El Evangelio Del Reino de Dios
El Evangelio Del Reino de Dios
Marcos 1:14-15.
14
Después que Juan fue encarcelado, Jesús fue a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios.
15
Decía: «El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!».
Hechos 8:12. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de
Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.
Dice la Escritura que cuando Jesús empezó con su ministerio predicaba diciendo: “Arrepentíos, porque el Reino de
los Cielos se ha acercado”. Jesús predicaba y anunciaba el evangelio del Reino de los Cielos; pero ¿qué quiere
decir evangelio? La palabra evangelio quiere decir Buenas Nuevas. Entonces, nos dice la Escritura que Jesús
anunciaba buenas nuevas del Reino de Dios. Jesús decía: “Yo he venido a traerles buenas noticias del Reino de
Dios”. ¿Y cuáles son esas buenas nuevas del reino de Dios para los hombres? Para entender mejor, veamos un
ejemplo: El Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica envía a su embajador a Perú para pregonar que
trae buenas noticias para los peruanos. El embajador recorre las calles diciendo: “Traigo buenas noticias del Reino
de los Estados Unidos para los todos peruanos”. Entonces todos los que le escuchan se preguntan ¿cuáles son
esas buenas noticias que Estados unidos tiene para nosotros?
Las buenas noticias que Jesús pregonaba las vamos a conocer hoy. Pero, primero tenemos que entender que, si
Jesús decía “he venido a traer buenas noticias del cielo” estaba refiriéndose a buenas noticias que Dios lo envió a
traer para la humanidad, Dios envió a Jesús a anunciar el evangelio del reino de los cielos.
Un reino está conformado por un rey y leyes. En el reino de Dios, Él es el máximo representante o gobernante, y
en la Biblia están sus leyes. Entonces, debemos tener la plena seguridad, la convicción de la existencia de Dios y
de su reino. ¿Cuántos de ustedes creen que Dios existe? ¿Cuántos de ustedes creen que el Reino de los cielos
existe, y que hay un Dios que lo gobierna?
A fin de que no le quede alguna duda a usted, lo primero que vamos a tratar es acerca de la existencia de Dios.
1. LA EXISTENCIA DE DIOS.
Salmo 19:1. “Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”
La Biblia nos enseña que la creación visible (el sol, las estrellas, el cielo, los animales, las plantas, las personas,
etc.) da testimonio de la existencia de Dios, el Creador.
Romanos 1:20. “Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del
mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. Por lo tanto, no tienen excusa.”
Nosotros decimos Dios es todopoderoso, Él es Dios y no hay otro Dios como Él; reconocemos su deidad pero dice
que su poder y su deidad lo invisible de su poder, que no logramos ver con nuestros ojos físicos, se hace
claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. Por lo tanto,
no hay excusa alguna para no creer que Dios existe. La creación da testimonio de la existencia de Dios porque la
creación es una obra perfecta que solamente Dios la pudo haber hecho. De eso no debemos tener la menor duda.
Entonces no queda ninguna duda de que la creación da testimonio de la existencia de Dios. Si queremos saber
cuán poderoso es Dios, basta con mirar cómo las estrellas y el sol obedecen a la voz de Dios y a su voluntad. El sol
nunca sale de noche, es una creación tan perfecta como lo es nuestro Dios. Entonces si Jesús vino a predicar, a
traer buenas nuevas del reino de los cielos, debemos tener la clara convicción de que Dios existe para poder
recibir las buenas nuevas del cielo. Si usted tiene dudas acerca de la existencia de Dios, no va a poder recibir con
verdadera convicción las buenas nuevas que Jesús trajo para los hombres. Entonces partimos de aquí: Dios es
real, Dios existe.
Ejemplo 1:
“Te veo y sé que existes, pero sé que para que tú existas alguien ha tenido que intervenir, pues tú
solo no pudiste haber existido, dos personas han tenido que intervenir para que existas, sin tus
padres tú no hubieras existido. No conozco a tus padres, nunca los he visto pero sé que existen,
porque sé que tú no existirías si no fuera por tus padres, yo creo en la existencia de tus padres
porque te veo, tú eres el resultado o la obra de tus padres.
Te veo y sé que tus padres existen. Veo la creación y sé que existe un creador, un Dios. ¿Tiene
sentido esto para ti?
Es por esta razón que creemos que existe Dios, el Creador. Miramos la creación y la creación nos
dice que existe un Creador, por sí sola no pudo existir, un ser divino tuvo que haber creado todo,
porque la creación es perfecta.
Según lo explicado podemos decir que Dios existe ¿crees ahora que Dios existe?”.
Ejemplo 2:
“Veo aquel edificio (o casa), y sé que existe un ingeniero civil, un arquitecto, un albañil que
hicieron posible su construcción. El edificio me dice que alguien ha tenido que intervenir en esa
construcción.”
Ejemplo 3:
“Miramos un dibujo, el dibujo nos revela la existencia de un dibujante, aunque nunca lo haya
visto, pero su obra me dice que el dibujante existe porque veo su obra.”
Ejemplo 4:
“Miramos una planta, aquella planta nos dice que existe un agricultor que sembró la semilla.”
Santiago 2:19. “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.”
