la tem-
remos ensalzar el placer que está unido al gozo del amor genuino, perancia. La excesiva exposición al sexo nacida de la carencia de
el placer que alaba la bondad de la creación de Dios y el gozo en un tierno respeto y de la responsabilidad priva al sexo de sig-
una manera redimida de vivir. Distinguimos entre el placer fas- nificación y lo convierte en fuente de tristeza; por el contrario,
tidioso del consumismo sexual y el gozo de los esposos que se la temperancia que nace de la fuerza del amor produce placer ge-
aman, gozo que invade el cuerpo y el espíritu, con lo que el placer nuino, gozo y disfrute en una vida integrada, aunque esa tem-
se convierte en símbolo real del gozo total. El placer alcanza su perancia exija disciplina y sacrificio.
plenitud en la entrega mutua total, cuando la otra persona es hon-
rada y amada73.
Los grandes psicólogos humanistas han observado la íntima re- C) La fecundidad como parte intrínseca del lenguaje sexual
lación existente entre la significación y el gozo; igualmente han
puesto de relieve la dignidad y enriquecimiento que dan al placer. 1. La fecundidad del amor y la fertilidad biológica
Abraham Maslow escribe: «Ciertamente es bello poder decir que
las mujeres y los hombres que se autorrealizan tienden, por lo ge- La fecundidad del amor es una realidad totalmente diferente
neral, no a buscar el sexo para su propia satisfacción o a sentirse de la fertilidad biológica y de cualquier tipo de productividad del
satisfechos con él cuando viene... Estarían dispuestos a no tener hombre técnico. Dios ha creado a los hombres y a las mujeres a
contacto sexual alguno, si estuviera privado de afecto... En las su imagen y semejanza y los bendijo para que, en entrega mutua
personas que buscan su propia realización, el orgasmo es. simultá- de sí mismos, pudieran participar de su amor creador. El llama-
neamente, más y menos importante que en las personas ordinarias. miento y la bendición de Dios fueron dados no para producir hijos,
Con frecuencia es una experiencia profunda y casi mística; con sino para «conocerse» mutuamente, para hacer el mundo más rico
todo, la ausencia de sexualidad es tolerada más fácilmente por estas en el amor y, si ésta es su voluntad, para tener hijos de la sobre-
personas... No tienen necesidad de la sensualidad; simplemente abundancia de su amor 79 .
gozan de ella cuando ocurre» 76 . El amor conyugal es válido por sí mismo. Su fecundidad pro-
Víctor Frankl habla en el mismo sentido. Según él, la libido pia reside en el amor y es para el amor mismo. No sólo enriquece
frustrada se convierte rápidamente en un vacío existencial que a los esposos, sino a todos los que entran en contacto con éstos
produce una inflación sexual. «La sexualidad verdaderamente hu- y se convierten en partícipes de la sobreabundancia del amor de
mana es siempre más que el mero sexo, puesto que aquélla es una aquéllos. Las personas que están realmente enamoradas se hacen
manifestación del amor. Si este amor está ausente no existe real- bellas, intuitivas, clarividentes, atentas, cariñosas, generosas y gra-
mente el placer sexual... Aunque no tuviésemos otras razones, ciosas.
insistiríamos, por el interés del placer más elevado posible, en la En la transmisión responsable de la vida predomina la fecun-
enorme importancia que encierra la encarnación de todas las po- didad propia del amor 80 . El amor conyugal está abierto, por su
sibilidades plenamente humanas innatas en la sexualidad, en con- propia verdad y especificidad, a la vocación paterna. La encíclica
creto, la capacidad para amar, que une a dos personas más íntima Humanae Vitae dice bellamente: «Este amor es fecundo porque
y personalmente»77. Rollo May lo dice de forma más directa: «Tan- no se agota en la comunión entre marido y mujer, sino que está
to sexo y tan poco significado y ni siquiera diversión en él» 78 . destinado a continuar, dando origen a nuevas vidas» 81 .

534 535
X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Diferencias históricas, desarrollo y decadencia

En la constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual, El lenguaje empleado por el concilio Vaticano n difiere por
el capítulo sobre el matrimonio y sobre la familia insiste en que completo del usado por el Código de derecho canónico. «Fundada
el amor conyugal hace verdaderamente el matrimonio y le da fe- por el Creador y en posesión de sus propias leyes, la íntima co-
cundidad de manera humana. Esta fecundidad nace no de una munidad conyugal de vida y de amor se establece sobre la alianza
institución o de un objetivo. «El matrimonio y el amor conyugal de los cónyuges, es decir, sobre su consentimiento personal e irre-
están ordenados por su propia naturaleza a la procreación y edu- vocable... De esta manera, el marido y la mujer, que por el pacto
cación de la prole... De ahí que el cultivo auténtico del amor con- conyugal ya no son dos, sino una sola carne (Mt 19,6), con la
yugal y toda la estructura de la vida familiar que de él deriva, sin unión íntima de sus personas y actividades se ayudan y se sostie-
dejar de lado los demás fines del matrimonio, tienden a capacitar nen mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y la logran
a los esposos para cooperar con fortaleza de espíritu en el amor cada vez más plenamente. Esta íntima unión, como mutua entrega
del Creador y del Salvador, quien por medio de ellos aumenta de dos personas, lo mismo que el bien de los hijos, exigen plena
y enriquece diariamente su propia familia» H . Pero serán coope- fidelidad conyugal y urgen su indisoluble unidad» 87.
radores e intérpretes del amor de Dios en la medida en que sean De seguro que esta visión no empequeñece la vocación de los
esposos llenos de amor 83 . padres. El amor conyugal mismo descubre su dinamismo innato
En la actualidad, están desapareciendo los motivos que en hacia la participación de la vida y del amor con los hijos que pue-
otros tiempos presentaban como útil el deseo de tener hijos. La den ser llamados verdaderamente la «coronación del matrimonio
verdad del amor es el manantial permanente de este deseo. Pero y del amor conyugal» w .
si los esposos tienen que renunciar, por motivos graves, al deseo
de tener unos hijos, su alianza continúa conservando la totalidad de
su valor 84 . La situación cambia por completo si los esposos re- 2. Diferencias históricas y culturales, desarrollo y decadencia
nuncian a tener hijos guiados por motivos puramente egoístas. Por
su poder para amarse mutuamente, los padres pueden crear el es- Teológicamente, la relación entre amor y fertilidad depende de
pacio y educación necesarios en los que los hijos puedan crecer en si prevalece el pecado o la redención. Mientras el pecado se ma-
la imagen y semejanza de Dios enriqueciendo al mundo con su nifieste en el poder dominante del hombre o de la mujer que tiene
capacidad de amar y de discernir el amor genuino 85 . envidia de un poder similar, predominará la fertilidad biológica
La sexualidad no integrada en el amor mutuo está alienada en la medida en que esa fertilidad tenga unas ventajas sociales.
y es alienante. Si está activada únicamente por el objetivo bioló- Cuando la humanización progresa bajo el poder de la redención,
gico de la fertilidad estará muy expuesta a todo tipo de abuso, al se adelantará cada vez a un primer plano el amor mutuo y el com-
ejercicio del poder sobre otros, a los bajos reclamos del sexo 86 . pañerismo en respeto mutuo. Y todo esto cambiará radicalmente
Es chocante la diferencia existente en el lenguaje que describe el aspecto relacional de los hijos. No serán una mercancía econó-
la esencia del matrimonio en el Código de derecho canónico y en mica o social; también ellos participan en la fiesta del amor.
el concilio Vaticano n. El canon 1012 dice: «Cristo, el Señor, ha Hasta épocas muy recientes, durante milenios de años desde
elevado el contrato matrimonial entre bautizados a la dignidad de la aparición del hombre en la tierra, la fertilidad biológica ocupó
sacramento» y el canon 1081 describe el contrato realizado por el primer plano, pues servía a la urgente necesidad de superviven-
el consentimiento en la forma siguiente: «El consentimiento ma- cia de la humanidad, de la unidad familiar y del clan. Hablando
trimonial es un acto por el que ambas partes se entregan y reciben en términos generales, la fecundidad biológica de la mujer debía
el derecho exclusivo y perpetuo sobre el cuerpo con vistas a rea- ser explotada al máximo a causa de la altísima tasa de mortalidad
lizar aquellos actos que, de suyo, son aptos para la procreación de infantil y de las frecuentes epidemias que diezmaban la población.
la prole.» La fría palabra «contrato» es sumamente apropiada para Para vivir la ancianidad con dignidad no existía otra posibilidad
esta trasferencia de derechos definidos por un objetivo o finalidad: que la de tener prole suficiente. Además, en una economía agrícola
derechos y deberes a los actos en beneficio de la procreación. de subsistencia, los hijos constituían una ayuda indispensable. Ayu-

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Paternidad responsable

dando materialmente, los hijos devolvían a la familia todo lo que vocadas del sexo. Los medios anticonceptivos artificiales y la fa-
habían recibido de ella. cilidad para abortar han hecho posible que se rompa la unidad
En ese contexto, podría, y de hecho así sucedió frecuentemente, y las metas de la procreación.
desarrollarse un gran amor a los hijos; este amor fortalecería, a En esta atmósfera, la fertilidad humana puede quedar redu-
su vez, el afecto entre los esposos. Éstos se honraban recíproca- cida drásticamente por los consumidores de sexo, personas que
mente con agradecimiento como padre o madre de sus hijos. han perdido el sentido de la vida. Como no necesitan hijos para
En las culturas urbanas tales como la de Babilonia, y posterior- alcanzar o mantener un determinado status social ni para procurar
mente en Roma, el trabajo físico era realizado por esclavos. La su seguridad, carecen de motivos para procrear. Tengo la impresión
ayuda venía de las tribus sometidas al poder del guerrero. Los hijos de que la situación presente camina hacia una profunda separación
perdieron importancia. Y cuando estos habitantes de la ciudad, •de la humanidad en dos especies. Por una parte, aquellos que no
en su lujuria decadente, perdieron el sentido de la vida, una drás- tienen fundamento o motivo para transmitir la vida; o si la trans-
tica restricción de la prole fue uno de los principales signos de miten no hacen sino aumentar el número de competidores o de
decadencia. Aunque este proceso contribuyó a la decadencia del rivales en una sociedad de consumo. En la otra parte se encontra-
poder nacional, se hizo aún más patente como señal de una deca- rán los que han hecho un compromiso con el amor auténtico y,
dencia cultural más profunda. movidos por el amor mutuo y por el sentido de la vida, desean
Si la comparamos con la vieja sociedad rural, la moderna so- tantos hijos como pueden preparar adecuadamente para el com-
ciedad urbana mantiene una actitud marcadamente diferente res- bate de la vida, para esta vida y para la otra.
pecto de la procreación y educación de la prole. La mortandad A su vez, la situación en el llamado tercer mundo es dife-
infantil ha disminuido drásticamente. La vida de los ancianos está rente. Está aún vigente la unidad familiar numerosa; la transmi-
asegurada por la seguridad social, por las pensiones y otros me- sión de la vida es todavía un derecho trascendental. La vida más
dios. Los hijos pueden ser un objeto de juego, lo que es suficiente- allá de la tumba y el deseo de ser honrados siempre por los des-
mente malo, pero no se convertirán en mercancía económica. Su cendientes forman todavía una unidad. Aunque la mortalidad in-
mantenimiento y educación en una sociedad altamente especializada fantil ha sido reducida en gran medida, no existe aún el sistema
son mucho más costosos. Y si están bien preparados profesional- de la seguridad social; de ahí que la prole sea el único medio para
mente producirán unos beneficios que redundarán directamente en encontrar una seguridad. Esta gran diferencia entre las concepcio-
beneficio de la sociedad, no de su familia. La antigua familia pa- nes y realidades vigentes en el mundo occidental y en el hemisferio
triarcal, en la que convivían tres generaciones, ha cedido su pues- sur es, tal vez, una de las causas profundas de los gravísimos des-
to a la familia nuclear en la que la relación entre los esposos se equilibrios existentes. También la Iglesia deberá prestar atención
ha convertido cada día más en la de compañeros. específica a los diferentes estadios culturales y a los diversos sis-
Si se tiene en cuenta el puesto central del mensaje del amor, temas de valores89.
los cristianos deberían alegrarse de que se hayan desarrollado las
relaciones personales entre los esposos. El crecimiento de la con-
ciencia y la reflexión compartida acerca de la procreación de la 3. Paternidad responsable
prole parece ser una conquista irrevocable. Con todo, puede de-
generar, y sucede con cierta frecuencia, en cálculos utilitarios. Los profundos cambios culturales y psicológicos, la explosión
En la sociedad urbana, con sus muchedumbres solitarias y demográfica en algunas partes del mundo y una tasa de natalidad
despersonalizadas, con sus condiciones políticas y económicas, es demasiado baja en otras partes, así como otras muchas razones
normal que las personas sientan una mayor necesidad de intimidad hacen que la transmisión de la vida se haya convertido en tema
en las relaciones sexuales, pero no siempre sale favorecida la es- preocupante de reflexión para muchas personas.
tabilidad del matrimonio. Frecuentemente se pierde la fe y el sen- Aunque no podemos ignorar los candentes problemas de la
tido último de la vida. Existen expectativas demasiado altas y equi- población y de su regulación90, en este momento centraremos nues-

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Transmisión consciente de la vida

tra atención en los problemas que se presentan a las personas ca- consecuencia realizar el acto conyugal correctamente), y el lazo
sadas en el tema de la planificación familiar. indisoluble. Los fines incidentales innatos son, igualmente, dos: la
Casi todas las naciones mantienen una postura positiva frente transmisión de la vida y el remedio a la concupiscencia. Los fines
a la planificación familiar. Son reconocidos perfectamente el de- extrínsecos incidentales pueden ser de muchas clases. De todo esto
recho de los esposos a decidir sobre el número ideal de hijos y su se sigue: 1) es cierto que excluyendo los fines esenciales innatos
capacidad y obligación de educarlos. Pero crece constantemente el no sólo se peca, sino que se hace nulo el matrimonio... 2) Es cier-
número de naciones que idean políticas muy elaboradas respecto to que excluyendo los fines incidentales innatos uno puede, en de-
de la regulación del crecimiento de la población. La Iglesia es terminadas circunstancias, contraer matrimonio no sólo válida, sino
plenamente consciente de esta necesidad pero también de los pro- lícitamente»93.
blemas que este tema lleva aparejados91. Estoy plenamente con- Sin duda que Alfonso considera cualquier exclusión arbitraria
vencido de que la solución recta de la planificación familiar a lo de los dos fines incidentales innatos, y de manera especial la sig-
ancho de todo el mundo afectará indirectamente al problema de- nificación procreadora del matrimonio o del acto matrimonial, como
mográfico de la mejor manera. ilícita y, si afecta el contrato matrimonial, éste sería nulo.
Pienso que esta sistematización de la relación entre los fines
unitivo y procreativo del matrimonio no es la única posible. Con
a) Transmisión consciente de la vida todo, la considero extremadamente interesante; veo en ella un
esfuerzo dignísimo para poner de manifiesto cómo están relacio-
Aunque una tradición proveniente de Gemente de Alejandría, nadas la dimensión unitiva y procreadora como finalidades innatas
de Gregorio de Nisa y de Agustín enseñaba que el acto conyugal del matrimonio que prohiben cualquier tipo de separación arbitraria.
está plenamente justificado («excusado») únicamente cuando se de- Los matrimonios estériles pueden ser válidos y buenos incluso
seaba directamente la procreación y era realmente posible, la doc- si los esposos, alegrándose en la significación unitiva, no pueden
trina actual de la Iglesia, prevalente desde san Alfonso, permite consumar realmente el papel procreador. Cuando los cónyuges se
el acto conyugal a las personas estériles y durante el tiempo del aman realmente como esposos de una forma que podría mantener-
embarazo; es decir, en circunstancias en las que el acto conyugal les abiertos a la vocación de padres si esto estuviera dentro de lo
es totalmente incapaz de transmitir la vida. Con todo, la Iglesia posible, no estamos ante un caso de separación de las funciones del
católica ha mantenido siempre la necesidad — y sigue mantenién- matrimonio. El que ama sinceramente al otro como cónyuge, no
dola en la actualidad— de una síntesis entre las intenciones o rehusaría a tenerlo como padre (o madre) de sus hijos, si existiese
dimensiones unitiva y procreativa de la unión conyugal. Pero las realmente la posibilidad de elección responsable en este punto.
diversas corrientes de la tradición no han entendido esta necesidad En un matrimonio en el que la fertilidad es posible y se acepta
de la misma manera. responsablemente, la función auténticamente unitiva mantendrá a
En contra de san Agustín, san Alfonso María de Ligorio re- los esposos que se aman y son responsables, abiertos al deseo de
calca en sus enseñanzas que lo conyugal no necesita de «excusa» tener hijos; les hará más capaces de ofrecer a los hijos una educa-
en modo alguno. Como expresión de genuino amor conyugal y de ción basada en su propia unidad y armonía.
indisoluble fidelidad es en sí mismo (per se) honesto (bonum et El proyecto de fecundidad es parte de la alianza matrimonial
honestum). Alfonso se atreve, incluso, a decir: «Éste es un tema y del amor conyugal tanto como aquellos actos en los que se de-
de fe (hoc est de fide)» n. Alfonso ofrece un esfuerzo interesante sea explícitamente una concepción nueva. Cuando no puede bus-
por explicitar la síntesis entre los diversos fines del matrimonio carse un nuevo embarazo, el acto participa, en alguna medida, de
y el del acto conyugal: «En el matrimonio pueden considerarse la misma plenitud y dignidad. La vida conyugal debe ser consi-
tres tipos de fines: 1) los fines esenciales innatos; 2) los fines in- derada como un todo 94 . Cualquier separación arbitraria de las dos
cidentales innatos; 3) los fines incidentales extrínsecos. Los fines funciones afecta también a la meta unitiva en sentido negativo.
esenciales innatos son dos: entrega y donación mutua (y como

