Oración de Guerra Espiritual
Oración de Guerra Espiritual
Padre Celestial, me postro en alabanza y adoración delante de ti. I P. 5:6. Me cubro con la
sangre del Señor Jesucristo como mi protección. Ef. 1:7. Me rindo totalmente y sin reserves en
toda área de mi vida de oración. I Ts. 5:17. Me dirijo solamente al único y verdadero Dios
viviente y rechazo cualquier participación de Satanás en mi oración. Ef. 4:27.
Satanás, te ordeno en el nombre del Señor Jesucristo que te vayas de mi presencia con todos
tus demonios. Pongo la sangre de Jesucristo como barrera entre tí y yo. He. 9:12.
Padre celestial, te adoro y te alabo. Sal. 113. Reconozco que Tú eres merecedor de recibir toda
gloria, honra y alabanza. I Cr. 16:25. Renuevo mi fidelidad a Ti y oro que el bendito Santo
Espíritu me guía en este tiempo de oración. Ro. 8:26. Te doy gracias, Padre Celestial, porque
enviaste al Señor Jesucristo a morir por mí. Ef. 1:4-7.
Te doy gracias porque el Señor Jesucristo vino como mi representante y que a través de El me
has perdonado totalmente. Col. 2:13-14. Me has adoptado en Tu familia. Ro. 8:23. Has
asumido toda responsabilidad por mí; me has dado vida eterna. Jn. 3:16. Me has dado la
perfecta justicia del Señor Jesucristo y ahora estoy justificado. Ro. 5:9. Te doy gracias porque
en El me has perfeccionado, y Tú te has ofrecido a ser mi ayuda y fortaleza diaria. Col. 2:10
Padre Celestial, abre mis ojos para que pueda ver tu grandeza y tu provisión total. Ef. 1:18. Te
doy gracias, porque la victoria que el Señor Jesucristo ganó en la Cruz y en Su resurrección me
ha sido dada, y estoy sentado en lugares celestiales en Cristo Jesús. Ef. 2:6. Tomo mi lugar con
El en los lugares celestiales y reconozco por fe que todos los espíritus inmundos, y el mismo
Satanás, esta bajo mis pies. Confieso, por tanto, que Satanás y sus espíritus inmundos están
sujetos a mí en el Nombre del Señor Jesucristo. Lc. 10:17 Te doy gracias por la armadura con la
cual Tú me has provisto. Me pongo el cinto de la verdad, la coraza de justicia, las sandalias de
paz y el yelmo de salvación. Levanto el escudo de la fe en contra de todos los dardos de fuego
del enemigo, y tomo en mi mano la Espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Decido usar
la Palabra en contra de todas las fuerzas del maligno en mi vida. Me pongo esta Armadura y
vivo orando en todo tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu. Ef.
6:11-18.
Te doy gracias, Padre Celestial, que el Señor Jesucristo ha despojado a todos los principados y
a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Col. 2:15. Rechazo
toda insinuación, acusación y tentación de Satanás. 2 Co. 10:5. Confieso que la Palabra de Dios
es verdadera y decido vivir hoy a la luz de la Palabra de Dios. Decido, Padre Celestial, vivir en
obediencia a Ti y en comunión contigo. 2 Jn. 6.
Abre mis ojos y muéstrame las áreas de mi vida que no te agradan. Sal. 26:2. Camino en toda
área de mi vida como hijo tuyo que soy y me dejo guiar por el Espíritu Santo. Jn. 16:13-15.
Por fe y en obediencia a Ti me despojo del viejo hombre que está viciado conforme a los
deseos engañosos. Hago mía la victoria de la resurrección que me permite vivir una vida sin
pecado. Ro. 6:11-18 Por lo tanto, hoy desecho todo egoísmo y me visto de Su nueva naturaleza
de amor. Desecho todo temor y me visto de Su naturaleza de poder. Desecho toda debilidad y
me visto de Su naturaleza de fuerza. Desecho toda lujuria y me visto de Su naturaleza de
justicia, santidad y honestidad. Ro. 6. Confió en ti para que me enseñes como practicar todo
esto en mi vida diaria.
Me paro en la victoria del Señor Jesús, por la cual todos los principados y todas las potestades
fueron sujetos a El. Col. 2:15. Tomo mi lugar en Cristo y reclamo Su victoria sobre todos los
enemigos de mi alma. Lc. 10:19. Bendito Espíritu Santo, oro que Tú me llenes. Ef. 5:18. Ven a
mi vida, derriba todo ídolo y echa fuera todo enemigo. I Jn. 4:4
1. Reconocer las raíces en nuestra familia paterna y materna Hacer una lista de pecados,
hábitos, fracasos, tendencias, o enfermedades. Las ponemos delante del Señor y pedimos
perdón para que sea limpia nuestra línea generacional por la sangre de Cristo. Dios soltará su
poder para liberar nuestro árbol generacional de iniquidades generacionales.
Romanos 2:1: “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre quienquiera que seas tú que juzgas;
pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo, porque tú que juzgas haces lo mismo.
(Nuestro juicio contra otros puede iniciar una iniquidad generacional) Debemos liberarlos de
sus transgresiones y escoger caminar en perdón. Decidimos cancelar la deuda que nos deben,
perdonamos. Perdonar como Cristo perdono.
3. Pídale a Dios que perdone los pecados específicos de sus ancestros que aún viven I Juan 1:9:
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad.”
Gálatas 6:7: “No os engañéis: Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre
sembrare, eso también segará.”
Proverbios 28:13: “El que encubre sus pecados no prosperará, más el que los confiesa y se
aparta, alcanzará misericordia.”. Si no confesamos nuestros pecados y pedimos perdón, el
enemigo tiene un derecho legal sobre nuestras vidas, tiene autoridad en áreas determinadas y
su único objetivo es matar, hurtar y destruir.
Salmo 32:5: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: confesaré mis
transgresiones a Jehová y tú perdonaste la maldad de mi pecado.”
Salmo 119:37: “Apártame de querer ningún otro plan sino el tuyo, Reaviva el afecto de mi
corazón hacia ti.” (Biblia al Día).
Salmo 24:10: Cuando le obedecemos, toda senda por donde nos guía tiene la fragancia de su
amorosa bondad. (Biblia Al Día).
Filipenses 2:13: Porque Dios está en ustedes ayudándolos a desear obedecerlo y a poner en
práctica esos deseos de hacer su voluntad. (Biblia Al Día).
7. Recuerde que Jesús se hizo maldición por nosotros para que a través de su muerte en la cruz
del Calvario podamos ser libres de toda maldición Usted no tiene porque llevar culpa ni
avergonzarse. Jesús pago el precio y ninguna condenación hay para los que están en Cristo.
Romanos 8:2: “…ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan
conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”
Gálatas 3:13-14: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición..”
Tito 2:14: “Jesucristo…quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda
iniquidad…”
8. Reconocer que Dios tiene toda autoridad y esta ha sido delegada a Jesucristo, dándonos el
poder para ser libres de iniquidades familiares de todas las obras del enemigo Mateo 28:18:
“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. Hechos 10:38: “Dios ungió con el Espíritu
Santo y con poder a Jesús de Nazaret”.
9. Use la autoridad en el nombre de Cristo Jesús Aplique el nombre de Jesús a las iniquidades
de su familia.
Filipenses 2:9-11: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es
sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en
los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre.”
10. Declare el poder de la sangre de Cristo Jesús compro nuestra libertad por toda iniquidad
familiar mediante el derramamiento de sangre. Haga de esto su confesión continúa.
Efesios 1:7: “Tan sobreabundante es su amor que, con la sangre de su Hijo, borró nuestros
pecados y nos salvó.” (Biblia Al Día).
I Pedro 1:18-19: “Dios pago un rescate; pero no lo pagó con simple oro o plata, sino con la
preciosa sangre de Cristo, el Santo e Inmaculado Cordero que tenía escogido desde antes de la
creación del mundo…”
11. Declare que todas las maldiciones generacionales de su familia han sido rotas Utilizando la
lista de sus iniquidades familiares, nombre cada una y declare palabras llenas de fe para
proclamar la victoria sobre cada una de ellas.
Deuteronomio 30:19: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os
he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge, pues, la vida, para
que vivas tú y tus descendencia.”
Y pedirle a Dios que ordene nuestros pasos con Su palabra para que ninguna iniquidad se
enseñoree de nosotros. Salmo 119:133.
Jesús nos enseñó que podemos tener sólo 24 horas de protección por la oración a la vez. Cada
día hemos de comenzar de nuevo y pedir misericordia a Dios. Esto se basa en las enseñanzas
sobre Jesús en Mateo 6:9-13, 34 y la enseñanza de Pablo en Efesios 6:10-18. Jesús también nos
dijo que tenemos que atar al hombre fuerte antes de dañarlo. (Mateo 12:29). Guerra
espiritual, ya que toda oración será en vano si albergamos resentimiento en nuestros
corazones (Mateo 5:23-24).
1. Comienza por alabar y adorar a Dios Padre, Jesús Hijo y Dios Espíritu Santo.
3. Censura y contén todas las fuerzas demoníacas, en la medida en que te atañe a ti, tu vida y
tu ministerio durante las próximas 24 horas. Esto significa en tu salud, familia, trabajo, hijos, y
cualquier cosa en la cual estés implicado, en nombre de Jesús.
4. Presenta todos tus enemigos al Señor, y uno a uno, pide a Dios que destruya la labor del
diablo que ellos puedan hacer contra ti durante las próximas 24 horas, indistintamente si viven
a tu lado o lejos. Pide a Dios que destruya la labor del demonio de los que puedas estar
desprevenido, en el nombre de Jesús.
5. En Nombre de Jesús, rompe todas las maldiciones que la gente pueda estar hablando en
contra de ti durante las próximas 24 horas. Incluye cualquier maldición que digas tú, ya sea por
ignorancia o desconocimiento.
6. Pide a Dios, en Nombre de Jesús, que te envíe los Ángeles cuidadores que El te ha asignado,
para que te guíen, te protejan y te ayuden en tu camino, y puedas ser bendecido y obtengas
todas las cosas que Dios tiene para ti.
