Superestructura en el Bloque Histórico Gramsciano
Superestructura en el Bloque Histórico Gramsciano
Las superestructuras del bloque histórico forman una totalidad compleja en cuyo seno Gramsci
distingue dos esferas esenciales: por una parte, la de la sociedad política, que agrupa al aparato de
estado; por la otra, la de la sociedad civil, es decir, la mayor parte de la superestructura. Antes de
estudiar la disposición de estos dos elementos en el seno de la superestructura, es conveniente
analizarlos por separado.
Sociedad
Política
(Estado)
Superestructura
del Bloque
Histórico
Sociedad
Civil
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I. LA SOCIEDAD CIVIL
En los Cuadernos Gramsci vuelve muy a menudo sobre el concepto de sociedad civil, para definir la
"dirección intelectual y moral" de un sistema social. Esta noción de sociedad civil la toma de Hegel y de
Marx pero, como correctamente observa Norberto Bobbio, Gramsci le da una considerable importancia.
Marx
En la Contribución a la crítica de la economía política, Marx escribe, reivindicando el origen hegeliano de
esta noción: "Mis investigaciones desembocaron en el resultado que sigue: tanto las relaciones jurídicas
como las formas de estado no pueden comprenderse por sí mismas ni por la llamada evolución general
del espíritu humano, sino que radican, por el contrario, en las condiciones materiales de vida cuyo
conjunto resume Hegel, siguiendo el precedente de los ingleses y franceses del siglo XVIII, bajo el
nombre de “sociedad civil”, y que la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía
política."
En La ideología alemana Marx y Engels son más 6precisos: "La sociedad civil es el verdadero hogar y
escenario de toda la historia. . . La sociedad civil abarca todo el intercambio material de los individuos en
una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas".
Gramsci
La concepción gramsciana de la sociedad civil es radicalmente diferente en tanto pertenece al momento
de la superestructura: "se pueden fijar dos grandes planes superestructurales":
1- "Sociedad Civil", está formado por el conjunto de los organismos vulgarmente llamados privados... y
que corresponden a la función de hegemonía que el grupo dominante ejerce en toda la sociedad.
Así formulada deber ser considerada como "la hegemonía cultural y política de un grupo social sobre el
conjunto de la sociedad, como contenido ético del Estado”. O sea la sociedad civil es el fundamento
intelectual y moral del Estado.
Gramsci se Inspiró esencialmente en ciertos pasajes de la Filosofía del Derecho donde Hegel incluye
también en el seno de la sociedad civil a las asociaciones políticas y sindicales, o sea, las corporaciones,
que constituyen el "contenido ético del Estado"
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2. LAS CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA SOCIEDAD CIVIL
Encontramos en los Cuadernos numerosas definiciones de sociedad civil, todas ellas concordantes: allí
se entiende generalmente a la sociedad civil como
Gramsci la contrapone a la sociedad política (el Estado en el sentido estricto del término) del cual la
sociedad civil constituye su "base" y su "contenido ético". La sociedad civil es una totalidad compleja,
puesto que su campo de acción es muy amplio y su vocación por dirigir todo el bloque histórico implica
una adaptación de sus contenidos en función de las categorías sociales que alcanza.
1) Como ideología de la clase dirigente, en tanto abarca todas las ramas de la ideología, desde el
arte hasta las ciencias, pasando por la economía, el derecho etc.;
2) Como concepción del mundo difundida entre todas las capas sociales a las que liga de este
modo a la clase dirigente, en tanto se adapta a todos los grupos; de ahí sus diferentes grados
cualitativos: filosofía, religión, sentido común, folklore;
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3) Como dirección ideológica de la sociedad, se articula en tres niveles esenciales: la ideología
propiamente dicha, la "estructura ideológica" -es decir las organizaciones que crean y difunden
la ideología-, y el "material" ideológico es decir, los instrumentos técnicos de difusión de la
ideología (sistema escolar, medios de comunicación de masas bibliotecas, etc.).
Ciencias
Como
Como ideología
ideología Economía
de la clase
de la clase
dirigente
dirigente Derecho
Arte, etc
Como
Como Filosofia
concepción del
concepción del Religión
mundo
mundo difundida
difundida
entre
entre las capas
las capas Sentido Común
de la sociedad
de la sociedad Floklore
Ideología
Como
Como dirección
dirección
Ideológica Estructura ideológica
Ideológica
Aparato ideológico
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Examinaremos sucesivamente estos tres aspectos de la ideología.
El campo que abarca la sociedad civil es extremadamente vasto puesto que constituye el de la ideología.
Gramsci define a la ideología como "una concepción del mundo que se manifiesta implícitamente en el
arte, en el derecho, en la actividad económica, en todas las manifestaciones “de la vida intelectual y
colectiva”
Sólo las ideologías "orgánicas", vale decir ligadas a una clase fundamental, son esenciales. Limitada en
una primera instancia al nivel económico de esa clase con el desarrollo de la hegemonía la ideología se
extiende a todas las actividades del grupo dirigente.
Esta crea una o más capas de intelectuales que se especializa en cada uno de los aspectos de la
ideología de ese grupo: la economía, las ciencias, el arte. En apariencia independiente, las distintas
ramas de la ideología no son más que los diferentes aspectos de un todo: la concepción del mundo de
la clase fundamental.
