La igualdad soberana de los Estados es un principio fundamental de derecho internacional, que
tuvo su consagración convencional a partir de la expedición de la Carta de las Naciones Unidas,
en cuyo artículo 2 se estableció:10
“[…] La Organización está basada en el principio de la igualdad soberana de todos sus
Miembros”.
Lo que se reiteró en la “Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional Referentes
a las Relaciones de Amistad y a la Cooperación entre los Estados de Conformidad con la
Carta de las Naciones Unidas”, en los siguientes términos: “Todos los Estados gozan de
igualdad soberana […] tienen iguales derechos e iguales deberes y son por igual miembros de
la comunidad internacional, pese a las diferencias de orden económico, social, político o de otra
índole”.
Así, los Estados gozan de igualdad soberana, tienen iguales derechos y los mismos deberes, y
son, por igual, miembros de la comunidad internacional, pese a las diferencias de orden
económico, social, político o de otra índole.
En resumen, conforme al principio de igualdad soberana:
a) Los Estados son iguales jurídicamente;
b) Cada Estado goza de los derechos inherentes a la plena soberanía;
c) Cada Estado tiene el deber de respetar la personalidad de los demás Estados;
d) La integridad territorial y la independencia política del Estado son inviolables;
e) Cada Estado tiene el derecho a elegir y a llevar adelante libremente su sistema político, social,
económico y cultural;
f) Cada Estado tiene el deber de cumplir plenamente y de buena fe, sus obligaciones
internacionales y de vivir en paz con los demás Estados.
Por su parte, el concepto de “Derecho internacional privado”, ha evolucionado a través del
tiempo. Dicho término, fue empleado por primera vez por Joseph Story en mil ochocientos treinta y
cuatro, en alusión al derecho cuya función era reglamentar las relaciones privadas entre los
individuos en el orden internacional.11
Actualmente, la doctrina considera que, dicha disciplina, regula cualquier tipo de relación
internacional entre personas privadas, aun cuando se trate de Estados que actúan como
particulares.
Entonces, el derecho internacional privado se define como el conjunto de reglas aplicables a los
individuos en sus relaciones internacionales.12
En relación con sus fuentes, ante la falta de un legislador internacional o supranacional, éstas
parten del derecho nacional de cada Estado, por lo que se trata de un derecho interno que se
proyecta a situaciones internacionales.
Al respecto, debe destacarse que, la mayoría de las reglas de derecho internacional privado, se
encuentran previstas en los códigos civiles de las naciones aunque, desde luego, los
instrumentos jurídicos internacionales, en caso de ser aplicables, gozan de mayor jerarquía.
Históricamente, el estudio del derecho internacional privado, se ha dividido en cuatro partes:
nacionalidad, condición jurídica de los extranjeros, conflictos de leyes y competencia judicial.13
De tales tópicos, el que ha sido objeto de mayor análisis por parte de un importante sector de la
academia es el relativo a los conflictos de leyes.14
Un conflicto de leyes, se presenta cuando una relación jurídica contiene elementos que la
vinculan con dos o más sistemas jurídicos.
Dentro de los instrumentos que el derecho conflictual ha desarrollado para solucionar las
concurrencias normativas derivadas de la existencia de diversos sistemas jurídicos, destacan las
normas de conflicto.
Tales disposiciones sirven para determinar, en un caso que guarde relación con dos o más
sistemas jurídicos nacionales diferentes, cuál es el que imperará para resolver la
controversia.
La función de las normas de conflicto es garantizar que cada punto conflictivo se resuelva con
base en un solo sistema jurídico, lo que favorece la seguridad jurídica de los justiciables.
Por otra parte, la jurisprudencia en materia de derecho internacional privado, emitida por los
órganos facultados para ello, tal como lo establece el artículo 217 de la Ley de Amparo vigente,
constituye una fuente del derecho internacional privado, sin descartar, desde luego, la utilidad de la
jurisprudencia emitida por los tribunales internacionales.
Otra fuente determinante para resolver conflictos de leyes, además de las normas de conflicto y la
jurisprudencia, es la costumbre internacional, constituida por principios que se han
consolidado a través de la historia y que han sido aceptados por la mayoría de los países.
En el caso que nos ocupa, destacan los siguientes:
• Ley aplicable: Indica “la ley nacional que regula una cuestión de derecho concreta que
presenta un carácter internacional”. Cabe señalar que un Juez, cuando conoce de un litigio, no
aplica necesariamente su ley nacional para resolverlo. Cuando una relación jurídica entre personas
privadas presenta un carácter internacional (por ejemplo, porque estas personas tienen
nacionalidades diferentes o no residen en el mismo país), pueden aplicarse las leyes de varios
países. La ley aplicable se determina utilizando el mecanismo de las normas de resolución de
conflictos de leyes.