7. Ora por ti, Arrepiéntete de los pecados de tu vida y pide a Dios que te indique que es lo que
hay que limpiar en
Tu vida. Pide a Dios que estés bien y que te mantenga ungido durante las próximas 24 horas.
8. Ora por la gente de tu lista de oración. Así presentas sus necesidades al Señor e intercedes
por ellos.
9. Acaba alabando y adorando al Señor. Da las gracias a El porque todas las cosas por las que
has rezado estánsucediendo y estas en el camino de la victoria.
Deja que el Espíritu Santo aumente y enriquezca tu vida de oración. Si no has sido colmado con
el Espíritu Santo, pide a Jesús que te colme con Su Espíritu Santo para que tengas mas fuerza
en tu oración. Esto es una oración matinal, pero ha de haber una oración continua durante
todo el día a mediada que tus requerimientos florezcan y el Espíritu Santo despierte cosas en
tu mente. Si haces algo y piensas que desagrada al Señor, arrepiéntete en ese mismo instante.
(No hay que olvidarse que antes de hacer está oración debemos de perdonar a todos de todo
corazón y limpiarnos de todo pecado con la sangre de Jesucristo).
En el nombre de Jesucristo de Nazaret, oro contra el espíritu gobernador y todos los guías
espirituales. Vengo cubierto por la sangre del Señor Jesucristo, en el nombre de Jesús. Les
paralizo y los amordazo, prohibiéndoles que influencien o fortalezcan (brujos/brujas, etc) en el
nombre de Jesús en este instante.
Estamos destruyendo sus obras: los espíritus de odio, amargura y homicidio, espíritus de
envidia y celos, espíritus de brujería y hechicería y todos sus co-espíritus, sus obras, sus
poderes, sus influencias están destruidas en el nombre de Jesús.
Los paralizo a todos en este momento. Ustedes ya no podrán usar más esta alma contra la
iglesia (o la persona específica) en el nombre de Jesús.
Vengo contra el espíritu de ceguera, atando los espíritus de esclavitud y tristeza, miedo y odio.
Te suplico, Señor, que les abras los ojos de modo que puedan ver la gloria de Jesús, que les
abras sus corazones para puedan escuchar tu voz. Rompe las cadenas en sus vidas y dales la
libertad en sus almas, para que sean libres para arrepentirse.
Muéstrales toda obra maligna que han cometido y, Señor Jesús, dales la convicción en sus
corazones para el arrepentimiento. Rescata estas almas de las tinieblas, salva estas almas para
honra y gloria de tu santo nombre.
Satanás, te amordazo en nombre de Jesús, atando todas tus interferencias. No interferirás más
con estas almas y ellos tendrán su propio libre albedrío para decidir su arrepentimiento. Ellos
lo harán sin interferencia tuya.
Señor Jesús, asimismo oro para que envíes tus ángeles guerreros que guerreen contra estas
actividades demoniacas, y que envíes a los espíritus ministradores a sus almas. Amén.
Después de quitar todos los objetos de falsa adoración del hogar/departamento, ora en voz
alta y en cada habitación si es necesario.
Reconocemos que Tú eres Señor de los cielos y de la tierra. En Tu poder y amor soberano; Tú
nos has dado todas las cosas para gozar de ellas. Gracias por este lugar que tenemos para vivir.
Reclamamos este hogar para nuestra familia como un lugar de seguridad espiritual y de
protección de todos los ataques del enemigo. Como hijos de Dios sentados con Cristo en los
lugares celestiales, le ordenamos a todo espíritu maligno, que reclame territorio en la
estructura o muebles de este lugar basándose en las actividades de los previos ocupantes, que
se marchen y que jamás vuelvan. Renunciamos a todas las maldiciones y hechizos utilizados en
contra de este lugar. Te pedimos. Padre celestial, que coloques ángeles guardianes alrededor
de esta casa (apartamento, condominio, habitación, etc.) para que la guarden de los intentos
del enemigo para entrar y perturbar tus propósitos. Te damos gracias. Señor, por hacer esto, y
oramos en el nombre del Señor Jesucristo.
Amado Padre Celestial, en el nombre del Señor Jesucristo vengo a ti, otra vez en oración. Te
doy la gloria a ti porque toda mi victoria y la habilidad para caminar delante de ti en una forma
que te agrade han sido provistas por tu gracia. Deseo hacer mía la victoria que tú has provisto
sobre mi enemigo, el sistema del mundo. Reconozco su poderosa atracción sobre mi
naturaleza caída y pecadora. Veo que el engaño y el poder de Satanás en el mundo es fuerte.
Seque no puedo vencer al mundo a través de mis propios esfuerzos. Por eso quiero participar
de la victoria que tú has provisto. Gracias porque en Su humanidad, el Señor Jesucristo venció
al mundo por mí. Gracias porque Él enfrentó todas sus tentaciones por mí y las venció. Gracias
porque Jesucristo murió y derramó Su sangre para poder lograr Su victoria completa sobre el
mundo y su gobernante. Gracias porque la sangre del Salvador me limpia de las veces que he
fallado en vencer al mundo. Entro a formar parte de la victoria de mi Señor y la enfrento a la
atracción que el mundo ejerce sobre mí.
También abro mi corazón a la victoria plena del Espíritu Santo sobre el mundo. Confío en que
El pondrá deseos dentro de mí ser que están por encima del mundo. Confío en Él para hacer
que la atracción que el mundo ejerce sobre mí sea borrada. No quiero amar las cosas de Dios
con una parte de mí y las cosas del mundo con la otra. Te pido que el Espíritu Santo pueda unir
mi corazón para temer tu nombre. Que puede ser una persona íntegra para amarte y servirte
con toda mi voluntad, mi mente, mis emociones, mi cuerpo, y mi espíritu. Gracias por proveer
mi victoria. Me apropio de ella ahora en el nombre del Señor Jesucristo. Amén.
RENUNCIA Y AFIRMACIÓN
Como hijo de Dios comprado por la sangre de Señor Jesucristo, repudio y renuncio aquí y
ahora a todos los pecados de mis antepasados. Como uno que ha sido librado del poder de las
tinieblas y trasladado al Reino del amado Hijo de Dios, deshago toda obra demoníaca que haya
pasado a mí a través de mis antepasados. Como uno que ha sido crucificado con Jesucristo y
resucitado para caminar en una vida nueva, elimino cualquier maldición que haya sido puesto
sobre mí. Anuncio a Satanás y a todas sus fuerzas que Jesucristo llegó a ser maldición por mí
cuando colgaba de la cruz. Como uno que ha sido crucificado y resucitado con Cristo y que
ahora está sentado con Él en los lugares celestiales, renuncio a todas y a cualquier forma en
que Satanás pueda reclamar su posesión sobre mí. Me declaro ser eterna y totalmente
vendido y entregado al Señor Jesucristo. Hago todo esto en el nombre y en la autoridad del
Señor Jesucristo. (Romanos 6:4; Gálatas 2:20; 3:13; Efesios 1:7; 2:5-6; Colosenses. 1:13)
Oración de auto-liberación
La Palabra demuestra claramente que no somos culpables de los pecados de nuestros padres;
pero podríamos pagar las consecuencias. Es cierto que en Cristo somos nuevas criaturas, pero
nuevas criaturas espirituales, tenemos un nuevo propósito, una nueva identidad, un nuevo
comienzo, si es que determinamos estar unidos a Él; pero, la carne puede estar infestada de
maldiciones, enfermedades, vicios y todo tipo de inmundicia.
Romanos 7:25
Con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
Pablo describe la realidad de nuestra lucha constante con la carne en Romanos 7. Él dice: "Veo
otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente" (v. 23). El pecado en
nuestra naturaleza humana lucha contra nuestro deseo de obedecer. Todo cristiano libra esa
lucha hasta el último día de su vida. Su aspecto humano lucha contra la nueva criatura que se
deleita en la ley de Dios. Lo que nos da esperanza es que, cuanto más luchemos, con oración y
nuestra fuerza de voluntad, tanto más victoriosos seremos. Así que dé gracias al Señor por
continuar su obra para librarlo y darle cada día la victoria sobre el pecado, sobre las
maldiciones y sobre todo tipo de inmundicia.
a los hijos por la iniquidad de sus antepasados. ¡Oh Dios grande y fuerte, tu *nombre es el
Señor Todopoderoso!
7 Por vuestras iniquidades, dice el Señor, y por las iniquidades de vuestros padres juntamente,
los cuales quemaron incienso sobre los montes y me afrentaron sobre los collados; por tanto,
yo echaré en su propio seno la medida de sus acciones de antaño».
30 Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice el Señor.
Convertíos, y volveos de todas vuestras iniquidades; y no os será la iniquidad causa de ruina.
Job 21:17-19
17 »¡Cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada y viene sobre ellos su quebranto, y
Dios en su ira les reparte dolores!18 Son como la paja delante del viento, como el tamo que
arrebata el torbellino 19 ¡Dios guarda para los hijos de ellos su violencia! ¡Él le dará su
merecido, para que aprenda!
Pasos.
15 ¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!
16 Yo, Señor, soy tu siervo; soy siervo tuyo, tu hijo fiel; ¡tú has roto mis cadenas! 17 Te
ofreceré un sacrificio de gratitud e invocaré, Señor, tu nombre.
Isaías 42:12-13 (Nueva Versión Internacional) 12 Den gloria al Señor y proclamen su alabanza
en las costas lejanas.
13 El Señor marchará como guerrero; como hombre de guerra despertará su celo. Con gritos y
alaridos se lanzará al combate, y *triunfará sobre sus enemigos.
Confesión de FÉ.
Tu eres el Cristo, el Mesías que vino a deshacer toda obra del diablo, toda obra de maldad.
Diste tu vida en la cruz por mis pecados y resucitaste de entre los muertos.