Aquí Santiago nos dice que si creemos que Dios es uno (Padre, Hijo, Espíritu Santo) hacemos bien en creer y
añade que también los demonios creen y tiemblan. Si los demonios creen y tiemblan, cuanto más nosotros
debemos creer y temblar. No es posible que los demonios crean que Dios existe y nosotros los seres humanos no
creamos en la existencia de Dios, es ilógico. No entiendo por qué tanta ignorancia en algunos hombres al no
reconocer la existencia de Dios y autodenominarse ateos. La biblia dice que bien hacemos al creer que Dios
existe; existe mucha gente que no congrega en una iglesia, pero cree en Dios, que Dios es uno, que Dios existe, y
bien hacen.
Ahora ¿crees en Dios? Aclarado este punto pasamos al siguiente:
Resulta lógico que si creemos en Dios debemos creer que la Biblia es la palabra de Dios. Sería totalmente ilógico
creer que Dios existe y no creer que la biblia es la palabra de Dios. La biblia es la palabra de Dios y en ella
encontramos la voluntad de Dios para los hombres, es decir, en la biblia está escrito todo lo que a Dios le agrada y
desagrada, lo cual nosotros conocemos como leyes y mandamientos de Dios. Las leyes son mandamientos,
preceptos, estatutos que los hombres debemos obedecer. Todo reino o nación está constituido por leyes. Si usted
se va a Argentina o cualquier país del mundo, éste tiene sus leyes, a las cuales todos los habitantes de esta nación
deben respetar y cumplir; si desacatan las leyes, de esa nación van a tener que ser llevados a juicio. Todo reino
está conformado por leyes, y si el reino de los cielos existe y hay un Dios quiere decir que el reino de los cielos
también está conformado por leyes. No podemos decir: “yo creo en Dios y hago lo que a mí se me da la gana”. Así
como no podemos decir: “yo soy peruano, y como peruano estoy en mi país y puedo hacer lo que se me viene en
gana, nadie me puede decir qué es lo que debo hacer, le robo a quien quiero, insulto al vecino, hago lo que quiero
y no tengo que respetar a nada ni a nadie porque vivo en un país libre”. Nosotros como peruanos tenemos
derechos, pero también hay leyes que debemos respetar y cumplir, porque si las infringimos nos vamos a la
cárcel. Entonces, las leyes son mandamientos en donde está escrito todo lo que le agrada y le desagrada a Dios,
pero ¿cómo podemos decir que la biblia es la palabra de Dios, si ha sido escrita por hombres? Hay personas que
piensan que la biblia tiene errores y que creen en ella a medias.
2 Timoteo 3:15-17.
15
y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación
por la fe que es en Cristo Jesús.
16
Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en
justicia,
17
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
Estos versículos nos dicen claramente que toda la Escritura es inspirada por Dios, el autor de la biblia se llama
Dios. ¿Cuántos de ustedes tiene una historia de vida? Todos tenemos una historia de vida, si tú quieres
escribir tu historia, pero no sabes nada de ortografía y redacción, entonces buscas a alguien experto para que
redacte por ti la historia de tu vida. Tú le cuentas tu historia, y él la va a escribir correctamente; el que la
escribe no es el autor de la obra, sino quien la inspiró, es decir, tú. Quien redactó el libro es un canal, un
instrumento; los hombres que escribieron la Biblia fueron instrumentos de Dios porque Dios los inspiró para
transcribir todo lo que Él quería que se escriba para que los hombres, la humanidad entienda que Dios es un
Dios que establece leyes. No puedes creer en media biblia, no puedes creer solamente en aquellas cosas que
a ti te convienen y dejar de lado no que no te conviene, porque toda la Biblia es la palabra de Dios, es
inspiración de Dios quien usó a los hombres (profetas, reyes, apóstoles) para escribir todo lo que Dios les
inspiró por medio de su Espíritu Santo.
2 Pedro 1:20-21.
20
Pero ante todo entended que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,
21
porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron
siendo inspirados por el Espíritu Santo.
Bien haces en creer que Dios es uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo. La biblia es la palabra de Dios; si crees en Dios
también debes creer en la palabra de Dios, allí se encuentra todo lo que a Dios le agrada y le desagrada.
Recordando algo de lo que aprendimos en el punto nº 01, el diablo cree en la existencia de Dios al igual que
nosotros, pero la diferencia es que el diablo hace todo lo que le desagrada a Dios, aborrece la biblia y la destruye,
no la quiere respetar ni mucho menos obedecer. Dios es luz y el diablo es tinieblas, siempre hace lo contrario al
Señor; Dios es amor, el diablo es odio. Satanás cree en la existencia de Dios, esto lo podemos comprobar en los
evangelios que relatan que cuando Jesús anunciaba las buenas nuevas del Reino de los Cielos, los endemoniados
y demonios se postraron ante él y le decían: “Tú eres el Hijo de Dios, ¿por qué has venido antes de tiempo a
atormentarnos?” y Jesús los hacía callar, los demonios reconocían la grandeza y el poder del Hijo de Dios,
estaban convencidos de la existencia de Dios y del Hijo de Dios en su deidad, pero hacen todo lo contrario y todo
lo que desagrada a Dios. Dios es obediencia porque se vio reflejado en Jesús como Hijo de Dios que obedeció todo
lo que el Padre le dijo que hiciera. Jesucristo dijo: “Yo no he venido a hacer mi propia voluntad, sino la voluntad
del Padre que me envió”. Eso se llama obediencia y el diablo es desobediencia, el diablo es rebeldía. El Reino de
Dios es luz y el reino de Satanás es tinieblas, Dios es blanco y Satanás es negro, tinieblas, oscuridad. El diablo
hace todo lo que le desagrada a Dios, y déjenme decirles que hay hombres que hacen cosas que le desagradan a
Dios y eso se llama pecado. Satanás hace todo lo que él quiere lejos de las leyes y mandamientos de Dios. Por lo
tanto, Satanás anda en pecado, junto a los demonios se ha rebelado contra Dios; y hay hombres que creen en la
existencia de Dios, pero andan en tinieblas, andan en oscuridad, creen en Dios pero viven desagradándolo.
