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Principio de Vida 8

El documento aborda la importancia de enfrentar las dificultades de la vida a través de la oración y la humildad ante Dios, enfatizando que todos los seres humanos enfrentan batallas. Se destaca que, al igual que Jesucristo en Getsemaní, los creyentes deben luchar de rodillas, reconociendo la grandeza de Dios y confiando en Su poder. La resistencia en oración es presentada como la clave para vencer al mal y obtener la victoria en Cristo.

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Principio de Vida 8

El documento aborda la importancia de enfrentar las dificultades de la vida a través de la oración y la humildad ante Dios, enfatizando que todos los seres humanos enfrentan batallas. Se destaca que, al igual que Jesucristo en Getsemaní, los creyentes deben luchar de rodillas, reconociendo la grandeza de Dios y confiando en Su poder. La resistencia en oración es presentada como la clave para vencer al mal y obtener la victoria en Cristo.

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INTRODUCCIÓN: Todo ser humano desde que nace y hasta que deja de vivir,

enfrenta problemas y dificultades. ¿Cómo los encara usted, tiene usted a


alguien que le ayude?

Hoy quiero hablarles por qué no debemos reaccionar emocionalmente ante


las dificultades. ¿Dónde comenzaron todas estas batallas? Comenzaron en el
jardín del Edén. Cuando Satanás tentó a la mujer. Desde ese día hasta hoy,
hemos tenido que librar luchas. Algunos cristianos piensan que si soy un
hijo de Dios, no tendré que tener batallas. Pero si esto fuera así, por qué el
Apóstol Pablo dice que “peleemos la buena batalla” porque sabía que los
hijos de Dios también nos veríamos metidos en el fragor de la batalla.

Pablo nos dice que nos pongamos toda la armadura de Dios. Una de las
áreas en las que más tenemos que batallar, es la oración. Satanás no desea
que dediquemos tiempo a orar de la manera que debemos hacerlo. Tenemos
que aprender a librar nuestras batallas de rodillas. ¿De qué manera estamos
peleando la batalla?

TEXTO: Mt.26:36-39

A esta altura el Señor Jesucristo ya había hecho su entrada triunfal, se


encontraba en el huerto de Getsemaní y sabía que le quedaba muy poco
tiempo, vendrían por Él para hacerle un juicio amañado y matarlo.

¿Contra qué estaba batallando el Señor Jesús aquí? Él no estaba luchando


con la idea de si iba a la cruz u optaba por tomar otro camino. Él sabía que
el plan del Padre era el que tenía que seguir para salvar la humanidad. Él lo
que estaba diciendo era, si había otra manera de alcanzar el mismo objetivo
que ya se había trazado, no estaba hablando de si iba a morir en la cruz o no.
No podemos ni imaginar lo que sintió el Señor al estar separado de su Padre
por primera vez y, llevar la carga de nuestros pecados. Esa batalla la libró el
Señor de rodillas como libró todas las que le habían llegado antes.

Mi deseo hoy es que podamos contestar dos preguntas muy importantes


para la vida del creyente.

1. ¿Por qué debemos librar nuestras batallas de rodillas?


2. ¿Cómo podemos hacer esto?
Primero veamos lo que es librar las batallas de rodillas. Esto es venir
delante de Dios para reverenciarlo, adorarlo, alabarlo y traer delante de Él
todas nuestras peticiones. Con esto le decimos que confiamos en Él.

¿Por qué debemos librar nuestras batallas de rodillas?

1. Este estilo de vida de ganar las batallas de rodillas no es algo que yo


inventé, es de la Biblia. Al leer la Biblia en el Antiguo Testamento,
nos damos cuenta de que muchos oraban de rodillas, en el Nuevo
Testamento, encontramos ejemplos como el de Jesucristo que lo
vemos batallando de rodillas.
2. Porque al hacerlo de rodillas nos estamos humillando delante de
Dios, reconociendo su poder y su grandeza en medio de aprieto en el
que nos encontramos, no estamos peleando solos. Él es Omnipotente.
Omnisciente, Omnipresente. No importa lo que venga porque Él está
para acompañarnos en todo momento. Cuando no permitimos que
pelee a nuestro lado, estamos despreciando al ser más grande y
Todopoderoso que existe. Salmo 103:19; Isais 40:31
3. Dios ha enviado su Espíritu Santo para que more en el corazón de
cada uno de sus hijos e hiciera la obra en y por nosotros. Nos dice lo
que debemos decir y hacer. Muchas veces nuestra mejor arma es el
silencio.

¿Cómo podemos hacer esto?

No es un amuleto, no es una postura falsa, no es para que me vean, no es


un show, no es algo que es mágico. Es una postura interna, que se refleja
en lo externo. Sincera porque Él lo ve todo.

TEXTO: 2 Samuel 15:31 “Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel


está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David:
Entorpece ahora oh Jehová, el consejo de Ahitofel.”

TEMA: LIBREMOS NUESTRAS BATALLAS DE RODILLAS Y SIEMPRE


OBTENDREMOS LA VICTORIA...

El término movimiento de resistencia describe situaciones en las que un


pueblo oprimido se alza contra sus opresores. Los partidarios de la
resistencia asumen esta postura: «No voy a quedarme de brazos cruzados
y permitir que este mal continúe. Yo opto por resistir las injusticias. Sea
que viva o muera por resistir a mi opresor, ya no viviré como lo he
soportado hasta ahora».