Te confieso que he andado por malos caminos, he sido rebelde, he sido desobediente, he
tenido malos pensamientos y malas intenciones y he hablado cosas perversas. Me arrepiento
de todo lo malo que he hecho, pido perdón y me vuelvo a tí Santo de Israel. Lávame, limpia mi
conciencia con tu Sangre. Creo que tu Sangre me limpia ahora de toda maldad, de todo
pecado. Saca, destruye, arranca de mí todo lo que impida que TÚ bendigas y gobiernes mi vida.
Quiero ser guiado, dominado solo por Tí Padre Santo Altísimo. Te pido que te quedes conmigo,
en mi corazón y seas dueño y Señor de mi vida. Recibo ahora a Cristo Jesús en mí corazón, lo
invoco, lo llamo para que venga y haga morada en mí.
Señor Jesús: Te confieso como mi único y verdadero Dios. Apártame para servirte, amarte,
obedecerte. Dedico y consagro a Tí mi vida. Gracias por redimirme, por limpiarme, por
justificarme y santificarme, muchas gracias. TE AMO PADRE SANTO. Amén.
Tomar toda la armadura de Dios (Efesios 6:10-18)
Me fortalezco con el gran poder del Señor Jesucristo. Me pongo toda la armadura de Dios y
hago frente a todas las artimañas del diablo, y cuando llegue el día malo, permaneceré firme
resistiendo hasta que acabe la batalla. Me ciño con el cinturón de la verdad, y me protejo con
la coraza de justicia, y calzo mis pies con el ánimo de proclamar el Evangelio de la Paz. Ahora
tomo el escudo de la FÉ con que voy a apagar todos los dardos de fuego del maligno. Tomo el
casco de salvación y la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios. Como guerrero oro todos
los días y me mantengo alerta y perseverante en oración de los unos por los otros.
4. La Batalla.
Padre celestial, Rey del Universo, que eres misericordioso y escuchas la oración de tus hijos
que creen en Ti, en Tu poder y en Tu Gloria. Te ruego pongas atención a esta súplica que tu
siervo te pide con humildad por medio de Tu hijo Jesús. Padre Altísimo Omnipotente clamo
por medio del Sacrificio de Tu hijo amado Jesús que deshagas y arranques el yugo hereditario
de la pobreza que llevamos y que no permite que podamos disfrutar de esa vida abundante
que fue la promesa de Cristo Jesús.
Padre tu eres el JIREH, Tu eres El proveedor, el Gran Sustentador. Ábrenos la ventana de los
cielos, y derrama sobre nosotros Tu bendición hasta que sobreabunde. Reprende también al
devorador, para que no destruya el fruto de la tierra, ni de la vid, ni del campo, ni de nuestro
trabajo, o por nuestro esfuerzo, ni que destruya cualquier recurso necesario para lo que
hemos sido llamados a hacer. Que podamos cumplir la voluntad tuya sin impedimentos físicos
ni espirituales.
Padre te pido que envíes a tus ángeles guerreros para librar esta batalla a favor nuestro y
obren muy eficazmente contra todo obstáculo, traba dificultades, bloqueos e impedimentos
de cualquier índole que nos impide recibir todas las bendiciones de abundancia y prosperidad
material y espiritual.
Padre confieso que yo y mis antepasados hemos pecado contra ti desde los días de nuestros
padres pues nos apartamos de tus leyes, y no la guardamos. Y hemos dejado de lado al único
Dios grande y verdadero.
Todos sin excepción hemos sido malos, rebeldes, desobedientes e incrédulos. Te pido perdón
en nombre mío y de mis ancestros por poner el dinero o los bienes en el lugar de Dios, por
confiar en ellos y por cualquier apego desordenado al dinero y a los bienes materiales.
Te pido perdón en nombre mío y de mis ancestros por todas las promesas hechas a Ti que no
fueron cumplidas. Te pido perdón en nombre mío y de mis ancestros por usar
inadecuadamente los recursos que nos brindaste y por deudas contraídas que no fueron
pagadas. Te pido perdón en nombre mío y de mis ancestros por no ser generosos, por envidiar,
robar, codiciar bienes ajenos y por la usura; también por no haber ayudado al pobre, al
huérfano, a la viuda. Te pido perdón en nombre mío y de mis ancestros por haber afirmado,
testificado, depuesto o certificado, declarado o jurado en falso o por haber declarado
categóricamente sobre un hecho cuya certeza no nos constaba y por haber quebrantado una
fe jurada. Padre Santo perdónanos todo nuestro perjurio. Te pido perdón en nombre mío y de
mis ancestros por haber ofrendado a dioses falsos o a sus servidores, o por cualquier
participación directa o indirecta en actividades ocultistas.
Te pido perdón en nombre mío y de mis ancestros por la pereza, desgano, descuido,
desprolijidad, pasividad, desidia e irresponsabilidad.
Resisto ahora a todos ellos y los echo fuera de mi vida y nunca más tendrán poder sobre mí.
Te pido perdón en nombre mío y de mis ancestros por toda la iniquidad y las rebeliones
conocidas y las que se mantuvieron ocultas que ocasionaron miseria, pobreza y escasez
espiritual y financiera en nuestra línea ancestral. Te pido perdón en nombre mío y de mis
ancestros por todo SECRETO DE FAMILIA mantenido hasta hoy oculto, que sigue devengando
maldiciones sobre mí y mi línea sanguínea.
Te pido perdón en nombre mío y de mis ancestros por todo pecado de inmundicia e
inmoralidad sexual, perversiones, abusos sexuales, divorcios. Te pido perdón en nombre mío y
de mis ancestros por todo pecado de adulterios, fornicaciones, abortos, homosexualidad,
mamas solteras, papas solteros, uniones libres que se han practicado a lo largo de mis
generaciones y aún en mi generación.
Te pido perdón en nombre mío y de mis ancestros por todo pecado de suicidio, asesinato,
pleitos, odios, divisiones, traiciones, escándalos, violencia, falta de perdón, irrespeto, ofensas y
deshonras a papá y/o mamá que hayan sucedido en mi línea sanguínea y aún en mi
generación.
Te pido perdón en nombre mío y de mis ancestros por todo VICIO que se ha practicado a lo
largo de mis generaciones y aun en mi generación. Te pido perdón en nombre mío y de mis
ancestros por todo pecado de MAL CARÁCTER, IRA, EGOÍSMO, SOBERBIA, DESAMOR, que se
ha practicado a lo largo de mis generaciones y aún en mi generación. Te pido perdón en
nombre mío y de mis ancestros por todo pecado de odio a los judíos que haya habido en mi
línea sanguínea y aún en mi generación.
Te pido perdón por poner primero el dinero o los bienes en vez de buscar primeramente el
reino
de Dios y su justicia. Y ahora, en unión con Cristo Jesús mi Señor, ejerzo autoridad y quebranto,
deshago y destruyo todas las maldiciones que nos han alcanzado debido a todos estos pecados
y declaro que nunca más tendrán poder, derecho, ni influencia en mi vida,
Yo, en nombre mío y de mi familia perdono a cualquier persona que también ocasiono dolor y
heridas en mi linea sanguínea, en nuestra familia trayendo escasez y pobreza. Perdono en
nombre mío y de mis antepasados a todas las personas que nos robaron, nos llevaron a la
ruina y nos engañaron, los perdono y los bendigo. También Padre Santo suplico y clamo a tí
que puedan perdonarme todos aquéllos a los que he hecho algún daño, todos aquellos que se
sintieron traicionados, engañados o estafados por mí, todos aquéllos a los que les he
producido dolor. Pon en cada uno de ellos paz y un espíritu perdonador para conmigo y
ayúdame a reconciliarme de alguna manera con ellos y a olvidar toda amargura, odio,
enemistad del pasado. Confío plenamente en ti y se que lo harás.
Padre mío, mi Dios, mi Señor!! Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en
misericordia y verdad; gracias por guardar tu misericordia sobre nuestra generación y perdona
toda nuestra INIQUIDAD, PECADO Y REBELIÓN en este día, (Éxodo 34: 6b-7a) perdónanos
Señor, y destruye esa iniquidad, borra nuestras rebeliones, y perdona nuestros pecados, los
confesados y aun los ocultos y no confesados por desconocimiento.
Renuncio y echo fuera de mi vida los efectos de toda experiencia negativa, todo trauma que
haya dejado la pobreza, ruina y escasez.
14. Quebranto, deshago y destruyo la maldición de DOBLE ÁNIMO, que me hace ser
inconstante e irresponsable en mis caminos.
15. Quebranto, deshago y destruyo toda maldición que haya venido a causa de los pleitos,
chismes, murmuraciones, enemistades, divisiones, alejamientos entre padres e hijos; entre
hermanos; entre parientes. Sujeto ahora y desalojo a estos inmundos de mi linea sanguínea y
de mi posteridad, en el nombre de Jesús y ahora vuelven el amor, la paz y la armonía a mi
hogar para siempre.
Padre Santo: ahora te confieso y pido perdón por mis actitudes pecaminosas, cosas que guardo
en mi mente y mi corazón y me han mantenido cautivo en la pobreza. Pido perdón por todo en
nombre mío y de mis antepasados, clamo a ti por liberación renunciando a todos ellos:
Renuncio y resisto a todo espíritu de falta de gratitud a Dios y alabanza por los dones y
bendiciones que hemos recibido.
Renuncio y resisto a todo espíritu de despilfarro de dinero o de otros bienes y a las secuelas
negativas que haya heredado.
Renuncio y resisto a todo espíritu que me encadena a alguna adicción, afectando mi vida
personal, familiar y trabajo.
Renuncio y resisto a todo espíritu de rebeldía y contienda que me impide tener una buena
relación con mi jefe, con toda autoridad, o con algún compañero/a de trabajo.
Renuncio y resisto a todo espíritu que impide a Dios bendecirme con prosperidad y ha entrado
a mi vida o a la vida de mi familia, afectando y bloqueando todo mi trabajo, mis ideas y mi
producción.
