CAUSA PENAL: SP21-P-2016-011004
CIUDADANO:
ABG. GERSON NIÑO
JUEZ SEXTO DE CONTROL
CIRCUITO JUDICIAL PENAL DEL ESTADO TACHIRA
SU DESPACHO. -
Quien suscribe la presente, ABG. EDUARDO JOSE DIAZ PABON, Y ABG.
NUBIA JANETH MORENO, plenamente identificados en autos, en nuestra condición
de abogados defensores del ciudadano FRANKLIN EDUARDO SUAREZ SUAREZ,
titular de la cédula de identidad No.- V- 28.077.044, acudimos antes su autoridad a fin
de exponer lo siguiente:
Ciudadano Juez, nuestro defendido el ciudadano FRANKLIN EDUARDO
SUAREZ SUAREZ, fue aprehendido en fecha 09 de Mayo del 2016, por funcionarios
adscritos al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, luego de
que se encontrara llevando su celular el cual había comprado unos días antes de su
aprehensión para vendérselo a un ciudadano de nombre JOSE LENIN MOGOLLON
BRICEÑO, al Centro Comercial Sambil, quien era su posible comprador, ya que
nuestro defendido presentaba una necesidad urgente de dinero y estaba vendiendo su
celular.
Es el caso ciudadano Juez, que tal y como se evidencia del Acta de
Investigación Penal, suscrita por los funcionarios actuantes y que sirvió de
fundamento para que este Tribunal por solicitud del Ministerio Publico dictara la
Privación Judicial Preventiva de Libertad por necesidad y urgencia en contra de
nuestro defendido, en esa misma acta consta que a nuestro defendido al momento de
su intervención policial le fue encontrado un celular que él mismo había comprado y
sirvió de evidencia de interés criminalística, no le fue encontrado ningún arma en su
poder evidencia alguna que estuviera relacionada con la comisión de un hecho punible
que siete días antes presuntamente se había cometido en perjuicio del ciudadanos
JOSE LENIN MOGOLLON BRICEÑO, en donde presuntamente fue despojado bajo
amenaza de muerte de su teléfono celular.
Asimismo, durante el desarrollo de la investigación la defensa de otro de los
acusados que se encuentran en esta misma causa, se le realizó el Reconocimiento
en Ruedas de Individuos por parte de la víctima, acto que se pudo llevar a cabo y
arrojó como resultado que la víctima no reconoció a ninguna de las personas
presentes, sin embargo a nuestro defendido no le fue practicado el mencionado
reconocimiento, sino que se le dio plena prueba a una impresión de unas fotos en un
espacio social de internet, medio de prueba éste, que no fue constatado por un
funcionario experto del CICPC a través de una experticia al sitio Web, tal como se
indica en la norma vigente de la prueba electrónica y varias pronunciamientos del
Tribunal Supremo de Justicia, asimismo, él medio de prueba fotográfico no está
contemplado en el ordenamiento jurídico penal, excepto casos como drogas, extorción,
secuestro, seguridad de estado y delitos de lesa humanidad, por lo que es un derecho
constitucional el horno, imagen y reputación.
De lo antes señalado, es necesario destacar que la víctima asegura que eran
dos personas y que todo pasó muy rápido, sin embargo siete días después ve una
publicación a través de un espacio web, y observa su celular e indicando a la persona
que aparece en dicho espacio como la autor de haberle robado el celular, al extremo
de indicar las características de su agresor tal como se encuentra en la fotografía
presentada por él mismo (victima), lo que causa mucho asombro a ésta defensa, que
siendo la primera vez que había sido robado y que fue muy rápido todo, pueda
recordar detalles precisos de su agresor.