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Las exigencias del amor conyugal

sión. Únicamente ellos, unidos ante Dios, pueden valorar de al-


b) Paternidad responsable: reflexión y decisión compartidas guna manera la fuerza y vigor de su amor mutuo, sus capacidades
pedagógicas, su salud física y mental. Sería, por ejemplo, injusti-
Desde los tiempos de Pío xn, la doctrina católica ha manteni- cia grave y manera de proceder carente de amor que el marido
do que la transmisión de la vida humana transciende la fertilidad exigiera a su esposa pasar por otro embarazo si tal situación la
biológica y el instinto y que es confiada a las reflexiones y deci- sobrecargase y pusiese su salud en peligro. Sin embargo, en deci-
siones de los esposos95. Esta doctrina ha sido expuesta con todo sión común ante Dios, pueden aceptar un riesgo proporcionado.
detalle en el concilio Vaticano II, constitución sobre la Iglesia en Las mayores tareas sobre la tierra permiten a veces, e incluso exi-
el mundo actual, art. 50, y por Pablo vi en la encíclica Humanae gen, un riesgo razonable. Pero la confianza en la providencia divina
Vitac. no autoriza a los esposos a actuar de manera inconsiderada.
Dos cosas deben distinguirse perfectamente: primero, la de-
cisión de transmitir la vida, de observar determinados intervalos
o limitar el número de hijos deseados; segundo, la cuestión del c) Armonizar la transmisión responsable de la vida con las exi-
método. Deseo dejar muy claro que en este punto no hablo, en gencias del amor conyugal97
absoluto, de métodos, como tampoco habla de métodos el artícu-
lo 50 de la constitución pastoral. Esta presentación no fue enten- Es totalmente decisivo el ángulo y la perspectiva que uno adop-
dida plenamente por algunos obispos ni por muchos líderes que te en la cuestión de los métodos para regular la concepción. In-
plantearon la totalidad del problema desde la perspectiva de los cluso la elección de las palabras es de suma importancia. Por ejem-
métodos. plo, las diversas sociedades de paternidad planificada hablan co-
Debe tenerse en cuenta que la cuestión de la transmisión res- rrientemente de «regulación de nacimientos». Intencionalmente, es-
ponsable de la vida tiene sentido únicamente para los que consi- tas palabras incluyen el aborto que evita un nacimiento normal.
deran la vocación de padres como una significación o finalidad in- Preferimos la expresión «regulación de la concepción» o incluso
nata de la alianza conyugal y del amor matrimonial. Entendemos «contracepción»; de esta manera ponemos más en claro que exclui-
aquí la responsabilidad no como mera obligación, sino como la mos completamente el aborto y que lo rechazamos como medio
capacidad básica y como la disposición favorable a responder a los para ejercitar la paternidad responsable.
dones y al llamamiento de Dios. Se da responsabilidad cristiana Muchos moralistas y, siguiendo su tradición, la encíclica Casti
cuando ellos toman una decisión que pueden ofrecer a Dios como Connubii trataban exclusivamente la cuestión de los métodos sin
respuesta agradecida a su llamamiento y a todos sus dones. «Por tener en cuenta para nada la decisión de la transmisión responsable
eso, con responsabilidad humana y cristiana cumplirán su misión de la vida. Parecía como si el método solo decidiera la moralidad.
y con dócil reverencia hacia Dios se esforzarán ambos — d e común Se empleaban las mismas duras palabras de condena para los que
acuerdo y común esfuerzo — por formarse un juicio recto, aten- ya tenían quince hijos e interrumpían el acto matrimonial para
diendo tanto a su propio bien personal como al bien de los hijos, evitar otro embarazo que para los que rechazaban de plano su vo-
ya nacidos o todavía por venir, discerniendo las circunstancias de cación de padres y decidían arbitrariamente y de manera egoísta
los tiempos y del estado de vida tanto materiales como espiritua- no permitir un embarazo.
les y, finalmente, teniendo en cuenta el bien de la comunidad fami- Debemos afirmar con firmeza y claridad que si los motivos para
liar, de la sociedad temporal y de la misma Iglesia. Este juicio, en excluir la transmisión de la vida son egoístas o viciosos, el mé-
último término, tienen que formarlo ante Dios los esposos per- todo solo —sea continencia parcial o total o cualquier otro —
sonalmente. En su modo de obrar, los esposos cristianos sean cons- no salva la moralidad.
cientes de que no pueden proceder a su antojo, sino que siempre
Muchos escritores y otras personas se acercan al tema de los
deben regirse por la conciencia»96.
métodos con una actitud totalmente anticonceptiva. Tampoco ellos
Nadie puede suplantar a los esposos en la toma de esta deci- consideran, en modo alguno, la cuestión moral básica de la pa-

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Las exigencias del amor conyugal

ternidad responsable, de la aceptación generosa de la vocación de todo lo que desearíamos saber acerca de esta solución, queda total-
padre y sin tomar una decisión juiciosa sobre el número de hijos mente excluido un planteamiento puramente biológico. «La ín-
y sobre los intervalos de tiempo. Entendemos por «actitud contra- dole sexual del hombre y la facultad generativa humana superan
ceptiva» o «cultura contraceptiva» una tendencia de la persona admirablemente lo que de esto existe en los grados inferiores de
moderna, orientada hacia la técnica y consumista del sexo, a pen- la vida» 101 .
sar que los métodos técnicos pueden resolver, por sí solos, el pro- La postura positiva que el concilio toma en este tema, como
blema. Este tipo de persona decide sobre el número de hijos desde el la totalidad de la constitución sobre la Iglesia en el mundo mo-
una actitud utilitaria y, en consecuencia, se plantea el problema derno, arranca de la dignidad de la persona humana. Esta dignidad
y los métodos de la regulación de la concepción o de la regula- debe aplicarse, en consecuencia y de manera particular, al amor
ción de nacimientos como consumidor98. conyugal. «Por tanto, los mismos actos propios de la vida conyu-
El hecho de la explotación mutua penderá siempre sobre las gal, ordenados según la genuina dignidad humana, deben ser res-
cabezas de aquellos que, en lugar de respetar el lenguaje sexual petados con gran reverencia. Cuando se trata, pues, de conjugar
del amor, buscan únicamente los métodos técnicos y el placer. Di- el amor conyugal con la responsable transmisión de la vida, la ín-
rigentes de otras iglesias, que son más blandos que la Iglesia cató- dole moral de la conducta no depende solamente de la sincera inten-
lica en la solución de situaciones difíciles, son plenamente cons- ción y apreciación de los motivos, sino que debe determinarse con
cientes de esta tendencia. Beckmann, anterior presidente de la criterios objetivos, tomados de la naturaleza de la persona y de
Iglesia evangélica en Renania, dijo: «La contracepción a causa sus actos, criterios que mantienen íntegro el sentido de la mutua
de una necesidad es más rara que la contracepción debida a otras entrega y de la humana procreación, entretejidos con el amor ver-
causas, por ejemplo, para evitar privaciones y porque se busca dadero» m. Sigue inmediatamente un texto añadido casi a última
meramente el placer» " . hora: «Esto es imposible sin cultivar sinceramente la virtud de la
El concilio Vaticano 11 ha tratado el problema en el plano más castidad conyugal.»
elevado de los principios, en una visión personalista, sin entrar en Si tenemos en cuenta la totalidad del texto del concilio, de
detalles sobre los métodos. No se aborda la cuestión de los mé- seguro que no podremos entender la castidad como simple renun-
todos hasta después de haber expuesto completamente los prin- cia a la intimidad del amor matrimonial; por el contrario, implica
cipios más básicos de la paternidad responsable. Realizada esta ta- las renuncias exigidas por la auténtica dignidad del amor conyugal.
rea, los presenta bajo el título El amor conyugal debe compaginarse Una vez que se ha entendido la castidad y su acatamiento como
con el respeto a la vida humana. Antes de rechazar las «soluciones requisito del amor, entonces un amor grande y clarividente es
deshonrosas», especialmente el aborto, el Concilio reconoce que también capaz de aceptar las renuncias necesarias. De manera par-
sería totalmente irrealista proponer la abstinencia total como la ticular, los cristianos, que entienden su vida y su amor ligados
solución de los problemas implicados en la paternidad responsable. al amor de Dios, estarán preparados de la mejor manera para hacer
«El cultivo del amor fiel y la plena intimidad de la vida tiene sus lo que el amor aconseja y para renunciar a lo que él prohibe.
dificultades para mantenerse. Cuando la intimidad conyugal se in- La encíclica Humanae Vitae (7-11) toma la visión básica del
terrumpe, puede no raras veces correr riesgos la fidelidad y quedar concilio Vaticano n sobre el amor matrimonial. Luego, partiendo
comprometido el bien de la prole, porque entonces la educación de su planteamiento de la ley natural extrae la siguiente conclu-
de los hijos y la fortaleza necesaria para aceptar los que vengan sión: «Sin embargo, la Iglesia, a la vez que advierte a los hom-
quedan en peligro» 10°. bres y a las mujeres la necesidad de observar los preceptos de la
Sin embargo, el concilio está convencido de que debe existir ley natural tal como es interpretada por la doctrina inmutable,
una solución honesta. «La Iglesia, sin embargo, recuerda que no enseña que es necesario que cada acto de cópula en el matrimonio
puede haber contradicción verdadera entre las leyes divinas de la debe permanecer, de suyo, orientado hacia la procreación de la
transmisión obligatoria de la vida y del fomento del genuino vida humana». El texto latino podría ser traducido también por:
amor conyugal.» Mientras que no podemos decir inmediatamente «de suyo abierto a la procreación». Por mi parte, pienso que la

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Haring, Libres II 35
X. Verdad liberadora en lenguaje sexual
Las exigencias del amor conyugal
traducción (interpretación) más aceptable sería: «de suyo, apun-
tando hacia la procreación de vida humana». Entonces, fijándose en la fecundidad, habla de «las estructuras, de
las funciones y de los ritmos que condicionan la verdad del hom-
El papa Pablo vi estaba plenamente convencido de que los
bre en este terreno» 105 . El ritmo periódico entre días fértiles y
esposos que en aquellas situaciones en las que la vida no puede
los carentes de fertilidad es para él la estructura y lenguaje autén-
ser transmitida responsablemente hacen uso del período no fértil
ticos de la fecundidad, y si el amor se expresa en este lenguaje de
con la intención de evitar un nuevo embarazo, pueden continuar
fecundidad, es fiel a la vida. «La analogía de la palabra en sus
diciendo que su coito conyugal está «de suyo orientado hacia la
relaciones con la verdad puede servirnos como guía para entender
procreación de la vida». Sin embargo, no puede decirse lo mismo
la visión del amor que, en sí mismo, es diálogo y lenguaje; y pre-
cuando se emplean otros métodos para evitar la concepción. Pa-
guntamos: ¿Podría una persona cumplir la obligación de decir la
blo vi ve aquí una diferencia esencial, cualitativa: «Por consiguien- verdad hablando mientras intenta enmascarla?» m
te, es gran error pensar que el acto del coito en el matrimonio, Este lenguaje norma, por el que la sexualidad se expresa en
privado intencionalmente de su fertilidad y, por derivación, des- ritmo de fertilidad e infertilidad, parece ser, para Martelet, un
figurado interiormente, pueda obtener justificación de los actos absoluto. En consecuencia, concluye el referido autor: «En este
fértiles de cópula carnal realizados durante toda la vida por ma- momento, el amor participa del drama del lenguaje cuando, a ve-
rido y mujer» 103. Parece como si el papa quisiera explicar la di- ces, se hace terriblemente necesario mantenerse en silencio para
ferencia existente entre el acto natural de cópula carnal durante evitar pronunciar una mentira hablando»107. De aquí se sigue que
los períodos no fértiles —este acto apunta aún hacia la procrea- quienes se valen del ritmo natural para evitar un embarazo no
ción— y la manipulación externa que apunta manifiestamente a deseado son fieles al lenguaje sexual mientras que otros, que em-
privar al acto de su fertilidad. plean un método que no descansa en esta estructura del lenguaje,
La Humánete Vitae no exige abstinencia total, sino únicamente están «traicionando la vida» al no observar la ley del lenguaje
periódica. Pablo vi está convencido de que este método mantiene sexual108.
el acto marital realmente abierto hacia la función procreadora a Podríamos preguntarnos si es convincente o no una sacraliza-
la vez que evita la concepción eficazmente por la mera elección ción tan absoluta del funcionamiento biológico, con acusaciones
de un período no fértil. Con todo, este cálculo jamás deberá ser tan severas como «traición a la vida». Esta argumentación, basada
arbitrario. «Existen razones justas para espaciar los nacimientos en el lenguaje, requiere una exploración más profunda de la psico-
subsiguientes, razones que derivan de las condiciones físicas o logía y de la sociología del lenguaje m y, sin duda, una síntesis
psicológicas del marido y de la mujer o de circunstancias exter- más cuidadosa de la significación total de la sexualidad y de la
nas. La Iglesia enseña que, en tales situaciones, está permitido al fidelidad a la vida en cuanto tal. Esto no quiere decir que carezca
marido y a la esposa seguir los ciclos naturales y realizar el acto de valor un mejor conocimiento de los ritmos naturales entre los
matrimonial únicamente en aquellos momentos en los que no existe días fértiles e infecundos en el ciclo mensual. Por el contrario, la
fertilidad» m. continencia periódica, basada en un conocimiento cada día mas
El jesuíta francés Gustave Martelet intenta explicar, por me- perfecto, que evite algunos sobresaltos, practicada por un matri-
dio del paradigma del lenguaje, la diferencia entre empleo calcu- monio altamente motivado que puede aplicarla, tiene ventajas dis-
lado del período no fértil y otros medios para bloquear la con- tintivas sobre los restantes métodos de control de la concepción .
cepción. Puesto que Pablo vi alabó en repetidas ocasiones al padre El papa Pablo vi habla de «la tradición ininterrumpida». La
Martelet, será preciso detenernos en su interpretación. encíclica Humánete Vitae basa sus conclusiones en la tradición y
El mencionado autor describe, en primer lugar, con tino y de- en la ley natural. Intenta, por consiguiente, ofrecer razones con-
talle la doctrina del concilio Vaticano n y expone agudamente el vincentes, puesto que la «ley natural» está abierta a los ojos de
problema en su totalidad. «Los esposos pueden, a veces, sentirse la razón después de compartir la experiencia y la reflexión. Sí las
desgarrados dolorosamente entre los valores unificadores del len- razones no convencen plenamente, esto no quiere decir que la
guaje sexual del amor y una fecundidad no deseada aquí y ahora.»
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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Las exigencias del amor conyugal

