Anatomia Pared Abdominal
Anatomia Pared Abdominal
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(faculté de médecine Lyon-Nord), Chirurgien des hôpitaux (service de — El pliegue supraumbilical permite asentar una incisión
Chirurgie d’urgence centre hospitalier Lyon-Sud).
J. L. CAILLOT: Chirurgien des hôpitaux, praticien hospitalier, service de
transversa alta, que puede ser prolongada eventualmente al
Chirurgie d’urgence du centre hospitalier Lyon-Sud. nivel de los últimos espacios intercostales.
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1 El entretejido muscular. 2 Anatomía de superficie. Líneas de Langer y pliegues transversos.
1. Músculo recto mayor del abdomen (M. rectus abdominis) 1. Dirección de las líneas de tracción elásticas de Langer
2. Dirección general del músculo oblicuo externo 2. Pliegue abdominal transverso supraumbilical (Incisión de
3. Dirección general del músculo oblicuo interno desdoblado en Sprengel I)
el borde lateral del músculo recto 3. Pliegue abdominal transverso infraumbilical (incisión de
4. Dirección del músculo transverso en posición posterior Sprengel II) (Mac Burney horizontalizado)
5. Músculos piramidales del abdomen 4. Pliegue suprapúbico (incisión de Pfannenstiel, Chernley,
Bardenheuer)
5. Pliegue de flexión de la pierna
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Técnicas quirúrgicas ANATOMÍA QUIRÚRGICA DE LA PARED ABDOMINAL ANTEROLATERAL. 40-040
VÍAS DE ACCESO DE LA CAVIDAD ABDOMINAL
3 Vascularización arterial y linfática de los planos superficiales. 4 Los dermatomas de la pared abdominal anterior.
Mitad derecha del sujeto: linfáticos Estos dermatomas pueden corresponder a dolores viscerales
Mitad izquierda: arterias referidos.
1. Hacia la corriente torácica interna Hasta T 8: corazón
2. Vía inguinoaxilar correspondiente a la línea mamaria T 6- T 9: estómago
3. Flujo lateral hacia los linfáticos laterales T 10: delgado, páncreas, genitourinarios internos
4. Hacia linfáticos umbilicales T 11 – L1: riñones
5. Linfáticos del ligamento redondo S3: recto
6. Linfáticos del uraco, hacia la pelvis
7. Ganglios linfáticos inguinales
A. Arteria perforante paramedial atravesando la hoja anterior de
la vaina del recto del abdomen
B. Arteria perforante lateral procedente de los plexos arteriales
laterales
C. Arteria subcutánea abdominal (arteria epigástrica superficial) Planos musculoaponeuróticos
D. Arteria circunfleja ilíaca superficial
E. Arterias genitales externas
F. Arteria femoral Músculos rectos y piramidales del abdomen (fig. 5)
Músculos rectos (musculi recti abdominis)
Aplanados de delante hacia atrás, sus fascículos se extien-
ria. Esto explica la posibilidad de permeabilización neoplá-
den verticalmente del tórax a la pelvis.
sica hacia la pared abdominal a partir de un tumor de los
cuadrantes inferiores de la mama. Sobre este eje se ramifi- Inserción superior
can las derivaciones laterales hacia los linfáticos lumbares y Se forma por tres digitaciones, fijándose respectivamente
los mediales hacia el ombligo, verdadera encrucijada linfá- en la quinta costilla en su extremo anterior, en la sexta cos-
tica entre la red superficial, subcutánea, la red profunda de tilla y el cartílago vecino, en el cartílago de la séptima costi-
la pared y la red linfática intraabdominal. A este nivel se for- lla y el proceso xifoides del esternón.
man anastomosis profundas ascendentes por el ligamento
redondo del hígado y descendentes a lo largo del uraco y, Vientre
en menor grado, de las arterias umbilicales hacia las fositas Al principio muy extendido, desciende estrechándose. Su
supravesicales y laterovesicales. Por lo tanto, los tumores borde medial está unido a su homólogo por el rafe medio.
profundos pueden invadir la pared abdominal (nódulos de Su borde lateral cruza el reborde condrocostal a 10 ó 12
permeabilización umbilical). cm de la línea media. El músculo no mide más de 8 cm
Existen comunicaciones hacia arriba y hacia dentro con los transversalmente a nivel del ombligo. Es poligástrico, inte-
linfáticos torácicos internos (exmamarios internos). rrumpido en tres niveles por unas intersecciones tendino-
sas en dirección horizontal. Estas intersecciones no son
completas, más definidas en la cara anterior que en la pos-
Inervación, proyección parietal de los dermatomas terior. La más baja corresponde al nivel del ombligo; una
con los pedículos vasculares perforantes (fig. 4) cuarta puede estar esbozada bajo este nivel en un 30 % de
Se originan de ramas nerviosas que surgen de los últimos los casos.
ramos intercostales, del nervio infracostal (rama T 12) y de Estas intersecciones son las señales residuales de la meta-
los nervios iliohipogástricos (ex abdominogenital mayor) e merización de la pared abdominal. Son los equivalentes cos-
ilioinguinal (ex abdominogenital menor) que vienen de la raíz tales. Están acompañadas por un pedículo vasculonervioso
L1. El esquema muestra la superposición de estos dermato- que se extiende por debajo de ellas. Su sección vertical
mas. A su vez, definen unas áreas donde pueden proyectar- puede ser causa de hemorragia.
se ciertos dolores viscerales referidos. Se adhieren a la hoja superficial de la vaina de los rectos.
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5 Músculo recto mayor del abdomen y disposición de la inervación 6 Vista anterior del músculo oblicuo externo del abdomen (oblicuo
muscular. mayor) - (m. obliquus externus).