Ahora sujeto, inactivo y echo fuera de mi vida a todos estos inmundos y nunca más tendrán
derecho, poder, ni influencia sobre mí, porque obedezco a Dios y me someto a El
completamente, así que el enemigo huye de mí y
1) ADICCIONES A LOS JUEGOS DE AZAR. Renuncia a juegos de azar (si este es tu caso) ( si este
problema es de tu esposo/a , tu puedes tomar su lugar y orar en nombre de él o ella)
Renuncio y resisto a pasar mucho tiempo pensando en el juego, como experiencias pasadas o
formas de conseguir más dinero con que jugar.
Renuncio y resisto a la necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero para
sentir excitación.
Renuncio y resisto a haber tenido muchos intentos en vano por jugar menos o dejar de jugar.
Renuncio y resisto a sentirme inquieto o irritable al tratar de jugar menos o dejar de jugar.
Renuncio y resisto a apostar mayores cantidades de dinero para intentar recuperar las
pérdidas previas.
Renuncio y resisto a PERDER mi matrimonio, mis hijos, mi familia a causa del juego.
Renuncio y resisto a la necesidad de pedir dinero prestado para sobrevivir debido a las
pérdidas ocasionadas por el juego.
Nro 2. ADICCIONES-VICIOS: Renuncia a los vicios como alcohol, droga, tabaco, medicamentos,
etc ( si este es tu caso) ( si este problema es de tu esposo/a , tu puedes tomar su lugar y orar
en nombre de el o ella)
Renuncio y resisto a pasar mucho tiempo pensando en el vicio, o formas de conseguir más
dinero para sostenerlo.
Renuncio y resisto y me desligo ahora espíritu, alma y cuerpo de toda amistad impía que me
lleva a fortalecer el/ los vicio/ s. Estos lazos de amistades quedan destruidos y deshechos en el
nombre de Jesús.
Renuncio y resisto a haber tenido muchos intentos en vano para dejar el vicio.
Renuncio y resisto a cometer delitos para conseguir dinero para los vicios.
Renuncio y resisto a perder mi matrimonio, mis hijos, mi familia a causa del vicio.
Renuncio y resisto a la necesidad de pedir dinero prestado para sobrevivir debido a las
pérdidas ocasionadas por el vicio.
(Si este problema es de tu esposo/a, tu puedes tomar su lugar y orar en nombre de él o ella)
Renuncio y resisto a pasar mucho tiempo pensando en formas de conseguir más dinero.
Renuncio y resisto a tomar riesgos innecesarios con mi dinero, y a hacer planes descabellados
que me lleven a perderlo.
Renuncio y resisto a sentirme irritable, inquieto cuando no tengo el dinero que quiero.
Renuncio y resisto a tomar decisiones alocadas y rápidas para intentar recuperar las pérdidas
de dinero.
Renuncio y resisto a mentir para conseguir dinero o a tomarlo cuando sepa bien que no lo
podré devolver. Renuncio y resisto a compras inútiles, caras y compulsivas.
Renuncio y resisto a perder mi buen crédito. Dios me ayuda a restablecer mi buen crédito.
Renuncio y resisto a la necesidad de pedir dinero prestado para sobrevivir debido a las
pérdidas ocasionadas por el mal manejo del dinero.
Ahora sujeto, inactivo y echo fuera de mi vida a todos estos inmundos y nunca más tendrán
derecho, poder, ni influencia sobre mí, porque obedezco a Dios y me someto a El
completamente, así que el enemigo huye de mí y de mi familia, en el poderoso nombre de
Jesús.
En el nombre de Jesús echo fuera de nuestro árbol generacional toda inestabilidad producida
por la escasez. En el nombre de Jesucristo clamamos ser liberados de todo cautiverio de
pobreza, carencia,
y escasez que venga de lo oculto, bajo cualquier forma practicada por miembros de nuestras
familias en el pasado o en el presente, que afecten a miembros vivos de nuestras familias en
cualquier forma negativa, enfermedad o malestar físico o emocional, incapacidad, adicción de
cualquier tipo, tormento espiritual o de confusión.
Tu Palabra nos dice: “En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las
tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella”. Juan 1:4-5
Ato, sujeto e inactivo en el nombre de Jesús a todo espíritu de pobreza y carencia que hay en
mi vida, en mi familia y en toda mi línea ancestral. Lo arranco desde la raíz y lo expulso y lo
envío cautivo a la presencia de Cristo Jesús. Me desato a mí mismo/a y a mi familia de toda
maldición de pobreza y carencia. Todo espíritu de pobreza que se ha empotrado en mi línea
sanguínea, en mí, mi familia y que ha impedido alcanzar la prosperidad que Dios tiene para mí
y mi familia sea sujetado, inactivado y expulsado. Se disipa ahora de mi línea sanguínea en el
Nombre de Jesús!
Toda maldición que se encuentra alojada en nuestro interior, que entró como agua en las
entrañas, como aceite en los huesos ahora se seca.
Se seca esa agua, se seca ese aceite de maldición. La maldición ya no nos cubre como vestido,
ahora nos vestimos con vestiduras reales, como hijos del Altísimo.
Salmo 109: 18. Toda tela-araña que nos mantenía cautivos, enredados, se rompió, quedo
destruida y somos libres. Todo huevo de áspid que se estaba incubando en nuestro interior
ahora se rompió, se quebró, se destruyó y desaparece para siempre. Isaías 59:4
Declaro en el nombre de Jesús que mi familia y yo somos libres de todo cautiverio, de toda
atadura de miseria y pobreza y que todo lo yo ofrende florecerá y que habrá favor y una gracia
de Dios sobrenatural y todo lo que comparta con otros se multiplicará.
Declaro en el nombre de Jesús que yo y mi familia somos libres de todos los BLOQUEOS que
impiden que las bendiciones de Dios lleguen a mí, mi familia y nuestras futuras generaciones.
Declaro en el nombre de Jesús roto y desecho para siempre todo ciclo de deudas, de fracasos
financieros, bancarrotas, abusos, pérdidas y robos que hemos tenido en el pasado, y que de
ahora en adelante todo cambiará y el dinero nos será multiplicado. Hay restitución en Dios y el
enemigo nos devolverá siete veces más de lo que nos robó ahora mismo. Declaramos que la
riqueza de los impíos pasa a nuestras manos. (Prov 13:22)
Tenemos victoria sobre la escasez! Somos libres de esta maldición en el nombre de Jesús.
Nos declaramos en Victoria pues Cristo ya derrotó a Satanás y despojo a los principados y a las
potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Nos rescató del
dominio de Satanás y nos libró de la potestad de las tinieblas. Pertenecemos al reino de Dios.
Gracias Padre porque el sacrifico de tu Hijo por nosotros nos hizo libres de toda maldición y de
todo yugo hereditario. Padre Celestial por medio de tu Hijo Jesús te pedimos, como familia,
que llenes todos los espacios vacíos que hay en nuestra alma y que nos bendigas
abundantemente con tus dones, tu gracia, tu favor y tu misericordia.
Invoco ahora con todas las fuerzas de mi ser al Espíritu Santo de Dios, queremos que vengas y
quedes morando con y entre nosotros para siempre. Desaloja ahora toda escasez, ruina,
pobreza, necesidad, desocupación, desalójalas de mí y de mi familia, de las futuras
generaciones, te clamamos golpeando las puertas de los cielos.
Que donde hubo miseria, escasez y pobreza pongas prosperidad, donde hubo pereza pongas
diligencia.
Donde hubo codicia, interés, ambición, tacañería y avaricia pongas generosidad, altruismo,
desinterés, caridad, y benevolencia.
Donde hubo malgasto de dinero pongas ahorro, previsión, humildad, sabiduría, sobriedad,
templanza y dominio propio.
Padre regálanos el don de la generosidad para que podamos darte lo que te pertenece.
Padre tu Palabra dice: Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin
de que teniendo siempre en todas las cosas suficientes, abundéis para toda buena obra.
Padre gracias porque nos dejas vivir en total paz; ni terror, ni espanto, ni opresión nunca se
acercan a nosotros.
Padre Celestial envíanos un rocío de bendiciones sobre nuestra familia y sobre nuestra
descendencia. Arrebatamos tu bendición y la tomamos por FÉ. Padre te pedimos por medio de
tu Hijo Jesús tu bendición para que podamos ver con claridad las capacidades personales y los
talentos que tú mismo nos has dado, que podamos prosperar la labor de nuestras manos y que
todo lo que hagamos produzca abundantes frutos. Seamos muy fértiles en nuestros trabajos y
en nuestras familias.
Padre Altísimo: sea lavada ahora nuestra mente con la preciosa Sangre de Jesús purificando
nuestra conciencia y nuestros pensamientos, desprogramando la pobreza, la fantasía, el auto-
engaño, los pensamientos negativos, los malos hábitos financieros, la avaricia, la codicia, el
amor al dinero.
Que la preciosa sangre de Jesús ordene y restablezca nuestros pensamientos a la medida que
nos permita tener la capacidad de ser vencedores, prósperos e íntegros todos los días de
nuestra vida. Sin duda, emprenderemos cosas grandes y prevaleceremos!!
POR FÉ, todo nuestro entendimiento es renovado totalmente ahora, mediante la preciosa
sangre de Jesús. Padre por medio de tu hijo Jesús te pedimos ahora que renueves la alianza de
bendición conmigo, mi familia y las futuras generaciones y que todas las bendiciones que están
retenidas nos lleguen ya mismas sin dificultad aquí a la Tierra.
Padre por medio de tu hijo Jesús te pedimos que toda tu bendición nos acompañe siempre
para que podamos construir TU voluntad aquí en la Tierra. Bendito sea el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares
celestiales en Cristo.
Gracias Padre por tu misericordia, gracias por tu bondad, gracias por tus bienes celestiales y
por todas tus bendiciones que nos acompañan.
Gracias por todos los beneficios que nos has brindado a través de todas nuestras generaciones.
Gracias porque TU estas entre los que nos ayudan y tienen abundante misericordia con
nosotros.
Judas 1:24-25
24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su
gloria con gran alegría, 25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad,
imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.