Estamos de acuerdo que la biblia es la palabra de Dios y que en la biblia está escrito todo lo que Dios quiere que
hagamos y lo que no quiere que hagamos.
Podemos concluir diciendo que el Reino de Dios tiene un Rey, tiene un creador, tiene leyes, y hay buenas noticias
para nosotros.
Ya aprendimos acerca de la existencia de Dios, también que la biblia es la palabra de Dios y que en ella están las
leyes del Reino de los cielos. Ahora pasemos al tercer punto. Si en la biblia se encuentran las leyes que son
mandamientos de Dios, la pregunta es ¿le estamos agradando o desagradando?
Es probable que muchas personas hagan cosas que le desagradan a Dios por ignorancia a la palabra de Dios; hay
gente que nunca leyó la biblia y hace cosas que a Dios le desagrada porque desconoce qué es lo que le agrada a
Dios. Sin embargo, también hay quienes actúan a pesar de saber lo que a Dios le desagrada. Pero aquellos que
hacen cosas por ignorancia a la Palabra de Dios no quiere decir que en su corazón no saben que lo que están
haciendo es malo y que a Dios le desagrada, no se pueden justificar, no están libres de culpa. ¿Quién no sabe que
es malo robar, mentir, fornicar, beber licor, codiciar a la mujer de su prójimo, odiar, etc.? Saben que es malo y
que a Dios le desagrada aunque nunca hayan leído su Biblia.
Cuando hacemos lo que a Dios le desagrada se llama desobediencia, cuando hacemos todo lo que le agrada a Dios
se llama obediencia.
Para obedecer lo que manda la palabra de Dios no es necesario tener doctorado, ser religioso, ni conocer mucha
doctrina; es tan fácil entender esto.
1 Juan 3:4. Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley.
El pecado es infracción de la Ley, esto se refiere a las leyes de Dios que son mandamientos que Dios tiene para los
hombres, todo lo que a Dios le agrada que los hombres hagamos. La desobediencia a la palabra de Dios se llama
pecado, es por esta razón que se le llama pecadores a los inconversos, porque viven desobedeciendo la Palabra
de Dios.
Tú puedes creer en Dios, pero si andas en tinieblas eres un pecador ¿Por qué pecador? Porque vives infringiendo
la Ley de Dios aunque de los hombres eres respetuoso. Aunque la gente dice de ti: “es muy buena gente, este
muchacho trabaja, es honesto, nunca ha infringido la Ley, no se mete con nadie…” para los hombres eres buena
persona, pero eres tan malo y perverso delante de Dios, porque quien mide tu bondad, no la mide bajo los ojos,
normas y leyes de los hombres, sino bajo las leyes y mandamientos de Dios; quien mide tu bondad es la palabra
de Dios. Entonces, si miramos a Dios y sus leyes, nos podemos dar cuenta que somos tan malos, perversos y
pecadores, aunque delante de los hombres seamos buenos padres, buenos hijos, buenos ciudadanos, buenos
profesionales, etc.; pero delante de Dios somos tan viles, tan malos y tan pecadores simplemente porque
infringimos la Ley de Dios. A los inversos se les llama pecadores porque viven desobedeciendo la palabra de Dios.
Toda persona que infringe las leyes humanas, que desobedece las leyes de los hombres ¿qué se merece? Castigo
y ¿el que las obedece? Tiene recompensa. La naturaleza se rige bajo leyes y los hombres se rigen bajo leyes; así
también el Reino de los cielos se rige bajo leyes. Las Leyes están hechas para obedecerlas no para infringirlas
porque obedeciéndolas agradamos a nuestro Dios, pero infringirlas trae castigo, condena. Pregunto: ¿Estás
cumpliendo u obedeciendo las leyes de Dios?, sé honesto por primera vez en tu vida, sé honesto contigo mismo y
delante de Dios ¿estás obedeciendo o desobedeciendo las leyes de Dios? ¿Cuál es tu condición? Estás
obedeciendo o estás desobedeciendo los mandatos de Dios? Si desobedeces ¿qué esperas? ¿Recompensa o
castigo? ¿Por qué hay tanta gente que llora y sufre? ¿Por qué hay tanta gente a la que le va mal? Porque viven
infringiendo la ley de Dios. ¿Cómo podemos esperar que todo nos vaya bien si vivimos desobedeciendo las leyes
de Dios? Y cuando nos dan una mala noticia o nos sucede algo malo, le culpamos a Dios cuando Él no es culpable
de las consecuencias que sufrimos por nuestra desobediencia. Pero, solamente son consecuencias aquí en la
tierra, porque la consecuencia que viene después de morir en pecado desobedeciendo las leyes de Dios es mucho
peor, es eterna, es para siempre. Veamos algunas leyes y algunos mandamientos en la Escritura. Tan solo algunos
para ver si nosotros vivimos correctamente obedeciendo la palabra de Dios. Dentro de los diez mandamientos
que el Señor nos ha dado en su Palabra, tenemos:
a. Honra a tu padre y a tu madre.