1. Digitación sobre K5 1. Vientre
2. Digitación sobre K6 y su cartílago 2. Aponeurosis
3. Digitación sobre K7 y la apófisis xifoide 3. Fascia posteroinferior fijada sobre la cresta ilíaca
4. Intersección tendinosa 4. Arcada crural-ligamento inguinal, en realidad borde inferior de
5. Intersección basal inconstante la aponeurosis del oblicuo externo
6. Músculo piramidal del abdomen 5. Pilar externo (crus laterale)
Lado izquierdo del sujeto: 6. Pilar de Colles (crus reflexum)
A. Hoja posterior de la vaina del recto 7. Annulus inguinalis superficialis
B. Disposición de los nervios intercostales de T7 y T12. Nótese 8. Pilar interno (crus medialis)
el trayecto recurrente de los intercostales superiores, la penetra- 9. Fibras intercrurales
ción en la fascia posterior de la vaina del recto por orificios esca- 10. Línea alba infraumbilical
lonados, la existencia de anastomosis en el interior de la vaina del 11. Línea alba supraumbilical
músculo recto.
C. Nervio abdominogenital mayor (n. ilio hipogastricus)
D. Nervio abdominogenital menor (n. ilio inguinalis)
Las fascias posteriores del músculo, casi verticales, son com-
pletamente carnosas y se fijan sobre la parte anterior de la
Inserción inferior
cresta ilíaca, a nivel del borde externo, y sobre la espina ilí-
El recto, no segmentado a partir de aquí, termina en un aca anterosuperior.
tendón plano de 4 cm de ancho que se fija por delante en Esta porción carnosa se encuentra en todas las incisiones
la rama horizontal del pubis, entre el tubérculo y el ángulo laterales que se efectúan por encima de la espina ilíaca o
púbico. por delante de la cresta ilíaca.
Esta inserción se extiende sobre la cara ventral de la sínfisis El vientre muscular está completamente recubierto de una
púbica a la que refuerza. capa aponeurótica que se extiende desde la apófisis xifoides
Músculo piramidal (musculus pyramidalis abdominis) hasta la sínfisis púbica, pasando por delante del músculo
recto, entrecruzándose sus fibras con las del lado opuesto a
Estos dos pequeños músculos se extienden, en dirección lo largo de toda la línea alba media.
ascendente, del pubis por delante de las inserciones ter- El borde inferior de esta aponeurosis, extendida desde la
minales del músculo recto, hasta la mitad de la línea alba espina ilíaca anterosuperior hasta la tuberosidad del pubis,
media infraumbilical, definiendo en parte la cara superfi- ligeramente curvada en canal hacia atrás, representa la clá-
cial del músculo recto. Son muy variables, bien pueden sica arcada crural o ligamento inguinal (ligamentum ingui-
extenderse hasta el ombligo o bien faltar por completo nale). Éste delimita junto con el borde anterosuperior del
(10 %). hueso coxal, un espacio subdividido por la cintilla ileopec-
A veces están segmentados transversalmente. En las laparo- tínea en dos lagunas: la laguna muscular por fuera y la lagu-
tomías suprapúbicas pueden resultar incómodos para na vascular por dentro.
encontrar la línea media. En la porción inferointerna de esta aponeurosis, entre el
tubérculo púbico y la sínfisis, se abre una hendidura trian-
Músculos anchos gular alargada hacia lo alto, limitada por unos refuerzos
fibrosos que son los pilares laterales y mediales (crus lateral/
Músculo oblicuo externo del abdomen crus medial). Esta hendidura está limitada por arriba por
(antiguamente oblicuo mayor) (fig. 6) unas fibras transversales intercrurales y por debajo, en pro-
El vientre se inserta por arriba, en la fascia exotorácica de fundidad, por expansiones del oblicuo externo o lado
las últimas 7 u 8 costillas, mediante una serie de digitacio- opuesto, formando el pilar reflejo (crus reflexum).
nes imbricadas con las del músculo serrato anterior y las del Así se encuentra delimitado el anillo inguinal superficial
gran dorsal (m. latissimus dorsi). por donde discurre el cordón espermático que pasa a ser
La línea de inserción es una curva ampliamente abierta subcutáneo. El calibre normal de este orificio en un varón
cuya concavidad mira hacia arriba y hacia fuera. permite pasar la punta del índice y clásicamente está reves-
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VÍAS DE ACCESO DE LA CAVIDAD ABDOMINAL
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El espacio comprendido entre el borde inferior del tendón
conjunto, el ligamento inguinal en su tercio medio y el
borde lateral del músculo recto representan un punto
débil, asiento de diversas hernias inguinales. Está recubier-
to por la fascia transversalis. Es la relajación de esta última lo
que permite desarrollar las hernias directas.
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Estas arterias laterales forman un verdadero plexo arterial
del flanco que borra parcialmente su metamerización. Ésta
reaparece al nivel de las ramas transversas que llegan a la
vaina del músculo recto, penetrando por los orificios vascu-
lonerviosos de su hoja posterior y se anastomosan con los
ejes epigástricos. Este plano arterial está situado profunda-
mente entre los músculos oblicuo interno y transverso.
Dicho plano es el que sangra en las contraincisiones de dre-
naje efectuadas a ciegas en los flancos. Estas incisiones
deben ser quirúrgicas dado que siempre suelen ser impor-
tantes las hemorragias que se producen a lo largo de los
drenajes. No deben considerarse sólo como subcutáneas; la
hemorragia oculta puede acceder a la cavidad abdominal,
al abrigo de la falsa confianza de un drenaje taponado. Las
reintervenciones de hemostasia deben hacerse en un
medio quirúrgico.
Venas
Disposición idéntica a la arterial.
Las dos venas epigástricas inferiores forman, 3 cm antes de
su desembocadura en la vena ilíaca externa, un tronco
11 Vascularización arterial de la pared muscular anterolateral del común bastante voluminoso, que se ha podido usar para
abdomen.
perfusión a largo plazo, después de haberlo abordado por
1. Arteria epigástrica superior
2. Plexo arterial lateral
vía inguinal.
3. Arteria epigástrica inferior
4. Arteria circunfleja ilíaca profunda Linfáticos
5. Arteria ilíaca externa Su disposición corresponde a la que se ha descrito para el
6. Plano del músculo transverso
7. Red arterial periumbilical
plano superficial. Se recuerda simplemente el papel del
8. Línea arqueada ombligo, verdadero pozo de comunicación hacia los terri-
9. Rama descendente de la arteria epigástrica inferior. torios profundos mediante el ligamento redondo del híga-
En el lado izquierdo del sujeto, anastomosis en red entre las do y los linfáticos de la aponeurosis umbilicoprevesical.
arterias epigástricas superiores e inferiores, en el 80 % de los
casos (Salmon y Dor).