doctrina sea equivocada. Las personas competentes deberían in- pos, un número más crecido de teólogos, de pastores, de confe-
tentar la posibilidad de encontrar razones más convincentes. sores y, particularmente, de personas casadas y de consejeros ma-
Si consideramos la tradición, es claro que existe algo perma- trimoniales tengan dificultades para aceptar la rotundidad de las
nente. André Guindon lo expresa de la manera siguiente: «La nuevas normas. Los confesores y consejeros matrimoniales deben
tradición teme que cuando la sexualidad no es vivida dentro de tener presente que las personas casadas son, generalmente, cons-
la totalidad del proyecto de fecundidad, de aquel "amor histórico" cientes de todas estas dificultades de las diversas declaraciones de
que representa el matrimonio, es traicionada en su naturaleza mis- las conferencias episcopales.
ma, puesto que entonces la sexualidad es enfrentada a la ternura» U1. Se impone, por encima de cualquier otra consideración, la aper-
Es preciso destacar la preocupación básica de la tradición, pri- tura en la búsqueda de la verdad, la buena disposición para es-
mero, ante el «uso» anticonceptivo de la sexualidad fuera del ma- cuchar al magisterio y los esfuerzos para entender y comprender,
trimonio y, segundo, por la mentalidad anticonceptiva en el ma- la honestidad y sinceridad a la hora de pensar en estos graves pro-
trimonio cuando los esposos, rechazando la vocación a la pater- blemas y, por encima de todo —esto ha sido subrayado por las
nidad, buscan la sexualidad separada de la función unitiva que declaraciones de las conferencias episcopales y por los teólogos —
abre a la vocación a la paternidad. Deberá rechazarse todo método el respeto a la conciencia sincera m .
de control de la concepción en que la sexualidad sea enfrentada La pareja católica no formará su juicio de conciencia si no
al cariño. Sin embargo, muchas personas casadas y consejeros ma- presta la atención adecuada a la totalidad del magisterio en la
trimoniales sostienen que los esposos que viven verdaderamente Iglesia. El sínodo conjunto de las diócesis de la República Federal
la vocación a la paternidad son capaces de emplear, con un alto de Alemania señala en este punto: «No debe emprenderse arbi-
grado de ternura, métodos anticonceptivos distintos de la conti- trariamente el juicio de los métodos que regulan la concepción;
nencia periódica. Evidentemente, esto no excluye que pueda y compete a los esposos tomar la decisión de conciencia. Deberán
deba advertirse a las personas casadas contra posibles trampas. tener presentes las normas objetivas propuestas por el magisterio
La lectura de la tradición requiere la hermenéutica con plena de la Iglesia y hacer que ellas tengan un papel importante en la
comprensión de la totalidad del contexto cultural y de una con- valoración de conciencia. Por consiguiente, no podrán emplearse
cepción del mundo tenida en el pasado y en los momentos pre- aquellos métodos que choquen contra la psicología de uno de los
sentes. En los siglos pasados, la condenación de los métodos anti- cónyuges o le disminuyan en su capacidad de amar» m . La nota
conceptivos era conveniente por muchos motivos. Frecuentemente, puesta a pie de página del documento hace referencia a los siguien-
se invocaba prácticas mágicas; los espermatozoides eran conside- tes textos que deben ser tenidos en cuenta: la Constitución pasto-
rados como «hombrecillos» (homunculus), de manera que el des- ral sobre la iglesia en el mundo actual, 51 C; la encíclica Humanae
perdicio voluntario de esperma era equiparado, casi, al aborto; Vttae 10-14, y la Declaración del episcopado alemán respecto de
no se concebía aún con claridad el concepto de transmisión res- la situación pastoral después de la publicación de la encíclica, del
ponsable de la vida; las posturas ante la vida no eran, general- día 30 de agosto de 1968.
mente, reflejas. Para «excusar» el acto conyugal se consideraba Es preciso leer e interpretar la encíclica del papa Pablo vi
como necesaria la intención directa de procrear. De ordinario, no en el contexto del magisterio total de la iglesia1M.
se tenía en cuenta la función unitiva del acto matrimonial. De Nadie debería sorprenderse de las dificultades surgidas en la
ahí que la alternativa parecía plantearse entre la procreación o Iglesia en torno a este tema. Se trata de una búsqueda de la verdad
la mera búsqueda del placer. La «apertura» del acto conyugal en impuesta por los cambios profundos y sorprendentes acaecidos en
el uso calculado de los períodos infecundos, afirmada por la en- la historia humana y a la vista de un impacto sin precedentes en
cíclica Humanae Vítae, no coincide con la mantenida por la tra- toda la humanidad. Si existe disenso en algunos detalles limitados
dición. Existe una importante modificación entre ambos plantea- de la doctrina, no debemos pasar por alto el amplio consenso en
mientos. la mayoría de los principios y de los valores básicos.
A la vista de todo esto, no es de extrañar que muchos obis-

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual El matrimonio como institución

únicamente, tal como él lo ha revelado en el desarrollo progresivo


D) La alianza de amor: matrimonio y familia de la historia de la salvación.
Lo¿ textos sagrados y la doctrina de la Iglesia sobre el matri-
Espero que las reflexiones precedentes hayan demostrado la monio están «situados», pero iluminan el ideal dentro de la cultura
imposibilidad de comprender la significación de la sexualidad sin y estructura prevalente. Los autores sagrados pusieron en entre-
concentrar nuestra atención sobre el matrimonio como alianza de dicho la actitud dominante del hombre sobre la mujer, pero no
amor, como vocación y como institución " 5 . esbozan el matrimonio como sociedad igualitaria cuando la cul-
En todas las culturas encontramos matrimonios y familias en tura existente produce únicamente el tipo de familia patriarcal.
las que los esposos son llamados y capacitados, y algunas veces Con todo, el ideal propuesto por la Sagrada Escritura puede revo-
ordenados, para realizar su alta vocación como esposos y padres. lucionar la estructura existente del patriarcado, como sucedió con
Las funciones y estructuras concretas del matrimonio jamás surgen la estructura de la esclavitud. No olvidemos que también el cre-
meramente del campo de la sexualidad o de la higiene sexual; no cimiento es un ideal y valor básico entendido por la fe.
sólo tiene que ver con las relaciones entre marido y mujer. Una La sociedad necesita del matrimonio y de la familia para garan-
comprensión del matrimonio, en su situación histórica y actual, tizar su seguridad, su estabilidad y el cumplimiento de sus fun-
tiene que verlo a la luz de la estructura familiar total, de las exi- ciones inalienables. El matrimonio cristiano necesita de la Iglesia
gencias de la educación, de la interdependencia con la vida econó- para que ésta mantenga en pie los ideales y ayude a los esposos
mica, con la estructura de la propiedad, de la seguridad social y, y a las familias a entender su vocación cada día mayor. La Iglesia
finalmente aunque no es lo de menor importancia, deberá tener en que proclama que el matrimonio es un misterio salvador no puede
cuenta los intereses de la sociedad como conjunto. desinteresarse de cómo ve la sociedad el matrimonio, si lo protege
y fomenta o pone obstáculos y le causa dificultades.
Por su propio interés, el Estado debe examinar todas sus acti-
1. El matrimonio como institución vidades y legislación, su planificación económica y programa cul-
tural teniendo en cuenta su influencia en el matrimonio y en la
El matrimonio como vocación y como misterio de salvación no familia. Un Estado y una sociedad que no se preocupan de la
puede ser entendido fuera de su contexto institucional, cultural e estabilidad del matrimonio y de la familia, que no permite ni
histórico. De ahí que la visión encarnatoria de la vida cristiana ayuda a los padres para que eduquen sus hijos adecuadamente
exija prestar atención adecuada a estas diversas dimensiones. está poniendo en peligro su propia salud y prosperidad.
En el plano institucional, el matrimonio y la familia son una En los primeros siglos de la Iglesia, dondequiera que ella
misma cosa, forman una unidad. Son las instituciones más antiguas predicara el evangelio respetaba en gran medida las costumbres
y básicas que garantizan la cultura humana y el crecimiento y se- matrimoniales y las regulaciones del Estado sobre el matrimonio
guridad de la persona. Son la llamada viviente de la sociedad y sobre la familia. Ayudaba a los esposos y a las familias a vivir
humana y de la Iglesia. A lo largo de toda la historia, el matri- la fe, a dar testimonio y prestar servicio dentro de las instituciones
monio existe, prospera o sufre en interdependencia con las estruc- existentes. Pero desde el principio desarrolló algunos elementos de
turas sociales, culturales, políticas y económicas de la totalidad de derecho eclesiástico sobre el matrimonio cristiano. Hasta el segun-
la vida humana. do milenio no se ha desarrollado (tal vez en exceso) la regulación
Si hablamos de matrimonio como «institución», deberemos de la Iglesia por medio del derecho canónico, en el que se tratan
pensar, ante todo, como creyentes, que está instituido por Dios; múltiples detalles que conciernen al matrimonio. Gran parte de la
que Dios se ha trazado un plan para él y que la humanidad está reglamentación está ligada al tiempo, ha sido condicionada por
obligada a respetarlo. Como ya hemos visto, Dios quiso que el determinadas épocas del cristianismo.
matrimonio fuera una comunidad de amor y una comunidad da- Martín Lutero discutió la legislación de la Iglesia sobre el
dora de vida. No conocemos el plan de Dios en abstracto, sino, matrimonio insistiendo en que el matrimonio es una realidad

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual El matrimonio como vocación

terrenal y que, por consiguiente, cae bajo la jurisdicción del Es- sin reconocimiento legal implica, casi siempre, a la larga una
tado y de su obligación de legislar. Sin embargo, todas las partes serie de mentiras que destruyen el lazo social» 120.
de la cristiandad se muestran interesadas en el matrimonio como Cuando las personas se niegan a comprometerse matrimonial-
institución, en parte por su propia legislación y en parte amo- mente ante la sociedad en que viven, niegan una dimensión esen-
nestando a los cristianos a trabajar dentro de la sociedad y del cial de la comunidad sexual de vida y se privan del apoyo de la
Estado para mantener y promover el matrimonio como institución. sociedad a la vez que se niegan a prestar su soporte a la misma.
El concilio Vaticano 11, plenamente consciente de la dimen- La moderna familia de un solo núcleo difiere grandemente de
sión institucional del matrimonio, tuvo especial interés en que no la familia tradicional patriarcal cuyos fuertes lazos sociales unían
se aceptara una separación entre el matrimonio como institución a cada una de las generaciones en solidaridad especial con la tota-
y el matrimonio como alianza de amor. Son típicas las citas que lidad del clan. La familia actual será sana si está abierta a otras
ofrecemos a continuación. «Por su índole natural, la institución familias y comparte con ellas los compromisos e ideales. El en-
del matrimonio y el amor conyugal están ordenados por sí mismos cuentro matrimonial, el movimiento de la familia cristiana, los
a la procreación y a la educación de la prole, con la que se ciñen grupos familiares de Notre Dame y otros significan una respuesta
como con su corona propia» 116. El concilio deplora que «la digni- a esta nueva necesidad. Margaret Mead y Harvey Cox sugieren la
dad de esta institución no brilla en todas partes con el mismo necesidad de «ramilletes de familias» en que algunas familias que
esplendor» 117. La Iglesia espera que los esposos «participen en la viven en la misma vecindad son copropietarias de algunas pocas
necesaria renovación cultural, psicológica y social en favor del cosas de uso común y se ayudan mutuamente en solidaridad y
matrimonio y de la familia» 11S. amistad recíprocas m .
A pesar de que el Concilio hace frente valientemente a las Es de esperar que el nuevo Código de derecho canónico pre-
imperfecciones de la institución del matrimonio en el mundo actual sente la dimensión institucional del matrimonio en un lenguaje,
y a las amenazas que le acechan, es básicamente optimista. «Y, sin estilo y contenido que subraye con claridad meridiana el hecho
embargo, un hecho muestra bien el vigor y la solidez de la insti- de que el matrimonio es para el bien de la comunidad de amor y,
tución matrimonial y familiar: las profundas transformaciones de de esta manera, para el bien de la Iglesia y de la sociedad en sen-
la sociedad contemporánea, a pesar de las dificultades a que han tido amplio.
dado origen, con muchísima frecuencia, manifiestan, de varios mo-
dos, la verdadera naturaleza de tal institución» 119.
Los profundos cambios culturales de los que habla el concilio 2, El matrimonio como vocación
han obligado y ayudado a muchas personas, entre las que se en-
cuentran éticos, canonistas y teólogos morales, a poner mayor El concilio Vaticano II alaba sin reticencias el matrimonio como
atención en el discernimiento de lo que son verdades permanentes «vocación excelsa». Habla de «la dignidad del estado matrimonial
y realidades cambiantes, a descubrir cómo puede encarnarse con y de su valor superlativo» m. Ha sido barrida totalmente aquella
mayor veracidad la vida del matrimonio y de la familia en las tradición, defendida por san Agustín y otros, que consideraba el
diversas culturas y subculturas. matrimonio — o, al menos, el acto matrimonial —, como mal nece-
Con todo, no podemos pasar por alto el hecho de que, durante sario para el bien de la procreación y para prevenir la fornicación.
las décadas pasadas, se ha desarrollado e incrementado la crisis Ante esta vocación, los cristianos se examinarán ante Dios
que afecta al matrimonio como institución. El complejo general para saber si son llamados al matrimonio y si disponen de las
antiínstitucional ha afectado también, parcialmente, al matrimonio. cualidades necesarias para con traerlo. Se prepararán con mayor se-
Muchos jóvenes rechazan no sólo el matrimonio eclesiástico, sino, riedad para recibirlo y eligirán a su futuro compañero teniendo
incluso, el civil. Viven su unión sexual en protesta declarada contra en cuenta esta alta vocación. No podrán servir como criterios de
la institución. Parecen ser ciegos a la dimensión social de la elección la riqueza, el prestigio social o la belleza externa; por
sexualidad y a la «comunidad de vida» sexual. «Vivir como pareja el contrarío, contarán aquellas cualidades básicas para el amor fiel,

