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Linaje Escogido y Pueblo de Dios

El documento resume cuatro puntos clave que el apóstol Pedro destaca sobre la identidad de los creyentes: 1) Somos un linaje escogido por Dios, 2) Formamos un real sacerdocio, 3) Constituimos una nación santa y 4) Somos un pueblo adquirido por Dios. Aunque antes no pertenecíamos a Dios, ahora somos su pueblo y hemos alcanzado su misericordia.

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Linaje Escogido y Pueblo de Dios

El documento resume cuatro puntos clave que el apóstol Pedro destaca sobre la identidad de los creyentes: 1) Somos un linaje escogido por Dios, 2) Formamos un real sacerdocio, 3) Constituimos una nación santa y 4) Somos un pueblo adquirido por Dios. Aunque antes no pertenecíamos a Dios, ahora somos su pueblo y hemos alcanzado su misericordia.

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Si, y lo hice por amor a ti Y cuando te sientas solo y piensas que para

ti no hay salida, Recuerda: "yo soy el camino, la verdad y la vida"

Lema del 3cer, aniversario de la congregación Luz Verdadera: Somos


el pueblo de Dios
9
1 pedro 2:9-10. Pero ustedes son linaje escogido, real
sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que
anuncien las virtudes de aquel que los llamó de las tinieblas a su
10
luz admirable. Ustedes que en otro tiempo no eran pueblo, pero
ahora son pueblo de Dios; en otro tiempo no habían alcanzado
misericordia, pero ahora han alcanzado misericordia ."

El apóstol estaba así diciendo unas verdades de gran importancia. En


primer lugar habló de un linaje escogido; en segundo lugar, de un real
sacerdocio; en tercer lugar, de una nación santa; y en cuarto lugar, de
un pueblo adquirido por Dios.

(1) En primer lugar, somos un linaje escogido. En el Antiguo


Testamento, Dios eligió a Israel como Su pueblo, y en las Escrituras
tenemos a dos grupos de personas elegidas. La nación de Israel,
llamada un pueblo elegido; y la iglesia, llamada una nación elegida, o un
pueblo adquirido, ha sido elegida, y a la iglesia también se le llama una
nación elegida, un pueblo adquirido.

Recordemos que el apóstol Pedro estaba escribiendo a su propio


pueblo, a los cristianos judíos que se habían dispersado por todo el
Imperio Romano y más allá de él. En efecto, les estaba diciendo que
aunque seguramente no parecían un linaje o un pueblo elegido,
realmente lo eran, y que como habían venido a Cristo, eran un linaje
escogido, una nación elegida, un pueblo elegido, así como los israelitas
habían sido elegidos en un principio. Las llaves del reino habían sido
entregadas a la iglesia y nosotros hoy tenemos que proclamar el
Evangelio porque la iglesia es el instrumento elegido. Este honor ha
sido concedido a los creyentes. Es como si Dios hubiera acuñado para
usted y para mí una hermosa medalla en la cual ha inscripto: "eres un
linaje escogido".

En nuestro tiempo se han realizado muchos intentos para identificar a


ciertos pueblos de esta tierra con las 10 tribus perdidas de Israel.
Pero aun en el caso de que se pudiera demostrar que algunos pueblos
actuales fueron fundados o constituidos por tales tribus, ¿qué se
habría demostrado? Dios ha puesto a un lado temporalmente al pueblo
de Israel y en la actualidad, Dios está llevando a cabo algo nuevo. Él
está llamando a un nuevo pueblo, a un linaje escogido de cada pueblo,
lengua y nación, tanto a judíos como a no judíos o gentiles, y ellos
están siendo traídos para tener una nueva relación con Dios en la
iglesia.

