Ketamina: Fármaco y droga
Diego André Meléndez Soto
Durante el desarrollo de las drogas, varias de estas han representado cambios
importantes y han merecido de varias regulaciones legales, prohibiciones e incluso
aparición de guerrillas en diferentes países. Estas, lejos de desaparecer, han ido
evolucionando tanto en su uso como en sus presentaciones y variedad a lo largo de las
décadas, apareciendo a partir de plantas, modificaciones genéticas, reacciones químicas
y fármacos, siendo dentro de este último grupo donde se encuentra la ketamina. En este
trabajo se buscará exponer las cualidades de la ketamina desde un punto de vista
objetivo y representado por varios matices, evaluando su historia, desarrollo,
mecanismos de acción y beneficios y perjuicios que representa como droga
comercializada tanto legal como ilegalmente. Además, se buscará dar conocimiento
respecto a las causas de su consumo, sus efectos y elementos más generales como
características del consumo de drogas y adicciones. Buscando brindar información
completa y que pueda servir de fuente para otras personas.
La Ketamina es un anestésico creado en 1962, este comenzó a ser comerciado en 1965.
Derivado de la fenciclidina, actualmente representa un valor importante en las
cualidades médico-terapéuticas para el manejo del dolor, entre los diferentes tipos, el
post-operatorio. Además de evitar posibles casos de hiperalgesia producidos por otros
opioides más fuertes como el remifentanil (Rivera D., Susunaga A., Pérez M., 2013,
p.2), reduce efectos adversos debido a sus cualidades como modulador de la
sensibilización a nivel del sistema nerviosos, mejorando la estabilidad respiradora y
hemodinámica del paciente cuando se brinda en dosis menores (Rivera et al., 2013).
Esto también resulta ser señalado en la Revista Mexicana de Anestesiología (Navarrete
V., 2014, p. S244): La ketamina es una de las drogas más versátiles que el anestesiólogo
encuentra en su arsenal terapéutico. Asimismo es usada también en medicina veterinaria
como ketase.
En cuanto a su mecanismo de acción es un antagonista no competitivo del receptor
NMDA (L-glutamato, AMPA y Kainato), en este sentido al bloquear la liberación
presináptica de glutamato evita la sensibilización a estímulos dolorosos y produce
analgesia (Rivera D. et al., 2013), asimismo interactúa con receptores opioides (mu,
delta, kappa), pero de una manera señalada como poco relevante. Dentro de las
cualidades de acción se expresan tres principales que serían el efecto antihiperalgésico,
antialodínico y como medicamento protector ante la tolerancia (Rivera D. et al. 2013).
Se puede señalar la existencia de dos tipos de Ketamina, R y S, donde la S o esketamina
resulta mucho más afín al NMDA y por lo tanto más potente que el R, Siendo por lo
tanto la versión más comercializada, otra versión en desarrollo sería la S-Norketamina,
con menores efectos adversos. Llegando también a ser usada para tratamientos de
personas con cáncer por sus efectos analgésicos.
Es necesario hacer un aporte en esta parte, la ketamina en relación a otros analgésicos
post-operatorios, se rescata por ser además, estabilizador de las sensibilidad, respiración
y pulso, lo que implica que contrarresta los efectos secundarios negativos que otros
analgésicos podrían tener sobre las capacidades neuronales y nerviosas del paciente. En
este punto se considera a la ketamina como un neuro-protector, pudiendo incluso
regular la presión intracraneal y manejar ciertas enfermedades cardiacas como
taponamiento cardiaco y pericarditis restrictiva (Rivera D. et al. 2013).
Sin embargo, la ketamina ha representado en varios estudios animales un señalamiento
por causar neuro-apoptosis en los animales recién nacidos, algo de preocupación
especialmente en cuanto a su uso pediátrico. Mostrando casos de toxicidad espinal,
anosmia permanente, asociaciones a taquicardia e hipertensión por la liberación de
noradrenalina, y en dosis subanestésicas: dependencia (liberación de D sobre receptores
D1), alucinaciones, alteraciones en la imagen corporal, el deterioro de la atención y la
memoria, siendo estás las relacionadas con el uso de drogas, el tema que se desarrollará
a continuación.