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual La sacramentalidad del matrimonio

para el mutuo respeto de conciencia y para fomentar la libertad el amor mutuo, el crecimiento en la madurez, en la libertad y
frente a cualquier tipo de manipulación que pudiera disminuir la fidelidad creadoras en menor medida que un buen matrimonio
libertad interior y, particularmente, la libertad de conciencia. Sin contraído por dos personas no cristianas, responderá menos al
duda, al convertir el matrimonio en vocación será imprescindible noble título de sacramento que el celebrado por dos personas santas
preguntarse si el compañero elegido será un buen padre para los no cristianas. Sin embargo, debemos establecer la comparación entre
hijos que Dios quiera regalar a la familia. un buen matrimonio de cristianos y otros matrimonios. Los cris-
El matrimonio tendrá la cualidad de vocación, en sentido con- tianos, si son verdaderos creyentes, son conscientes de la gracia
creto, si las personas se han preguntado delante de Dios si son y del llamamiento de Dios como dado en Cristo Jesús y con miras
llamadas al matrimonio o al celibato por el reino de los cielos, a su alianza con la Iglesia. El matrimonio cristiano es una gracia
guiados siempre por una única intención: buscar el estado de vida y oportunidad especial para alcanzar una conciencia agradecida
al que Dios les llama por medio de sus dones y de su connaturali- de la presencia de Cristo y una confianza explícita en la gracia
dad interior. del Espíritu Santo. Es vivido en agradecimiento por el apoyo que
recibe de la Iglesia y por el que puede prestar a la Iglesia en
Cristo Jesús.
3. La sacramentalidad del matrimonio El concilio Vaticano n ha presentado bellamente la significa-
ción verdadera del sacramento del matrimonio. «Cristo nuestro
Todos los creyentes en Cristo comparten una misma vocación, Señor bendijo abundantemente este amor multiforme, nacido de
la de convertirse cada día más en imagen del amor de Dios y guiar la fuente divina de la caridad y que está formado a semejanza
a los demás a la misma meta. El matrimonio como sacramento de su unión con la Iglesia. Porque así como Dios antiguamente se
debe ser contemplado bajo esta luz, en la que los dos se hacen una adelantó a unirse a su pueblo por una alianza de amor y de fideli-
sola carne, se hacen uno en la comunidad de amor y de vida; se dad, así ahora el Salvador de los hombres y esposo de la Iglesia
ayudan mutuamente en su complementariedad y reciprocidad. Jun- sale al encuentro de los esposos cristianos por medio del sacra-
tos, llegan a formar la imagen verdadera del amor paternal y mento del matrimonio. Además permanece con ellos para que los
maternal de Dios; serán, al mismo tiempo, una imagen de la alianza esposos, con su mutua entrega, se amen con perpetua fidelidad,
de amor y de fidelidad entre Cristo y la Iglesia. como él mismo amó a la Iglesia y se entregó por ella. El genuino
Cuando el amor redimido y redentor es vivido, sea donde amor conyugal es asumido en el amor divino y se rige y enriquece
fuere y en cualquier momento de la historia, en el matrimonio y por la virtud redentora de Cristo y la acción salvadora de la Igle-
en la familia y, en consecuencia, se convierte en signo de la alianza sia» .
de fidelidad, se da una sacramentalidad en sentido verdadero, un Los discípulos de Cristo que son llamados al matrimonio saben
camino de salvación. Intuyendo profundamente la realidad, los que la gracia del matrimonio está marcada por los signos de su
profetas del Antiguo Testamento compararon la alianza de Dios fuente, la cruz de Cristo. Saben que pueden participar perpetua-
con su pueblo con la alianza matrimonial. De igual manera, cali- mente de la gloria de Cristo — e incluso ahora del gozo que mana
ficaron las infidelidades de Israel para con Dios como relaciones de la resurrección— si están dispuestos a caminar pisando las
de adulterio o de prostitución. Sin embargo, la comparación de huellas de Cristo, que sufrió por nosotros. La gracia del matrimo-
la alianza de Dios con el matrimonio fue posible porque existieron nio capacita y obliga a los esposos a dar muerte, de manera par-
verdaderos matrimonios llenos de la gracia de Dios. ticular, al egoísmo, al egoísmo individual y al de la pareja; les
Puesto que rechazamos la idea de que el matrimonio cristiano capacita y obliga a vivir la fecundidad de su alianza en apertura
tiene el monopolio de la gracia y de la sacramentalidad debemos generosa a su vocación de paternidad y al servicio de la humanidad.
preguntarnos cuál es la cualidad específica del matrimonio entre Saben que el amor matrimonial redimido participa del amor de
dos cristianos. Dios — que todo lo incluye — y del prójimo. Los esposos se
Si un matrimonio de dos cristianos manifiesta el amor de Dios, considerarán a sí mismos como los primeros pastores, ministros de

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Monogamia

salvación para la otra parte de la pareja y para sus hijos. Y sabien- a que «examinen de nuevo la cuestión sin prejuicios y prestando
do que la vida en Cristo es una reconciliación permanente, se atención al estudio de las culturas»128. Pienso, sin embargo, que
mostrarán pacientes con la otra parte de la pareja, se ayudarán Harvey Cox va demasiado lejos afirmando que «los africanos nos
mutuamente a llevar las cargas y cumplirán la ley de Cristo. recuerdan que ni la Biblia ni la historia cristiana pueden ser enten-
didas en el sentido de dotar a la monogamia de validez exclusiva
o eterna» 129.
4. Monogamia Es cierto que algunos teólogos africanos, pastores y misioneros
occidentales que han estudiado el problema formularían la cues-
Una vez que ha sido reconocida la plena igualdad del hombre tión en estos términos. Sin embargo, la mayoría de los teólogos
y de la mujer y la estructura societaria del matrimonio, no será africanos piden únicamente una tolerancia respetuosa temporal de
fácil negar que la monogamia es normativa para el matrimonio una institución que está profundamente enraizada en la concepción
entre cristianos. Cuando se ha llegado a lograr la monogamia en del mundo y en la totalidad de las estructuras económicas, políticas
una cultura, volver a la poligamia sería una regresión lamentable. y culturales de la mayoría de las tribus africanas. El teólogo afri-
Pienso que la declaración del concilio de Trento en este tema cano, san Agustín, habría coincidido, probablemente, con ellos.
puede o debe ser entendida en este sentido. Contra Martín Lutero, En un tiempo en el que la iglesia latina no conocía la poligamia
que aprobó la poligamia en favor de su protector, el conde Felipe, escribió: «Para los patriarcas del Antiguo Testamento no fue falta
el concilio de Trento afirmó tajantemente: «Si alguien dice que tener varias mujeres. No pecaban contra la ley natural puesto que
esto no está prohibido por ley divina alguna, sea anatema» m . usaban el matrimonio no para el placer, sino con miras a tener
Los mensajeros del evangelio durante los siglos primeros tuvie- descendencia; tampoco pecaban contra la costumbre, puesto que
ron que vérselas únicamente con culturas en las que prevalecía la la poligamia estaba aprobada en aquellas épocas; tampoco pecaban
monogamia, aunque se trataba en muchas situaciones de una mono- contra precepto alguno, puesto que la ley no lo prohibía» 13°.
gamia miserable que permitía o toleraba, al mismo tiempo, el con- El misionerismo «clásico», desconocedor de la antropología y
cubinato y la prostitución. En consecuencia, el problema de la de la fuerte interdependencia de la poligamia con la totalidad de
poligamia no fue suscitado por esas culturas I25 . En Israel fueron la cultura, puso a los africanos en la alternativa de divorciarse de
toleradas determinadas formas de poligamia, pero la poligamia des- todas las mujeres menos de una —despachar a las restantes
piadada de los hombres que detentaban el poder fue duramente madres de sus hijos— o la negativa del bautismo. En las décadas
desaprobada desde hace muchos siglos (Gen 4,19-24). David no más recientes, en la mayoría de las iglesias africanas —católicas,
fue censurado por su poligamia, sino por su adulterio. anglicanas y otras — apenas nadie se atrevió a proponer este
Salomón no perdió la gracia de Dios a causa de la poligamia, desastroso divorcio; desastroso, sobre todo, para las personas im-
sino por casarse con mujeres paganas por obtener unas finalidades plicadas y desastroso para la estabilidad del matrimonio en África.
políticas y construir templos para ellas, seduciendo, de esta mane- En lugar de adoptar una conducta que traería consecuencias ne-
ra, al pueblo. Pero en el tiempo de Jesús y de los apóstoles, la fastas, la mayoría de los pastores consuelan a los polígamos que
poligamia en Israel había cedido su puesto totalmente a la mono- abrazan la fe diciéndoles que la salvación viene por la fe y sólo
gamia, excepto en el caso del levirato que imponía al hermano excepcionalmente también por medio de los sacramentos. Pero
o a otro heredero del marido muerto cuidar de la viuda y tener esto es contrario a la validez del orden sacramental y repugna
con ella descendencia para el nombre del hermano muerto. Al pa- fuertemente a los africanos con su altísima valoración del simbo-
recer, esta práctica no creaba problemas en la comunidad de Je- lismo y realismo sacramental. Para ellos, esta solución suena como
rusalén 126. un sí cauto y un no sonoro.
El problema de la poligamia surge de nuevo en nuestros días Después de haber mantenido innumerables discusiones en veinte
con mayor virulencia por la situación de África y de algunas partes países africanos y de haber estudiado toda la literatura, me atrevo
de A s i a w . El exegeta católico J.L. McKenzie urge a los teólogos a proponer la siguiente conclusión no definitiva: la Iglesia debe

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual ¿Indisoluble por ley o por gracia?

esforzarse por introducir el ideal normativo de la monogamia, pero le redactará un libelo de repudio, se lo pondrá en su mano y la
deberá imitar la pedagogía paciente empleada por Dios con Israel. despedirá de su casa. Si después de salir y de marcharse de casa
Deberá tener muy en cuenta la interrelación de la estructura del de éste, se casa con otro hombre, y luego este otro hombre le cobra
matrimonio con la totalidad de las estructuras de la vida. avers:ón, le redacta un libelo de repudio, lo pone en su mano
Allí donde la poligamia fue y continúa siendo el sistema pre- y la despide de su casa (o bien si llega a morir este otro hombre
ferido, la Iglesia deberá luchar contra nuevas formas de poligamia que se ha casado con ella), el primer marido que la repudió no
que sean desaprobadas e inaceptables socialmente. Pero sugiero que podrá volver a tomarla por esposa después de haberse vuelto
las iglesias admitan al bautismo y a la participación plena en la impura así» (Dt 24,1-4).
vida de la Iglesia a las familias polígamas que se sienten, cuando El despido no era tanto un permiso cuanto un tipo de compro-
vienen a la fe, en un contrato matrimonial socialmente aprobado miso, un paso hacia adelante después de un período en el que
y legal de este tipo. Con todo, pienso que la Iglesia no debería los hombres han despedido a sus esposas sin cumplir los procedi-
permitir que sus miembros plenamente evangelizados y bautizados mientos legales. El compromiso mosaico pretende evitar el divor-
entraran en un matrimonio polígamo, aunque puede ser temporal- cio por razones desproporcionadas. «El error de los judíos consistió
mente tolerable en casos excepcionales tales como en el levirato, en entender Dt 24,1 no como una exigencia a cuidar de sus espo-
donde la esposa y el hermano del difunto no pueden negarse sin sas, sino como relajación y un permiso para llevar una vida más
grave daño para las personas implicadas, o en un caso semejante confortable» 132.
al de Abraham en el que un hombre es forzado por su medio Los profetas inculcaron constantemente la fidelidad a la esposa
ambiente a tomar una segunda esposa cuando la primera es estéril. como una parte de la moral de alianza. «¿No tenemos todos nos-
otros un mismo Padre? ¿No un solo Dios que nos ha creado?
¿Por qué nos traicionamos los unos a los otros, profanando la
5. Fidelidad e indisolubilidad de la alianza matrimonial alianza de nuestros padres?... Porque Yahveh es testigo entre ti y
la esposa de tu juventud, a la que tú traicionaste, siendo así que
a) ¿Indisoluble por ley o por gracia? ella era tu compañera y la mujer de tu alianza. ¿No ha hecho él un
solo ser que tiene carne y aliento de vida? ... Pues yo odio el repu-
La recta comprensión de la indisolubilidad del matrimonio es dio, dice Yahveh, Dios de Israel» (Mal 2,10-16). Cuando Jesús re-
de vital importancia para una teología moral en que la libertad y chaza rotundamente estas interpretaciones que consideran el divor-
fidelidad creadoras en Cristo son el hilo conductor131. cio como un derecho legal del marido contra su esposa, puede argu-
El matrimonio cristiano es un sacramento no sólo como ima- mentar apoyándose en una tradición anterior133.
gen externa de la alianza entre Cristo y su Iglesia, sino también, Lo que Jesús afirmó contra el divorcio ha sido objeto de nume-
y más aún, como participación en esta realidad de la alianza. Por rosos estudios y de interpretaciones diversas 134. Los tres sinópticos
fe y por gracia, el compromiso personal de cada una de las partes refieren las palabras de Jesús con matizaciones dignas de conside-
de la pareja con el otro cónyuge es, al mismo tiempo, una entrega ración (Mt 5,32; 19,3-9; Me 10,2-12). Lucas se acerca más, pro-
comprometida, llena de gracia, a Cristo y a su alianza. bablemente, al dicho original: «Todo el que repudia a su mujer
A lo largo del Antiguo Testamento va incrementándose la y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con una repu-
idea de que el matrimonio es indisoluble según el plan de Dios. diada por su marido, comete adulterio» (Le 16,18). La palabra
Sin embargo, se hicieron concesiones a la debilidad humana. La ley del Señor «Lo que Dios unió, no lo separe el hombre» (Me 10,9)
mosaica protegía a la esposa para que no fuera despedida de ma- no sólo prohibe el divorcio y un matrimonio subsiguiente, sino
nera arbitraría. El marido tenía que presentar un rescripto justi- también la separación, pues contradice la fidelidad en el cuidado
ficando su acción ante los ancianos. «Cuando un hombre toma mutuo amoroso.
una mujer y se casa con ella, si resulta que esta mujer no halla En el tiempo de Jesús, la escuela de Shammai permitía el di-
gracia a sus ojos, porque descubre en ella algo que le desagrada, vorcio únicamente en caso de faltas de castidad cometidas por la