Cabe agregar ciudadano Juez, que nuestro defendido el ciudadano FRANKLIN
EDUARDO SUAREZ SUAREZ, ha permanecido privado judicialmente de su libertad
por más de 60 días, que lo han conllevado a encontrarse en un sitio que no es apto
para ningún ser humano como lo son los calabozos del CICPC, en donde no existe las
condiciones mínimas que merece una persona como derecho inherente a su dignidad
humana para permanecer allí, máxime cuando existe un cumulo de personas que se
encuentran en el mismo sitio, viviendo en condiciones de hacinamiento
Asimismo, el Ministerio Publico, específicamente la Fiscalía Séptima, presentó
como Acto conclusivo Acusación en contra de nuestro defendido por considerar que de
la investigación que realizo, mi defendido cometió el delito de ROBO AGRAVADO,
previsto y sancionado en el artículos 458 del Código Penal, promoviendo como
pruebas las declaración de la víctima JOSE LENIN MOGOLLON BRICEÑO, quien
durante la investigación señaló que fue objeto de un robo, y mostrando una fotografía
violando el debido proceso; asimismo, promueve las declaraciones de los funcionarios
del CICPC, quienes expondrán acerca de las diligencias de investigación y de la forma
como fue aprehendido nuestro defendido, tal y como lo explanaron en el acta de
investigación penal.
De igual forma, promueve pruebas documentales, relacionadas al acta de
investigación penal, en donde los funcionarios actuantes dejan constancia de que
nuestro defendido FRANKLIN EDUARDO SUAREZ SUAREZ, al momento de su
aprehensión, y las otras relacionadas con inspecciones y avalúos reales del
objeto robado.
En los marcos de las consideraciones anteriores, resulta oportuno señalar
ciudadano Juez, que el Ministerio Público NO estableció en el escrito acusatorio una
relación clara, precisa y circunstanciada del hecho punible que se le atribuye a nuestro
defendido, tal y como lo establece el artículo 308 numeral 2° del Código Orgánico
Procesal Penal, por el contrario, en el capítulo de la acusación relacionado con la
descripción del hecho imputado, se limito a señalar cuál fue la conducta de nuestro
defendido al momento de su aprehensión, esto es, que fue aprehendido al momento
en que se encontraba vendiendo su teléfono celular en las adyacencias del centro
comercial Sambil. No indica el Ministerio Publico, cual fue la acción cometida por
nuestro defendido FRANKLIN EDUARDO SUAREZ SUAREZ, en la comisión de los
hechos punibles por los cuales lo acuso como es el delito de ROBO AGRAVADO
previsto y sancionado en los artículos 458 del Código Penal, y no lo puede indicar por
cuanto nuestro defendido no participó en la comisión de ese hecho punible, por el
contrario al momento en que se estaba cometiendo ese hecho, nuestro defendido se
encontraba en su casa de habitación.
De esta forma ciudadano Juez, vemos una vez más, como lo ha hecho en otros
casos y que es del conocimiento de los operadores de justicia, que el Ministerio
Publico se aparta de las disposiciones legales que regulan su actuar al imponerle la
obligación de indicar una relación clara, precisa y circunstanciada de relación del
hecho punible que se le atribuye al acusado.
Ahora bien Ciudadano Juez, acudimos ante su competente autoridad a fin de que
realice el CONTROL JUDICIAL Y CONSTITUCIONAL DE LA ACUSACIÓN, esto en
virtud de que debemos recordar que las funciones del Tribunal de Control son muy
amplias, las solicitudes que se presentan y las decisiones que se toman desde el
momento inicial del proceso penal deben ser controladas por el órgano jurisdiccional,
ello deviene en virtud del mandato de la propia Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela en su artículo 44 cuando señala la obligatoriedad que tienen las
autoridades de presentar inicialmente al aprehendido ante el Juez de Control y luego en
las demás fases incluyendo la Audiencia Preliminar, para que el Juez de Control, en
uso de las facultades que le confiere el texto Constitucional, leyes adjetivas y
sustantivas penales, proceda a ejercer ese Control sobre dichas actuaciones,
permitiendo con ello que se aplique y se materialice el derecho al debido proceso y de
que se ejerza una verdadera tutela judicial efectiva, consagrada en nuestra
Constitución, no solo en beneficio del acusado, sino a favor del propio Estado, al
corregir cualquier ligereza por parte del Ministerio Público o la Defensa.
