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Derechos del Imputado en Proceso Penal

El documento presenta información sobre un curso de maestría en derecho penal y procesal penal contemporáneo. Enumera los nombres y matrículas de los estudiantes del curso y proporciona detalles sobre el tema a cubrir ("El imputado") así como la fecha de entrega requerida.

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Derechos del Imputado en Proceso Penal

El documento presenta información sobre un curso de maestría en derecho penal y procesal penal contemporáneo. Enumera los nombres y matrículas de los estudiantes del curso y proporciona detalles sobre el tema a cubrir ("El imputado") así como la fecha de entrega requerida.

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ESCUELA DE POSTGRADO

MAESTRÍA:

DERECHO PENAL Y PROCESAL PENAL CONTEMPORÁNEO

MATERIA:

LOS SUJETOS PROCESALES

CÓDIGO:

2021-1-MPP-105-30-1

NOMBRES Y MATRÍCULAS:
HENRY MEJÍA PEÑA 2020-04197
LESCAILLE STEPHANIE FERREIRA MADERA 2020-04338
MARÍO CÉSAR FRÍAS NOLASCO 2020-04225
VERÓNICA ALT. GARCÍA PERDOMO 2020-04229
JOSÉ MANUEL LIZ RODRÍGUEZ 2020-04308
JOSÉ MIGUEL LÓPEZ ÁLVAREZ 2020-05697
ANNY ZULEICA BONILLA JIMÉNEZ 2020-05203

NOMBRE DEL FACILITADOR:

MARÍA ROSALBA DÍAZ HENRÍQUEZ, M.A


TEMA:

EL IMPUTADO

FECHA DE ENTREGA:

10 DE FEBRERO DE 2021
INTRODUCCION

Desde el año 2002, la República Dominicana, cuenta con un sistema procesal


acusatorio, en este modelo procesal trata siempre se salvaguardar los derechos a
los sujetos que intervienen , como son la víctima, el querellante, el ministerio
publico y el imputado. En el presente escrito hablaremos El imputado como sujeto
procesal y los derechos y garantías que este tiene en el proceso penal. Este
trabajo consta con un análisis detallado de lo que el imputado como sujeto penal,
los derechos del imputado, Garantías penales, el principio de presunción de
inocencia, su derecho de defensa, y el tercero civilmente demandado.
El imputado es el actor principal dentro del proceso penal, el mismo como sujeto
activo del proceso, las normas y los representantes del estado, como ente para
velar porque se preserven los derechos fundamentales de las personas, los
mismos tienen que velar por que preserven los derechos del imputado, siempre
respetando lo que s e; debido proceso y el derecho de igualdad entre las partes.
EL IMPUTADO COMO SUJETO PROCESAL

El concepto de imputado no se encuentra precisado en el Código Procesal Penal,


aunque algunos autores brindan un criterio que se adapta a lo que el código
manifiesta, imputado es aquella persona quien se le imputa la autoría, complicidad
o participación de un hecho punible, esto no quiere decir que el mismo sea
considerado como culpable

En el modelo procesal acusatorio se considera imputado a quien se le sospecha la


comisión de algún hecho, por lo que ese imputado se somete a una investigación,
persecución o enjuiciamiento. En términos más llanos, El profesor Alberto M.
Binder establece que “el imputado es la persona contra quien es dirigida la
investigación y contra quien se pide una pena o un castigo”.

El espíritu garantista que define la filosofía del nuevo Código Procesal, el alcance
que soporta el concepto es extenso, esto quiere decir que será considerado como
imputado desde que sean realizadas las primeras actuaciones realizadas por el
Ministerio Público con el fin de aclarar el hecho punible, y la responsabilidad que
tiene este sobre el mismo. Por tal razón, desde que se presume que una persona
es sospechosa de un caso, es considerada como con la calidad procesal de
imputado. No importa que aún la investigación se encuentre en la etapa de la
indagatoria asuma un carácter in rem o in personae. En fin, como refiere el autor
español, Francisco Ramos Méndez: “La postura de las partes pasivas en el juicio
penal tiene un devenir que puede ir desde un remoto sospechoso a un
condenado, pasando por los diversos estados que dan cuenta del devenir del
juicio penal (querellado, imputado, procesado, acusado, preso, etc.). De tal forma
que se considera imputado tanto al ente procesal que disfruta de libertad, como al
que guarda prisión preventiva, aunque, como se supone, el que se encuentra en
prisión aun no puede ser declarado como el autor de un hecho, sino que se le
imputa hasta que una sentencia irrevocablemente juzgada le de la calidad de
culpable y autor de un hecho.
Pero la aludida indicación sólo será idónea para conferir la calidad de imputado,
cuando se exteriorice en un acto de la persecución penal dirigido en su contra.

Como excepción a esta regla se encuentran dos actos de particulares que pueden
dar nacimiento a la calidad de imputado; uno es la denuncia, instancia
predispuesta por la ley procesal para que los particulares canalicen atribuciones
delictivas, (y que puede ser fuerte de una persecución penal), y otro la
aprehensión privada, que se autoriza, en general, respecto de quien sea
sorprendido en la comisión de un delito.

