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Anexo 01

El relato cuenta la historia de dos hombres que tienen sueños premonitorios. Un hombre de El Cairo sueña que su fortuna está en Persia e inicia un largo viaje hacia allá. Al llegar a Isfaján, es azotado por el capitán local. Este le cuenta luego que él había soñado con un tesoro escondido debajo de una fuente en El Cairo, lugar de origen del primer hombre. Este regresa y encuentra el tesoro en el lugar del sueño del capitán.

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Anexo 01

El relato cuenta la historia de dos hombres que tienen sueños premonitorios. Un hombre de El Cairo sueña que su fortuna está en Persia e inicia un largo viaje hacia allá. Al llegar a Isfaján, es azotado por el capitán local. Este le cuenta luego que él había soñado con un tesoro escondido debajo de una fuente en El Cairo, lugar de origen del primer hombre. Este regresa y encuentra el tesoro en el lugar del sueño del capitán.

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ANEXO 01

Jorge Luis Borges: Historia de los dos que soñaron

El historiador arábigo El Ixaquí refiere este suceso:

«Cuentan los hombres dignos de fe (pero sólo Alá es omnisciente y poderoso y


misericordioso y no duerme), que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas,
pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió menos la casa de su padre, y que se
vio forzado a trabajar para ganarse el pan. Trabajó tanto que el sueño lo rindió una
noche debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño un hombre empapado que se
sacó de la boca una moneda de oro y le dijo: “Tu fortuna está en Persia, en Isfaján; vete
a buscarla”. A la madrugada siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y afrontó
los peligros de los desiertos, de las naves, de los piratas, de los idólatras, de los ríos, de
las fieras y de los hombres. Llegó al fin a Isfaján, pero en el recinto de esa ciudad lo
sorprendió la noche y se tendió a dormir en el patio de una mezquita. Había, junto a la
mezquita, una casa y por el decreto de Dios Todopoderoso, una pandilla de ladrones
atravesó la mezquita y se metió en la casa, y las personas que dormían se despertaron
con el estruendo de los ladrones y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta
que el capitán de los serenos de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros
huyeron por la azotea. El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el
hombre de El Cairo, y le menudearon tales azotes con varas de bambú que estuvo cerca
de la muerte. A los dos días recobró el sentido en la cárcel. El capitán lo mandó buscar y
le dijo: “¿Quién eres y cuál es tu patria?” El otro declaró: “Soy de la ciudad famosa de
El Cairo y mi nombre es Mohamed El Magrebí”. El capitán le preguntó: “¿Qué te trajo
a Persia?” El otro optó por la verdad y le dijo: “Un hombre me ordenó en un sueño que
viniera a Isfaján, porque ahí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que esa fortuna
que prometió deben ser los azotes que tan generosamente me diste.”
»Ante semejantes palabras, el capitán se rió hasta descubrir las muelas del juicio y
acabó por decirle: “Hombre desatinado y crédulo, tres veces he soñado con una casa en
la ciudad de El Cairo en cuyo fondo hay un jardín, y en el jardín un reloj de sol y
después del reloj de sol una higuera y luego de la higuera una fuente, y bajo la fuente un
tesoro. No he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, engendro de una
mula con un demonio, has ido errando de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño.
Que no te vuelva a ver en Isfaján. Toma estas monedas y vete.”
»El hombre las tomó y regresó a la patria. Debajo de la fuente de su jardín (que era
la del sueño del capitán) desenterró el tesoro. Así Dios le dio bendición y lo recompensó
y exaltó. Dios es el Generoso, el Oculto.»

(Del Libro de las 1001 Noches, noche 351)


ANEXO 06
 Elabora un cuento empleando una técnica narrativa distinta a la que ya
utilizaste en clase.

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