La consecuencia de esta concepción tan amplia de la ideología es la de dar cabida a todas las actividades
del grupo social dirigente, incluyendo aquellas que, como es el caso de las ciencias, parecen las menos
ideológicas. En efecto, según Gramsci hasta la ciencia es parte integrante de la superestructura y forma
una "categoría histórica".
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Por ejemplo el método de investigación no es independiente de la superestructura: "Los principales
instrumentos del progreso científico son de orden intelectual (y también político), metodológico”. Los
métodos científicos no son innatos al género humano, sino que son adquiridos; se han desarrollado y se
desarrollan históricamente.
La ideología entonces recubre todas las actividades de la clase dirigente y por lo tanto de toda la
superestructura: una concepción tan extensiva de la ideología explica porque Gramsci le asigna un rol
esencial en el seno del bloque histórico. La ideología entonces recubre todas las actividades de la clase
dirigente y por lo tanto de toda la superestructura: una concepción tan extensiva de la ideología explica
porque Gramsci le asigna un rol esencial en el seno del bloque histórico
b) Como concepción del mundo difundida entre las capas de la sociedad
La ideología, concepción del mundo de la clase dirigente, debe difundirse en toda la sociedad. Sin
embargo no posee la misma homogeneidad en todos los niveles: la ideología difundida entre las capas
sociales dirigentes es evidentemente mucho más elaborada que los trozos sueltos de ideología que es
posible reconocer en la cultura popular.
Así, Gramsci distingue diferentes grados cualitativos que corresponden a capas sociales determinadas:
Filosofía: en la cúspide la concepción del mundo más elaborada. En el nivel más bajo: el folklore. Entre
estos dos extremos, el "sentido común" y la religión.
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I. Filosofía
La filosofía es entonces el estadio más elaborado de la concepción del mundo, el nivel donde más
claramente aparecen las características de la ideología como expresión cultural de la clase fundamental.
Es en calidad de tal que la filosofía debe poseer el máximo de coherencia:
"El filósofo profesional o técnico no sólo piensa con mayor lógica, con mayor coherencia,
con mayor espíritu sistemático que los demás hombres, sino que además conoce toda la
historia del pensamiento, es decir, sabe determinar el sentido del desarrollo que el
pensamiento ha tenido hasta él y se halla en condiciones de retomar los problemas desde
el punto en que se hallan, luego de haber sufrido el máximo de tentativas de solución, etc.
Tiene en los diversos campos del pensamiento la misma función que en los diversos campos
científicos tienen los especialistas”
Esta necesidad de coherencia es aún mayor por cuanto la filosofía es la referencia de todo el sistema
ideológico. Gramsci define el rol de la ideología en los mismos términos en que definirá a sus creadores,
los grandes intelectuales, piedra angular de la hegemonía: la filosofía es la piedra angular de la
ideología; el problema fundamental de toda filosofía que se ha traducido en movimiento cultural, en
"creencia" es "conservar la unidad ideológica de todo el bloque social, que precisamente es cimentado y
unificado por esta ideología".
Por su ligazón con la clase dominante, la filosofía influye sobre las normas de vida de prácticamente
todas las capas sociales.
En este sentido, "la historia de la filosofía, como se entiende comúnmente, esto es, como historia de la
filosofía de los filósofos, es la historia de las iniciativas de una determinada clase de personas para
cambiar, corregir, perfeccionar las concepciones del mundo existentes en cada época determinada y
para cambiar, consiguientemente, las normas de conducta conformes y relativas a ellas; o sea, modificar
la actividad práctica en su conjunto"
Por consiguiente, filosofía e historia se identifican: la filosofía de un período determinado no es, "otra
cosa que historia de dicha época; no es “otra cosa que la masa de las variaciones que el grupo dirigente
ha logrado determinar en la realidad precedente: historia y filosofía son inseparables en ese sentido,
forman un bloque”
El rol esencial de la filosofía en el seno del bloque histórico se manifiesta por su influencia sobre las
concepciones del mundo propagadas entre las clases auxiliares y subalternas: el sentido común.
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II. Sentido Común
Toda filosofía "histórica", vale decir orgánica, debe prolongarse por el sentido común y esto significa que
a la vez que elabora un "pensamiento superior al sentido común y científicamente coherente", todo
movimiento filosófico orgánico debe mantenerse en contacto con las capas populares, con los
"simples" e incluso encontrar, en este contacto, "la fuente de los problemas a estudiar y resolver", para
de dirigir mejor ideológicamente a las clases subalternas.
Gramsci constata que no obstante este contacto, la verdadera conexión entre filosofía "superior" y
sentido común está asegurada en realidad por la política, que afirma la unidad ideológica del bloque
histórico.
Filosofía Sentido
Superior Común
La necesariedad de este vínculo político muestra la diferencia entre filosofía y sentido común: mientras
que en la filosofía predominan "los caracteres de6 la elaboración individual del pensamiento", en el
sentido común se trata esencialmente de los "caracteres difusos y dispersos de un pensamiento
genérico de cierta época y de cierto ambiente popular"
El sentido común aparece como una amalgama (una combinación) de diversas ideologías tradicionales y
de la ideología de la clase dirigente: el buen sentido.