En el lado derecho del sujeto, anastomosis en pleno canal: Inervación (fig. 5)
20 % de los casos (Goinard).
Está asegurada por los nervios intercostales a partir del V
para la porción más alta del oblicuo externo y del múscu-
lo recto, por el nervio subcostal y las ramas L1 y L2, orí-
(Jalaguier o Mac Burney) existe el riesgo de encontrar esta genes de los nervios iliohipogástricos, ilioinguinal y geni-
arteria de gran calibre. Puede ser ligada sin riesgo. tofemoral.
En su origen, la arteria epigástrica origina la arteria funicu- La dirección general de estos nervios es oblicua hacia abajo.
lar (arteriae cremasterica), que se dirige al cordón espermáti- Su recorrido es entre el músculo oblicuo interno y trans-
co. La ligadura de este vaso permite una mejor preparación verso antes de penetrar en la vaina de los rectos por la hoja
quirúrgica del orificio inguinal profundo. A este nivel exis- profunda. Están más o menos amenazados en incisiones
te el riesgo de lesión de la rama genital del nervio genito- tales como la celiotomía media o su equivalente, parame-
femoral. diana interna en bastidor.
Detrás del músculo recto, en contacto inmediato con su fascia Los nervios intercostales VII, VIII y IX inervan la porción
profunda, la arteria epigástrica inferior se divide en una rama supraumbilical del músculo recto. Los dos primeros tienen
descendente que llega a la región púbica y se anastomosa con
un trayecto recurrente hacia arriba y hacia dentro que les
la obturatriz y un tronco ascendente a veces subdividido,
hace seguir la dirección general del reborde condrocostal.
yendo al encuentro de la arteria epigástrica superior. Termina
Están relativamente protegidos. Una incisión subcostal tra-
más frecuentemente en numerosas ramas que se agotan a
zada a dos traveses de dedo bajo el reborde costal debe pre-
mitad de distancia de la apófisis xifoides y el ombligo. La
servarlos.
comunicación completa entre las arterias epigástricas supe-
riores e inferiores se produce en un 20 % de los casos. Los nervios IX y X están más amenazados. Sin embargo,
como es necesaria la sección de tres nervios intercostales
La arteria epigástrica superior llega a la fascia posterior del
para provocar una parálisis de un segmento del recto, se
músculo recto pasando a través de las inserciones xifoidea y
explica la buena tolerancia habitual a la incisión subcostal,
condrocostal del diafragma (hiato de Larrey). Estos vasos
muy utilizada en la cirugía biliar.
son de pequeño calibre y su hemostasia no supone proble-
mas cuando se seccionan los músculos rectos. El nervio X intercostal se dirige al ombligo.
Es evidente el dominio de la arteria epigástrica inferior: en El XI es el nervio subcostal, hacia la porción infraumbilical
las grandes incisiones subcostales bilaterales la porción más del recto mayor.
alta del labio inferior siempre sangra abundantemente. Para preservarlos debe pensarse que, prolongados artifi-
El sistema lateral está alimentado por las ramas diafragmá- cialmente, su dirección llegaría respectivamente a mitad del
ticas de la arteria torácica interna, anastomosada con las ligamento inguinal y el tubérculo púbico del lado opuesto.
últimas intercostales que se prolongan dentro de la cavidad El nervio iliohipogástrico (L1) desciende hasta la porción
abdominal. Más abajo, las arterias lumbares toman el rele- inferior del músculo recto e inerva el piramidal del abdomen.
vo, reforzadas por encima de la cresta ilíaca por la arteria El nervio ilioinguinal (L1) participa en la inervación de los
circunfleja ilíaca profunda, proveniente de la arteria ilíaca músculos laterales y del tendón conjunto pero no alcanza al
externa, y pasando por el borde del ligamento inguinal. recto.
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15 Hernia denominada de la línea de Spigel
1. Músculo transverso del abdomen
2. Músculo oblicuo interno del abdomen
14 Línea de Spigel (linea semilunaris) 3. Músculo oblicuo externo del abdomen
Las fronteras musculoaponeuróticas de los músculos anchos 4. Lámina posterior vaginae recti
no se superponen. 5. Músculo recto del abdomen
1. Límite músculo aponeurótico del músculo oblicuo externo 6. Linea arqueada
2. Límite músculo aponeurótico del músculo oblicuo interno 7. Saco herniario desarrollado entre la línea arqueada y la arte-
3. Límite músculo aponeurótico del músculo transverso ria epigástrica, normalmente recubierto por el músculo recto
4. Punto débil, asiento de hernias denominadas de la línea de abdominal
Spigel 8. Arteria epigástrica inferior
5. Línea arqueada 9. Fascia transversalis
Ombligo
Esta cicatriz está situada un poco por debajo de la mitad de
la línea xifopúbica. El ombligo señala la cuarta vértebra
lumbar, la terminación aórtica, el centro de gravedad del
cuerpo humano. Es el punto menos grueso de la pared
abdominal. La piel está casi directamente sobre el perito-
neo parietal, en la zona del anillo fibroso umbilical que se
encuentra en el rafe medio.
La cicatriz umbilical está limitada por un rodete externo, en
profundidad por un surco circular marcando la adherencia
de la piel al anillo fibroso. El fondo está marcado por un
mamelón cicatricial estrellado.
El anillo umbilical (anulus umbilicalis) delimita un orificio
ovoide con un eje mayor transverso, a veces con forma de
boca de cañón o circular. Su diámetro varía de 2 a 8 mm y
tiende a disminuir con la edad. Este orificio está parcial-
mente oculto por los cuatro cordones fibrosos residuales
que son el ligamento redondo del hígado, la arteria umbili-
cal y el uraco.
