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Ketamina: Uso Médico y Recreativo

Este documento trata sobre la ketamina, un anestésico creado en 1962 que comenzó a usarse como droga recreativa en la década de 1970. Explica los usos médicos de la ketamina como analgésico y anestésico, así como sus efectos psicodélicos cuando se usa sin supervisión médica. También analiza las características de su consumo como droga, incluyendo las diferencias entre su uso recreativo y en fiestas, y los factores que afectan la experiencia del consumidor.

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Ketamina: Uso Médico y Recreativo

Este documento trata sobre la ketamina, un anestésico creado en 1962 que comenzó a usarse como droga recreativa en la década de 1970. Explica los usos médicos de la ketamina como analgésico y anestésico, así como sus efectos psicodélicos cuando se usa sin supervisión médica. También analiza las características de su consumo como droga, incluyendo las diferencias entre su uso recreativo y en fiestas, y los factores que afectan la experiencia del consumidor.

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Ketamina: Fármaco y droga

Diego André Meléndez Soto

Durante el desarrollo de las drogas, varias de estas han representado cambios

importantes y han merecido de varias regulaciones legales, prohibiciones e incluso

aparición de guerrillas en diferentes países. Estas, lejos de desaparecer, han ido

evolucionando tanto en su uso como en sus presentaciones y variedad a lo largo de las

décadas, apareciendo a partir de plantas, modificaciones genéticas, reacciones químicas

y fármacos, siendo dentro de este último grupo donde se encuentra la ketamina. En este

trabajo se buscará exponer las cualidades de la ketamina desde un punto de vista

objetivo y representado por varios matices, evaluando su historia, desarrollo,

mecanismos de acción y beneficios y perjuicios que representa como droga

comercializada tanto legal como ilegalmente. Además, se buscará dar conocimiento

respecto a las causas de su consumo, sus efectos y elementos más generales como

características del consumo de drogas y adicciones. Buscando brindar información

completa y que pueda servir de fuente para otras personas.

La Ketamina es un anestésico creado en 1962, este comenzó a ser comerciado en 1965.

Derivado de la fenciclidina, actualmente representa un valor importante en las

cualidades médico-terapéuticas para el manejo del dolor, entre los diferentes tipos, el

post-operatorio. Además de evitar posibles casos de hiperalgesia producidos por otros

opioides más fuertes como el remifentanil (Rivera D., Susunaga A., Pérez M., 2013,

p.2), reduce efectos adversos debido a sus cualidades como modulador de la

sensibilización a nivel del sistema nerviosos, mejorando la estabilidad respiradora y

hemodinámica del paciente cuando se brinda en dosis menores (Rivera et al., 2013).

Esto también resulta ser señalado en la Revista Mexicana de Anestesiología (Navarrete


V., 2014, p. S244): La ketamina es una de las drogas más versátiles que el anestesiólogo

encuentra en su arsenal terapéutico. Asimismo es usada también en medicina veterinaria

como ketase.

En cuanto a su mecanismo de acción es un antagonista no competitivo del receptor

NMDA (L-glutamato, AMPA y Kainato), en este sentido al bloquear la liberación

presináptica de glutamato evita la sensibilización a estímulos dolorosos y produce

analgesia (Rivera D. et al., 2013), asimismo interactúa con receptores opioides (mu,

delta, kappa), pero de una manera señalada como poco relevante. Dentro de las

cualidades de acción se expresan tres principales que serían el efecto antihiperalgésico,

antialodínico y como medicamento protector ante la tolerancia (Rivera D. et al. 2013).

Se puede señalar la existencia de dos tipos de Ketamina, R y S, donde la S o esketamina

resulta mucho más afín al NMDA y por lo tanto más potente que el R, Siendo por lo

tanto la versión más comercializada, otra versión en desarrollo sería la S-Norketamina,

con menores efectos adversos. Llegando también a ser usada para tratamientos de

personas con cáncer por sus efectos analgésicos.

Es necesario hacer un aporte en esta parte, la ketamina en relación a otros analgésicos

post-operatorios, se rescata por ser además, estabilizador de las sensibilidad, respiración

y pulso, lo que implica que contrarresta los efectos secundarios negativos que otros

analgésicos podrían tener sobre las capacidades neuronales y nerviosas del paciente. En

este punto se considera a la ketamina como un neuro-protector, pudiendo incluso

regular la presión intracraneal y manejar ciertas enfermedades cardiacas como

taponamiento cardiaco y pericarditis restrictiva (Rivera D. et al. 2013).