Las características del uso de la ketamina del tipo psicodislépticas fueron descubiertas
después que un gran número de destinatarios informasen lo que sentían al salir de la
anestesia y luego otros experimentos demostraron que se producían experiencias
psicodélicas intensas al salir con dosis menores a las anestésicas (Royo J., Magrane M.,
Domingo M., Cortés B., 2004, p.147). No fue mucho después de su aparición y venta al
público en 1965 cuando comenzó a ser vendida como droga clasificada como
“rockmesc”. Las cualidades psicodélicas de la ketamina llevan entonces a la postulación
de advertencias sobre el potencial de la droga si se consumía sin la supervisión médica
debida (Reier CE., 1971), estos problemas también se intensifican ante el constante
intercambio de experiencias sobre drogas psicodélicas que comienza a darse en los 70‟s
especialmente al final, con el auge de las drogas que se presentaría con mayor fuerza en
la siguiente década en países como Estados Unidos e Inglaterra, libros como Journeys
Into the Bright World (Moore M, Alltounian H., 1978), e intercambios de ideas como el
de Psychedelics Encyclopaedia (Sttaford, 1992) cuya primera versión salió en 1978, se
entendieron como medios en el que se compartieron experiencias de esta droga y como
había afectado a diferentes personas, lo cual si bien implicó un elemento de
preocupación para organizaciones como la FDA, acercó más a su uso a una juventud
emocionada y curiosa (Jansen K., Theron L., 2003, p. 136), aún a pesar de la posterior
muerte de Marcia Moore, al año siguiente por sobredosis. Los mismos autores, Jansen
K. y Theron L., señalan que este aumento del consumo comenzó especialmente en
doctores que experimentaban con la droga, llegando a ser hospitalizados por presentar
psicosis paranoides, como el caso de John Lilly, quien escribió un libro al respecto,
llamado The Scientist: A Novel Autobiography. Ante esto, se señalan especialmente
síndromes “psicológicos” de abstinencia severos, es decir, adicción a los cambios
psicológicos y psicodélicos que produce (Jansen, K., Theron L., 2003). Esto nos
muestra entonces que el uso no medicinal de esta droga comenzó con prontitud a su
descubrimiento y no resulta ser únicamente un elemento actual, aunque es debido
denotar el aumento del uso de esta droga en una manera potencial.
La ketamina es declarada ilegal en Estados Unidos en 1999, su presentación y desarrollo
varían con el pasar de los años, pasando a poder ser inyectada, inhalada y consumida,
siendo la primera la manera más eficiente de usarla. Cabe resaltar que inicialmente fue
usada como un reemplazo deficiente del éxtasis en los 90‟s y más tarde, a medida que
su popularidad aumenta como droga psicodélica propia y su factor disociativo se hizo
conocido, comenzó un alza de su precio en la mayoría de presentaciones pero sin llegar
a representar algo lejos del alcance popular (Jansen K., Theron, L., 2003, p. 137). Sin
embargo, aquí se encuentra un punto importante, a diferencia de la mayoría de drogas,
la ketamina tiene un doble uso, por un lado puede ser utilizada como droga recreativa de
efectos anestésicos, al igual que la Sativa o Marihuana con mayores concentraciones de
CBD, que pueden ser incluso consumidos en casas, oficinas o lugares calmados/de uso
recreativo (Royo J. et al, 2004). O, por otro lado, se puede tomar como una droga de
fiesta, debido a la naturaleza estimulante en dosis bajas; este tipo de usos, debido a su
naturaleza disociativa, implica el consumo de otras drogas para poder llegar a una
sensación de mantener la conciencia sin renunciar a las propiedades psicodélicas de la
ketamina. Entre estas drogas se encuentran la cocaína, el MDMA y anfetaminas; eso
explicaría por qué autores como Royo J. et al, señalarían que una gran parte del grupo
etiológico consumidor de ketamina representa a personas con policonsumo de drogas
(2004), especialmente sintéticas, estos mismos autores harían hincapié en dos términos,
que englobarían el punto que se señaló arriba. Por un lado el SET (la personalidad del
consumidos), y por otro el SETTING (las condiciones del entorno donde se consume)
determinarán el tipo de “viaje” o experiencia que tendrá la persona (Royo J. et al, 2004,
p.149) esto también es señalado por autores como Kumar o Jansen K. y Theron L.