El uraco está constituido por una adventicia fibrosa, de un
lecho muscular sobre todo longitudinal y de una luz acana- 16 Los puntos débiles posteriores.
lada conservada a través de un epitelio variable: pavimento- 1. Músculo gran dorsal (m. latissimus dorsi)
so, urotelial, cilíndrico y mucíparo. 2. Músculo oblicuo externo
3. Músculo serrato posteroinferior
Los tres cordones inferiores 4. Músculo oblicuo interno
La arteria umbilical puede ser única. Esta anomalía se aso- 5. Aponeurosis posterior del músculo transverso
6. Masa sacrolumbar (m. erectores spinae)
cia a veces a malformaciones urogenitales, en general
A la derecha: plano profundo: cuadrilátero de Grynfelt (tetragu-
homolaterales, siendo de rigor su examen en el corte del num lumbale)
cordón umbilical en el momento del nacimiento. A la izquierda: plano superficial, triángulo de Petit (trigonum
El uraco alcanza el ombligo sólo en un tercio de los casos. lumbale)
Lo más frecuente es que se afine y divida antes de abordar-
lo, tejiendo en la parte alta de la aponeurosis umbilicopre-
vesical una red fibrosa infraumbilical.
Residuo del canal atlantoideo, el uraco puede quedar par- drían acumularse todo tipo de residuos de origen cutáneo,
cial o totalmente permeable, ser el origen de fístulas vesi- lo que constituye los falsos quistes supurados del uraco. Los
coumbilicales, de un divertículo superior de la vejiga urina- verdaderos quistes se sitúan en la parte media del tracto y su
ria o incluso de una fístula ciega umbilical en la cual po- contenido es mucoso.
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Los tumores malignos del uraco son los carcinomas a veces la superficie el triángulo lumbar de Petit (trigonum lumba-
mucíparos, invasivos por sus conexiones linfáticas con el le), en profundidad el cuadrilátero de Grynfelt (tetragu-
ombligo y la pelvis. num lumbale). El esquema indica sus límites respectivos
(fig. 16).
Fascia umbilicalis
Las hernias lumbares son raras, pasando sucesivamente por
Esta bandeleta fibrosa transversal, refuerzo de la fascia
el cuadrilátero en su porción superior y exteriorizándose a
transversalis, limita en profundidad al anillo umbilical. Es
continuación por el triángulo lumbar. La estrechez de su
inconstante o bien está situada por encima del plano del
cuello facilita habitualmente el tratamiento. Los verdaderos
ombligo. La piel está separada del peritoneo parietal ante-
problemas son las eventraciones postoperatorias después de
rior por un pequeño tracto graso. El peritoneo en sí se
lumbotomía o traumatismos. La importancia de las pérdi-
adhiere fuertemente a la pared musculoaponeurótica. Su
despegamiento y sutura separada a nivel del ombligo se das de sustancia y la asociación frecuente a una parálisis de
presta a engaño durante el cierre de las laparotomías la cincha abdominal, pueden requerir métodos de repara-
medias. ción con plastias o el uso de materiales protésicos. Por ejem-
plo, la operación de Koontz [13]: se recorta un gran colgajo
Esto explica igualmente la frecuencia de su abertura acci-
de fascia lata en la fosa ilíaca externa y se moviliza hacia arri-
dental en las incisiones paraumbilicales horizontales extra-
ba, sobre la charnela de la cresta ilíaca, para cubrir la región
peritoneales tipo Dos Santos.
lumbar.
El abordaje arterial está asegurado por un doble círculo
periumbilical: círculo superficial ya descrito; círculo pro-
fundo a nivel del anillo fibroso abastecido por una rama
umbilical de cada una de las arterias epigástricas inferiores. Planos profundos
Los dos círculos comunican por las anastomosis sagitales. Se
puede, en principio, movilizar la cicatriz umbilical sobre el
Fascia subperitoneal
plano fibroso sin compromiso de su vascularización, con
la condición de sólo circunscribirla sobre la mitad de su Se denomina así el plano celuloadiposo, de espesor varia-
extensión. ble, que se interpone entre la fascia transversalis y el perito-
Las conexiones venosas y linfáticas de la región umbilical ya neo parietal. Se subdivide en una capa profunda, directa-
han sido mencionadas más arriba. mente adherida a la serosa, celuloadiposa, y una capa super-
ficial, más fibrosa y más resistente, a veces conocida como
Línea semilunar de Spigel (linea semilunaris) (fig. 14) fascia propia. Ocupa el espacio retroperitoneal y se prolon-
En el sentido estricto de la palabra, es la frontera entre la ga en los flancos hasta la región anterior del abdomen, per-
porción carnosa y la aponeurosis anterior del músculo mitiendo así el despegamiento del peritoneo y los aborda-
transverso del abdomen. En el lenguaje quirúrgico se con- jes extraperitoneales de los órganos posteriores (incisiones
funde con el borde lateral de la vaina del músculo recto del de Dos Santos, de Bazy, de Foley…).
abdomen o línea alba lateral. En realidad, las fronteras mus- La fascia desaparece casi completamente en la región umbili-
culoaponeuróticas de los músculos anchos no se superpo- cal, alrededor de la cual como ya se ha visto, el peritoneo está
nen exactamente. Se trata pues de una zona más que de prácticamente adherido al plano muscular. El peritoneo dia-
una línea. fragmático es también imposible de despegar.
A este nivel una incisión algo extensa en altura no evita ele-
mentos vasculonerviosos. Espacios despegables
Hernia de la línea semilunar (fig. 15)
Espacio inferior
El principal punto débil se sitúa en la intersección entre la
línea semilunar y el extremo lateral de la línea arqueada. Es el que permite el abordaje extraperitoneal de la cara
anterior de la vejiga urinaria, de la próstata, del pedículo
Está limitado por debajo por el trayecto oblicuo de la arte-
obturador, la colocación de una prótesis preperitoneal en el
ria epigástrica inferior que separa del punto débil inguinal
tratamiento de las hernias de la ingle o de las hernias obtu-
donde se forman las hernias directas.
ratrices. El límite superior es a 3 cm bajo el ombligo; a los
Las hernias denominadas de la línea de Spigel se sitúan por
lados está limitado por el cordón espermático, que se
detrás del músculo recto que las enmascara sobre todo en
puede movilizar lateralmente (parietalización del cordón);
posición de decúbito y su búsqueda es a menudo difícil.
constituye el origen de la arteria epigástrica inferior.