Sin embargo, la ketamina ha representado en varios estudios animales un señalamiento

por causar neuro-apoptosis en los animales recién nacidos, algo de preocupación


especialmente en cuanto a su uso pediátrico. Mostrando casos de toxicidad espinal,

anosmia permanente, asociaciones a taquicardia e hipertensión por la liberación de

noradrenalina, y en dosis subanestésicas: dependencia (liberación de D sobre receptores

D1), alucinaciones, alteraciones en la imagen corporal, el deterioro de la atención y la

memoria, siendo estás las relacionadas con el uso de drogas, el tema que se desarrollará

a continuación.

Las características del uso de la ketamina del tipo psicodislépticas fueron descubiertas

después que un gran número de destinatarios informasen lo que sentían al salir de la

anestesia y luego otros experimentos demostraron que se producían experiencias

psicodélicas intensas al salir con dosis menores a las anestésicas (Royo J., Magrane M.,

Domingo M., Cortés B., 2004, p.147). No fue mucho después de su aparición y venta al

público en 1965 cuando comenzó a ser vendida como droga clasificada como

“rockmesc”. Las cualidades psicodélicas de la ketamina llevan entonces a la postulación

de advertencias sobre el potencial de la droga si se consumía sin la supervisión médica

debida (Reier CE., 1971), estos problemas también se intensifican ante el constante

intercambio de experiencias sobre drogas psicodélicas que comienza a darse en los 70‟s

especialmente al final, con el auge de las drogas que se presentaría con mayor fuerza en

la siguiente década en países como Estados Unidos e Inglaterra, libros como Journeys

Into the Bright World (Moore M, Alltounian H., 1978), e intercambios de ideas como el

de Psychedelics Encyclopaedia (Sttaford, 1992) cuya primera versión salió en 1978, se

entendieron como medios en el que se compartieron experiencias de esta droga y como

había afectado a diferentes personas, lo cual si bien implicó un elemento de

preocupación para organizaciones como la FDA, acercó más a su uso a una juventud

emocionada y curiosa (Jansen K., Theron L., 2003, p. 136), aún a pesar de la posterior

muerte de Marcia Moore, al año siguiente por sobredosis. Los mismos autores, Jansen
K. y Theron L., señalan que este aumento del consumo comenzó especialmente en

doctores que experimentaban con la droga, llegando a ser hospitalizados por presentar

psicosis paranoides, como el caso de John Lilly, quien escribió un libro al respecto,

llamado The Scientist: A Novel Autobiography. Ante esto, se señalan especialmente

síndromes “psicológicos” de abstinencia severos, es decir, adicción a los cambios

psicológicos y psicodélicos que produce (Jansen, K., Theron L., 2003). Esto nos

muestra entonces que el uso no medicinal de esta droga comenzó con prontitud a su

descubrimiento y no resulta ser únicamente un elemento actual, aunque es debido

denotar el aumento del uso de esta droga en una manera potencial.

La ketamina es declarada ilegal en Estados Unidos en 1999, su presentación y desarrollo

varían con el pasar de los años, pasando a poder ser inyectada, inhalada y consumida,

siendo la primera la manera más eficiente de usarla. Cabe resaltar que inicialmente fue

usada como un reemplazo deficiente del éxtasis en los 90‟s y más tarde, a medida que

su popularidad aumenta como droga psicodélica propia y su factor disociativo se hizo

conocido, comenzó un alza de su precio en la mayoría de presentaciones pero sin llegar

a representar algo lejos del alcance popular (Jansen K., Theron, L., 2003, p. 137). Sin

embargo, aquí se encuentra un punto importante, a diferencia de la mayoría de drogas,

la ketamina tiene un doble uso, por un lado puede ser utilizada como droga recreativa de

efectos anestésicos, al igual que la Sativa o Marihuana con mayores concentraciones de

CBD, que pueden ser incluso consumidos en casas, oficinas o lugares calmados/de uso

recreativo (Royo J. et al, 2004). O, por otro lado, se puede tomar como una droga de

fiesta, debido a la naturaleza estimulante en dosis bajas; este tipo de usos, debido a su

naturaleza disociativa, implica el consumo de otras drogas para poder llegar a una

sensación de mantener la conciencia sin renunciar a las propiedades psicodélicas de la

ketamina. Entre estas drogas se encuentran la cocaína, el MDMA y anfetaminas; eso


explicaría por qué autores como Royo J. et al, señalarían que una gran parte del grupo

etiológico consumidor de ketamina representa a personas con policonsumo de drogas