• Lex fori (ley del foro): Significa “la ley del Juez que conoce el asunto”. Cuando se presenta a un
Juez un asunto que reviste un carácter internacional, éste debe preguntarse sobre la ley aplicable a
dicho asunto; en algunos casos se aplicará la lex fori. Tradicionalmente, la lex fori regula las
cuestiones de procedimiento, cualquiera que sea la lex causae.
• Lex causae: Es un concepto propio del derecho internacional privado, que designa la ley que
regula el fondo del asunto, una vez designada por las normas de conflicto de leyes.
• Lex fori regit processum (La ley del foro rige el proceso): Se refiere a que el Tribunal nacional
que se ha declarado con competencia judicial en el plano internacional debe llevar a cabo el
proceso de conformidad con la ley procesal vigente en su territorio. De esta forma, el proceso, en
principio, no sufre alteración haya o no elemento de internacionalidad en la relación jurídica. Lo
anterior encuentra algunas excepciones, que se pueden hacer valer en función de la aplicación de
un convenio internacional o, incluso, de las propias especificidades que se puedan llegar a prever
en la propia normativa procesal nacional.
• Locus regit actum (La ley del lugar de celebración rige la forma del acto): Regla de conflicto
según la cual la ley aplicable a la forma de los actos y contratos es la del lugar de celebración de
los mismos.
Ahora bien, en caso de que la “lex causae” sea ajena al derecho nacional de un Estado, ha lugar
a la aplicación extraterritorial de una norma jurídica en un Estado diverso.
La palabra extraterritorialidad, del latín “extra” (fuera de) y “territorium” (porción de una superficie
terrestre perteneciente a una nación, región o provincia) se emplea para significar que las
personas, los bienes, objetos o actos a los cuales se aplica el mismo, escapan, en la medida
que establezca el derecho internacional, a la aplicación de las leyes y a la competencia
territorial del Estado en que materialmente se encuentran o efectivamente se realizan.
Por otra parte, el principio de reciprocidad internacional, es un término que se da a la
costumbre que sigue un Estado determinado de conceder a otro un trato semejante al que recibe
de él, en un determinado punto de cooperación internacional.
Ahora bien, los elementos de derecho nacional y extranjero involucrados en el presente asunto,
son los siguientes:
• Ambos litigantes son de nacionalidad mexicana. Cabe precisar que la actora es mexicana
por derecho de sangre (ius sanguini), y estadounidense, por derecho de suelo (ius soli), esto es
tiene doble nacionalidad; en tanto, el demandado es mexicano por ambas vías, lo que se
corrobora con las actas de nacimiento que se allegaron al procedimiento natural.
• Las partes, en el momento en que la actora demandó el divorcio, tenían establecido su
domicilio en el Estado de Jalisco. En este sentido, cabe precisar que, en México, no existen
disposiciones conflictuales específicas para regular la nulidad matrimonial y el divorcio, por lo que
es necesario recurrir al derecho de fuente interna (la del Estado de Jalisco). En este sentido, salvo
disposición expresa en que la legislación local remita a la federal, será la de las entidades
federativas la ley aplicable. En el caso, dado que el juicio natural es un divorcio contencioso en el
que se opuso una excepción de nulidad del matrimonio, éste se rige por la legislación civil del
Estado de Jalisco, en atención al domicilio de las partes (ley domiciliar), con excepción de las
disposiciones federales que resulten aplicables, en caso de existir remisión expresa por parte de la
ley local.
• La solicitud de licencia de matrimonio ***********, número ***********, anexada en copia simple a
una certificación de Geraldine Harris, Oficial de Registro, Departamento de Servicios de
Salud del Estado de ***********, se presentó como documento fundatorio de la acción para
acreditar el matrimonio civil entre las partes; vínculo conyugal que se celebró conforme a las
normas de una Entidad Federativa de los Estados Unidos de América (***********). De igual
manera, el certificado suscrito por ***********, sobre la existencia de la licencia de matrimonio de
*********** y ***********, número ***********, volumen ***********, página ***********, también se emitió
conforme a las leyes de ***********.
