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Tipos de Conocimiento

Este documento describe cuatro tipos principales de conocimiento: conocimiento intuitivo, empírico, religioso y filosófico. El conocimiento intuitivo se adquiere a través de los sentidos y la percepción directa sin análisis. El conocimiento empírico se deriva de la experiencia acumulada a lo largo de la vida. El conocimiento religioso surge de creencias basadas en la revelación divina o textos sagrados. El conocimiento filosófico se obtiene mediante el razonamiento y la reflexión crítica para explicar conceptos de man

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Tipos de Conocimiento

Este documento describe cuatro tipos principales de conocimiento: conocimiento intuitivo, empírico, religioso y filosófico. El conocimiento intuitivo se adquiere a través de los sentidos y la percepción directa sin análisis. El conocimiento empírico se deriva de la experiencia acumulada a lo largo de la vida. El conocimiento religioso surge de creencias basadas en la revelación divina o textos sagrados. El conocimiento filosófico se obtiene mediante el razonamiento y la reflexión crítica para explicar conceptos de man

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Tipos de Conocimientos:

Conocimiento intuitivo

El conocimiento intuitivo se adquiere en la vida por vía sensitiva; nos percatamos de lo que nos
rodea gracias a nuestros sentidos. Cuando registramos las imágenes de cualquier objeto que
observamos, pasamos al conocimiento intuitivo; no necesitamos volver a verlo, basta
recordarlo. Lo que percibimos por intuición no está sometido a ningún género de duda.
Durante mucho tiempo se consideró que este tipo de conocimiento era el más claro y seguro
que podía alcanzar el hombre.

Ejemplo: Todos hemos visto alguna vez en la vida un árbol, no sabemos cuántas variedades o
familias existen, pero no tenemos ningún problema en imaginar un árbol, basta recordar uno,
aunque no tengamos la capacidad de identificar si se trata de un pino, abeto, oyamel,
mezquite o laurel de la India.

Conocimiento empírico

La repetición del conocimiento intuitivo y su constante aplicación en la vida cotidiana, de


manera natural y sin que se lleve a cabo una rigurosa sistematización, hace que el ser humano
desarrolle lo que se llama experiencia. A este conjunto de saberes obtenidos a través de los
sentidos desde que nacemos, le denominamos conocimiento empírico. El conocimiento
empírico posee un cierto grado de generalidad; sin embargo, no profundiza en la explicación
de los objetos, ni de la realidad. Al ser producto de la existencia individual, no se refiere a las
causas de las cosas y por lo general son meras opiniones sustentadas en creencias y
costumbres propias de la sociedad a la que pertenecemos.

Ejemplo: Desde que somos pequeños, tenemos la capacidad de informar nuestras necesidades
elementales, si tenemos hambre, sed, frío o calor. Conforme va pasando el tiempo, la manera
de comunicarnos se hace más compleja y no sólo la manifestamos a través del llanto, sino que
ahora podemos expresarla a través del lenguaje.

Conocimiento religioso

El conocimiento religioso es resultado de la intención del hombre por tratar de conocer la


naturaleza de las cosas a partir de explicaciones que provienen del terreno de lo oculto y
metafísico. En un primer momento se les atribuyó poderes mágicos a los objetos; luego se
consideró que la respuesta a los cuestionamientos se encontraba en seres supremos o dioses;
con el paso del tiempo, se dedujo que había sólo un creador. En ambos casos, se llega al
conocimiento religioso o teológico a través de la creencia o fe, que surge a partir de la
revelación que las divinidades, libros y objetos sagrados o por medio de los profetas. En la
mayoría de los casos se trata de un sistema de ideas rígidamente formulado, sustentado con
firmeza y repetido de memoria, sin que se plantee problema alguno respecto a su
aplicabilidad, es decir, se acepta tal cual y no se discute; hacerlo significaría ofender a Dios o a
las ideas, personas y cosas santas. No debemos olvidar que este conocimiento está presente
en todos los sistemas religiosos del mundo, por lo que debe ser respetado en cualquier
circunstancia.

Ejemplo: El creacionismo ambiental es una nueva teoría, según sus seguidores, todas las
plantas y animales de la Tierra son producto de Dios y la misión del ser humano es conservar la
riqueza ecológica.

Conocimiento filosófico
El conocimiento filosófico es resultado de un grado más complejo en el pensamiento abstracto
del ser humano. A partir de una serie de consideraciones y reflexiones generales, pretende
ofrecer explicaciones de los temas que analiza empleando la razón y los argumentos
racionales, a diferencia del conocimiento empírico y religioso. Es un saber de tipo general que
busca la respuesta al porqué de los fenómenos y las causas que los originan de manera
sistemática, generalizadora y rigurosa, para lo cual crea categorías y conceptos. Es un
conocimiento crítico, pues analiza los fundamentos de todo lo que considera y nunca se limita
a aceptarlos ingenuamente; esto explica su carácter de ciencia intemporal, ya que cuestiones
filosóficas —como el problema del ser, el sentido del cambio, el concepto de sujeto, la
estructura de la trascendencia o el alcance del conocimiento—, son temas que se han
abordado en todas las épocas.