DERECHOS DEL IMPUTADO

Para hablar de los derechos del imputado primero es necesario aclarar que para
algunos autores la imputación inicia cuando el ministerio público ha terminado la
investigación y ya de manera inequívoca existen pruebas que señalan a la
persona como autor o cómplice.

Para otros autores hablar de imputado es lo mismo que hablar de la persona


investigada desde el inicio de la investigación.

Podríamos iniciar este análisis a partir del artículo 95 del CPP tomando en cuenta
que es el inicio del capítulo 1 del título cuarto el cual está dedicado al imputado,
pero nos iremos un poco más atrás para comenzar por el artículo 42.3 de la
constitución por entender a criterio personal que los derechos del imputado inician
con la investigación misma, sin que signifique esto presunción de culpabilidad para
el procesado.

A toda persona inmersa en un proceso penal se le reconocen una serie de


derechos que garantizan la defensa de sus intereses en disputa. El imputado
como sujeto procesal está revestido por un conjunto de derechos y garantías que
se apertura incluso antes de que les sean indilgados los hechos que dan origen a
la acción penal pudiendo actuar ante una simple legitima sospecha, dando lugar a
una acción de habeas corpus preventivo como lo establece nuestra constitución.

Cuando una persona ser arrestada será informada de sus derechos, establece el
artículo 42.3 constitucional. Este articulo muestra la intención del constituyente de
tutelar el derecho a la defensa del ciudadano en conflicto más sin embargo no ha
sido regulada la constancia que debe existir del cumplimiento por parte del
funcionario policial de este dictamen ya que no se levanta acta del mismo.

El código procesal penal establece que el funcionario policial deberá informar al


arrestado de manera inmediata su derecho a guardar silencio y a nombrar un
defensor (276.5 CPP). También establece el mismo código el derecho del
imputado a comunicar a sus familiares y abogado de su elección el lugar al que es
conducido (276.7 CPP). Ya al momento de solicitar una medida de coerción al
imputado o un anticipo de prueba, el artículo 95 del CPP enuncia un conjunto de
derechos que les son reconocidos con el fin de que el mismo pueda robustecer su
derecho a la defensa. Estos son:

1) Ser informado del hecho que se le atribuye.

Con todas las circunstancias de tiempo, lugar y modo, en la medida conocida,


incluyendo aquellas que sean de importancia para la calificación para la
calificación jurídica, un resumen de los contenidos de prueba existentes y las
disposiciones legales que se juzguen aplicables.

Este apartado denota el derecho a la información que le asiste al encartado en


cualquier etapa del proceso. Todo en aras de la preservación de su derecho a la
defensa. En tal sentido debe ser informado de todos los pormenores salvo reserva
legal de lo recabado hasta el momento o en vías de serlo. También de las pruebas
obtenidas en su contra y de las informaciones de orden jurídico que le importen en
su calidad de imputado. Todo ello con la intención de darle sentido a su derecho a
la defensa que sin una información actualizada de las diligencias procesales, tal
derecho seria una utopía.
Al respecto el autor Alberto Binder establece que “...Una investigación donde el
imputado no pueda saber cuál es el hecho que se le imputa y en virtud de qué
pruebas, es absolutamente inconstitucional”.

Este derecho a la información solo deberá ser restringido cuando sea


inminentemente necesario para la eficacia de un acto procesal.

2) Recibir durante el arresto un trato digno y, en consecuencia, a que no se


le apliquen métodos que entrañen violencia innecesaria o el uso excesivo y
desproporcionado de la fuerza.

Independientemente del derecho a la defensa que le asiste al imputado, del


principio de presunción de inocencia y de la etapa del proceso en que se
encuentre, su condición de persona lo hace acreedor por parte del Estado de un
respeto integro a su vida, su dignidad y su integridad física.

Siendo la dignidad humana el fundamento primero de nuestra constitución política


la cual ampara y tutela a todos los dominicanos y dominicanas desde el momento
de la concepción hasta la muerte, sería ilógico pensar en la restricción de tales
tutelas por el hecho de estar inmerso en un proceso penal. El artículo 276.4 del
CPP insta a no aplicar ni tolerar actos de tortura o tormentos así como también
castigos crueles, inhumanos o degradantes.

Este numeral si deja abierta la brecha o posibilidad de que el agente actuante al


momento de realizar el arresto pueda hacer uso de métodos para someter al
presunto infractor pero nunca de manera excesiva.

3) Conocer la identidad de quien realiza el arresto, la autoridad que lo ordena


y bajo cuya guarda permanece.

Esta formalidad se rompe siempre que se trate de un arresto flagrante el cual


puede ser practicado hasta por un civil.

En los demás casos es garantía de derecho a la defensa que el arrestado cuente


con información tan básica como lo es la identidad de quien lo arresta y por orden
de quien para tomar conocimiento de la legalidad del acto, así como también es
importante saber a cargo de quien estará su guarda, evitando de este modo caer
en un estado de vulnerabilidad judicial.

4. Comunicarse de modo inmediato con una persona de su elección y con su


abogado para notificarles sobre su arresto y a que le brinden los medios
razonables para ejercer este derecho.

A partir del momento que se practica el arresto se abre el plazo para que el
encartado sea presentado ante el juez por lo que la comunicación pronta y
efectiva es una necesidad para evitar que el mismo caiga en un estado de
indefensión evitando así la desconfianza en el sistema judicial.

