0% encontró este documento útil (0 votos)
45 vistas4 páginas

Semi Supino - Guía

El documento describe una práctica de relajación en la posición de semi-supino, enfocándose en la técnica de Alexander para liberar tensiones en el cuerpo. Se guía al lector a través de un recorrido de visualización corporal, promoviendo la suavidad y el contacto con el suelo. También se ofrece un procedimiento para evaluar el esfuerzo al cantar o hablar, enfatizando la importancia de la liberación del cuello y la alineación de la cabeza para una producción vocal más fluida.

Cargado por

nzm1
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
45 vistas4 páginas

Semi Supino - Guía

El documento describe una práctica de relajación en la posición de semi-supino, enfocándose en la técnica de Alexander para liberar tensiones en el cuerpo. Se guía al lector a través de un recorrido de visualización corporal, promoviendo la suavidad y el contacto con el suelo. También se ofrece un procedimiento para evaluar el esfuerzo al cantar o hablar, enfatizando la importancia de la liberación del cuello y la alineación de la cabeza para una producción vocal más fluida.

Cargado por

nzm1
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

SEMI-SUPINO

Ahora te encuentras en la posición de semi-supino o de máximo descanso


para la espalda, donde te puedes beneficiar de la visualización que vamos a
comenzar.

Sólo, déjate estar tumbado en esta posición y no hacer nada por unos
minutos, sólo parar. El punto de partida de la Técnica Alexánder es
PARAR. Para poder cambiar, tenemos que detener eso que NO
QUEREMOS HACER para poder accionar LO QUE SÍ DESEAMOS QUE
SUCEDA. Pero aprender a parar no es tan fácil como parece. Por eso, es
bueno generar una serie de mensajes y pensamientos y así llevar la mente
juguetona y ruidosa al lugar que nosotros queremos. En éste caso,
queremos llevar nuestra atención a nuestro cuerpo.

Vamos a hacer un pequeño viaje a lo largo de nuestro cuerpo empezando


por los pies y terminando por la cabeza, echándole la mayor imaginación
posible para visualizar de la manera más creativa,éstas partes.

Ya que nos hemos colocado en ésta postura, percibimos/ notamos que la


planta de los pies está en contacto con la esterilla. Llevamos nuestra
atención allí y notamos cómo están las plantas; tocan más por la parte
exterior del pie o la interior, tenemos tensión en los dedos? Con éstos
pensamientos sencillamente mandamos una orden de soltar las plantas de
los pies, de suavizarlas y dejar que esté, en completo contacto con la
esterilla. Pero esto, sin movimientos abruptos o tensos. Todo lo contrario,
suavidad y ligereza.

Vamos hacia arriba y nos encontramos con las rodillas. Esas maravillosas
bisagras tan vapuleadas cuando éramos críos. Aquí notamos que nos cuesta
mantenerlas erguidas y que estamos poniendo demasiada tensión. Bueno,
pues pensamos que las rodillas, con una abertura de algo más del ancho de
las caderas, se mantienen erguidas gracias al equilibrio de los pies en
contacto con el suelo y las caderas en contacto con el suelo. Así, con poco
esfuerzo, se mantienen mirando hacia el techo.

Vamos con nuestra imaginación a las caderas. Es la zona donde se unen las
piernas con el tronco. Llevamos allí suavemente nuestras manos como
recordatorio de dónde están. Una vez allí, mandamos la orden de abrir las
caderas, soltarlas –pero manteniendo las rodillas erguidas-. Respiramos en
las caderas, enviamos una suave exhalación a las caderas y quizá notemos
que se sueltan por arte de magia.

De aquí, viajamos con nuestros ojos internos a la parte baja de la espalda.


No esta en completo contacto con el suelo aunque nos pueda parecer que
lo está, ya que tenemos la curvatura natural de la espalda. Y allí enviamos
un pensamiento de dejar que la parte baja de la espalda vaya hacia la
esterilla, se deje ir. Se deje ir sin sujetar los glúteos.