Ejemplo: A menudo resulta útil preguntarse a uno mismo: ¿quién soy yo? Y descubres que en
realidad lo ignoras, sobre todo cuando reconoces que el nombre que te pusieron tus padres al
nacer sólo es un concepto que sirve para hacer referencia de ti en la sociedad en la que vives;
asimismo, sólo podemos tener nociones vagas de lo que sentimos, porque alguien nos dijo qué
y cómo debíamos interpretarlos, pero, ¿qué hay más allá del mundo en que vivimos? ¿Será
verdad lo que planteó Platón sobre nuestra existencia? ¿El mundo de los objetos, el de las
cosas terrenas, no es el mundo verdadero ni la realidad? ¿La verdadera realidad es la de las
ideas, la del pensamiento?

Conocimiento científico

El conocimiento científico se caracteriza por la búsqueda constante de leyes y principios que


rigen los fenómenos naturales. Deriva de la palabra ciencia (del latín scientia, de scire, o sea
“conocer”). Se emplea para referirse a la actividad humana cuyo objetivo es la comprensión de
la naturaleza y la producción de conocimientos obtenidos por medio de un método organizado
de manera deductiva que aspira a alcanzar el mayor consenso posible. Es una forma de
conocer la realidad, es decir, los fenómenos que ocurren en la naturaleza y la sociedad, que
incluye todo lo que existe a nuestro rededor, lo que cabe dentro de nuestra capacidad de
entendimiento, lo que es el mundo y lo que somos nosotros. Es resultado de un método
riguroso y objetivo; aspira a dar razón de todas sus afirmaciones, sistematizarlas,
fundamentarlas y probarlas. Pretende explicar de manera objetiva y racional las diversas
formas en que se manifiestan los procesos existentes, descubriendo las interacciones con
otros procesos; determinar las condiciones necesarias para que ocurra cada proceso, y
averiguar las posibilidades y los medios convenientes para hacer más eficaz la intervención
humana en dichos procesos. Este tipo de conocimiento se obtiene a través del uso de un
proceso de validación denominado método científico, que acepta la existencia de una realidad
externa sujeta a la del hombre. Consta de seis pasos:

1. El objeto de la investigación científica es la realidad externa, la cual es independiente a la del


investigador. 2. La realidad externa es regular, es decir, que sigue el principio de causalidad
dentro de una estructura determinista, propone que no hay excepciones a las reglas de la
naturaleza. 3. La realidad sólo puede transformarse en experiencia cuando se filtra a través de
los sentidos del sujeto que los observa. 4. La percepción de la realidad por el hombre no se
parece a la imagen de algo en el espejo, en vista de que el sujeto utiliza su experiencia previa y
su imaginación cuando incorpora un hecho nuevo; en otras palabras, de todo lo que el hombre
percibe, lo único que registra es aquello que posee sentido, que tiene un significado dentro de
sus esquemas previos, que no violenta su visión general o específica de la realidad. 5. La
incorporación de un hecho nuevo puede o no cambiar la estructura teórica que lo explica,
puede servir para modificar o hasta eliminar la hipótesis que lo subentiende; como quiera que
sea, la ciencia crece debido al constante acoso que los nuevos hechos plantean a las hipótesis
clásicas que pretenden explicarlas. 6. En el trabajo cotidiano del investigador surgen en
ocasiones hechos u observaciones inesperadas, resultados completamente sorpresivos, que a
veces cambian radicalmente el interés y el campo de estudio del hombre de ciencia.

Pero la palabra “ciencia” no es un término honorífico, sino descriptivo; por consiguiente, las
actividades que no son científicas tampoco son, por necesidad de valor inferiores; son, tan
sólo, diferentes de las científicas.

Ejemplo: En la isla Flores, del archipiélago de Indonesia, en el año 2003 un grupo de


investigadores localizó los restos casi completos de una nueva especie de hombre: el Homo
Floresiencis, cuya estatura apenas era la mitad de la de un adulto moderno. Debido a su
reducido tamaño, los arqueólogos empezaron a denominarle Hobbit, en alusión a los seres
diminutos que aparecen en la saga El señor de los anillos de J. R. Tolkien. La especie existió al
mismo tiempo que los seres humanos modernos, hace sólo 13 mil años, pero puede descender
del Homo Erectus, aparecido hace 2 millones de años. ¿Pero por qué eran tan pequeños los
humanos de Flores? El biogeógrafo Mark Lomolino, quien estudia el fenómeno llamado
enanismo de las islas, dice: “cuando las presiones evolutivas cambian, la respuesta de algunas
especies consiste en achicarse. […]” Por su parte, Peter Brown, al hablar del origen del Homo
Floresiencis, sostiene que pudo haber evolucionado a partir de una población de Homo Erectus
que llegó a Flores hace 800 mil años. “El problema es que no hemos hallado huesos de
Erectus”, advierte

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