República Bolivariana de Venezuela
Unidad Pedagógica Experimental Libertador
Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio
Coordinación de Docencia
Literatura Infantil
FACILITADOR: PARTICIPANTE:
JESUS LEZAMA JOHANA AGUILERA
CI. 11049283
INTRODUCCION
El lenguaje es uno de los frutos fundamentales del género humano, por medio
de la palabra las personas se apropian de la cultura y se incorpora a la
sociedad, pero también constituye un instrumento clave del proceso
educativo. El desarrollo del lenguaje se inicia en los primeros contactos de la
madre con el bebé que se encuentra en su vientre; cuando le canta o le habla,
éste comienza a relacionar la palabra con situaciones placenteras.
En los primeros meses de vida los niños empiezan su relación con la literatura
porque los adultos les cantan canciones de cuna, compartiendo emociones en
el momento de mecerlo.
Todas las culturas y las obras literarias han permitido que los niños descubran
nuevos saberes.
La literatura infantil se define como el conjunto de obras dedicadas a la niñez.
Leer en voz alta una obra literaria hace experimentar emociones y experiencias
con los que los niños se identifican. Juan Cervera (profesor español que
estudió el teatro y la literatura infantil) afirmó que la literatura infantil ha sido
dedicada para la niñez en forma de cuentos, poemas, novelas, obras de teatro,
historietas, adivinanzas y libros de imágenes.
La literatura infantil se basa en la palabra, con un fin artístico y lúdico. Así
mismo se constituye un acercamiento a la intelectualidad.
Unidad I
Bases Teóricas y Conceptuales de la Literatura
Infantil
Se puede definir la literatura infantil como todas aquellas producciones
literarias orales y escritas compuestas para desarrollar la fantasía, imaginación,
creatividad, sensibilidad, conocimiento y adquisición del lenguaje infantil. Por lo
tanto, es el conjunto de textos literarios que la sociedad ha considerado aptos
para los más pequeños, pero que originalmente se escribieron pensando en los
lectores adultos. Es un arte que recrea contenidos humanos profundos y
esenciales, emociones y afectos, capacidades y talentos que abarcan
percepciones, es decir, es una forma de expresión artística que engloba una
diversidad de géneros literarios, la cual utiliza un lenguaje o palabra como
medio para así representar el mundo de los niños.
La literatura Infantil surge para el Siglo XVII, donde aparecen obras que
versan sobre fantasía, siendo un reflejo de los mitos, cuentos y leyendas.
Durante el Siglo XVIII empieza a verse la infancia como estadio diferente al de
los adultos, ejemplo de ello tenemos a Robinson Crusoe ó La Bella y la Bestia.
Para el Siglo XIX con el movimiento romántico arriba al siglo de oro de la
literatura infantil, ya que son muchos los autores que editan sus obras con una
extraordinaria aceptación entre el público joven. Para el Siglo XX aparecen
nuevos formatos gracias a las técnicas pictóricas y la ilustración de las
historias, donde las palabras son acompañadas de imágenes que
contextualizan la narración y aportando nexos de unión a la historia. Durante
los años 60 hay reivindicaciones en los derechos infantiles El Principito y luego
para los años 70 hay un desarrollo económico y cultural, donde nace una
nueva visión de la infancia y surge una nueva forma de educar, creando más
libros ya que se amplía la escolaridad y aparecen diferentes temas en la
literatura. En los años 80 se dan cambios bruscos en las editoriales, donde se
acentúan los conflictos personales. Para el Siglo XXI la literatura infantil se
encuentra muy consolidada dentro de la mayoría de los países.
El objetivo primordial de la Literatura Infantil es:
.- Incentivar la creatividad, (estimula la imaginación)
.- Debe existir un reconocimiento grafico verbal (relaciona graficas con
fonemas)
.- Ampliación del léxico (adquisición de nuevas palabras)
.- Aprenda secuencias de hechos
.- Memoria
.- Construir un lector
Ahora bien, podemos decir que la Literatura Infantil son todas las
manifestaciones que tienen como base la palabra y promueven el interés del
niño, abarca: narraciones, poesías, cuentos, teatro, rimas, adivinanzas,
trabalenguas, etc.
La Literatura Infantil como base teórica cumple con la tarea de
socializar al niño, ya que a través de esta se familiariza con la sociedad, donde
habita su uso al momento que lo ayuda ampliar su campo experimental, a fin
de transferir la cultura de uno a otro, recreando imaginación y expresando
sentimientos.
A su vez, está fundamentación se basa con el apoyo en el estar y en el
ser niño, perspectiva en la cual no hay mejor vínculo que el existente entre el
arte y el espíritu de infancia, entre la poesía y naturaleza del ser niño, entre el
prodigio del arte y el milagro del ser infante, porque literatura e infancia
comparten como elementos intrínsecos y comunes una misma identidad.
Dentro de la Literatura Infantil nos encontramos con unas
características principales basadas en una trama lineal, aunque últimamente la
evolución de la literatura infantil, ha llevado a tramas un poco más complejas,
con diferentes planos temporales, varias voces narrativas y tramas secundarias
como en la gran literatura, aunque, por supuesto, sin llegar a niveles
semánticos demasiado complejos que la hagan inaccesible al joven lector. El
tiempo y el lugar generalmente son inseparables, establecidos así: “Había una
vez”, “En un lugar muy lejos de aquí”, “Hace mucho tiempo”, entre otros.
Existen imágenes de maravillosa sencillez. Estilo no recargado ni retórico; por
el contario muy ágil, dinámico y bastante depurado. Empleo frecuente del
diálogo en un estilo narrativo directo, poco referencial. Actualmente se observa
con mucha frecuencia la presencia de personajes genéricos como “topo”,
“sapo”, “ardilla”; Empleo exhaustivo del sinsentido, el absurdo, la hipérbole, y
otros recursos humorísticos. No se detiene mucho en la descripción de
personajes o lugares, para ganar tensión narrativa.
Por lo tanto, se puede decir que la literatura infantil se caracteriza por
los siguientes aspectos:
1.- Tema: el niño debe estar íntimamente identificado: 0 a 3 años los temas
deben ser monográficos y realistas, es decir, que estén relacionados con la
casa, escuela y la familia. Además que los libros sean para manipular y hagan
juego visual. 3 a 6 años: se refieran a pequeñas anécdotas, que correspondan
a experiencias vividas y que los protagonistas sean animales o niños en
quienes se pueda reconocer. Debe existir personajes y situaciones fantásticas,
brujas, hadas, gigantes, cuentos clásicos y populares. Y que los textos sean
pensados para lectura y escritura.
2.- Lenguaje y Estilo: este debe ser asequible, pero a su vez debe ser mágico;
que contenga descripciones claras, agiles y cortas. Debe existir un vocabulario
variado, adecuado, preciso e imaginativo, que lo hace sencillo a frases cortas y
sus personajes tienen que hablar como lo hacían en la realidad.
3.- Estructura; tiene que ser simple y lineal, es decir, con planteamientos,
nudo y desenlace. Esta estructura puede ser normal, acumulativa y circular.
4.- Espacio: debe ser reconocido por el niño, tiene que hacer referencia
aquellos lugares que le resulten familiares.
5.- Tiempo: debe ser fijo, es decir, no se puede estar saltando de presente a
futuro o a pasado; ya que de lo contrario se perdería el hilo.
6.- Personajes: debe resultar familiar para el niño y sentirse identificado con el
protagonista.
7.- Formatos y Edición: los libros deben ser resistentes y flexibles con
imágenes y letras grandes y llamativas.
8 Valores: Se deben tratar conceptos universales y positivos como el
autoconcepto y la autoestima.
Aunado a todas esas características que conforman la literatura Infantil
podemos encontrar una serie de funciones que se detallan a continuación:
Función didáctica: Esta función consiste como recurso útil para realizar las
actividades diarias de la educación inicial, tiene como objetivo ayudar a explicar
diferentes temas.
Función ética: con esta función se logra transmitir a los niños valores
formativos que permiten la configuración de la conciencia moral.
Función psico-social: Consiste en establecer una estrecha comunicación
entre niño y maestra y niño a niño, ya que contribuye a la formación de hábitos
de la lectura y a la preparación y desarrollo de un buen lector.
Función estética: Comprende los valores artísticos, la sensibilidad inmersa en
un texto y la capacidad de expresión alcanzada. Despierta en el niño(a) la
creatividad, el buen gusto por la lectura como actividad grata y la estimulación
que incita a la acción, ejemplo de ello es la dramatización.
Función Informática: Esta función es la más importante, ya que cumplen los
textos usados en el entorno escolar. Su función es la de informar, la de hacer
conocer el mundo real, posible o imaginado al cual se refiere el texto.
Función Literaria: Son aquellos textos que tienen una intencionalidad estética.
El autor emplea un lenguaje figurado lo más importante es el “como se dice”.
Función Apelativa: Intenta modificar comportamientos, lleva al receptor en
aceptar lo que el autor dice. Función expresiva: Manifiesta la subjetividad Del
emisor, sus estados de ánimo, sus afectos y sus emociones.
La Literatura Infantil Venezolana
Nace del mismo corazón de nuestra cultura aborigen. Los mitos de creación de
nuestras etnias y toda la riqueza cultural de su tradición oral, formas de
transmisión de conocimientos y valores a través del habla, de la narración, de
los Taurón Pantón, Cuentos y leyendas; Pemontón Taremurú, Invocaciones
Mágicas; Pantón Neké, los no cuentos; o Ekaré, relatos verdaderos, que
forman parte de todo ese legado preservado por más de quinientos años en el
seno de la cultura Pemón, al igual que el Nüchi’ki’, en la cultura Wayuu, y que
fueron recopilados por investigadores como Miguel Ángel Jusayú, Paz Ipuana,
Fray Cesáreo de Armellada por nombrar los más importantes. Se nutre de la
cultura africana que llegó a nuestras costas con sus Patakies, con sus ritos
africanos, cultos religiosos, la música, la tradición oral y todo el sincretismo con
la religión católica. Por otra parte, la herencia española, los romances, juglares,
la tradición oral europea, los cuentos clásicos, la cultura gitana, los
portugueses, italianos y sus cuentos picarescos, las leyendas, la didáctica, la
formación moral y cívica. Existió una tradición literaria que de acuerdo con el
status social de la época otorgaba la posibilidad de acceder a ella. Los
campesinos recibían la herencia de los mitos, leyendas, cuentos de espantos y
aparecidos, los niños de la ciudad accedían a otro tipo de literatura, “más
culta”, según los conceptos de la época más estilizada. La literatura infantil se
nos da ante el desarrollo de un país en su lenguaje, en su identidad y forma
expresivas de finales del siglo XIX hasta principios del siglo XXI donde se
registra el proceso de desarrollo científico tecnológico, la vida en el campo, los
espantos y aparecidos, el cine, el teatro, la música.
Por lo tanto, la literatura infantil venezolana ha sido recopilada de las
tradiciones y del folklore, donde se pretende mostrar al niño venezolano su
verdadera identidad en contra del bombardeo de tradiciones extranjeras
presentadas principalmente en la televisión. En nuestra infancia hemos
conocido los cuentos del Tío Tigre y Tío Conejo, del Tío Nicolás o el De como
Panchito Mandefuá cenó con el Niño Jesús de Pocaterra. Recientemente la
Fundación Banco del Libro, institución que se dedica a la promoción,
evaluación, edición y rescate de la literatura infantil en Venezuela, organizó la
exposición interactiva Muchos Libros, Muchos Mundos. Una experiencia que
buscaba dar a conocer el maravilloso mundo que se esconde tras las carátulas
coloridas de las ediciones para niños. Acciones como estas deben repetirse ya
que debemos rescatar esa cultura de la lectura en el niño.
Dentro de los principales autores Venezolanos
tenemos los siguientes:
María Pilar Quintero (Estado Mérida- Narrativa). Psicóloga social y autora de
libros para niños, su obra se caracteriza por recrear un universo mítico
arraigado en las tradiciones orales de los Andes venezolanos. Ha publicado El
día y la noche, La Fiesta de Lucía y Uribí: La madrina de las palabras, entre
otros títulos. Actualmente es Directora de la Editorial Nuestra América.
Mercedes Franco (Estado Falcón - narrativa) Licenciada en Letras por la
Universidad Central de Venezuela. En 1992 publicó la novela La Capa Roja,
con la que ganó el galardón al Premio Miguel Otero Silva, y obtuvo también en
1993, la Mención Honorífica del Premio Municipal. En 1996 se editó Vuelven
los fantasmas, libro distinguido en la Lista de Honor IBBY, en 1998.
Recientemente fue publicado su Diccionario de fantasmas, misterios y
leyendas de Venezuela. Otras obras suyas: La Piedra del Duende, publicada
por Alfaguara en el 2000, Cuentos para gatos y Cuentos de la noche, publicado
por Playco editores y Mención de Honor en el Concurso de Narrativa Juvenil
Salvador Garmendia 2002.
Efraín Subero (Estado Nueva Esparta - poesía) Distinguido poeta, crítico,
articulista, ensayista. Destacado bibliógrafo e investigador de literatura infantil.
Su labor periodística le valió el Premio Nacional de Periodismo. Entre sus obras
se cuentan Bibliografía de la poesía infantil venezolana, Poesía Infantil
Venezolana, y los poemarios Isla de luz sobre el amor anclada Casi letanía. En
estos parajes, Estancias del amor iluminado, Matarile, entre otros.
Carlos Izquierdo (Estado Miranda - narrativa) Educador. Pionero de la
televisión educativa en Venezuela, en 1959 concibió y dirigió los programas
televisivos “Jardín de Infancia” y “Nuestros muchachos” del ME. Fue Director y
animador del programa radial “Cosas del Abuelo” y “Vida y ciencia” durante 28
años. Entre sus títulos publicados para niños se cuentan ¿Qué le pasa a tío
Cachicamo?, Antonio quería un caballo volador, Qué bueno es saber leer y el
poemario Cosas del abuelo en San Antonio.
Rosario Anzola (Estado Lara - poesía) Maestra, escritora, investigadora y
cantautora. Conocida figura de la literatura infantil venezolana, ha publicado
varios libros para niños: Romance del nacimiento, El niño de las calas,
¡Encontré una moneda!, y El son del ratón y otras canciones, publicado por
Monte Ávila Editores, entre otros. Ha grabado dos discos para niños: Rosario
Anzola canta cosas de los niños y Canciones para jugar.
Mireya Tabuas (Estado Miranda - narrativa) Periodista, dramaturga, narradora y
guionista. En dos oportunidades ha merecido el Premio Aquiles Nazoa de
dramaturgia infantil. También ha obtenido el Premio de Literatura Infantil,
mención narrativa, en la I Bienal de Literatura Mariano Picón Salas de Mérida,
en 1991, y el Primer Premio de la Bienal Internacional de Literatura Infantil
Canta Pirulero del Ateneo de Valencia, entre otros reconocimientos. Entre sus
títulos publicados se cuentan: Gato encerrado publicado por Monte Ávila
Editores, incluido en la selección White Ravens de la Biblioteca Internacional
de Múnich y publicado en Italiano por la Biblioteca de Florencia y Cuentos para
leer a escondidas, escogido por la seccional venezolana de la IBBY como
Mejor Libro del Año 2001, en la categoría Literatura Infantil.
Luís Carlos Neves (Distrito Capital –poesía- narrativa-teatro) Abogado, docente
universitario e investigador en las áreas de literatura infantil, dramaturgia y
narración oral. Además de varios reconocimientos en los géneros cuento,
teatro y poesía, en novela obtuvo el Premio Andino de Literatura Infantil Enka.
Algunos de sus numerosos títulos son: Hazañas del sapo Cururú y Nuevas
hazañas del sapo Cururú, Amigo es para eso, A jugar juglar, Carabela
calavera, Duendes de aquende y allende, Antojo de oso, Arias imaginarias,
Porras y cachiporras y amigos emplumados, todos editados por la Editorial
Isabel de los Ríos.
Marisa Vannini (Distrito Capital poesía-narrativa) Historiadora, docente y autora
de libros para niños y jóvenes, entre los que destacan el libro de poemas. La
palabra imaginaria y sus novelas juveniles El Oculto, ganadora del Premio
“Emilio Salgari”, en Italia, 1992, y La Fogata, con la que obtuvo en 1978 el
Premio Europeo de Literatura Infantil Provincia de Trento, en Italia. Ha
publicado numerosos títulos de poesía para niños y en narrativa pueden
mencionarse El gato de los ojos dorados, premio Mejor Libro del Año 2002
otorgado por el Banco del Libro, Cuentos de gentes y de árboles y,
recientemente, Ellos también descubrieron el Nuevo Mundo.
Carmen Mannarino (Estado Miranda - biografías) Figura pionera de la literatura
infantil en Venezuela. Investigadora, miembro fundador del Banco del Libro y
editora de libros para niños. Posee una extensa obra ensayística entre la cual
destacan Orlando Araujo; violencia, nostalgia y bohemia, Obra Poética de
Enriqueta Arvelo Larriva. Destaca su antología para niños sobre diversos
aspectos de la cultura venezolana titulada Aquí Mismo, publicada por Monte
Ávila Editores. En los últimos años se ha dedicado a la escritura de atrayentes
biografías para niños y jóvenes, entre las cuales pueden mencionarse Luis
Beltrán Prieto Figueroa, un hombre país; Alberto Arvelo Torrealba, la pasión
del Llano; Orlando Araujo, el hombre y el escritor, Francisco Tamayo, científico
y humanista, entre otras.
Josefina Urdaneta (Estado Zulia -narrativa) Destacada docente e investigadora
del folclore destinado a los niños, el cual ha difundido en importantes
antologías como Alas de Letras y Contigo sí. Ha publicado hermosas
versiones propias de la tradición oral venezolana, entre las cuales se
cuentan El gallo de boda, La gallinita rabona, Pequeño zambo, El sol y el
agua, Pollito Pito, Cuento que te cuento, y muchas otras.
Hugo Colmenares (Estado Táchira -narrativa) Comunicador social, ganador del
Premio Enrique Otero Vizcarrondo como Periodista más destacado del Diario
El Nacional. Autor de textos para niños, ha obtenido importantes
reconocimientos como el Premio Municipal de Literatura del Ayuntamiento de
La Grita por su novela para niños Cayena: la vaca que estornudaba y la
Mención de Honor en el Premio de Narrativa Infantil y Juvenil Enka de
Colombia en1998. Ha publicado El tigre Zafiro Andaluz y una antología de
cuentos en la Colección Grano de Maíz de la Contraloría General de la
República.
Iris Tocuyo (Estado Nueva Esparta - poesía) Licenciada en Letras, pintora y
escritora. Libros infantiles publicados: Pájaro Cristal de Roca, Travesuras,
Relatos de había una Vez, Mi color Preferido, José Eusebio y Cuentos de
Gaitán.
Antonio Castro (Estado Mérida- poesía-narrativa) Poeta, cantautor, escritor y
narrador oral de cuentos para niños y jóvenes. Ha sido merecedor de varios
reconocimientos entre los que destacan el Primer Premio en el Concurso
Internacional de Cuentos para Niños de Editorial Susaeta, en 1993 y 1995,y el
Primer Premio del Concurso Nacional de Literatura Infantil “Rafael Rivero
Oramas” del Ministerio de Educación,. Ha publicado. El hombre azul y otros
cuentos, Pájaro del corazón, Diario de Andina, entre otros títulos.
Armando José Sequera (Estado Lara - narrativa) Licenciado en comunicación
social. Son numerosos sus libros de investigación y divulgación científica. Su
internacionalmente reconocida obra de ficción para niños y jóvenes le ha hecho
acreedor de múltiples premios, entre ellos el “Casa de las Américas” en 1979,
el “Diploma de Honor IBBY” en 1996 y el Primer Premio en la Bienal
Latinoamericana Canta Pirulero del Ateneo de Valencia (Venezuela) en 1998,
con el conjunto de relatos titulado Teresa, publicado por Alfaguara- Santillana.
Otros de sus numerosos libros para niños son Fábula del Cambio de
Rey, Evitarle malos pasos a la gente, Espantarle las tristezas a la gente,
publicados por la Editorial Isabel de los Ríos, y Fábula de la Mazorca, editado
por el Grupo Editorial Norma.
Velia Bosch (Estado Bolívar- poesía) Considerada una de las figuras más
prominentes dentro de la poesía para niños venezolana. Entre sus poemarios
se cuentan Jaula de Bambú, Arrumango, Las palabras y las sombras.
Beatriz Mendoza S. (Estado Carabobo - poesía) Docente de Literatura y de
Arte. Escribe en prosa y en verso, tanto para niños como para adultos. Su
trabajo se caracteriza por su delicadeza y musicalidad. Ha publicado los
poemarios Viaje en un barco de papel, Tarea de vacaciones.
Rubén Martínez Santana (Estado Aragua – narrativa-teatro) Licenciado en
comunicación social y docente universitario. Versátil creador, ha recibido
reconocimientos en cuento, poesía, teatro, divulgación científica y música.
Premio Nacional “Rafael Rivero Oramas” de Literatura Infantil, otorgado por el
M.E. Es además cuentacuentos, actor y director de teatro, oficios en los cuales
también ha sido galardonado. Ha publicado varios libros para niños y jóvenes,
entre ellos: Carrusel Limbus Circus Mágica y El Libro de los libros, ambos
editados por la Editorial Isabel de los Ríos, y Un gato en la ciudad, de próxima
aparición en la colección Abra palabra de Editorial Arte.
Marisol Pérez Melgarejo (Estado Táchira - narrativa) Poeta y cuentista. Con el
cuento “Los vuelos de María” obtuvo el premio Concurso de Narrativa
auspiciado por la Dirección de Cultura del estado Táchira. La Biblioteca de
Autores y Temas Tachirenses lo publicó en compañía de otros nueve relatos
bajo el título de Laberinto. Parte de su poesía integra las recopilaciones
antológicas Color Sepia, El pozo de los sueños y Poesía Contemporánea
Tachirense. Su obra ha sido objeto de estudios críticos y aparecen reseñados
en el libro Escritoras de Venezuela-Escritoras Tachirenses.
Diana Abreu (Estado Miranda – poesía-narrativa) Cuentista, poeta y editora de
libros para niños. Ganadora de premios nacionales en ambos géneros. En el
área musical ha desarrollado y publicado un método para el aprendizaje de la
lectura y escritura de la música. Estos libros son utilizados actualmente en
numerosas escuelas primarias, conservatorios y orquestas infantiles. Entre sus
obras de creación figuran El soñador de Sueños y Huellas en el aire, entre
otras.