Tales elementos involucran dos sistemas jurídicos: el mexicano, por ser el foro en que se demandó
el divorcio (lex fori) y, el estadounidense, por ser el país en que se celebró el acto jurídico
matrimonial (locus regit actum).
Ahora bien, la autoridad responsable, en la sentencia reclamada, decretó:
“En ese orden de continuidad, es que para quienes hoy resolvemos, el demandado en el juicio
natural parte de una premisa falsa, al pretender que se decrete la nulidad de la licencia de
matrimonio celebrada en los Estados Unidos de Norteamérica, pues en todo caso y lo único
que se podrá analizar por esta segunda instancia, es la inscripción de la referida licencia y los
efectos de ésta en nuestro país; de ahí entonces, se examinará únicamente la nulidad de la
inscripción, pues si la parte reo pretendiera la anulación de la licencia de matrimonio, se
tendría que analizar tal petición desde la perspectiva de donde se consumó el acto, así
como advertir bajo qué leyes se celebró, toda vez que no se puede violentar la soberanía de
la entidad que efectuó tal suceso, como lo sostiene el artículo 15, del Código Civil del Estado de
Jalisco […] De lo destacado, se desglosa claramente que la forma de los actos jurídicos se regirá
por la legislación del lugar en que se efectúen, de ahí que la licencia de matrimonio que se
pretende nulificar se celebró en el país de los Estados Unidos de Norteamérica, en ***********,
***********, por lo que tal acto no se puede abordar, debido a que ningún órgano jurisdiccional o
autoridad de otra índole mexicana, puede declarar la nulidad de la licencia de matrimonio
celebrada en otro país, por la simple petición de parte. --- Lo precisado tiene sustento, en que si
una autoridad mexicana lo llevara a cabo, se transgrediría la soberanía de la entidad que emitió el
acto, tal y como establece la siguiente tesis aislada, que si bien es cierto compete a otra entidad
federativa, cabe especificar que guarda extrema relación con el código aplicable para esta
localidad, la cual es del rubro siguiente: --- “NULIDAD DE CONTRATO DE MATRIMONIO,
CELEBRADO EN EL PAÍS EXTRANJERO. IMPROCEDENCIA DE SU RECLAMO”. (Cita texto y
fuente)”.
En contra de lo anterior, el inconforme, en esencia, argumenta que es incorrecto lo decretado por el
Tribunal de Alzada, ya que opuso la excepción de nulidad contra el acta de inscripción de
matrimonio ***********, de trece de julio de dos mil seis, pasada ante el Oficial *********** del
Registro Civil de Tepatitlán de Morelos, Jalisco, y no contra la solicitud de licencia de matrimonio.
Tales argumentos, son infundados.
Lo son, debido a que, aun cuando denominó a la excepción de nulidad que opuso al contestar la
demanda como “nulidad del acta de inscripción de matrimonio”, lo cierto es, que también
pretendió desvirtuar el acto jurídico de origen, esto es, la solicitud de licencia de matrimonio
celebrada en los Estados Unidos de América, al señalar que carece de validez porque, entre otras
cosas, “no compareció a firmarla”, tal como se advierte de la lectura de la siguiente transcripción:
“8. NULIDAD DEL ACTA DE MATRIMONIO NÚMERO 135.- Se opone la presente excepción toda
vez que es falso que se haya realizado la inscripción del acta de matrimonio civil celebrado por el
suscrito ahora demandado con la señora ***********, parte actora, en primer lugar el suscrito
*********** no celebró matrimonio civil con la actora, además que del acta número ***********,
libro ***********, de la Oficialía ***********, de Tepatitlán de Morelos, Jalisco, se desprende que la
misma refiere a la inscripción del acta de matrimonio de ***********, sin embargo del contexto de la
misma se desprende que lo que se transcribió no es un ACTA DE MATRIMONIO sino una
certificación del Secretario del Condado de *********** (sic), San ***********, de la cual se desprende
que el señor ***********, Secretario del Condado de *********** (sic), ***********, certifica que el
presente es una copia fiel y verdadera de la LICENCIA DE MATRIMONIO de *********** y
***********, número ***********, Volumen ***********, página ***********, de lo anterior se desprende
que lo que se inscribió fue una LICENCIA DE MATRIMONIO mas no un ACTA DE MATRIMONIO,
por lo cual el mismo no puede considerarse como una verdadera Acta de Matrimonio.