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual La ley y la casuística

esposa; pero, según la escuela de Hillel, el divorcio dependía realidad de la fragilidad humana. Por esta razón añadió la expli-
totalmente de la voluntad del marido. Frente a todo esto, Jesús cación: «... no en caso de fornicación» (Mt 19,9), «excepto el caso
repitió insistentemente que el hombre está obligado a guardar de fornicación» (Mt 5,32).
fidelidad exactamente igual que la esposa. «Las obligaciones for- En nuestros días, la mayoría de los exegetas de las diversas
malmente unilaterales no son realmente mutuas. El marido y la iglesias tienden a interpretar esta añadidura (que no encontramos
esposa son presentados como compañeros iguales y con los mismos en los otros dos sinópticos) como dando libertad en un caso into-
derechos»135. Difícilmente podría ponerse en duda que la ense- lerable cuando la esposa ha roto la alianza matrimonial por la
ñanza de Jesús es una directriz moral, un mandamiento positivo fornicación, entendida, probablemente, no como un acto aislado
obligatorio. Pero no es tanto una ley cuanto una promesa de que de adulterio, sino como actitud permanente de infidelidad139. En
esta indisolubilidad fiel será posible para los creyentes que confían consecuencia, si puede aplicarse la palabra del Señor como ley
en Dios. «Marcos insinúa que la revelación de Jesús es accesible que manifiesta el poder de la gracia y de la fe, deberá tenerse en
únicamente al creyente» m. cuenta la situación particular a fin de evitar un legalismo inhumano.
Una de las cuestiones centrales es la de saber si Jesús pro- Probablemente, Pablo considera la palabra del Señor como una
mulgó una ley que permite una aplicación indiscriminada. Los directriz ética para los creyentes, como un ideal normativo (cf.
exegetas responden: «Jesús revela la realidad de una relación hu- lCor 7,10-16), pero no como ley absoluta que no permitiría excep-
mana en la que Dios pone unas exigencias a la respuesta de la ciones. El apóstol tuvo que hacer frente a una situación en la que
persona y libera esta relación del estrecho corsé de la ley»137. se daba el matrimonio entre un creyente y otro que no lo era.
El cardenal Ratzinger dice sobre este punto: «Jesús abandona el Pablo insiste en que el creyente santifica al que no lo es; que,
plano de la ley para situarse en el de los orígenes de la ley; en por consiguiente, no es absolutamente necesario que abandone
consecuencia, haríamos mal interpretando sus palabras como ley aquel matrimonio si la esposa (o el esposo) quiere vivir con él
simple y directa» I3S. (o con ella) en paz. Por encima de cualquier otra consideración,
Jesús apunta al designio original del Creador: «Teniendo en Pablo tiene en la mente el shalom, el orden de paz que alcanza
cuenta la dureza de vuestra cabeza escribió para vosotros este pre- todos los niveles de la vida, especialmente aquellas relaciones que
cepto. Pero desde el comienzo de la creación, Dios los hizo varón son más humanas, como las del matrimonio. Partiendo de ahí,
y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y los llega a la conclusión: si la parte no creyente se niega a respetar
dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino la fe y la conciencia del creyente y, en consecuencia, hace impo-
una sola carne» (Me 10,5-8). Intención original u orden de la sible todo tipo de reciprocidad de conciencias, el creyente es de-
creación no significa lo mismo que «ley natural». En un mundo clarado libre de un lazo matrimonial que le esclaviza.
pecador, un legislador como Moisés no puede imponer la indiso- Pablo no habla explícitamente del derecho del creyente a con-
lubilidad como una ley absoluta. La proclamación que Jesús hace traer un nuevo matrimonio. En este punto deberíamos tener en
del plan original de Dios no cambia mucho la situación para los cuenta que Pablo cree como inminente la segunda venida de Cristo.
que no tienen fe en él ni confían en su gracia. «Pero el principio de la revocación de las obligaciones maritales
es formulado con tal firmeza que la parte cristiana puede contraer
libremente un segundo matrimonio si lo desea» '*. Distinguiendo
b) La aplicabilidad de la ley y de la casuística claramente entre su propia solución dada a una situación extra-
ordinaria y el dicho del Señor, Pablo se siente libre para prestar
Mientras que Lucas y Marcos entendieron la palabra de Jesús atención, en primer lugar, a la paz y a la libertad de conciencia
como una norma ética que tiene todo su poder para los creyentes del creyente. Su solución concreta explica de la mejor manera
que ponen su confianza en la gracia de Dios, parece que Mateo la cómo entiende las palabras e intención del Señor.
entendió más como una ley ajustada a la mentalidad de su comu- La tarea principal de la Iglesia en todos los tiempos consistirá
nidad. En consecuencia, fue el primero en tomar en cuenta la en proclamar la gracia y la promesa del Señor y, a la luz de ellas,

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Hating, Libres I I 36
X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Atención pastoral a los divorciados

las directrices concretas que vigorizan la fidelidad en cada momento Con todo, cuestión totalmente diferente es la de si la Iglesia
dado. Pero tendrá que acomodar las leyes a las situaciones histó- puede permitir desposarse de nuevo cuando el matrimonio anterior
ricas concretas, leyes que apuntan siempre a la normativa ideal ha muerto de forma que no existe esperanza alguna de reavivarlo
más elevada, pero manifiestan, al mismo tiempo, la compasión y la y si la persona que pide permiso para contraer segundas nupcias
paciencia del Señor. tiene graves razones para no permanecer célibe (dificultades con
Si consideramos las leyes civiles, deberemos afirmar que los la castidad, con la educación de los hijos habidos en el matrimonio
estados estarán interesados en hacer todo lo que esté en sus manos anterior, e t c . ) . Tampoco es indiferente la cuestión de si el cató-
para fomentar la estabilidad del matrimonio; llegarán, si es preciso, lico que desea volver a casarse ha sido abandonado contra su pro-
a dictar leyes que lo protejan. Con todo, los estados se encuentran pia voluntad.
en situación parecida a la que debió afrontar Moisés; tienen que Es importante no emplear la etiqueta «divorciado» para situa-
vérselas con personas de mente cerrada y endurecida y con perso- ciones totalmente diferentes. Por una parte, nos encontramos con
nas que son injuriadas por consortes incrédulos y crueles. La Igle- aquellas personas que se han divorciado frivolamente de su cón-
sia no puede esperar que el Estado moderno pluralista supere la yuge, mientras que, por otra parte, existen personas que han per-
conducta de Moisés. Le pedirá que haga lo posible y que proteja, donado más generosamente y se han esforzado constantemente por
por encima de todo, a la parte inocente. preservar la unidad matrimonial. Contradiríamos el espíritu del
evangelio si colocásemos a ambas personas bajo la misma ley y
juzgásemos un eventual matrimonio con el mismo criterio.
c) Atención pastoral a los divorciados La legislación y la práctica de los tribunales que se ocupan de
los asuntos matrimoniales ha mejorado enormemente, al menos en
Tanto en su enseñanza como en su legislación, la Iglesia de la mayoría de las diócesis. Se emplean mejores criterios para juzgar
nuestros días tiene que hacer frente a una situación nueva. En la validez del matrimonio anterior. Si el matrimonio se ha des-
muchos países, un porcentaje crecido de creyentes son abandona- moronado por completo y no existe esperanza alguna de revitali-
dos por sus esposos o están divorciados. La Iglesia tendrá que zarlo y existen buenas razones para pensar que estaba condenado
preguntarse a sí misma cómo puede ser fiel al dicho tajante de al fracaso desde el principio — a causa, por ejemplo, de la inma-
Jesús sobre el divorcio y a su ley, que todo lo abarca: «Sed mise- durez psicológica o la completa carencia de sinceridad en uno de
ricordiosos como lo es vuestro Padre celestial» (Le 6,36). Los los cónyuges — será recto y justo conceder una anulación. Sin
exegetas, los teólogos y los canonistas, así como los que se dedican embargo, la Iglesia oficial tendrá que hacer grandes esfuerzos
a la pastoral, están planteando temas que surgen de las disciplinas para responder a los nuevos planteamientos de la teología bíblica,
que cultivan cada uno de ellos 141. Es de desear que sus discusiones de la tradición, de las ciencias del comportamiento, y a las dife-
no nos lleven a perder la visión de los principios básicos que jamás rentes situaciones que se presentan en las diversas partes del
podrán ser ignorados. mundo.
Oportuna e inoportunamente, la Iglesia debe proclamar la gra- La teología pastoral y la práctica ministerial deberán llegar lo
cia y la promesa salvadoras y las directrices éticas de Jesús. Es pre- más pronto posible a la conclusión de que las personas que viven
ciso proclamar simultáneamente el evangelio de la fidelidad, hecho en un segundo matrimonio, cuya destrucción sería un desastre,
posible por la fe, la gracia y el apoyo de la comunidad, y el evan- deberían ser admitidos a los sacramentos de la penitencia y de la
gelio de la reconciliación y del perdón generoso. La preparación eucaristía si ansian sinceramente participar con regularidad en la
para el matrimonio y el asesoramiento matrimonial deberán ayudar vida sacramental de la Iglesia, si viven en buena fe respecto de la
al cristiano a estar mejor preparado para los tiempos difíciles. Ade- nueva situación, si han perdonado el daño que les fue ocasionado
más, deberá tenerse muy en cuenta que la Iglesia no tiene poder e intentan dar una buena educación a sus hijos.
alguno para disolver un matrimonio verdadero, tanto si se trata
de no cristianos como de cristianos de otras iglesias.

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Celibato por diversas razones

Por otra parte, en una cultura en la que el sexo parece estar


E) Sexualidad y celibato colocado en la parte más alta de la escala de valores, el celibato
no encontrará fácilmente su identidad. Digamos inmediatamente
La Iglesia cree que el misterio de la alianza de amor entre Cristo que también el matrimonio sufrirá las consecuencias negativas de
y la Iglesia, entre Dios y el género humano, está simbolizado en expectativas irreales planteadas ante el sexo. Existen buenos moti-
dos vocaciones que se iluminan mutuamente, el matrimonio y el vos para presumir que el hundimiento de muchos de los matrimo-
celibato por el reino de los cielos. Objetivo supremo de ambos nios en nuestra cultura occidental son las excesivas expectativas de
es el crecimiento de un amor cristiano que dé testimonio de la satisfacción colocadas en el sexo. La afirmación anterior no equi-
presencia del reino de Dios y de la esperanza de las cosas futuras. vale a decir que se pusieron altas expectativas en el matrimonio
como comunidad de amor y como camino de salvación.
Santo Tomás de Aquino explica la unidad y complementariedad
del matrimonio y de la virginidad de la manera siguiente: «En la Me parece de suma importancia que el célibe se enfrente cons-
Iglesia, las realidades espirituales están simbolizadas por las reali- cientemente con su sexualidad y se pregunte qué significa para
dades corporales. Pero como quiera que las realidades espirituales él o para ella en su estado particular de vida 143.
son mucho más ricas que los signos visibles que las expresan, en
ocasiones se precisa de algunas realidades visibles que simbolicen
una misma realidad espiritual. Tal es el caso de la unión de Cristo a) Celibato por diversas razones
con su Iglesia; ella es fecunda porque nos engendra como hijos
de Dios. Pero es también virginal, "sin mancha ni arruga" (Ef Cuando hablamos de celibato no deberíamos pensar únicamen-
5,27), "pues os tengo desposados con un solo esposo para presen- te en el de los sacerdotes de la Iglesia católica, en el de los religio-
taros cual casta virgen a Cristo" (2Cor 11,2). Ahora bien, en las sos o religiosas que han renunciado al matrimonio, en primer lu-
realidades corporales, la fecundidad es incompatible con la virgini- gar, por el reino de Dios. Las razones del celibato pueden ser
dad. De ahí que necesitemos dos imágenes terrenas para expresar sumamente diversas.
la significación total de la unión de Cristo con su Iglesia; una Existen célibes que no han aceptado su sexualidad y niegan,
para reflejar su fecundidad — esta finalidad se cumple por medio de una u otra manera, su bondad. Pensemos en el homosexual
del sacramento del matrimonio —; otra para su virginidad, y ésta que afirma enfáticamente su homosexualidad y activa la tendencia
es la consagración de vírgenes» 142. Me gustaría añadir que ambos a ella; en consecuencia, renuncia al matrimonio porque no entiende
símbolos tienen su fecundidad específica y su manera específica ni acepta la dignidad del otro sexo. Existen otros célibes dedicados
de estar consagrados a honrar la alianza de amor entre Cristo y totalmente a una causa noble o a un ideal por el que están dis-
la Iglesia. puestos a renunciar al matrimonio aunque tienen, tal vez, un alto
concepto de él. Existen también, en un nivel distinto, célibes des-
No es mi intención explorar ahora todas las dimensiones del posados simplemente con su carrera competitiva en la que están
celibato por el reino de los cielos. La cuestión decisiva es saber determinados a alcanzar la cumbre al precio que sea.
cómo ve la persona entregada al celibato la sexualidad, su dimen- Entre las filas de los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica
sión sexual personal. ¿Es una mera obstrucción, un motivo de existen célibes que han elegido explícitamente este estado de vida
frustración y de tentación o constituye, por el contrario, para él por valores intrínsecos tales como la dedicación total al servicio
o para ella, un don precioso del Creador y Redentor? del evangelio, a los enfermos, a los oprimidos, a los marginados.
La antropología y teología dominantes determinan en gran me- Existen otros que encuentran suficiente significación en los minis-
dida la manera cómo el célibe entiende los valores de la sexualidad. terios sacerdotales o religiosos como para renunciar al matrimonio,
Si se presenta el sexo como degradante, ¿cómo podrá ser un si esto se constituye en condición para el servicio, aunque desea-
sacrificio aceptable la renuncia al matrimonio? El celibato no será rían contraer matrimonio si el derecho de la Iglesia o las condi-
símbolo cristiano válido si es ensalzado demasiado en detrimento ciones permitieran ejercer esos ministerios a las personas casadas.
del matrimonio y de la bondad de la sexualidad.
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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Capacidad para crecer en el amor

Deberíamos ser lo suficientemente honestos para enfrentarnos tam- con su amor conyugal y paterno. El amor al celibato sería impen-
bién a la posibilidad de que un sacerdote pueda estar «desposado» sable sin este gran recurso y fundamento.
con una carrera eclesiástica, que encierra poder y prestigio, de Cuando nos esforzamos por amar a Dios con todo nuestro cora-
tal manera que sus energías sexuales estén sublimadas peligrosa- zón, con toda nuestra mente y con toda nuestra fuerza no podemos
mente hasta los niveles de agresividad o de disposiciones similares. permitir que se desintegren los grandes poderes del afecto humano,
Con todo, en este momento pensamos, de manera principal, en relacionados, al menos parcialmente, con la totalidad del carácter
los célibes que han elegido voluntariamente este estado de vida sexual de la persona. La belleza de la atracción mutua entre hom-
como ideal que consideran proporcionado a la renuncia al matrimo- bre y mujer en amor noble y en respeto es una fuente de creci-
nio. Estos célibes entienden la palabra del Señor, puesto que se miento en el arte de amar a Jesucristo y, con él, a todos los hom-
encuentran entre aquellos «a los que se les ha concedido» (Mt 19, bres y mujeres.
11). En palabras de san Pablo, «cada cual tiene de Dios su gracia Es claro que distinguimos con toda precisión entre amar y
particular» (lCor 7,7). Esto no significa, sin embargo, que la pri- «enamorarse». La vocación de celibato sigue el ejemplo de Jesús
mera elección debe ser el celibato en sí mismo. y, por consiguiente, implica un afecto y atención especiales para
Hay viudos y viudas, cónyuges abandonados, hombres y muje- aquellos de los que nadie se enamora. Este punto de mira especial
res que, por diversas razones, no han encontrado un compañero no significa, sin embargo, renunciar a aquellas energías de amor
adecuado para contraer el matrimonio deseado o que, habiendo ordenado que se incrementan por la complementariedad de hom-
aceptado una carga familiar pesada u otras responsabilidades en bres y mujeres.
la vida han sacrificado, sencillamente, la oportunidad de casarse. Las personas célibes deberían aceptar conscientemente su mascu-
Como cristianos que viven bajo la ley de la gracia, estas personas linidad o feminidad, y honrar a su prójimo como un hombre o como
célibes podrían comprender también en alguna medida el significa- una mujer. Esto excluye, sin embargo, prestar atención en primer
do de sus situaciones individuales con vistas al reino de Dios y lugar al sexo y sólo en segundo lugar a la persona. Un celibato
dar una profunda significación a sus vidas. maduro ve a cualquiera como persona única que debe ser honrada
No podemos pasar por alto otra reflexión importante; nos refe- a la vista de Dios. Pero no nos encontramos con conceptos abstrac-
rimos a la de cómo ayudar a los que son célibes por razones equi- tos de personas; nos encontramos con personas que son hombres
vocadas. o mujeres.
Ocasionalmente nos encontramos con personas que viven un
celibato situado a la defensiva, que se protege con una especie
b) El celibato y la capacidad para crecer en el amor de valla eléctrica para mantenerse separado de las personas que
pertenecen al otro sexo. Estas personas pretenden ahogar la ten-
Para los cristianos, el supremo interés radica siempre y en todo dencia natural a sentirse atraídos por las personas del sexo opuesto.
lugar en la capacidad de la persona para amar, para confiar, para Evidentemente, es necesario mantenerse vigilante para defender la
tener fe. Hablamos del amor encarnado; de aquel amor de Dios libertad interior. Hay que poner cuidado para ser atraído de la
que implica la participación en el amor que Dios tiene a todas las manera adecuada. El eros que descubre la belleza, la riqueza inte-
personas, aquella confianza amorosa en Dios que inspira unas rela- rior, la diversidad y el carácter único de la otra persona nada
ciones de confianza, que nos permite descubrir en nosotros mismos tiene que ver con una atracción posesiva, erótica. El celibato ma-
y en los demás capacidades siempre mayores para amar y para duro comunicará una atmósfera de libertad; libertad para el Señor
servir con generosidad y con fidelidad. y libertad para amar sin temor y sin deseos posesivos.
Si, como célibes, somos capaces de amar, de confiar, de promo- Los hombres y mujeres que abrazaron el estado de celibato se
ver comunidades vivientes, jamás olvidaremos en qué gran medida entregan, frecuentemente, al servicio del evangelio, del pobre, del
esta capacidad está en deuda con muchas generaciones de esposos enfermo y de otras muchas nobles actividades. Si toda su conducta
y de padres que se han enriquecido mutuamente y a todo el mundo respira veracidad y reverencia, libertad de cualquier deseo de explo-