(p.138). Respecto al SET y el SETTING, estos son temas extensos y que podrían
desarrollarse de manera extensa aunque eso implicaría alejarse del tema principal, por lo
que se limitará a señalar cualidades de ambos debido a su importancia en el tema de las
adicciones y la psicología. Numerosos estudios desarrollaron con diferentes nombres los
elementos de SET y SETTING, implicando no sólo el momento y efectos inmediatos
del consumo de la droga, sino también la historia clínica y consecuencias a largo plazo
de la persona que los consume. En este sentido podemos en una mano dividir al SET en
diferentes esquelas, primero en el de predisposiciones genético-temperamentales, y
luego la personalidad del sujeto, en cuanto a esto, en las predisposiciones se expresaría
las tendencias genéticas hacia la adicción y la manera en la que estas drogas afectan a la
persona. Cabe decir que estudios como el publicado por la Universidad de Cambridge
en 2018 en el British Journal of Psychiatry, indican que en realidad drogas como la
Marihuana no representan causa suficiente ni necesaria para la psicosis (Arseneault L.,
Cannon M., Witton J., Murray R., 2018), esto aplicaría también para otros estudios
donde se señala que las drogas representan factores de riesgo más no una causa
necesaria en sí, una persona con índices o tendencias a la psicosis podría desarrollarla
por estas mismas tendencias, sin embargo se observa al consumo de drogas como algo
que potencia esta cualidad de SET genético, la propensión a generar el trastorno. Por
otra parte, la personalidad se referiría primero a la manera y si la persona se adentrará
en el consumo de las drogas, podría también ubicarse aquí a los grupos etiológicos y a
las experiencias que rodean a las personas las que serían promotoras del acercamiento a
las drogas y su consumo. Estudios en adolescentes implican en varios sentidos la
importancia del efecto que tienen las familias, por ejemplo, en la personalidad de la
persona y por lo tanto en su búsqueda de elementos que compensen carencias, como
adicciones o específicamente drogas (Tafà M., Baiocco R., 2009, p.388). Llevándonos
entonces al tema del SETTING, el cual entonces ya no representaría elemento
únicamente presente a la droga, sino abarcaría también el ambiente pasado y futuro al
que se expondría el sujeto consumidor, en adolescentes es relatable la importancia del
ambiente familiar y el grupo de amigos en correlación con el consumo de drogas y
adicciones, así como la calidad de la familia como elemento terapéutico y de
tratamiento o prevención a las drogas. Por otro lado, en estudios sobre la guerra de
Vietman recolectados por el periodista Jeremy Kuzmarov en su libro The Myth of The
Addicted Army:Vietnam and the Modern War on Drugs (2009), se pudo verificar que
incluso a pesar del continuo consumo de opioides como por 20% de los soldados
norteamericanos durante todo el conflicto, el 95% de estos simplemente dejo de
consumirla al llegar a casa, resaltando el factor regulador que implica la familia y el
entorno, tema que también es tratado en otro experimentos como el Rat Park de Bruce
Alexander. En estos sentidos el SETTING no se limita a la ya presente exposición a la
droga sino a la posibilidad, de volverse adicto a la misma, de prevenir y tratar su
consumo.