Importante: esta oración se hará el suficiente tiempo, hasta que usted tenga paz y comiencen
a verse resultados en el plano financiero. Hay que pelearle al enemigo nuestros privilegios y
bendiciones hasta que el suelte lo que nos pertenece. Y así como dice la palabra de Dios:
Toda persona que desee liberarse puede hacer esta oración, durante la misma podría haber
malestares, nauseas, etc, etc. NO REPARE EN ESTO, persevere en oración.
El lenguaje que utilizamos para orar debe estar en CONCORDANCIA con nuestro lenguaje
cotidiano.
y homosexualismo
y aberraciones sexuales.
El pecado de origen sexual es el pecado con el cual tenemos que tener mucho cuidado, y del
cual tenemos que ser libres a como de lugar. Cuando más pasa el tiempo más me convenzo de
que el pecado de origen sexual es una de las peores cosas para Dios. La Biblia dice que esto es
porque cualquier otro pecado está fuera del cuerpo, o sea, fuera del templo de Dios, pero el
pecado sexual es contra el mismo cuerpo o Templo de Dios que es nuestro cuerpo. 1Corintios
6:18
Las consecuencias del pecado sexual en cualquiera de sus formas son: pobreza, enfermedad,
ruina, traición, hijos con graves problemas, y muerte espiritual sobre la persona que está en
pecado sexual y lo peor es que esto alcanzará también a la descendencia. Todas las
perversiones y aberraciones que una persona practicó pasarán también a sus hijos, porque se
le dio pleno derecho y autoridad a satanás. Es una maldición que sólo se detendrá cuando la
persona abandone su vida de pecado y restaure completamente su relación con el Señor.
Cuántos hombres o mujeres que hoy están en adulterio tendrán que ver que esa hermosa niña
que tuvieron, hoy siendo ya señorita vaya y caiga con el peor de los bandidos... y la historia se
repetirá. Es que la maldición de su propio pecado los alcanzó.
23 Pero si así no lo hacéis, entonces habréis pecado ante el Señor, y sabed que vuestro pecado
os alcanzará.
El pecado, de seguro, alcanza a la persona, y lo más doloroso en esta vida es ver a nuestros
hijos en situaciones similares o peores de las que nos tocó vivir. Pero Jesús es más poderoso
que todo pecado.
Hoy mismo, si tú lo deseas con todo tu corazón puedes salir de la situación en que estás y dejar
esa vida de miseria que llevas a causa del pecado. Él es fiel y no miente. ÉL puede librarte si lo
deseas con todo tu corazón.
1 A ti, Señor, elevo mi clamor desde las profundidades del abismo. 2 Escucha, Señor, mi voz.
Estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. 3 Si tú, Señor, tomaras en cuenta los pecados,
¿quién, Señor, sería declarado inocente? 4 Pero en ti se halla perdón, y por eso debes ser
temido. 5 Espero al Señor, lo espero con toda el *alma; en su palabra he puesto mi esperanza.
6 Espero al Señor con toda el alma, más que los centinelas la mañana. Como esperan los
centinelas la mañana, 7 así tú, Israel, espera al Señor. Porque en él hay amor inagotable; en él
hay plena redención. 8 Él mismo redimirá a Israel de todos sus pecados.
8 El Señor dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el *camino que debes seguir; yo te daré
consejos y velaré por ti.
Salmos 6:8-10 (Nueva Versión Internacional)
8 ¡Apártense de mí, todos los malhechores, que el Señor ha escuchado mi llanto! 9 El Señor ha
escuchado mis ruegos; el Señor ha tomado en cuenta mi oración.
10 Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos; ¡su repentina vergüenza los
hará retroceder!
Como ejemplos de obreros inspirados del Espíritu Santo citaremos a José (Génesis 41:38-40);
Bezaleel (Exodo 35:30,31); Moisés (Números 11:16,17); Josué (Números 27:8-2l); Otoniel
(Jueces 3:9,10);Gedeón (Jueces 6:34); Jefté (Jueces 11:29); Sansón (Jueces 13:24,25) y Saúl (1
Samuel 10:6).
El profeta de Israel puede ser denominado un portavoz de Dios, uno que recibe mensaje de
Dios y los da a conocer al pueblo. El profeta de Dios estaba consciente del poder de Dios que
descendía sobre su vida de tiempo en tiempo, poder que le capacitaba para dar a conocer
mensajes, que no eran concebidos en su propia mente. Esto era precisamente lo que lo
distinguía de los falsos profetas (Ezequiel 13:2). La palabra profeta indica inspiración procede
de una palabra que significa “borbotar”, es decir, un testimonio al torrente de elocuencia que
a menudo salta de los labios del profeta (Juan 7:38).
(1) Las expresiones empleadas para describir la manera en la cual descendía la inspiración
sobre los profetas, nos sugieren el pensamiento de algo repentino y sobrenatural. Al referirse
al origen de su poder, los profetas dijeron que Dios derramó su espíritu, puso su Espíritu sobre
ellos, los llenó con su Espíritu, les dio su Espíritu, y les puso su Espíritu dentro de ellos. Al
describir la variedad de influencias del Espíritu Santo, los profetas dijeron que el Espíritu
estaba sobre ellos, descansaba en ellos y tomaba posesión de ellos. Al referirse a la influencia
misma que el Espíritu Santo ejercía sobre ellos, los profetas manifestaron que fueron llenos del
Espíritu Santo, impulsados por el Espíritu Santo, tomados por el Espíritu y que el Espíritu habló
por medio de ellos.
Las expresiones que se emplean para describir la inspiración y éxtasis de los profetas son
similares a aquéllas usadas para relatar el acontecimiento de ser bautizado o llenado con el
Espíritu Santo. (Cf.Hechos). Parece que mientras ocurría este último acontecimiento el Espíritu
Santo provocaba una impresión tan profunda en el espíritu humano, que la persona era
elevada a un estado de éxtasis, durante la cual daba a conocer el mensaje.
(3) Los profetas no siempre profetizaron en el estado de éxtasis. La expresión “y fue palabra de
Jehová”, implica que la revelación fue por la iluminación sobrenatural de la mente. Es así que
el mensaje divino puede ser recibido por las dos formas expuestas, es decir, en el estado de
éxtasis y por la iluminación sobrenatural de la mente.
(4) El profeta no empleaba a voluntad el don que poseía. La profecía “no fue tríada por
voluntad humana” (2 Pedro 1:21). Jeremías dijo que no sabía que el pueblo maquinaba contra
él (11:19). Los profetas nunca supusieron, ni los israelitas tampoco creyeron que el poder de
profecía era poseído por los profetas como un don constante e interrumpido que podía
emplearse a voluntad. En que el Espíritu era un agente personal y que por lo tanto la
inspiración se producía por la voluntad soberana de Dios. Los profetas podían. Sin embargo,
colocarse en situación de receptividad en lo que respecta al Espíritu (2 reyes 3:15), y en época
de crisis podían pedir la dirección de Dios.
Sin embargo, no se recalca o no se pone énfasis a este aspecto de la labor del Espíritu Santo en
el Antiguo Testamento, sugiriendo así la idea de que en el Antiguo Testamento se recalcan las
operaciones dinámicas del Espíritu Santo, mientras que en el Nuevo Testamento se pone
énfasis a su poder santificador.
El derramamiento general del Espíritu Santo, como fuente de santidad, se menciona como algo
del futuro, una de las bendiciones del prometido reino de Dios. En Israel, el Espíritu de Dios se
daba a ciertos dirigentes escogidos, y sin duda, en todo lugar donde había verdadera piedad,
ella se debía a la labor del Espíritu Santo. Pero la masa del pueblo caía generalmente en el
paganismo y la iniquidad, y aunque era visitado de tiempo en tiempo por Avivamiento,
mediante el ministerio de los profetas y reyes piadosos, se hizo evidente que la nación tenía
corrompido el corazón y que necesitaba un derramamiento general del Espíritu Santo para
hacerla volver a Dios.
Tal derramamiento del Espíritu Santo fue predicho por los profetas, quienes predijeron que el
Espíritu Santo sería derramado sobre el pueblo en una medida sin precedente. Jehová
purificaría el corazón del pueblo, pondría su Espíritu dentro de ellos y escribiría su ley en sus
corazones (Ezequiel 36:25-29: Jeremías 31:33). En esos días el Espíritu Santo sería derramado
en poder sobre toda carne (Joel 2:28), es decir, sobre toda clase y condición de hombre, sin
distinción de edad, sexo o posición. Se cumpliría entonces la oración de Moisés de que todo el
pueblo de Jehová fuera profeta (Números 11:29). Como resultado de ese derramamiento,
muchos se convertirían, porque la Palabra de Dios dice:” Y todo aquel que invocare el nombre
de Jehová, será salvo” (Joel 2:32).
El gran derramamiento del Espíritu Santo culminará o daría cima en el Mesías-Rey, sobre que
el Espíritu de Jehová descansaría en forma permanente como el Espíritu de sabiduría y
entendimiento, consejo y poder, conocimiento y temor santo. Él sería el Profeta perfecto,
quien proclamaría las buenas nuevas de liberación, sanidad, consuelo y alegría.
¿Qué relación entre esos dos grandes acontecimientos de la profecía, la venida del Ungido y el
derramamiento universal del Espíritu Santo? Juan el Bautista responde de la siguiente manera:
“Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy
digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” En otras
palabras, el Mesías es el Dador del Espíritu Santo. Eso es lo que lo señala como el Mesías o el
fundador del reino de Dios. La bendición más grande de la nueva dispensación iba a ser el
derramamiento del Espíritu Santo y sería el más elevado privilegio del Mesías impartir el
Espíritu Santo. Durante su ministerio terrenal, Cristo habló del Espíritu como de la mejor
dádiva del Padre (Lucas 11:13. El Señor Jesús invitó a los que tenían sed espiritual que vinieran
y bebieran, y les ofreció una provisión amplia del agua de vida. En su discurso de despedida,
prometió enviar el Consolador a sus discípulos.