(2004), especialmente sintéticas, estos mismos autores harían hincapié en dos términos,

que englobarían el punto que se señaló arriba. Por un lado el SET (la personalidad del

consumidos), y por otro el SETTING (las condiciones del entorno donde se consume)

determinarán el tipo de “viaje” o experiencia que tendrá la persona (Royo J. et al, 2004,

p.149) esto también es señalado por autores como Kumar o Jansen K. y Theron L.

(p.138). Respecto al SET y el SETTING, estos son temas extensos y que podrían

desarrollarse de manera extensa aunque eso implicaría alejarse del tema principal, por lo

que se limitará a señalar cualidades de ambos debido a su importancia en el tema de las

adicciones y la psicología. Numerosos estudios desarrollaron con diferentes nombres los

elementos de SET y SETTING, implicando no sólo el momento y efectos inmediatos

del consumo de la droga, sino también la historia clínica y consecuencias a largo plazo

de la persona que los consume. En este sentido podemos en una mano dividir al SET en

diferentes esquelas, primero en el de predisposiciones genético-temperamentales, y

luego la personalidad del sujeto, en cuanto a esto, en las predisposiciones se expresaría

las tendencias genéticas hacia la adicción y la manera en la que estas drogas afectan a la

persona. Cabe decir que estudios como el publicado por la Universidad de Cambridge

en 2018 en el British Journal of Psychiatry, indican que en realidad drogas como la

Marihuana no representan causa suficiente ni necesaria para la psicosis (Arseneault L.,

Cannon M., Witton J., Murray R., 2018), esto aplicaría también para otros estudios

donde se señala que las drogas representan factores de riesgo más no una causa

necesaria en sí, una persona con índices o tendencias a la psicosis podría desarrollarla

por estas mismas tendencias, sin embargo se observa al consumo de drogas como algo

que potencia esta cualidad de SET genético, la propensión a generar el trastorno. Por
otra parte, la personalidad se referiría primero a la manera y si la persona se adentrará

en el consumo de las drogas, podría también ubicarse aquí a los grupos etiológicos y a

las experiencias que rodean a las personas las que serían promotoras del acercamiento a

las drogas y su consumo. Estudios en adolescentes implican en varios sentidos la

importancia del efecto que tienen las familias, por ejemplo, en la personalidad de la

persona y por lo tanto en su búsqueda de elementos que compensen carencias, como

adicciones o específicamente drogas (Tafà M., Baiocco R., 2009, p.388). Llevándonos

entonces al tema del SETTING, el cual entonces ya no representaría elemento

únicamente presente a la droga, sino abarcaría también el ambiente pasado y futuro al

que se expondría el sujeto consumidor, en adolescentes es relatable la importancia del

ambiente familiar y el grupo de amigos en correlación con el consumo de drogas y

adicciones, así como la calidad de la familia como elemento terapéutico y de

tratamiento o prevención a las drogas. Por otro lado, en estudios sobre la guerra de

Vietman recolectados por el periodista Jeremy Kuzmarov en su libro The Myth of The

Addicted Army:Vietnam and the Modern War on Drugs (2009), se pudo verificar que

incluso a pesar del continuo consumo de opioides como por 20% de los soldados

norteamericanos durante todo el conflicto, el 95% de estos simplemente dejo de

consumirla al llegar a casa, resaltando el factor regulador que implica la familia y el

entorno, tema que también es tratado en otro experimentos como el Rat Park de Bruce

Alexander. En estos sentidos el SETTING no se limita a la ya presente exposición a la

droga sino a la posibilidad, de volverse adicto a la misma, de prevenir y tratar su

consumo.