La ketamina como droga psicodélica tiene propiedades que destacan entre otras drogas,
y por sí sola resulta difícil llegar al punto de toxicidad necesario como para representar
un riesgo físico, lo que implica que puede distorsionar la realidad de una manera que no
toca el delirio tóxico, estableciendo un estado de psiquis que si bien se desconecta de
elementos exteriores o no los capta de una manera real, puede llegar a mantener cierta
sanidad mental hasta el punto que permite al sujeto mantenerse consciente de la
experiencia en sí, que a su vez le permite analizar y proporcionar sentidos, potenciando
entonces la cualidad de sensación de profundidad y envolvimiento con la droga que
tiene la persona (Por lo tanto, es rescatable que el carácter disociativo de la ketamina
tendría diferencias en cómo afecta la conciencia exterior e interior de la persona). Con
respecto a este tema, Timothy Leary, psicólogo especializado en los efectos de las
drogas psicodélicas, explica que el Salvinorin A y la ketamina (ambas drogas), eran los
agentes psicodélicos más profundos en cuanto a la percepción profunda de la
experiencia (Leary T., Syrius R., 1997). Ante esto, percepciones de disociación del
cuerpo resultan también ser muy recurrentes, sensaciones de haber trascendido al
tiempo, o de fusión con la realidad, los delirios somáticos o de sensaciones como sueños
lúcidos también son muy constantes así como “experiencias cercanas a la muerte” sin
necesidad de realmente encontrarse cercanos a la muerte o correr peligro alguno físico
(Jansen K., Theron L. 2003, p.139). Es necesario señalar que se ha señalado por algunos
psiquiatras que la experiencia de cercanía de la muerte (NDE), es en realidad una
experiencia cercana al nacimiento e implica volver a experimentar partes del proceso de
nacimiento de un modo simbólico (Grof S., 1998).
Esto podría de una manera bastante completa explicar los fines por los que sus
consumidores buscan esta droga. Basándonos también una encuesta hecha en una
exposición itinerante en España a 2155 jóvenes (Royo J. et al., 2004), los resultados
fueron que la mayoría de los que pensaban consumir o consumían (la edad era entre 14
y 30 años), era para “conocerte mejor”, “tener viajes maravillosos”, “tener más
imaginación” o “te tranquiliza”. Recogiendo esto, se puede explicar entonces que las
causas de búsqueda de ketamina resulta ser, además de un fácil acceso, las propiedades
sedativas, psicodislépticas y alucinatorias de la droga (Royo et al., 2004)
Es necesario tener en cuenta que el uso de ketamina en el sentido de droga psicodélica
puede inducir al suicidio en personas que ya cuentan con trastornos depresivos y
amplificar los síntomas de otros trastornos como el esquizofrénico. En gran parte
porque potencia o profundiza la psiquis de la persona, y en el caso de personas con
depresión mayor, implica la sobreexplotación de posibles emociones derrotistas y la
ahondación en ideaciones suicidas que más que alejarlas, los llevan a adentrarse más en
ellas como indicarían los autores Royo J. et al. (2013). Cabe resaltar que este tema
representa algo muy delicado y sujeto a discusión. Esto debido a que, así como la
ketamina a su vez puede actuar como elemento neuro-protector, o perjudicante del
Sistema Nervioso, también tiene una doble esquela en la cualidad psiquiátrica. Se
explicará esto a continuación: una parte muy importante en la distinción de beneficio o
perjuicio sería la dosis, varios autores como los mencionados anteriormente señalan que
en cuanto a un uso como droga recreacional, este presenta varias consecuencias
perjudiciales. Pero otros estudios indican que en dosis exactas (es decir en un uso
controlado y médico-regulado) podría llegar a ser un tratamiento claro y eficiente en el
manejo de trastornos como el TAB (Trastorno Afectivo Bipolar) y el dolor crónico: En
una revisión sistemática de más de 300 artículos científicos en bases de datos
publicados desde el 2019 realizada en un artículo de la Revista Neuronum (Castillo E.,