Notemos especialmente la relación que hay entre el don y la obra de Cristo el redentor. La
dádiva del Espíritu Santo está relacionada con la partida de Cristo (Juan 16:7) y su glorificación
(Juan 7:39) que significa su muerte (Juan 12:23,24; 13:31,33; Lucas 24:49). Pablo expresa la
relación con claridad en Gálatas 3:13,14; Gálatas 4-6; Efesios 1:3, 7, 13,14.
Quizá sea este lugar apropiado para preguntar con respecto al significado de la declaración
siguiente: “Pues aún no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no había sido glorificado “
(Juan 7:39). En realidad, Juan no quiso decir que ninguno en el Antiguo Testamento había
sentido las manifestaciones del Espíritu. Todos los judíos sabían que los hechos extraordinarios
de los dirigentes de Israel y los mensajes de los profetas se debían a las operaciones del
Espíritu, que no se conocía en las distintas dispensaciones o períodos anteriores,
comprendidos en el plan de Dios. ¿Cuáles son los rasgos distintivos que caracterizan la obra del
Espíritu Santo en esta dispensación?.
(1) El Espíritu Santo no había sido dado aún como el Espíritu de Cristo crucificado y glorificado.
Esta misión del Espíritu no podía comenzar hasta que no terminara la misión del Hijo; Cristo no
podía ser manifestado en Espíritu hasta que no dejara de vivir en la carne. El podía pedir el
Espíritu para los suyos sólo después de haber tomado su lugar como Abogado en presencia de
Dios. Cuando Jesús habló no existía aún en el mundo una fuerza espiritual como la que
descendió el día de Pentecostés, y que luego abarcara toda la tierra cual ola gigantesca,
porque Jesús no había ascendido aún al lugar que ocupaba antes de su encarnación (Juan
6:62); porque aún no había subido al Padre (Juan 16:7; 20:l7). No podía haber la presencia
espiritual universal hasta que la presencia en la carne no hubiera sido retirada, y hasta que el
Hijo del hombre no hubiere sido coronado por la exaltación a la manos de Dios para este
derramamiento general, hasta que pudiera ser reclamado en sentido universal para la
humanidad, por el Cristo victorioso.
(2) En el Antiguo Testamento el Espíritu Santo no fue dado universalmente, sino que estuvo
generalmente limitado a Israel y fue impartido de acuerdo con la voluntad soberana de Dios a
ciertas personas, tales como profetas, sacerdotes, reyes y otros obreros de su reino. Pero en
esta dispensación el Espíritu Santo está disponible para todos, sin consideración de edad, sexo
o raza.
En este aspecto, notemos que en el Antiguo Testamento rara vez se menciona el Espíritu de
Dios con breve designación de “el Espíritu.” Pero en el Nuevo Testamento el breve título, “el
Espíritu”, ocurre con frecuencia, sugiriendo así que sus operaciones no son ya manifestaciones
aisladas sino que ellas se repetían a menudo.
(3) Algunos eruditos en el sentido de las Sagradas Escrituras llegan a la conclusión de que toda
vez que fue dada el Espíritu Santo en el Antiguo Testamento, ello no encerraba morada
permanente, que es uno de los rasgos distintivos del “don” indica permanencia o posesión y
que en ese sentido no hubo don del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento. Es cierto que
Juan el Bautista estuvo lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre, y esto implica una
unción permanente. Quizá este, y otros casos similares podrían ser considerados como
excepciones de la regla general. Por ejemplo, cuando Enoc y Elías fueron trasladados, fueron
excepciones a la regla del Antiguo Testamento según la cual se llegaba a la presencia de Dios
por medio de la sepultura y el Seol (el lugar de los espíritus que han partido).
El Nuevo Testamento introduce la disposición del Espíritu, cumpliendo la promesa de que Dios
derramaría su Espíritu sobre toda carne, pondría su Espíritu dentro del corazón del pueblo, y
de esta manera escribiría allí sus leyes. Se iba a hacer esto en los días del Mesías, quien seria
ungido con el Espíritu Santo. Por lo tanto leemos en el Nuevo Testamento que el Espíritu Santo
opera sobre el Señor Jesús, dentro de El y también por intermedio de El.
Las designaciones “Espíritu de Cristo” y “Espíritu de Jesucristo” indican una relación entre
Cristo y el Espíritu Santo, la cual no es compartida por sus discípulos. Por ejemplo, no
pensaríamos nunca en hablar del “Espíritu de Pablo”.
Desde el comienzo hasta el fin de su vida terrenal, el Señor Jesús estuvo íntimamente
relacionado con el Espíritu Santo. Tan estrecha es la relación que Pablo describe a Cristo como
“Espíritu Vivificante.” El significado no es que Jesús sea el Espíritu, sino que El da su Espíritu y
por medio de El ejercita su omnipresencia.
El Espíritu está mencionado con relación a las siguientes crisis y aspectos del ministerio de
Cristo.
3.1. Nacimiento.
Se describe al Espíritu Santo como el agente en la concepción milagrosa de Jesús (Mateo 1:20;
Lucas 1:35). Jesús estaba con relación al Espíritu de Dios desde el primer momento de su
existencia humana. El Espíritu Santo vino sobre María, la virtud del Altísimo le hizo sombra, y lo
santo que nació fue llamado Hijo de Dios. Para Juan el Precursor, era suficiente ser lleno del
Espíritu Santo en el seno de su madre, y por lo tanto, llevaría títulos y nombres que no podían
darse a Juan. Dios, operando por medio de su Espíritu, es el Padre del ser humano de Cristo en
el sentido de que su origen de la sustancia de la Virgen Madre fue un acto divino.
3.2. Bautismo.
Con el transcurso de los años, comenzó una nueva relación con el Espíritu Santo. Aquél que
había sido concebido por el Espíritu Santo y tenía plena conciencia de la morada de lo divino
en El, fue ungido por el Espíritu Santo. Así como en la concepción, el Espíritu Santo descendió
sobre María. Así también en el bautismo el Espíritu Santo descendió sobre su Hijo, ungiéndolo
para que fuera Profeta, Sacerdote y Rey. La primera operación santificó su humanidad; la
segunda consagró su vida oficial. Así como su concepción fue el comienzo de su existencia
humana, así también su bautismo fue el comienzo de su ministerio activo.
3.3. Ministerio.
Luego Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto (Marcos 1:12), para ser tentado por
Satanás. Allí venció las sugerencias del príncipe de este mundo, sugerencias que le hubieran
conducido a intentar la realización de su labor inspirado de un espíritu egoísta, vanaglorioso y
mundano, y a usar su poder siguiendo lineamiento natural.
Llevó a cabo su ministerio con la plena conciencia de que moraba en el poder divino. Sabía que
el Espíritu del Señor estaba sobre El para cumplir el ministerio que se había predicho del
Mesías (Lucas 4:18). Por el dedo de Dios echó fuera demonios (Lucas 11:20). (Cf. Hechos
10:38.)
El Señor Jesús dio su testimonio en el sentido de que el Padre, dentro de Él, realizaba los
milagros.
3.4. Crucifixión.
vivas ante sus ojos las inflexibles demandas de Dios y le inflamó de amor hacia el hombre y
celo hacia Dios, para ir hacia delante a pesar de los obstáculos, dolores y dificultades, y
consumar la redención del mundo. El Espíritu Santo llenó su mente de su ardor, celo y amor
constantes, que le condujeron a un completo sacrificio. El Espíritu Santo había penetrado en el
espíritu humano y lo había elevado de tal manera, que ese espíritu humano vivía en lo eterno e
invisible, y pudo capacitarlo para sufrir la cruz, menospreciando la vergüenza.
3.5. Resurrección.
El Espíritu Santo fue el agente vivificante en la resurrección de Cristo (Romanos 1:4; Romanos
8:11). Algunos días después de este acontecimiento, Cristo se apareció a sus discípulos, sopló
en ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo” (Juan 20:22). (Cf.Hechos 1:2.) estas palabras no
quieren decir que eran investidos de aquel poder que Jesús, después de su ascensión, les dijo
que esperaran. Algunos estudiosos creen que ese soplo fue sólo simbólico de lo que iba a
ocurrir cincuenta días después, es decir, para recordarles el acontecimiento de Pentecostés
que se aproximaba. Otros creen que en esa oportunidad algo definido les fue impartido a los
discípulos.
Una comparación con Génesis 2:7 indica que el soplo divino simboliza un acto creativo.
Posteriormente Cristo es descrito como el Espíritu vivificante o Dador de la vida (1 Corintios
15:45). ¿No será quizá que en esta ocasión el Señor de la vida hizo conocer a sus discípulos por
experiencia el “poder de la resurrección?” Los once discípulos iban a ser enviados al mundo
para cumplir una nueva comisión; iban a continuar la obra de Cristo. En sí, eran incapaces de
cumplir con dicha misión, de la misma manera que un cuerpo inanimado es incapaz de ejercer
las funciones de un ser vivo. Por lo tanto, el acto simboliza el dar la vida. Así como Dios alentó
soplo de vida en la vieja humanidad, también Cristo alentó soplo vivificante en la nueva
humanidad.
Si aceptamos la idea de que algo definido fue impartido en esta ocasión, debemos recordar,
sin embargo, que no fue la persona del Consolador sino la inspiración de su vida la que fue
comunicada. El obispo Wescott distingue de la manera siguiente el “Don de la Pascua” del
“Don de Pentecostés”: “El primero responde al poder de la resurrección, el segundo, al de la
ascensión.” En otras palabras, el uno constituye la gracia de la vivificación, el otro, de la
dotación o revestimiento.
3.6. Ascensión.
En lo que respecta al proceso de impartir el Espíritu a Cristo, podemos notar tres grados: (1)
Desde el momento de la concepción de Cristo, el Espíritu de Dios fue el Espíritu de Cristo, el
poder vivificante y santificador por el cual el Señor Jesús entró en esta vida como el Hijo de
hombre y vivió hasta el fin. (2) Con el correr de los años, comenzó una nueva relación con el
Espíritu. El Espíritu de Dios se transformó en el Espíritu de Cristo en el sentido de que
descansaba en El para la realización de su ministerio. (3) Después de su ascensión, el Espíritu
se transformó en el Espíritu de Cristo en el sentido de ser impartido a otros.