El hecho de privar a una persona de su libertad ya es un trato hostil, si a eso le


sumamos un aislamiento total y un derecho a la defensa restringido, entonces
estaríamos ante la actuación de una persona coaccionada por el Estado y sus
declaraciones no serian el resultado de su autodeterminación.

5) Ser asistido desde el primer acto del procedimiento por un defensor de su


elección, y a que si no puede pagar los servicios de un defensor particular el
Estado le proporcione uno.

Dándole cumplimiento a este apartado se garantiza el derecho a la igualdad del


imputado desde el momento de su arresto.

Si todos somos iguales ante la ley, tanto el rico como el pobre deben tener las
mismas posibilidades de ser representados en los tribunales y por esta razón
existe la defensoría pública para garantizar el derecho a la defensa y mas allá, la
seguridad jurídica ciudadana, tanto así que el artículo 111 del CPP establece el
carácter irrenunciable del derecho a la defensa.

6) No auto incriminarse.

En consecuencia, puede guardar silencio en todo momento sin que esto le


perjudique o sea utilizado en su contra. En ningún caso puede ser sometido a
malos tratos o presión para que renuncie a este derecho ni ser sometido a
técnicas o métodos que constriñan o alteren su voluntad.
El ministerio público y el querellante están obligados a probar hasta la identidad
del imputado razón por la cual queda sin efecto el postulado de que a confesión de
parte, relevo de pruebas.

En el nuevo sistema acusatorio es un derecho del procesado el no confesar nada


de los hechos indilgados aceptando solo las excepciones establecidas en el CPP.

Al final del proceso la condena evacuada del tribunal será basada en la valoración
de las pruebas producidas y a falta o insuficiencia de ellas el resultado sería una
sentencia absolutoria ya que el silencio del imputado no se podrá interpretar como
sinónimo de culpabilidad.

Lo anterior no significa en modo alguno que el derecho a la defensa tenga que ser
ejercido de forma extrema hasta el punto que el imputado no coopere bajo
ninguna circunstancia. De hecho una persona que oculta su identidad y algunos
datos personales puede ser visto como propenso a obviar el proceso y acarrear
algunas consecuencias.

Tampoco significa esto que si se necesita alguna prueba la cual deba ser aportada
por el imputado, no existan mecanismos para su obtención, como es el caso de
los fluidos corporales.

7) Ser presentado ante el juez o el ministerio público sin demora y siempre


dentro de los plazos que establece este código.

El retardo judicial en caso de un privado de libertad es sinónimo de negación de


justicia ya que ante una demora estaríamos de cara a una condena judicial y
social anticipada.

El artículo 224 del CPP establece el plazo en principio de 48 horas para las
autoridades poner al arrestado en libertad o enviarlo al juez de la instrucción.

Es importante resaltar que el hecho de que una persona sea puesta en libertad por
el hecho de haberse vencido el plazo para el arresto no significa esto en modo
alguno que la acción se extinga.
8) No ser presentado ante los medios de comunicación o ante la comunidad
en forma que dañe su reputación o lo exponga a peligro.

Si toda persona procesada es inocente hasta prueba en contrario, con este


postulado se busca afianzar ese principio de inocencia evitando así la condena
social al salvaguardar la dignidad e imagen del encartado. Se precisa señalar que
en cuanto a la publicidad del proceso en su primera etapa que aunque la ley
establece la prohibición de la misma, es el imputado el único de los sujetos
procesales con potestad para decidir si la misma se omite.

9) Reunirse con su defensor en estricta confidencialidad.

Se puede hacer una buena defensa sin la necesidad de incurrir en métodos


contrarios a la ley, es bueno aclarar que este derecho de estricta confidencialidad
entre el imputado y su defensor busca proteger su estrategia de defensa y asi
evitar menoscabar el derecho a la defensa del imputado.

Es importante resaltar que la enumeración precedente de derechos que el


legislador ha establecido no es limitativa dejando en manos del ministerio publico y
demás agentes de hacer cumplir la ley, así como de los jueces y tribunales la
obligación de hacer saber al imputado sobre los mismos y velar por su
salvaguarda. Así lo establece el mismo artículo 95 parte final del CPP.
Estableciendo en este mismo artículo la posibilidad de ser sancionado todo aquel
funcionario o agente que vulnere, permita o instigue la violación de cualquiera de
estos derechos, así como también la anulación de los actos realizados en
violación a los mismos y sus consecuencias.

El derecho de defensa incluye el apego al debido proceso establecido por el


legislador con lo cual se busca una justicia basada en protocolos preestablecidos y
estandarizados y amparados en una tutela estatal con miras a garantizar la
seguridad ciudadana.

Los preceptos anteriormente comentados adquieren rango constitucional a ser


dicho texto la fuente de donde emanan los mismos. Como muestra de ello
tenemos el artículo 69 constitucional donde podemos encontrar la génesis de una
justicia accesible y justa en un tiempo razonable, la presunción de incencia y un
juicio público oral y contradictorio, el derecho a no declarar contra si mismo entre
otros.

También el texto constitucional establece como sistema de garantía el derecho del


imputado a interponer una acción de habeas corpus, habeas data y/o amparo
según corresponda, todo ello en razón de garantizar los derechos del imputado.