De los anteriores planteamientos, se evidencia que es el Juez de Control quien
controla las actuaciones de las partes, en amparo al derecho del Debido Proceso que le
asiste a todas las personas que se encuentran sometidas al proceso penal,
reafirmándose que es materia propia de la competencia natural de los Tribunales de
Control, ejercer ese Verdadero Control, y que en ningún momento se puede llegar a
pensar que se invade la esfera de las competencias del Ministerio Público al ejercer la
acción penal, esto, en virtud de que una cosa es la acción penal el cual es la
concreción de la pretensión del Ministerio Público y otra cosa es, el control que debe
hacer el tribunal como ente encargado de “decir” el Derecho, que no es otra cosa que
la jurisdicción.
Con relación a las anteriores consideraciones la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia en Sentencia de fecha 20/6/2005, Expediente N° 04-2599, con
ponencia del Magistrado Francisco Carrasquero López, entre otras cosas dijo:
“…Debe esta Sala señalar previamente, que la fase intermedia del
procedimiento ordinario, es de obligatorio agotamiento en el marco del
actual sistema procesal penal venezolano. Dicha fase se inicia mediante la
interposición de la acusación por parte del Fiscal del Ministerio Público, a
los fines de requerir la apertura de un juicio pleno. En tal sentido, esta
segunda etapa del procedimiento penal, tiene por finalidades esenciales
lograr la depuración del procedimiento, comunicar al imputado sobre la
acusación interpuesta en su contra, y permitir que el Juez ejerza el
control de la acusación (subrayado y negritas propias). Esta última
finalidad implica la realización de un análisis de los fundamentos fácticos y
jurídicos que sustentan el escrito acusatorio, fungiendo esta fase procesal
entonces como un filtro, a los fines de evitar la interposición de
acusaciones infundadas y arbitrarias. Es el caso que el mencionado
control comprende un aspecto formal y otro material o sustancial, es decir,
existe un control formal y un control material de la acusación. En el
primero, el Juez verifica que se hayan cumplido los requisitos formales
para la admisibilidad de la acusación –los cuales tienden a lograr que la
decisión judicial a dictar sea precisa-, a saber, identificación del o de los
imputados, así como también que se haya delimitado y calificado el hecho
punible imputado. El segundo, implica el examen de los requisitos de fondo
en los cuales se fundamenta el Ministerio Público para presentar la
acusación, en otras palabras, si dicho pedimento fiscal tiene basamentos
serios que permitan vislumbrar un pronóstico de condena respecto del
imputado, es decir, una alta probabilidad de que en la fase de juicio se
dicte una sentencia condenatoria; y en el caso de no evidenciarse este
pronóstico de condena, el Juez de Control no deberá dictar el auto de
apertura a juicio, evitando de este modo lo que en doctrina se denomina la
“pena del banquillo”…Esta fase intermedia comprende varias actuaciones,
las cuales se pueden sistematizar en tres grupos fundamentales,
dependiendo del momento procesal que les corresponda. Así, tenemos
actuaciones previas a la audiencia preliminar, como lo son la acusación, y
el ejercicio por parte del Fiscal, de la víctima –siempre que se haya
querellado o haya presentado acusación particular propia- y del imputado,
de las facultades que les otorga el artículo 328 del Código Orgánico
Procesal Penal. En segundo lugar, tenemos la audiencia preliminar, cuyo
desenvolvimiento se encuentra regulado en el artículo 329 eiusdem; y por
último, los actos posteriores a la audiencia preliminar, que son los distintos
pronunciamientos que puede emitir el Juez de Control al finalizar dicha
audiencia, con base en los artículos 330 y 331 de dicha ley adjetiva penal.
En lo que se refiere a la audiencia preliminar, debe destacarse que es en
ésta donde se puede apreciar con mayor claridad la materialización del
control de la acusación, ya que en la misma, es donde se lleva a cabo el
análisis de si existen motivos para admitir la acusación presentada por el
Ministerio Público y la de la víctima, si fuere el caso. En este sentido, en
esta audiencia se estudian los fundamentos que tomó en cuenta el Fiscal
del Ministerio Público para estimar que existen motivos para que se inicie
un juicio oral y público contra el acusado, realizando el Juez el mencionado
estudio, una vez que haya presenciado las exposiciones orales de las
partes involucradas en el proceso penal. Igualmente, se debe analizar en
dicha audiencia, entre otras cosas, la pertinencia y necesidad de los
medios de prueba que ofrecen las partes para que sean practicadas en la
etapa del juicio oral y público, así como las excepciones opuestas por el
defensor conforme a lo señalado en el artículo 328 del Código Orgánico
Procesal Penal….”.