 La resistencia en oración es el método bíblico para confrontar y


vencer al diablo. Pedro escribió: «al cual resistid firmes en la fe» (1 P
5.9).
 Santiago hizo eco de esta enseñanza: «Someteos, pues, a Dios;
resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se
acercará a vosotros» (Stg 4.7, 8).
 Tanto Pedro como Santiago dejan en claro que hemos de resistir
activamente el mal perseverando en la oración.
 En la superficie, la resistencia puede parecer pasiva. En la práctica,
nunca lo es. Es una postura activa, intencional y firme.

I. RESISTIMOS AL TOMAR LA DECISIÓN DE LUCHAR CONTRA EL


MAL DE RODILLAS EN ORACIÓN.

a) Suponga que un objeto pesado ejerce presión contra usted y


amenaza con quitarlo del puesto que le pertenece por derecho propio.
¿Cómo ejercería resistencia? Se reclinaría sobre el peso y haría
presión contraria. La presión que usted ejerce sería igual o mayor a la
presión ejercida contra usted. Esa es una postura de resistencia.
b) La resistencia es ante todo la decisión firme de unirse a la lucha
contra el mal en oración, en vez de ignorar el problema, ceder o
retroceder. Tal resistencia requiere fuerza y valor. También demanda
paciencia y perseverancia. Por eso Lucas incluye una parábola que
nos enseña «sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar» (Lc
18.1).
c) Pedro y Santiago apuntan a dos palabras indispensables para definir
nuestra capacidad para resistir al diablo con nuestras oraciones: la fe y
la sumisión a Dios.
d) Someternos a Dios es decir: «yo no puedo, pero Tú puedes». En
nuestras oraciones del campo de batalla podríamos decir: «Señor, no
puedo vencer al diablo por mi cuenta. Pero contigo, sí puedo». Esta es
la postura del apóstol Pablo cuando dijo: «Todo lo puedo en Cristo
que me fortalece» (Fil 4.13).
e) Santiago enseñó que el sometimiento se da cuando procuramos
desarrollar una relación más estrecha con Dios. Al pasar tiempo con
Dios, llegamos a conocerlo mejor y descubrir cómo quiere Él que
venzamos el mal y experimentemos bendición.
ILUSTRACIÓN: Nos acercamos a Dios mediante la oración y pasando
tiempo en su Palabra. Nos acercamos a Dios cuando apartamos tiempo
única y exclusivamente para escucharlo y esperar hasta que recibamos de
Él dirección y guía. Nos acercamos a Dios cuando nos aislamos
periódicamente para eliminar todas las influencias que puedan distraernos
de conocerle mejor. Cuanto mejor le conocemos, más vemos su poder
asombroso, más experimentamos su inmenso amor, más aprendemos de
su sabiduría y más crecemos en nuestra fe. Así llegamos a una convicción
todavía mayor: «Sí, Dios puede vencer al diablo por mí. Sí,
Dios ganará en cualquier conflicto con el diablo. Sí, Dios quiere que yo
sea capaz de vencer a mi adversario y vivir en victoria en Cristo Jesús».

II. CRECEMOS EN LA FE AL EJERCERLA DE RODILLAS.

a) La fe es decirle a Dios: «yo creo que lo harás».


b) En nuestra batalla para vencer al enemigo, podríamos orar así: «yo
creo que Tú vencerás al enemigo y harás que huya de mí al resistirlo y
poner en Ti mi confianza».
c) Una y otra vez, David hizo esta declaración de fe al Señor: «Dios
mío, en ti confío» (Sal 25.2; también 31.6; 55.23; 56.3; 143.8). La fe
perfecta ve la batalla terminada y a Dios con la victoria ganada.
d) Cuando David dijo «en ti confío», quiso dar a entender: «Está
hecho. Señor, Tú eres perfecto por naturaleza y haces bien todas las
cosas.
e) Tú tienes victoria sobre todos mis enemigos». David tenía fe
absoluta en la capacidad de Dios. Su convicción no daba ocasión para
decir «espero que lo haga», porque David sabía que la victoria era una
realidad.
f) Crecemos en la fe al ejercerla, al confiar en Dios en situación tras
situación, circunstancia tras circunstancia, y relación tras relación. Así
desarrollamos una historia personal en la que obedecemos a Dios y Él
permanece fiel en su cuidado amoroso de nosotros.
g) Es imposible que usted pueda resistir durante mucho tiempo al
diablo si no cree que Cristo Jesús, a través de usted, ya ha vencido
y vencerá al enemigo.
h) Además, usted sólo puede permanecer firme en su fe cuando se
somete completamente a Dios en todas las áreas de su vida. Si se
niega a someter un problema o área el Señor, está diciendo: «Yo
puedo manejar esto. No necesito Tu ayuda». Eso es justamente lo que
Satanás quiere que usted haga: confiar en sus facultades y no en Dios
omnipotente. De hecho, en este asunto el enemigo concentrará su
mayor ataque contra usted.

CONCLUSIÓN: La buena noticia es que Dios nos ha dado a cada cual una
medida de fe para desarrollar. También nos da la capacidad de confiar en
Él y rendirle nuestras vidas. Podemos estar firmes y resistir al enemigo,
pero sólo por el poder de Dios. Él es quien oye nuestras oraciones y corre
en nuestra defensa. Cuando oramos, Satanás huye.

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