La ketamina como droga psicodélica tiene propiedades que destacan entre otras drogas,

y por sí sola resulta difícil llegar al punto de toxicidad necesario como para representar

un riesgo físico, lo que implica que puede distorsionar la realidad de una manera que no
toca el delirio tóxico, estableciendo un estado de psiquis que si bien se desconecta de

elementos exteriores o no los capta de una manera real, puede llegar a mantener cierta

sanidad mental hasta el punto que permite al sujeto mantenerse consciente de la

experiencia en sí, que a su vez le permite analizar y proporcionar sentidos, potenciando

entonces la cualidad de sensación de profundidad y envolvimiento con la droga que

tiene la persona (Por lo tanto, es rescatable que el carácter disociativo de la ketamina

tendría diferencias en cómo afecta la conciencia exterior e interior de la persona). Con

respecto a este tema, Timothy Leary, psicólogo especializado en los efectos de las

drogas psicodélicas, explica que el Salvinorin A y la ketamina (ambas drogas), eran los

agentes psicodélicos más profundos en cuanto a la percepción profunda de la

experiencia (Leary T., Syrius R., 1997). Ante esto, percepciones de disociación del

cuerpo resultan también ser muy recurrentes, sensaciones de haber trascendido al

tiempo, o de fusión con la realidad, los delirios somáticos o de sensaciones como sueños

lúcidos también son muy constantes así como “experiencias cercanas a la muerte” sin

necesidad de realmente encontrarse cercanos a la muerte o correr peligro alguno físico

(Jansen K., Theron L. 2003, p.139). Es necesario señalar que se ha señalado por algunos

psiquiatras que la experiencia de cercanía de la muerte (NDE), es en realidad una

experiencia cercana al nacimiento e implica volver a experimentar partes del proceso de

nacimiento de un modo simbólico (Grof S., 1998).

Esto podría de una manera bastante completa explicar los fines por los que sus

consumidores buscan esta droga. Basándonos también una encuesta hecha en una

exposición itinerante en España a 2155 jóvenes (Royo J. et al., 2004), los resultados

fueron que la mayoría de los que pensaban consumir o consumían (la edad era entre 14

y 30 años), era para “conocerte mejor”, “tener viajes maravillosos”, “tener más

imaginación” o “te tranquiliza”. Recogiendo esto, se puede explicar entonces que las
causas de búsqueda de ketamina resulta ser, además de un fácil acceso, las propiedades

sedativas, psicodislépticas y alucinatorias de la droga (Royo et al., 2004)

Es necesario tener en cuenta que el uso de ketamina en el sentido de droga psicodélica

puede inducir al suicidio en personas que ya cuentan con trastornos depresivos y

amplificar los síntomas de otros trastornos como el esquizofrénico. En gran parte

porque potencia o profundiza la psiquis de la persona, y en el caso de personas con

depresión mayor, implica la sobreexplotación de posibles emociones derrotistas y la

ahondación en ideaciones suicidas que más que alejarlas, los llevan a adentrarse más en

ellas como indicarían los autores Royo J. et al. (2013). Cabe resaltar que este tema

representa algo muy delicado y sujeto a discusión. Esto debido a que, así como la

ketamina a su vez puede actuar como elemento neuro-protector, o perjudicante del

Sistema Nervioso, también tiene una doble esquela en la cualidad psiquiátrica. Se

explicará esto a continuación: una parte muy importante en la distinción de beneficio o

perjuicio sería la dosis, varios autores como los mencionados anteriormente señalan que

en cuanto a un uso como droga recreacional, este presenta varias consecuencias

perjudiciales. Pero otros estudios indican que en dosis exactas (es decir en un uso

controlado y médico-regulado) podría llegar a ser un tratamiento claro y eficiente en el

manejo de trastornos como el TAB (Trastorno Afectivo Bipolar) y el dolor crónico: En

una revisión sistemática de más de 300 artículos científicos en bases de datos

publicados desde el 2019 realizada en un artículo de la Revista Neuronum (Castillo E.,

Quesada L., Losada C., Cely C., 2020, p.86) se señaló una cualidad de la ketamina que

había sido hecha de lado en parte, su influencia excitatoria sobre los receptores opioides

y su carácter antagonista sobre receptores nicotínicos y muscarínicos le proveen de un

efecto analgésico y antidepresivo importante (Castillo E. et al., 2020). Esto debido a los

múltiples mecanismos de acción de la ketamina y cómo estos se aplican a la recaptación


de dopamina, llegando a beneficiar a pacientes con trastorno depresivo mayor e incluso

con resistencia al tratamiento. Asímismo, se señaló que el consumo de infusiones

controladas de ketamina reducían de manera significativa las ideaciones suicidas y los

síntomas depresivos (Zhan et al., 2019, p. 251)

