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Comunión Espiritual

Subsidio para las personas que no pueden hacerse presentes en la Eucaristía y por lo tanto no pueden comulgar sacramentalmente.

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Cardenal Rafael Merry del Val

A vuestros pies, ¡oh mi Jesús!,


me postro y os ofrezco
el arrepentimiento de mi corazón contrito,
que se hunde en la nada ante vuestra santísima
presencia.
Yo os adoro en el Sacramento de vuestro amor,
la inefable Eucaristía,
y deseo recibiros en la pobre morada
que os ofrece el alma mía.
Esperando la felicidad de la comunión sacramental,
yo quiero poseeros en espíritu.
Venid a mí, puesto que yo voy a Vos,
¡oh Jesús mío!,
y que vuestro amor inflame todo mi ser
en la vida y en la muerte.
Creo en Vos y espero en Vos.
Así sea.

Papa Francisco

¡A tus pies me postro, Oh Jesus mío!


Te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón, que se
hunde en la nada ante tu santa presencia.
Te adoro en el sacramento de tu amor, la inefable
eucaristía; y deseo recibirte en la pobre morada que
te ofrece mi alma.
Esperando la dicha de la comunión sacramental,
quiero poseerte en espíritu, ven a mí, puesto que yo
voy a ti, ¡oh mi Jesús!
Y que tu amor, inflame todo mi ser, en la vida y en
la muerte.
¡Creo en ti! ¡Espero en ti! ¡Te amo! Así sea.

San Alfonso María Ligorio

Creo, Jesús mío,


que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del Altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.
Amén.

San Antonio María Claret

¡Oh Jesus y Señor mío!... Creo firmísimamente que


Vos estás realmente en el Augusto Sacramento del
Altar. ¡Ay Dios mío! ¡qué feliz sería mi suerte, si
pudiera recibiros en mi corazón!... Espero, Señor,
que Vos vendréis a él, y le llenaréis de vuestra
gracia. Os amo, mi dulcísimo Jesús... ¡Que no os
haya amado siempre! ¡Ojalá que nunca os hubiera
ofendido ni agraviado, dulcísimo Jesús de mi
corazón!... Yo deseo recibiros en mi pobre morada.
(Pausa en silencio para adoración)
Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno
todo a Vos. No permitáis, Señor, que jamás me
separe de Vos. Amén.

Escrivá de Balaguer

Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza,


humildad y devoción con que os recibió vuestra
Santísima Madre; con el espíritu y fervor de los
Santos.
Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.


Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.

Santo Tomás de Aquino

¡Oh, Santísimo Jesús, que aquí sois verdaderamente


Dios escondido; concededme desear ardientemente,
buscar prudentemente, conocer verdaderamente y
cumplir perfectamente en alabanza, y gloria de
vuestro nombre todo lo que os agrada. Ordenad, ¡oh
Dios mío!, el estado de mi vida; concededme que
conozca lo que de mí queréis y que lo cumpla corno
es menester y conviene a mi alma. Dadme, oh Señor
Dios mío, que no desfallezca entre las prosperidades
y adversidades, para que ni en aquellas me ensalce,
ni en éstas me abata. De ninguna cosa tenga gozo ni
pena, sino de lo que lleva a Vos o aparta de Vos. A
nadie desee agradar o tema desagradar sino a Vos.
Séanme viles, Señor, todas las cosas transitorias y
preciosas todas las eternas. Disgústeme, Señor, todo
gozo sin Vos, y no ambicione cosa ninguna fuera de
Vos. Séame deleitoso, Señor, cualquier trabajo por
Vos, y enojoso el descanso sin Vos. Dadme, oh Dios
mío, levantar a Vos mi corazón frecuente y
fervorosamente, hacerlo todo con amor, tener por
muerto lo que no pertenece a vuestro servicio, hacer
mis obras no por rutina, sino refiriéndolas a Vos con
devoción. Hacedme, oh Jesús, amor mío y mi vida,
obediente sin contradicción, pobre sin rebajamiento,
casto sin corrupción, paciente sin disipación,
maduro sin pesadumbre, diligente sin inconstancia,
temeroso de Vos sin desesperación, veraz sin doblez;
haced que practique el bien sin presunción que
corrija al prójimo sin soberbia, que le edifique con
palabras y obras sin fingimientos. Dadme, oh Señor
Dios mío, un corazón vigilante que por ningún
pensamiento curioso se aparte de Vos; dadme un
corazón noble que por ninguna intención siniestra se
desvíe; dadme un corazón firme que por ninguna
tribulación se quebrante; dadme un corazón libre
que ninguna pasión violenta le domine. Otorgadme,
oh Señor Dios mío, entendimiento que os conozca,
diligencia que os busque, sabiduría que os halle,
comportamiento que os agrade, perseverancia que
confiadamente os espere, y esperanza que,
finalmente, os abrace. Dadme que me aflija con
vuestras penas aquí por la penitencia, y en el camino
de mi vida use de vuestros beneficios por gracia, y
en la patria goce de vuestras alegrías por gloria.
Señor que vivís y reináis, Dios por todos los siglos de
los siglos. Amén.