Efectivamente, lo que fue transcrito en el acta número *********** no fue un acta de matrimonio,
sino una Licencia de Matrimonio a la cual el suscrito no compareció como se desprende de
dicha solicitud de Licencia Matrimonial, por lo cual el acta *********** carece de validez, ya que no
se puede inscribir un acto inexistente, ya que la parte actora sorprendió la buena fe del Oficial
del Registro Civil de Tepatitlán de Morelos, Jalisco, al hacerle creer que el documento que le
exhibía para su inscripción lo era un acta de matrimonio, sin embargo, el documento exhibido por
la actora ante el Oficial del Registro Civil fue una licencia de matrimonio no un ACTA DE
MATRIMONIO, como lo manifestó el Consulado General de México en ***********, Departamento
de Protección y Asuntos Legales, al señalar en la hoja 3 de 4, “el documento anexo, en principio no
es un acta, es una licencia para efectuar un matrimonio”, al responder a la pregunta de la actora
“¿el acta que se anexa digitalizada al presente correo cubre con todos los requisitos necesarios
para considerarse válida”.
De tal manera, es evidente que, contrario a lo que arguye el quejoso, si bien es cierto, opuso la
excepción de nulidad contra el acta de inscripción de matrimonio ***********, también es verdad que
hizo lo propio contra el documento fundatorio de la acción, al asegurar que no compareció al acto
jurídico de origen del que derivó el acta de inscripción (celebración de la solicitud de licencia de
matrimonio).
De tal manera, fue correcto que, la Sala responsable, se pronunciara en torno a la posibilidad de
cuestionar ante su potestad, la legalidad del comentado documento, al haberse emitido en el
extranjero; de ahí lo infundado del concepto de violación del quejoso.
Por otra parte, es fundado pero inoperante, el concepto de violación relativo a que, contrario a lo
que decretó la autoridad responsable, sí es factible emprender el análisis del acto jurídico
celebrado en el Condado de ***********, de los Estados Unidos de América, sin vulnerar la
soberanía de dicho país.
Es fundado, debido a que, la aplicación extraterritorial del derecho de un Estado extranjero por los
jueces mexicanos, no vulnera la soberanía de ninguno de los países involucrados.
En la Carta Magna, ni el Constituyente Originario, ni el Permanente, establecieron expresamente la
prohibición, tanto en el orden federal, como en el local, de que se aplique de manera extraterritorial,
por parte de los tribunales mexicanos, la norma de un Estado extranjero.
Así, por conducto del Poder Legislativo de la Unión, el pueblo mexicano, titular de la soberanía
nacional en términos del artículo 39 constitucional, por medio de sus representantes, no optó por
establecer una prohibición expresa en la Ley Fundamental, que impidiera la aplicación
extraterritorial de la ley de otro país en las controversias judiciales suscitadas en el territorio
mexicano.
Bajo tales premisas, el legislador jalisciense cuenta con plena libertad para emitir normas de
conflicto que faciliten la aplicación extraterritorial del derecho extranjero en asuntos en los que el
fondo deba resolverse conforme a él (lex causae), pues sería ilógico que un acto jurídico
celebrado conforme a las leyes de un determinado país, se anule conforme a las leyes de otro, de
ahí que la validez de un acto jurídico debe analizarse conforme a las leyes de ese mismo Estado
(locus regit actum).
En este sentido, el artículo 15 del Código Civil del Estado de Jalisco, norma toral en materia
conflictual, establece:
“Art. 15.- La determinación del derecho aplicable se hará conforme a las siguientes reglas: --- I. El
estado civil y la capacidad de las personas físicas se rige por el derecho del lugar de su
domicilio; --- II. Los efectos jurídicos de actos y contratos celebrados fuera del Estado y que
deban ser ejecutados dentro de su territorio, se regirán por las disposiciones de este código; --- III.
La propiedad y la administración de bienes ubicados en el territorio del Estado, adquiridos por
consortes domiciliados o no dentro del mismo, pero cuyo matrimonio se celebró fuera de él, bajo
capitulaciones matrimoniales expresas u otro régimen económico matrimonial, se regirán por lo
que se establezca en las capitulaciones o en las disposiciones que rijan dichas relaciones
económico-patrimoniales; --- IV. La forma de los actos jurídicos se regirá por la legislación del
lugar en que se celebren, pero las partes involucradas en ellos, residentes fuera del Estado,
quedan en libertad para sujetarse a las formas prescritas por este código cuando el acto
vaya a tener ejecución dentro del territorio del mismo; --- V. Los bienes inmuebles ubicados en
el Estado de Jalisco y los bienes muebles que en él se encuentren, se regirán por las disposiciones
de este código; --- VI. Las disposiciones de este código en todo lo relativo a los derechos sobre
alimentos; derechos de familia o derecho sucesorio, se aplicarán fuera del Estado cuando esas
relaciones jurídicas se hubieren originado dentro del mismo; y --- VII. El Derecho extranjero será
aplicable en el Estado en casos de reciprocidad, siempre y cuando, con su aplicación, no se
infrinjan normas prohibitivas o de interés público vigentes en Jalisco”.