Quesada L., Losada C., Cely C., 2020, p.86) se señaló una cualidad de la ketamina que
había sido hecha de lado en parte, su influencia excitatoria sobre los receptores opioides
y su carácter antagonista sobre receptores nicotínicos y muscarínicos le proveen de un
efecto analgésico y antidepresivo importante (Castillo E. et al., 2020). Esto debido a los
múltiples mecanismos de acción de la ketamina y cómo estos se aplican a la recaptación
de dopamina, llegando a beneficiar a pacientes con trastorno depresivo mayor e incluso
con resistencia al tratamiento. Asímismo, se señaló que el consumo de infusiones
controladas de ketamina reducían de manera significativa las ideaciones suicidas y los
síntomas depresivos (Zhan et al., 2019, p. 251)
El uso de ketamina en medidas subanestésicas y en forma de droga recreacional, a
diferencia del uso médico, tiene como consecuencias el mal control del Sistema
Nervioso, esto debido a que los receptores NMDA no son trabajados con la misma
eficiencia y por lo tanto se producen imbalances en el cuerpo, que junto con otras
drogas promueven torrentes de glutamato que a la larga producen el efecto llamado
excito-toxicidad, es decir, la sobreexcitación y muerte de células cerebrales. Por otro
lado varios estudios dan abasto a que la ketamina puede inducir síntomas similares a la
Esquizofrenia (Royo J. et al, 2004) y al Alzheimer, mientras dura su efecto, además, su
uso continuo como droga tiene correlación con la aparición de ataques de pánico,
flashbacks, trastornos de estrés postraumático, especialmente con delirios de
despersonalización, desrrealización y problemas de atención, este último incluso, con
sólo haber consumido la sustancia una vez (Jansen K. Theron L., 2003, p.142)
En cuanto a la Intervención Terapéutica, es necesario denotar que si bien resulta una
droga que no representa tanto riesgo en comparación a otras, la sobredosis es alcanzable
y eventos como caer en coma, paro cardiaco y derrames cerebrales pueden ocurrir a
partir de esto. Así como otras drogas, la sobredosis carece de un antídoto claro y es
necesaria tomar medidas sintomáticas de y soporte general. Además de un tratamiento
en el caso de ataques de pánico, ansiedad, y síntomas psicopatológicos que requeriría de
sedación, neurolépticos y antipsicóticos (Royo J. et al., 2004, p.150)
En este sentido también se debe señalar la forma en la que se determina el síndrome de
abstinencia dentro de la adicción a la ketamina, usualmente presenta un craving (picos
de ansiedad muy altos producto del síndrome de abstinencia) similar al de la cocaína
(Jansen K., Theron L., 2003), también se expresa en cambios de apetito,
enlentecimiento, cefaléas, irritabilidad y fuertes dolores musculares, por lo que se
requiere un tratamiento terapéutico y de desintoxicación.
Ante este complejo tema, se ve como conveniente presentar un tema trabajado en la
revista de NeuroPsiquiatría de la Universidad Cayetano Heredia, donde se presenta el
caso de una persona de 21 años con dependencia a ketamina y cocaína (Amaro J.,
Salinas J., Ordoñez C., 2010), el examen mental da como resultados: orientación en el
tiempo, espacio y persona, ánimo irritable, ansiedad marca y deseos de consumo,
delusiones paranoides y alucinaciones visuales y auditivas esporádicas. Donde se
expresa también la presencia de flashbacks a momentos en los que se consumía la droga
y una necesidad de consumir una cantidad cada vez mayor de la droga. Evidenciando
distraibilidad, déficit en la capacidad de abstracción y en la memoria anterógrada. El
caso se trata con risperidona, ácido valproico y pregabalina; así como psicoeducación y
manejo conductual, para evitar la recaída, que mejora con el apoyo de la madre.
El caso presencia entonces el desarrollo de síntomas perjudiciales del consumo de la
ketamina como droga, e implica el proceso psicótico que afectan en gran medida al
individuo consumidor, pudiendo representar una expresión práctica de la teoría expuesta
aquí.