Finalmente aparecen en el borde externo del músculo
recto con un trayecto oblicuo anteroexterno. La ecografía Por debajo ocupa el espacio de Retzius (spatium retropubi-
puede ser de utilidad para detectarlas. cum) hasta el plano fibroso pubovesical y se prolonga por
Situadas en una zona de transición, en el origen de la hoja detrás de las regiones inguinales donde se denomina espa-
posterior de la vaina del recto, las hernias de Spigel no son cio de Bogros. Las dimensiones medias de este espacio son:
fáciles de tratar. Tras la resección del saco, si tiene un cue- 17 a 18 cm de ancho por lo alto, 12 cm verticalmente, 6 a 8
llo estrecho, es necesario deslizar en posición retrorrectal cm de ancho en el borde inferior.
un gran colgajo del revestimiento fibroso anterior de los Éstas son las dimensiones de las piezas protésicas talladas
músculos rectos, suturarlo en lo alto a la línea arqueada y para la cura de las hernias bilaterales mediante el procedi-
por abajo a la porción resistente de la fascia transversalis, miento profundo (Stoppa).
incluso al ligamento inguinal.
Espacio superior
Puntos débiles posteriores-Hernias lumbares Es más estrecho. Termina 3 cm por encima del ombligo; el
Nos situamos en el punto de la frontera posterior de la plano de clivaje puede prolongarse bastante en dirección
pared abdominal anterolateral, donde se une con los mús- ascendente por debajo del apéndice xifoides y lateralmente
culos retrovertebrales. Se describen dos puntos débiles: en de 6 a 7 cm por detrás de los músculos rectos.
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Comunicación de los espacios celulares De estrategia general
La fascia infraperitoneal, posible asiento de temibles celuli- Son los problemas clínicos (insuficiencia respiratoria, ries-
tis profundas, comunica con los espacios celulares vecinos: go de evisceración) los que intervienen en la elección de
— Hacia arriba, espacio subpleural por el hiato costolumbar. una vía de abordaje
— Por debajo y detrás, con la región lumbar superficial Preparativos
mediante los puntos débiles posteriores, en donde pueden Colocación del paciente
exteriorizarse algunas inflamaciones y colecciones supura-
Es responsabilidad del cirujano. Deberá vigilar particular-
das retroperitoneales.
mente la protección de los puntos de apoyo ya que las inter-
Por abajo y hacia adelante, la fascia inguinal y las bolsas, en venciones abdominales son a menudo más largas y más
donde pueden exteriorizarse supuraciones, efusiones de traumáticas de lo previsto. También la necesidad de un col-
gases y hematomas subperitoneales. chón caliente, a veces molesto en caso de control radiológi-
— Hacia abajo y adentro a través del canal subpubiano cier- co, o la colocación de apoyos o rulos. La fijación del enfer-
tas efusiones pélvicas infraperitoneales llegan a la fascia mo a la mesa debe contemplar eventuales cambios de posi-
interna de la pierna. A menudo la tumefacción profunda ción. Generalmente los anestesistas exigen un paciente
que provocan se confunde con una flebitis inicial. «crucificado». Verificar la correcta posición de los miem-
— Finalmente, por detrás, la comunicación se realiza con el bros superiores sobre el portabrazos y la de las espalderas,
plano profundo de la nalga a través de las escotaduras ciáti- así como la colocación de arcos de tracción que pueden
cas, donde ciertas celulitis subperitoneales se manifiestan suponer un riesgo en caso de cambio de posición
inicialmente como una ciatalgia. (Trendelenburg) [4].
Posición del enfermo sobre la mesa
Proyecciones parietales de las zonas declives
En decúbito supino para las celiotomías habituales. El
de drenaje peritoneal
apoyo debe colocarse bajo las últimas costillas y no bajo la
Para que el drenaje de la cavidad peritoneal sea eficaz, el región lumbar, con el fin de ampliar el acceso a la zona sub-
tubo debe ser de buen material y estar bien colocado, es costal. En alguna intervención electiva se requiere una posi-
decir, en los puntos de mayor declive de la cavidad. Un dre- ción lateralizada de 30 a 45 º que se obtiene cómodamente
naje pasivo mal colocado en el punto de declive no tiene con un rulo (posición de Lagrot, si se prevé una extensión
capacidad de drenaje. hacia la derecha en caso de lesión del hígado).
La zona más accesible en la posición de decúbito es el surco La posición que permite un abordaje combinado abdomi-
parietocólico que se prolonga muy lateralmente sobre la noperineal implica dar un cuidado especial a la posición de
pared abdominal. La experiencia demuestra que la gran los miembros inferiores y más particularmente a la región
mayoría de los drenajes colocados en los flancos están en poplítea. Hemos tenido la ocasión de observar, como con-
realidad demasiado altos. Esto los hace poco eficaces y favo- secuencia de intervenciones prolongadas, fenómenos de
rece el desplazamiento secundario del drenaje que llega a compresión tisular muy graves de tipo Crush asociados a la
colocarse en medio de las asas del intestino delgado. compresión de vasos poplíteos, sin contar las frecuentes
Con el enfermo acostado, la contraincisión debe efectuarse incidencias a nivel del nervio fibular (SPE).
a 3 ó 4 traveses de dedo hacia atrás de la línea horizontal Preparación
pasando por la espina ilíaca anterosuperior, a pesar de algu-
Cada cirujano tiene su antiséptico de referencia. Preferimos
nos inconvenientes hemorrágicos y a veces nerviosos que ya
los hidrosolubles yodados pero pueden usarse otros pro-
se han señalado.
ductos en caso de alergias.
El fondo de saco de Douglas y los espacios subfrénicos en su
La preparación debe ser cuidadosa, precedida por un rasu-
porción posterior son más profundos, por lo que interesa
rado sobre la mesa o en la sala de preanestesia y un primer
que los drenajes aspirativos pasen por los surcos parietocó-
lavado con una solución antiséptica. El éter casi no es anti-
licos y sean deslizados hacia los sumideros peritoneales. Se
séptico, el alcohol es poco potente pero existen excelentes
recuerda la dificultad de drenaje de la celda esplénica, ais- soluciones detergentes yodadas.
lada por la barrera del sustentaculum lienis.
Se deben evitar los cócteles de antisépticos y particular-
mente la asociación de yodados y mercuriales.