LAS GARANTÍAS PENALES

Cuando se habla de garantías penales, en materia de derecho, se refiere a los


preceptos establecidos en la constitución, los cuales son obligaciones de los
Estados para los ciudadanos, que dichas reglas deben ser cumplidas, pues la
violación a estas, trae consigo sanciones internacionales.

Las garantías penales, son las seguridades que le otorga el Estado para el disfrute
efectivo de los derechos fundamentales, por lo que se debe entenderse que estas,
son una acumulación de principio, libertades y derechos fundamentales, que son
reconocidos por los tratados internacionales y la constitución de la República y so
objetivo es otorgarle al imputado un ambiente de seguridad, para así mantener el
equilibrio entre el proceso de la búsqueda de la verdad y el respeto al debido
proceso

El artículo 68 de la Constitución de la República Dominicana del 2010, establece:


“que la constitución es la que se encarga de garantizar la efectividad de los
derechos fundamentales, a través de los mecanismos de tutela y protección, que
ofrecen a la persona la posibilidad de obtener la satisfacción de sus derechos…”

El Estado como es el único deudor de derechos fundamentales y es a quien le


corresponde garantizar la efectividad de esos derechos fundamentales, pues es el
único que cuenta con los instrumentos para el logro efectivo de esto. Dentro de las
garantías penales instruida por la Constitución se encuentra la establecida por el
artículo 69, en donde manifiesta la tutela Judicial Efectiva y debido Proceso.

Este artículo 69 establece, que todo persona en el ejercicio de sus derechos, tiene
derecho a obtener la tutela judicial efectiva, con respeto al debido proceso que
estará conformado por una serie de garantías mínimas, como son las unas que se
establece a continuación:

1. El derecho a una justicia accesible, oportuna y gratuita;

2. El derecho a ser oída, dentro de un plazo razonable y por una jurisdicción


competente, independiente e imparcial, establecida con anterioridad por la
ley;

3. El derecho a que se presuma su inocencia y a ser tratada como tal,


mientras no se haya declarado su culpabilidad por sentencia irrevocable;

4. El derecho a un juicio público, oral y contradictorio, en plena igualdad y con


respeto al derecho de defensa;

5. Ninguna persona puede ser juzgada dos veces por una misma causa;

6. Nadie podrá ser obligado a declarar contra sí mismo;

7. Ninguna persona podrá ser juzgada sino conforme a leyes preexistentes al


acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de
la plenitud de las formalidades propias de cada juicio;

8. Es nula toda prueba obtenida en violación a la ley;

9. Toda sentencia puede ser recurrida de conformidad con la ley. El tribunal


superior no podrá agravar la sanción impuesta cuando sólo la persona
condenada recurra la sentencia;

10. Las normas del debido proceso se aplicarán a toda clase de actuaciones
judiciales y administrativas.
Conociendo ya cuáles son esas garantías que le brinda el Estado aquel que ha
infringido la ley, podemos decir que la tutela judicial efectiva es el conjunto de
derechos que salvaguarda esos derechos legítimos, y el debido proceso seria
como la garantía procesal de carácter constitucional, la herramienta que sirve para
ese fin.

En el artículo 69, e agrupan dos tipos de derechos, uno que son para para el
proceso y otros derechos dentro del proceso. El primero es creado para el acceso
a la justicia y el segundo, son los que se deben ejercer ya iniciado el proceso,
cono es ser oído, la presunción de inocencia, etc.

Entre los derechos que se encuentran antes del proceso divido en dos renglones,
por lo que podemos decir:

El primero es el derecho al acceso a la justicia, más arriba se enumeró el derecho


a la justicia, diferenciándose del derecho a ser oído, como si fueran dos derechos
procesales diferentes, sin embargo se puede decir que se complementan, no
obstante en los juristas establecen como una misma garantía, tal como lo indica el
numeral 1 del artículo 8 del pacto de San José de 1969. “Toda persona tiene
derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable”. Por
lo que este numeral, pretende diferenciar entre el derecho a una justicia accesible,
como sinónimo de que si ya se cometió un hecho punible, tienes derecho al
acceso a la justicia, que al momento de ser presentado delante de un Juez
competente, este debe escucharlo para que conozca de sus alegatos. En cuanto a
parte de que la justicia debe ser oportuna, se trata de que esta no debe tener
demora, no debe dificultades para que el proceso culmine y gratuita pues al
imputado no contar con los recursos necesarios se le asignara un defensor de
oficio. En cuanto a de ser oída dentro de un plazo razonable, para esto se debe
tomarse en cuenta la complejidad del caso, pues dependiendo del caso, puede ser
que sea más rápido o más lento, y también el interés que tengan las partes de que
el caso llegue a su fin.
El segundo y aunque no mencionado en la tutela judicial efectiva, pero que si
queda claro que es una de las garantías, es el derecho de defensa, en este
derecho hacemos mención del numeral 4 del artículo en cuestión (art. 69 CRD)
cuando habla de contradictorio, queriendo dejar claro que la defensa tiene como
papel fundamental contradecir tanto el hecho, como el derecho, que son utilizados
por la otra parte para crear su defensa, teniendo igualdad entre las condiciones
para defenderse, por lo que al tener igual permite que los mismos puedan alterar
los hechos y el objeto de la investigación, ya que cada una de las partes tiene una
versión diferente de como sucedió el hecho y para fundamentar la versión usada,
debe estar basada en pruebas, pruebas que deben ser obtenidas de manera legal,
ya que serán nulas de pleno derecho aquellas que no son obtenidas conforme a la
ley.