Como conclusión, la ketamina es un fármaco que puede resultar beneficioso para la
persona en cuanto sea administrado y controlado por un médico, mientras que, en
diferentes medidas, puede representar un elemento perjudicial y adictivo para quien la
consume y que por lo tanto implica un daño y perjuicio al bienestar físico y mental de la
persona. Teniendo esto en cuenta y los datos antes expuestos, es necesario tener en
cuenta la manera tan versátil de presentación y existencia de las drogas de uso
recreativo y como estas pueden reproducirse incluso a partir de fármacos cuyo fin
inicial supone ser bueno y aportativo. Ante esto, se recomienda una mayor investigación
sobre la ketamina y sus efectos en el ser humano, tanto los beneficiosos como los
perjudiciales para poder establecer un rol específico para esta droga y así, poder
establecer procedimientos acerca de cómo tratar con esta. Demostrando también un
posible motivo para poder investigar y separar las bases positivas de la ketamina, de
manera que puedan aislarse y producir así un fármaco que potencie sus cualidades
beneficiosas y por otro minimice las negativas, llevándonos también a promover la
prevención y la constante investigación para el tratamiento contra drogas y manera de
concientizar a las personas para evitar su uso
BIBLIOGRAFÍA
Amaro J., Salinas J., Ordoñez C. (2010). Dependencia a ketamina y cocaína:
Reporte de un caso. Revista de Neuro-Psiquiatría. 73(2) pp.62-65
Arseneault, L., Cannon, M., Witton, J., & Murray, R. (2004). Causal association
between cannabis and psychosis: Examination of the evidence. British Journal
of Psychiatry, 184(2), 110-117
Castillo E., Quesada L., Losada C., Cely C. (2020). Nuevas propuestas del uso
de la ketamina en el manejo del Trastorno Afectivo Bipolar y del dolor crónico.
Revista Neuronum. 6 (2)
Jansen K., Theron L. (2003). Ketamina: Nuevas observaciones sobre su
consumo, consumidores y efectos. ADICCIONES. 15(2) 135-166 Obtenido de:
http://www.com.com.adicciones.es/index.php/adicciones/article/view/458/454
Grof S. 1988. The Adventure of Self-Discovery - Dimensions of Consciousness
and New Perspectives in Psychotherapy and Inner Exploration. New York:
State University of New York (SUNY) Press.
Kumar A, Bajaj A, Sarkar P, Grover VK. 1992. The effect of music on ketamine
induced emergence phenomena. Anaesthesia; 47: 438-439
Kuzmarov, J. (2009). The Myth of the Addicted Army: Vietnam and the Modern
War on Drugs. Amherst: University of Massachusetts Press. Obtenido de:
muse.jhu.edu/book/4347.
Leary T, Sirius RU. (1997). Design for Dying. London: Thorsons/HarperCollins.
Moore M, Alltounian H. (1978). Journeys Into The Bright World.
Massachusetts: Para Research.
Navarrete V. (2014). La alternativa de la ketamina. Revista Mexicana de
Anestesiología. 37(1). Obtenido de: https://www.medigraphic.com/pdfs/rma/cma-
2014/cmas141bn.pdf
Reier CE. (1971). Ketamine -„dissociative agent‟ or hallucinogen? New England
Journal of Medicine; 284: 791-2
Rivera D., Susunaga A., Pérez M. (2013). KETAMINA: ESTADO DEL ARTE.
Revista Facultad de Salud. Enero-Junio. Obtenido de:
https://journalusco.edu.co/index.php/rfs/article/view/134/235
Royo J., Magrane M., Domingo M., Cortés B. (2004). La «keta» (ketamina): del
fármaco a la droga de abuso. Clínica biopsicosocial del consumidor y algunas
propuestas terapéuticas. Atención Primaria. 34(3). Obtenido de:
https://core.ac.uk/download/pdf/82402907.pdf
Stafford P. 1992. Psychedelics Encyclopaedia. 3rd Ed., Berkeley: Ronin
Publishing.
Tafà M. & Baiocco R. (2009). Addictive Behavior and Family Functioning
During Adolescence, The American Journal of Family Therapy, 37:5, 388-395
Zhan Y, Zhang B, Zhou Y, Zheng W, Liu W, Wang C et al. (2019). A
preliminary study of anti-suicidal efficacy of repeated ketamine infusions in
depression with suicidal ideation. Journal of Affective Disorders.; 251:205-212.