De dicho precepto, destacan tres normas de conflicto:
1) La fracción I, que dispone: “el estado civil y la capacidad de las personas físicas se rige por
el derecho del lugar de su domicilio”, confirma que, tratándose del estado civil o de la capacidad
de las personas que demanden la disolución de un matrimonio celebrado en el extranjero ante los
tribunales de Jalisco, deberán tener, uno o ambos, su domicilio en dicha Entidad, pues de lo
contrario el Tribunal no tendrá competencia para conocer de la controversia (ley domiciliar);
asimismo, dicho principio consagra la prevalencia de la ley del foro “lex fori” para acreditar el
estado civil y la capacidad de las personas. En este sentido, es la propia ley del foro la que
establece que el estado civil contraído en el extranjero, se debe acreditar con las constancias
expedidas en el lugar en que se celebró el acto jurídico.
2) La fracción IV, que dispone: “la forma de los actos jurídicos se regirá por la legislación del
lugar en que se celebren, pero las partes involucradas en ellos, residentes fuera del Estado,
quedan en libertad para sujetarse a las formas prescritas por este código cuando el acto
vaya a tener ejecución dentro del territorio del mismo”, establece la regla “locus regit actum”,
según la cual, la ley aplicable a la forma de los actos es la del lugar su celebración. Por tanto, en
una controversia en la que se alleguen documentos extranjeros, es factible aplicar
extraterritorialmente en Jalisco, las normas del Estado extranjero, conforme a las que se celebró
el acto jurídico.
Sin que pase inadvertido para este órgano colegiado, que conforme a la última parte de esa
fracción “las partes involucradas en ellos, residentes fuera del Estado, quedan en libertad
para sujetarse a las formas prescritas por este Código cuando el acto vaya a tener ejecución
dentro del territorio del mismo”, sin embargo, ello se refiere a lo que la doctrina de derecho
internacional privado denomina como “elección del derecho aplicable”; concepto relativo a que
los efectos jurídicos de los actos y contratos se regirán por el derecho extranjero, a menos que las
partes hubieren designado válidamente la aplicabilidad de otro derecho.21
3) La fracción VI, que estipula: “el derecho extranjero será aplicable en el Estado en casos de
reciprocidad, siempre y cuando, con su aplicación, no se infrinjan normas prohibitivas o de
interés público vigentes en Jalisco”, establece una regla conflictual, en la que será aplicable la
ley del foro (lex fori), en caso de que no exista reciprocidad con el Estado extranjero cuya ley se
pretenda aplicar de manera extraterritorial.
En relación con tales disposiciones sustantivas, los artículos 52, 289, 289 bis, 331 y 332, del
Código de Procedimientos Civiles del Estado de Jalisco, establecen:
“Artículo 52.- Las actuaciones judiciales y los ocursos deberán escribirse en idioma español. Los
documentos redactados en idioma extranjero deberán ser acompañados con la correspondiente
traducción; en caso de que sea objetada dicha traducción, el juez designará un perito. Para darle
curso a la objeción, deberá estarse a lo establecido al respecto a la Sección Segunda del Capítulo
IV del Título Sexto de este código. --- Artículo 289.- Sólo los hechos están sujetos a prueba; el
derecho lo estará únicamente cuando se funde en leyes extranjeras o en usos, costumbres o
jurisprudencia. --- Artículo 289 bis.- El tribunal aplicará el derecho extranjero tal como lo
harían los jueces del estado cuyo derecho resultare aplicable, sin perjuicio de que las partes
puedan alegar la existencia y contenido del derecho extranjero invocado. --- Para informarse del
texto, vigencia, sentido y alcance legal del derecho extranjero, el tribunal podrá valerse de
informes oficiales al respecto, pudiendo solicitarlos al Servicio Exterior Mexicano, o bien ordenar o
admitir las diligencias probatorias que considere necesarias o que ofrezcan las partes. --- Artículo
331.- Para que en el Estado hagan fe los documentos públicos procedentes del extranjero,
deberán llenar los requisitos que fija el Código Federal de Procedimientos Civiles. ---
Artículo 332.- De la traducción de los documentos que se presenten redactados en idioma
extranjero, se mandará dar vista a la parte contraria para que dentro del tercer día manifieste si
está conforme; y si lo expresa así o nada dijera, se pasará por la traducción. En caso contrario el
tribunal nombrará traductor. En toda objeción deberá observarse lo establecido en el primer párrafo
del artículo 52 de este código.”.
