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Legado de Alan Turing en la Computación

Alan Turing fue un pionero de la informática y las ciencias de la computación. Durante la Segunda Guerra Mundial lideró con éxito el equipo que logró descifrar los códigos secretos nazis, contribuyendo de forma crucial a la victoria aliada. Sin embargo, después de la guerra fue condenado por homosexualidad y sometido a un tratamiento de castración química que afectó gravemente su salud y le llevó al suicidio. A pesar de su trágico final, sus contribuciones teóricas sentaron las bases de

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Legado de Alan Turing en la Computación

Alan Turing fue un pionero de la informática y las ciencias de la computación. Durante la Segunda Guerra Mundial lideró con éxito el equipo que logró descifrar los códigos secretos nazis, contribuyendo de forma crucial a la victoria aliada. Sin embargo, después de la guerra fue condenado por homosexualidad y sometido a un tratamiento de castración química que afectó gravemente su salud y le llevó al suicidio. A pesar de su trágico final, sus contribuciones teóricas sentaron las bases de

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En 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Alan Turing recibió la Orden del

Imperio Británico. Había liderado con éxito una misión para descifrar mensajes
nazis codificados.

Ya a temprana edad, Turing dio muestras de genialidad en las matemáticas, y al


finalizar la escuela fue admitido como estudiante de Matemáticas en el King’s
College de la Universidad de Cambridge, una de las instituciones científicas más
prestigiosas del mundo. Allí se sintió a gusto y se reconoció homosexual ante sí
mismo y unos pocos más, con la cautela que exigía su ilegalidad en Gran Bretaña.
Durante su etapa universitaria, primero como alumno y después como docente, se
relacionó con otros grandes científicos de la época, como Alonzo Church, John von
Neumann y Bertrand Russell.

No todo tiene solución

En 1936 publicó el artículo “Sobre números computables, con una aplicación al


Entscheidungsproblem” (traducible como “problema de decisión”), que resultó ser el
origen de la informática teórica. En él definía qué era computable y qué no lo era.
Lo computable era todo aquello que podía resolverse con un algoritmo (conjunto de
instrucciones finito que, mediante pasos sucesivos, lleva a la solución de un
problema). El resto eran tareas no computables.

Turing demostró que había problemas irresolubles, es decir, sin solución


algorítmica. Para dar forma al concepto ideó la famosa máquina que lleva su nombre,
un dispositivo imaginario que, una vez construido, podría ejecutar cualquier
operación matemática resoluble por medio de un algoritmo, y que, en el caso de
programarse, se transformaría en un ordenador. Pero Turing jamás llegó a
materializar su proyecto, al no contar con los medios técnicos necesarios.

Turing predijo incluso los fallos que hoy afectan a nuestros ordenadores, como el
hecho de que se "cuelguen".

Antes de la existencia de los ordenadores, Turing no solo teorizó sobre la base de


su funcionamiento, sino que incluso predijo sus futuros fallos. Así, mientras
ideaba su máquina, definió el problema de parada, o halting problem , al afirmar
que no existe ningún algoritmo general que pueda averiguar si una operación
iniciada será finita o no. Turing vaticinó de este modo que los ordenadores se
“colgarían”. Hoy, cuando una computadora cae en un bucle infinito, debemos
conformarnos con reiniciar la máquina.

La contribución del equipo que dirigió Turing en Bletchley Park fue crucial para el
desenlace de la guerra a favor de los aliados.
Turing lo logró. De su ingenio nació el diseño de las primeras máquinas Bombe,
dispositivos electromecánicos, construidos exclusivamente para romper los códigos
de Enigma. Se produjeron 211 unidades en Bletchley Park y unas 120 en Estados
Unidos. Pero, terminada la guerra, el primer ministro británico ordenaría
destruirlas junto con los documentos vinculados a su creación. La contribución de
Turing en Bletchley Park se reveló crucial para el desenlace de la guerra a favor
de los aliados.

Máquinas con cerebro

Tras el conflicto, Turing se planteó el reto de construir una máquina que tuviera
las mismas capacidades que el cerebro humano. Intervino en el diseño de la ACE
(siglas en inglés de Automatic Computer Engine), un ordenador digital electrónico
concebido para resolver más de un propósito y capaz de almacenar un programa en su
memoria.

La medicación para "curar" su homosexualidad que le impuso un juez afectó


gravemente su salud.
En 1947 Turing pasó a dirigir el Computing Machine Laboratory de Manchester, donde
desarrolló un nuevo ordenador, el MADAM (o Manchester Mark I). Era una computadora
que almacenaba un programa en su memoria principal, pero que tenía más capacidad
que su antecesora.

Por entonces, Turing estaba muy interesado en la inteligencia artificial, en el


modo de imitar artificialmente las funciones del cerebro humano. Con todo, su mejor
contribución en este campo volvió a ser en el ámbito teórico, con el estudio
Computering Machinering and Intelligence (Máquinas de computación e inteligencia,
1950). En él, Turing establecía las bases de la inteligencia artificial y proponía
un tipo de prueba, el test de Turing, para determinar si una máquina es inteligente
o no.

En 1952, tras un incidente con su amante, Arnold Murray, Alan Turing fue detenido
por su homosexualidad y condenado, aunque el juez le concedió la libertad
condicional a cambio de someterse a un tratamiento con hormonas para “curarse”. Eso
perjudicó gravemente su salud. Todo ello le dejó sumido en una depresión que le
llevó, supuestamente, al suicidio. Aunque hay muchas sombras sobre su muerte, se
cree que el 7 de junio de 1954 ingirió voluntariamente una manzana con cianuro.