Pero las ideologías tradicionales, y en especial las religiones -cuya vinculación con el sentido común es
aun más estrecha que la existente entre éste y la filosofía- constituyen los principales elementos. Esta
amalgama que son las religiones no está formada sólo por los distintos aspectos de las religiones
contemporáneas, sino también por antiguas creencias, supersticiones, etc. Esto explica que no exista un
solo sentido común -baste recordar que no existe una sola religión, ni siquiera en el seno de una misma
iglesia.
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Ideología
Tradicionales
Ideología
Clases
Sentido Creencias y
supersticiones
Diregentes
Común
Religión
Cada capa social posee su propio "sentido común", de tal forma que esta concepción del mundo se
presenta bajo una multiplicidad de formas: "su rasgo más fundamental y más característico es el de ser
una concepción (incluso en cada cerebro) disgregada, incoherente, incongruente, conforme a la posición
social y cultural de las multitudes, cuya filosofía es".
Esta situación explica que sea solo autoritariamente, por medio de la política, que pueda llegar a
lograrse una cierta coherencia.
Si consideramos al bloque histórico en su conjunto, el sentido común aparece como "el folklore de la
filosofía", "situado a mitad de camino entre la filosofía -de la que toma prestado un núcleo de buen
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sentido- y el folklore", que le suministra lo esencial de su sedimentación ideológica. El primer deber de
todo nuevo grupo social homogéneo es, por lo tanto, definir su propia filosofía y combatir el sentido
común.
III. Folklore
En el nivel más bajo del bloque ideológico se sitúa el folklore. Debe rechazarse cualquier estudio que
tienda a pensarlo como un elemento esencialmente "pintoresco". El folklore es una "concepción del
mundo", a pesar de su carácter primitivo e incoherente. Su incoherencia se explica por el origen social
de esta variedad de ideologías: el folklore es una concepción del mundo "no sólo no elaborada y
asistemática, ya que el pueblo (es decir, el conjunto de las clases subalternas e instrumentales de cada
una de las formas de sociedad hasta ahora existentes) por definición no puede tener concepciones
elaboradas, sistemática y políticamente organizadas y centralizadas aun en su contradictorio desarrollo,
sino también múltiple; no sólo en el sentido de diverso y yuxtapuesto sino también en el sentido
estratificado de lo más grosero a lo menos grosero, si no debe hablarse directamente de un aglomerado
indigesto de fragmentos de todas las concepciones del mundo y de la vida que se han sucedido en la
historia, de la mayor parte de las cuales sólo en el folklore se encuentran, sobrevivientes, documentos
mutilados y contaminados". El folklore es un fenómeno presente y no pasado: permanentemente el
pensamiento y la ciencia proveen al "folklore moderno" de nuevos elementos. Gramsci distingue dentro
del folklore una religión popular -especialmente en los países de religión católica y ortodoxa- muy
diferente a la de los intelectuales y la jerarquía eclesiástica, una moral popular formada por el conjunto
de "máximas para la conducta práctica y de costumbres" etc.
Uno de los aspectos esenciales de la sociedad civil consiste en su articulación interna, es decir en la
organización mediante la cual la clase dirigente difunde su ideología.
Gramsci califica a esta organización de "estructura ideológica" de la clase dirigente, y entiende por este
término "la organización material destinada a mantener, defender y desarrollar el frente teórico e
ideológico". Gramsci reagrupa en la estructura ideológica no solamente las organizaciones cuya función
es difundir la ideología, sino también todos los medios de comunicación social y todos los instrumentos
que permiten influir sobre la opinión pública.
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Organización
Escolar
Prensa y editoriales y
todo aquello que influye
o puede influir directa o
indirectamente sobre la
opinión pública.
Bibliotecas, circulos,
clubes
La Iglesia, después de haber tenido en el bloque histórico precedente el casi monopolio de la sociedad
civil "la ideología religiosa, es decir la filosofía y la ciencia de la época", con la escuela, la instrucción, la
moral, la justicia, la beneficencia, conserva todavía una parte importante de esta esfera.
La organización escolar, ya sea que esté bajo el control del Estado o bien de organismos privados, e
incluso las universidades populares, forman el segundo conjunto cultural de la sociedad civil, donde
volvemos a encontrar la gradación de la ideología, esta vez bajo el control de la Universidad y de la
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Academia. Esta última en la medida que ejerce una función nacional de alta cultura, especialmente
como depositaria de la lengua nacional y, por lo tanto, de una concepción del mundo.
La prensa y las editoriales constituyen la tercera de las grandes instituciones de la sociedad civil.
Gramsci confiere una gran importancia a esta nueva institución que considera la más dinámica de la
sociedad civil y cumple a la vez una función ideológica determinada: "las editoriales tienen un programa
implícito o explícito y se apoyan en una determinada corriente" Como la organización escolar, la prensa
y las editoriales cumplen un papel fundamental, puesto que son las únicas que abarcan todo el campo
de la ideología (libros y revistas científicas, políticas, literarias, etc.) y todos sus niveles (libros y
periódicos para las "élites", de vulgarización, populares ... )
A estas tres instituciones fundamentales Gramsci agrega como sujeto también a la estructura ideológica,
"todo aquello que influye o puede influir directa o indirectamente sobre la opinión pública" Y menciona
en especial las bibliotecas, los círculos, clubes, etc.