El uso de ketamina en medidas subanestésicas y en forma de droga recreacional, a

diferencia del uso médico, tiene como consecuencias el mal control del Sistema

Nervioso, esto debido a que los receptores NMDA no son trabajados con la misma

eficiencia y por lo tanto se producen imbalances en el cuerpo, que junto con otras

drogas promueven torrentes de glutamato que a la larga producen el efecto llamado

excito-toxicidad, es decir, la sobreexcitación y muerte de células cerebrales. Por otro

lado varios estudios dan abasto a que la ketamina puede inducir síntomas similares a la

Esquizofrenia (Royo J. et al, 2004) y al Alzheimer, mientras dura su efecto, además, su

uso continuo como droga tiene correlación con la aparición de ataques de pánico,

flashbacks, trastornos de estrés postraumático, especialmente con delirios de

despersonalización, desrrealización y problemas de atención, este último incluso, con

sólo haber consumido la sustancia una vez (Jansen K. Theron L., 2003, p.142)

En cuanto a la Intervención Terapéutica, es necesario denotar que si bien resulta una

droga que no representa tanto riesgo en comparación a otras, la sobredosis es alcanzable

y eventos como caer en coma, paro cardiaco y derrames cerebrales pueden ocurrir a

partir de esto. Así como otras drogas, la sobredosis carece de un antídoto claro y es

necesaria tomar medidas sintomáticas de y soporte general. Además de un tratamiento

en el caso de ataques de pánico, ansiedad, y síntomas psicopatológicos que requeriría de

sedación, neurolépticos y antipsicóticos (Royo J. et al., 2004, p.150)


En este sentido también se debe señalar la forma en la que se determina el síndrome de

abstinencia dentro de la adicción a la ketamina, usualmente presenta un craving (picos

de ansiedad muy altos producto del síndrome de abstinencia) similar al de la cocaína

(Jansen K., Theron L., 2003), también se expresa en cambios de apetito,

enlentecimiento, cefaléas, irritabilidad y fuertes dolores musculares, por lo que se

requiere un tratamiento terapéutico y de desintoxicación.

Ante este complejo tema, se ve como conveniente presentar un tema trabajado en la

revista de NeuroPsiquiatría de la Universidad Cayetano Heredia, donde se presenta el

caso de una persona de 21 años con dependencia a ketamina y cocaína (Amaro J.,

Salinas J., Ordoñez C., 2010), el examen mental da como resultados: orientación en el

tiempo, espacio y persona, ánimo irritable, ansiedad marca y deseos de consumo,

delusiones paranoides y alucinaciones visuales y auditivas esporádicas. Donde se

expresa también la presencia de flashbacks a momentos en los que se consumía la droga

y una necesidad de consumir una cantidad cada vez mayor de la droga. Evidenciando

distraibilidad, déficit en la capacidad de abstracción y en la memoria anterógrada. El

caso se trata con risperidona, ácido valproico y pregabalina; así como psicoeducación y

manejo conductual, para evitar la recaída, que mejora con el apoyo de la madre.

El caso presencia entonces el desarrollo de síntomas perjudiciales del consumo de la

ketamina como droga, e implica el proceso psicótico que afectan en gran medida al

individuo consumidor, pudiendo representar una expresión práctica de la teoría expuesta

aquí.

Como conclusión, la ketamina es un fármaco que puede resultar beneficioso para la

persona en cuanto sea administrado y controlado por un médico, mientras que, en

diferentes medidas, puede representar un elemento perjudicial y adictivo para quien la


consume y que por lo tanto implica un daño y perjuicio al bienestar físico y mental de la

persona. Teniendo esto en cuenta y los datos antes expuestos, es necesario tener en

cuenta la manera tan versátil de presentación y existencia de las drogas de uso

recreativo y como estas pueden reproducirse incluso a partir de fármacos cuyo fin

inicial supone ser bueno y aportativo. Ante esto, se recomienda una mayor investigación

sobre la ketamina y sus efectos en el ser humano, tanto los beneficiosos como los

perjudiciales para poder establecer un rol específico para esta droga y así, poder

establecer procedimientos acerca de cómo tratar con esta. Demostrando también un

posible motivo para poder investigar y separar las bases positivas de la ketamina, de

manera que puedan aislarse y producir así un fármaco que potencie sus cualidades

beneficiosas y por otro minimice las negativas, llevándonos también a promover la

prevención y la constante investigación para el tratamiento contra drogas y manera de

concientizar a las personas para evitar su uso

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