Éxodo 20:12. Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios,
te da.
Honrar es obedecer, amar, enaltecer, dar honor. Sin temor a equivocarme puedo decir que todos en algún
momento hemos desobedecido a nuestros padres y le hemos faltado el respeto; y esto no le agrada a Dios, a
Dios no le agrada que desobedezcamos este mandamiento, Él quiere que honremos a nuestros padres, que los
respetemos, los obedezcamos; ¡cuántos de nosotros hemos hecho llorar y sufrir a nuestros padres! aunque
nunca le hayas dicho una mala palabra; pero cuántas veces te has ido en contra de tu padre, cuántas veces has
engañados a tus padres para hacer otras cosas, les has mentido, y mentir a tus padres es deshonrarlos. Estoy
seguro que aquí en este mandamiento hemos fallado todos.
Con todas estas expresiones se le conoce al infierno. Y como vemos no es un lugar donde tú irías a celebrar con
tus amigos, no es un lugar donde tú vas a encontrar música mundana y vas a bailar y emborracharte. La biblia dice
que es un lugar de tormento, en donde el fuego nunca se apaga, como un lago de fuego que arde eternamente,
fuego y gusanos, lugar de tormento. ¿Cuántos de ustedes por un problema que han tenido no han podido dormir
en la noche siendo atormentados por pensamientos?, ¿cuántos de ustedes han tenido problemas?, ¿cuántos
mujeres se han enterado que su marido les está traicionando, y al ver que no llega a casa a pesar de ser ya de
madrugada, se desespera y no puede dormir porque es atormentada por pensamientos? ¿Usted ha pasado por
eso, lo ha vivido? La biblia dice que al infierno se le conoce como lugar de tormento, y el tormento será de día y
de noche, ¿Qué clase de tormento? Pensamientos, palabras que te recuerdan que te predicaron de Jesús, que te
predicaron la verdad, que te hablaron el evangelio, y tú pensarás “¿por qué no escuché, porque no obedecí?”
Serás atormentado porque es un lugar de tormento, y si tú has vivido atormentado durante algunas noches, eso
no se compara en nada a ese lugar de tormento. También se le conoce como las tinieblas de afuera, como horno
de fuego, como lugar de lloro y crujir de dientes, como el castigo del fuego eterno. Con todas estas expresiones la
biblia lo revela. Entonces, podemos darnos cuenta que el castigo eterno es una horrenda realidad.
La Biblia asigna al castigo de los pecadores una duración eterna, en el infierno. Se trata de un fuego que no se
puede apagar, de un gusano que no muere (Mateo 3.12; marcos 9.48). En Apocalipsis se afirma que el tormento
se prolonga «por los siglos de los siglos» (14.11; 20.10).
Toda desobediencia tiene su castigo y toda obediencia tiene su recompensa. La obediencia y desobediencia a Dios
tienen que ver con las leyes y mandamientos de nuestro Dios. Los que desobedecen tienen como castigo la
eternidad en el infierno y los que obedecen tienen su recompensa en el cielo eternamente.
Si te voy a enseñar acerca de las Buenas Nuevas del Reino de los Cielos, tengo que enseñarte acerca de la
existencia del infierno para que tú puedas entender cuáles son las buenas noticias que Dios ha traído para
nosotros a través de Jesucristo.
Nosotros vamos a morir una sola vez y después esto viene el juicio, en donde se dicta el castigo para los que
desobedecemos ¿Cuál es el castigo? El infierno. La biblia nos dice que hay un Dios que estableció leyes, y si las
hemos infringido merecemos castigo, luego de un juicio. ¿Cuándo será el juicio? el juicio será después de tu
muerte, dice la Biblia que todos los hombres vamos a ser llevados a juicio, y en este juicio se va a determinar si
somos culpables o inocentes. Imagínate que mueres y pasas a juicio delante de Dios para saber si vas al
infierno o si vas al cielo. El Dios justo va a poner toda tu vida delante de ti para ver las veces que has infringido
sus leyes, basta con una vez que la hayas infringido para que seas culpable. Si eres encontrado inocente
entrarás al cielo, pero si eres encontrado culpable entrarás al infierno por la eternidad. El juicio viene después
de la muerte. Mi pregunta es ¿sabes cuándo vas a morir? Si hay algo que nosotros no sabemos es cuándo será
el día de nuestra muerte, y la muerte es algo que tú no puedes evitar; puedes evitar traer hijos al mundo,
puedes evitar aceptar un trabajo, pero lo que no puedes evitar es la muerte. Todos vamos a morir, pero no
sabemos cuándo, nadie lo sabe. Puedes viajar o salir de paseo sin pensar que algo malo te va ocurrir y puedas
morir; pero en realidad nadie sabe lo que puede suceder. Por ello, debes estar preparado(a) para presentarte
delante de Dios en el día del juicio. Ese día no habrá nada que te pueda justificar, y, según como te
encuentren, culpable o inocente, vas a ser sentenciado según la ley de Dios.