Marielba Nuñez (Estado Miranda-poesía) Periodista y escritora. Su obra
literaria para niños ha recibido los siguientes reconocimientos: premio de la
Bienal Augusto Padrón de Maracay, en 1995, por el libro de
cuentos Fabulosos y más fábulas; premio de la Bienal Canta Pirulero del
Ateneo de Valencia, en 1996, por el poemario Abecedario con alas; Premio
Manuel Felipe Rugeles Consejo Nacional de la Cultura, en 1999, por el
poemario Cantos del bosque profundo, y Premio Miguel Vicente Pata Caliente
de la Fundación Cultural Barinas, en el 2003, por el texto Pequeño Libro de las
Bestias Olvidadas. Ha publicado el libro de relatos Fabulosos y más fábulas,
actualmente en reedición, y próximamente estará en imprenta Abecedario con
alas, editado por Monte Ávila Editores Latinoamericana.
Rafael Rodríguez Calcaño (David Carabás). Caracas, 1952. Licenciado en
Letras (U.C.V.). Master en Lingüística (Escuela de Altos Estudios Sociales,
París). Reconocimientos: Mención Especial en el II Concurso Internacional de
Literatura Infantil de la Biblioteca Saint John Perse de París (1989); Primer
Premio en la I Bienal de Literatura Infantil de la Contraloría General de la
República (2001); finalista en la Cuarta Edición (2005) del Concurso
Internacional de Literatura Infantil Libresa, Ecuador. Títulos publicados: El
hombre que durmió a su sueño; La grandilocuente historia del gigante
Noctambul; La rebelión de las abejas; El abecedario del abuelo; La Pelucha del
sexto y su gata Leticia; Algo pasa en la nevera; Una oveja llamada
Dolly; Aromas y sabores del trópico; Animales del trópico; Tus
tradiciones, Las vertiginosas aventuras del trompo Girondo.
A su vez existen otros autores venezolanos ligados a la Literatura
Infantil como son Silvia Dioverti (Estado Miranda – poesía-narrativa), .Erika
Shwab (Estado Portuguesa - narrativa), Armando Carías (Distrito Capital-
teatro), .Néstor Caballero (Distrito Capital- teatro), Henriette Arreaza (Estado
Mérida –narrativa- teatro), .Ligia Bianchi (Estado Miranda - narrativa), Corina
Michelena (Estado Miranda –narrativa), .Josefina Falcón de Ovalles (Estado
Miranda - poesía-narrativa), .Inés de Cuevas (Estado Mérida - poesía), Isabel
de los Ríos (Distrito Capital - poesía), Aminta Díaz (Estado Guárico - poesía),
Morelia Domínguez (Estado Anzoátegui -teatro), Romano Rodríguez (Distrito
Capital- teatro), Laura de Rokha (Distrito Capital –teatro), Yolanda Pantin,
.Jacqueline Golberg (Estado Miranda - poesía), .María Luisa Lázaro (Estado
Mérida - narrativa), Armando Quintero, Lolita Robles de Mora, Carmen Delia
Bencomo, Blanca Graciela de Caballero, entre otros.
Todos estos autores venezolanos tienen un fin específico, que es
lograr en el niño una integración con el contenido de la historia, ejemplo de ello
tenemos los siguientes:
UN ABUELO, SÍ de Nelson Ramos, publicado por, Ilustraciones de Ramón
París, Venezuela-España: Ekaré, 2011. Esta historia trata de que un abuelo se
metamorfosea en distintos animales para consentir los deseos de su nieto por
tener una mascota. En un divertido paseo, el cuento nos conduce a una
experiencia visual innovadora, donde las imágenes juegan con luz y sombras a
través de pequeñas maquetas de papel hechas por su ilustrador. Ediciones
Ekaré nos trae un trabajo editorial complejo, que invita a espacios evocativos y
una lectura al compás de la familia. Ganador de “Los mejores libros para niños
y jóvenes” del 2012 además de formar parte de la lista IBBY 2012.
ABCIRCO de Gerald Espinoza, Venezuela: Camelia, 2011; trata de un viaje
lúdico a dos tintas por el mundo de las letras y sus posibilidades. Bajo la carpa
de un circo (creada desde las guardas del libro), el lector visitará a complejos
personajes u objetos que refieren a cada una de las letras del abecedario. La
editorial Camelia, junto al ilustrador Gerald Espinoza, nos invita a acercar al
niño al mundo de la asociación del a,b,c, a través de la imaginación. Ganador
de “Los mejores libros para niños y jóvenes del 2012”.
CHAMARIO, de Eduardo Polo, Ilustrado por Arnal Ballester, Venezuela: Ekaré
2007. Trata de Eugenio Montejo, bajo el heterónimo del colígrafo Eduardo Polo
que trabajaba para Blas Coll, construye un mítico entramado sobre el origen de
estos poemas. Chamario, cuyo nombre deriva de la palabra chamo, recoge
poemas lúdicos, construcciones poéticas y juegos del lenguaje que acercan al
niño al discurso poético. Su vigencia, aún en la actualidad, se debe a la
impecable edición de Elena Iribarren en la que supo comulgar los poemas con
el trabajo del ilustrador español Arnal Ballester, quien, por su lado, creó un
imaginario propio, lleno de color y humor, que no desentona con la potente
palabra de Montejo. Una joya de colección para niños, jóvenes y no tan
jóvenes. Ganador del premio “Los mejores libros para niños y jóvenes” del
2005 y forma parte de la lista de honor IBBY, 2006.
RATÓN Y VAMPIRO, de Yolanda Pantin, Ilustrado por Jefferson Quintana
Venezuela: Lugar Común, 2012. La reedición de los relatos de Ratón y
Vampiro cobra una nueva dimensión bajo la paleta de Jefferson Quintana.
Imágenes enmarcadas bajo la tradición de Leo Lionni, construidas a partir de la
técnica del collage, fortalecen con entrañables expresiones a estos dos
personajes azules. Su texto, escrito para cautivar a los más pequeños de la
casa, es acompañado por un CD que musicaliza las hazañas de estos
simpáticos roedores. Postulado para “Los mejores libros para niños y jóvenes”
del 2013.
Dentro de la problemática de la literatura infantil se
encuentran
Diversos aspectos iniciados por la sociedad industrial y el progresivo
despoblamiento de las zonas rurales, la incorporación de la mujer a la vida
laboral, además del ritmo de vida acelerado, han propiciado que los adultos
pasen muchas horas fuera del hogar y por consiguiente, que niños estén
ocupados en múltiples actividades extra escolares disminuyendo así las
interrelaciones de este tipo en el ámbito familiar. Esto sucede en todos los
estratos sociales pues los adultos suelen privarse de lo necesario para ofrecer
a sus hijos los bienes y servicios indispensables, y aun para satisfacer
necesidades de segundo orden.
Otro problema fundamental de la literatura para niños y
jóvenes
consiste en determinar qué es y qué no es accesible o apropiado para ellos,
según sus edades. Es una dificultad que concierne a los creadores, a los
maestros, a los críticos, y en general a todo el que pretenda vincular a los niños
con la literatura. La crítica literaria moderna considera esencial el carácter de
"literatura", por lo que hoy se excluye, de la producción presente, los textos
básicamente morales o educativos. Esta es una concepción muy reciente y casi
inédita en su historia. La literatura para niños ha ido creciendo a medida que se
asentaba la concepción de la infancia como una etapa del desarrollo humano
propia y específica; esto es, según se extendía la idea de que los niños no son
ni adultos en pequeño ni adultos con minusvalía. En la Edad Media no existía
una noción de la infancia como periodo diferenciado y necesitado de obras
específicas, por lo que no existe tampoco, propiamente, una literatura infantil.
Eso no significa que los menores no tuvieran experiencia literaria, sino que esta
no se definía en términos diferenciados de la experiencia adulta. Dicho esto, es
preciso observar que el problema de la captación infantil de la obra literaria
está pensado casi siempre en términos de información y conceptualización. Y
más aun, en términos de ideas claras y distintas. Pensado así, el problema
podría resolverse determinando si la obra implica o no datos y conceptos que
escapen, por razones de edad o formación, al desarrollo cognoscitivo e
intelectual del niño. Una de las armas que maneja la literatura infantil actual
para hacerse más del agrado de los niños es el empleo de las imágenes en el
libro ilustrado. Las ilustraciones constituyen en la actualidad un caso de
especial atención, ya que llama bastante la atención de los pequeños quizás
por el colorido y las formas de las caricaturas.
Lo más importante y lo que se busca con la literatura
infantil,
es que el niño disfrute de la obra, que se emocione, que viva cada una de las
anécdotas de los personajes, que conozca otros lugares, que imagine, que sea
crítico ante lo que lee, en fin que cree una historia partiendo de la ya existente,
mientras desarrolla sus capacidades de lectura y su vocabulario, sin importar lo
que entienda o lo que se aprenda del texto como tal. Lo específico de la
literatura infantil no es alimentar al niño con una versión del mundo a su nivel.
Lo que la caracteriza es haber convertido en rasgo estilístico la forma
singularmente creativa que tienen los pequeños de mirar, de relacionarse con
el mundo y como expresarlo. Un adulto que, si es un auténtico creador, no
vacilará en singularizar su discurso volcando en él toda su vida de sus ilusiones
a sus terrores para configurar una obra única y personal, para nada inferior a la
de quienes escriben para adultos, pero que, estilísticamente, será reconocible
como parte del universo estético infantil.
Cuando hablamos de realidad y fantasía en la Literatura
Infantil,
vemos que la actividad lúdica de los niños, como la fantasía y la invención, es
una de las fuentes esenciales que le permite reafirmar su identidad tanto de
manera colectiva como individual. La otra fuente esencial es el descubrimiento
de la literatura infantil, cuyos cuentos populares, relatos de aventuras, rondas y
poesías, le ayudan a recrear y potenciar su fantasía. La literatura infantil, aparte
de ser una auténtica y con alta creación poética, representa una parte
importante de la expresión cultural del lenguaje y el pensamiento, ayuda
poderosamente a la formación ética y estética del niño, al ampliarle su
incipiente sensibilidad y abrirle las puertas de su fantasía. Sin embargo, así
como la fantasía es un poder positivo que estimula la creatividad humana, es
también un poder peligroso, sobre todo, si a través de ella se exaltan valores
que rompen con las normas morales y éticas de una sociedad determinada. Es
decir, la fantasía por la fantasía no es ninguna garantía para que la literatura
sea de por sí buena y sus fines constructivos. La fantasía, como cualquier otra
facultad humana, puede ser usada como un recurso negativo. Esto ocurre, por
ejemplo, cuando por medio de una obra literaria se proyectan prejuicios
sociales o raciales, con el fin de lograr objetivos que son negativos para la
convivencia social y la formación de la personalidad del niño. Los mecanismos
de la imaginación, tanto el transmisor (autor) como el receptor (lector), saben
que el argumento y los personajes de una obra literaria no siempre
corresponden a la realidad, sino a la fantasía de su creador, quien a diferencia
de lo que sucede en la vida concreta, determina con su imaginación el destino
de los personajes, el hilo argumental, la trama y el desenlace de la obra. En
este caso, la fantasía del autor nos acerca a una nueva realidad que, aun
siendo ficticia, ha sido inventada sobre la base de los elementos arrancados de
la realidad. En tal virtud, la fantasía no sólo cumple una función invalorable en
la vida del escritor, sino también del hombre de ciencia. La fantasía prueba las
posibilidades del pensamiento, encuentra nuevos medios y realiza los
proyectos que luego se modifican con un pensamiento crítico. La fantasía es
una palanca que sirve para transformar una realidad determinada y crear una
obra que aún no existe.
Los cuentos populares
han nutrido durante siglos la fantasía de grandes y chicos, también cierto que
ha llegado la hora de plantearse la necesidad de forjar una literatura específica
para niños, una literatura que desate el caudal de su imaginación y se
despliegue de lo simple a lo complejo; caso contrario, ni el libro más bello del
mundo logrará despertar su interés, si su lenguaje es abstracto, su sintaxis
intrincada y su contenido exento de fantasía. Asimismo, se debe partir del
principio de que la imaginación está estrechamente vinculada al pensamiento y
que el pensamiento mágico del niño hace de él un poeta por excelencia. Por lo
tanto, toda obra que se le destine debe tener un carácter imaginario, un
lenguaje sencillo y agradable, se le debe añadir, ilustraciones que le llamen la
atención. Sólo así se garantizará que el niño encuentre en la obra literaria a su
mejor compañero.
La Literatura Universal es el estudio de las culturas y el arte de
redacción de éstas. Según las civilizaciones se han desarrollado, sus sistemas
de comunicación escrita y oral han florecido. En muchos casos alcanzando
técnicas mucho más avanzadas de la simple necesidad de trasmitir
información. Dirigida hacia el lector infantil factor estimulante en la fantasía,
expresión y vocabulario. Incentiva la creatividad, Estimula la imaginación. Los
niños son muy espontáneos y creativos, es por ello que hay que facilitarles
medios para que comiencen a expresar y transmitir sus pensamientos, deseos
y emociones.
Con Los temas con los cuales se identifica el niño utilizando, El lenguaje
factible pero a la vez mágico utilizando, La fantasía que relumbra, hechiza y
sorprende al niño dándole, El humor, inteligente, ocurrente, teniendo en su
imaginación, La aventura que aumenta según el trajinar de los caminos, El
heroísmo que lucha por el anhelo de hacer un mundo mejor y sus sueños de
ser grandes , La esperanza que sostiene y alienta la vida, Reconocimiento
gráfico-verbal Relaciona grafemas con fonemas Ampliación del léxico Adopción
de nuevas palabras tomando en cuenta el conjunto de textos literarios que la
sociedad ha considerado aptos para los más pequeños.
Al proporcionar al niño la oportunidad de conocer el género del mundo de la
narrativa, lo cual contribuirá a su desarrollo integral. Es necesario convertir al
niño en un buen lector. Es decir, en un lector que no sólo comprenda las
lecturas que le permiten conocer el mundo material externo sino que
comprenda y disfrute, también, de la literatura que lo lleva a descubrir su
mundo espiritual interno. Para lograr lo anterior, debemos rescatar la herencia
de mitos, leyendas, fábulas y cuentos folclóricos apropiados para los niños.
Debemos estimular a cada niño a crear sus propios cuentos, canciones y
poemas porque la literatura ayuda al niño a desarrollar la capacidad para
enjuiciar las actitudes de los personajes frente a una situación de conflicto y a
relacionar dichas actitudes con sus propias experiencias y valores.
En otras palabras, la literatura le ayuda a teorizar su vivir; pues, con ella
aprende a evaluar situaciones, a valorar comportamientos ya predecir
consecuencias. Los cuentos permiten tanto consolidar la imaginación como
desarrollar la capacidad reflexiva. Aquel que puede escuchar un cuento e
interpretarlo, está en condiciones de manejarse con las demás actividades
escolares y de comprender cualquier lectura. Leer cuentos en voz alta es una
manera de explotar temas que son importantes para los niños y las niñas, La
literatura infantil logra transmitir a los niños valores formativos que permiten la
configuración de la conciencia moral.
Función psico-social: En la literatura infantil consiste en establecer una
estrecha comunicación entre niño y maestra y niño a niño, ya que contribuye a
la formación de hábitos de la lectura y a la preparación y desarrollo de un buen
lector. De Risi (2007), expresa que la literatura infantil “es aquella dirigida a los
niños y engloba todas las manifestaciones que tienen como base la palabra y
suscitan el interés del niño. Abarca: narrativa, poesía, cuento, teatro, rimas,
adivinanzas “esta. Considerar a la literatura infantil como un fin, significa
atribuirle exclusivamente objetivos de información y formación literaria; De Risi
(2007) señala que “cuando participamos de esta actitud, descartamos los
componentes pedagógicos y nos dedicamos exclusivamente a transmitir a los
niños cantos, cuentos y poemas, a hacerles disfrutar y posiblemente, a tratar
de que ellos también manifiesten su creatividad en este campo literario”.
La literatura infantil en el preescolar es de suma trascendencia porque se
refiere al mundo de la sensibilidad infantil, antes de los cinco o seis años de
edad, donde los niños viven la etapa de la ensoñación, la imaginación, el
simbolismo y el encantamiento. El cuento atrae a los niños por el argumento, la
acción, los personajes y las vivencias que le producen los acontecimientos. Les
encanta ver en ellos recreados los personajes que conocen, siendo sensibles al
triunfo de quienes embargan su simpatía.
La literatura infantil forma parte en la educación preescolar ,
por ello resulta interesante tratar la invención de cuentos, los que despiertan
en los niños y niñas el deseo de aprender en el maravilloso mundo de la
fantasía, sabiendo que en la formación de la personalidad y su desarrollo
juegan un importante papel la familia, las instituciones, la comunidad , la
sociedad en general y en este caso las ejecutoras que atienden a los niños y
niñas que asisten a los puntos de educación no institucionalizados. Aprender
cómo adaptar cuentos es muy valioso, dado a la necesidad que tienen los
educadores de ser cada vez más creativos, innovadores, siempre que se tenga
en cuenta la edad y el nivel para quienes se realice, sus motivos e intereses,
objetivos y logros del desarrollo.
Los niños aprenden a partir del lenguaje que escuchan; de ahí que, cuanto más
rico sea el entorno lingüístico, más rico será el desarrollo del lenguaje. El
proceso de apropiación del lenguaje continúa a lo largo de los años escolares,
así que esos años deben estar llenos de las imágenes y el vocabulario
excitante que ofrece la literatura para niños. El término literatura podría
definirse desde una perspectiva histórica o cultural, desde la óptica de un
crítico u otro, o desde uno u otro lector. Como promotoras de lectura
entendemos la literatura como la construcción imaginaria de la vida y el
pensamiento en formas y estructuras de lenguaje, integrados en un conjunto de
símbolos que provocan una experiencia estética. Esta experiencia puede ser la
reconstrucción viva o la expansión de eventos anteriores, o la creación de
nuevas experiencias a partir de la interacción con géneros diferentes.
Asimismo, el cuento constituye una herramienta que estimula el pensamiento
creativo, imaginativo y crítico de los niños, permitiéndoles expresarse en
diversas formas. Desde el preescolar, los niños demuestran interés por
explorar y establecer contacto con diferentes materiales de lectura y escritura,
los cuales inducen a manifestar vivencias y experiencias reales e imaginativas,
dando lugar a la expresión de ideas, emociones y sentimientos propios que
permiten aflorar su mundo interior. Por ello, el uso del cuento se convierte en
instrumento de enseñanza útil para acompañar emocional y creativamente a
los niños en su proceso de formación.
En estos años la competencia lingüística está muy afianzada y la competencia
comunicativa se está desarrollando permanentemente. Esto permite a los niños
nuevas oportunidades de tomar la palabra y expresarse creativamente por
medio de ella a través de la producción de textos. Mediante estas experiencias,
los chicos pueden explorar el lenguaje para construir ficciones, expresando
fantasías, emociones y sensaciones, a la vez que construyen nuevos saberes
respecto del uso del lenguaje, pudiendo apropiarse lúdica y creativamente de
él.
UNIDAD II
Problemática literatura infantil en el área escuchar- hablar
en preescolar
Los Problemas que presenta la literatura infantil, Es que no se le enseña a
nuestros niños El contacto con libros el valor de la lectura siendo que se puede
presentar desde antes de nacer o desde la cuna, cuando se coloca en las
manos del niño su primer libro o cuando escucha las rimas y nanas que por
generaciones cantaron madres y abuelas. Cómo olvidar: Arroz con leche, El
chorrito, Los pollitos, La muñeca vestida de azul, Duérmete mi niño, Mambrú,
El Barquito, El juego de cosquillas (Pom Pom la viejita en un rincón
comiéndose un papelón, chorrito, chorrito, chorrón).
Estos eventos llenos de melodía, vocabulario e imágenes van constituyendo el
lenguaje que le permite al niño entender el mundo y el lugar que él ocupa, La
literatura educa al mismo tiempo que entretiene. Al crear espacios en el aula de
clase para la literatura se abren puertas a la creatividad, al poder creador de la
palabra y lo imaginario; llevando a los niños a descubrir el deleite que brindan
los libros antes que se les pida que desarrollen destrezas de lectura Así, la
lectura tendría tanto sentido como montar bicicleta; ellos saben lo divertido que
será la experiencia.
Se puede afirmar que el niño, desde muy pequeño, participa de la literatura
como juego, diversión o entretenimiento. Cuando va a la escuela también tiene
contacto con la literatura no sólo con fines lúdicos sino con otras intenciones:
aprender a leer y escribir, culturales, morales, religiosas y pedagógicas. En
este sentido, es oportuno mencionar a Rodríguez (1991) quien señala que el
niño desde su nacimiento está expuesto a productos literarios que su cultura le
propone para diversos fines y a través de distintos medios (televisión, radio,
cine).
Oye canciones de cuna, se le narran o se le leen cuentos. Cuando habla, juega
con las palabras, canta canciones y aprende adivinanzas. Este hecho
determina que los niños pueden aprender algunas reglas de funcionamiento o
marcas del texto literario de manera inconsciente. Esto les permite desarrollar
esquemas anticipatorios sobre el funcionamiento del lenguaje escrito, lo cual
les será de gran utilidad para el aprendizaje de la lectura. Por ello, dentro de las
primeras actividades espontáneas de expresión oral y de lectura en el niño está
el disfrute de los cuentos. Este género literario es el más utilizado por los
docentes para enseñar a leer en el aula; por cuanto, es más común, adecuado
y aceptado en todas las edades (Vannini, 1995).
Los niños aprenden a partir del lenguaje que escuchan; de ahí que, cuanto más
rico sea el entorno lingüístico, más rico será el desarrollo del lenguaje. El
proceso de apropiación del lenguaje continúa a lo largo de los años escolares,
así que esos años deben estar llenos de las imágenes y el vocabulario
excitante que ofrece la literatura para niños. El término literatura podría
definirse desde una perspectiva histórica o cultural, desde la óptica de un
crítico u otro, o desde uno u otro lector.
El lenguaje se convierte para el niño en un instrumento que le va a permitir a
través de su pensamiento, comunicarse por medio de la conversación,
expresando sus ideas y logrando la adquisición adecuada y las destrezas
básicas para el desarrollo el aprendizaje de la lectura y la escritura. Por ello, el
uso del cuento se convierte en instrumento de enseñanza útil para acompañar
emocional y creativamente a los niños en su proceso de formación.