Esta "estructura ideológica" difunde ideología a través de diversos medios de comunicación (material
ideológico) cuya eficacia Gramsci compara: los medios audio-visuales (teatro, cine, radio, televisión,
etc.) "son un medio de difusión ideológica que tienen una rapidez, un campo de acción y un impacto
emocional mucho más vasto que la comunicación escrita, pero superficialmente y no en profundidad.
A estos canales de difusión de la ideología integra también la arquitectura y hasta la disposición y los
nombres de las calles, subrayando su importancia como material ideológico.
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La difusión de la ideología requiere una articulación extremadamente compleja de la sociedad civil; es
posible apreciar la disposición de los distintos aspectos de la sociedad Civil (campo, gradación,
estructura y difusión de la ideología) tomando un ejemplo que Gramsci cita a menudo: la Iglesia católica,
sociedad civil dentro de la sociedad civil.
Hegemonía: Lo que con mayor énfasis quiere destacar Gramsci es que la clase
dominante ejerce su poder no sólo por medio de la coacción, sino además
porque logra imponer su visión del mundo, una filosofía, una moral,
costumbres, un "sentido común" que favorecen el reconocimiento de su
dominación por las clases dominadas. Pero a su vez, y he aquí una cuestión
fundamental, la posibilidad de difusión de ciertos valores está determinada
por las relaciones de compromiso que la clase dominante efectúa con
otras fuerzas sociales, expresadas en el Estado, que aparece como el lugar
privilegiado donde se establecen las pujas y se materializan las correlaciones de
fuerzas cambiantes en "equilibrios", "inestables" por definición, entre los grupos
fundamentales antagónicos.
Porque para que la clase dominante pueda presentar al Estado como organismo del
pueblo en su totalidad, es preciso que esta representación no sea enteramente falsa;
es preciso que el Estado tome a su cargo algunos de los intereses de los grupos
dominados. La clase dominante necesita, para hacer valer sus intereses, como
decía Marx, presentar al Estado ante la sociedad como representante del
conjunto del pueblo
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Es en este sentido que Gramsci afirma que el Estado encuentra su "fundamento ético"
en la sociedad civil.
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Podrá ser ve rd a d e ra me n te h eg e mó ni ca , en to n ce s, la cl a se qu e l o g re
p re sen ta rse a sí mi sma co mo desarrollando las fuerzas productivas "en el
sentido de la historia", consiguiendo así hacer aparecer sus intereses particulares
de clase como el interés general, en la medida en que no exista entre ambos
un divorcio absoluto y evidente.
"A partir de la existencia de estas condiciones preliminares, ya racionalizadas por el desarrollo
histórico, fue relativamente fácil racionalizar la producción y el trabajo, combinando
hábilmente la fuerza (destrucción del sindicalismo ob re ro d e ba se te rri to ri a l )
co n la pe rsu a sió n (al to s sa la ri o s, di ve rso s beneficios sociales, propagada
ideológica y política muy hábil) logrando así hacer girar toda la vida del país
alrededor de la producción. La hegemonía nace de la fábrica y para ejercerse sólo
tiene necesidad de una mínima cantidad de intermediarios profesionales de la política y de la
ideología".
La lucha contra-hegemónica
Ahora bien, frente al papel hegemónico que cumple el Estado se encuentra, en una
relación dialéctica, la posibilidad para las clases subalternas de gestar una
lucha contra-hegemónica, de impulsar la construcción de una nueva
hegemonía que transforme la relación existente entre estructura y
superestructura en el bloque histórico dominante, y conforme un nuevo bloque.
Gramsci pone el acento en la necesidad Para la clase obrera, de librar una batalla
política e ideológica en el seno de la sociedad/Estado para lograr la
superación del sistema capitalista dominante.
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- "Sociedad política o Estado que corresponde a la función de 'dominio directo' o de comando que se
expresa en el estado y en el gobierno jurídico"
- "Sociedad política o dictadura, o aparato coercitivo para conformar a las masas del pueblo de acuerdo
al tipo de producción y economía de un momento dado”
-"Gobierno político", es decir, el "aparato de coerción estatal que asegura legalmente la disciplina de
aquellos grupos que no consienten ni activa ni pasivamente, pero que está preparado para toda la
sociedad en previsión de los momentos de crisis en el comando y en la dirección, casos en que no se da
el consenso espontaneo"
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La sociedad política posee pues caracteres bien definidos: agrupa el conjunto de las actividades de la
superestructura que dan cuenta de la función de coerción. En este sentido es una prolongación de la
sociedad civil; al analizar los distintos niveles de la formación de un sistema hegemónico, Gramsci
señala que el momento político-militar es la prolongación y concretización de la dirección económica e
ideológica que una clase ejerce sobre la sociedad.
Así como en el esquema gramsciano el control de la sociedad remata en la conquista del poder político,
así también la sociedad política no debe jugar sino un papel secundario en el sistema hegemónico.
Tal como se deduce de las definiciones de Gramsci, la función de la sociedad política es el ejercicio de
la coerción, la conservación, por la violencia, del orden establecido. En este sentido, no se limita
simplemente al campo militar sino que abarca también el gobierno jurídico, la coacción "legal": "El
derecho es el aspecto represivo y negativo de toda la actividad positiva de formación civil desplegada
por el Estado"
Esta concepción extensiva de la coerción explica que Gramsci distinga varios aspectos en la sociedad
política:
a) Según su ligazón más o menos estrecha con, la sociedad civil (dictadura pura y simple cuando
es autónoma, hegemonía política cuando depende de la sociedad civil) y
b) Según se limite al nivel técnico militar (del simple uso de la fuerza) o político-militar (dirección
política de la coerción).