Dios es el juez y Él no te va a juzgar según las leyes de los hombres, sino conforme a sus leyes; no conforme a
la moral de los hombres, porque según la moral de los hombres tú puedes ser una persona muy buena. Por
ejemplo, a mí me han dicho muchas veces, antes de ser cristiano, que soy un buen hijo, un buen hombre, muy
trabajador, muy respetuoso, etc. Tú puedes ser muy bondadoso, muy buena gente delante de los hombres,
pero delante de Dios no eres inocente sino que eres culpable. No es bajo la moral de los hombres, como el
hombre cree, sino como Dios lo ve en el Reino de los Cielos. Si has dicho una mentira, para Dios eres un
mentiroso; si has robado, para Dios eres un ladrón; si has bebido licor, para Dios eres un borracho; si estás
enemistado con tu prójimo, eres un homicida; si has codiciado a una mujer en tu corazón, eres un adúltero; si
has desobedecido a tus padres, para Dios eres un hijo que ha deshonrado a sus padre; por lo tanto delante de
Dios eres hallado culpable y tu castigo es el infierno.
Santiago 2:10-11.
10
porque cualquiera que guarde toda la Ley, pero ofenda en un punto, se hace culpable de todos,
11
pues el que dijo: «No cometerás adulterio», también ha dicho: «No matarás». Ahora bien, si no cometes
adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la Ley.
Tan solo que ofendas a Dios en un punto, ya te haces culpable de infringir todas las leyes, aunque no lo hayas
hecho pues el que dijo no cometerás adulterio, el que dijo no robarás, no mentirás, no codiciarás la casa de tu
semejante, también ha dicho no matarás; el mismo que dio las leyes la dio una y la dio todas. Todos vamos a
morir y vamos a ser llevados delante de Dios para el juicio. Todo juicio es para dictar sentencia, para ver si te
encuentran culpable o inocente; el juicio de Dios llega después de nuestra muerte. ¿Cuándo vas a morir? Nadie lo
sabe. Por esa razón debemos estar preparados todos para ese juicio final. ¿Cuándo vas a morir? ¿Estás preparado
para el juicio final? ¿Cómo te vas a presentar delante de Dios en el juicio? Todo aquel que ha desobedecido la ley,
los mandamientos de Dios, será hallado culpable y su lugar de condena es el infierno. Cada persona va a tener
que rendirle cuentas a su Creador de cada palabra, de cada acción, de cada pensamiento, de toda su vida.
¿Cuántas tinieblas hay en Dios y en cielo? Ni una. Dios no va a permitir tinieblas, maldad, pecado en el cielo. Dios
no va a dejar pasar nada oscuro en el cielo, todos tienen que ser santos y puros porque Él es tres veces Santo.
Dios es tan santo, justo y bueno que no va a dejar pasar a nadie que no esté completamente santo. La justicia dice
que aquel que viola la ley merece castigo, y el lugar de castigo es el infierno. Pero Dios nos da la solución para no
ir al infierno; Dios no solamente te dice cuál es tu lugar de condena bajo la Ley y el juicio si eres encontrado
culpable, sino que te dice que hay una buena noticia del Reino de los Cielos para los hombres, y la buena noticia
es que pueden escapar de ese lugar de tormento.
El infierno es conocido como la muerte segunda y eterna. Dios envió a su Hijo al mundo para que vivamos a
través de Él, a través de Él podemos tener vida para siempre y escapar de la condenación eterna; Dios envió a su
Hijo en propiciación por nuestros pecados. La palabra propiciación significa apartar la ira mediante un acto justo.
La ira de Dios está sobre todos los pecadores, el juicio de Dios está sobre todos nosotros, y el castigo es merecido
para todos nosotros; pero mediante un acto justo y santo fuimos apartados de la ira de Dios, y ese acto justo y
santo estuvo en Jesús, fue Él quien cargó toda la ira de Dios, Él pagó el precio, Él pagó el castigo que nos
merecemos por nuestros pecados, Él se puso como propiciación por nuestros pecados para recibir la ira de Dios
sobre su vida. Él cargó la muerte, la maldad de todos nosotros, a pesar de no haber cometido pecado alguno. Por
eso, es que a través de Él podemos justificarnos, no es a través de nuestras buenas obras, no es a través de
nuestra bondad, es a través de Jesús. Propiciación también significa apartar la ira mediante una satisfacción de la
justicia que se ha violado, la propiciación es una de las obras que nuestro Señor hizo en la cruz cuando murió por
los pecados de la humanidad. Prácticamente quitar la ira de Dios sobre el pecador que recibe a Jesús como su
salvador; recibir a Jesús como nuestro salvador y libertador es prácticamente quitar toda la ira de Dios que está
sobre nosotros. Al aceptar a Jesús somos bañados por su sangre, el Padre mira la sangre del justo que te ha
limpiado, que te ha purificado, que te justificado. Entonces, cuando tú mueres y te presentas ante Dios, Jesús no
permite que vayas a juicio porque no hay nada que a ti te pueda condenar para ir al infierno, porque tus pecados
han sido lavados por la sangre de Jesucristo. Eso es prepararse para la muerte, para el día en que vayas a juicio,
prepararte es que la sangre de Jesús te bañe y seas libre de la ira de Dios. El acto de propiciación que realizó
Jesucristo quitó el obstáculo que se interponía por el carácter ofendido de Dios. Dios se ha sentido ofendido por
nuestro pecado, pero el acto de propiciación de Jesucristo hizo que nos reconciliáramos con Dios. Cuando
Jesucristo estuvo colgado en la cruz soportó todo el peso de la ira de Dios contra los pecados de la humanidad.