Los problemas de aprendizaje se deben abordar a tiempo ya que si no le
prestamos la atención inmediata puede acarrear consecuencias negativas en el
futuro; debe incluir atención psicológica en los niños. Algunos problemas
pueden clasificarse como personales, puesto que los niños se van involucrando
personalmente, experimentan tensiones, que son la esencia de los verdaderos
problemas de aprendizaje.
El problema de aprendizaje es un término genérico que se refiere a un grupo
heterogéneo de trastornos que se manifiestan como dificultades graves para
adquirir y aplicar habilidades para escuchar, hablar, leer, escribir, o realizar
cálculos matemáticos. Dichos trastornos son intrínsecos al niño, y al parecer se
deben a una disfunción en el sistema nervios central. Estos problemas pueden
ser concomitantes a otras limitaciones tales como el deterioro sensorial, retraso
mental o perturbación social y emocional, y factores ambientales.
Algunos problemas pueden identificarse como parte de la sociedad; que por lo
general provienen de la comunidad, una región o una nación. La problemática
del aprendizaje es el trastorno de uno o más de los procesos psicológicos
asociados con la comprensión o el uso del lenguaje, hablado o escrito, que
puede manifestarse como una deficiencia para escuchar, así como también
para pensar, hablar, leer, escribir, deletrear, o realizar cálculos aritméticos.
Por lo general los niños con problemas de aprendizaje son etiquetados y
excluidos en muchos casos hasta del grupo esto se venía mucho en la
educación constructivista ya que los profesores etiquetaban a los alumnos y lo
digo por experiencia propia ya que recuerdo en la etapa inicial a profesores
diciéndole a los representantes que si el niño salía mal en el aprendizaje pues
sencillamente era retrasado mental; hoy día ya se maneja de otra perspectiva.
La educación constructivista, busca que el niño construya su propio
conocimiento entendiéndose que todos los niños no aprenden de igual manera
unos que otros, cada niño piensa diferente a otro y su desarrollo cognoscitivo
va avanzando de diferente manera relativas al desarrollo y al aspecto
académico. Sin embargo este razonamiento excluye la posibilidad de que
alguien con problemas de aprendizaje tengan múltiples impedimentos.
Existe el método Tomatis que aporta beneficios a los bebés, estimulando su
inteligencia, y también a las mujeres embarazadas. Este trata de una terapia
musical basada en la reeducación del oído para potenciar el aprendizaje y el
desarrollo global de las personas. Esto se lograba gracias a escuchar, filtradas
a ciertas frecuencias altas, composiciones de Mozart, cantos gregorianos y la
voz materna como se escucha desde el útero. Ya hoy día que la ciencia esta
tan avanzada sabemos que aplicando el estímulo de la inteligencia de los más
pequeños, se logra abrir las puertas de su creatividad, para que aprendan más
y mejor dentro de sus posibilidades, también se emplea en el caso de niños
con problemas de aprendizaje y trastornos varios en su desarrollo. También
puede resultar beneficioso para los problemas de equilibrio y coordinación
(relacionados con el oído), problemas de integración sensorial y de motor, el
síndrome de Asperger, trastornos generalizados de desarrollo, síndrome de
Down y problemas de oído en general.
El contacto con libros para niños se puede presentar desde antes de nacer o
desde la cuna, cuando se coloca en las manos del niño su primer libro o
cuando escucha las rimas y nanas que por generaciones cantaron madres y
abuelas. Cómo olvidar: Arroz con leche, El chorrito, Los pollitos, La muñeca
vestida de azul, Duérmete mi niño, Mambrú, El Barquito…, El juego de
cosquillas (Pom Pom la viejita en un rincón comiéndose un papelón, chorrito,
chorrito, chorrón). Estos eventos llenos de melodía, vocabulario e imágenes
van constituyendo el lenguaje que le permite al niño entender el mundo y el
lugar que él ocupa. Tal es el caso de Rubén quien, al año, ante la lectura del
cuento Juguemos en el bosque, reaccionaba con risas de agrado al escuchar la
voz “grave” del lobo a medida que se viste para salir a atrapar a las ovejas y las
voces “risueñas” de éstas quienes quieren jugarle una broma. Hoy, a los dos
años, es Rubén quien al pasar las hojas del libro hace emocionado la voz del
lobo mientras señala cada prenda de ropa que éste se va poniendo.
Los niños aprenden a partir del lenguaje que escuchan; de ahí que, cuanto más
rico sea el entorno lingüístico, más rico será el desarrollo del lenguaje. El
proceso de apropiación del lenguaje continúa a lo largo de los años escolares,
así que esos años deben estar llenos de las imágenes y el vocabulario
excitante que ofrece la literatura para niños. El término literatura podría
definirse desde una perspectiva histórica o cultural, desde la óptica de un
crítico u otro, o desde uno u otro lector. Como promotoras de lectura
entendemos la literatura como la construcción imaginaria de la vida y el
pensamiento en formas y estructuras de lenguaje, integrados en un conjunto de
símbolos que provocan una experiencia estética. Esta experiencia puede ser la
reconstrucción viva o la expansión de eventos anteriores, o la creación de
nuevas experiencias a partir de la interacción con géneros diferentes. Lukens
(1999) señala que “un género es una clase o tipo de literatura que tiene un
conjunto de características comunes” (p. 13). De manera que podemos hablar
de cinco géneros: a) ficción o literatura novelesca o de misterio; b) literatura
tradicional, representado por las fábulas, leyendas y mitos; c) fantasía,
relacionado con temas fantásticos; d) poesía; y e) realista, vinculado con las
biografías.
El fundamento de todos estos géneros es la función imaginativa de la literatura
que permite al alumno el enriquecimiento personal, el conocimiento del acervo
cultural de su contexto social, la reafirmación de su identidad y el contacto con
diferentes mundos lo cual favorece el desarrollo del pensamiento divergente.
Así, la literatura para niños, en su mayoría escrita por adultos, es aquella que
pudiendo tener o no al niño como protagonista, refleja sus emociones y
experiencias; es aquella que teniendo la óptica del niño como centro les ofrece,
no siempre, finales felices.
Se puede afirmar que el niño, desde muy pequeño, participa de la literatura
como juego, diversión o entretenimiento. Cuando va a la escuela también tiene
contacto con la literatura no sólo con fines lúdicos sino con otras intenciones:
aprender a leer y escribir, culturales, morales, religiosas y pedagógicas. En
este sentido, es oportuno mencionar a Rodríguez (1991) quien señala que el
niño desde su nacimiento está expuesto a productos literarios que su cultura le
propone para diversos fines y a través de distintos medios (e.g. televisión,
radio, cine). Oye canciones de cuna, se le narran o se le leen cuentos. Cuando
habla, juega con las palabras, canta canciones y aprende adivinanzas. Este
hecho determina que los niños pueden aprender algunas reglas de
funcionamiento o marcas del texto literario de manera inconsciente. Esto les
permite desarrollar esquemas anticipatorios sobre el funcionamiento del
lenguaje escrito, lo cual les será de gran utilidad para el aprendizaje de la
lectura. Por ello, dentro de las primeras actividades espontáneas de expresión
oral y de lectura en el niño está el disfrute de los cuentos. Este género literario
es el más utilizado por los docentes para enseñar a leer en el aula; por cuanto,
es más común, adecuado y aceptado en todas las edades (Vannini, 1995).
Asimismo, el cuento constituye una herramienta que estimula el pensamiento
creativo, imaginativo y crítico de los niños, permitiéndoles expresarse en
diversas formas. Desde el nivel de Educación Inicial y preescolar, los niños
demuestran interés por explorar y establecer contacto con diferentes materiales
de lectura y escritura, los cuales inducen a manifestar vivencias y experiencias
reales e imaginativas, dando lugar a la expresión de ideas, emociones y
sentimientos propios que permiten aflorar su mundo interior. Por ello, el uso del
cuento se convierte en instrumento de enseñanza útil para acompañar
emocional y creativamente a los niños en su proceso de formación.
Estas ideas se complementan con Puerta, Gutiérrez y Ball (2006) quienes
afirman que “la literatura proporciona a los niños conocimiento, placer y
gratificación, es una experiencia enriquecedora que les brinda oportunidad de
compartir sentimientos, significados y demás construcciones en función de sus
necesidades e intereses particulares” (p. 24). Asimismo, Navas (1995)
considera que “el discurso literario difiere de otros discursos porque propicia la
libertad interpretativa del lector, de ahí que cada lectura, aún del mismo texto,
se transforma en una nueva aventura para el niño” (p.33). Por su parte, Goldin
(en Rosenblatt, 2000) señala que no sólo ve la enseñanza de la literatura como
una forma de gozar, ni como una forma de acercarse al espíritu porque “leer
literatura es una experiencia, una forma de vivir vicariamente vidas y
emociones ajenas y acercarse a las propias y, por lo tanto, de enfrentar
dilemas vitales” (p. 27).
Lo anterior se ajusta a lo expresado por Alliende y Condemarín (1997),
Quintero (1992) y Vannini (1995) al describir las funciones de la literatura
infantil y juvenil:
1. Amplía el horizonte intelectual y artístico de los niños y adolescentes, así
como su universo social, afectivo, imaginativo y lingüístico.
2. Divierte y activa la curiosidad.
3. Estimula el desarrollo del pensamiento libre y creativo
4. Proporciona temas, motivos y detalles para nutrir su inspiración.
5. Ayuda a comprender el mundo en el que el lector vive y lo ayuda a
enfrentarlo.
En Venezuela, los antecedentes que reflejan esfuerzos por incorporar y dar
lugar de relevancia a la literatura en el aula se aprecian en la Resolución No.
208 de fecha 23 de abril de 1986 del Ministerio de Educación. En ella se
establece una política nacional de lectura, que luego, en agosto de ese mismo
año, se concreta como Comisión Nacional de Lectura (FUNDALECTURA) bajo
la coordinación del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional. Dicha comisión,
conjuntamente con otros organismos públicos y privados, delineó acciones
orientadas a fortalecer el hábito de lectura en la población venezolana. Una de
estas acciones se conoce como el Plan Lector de Cajas Viajeras, iniciado en
1990 y que contempla entre sus estrategias “brindar acceso a materiales de
lectura con temas de interés y alta calidad de ilustración y edición para los
niños de la Primera Etapa de Educación Básica (selección, adquisición y
distribución)” (FUNDALECTURA, 1997: 3).
1. ¿Por qué la literatura para niños?
La literatura para niños constituye un medio poderoso para la transmisión de la
cultura, la integración de las áreas del saber: historia, música, arte, psicología,
sociología, etc., el enriquecimiento de los universos conceptuales y la
formación en valores. Además, la literatura cumple un papel fundamental en la
escuela y el hogar como herramienta que favorece un acercamiento a los
procesos de lectura y escritura.
La importancia de la literatura se puede reflejar en el valor afectivo que ofrece
al niño(a) a través de:
a) Deleite y gozo: La literatura educa al mismo tiempo que entretiene. Al crear
espacios en el aula de clase para la literatura se abren puertas a la creatividad,
al poder creador de la palabra y lo imaginario; llevando a los niños a descubrir
el deleite que brindan los libros antes que se les pida que desarrollen destrezas
de lectura (i.e. descifrar). Así, la lectura tendría tanto sentido como montar
bicicleta; ellos saben lo divertido que será la experiencia.
La asociación de la literatura con diversión y juego se aprecia en los
planteamientos de Huizinga (1987), quien ve en la poesía una función lúdica,
“La poesía nace del juego y con el juego” (p. 144). De ahí que este autor
sugiere algunas características comunes entre poesía y el juego: a) Son
acciones desarrolladas dentro de ciertos límites de tiempo, espacio y sentido,
en un orden visible; b) Operan con reglas libremente aceptadas y fuera de la
esfera de la utilidad o de la necesidad material; c) El estado de ánimo es el
arrebato y entusiasmo; y d) La acción se acompaña de sentimiento de
elevación y de tensión y conduce a la alegría y al abandono. Asimismo,
Bethelheim (1978) expresa que para que una historia mantenga la atención del
niño debe divertirle; ha de estar de acuerdo con sus ansiedades y aspiraciones,
hacerle reconocer plenamente sus dificultades, al mismo tiempo que le sugiere
soluciones a los problemas que le inquietan. Según este autor, en la literatura
infantil nada enriquece y satisface tanto al niño como los cuentos populares de
hadas, ya que le permiten aprender mucho sobre los problemas internos de los
seres humanos y sobre sus soluciones.
b) Refuerzo a la narrativa como forma de pensamiento: Contar cuentos es
tan antiguo como la historia de la humanidad y tan nuevo como el hecho
acontecido esta mañana. Preguntémosle a cualquier amigo cómo pasó el fin de
semana o las vacaciones, y podremos apreciar la construcción organizada de
los eventos vividos. Podríamos decir, entonces, que la narración es hoy la
forma más efectiva y común de ordenar nuestro mundo. En los niños, la
narración es la forma típica de pensamiento que puede observarse en las
diferentes situaciones de sus vidas (e.g. la molestia que siente por tener que
compartir los juguetes o la emoción de la aventura de ir por primera vez a la
playa). La narración en el libro ofrece una reafirmación de la historia personal
que el niño se ha contado a sí mismo y que podemos asociar a lo que Vygotsky
(1982) describe como lenguaje interior.
Escuchar cuentos constituye una fuerte motivación para que el niño desee
querer aprender a leer. Al asociar la lectura con placer, los niños quieren
aprender a hacerlo también. Con frecuencia se le habla al niño de la
importancia que tiene la lectura, pero con nuestras acciones le demostramos
que valoramos más otras actividades (Escalante, 1991). El alcance de la
narración se aprecia en los planteamientos que hacen Correa, Etchebarne,
Sigal y Weber (1995) en relación al cuento:
Un modelo vincular de aprendizaje y acompañamiento emocional que el niño
naturalmente ha desarrollado con los padres o sustitutos tales como los
abuelos, y por medio de él se ha tendido un puente entre el lenguaje simbólico-
imaginario de su mundo interno, y el lenguaje social real de la vida en relación:
a través de la narración de cuentos el progenitor o sustituto parental se ha
incluido activamente dentro del espacio imaginario del niño (p. 16)
c) Desarrollo de la imaginación: La literatura desarrolla la imaginación y
curiosidad de los niños ayudándoles a apreciar la naturaleza, la gente y las
experiencias a través de formas no consideradas por ellos. Ante la invasión
explícita que ofrece la televisión, la literatura ofrece nuevas dimensiones a la
imaginación del niño que solo se le haría difícil descubrir. Los libros para niños
tienen el poder para crear imágenes en las mentes del lector y ampliar su
imaginación. Lo imaginario se define por el grado de transposición de la
realidad y se opone a lo referencial. Se parte de lo real, pero no es una copia,
es una imaginación activa (Rodríguez, 1991).
La imaginación no es una evasión, una huída, un refugio fuera de lo real, sino
una mirada diferente sobre lo real (Jean, 1991). En este sentido, la poesía es
un poderoso instrumento para estimular la imaginación, al dotar al lenguaje con
otra dimensión que la de la comunicación utilitaria. Este género literario permite
tener sobre lo real un poder de transformación, de modificación, de prospección
y de creación. De ahí que, cultivar la imaginación es enriquecer la capacidad de
conocer y de creación. La capacidad de creación, según Gardié y Quintero
(1994) se pone de manifiesto a través de la: fluidez, capacidad para recordar o
producir palabras, ideas, asociaciones, frases o expresiones; originalidad,
capacidad para emitir respuestas raras, ingeniosas, humorísticas e
impactantes; elaboración, capacidad que permite proceder a la planificación
cuidadosa y detallada de una idea; sensibilidad, capacidad para detectar
situaciones problemáticas inusuales que tienden a pasar inadvertidas; y
redefinición, capacidad que permite pensar en la utilización novedosa e inusual
de un objeto, o parte de él, mediante un proceso de transformación de sus
propiedades.
d) Percepción del comportamiento humano: La literatura tiene la
potencialidad de reflejar la vida, delineando y dando coherencia a la
experiencia humana. Contrario a los hechos que ofrece la escuela, la literatura
expresa emociones y calidad de vida. Como señala Chukovsky (1963): “La
meta de todo cuenta cuentos consiste en fomentar en el niño, a cualquier
costo, compasión y humanidad, esta milagrosa habilidad del hombre para
conmoverse con las penurias de otro ser humano, sentir alegría por la felicidad
de otro, experimentar la fatalidad de otro como propia.” (p. 138)
De igual manera, según Reyes (2003), vincular los libros con el afecto de los
seres más importantes y queridos permite crear un nido emocional para
afrontar los retos posteriores de la alfabetización, pues antes de ingresar al
código escrito, el niño ha tenido la oportunidad de experimentar las
compensaciones vitales de la lectura: el vínculo afectivo que conecta las
palabras, las historias y los libros con los seres humanos. El argumento más
contundente para trabajar lectura desde la primera infancia es garantizar la
inclusión de la familia en torno a un gran proyecto de educación integral que
fortalece vínculos afectivos y comunicativos y enriquece el desarrollo emocional
e intelectual. Al hacer conexiones entre la literatura y la vida se estará
fomentando el amor por la lectura.
Estimamos que los valores antes señalados deberían ser suficientes para darle
un lugar de importancia a la literatura en la escuela; desdichadamente esto no
es así. Esta recibe atención sólo cuando forma parte de contenidos de un
programa que deben ser memorizados por los alumnos.
En la práctica educativa diaria se ha podido detectar que se sigue aplicando
una metodología tradicional (memorística, reproductiva, poco participativa y
creativa, irreflexiva y acrítica), y el texto literario, generalmente el cuento, es
utilizado como un tranquilizante para el comportamiento de los niños. De ahí
que, consideramos necesario enfatizar que la literatura es un recurso clave
para lograr el sano desarrollo del pensamiento creativo, y así favorecer su
expresión espontánea ante cualquier actividad del aprendizaje escolar. La
lectura y producción de textos literarios como cuentos, poemas o canciones
desarrollan las capacidades creativas de los niños.
Además del valor afectivo de la literatura, es importante destacar el valor
educativo que ella tiene en el aprendizaje de la lectura y la escritura, y en la
educación en general:
a. Desarrollo del lenguaje: Los estudios de Cazden (1972) y Teale, W. (1988)
ya señalaban la potencialidad de la literatura en el desarrollo del lenguaje en
niños en edades de ocho meses hasta 2 ½ años, al permitirles identificar
patrones del lenguaje y ampliar el vocabulario. La experiencia de los padres en
diálogo con el niño que se ajusta gradualmente a medida que puede participar
más, es reconocida por Ninio y Bruner (1978) como “andamiaje”. El beneficio
de estas experiencias tempranas con los libros también debe ser asumido por
la escuela.
b. Desarrollo de la estructura discursiva: El conocimiento de los tipos de
textos y sus propiedades facilita a los niños lectores y escritores su
comprensión. El trabajo con textos completos y variados da a los niños la
posibilidad de leerlos, observarlos, compararlos, confrontarlos
intertextualmente, diferenciarlos y ubicar su uso en contextos definidos y
significativos. Según Caldera (2006: 250) “conocer la estructura discursiva de
los textos (cuento, poema, carta, ensayos, canciones) le permite al niño
comprender que la estructura (formato o patrón) varía según los géneros
discursivos, lo que se hace evidente al comparar por ejemplo la arquitectura de
un texto literario (cuento) con la de un texto académico (monografía)”. Por su
parte, Smith (1979) señala:
Los niños necesitan enterarse acerca del lenguaje de los libros; este no es el
lenguaje que ellos escuchan hablar a su alrededor en su vida diaria, y no es
realista esperar que ellos aprendan este estilo poco familiar al mismo tiempo
que ellos aprenden a leer. (p. 136)
c. Literatura y escritura: La relación literatura-escritura ha sido comprobada
en muchas investigaciones, llegándose a afirmar que la interacción permanente
del niño con la lengua escrita en el hogar y la escuela favorece la producción
de textos, pues, la lectura frecuente ayuda no sólo a escribir correctamente,
sino también creativamente. La producción escrita de los niños que provienen
de ambientes con abundante literatura, refleja mayor sofisticación en cuanto a
manejo del vocabulario y la sintaxis; asimismo, presentan palabras, frases y
patrones que pudieran haber sido tomas de manera consciente o inconsciente
de los libros leídos. De ahí que, “el desarrollo de la composición en la escritura
no reside en escribir solo, requiere leer y ser leído. Sólo a partir del lenguaje
escrito de otros pueden los niños observar y comprender convenciones e ideas
en conjunto” (Smith, 1982; p. 75).
¿Cuál es la magia?
El objetivo principal de la incorporación de períodos permanentes de lectura en
el aula debe estar orientado por la recreación y curiosidad, y no como
asignación escolar. Para ello, el contacto inicial de los primeros años debe ser
interesante y agradable, donde la docente lea y cuente historias a los pequeños
utilizando libros con ilustraciones atractivas. Durante la Primera Etapa, primero
a tercer grado, se deben ofrecer contactos agradables con literatura infantil a
través de dramatizaciones, la hora del cuento o en actividades del área de
lengua. En la Segunda y Tercera Etapa, los intereses por temas que surjan a
partir de las actividades regulares de clase deben ser complementados con la
lectura independiente de literatura para niños y jóvenes, tal es el caso de
lectura de poemas, novelas cortas y períodos para compartir experiencias.
Durante el nivel medio, los eventos que se promuevan deben tener como
principal objetivo contribuir al desarrollo de un agrado genuino hacia la
literatura, el despertar de nuevos intereses, y el cultivo de actitudes favorables
hacia diferentes géneros literarios. Creemos importante recordar que el
maestro es el mediador entre el niño y el texto, porque se aprende a leer
leyendo buenas lecturas, inteligentemente dirigidas y avanzando gradualmente.
La incorporación de la literatura para niños en el aula tiene su fundamento
pedagógico en el enfoque del Lenguaje Integral (Goodman, 1986). Entre los
principios que soportan este enfoque se destaca la utilización de material de
lectura “verdadero” correspondiente a diferentes géneros literarios (e.g. poesía,
fantasía, ficción y no-ficción); estos “enriquecen la vida de los niños con
variedad de experiencias que ellos disfrutan, y que son significativas a sus
intereses y necesidades por realizarse en contexto, en oposición a un enfoque
centrado en el desarrollo de destrezas aisladas” (Escalante, 1995: 32).
