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Ausencia y Desaparición: Aspectos Legales

Este documento habla sobre la ausencia y desaparición en el derecho civil. Explica que un ausente es una persona de la que no se sabe si está viva o muerta, mientras que un desaparecido es alguien cuya muerte es probable debido a las circunstancias de su desaparición. Describe los tres períodos de ausencia y los derechos asociados, así como los procedimientos legales para declarar a alguien ausente o desaparecido. También menciona tres leyes específicas sobre personas desaparecidas

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Ausencia y Desaparición: Aspectos Legales

Este documento habla sobre la ausencia y desaparición en el derecho civil. Explica que un ausente es una persona de la que no se sabe si está viva o muerta, mientras que un desaparecido es alguien cuya muerte es probable debido a las circunstancias de su desaparición. Describe los tres períodos de ausencia y los derechos asociados, así como los procedimientos legales para declarar a alguien ausente o desaparecido. También menciona tres leyes específicas sobre personas desaparecidas

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Ausencia y desaparición, Fundamentos y

reglamentación.
LA AUSENCIA

Definición.- El individuo del que no se sabe se está vivo o muerto es un


ausente. Es por ello que en el lenguaje jurídico el ausente es aquella persona
que ha abandonado su domicilio durante un largo tiempo, sin que se tenga
noticia de su paradero o si está viva o muerta.
Noción de la Desaparición.- El Desaparecido es la persona cuya muerte es
casi seguro, porque su desaparición se ha producido en circunstancia de
naturaleza como para poner en peligro su vida. Es por ello que en esta
situación es posible hacer declarar la muerte de un Desaparecido.

El Desaparecido hay que asimilarlo a la persona cuyo fallecimiento se ha


comprobado. Las reglas que han de cumplirse son las misma que las trazadas
para persona cuya muerte carece de testigos, pero que ha desaparecido “en
circunstancias de naturaleza como para poner en peligro su vida”.
No se puede confundir la ausencia con la desaparición, pues son situaciones
distintas y en lo que sigue de este trabajo explicaremos la desaparición.

II.- Reglamentación de la Ausencia por el Código Civil.

1.- Introducción.-

Los redactores del Código Civil distinguieron tres períodos de la ausencia, en


el curso de los cuales se adoptan sobre los bienes medidas que conducen a
conferirles cada vez mayores derechos a los presuntos herederos
2.- Primer período: el período de presunción de ausencia.-

La ausencia no producirá verdaderamente efectos más que una vez


comprobada por el tribunal. Pero, hasta entonces, es necesario adoptar
precauciones urgentes que se imponen para proteger la familia y los bienes
del ausente.

En la esfera familiar, el marido ausente pierde la cualidad de jefe de la


familia: es reemplazado por su mujer; sus hijos quedan bajo el cuidado de la
madre, que ejerce los derechos de la patria potestad, hoy autoridad parental
(art. 141 del Código Civil). Podrá discernirse una tutela provisional (art. 142 y
143 del Código Civil).

En la esfera patrimonial, los redactores del Código Civil previeron medidas de


protección (arts. 112 al 114 del Código Civil). Sin embargo, cuando el
presunto ausente ha dejado, antes de su marcha, un mandatario general, no
es necesaria ninguna medida. Si no lo hay, o si el mandatario ha muerto, toda
persona interesada podrá pedir al tribunal civil que designe un administrador
(art. 112 del Código Civil).

Si el presunto ausente debiera participar en la partición de una sucesión


abierta, antes de su marcha, el tribunal designará a un notario para
representarlo (art. 113 del Código Civil).

Durante este primer período como se ve, los derechos del presunto ausente
están reservados por completo; las medidas adoptadas no son sino
provisionales; es un período de espera. Se aguarda el regreso del ausente.

3.- Segundo período: el período de ausencia declarada.-


Luego de algún tiempo, el regreso del ausente parece cada vez menos
probable. Se hace entonces necesario adoptar, con respecto a los bienes del
ausente, medidas de orden general; el simple nombramiento de un
administrador con poderes más o menos limitados es ya insuficiente para
amparar a los interesados.