Aunque usted y yo digamos que hemos venido a Cristo, Él dice que nos
ha elegido. Un par de niños muy pobres en una ocasión se pusieron a
mirar diversos juguetes expuestos en el escaparate de una tienda.
Ellos estaban viendo cosas que nunca podrían tener, pero en cualquier
caso se pusieron a jugar y uno decía "yo elijo este balón" y el otro "y
yo este coche" y así estuvieron jugando con sus ilusiones. En el
terreno espiritual, usted y yo somos como aquellos niños pobres, y
cuando decimos "yo elijo a Jesús" descubrimos que Él ya nos ha
elegido. Recordemos que el Señor Jesús les dijo a sus propios
apóstoles: No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a
vosotros (como leemos en el Evangelio de Juan capítulo 15,
versículo 16). Es maravilloso saberlo y no estoy siendo irreverente al
decir que ya que Él me ha elegido, es responsable por mí. La
responsabilidad es suya porque Él nos ha elegido.

(2) En segundo lugar, somos un real sacerdocio. En el Antiguo


Testamento, Dios, en primer lugar, eligió a toda la nación de Israel
para que fueran Sus sacerdotes. Sin embargo, ellos pecaron y
entonces Dios eligió a una tribu de esa nación. A partir de ese
momento, los sacerdotes provinieron de esa tribu. En la actualidad no
hay un sacerdocio de ese tipo que Dios reconozca, excepto uno. Hoy,
cada creyente en el Señor Jesucristo es un sacerdote. Israel tuvo un
sacerdocio; hoy la iglesia es un sacerdocio.

Cada creyente es un sacerdote en el sentido en que tiene acceso a


Dios, puede venir ante Su presencia y, ---como el antiguo sumo
sacerdote en el tabernáculo y en el templo--- entrar en el Lugar
Santísimo. Y el apóstol Pedro nos estaba diciendo aquí que, como
creyentes, somos un sacerdocio real. Somos hijos del Rey de reyes. Un
poco más adelante en esta epístola leeremos que los ojos del Señor
están sobre los justos, y que El oye sus oraciones. Esta es una
hermosa realidad.

(3) En tercer lugar, somos una nación santa. El pueblo de Israel nunca
fue santo en su conducta, y lo mismo puede decirse de la iglesia. Al
releer la historia vemos que el fracaso de Israel fue patente y el
fracaso del cristianismo, atroz. Sin embargo somos santos en nuestra
relación con El, porque Cristo es nuestra justicia. Si tenemos alguna
posición ante Dios, no se debe a nosotros mismos, sino a Cristo. No
podemos imaginar una realidad más extraordinaria que pensar que, hoy
estamos completos en El. Es una satisfacción ser miembros de un
pueblo santo, que es hoy un nuevo pueblo en el mundo.

(4) En cuarto lugar, somos un pueblo adquirido por Dios. Somos un


pueblo que ha sido comprado y por lo tanto pertenece a Dios como
posesión propia. Le pertenecemos. Así que no solo hay un nuevo pueblo
en el mundo sino que este pueblo también es Suyo. Ahora este
concepto no puede ser mal interpretado ni debe causar temor. El ser
Su pueblo no significa que seamos peculiares en sentido de actuar de
manera extraña o estrafalaria. Pensando en la vida diaria, podemos
comparar la situación con un hijo que estaba recibiendo de su padre
dinero para sus gastos pero un día consiguió un trabajo, y por primera
vez ganó algo de dinero. Es algo que ha conseguido por su propio
esfuerzo y ahora le pertenece. De la misma manera, la obra de Cristo,
Su obra de redención, requirió el precio del derramamiento de Su
sangre, como ya hemos leído en esta epístola. Y ahora, Él tiene un
pueblo propio, adquirido por El mismo.

En Su oración sacerdotal del Señor Jesús Él dijo, 6»He manifestado


tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y
me los diste (como podemos leer en el evangelio según San Juan,
capítulo 17, versículo 6). Y también dijo. 37Todo lo que el Padre
me da, vendrá a mí, y al que a mí viene, no lo echo fuera (como
podemos leer en este mismo evangelio de Juan, capítulo 6,
versículo 37). Es extraordinario que el Padre nos haya entregado
como posesión a Cristo.