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Momento de la coerción; la sociedad política se define entonces por las situaciones en donde es
utilizada. Gramsci distingue dos situaciones.
1- La más habitual consiste en el control de los grupos sociales que no "consienten" con la
dirección de la clase fundamental: dado un cierto grado de desarrollo de las relaciones sociales
y económicas, estos grupos -las clases subalternas- entran en contradicción con la clase
dirigente. Para mantener su dominación ésta utiliza entonces la coerción, en mayor o menor
medida, "legal".
2- La segunda situación es más excepcional y transitoria puesto que se trata de los períodos de
crisis orgánica: la clase dirigente pierde el control de la sociedad civil y se apoya sobre la
sociedad política para intentar mantener su dominación.
En ambos casos la sociedad política se apoya -y este es su último aspecto- sobre el aparato de Estado.
Para calificar a la sociedad política Gramsci utiliza en varias ocasiones el término Estado, pero
precisando bien que se trata de la concepción clásica. Según él esta concepción históricamente
superada, es la del Estado gendarme, propia de la época liberal, cuando el Estado no ejercía ninguna
función económica ni ideológica directa, limitándose a “la tutela del orden público y del respeto de las
leyes"
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Por lo tanto, sociedad política y Estado no se identifican más. La noción de sociedad política, así como la
de sociedad civil, es una noción funcional y, por lo tanto, no se traduce totalmente en las
organizaciones superestructurales.
Sin embargo, la sociedad política se presta en mayor medida a una definición orgánica. La función
coercitiva del aparato estatal es administrada por un personal intelectual bien delimitado: la
burocracia "esto es la cristalización del personal dirigente, que ejerce el poder coercitivo y que hasta
cierto punto se trasforma en casta"
Esta homogeneidad se ve facilitada por el hecho -todavía válido en los países occidentales en la época
de Gramsci- de que la nueva clase fundamental a menudo confió privilegios corporativos de origen
burocrático y militar a las antiguas clases dirigentes del bloque histórico.
Gramsci señala que, incluso en este caso, el aparato coercitivo del Estado puede no ejercer el
monopolio de la violencia por cuenta de la clase dirigente: cuando el aparato de Estado se muestra
impotente para controlar una crisis orgánica, esta clase puede suscitar, en el seno de la sociedad civil,
organizaciones paramilitares que una vez consumada su misión se integraran al Estado. Es que, como lo
demuestra el estudio de sus relaciones reciprocas, sociedad civil y sociedad política están
estrechamente imbricadas en el seno de la superestructura.
El surgimiento y la consolidación de la “cuestión social” exige un nuevo rol histórico de los Estados
modernos, imbricando en su accionar funciones económicas y políticas, entre las que destacamos la
gestión de la fuerza de trabajo. Se trata, así, de un 6conjunto de intervenciones sociales del Estado que
regulan indirectamente la forma mercancía de la fuerza de trabajo mediante distintos mecanismos de
distribución secundaria del ingreso.
El análisis separado de cada una de las dos esferas del momento superestructural no se corresponde
evidentemente con la realidad práctica. En efecto, esta división funcional debe ubicarse en el marco: de
una unidad dialéctica donde el consenso y la coerción son utilizados alternativamente y donde el papel
exacto de las organizaciones es menos preciso de lo que parece.
No existe sistema social donde el consenso sirva de única base de la hegemonía, ni Estado donde un
mismo grupo social pueda mantener duraderamente su dominación sobre la base de la pura coerción.
Un sistema donde bastara solo el consenso es "utopía pura, por estar basado en el presupuesto que
todos los hombres son realmente Iguales y, por consiguiente igualmente razonables y morales, es decir,
pasibles de aceptar la ley espontáneamente, libremente y no por coerción, como impuesta por otra
clase, como algo externo a la conciencia”.
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En cuanto a la dominación fundada exclusivamente sobre la fuerza, no puede ser sino provisoria y
expresa la crisis del bloque histórico cuando la clase dominante, al no tener más la dirección ideológica
se mantiene artificialmente por la fuerza.
Por lo tanto, sociedad civil y sociedad política están en constante relación. Es este tipo de relaciones lo
que ahora conviene estudiar.
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Hablar de la base material del consenso implica mostrar la necesidad de que la
clase dominante, a través del Estado e influencien en la formulación de políticas
públicas. “toda relación de hegemonía (de dirección consensual) implica un mayor o
menor grado de concesión a los intereses de la clase o grupo sobre el cual se quiere
ejercer hegemonía” (Coutinho: 2000 en la Política Social Hoy página 113.)
1- ¿Cuándo nace?
La opinión pública tal como se la entiende hoy en día nació en vísperas de la caída del Estado absoluto,
es decir, en el período de lucha de la nueva clase burguesa por la hegemonía política y la conquista del
poder.
Porque la opinión pública es el contenido político de una voluntad política que puede ser
discordante. Es por eso que se lucha por el monopolio de los órganos de la opinión pública:
periódicos, partido, parlamento. Se intentar lograr que una sola fuerza modele la opinión y de este
modo la voluntad política nacional, dispersando los desacuerdos en fragmentos individuales y
desorganizados.