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Entusiasmo y ascetismo

tar o de manipular, entonces, estos hombres y mujeres acrecenta- El amor célibe excluye con mayor radicalidad cualquier actitud
rán su capacidad personal para ser verdadera imagen y semejanza de posesión. «No desearás la mujer de tu prójimo.» Los célibes
de Dios para los demás. maduros y equilibrados no serán ciegos para ver la belleza interior
Es normal que en determinados momentos de la vida la per- o exterior de las personas con las que se encuentran, pero caerán
sona célibe sienta que podría enamorarse de una persona pertene- en la cuenta de que admirar una flor no significa cortarla y hacer
ciente al otro sexo y nazcan pensamientos sobre lo bello que sería que se marchite. El célibe maduro puede apreciar y admirar sin
juntar los corazones y las manos en la vocación matrimonial. Pero codiciar. Si amamos en la amistad a personas de otro sexo de
la fidelidad garantiza que esta experiencia esté totalmente subordi- igual manera que a las pertenecientes al nuestro, las amamos en
nada al compromiso personal con la vida célibe, compromiso ofre- pleno respeto de la relación de alianza en que viven o para la que,
cido constantemente al Señor. Deben reconocerse libremente los tal vez, están preparándose. Esta libertad frente a la codicia hace
valores de una persona atractiva del otro sexo, pues una vocación posibles las relaciones humanas saludables.
madura al celibato nada tiene que ver con «las uvas verdes» de la Tal vez, una persona soltera y no comprometida con una vida
renuncia al matrimonio. El célibe que cuida de no «enamorarse» célibe pueda experimentar el deseo de que una persona admirada,
presta también mayor atención al esfuerzo por incrementar su capa- del otro sexo, se convierta en su cónyuge; pero si la persona de-
cidad para el amor y para la amistad. Ésta es la protección más seada se encuentra ya comprometida en otra alianza, sea de ma-
poderosa de la vocación personal al celibato. trimonio o de celibato, deberá renunciarse a aquel deseo conside-
Se tratará siempre de mantener el corazón abierto para el amor rándolo concupiscente. El célibe por el reino de los cielos podrá
de Dios y para el amor específico al prójimo que acompaña al celi- aceptar y desear la amistad, pero únicamente una amistad que no
bato. Todo esto permite apreciar de forma liberadora y agradecer le robe su libertad y promueva la libertad de la otra persona para
todas las buenas cualidades y amor genuino que recibimos de las que ésta viva su relación de alianza en fidelidad.
personas de cualquiera de los sexos. Incluye también la libertad
particular para apreciar la complementaridad que nace de la amistad
y de la cooperación con personas maravillosas del otro sexo. d) Entusiasmo y ascetismo

Nadie puede vivir un celibato saludable si no está dedicado


c) Amistad verdadera con entusiasmo a una gran causa. Esta causa no será el celibato
mismo, sino una causa digna de la propia entrega total. El celi-
El célibe que desee dar plena significación a su vida y testimo- bato por el reino de Dios es expresión de entusiasmo, de gozo
nio de celibato por el reino de Dios jamás buscará una relación con en el Señor, de aceptación agradecida de la llamada a servir al
otra persona intentando expresamente su propia realización per- evangelio y a las necesidades de las personas por amor de Dios.
sonal. La otra persona exige ser amada por ella misma. Incluso Es seguro que una persona normal no se hará neurótica única-
el matrimonio alcanza la plenitud de la sacramentalidad cuando los mente por el celibato en cuanto tal; sin embargo, muchas perso-
esposos se aman mutuamente y sirven a la otra persona por ella nas célibes se volvieron neuróticas porque sus vidas no estaban
misma, sin miramientos egoístas. Los cónyuges se autorrealizan en llenas de un ideal igual a la tarea implicada en el celibato. No
la autotrascendencia. El servicio generoso ofrecido con un corazón es suficiente un entusiasmo momentáneo o inicial. Si una persona
tierno y la aceptación agradecida de la bondad, de la amabilidad, pretende dar plena significación a una vida célibe tendrá que man-
de la ternura acerca a ambas personas a la realización genuina de tenerse siempre en la senda hacia una mayor plenitud de vida en
su dignidad y vocación. Cristo Jesús, en un servicio a la humanidad cada vez más entregado.
Vivir para Cristo significa vivir para los otros. Creceremos Sin embargo, incluso las personas que tienen experiencias lí-
como personas hacia la madurez si nos mantenemos en este servicio mite de gran gozo en el servicio del Señor y del prójimo deberían
amoroso, ofrecido y recibido en la libertad de los hijos de Dios. comprender que no pueden mantener ese gozo, tan indispensable

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Pecados contra la castidad

para un celibato auténtico, si no adecúan su estilo de vida a este El celibato asumido por motivos rectos y vivido con sentido
modo particular de vida. El apóstol advierte a todos los cris- no produce, automáticamente y de una vez por todas, la castidad
tianos, pero de manera especial a los que se han embarcado en perfecta. Ésta es, más bien, una tarea de toda una vida. Las crisis
el celibato: «Así, pues, mirad atentamente cómo vivís; que no sea temporales no invalidan un esfuerzo fiel por dar al celibato la sig-
como imprudentes, sino como prudentes» (Ef 5,15). nificación y expresión rectas. Hay hombres y mujeres que viven
En consecuencia, tanto los que se han entregado al celibato su vocación célibe en dedicación verdadera a una causa grande
como los que han respondido afirmativamente a la vocación al y que, a pesar de ello, tienen dificultades momentáneas, por ejem-
matrimonio deberán cuidar que sus fantasías no abarquen aque- plo, con la masturbación. Tal vez, otras personas que carecen del
llas cosas que contradicen su compromiso concreto. Quien quiera mismo ideal y dedicación se ven libres de esas dificultades o no
vivir el celibato con libertad interior se impondrá a sí mismo o sienten atracción alguna hacia el otro sexo, pero su carencia de
a sí misma criterios claros en la elección de las amistades, para ideales y su baja capacidad para amar a otros significa, general-
juzgar del ambiente en que vive, de los entretenimientos que fre- mente, un celibato no realizado.
cuenta y de las lecturas, etc. Una persona célibe que malgasta más Las dificultades ocasionales, e incluso algunas caídas momentá-
horas en la lectura de frivolas historias de amor o en la televisión neas, pueden provocar, mediante la gracia de Dios, un mayor celo
que en la meditación de la palabra de Dios o en la celebración go- por el Señor y una mayor confianza en él.
zosa no debería sorprenderse de que le acechen frustraciones cada La vida célibe puede ocasionar grandes sufrimientos si uno
día más fuertes y numerosas. no ha sido educado para el discernimiento. Al igual que cualquier
El celibato exige un alto grado de libertad interior y exterior. otra persona, el célibe debería aprender a discernir la significación
Ambas se condicionan mutuamente. Todos nosotros nos converti- real de sus tensiones sexuales. Ellas pueden implicar y expresar un
remos en manipuladores manipulados si no logramos integrar la egoísmo básico, aunque no tiene por qué ser siempre así. Con
dimensión contemplativa en nuestras vidas en libertad siempre frecuencia son producto de un condicionamiento psíquico o de
creciente para el Señor. Para vivir el celibato sin frustraciones pe- tensiones hormonales. Liberarse de escrúpulos excesivos o de com-
ligrosas, la persona comprometida en él necesita una capacidad ge- plejos de culpabilidad insensatos permite emplear mayores energías
nerosa para regocijarse en el Señor, para contemplar la Palabra al servicio de lo que constituye el compromiso de una persona y
encarnada y para poner todas las relaciones y actividades a la luz posibilita un mayor dominio de sí mismo.
del evangelio. Cuanto mayor sea la veracidad con que uno vive la vocación
célibe, tanto más fácilmente podrá superar las tentaciones y las
caídas y arreglárselas con aquellas tensiones que no expresan egoísmo.
e) Castidad célibe y tensiones sexuales

Sería un planteamiento carente de realismo identificar la cas-


F) Pecados contra la castidad
tidad perfecta, lisa y llanamente, con el estado de celibato. Tam-
bién sería injusto atribuirla al estado matrimonial. Cada cristiano
está llamado a tender hacia la castidad perfecta en su propio es- Frecuentemente se ha acusado a los teólogos moralistas de pres-
tado de vida. Las personas casadas que se mantienen fieles a su tar atención desproporcionada a los pecados contra la castidad. Se
compromiso se encuentran en el camino hacia la castidad perfecta les ha inculpado también de ser más rigurosos en este campo que
acorde con su vocación. Con todo, no pensarán fácilmente que en otros. Pienso que no deberían ser censurados tanto por haber
su castidad es perfecta cuando la entienden como condición y fruto prestado atención especial a este campo, sino por haber prestado
de su amor mutuo en autodonación total. Ningún mortal puede las normas prohibitivas sin prestar atención suficiente a la signi-
pensar que ha alcanzado estas virtudes, pero nadie debería dete- ficación de la sexualidad y a la virtud de la castidad. Con todo,
nerse en su marcha en la dirección recta. no puede negarse que algunos moralistas, más bien laxistas en otros

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual La imaginación y el deseo

campos, fueron más severos en el campo de la castidad. Este fenó- sar en las realidades humanas, incluida la sexualidad. Desde un
meno puede ser consecuencia de muchas razones históricas. punto de vista ético surge la cuestión de si cultivaremos nuestra
En la Iglesia posterior al concilio de Trento, la sexualidad fue imaginación de manera que nos sirva para pensar saludable y res-
el área más sensible para la exploración de un moralista. Ejemplo petuosamente y nos ayude a ordenar nuestros deseos en materia
de esta situación peculiar puede ser una orden, publicada en 1612 de sexualidad. No es tarea nada fácil educar la imaginación. Por
por Qaudio Aquaviva, general de los jesuítas y que afectaba a to- supuesto, la represión es la senda más peligrosa que podríamos
dos los miembros de la orden. Bajo precepto de obediencia y cas- emprender. En muchos casos nos llevaría a la obsesión y a com-
tigo de excomunión y remoción de toda función docente, Aqua- plejos de culpabilidad que devorarían nuestras mejores energías.
viva impuso a los jesuítas que no enseñaran ni aconsejaran que Una educación sexual positiva, en la que se incluyan palabras so-
existe generalmente parvedad de materia (parvitas materiae) en brias sobre el papel de la fantasía, ofrece directrices útiles para
los pecados sexuales l44. cultivar la imaginación al servicio de la libertad y fidelidad crea-
Los pecados contra la castidad deberían ser tratados con el doras.
mismo equilibrio, y prestando idéntica atención a las ciencias del Como punto de partida tomaremos la afirmación de que la
comportamiento, que los pecados restantes. Pienso que la manera imaginación sexual es buena si ayuda en el proceso de crecimiento
permanente de comportarse en esta materia sería: en ninguna de en consonancia con el sexo masculino o femenino, con la edad
las áreas debería pensar el cristiano que puede trasgredir el man- y con el estado de vida; si actúa de manera posible en la búsqueda
damiento de Dios hasta un cierto punto y que únicamente más de una sexualidad madura y saludable. La imaginación o fantasía
allá de esta línea divisoria comienza a obligar seriamente el man- sexual se convierte en insana cuando se refugia en la evasión, en
damiento de Dios. Pero si el cristiano comprende que, dentro de la pérdida de tiempo y de energías, en soñar despierto o nos lleva
la seriedad de todo pecado, algunos son más o menos serios que a una manera de pensar que degrada la sexualidad despojándola
otros, deberá aplicar este mismo criterio a las materias del sexo145. del respeto debido o conduce a un culto idolátrico del sexo.
La moral de salvar los mínimos exigidos debe dar paso a otra de Es normal que la fantasía sexual saludable dé origen a algu-
crecimiento y de conversión permanente. El «resbalón» ocasional nos placeres, lo que no equivale a equipararlo con un «estar dán-
de una persona que se esfuerza en todos los terrenos, y por con- dole vueltas». Puede ser admiración gozosa de las obras del Señor,
siguiente también el del sexo, por observar una conducta sana y el gozo inherente al eros. Pero tan pronto como la fantasía sexual
honesta debe ser valorado de manera muy distinta que la caída se convierta en causa de un despertar de excitaciones insanas o
de otra persona cuya pintura general es la de carencia de creci- de deseos desordenados, tendrá que ponerse en práctica el domi-
miento o de total decrepitud. nio de la voluntad. Nuestro pensamiento, en el que incluimos la
imaginación sobre realidades sexuales o sueños irreales que giran
en torno al mismo tema, tienen gran impacto en nuestros deseos
1. Higiene de la imaginación y el deseo e intenciones. El consentimiento voluntario en deseos insanos em-
ponzoña el manantial de nuestras decisiones interiores y de nuestra
La valoración básica de la sexualidad como don del Creador y conducta. El Señor nos advierte: «No es lo que entra en la boca
sometida a la influencia del Redentor, y la necesidad reconocida lo que hace impuro al hombre; sino lo que sale de la boca... Por-
de un proceso de aprendizaje conducen a la conclusión de que que de dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos,
la imaginación sexual es indispensable y buena en sí misma. Sin adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. Eso
embargo, nuestro conocimiento de un mundo desordenado con es lo que hace impuro al hombre» (Mt 15,11-20).
todo tipo de llamadas sexuales degradantes y la conciencia de la Las palabras solemnes de Jesús en el sermón de la montaña:
concupiscencia hacen que la higiene de la imaginación constituya «Pero yo os digo...», agudizan de manera especial la responsabi-
una parte importante de la ética sexual146. lidad de nuestros actos interiores; ello exige una higiene respon-
Sin un mínimo de imaginación es prácticamente imposible pen- sable de la fantasía sexual. La imaginación se hace mala no sólo