El espacio de la preparación de la superficie cutánea se
Vías de acceso de la cavidad abdominal extiende clásicamente desde la mitad superior de las pier-
nas hasta el nivel de las mamilas y lateralmente hasta el
Laparotomías o celiotomías (lapara: los flancos, koilia: plano de apoyo. Estas reglas deben ser estrictamente respe-
el vientre). tadas. Más vale pasarse en los límites, si los anestesistas y sus
electrodos no se oponen demasiado. Hace falta prever las
Elección de una vía de acceso ampliaciones posibles hacia el tórax, sean en la línea media,
Es anatómica, táctica y de estrategia general. sean lateralizadas, el abordaje de los flancos para los drena-
jes en declive, un acceso eventual a la uretra o al ano, la
Anatómica
posibilidad de acceder a una vena al nivel de la safena.
La vía elegida debe permitir el acceso a la víscera apuntada,
de la forma más directa y menos agresiva, teniendo en cuen- Disposición de los campos
ta los nervios, los músculos y los vasos. Deben despejar ampliamente el área definida, recubrir
Táctica extensamente los miembros superiores y los inferiores o
incluso utilizar la muy cómoda mesa de Mayo tanto como
— Según el objetivo, sea impreciso (laparotomía explora- sea posible. Nosotros intentamos no coger la piel con las
dora que debe permitir ver el fondo de saco de Douglas) o, pinzas de campo; la fijación de éstas a los límites del campo
por el contrario, cirugía electiva de un órgano. operatorio está asegurada con un plástico adhesivo de gran
— Según el estado parietal, más o menos dañado: fístulas, tamaño. Esta cobertura plástica (SteriDrape) debe sobrepa-
ostomías, eventraciones y cicatrices. sar ampliamente el campo operatorio, evitando así trabajar
— Según el grado de septicidad. con los campos mojados y por tanto no estériles.
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Técnicas quirúrgicas ANATOMÍA QUIRÚRGICA DE LA PARED ABDOMINAL ANTEROLATERAL. 40-040
VÍAS DE ACCESO DE LA CAVIDAD ABDOMINAL
Separadores
Separadores fijos o autoestáticos, cada cirujano tiene su
modelo habitual. Todos estos tienen el inconveniente de
ejercer una tensión continua sobre la pared, provocando
sufrimiento parietal, desvitalizaciones y dolores residuales.
El separador de Gosset es el más empleado tanto más desde
que existen modelos de gran tamaño y profundidad. Se le
reprocha una zona de apoyo estrecha y traumatizante. Se
pueden utilizar separadores de lámina o de cuadros existen-
tes en numerosos modelos (metal o materiales sintéticos).
Para la separación supraesternal se utiliza una valva supra-
esternal suspendida al arco por un doble gancho o el clási-
co separador de Olivier, cuyo apoyo es más amplio y se
adapta mejor a un ángulo xifoideo variable. Se tiene la ten-
17 Incisiones verticales:
dencia de dejar los separadores colocados demasiado tiem- 1. Media supraumbilical
po. Éstos son indispensables en los abordajes de la región 2. Media a caballo
subdiafragmática del abdomen, pero muy molestos desde el 3. Media infraumbilical
punto de vista cardiorrespiratorio, provocando a veces 4. Incisión de Jalaguier
dolor subcostal residual por luxación de los cartílagos (sín- 5. Pararrectal externa
6. Transrectal
drome de Cyriax o de la costilla deslizante). 7. Paramedial interna en bastidor
También se debe utilizar con precaución la valva suprapú-
bica y su compás de fijación, sobre todo en los sujetos de
pelvis estrecha. Se han observado parálisis del nervio femo- ras, después de haber despegado el peritoneo. Así mismo se
ral y trombosis de los vasos ilíacos por el uso prolongado de puede de entrada abrir el peritoneo con una incisión limi-
valvas excesivamente grandes. tada. Es recomendable fijarlo donde el peritoneo es móvil,
La cirugía de órganos móviles, fácilmente exteriorizables, a es decir, a media altura de la incisión. Más abajo molesta y
menudo requiere tan sólo unos separadores provisionales, queda expuesto el ligamento redondo. Más arriba la grasa
como unas valvas o los excelentes ganchos de Hartmann. llega a ser más espesa y muy vascularizada, junto al apéndice
xifoide. El peritoneo se fija siempre con una pinza sin dien-
tes y se abre sobre un pliegue volcado sobre la lámina de las
tijeras. Se evitará así la tracción de una víscera. A partir de
Incisiones ahí se puede completar la abertura de toda la pared.
Hacia abajo la abertura contorneará el ombligo.
Arbitrariamente las distinguiremos en verticales, transversa-
Hacia arriba la división del peritoneo puede ser lo suficien-
les, oblicuas y combinadas.
temente hemorrágica para justificar la colocación de algu-
nas ligaduras. Se señala el ligamento redondo que será sec-
Incisiones verticales, celiotomías medias (fig. 17) cionado bastante cerca del hígado, entre dos ligaduras en
Celiotomías supraumbilicales función de su vascularización. Levantando ligeramente la
pared hacia arriba y a la derecha se extiende el ligamento
Línea de incisión del apéndice xifoides al ombligo, la cual
falciforme que será seccionado a distancia y por arriba del
puede sobrepasar y contornear algunos centímetros a la
hígado para poder colocar sin problemas un campo de pro-
izquierda. Después de la incisión de la piel, división del teji-
tección o para tirar sin riesgo de crear una efracción hemo-
do celular subcutáneo con hemostasia minuciosa con bistu-
rrágica de la fosilla del ligamento redondo.
rí eléctrico, procurando no escarificar los tegumentos. Este
paso se retrasa en caso de extrema urgencia quirúrgica. El Protección parietal
sangrado es entonces habitualmente muy escaso. Los clásicos campos de bordes, humedecidos o rápidamente
Incisión de la línea alba media. Esta incisión debe estar per- mojados son una protección engañosa. Los antisépticos en
fectamente orientada para evitar la abertura de la vaina de los que se embeben no son inofensivos. La mejor protección
los músculos rectos, lo cual debilita el cierre y abriría el es ciertamente el uso de campos plásticos en anillo (wound
espacio perirrectal a una eventual infección. El bisturí ordi- protector), que además ejercen una buena separación.
nario nos ha parecido preferible al bisturí eléctrico que no Asegurarse de que no existan adherencias profundas en la
permite obtener la sensación táctil de la resistencia de los pared que se oponga a su colocación adecuada sin peligro.
tejidos. De todas formas, si se mantiene en la línea media,
la hemorragia es mínima. Variantes
Una vez franqueado el plano aponeurótico se observa la sali- En cirugía programada, electiva, es de rigor la abertura
da de la grasa de la fascia propia. Es elegante incidir entera- plano a plano de un extremo al otro.
mente con bisturí de un extremo a otro de la incisión. Puede En una extrema urgencia, ya lo hemos dicho, es conve-
ser prudente pinzar los labios de la incisión aponeurótica, niente a veces ser expeditivo desde el punto de vista del
elevarlos y continuar la sección del plano fibroso con las tije- control de la hemorragia.