Pero, no es suficiente estimular el interés por la lectura, si no se cultiva su
gozo. La necesidad de fomentar el placer por la lectura tanto en la educación
básica como en la secundaria es urgente, dado el aumento en el tiempo libre
de los niños y jóvenes. Saber cómo se lee no tiene sentido al menos que uno
lea. Los docentes que valoran esta premisa ofrecen oportunidades y ponen a
disposición de los niños la mayor cantidad de literatura escrita para ellos. El
aprendizaje de la lectura se logra poniendo al escolar en contacto con buenos
libros. El encuentro entre los niños y los libros en la escuela puede ser de
manera creativa (i.e. constructivista) o tradicional (i.e. conductista). Si se
produce una situación creativa, donde cuenta la vida y no la rutina, podrá surgir
el gusto por la lectura, con el cual no se nace sino que se forma.
En este sentido, llama la atención que el disfrute hacia la literatura para niños y
jóvenes, iniciada en el pre-escolar y primeros grados a través del cuento y la
dramatización se interrumpe a medida que se avanza en la escolaridad.
Resulta desafortunada la poca dedicación que el aula brinda a este material de
lectura durante un período en el cual niños y jóvenes comienzan a leer con
mayor independencia, y cuando sus intereses y agrado pueden ser fácilmente
cultivados.
Esta situación puede atribuirse a la marcada diferencia entre las funciones de
la literatura y lo que se ejecuta en el aula por el maestro para la enseñanza de
la misma. Entre las razones que explican tal situación se encuentran: deficiente
competencia lingüística del maestro como usuario del lenguaje; ausencia de
una formación sólida en el área de la lectura y escritura; desconocimiento de la
propuesta oficial o interpretación pobre y superficial del programa; y falta de
capacitación y actualización docente (Caldera, 2006). Por ello, estimamos que
el docente es una figura clave para organizar experiencias pedagógicas; su
actuación debe permitir detectar las áreas potenciales de los niños y brindar
importancia a los intereses, experiencias previas y contexto sociocultural en el
cual el niño vive y comparte, para promover el aprendizaje significativo.
¿Dónde está la magia?
Sabemos que algunos niños aprenden a leer con facilidad, mientras otros lo
hacen transitando por una ruta llena de tropiezos. Cualquiera sea la manera
que docentes y padres utilicen para ayudarlos, existe la necesidad de
exponerlos e involucrarlos con “libros verdaderos”. Cuando los libros están a la
disponibilidad de los niños y jóvenes, ellos comienzan a buscarlos, y su
capacidad para la lectura se incrementa. Asociado a la disponibilidad se
encuentra el interés; ya que la falta del mismo puede originar, tanto en niños
como en adultos, fracaso en la lectura. Por el contrario, cuando existe un alto
grado de interés, los estudiantes persisten en el trabajo que involucra lectura
hasta obtener satisfacción (Escalante, 1991). Al respecto, Howes (1963)
enfatiza la importancia del interés como clave para el aprendizaje exitoso y
destaca que el docente que identifica, usa, incentiva, cultiva y en cierto grado
protege el interés, actúa mejor en la promoción del aprendizaje eficiente. Así
que, el interés por la lectura no es innato, en este sentido puede ser formado o
cambiado a fin de centrarse en ese objetivo en particular.
Para Kopel (1993), el interés es más que una actitud positiva hacia algo, tiene
su origen en la experiencia y constituye un desafío que incita al individuo aún
cuando no exista necesidad biológica. De manera que para algunos la lectura
de textos literarios podría ser un camino para el descubrimiento de nuevos
puntos de vista y la ampliación de la experiencia o, podrá ser para otros una
actitud pasiva y rutinaria que hace perder el tiempo, derrocha energía y distrae
la atención de la realidad.
La lectura de textos literarios puede llegar a ser una de las actividades más
entretenidas y gozosas, la preferida de los niños, si les brindamos buenos y
hermosos libros y si los rodeamos de un ambiente cálido y placentero. Porque
la literatura es ciertamente un placer. Un placer muy particular que nos permite
imaginar sucesos, personajes, parajes; así como, enriquecer nuestra
experiencia personal y desarrollar nuestra capacidad de comprensión y
expresión. En tal sentido, un buen lector podrá desenvolverse con mayor
fluidez en sus estudios y tendrá, además, la posibilidad de llegar a ser un
ciudadano informado, consciente de sus decisiones (FUNDALECTURA, 1997).
El aprendizaje del bien leer se logra poniendo al escolar en contacto con los
mejores profesores de lectura: los buenos libros. En relación con esto, Pennac
(1993) afirma:
El niño seguiría siendo un buen lector si los adultos que lo rodean alimentaran
su entusiasmo en lugar de poner a prueba su competencia, si estimularan su
deseo de aprender en lugar de imponer el deber de recitar, si le acompañaran
en su esfuerzo sin contentarse en esperarle a la vuelta de la esquina, si
consintieran en perder tardes en lugar de intentar ganar tiempo, si hicieran
vibrar el presente sin blandir la amenaza del futuro, si se negaran a convertir en
dura tarea lo que era un placer, si alimentaran este placer hasta se transmutara
en deber, si se sustentaran este deber en gratuidad de cualquier aprendizaje
cultural, y recuperaran ellos mismos el placer de esta gratuidad. (p. 13)
Por tanto, según Salinas (1993), la actitud lectora de los niños se ve afectada
por el trabajo controlador de los maestros, las prisas en la comprensión,
situaciones rutinarias-tradicionales en las que el libro es instrumento de
ejercitaciones (e.g. copia, resúmenes, análisis gramatical) y de “examen-juicio”,
y el afán por animar haciendo actividades de diversión que no dejan espacio
para la reflexión. Ello podrá generar cierta técnica de lectura, pero no el gusto;
los niños sabrán leer, pero sólo si se les obliga. Otro factor que influye es la
escasa formación literaria de los docentes, hijos de una generación de no
lectores y de una sociedad semianalfabeta, ignorante en buena medida de una
literatura infantil y juvenil que no tiene tradición en nuestro país, que sigue
siendo una gran desconocida.
¿Cómo mantener la magia?
Leemos para aprender y leemos para disfrutar. Con los libros podemos reír y
llorar, viajar a lugares nuevos y vivir aventuras excitantes. ¿Cómo hacer para
que nuestros alumnos sientan lo mismo? ¿Cuál estrategia didáctica seguir para
lograrlo? Para responder a estas preguntas, presentamos algunas
consideraciones educativas que hacen de la lectura un proceso activo de
simbolización –construcción de significados– que pone de manifiesto el disfrute
y valoración de los libros, y educa la imaginación de los niños. Con frecuencia,
los alumnos asumen un libro como favorito sobre la base del placer y
entretenimiento que les proporcionan la trama y las ilustraciones. Las
respuestas de aceptación o rechazo usualmente se centra en las emociones,
sensaciones e imágenes que ellos experimentan al leer la historia. Estas
respuestas, según Cullinan (1987), se van desarrollando desde el hogar a
través de estrategias que debe asumir y redimensionar la escuela con el objeto
de lograr un comportamiento positivo hacia la lectura.
La revisión de los trabajos de Buss y Karnowski (2000), Cullinan (1987), Moss y
Fenster (2002) y, Roser y Frith (1983) entre otros, nos permiten resumir las
características de los ambientes escolares que, según estos investigadores,
promueven respuestas favorables de los alumnos hacia la literatura. Algunas
respuestas comunes entre los autores son:
Entusiasmo de los docentes: el entusiasmo es siempre contagioso. Los
docentes que hablan acerca de sus preferencias o libros favoritos a menudo se
encuentran con alumnos deseosos de leer los mismos libros. El entusiasmo
manifiesto ayuda a construir un entorno donde los alumnos comprenden que la
atención hacia los libros es legítima y deseable.
Ambiente rico en libros selectos: un aula donde los alumnos estén
involucrados con literatura debe tener una biblioteca con espacio suficiente
para que los niños disfruten de sus libros preferidos. La procedencia de estos
materiales puede ser el maestro, la biblioteca de la escuela, la caja viajera de la
biblioteca pública, o los hogares; pero siempre debe haber en los estantes los
libros favoritos y otros títulos nuevos e interesantes. La selección de los
materiales debe ser cuidadosa, acorde a la edad e intereses de los alumnos, y
disponible en varios ejemplares para que pequeños grupos lean y luego
conversen acerca de lo leído. De ahí que deban existir libros que tengan una
atracción inmediata, que amplíen la imaginación y las habilidades, historias con
cierta profundidad que reten a leerlas varias veces y reflexionar, variedad de
géneros, materiales vinculados con los Proyectos de Aula.
Fácil acceso a los libros: los libros que captan la atención inmediata de los
alumnos son aquellos de fácil acceso y con una exhibición atractiva. Los
alumnos se inclinan a decir más cosas acerca de lo que leen cuando pueden
sostener el libro en sus manos. Disponer en el aula de clase de materiales de
lectura variados (i.e. periódicos, cuentos, enciclopedias, manuales, revistas,
catálogos, poemarios, etc.) favorece que los niños vayan apropiándose de los
usos del lenguaje, de sus funciones y características (Carlino y Santana, 1996).
Tiempo para mirar, escoger y leer: la organización llamativa de los libros
tendrá poco valor a menos que los niños tengan abundantes oportunidades de
usarlos. Los alumnos necesitan tiempo para ojear y decidir, y tiempo para leer
su selección; así como tiempo para seleccionar un libro una vez se haya
cumplido la tarea. Aprender a leer puede compararse a aprender a tocar el
piano: cuanto más se practica más diestros seremos. En la mayoría de las
aulas que sirven de ejemplo a esta caracterización, se establecen períodos
diarios de lectura silenciosa sostenida durante los cuales los niños disfrutan de
libros por ellos seleccionados.
Trabajo valorado, expuesto y compartido: los murales, carteleras y dioramas
producto de los alumnos, reflejan el nivel de aceptación e importancia que tiene
la literatura en el aula; además de presentar el esfuerzo de los docentes en
ayudar a los alumnos a hacer conexiones y comparaciones al visualizar los
libros en perspectivas más amplias.
Valoración a partir de la experiencia: los alumnos no se convierten en
lectores de la noche a la mañana. En algunos grupos, el volver sobre un libro
en particular a través de diferentes actividades (e.g. escritura, dramatización,
lectura, discusión) es un patrón que permite la reflexión y ofrece oportunidad de
aprender a querer libros que de otra manera pasarían desapercibidos. El
máximo beneficio que permite la experiencia acumulada proviene con los años,
a medida que los niños y jóvenes construyen un marco de referencia acerca de
la literatura y adquieren confianza como lectores.
En relación con la dinámica de la clase, Teberosky (1992) ha estudiado la
interacción entre pares cuando trabajan en pequeños grupos y destaca el valor
de las aportaciones efectuadas entre los propios niños. Esta autora advierte:
“Si bien la situación de intercambio se da espontáneamente entre los niños, no
suele ser aprovechada por la escuela, e incluso se la reprime, por temor a que
los intercambios de información sean más bien intercambios de errores que
dificultan la enseñanza y alteran la disciplina” (p. 36). Los niños trabajan
individualmente, en parejas, tríos, cuartetos y grupo general. Cada una de
estas modalidades necesita de la orientación y guía del maestro, por ello es
conveniente alterarlas según el propósito de la actividad. De manera que, las
agrupaciones de los niños no se constituyen siempre de manera espontánea
sino que el docente las organiza de acuerdo con las posibilidades
cognoscitivas, para que el intercambio sea fructífero y no queden algunos niños
relegados en una actividad porque saben menos.
Por el contrario, un acercamiento inadecuado a los libros reduce la lectura a la
alfabetización mecánica que genera en los niños “odio hacia la lectura”. Pero
hay estudios e investigaciones que demuestran que lo que los niños dicen odiar
no es la lectura en sí misma, ni mucho menos las historias sino la práctica
escolar de la misma que enfatiza la decodificación, fragmentación y
mecanización del lenguaje; así como la división lector/texto y
lectura/comprensión (Lerner, 1994). Aprender a leer en el sentido alfabético es
una tarea árida, lenta y difícil que implica lidiar con todas las arbitrariedades y
convenciones del lenguaje escrito. De esta forma, leer puede convertirse en
una actividad carente de sentido.
A continuación presentamos algunas estrategias que favorecen el aprendizaje
de la lectura, enmarcadas en actividades donde se utilice literatura para niños:
a.- Lectura oral por parte del docente
Varias veces al día, el docente lee en voz alta para el entretenimiento de los
alumnos historias que pudieran no estar en capacidad de leer solos. Esta
actividad de reconocida importancia provoca gran impacto en los recuerdos de
los niños, por cuanto al leer el docente se convierte en un modelo de lectura
mostrando lo que un lector hace y ofreciendo oportunidades para desear leer.
Esta estrategia permite a los niños tener temas para conversar, y así ampliar
sus habilidades expresivas.
La actividad de lectura debe generar conocimientos y despertar experiencias
previas sobre el tema, los personajes y los eventos que suceden en la
narración. A partir del tercer grado, esta lectura debe incorporar información
acerca del género literario que se vaya a compartir. La lectura en voz alta lleva
a momentos claves, a decir: a) Concentrar a los alumnos en una espacio
relajado y a poca distancia del libro a compartir, b) Conversar acerca del título,
autor, carátula, c) Sujetar los libros de manera que todos los niños puedan
apreciar el texto y las ilustraciones, d) Crear voces o sonidos que den vida a los
personajes y eventos, c) Mantener la atención a través de preguntas de
predicción e inferencia. Una variante de esta estrategia es la lectura en
pequeños grupos, para lo cual se requiere disponer de 3 - 4 copias de un
mismo título; en este caso, el Programa Caja Viajera de FUNDALECTURA es
un excelente apoyo al docente.
b.- Canciones en láminas
Las canciones que presentan versos que se repiten reproducidas en láminas
de papel bond o en el pizarrón ayudan a los niños a hacer conexiones con
patrones que luego pueden encontrar en los libros, como el caso de “Juguemos
en el Bosque” (e.g. Juguemos en el bosque mientras el lobo no está. Lobo
estás, ¿Qué estás haciendo?) En un nivel inicial, es el aprender conceptos que
aparecen escritos mientras se juega con el lenguaje oral; más adelante es
inventar nuevas versiones cambiando nombres o ambientes (e.g. Juguemos en
la playa mientas María no está…).
c.- Poesía
Así como en las canciones, los poemas están para ser escuchados. Los niños
que escuchan poemas, repitiendo o añadiendo efectos sonoros al mismo, se
motivan a querer leer la versión impresa; la razón para tal deseo radica en la
familiaridad que adquieren acerca del lenguaje (i.e. melodía, rima). La lectura
de poesía debe ser una actividad diaria en el aula; para ello es importante: a)
seleccionar poemas cortos que además de ser leídos por el docente, se
transcriben en láminas y se colocan en lugares donde los niños puedan leerlos
fácilmente, b) incorporar a los niños en la selección de los poemas; repetir
poemas favoritos, c) conjuntamente con los niños buscar música que
acompañe la lectura de los poemas, d) invitar a los niños a representar (i.e.
dramatizaciones, dibujos, plastilina) los poemas escuchados.
d.- Lectura silenciosa
En el aula, es poca la lectura que se realiza por decisión de los niños ya que se
ha hecho norma que ésta debe ser asignada por el docente; de ahí que,
cuando ellos visitan la biblioteca parezcan “perdidos” en sus preferencias.
Eventos diarios de lectura silenciosa es una estrategia importante en el
desarrollo del proceso de lectura, inclusive en los más pequeños ya que les
brinda el sentido de independencia e individualidad del lector diestro.
e.- Anticipación de un texto a partir del título
El maestro (a) leerá a los alumnos el título de un texto seleccionado.
Conociendo sólo el título los niños tratarán de anticipar, individualmente, el
tema que sugiere el título. Luego, cada niño expondrá y razonará su versión.
Esta actividad permitirá desarrollar estrategias para variar, adecuar y
comprobar la hipótesis inicial. Posteriormente, se leerá el texto completo y se
discutirán y analizarán las coincidencias y discrepancias entre el texto original y
las anticipaciones producidas por los niños. Recuerde que estas
conversaciones deben fomentar una reflexión personal y no olvide que la
finalidad de toda auténtica discusión sobre un libro, es ayudar al lector a
conocer y apreciar sus múltiples contenidos y las diversas maneras de
abordarlo y comprenderlo.
f.- Lectura dramatizada de cuentos
Niños y maestros seleccionan distintos cuentos y forman grupos con un
número de miembros igual al número de personajes que poseen los cuentos a
representar. Para ello se recomienda libros en los que los diálogos de los
personajes resulten particularmente ágiles y entretenidos, para realizar
dramatizaciones en aula. Posteriormente, a cada niño se le pide que lea el
cuento en silencio y se procede a que cada grupo dramatice su propio cuento.
Luego, cuando los niños hayan tenido la ocasión de preparar y ensayar sus
actuaciones, invite a los alumnos de otro salón a asistir a las representaciones
de teatro. Elijan un maestro de ceremonias que presente las dramatizaciones.
Para finalizar, se propicia una discusión con respecto a la actividad realizada,
los niños comentarán la actividad considerando la expresividad, y su
compresión de lo dramatizado por los compañeros. Esta estrategia ofrece un
espacio para conversar sobre la experiencia, dirigir preguntas de comprensión
y trabajar en equipo.
Además de las estrategias señaladas, los docentes pueden utilizar otras como
“Diario de lecturas”, “Grabando lecturas y narraciones”, “Concurso de cuentos”,
“Taller de libros”, “Visitas a la biblioteca”, “Carteleras de cuentos y poemas” o
“Leer un libro en varias sesiones”, para crear un ambiente estimulante en torno
a la literatura y la lectura. El encuentro de los niños con la literatura se facilita
con una ambientación textualizada del aula (Inostroza, 1997), es decir, un aula
potencialmente significativa para que los niños puedan aprender descubriendo,
elaborando, construyendo significados en una interacción dinámica y
permanente con los textos existentes en su entorno.
Los niños se forman como lectores literarios a través de la lectura de libros
infantiles. Saber cómo son estos textos, qué temas abordan, que
características presentan y qué valores transmiten es un conocimiento
imprescindible para todos aquellos que están interesados en la formación como
lectores de las nuevas generaciones (Colomer, 1998). Lo importante no es sólo
reconocer el texto literario como la forma más compleja de articulación
discursiva caracterizada por una retórica específica y compleja, el predominio
de las funciones poéticas y metalingüísticas, los procedimientos de
connotación, los préstamos intertextuales, el particular modo de trabajar la
referencia o las peculiaridades del sistema de enunciación (Bombin, 1996); sino
también, como instrumento pedagógico relacionado con: a) Lenguaje y
formación integral; b) Formación de lectores autónomos y escritores críticos; c)
Disfrute, recreación, creatividad y desarrollo de la fantasía; d) Conocimiento de
la realidad y una mayor apropiación de los saberes; y e) Dimensión ética, ya
que son múltiples los valores universales, nacionales y locales que se
encuentran presentes en las obras literarias.
La tarea como mediadores de literatura para niños en la escuela nos lleva a
identificar, analizar, comprender y explicar los múltiples factores que
intervienen para que la literatura llegue a los lectores, tales como: medio
familiar y escolar, práctica pedagógica, formación docente, contacto con los
textos, experiencia personal de lectura, o contexto cultural. De esta manera se
aspira a lograr una comprensión más profunda del problema y ofrecer razones
para instalar un espacio que permita otras maneras de relacionarse con la
literatura.
Es necesario comprender que desde el momento en que el niño entra en
contacto con los libros y empieza a leer hasta el tiempo en que va dominando
la lectura y encuentra en ella un placer, hay un largo proceso que la escuela
debe alimentar y guiar, pero que lamentablemente no siempre lo logra. El niño
que percibe el aprendizaje de la lectura como un proceso difícil y punitivo no
sentirá placer ni se acercará en forma espontánea a la lectura; porque el gusto
por la lectura no se desarrolla bajo presión ni como obligación, ni con libros de
textos aburridos o sin sentido, cuya única utilidad es enseñar a leer. De ahí, la
necesidad de proporcionarle a los alumnos abundantes materiales de lectura,
amenos e interesantes, adaptados a sus necesidades, gustos y de gran
variedad: cuentos, poemas, cancioneros, libros de adivinanzas, chistes y
refranes.
En este sentido, el reto de la escuela de hoy es promover un cambio: de no
lectores a lectores eficientes a través de la literatura para niños. Se persigue
estimular el poder creativo y desarrollar la imaginación. Ello se logra con
docentes que orienten y proporcionen estímulos, que ofrezcan un clima para la
lectura y producción de textos literarios, que motiven, involucren al niño con la
lectura y conversación sobre textos literarios; todo, a fin de despertar y
canalizar su actitud crítica. Siempre teniendo presente que los alumnos se
transforman en lectores críticos a medida que van utilizando sus conocimientos
anteriores y sus experiencias previas para conocer, predecir, clasificar,
analizar, evaluar, comparar, opinar e interpretar. Mediante el manejo de
situaciones lúdicas el niño logrará la confianza en lo que es capaz de inventar
mediante el uso cada vez más preciso de la lengua.
Literatura infantil y sus estereotipos
El cuento es el recurso didáctico más poderoso del que dispone un educador,
tanto para enseñar como para educar, marca nuestra infancia y recordamos
sus contenidos a lo largo de nuestra vida y habitualmente asociamos
personajes con objetos y estereotipos: la manzana roja con Blancanieves,
Cenicienta y la Ratita Presumida con las tareas domésticas…(Moya Méndez,
2008).
La literatura infantil contribuye a la formación de la conciencia de los niños y
niñas, tanto en el sentido moral, cognitivo como afectivo. Esta emite imágenes
simbólicas que aparecen para explicar el mundo social, convirtiéndose en un
instrumento socializador y transmisor de valores.
En sus primeros años de vida, el niño se ve influenciado por el ambiente que lo
rodea, por esto es importante cuidar el contexto en el que se lleva a cabo el
aprendizaje e interiorización de normas y valores sociales. También los libros
infantiles participan en el proceso de internalización del conocimiento de
objetos y de lo que la sociedad considera como correcto o incorrecto, por este
motivo es necesario cuidar y conocer el contenido de los libros que queremos
trabajar.
En la mayoría de libros se presentan modelos acabados e intocables, que
refuerzan el actual modelo social existente que conserva la división social en
clases y en sexos. Desde los cuentos tradicionales hasta las colecciones más
modernas, tenemos una perspectiva de interpretación del mundo sexista, cuyo
mensaje sexista reside en la ilustración. Se elabora la imagen de una mujer
subordinada al hombre, bella, bondadosa, dócil y sumisa, hablando así de la
mujer ángel una figura dulce, ignorante y pasiva. También se crea la
concepción de una mujer demonio que es una mujer autónoma, que escapa de
la autoridad, pasando a ser una figura más activa y astuta. Cuando la mujer
pasa de ser emotiva, sumisa, dependiente y sensible a tomar el liderazgo, el
poder, la autoridad y la toma de decisiones se convierte en una mujer demonio
(Méndez Garita, 2004)
Tras unos textos e imágenes inocentes, los libros para niños contribuyen con
eficacia a perpetuar la segregación sexual de una cultura machista como la
nuestra. No solo en los cuentos publicados existen estereotipos de género, sino
también hay que cuidar los cuentos inventados por nosotros, ya que muchas
veces sin darnos cuenta favorecemos la discriminación de una forma muy sutil
e inconsciente.
