“Mis Lecturas de 5º y 6º “
Así volvió a cargarse a su padre sobre la espalda y, siguiendo sus
instrucciones, bajó por la ladera de la montaña mientras el viejo,
guiándose por las ramas rotas, le indicaba el camino. Cuando llegaron a
casa, el hijo escondió a su padre bajo las tablas del suelo. La familia le
daba de comer cada día y se mostraba agradecida por su cariño.
Sucedía que el señor del país a veces ordenaba a sus súbditos
realizar tareas muy difíciles. Un día reunió a todos los campesinos del
pueblo y les dijo:
-Cada uno de vosotros me tiene que traer una cuerda tejida con ceniza.
Los campesinos se quedaron muy preocupados pues sabían que
era imposible tejer una cuerda con ceniza. El joven del que hemos
estado hablando volvió a su casa, llamó a su padre, que seguía oculto
bajo las tablas del suelo, y le dijo:
-Hoy el señor ha ordenado que todo el mundo traiga una cuerda tejida
con ceniza. ¿Cómo es posible hacer algo
así?
-Verás -explicó el anciano-, tienes que
trenzar una cuerda apretando mucho las hebras. A continuación,
quémala con cuidado hasta que quede reducida a cenizas. Después
puedes llevársela al señor.
El joven campesino, feliz por haber recibido este consejo, siguió
las instrucciones de su padre. Hizo una cuerda con cenizas y se la llevó
al señor. Nadie más había podido realizarla, sólo el joven había
cumplido el mandato del señor, quien le felicitó y alabó enormemente
por ello.
Otro día, el señor convocó nuevamente a sus súbditos y les
ordenó lo siguiente:
-Cada uno de vosotros ha de traerme una concha atravesada por un
hilo.
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