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En caso de cirugía séptica, es deseable empezar por una Estas ampliaciones se describen más adelante.
incisión limitada, aspirar el líquido séptico, introducir el
Extensiones laterales
campo de protección por una vía aún limitada y reducir así
la contaminación parietal, inevitable de todas maneras. Una incisión media no compromete la vascularización de la
pared. Así que se puede, en caso de necesidad, ampliar
Celiotomías medias subumbilicales mediante incisiones laterales sin crear un colgajo parietal
La línea de incisión va del ombligo a la sínfisis púbica. amenazado en su vitalidad. Algunas de estas ampliaciones
Puede rebasar el ombligo en su borde izquierdo. Se ganan se efectúan deliberadamente (incisión de Rio Branco, de
así algunos centímetros, que pueden mejorar la explora- Barraya).
ción de forma considerable. El punto de unión de estas dos incisiones constituye un
La aponeurosis es incidida hasta llegar a la sínfisis púbica punto débil, por ello no son deseables.
por debajo y entonces se busca el intersticio entre los Cierre de una incisión media
músculos rectos. Éste es bastante nítido en la porción supe-
rior y, en caso de dificultades, se puede buscar justo por No hay un cierre estándar. Es necesario adaptarse a las cir-
debajo de la zona umbilical donde los músculos están sepa- cunstancias y sobre todo a las condiciones de septicidad.
rados. Más abajo, la superposición de los rectos y la presen- Hay tres modalidades: el cierre clásico, el cierre protegido
cia de los músculos piramidales pueden ser incómodos, y el cierre diferido.
especialmente si se efectúa una incisión limitada. Es posible Cierre clásico
perderse a través de las fibras musculares.
Sigue a una cirugía electiva más o menos séptica con unas
Localización y abertura del peritoneo paredes sanas sobre un buen terreno.
El peritoneo será incidido algunos centímetros por debajo Se insiste:
del ombligo, lateralmente al uraco cuando éste está bien • Sobre la necesidad de una buena relajación en el momen-
desarrollado. Las mismas precauciones que para la región to del cierre y no de una relajación del anestesista. Si la
supraumbilical. mayor parte de las evisceraciones y eventraciones tienen una
La abertura del peritoneo se continuará con precaución etiología infecciosa, el factor mecánico no debe ser olvidado.
hacia abajo y se detendrá preferentemente a dos traveses de La sutura de la pared demasiado tensa favorece el desgarro
dedo por encima de la sínfisis. El peritoneo llega a ser, en poco visible de la hoja posterior de la vaina de los rectos.
este lugar, espeso, graso, un poco hemorrágico, lo que debe • Sobre el problema del material de sutura [5, 9]
sugerir la proximidad vesical. Es necesario entonces simple- Se trata de la discusión sobre materiales reabsorbibles o no
mente separarlo con el dedo hasta contactar con el hueso. reabsorbibles. Actualmente se dispone de material poligli-
La lesión vesical es excepcional en una celiotomía, en un cólico de una extrema resistencia, el cual ha superado toda
paciente no operado previamente. Al contrario, una vejiga prueba. Los crines monofilamentos, con o sin bucle, son
elevada por una peritonización, más o menos incluida en excelentes. Ha desaparecido la caza del hilo en las intermi-
los músculos rectos, puede resultar lesionada sin que el nables supuraciones de pared cerrada con material sintéti-
cirujano se dé cuenta. Este incidente supone un riesgo si es co no reabsorbible. ¿Se ha llegado a valorar lo que ha cos-
desconocido. tado en bajas laborales y accidentes, tales como las hemo-
rragias o lesiones viscerales en las tentativas de extracción?
Instalación de campos de protección
• Sobre el procedimiento de sutura
Según indicaciones anteriores.
Existe controversia entre la sutura continua y los puntos
Laparotomías verticales periumbilicales sueltos.
Se reprocha a la sutura continua la isquemia de los bordes
Es la clásica media «a caballo» del lenguaje quirúrgico, y el relajamiento de la línea de sutura si un punto se corta.
forma cómoda de empezar una laparotomía exploradora Hay que oponer a esto la estanqueidad del afrontamiento y
delante de un abdomen agudo del que todavía se ignora si la repartición regular de las tensiones. La prudencia reco-
se ampliará hacia arriba o hacia abajo. mienda por lo tanto interrumpir de vez en cuando la sutu-
Celiotomías media xifopúbica ra continua, tres veces en una celiotomía media larga.
— Sutura del peritoneo: ¿es necesario hacer un plano perito-
Es la conjunción de las incisiones precedentes. Expone la cavi- neal individualizado? En la vecindad del ombligo, la serosa
dad abdominal en toda su extensión. Permite prácticamente está muy adherida a la hoja profunda de la vaina de los rec-
toda la cirugía abdominal compleja y en particular la cirugía tos y no lo facilita. Se puede suturar el peritoneo, a distan-
aórtica. Sus inconvenientes son discutidos más adelante. cia del ombligo, con una sutura continua de hilo reabsorbi-
ble fino sin que realmente se considere como una ventaja.