El derecho de la prueba, el cual no sólo comprende la oportunidad de que todo


imputado pueda obtener de acceder a tiempo todos los modos de prueba
permitidos, en igualdad de condiciones con la otra parte.

Otros de los derechos mencionados entre las garantías procesales y detallados en


este mismo trabajo, es el derecho a la presunción de inocencia, pues hasta que no
se demuestre la culpabilidad del imputado por medio de una sentencia emitida por
la Suprema Corte de Justicia, adquiriendo la cosa irrevocablemente juzgada, el
mismo no puede ser ni tratado como tal. Otros derechos que también son
mencionados y no dejan de ser importantes es el derecho a no ser juzgado dos
veces por una mismo hecho, quedando claro ya este derecho, otro es el derecho a
no declarar en contra de sí mismo; y el derecho a ser juzgado conforme a leyes
preexistentes al hecho cometido por el imputado, ya que si no hay ley que lo
sancione, antes de, no puede ser condenado por ese hecho.

En cuanto a los derechos relativos a la sentencia y a derecho de recurrir se


encuentran los numerales 9 y 10 de respectivo artículo. El derecho al recurso, tan
discutido por lo que permite concebirlo como un derecho de configuración legal,
pues cuando este no esté conforme con la condena impuesta, puede recurrir a un
tribunal de alzada, solicitando la revocación de esa condena.
ANÁLISIS DE LOS PRINCIPIOS DE PRESUNCIÓN DE INOCENCIA Y EL
DERECHO DE DEFENSA

La disposición constitucional de un Estado Democrático de Derecho envuelve,


substancialmente, el respeto, protección y garantía de los derechos fundamentales
establecidos en la Constitución dentro de un sistema múltiple que marche adjunto
a reglas establecidas con anterioridad, con el conocimiento de la población y que
protejan la dignidad de las personas.

El artículo 69 de nuestra Constitución establece la tutela judicial efectiva y el


debido proceso como una forma de garantizar los derechos fundamentales
plasmándolo de la siguiente manera: Toda individuo, en la acción de sus derechos
y beneficios legítimos, tiene derecho a adquirir la tutela judicial efectiva, con
sometimiento del debido proceso que estará conformado por las garantías
mínimas.

Dentro de las garantías del debido proceso, nuestra Constitución destaca en el


numeral 3 que: El derecho a que se prevea su inocencia y a ser tratada como tal,
mientras no se haga visible su culpabilidad por sentencia irrevocablemente
juzgada.

Este derecho es registrado, en el mismo tenor, por tratados mundiales como la


Declaración Universal de los Derechos Humanos que en su artículo 11 prescribe
que: “Toda individuo imputado de una infracción tiene derecho a que se presuma
su inocencia mientras no se compruebe su infracción, acorde a la ley en juicio
público en el que se hayan consolidado todas las garantías necesarias para su
defensa”.

La Convención Americana sobre Derechos Humanos establece en su artículo 8


que: Todo individuo imputado del delito tiene derecho a que se prevea su
inocencia mientras no se instaure legítimamente su culpa; y el artículo 14.2 del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos consigna que: “Todo individuo
u imputado de un delito tiene derecho a que se prevea su inocencia mientras no
se compruebe su culpa conforme a la ley”.

El derecho a la presunción de inocencia forma parte del principio de dignidad del


ser humano establecido en el artículo 38 de la Constitución que establece que esa
dignidad es sagrada, innata e inviolable; su respeto y protección establecen una
responsabilidad principal de los dominios públicos.

La presunción de inocencia se considera iuris tantum, es lo mismo que un hecho


es seguro hasta tanto no se demuestre lo contrario. Por lo que se puede
considerar a la presunción de inocencia como un hecho de libertad y verdad.

El derecho a la defensa es el derecho esencial de un individuo, físico o jurídico, o


de algún colectivo a proteger ante un tribunal de justicia de los cargos que se
atribuyen con plenas garantías de igualdad e independencia. Se trata de un
derecho que se da en todos los disposiciones jurisdiccionales, y se aplica en
cualquiera de los períodos del procedimiento penal y civil. De igual manera, se
impone a los tribunales de justicia el deber de evitar desequilibrios en la posición
procesal de ambas partes e impedir que las limitaciones de alguna de los
fragmentos que puedan unirse en una situación de desamparo.

El artículo 18 del Código Procesal Penal, consagra: “Todo imputado tiene el


derecho irrenunciable a defenderse personalmente y a ser asistido por un
defensor de su elección. Si no lo hace, el Estado le designa uno. El imputado
puede comunicarse libre y privadamente con su defensor desde el inicio de los
actos de procedimiento y siempre con anterioridad a la primera declaración sobre
el hecho. El defensor debe estar presente durante la declaración del imputado. El
Estado tiene la obligación de proporcionar un intérprete al imputado para que le
asista en todos los actos necesarios para su defensa, si éste muestra
incomprensión o poco dominio del idioma español”.

