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Inteligencia Emocional en Psicología Profesional

Desde los años 1990, se ha reconocido la importancia de la inteligencia emocional (IE) como un conjunto de habilidades que permiten a las personas manejar sus emociones y las de los demás, lo que contribuye a su éxito en diversas áreas. Investigadores como Mayer y Salovey definieron la IE en cuatro dominios: percepción, facilitación, comprensión y regulación de emociones, destacando su relevancia en la adaptación social y profesional. La empatía y la escucha activa son habilidades clave para los psicólogos, ya que les permiten intervenir de manera efectiva y humana en su práctica profesional.

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Inteligencia Emocional en Psicología Profesional

Desde los años 1990, se ha reconocido la importancia de la inteligencia emocional (IE) como un conjunto de habilidades que permiten a las personas manejar sus emociones y las de los demás, lo que contribuye a su éxito en diversas áreas. Investigadores como Mayer y Salovey definieron la IE en cuatro dominios: percepción, facilitación, comprensión y regulación de emociones, destacando su relevancia en la adaptación social y profesional. La empatía y la escucha activa son habilidades clave para los psicólogos, ya que les permiten intervenir de manera efectiva y humana en su práctica profesional.

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Desde los años 1990 se comenzó a descubrir que existían personas con

habilidades y capacidades sociales y emocionales que los llevaban a lograr


grandes éxitos en sus trabajos y ambientes sociales donde se desenvolvían, sin
necesariamente tener un coeficiente intelectual muy elevado. Es por esto que
surgió el concepto de inteligencia emocional (IE) como una nueva forma de
inteligencia que llevo a los grandes científicos de la historia a investigar con más
profundidad el área de las emociones y su relación con el pensamiento de las
personas. Investigadores como Mayer y Salovey fueron los primeros que
abordaron la conceptualización de la inteligencia emocional desde un marco
científico y la definieron como un conjunto de habilidades cognitivas para el uso
adaptativo de las emociones, divididas en cuatro dominios de aptitudes: la
habilidad para percibir y valorar con exactitud la emoción; la habilidad para
acceder y/o generar sentimientos cuando éstos facilitan el pensamiento; la
habilidad para comprender la emoción y el conocimiento emocional, y la habilidad
para regular las emociones que promueven el crecimiento emocional e intelectual
(Mayer y Salovey, 1997, p. 30). Según estos autores las emociones son
importantes porque representan una parte de la esencia del ser humano,
determinan su comportamiento frente al entorno y frente a los individuos con
quienes interactúa, por tal motivo podrían llegar a ser calificadas como positivas o
negativas dependiendo del resultado que estas ofrezcan al individuo. Larsen y
Buss (2005) plantean que las emociones influyen en los estados anímicos y físicos
que posee una persona y estas a la vez afectan el comportamiento que el
individuo logra manifestar en un momento determinado. La RAE define la
Inteligencia emocional como la capacidad de percibir y controlar los propios
sentimientos y saber interpretar los de los demás. También es definida como la
capacidad del individuo de reconocer los sentimientos propios y ajenos, motivarse
y manejar sus emociones de manera adecuada, y los efectos en su
comportamiento y en la relación con los demás (Goleman, 1999).
De acuerdo a estas definiciones entendemos que es importante desarrollar la
inteligencia emocional, ya que es un componente intrínseco de la inteligencia del
ser humano relacionado con sus emociones que son las que le ayudan a resolver
los problemas que surgen en su diario vivir y le facilitan la adaptación al medio en
el que se desenvuelve. Desde la perspectiva del trabajo la inteligencia emocional
es una habilidad que un psicólogo debe disponer para su intervención profesional
ya que tendrá que trabajar con personas con las que tendrá que disponer del
autocontrol emocional para no permitir que las situaciones que escuche afecten en
su diario vivir. Además de saber interpretar los sentimientos de las personas a las
que intervendrá, a esto se le llama empatía que según la RAE es la capacidad que
se tiene de identificarse con algo o alguien y compartir sus sentimientos, es la
capacidad emocional que tenemos de ponernos en el lugar de otra persona.
Mayer y Caruso en el año 1999 utilizaron una medida de habilidad llamada (MEIS)
con la cual encontraron que las personas con mayores niveles de inteligencia
emocional

también poseían los mayores niveles de empatía. Por otro lado, otros estudios
realizados a niños de primaria encontraron que los que obtenían mayores
puntuaciones en su inteligencia emocional eran evaluados por sus profesores y
compañeros como menos agresivos y más propensos a sociabilizar y a ayudar a
sus compañeros que los niños que arrojaron bajos niveles de inteligencia
emocional. La empatía y el autocontrol de las emociones son habilidades
emocionales que le permitirán al psicólogo abordar desde una perspectiva mas
profesional y humana las distintas situaciones y personas que tendrá que
intervenir en su vida profesional. La Inteligencia emocional debe ser entendida
como el conducto que usamos para percibir y expresar de manera adecuada las
emociones propias, controlar nuestra conciencia y percibir adecuadamente la
expresión emocional de los demás relacionándose siempre adecuadamente con
ellos teniendo en cuenta como sienten y piensan. Desde la experiencia profesional
existe otro elemento que da sentido y está íntimamente relacionado con la
empatía, este elemento es la escucha activa. La escucha activa es uno de los
principios básicos que podemos usar para lograr una correcta comunicación y se
entiende como la capacidad que tenemos para escuchar, comprender y sentir lo
que otra persona nos esta comentando, es prestar atención plenamente a lo que
otro esta diciendo logrando como resultado que el emisor del mensaje se sienta
atendido y comprendido. Escuchar es un requisito importante en el ámbito
profesional y en el momento de relacionarse y trabajar con otras personas.
Cuando atendemos a alguna persona debemos hacer un esfuerzo por centrar toda
nuestra atención en aquello que se nos esta comunicando y no solo eso, sino
debemos lograr percibir como se siente esa persona. Escuchar activamente es
considerar importante lo que nos están relatando. La aplicación de este principio
es relevante al momento de tener una intervención con un paciente, en cuanto a
detalles como no hacer interrupciones cuando nos están comunicando algo, poner
atención en los gestos y palabras de la persona, rectificar que comprendimos el
mensaje que nos están entregando, no hacer suposiciones de lo que nos
comentan y observar siempre al rostro de la persona que nos esta comunicando.
Esto nos ayudara a que la persona se sienta comprendida y que nuestro trabajo
se haga más fácil y profesional al momento de intervenir. En conclusión, al
analizar la inteligencia emocional desde su conceptualización hasta su
implementación al momento de intervenir nos lleva a reflexionar sobre la
comprensión que debe tener cada profesional al momento de intervenir y de no
solo entender el concepto desde lo teórico, sino también en el ejercicio y la
aplicación práctica misma en la Intervención psicológica. Esto implica adquirir y
aplicar nuevos modelos cognitivos y maneras de analizar e interpretar la realidad
en la que nos desenvolvemos. Desde el ámbito profesional siempre debemos
tener como concepto primordial al momento de intervenir usar principios clave
como la inteligencia emocional, la empatía, el autocontrol y la escucha activa en
las distintas realidades y contextos sociales en el que intervenimos de una forma
profesional y humana.

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