Santa Teresa de Lisieux

Sagrario del Altar el nido de tus más tiernos y


regalados amores. Amor me pides, Dios mío, y amor
me das; tu amor es amor de cielo, y el mío, amor
mezclado de tierra y cielo; el tuyo es infinito y
purísimo; el mío, imperfecto y limitado. Sea yo,
Jesús mío, desde hoy, todo para Ti, como Tú los eres
para mi. Que te ame yo siempre, como te amaron los
Apóstoles; y mis labios besen tus benditos pies, como
los besó la Magdalena convertida. Mira y escucha
los extravíos de mi corazón arrepentido, como
escuchaste a Zaqueo y a la Samaritana. Déjame
reclinar mi cabeza en tu sagrado pecho como a tu
discípulo amado San Juan. Deseo vivir contigo,
porque eres vida y amor.
Por sólo tus amores, Jesús, mi bien amado, en Ti mi
vida puse, mi gloria y porvenir. Y ya que para el
mundo soy una flor marchita, no tengo más anhelo
que, amándote, morir.

San Buenaventura

Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío, los senos


más escondidos de mi alma con el suavísimo y
saludabilísimo dardo de tu amor y de una verdadera
y pura caridad, tal como la que llenaba el corazón
de los Santos Apóstoles, a fin de que desfallezca y se
derrita sólo en amor tuyo y en deseo de poseerte.
Que ansíe por Ti, que desfallezca en tus atrios, y que
no aspire más que a verse libre para unirse contigo.
Haz que mi alma tenga hambre de Ti, oh Pan de los
Ángeles, alimento de almas santas, pan nuestro
cotidiano, lleno de fortaleza, de dulzura, de
suavidad, que a cuantos con él se nutren hace sentir
las delicias de su sabor. ¡Oh Jesús a quien los
Ángeles desean siempre contemplar, haz que mi
corazón sin cesar tenga hambre de Ti, se alimente de
Ti, y lo más profundo de mi alma sea regalado cpn
la dulzura de tus delicias. Que mi corazón tenga
siempre sed de Ti, oh fuente de vida, manantial de
sabiduría y de ciencia, río de luz eterna, torrente de
delicias, abundancia de la casa de Dios. Que no
ambicione otra cosa sino poseerte, que te busque y
te encuentre, que a Ti me dirija y a Ti llegue, en Ti
piense, de Ti hable y todo lo haga en loor y gloria de
tu nombre, con humildad y discreción, con amor y
deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia
hasta el fin; y que Tú sólo seas siempre mi
esperanza, toda mi confianza, mis riquezas, mi
deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi
tranquilidad, mi paz, mi suavidad, mi olor, mi
dulcedumbre, mi alimento, mi comida, mi refugio,
mi auxilio, mi sabiduría, mi heredad, mi posesión,
mi tesoro, en el cual esté siempre fija, firme y
hondamente arraigada mi alma y mi corazón.
Amén.

Bendito sea Dios.


Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero
Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendito sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del
Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la Incomparable Madre de Dios la
Santísima Virgen María.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José su casto esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
Oremos:

Oh Dios, que en este sacramento admirable


nos dejaste el memorial de Tú pasión;

Te pedimos nos concedas venerar de tal modo


los sagrados misterios de Tu Cuerpo y de Tu
Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros
el fruto de Tu redención.

Tú que vives y reinas


por los siglos de los siglos.
Amen.

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