Por eso previeron los redactores del Código Civil que cuatro años después de
recibidos las últimas noticias, si el ausente no ha dejado un mandatario
general, y diez años si contaba con él, cualquier interesado puede requerir a
un tribunal para que declare la ausencia.

El procedimiento debe durar como máximo un año, lo que lleva a cinco u


once años, luego de recibidas las últimas noticias, el plazo a cuya expiración
puede pronunciarse el auto. Un primer auto ordena un interrogatorio
testimonial; aquel se publica en un diario nacional.

Por segundo auto, el tribunal podrá declarar la ausencia, este auto también
será publicado.

Casi siempre, los herederos, al mismo tiempo que piden que declare la
ausencia; solicitan del tribunal que les ponga en posesión provisional de los
bienes del ausente. Sin embargo, estos no son propietario de dichos bienes,
sino solamente administradores. La posesión provisional no es más que un
depósito, en virtud del artículo 125, del Código Civil. Los herederos puestos
en posesión provisional deben, pues, hacer inventario de los bienes que
reciben, y prestar fianza que garantice la restitución de esos bienes en el caso
de que reaparezca el ausente. En tal virtud no puede ni enajenar los
inmuebles, ni hipotecarlos.
En cuanto a los bienes mueble, están obligados en caso de enajenación, a
emplear el precio, y deben rendirse cuentas al ausente.

Sin embargo, la ley los trata mejor que los simples administradores; les
concede una parte importante de los frutos y rentas: los cuatro, cinco o a los
nueve decimos, según, que el ausente reaparezca antes o después de los
quinces años que sigan a su desaparición; conserva incluso, luego de treinta
años de ausencia, la totalidad de las rentas (art. 127 del Código Civil).

4.- Tercer período: la toma de posesión definitiva.-

Treinta años después del auto que haya ordenado la toma de posesión
provisional, o, si sobreviene antes, en el centésimo (cien años) aniversario del
nacimiento del ausente, la situación de los tenedores de los bienes del
ausente se modifica, (art.129 del Código Civil), El regreso del ausente se ha
vuelto muy improbable. Por eso, los que tomaron posesión de sus bienes
conservan íntegramente las rentas y las fianzas son concedidas.

Los poseedores provisionales pueden pedir al tribunal la toma de posesión


definitiva de los bienes del ausente. A partir del auto, los que han tomado
posesión pueden comportarse como herederos, pueden, incluso, enajenar e
hipotecar los bienes.

III.- Cesación de la Ausencia.-

La ausencia termina por la certeza de la vida o la muerte del ausente.

Cuando reaparece el ausente, y su cónyuge, pese a la prohibición legal, se ha


vuelto a casar, aquel puede demandar la nulidad del nuevo matrimonio.
¿Cuál es la situación en cuanto a sus bienes? Si reaparece durante la toma de
posesión provisional, tiene derecho a que le restituyan sus bienes y una parte
de las rentas; las fianzas responderán en el caso de que sean insolventes los
poseedores provisionales. Si reaparece tras la toma de posesión definitiva,
recobrara sus bienes en el estado en que encuentren.

Si, por el contrario, se tiene la prueba de la muerte del ausente, se abrirá su


sucesión a favor de sus herederos desde el día de su fallecimiento. Ha de
destacase que esos herederos no siempre serán los mismo que tienen la
posesión de los bienes.

En efecto, reciben la posición los presuntos herederos y legatario en la época


de las ultimas noticias; ahora bien, entre las ultimas noticias y la fecha del
fallecimiento el ausente ha podido tener otros herederos o designar otros
legatarios.

LA DESAPARICION

I.- Noción de la Desaparición.- El Desaparecido es la persona cuya muerte es


casi seguro, porque su desaparición se ha producido en circunstancia de
naturaleza como para poner en peligro su vida. Es por ello que en esta
situación es posible hacer declarar la muerte de un Desaparecido.

El Desaparecido hay que asimilarlo a la persona cuyo fallecimiento se ha


comprobado. Las reglas que han de cumplirse son las misma que las trazadas
para persona cuya muerte carece de testigos, pero que ha desaparecido “en
circunstancias de naturaleza como para poner en peligro su vida”.
El Procedimiento. En nuestro sistema jurídico existen tres leyes que tratan
sobre los desaparecidos:

1.- Ley No. 5818, que dispone jurisdiccionalmente fallecidas a las personas
que entraron al pacto por la Constanza, Maimón y Estero Hondo en 1959.