La visión de un niño se ve influida por algo tan simple y común como un
cuento, determinando de este modo su forma de pensar en el futuro, e
implantándole unos ideales adecuados e inadecuados desde tan temprana
edad. Por este motivo cada vez se tiene más en cuenta la creación de libros
que rompen con estereotipos. (Romero Lombardo)
A pesar de que hay una amplia gama de cuentos que transmiten de forma
intencionada o no estereotipos, tenemos que saber buscar en la infinidad de
historias que existen, aquellos que rompen con lo mismo de siempre, aquellos
en los que las princesas no necesitan ser rescatadas sino que son mujeres
luchadoras, y heroicas, aquellos en los que no solo es el príncipe el héroe y
protagonista de la historia, hay que buscar cuentos en los que hombres y
mujeres se muestren como lo que son personas con derechos y obligaciones
comunes.
Cambiemos la forma de ver el mundo, color rosa para las niñas, color azul para
los niños, cuentos de hadas para el género femenino y de dragones para el
masculino… el sexo de una persona va más allá de los colores, las
vestimentas, las emociones, los juguetes, los cuentos…En nuestras manos
tenemos el poder de cambiar el futuro ¿por qué no empezamos ya
transmitiendo desde que son pequeños la igualdad por la llevamos luchando
durante tantos años y que a pesar de estar presente, se encuentra escondida
bajo un manto de desigualdad?
Sabemos que la discriminación por sexo se perpetúa a través de diferentes
caminos y uno de ellos es el cuento infantil (que trasmite segmentos de la
cultura patriarcal), en donde la doncella sumisa espera al héroe y a su príncipe,
la madrastra siempre es mala y los niños son aventureros, malvados y
violentos. Estos personajes femeninos y masculinos son arquetípicos y los
papeles están perfectamente repartidos y reproducen la realidad social de
desigualdad.
Los cuentos infantiles, no obstante su importancia en el desarrollo del lenguaje
de niños/as, aportan información discriminatoria sobre los seres humanos por
diferentes condiciones (sexual, edad, clase social, religión, etnia, condición
física, etc.); por tal motivo, es necesario que emprendamos acciones de
diferente naturaleza para develar y erradicar esta realidad en todos los ámbitos.
Nosotras, conscientes de este compromiso como docentes, emprendimos este
trabajo de investigación para mostrar –en particular– el sexismo (discriminación
por sexo) a partir de todas aquellas actitudes y comportamientos que
introducen la desigualdad y jerarquización, en el trato que reciben los
individuos sobre la base de la diferenciación por sexo
1. La literatura infantil en general es el conjunto de manifestaciones y
actividades que tienen como vehículo la palabra, pero con un toque artístico y
creativo (intencionalidad). La intención es lo que le da a la palabra el valor
creativo. La literatura infantil es considerada como un segmento importante de
la expresión cultural del lenguaje y del pensamiento, les brinda a los niños y
niñas la oportunidad de una formación ética en su proceder, estética en su
sensibilidad y estimulante de su creatividad. Utiliza el lenguaje para expresar
sentimientos, costumbres, valores y otras manifestaciones culturales (Moreno,
M., 2003). Dentro de la narración puede aparecer también un diálogo directo
intercalado. Estas historias son contadas por una persona que narra o que
habla de cosas que le suceden a otras personas o a sí mismo/a y que tienen un
principio, un nudo y un fin.
El cuento, como una expresión de la literatura infantil, contribuye al disfrute de
la lectura por parte de los niños y niñas ya que les permite relacionarse y
transportarse a un mundo mágico e imaginario, tomando como base todo lo
vivido en su mundo real; a su vez permite que los pequeños y pequeñas
piensen, imaginen y hasta lleguen a realizar sus propias creaciones.
2. Consideramos que los cuentos infantiles no son algo inocuo, se trata de un
medio de reproducción social a través de relatos estereotipados, que constituye
-aún con estas características- una herramienta pedagógica importante en el
desarrollo de la imagen y representación que los/as niños/as tienen de sí en su
autoconcepto, autovaloración, imaginación y recreación (García y otras, 2003).
Desde nuestra perspectiva, el cuento además de ser un relato de ficción poco
extenso, un mundo narrado que gira en torno a un solo hecho y narraciones
sencillas de tramas breves y de pocos personajes, que mezclan la realidad y la
magia, también transmite ideologías como la patriarcal, que van a contribuir a
reproducir este orden, en el que las niñas son las mas discriminadas, ya que
presentan la realidad de género estereotipada. No obstante, no negamos su
importancia para la conformación de su identidad de género, ya que el cuento
dentro del salón de clase, contribuye a promover la lectura, la escritura, la
transmisión de valores y formas de relacionarse, de ahí la importancia de su
contenido e imágenes.
Unidad III
El cuento en preescolar
El cuento tradicional es una creación literaria, relativamente breve, de carácter
narrativo, y autor anónimo refiere acontecimientos ficticios. Cada vez que se
relata un cuento, en forma oral o escrita, se produce una versión, diferente a la
anterior. La finalidad del cuento consiste en proporcionar diversión y placer;
además, tiene una función didáctica; su origen es desconocido porque se
remonta hasta las primeras manifestaciones culturales de los hombres; por ser
un relato de transmisión oral, que pasa de generación en generación, su
procedencia se pierde en el tiempo.
Una de las características de los cuentos tradicionales es su finalidad didáctica
y moralizante, es decir, son relatos pensados para educar a los nobles y al
pueblo en general; por ello, los cuentos que llegaron a Europa durante la Edad
Media (siglos VII al xv) provenientes de oriente (Mesopotamia, Egipto, India,
etc.) y de occidente (antigüedad grecolatina) fueron, en muchos casos,
reescritos y transformados para adecuarlos a la sociedad en la que se
insertaban. De esta manera, la enseñanza que originalmente era útil en la
cultura en la que los relatos se creaban, también resultaba eficiente en el nuevo
contexto.
ORÍGENES
Cuándo y dónde se originó el cuento tradicional resulta, en la actualidad, un
dato tan desconocido como el mismo objeto de estudio. Para tratar de
responder estos interrogantes que enmarcan los orígenes del cuento
tradicional, se han dado varias hipótesis; sin embargo, el lugar y el momento de
creación de la mayoría de ellos siguen siendo sólo conjeturas.
Entre las teorías acerca de la procedencia del cuento tradicional se destacan
tres:
1. La teoría “monogenista” (del griego mono: uno, y gen: especie), propuesta
por el escritor y filólogo alemán Wilhelm Grimm (1786-1859), postula que los
relatos son herencia de un pasado común indoeuropeo y que provienen de
mitos. Otros estudiosos también piensan que los cuentos europeos son
originarios de la India;
2. La teoría “poIigenista” (del griego poli: muchos) plantea que los cuentos se
originaron en una época primitiva, salvaje, en varias regiones ya que distintos
pueblos, en estado cultural semejante, crearon similares narraciones.
3. Una tercera teoría corresponde a Vladimir Propp (1895-1970); quien ubica
las fuentes del relato maraviIIoso en la realidad histórica; para este investigador
ruso, una determinada política económica condiciona los modelos culturales de
una sociedad capaz de crear ciertos tipos de cuentos y no otros; por eso, en
ellos pueden verse, precisamente, huellas de formas de la vida social y cultural.
En este caso, los cuentos surgirían cuando los ritos (reglas de una ceremonia
religiosa) y las costumbres de las sociedades se vuelven superfluas y dejan de
tener su sentido original.
En definitiva, llegar a la forma original de las numerosas variantes de los
cuentos resulta un hecho imposible pues, en la tradición oral, las derivaciones
del texto primitivo no son fieles copias, sino refundiciones. Por otra parte, el
carácter del cuento no se agota con las representaciones ficcionales basadas
en lo real, sino que también recrea imágenes y situaciones que no se remontan
a ninguna realidad inmediata (por ejemplo: la aparición de un caballo alado); en
otras palabras, estos relatos también son producto de una mentalidad primitiva,
que no conoce las abstracciones y confunde la fantasía con la realidad.
Así el cuento provenga de un mito, de un ritual, de viejas costumbres, de
culturas ancestrales o remotas, siempre tuvo un creador "concreto" o
"personal" (un mendigo ciego que pedía limosna mientras brindaba su
narración, un trovador que creaba sus composiciones en la corte, o un juglar
que relataba historias en las plazas, etc.). Este "autor" ofrecía su relato a un
auditorio que, al sentirse identificado con la temática abordada, lo adoptaba
como propio y lo transmitía a otros; pero, en ese proceso, se producían
modificaciones: se hacía hincapié en determinada acción o personaje en
particular, se añadían o suprimían episodios, etc. De esta manera, el cuento
perdía su condición individual y pasaba a ser patrimonio del pueblo.
Aunque el cuento tradicional haya sido una creación literaria relativamente
breve, de carácter narrativo y autor anónimo, que refiere acontecimientos
ficticios; también, por pertenecer a la tradición oral, perdura a través de
variantes; porque, cada vez que se relata un cuento, en forma oral o escrita, se
produce una versión, diferente de la anterior.
La noción de "literatura tradicional" es bastante amplia e incluye las siguientes
variantes:
1. Narraciones heredadas del pasado, ya sea en forma escrita u oral. Así, por
ejemplo, esta definición incluiría las obras de tradición escrita como las fábulas
del escritor griego Esopo (siglo IV a.C.) o Las mil y una noches, de autor
anónimo;
2. Cuentos orales tradicionales de todo el mundo; las formas narrativas
tradicionales más conocidas son los cuentos, los mitos y las leyendas;
3. Cuentos maravillosos, como los recogidos por los hermanos Jacob (1785-
1863) y Wilhelm Grimm, llamados popularmente "cuentos de hadas".
Entonces, el estudio del cuento folklórico de raíces tradicionales abarca no sólo
las narraciones escritas, sino también todas las formas de la narración
transmitidas oralmente. Estas creaciones, al ser heredadas por el pueblo y por
ser transmitidas de generación en generación, se vuelven tradicionales.
Asimismo, un relato no popular, es decir, un cuento con situaciones que no se
remontan a ninguna realidad inmediata, también puede ser adoptado por el
pueblo como tradicional. En esos casos, algunos estudiosos del cuento
tradicional, (como Stith Thompson o Vladimir Propp, los llaman también
"folklóricos", e incluyen en ese grupo cuentos maravillosos o mágicos, cuentos
de animales, novelescos, adivinanzas, chistes y aun cuentos de fórmula (como
el "cuento de la buena pipa").
LAS RUTAS DEL CUENTO TRADICIONAL
Un cuento refleja en sus temas unas características y rasgos propios de la
región en la que nace; pero, cuando pasa a ser parte de tradición oral, sufre
modificaciones en distintas regiones e, incluso, en lugares muy diferentes al de
origen. En este sentido, los cuentos de hadas son característicos de Europa
tanto oriental como occidental y también del oeste de Asia; su eje temático gira
alrededor de las proezas de un héroe, que recibe, en la mayoría de los casos,
ayuda sobrenatural.
Aquellos cuentos en los que predominan paisajes nevados, animales típicos de
determinado lugar o situaciones (osos polares a los que se les congela la parte
del cuerpo, por ejemplo) no pueden haberse originado en lugares cálidos, sino
en zonas frías como el norte de Europa (Finlandia) o Rusia; pero, a través de la
transmisión oral, se expanden a toda Europa más tarde, se difunden por África,
hasta cruzar el océano y recalar en América del Norte. Otros relatos surgieron
en Irlanda, Islandia, Noruega, Egipto, Babilonia, Grecia e India, como ciclos de
narraciones sagradas que constituían las mitologías de esos pueblos
CLASIFICACIÓN DE LOS CUENTOS FOLKLÓRICOS
Las variedades principales de cuentos folclóricos son:
Cuentos maravillosos o de magia. Son los llamados fairy tales (cuentos de
hadas) en inglés o Märchen en alemán; en estos relatos fantásticos, abundan
tanto personajes como objetos fabulosos (hadas, ogros, alfombras voladoras,
etc.). Para Stith Thompson, estos cuentos son típicos de las áreas donde la
cultura occidental es co-extensiva. Este grupo, posiblemente el más estudiado,
es objeto de una abundante controversia científica, debido a las diversas
teorías aparecidas en torno a su origen genético.
Cuentos novelescos (Novellenmärchen, en alemán). Transcurren en un mundo
real, no fabuloso. Tienen gran riqueza episódica, al igual que los cuentos
maravillosos. Categorizados dentro de los cuentos novelescos, aparecen los
relatos de adivinanzas, en los cuales se proponen adivinanzas, acertijos, etc., y
de cuya solución se desprenderá el premio o el castigo. Para el folklorista
sueco Carl Wilhelm von Sydow, el origen de estos cuentos se encuentra en los
pueblos semitas.
Cuentos religiosos. En estos cuentos intervienen, con un propósito moralizador,
distintos personajes como Dios, la Virgen María, los santos, el diablo, etc. Hay
controversia en relación a la pertenencia de este tipo de cuentos a la categoría
de cuentos folklóricos, ya que algunos autores los consideran leyendas
religiosas, porque, si bien las historias de estos cuentos son ficticias, para
ciertos auditorios se trata de historias verdaderas, sobre todo al tratarse de
personajes que son sagrados dentro de la propia cultura.
Chistes o historietas (schwänke; jests, anécdotas). Grupo conformado por
relatos generalmente cortos y con fines humorísticos, se ramifica en distintos
subgrupos (los cuentos de sordos, de sacerdotes, de solteronas, de maridos
engañados, etc.). También se producen grandes ciclos narrativos, como es el
caso, en la tradición hispanoamericana, del ciclo de Pedro de Urdemales, un
pícaro de dilatada tradición peninsular que, a su paso por tierras americanas,
se ha extendido por todo el continente, adoptando los más variados nombres.
Cuentos de animales. Emparentados con las fábulas, en este grupo,
conformado por relatos que suelen ser breves, los animales se comportan
como seres humanos; además interactúan con ellos en las pocas ocasiones en
que éstos aparecen. Según Stith Thompson hay varias fuentes principales para
estos relatos: las fábulas literarias de la India, las fábulas de Esopo, los cuentos
medievales de animales, fundamentalmente el ciclo del zorro, muy presente,
por ejemplo, en el folklore argentino, entre otros.
Algunas características de los cuentos folklóricos
Las características comunes que se pueden observar en los cuentos folklóricos
son las siguientes:
· Se transmiten de forma oral.
· Son de carácter universal, se encuentran desde la antigüedad por todo el
mundo.
· Son muy similares en todas partes, en lo que respecta a los aspectos
estructurales de importancia.
· Se narra una sucesión de episodios, cuyo orden no puede cambiarse.
· Los episodios están subordinados al personaje.
· Se suele situar la acción en un espacio y tiempo lejanos.
· Existe en ellos un carácter impersonal, realizado en una forma sencilla de
expresión.
· Todo está envuelto por una visión maravillosa, donde la realidad se
somete a una moral popular.
En definitiva, el cuento popular o folklórico puede definirse como: “un tipo de
narración en prosa sobre sucesos ficticios de transmisión oral”. En la
actualidad, la narración de cuentos a un público infantil o adulto, congregado
exclusivamente para oírlo, ha comenzado a caer en desuso; en algunos países,
está dejando paso incluso a la narración leída; esto puede ser debido a que
jamás los folkloristas se preocuparon tanto de la finalidad del cuento como de
su texto, y se dedicaron más a recoger y publicar cuentos que a interesarse por
la función social que los impulsaba.
LOS VALORES QUE ENSEÑAN LOS CUENTOS MÁS
POPULARES
La generosidad de Robin Hood, la capacidad para esforzarse de Los tres
cerditos, la paciencia de Cenicienta… Los cuentos infantiles encierran muchos
valores que los niños interiorizarán fácilmente y sin esfuerzo.
Los cuentos son un instrumento magnífico para el aprendizaje de valores,
pues los niños se involucran fácilmente con los personajes de las historias,
entienden su vocabulario, tienen problemas comunes y pueden aprender a
resolverlos como hace el protagonista de ese relato que le lees cada noche.
Estos son algunos de los valores más importantes que querrás enseñar a tus
hijos y los cuentos con los que puedes lograrlo.
- Tolerancia. Enseñarla en una sociedad multicultural como la nuestra es
fundamental. El patito feo representa muchos de los prejuicios que la gente
tiene contra los que son diferentes y, al tratarse de un relato tierno, fomenta la
sensibilidad. El ejemplo de Dumbo y cómo se gana el respeto de todos con
trabajo y esfuerzo también puede serviros.
- Colaboración. Las frecuentes peleas de los niños cuando tienen que trabajar
en grupo hacen más que necesario enseñarles a ayudarse. Hansel y Gretel
lograron derrotar a la bruja trabajando juntos y en El Mago de Oz sus
protagonistas han de ayudarse para lograr lo que desean.
- Esfuerzo. Es el valor más difícil de interiorizar para los pequeños, que suelen
preferir actividades y recompensas a corto plazo. El cuento de Los tres cerditos
o la fábula de La cigarra y la hormiga les mostrarán lo que se puede conseguir
siendo trabajador.
- Sinceridad. Hasta los seis u ocho años un niño no es capaz de distinguir
claramente la verdad de la mentira y usarla en beneficio propio. Pinocho y el
protagonista de Pedro y el lobo sufrieron continuas desgracias por culpa de las
mentiras que contaban. Con Pinocho también aprenderá el perdón, la
responsabilidad o la importancia de obedecer a la voz de la conciencia.
- Prudencia. Templanza, cautela, moderación es lo que enseñan Juan sin
miedo y Pulgarcito, que solos son capaces de vencer sus miedos y de engañar
a un gigante.
- Paciencia. Los niños son impacientes por naturaleza. Quizá por eso les guste
tanto la historia de Cenicienta, una pobre muchacha que gracias a su paciencia
y a saber esperar logra casarse con su príncipe azul. Eso sí, explícale que en
la vida real no hay hadas madrinas con una varita mágica. El genio de Aladino
también supo esperar hasta dar con un amo que lo liberase, y lo encontró.
- Amor. Aunque los niños sienten un amor incondicional por sus padres y
familiares, los dos cuentos infantiles románticos por excelencia, El soldadito de
plomo y La Bella y la Bestia, le enseñarán que también se puede amar sin
medidas a alguien que no es de tu familia.
El contacto con libros para niños se puede presentar desde antes de nacer o
desde la cuna, cuando se coloca en las manos del niño su primer libro o
cuando escucha las rimas y nanas que por generaciones cantaron madres y
abuelas. Cómo olvidar: Arroz con leche, El chorrito, Los pollitos, La muñeca
vestida de azul, Duérmete mi niño, Mambrú, El Barquito…, El juego de
cosquillas (Pom Pom la viejita en un rincón comiéndose un papelón, chorrito,
chorrito, chorrón). Estos eventos llenos de melodía, vocabulario e imágenes
van constituyendo el lenguaje que le permite al niño entender el mundo y el
lugar que él ocupa. Tal es el caso de Rubén quien, al año, ante la lectura del
cuento Juguemos en el bosque, reaccionaba con risas de agrado al escuchar la
voz “grave” del lobo a medida que se viste para salir a atrapar a las ovejas y las
voces “risueñas” de éstas quienes quieren jugarle una broma. Hoy, a los dos
años, es Rubén quien al pasar las hojas del libro hace emocionado la voz del
lobo mientras señala cada prenda de ropa que éste se va poniendo.
Los niños aprenden a partir del lenguaje que escuchan;
de ahí que, cuanto más rico sea el entorno lingüístico, más rico será el
desarrollo del lenguaje. El proceso de apropiación del lenguaje continúa a lo
largo de los años escolares, así que esos años deben estar llenos de las
imágenes y el vocabulario excitante que ofrece la literatura para niños. El
término literatura podría definirse desde una perspectiva histórica o cultural,
desde la óptica de un crítico u otro, o desde uno u otro lector. Como
promotoras de lectura entendemos la literatura como la construcción imaginaria
de la vida y el pensamiento en formas y estructuras de lenguaje, integrados en
un conjunto de símbolos que provocan una experiencia estética.
Esta experiencia puede ser la reconstrucción viva o la expansión de eventos
anteriores, o la creación de nuevas experiencias a partir de la interacción con
géneros diferentes. Lukens (1999) señala que “un género es una clase o tipo
de literatura que tiene un conjunto de características comunes” (p. 13). De
manera que podemos hablar de cinco géneros: a) ficción o literatura novelesca
o de misterio; b) literatura tradicional, representado por las fábulas, leyendas y
mitos; c) fantasía, relacionado con temas fantásticos; d) poesía; y e) realista,
vinculado con las biografías.
El fundamento de todos estos géneros es la función imaginativa de la literatura
que permite al alumno el enriquecimiento personal, el conocimiento del acervo
cultural de su contexto social, la reafirmación de su identidad y el contacto con
diferentes mundos lo cual favorece el desarrollo del pensamiento divergente.
Así, la literatura para niños, en su mayoría escrita por adultos, es aquella que
pudiendo tener o no al niño como protagonista, refleja sus emociones y
experiencias; es aquella que teniendo la óptica del niño como centro les ofrece,
no siempre, finales felices.
Se puede afirmar que el niño, desde muy pequeño, participa de la literatura
como juego, diversión o entretenimiento. Cuando va a la escuela también tiene
contacto con la literatura no sólo con fines lúdicos sino con otras intenciones:
aprender a leer y escribir, culturales, morales, religiosas y pedagógicas. En
este sentido, es oportuno mencionar a Rodríguez (1991) quien señala que el
niño desde su nacimiento está expuesto a productos literarios que su cultura le
propone para diversos fines y a través de distintos medios (e.g. televisión,
radio, cine). Oye canciones de cuna, se le narran o se le leen cuentos.
Cuando habla, juega con las palabras, canta canciones y aprende adivinanzas.