El Espíritu vino a habitar en Cristo no sólo para sus propias necesidades, sino para que El
pudiera impartirlo a todos los creyentes. (Cf. Juan 1:33, y note especialmente la palabra
“reposa.”) Después de la ascensión, el Señor Jesús hizo uso de la gran prerrogativa que le fue
dada como Mesías: el derramamiento del Espíritu sobre otros (Hechos 2:33).(Cf.Apocalipsis
5:6) De esta manera, el Señor Jesús da la bendición que El mismo ha recibido y gozado y nos
hace copartícipes con El. Es así que no sólo leemos del don, sino también de la “comunión” del
Espíritu Santo, es decir., de la participación en común de los privilegios y bendiciones
relacionadas con el recibimiento del Espíritu de Dios. No es sólo comunión de los creyentes
entre sí, sino también con Cristo. Los discípulos reciben la misma unción que El recibió. Es cual
el buen óleo sobre la cabeza de Aarón, que luego desciende sobre la barba y que baja hasta el
borde de sus vestiduras. Todos los miembros del cuerpo de Cristo, como reino de sacerdotes,
participan de la unción del Espíritu Santo que desciende desde Cristo, cabeza de ese cuerpo, y
nuestro gran Sumo Sacerdote que ha ascendido al cielo.
3 El que guarda su boca guarda su vida, pero el que mucho abre sus labios acaba en desastre.
Que es maldecir? Es decir MAL, hablar mal de alguien o de nosotros mismos. En este sentido
tenemos que tener muchísimo cuidado con lo que decimos de nuestros hijos o de nuestros
cónyuges, ya que ellos son el "primer blanco" de nuestras maldiciones. Es en el hogar donde se
originan las más grandes bendiciones o maldiciones que pesan sobre la vida de una persona. Es
en el hogar donde se originan los grandes traumas, las sicosis, hijos deprimidos, locos, a causa
de padres que no conocen la Palabra de Dios y por ende, nunca supieron llevar su familia por
el camino que Dios estableció para la familia. Entonces una vez más, como dice la Palabra:
PERECEMOS A CAUSA DE NUESTRO DESCONOCIMIENTO DE LA PALABRA.
31 Jacob le respondió: —La verdad es que me entró mucho miedo, porque pensé que podrías
quitarme a tus hijas por la fuerza. 32 Pero si encuentras tus dioses en poder de alguno de los
que
están aquí, tal persona no quedará con vida. Pongo a nuestros parientes como testigos: busca
lo que sea tuyo, y llévatelo. Pero Jacob no sabía que Raquel se había robado los ídolos de
Labán...
Aquí sin querer, Jacob maldijo a Raquel, quien fue la que se había robado los ídolos. Como
Jacob no sabía esto, "maldijo" al ladrón y sin querer maldijo a Raquel y ésta murió no mucho
tiempo después.
Normalmente las maldiciones que proferimos son "sin darnos cuenta", cuando estamos
enojados, con ira, proferimos insultos, ofensas, amarguras, odio, dolor...pero no nos estamos
dando cuenta de que esta saliendo tanta maldición de nuestra boca y eso podría afectar el
resto de nuestras vidas.
-Eres un inútil -No sé para qué naciste -No sirves para nada
-Burro tenías que ser -Como es que eres tan torpe -Nada te sale
12 »El hombre malo, el hombre depravado, es el que anda en perversidad de boca; 13 que
guiña los ojos, que habla con los pies, que hace señas con los dedos. 14 Perversidades hay en
su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo; siembra las discordias. 15 Por tanto, su
calamidad vendrá de repente; súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.
Mire, satanás literalmente TOMA, todas y cada una de nuestras palabras y asigna demonios
para que las lleven a cabo. La maldición comenzara a trabajar en la vida de su hijo MUY
LENTAMENTE, pero irá de seguro hacia el destino que usted mismo le impuso...
Y por qué ocurre esto de esta manera? Porque Dios puso autoridad y poder en lo que
hablamos. Dios nos hizo semejantes a Él, y Él lo hizo todo con el poder creativo de la palabra y
nosotros como seres espirituales también tenemos poder y autoridad con la palabra, YA SEA
PARA BIEN O PARA MAL. No lo olvide: somos SEMEJANTES A Dios.
Mire aquí:
2 Como gorrión que vaga o golondrina en vuelo, así la maldición nunca viene sin causa.
21 La muerte y la vida están en poder de la lengua; el que la ama, comerá de sus frutos.
Con el mismo principio los brujos y hechiceros hacen sus conjuros (oraciones), ellos manejan
muy bien las maldiciones, manejan muy bien el poder de la palabra y muchos acuden a ellos
para conseguir algo a fuerzas, o para manipular situaciones. Ellos saben muy bien que están
trabajando con satanás. Y realmente es una lástima que el mismo CRISTIANO no conoce el
poder de las palabras y entonces queda totalmente vulnerable a los ataques de hechicería o
brujería, pues no sabe defenderse, no sabe atacar!!
6 ella le dijo a su hijo Jacob: —Según acabo de escuchar, tu padre le ha pedido a tu hermano
Esaú 7 que cace un animal y se lo traiga para hacerle un guiso como a él le gusta. También le
ha prometido que antes de morirse lo va a bendecir, poniendo al Señor como testigo. 8 Ahora
bien, hijo mío, escúchame bien, y haz lo que te mando. 9 Vé al rebaño y tráeme de allí dos de
los mejores cabritos, para que yo le prepare a tu padre un guiso como a él le gusta. 10 Tú se lo
llevarás para que se lo coma, y así él te dará su bendición antes de morirse. 11 Pero Jacob le
dijo a su madre:—Hay un problema: mi hermano Esaú es muy velludo, y yo soy lampiño. 12 Si
mi padre me toca, se dará cuenta de que quiero engañarlo, y esto hará que me maldiga en vez
de bendecirme.
13 —Hijo mío, ¡que esa maldición caiga sobre mí! —le contestó su madre—.Tan sólo haz lo
que te pido, y ve a buscarme esos cabritos.
En este caso fue una automaldición consciente. Muchas veces decimos que algo venga sobre
nosotros en vez de nuestros hijos, pero no debe ser así. Dios puede librarnos de toda situación
difícil sin que nosotros lleguemos a la automaldición.
Rebeca pagó las consecuencias de esta auto-maldición y sufrió la lejanía de sus hijos hasta
morir. Toda palabra que hablemos en negativo se volverán una realidad en nuestras vidas.
Debemos ser muy cuidadosos con lo que hablamos de NOSOTROS MISMOS. Todo lo que
establecemos sobre nuestras vidas lo recibiremos, todo lo que decimos lo recibiremos, todo lo
que anunciamos veremos acontecer. Piense nomás y vea como usted "alcanzó" eso que
siempre pronunció sobre usted, vea como se cumplió lo que siempre usted "profetizó " sobre
usted.
Ahora entiende porque Dios estableció que hablemos con Salmos e himnos espirituales... sabe
por qué? Para salvarnos de nosotros mismos!!!
Es muy interesante que en los hogares donde abundan las palabras sucias, las groserías,
maldiciones, griterías, maledicencias, también abundan LAS ENFERMEDADES. Mire aquí las
CONDICIONES ESPIRITUALES PARA ASEGURAR NUESTRO FUTURO.
10 porque: «El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal y sus labios
no hablen engaño; 11 apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala, 12 porque los
ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del
Señor está contra aquellos que hacen el mal.»
19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y
alabando al Señor en vuestros corazones; 20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre,
en el nombre de
Por medio de la oración. Dios nos proveyó de recursos inagotables en la oración y con un
sincero arrepentimiento y cambio de actitud en nuestras vidas, hoy mismo Dios puede dejar
sin efecto toda palabra de amargura, muerte, ruina, enfermedad que hemos puesto alguna vez
sobre nosotros, los nuestros y sobre nuestro prójimo.
Oración de autoliberación.
13 En su angustia clamaron al Señor, y él los salvó de su aflicción. 14 Los sacó de las sombras
tenebrosas y rompió en pedazos sus cadenas.
15 ¡Que den gracias al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los hombres!
16 Yo, Señor, soy tu siervo; soy siervo tuyo, tu hijo fiel; ¡tú has roto mis cadenas! 17 Te
ofreceré un sacrificio de gratitud e invocaré, Señor, tu nombre.
13 El Señor marchará como guerrero; como hombre de guerra despertará su celo. Con gritos y
alaridos se lanzará al combate, y *triunfará sobre sus enemigos.
CONFESIÓN DE FÉ
ORACIÓN inicial
2 Jehova es nuestra roca, nuestro baluarte y nuestro libertador, nuestro Dios, nuestro Altísimo
y sublime Señor, nuestra roca en quien nos refugiamos; nuestro escudo y el cuerno de nuestra
salvación, nuestra altura inexpugnable. (Salmos 18:2) 35 Tú nos has dado también el escudo de
tu salvación; tu diestra nos sostiene, y tu benevolencia nos engrandece.(Salmos 18:35).
Te reconocemos como nuestro único y verdadero Señor, y venimos ante tu trono de gracia a
presentar nuestra vida, todo nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Nuestros
antepasados y nosotros hemos sido perversos, desobedientes y rebeldes, por eso suplicamos
que nos perdones toda nuestra maldad. Ahora te pedimos que nos guíes en tu verdad y
enséñanos, porque tú eres el ELOHIM de nuestra salvación; en tí esperamos todo el día.(Sal
25:5)
8 Más, ¿qué dice? Cerca de tí está la palabra, en tu boca y en tu corazón, es decir, la palabra de
FÉ que predicamos: 9 que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que
Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; 10 porque con el corazón se cree para
justicia, y con la boca se confiesa para salvación. (Romanos 10:8-10)
Confesamos a Jesús por Señor de nuestro corazón y de nuestras vidas, y creemos que el PADRE
le resucitó de entre los muertos, por lo tanto ahora somos su pueblo y ovejas de su prado. Nos
rendimos completamente a ÉL.