La importancia de su figura trasciende el debate popular de si es o no el autor del


primer ordenador de la historia. Lo relevante es que, sin duda, su imaginación
científica resultó fundamental para asentar los cimientos de muchos de los
dispositivos tecnológicos que hoy nos hacen la vida más sencilla.

Aquí te apuntamos las seis aportaciones principales de Alan Turing a la ciencia:

1. Máquina de Turing

Elemento fundamental en la teoría de la computación, este dispositivo se encarga


del proceso automático para determinar si un problema matemático puede ser resuelto
o no mediante un procedimiento definido. Fue ideado para resolver una operación
concreta.

2. Máquina universal de Turing

Turing la concibió en 1936, el mismo año que teorizó acerca de la máquina de


Turing. Su punto de partida es el mismo que el de aquella: resolver todos los
problemas matemáticos que pueden expresarse mediante un algoritmo. La diferencia
radica en que la máquina universal se asemeja a un ordenador gracias a su capacidad
de llevar a cabo múltiples procesos y de ejecutar la función de cualquier máquina
de Turing.

3. El concepto de hipercomputación

La hipercomputación es la computación o resolución de las tareas que no puede


resolver una máquina de Turing. Partiendo de esta idea, en 1938, Turing lanzó la
idea de las máquinas oráculo, dedicadas a abordar las tareas que no pueden ser
resueltas mediante un algoritmo.

4. Pilot Model ACE

Basada en 1950 en un diseño de Turing, fue la primera computadora electrónica


desarrollada en Gran Bretaña. Es el desarrollo práctico (no mecánico) de la máquina
universal de Turing. Almacenaba un programa en su memoria y gestionaba un lenguaje
de programación, el Abbreviated Computer Instructions.

5. Test de Turing
Turing defendía que si una máquina tiene un comportamiento inteligente en todos los
aspectos, entonces es inteligente. Para someter esto a examen, creó el test de
Turing: una persona actuando como juez se coloca en una habitación y, en otra, una
persona y un ordenador. El juez tiene que saber quién es quién a partir de sus
respuestas escritas. Si no los distingue, significa que el ordenador ha superado la
prueba. Hasta hoy ninguno lo ha logrado.

6. Biología matemática

De 1952 a 1954, cuando murió, Turing se dedicó al estudio de la morfogénesis, el


proceso biológico que lleva a que un organismo desarrolle su forma. Así, Turing
lanzó la idea de que la repetición de patrones regulares en el sistema biológico
animal, como las rayas en las pieles de las cebras o de los tigres, se debía a dos
morfógenos (sustancias químicas) que trabajan a la vez como activadores e
inhibidores. Los científicos del King’s College confirmaron la intuición de Turing
en 2012.

Si hay dudas sobre el suicidio de Turing, mucho menos claro está que decidiera
acabar con su vida debido a la condena y al tratamiento de castración química, que
había finalizado un año antes de su muerte. Y tampoco hay ningún dato que confirme
que la manzana mordida del logotipo de la compañía Apple (que volvió a revolucionar
la informática en los años 1970) sea un homenaje a Alan Turing. La coincidencia de
las franjas arcoiris del logo original de Apple con la bandera gay alimenta esa
hipótesis, pero Steve Jobs negó que ese fuera el origen de su emblema: “Ojalá
hubiera sido así”, declaró el fundador de la empresa al escritor y actor Stephen
Fry.

El verdadero homenaje vino de sus colegas, que desde 1966 conceden el premio
Turing, un equivalente al Nobel de Informática. A finales del siglo XX, el
reconocimiento a la figura de Turing comenzó a ser mucho más generalizado. Y en
2009 el entonces primer ministro británico, Gordon Brown, pidió disculpas de manera
oficial a Alan Turing por la manera en que fue tratado. Fue una reacción a una
petición en Internet que lo que buscaba era el indulto real después de una
solicitud de más de 30 mil firmas que pedían que se reconociera el maltrato que
había sufrido el programador, y el atropello del cual fue objeto al condenarlo por
una simple preferencia sexual.

Posteriormente tanto la Cámara de los Lores como la reina Isabel II firmaron el


perdón a Turing con la convicción de que merecía ser recordado y reconocido por su
fantástica contribución a la terminación de la guerra y no por su acusación
criminal.

Las reticencias políticas iniciales y la complejidad de los trámites retrasaron esa


medida para restablecer el honor de Turing. No llegó a tiempo para el centenario de
su nacimiento, en 2012. El indulto real llegó en agosto de 2014, con el propósito
de que “a Turing se le recuerde por sus contribuciones durante la guerra y no por
su posterior condena criminal”. Fue una medida simbólica y excepcional, pues los
indultos sólo se suelen conceder si el condenado es técnicamente inocente. Así, el
decreto real de Isabel II puso en marcha otro proceso: en febrero de 2015 la
familia de Turing pidió el indulto póstumo para los otros casi 50.000 hombres
condenados en Gran Bretaña por su homosexualidad, que fue un crimen en ese país
desde 1885 hasta 1967.

Turing pasa a formar parte de miles de personas que en algún momento de sus vidas
fueron acusadas y juzgadas por una predilección sexual, siendo víctimas así de la
intolerancia, intransigencia,oscurantismo y el abuso de una sociedad enmarcada en
prejuicios innecesarios que destruyen seres humanos que aportan hechos
trascendentes a la historia de la civilización.
La biografía de Alan Turing queda como ejemplo para la edificación de nuevos
valores que nos encaminen a un mundo más justo, empático y equitativo, en donde una
persona sea reconocida por sus obras y no por una elección que compete a un ámbito
completamente privado.

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