2.- Ley No. 5832, sobre declaración judicialmente fallecidas de los


desaparecidos durante la tiranía de RAFAEL LEONIDAS TRUJILLO.

3.- Ley No. 87, sobre declaración judicialmente fallecida de las personas
desaparecidas en la revolución civil del 24 de abril de 1965.

Ley No. 5818. Esta ley dispone que las personas entradas al país por los sitios
de Constanza, Maimón y Estero Hondo, entre el 14 y el 20 de junio de 1959,
y sobre quienes no se tenga noticias de que vivan, podrán ser declaradas
judicialmente fallecidas.

El procedimiento se hará en forma sucinta y libre de costas. Así mismo, todos


los medios de prueba serán admisibles para los fines de la declaración de
fallecimiento, por lo cual se podrán tomar en cuenta publicaciones
caracterizadas por su seriedad, comunicaciones oficiales, referencias o datos
que se encuentran en sentencias judiciales y de toda otra circunstancia digna
de merecer crédito.

Dicha ley establece que la sentencia que declare el fallecimiento será


transcrita en los registro de cualquier Oficialía del Estado Civil del Distrito
Nacional.
Esta ley fue promulgada el 20 de febrero del año de 1962, en la Gaceta Oficial
No. 8640.

Ley No. 5832.- Esta ley trata sobre la declaración de personas judicialmente
fallecidas durante la pesada tiranía de Trujillo. El artículo primero de esta ley
establece que el tribunal competente lo es el juzgado de Primera Instancia
del Distrito Judicial en que haya tenido su último domicilio aquel cuya muerte
se presume producto de la tiranía Trujillista.

El artículo 2, de dicha ley consagra “que para fines de la declaración de


fallecimiento serán admisible todos los medios, bajo juramento, que hagan
tres personas, pudiendo incluirse entre ella al solicitante, en donde conste
que aquel cuya declaración de fallecimiento se persigue ha desaparecido por
motivos imputables a la pasada tiranía, y que han sido infructuosas las
diligencias que se han hecho para saber si aun vive, por lo cual, su muerte se
tiene como un suceso absolutamente cierto.

Conforme a esta ley, la sentencia que declare el fallecimiento será transcrita


en los registro del Oficial del Estado Civil del lugar del último domicilio de la
persona declarada judicialmente fallecida.

Ahora bien, el artículo 5 consagra que cuando no sea conocido el ultimo


domicilio de una persona presumiblemente fallecida, durante el período
señalado en el artículo primero de la referida ley 5832. La instancia en
solicitud de fallecimiento será dirigida a la Cámara Civil y Comercial del
Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional. En esta situación, será
transcrita en los registros de cualquier Oficial del Estado Civil del Distrito
Nacional.
Ley No. 87. Esta ley declara muerta judicialmente las personas desaparecidas
en la contienda bélica del 24 de abril de 1965.

Esta ley dispone que las personas que durante la pasada contienda bélica
iniciada el 24 de abril del 1965, hubiesen desaparecido y sobre las cuales se
tengan presunciones serias de que han muerto, podrán ser declaradas
judicialmente fallecidas, a solicitud de todo interesado, por vía de instancia
dirigida al Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial en que haya
tenido su último domicilio aquel cuya muerta se presume.

Al igual que las leyes estudiadas anteriormente, esta ley permite la admisión
de todos los medios de prueba y, de modo particular, la declaración bajo
juramento que hagan tres personas, pudiendo incluirse entre ellas la del
solicitante, en donde conste que aquel cuya declaración de fallecimiento se
persigue, ha desaparecido a causa de la lucha civil comenzada el 24 de abril
de 1965, y que han sido infructuosas las diligencias que se han hecho para
saber si aún vive, por lo cual su muerte se tiene como un suceso cierto.

La sentencia que declare el fallecimiento será trascrita en los registros del


Oficial del Estado Civil del lugar del último domicilio de la persona declarada
judicialmente fallecida. Sin embargo, cuando no sea conocido se hará en el
Distrito Nacional.

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