Este hecho determina que los niños pueden aprender algunas reglas de
funcionamiento o marcas del texto literario de manera inconsciente. Esto les
permite desarrollar esquemas anticipatorios sobre el funcionamiento del
lenguaje escrito, lo cual les será de gran utilidad para el aprendizaje de la
lectura. Por ello, dentro de las primeras actividades espontáneas de expresión
oral y de lectura en el niño está el disfrute de los cuentos. Este género literario
es el más utilizado por los docentes para enseñar a leer en el aula; por cuanto,
es más común, adecuado y aceptado en todas las edades (Vannini, 1995).
Asimismo, el cuento constituye una herramienta que estimula el pensamiento
creativo, imaginativo y crítico de los niños, permitiéndoles expresarse en
diversas formas. Desde el nivel de Educación Inicial y preescolar, los niños
demuestran interés por explorar y establecer contacto con diferentes materiales
de lectura y escritura, los cuales inducen a manifestar vivencias y experiencias
reales e imaginativas, dando lugar a la expresión de ideas, emociones y
sentimientos propios que permiten aflorar su mundo interior. Por ello, el uso del
cuento se convierte en instrumento de enseñanza útil para acompañar
emocional y creativamente a los niños en su proceso de formación.
1. Amplía el horizonte intelectual y artístico de los niños y adolescentes, así
como su universo social, afectivo, imaginativo y lingüístico.
2. Divierte y activa la curiosidad.
3. Estimula el desarrollo del pensamiento libre y creativo
4. Proporciona temas, motivos y detalles para nutrir su inspiración.
5. Ayuda a comprender el mundo en el que el lector vive y lo ayuda a
enfrentarlo.
En Venezuela, los antecedentes que reflejan esfuerzos por incorporar y dar
lugar de relevancia a la literatura en el aula se aprecian en la Resolución No.
208 de fecha 23 de abril de 1986 del Ministerio de Educación. En ella se
establece una política nacional de lectura, que luego, en agosto de ese mismo
año, se concreta como Comisión Nacional de Lectura (FUNDALECTURA) bajo
la coordinación del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional. Dicha comisión,
conjuntamente con otros organismos públicos y privados, delineó acciones
orientadas a fortalecer el hábito de lectura en la población venezolana. Una de
estas acciones se conoce como el Plan Lector de Cajas Viajeras, iniciado en
1990 y que contempla entre sus estrategias “brindar acceso a materiales de
lectura con temas de interés y alta calidad de ilustración y edición para los
niños de la Primera Etapa de Educación Básica (selección, adquisición y
distribución)” (FUNDALECTURA, 1997: 3).
¿Por qué la literatura para niños?
La literatura para niños constituye un medio poderoso para la transmisión de la
cultura, la integración de las áreas del saber: historia, música, arte, psicología,
sociología, etc., el enriquecimiento de los universos conceptuales y la
formación en valores. Además, la literatura cumple un papel fundamental en la
escuela y el hogar como herramienta que favorece un acercamiento a los
procesos de lectura y escritura.
La importancia de la literatura se puede reflejar en el valor afectivo que ofrece
al niño(a) a través de:
Deleite y gozo: La literatura educa al mismo tiempo que entretiene. Al crear
espacios en el aula de clase para la literatura se abren puertas a la creatividad,
al poder creador de la palabra y lo imaginario; llevando a los niños a descubrir
el deleite que brindan los libros antes que se les pida que desarrollen destrezas
de lectura (i.e. descifrar).
Así, la lectura tendría tanto sentido como montar bicicleta; ellos saben lo
divertido que será la experiencia.
La asociación de la literatura con diversión y juego se aprecia en los
planteamientos de Huizinga (1987), quien ve en la poesía una función lúdica,
“La poesía nace del juego y con el juego” (p. 144). De ahí que este autor
sugiere algunas características comunes entre poesía y el juego: a) Son
acciones desarrolladas dentro de ciertos límites de tiempo, espacio y sentido,
en un orden visible; b) Operan con reglas libremente aceptadas y fuera de la
esfera de la utilidad o de la necesidad material; c) El estado de ánimo es el
arrebato y entusiasmo; y d) La acción se acompaña de sentimiento de
elevación y de tensión y conduce a la alegría y al abandono. Asimismo,
Bethelheim (1978) expresa que para que una historia mantenga la atención del
niño debe divertirle; ha de estar de acuerdo con sus ansiedades y aspiraciones,
hacerle reconocer plenamente sus dificultades, al mismo tiempo que le sugiere
soluciones a los problemas que le inquietan. Según este autor, en la literatura
infantil nada enriquece y satisface tanto al niño como los cuentos populares de
hadas, ya que le permiten aprender mucho sobre los problemas internos de los
seres humanos y sobre sus soluciones.
b) Refuerzo a la narrativa como forma de pensamiento: Contar cuentos es tan
antiguo como la historia de la humanidad y tan nuevo como el hecho
acontecido esta mañana. Preguntémosle a cualquier amigo cómo pasó el fin de
semana o las vacaciones, y podremos apreciar la construcción organizada de
los eventos vividos. Podríamos decir, entonces, que la narración es hoy la
forma más efectiva y común de ordenar nuestro mundo. En los niños, la
narración es la forma típica de pensamiento que puede observarse en las
diferentes situaciones de sus vidas (e.g. la molestia que siente por tener que
compartir los juguetes o la emoción de la aventura de ir por primera vez a la
playa). La narración en el libro ofrece una reafirmación de la historia personal
que el niño se ha contado a sí mismo y que podemos asociar a lo que Vygotsky
(1982) describe como lenguaje interior.
Escuchar cuentos constituye una fuerte motivación para que el niño desee
querer aprender a leer. Al asociar la lectura con placer, los niños quieren
aprender a hacerlo también. Con frecuencia se le habla al niño de la
importancia que tiene la lectura, pero con nuestras acciones le demostramos
que valoramos más otras actividades (Escalante, 1991). El alcance de la
narración se aprecia en los planteamientos que hacen Correa, Etchebarne,
Sigal y Weber (1995) en relación al cuento:
Un modelo vincular de aprendizaje y acompañamiento emocional que el niño
naturalmente ha desarrollado con los padres o sustitutos tales como los
abuelos, y por medio de él se ha tendido un puente entre el lenguaje simbólico-
imaginario de su mundo interno, y el lenguaje social real de la vida en relación:
a través de la narración de cuentos el progenitor o sustituto parental se ha
incluido activamente dentro del espacio imaginario del niño (p. 16)
c) Desarrollo de la imaginación: La literatura desarrolla la imaginación y
curiosidad de los niños ayudándoles a apreciar la naturaleza, la gente y las
experiencias a través de formas no consideradas por ellos. Ante la invasión
explícita que ofrece la televisión, la literatura ofrece nuevas dimensiones a la
imaginación del niño que solo se le haría difícil descubrir. Los libros para niños
tienen el poder para crear imágenes en las mentes del lector y ampliar su
imaginación. Lo imaginario se define por el grado de transposición de la
realidad y se opone a lo referencial. Se parte de lo real, pero no es una copia,
es una imaginación activa (Rodríguez, 1991).
La imaginación no es una evasión, una huída, un refugio fuera de lo real, sino
una mirada diferente sobre lo real (Jean, 1991). En este sentido, la poesía es
un poderoso instrumento para estimular la imaginación, al dotar al lenguaje con
otra dimensión que la de la comunicación utilitaria. Este género literario permite
tener sobre lo real un poder de transformación, de modificación, de prospección
y de creación. De ahí que, cultivar la imaginación es enriquecer la capacidad de
conocer y de creación. La capacidad de creación, según Gardié y Quintero
(1994) se pone de manifiesto a través de la: fluidez, capacidad para recordar o
producir palabras, ideas, asociaciones, frases o expresiones; originalidad,
capacidad para emitir respuestas raras, ingeniosas, humorísticas e
impactantes; elaboración, capacidad que permite proceder a la planificación
cuidadosa y detallada de una idea; sensibilidad, capacidad para detectar
situaciones problemáticas inusuales que tienden a pasar inadvertidas; y
redefinición, capacidad que permite pensar en la utilización novedosa e inusual
de un objeto, o parte de él, mediante un proceso de transformación de sus
propiedades.
d) Percepción del comportamiento humano: La literatura tiene la potencialidad
de reflejar la vida, delineando y dando coherencia a la experiencia humana.
Contrario a los hechos que ofrece la escuela, la literatura expresa emociones y
calidad de vida. Como señala Chukovsky (1963): “La meta de todo cuenta
cuentos consiste en fomentar en el niño, a cualquier costo, compasión y
humanidad, esta milagrosa habilidad del hombre para conmoverse con las
penurias de otro ser humano, sentir alegría por la felicidad de otro,
experimentar la fatalidad de otro como propia.” (p. 138)
De igual manera, según Reyes (2003), vincular los libros con el afecto de los
seres más importantes y queridos permite crear un nido emocional para
afrontar los retos posteriores de la alfabetización, pues antes de ingresar al
código escrito, el niño ha tenido la oportunidad de experimentar las
compensaciones vitales de la lectura: el vínculo afectivo que conecta las
palabras, las historias y los libros con los seres humanos. El argumento más
contundente para trabajar lectura desde la primera infancia es garantizar la
inclusión de la familia en torno a un gran proyecto de educación integral que
fortalece vínculos afectivos y comunicativos y enriquece el desarrollo emocional
e intelectual. Al hacer conexiones entre la literatura y la vida se estará
fomentando el amor por la lectura.
Estimamos que los valores antes señalados deberían ser suficientes para darle
un lugar de importancia a la literatura en la escuela; desdichadamente esto no
es así. Esta recibe atención sólo cuando forma parte de contenidos de un
programa que deben ser memorizados por los alumnos.
En la práctica educativa diaria se ha podido detectar que se sigue aplicando
una metodología tradicional (memorística, reproductiva, poco participativa y
creativa, irreflexiva y acrítica), y el texto literario, generalmente el cuento, es
utilizado como un tranquilizante para el comportamiento de los niños. De ahí
que, consideramos necesario enfatizar que la literatura es un recurso clave
para lograr el sano desarrollo del pensamiento creativo, y así favorecer su
expresión espontánea ante cualquier actividad del aprendizaje escolar. La
lectura y producción de textos literarios como cuentos, poemas o canciones
desarrollan las capacidades creativas de los niños.
Además del valor afectivo de la literatura, es importante destacar el valor
educativo que ella tiene en el aprendizaje de la lectura y la escritura, y en la
educación en general:
a. Desarrollo del lenguaje: Los estudios de Cazden (1972) y Teale, W. (1988)
ya señalaban la potencialidad de la literatura en el desarrollo del lenguaje en
niños en edades de ocho meses hasta 2 ½ años, al permitirles identificar
patrones del lenguaje y ampliar el vocabulario. La experiencia de los padres en
diálogo con el niño que se ajusta gradualmente a medida que puede participar
más, es reconocida por Ninio y Bruner (1978) como “andamiaje”. El beneficio
de estas experiencias tempranas con los libros también debe ser asumido por
la escuela.
b. Desarrollo de la estructura discursiva: El conocimiento de los tipos de textos
y sus propiedades facilita a los niños lectores y escritores su comprensión. El
trabajo con textos completos y variados da a los niños la posibilidad de leerlos,
observarlos, compararlos, confrontarlos intertextualmente, diferenciarlos y
ubicar su uso en contextos definidos y significativos. Según Caldera (2006:
250) “conocer la estructura discursiva de los textos (cuento, poema, carta,
ensayos, canciones) le permite al niño comprender que la estructura (formato o
patrón) varía según los géneros discursivos, lo que se hace evidente al
comparar por ejemplo la arquitectura de un texto literario (cuento) con la de un
texto académico (monografía)”. Por su parte, Smith (1979) señala:
Los niños necesitan enterarse acerca del lenguaje de los libros; este no es el
lenguaje que ellos escuchan hablar a su alrededor en su vida diaria, y no es
realista esperar que ellos aprendan este estilo poco familiar al mismo tiempo
que ellos aprenden a leer.
A partir de los 3 años, los bebés ya pueden centrar su atención en algo que les
interesa. Por eso, en esta etapa, de los 3 a los 5 años, es fundamental que les
leas cuentos utilizando la entonación y la vocalización adecuada. A
continuación encontrarás trucos para contarles cuentos a tus hijos pequeños y,
también una selección de cuentos para niños de 3 a 5 años.
Si desde pequeño, incluso desde que están en la tripa de mamá, le cuentas
cuentos a tus hijos conseguirías que sea un niño más feliz. Probablemente te
preguntarás cómo es posible esto. Muy sencillo es un círculo: el niño empezará
a leer él solo, lo que hará que su vocabulario sea más rico, comprenderá mejor
las materias que ve en el colegio, tendrá mayor éxito escolar y, por tnito,
mejores oportunidades laborales. En resumen, ¡estarás criando a un niño sano
por dentro!
Otros efectos que la lectura de libros tiene sobre los niños son:
- Desarrollo de la imaginación.
- Mayor facilidad para concentrarse.
- Psicológicamente son más fuertes.
- Niños más empáticos con sus compañeros de colegio.
- Estimula las habilidades comunicativas.
- Construcción de un fuerte vínculo afectivo entre padres e hijos.
Y, como explica la revista digital para profesionales de la enseñanza en su
estudio titulado La importancia de la lectura desde la infancia, 'la lectura nos
vuelve más tolerantes, menos prejuiciosos, más libres, más resistentes al
cambio, más universales y más orgullosos de lo nuestro. Y nos libra de los
males de nuestro tiempo: la soledad, la depresión y el consumismo
compulsivo?'.
Trucos para contarles cuentos a los niños
Cada edad tiene sus peticiones y sus necesidades y, aunque hay cosas que
son universales, otras son más específicas. Para contar cuentos a niños de 3 a
5 años de edad, te sugerimos varias ideas que harán que tanto mayores como
niños disfruten un montón.
- Cambia la voz, recalca y enfatizas las palabras más importantes. De esta
manera la lectura se convertirá en mucho más ameno y mantendrá la sorpresa
durante todo el mundo. Además, puedes hacer la práctica: si empleas siempre
el mismo tono, el niño puede llegar a aburrirse y no queremos eso, ¿verdad?
- No olvides mirar de vez en cuando a tu hijo cuando le leas un cuento. Con
este truco, en el momento que notes que el niño ha perdido el hilo de la
historia, puedes improvisar algo que le vuelva a meter en el cuento.
- No tengas miedo de hacer el ridículo. Ni para bien ni para mal, aquí nadie te
va a juzgar o poner nota. Es un momento de ocio en familia en el que lo que se
busca es pasarlo bien, así que no tengas miedo a hacerlo mal o equivocarte,
solo piensa en tus hijos.
- Utiliza el teatro, el guiñol o cualquier accesorio. Cualquier tipo de
gesticulación, atrezzo o complemento ayudarán a darle un mayor realismo a
esta aventura y conseguirá que el niño no piense en nada más.
- Busca el momento ideal. Por un lado, que el niño no tenga sueño o esté
cansado y, por otro lado, que tú estés preparado para enfrentarte a este reto de
contar cuentos.
- Selecciona el tipo de cuento. Y es que no es lo mismo una historia para
dormir, que se contará en la cama; que uno sobre misterio que puede ser
contar por la tarde; que uno sobre el que después se puede realizar algún tipo
de actividad, como un dibujo.
Selección de 6 cuentos cortos para niños
Ahora que ya conoces algunos trucos para convertirte en todo un
cuentacuentos con tus hijos, ¡toca practicar! Aquí tienes una selección con los
mejores cuentos cortos para niños entre 3 y 5 años. Practica con alguno de
estos cuentos y lee en voz alta. Y lo más importante: disfruta junto a tu hijo de
ese momento divertido y de mucha imaginación.
Pinocho Aquí tienes el cuento de Pinocho, un antiguo pero actualizado cuento
clásico lleno de valores. Con él podrás reflexionar sobre la mentira, la
desobediencia y el respeto. Un cuento mágico y repleto de sorpresas y
aventuras, que sigue educando y divirtiendo a los niños.
El elefante Bernardo Te ofrecemos el cuento del Elefante Bernardo, un cuento
para niños que habla sobre el valor del respeto. [Link] publica un
cuento infantil que nos fue enviado por uno de nuestros lectores. El Elefante
Bernardo cuenta la historia de un elefante que era muy egoísta, y que además
le gustaba burlarse de los demás.
La liebre y la tortuga La liebre y la tortuga. Las fábulas son pequeños cuentos
que siempre llevan un buen mensaje o una moraleja. Esta fábula enseña a los
niños el valor del esfuerzo y que no hay que burlarse jamás de los demás. Lee
con tus hijos una de las fábulas más conocidas de todos los tiempos: La liebre
y la tortuga, de Ensopo.
El huevo que pía Un cuento infantil que habla de la curiosidad de un niño y del
cariño con que es tratado por sus abuelos. [Link] nos ofrece el
cuento El huevo que pía. Muestra lo sencillo y rico que puede representar el
nacimiento de un pollito para un niño. Y que en el campo ocurren muchas
cosas nuevas a los ojos de los más pequeños.
Uga la tortuga Te ofrecemos el cuento de 'Uga la tortuga', un precioso cuento
corto para enseñar a los niños los valores del esfuerzo y la perseverancia. Este
cuento, de Uga la tortuga, fomenta la perseverancia y la constancia en la
educación de los niños. Cuentos infantiles cortos para despertar el interés de
los niños por la lectura.
El patito feo El cuento de Patito Feo, en bonitas y curiosas ilustraciones.
[Link] ofrece el cuento de patito feo en capítulos para que los niños
aprendan valores como la tolerancia y la perseverancia.
Las mejores frases de cuentos para niños
Cuentos con frases para los niños
Importantes escritores de cuentos han dejado en sus libros y también en sus
pensamientos útiles reflexiones sobre lo necesario que es inculcar el hábito de
la lectura a los niños, pero también sobre la importancia de educar en valores y
el papel que juega la motivación en el desarrollo de los niños. ¡Hemos
recopilado algunas de las más importantes para ti!
- 'Si queremos enseñar a pensar, debemos antes enseñar a inventar'. Gianni
Rodari.
- 'No dejes nunca de soñar. Solo quien sueña, aprender a valor'. Peter Pan.
- 'Caminando en línea recta, no puede llegar uno a ningún sitio'. El Principito.
- 'Cuando escribo cuento la vida como me gustaría que fuera, como una
novela', Isabel Allende.
- 'El mejor regalo para un niño es un cuento'. Gloria Fuertes.
- 'En cada tarea que hacemos hay algo de diversión. Si encuentras ese algo, el
trabajo te resultará un juego'. Mary Poppins.
- '¿Por qué todo el mundo me tiene que decir lo que tengo que hacer? Este es
mi cuento yo decidiré cómo continúa'. Alicia en el País de las Maravillas.
- 'El que no cree en la magia, ¡nunca la encontrará!'. Roald Dahl.
- 'Los cuentos sirven para dormir a los niños y para despertar a los mayores'.
Hans Christian Andersen.
Para fomentar la lectura en los niños es recomendable empezar con cuentos
infantiles cortos que traten de aventuras divertidas y que capten la atención de
los niños. De esta forma, los niños se divertirán a la vez que empiezan a
cogerle el gusto a la lectura.
Los cuentos cortos con moraleja son los mejores para empezar a leer con
niños. Aunque hay multitud de cuentos tradicionales con moralejas que son
esenciales y que todo niño debería conocer, ya que han ido pasando de
generación en generación.
10 cuentos cortos infantiles para leer con niños. Son relatos cortos para hacer
de la lectura un momento agradable y divertido, de forma que los niños
empiecen a familiarizarse con la lectura y los libros.
Cuentos breves para los niños
El gigante bonachón El gigante bonachón es un cuento corto basado en el
cuento de Roald Dahl titulado 'El Gran gigante bonachón', un cuento adaptado
para el cine de la mano de Steven Spielberg, con el nombre 'Mi amigo el
gigante'.Uga la tortuga Te ofrecemos el cuento de 'Uga la tortuga', un precioso
cuento corto para enseñar a los niños los valores del esfuerzo y la
perseverancia. Este cuento, de Uga la tortuga, fomenta la perseverancia y la
constancia en la educación de los niños. Cuentos infantiles cortos para
despertar el interés de los niños por la [Link] pajarito perezoso El pajarito
perezoso es un cuento con valores para los niños. En este caso se trata de un
cuento sobre la pereza. Utiliza los cuentos infantiles para enseñar valores a los
niños. Cuenta este cuento a tus hijos para que ellos entiendan qué puede pasar
cuando tenemos pereza.
Cuento de Las conejitas que no sabían respetar. Cuentos para niños con
valores El cuento de Las conejitas que no sabían respetar explica a los niños
qué ocurre cuando humillan y critican a otros niños o animales sin pensar en el
daño que les causan. Un fantástico cuento lleno de valores que hará reflexionar
a tu hijo sobre la importancia del valor del [Link] cuento que no quería
escribirse. Un cuento contra la frustración de los niños Esta es la historia de un
cuento que no quería escribirse. Un cuento rebelde y una niña que quería
domesticarlo. Descubre cómo termina este cuento para que los niños aprendan
que no todo sale como uno quiere y que siempre hay otras alternativas. El
cuento que no quería escribirse. Un cuento contra la frustración de los
niñ[Link]. Cuentos para niños Aquí tienes el cuento de Pinocho, un
fantástico cuento clásico lleno de valores. Con él podrás reflexionar sobre la
mentira, la desobediencia y el respeto. Cuentos infantiles para tu hijo pequeño.
Cuentos infantiles, populares y tradicionales para los niños. Nuevos cuentos
infantiles de nuestros lectores. Publica tu cuento infantil en [Link]
corto del Sistema Solar para niños No te pierdas este cuento corto para niños
sobre cómo se formó el Sistema Solar. Enseña a tus hijos el nombre de los 8
planetas que giran alrededor del Sol. No te pierdas los cuentos infantiles sobre
planetas y el espacio. Lee con tus hijos esta historia sobre astronomía para
niños.
El congreso de los ratones. Fábulas cortas El congreso de los ratones es una
fábula corta escrita por Samaniego y que enseña a los niños que es muy fácil
proponer ideas pero no siempre es igual de fácil realizarlas. Aprende esta
fábula, cuéntasela a los niños y realiza las distintas actividades de compresión
lectora que te [Link] ardillas y el móvil. Cuento sobre la adicción de
los niños a las pantallas Las ardillas y el móvil es un cuento sobre la adicción
de los niños a las pantallas. Si tu hijo se pasa el día con el teléfono móvil, la
tablet o los videojuegos, le interesa escuchar este cuento corto. Gracias a él, se
dará cuenta del peligro de 'engancharse' demasiado a los mó[Link]
infantil. Carrera de zapatillas Carrera de zapatillas, un cuento que puedes leer
en [Link] sobre el valor de la amistad. Los valores son las reglas de
conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que están de
acuerdo con aquello que consideramos correcto.