Asimismo, la Sentencia emitida por la Sala de Casación Penal del Tribunal
Supremo de Justicia, No 447, expediente No.- 07-0270 de fecha 2/8/2007, con
ponencia del Magistrado Eladio Aponte Aponte, que entre otras cosas dijo:
“…la adecuación de los hechos a un determinado tipo penal y la
posible violación de normas adjetivas, corresponde al estudio y
análisis propio de los tribunales competentes en las diferentes fases
e instancias del proceso penal instaurado, a través de los medios y
oportunidades que permite el actual sistema oral, público y
acusatorio, respetando los correspondientes principios y fases del
proceso. Los Jueces, dentro del principio del control
jurisdiccional, estipulado en el artículo 104 del Código Orgánico
Procesal Penal, en cumplimiento del deber de velar por la
regularidad en el proceso, tienen la facultad de modificar la
calificación otorgada a los hechos en cualquier fase, en
obsequio además del resguardo del principio de la tutela judicial
efectiva, dispuesto en el artículo 26 de la Carta Magna…”(negrillas y
subrayado propios).
En este mismo orden de ideas, la Corte de Apelaciones del circuito Judicial Penal
del Estado Táchira, en su Sentencia No.- Aa-3155-2007, señaló:
“…observa la Sala, que el Tribunal en función de Control, es
el órgano jurisdiccional llamado por ley a ejercer el control
judicial sobre todas las actuaciones del Ministerio Público, en
los términos establecidos en el Código Orgánico Procesal
Penal. De allí que, esta Sala mediante decisión dictada en
fecha 18 de septiembre de 2006, en la causa Aa-2761-06,
con ponencia de quien con igual carácter suscribe la
presente, sostuvo: “En primer lugar, conviene precisar el rol
del Juez de Control en la fase preparatoria del proceso penal,
bajo el prisma legal establecido en el artículo 282 del Código
Orgánico Procesal Penal, cual establece:
“Control judicial. A los
jueces de esta fase les
corresponde controlar el
cumplimiento de los principios y
garantías establecidos en este
código, en la Constitución de la
República, tratados, convenios
o acuerdos internacionales
suscritos por la República, y
practicar pruebas anticipadas,
resolver excepciones,
peticiones de las partes y
otorgar autorizaciones”.
De la disposición legal transcrita se evidencia la obligación
legal del Juez en función de control, de velar por el cumplimiento de
los derechos y garantías inherentes al ser humano, lo cual debe
entenderse en doble sentido, por un lado, deberá permitir el goce y
ejercicio efectivo de los mismos, y por el otro, deberá propender lo
necesario para que sean respetados por los demás sujetos
procesales, y de esta manera, ejercer un auténtico mecanismo de
control judicial de la investigación penal.
La disposición legal citada, permite precisar la naturaleza
jurídica de la investigación penal, toda vez que parte de la doctrina
patria, sostiene su naturaleza administrativa dado el mismo carácter
del Ministerio Público cuyo órgano la dirige, por contraste a la
posición mayoritaria, según la cual, su naturaleza jurídica es
procesal, dado el permanente control del órgano jurisdiccional en
esta fase de investigación, con estricto apego a los derechos y
garantías constitucionales de las partes, y por ende, en virtud de
esta ficción legal, se sostiene su naturaleza judicial, en atención al
artículo 282 eiusdem.