Ante tales premisas, este órgano colegiado considera que, contrario a lo que decretó la autoridad
responsable, los tribunales del orden común del Estado de Jalisco, sí pueden anular un acto
jurídico celebrado en un Estado extranjero sin vulnerar su soberanía pues, la legislación local, los
faculta para ello; siempre y cuando se acredite el derecho extranjero, en cuya hipótesis el Juez lo
aplicará tal como lo harían los jueces del Estado cuyo derecho resultare aplicable.
Se sostiene que, en el caso, con tal proceder no se vulnera la soberanía de los Estados Unidos de
América pues, por el contrario, debido a que, tal como lo dispone el artículo 289 bis del Código de
Procedimientos Civiles del Estado de Jalisco,22 el examen de la validez del acto jurídico se
realizará a la luz del derecho estadounidense, lo que de manera alguna constituye una afrenta a su
soberanía, sino un esfuerzo del legislador local por darle la mayor legitimidad a las resoluciones de
los órganos jurisdiccionales jaliscienses, respecto de controversias derivadas de actos jurídicos
celebrados en territorios extranjeros, en este caso, estadounidense; pues sería contradictorio
que un acto jurídico que surgió conforme a las normas de un Estado, se modifique,
transmita o extinga, de acuerdo con las leyes de otro.
De ahí que le asista la razón al quejoso en cuanto a que sí es posible impugnar la validez del acto
jurídico celebrado en el extranjero, y no se comparta el razonamiento de la Ad quem, ni el
sustentado por el Primer Tribunal Colegiado en Materias Civil y de Trabajo del Segundo Circuito,
en cuya tesis aislada la alzada sustentó su postura, de rubro: “NULIDAD DE CONTRATO DE
MATRIMONIO, CELEBRADO EN PAIS EXTRANJERO. IMPROCEDENCIA DE SU RECLAMO”.
AD QUEM
1. Loc. lat. y esp. Significa: al cual, para el cual. Sirve para indicar el juez o tribunal al cual se
recurre contra una resolución determinada de otro inferior.
2. Referida a días ( "dies ad quem"), indica el momento a partir del cual cesan
determinados efectos; momento final o resolutorio. (v. A quo.)
Uso de la palabra en el ámbito jurídico:
El termino "ad quem" es propio de la jerga jurídica, sobre todo para referirse al tribunal de
alzada, la instancia superior ante la cual se recurre, o apela una decisión judicial del
tribunal "ad quo".
2.
No obstante, dicho concepto de violación, aunque fundado, a la postre resulta inoperante
pues, a pesar de que la Sala responsable aseguró que no analizaría la validez del acta de
matrimonio para no vulnerar la soberanía de los Estados Unidos de América, implícitamente, sí lo
hizo, pues decretó que sí compareció a la celebración de la solicitud de la licencia de matrimonio, y
que este documento sí es válido; apreciación que este Tribunal califica como objetivamente
correcta, y que será ampliamente analizada más adelante en esta ejecutoria (…)”.
El Estado, Este es el ordenamiento jurídico del
Estado, entendido, así como el
conjunto de normas que regulan las
relaciones entre los particulares y los
Gobernados
particulares frente al Estado en un país
determinado.
En el derecho interno, los sujetos que
la Ley regula (especialmente los
particulares) no tienen la capacidad de
redactar las normativas que serán aplicables para su propio
desenvolvimiento, debido a que el único con poder para redactar Leyes es el Poder Legislativo, y de forma
excepcional y bajo una gama especial de materias, el Poder Ejecutivo
El derecho interno tiene la
característica primordial de que sus normas jurídicas, en todos sus niveles y sin excepción, tienen un carácter
coactivo, lo que significa que son de obligatorio cumplimiento para todas las personas, o para el grupo de personas para el
que se ha creado la norma. este poder coactivo no existe en casi ningún ámbito o materia del derecho internacional.
En el derecho interno, una persona no tiene derecho a decidir ni puede estar exento de cumplir una norma, a menos que la
misma así lo establezca. en el derecho interno, no puede
excluirse la aplicación del derecho
doméstico.