Todos los enjuiciados tienen el derecho a defender sus bienes de cualquier


atentado incluso su libertad.
Sin la acción del principio de contradicción no habría posibilidad de derecho de
defensa. El análisis de la acusación y los argumentos de la defensa, sostenidos
legalmente, mediante la refutación, es al final de cuentas junto a la apreciación de
las pruebas la máxima garante para la edificación de la íntima convicción del Juez.

La transgresión de este derecho sagrado a la defensa vicia todo el proceso penal.


Pero son los Tribunales los que deben velar por el respeto de este derecho, así
como también los abogados, pues el deber de ellos es defender no solo a los que
según la opinión pública son inocentes, sino también aquellos a los que los
medios de comunicación y la sociedad en principio los han señalado como
delincuentes, ello así porque todos se presumen inocentes del hecho que se les
acusa hasta que no intervenga una decisión definitiva e irrevocable.

La presunción de inocencia se viola cuando un individuo que es incriminado de


haber cometido un delito o un hecho que no es legal, se la presenta como criminal,
sin haber comprobado la realidad de los hechos.

Este asunto es una de las razones por las que desde la jurisprudencia se pactó
cambiar el léxico de “acusado” o “imputado” por la nueva palabra de “investigado”.
Por lo que se trataría como inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Es significativo asimismo mantener en cuenta que hay una escala de requisitos


que se deben efectuar estrictamente para que la presunción de inocencia no
pueda ente desvirtuado.

En preciso hablar de tres exigencias de la jurisprudencia:

Ha de darse un alejamiento de incredibilidad subjetiva derivada de las previas


relaciones imputado-víctima que pongan de realce un viable móvil de rencor,
desagravio u odio.

Tiene que haber credibilidad en la declaración del perjudicado. En el argumento de


que el perjudicado lleve a cabo declaraciones contradictorias o que no atiendan a
la situación.
Que el alegato del lesionado esté rodeado o soportado por una serie de elementos
objetivos. Con el simple hecho de manifestar un acto no hace que el denunciado
sea delincuente.

DEFENSA MATERIAL Y DEFENSA TÉCNICA. ABANDONO Y RESTITUCIÓN


DE LA DEFENSA.

Concepto de Defensa Material y Defensa Técnica: Debemos partir que toda


persona que ha sido sometida y acusada a un proceso judicial, tiene el derecho
de defenderse de los cargos que se le atribuyen. El derecho de defensa se
compone por una parte de la defensa material, que es aquella en virtud de la cual
ha de permitirse al imputado a ser oído, a formular preguntas, a declarar en el
proceso, etc.

De igual forma la defensa técnica, es conforme al cual el imputado debe ser


asistido por un defensor, es decir, por un abogado que, con su experiencia,
conocimiento de las leyes y del proceso, refuerce plena y eficazmente, la defensa
que materialmente efectúa el imputado. Para poder ejercer amplia y efectivamente
el derecho de defensa, el acusado debe conocer y entender los hechos y las
pruebas en que se sustenta esa imputación, de ahí que si no conoce o domina el
idioma oficial en el que se desarrolla el proceso, debe ser asistido por un traductor
o intérprete de su elección o gratuitamente proveído por el Estado, así lo dispone
el artículo 8 numeral 2, letra A, D, E y siguientes de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos.

Nuestra normativa procesal penal en su artículo 111 y siguiente, refiere sobre la


defensa técnica y dispone, El imputado tiene el derecho irrenunciable a hacerse
defender desde el primer acto del procedimiento por un abogado de su elección y
a que si no lo hace se le designe de oficio un defensor público. El imputado puede
asumir su propia defensa, conjuntamente con aquél. En este caso, el juez vela
para que esto no perjudique la eficacia de la defensa técnica. La designación del
defensor no debe menoscabar el derecho del imputado a formular directamente
solicitudes e informaciones. La inobservancia de esta norma produce la nulidad
del procedimiento.

Cabe destacar que nuestra Código Procesal Penal dispone en el Art. 18 y 105
derechos de defensa, no auto incriminación, lo cual puede ser interpretado como
defensa Material que corresponde al imputado.

De igual forma dispone el CPP en el art. 113 sobre, La designación del defensor
por parte del imputado está exenta de formalidades. La simple presencia del
defensor en los procedimientos vale como designación y obliga al ministerio
público, al juez o tribunal, a los funcionarios o agentes de la policía y de otras
agencias ejecutivas o de gobierno a reconocerla. Luego de conocida la
designación se hace constar en acta. Cuando el imputado esté privado de su
libertad, cualquier persona de su confianza puede proponer, por escrito u
oralmente, ante la autoridad competente, la designación de un defensor, lo que
debe ser comunicado al imputado de inmediato.

La disposición del art. 114, prevé El imputado puede ser defendido


simultáneamente por un máximo de tres abogados, sin perjuicio de los asistentes
y asesores correspondientes. Cuando intervienen dos o más defensores, la
notificación a uno de ellos vale para los demás. Es admisible la defensa de varios
imputados por un defensor común siempre y cuando no existan intereses
contrapuestos. En caso de existir esta incompatibilidad, el juez o tribunal provee
de oficio las sustituciones de lugar.