3- “La opinión pública es el ejemplo concreto de las relaciones permanentes entre el gobierno
político y la sociedad civil que favorece el consenso alrededor de sus actos”. ¿Cómo se
alcanza ese consenso?
En el seno de la sociedad civil, son esencialmente la "prensa amarilla y la radio (en los lugares en que
está muy difundida)" quienes aseguran este servicio, especialmente por la creación de "explosiones de
pánico o de entusiasmo ficticio, que permiten el logro de determinados objetivos, en las elecciones, por
ejemplo".
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Gramsci analiza en esa coyuntura el fenómeno de las campañas electorales donde la clase dominante
debe tener "un día determinado el predominio ideológico (o mejor emotivo) para tener una mayoría
que dominará por tres, cuatro o cinco años incluso si, pasada la emoción, la masa electoral se separa de
su expresión legal (país legal no equivalente a país real)"
En este caso el vínculo entre sociedad civil y sociedad política deviene tan estrecho que llega a ser
orgánico, apoderándose directamente el Estado -strictu sensu-, sin intermediación de organismos
privados de los medios para "modelar" la opinión pública: el monopolio de la radio-difusión, por
ejemplo.
Estos distintos ejemplos muestran que en realidad la distinción entre sociedad civil y sociedad política
no es orgánicamente completa ya que la clase dominante, en el ejercicio de su hegemonía, utiliza y
combina una y otra.
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5- ¿Por qué la Sociedad Política debe tener un control estatizante de la sociedad civil?
En teoría, son "las organizaciones llamadas privadas" las que dirigen la sociedad civil, y es el aparato
coercitivo del Estado quien administra la sociedad política. En los hechos, la evolución histórica tiene
consecuencias perturbadoras sobre este reparto.
El esquema dentro del cual Gramsci razona es, y él mismo lo reconoce, el de un período histórico
determinado: el del Estado liberal o Estado gendarme. Este aparato, de pura dominación política y de
coerción, se limita estrictamente a esta actividad. La sociedad civil (ideología, cultura) es abandonada a
las distintas organizaciones privadas, en especial a la Iglesia a la que, por medio de los concordatos, se
le atribuye una "esfera privada" en el seno de la sociedad civil.
Pero ya Gramsci nota los signos de una estatización de la sociedad civil que se expresa, por de pronto,
en la decadencia de los órganos clásicos de expresión de la sociedad civil en el seno del aparato
político, en beneficio de un control directo por parte del Estado: decadencia de los partidos
tradicionales ligados al parlamento, monopolio del Estado sobre los nuevos órganos de opinión pública
y tentativa de estatización de los antiguos (Gramsci incluye particularmente a los sindicatos) etc. Esta
estatización aparece también en la absorción progresiva de la cultura y de la educación, hasta
entonces confiada a organismos privados (la Iglesia) en provecho de "servicios públicos intelectuales"
El caso más característico es el de la educación, por diversas razones que Gramsci señala:
- Necesidad de un control por parte del Estado para elevar el nivel técnico-cultural de la
población respondiendo así a las exigencias del desarrollo de las fuerzas productivas;
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- Conflicto entre los intelectuales tradicionales (especialmente la Iglesia), resto del antiguo
bloque histórico, y los intelectuales de la clase dominante;
Estos distintos "servicios" no pueden ser abandonados, en una sociedad moderna, a la iniciativa
privada, y deben ser asegurados por el Estado. Esta estatización no se limita a la organización social,
sino que se extiende a todas las "instituciones que deben ser consideradas de utilidad para la
instrucción y la cultura públicas, tal como son considerados en muchos estados, las que no podrían ser
accesibles al público (y se señala que por razones nacionales deben ser accesibles) sin una intervención
estatal"
Gramsci agrupa entre estas instituciones a los teatros, las bibliotecas, los museos y hasta los jardines
zoológicos; en suma, todas las instituciones culturales.
La estatización de estos "servicios" no modifica su carácter: "Estos elementos se deben estudiar como
nexos nacionales entre gobernantes y gobernados, como factores de hegemonía"
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7- ¿Cómo desarrolla Gramsci el concepto de Estado ampliado?
En una carta del 3 de agosto de 1931, Gramsci expresa que su interés por el estudio de
"algunos aspectos característicos de la historia de los intelectuales italianos... nace del deseo
de profundizar el concepto de Estado". De ahí que en los Cuadernos analice paralelamente la
noción de intelectual y "ciertas determinaciones del concepto de Estado". La estructura
definitiva del Estado depende de las características de la actividad de los intelectuales,
entendidos como "empleados" de la clase dominante para el ejercicio de la dirección
política y cultural del bloque histórico.
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2. Consecuencias políticas y prácticas de la distinción de las
dos sociedades.
El problema de las relaciones entre sociedad civil y sociedad política es esencialmente una cuestión
metodológica: son dos aspectos de la hegemonía de la clase dominante. No obstante, su distinción es
esencial. El hecho de que tal o cual organización dependan de una u otra sociedad importa menos que
el rol respectivo de estos dos momentos de la superestructura de un período histórico y en un país
determinado. Hemos visto por otra parte que numerosas organizaciones dependen de la sociedad civil y
de la sociedad política simultáneamente (partidos, parlamentos), y que, otras pueden afirmarse en la
sociedad política en un período determinado y en la sociedad civil en otro (la Iglesia).