Ahora Dios no tiene más ira que derramar sobre los hombres que han recibido a Jesús como su salvador, su
justicia ha quedado satisfecha por cuanto Jesús hizo el pago por la condena de nuestros pecados. ¿Qué quiere
decir que Cristo pagó el precio de tu condena? Él la pagó con su sangre, Él la pagó con su vida, Él la pagó con su
sacrificio, Él pagó la condena, Él pagó el castigo que tú merecías; eso es propiciación. “LA PROPICIACION QUE
HIZO JESUCRISTO QUITÓ TODA LA IRA DE DIOS SOBRE LA HUMANIDAD”.
La ira de Dios es también una realidad. Solo en el Antiguo Testamento se menciona 585 veces aproximadamente
acerca de la ira de Dios sobre los pecadores. En el nuevo testamento se hace un énfasis en la propiciación de
Jesucristo que remueve de la humanidad la ira de Dios sobre el pecado (Juan 3:36, Romanos 9:22, Efesios 5:2-6,
Colosenses 3:6). Entonces, la ira de Dios es real, pero también lo es la solución, y la solución es la muerte
propiciatoria de Jesús en la cruz el calvario.
Romanos 3:23-26.
23
por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios,
24
y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
25
a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de
haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26
con miras a manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe
de Jesús.
No hay ni uno sobre la tierra que no haya pecado, todos son pecadores y están destituidos de la gloria de Dios;
pero somos justificados gratuitamente por el sacrificio de Jesucristo.
Todos somos pecadores. ¿Qué puedes hacer tú para ser justificado delante de Dios? Nada, pero dice en Ro 3:24
“y son justiciados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús”. ¿Qué puedes hacer
para acceder a esa propiciación, a la sangre de Jesús? Lo único que debes hacer es arrepentirte de todos tus
pecados para poder acceder a la sangre preciosa, santa, justa de Jesucristo; solamente el arrepentimiento
genuino de toda tu maldad hace que tengas acceso a Jesús. Somos justificados gratuitamente por su gracia
mediante la redención que es en Cristo Jesús. ¿A quién puso Dios como propiciación por nuestros pecados? A
Jesucristo. Él murió para satisfacer la justicia y la rectitud de Dios, y hacernos justos y aceptables delante del
Creador.
Su sangre infinitamente eficaz fue colocada para testimonio ante el trono de Dios, de tal modo que le recuerde
al Padre para siempre que su ira ya fue derramada completamente sobre el pecado del hombre.
«Él (Cristo) mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a
los pecados, vivamos a la justicia...» (1 Pedro 2.24).
La sangre de Cristo es nuestra garantía de que Dios nunca jamás volverá a enojarse con ningún hombre que crea
en él y que lo acepte como su Señor y Salvador.
Si alguna persona pasa a la eternidad separada de Dios, eso no sucederá por causa de la ira de Dios. Será porque
el hombre rechazó el evangelio y la misericordia de Dios que ésta a su disposición por medio de Jesucristo en la
cruz.
Dios nos presenta su plan de salvación, que es su propio Hijo. Jesucristo es el único camino que Dios nos ha
dado para que el hombre sea libre del pecado y de la condenación eterna en el infierno. La Biblia dice: «Dios no
envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él» (Juan 3.17); el
propósito por el cual Dios envió a su Hijo al mundo fue para que el mundo sea salvo por Él, entonces, podemos
decir que Jesucristo es el único camino para la salvación de nuestras almas, así lo afirma la Biblia: «Y en ningún
otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos»
(Hechos 4.12). Entonces podemos afirmar con toda claridad y contundencia que la religión, las sectas, las buenas
obras, las vírgenes de yeso, los santos de yeso, la filosofía y otros caminos que el hombre escoge; ¡ NO SALVAN Y
SOLAMENTE EN CRISTO HAY SALVACIÓN Y VIDA ETERNA!
Jesucristo mismo dijo:
- «De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna» (Juan 6.47).
- «Yo soy la puerta: el que por mí entre será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos» (Juan 10.9).
- «25…Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que
vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?» (Juan 11.25, 26).
- «…Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14.6).
Estos textos confirman que Cristo es el único camino para la libertad y la salvación de nuestras almas.
Es por eso que decimos que solamente «…la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado» (1 Juan
1.7).