En referencia a la sustitución de la defensa técnica, el art. 115 del CPP, dispone,


la designación de un defensor, público o particular, no impide que el imputado elija
otro de su confianza con posterioridad. El defensor puede, con autorización del
imputado, designar un sustituto para que intervenga cuando tenga algún
impedimento. En caso de urgencia, se permite la intervención del sustituto aun a
falta de la autorización del imputado, pero se solicita su opinión en la primera
oportunidad. Negado el consentimiento, el juez nombra un defensor público.
Por otro lado, la defensa técnica de toda persona imputada de un ilícito penal,
corresponde ejercer esa función a un profesional del derecho, que por su
conocimiento y sus contante practica en la materia penal, podrá ejercer todos los
procedimiento y medios legales para hacer vigentes de manera material, el
respeto a todos los derechos y garantías establecidos en el ordenamiento jurídico,
llámese la ley, las normas constitucionales y el derecho internacional, a favor del
imputado.

Sobre el tema la Sala Constitucional (SALA TERCERA DE LA CORTE SUPREMA


DE JUSTICIA. Sentencia 1804) ha indicado que “…debe tenerse presente que la
defensa técnica corresponde a ejercerla al defensor de acusado y a éste le toca lo
relativo a la defensa material”... Claro está que ello no impide al imputado ejercer
su defensa técnica cuando se demuestre que posee los conocimientos legales
suficientes para ello. Sería irracional y hasta podría ponerse en peligro el derecho
de defensa, si se permitiera al acusado ejercer la defensa técnica sin tener la
preparación necesaria. De allí que, de conformidad con las normas procesales, el
Estado garantice la asistencia profesional a fin de proveerle de una adecuada
defensa técnica, Permitir lo contrario significaría un evidente entorpecimiento de la
Administración de Justicia, en perjuicio del propio sometido al proceso.

Cabe destacar que la defensa material corresponde al imputado, con la asesoría


de su defensor, quien le informara si le conviene declarar o no hacerlo, apreciara
la información que aportará cada una de las prueba con que cuenta el acusado,
para ponderar su pertinencia y suficiencia; en la etapa de debate, mantendrá
constante comunicación con el imputado, en procura de que vaya entendiendo y
asimilando lo que se está desarrollando en cada etapa del proceso. La Defensa
debe velar, en apoyo de la defensa material, hasta por la actitud y comportamiento
del imputado durante el juicio

El Código Procesal Penal en su Art. 116. Refiere a la Renuncia y abandono. El


defensor particular puede renunciar a la defensa. En este caso el juez o tribunal
emite una resolución fijando un plazo para que el imputado nombre un nuevo
defensor. Transcurrido el plazo y a falta de dicho nombramiento, el juez o tribunal
nombra de oficio un defensor público. El renunciante no puede abandonar la
defensa hasta que intervenga su reemplazo. El defensor no puede renunciar
durante las audiencias. Si el abandono ocurre poco antes o durante el juicio, se
puede aplazar su comienzo o suspenderse por un plazo no mayor de diez días si
lo solicita el imputado o su defensor.

Por último La disposición del artículo 117 establece en su texto. El abandono de la


defensa se sanciona con el pago de las costas producidas por el reemplazo, sin
perjuicio de las sanciones disciplinarias establecidas en la ley y en el Código de
Ética del Colegio de Abogados.

EL TERCERO CIVILMENTE DEMANDADO

El Código Procesal Penal tiene parte donde se distingue claramente quiénes son
los sujetos procesales y cuáles son sus derechos, además de establecer
claramente las vías o formas para exigirlos. Estas son las personas que serán
responsables “por el daño que reciba la victima que le provoque el imputado por
el hecho punible”, es decir, tiene la obligación de responder por el daño realizado
por otra persona.

Existen varios escenarios en los cuales es posible ubicar estos son lo establece la
ley, como los padres respecto de sus hijos menores de edad; y, por una relación
contractual, como en los accidentes de vehículos de motor cuya propiedad es de
un tercero, en ambos casos quien se entiende como víctima deberá plantear una
acción civil resarcitoria para que al tercero parte del proceso de esta forma hacerlo
oponible la decisión.

Debemos dejar en claro que esta faculta de reclamar del tercero civil le es natural,
aunque no sea citado por las partes, es que tiene faculta en el Código Procesal
Penal, el tercero que pueda ser civilmente demandado tiene derecho a solicitar su
intervención en el procedimiento, cuando se ejerza la acción civil. Logrando de
esta forma guardando el interés que pudiera estar lesionado en el proceso. A esta
institución se le puede oponer el imputado y el actor civil art. 129 CCP. Resulta
que la que el hecho de que el civilmente demandado no se presente esto no
suspende el procedimiento. En este caso, se continúa como si él estuviere
presente”. Al respecto

En primer lugar es lógico que deba mediar una cita correctamente realizada al
efecto, para garantizar su presencia con respecto a los derechos a este posible
actor, con la debida advertencia. Lo segundo y como resultado del proceso y la
carga probatoria, la decisión le será oponible en sus bienes. Sobre las
“facultades”, del tercero civilmente demandado en el proceso, tendrá las mismas
que la norma concede al imputado, pero condicionadas a su interés civil, pudiendo
además declarar como testigo en el proceso, aunque tenga la referida calidad de
tercero civilmente demandado.