Y Dios llama a los Suyos. Él le llama a usted hoy, estimado oyente. No


importa quién sea usted o a que raza pertenezca. Él le está llamando
para que usted sea Suyo. Quiere que usted se una a su linaje escogido
y a su real sacerdocio. No le está invitando para que se vista de cierta
manera o para que recite ciertas fórmulas rituales, sino para que se
una a un sacerdocio que tiene acceso a Dios. Le está pidiendo que pase
a pertenecer a un nuevo pueblo. No es un pueblo determinado de esta
tierra, sino una gran multitud de creyentes que provienen de todas las
naciones. Dice el Salmo 144, versículo 15: ¡Dichoso el pueblo que
tiene todo esto! ¡Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor! Y el
Salmo 79, versículo 13 dice: Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de
tu prado. Y por medio del profeta Isaías, en su capítulo 53,
versículo 8, Dios dijo: por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y
en el Nuevo Testamento, en la carta a los Hebreos capítulo 13,
versículo 12, Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia
sangre, padeció fuera de la puerta. Así que tenemos una posición
extraordinaria en Cristo. Continuemos leyendo el versículo 10 de este
segundo capítulo de la primera carta del apóstol Pedro:

"Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, ahora sois pueblo de


Dios; en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora
habéis alcanzado misericordia."

La frase en otro tiempo no erais pueblo enfatizó que no pertenecíamos


a Dios, sino que estábamos lejos de Él.
Y continuó diciendo el apóstol en otro tiempo no habíais alcanzado
misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. Estimado
oyente, éste es un regalo que usted no querrá perder, y el nombre
escrito en la caja es "misericordia". Es un estuche grande porque Dios
es rico en misericordia, en compasión. Si usted la necesita hoy, puede
acudir a Él para recibirla.

Nuevamente, recordemos que el apóstol Pedro estaba escribiendo a la


llamada "diáspora", es decir, a su pueblo que se había dispersado por
otros países. En este versículo 10 dice en otro tiempo no erais pueblo.
Es que ellos habían rechazado a Cristo como su Mesías y entonces,
Dios los había rechazado. Y la frase se completa diciendo: pero ahora
sois pueblo de Dios. Dios estaba y está haciendo hoy algo nuevo, al
llamar a un nuevo pueblo y extender sobre ellos Su misericordia.

Si hay un cuento universal es el del patito feo; un patito que nace y


crece junto a sus otros hermanos pero que es diferente a ellos, que su
apariencia no es como la de los demás y el color de sus plumas era
diferente y sufre burlas y desprecios de sus hermanos mientras
crecía, con el paso del tiempo, este patito feo, se convierte en lo que
realmente es, un cisne elegante, grande y hermoso. Aquel que había
pasado por tantas cosas en su familia, se da cuenta que no pertenecía
ahí realmente, que su pueblo no era el de los patos sino el de los
cisnes.

Este cuento infantil y que seguro que todos hemos escuchado en algún
momento de nuestra vida posee una moraleja muy grande, no debes
dejar de ser diferente por cómo eres, tarde o temprano encontrarás
al lugar al que perteneces. Y esta moraleja tiene relación con el texto
que escribe Pedro. "Pero vosotros sois linaje escogido, real
sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios,
a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó las
tinieblas a luz admirable; pues vosotros en otro tiempo no erais
pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; no habíais recibido
misericordia, pero ahora habéis recibido misericordia."