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Conducta sexual amoral

cuando toma parte en la planificación de una conducta pecadora, persona. La persona violada debe resistir en la medida de sus
sino también cuando debilita la resistencia interior contra el mal. posibilidades sin poner en peligro su vida (cf. Dt 22,23-27). Más
Puede convertirse en causa principal de la codicia y ocasionar la vergonzosa aún es la violación de una persona que tiene la mente
carencia de libertad para resistir a la concupiscencia. «Pues yo os trastornada o es retrasada o la cometida contra una persona some-
digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adul- tida a nuestra autoridad.
terio con ella en su corazón» (Mt 5,28). La expresión «deseándola» En todas las culturas encontramos la prohibición de incesto,
significa no únicamente el acto interior de planear el adulterio, el abuso sexual de miembros de la misma familia. Es un pecado
sino también el llamado «deseo ineficaz», aquel deseo que cesa in- que no sólo va contra la significación y finalidades de la sexualidad,
mediatamente de planificar la acción únicamente porque ésta re- sino que choca también contra el espíritu de la familia (pietas).
sulta imposible o por temor a las consecuencias. Sin duda que La teología moral tradicional da el nombre de fornicación a
consentir en imaginaciones desordenadas que se convierten en parte toda cópula sexual realizada por dos personas solteras. La valo-
de la planificación de la mala conducta es más pecaminoso porque ración moral ha prestado siempre atención adicional al pecado de
se da en ello, generalmente, una mayor implicación de la voluntad escándalo o de cooperación en el pecado de otro.
libre. En un intento de educar en el discernimiento, muchos teólogos
La importancia de una higiene sana de la imaginación sexual advierten contra el empleo de la etiqueta «fornicación» para hablar
nos recuerda, de nuevo, la necesidad de crear un entorno saludable de realidades tan diversas como la prostitución, el concubinato,
para uno mismo. Para lograrlo, deberemos cuidar la elección de la promiscuidad de personas solteras y los diversos grados de prác-
nuestros amigos, de las lecturas, de las actividades en nuestros tica sexual prematrimonial. Manteniendo el valor de la norma
ratos de ocio, e t c . . La lectura habitual de revistas del tipo del tradicional que afirma que la cópula sexual tiene su verdad y dig-
«Playboy» o «playgirl» de seguro que no ayuda a crear un entor-
nidad únicamente en el matrimonio, no deberíamos perder de vista
no sano y no es mejor que envenenar nuestro estómago o nuestra
que las digresiones de la verdad pueden ser de diversos grados
sangre.
en los que pueden darse diferencias cualitativas.
La prostitución, pagada o gratuita, es la negación total de la
verdad y una explotación. La Sagrada Escritura condena de ma-
2. Conducta sexual amoral nera especial la prostitución del templo; nos referimos a la que
se realizaba en el templo para celebrar la fecundidad en su sa-
Toda la tradición judeocristiana, pero de manera especial el
cralidad. Evidentemente, era la falsificación total de lo sagrado.
Nuevo Testamento, condena el adulterio como uno de los pecados
La promiscuidad es, sin duda alguna, una falsedad completa. Em-
más graves. Si las dos personas que intervienen en el pecado están
plea una terminología mucho más cercana al amor, pero las per-
casadas, se comete injusticia grave contra dos matrimonios. Se
produce también pecado de adulterio cuando una de las dos per- sonas contradicen la auténtica significación de la cópula como en-
sonas irrumpe en el matrimonio de otra. El adulterio traiciona trega mutua recíproca. En el concubinato (que se define como co-
por completo la verdad del acto sexual. Es falsedad mirado tanto munidad sexual sin intención de fidelidad o estabilidad irrevoca-
desde el punto de vista del sacramento, del amor, como desde la bles) pueden existir diversos grados, desde la carencia de decisión
significación de la cópula sexual. firme por parte de la pareja para entregarse mutuamente por el
Semejante al adulterio es la fornicación con una persona con- tiempo que duren sus vidas, hasta la intención directa de tener
sagrada al celibato por el reino de Dios por un libre compromiso esta comunidad sexual únicamente durante un espacio de tiempo
de sí misma — o la realizada por ésta—. La tradición ha califi- limitado, siempre revocable.
cado esta fornicación de sacrilega. Trataremos aquí de las relaciones prematrimoniales en el es-
La violación es la perversión total del significado de la cópula tricto sentido de cópula sexual entre dos personas que son novios
sexual; es un pecado grave contra la libertad y el honor de otra y se preparan para el matrimonio. Evidentemente, en este caso

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Relaciones sexuales prematrimoniales

no podemos emplear la misma argumentación que en las situaciones cribe acerca de la revolución sexual, existe aún un alto porcentaje
precedentes. de jóvenes que desean abstenerse de relaciones sexuales hasta des-
Por respeto a la mentalidad actual trataremos por separado las pués de la celebración formal del matrimonio. Sin embargo, un
relaciones prematrimoniales, la masturbación, la homosexualidad número considerable de ellos consienten (frecuentemente con buena
y otras desviaciones de la conducta sexual. conciencia) en un petting prematrimonial en el que se busca el
orgasmo deliberadamente. La teología moral tradicional considera
esta práctica como moralmente inaceptable. Mientras que la ter-
nura, en cuanto tal, es manifestación del afecto en respeto a la
3. Relaciones sexuales prematrimoniales
otra persona, este petting tiende con demasiada facilidad a usar
a la otra persona para satisfacción propia. Sin embargo, esta afuv
La castidad prematrimonial, en sus manifestaciones y en sus
mación es contradicha por muchos jóvenes quienes aseguran que,
dificultades, depende en gran medida del contexto cultural. En los
incluso en un petting intenso, lo principal es el gozo de estar jun-
siglos pasados, en Europa y en la mayor parte de los restantes con-
tos, disfrutar el uno con el otro. ¿Hasta qué punto es esto cierto?
tinentes, el matrimonio era preparado por la respectiva familia
patriarcal o matriarcal. Los futuros esposos se veían en contadí- La sociología empírica ha demostrado que un gran número de
simas ocasiones y siempre sometidos a vigilancia muy estricta. cristianos de todas las iglesias se niega a aceptar la doctrina tra-
Existía un gran interés social en que la futura esposa no tuviera dicional de que la cópula sexual debe quedar reservada al matri-
relación carnal alguna antes de la celebración del matrimonio mien- monio. No hablamos aquí de los que desearían justificar cualquier
tras que, al mismo tiempo, la moral doble ofrecía al joven la tipo de cópula si existe un lazo de afecto; hablamos estrictamente
oportunidad de satisfacer sus apetitos carnales con prostitutas o de las relaciones prematrimoniales, de la cópula entre dos personas
con mujeres que se acercaban a dicha condición. En las moder- que tienen, al menos, el proyecto de un matrimonio futuro, cópula
nas culturas urbanas e industrializadas, los dos sexos crecen juntos con quien se espera será futuro consorte.
en la escuela y en la sociedad. Ellos mismos tendrán que elegir Sin duda alguna, la manera de argumentar contra esta conducta
a su futura esposa y quieren realizar este cometido conociendo no puede consistir en citar textos bíblicos que condenan duramente
bien a la persona. El motivo principal, aunque no siempre, es el la prostitución y, de manera particular, la prostitución sagrada, la
amor. Todo esto presenta el problema de las relaciones prema- realizada en el templo. Con frecuencia, la cópula prematrimonial
trimoniales de una forma n u e v a w . es de naturaleza totalmente diferente. Sin embargo, la mayoría de
Es evidente que dos jóvenes que se encuentran con la idea los teólogos moralistas católicos y un buen número de moralistas
de un futuro matrimonio lo hacen conscientemente como personas de otras iglesias, particularmente de las iglesias ortodoxas, sostie-
dotadas de sexo. A medida que se aproximan al matrimonio, es- nen estrictamente la norma tradicional de que la cópula carnal
pecialmente por la promesa del «noviazgo formal», con mayor tienen su plena verdad únicamente como expresión de un amor
intensidad sinten la necesidad de expresarse el afecto mutuo por matrimonial firmemente comprometido.
medio de besos, de abrazos y del contacto físico estrecho. Están Los jóvenes objetan diciendo: «Pero nosotros sabemos que
viviendo un proceso de aprendizaje y de crecimiento en un com- nuestro compromiso mutuo no depende de una ceremonia.» Yo
pañerismo que exige un alto nivel de motivación y de control respondo: «La sexualidad es, y existen muchas razones para que
personal. continúe siéndolo, una realidad social. Vuestra huida a la priva-
La preparación al matrimonio debe ser, ante todo, veraz. Es tización y vuestro rechazo de las expresiones sociales y eclesiales
preciso no despertar falsas expectativas ni hacer promesas que no de compromiso va contra la verdad de la sexualidad.»
podrán cumplirse. Esto incluye también las expresiones de afecto, Podríamos preguntar a esos jóvenes: ¿Hasta qué punto estáis
ya que ellas podrían ser entendidas también como promesa y po- comprometidos seriamente? Un número considerable de mucha-
drían despertar falsas expectativas. chas me ha confesado en consultas que me han sido hechas que
A pesar de todo el sensacionalismo en lo que se habla y es- el novio obtuvo la cópula sexual después de insistir muchas veces

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Há'ring, Libres II 37
X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Relaciones sexuales prematrimoniales
en su convicción de que: «Nos consideramos como marido y mujer», persona y lo suficientemente encallecido para no dañarte a ti mismo.
pero tan pronto como obtuvo lo que deseaba y tantas veces como Una vez adquiridas estas "cualidades" no es fácil descartarlas en
quiso le confesó: «Te quiero muchísimo, pero no me caso contigo...» seguida cuando te embarcas en el matrimonio» 15°. Si uno prueba
Tenemos que ser realistas y caer en la cuenta de lo que sucedería con otra persona y después la despide, ésta puede sentirse profun-
si los moralistas, e incluso la Iglesia oficial, llegaran a enseñar que, damente lastimada; podría quedar marcada para toda su vida.
para realizar el acto sexual, basta con que dos personas se conozcan
Otro argumento que favorece las relaciones sexuales prema-
perfectamente, sean suficientemente maduras y estén seriamente com-
trimoniales suele ser: «La teología moral tradicional ha argumen-
prometidas la una con la otra. Con frecuencia, la tentación sería
tado contra las relaciones sexuales prematrimoniales insistiendo en
enorme para los jóvenes, incluso en sus primeros encuentros; fácil-
que la procreación fuera del matrimonio y antes de él es irres-
mente pensarían que su caso reúne las condiciones apuntadas an-
ponsable. Pero ahora, con el empleo calculado de los períodos
teriormente.
infecundos o mediante otras prácticas anticonceptivas, puede evi-
En verdad que debemos tomar en cuenta las nuevas situacio- tarse ese peligro. Respondo: las prácticas anticonceptivas entre per-
nes, pero no podemos ceder sin más a las tendencias de un mo- sonas no casadas separan completamente la significación unitiva
mento que contradicen la normativa cristiana ideal. Debemos tener del sexo de su finalidad procreadora; en consecuencia, no se sal-
el coraje de manter la sabiduría tradicional, incluso si nuestra pa- vaguarda la plena verdad ni la integridad del acto sexual. Por otra
labra cae en los oídos de un mundo que pretende la «libertad sexual» parte, ni siquiera la significación unitiva misma adquiere su plena
a la vez que rechaza el control social y las normas sociales que verdad puesto que los dos no se han entregado mutuamente por
se refieran a una realidad tan profundamente social. Rollo May completo o al menos en el lenguaje socialmente válido del com-
presenta una afirmación equilibrada de la desilusión de las perso- promiso público.
nas sensibles: «La libertad sexual a la que estábamos entregados
Sin embargo, a todo lo dicho debemos añadir un argumento
no llega a ser plenamente humana» 148.
tomado de la experiencia: todos los métodos anticonceptivos tienen
Frecuentemente escuchamos la objeción: «Pero tenemos que sus riesgos y su tanto por ciento de inseguridad, especialmente
probar antes del matrimonio para saber si congeniamos sexual- cuando son empleados por jóvenes. Siempre existe la posibilidad
mente el uno con el otro.» Yo respondo: La cópula sexual como de que fallen y en tal caso surge fácilmente la tentación de recurrir
prueba con otra persona difiere por completo — e n su significa- al aborto como medio para «resolver» el fallo. Además, en el caso
ción más profunda y en su experiencia psicológica— del acto con- de que las personas que realizan las relaciones prematrimoniales
yugal como expresión de pertenencia mutua total. Probar la en- no hayan hecho público su compromiso mutuo, por ejemplo su
trega total de uno mismo usando al otro para probar tiene tan noviazgo oficial, el hombre puede negar fácilmente su paternidad
'poco sentido como probar lo que es la muerte entregándose a un y renunciar a su responsabilidad del embarazo, dejando a la chica
sueño prolongado. La unión íntima adquiere su verdad por medio sola con su situación.
del compromiso firme. El informe presentado al Consejo británico
La declaración del Vaticano sobre algunas cuestiones concer-
de las iglesias responde a esta situación: «Cuando se realizan las
nientes a la moral sexual (29 de diciembre de 1975) reafirma la
cópulas para probar de manera que cada una de las partes pueda
doctrina tradicional (n. 7): «Actualmente hay muchas personas que
decidir si la otra le conviene o no, está ausente la condición men-
reivindican los derechos a la unión sexual antes del matrimonio,
cionada arriba. Tales cópulas bien podrían resultar insatisfactorias
al menos en aquellos casos en los que la firme intención de con-
y probar no una preparación para el matrimonio, sino una razón
traer matrimonio y un afecto, que es ya en alguna manera conyugal
—• de ordinario muy inadecuada — para pedir su desaparición» 1W.
en la psicología de los sujetos, requiere esta compleción que ellos
Lo que dice el informe sobre las relaciones sexuales ocasionales consideran como connatural. Esta situación se produciría, de ma-
no ha sido afirmado pensado en el caso que nos ocupa, pero tiene nera especial, cuando las circunstancias impiden la celebración del
alguna relación con él. «El coito ocasional es peligroso a no ser que matrimonio, o cuando esta relación íntima parece necesaria para
estés preparado para ser indiferente a los sentimientos de la otra preservar el amor. Esta opinión es contraria a la doctrina cristiana

