NOMBRE: DAYRA A. MUSSEB.
MATRICULA: 100294470.
INFORME DE LECTURA SOBRE EL JUEZ DE EJUCUCION DE LA
PENA, LAS GARANTIAS CON FINES A LA EJECUCION PENAL Y
DEL REGLAMENTO DE LA EJECUCION DE LA PENA.
Introducción
En primer lugar, estimamos correcto hacer una breve precisión terminológica, ya
que a menudo observamos el uso indistinto que se hace de los términos
principios, garantías o fines de la ejecución penal, y que suele verse reflejado en
algunos textos de lectura o en fallos judiciales, e incluso en instrumentos
legislativos. Una ley o un tratado consagra normas jurídicas. En lo que a nosotros
nos interesa, debemos distinguir principios rectores y normas rectoras. A modo
general, cuando se hace referencia a principios que inspiran un determinado
campo del saber, estamos hablando de ciertos enunciados que se admiten como
condición o base de validez de las demás afirmaciones que constituyen ese
ámbito de conocimientos. Como bien se señala, a los principios se los admite
como tales por evidentes y son de suma utilidad en la investigación y la praxis.
Se los suele expresar de manera general como “fundamento de algo” o
“cualquiera de las primeras proposiciones o verdades de donde se empiezan a
estudiar las ciencias y las artes” y, a modo de sinónimo, la palabra axioma se la
define como “Principio, sentencia o proposición que no necesita demostración
alguna por lo clara y evidente”. Así cuando hablamos de Principios de la
Ejecución Penal aludimos a los postulados generales que sirven de base y
orientan la actividad del Estado en la regulación y ejecución de la sanción penal
impuesta por un órgano jurisdiccional en pro de su correcto desenvolvimiento
administrativo y judicial. También les cabe a estos principios la relevante función
de servir como guía de interpretación y aplicación de la ley penal en cuestiones
penitenciarias. Mientras que las normas rectoras son principios reconocidos
expresamente por la ley y convertidos por ésta en derecho positivo. O sea, que
estamos en presencia de principios elevados al rango de normas jurídicas, son la
Ley misma, con todas las consecuencias que ello importa, empezando por su
carácter de obligatoriedad general y su primacía sobre las demás leyes inferiores
al momento de resolver cualquier conflicto en materia de interpretación o
aplicación de la ley. Y decimos “primacía sobre las demás”, ya que se trata de
normas jurídicas que por concretar postulados inspiradores de todo el
ordenamiento jurídico-penal tienen rango superior a las demás. Así aquellos
Principios Rectores de la Ejecución Penal son las pautas o directrices que debe
respetar el legislador al momento de redactar las normas penales y que en la
práctica se cristalizan en los textos legales a modo de “principios” (lo que en
realidad serían “normas rectoras”), de los que se derivan garantías y normas
penales programáticas u operativas, según sus consecuencias.
El Código Procesal Penal:
Pone especial interés en la situación del condenado luego de recaer sobre el
mismo sentencia condenatoria firme, para lo cual ha creado la jurisdicción de
Ejecución de la Pena y pasa a manos del Juez de la Ejecución de la Pena el
control cabal de todo lo relativo a la ejecución y cumplimiento de la sentencia, lo
cual se colige de la lectura del artículo 74, el cual consigna lo siguiente: “Los
jueces de ejecución penal tienen a su cargo el control de la ejecución de las
sentencias, de la suspensión condicional del procedimiento, de la sustanciación y
resolución de todas las cuestiones que se planteen sobre la ejecución de la
condena”. Ciertamente, el legislador ha dado extrema importancia e interés en el
procedimiento a seguir con relación al condenado durante su fase posterior a la
condena irrevocable en contra del ciudadano.
Dentro de las funciones del Juez están:
Conocer y decidir de la libertad condicional del condenado. De igual
manera conocer de la revocación de la libertad condicional.
Decidir sobre en torno a la excarcelación del recluso en caso de
enfermedad grave y terminal.
Garantizar dentro del plazo penal las condiciones necesarias que hagan
nuestras cárceles lo más humanamente posible.
Crear las condiciones y reglamentar lo necesario a los fines de que la cárcel
sirva al condenado como un medio de reinserción a la sociedad.
Igualmente deben considerarse dentro de este ámbito, las atribuciones especiales,
en materia de multa, la que puede sustituir por trabajo comunitario, disponer su
pago en cuotas y aún transformarla en prisión, así como ordenar el embargo
y venta en pública subasta de los bienes del condenado y ejecutar las fianzas (art.
446).
Medidas de seguridad, a propósito de las cuales se dispone que rigen las reglas
generales, con las particularidades relativas a la representación legal de los
incapacitados; el establecimiento para la ejecución de la medida, "que en todos
los casos será distinto a aquellos en que se cumplen las penas de prisión" y el
examen periódico de la situación de los sometidos a una medida de
tal naturaleza (art. 447).
Corresponde al Juez de la Ejecución de la Pena, velar por todas aquellas
cuestiones que puedan beneficiar al condenado. De modo tal, que para los casos
en que luego de condenado, el imputado se favorezca de una posible eliminación
o reducción de la condena por la causa de revisión penal, dado que se ha
eliminado el carácter delictuoso de la ley que se le aplicó o se ha dulcificado la
pena, el juez de la ejecución penal puede interponer este recurso de oficio a favor
del condenado.
Además del Código Procesal Penal, la resolución No. 296-2005 establece el
Reglamento del Juez de la Ejecución. El artículo primero, ordinal 6, lo define en
los siguientes términos:
“Juez del orden judicial que preside la jurisdicción especializada que tiene como
función principal garantizar al condenado o condenada por sentencia irrevocable,
el goce de los derechos y garantías fundamentales que le reconocen la
Constitución, los tratados internacionales, la Ley 224 sobre Régimen
Penitenciario vigente y demás leyes especiales y el Código Procesal Penal; y
controla y vigila la legalidad de la ejecución de la pena.”
Resumiendo, podemos apreciar que el juez de la ejecución penal:
1. Se convierte en el juez de la tutela de los derechos fundamentales de los
condenados y condenadas.
2. Garantiza que los derechos y prerrogativas contenidos en la Constitución, en el
bloque de constitucionalidad (no limitados por la condena), en las Reglas
Mínimas para el tratamiento de los Reclusos de las Naciones Unidas y en la Ley
No. 224 del 1984, así como cualquier otra disposición que contribuya a la
reinserción y rehabilitación del recluso, se cumplan efectivamente y de
conformidad con el debido proceso legal.
3. Vigila porque la administración penitenciaria respete la integridad del recluso
y ejecute una política carcelaria en correspondencia con los fines de la penología
moderna.
En conclusión, en la ejecución penal confluyen elementos diversos que nos
ponen a pensar sobre la verdadera naturaleza del juez de la ejecución de la pena.
Por un lado, se perfilan aquellos elementos ligados a la administración
penitenciaria y, por el otro lado los elementos asociados al componente
jurisdiccional. Las múltiples actividades del juez ejecutor lo llevan a convertirse
en un vigilante de los procesos e instancias de la administración carcelaria y en
un garante de los derechos fundamentales del condenado.