En esto consiste el evangelio de Jesucristo que es una sustitución, el justo murió por los injustos, cristo fue hecho
pecado por nosotros para llevarnos a Dios, es la sustitución penal. Cristo fue clavado en la Cruz, Dios Padre
derramó toda su ira que nosotros merecemos, toda la ira de Dios, él la derramó sobre su hijo, Cristo hecho
pecado, nuestro pecado, clavado en la cruz, sufrió la ira de Dios cuando estaba clavado en la cruz, murió y
después de tres días resucitó demostrando al mundo que Él canceló la deuda, porque si la paga del pecado es la
muerte Él venció la muerte, Él pagó el precio por todo el pecado. Y ahora ofrece la salvación al pecador, el que ha
violado la ley, el que ha enojado a Dios, el que ha ofendido a Dios con sus pecados, disfrutándolos, tragándolos
como agua. Cristo murió por nosotros y ahora nosotros podemos llegar delante de nuestro Creador y decir
perdóname en el nombre de tu hijo, acéptame porque Cristo pagó por mí.
Dios manda a todos los hombres en todo lugar a arrepentirse de sus pecados y poner su fe en Jesucristo, ¿por
qué? Porque no tiene que ver con los que usted es, o con lo que usted a hecho, usted es malo ha hecho lo malo,
más malo no puede ser y cuando usted reconoce eso y su situación delante de un Dios santo, usted no quiere el
pecado, usted dice ya no, eso es lo que me está condenando y usted corre a Dios, la ley es guía para llevarlo a
Cruz para decir Padre perdóname Cristo pagó mi deuda, perdóname por Él, por lo que Él ha hecho, sálvame y
usted ya no está siguiendo así mismo, ni al pecado ya está aferrado a Cristo siguiéndolo a Él, así es como se llama
uno cristiano.
Quisiéramos hacerte una pregunta, y quizás la pregunta más importante para ti. La pregunta es: ¿ERES SALVO?
No te estamos preguntando si eres miembro de una iglesia o si eres simpatizante fiel de una iglesia o religión
alguna, ¡no!, ni cuán bueno eres o cuántas obras de caridad hayas realizado en toda tu vida, sino; ¿ERES SALVO?
Nadie puede ir al cielo, ni tener vida eterna sin antes haber sido salvado por nuestro Señor Jesucristo.
Sin temor a equivocarnos creemos que en estos momentos tu respuesta es un contundente NO. Si es así o en
caso contrario no lo es, hay algo que necesitas saber de todas maneras, y se trata de los pasos que debes seguir
para ser salvo a través de Jesucristo. Muchos no saben qué pasos seguir, y quizás tú seas una de esas personas. A
continuación te brindamos toda la información de lo que debes conocer y hacer para que puedas obtener la
salvación para tu alma y así escapar de la condenación eterna.
«30.…Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31Ellos dijeron: - Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo
tú y tu casa» (Hechos 16.30, 31).
Esa fue la pregunta que le hizo el carcelero a Pablo y a Silas (Siervos de Dios), y ellos le respondieron CREE EN
EL SEÑOR JESUCRISTO Y SERÁS SALVO TÚ Y TU CASA. Pablo y Silas después de haberle dicho esto, le predicaron
la Palabra del Señor al carcelero y a todos los que estaban en su casa, y éstos creyeron y en esa misma hora
fueron todos bautizados (Hechos 16.32-34).
Hechos 10:42-43.
42
Y nos mandó que predicáramos al pueblo y testificáramos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y
muertos.
43
De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él crean recibirán perdón de pecados por su
nombre.
El apóstol Pedro le estaba predicando el evangelio de Dios a un gentil llamado Cornelio. Pedro estaba en la casa
de Cornelio predicándole a él y a todos los que se habían reunido. Pedro les dijo: “ Todos los que creen en Jesús
recibirán perdón de pecados por su nombre”.
Para recibir perdón de pecados tienes que creer. Si no crees no hay perdón de pecados. Tienes que creer en Jesús,
creer en Jesús es creer en el evangelio, o sea en las buenas nuevas.
Jesús les dijo a sus discípulos vayan y an uncien las buenas nuevas del reino de Dios y eso fue lo que Pedro
estaba haciendo en la casa de Cornelio.
Lucas 24:44-47.
44
Luego les dijo:
– Estas son las palabras que os hablé estando aún con vosotros: que era necesario que se
cumpliera todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.
45
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras;
46
y les dijo:
– Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos al tercer
día;
47
y que se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones,
comenzando desde Jerusalén.
Para que haya perdón de pecados se tiene que estar arrepentido. Sin arrepentimiento no hay perdón de
pecados. Si no hay perdón de pecados no hay salvación.
Hechos 2:37-38.
37
Al oír esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:
– Hermanos, ¿qué haremos?
38
Pedro les dijo:
– Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los
pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Hechos 3:19. Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que
vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo.
Mateo 3:7-8.
7
Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: «¡Generación
de víboras!, ¿quién os enseñó a huir de la ira venidera?
8
Producid, pues, frutos dignos de arrepentimiento,
Lucas 3:7-14.
7
Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él:
– ¡Generación de víboras!, ¿quién os enseñó a huir de la ira venidera?
8
Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos:
“Tenemos a Abraham por padre”, porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de
estas piedras.
9
Además, el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se
corta y se echa al fuego.
10
La gente le preguntaba, diciendo:
– Entonces, ¿qué haremos?
11
Respondiendo, les decía:
– El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.
12
Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron:
– Maestro, ¿qué haremos?
13
Él les dijo:
– No exijáis más de lo que os está ordenado.
14
También le preguntaron unos soldados, diciendo:
– Y nosotros, ¿qué haremos?