De manera que, aun cuando la investigación penal esté
dirigida por el Ministerio Público, jamás podría afirmarse que la
misma esté exenta de revisión y control por el órgano jurisdiccional,
pues, corresponde precisamente, al Tribunal de Primera Instancia
Penal en función de Control, en virtud de la ley, a ejercer la función
contralora en la fase preparatoria del proceso penal. En este
contexto legal, diversas disposiciones del código adjetivo penal,
prevé el cauce procesal idóneo que permite el ejercicio real y
efectivo de los derechos y garantías constitucionales, -veáse
artículos 28, 29, 34, 304, 313, 314, 315 del Código Orgánico
Procesal Penal-, donde se aprecia la intervención jurisdiccional en la
fase preparatoria.
Por consiguiente, resulta desacertado afirmar que el órgano
jurisdiccional no es el “adecuado” para dictar un pronunciamiento en
una investigación penal llevada por el Ministerio Público, por
considerar que la misma no se ha judicializado, si conforme se
asentó ut supra, la investigación penal está sujeta al control judicial
que sobre ella ejerce el órgano jurisdiccional, y no a la inversa; a fin
de velar por el respeto de los derechos y garantías constitucionales
de las partes, conforme al artículo 282 eiusdem…”
“…Conforme a lo expuesto, el Juez en cumplimiento de sus
funciones jurisdiccionales, deberá abordar la existencia o no de un
delito, para lo cual, valorará las diligencias de investigación
practicadas como actos urgentes y necesarios proporcionados por
la representación fiscal, y cualesquier otro incorporado lícitamente
por el imputado o su defensor, todo lo cual, le permitirá formarse un
juicio de valor estrictamente jurídico, y concluir en la inexistencia o
existencia de un hecho punible de manera razonada y motivada, en
cuyo caso comprenderá desde luego, la calificación jurídica del
hecho imputado…”.
“…Consecuente con lo expuesto, considera la Sala que el Juez de
Control en ejercicio de sus funciones jurisdiccionales, tanto para decretar
la flagrancia en la aprehensión del imputado, como cualesquier medida de
coerción personal, tiene la potestad de revisar la calificación jurídica dada a
los hechos, e inclusive, apartarse motivadamente de la calificación dada
por la representación fiscal, que en todo caso, será una calificación
provisional con base a lo existente en autos hasta ese momento, incluso, la
calificación jurídica establecida en el auto de apertura a juicio oral y
público, igualmente es provisional, dada la facultad del juez de juicio de
cambiarla durante el debate, conforme al artículo 350 del Código Orgánico
Procesal Penal, y por ello, al cumplir el juez el deber que está obligado por
ley, no usurpa función del Ministerio Público, por el contrario, cumple con
la función de juzgar que es consustancial con su naturaleza
jurisdiccional…”.
En el orden de ideas anteriores, la corte de Apelaciones del circuito Judicial Penal
del Estado Táchira, en la Sentencia No.- Aa-4516/2011, de fecha 01/7/2011, señalo:
“…En tal sentido, esta Corte considera necesario dejar
establecidas las funciones del Juez de Control en la fase
preparatoria del proceso penal; la cual ésta prevista en el
artículo 282 del Código Orgánico Procesal Penal, el cual
establece lo siguiente (omisis). La norma antes transcrita le
atribuye al Juez de Control, la obligación de vigilar que se
cumplan los derechos y garantías inherentes al ser
humano, lo cual significa, que debe realizar todo aquello
que sea necesario para que estos derechos y garantías
sean respetados por los demás sujetos procesales, y
ejercer el control judicial…estima esta Alzada, que el a-
quo, no se extralimitó al momento de efectuar un
cambio en la calificación del delito, ya que es una
atribución propia del juez en esta fase del proceso
penal efectuar el control jurisdiccional de la
calificación fiscal, aun cuando se esté hablando del
procedimiento de admisión de hechos, contemplado en
el articulo 376 del Código Orgánico Procesal Penal, y
así se decide…”.(subrayado y negrillas propias).