Y subimos hacia los hombros. Aquí algunos notaremos que están tocando
la esterilla o algunos los tendrán más elevados. De nuevo mandamos con
nuestra mente poderosa un pensamiento de soltar los hombros e imaginar
que éstos se derriten como mantequilla en la esterilla. Expiramos levemente
en esa sensación. De ahí vamos al cuello y percibimos si está tenso y la
cabeza está echada hacia atrás en algún grado. Si es así, rectificamos y
dejamos que los occipitales sean los que estén en contacto con el libro.

Y ahí pensamos;

 Suelto mi cuello, para que mi cabeza pueda dirigirse por sí misma


hacia delante y hacia arriba, -ya que le hemos quitado la tensión de
los músculos del cuello-, y de ésta manera la espalda podrá alargarse,
y ensancharse y crecer en amplitud porque se le ha liberado del peso
extra yla presión de la cabeza.

Aquí en este momento de liberación del cuello – no importa que se


produzca o no, sólo queremos imaginar y permitir que pase sin obstaculizar
el dinamismo- nos quedamos unos instantes. Movemos ligeramente la
cabeza hacia la barbilla y luego hacia atrás. Todo de manera cariñosa con
nosotros mismos y así notaremos la movilidad y el peso de la cabeza.
Ahora expande tu atención y observa cómo tu cuerpo está más en contacto
con el suelo, incluso más pesado o más presente. Piensa si has notado en
que alguna parte se ha soltado y si crees que hay alguna que se pueda soltar
más. Nos mantenemos ahí unos instantes con esa sensación de que el suelo
nos sostiene y respiramos tranquilamente.

Expiramos y abrimos los ojos. Pestañeamos, tragamos saliva y volvemos a


la habitación.

PROCEDIMIENTO PARA TRABAJAR TEXTO


CANTADO Y HABLADO
En la posición en la que nos hayamos - también podemos poner las
piernas si nos hemos cansado, sobre una silla manteniendo las
rodillas siempre flexionadas, o sobre una pelota de Pilates, o
simplemente ponemos una almohada debajo de las rodillas- .

Aquí vamos a observar si ponemos demasiado esfuerzo en cantar


o/y hablar.

Pensamos en una frase que queramos cantar/recitar y lo hacemos.


Lo haremos de nuevo y en esta segunda vez notaremos si; la
cabeza se ha movido hacia atrás al hacerlo. Si hemos notado que la
musculatura ha llevado a la cabeza hacia atrás.

Esto es una forma excelente de chequear si estamos poniendo


demasiado esfuerzo al hablar/cantar y utilizando demasiada
tensión, ya que la musculatura del cuello lo tensa innecesariamente.
Lo notamos perfectamente porque el libro que hay bajo nuestra
cabeza es un “chivato”.

Hemos de pensar que lo que hacemos con la cabeza cuando


estamos tumbados es lo que hacemos cuando estamos de pie, con
la diferencia que aquí lo notamos por el contacto con el libro pero
cuando estamos erguidos, este aviso no existe.
Llegados a este punto sólo nos queda PARAR y mandar las
direcciones u órdenes conscientes antes de cantar.

Sabemos cuáles son, verdad?


Suelto mi cuello, para que la cabeza vaya hacia delante y hacia arriba y así la
espalda se alargue, se ensanche y crezca en volumen (liberando así toso los
órganos que hay dentro de la cavidad torácica).

Una vez que el instrumento esté preparado, cantaremos esa frase y podremos
notar si algo ha cambiado, si percibimos menos tensión, si el sonido sale de
una manera más fluida, toda la información que podamos recopilar.

Puede ocurrir que surjan los temidos gallos o que desentonemos, pero que
esto no nos incomode porque; primero no estamos delante de nadie, sólo
ensayando y afinando el instrumento, y segundo nos echaremos alguna risa. Y
por descontado, estad seguros de que es la organización más eficaz para que
vuestra producción vocal sea libre y fluida. Y algo importante, os ahorraréis
visitas al foniatra y dinerito en pastillas de lizipaina.

Gracias y recordad siempre sonreír aunque sea por dentro.

LIBROS RECOMENDADOS:

- LA TÉCNICA ALEXÁNDER. Chris Stevens


- LA TÉCNICA ALEXÁNDER. Richard Craza.

También podría gustarte