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual

que afirma que todo acto genital debe ser realizado dentro de la
institución matrimonial.» 4. Autoestimulación
Los autores de Human Sexuality. New Directions in American
CathoUc Thought, a la vez que rechazan el coito prematrimonial El fenómeno del que hablamos ahora es tratado bajo nombres
en el sentido estricto arguyen en favor de la opinión de que la distintos. La «masturbación» se aplica originariamente sólo al macho
cópula preceremonial puede ser moral151. Aceptan plenamente la humano, probablemente de mas (varón) y turbare (disturbar), pero,
dimensión social de la sexualidad y la necesidad de una manifesta- posiblemente, de manus (mano), significando la manipulación con
ción pública del compromiso mutuo de los esposos. Pero arguyen la mano. Algunos psicólogos han sugerido la palabra «ipsación»
diciendo que a veces la misma sociedad hace esta manifestación (centrarse en el yo mismo). La tradición más rigurosa desde el
pública imposible. En consecuencia, ellos podrían aprobar la rela- siglo xvin lo ha llamado frecuentemente onanismo, el pecado de
ción sexual de dos personas maduras que no sólo están compro- Onán (cf. Gen 28,9). Se ha empleado también la palabra «auto-
metidos internamente el uno con el otro, sino que harían público erotismo», dando a entender el erotismo centrado en uno mismo.
el compromiso (celebración del matrimonio) si no se lo impidieran El problema puede ser abordado desde dos planteamientos dis-
situaciones injustas. Puesto que realizan el acto sexual en espíritu tintos. Los autores de los manuales del siglo pasado comenzaban
marital, deben considerarse a sí mismos como irrevocablemente afirmando el principio general de que la masturbación es siempre
casados. En sus mentes no debe existir sí y no, debe existir única- objetivamente materia grave y que no permite «parvedad de ma-
mente un sí firme. En tales casos debería hablarse no de relaciones teria». Estos mismos autores habrían concedido, al menos en de-
prematrimoniales sin más, sino, únicamente, de coito preceremo- terminadas ocasiones, que subjetivamente puede no existir pecado
nial. No estoy seguro de que esta posición pueda ser armonizada grave. Los moralistas modernos que siguen esta corriente tendrían
con la declaración vaticana de la Congregación de la fe. En cual- en cuenta las ciencias del comportamiento después de haber rea-
quier caso, nadie puede dudar de que aquí se saltan unos límites firmado el principio general.
claramente establecidos y que, en principio, todo coito prematri- El planteamiento común, actualmente, entre los éticos y mo-
monial queda excluido. ralistas que no pertenecen a la Iglesia católica y entre muchos teó-
En mi opinión, es importante mantener la doctrina tradicional logos morales de la generación actual considera en primer lugar
y la disciplina de la Iglesia en favor de la plena veracidad del acto la diversidad de los fenómenos y después pregunta por la significa-
sexual. Al mismo tiempo, debemos preocuparnos seriamente por ción moral, por el peligro moral o, posiblemente, por la pecami-
la situación pastoral de los jóvenes que, presas de la influencia del nosidad del fenómeno individual. Considero que este segundo plan-
ambiente y de una educación deficiente en moral sexual, son inca- teamiento es el único posible o apropiado; no podremos deter-
paces de mantener fielmente su intención de abstenerse de rela- minar la norma ni la gravedad moral si no hemos intentado en-
ciones sexuales hasta que se hayan casado. Conviene que no dra- tender previamente la significación del fenómeno152.
maticemos las situaciones. Y deberíamos considerar también la Los escritos del Antiguo Testamento no dicen palabra alguna
posibilidad de que otros estén firmemente convencidos de que, directamente referida a la autoestimulación. En el Nuevo Testa-
habiendo alcanzado un firme compromiso mutuo y teniendo en cuen- mento sucede, probablemente, lo mismo. A veces se ha pretendido
ta la dificultad de la situación por la que atraviesan, pueden man- ver en ICor 6,10 esta significación, pero la traducción de la nueva
tener relaciones prematrimoniales. Personalmente, jamás podremos Biblia inglesa refleja la opinión de la mayoría de los exegetas mo-
aprobarlas, pero el confesor puede darles la absolución no en base dernos: «Ni el fornicador ni el idólatra... ni el que sea culpable
a nuevas doctrinas, sino apoyándose, simplemente, en su convicción de adulterio o de perversión homosexual... poseerá el reino de
sincera. Con todo, el confesor debería expresar claramente esta Dios.» («Perversión homosexual» incluye la palabra latina mollis).
manera de razonar. La Biblia de Jerusalén es de la misma opinión. Habla de los homo-
sexuales. Los autores de los manuales traducen, con alguna frecuen-
cia, «masturbadores» y llaman mollities a la autoestimulación.

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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual Autoestimulación

«En la actualidad, podemos tener como cierto que los padres frecuente en la infancia temprana. Es una especie de juego, de
de la Iglesia apenas si tocaron este tema» 153. Encontramos la pri- autodescubrimiento y no puede ser situada en el contexto de la
mera posición clara en algunos de los libros penitenciales irlandeses- masturbación del adolescente durante la pubertad.
escoceses (libri poenitentiales). Prevén una penitencia relativamente En los países occidentales, un 90 % de muchachos y un 50 %
ligera para los adolescentes y otra más seria para los adultos y de muchachas tienen fases de masturbación durante la pubertad.
mucho más dura para los miembros de la clerecía. La valoración Parece ser mucho más frecuente entre la población escolar que
más rigurosa es la presentada por Pedro Damiano en su Liber entre la juventud trabajadora del campo que habita en casas pací-
Gomorrianus (1054), con una carta de aprobación oficial de León ficas. Partiendo del alto porcentaje de jóvenes que se masturban,
ix 154 . Con todo, no tenemos prueba alguna que nos permita afir- Kinsey y otros llegan a la conclusión de que esto es algo normal.
mar la influencia de este libro en el siglo siguiente. El rigorismo Pero el hecho de que sea «normal» a nivel de las estadísticas no
comenzó a florecer bajo la influencia del puritanismo calvinista. significa que sea normal en el plano moral. Tendríamos que pre-
En 1711 se publicó el libro Onania, or the Heinous Sin of guntarnos si es «normal», saludable, el ambiente que ha influido
Self-pollution, and All Rightful Consequences in Botb Sexes, Con- tan fuertemente en este fenómeno. Pomeroy, uno de los colabo-
sidered with Spiritual and Physical Advise. Su autor fue, proba- radores de Kinsey, representa la posición extrema: «Es fácil de
blemente, el Dr. Bekker. Basándose en Gen 38, llama a la mas- realizar, no requiere lugar ni tiempo especial. Todos pueden hacer^
turbación «pecado que clama al cielo» y «homicida» 155. En 1760, lo; de todas las actividades sexuales es la más sencilla de apren-
el calvinista Tissot publicó una disertación latina sobre las dolen- der. Relaja las tensiones y es útil, en consecuencia, para muchas
cias producidas por la masturbación. Fue traducida a las lenguas situaciones» 1S8.
principales y fue un auténtico bestseller. Partiendo de esas fuentes Algunos moralistas católicos afirman la normalidad de la mas-
médicas, el rigorismo penetró en la teología protestante y cató- turbación del adolescente diciendo que se trata de una fase por,
lica. Hasta los tiempos de Sigmund Freud, fue casi convicción co- la que deben pasar casi todos los adolescentes, aunque se trata de
mún que la masturbación, y de manera especial la masturbación una fase que debe ser superada por un crecimiento general hacia
excesiva, tiene mucho que ver con la mayoría de las enfermedades. la maduración159. A. Jordi, antropólogo y terapeuta experimentado,
Y esto a pesar de que Galeno, la gran autoridad médica de la advierte: «Sin embargo, es una suposición ligera de nuestro tiempo,
antigüedad, justificó la masturbación por motivos médicos cuando invadido por los conocimientos técnicos sexuales, caracterizar la
era necesaria para lograr un relajamiento de las tensiones 15é. masturbación como una trivialidad del proceso fisiológico del des-
A comienzos de este siglo, la investigación de las ciencias del arrollo» 160.
comportamiento cambió radicalmente la valoración de la mastur- Gebsattel distingue cuatro tipos marcadamente diferentes de auto-
bación en el mundo secular y casi de igual manera en la teología estimulación. «El primero, el relajamiento puramente físico bajo
protestante. Tuvieron que pasar bastantes décadas para que algu- presión, (onania por necesidad); segundo, la autoestimulación des-r
nos teólogos católicos intentaran aprovecharse de las ciencias del sexualizada, es decir, autoestimulación por motivos diferentes a los
comportamiento. En la actualidad, es opinión común no sólo que sexuales; tercero, práctica dessexualizada, acompañada o causada
la autoestimulación tiene una mayor frecuencia en los niños y en por imaginaciones; cuarto, el síndrome masturbatorio, un síntoma
los hombres, sino que tiene una significación muy distinta que de una actitud» ,M. La mayoría de los terapeutas no ven problema
en las muchachas y en las mujeres. En otros tiempos, los moralistas moral en los dos primeros tipos y muchos eticistas piensan de la
valoraron la autoestimulación de la mujer de manera distinta a la misma manera.
del hombre. Invocaban como razón que en la de la mujer no hay
Pienso que deberíamos centrarnos en aquel tipo de autoestimu-
pérdida de semen. Los moralistas actuales aluden, principalmente,
lación que manifiesta o está acompañado por una postura egolátrica,
a la diferencia psicológica157.
expresada no sólo en el campo sexual, sino en la totalidad de la
Los psicólogos y antropólogos han llamado la atención sobre vida. Superar esta postura sería la meta principal del crecimiento
el hecho de que en muchas culturas la autoestimulación es muy moral y psicológico. El síndrome masturbatorio es particularmente

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Homosexualidad y otras formas de sexualidad desviada
X. Verdad liberadora en lenguaje sexual
cultura homosexual estuvo relacionada, frecuentemente, con un
serio si presenta una tendencia narcisista, un aprisionamiento en
culto idolátrico a un dios varón. Cuando Pablo habla del fenó-
el yo egoísta. Es posible que debamos buscar a los responsables
meno de la homosexualidad en las culturas paganas, no de los homo-
fuera de la juventud; en aquellas personas que al negar al niño,
sexuales, pronuncia este duro juicio: «Por eso Dios los entregó
desde el principio, el verdadero amor y afecto y no logrando co-
a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que des-
municar ideas liberadoras a la juventud, son responsables de esta
honraron entre sí sus cuerpos; a ellos que cambiaron la verdad
miseria.
de Dios por la mentira... Por eso, los entregó Dios a pasiones
Es preciso ayudar a los adolescentes ofreciéndoles comprensión, infames; pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por
estímulo y discernimiento. Pero ellos deben aprender que «la ne- otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando
cesidad que tiene el adolescente de controlar sus apetitos sexuales el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por
y su capacidad para lograrlo es la medida de su avance hacia la los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibien-
madurez de la edad adulta» 162. Sin embargo, los educadores deben do en sí mismos el pago merecido de su extravío» (Rom 1,24-27).
ser plenamente conscientes de los graves daños provocados por
La homosexualidad es un atentado contra la complementarie-
enfatizar en exceso, y de manera grosera, los daños causados por
dad que se da entre hombre y mujer. El homosexual o la lesbiana
la masturbación 163. Los complejos de culpabilidad u obsesiones mo-
no aprende el «lenguaje» diferente del otro sexo. Existe miedo al
rales que tienen como tema este problema no sólo paralizan las
otro sexo, a aceptar y a apreciar la diversidad sexual; se carece
energías, sino que perpetúan, frecuentemente, el problema. La en-
de confianza en que el otro tiene algo que decir.
señanza moral caracterizada por una visión dinámica que urja la
necesidad de crecimiento y de maduración es el camino único para La teología moral debe distinguir cuidadosamente entre perso-
ayudar a los jóvenes a superar estas dificultades y a no desanimarse nas con orientación homosexual exclusiva y otras que, con buena
por los fallos parciales. voluntad, podrían desarrollar plenamente la heterosexualidad. Co-
locarse libremente en la senda peligrosa y resbaladiza de la homo-
Valorar de manera aproximada la situación de la juventud in- sexualidad es un pecado serio contra uno mismo y contra otros.
capaz aún de dominar el problema es posible únicamente prestan- La totalidad de nuestra tradición sostiene que las personas cogidas
do atención al hecho de si el cuadro general es de crecimiento o por la tendencia homosexual hasta el punto de ser inadecuadas
de estancamiento. La masturbación puede ser un síntoma serio de para el matrimonio deben abstenerse de toda actividad genital,
estancamiento, incluso de decadencia; puede ser también síntoma de igual manera que se pide tal comportamiento a otros célibes.
de un ambiente insano y de relaciones nocivas 164. Pero el consejero debe ser paciente y ejercer una gran capacidad
La autoestimulación habitual en los adultos puede ser síntoma de discernimiento.
serio que denota, tal vez, una variedad de dificultades o de fra- En el caso de los homosexuales que estaban desenfrenados,
casos. Pero, cuando se trata de personas que se esfuerzan seriamente pero que ahora se han asentado en una amistad construida sobre
y con generosidad, la presunción está a favor de que, subjetiva- ideales comunes y han disminuido abiertamente la actividad, se
mente, no se trata de un gran pecado; tal vez sea una mezcla de tendrá como criterio decisivo el del crecimiento en la castidad, en
sufrimiento y de egoísmo aún no superado. En tal caso, el impe- la totalidad de la vida y en las actitudes. Conviene incrementar
rativo moral consiste en aceptar pacientemente lo que no puede el sentimiento de corresponsabilidad, de manera que uno no sea
ser sanado y, al mismo tiempo, esforzarse con mayor seriedad y responsable de las perversiones de otros. Las personas que tienen
generosidad en la búsqueda de la madurez y de la generosidad en entre veinte y treinta años pueden ser curadas si son motivadas
todos los terrenos. fuertemente y encuentran un terapeuta capaz. Si una persona pue-
de superar una tendencia desviacionista, está obligada a hacerlo.
5, La homosexualidad y otras formas de sexualidad desviadam La homosexualidad, y más aún otras desviaciones sexuales tales
como el sadismo y masoquismo, el fetichismo y la bestialidad, son
Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo presentan la homo- graves patologías y deben ser tratadas por la ética médica166. La
sexualidad como una de las perversiones más llamativas. La sub-
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X. Verdad liberadora en lenguaje sexual

actitud cristiana debe ser la del Médico divino, el samaritano mi-


sericordioso. Pero por el amor al Redentor, debemos desenmasca-
rar aquellas teorías que justifican estas formas de conducta apo-
yándose en errores graves sobre la significación de la sexualidad.
Tratando el campo de la sexualidad humana, Kinsey da el si-
guiente, detestable, consejo: «El médico ... puede asegurar a tales
individuos que esas actividades son, biológica y psicológicamente,
parte del cuadro normal» ,67.
Nuestra enseñanza, por el contrario, debe transmitir siempre
el sublime mensaje de que Dios creó al varón y a la hembra a
NOTAS
su imagen y semejanza. Ésta es la buena nueva y, por consiguiente,
la norma básica de nuestra vida moral.
Introducción

1. A. Dondeyne, Liberté et vétité. Étude philosophique, en H. v. Waggenbergh, Liberté


et vérité, Univ. de Lovaina 1954, p. 41.
2. San Agustín, Dilige et quod vis fac. El acento recae en el Dilige, que se refiere al
amor verdadero.

Capitulo I

1. Gaudium et Spes 45.


2. G. Baum, Religión and Alienation, Nueva York - Paramus - Toronto 1975, p. 251s;
cf. A. Greeley, Tke New Agenda, Nueva York 1973. G. Baum insiste con razón en que
la dimensión simbólica no rechaza o minimiza la histórica. Cf. R. Bellah, Beyond Belief,
Nueva York 1970, p. 220.
3. J.H. Wright, Divine Knowledge and Human Freedom, «Theol. St.» 38 (1977), 450-
477; cita, en p. 453.
4. D. Bonhoeffer, Gesammelte Scbriften v, p. 219.
5. San Agustín, De Trinitate 15, cap. 14, PL 42, 1076s, también BAC, Obras de san
Agustín, t. V, p. 882ss.
6. S.Th I, q 43, a. 3, ad 2.
7. H.U. v. Balthasar, Verbum Caro. Skizzen xur Tbeologie, Einsiedeln 1960, p. 179.
8. A. Dendce, Wahrheil. Eine evangelische Kasuistik, Gotínga 1972, p. 60s.
9. Pastor de Hermas, Mandamientos, 3,ls.
10. Cf. Ph. Dessauer, Wabrheit ais Weg, Munich 1946, p. 60s.
11. Gaudium et Spes 10.
12. Gaudium et Spes 12.
13. Gaudium et Spes 32; cf. 45.
14. E. McDonagh, Morality and Spírituality, «Studia Moralia» 15 (1977), 121-137.
15. J. Ratzinger, Glaube und Zukunft, Munich 1970; trad. cast.: Fe y futuro, Sigúeme,
Salamanca 1973.
16. Cf. H. Küng, Christ sein, Munich 1974, p. 35ss (trad. cast.; Ser cristiano, Cristiandad,
Madrid 1977); A. Schmied, Wahrbaftigkeit und Glaube, «Studia Moralia» 15 (1977), 545s.
17. R. May, Man's Quest for Himself, Nueva York, 7." edición, 252.
18. H. Schar, Was ist Wabrheit? Eine tbeologisch-psychologische Untersucbung, Zurich
1970, p. 38s.
19. Cf. A. Schmied, o.c. 535.
20. Cf. D. Donnelly, c.s.j. Team. Theory and Practice, Nueva York 1977. Es uno de
los libros más útiles para aprender a compartir la búsqueda y la práctica de la verdad.

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