Cabe agregar que recientemente la Corte de Apelaciones del Circuito
Judicial Penal del Estado Táchira, en la Sentencia No- 1-As-1613, de fecha
04-01-2013, señaló:
“…forzoso concluir que en la decisión apelada el juez se limitó a cumplir
con su obligación jurisdiccional de depurar el proceso para llevar a juicio
únicamente los hechos que puedan ser sustentados en el mismo. Por lo
tanto, no le asiste la razón a los apelantes al señalar que el
sentenciador a quo inobservó o inaplicó erradamente el contenido del
numeral segundo del artículo 330 del Código Orgánico Procesal Penal,
por cuanto la actuación del juez no estuvo referida al planteamiento de
cuestiones propias del juicio oral y público, como erradamente
establecen los fiscales en su escrito acusatorio, por cuanto la decisión
estuvo referida únicamente a la calificación jurídica de los hechos y al
examen de los supuestos de hecho de los mismos, para lo cual era su
obligación revisar los elementos de convicción fiscal, los cuales
coinciden con el contenido evacuado en la fase de investigación. Por lo
tanto, no incurrió el Juzgador Segundo de Control en la decisión
apelada en errónea interpretación de una norma jurídica contenida en el
numeral segundo del artículo 330 del Código Orgánico Procesal
Penal…”.
En el orden de ideas anteriores, referidas no solo a la facultad que tiene
el Tribunal de Control, sino la obligación que tiene de realizar el CONTROL
JUDICIAL, sobre el acto conclusivo presentado por el Ministerio Público se
encuentra la Sentencia dictada por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo
de Justicia, signada con el No.- 16813, expediente No.- 20112-1283 de fecha
16 de Agosto de 2013, con ponencia del Magistrado Arcadio Delgado Rosales,
que entre otras cosas señaló:
“…la Sala considera oportuno insistir en que toda acusación fiscal o
querella presentada ante el órgano jurisdiccional, debe sustentarse en
medios de prueba legalmente obtenidos y suficientes para arrojar
elementos de convicción sobre la responsabilidad penal del acusado y,
por su parte, el Juez de Control está en la obligación de verificar la
pertinencia e idoneidad lógica y objetiva de cada medio
probatorio ofrecido, para acreditar el hecho objeto de la misma,
en particular y, en general, la comisión del hecho punible por
parte de un sujeto determinado, de modo contrario, la acusación no
resultaría admisible, por no estar basada en fundamentos serios para
el enjuiciamiento público de una persona y no cumplir con lo previsto
en el artículo 326 del Código Orgánico Procesal Penal vigente para
aquel entonces, ahora artículo 308 eiusdem.”. (negrillas y subrayado
propias).
Con base a las consideraciones anteriores, es por lo que acudimos ante su
competente autoridad, a fin de que realice el Control Judicial y
Constitucional de la Acusación presentada por el Ministerio Publico, y se
realice el correspondiente cambio de calificación jurídica a la conducta
desplegada por nuestro defendido, esto es, nuestro defendido se encontraba
al momento de su aprehensión llevando su teléfono celular que había
comprado y por necesidad urgente de dinero decidió venderlo, el cual
resulto dicho teléfono ser robado; conducta que se encuadra en el tipo penal
establecido en el delito de APROVECHAMIENTO DE COSAS
PROVENIENTES DE DELITO, previsto y sancionado en el artículo 470 del
Código Penal y no como lo quiere hacer ver el ministerio público en el delito
de Robo Agravado, sin ningún medio de prueba.
Además, otro punto importante a resaltar es que no se puede vincular a
nuestro defendido con la comisión del hecho punible aquí imputado, por
cuanto tal como quedó demostrado en la audiencia de presentación y
calificación de flagrancia ésta quedó desestimada, razón por la cual el
ministerio publico toma como plena prueba lo dicho sólo por la víctima,
Asimismo ciudadano Juez, nuestro defendido está dispuesto a acogerse
al Procedimiento por Admisión de los Hechos, previsto en el artículo 375 del
Código Orgánico Procesal Penal, una vez que Usted se sirva realizar el
cambio de calificación jurídica a los hechos, al delito de
APROVECHAMIENTO DE COSAS PROVENIENTES DEL DELITO,
previsto y sancionado en el artículo 470 del Código Penal.
Sin más a que hacer referencia, se suscribe de Usted;
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ABG. EDUARDO DIAZ ABG. NUBIA MORENO
IPSA No.- 182.157 IPSA No.- 179.665