Por el contrario, las dos funciones de hegemonía y de coerción permanecen separadas. Es necesario
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caracterizar el tipo de vinculación variable entre estas dos funciones y las organizaciones privadas o
públicas, y la dicotomía, de la que este vínculo no es sino un aspecto, permanente entre los dos
momentos de la superestructura. No obstante, en varias oportunidades Gramsci recuerda que esta
distinción metodológica entre sociedad civil y sociedad política no debe convertirse en "orgánica" so
pena de llegar a graves errores teóricos: apoyándose en una distinción de este tipo los sindicatos
italianos partidarios del libre-cambio afirmaron que el Estado no debía intervenir en el libre juego de la
economía de mercado. "Pero como en la realidad efectiva, sociedad civil y Estado se identifican, es
necesario convenir que el liberalismo es también una "reglamentación" de carácter estatal, introducida
y mantenida por vía legislativa y coercitiva".
En la medida en que se eviten estos errores, la distinción Sociedad civil-sociedad política se mostrará
esencial, en tanto permite resolver los problemas estratégicos y prácticos que plantea el
trastrocamiento del sistema hegemónico de la clase dirigente.
A nivel estratégico, la importancia relativa de la sociedad civil en relación a la sociedad política es una
cuestión esencial: para que la hegemonía sea sólidamente establecida, es necesario que sociedad civil y
sociedad política estén igualmente desarrolladas y orgánicamente ligadas: de esta manera la clase
dominante podrá utilizarlas alternativa y armoniosamente para perpetuar su dominación.
Es éste el caso de las sociedades occidentales donde, "entre Estado y sociedad civil existía una justa
relación, y bajo el temblor del Estado se evidenciaba una robusta estructura de la sociedad civil". En
estos países, la hegemonía de la burguesía descansa esencialmente sobre la "dirección intelectual y
moral" de la sociedad, sobre la impregnación ideológica de todo el sistema social. De ahí que toda
tentativa por subvertir el bloque histórico deba pasar por una lucha de largo alcance para disgregar la
sociedad civil: "El Estado sólo era una trinchera avanzada detrás de la cual existía una robusta cadena
de fortalezas y casamatas".
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La situación es radicalmente diferente en los países donde la sociedad civil es "primitiva y gelatinosa",
como es el caso de los estados absolutos. La Revolución de Octubre, primera revolución exitosa de la
clase obrera, sigue a la revolución de febrero, última revolución anti feudal en Europa. En estas
situaciones, el conflicto se limita esencialmente a la toma del aparato coercitivo de Estado. Sólo
después se tratará de construir una verdadera sociedad civil, sin dejar de desarrollar la estructura socio-
económica.
La necesidad de la distinción entre sociedad civil y sociedad política está justificada también en el plano
teórico, pues la confusión entre una y otra en provecho de la sola sociedad política acarrea un grave
error teórico que Gramsci denomina "estadolatría": "El análisis no sería exacto si no tuviera en
cuenta la duplicidad de formas en la cual se presenta el Estado en el lenguaje y en la cultura de las
épocas determinadas, o sea, como sociedad civil y como sociedad política ... Se da el nombre de
estadoIatría a una determinada actitud respecto del gobierno de los funcionarios o sociedad política,
que, en el lenguaje común, es la forma de vida estatal a la que se da el nombre de Estado y que
vulgarmente se entiende como la totalidad del Estado".
6
Este error teórico puede sin embargo justificarse provisoriamente en un caso histórico preciso: "Para
algunos grupos sociales que antes de llegar a la vida estatal autónoma no han tenido un largo período
de desarrollo cultural y moral propio e independiente (posibilitado en la sociedad medieval y en las
monarquías absolutas por la exigencia jurídica de los estamentos y órdenes privilegiados) es necesario y
hasta oportuno un período de estadolatría".
Según Gramsci, este es también el caso de la revolución rusa de 1917, donde la caída del "Estado
absoluto" explica el carácter marcadamente "político" de la dictadura del proletariado. Aquí volvemos a
encontrar la distinción que hace Gramsci entre los países con una sociedad civil desarrollada que juega
un rol esencial, y los estados donde el aparato de dominación política constituye la mayor parte de
superestructura. En este último caso, el período de estadolatría debe ser un período intermedio, "de
iniciación, al menos, a la vida estatal autónoma y a la creación de una sociedad civil que no fue posible
históricamente crear antes de llegar a la vida estatal independiente".
Así, incluso en aquellos países donde no existe una verdadera sociedad civil, su creación constituye
una de las primeras tareas del nuevo Estado. Sin embargo -y la advertencia resulta profética si
pensamos en la singular re-habilitación del Estado y su primacía sobre la sociedad civil en la mayor
parte de los países socialistas- esta etapa de estadolatría "no tiene que dejarse entregada a sus propias
fuerzas, ni tiene, sobre todo, que convertirse en fanatismo teórico y concebirse como perpetua; tiene
que ser criticada, precisamente para que se desarrolle y produzca formas nuevas de vida estatal en las
cuales la iniciativa de los individuos y de los grupos sea estatal, aunque no debida al gobierno de los
funcionarios". Esta primacía del aparato de Estado es entonces transitoria y debe dejar su lugar a la
primacía de la sociedad civil, a la hegemonía, modo normal de dirección del bloque histórico.