ETERNO DIOS: nosotros te amamos con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma.
Ayúdanos a guardar tu Palabra. Ven Padre Eterno, ven Jesús a nosotros y hagan morada en
nosotros. Gracias por la Salvación. Bendito seas DIOS PADRE, DIOS HIJO y RÚA HACODESH
(Espíritu Santo) desde el siglo y hasta el siglo. Amén.
Nos fortalecemos con el gran poder de Jesús. Nos ponemos toda la armadura de Dios y
hacemos frente a todas las artimañas del diablo, y cuando llegue el día malo, permaneceremos
firmes resistiendo hasta que acabe la batalla. Nos ceñimos con el cinturón de la verdad, y nos
protegemos con la coraza de justicia, y calzamos nuestros pies con el ánimo de proclamar el
Evangelio de la Paz. Ahora tomamos el escudo de la FÉ con que vamos a apagar todos los
dardos de fuego del maligno. Tomamos el casco de salvación y la espada del Espíritu que es la
Palabra de Dios. Como guerreros oramos todos los días y nos mantenemos alertas y
perseverantes en oración de los unos por los otros.
La Batalla
Padre Celestial, ten misericordia de mi, ten misericordia de mis antepasados. Confieso sus
pecados, iniquidades y delitos y suplico perdón en esta hora, de todo corazón. También
confieso mis iniquidades, mis delitos y pecados. He pecado contra Ti andando en oposición a
Tí, Dios de Israel, el único y verdadero Dios. He pecado y he hablado amargura, pobreza, ruina,
enfermedad, negativismo. Lo he hecho en mi hogar, lo he hecho contra mi prójimo He sido
malo y rebelde, desobediente e incrédulo. Pero ahora en arrepentimiento suplico me
perdones por toda palabra ociosa, obscena, de amargura, dolor, enfermedad, ruina, pobreza,
muerte y aún venganza que he hablado en mi hogar o en contra mi prójimo. También pido
perdón en nombre mío y de mis ancestros por toda PERVERSIDAD DE LABIOS, que se ha
practicado a lo largo de mis generaciones. Suplico humillado tu perdón, por tanta blasfemia,
groserías, amenazas, insultos, griterías, perjurios, mentiras, engaños, calumnias, maldiciones y
maldiciones a Dios, que se han practicado a lo largo de mis generaciones pasadas, y desde hoy
en más, que los dichos de mi boca y la oración de mi corazón sean gratos delante de tí oh!
Señor.
Oh! Señor conforme a todos tus actos de justicia, y misericordia aparta las maldiciones que nos
han alcanzado por la corrupción de nuestros dichos. En este momento en virtud del poder y
autoridad de la palabra: arranco, deshago, quebranto y destruyo toda maldición que llegó a
mí, y a mi descendencia a causa de toda palabra de maledicencia que he pronunciado, a causa
de toda palabra de amargura, ira, dolor, que he pronunciado en mi hogar sobre mi, sobre mi
cónyuge, sobre mis hijos.
Declaro y establezco que esas palabras ya no tienen poder, efecto ni influencia en la vida de
mis hijos, ni en la vida de mi cónyuge, ni en mi vida.
Vengo contra todo decreto de pobreza, muerte y destrucción que hayan puesto sobre mi
hogar y sobre mi familia y pronuncio que este decreto queda destruido y pronuncio VIDA
sobre nosotros, sobre mis hijos, sobre mí, sobre mi familia. No nos asaltará la muerte, la
desgracia ni la calamidad, Jehova es nuestro escudo y en El estamos confiados. Nunca
prosperará, ahora quedan totalmente inactivos y secas. La maldición dejó de ser, dejó de ser,
dejo de ser, en el poderoso nombre de Jesús . Ahora echo fuera a todos los demonios que
ministran estas maldiciones. Quedan notificados y desalojados ahora! se fueron ya, se
disiparon, se dispersaron en el poderoso nombre de Jesús.
También lo mismo pido para toda palabra de maledicencia que puse sobre mi prójimo. Declaro
y establezco que esas palabras ya no tienen poder, efecto ni influencia en la vida de mi
prójimo. Nunca prosperarán, ahora quedan totalmente inactivas y secas. La maldición dejó de
ser, dejó de ser, dejó de ser, en el poderoso nombre de Jesús. Ahora echo fuera a todos los
demonios que ministran estas maldiciones sobre mi prójimo...(nombre a las personas que
usted maldijo)
Padre, Altísimo Santo de Israel, te pedimos que nos limpies completamente con la sangre de
(JESUCRISTO). Gracias te damos porque por FÉ, hoy somos libres de toda maldición, de toda
opresión, de todo derecho de satanás sobre mi casa y sobre mí. Somos libres!
Renuncio y resisto a Satanás, la serpiente antigua y a todas sus jerarquías. Renuncio y resisto a
Diana de los Efesios, renuncio y resisto a Sheva, a Astarot, renuncio y resisto a Asmodeo, a
Beelzebu, a Baal, renuncio y resisto a Moloc, a Quemos, a Quiun. Renuncio y resisto a
Mammon. Todos ahora se van de mi vida, de mi mente, de mi cuerpo. Se van ahora con todas
sus jerarquías de demonios!. Fuera ahora, en el nombre de Jesús!
Los resisto a todos ustedes ahora y confieso que ya no les daré lugar en mi vida! Los ato y echo
fuera de mi vida y se van ahora.
Ven ahora Espíritu Santo de Dios y llena toda mi casa interior y no permitas habitar allí a
ningún inmundo. Tómame y satúrame por completo, suplico que permanezcas en mi. Suplico
que no permitas que yo te apague. Enséñame, ayúdame y sáname.
Espíritu Santo de Dios, te ruego que en este momento TU MISMO desalojes toda maldición por
palabra impuesta de mi hogar y de mi cuerpo. Ven ahora y quema toda inmundicia, y ocupa tú
ahora esos lugares donde han estado las maldiciones, también, te suplico que satures todo mi
cuerpo de tu presencia. Bendito seas Padre, Bendito seas Hijo, Bendito seas Espíritu Santo.
Gracias Padre Santo, porque te has levantado como gigante para liberarnos. Gracias por todo
lo que nos das. Bendecimos tu Santo Nombre.
Amén y amén.
El lenguaje que utilizamos para orar debe estar en CONCORDANCIA con nuestro lenguaje
cotidiano.
The document addresses the challenges of maintaining a spiritual lifestyle by highlighting the need to resist worldly temptations and desires that can lead to spiritual stagnation. It emphasizes renouncing pride, vanity, and other detrimental attitudes, advocating for a life characterized by submission to God's will, persistent prayer, and positive confessions. It warns against the negative impact of worldly influences, suggesting that a controlled, prayerful life dedicated to God's principles is necessary to resist spiritual attacks .
The document addresses liberation from spiritual bondage by recommending renunciation of various negative spiritual influences, such as the spirits of pride, vanity, and greed. It suggests breaking curses and expelling spiritual entities through the invocation of Jesus's name and blood. The practice of submitting fully to God is emphasized, alongside specific prayers to nullify curses and declare spiritual freedom. Effective liberation involves continuous prayer, resistance to evil thoughts, and maintaining a positive verbal confession .
The document notes that in the Old Testament, the Holy Spirit's operations were dynamic, focusing on transformation and guidance but not strongly emphasized. It was present but often considered a future blessing associated with the Messiah. In contrast, the New Testament highlights the Holy Spirit's sanctifying power, marking a shift to a more personal and permanent indwelling in believers, as exemplified in the life of Jesus and his followers .
The document interprets the biblical prophecy concerning the Messiah as one where the Holy Spirit plays a pivotal role in the Messiah's life and mission. It cites that the Spirit was involved from Jesus's conception, empowering his ministry, and is integral to his prophetic, priestly, and kingly roles. The document underscores a unique relationship between Jesus and the Holy Spirit, essential for fulfilling divine promises to bring about salvation and spiritual renewal .
The 'armor of God' is significant in theological terms as it represents a spiritual defense mechanism against evil forces, emphasizing virtues like truth, righteousness, and faith. It involves putting on the belt of truth, the breastplate of righteousness, and using the shield of faith, among other elements, to effectively resist the devil's schemes during spiritual warfare . This metaphor is grounded in the New Testament (Ephesians 6:10-18) and relates to spiritual warfare by providing believers with a structured way to fend off spiritual threats, emphasizing the need for preparation and persistence in prayer and alertness .
The document describes Jesus's baptism as a significant event where the Holy Spirit descends upon him, marking the beginning of his public ministry. This anointing by the Spirit symbolizes Jesus's empowerment to fulfill his roles as Prophet, Priest, and King. It signifies a new, active phase of his ministry, with the Holy Spirit continually guiding and enabling him to carry out divine works and bear spiritual authority .
The document depicts the transformation attributed to the Holy Spirit's work as an ongoing spiritual renewal that influences character and moral standing. The Holy Spirit is described as a sanctifying presence that remodels human nature, instilling virtues, and enabling a life aligned with God's will. This transformation involves active engagement with the Holy Spirit, openness to divine direction, and embracing a life of spiritual purity and resistance to sin .
The document describes faith as a crucial element in overcoming generational curses and poverty by invoking divine intervention through prayer and spiritual declarations. It emphasizes the rejection of negative spiritual influences and the invocation of God's promises to break hereditary yokes of poverty. Faith acts as a shield against spiritual attacks and is instrumental in releasing blessings and achieving deliverance from generational curses .
The document outlines faith declarations as significant in combating spiritual poverty by affirming God's promises and rejecting any spiritual bonds of poverty and lack. Through declarations, believers assert God's provision, break curses, and invoke divine abundance. Such practices are seen as essential for shifting spiritual atmospheres and enabling the fulfillment of God's promises for prosperity and well-being .
In the context of spiritual battles, the document positions prayer as a vital tool for defense and attack against spiritual enemies. It is a daily practice that strengthens the believer's resolve, stands as a weapon against evil, and maintains alertness. Through prayer, individuals resist evil schemes and intercede for others, ensuring spiritual resilience and collective protection as a community of faith .