Nosotros como gentiles no teníamos ninguna oportunidad de formar


parte del pueblo de Dios, no habíamos recibido misericordia,
estábamos apartados, pero llego un momento, por medio de
Jesucristo, que la cosa cambió, de repente aquello que parecía
inalcanzable, fue realidad para nosotros y Dios nos transformó en algo
increíble, de repente pasamos a ser linaje escogido, es decir
directamente descendientes del Rey, real sacerdocio que pueden
llevar los sacrificios y ofrendas ante el trono de la gracia, una nación
santa y pueblo comprado por Dios para pertenecerle a Él. Antes
éramos patitos feos, pero Dios nos compró y nos llamó a pertenecer a
su pueblo

¡Qué grande es esto! Pero no se acaba aquí, hay un propósito en todo


esto, anunciar las virtudes de quien nos trajo de las tinieblas a la luz,
anunciar las cosas buenas del carácter de aquel que tuvo misericordia.
En otras palabras, tiene el objetivo de que anunciemos al mundo que
Dios es Santo, Poderoso, Justo, Amor, Soberano, Omnipresente,
Omnisciente, que proclamemos todos sus atributos y reconozcamos
ante los hombres que Dios es nuestro Rey y Padre. ¡Proclama hoy las
virtudes de quién te ha dado vida y que todo nuestro ser proclame su
nombre!

. (1 Pedro 2:9-10) El lugar privilegiado del pueblo de Dios.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,


pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel
que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;vosotros que en
otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios;
que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora
habéis alcanzado misericordia.

a. Mas vosotros sois linaje escogido: Las cosas que antes


exclusivamente les pertenecían a Israel – su elección
(escogido), sacerdocio, y llamado, ya no son solo de Israel. Estos ahora
son propiedad de todo cristiano, y lo tenemos en un sentido más
grande y espiritual.

i. Nosotros somos un real sacerdocio. Los oficios


de realeza y sacerdocio eran separados celosamente en Israel, pero
Jesús, quien es nuestro Rey y Sacerdote, lo ha juntado para su pueblo.

b. Pueblo adquirido por Dios: Somos especiales por que pertenecemos


a Dios. Puede ser que un museo este lleno de cosas ordinarias:
sombreros, bastones, zapatos, etc. pero son importantes porque
alguna vez pertenecieron a alguien famoso. Dios toma a gente
ordinaria, y por qué Él las ha tomado, ellas son especiales.

i. Estos mismo títulos fueron aplicados a Israel (Éxodo 19:5-


6, Deuteronomio 4:20, Deuteronomio 7:6, and Isaías 43:20-21). Ahora,
en Jesús, somos pueblo adquirido por Dios.

ii. “La descripción de la iglesia es sistemática y exhaustiva. Es una


carrera, y esto sugiere el principio de la vida. Es un sacerdocio, así que
tiene acceso directo con Dios. Es una nación, así que está bajo Su
gobierno. Es una posesión, así que estamos habitados por Él.” (Morgan)

c. Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora


sois pueblo de Dios: Nosotros estuvimos sin estos privilegios y ni
siquiera éramos un pueblo ante Dios. No habíamos visto la
misericordia de Dios, pero ahora hemos alcanzado misericordia.

i. En nuestra cultura, con cimientos cristianos, no entendemos el


tremendo sentido de privilegio y alivio que llegó a los gentiles cuando
se pudo compartir el nuevo pacto con el Dios de Israel. El mensaje de
Pedro es, sin embargo maravilloso: “Antes no pertenecías, pero ahora
perteneces a Dios y estás entre Su pueblo.”

d. Para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las


tinieblas a su luz admirable: El propósito de estos privilegios tan
altos no es para que nos llenemos de orgullo, sino para que anunciéis
las virtudes de aquel quien ha hecho grandes cosas por nosotros.

i. Ya que es verdad que como creyentes tenemos un nuevo principio de


vida (linaje escogido), un nuevo acceso con Dios (real sacerdocio), y
un nuevo gobierno (nación santa), y un nuevo dueño (pueblo adquirido
por Dios), afectará la manera en la que vive el creyente. Ese efecto
está descrito en los siguientes versículos.

“Dios quiere que su pueblo que tiene cuerpos, es decir, acciones le


agraden a Él; Dios quiere que su pueblo que tiene corazones, es
decir, actitudes le agraden a El”

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