Se establece también que podrá tener un abogado, no tres como las demás partes
y, claro está, podrá “recurrir contra la sentencia que declare su responsabilidad. Es
necesario comprender el sujeto procesal especialmente su carácter civil que
regula el Código Procesal Penal es notorio, que Por igual, el legislador del Código
le otorga a este una amplia aplicación.

Los artículos que señalaran esta importancia son 126 al 131 CCP. Logrando
definir y examinar las semejanza y afinidades de interese que existen entre este
sujeto y el imputado, entre los estudiosos del derecho encontramos algunas
indicaciones como las que nos haces el Prof. Julio A. Maier en su delaciones que
“El tercero civilmente demandado en el procedimiento penal es un litisconsorte del
imputado como demandado civil y, por ende, su función se vincula a su derecho
de resistencia frente a la demanda, a pesar de que entre ellos existen cuestiones
comunes y cuestiones que atañen a cada uno de ellos, en las cuales no funcionan
como socios en un litigio. En este sentido, el tercero civilmente demandado, una
vez constituido en el procedimiento, tiene en él facultades similares a las del
imputado”

Cuando hablamos del tercer civilmente demandado lo primero es que para que se
dé está institución tienen que conjugarse tres elementos específicos como los
describiremos a continuación. Lo primero que tienen que acreditarse es verificar
qué el daño existió y luego ya entraremos en el tema de la cuantificación del
mismo, Pero cuáles son esos tres elementos importantes es bueno primero que
nada, para entender un poco mejor los elementos hay que entender que el
derecho de daños intenta corregir y regular un montón de relaciones entre
particular teniendo en cuenta que sufrimos nosotros, por ejemplo, si alguien habré
una tienda lado de la mía y yo acabo quebrando voy a sufrir un de daños porque
esa abrió la tienda pero yo debo de soportar esos daños y eso es lo que
entendemos.

Entonces lo interesante del derecho de daños es que para que se le pueda reparar
el daño es que hay una razón tanto para reparar como para imponer el deber de
reparar. El primer elemento es el hecho ilícito, una persona que no Cuida bien a
sus hijos y les acabé causando daños este tiene un deber de cuidado.

El Deber de diligencia implica que yo tome las medidas con una persona
razonable hubiera tomado, es un concepto interesante que además tiene
antecedentes remotos tanto en el derecho europeo como incluso derecho romano.

Un ejemplo para esto es el de juego de pelota, cuando salía la pelota fuera del
campo pues podría caer y causar un daño no y resultar que una vez le caiga una
persona, es necesario para los tribunales saber qué tan previsible era que esa
pelota no saliera fuera y volar en el momento en el que la persona iba caminando,
lo que se espera una persona razonable que hubiera una reja bastante alta para
que la mayoría de pelotas no se vuelen no está tampoco demasiado cerca pero
este daño tan improbable no puede entenderse como un año que es indemnizable
entonces es más o menos es lo que busca este, el estándar de una razonables
medidas que una persona tomaría para evitar causar daños, en cambio una
persona que una vez que incumple con un bebé es negligente esta tiene la
responsabilidad de reparar e indemnizar a la persona afectada.
CONCLUSION

El imputado tal como establecen nuestras normas, como sujeto activo del proceso
penal es el eje principal en el mismo, y de modo que, en artículo 95 de nuestra
norma procesal, es clara en cuanto a los derechos del imputado que se les deben
preservar, así mismo el artículo 40 de nuestra Constitución, nos da la garantía
que es de carácter obligatorio preservar y respetar estos derechos, como son,
derecho a ser informado del hecho que se le atribuye, recibir trato digno, conocer
la identidad de quien realiza el arresto, comunicarse con una persona conocida o
el abogado su elección, ser asistido por un defensor de su elección, no auto
incriminarse, ser presentado ante un juez o el ministerio público en el plazo
razonable, no ser presentado ante los medios de comunicación, reunirse con su
defensor en estricta confidencialidad. Estos derechos podemos verlos también en
nuestra constitución, principalmente en sus artículos 40 y sus numerales y el
artículo 176 de la constitución lo que es la obligación del Estado de asistir al
imputado de forma gratuita cuando este no tiene las condiciones económicas para
tener un abogado privado.
El imputado como sujeto activo de un hecho jurídico, para el mismo ser sometido
a un proceso, tiene que respetarse lo que son los principios que establecen las
normas, entre ellos está el de presunción de inocencia, en de la legalidad de las
pruebas y que no exista una duda que pueda dentro del proceso extenderse que
el imputado no tiene un vínculo con la acción y lo que se le imputa. De esta forma
podemos decir que el imputado es la parte principal como sujeto del proceso el
cual, el Estado y sus representantes, tienen que respetarle y actuar sobre la base
del respeto a lo que son los derechos fundamentales y los tratados internacionales
y el proceso penal en su preservación de los mismos.
Todas estas normas y derechos se fundamentan en sucesos históricos tales como
los derechos Miranda y el de George Stinney ya que en ambos casos se
cometieron muchas injusticias, y como consecuencia de ello se establecieron los
parámetros y muchas garantías para asegurar un juicio justo para el imputado.
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