Les dijo:
– No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.
c. CONFESAR CON TU BOCA QUE JESÚS ES EL SEÑOR Y EL SALVADOR.
Si crees en Jesucristo, según lo expuesto anteriormente, entonces lo que crees tienes que confesarlo con
tu boca delante Dios. Así lo dice la Biblia en:
«9Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los
muertos, serás salvo.
10
porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación…
13
ya que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo.»
Este texto nos enseña que serás salvo:
Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor; y
Si crees en tu corazón que Dios lo levantó entre los muertos.
Esto nos da a entender que si creemos y no confesamos con nuestra boca no somos salvos; o si
confesamos con nuestra boca y no creemos tampoco seremos salvos. Entonces para ser salvos tenemos
que creer en Jesucristo y confesar con nuestra boca lo que creemos acerca de Él. El mismo texto bíblico
nos aclara también el por qué debemos hacer las dos cosas que nos enseña: Porque con el corazón se
cree para justicia, pero ¡CON LA BOCA SE CONFIESA PARA SALVACIÓN!
Si has hecho esta oración de corazón proclámate salvo por fe, porque Jesucristo dijo que lo serías.
Nuestra confianza no está en lo que uno siente después de la oración, sino en las promesas de Dios a
través de su Palabra. Si en su Palabra Él dice que serías salvo, pues créelo, lo eres.
Hechos 2:41-47.
41
Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil
personas.
42
Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del
pan y en las oraciones.
43
Sobrevino temor a toda persona, y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
44
Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas:
45
vendían sus propiedades y sus bienes y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.
46
Perseveraban unánimes cada día en el Templo, y partiendo el pan en las casas comían juntos con
alegría y sencillez de corazón,
47
alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que
habían de ser salvos.
Vemos entonces, que aquellas personas que habían creído en Jesús, permanecían juntos, y eso es lo
que debemos hacer nosotros, estar juntos, unidos con los demás hermanos, con aquellas personas que
también son creyentes. Las Escrituras nos dicen también que las personas que habían creído
perseveraban unánimes cada día en el templo. Lo que debemos hacer es congregarnos en el templo a
todos los servicios de la iglesia, para aprender las Escrituras, servir, ayunar, orar, ofrendar, y alabar a
Dios. Los primeros creyentes también se reunían en las casas, debemos participar en las reuniones de
las casas (las llamamos BASES) para tener comunión unos con otros, compartir alimentos, aprender las
Escrituras, orar unos por otros, ofrendar, alabar, etc.
En conclusión lo que debe hacer el nuevo creyente, tomando como ejemplo a los primeros
Participa de las
cristianos, es: Congregarse en el templo y participar de las reuniones en las casas (nosotros llamamos a
reuniones en las
estas
casas para que... reuniones Bases). Sé fiel participante de estas dos disciplinas espirituales para que de esta forma
PALABRAS FINALES
Esperamos que todas estas lecciones te hayan servido para saber lo que Dios ha hecho por ti y
también lo que Él espera de ti, y lo que Él espera es que tomes una decisión positiva en relación a todo
...tengas comunión
con tus demás
hermanoslo en revelado.
la fe. «Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea
salvo por Él» (Juan 3.17). Dios no envió a su Hijo para juzgar, condenar o señalar al hombre por ser
pecador. No vino a decirle al hombre, tú por haber matado mereces ir al infierno o tú por ser una
prostituta estás condenada al infierno porque para ti no hay perdón, ¡NO!; Dios envió a su Hijo para que
todos sin excepción alguna podamos ser salvos por Él. Recuerda que Él vino por los pecadores, no por
los que se creen justos y si tú crees que Dios no te puede perdonar o que no necesitas de Cristo,
entonces te estás considerando una persona justa y no pecadora.
En este libro han sido reveladas las verdades de Dios, no para condenar al lector, sino para que
conozca la verdad y pueda decidir voluntariamente lo que más le conviene a su alma. Si aceptamos su
verdad o la rechazamos eso depende de cada persona. Jesús dijo: «y conoceréis la verdad y la verdad os
hará libres» (Juan 8.32). Y en este libro se ha escrito la verdad, porque la verdad es Cristo y Él es el
único que te puede liberar de la esclavitud del pecado y de la condenación eterna. Nadie puede ser libre
si no conoce la verdad, y para conocer la verdad hay que enseñarla; con ese motivo se ha escrito este
libro, para que conozcas la verdad.
Finalizamos con las Palabras que Jesús dijo y esto también va para ti:
«47Al que oye mis Palabras y no las guarda, yo no lo juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo,
sino a salvar al mundo. 48El que me rechaza y no recibe mis Palabras, tiene quien lo juzgue; la
Palabra que he hablado, ella lo juzgará en el día final» (Juan 12:47, 48).
Si obedeces a las Palabras de Cristo escritas en este libro, bienaventurado eres, y si no lo haces, el Señor
tampoco te juzga o condena por no hacerlo. Porque Él no vino para eso sino para salvar al mundo.
Jesucristo dice, el que me rechaza y no obedece mis Palabras, ya tiene quien lo juzgue en el juicio final;
y esa es mi Palabra que ha sido revelada en estas lecciones. No hay excusas para no aceptar la salvación
y la vida eterna a través de nuestro Señor Jesucristo.