Por último, la primacía de la sociedad civil aparece, en la visión gramsciana del fin del Estado, en la
sociedad sin clases.
Para ser legítima, esta función de policía debe ser progresiva, es decir: “funcionar democráticamente
(en el sentido de un centralismo democrático) en el interior del partido y, en el exterior, tender a
mantener en la órbita de la legalidad a las fuerzas reaccionarias desposeídas y a elevar al nivel de la
nueva legalidad a las masas atrasadas”. En lo que respecta al partido-sociedad civil éste se manifiesta
por la difusión entre las clases subalternas de la ideología-concepción del mundo de la clase obrera: el
marxismo.
Esta unidad de la sociedad civil y de la sociedad política en el seno del partido, debe desarrollarse con
posterioridad a la caída del bloque histórico y la toma del Estado. En el nuevo Estado de transición hacia
la sociedad sin clases, la superestructura política e ideológica se encuentra unificada y centralizada. Es el
Estado -en sentido gramsciano- "que tiene siempre el fin de crear nuevos y más elevados tipos de
civilización, de adecuar la civilización y la moralidad de las más vastas masas populares a las necesidades
del continuo desarrollo del aparato económico de producción, y. por ende, de elaborar también
físicamente los nuevos tipos de humanidad”
Esta actividad estatal se verá facilitada por la fusión de los intelectuales de las dos sociedades en el seno
del Estado. Pero este Estado-ético no es más que una etapa transitoria hacia la "sociedad regulada", vale
decir, la sociedad sin clases que prevé la teoría marxista, con el triunfo definitivo de la sociedad civil.
La teoría marxista, profundizada por los estudios de Lenin (especialmente en El Estado y la revolución)
establece como objetivo de la revolución socialista la sociedad sin clases y la desaparición del Estado:
"Sólo en la sociedad comunista, cuando se haya roto ya definitivamente con la resistencia de los
capitalistas, cuando hayan desaparecido los capitalistas, cuando no haya clases (es decir, cuando no
existan diferencias entre los miembros de la sociedad por su relación hacia los medios sociales de
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producción), sólo entonces desaparecerá el Estado", Estado que Lenin define como "el aparato especial
de coerción".
En tanto marxista, Gramsci sostiene la desaparición del aparato estatal, vale decir, de la sociedad
política. Pero, siguiendo su propia definición, no entiende acaso al Estado como "sociedad política
+sociedad civil"? La noción gramsciana de Estado necesita por lo tanto una profundización de la teoría
de la extinción del Estado.
Toda clase fundamental que aspira a la hegemonía afirma representar a la sociedad entera y fundar una
"sociedad regulada". Una afirmación de este tipo se ve parcialmente realizada en tanto esta clase es
realmente progresiva y hace avanzar al conjunto de la sociedad: "cada Estado es ético en cuanto una de
sus funciones más importantes es la de elevar a la gran masa de la población a un determinado nivel
cultural y moral, nivel (o tipo) que corresponde a las necesidades de desarrollo de las fuerzas
productivas y, por consiguiente, a los intereses de las clases dominantes". Pero el desarrollo de las
relaciones sociales y económicas acarrea rápidamente una ruptura en el seno del bloque histórico entre
la clase dirigente y las clases subalternas: el Estado ético desaparece en beneficio del Estado-de-clase y
de ahí la coerción hacia las clases subalternas.
"Sólo el grupo social que se plantea el fin del Estado y el suyo propio como una meta a alcanzar, puede
crear un Estado ético tendiente a poner fin a las divisiones internas de los dominados, etc., y a crear un
organismo social unitario técnico-moral”.
Se llega a la superación del Estado, a la "sociedad regulada", porque la clase que plantea el fin del
Estado representa a la gran mayoría de la población -a nivel estructural- pero fundamentalmente
porque esta clase dirige ideológicamente al conjunto de los grupos sociales que forman esta sociedad:
sobrepasando sus propios intereses de clase, o mejor, haciendo de sus intereses los de todo el cuerpo
social, el proletariado no necesita ejercer la coerción
6 sobre ciertos grupos excluidos del sistema
hegemónico; la sociedad política está destinada a desaparecer puesto que no es utilizada sino para la
desaparición progresiva de las antiguas clases dominantes: el Estado y el derecho devienen "inútiles por
haber agotado su razón de ser". Y la sociedad política es "reabsorbida" por la sociedad civil. El aparato
del Estado, desmembramiento de la sociedad civil en sus orígenes, se funde nuevamente con ella en el
momento en que desaparece.
Esta concepción gramsciana de la sociedad sin clases demuestra una vez más el rol primordial acordado
al momento de la sociedad civil, momento mediato entre la estructura y la sociedad política,
fundamento ético de ésta, y proporciona una respuesta a la visión marxista de la sociedad comunista sin
poner en cuestión la teoría leninista del fin del Estado, pero mostrando que éste no es el momento
esencial de la superestructura.
Como resultante de este análisis quedaría entonces que, para Gramsci, el momento esencial de la
sociedad civil es el momento primordial de la superestructura. Esta primacía se expresa en los
Cuadernos por:
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- La desaparición de la sociedad política y su reabsorción por la sociedad civil en la sociedad sin
clases.
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