Cuentos cortos para niños por edades. De 0 a 3 años
Los cuentos no solo son una buena herramienta para incentivar la imaginación
y la fantasía de los niños, también son muy buenos para ayudar a los niños a
concentrarse y a despertar su interés por la lectura. Desde que son muy
pequeños, incluso desde que están en la tripa de la madre, los niños deberían
escuchar cuentos. ¿Cuáles serían las mejores historias para los que se
encuentran en edades comprendidas entre los 0 y los 3 años? ¡Apunta!
- El patito feo
El clásico de Hans Christian Andersen, además de divertir a tus hijos, les
enseñará que todos somos diferentes y que todos debemos respetarnos.
- Los tres cerditos
La historia de tres cerditos que se construyen cada uno una casa (uno de paja,
otro de madera y otro de ladrillo) y las amenazas del lobo feroz te permitirá
hablar con los pequeños sobre la importancia de trabajar duro.
- De sonrisa a sonrisa
Se trata de un cuento que despierta las emociones de los niños (y de los
adultos). Habla sobre la verdad, la sinceridad y la lealtad, valores que ayudarán
a tu hijo a desarrollarse como persona.
Cuentos cortos para leer a niños de 3 a 5 años
A partir de los 3 años de edad, los niños ya pueden centrarse en la escucha de
un cuento. Por eso, es fundamental que se utilicen los cuentos en la educación
de los niños. Un consejo, para captar la atención de los niños desde el primer
momento, usa la entonación y la vocalización. ¿Preparados? ¡Comenzamos!
- El elefante Bernardo
Un cuento que habla del respeto a los pequeños. Para que puedan entender lo
importante que resulta tratar bien a los demás. ¡No dejes de leerlo con tu hijo!
- La liebre y la tortuga
Más que un cuento es una fábula que habla sobre el valor del esfuerzo y del
trabajo a los niños, de una forma ejemplificada a través de una liebre y una
tortuga.
- El huevo que pía
¿Cómo explicarle a un niño entre 3 y 5 años qué es la familia y lo importante
que son los padres, abuelos, primos y tíos? El cuento de 'El huevo que pía' te
puede ser de gran ayuda.
- Pinocho
La historia del muñeco de madera que termina transformándose y teniendo un
padre es tan tierna que no es de extrañar que ni siquiera el paso de los años
haya podido con ella. ¡Un imprescindible en vuestra particular biblioteca!
Imprescindibles cuentos cortos para niños de 6 a 8 años
A partir de los 6 años, muchos niños ya pueden empezar a leer solitos los
cuentos. Es el momento para reforzar ese interés ofreciendo cuentos
adecuados para estas edades. Aprovecha este momento para ofrecerle una
lectura acorde con su edad. No desaproveches la oportunidad de acercar la
lectura a tus hijos con esos cuentos:
- Peter Pan
Un cuento tradicional que llevará y transportará la imaginación de los niños a
otros mundos. Un cuento sobre la amistad que puedes contar de camino al
colegio, en un viaje en coche o antes de acostarse. ¡Es genial para cualquier
momento!
- El traje nuevo del Emperador
Un precioso cuento que habla del gran valor de sinceridad y de la verdad para
los niños. Y con un mensaje muy importante para niños que están en pleno
proceso de madurez: no creas todo lo que te dicen.
- La dictadura del león
A estas edades es probable que tu hijo haya sido testigo de alguna injusticia. A
través de una situación que no es justa para los protagonistas de este cuento,
un conjunto de animales, podrás hablar con los niños sobre las injusticias.
- El árbol de los libros
Cada vez que leemos un cuento hacemos que nuestros hijos se interesen por
la lectura, ¿verdad? Y es que, como dice este cuento, leer una aventura
maravillosa de la que no podemos prescindir.
UNIDAD V
LA POESIA EN PREESCOLAR
Analizar la poesía infantil en su naturaleza poética.
La palabra poesía proviene del término latino “poesis” , que a su vez se deriva
de un concepto griego, se trata de la manifestación de la belleza
o del sentimiento estéticos a través de la palabra ya sea en verso o prosa, de
todas formas su uso más usual se refiera a los poemas y composiciones en
verso.
Es difícil establecer el origen de la poesía, en la historia se haya inscripciones
jeroglíficas del año 2.600 A.C.; qué son considerados como las primeras
manifestaciones poéticas.
En la antigüedad, la poesía tuvo un carácter ritual y comunitario, en especial en
los pueblos como los sumerios, los asirio-babilónicos y los judíos. Existen
ciertas normas formales que hacen que un texto sea considerado como parte
de la poesía como los versos, las estrofas y el ritmo. Entre las
principales características de la poesía, puede mencionarse en uso
de elementos de valor simbólico y de imágenes literarias que necesitan de
una actitud activa por parte de quien lee los poemas para poder decodificar el
mensaje, y para quien transmite la poesía a través del lenguaje con sentimiento
y actitudes La poesía es la expresión artística que se entrega a través de un
lenguaje rítmico donde se transmite estados de ánimo, sentimientos y
la multi culturalidad de los contextos.
Con el lenguaje el ser humano representa en mundo que le
rodea, participa en la construcción del conocimiento, organiza su pensamiento,
desarrolla la creatividad y la imaginación, una de sus primeras interacciones es
la lengua materna donde escuchan los pequeños palabras, expresiones y
experimentan sensaciones de risa, llanto, los gestos y los balbuceos; a
partir de estas interacciones se van familiarizando con las palabras, y
con la fonética, el ritmo y la totalidad de su lengua sociocultural .
La poesía infantil” es el arte de la palabra destinada a los niños, dirigida a la
enseñanza y la ética que es entendida como un arte. El mundo infantil es de
por sí poético; es por ello que muchas veces afloran espontáneamente en los
labios del niño expresiones llenas de poesía, de ritmo y sonoridad. Descubren
rimas a partir de simples experiencias de vida, en los cuentos y
sobre todo a través del juego. Por ejemplo:
” Senté al oso Pompón en el Almohadón”
o “Se cayó el avión y se hizo un chichón”.
almohadón”, o “Se cayó el avión y se hizo un chichón”. Y se ponen contentos al
darse cuenta que la frase rimó.
En la edad preescolar tiene lugar un gran desarrollo del lenguaje.
El
predominio de lo lúdico que caracteriza a esta etapa evolutiva se observa
también
en relación con ese desarrollo. El niño busca el juego en su reciente
adquisición;
es decir, que juega con las palabras, y el juego que más le gusta es el de la
rima
sonora que inventa o descubre.
La poesía infantil bien seleccionada y oportunamente enseñada al niño, será
recibida con beneplácito por él.
La poesía para niños sirve al mismo tiempo, para desarrollar y enriquecer el
lenguaje y para lograr otros importantes objetivos, como por ejemplo:
1- Escuchar con atención
2- Aprender nuevas palabras
3- Descubrir el sonido y la belleza de palabras y frases
4- Descubrir formas verbales para expresar sentimientos
5- Reconocer su propia voz
6- Adquirir seguridad a través de la oportunidad que le brinda el decir versos a
coro
7- Esta enumeración, por supuesto no es exhaustiva; el contacto del niño con
la
poesía infantil adecuadamente seleccionada servirá para alcanzar
otros
objetivos igualmente valiosos,
Y se ponen contentos al darse cuenta que la frase rimó.
En la edad preescolar tiene lugar un gran desarrollo del lenguaje.
El predominio de lo lúdico que caracteriza a esta etapa evolutiva se observa
también en relación con ese desarrollo.
El niño busca el juego en su reciente adquisición; es decir, que juega con las
palabras, y el juego que más le gusta es el de la rima sonora que inventa o
descubre.
La poesía infantil bien seleccionada y oportunamente enseñada al niño, será
recibida con beneplácito por él. La poesía para niños sirve al mismo tiempo,
para desarrollar y enriquecer el lenguaje y para lograr otros importantes
objetivos, como por ejemplo
1-Escuchar con atención
2- Aprender nuevas palabras
3- Descubrir el sonido y la belleza de palabras y frases
4- Descubrir formas verbales para expresar sentimientos
5- Reconocer su propia voz
6- Adquirir seguridad a través de la oportunidad que le brinda el decir versos a
coro
7- Esta enumeración, por supuesto no es exhaustiva; el contacto del niño con
la poesía infantil adecuadamente seleccionada servirá para alcanzar
otros objetivos igualmente valiosos Selección de las poesías para niños: A la
hora de seleccionar la poesía infantil es preciso tener en cuenta diversos
factores.
Entre ellos, el más importante es, tener en cuenta la edad del niño.
En general, el niño de jardín de infantes y preescolar gusta de
una gran variedad de temas poéticos: A. Poemas infantiles sobre
situaciones familiares: vestirse, comer, jugar, dormir
Constituyen ejemplos de este tipo “Canción para vestirse” de María Elena
Walsh.O “Lo mismo que yo” de Marian ainos:
A la hora de seleccionar la poesía infantil es preciso tener en cuenta diversos
factores. Entre ellos, el más importante es, tener en cuenta la edad del niño.
En general, el niño de jardín de infantes y preescolar gusta de
una gran
variedad de temas poéticos:
A. Poemas infantiles sobre situaciones familiares: vestirse, comer,
jugar, dormir.
Constituyen ejemplos de este tipo “Canción para vestirse” de María Elena
Walsh.
O “Lo mismo que yo” de Mariana
González Lanuza o “Historias de Fryda y Schultz de Mantovani
La poesía infantil que narra historias no debe tener intención de moraleja. El
niño deberá encontrar en ellos, fundamentalmente, goce estético; la enseñanza
moral puede surgir del contenido mismo...
La introducción de los niños en el goce estético se logra a través de poemas
con ritmo, repetición y frases sonoras. Si bien las poesías infantiles no tienen
que
ser necesariamente rimadas, los pequeños parecen preferir los versos rítmicos,
cuya musicalidad les sirve, además, como recurso mnemotécnico:
“Mi gatito se me fue
Por la calle San José
Cuando vuelva
le daré
Una taza
de café
con pan
francés”
. Poesías infantiles sobre la naturaleza: las estaciones, el sol, la luna, el viento.
Como por ejemplo:
“ El sol y la luna” de autor anónimo, “Fin de invierno” de JuanRamón Jiménez,
“Madrugada” de Baldomero Fernández Moreno:C. Poemas infantiles sobre
animales.
Los niños tienen especial predilección por estos temas y existe al
respecto una abundante producción poética. Por ejemplo:”El gallo
Pinto” y “Romancillo del viejo ratón” de Javier Villafañe;“Duérmete
grillito”, “La gatita Clara bele” y “El sapito Glo-Glo Glo” de De José Sebastián
Tallón.D.
Poemas infantiles maravillosos que utilizan lo irreal y lo imaginativo, E.
Poemas infantiles disparatados y humorísticos, donde lo absurdo e inverosímil
juegan de la mano con lo real y posible.
Poemas infantiles que narran una historia y producen simultáneamente el
placer del cuento y de la poesía. Como por ejemplo: ”Sapito,
sapón” de González Lanuza o “Historias de Fryda y Schultz de Mantovani
La poesía infantil que narra historias no debe tener intención de moraleja. El
niño deberá encontrar en ellos, fundamentalmente, goce estético; la enseñanza
moral puede surgir del contenido mismo...La introducción de los niños en el
goce estético se logra a través de poemas con ritmo, repetición y frases
sonoras. Si bien las poesías infantiles no tienen que ser necesariamente
rimadas, los pequeños parecen preferir los versos rítmicos, cuya musicalidad
les sirve, además, como recurso mnemotécnico:“Mi gatito se me fue Por la
calle San José Cuando vuelva le daré Una taza de café con pan francés”
que encierre secretos en las imágenes, dándole alas a la imaginación. Para los
niños más pequeños (de 2 y 3 años) los poemas infantiles que habrá que elegir
son aquellos ricos en ritmo y rima, con frecuentes repeticiones:
“Debajo de un botón, ton, ton
Que encontró Martín, tin, tin
Encontré un ratón, ton, ton
Hay que chiquitín, tin, tin”
O aquellos con sonidos onomatopéyicos como por ejemplo:
“El tío Simón”:
“Bajo la cama del tío Simón hay un perrito
Tocando el tambor
Toca que toca
¡Borombombóm!
A partir de los 4 y 5 años ya se pueden elegir poemas infantiles un poco más
largos ya que el niño ha adquirido mayor vocabulario, como por ejemplo “La
luna
se va al zoológico” de Beatriz Ferro:
“La jirafa se ha dormido
Sobre una almohada muy larga
Y el bebé Hipopotamito
En una gran cuna de agua
Solo el oso de la luna
Le dice adiós con la pata
Y la luna le regala
Un anillo de plata”
También debe destacarse la necesidad de un verdadero lenguaje poético que
encierre secretos en las imágenes, dándole alas a la imaginación. Para los
niños más pequeños (de 2 y 3 años)
Los poemas infantiles que habrá que elegir son aquellos ricos en ritmo y rima,
con frecuentes repeticiones: “Debajo de un botón, ton, ton Que encontró
Martín, tin, tin Encontré un ratón, ton, ton Hay que chiquitín, tin, tin”
O aquellos con sonidos onomatopéyicos como por ejemplo: “El tío
Simón”:“Bajo la cama del tío Simón hay un perrito Tocando el tambor Toca que
toca ¡Borombombóm!
A partir de los 4 y 5 años ya se pueden elegir poemas infantiles un poco más
largos ya que el niño ha adquirido mayor vocabulario, como por ejemplo
“La lunase va al zoológico” de Beatriz Ferro:“La jirafa se ha dormido Sobre una
almohada muy larga Y el bebé Hipopotamito En una gran cuna de agua Solo el
oso de la luna Le dice adiós con la pata Y la luna le regala Un anillo de plata”
La importancia de la poesía infantil
Muchos niños prefieren los clásicos cuentos infantiles pero la poesía también
es una excelente herramienta para estimular el aprendizaje, mejorar el
vocabulario y fortalecer los vínculos afectivos. De hecho, la poesía infantil es
mucho más que un entretenimiento, es un recurso educativo que estimula el
desarrollo emocional, cognitivo y comunicativo, a la vez que potencia la
adquisición de nuevos conocimientos y valores estéticos.
Se ha podido apreciar que, en comparación con los niños que crecen
escuchando solo cuentos
Infantiles, aquellos que disfrutan de la poesía desarrollan mejores habilidades
lingüísticas y cognitivas y tienen una expresión corporal más espontánea. Sin
embargo, estas no son las únicas ventajas de la poesía para los niños, hay
muchas más.
¿Por qué es tan importante la poesía infantil?
Muchos padres piensan que la poesía es simplemente una forma de expresión
más bonita pero en realidad es mucho más que eso. La poesía también es
estética, ritmo, creatividad, imaginación y conocimiento. La poesía no solo
entretiene a los niños sino que estimula su desarrollo. Algunas de las ventajas
de leerles poemas a los niños son:
Favorece el desarrollo del lenguaje ya que suele utilizar frases más complejas y
elaboradas que los cuentos.
Desarrolla nuevas habilidades comunicativas y potencia la expresión verbal,
fundamentalmente a través de las rimas.
Enriquece la asimilación y el uso de nuevas palabras que amplían
considerablemente el vocabulario infantil.
Permite apreciar la musicalidad y las imágenes del lenguaje con mayor
facilidad.
Favorece la comprensión de conceptos cada vez más complejos que estimulan
el desarrollo del pensamiento y el lenguaje.
Estimula el gusto por la lectura, lo que favorece la formación del hábito de leer
desde edades tempranas.
Fortalece el vínculo afectivo del niño con sus padres, a la vez que le ayuda a
expresar libremente sus emociones.
Fomenta la creatividad, la imaginación y la comprensión, lo cual es muy
importante a la hora de resolver los conflictos que pueden aparecer en la etapa
infantil.
Estimula la memoria auditiva y rítmica de los niños, así como la memoria visual.
Promueve la formación de valores estéticos ya que la poesía siempre es una
expresión de la cultura y la sociedad en la que el niño se debe insertar.
Potencia el aprendizaje artístico a través del ritmo y la musicalidad.
Favorece el aprendizaje significativo de nuevos conocimientos que ayudan a
formarse una visión del mundo más integradora.
Trucos para inculcarle a tu hijo el gusto por la poesía
Léele poesía adecuada a su edad. En sentido general, a los niños les encanta
que sus padres les lean. De hecho, no importa si se trata de un cuento o una
poesía, la clave radica en crear un momento mágico y establecer una conexión
emocional. Por eso, si quieres fomentar el gusto por la poesía, elige unos
versos con rima, cuyo contenido sea adecuado para la edad del niño. Al
principio se recomienda que sean poesías cortas y, por supuesto, que las leas
con entonación.
Motívalo a dramatizar. Una estrategia muy efectiva para motivar a los niños a
leer poesía consiste en incitarlos a dramatizar los poemas. Permite que el niño
escoja un poema que le guste y deja que su imaginación vuele a medida que
discurren los versos. Anímale para que se disfrace y le dé vida a uno de los
personajes. De hecho, podéis hacer juntos una pequeña obra de teatro en casa
inspirada en los versos.
Incítalo a que memorice su poema preferido. Motivar al niño para que
memorice las estrofas de un poema es otro truco para incentivar su gusto por la
poesía. Una vez que lo haya aprendido, puedes pedirle que lo recite en familia.
LA POESÍA COMO ACTIVIDAD ESCOLAR
Dentro de la educación la poesía posee un papel fundamental, ya que ayuda a
despertar el interés y la motivación de nuestro alumnado, haciéndolo más
independiente intelectualmente.
A través de la poesía fomentamos las dimensiones comunicativas, lingüísticas,
lúdicas, culturales y sociales, siendo todas ellas fundamentales para conseguir
y desarrollar el desarrollo integral del alumnado.
La poesía constituye una de las formas más artísticas, puras y bellas del
lenguaje. A pesar de ello, la escuela ha olvidado en gran medida su alto valor
educativo.
En muchas de nuestras escuelas la poesía sólo funciona ocasionalmente con
motivo de las fiestas escolares u ocasiones especiales.
Los actos culturales en los cuales algunos niños dicen y hace las cosas, están
muy lejos de cumplir su labor formativa y socializadora que tanto preconiza la
escuela nueva. Objetivos a lograr con la enseñanza de la poesía Entre los
objetivos que podemos conseguir con la enseñanza de la poesía tenemos: -
Fomentar el interés por descubrir la belleza y el mensaje que todo buen poema
encierra, desarrollando el gusto por la literatura a través de los autores y las
obras más representativas
- Atender a las diferencias individuales de los alumnos y descubrir en ellos
posibles aptitudes poéticas.
- Introducirlos en el conocimiento de los valores poéticos con que cuenta el
habla hispana.
- Desarrollar la memoria y la imaginación.
- Cultivar el gusto por las cosas bellas.
- Alcanzar mayor dominio en la articulación, entonación y pronunciación de las
palabras, a la vez que se pule y se enriquece el lenguaje de los alumnos.
A través de la poesía, lo mismo que a través de las demás actividades
generales del lenguaje oral, se pueden lograr los objetivos generales que
hemos planteado para este sector. Beneficios de la poesía Como bien hemos
dicho, gracias al trabajo con la poesía podemos desarrollar grandes beneficios
en nuestros alumnos, como veremos a continuación:
- La poesía nos ayuda a ampliar las situaciones y posibilidades comunicativas.
Con la poesía se lleva a cabo una comunicación doble y cruzada entre autor y
receptor distinta a la ordinaria.
El acto de habla que genera la poesía se puede repetir tantas veces como se
desee, pudiéndose disfrutar en todo el mundo y en diferentes momentos.
- La poesía nos permite imaginar realidades diferentes de aquellas a las que
estamos acostumbrados a vivir.
Para que pueda darse la comunicación poética, es preciso que el lector acepte
entrar dentro de esta realidad imaginaria, sin saber ni cuestionarse el realismo
real de la propia poesía.
De este modo, la lectura se convierte en una actividad que se desarrolla en un
mundo que puede estar poblado de todo cuanto existe, pues en el mundo de la
imaginación todo está permitido.
- La poesía enriquece nuestra capacidad de uso del lenguaje. Ya que es un
género de discurso libre, en cuanto al uso del lenguaje, y muy distinto al de
nuestra vida cotidiana.
Gracias a la lectura podemos enriquecer nuestro vocabulario y relacionarnos
con un uso del lenguaje más culto.
- La poesía nos permite acceder a una forma de conocimiento diferente. La
poesía proporciona una forma de conocimiento que no surge de una
comprensión intelectual de la realidad, sino del sentimiento de estar implicado
en ella. A través de la poesía el autor abre un abanico de sentimientos que
plasma en cada verso del poema, sus emociones, sus miedos, alegrías,
confesiones, pasión, duda…, y es algo que sólo el poeta transmite por haberlo
experimentado por sí mismo.
- Tanto es así, que amplia nuestra conciencia, afirma nuestra sensibilidad y
renueva nuestra comprensión del mundo. Podría decirse, que la lectura de
poemas implica al lector en la realidad imaginaria para que intencionadamente,
construya su sentido y se contagie de la sensibilidad que el poeta desea
comunicar, ascendiendo de este modo, a una manera de conocer diferente de
aquella que estamos acostumbrados.
- La poesía nos abre a la experiencia estética. La poesía es entendida como
una experiencia gratificante, vinculada a la belleza del lenguaje que tiene como
fundamento la construcción del sentido.
Se trata por consiguiente, del sentido estético que surge de la implicación del
lector en el lado sensible de la realidad representada.
Esta experiencia es el resultado de un proceso activo y dinámico llevado a
cabo por el lector, cuando intenta descubrir la sensibilidad y el sentimiento del
poeta. Llegando a tomar conciencia del efecto sensibilizador y emotivo, que él
mismo recibe en el acto de comunicación poética.
- La lectura de poemas del pasado accesibles a los alumnos, es una ocasión
para poder observar a través del tiempo.
- Nos permite comprobar cómo la gente experimenta el mundo en distintas
épocas de manera diferente, y cómo la sensibilidad de las personas y de los
pueblos cambia de unos tiempos a otros.
- El uso de la escritura siempre supone profundizar en las características del
tipo de texto que se escribe. De ahí, que los profesores deban motivar la
escritura poética de sus alumnos como forma de exploración y de conocimiento
de este género de discurso, aunque su objetivo principal no sea la formación de
poetas. Gracias a esto podemos llevar a cabo unos principios metodológicos en
nuestro aula, como puede ser crear ambientes y situaciones de lectura de
poemas acondicionando el aula para un ambiente de lectura idónea, llevar a
cabo la lectura de poemas por parte del maestro/a con el ritmo y la entonación
adecuadas, apoyar la lectura con imágenes de la misma, tras su lectura realizar
preguntas y debates sobre dicho poema, fomentar la lectura de poemas por
parte de los alumnos; leer, escuchar o recitar varias veces el mismo poema…
La tarea educativa ha de consistir en proporcionarles a los alumnos la ayuda
necesaria para que cada uno descubra el sentido del poema que ha leído.
Como bien sabemos, hemos de recordar que cuando el alumnado se está
iniciando en el género lírico, es difícil que puedan acceder por sí solos al
sentido de un poema mediante una lectura silenciosa del mismo; de ahí que
sea preciso ayudarles a buscar ese sentido.
Es por ello, el uso de estrategias colectivas de lectura de poemas que faciliten
el gusto de lo lírico. Orientaciones didácticas para los maestros Al enseñar la
poesía, los maestros deben tener muy en cuenta los siguientes aspectos: -
Muchas veces las poesías atraen a los alumnos más por su rima que por su
contenido, como se puede ver en el siguiente ejemplo:
Vamos a la huerta del torontorontil, a ver a Doñana cortando el perejil. Todos
los niños cantan y bailan aunque ignoren el significado de la huerta,
torontoronjil y perejil, lo cual equivale a ignorar todo el contenido. ¿Por qué,
entonces, la cantan? La cantan porque la rima y el ritmo de sus versos los
embelesa.
- La aparente monotonía de algunas poesías, debe sonar a los oídos de los
niños con una gran dulzura como en el siguiente ejemplo:
Los sapos en la laguna huyen de la tempestad, los chiquillos dicen tunga, y los
grandes tungarán; sapitos que tunga tunga, sapitos que tungarán.
- La poesía debe comenzar a enseñarse en la escuela desde el primer curso
de primaria, comenzando ya a iniciarse y a dar las primeras pinceladas desde
la educación infantil.
No se trata por supuesto, de hacer un poeta o un recitador de cada niño; sin
embargo, los maestros despiertos pronto descubrirán el “alma de poeta” que
hay en 4 algunos de sus alumnos.
Lo que realmente importa es que todos los niños se inicien en la tarea de
apreciar la belleza, el rimo y el sentimiento que encierra todo buen poema.
Un error que se comete frecuentemente, consiste en exigir que todos los niños
aprendan de memoria una determinada poesía.
El error se agrava si se les obliga a que la reciten en público. Los alumnos no
deben memorizar una poesía, sino cuando espontáneamente sientan el deseo
de hacerlo.
La recitación en público exige ciertas habilidades que algunos adquieren con
mucha lentitud y dificultad.
Si se les obliga a recitar cuando no estén preparados, se corre el riesgo de
ponerlos en ridículo, con los consiguientes perjuicios que ello supone.
En muchas ocasiones los niños y jóvenes oyen la lectura de un poema con
gran placer.
El maestro/a inexperto supone entonces, que por ello ya están preparados de
comentar un poema con cierta profundidad.
La verdad, es que el placer que experimentan al oír una poesía se traduce por
lo general, en un goce interior que no siempre se puede expresar con palabras.
Con la poesía sucede lo mismo que con una buena música.
Lo interesante es que los alumnos se acostumbren a oírla.
Ya llegará el momento en que profundicen su interpretación. Este proceso
comenzará en los últimos cursos de la escuela primaria.
La enseñanza-aprendizaje de la poesía exige pues, cuidadosos procesos de
selección y planificación. Actividades para realizar en el estudio de la poesía
Actividades previas
Selección de material Un maestro/a pone de manifiesto su verdadera
capacidad cuando selecciona su material para trabajar con sus alumnos.
La selección de material poético adecuado a los diferentes cursos de la
escuela primaria es una tarea que requiere esfuerzo y voluntad de servicio.
En los primeros años escolares (educación infantil y primer y segundo curso de
educación primaria), las poesías que se cantan y se bailan son las más
apropiadas.
A partir del tercer curso de primaria, los textos elegidos deben ser cada vez
más complejos en atención a los intereses de los alumnos, así como su mayor
capacidad para comprender y analizar un poema.
En nuestras escuelas aún no se aprovecha debidamente el valioso legado de
nuestros poetas de habla hispana.
Es indispensable que los maestros/as lean y seleccionen en cuadernos todas
las poesías que consideran adecuadas para su curso.
Así, algunos de los nombres que pueden consultar el maestro/a interesado son:
Andrés Eloy Blanco, Alberto Arévalo Torralba, Blanca Graciela Arias de
Caballero, Jacinto Fombana Pachano… El maestro debe estudiar previamente
la poesía Sabemos que los alumnos tratan de imitar a sus maestros/as.
Si a ello agregamos que éstos deben ser un permanente ejemplo de buena
pronunciación, cadencia y mímica, sobran los comentarios cuando afirmamos
que los maestros/as deben hacer un estudio preciso de toda la poesía antes de
leerla o recitarla frente a sus alumnos.
El maestro debe documentarse sobre la vida y obra del autor Cuando el autor
de la poesía que se recita no resulta familiar a los alumnos, el maestro/a debe
documentarse para llevar hasta ellos algunos relatos interesantes sobre su
vida, personalidad y obra del poeta citado.
La amplitud y variedad de estos datos estarán de acuerdo con el curso al que
vaya dirigido la poesía. La elaboración y aceptación de normas Tanto los
oyentes como los lectores deben someterse a ciertas normas con el objeto de
que la actividad literaria se desarrolle con pleno éxito.
Tales normas deben ser de fácil interpretación, y aun cuando el maestro/a las
sugiera, serán discutidas y aprobadas por los alumnos.
De esta manera se organiza su cumplimiento. Entre otras sugerimos las
siguientes: Normas para los lectores: Lee la poesía en silencio e interpreta su
contenido antes de leerla o recitarla en voz alta.
Cuando leas una poesía tu gesto, tu voz y toda tu actitud deben traducir los
sentimientos del autor. Antes de presentarse al grupo debes realizar algunas
prácticas frente al espejo, frente a tu maestro/a o frente a otras personas de
confianza que te puedan ayudan a recitar mejor.
Normas para el oyente: Siéntate bien y adopta una actitud de serenidad y
respeto hacia quien recita o lee. Interésate por comprender el contenido de la
poesía. Se tolerante con los errores y olvidos de quien lee o recita.
Demuestra aprecio por la emoción ajena. Cada vez que se vaya a estudiar una
poesía en un curso, las normas, escritas en una cartulina, deben ser colocadas
en un sitio visible, donde el maestro/a deberá estimular su cumplimiento.
Esta mecánica con el tiempo desaparecerá, solamente se llevará a cabo
cuando se hayan formado en grupos de hábitos y actitudes deseables. 6
Actividades de desarrollo
Las actividades de desarrollo completan el proceso didáctico que deben
seguir maestros/as y alumnos durante la enseñanza-aprendizaje de la poesía.
En éste como en todo proceso didáctico, influye la experiencia e iniciativa del
maestro/a que lo orienta.
Las actividades de desarrollo que sugerimos comprenden estos pasos:
1. El maestro/a escribirá en la pizarra los objetivos que se desean alcanzar.
2. Luego, el maestro/a lee de forma expresiva el material, o declama la poesía
para sus alumnos.
3. Se copia la poesía en la pizarra. Lo ideal es que ya esté copiada, en cuyo
caso la dejará a la vista de los alumnos.
4. Los alumnos hacen lectura silenciosa de la poesía.
5. Se interpreta el contenido aclarando vocabulario y ortografía.
6. Los alumnos copian la poesía en sus cuadernos.
7. Algunos alumnos realizan la lectura oral expresiva de la poesía.
8. Los alumnos que así lo deseen, pueden memorizar la poesía con objeto de
recitarla posteriormente.
Actividades de evaluación
La evaluación debe resultar interesante, y a la vez, muy educativa. Los
alumnos comentarán sobre los diversos pasos del desarrollo.
Debemos permitir la autocrítica de declamaciones y lectores.
Se oirán las críticas constructivas del maestro/a y de los alumnos.
El maestro/a orientará la evaluación sin perder de vista los objetivos
específicos que se plantearon:
¿Se lograron totalmente?,
¿Parcialmente?,
¿No se lograron?
En los dos últimos casos se determinaran las causas.
Actividades derivadas
A partir de la evaluación es posible que surjan actividades derivadas como: -
Preparar una biografía sobre el autor de la poesía.
- Transformar la poesía en prosa.
- Dramatizar la poesía, si ello es posible.
- Buscar otra poesía del mismo autor.
- Buscar otra poesía sobre el mismo asunto, pero de autor diferente.
- Memorizar la poesía. Por último, concluimos poniendo de manifiesto una vez
más la importancia de trabajar la poesía durante toda la etapa escolar.
Ya que su trabajo y conocimiento proporciona a nuestro alumnado una serie
de innumerables beneficios, mediante una serie de actividades, orientaciones
didácticas y actividades.
Unidad VI
El juego dramático en el preescolar
Se llama juego dramático a aquellas actividades en la que, con un esquema
dramático, el niño deja fluir su espontaneidad.
En el juego dramático el niño deja de ser el mismo para pasar a ser un
personaje, un animal, un objeto; entrando por ello en un mundo diferente al
suyo habitual, portador de nuevas experiencias. Si el niño ya vive en un mundo
en el que el límite entre la realidad y la fantasía no esta muy determinado, se
encuentra aquí con muchos limites todavía más difuso.
En el juego dramático convergen diferentes formas de expresión: Expresión
oral, gestual, sonora, musical, plástica, etc., pueden manifestarse en los
diversos momentos de la actividad. Con ello, el juego dramático pasa a ser un
elemento importante de la globalización educativa, al representar un nexo entre
las diferentes modalidades expresivas.
Para realizar un juego dramático podemos partir de una poesía, de una
imagen, de un cuento, de una canción... Tengamos en cuenta, sin embargo,
que el juego dramático no es simple representación. Tomemos por caso que el
juego dramático venga sugerido por un cuento. No se trata de representar el
cuento para que él publico capte "la trama". El cuento será el punto de partida
de una búsqueda de un preguntarse cosas, de un resolver cuestiones no
definidas en el relato.
El estimulo de juego dramático debe caracterizarse por:
Tener significado para los niños (referencias que formen parte de la vida
cotidiana)
Ser activo, interesar al niño.
En principio, debe ser fácil con el objeto de generar un sentimiento de
autosuficiencia y de seguridad.
EL JUEGO DRAMÁTICO EN EDUCACIÓN INFANTIL
¿QUÉ ENTENDEMOS POR JUEGO DRAMÁTICO?
Podemos definir el juego dramático como:
“una situación interactiva, recíproca y sincronizada donde los niños/as adoptan
diversos roles, situándose alternativamente en uno u otro punto de vista,
representan objetos, personas, acciones”.
El Juego Dramático, como contenido esencial de enseñanza está señalado en
el Área de Lenguaje, comunicación y Representación, entendida esta como un
medio para el desarrollo de las capacidades expresivas y comunicativas de los
niños y niñas. El Juego Dramático tiene que ver con la utilización del cuerpo,
sus gestos, actitudes y movimientos con una intención comunicativa y
representativa.
En el juego dramático encontramos dos aspectos básicos que constituyen a su
vez dos ejes de contenidos para el desarrollo de una Programación sobre este
tema: Por un lado, la expresión dramática, y por otro, la expresión corporal:
A través de la Expresión Dramática los niños/as juegan sobre todo a
representar personajes, situaciones o cosas.
En el caso de la Expresión Corporal se trata de que los niños/as puedan
representar a través de su acción y movimiento determinadas actitudes,
estados de ánimo, etc.
Ambas formas de expresión tienen como finalidad la comunicación gestual y
se manifiestan de maneras diferentes, entre las que destaca en la Etapa de
Educación Infantil: el Juego simbólico. Durante estos juegos el niño se
comporta “como si” fuera una persona distinta, o actúa “como si” estuviera
haciendo cosas que solo está simulando hacer.
El Juego Dramático integra las dos manifestaciones y tiene un gran valor
didáctico, ya que a través suyo entramos a un singular espacio abierto a la
imaginación, a la creatividad, a la espontaneidad y al desarrollo afectivo, social
e intelectual del niño/a.
A través de la practica didáctica del juego Dramático, el alumnado muestra
sus emociones y tensiones, también su conocimiento del mundo y de las
personas, así como su percepción de la realidad. Estas manifestaciones
expresivas son sin lugar a dudas un instrumento de relación, comunicación e
intercambio con los demás.
La Educación Infantil debe estimular y fomentar este tipo de expresión para
sacar de ella el máximo rendimiento educativo, aceptando y propiciando formas
de lo más diversas. Por otra parte, las situaciones expresivas basadas en el
cuerpo y el gesto fundamentalmente, permiten observar las dificultades y/o
déficits del desarrollo, tanto del emocional y social, como del cognitivo.
De este modo la actividad dramática se constituye en un procedimiento
preventivo a la vez que favorecedor del desarrollo armónico de la personalidad
de los niños y niñas.
El Juego Dramático es especialmente importante en la Educación Infantil, ya
que en estas edades, el niño/a no posee un grado de “competencia” en el
lenguaje oral, por lo que su recurso fundamental y el vehículo esencial para la
comunicación con los demás, es LA EXPRESION GESTUAL.
Está capacidad es la que debemos estimular en el aula.
- CARACTERÍSTICAS DEL JUEGO DRAMÁTICO Y SU EVOLUCIÓN EN LA
ETAPA DE INFANTIL Por último, señalaremos las características más
significativas del juego dramático, así como su evolución en la etapa de
educación infantil. Respecto a las características:
• Se realizan en interacción entre iguales que tienen buena relación entre sí y
suficientes experiencias compartidas.
• Mantienen una trama ficticia que puede estar mejor o peor ordenada y bien
interpretada y ser más o menos duradera
• Los elementos físicos y humanos se convierten en objetos simbólicos que se
ponen al servicio de la trama representada
• Los juegos son tomados con absoluta seriedad
• Se manifiestan mediante un sistema de gestos, acciones y verbalizaciones
conectados en el espacio el tiempo
• Se representan roles personales y profesionales cuyo referente es el mundo
adulto. Respecto a la evolución que experimenta en la etapa de infantil: El
juego dramático, empieza a aparecer en la última fase (3/4 años) de la
Educación Infantil en su forma más simple, llegando a formar parte importante
del primer ciclo de la Educación Primaria (7/8 años).
En el segundo ciclo de la Educación Infantil los niños/as empezarán con
juegos de este tipo donde las reglas sean lo más elementales posibles, ya que
para ellos, las reglas, en principio, no son acuerdos entre los jugadores/as que
se puedan variar, sino leyes a cumplir y no conciben otra forma en que el juego
pueda ser jugado, ni de que se alteren dichas reglas. Aspecto éste que irán
aceptando en la medida en que se vayan haciendo mayores, más maduros y
expertos. 3
- FUNCIONES DEL JUEGO DRAMÁTICO Entre sus principales funciones
están:
La asimilación de la realidad, al revivirla en las representaciones.
La preparación y superación de situaciones, a los niños les gusta tanto
proyectarse a lo que quieren ser en el futuro, como revivir situaciones
dolorosas recién superadas, contribuyendo así a su aceptación.
La expresión de pensamientos y sentimientos, a veces la dificultad de pensar
en sus experiencias, se compensa con su habilidad para representarlas.
La dramatización es un recurso con extraordinarias posibilidades
globalizadoras, ya que incluye entre sus principales componentes, los
siguientes:
La expresión verbal, como instrumento de comunicación y de concreción de
realidades.
La expresión corporal, natural en el niño/a desde los primeros meses de vida.
Será crucial en la comunicación de sentimientos que no se pueden transmitir
con la lengua únicamente.
La expresión plástica, a través de máscaras, títeres y disfraces dirigidos a
motivar, desinhibir e incentivar la creatividad.
La expresión musical, como coordinadora del movimiento, del sonido y de la
palabra, y como gran motivadora.
La expresión creativa, ya que los niños/as de forma espontánea van a elaborar
sus propios diálogos, según vaya surgiendo la acción.
4.- OBJETIVOS DEL JUEGO DRAMÁTICO
Todas estas posibilidades van a contribuir al desarrollo integral del niño/a, que
es uno de los objetivos fundamentales de la EDUCACIÓN INFANTIL, pero
además la dramatización se plantea otra serie de objetivos, como son:
• Lograr una expresión creativa a través de formas dramáticas
• Adquirir dominio y manejo de los elementos dramáticos.
• Incorporar al juego dramático las diversas técnicas escénicas.
• Interpretar escenas.
• Iniciar los roles de espectador / actor.
• Representar pequeñas obras.
• Lograr la comunicación. Todos estos objetivos conectan con las diferentes
áreas del currículo de esta etapa, de manera que a través de las actividades
dramáticas, estamos contribuyendo a lograr objetivos por medio de juegos y
actividades que motivan a los niños/as y que a su vez fomentan su creatividad.
PROGRAMACIÓN DE UNA DRAMATIZACIÓN: ASPECTOS IMPORTANTES
Pero es importante tener muy presente una serie de aspectos claves a la hora
de programar y desarrollar una dramatización, como:
• Que el cuento o tema elegido sea asequible y sencillo para los niños/as. Si es
elegido por los propios niños/as será mucho más interesante y motivador para
ellos.
• Que la acción esté perfectamente delimitada, tanto en el espacio como en el
tiempo. En función de estas coordenadas espacio- temporales se decidirá la
decoración, ambientación, caracterización de los personajes…
• Fomentar la participación activa de todos los niños/as, aunque para ello haya
que inventarse personajes en un cuento, siempre y cuando esto no conlleve
una desviación de la historia original, por ejemplo en el cuento de caperucita,
podría haber más de un cazador y una mamá y un papá que despidan a
caperucita, pero no sería muy coherente para ellos que hubiese tres
caperucitas. En el caso del cuento de los tres cerditos, los niños/as pueden
hacer las tres casitas agarrados de las manos y subiéndolas simulando un
tejado, para que los cerditos puedan entrar dentro, y después de que soplara el
lobo, derrumbarse, y todos caen al suelo, de ésta manera todos participan de
forma activa.
• Y sobre todo dejar libertad a los niños/as para actuar, hablar, etc… aunque el
maestro/a se encuentre presente para dar confianza al niño/a, se debe dejar al
niño/a que ponga en marcha su creatividad y sea capaz de recordar lo que
acontece en cada momento, aunque sea “a su manera”.
- ACTIVIDADES DRAMÁTICAS Teniendo en cuenta estos aspectos
fundamentales, podemos realizar multitud de actividades dramáticas como:
• Juegos Dramáticos:
El inquilino, donde de tres en tres forman una casita, dos son paredes y otro
inquilino, y según la orden, o bien pared derecha, pared izquierda, inquilino o
mudanza total, deben cambiar de parejas.
El espejo, unidos por parejas, un compañero hace de espejo imitando todos
los gestos del compañero/a. La fotografía, o bien en pequeño grupo o en gran
grupo, se deciden composiciones, una boda, de fiesta, en la playa…
• Pequeñas dramatizaciones relacionadas con la unidad que se trabaje, con el
fin de que vivencien más los conceptos, o simplemente contar cuentos y
seguidamente dramatizarlos.
Una excelente actividad resulta la de dramatizar cuentos clásicos, de sobra
conocidos por los niños; que niño no es capaza de recordar lo que el lobo,
disfrazado de abuelita, le dijo a caperucita: “abuelita, abuelita, que ojos más
grandes tienes… Son para verte mejor… Abuelita, abuelita, que orejas tan
grandes tienes... Son para oírte mejor…Abuelita, abuelita, que nariz tan grande
tienes… Es para olerte mejor… Abuelita, abuelita, que boca tan grande
tienes… Es para comerte mejoooor”.
Esto nos da la posibilidad de que los niños, además de disfrutar, se sientan
seguros, puesto que conocen el cuento, y sean capaces por ellos mismos de ir
interpretando los personajes, sin que tenga que ir apuntándole los diálogos. Se
está fomentando con esto la creatividad y la fantasía.
CONCLUSIÓN
La literatura infantil en edades tempranas debe generar, principalmente, placer
y ayuda al autoconocimiento y la interpretación del mundo que rodea al niño/a.
Si esta función se cumple, es más probable que ese niño/a desarrolle de forma
natural un gusto por las obras literarias conforme vaya creciendo. Para que un
maestro/a pueda ser un buen mediador entre la Literatura infantil y los niños/as,
debe alcanzar una sensibilidad hacia la “verdadera” literatura infantil, y saber
diferenciarla de aquellas producciones que, aun queriéndose llamar literatura,
son, en realidad, textos escritos al servicio de las didácticas que, en ningún
momento persiguen provocar en el receptor la admiración, el deleite y la razón
del esfuerzo por interpretar el texto.
Por tanto, por lo dicho anteriormente, los juegos dramáticos tienen una gran
importancia en el desarrollo integral de la personalidad infantil, porque ponen
en funcionamiento e implican las distintas dimensiones del desarrollo del
niño/a. Favoreciendo así:
• Al desarrollo de la creatividad y la libre expresión de sus vivencias y
conocimientos adquiridos.
• A liberar tensiones y resolver conflictos personales.
• Al desarrollo individual y social (asimilando las relaciones de la vida social y
superando el egocentrismo).
• A saber moverse en el espacio.
• A distinguir la fantasía de la realidad (ayudando al niño/a a tomar contacto con
la realidad).
Así, el juego dramático es uno de los medios más valiosos para la intervención
pedagógica, coincidiendo la mayoría de los autores en señalar que desarrolla la
creatividad, las habilidades comunicativas sobre temas que afectan al
conocimiento social y la expresión en todas sus manifestaciones (lingüística,
corporal, plástica y rítmico – musical).
Por otro lado, cabe destacar cómo la base fundamental de este tipo de juego
es la improvisación, es decir, la facultad del sujeto de manifestar
espontáneamente su forma de percibir un tema, o dar vida a un personaje.
Para ello deberá poner en juego toda su capacidad de creación. En este
sentido, la dramatización en la Educación Infantil tiene su fundamento según
Cervera (1987):
• La tendencia natural del niño/a al juego y, en concreto al juego de
representación. • El desarrollo motriz.
• La relación con los demás (aprendiendo los niños a comunicarse). Las
actividades dramáticas resultan tanto para maestros/as como para niños/as un
instrumento educativo, de aprendizaje y diversión. Que al fin y al cabo es de lo
que se trata en esta etapa: “Que los niños/as aprendan jugando”.