Ampliación de la incisión media
El peritoneo se reepiteliza totalmente y deja menos espacios
Resección del proceso xifoides muertos aunque los puntos incluyan conjuntamente el
Puede ser útil en el abordaje de la región hiatal. Es bastante plano musculoaponeurótico y el peritoneo. Hacia abajo, la
hemorrágico. Dos arteriolas, ramas de la arteria epigástrica peritonización provoca tracción craneal de la vejiga, lo cual
superior, sangran a ambos lados. Su hemostasia en contacto es necesario recordar en caso de reintervenciones.
con el hueso no suele ser fácil. En ciertos casos la incisión o — Plano subcutáneo: se realiza con hilo reabsorbible de peque-
resección del proceso xifoides puede favorecer un osteoma ño calibre y no tiene interés más que en las paredes muy gra-
de la línea alba, que puede resultar muy molesto. sas. En tal caso se puede dejar entre este plano y la sutura
musculoaponeurótica un pequeño drenaje de pared, el cual
Extensión hacia el tórax se exterioriza por uno de los dos extremos de la herida.
Puede hacerse — Sutura cutánea: es cada vez más frecuente que la piel se
— por esternotomía media limitada o total, cierre con grapas aplicadas con grapadora automática. Las
— por extensión torácica hacia arriba y hacia fuera hacia el grapas no provocan retracciones ni desvascularizaciones. Las
séptimo u octavo espacio intercostal, o hacia el quinto si se cicatrices son excelentes y muy superiores a las obtenidas
parte del proceso xifoides. con las grapas de Michel. Sin embargo, no hacen hemosta-
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algunos accidentes alérgicos. Como se demuestra en diver-
sos estudios, el uso en la cirugía de urgencias de estas medi-
das de protección parietal han hecho prácticamente desa-
parecer las temidas evisceraciones. La piel dejada abierta se
cierra muy rápido. Pueden dejarse pasados los hilos de piel
que se aprietan el tercer o cuarto día.
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VÍAS DE ACCESO DE LA CAVIDAD ABDOMINAL
20 [Link] oblicuas.
1. Subcostal derecha a dos traveses
de dedo por debajo del reborde con-
drocostal
2. Incisión de Mac Burney
3. Mac Burney horizontalizado
4. Incisión oblicua del flanco
[Link] de una incisión de Mac
Burney. Vigílese bien de tomar los
dos planos musculares; se define
A B
mejor la transversa tirando ligera-
mente sobre la bolsa peritoneal.
• El cierre se efectúa por planos: Abertura de la vaina del recto que mediante algunos puntos
— Peritoneo y fascia transversalis que en este nivel están bien en U se puede solidarizar con la hoja anterior para evitar su
individualizados. retracción, aunque es una precaución probablemente inú-
— Aproximación muscular, si se juzga útil, con sutura fina y til.
poco apretada. El peritoneo está cerca del borde lateral del recto, al nivel
— Sutura aponeurótica prerrectal con puntos separados o de la línea de Spigel y es generalmente en este punto donde
con una sutura continua con hilo reabsorbible sintético, y se abre. El dedo del explorador precede entonces a las tije-
ras o al bisturí que van a seccionar el plano parietal pro-
se añade un drenaje aspirativo subaponeurótico.
fundo, después de haberse asegurado de la ausencia de
• Ventajas: estética y solidez explican el éxito de esta inci- adherencias al fondo vesicular, a la región antropilórica y
sión. Es excelente para la cirugía electiva. Puede dejar sobre todo al ángulo derecho del colon.
molestias sensitivas o una debilidad del borde lateral de los
En principio el ligamento redondo queda intacto en la por-
rectos que pueden evolucionar hacia eventraciones compa-
ción superointerna de la incisión. No se debe dudar en divi-
rables a las hernias de la línea de Spigel y que vienen a per-
dirlo antes de provocar un desgarro hepático.
judicar su reputación de extrema solidez. No se presta al
Verificación cuidadosa de la hemostasia de las porciones
drenaje.
musculares, sobre todo de los rectos. Colocación en su
• Inconvenientes: el importante despegamiento de los planos. lugar de la protección parietal, de un separador autostático
La dificultad para su ampliación la contraindican formal- o de un separador subcostal fijado al arco.
mente en la cirugía séptica o en las intervenciones de
Cierre de la incisión subcostal: sutura de la pared en dos
exploración de urgencia. planos (hoja posterior de la vaina del transverso derecho y
músculo oblicuo interno hacia fuera), la otra superficial
Incisiones oblicuas (hoja anterior de la vaina del recto y el músculo oblicuo
externo). Se obtiene una pared muy sólida, pero existe la
Incisión subcostal
preocupación de dos puntos débiles:
Esta incisión paralela al reborde condrocostal, a dos trave- — Hacia dentro, si se ha ido hasta la línea media donde la
ses de dedo por debajo de él, se ha visto injustamente cul- reparación debe ser particularmente cuidadosa.
pada de denervar la pared abdominal. Esto explica su eclip- — Hacia fuera, en plena porción carnosa de los músculos,
se momentáneo, aunque la escuela de Lyon le ha sido fiel. pues es allí donde se sitúa a veces el drenaje, a menos que
Actualmente es muy utilizada, sobre todo en la cirugía se haga una contraincisión más lateral. Puede ser causa de
biliar. hernias postoperatorias, que se toleran mal debido a su cue-
Incisión cutánea de alrededor de 10 cm; partiendo de la llo estrecho.
línea media o un poco por fuera de ella, trazando una S • Ventajas
muy alargada, a dos traveses por debajo del reborde con- Con un buen apoyo y un buen separador, es la vía de elec-
drocostal. Esta distancia deber ser respetada tanto sobre el ción para la cirugía biliar y pancreática derecha. A la
plano cutáneo como muscular. Una incisión localizada izquierda, puede servir para el abordaje del cuerpo del estó-
demasiado alta favorece la retracción del músculo y una mago, del bazo, del cuerpo y la cola del páncreas. Puede ser
insuficiencia del labio superior. ampliada franqueando la línea media respetando el mar-
Incisión del tejido celular subcutáneo, hemostasia, sección gen subcondral, realizando una incisión subcostal bilateral,
prudente del plano aponeurótico premuscular. Hacia fuera que se describe más adelante.
se encuentra la parte carnosa del músculo oblicuo externo La subcostal derecha es el Mac Burney de la cirugía biliar o
(hemostasia según requerimiento). pancreática: las asas de intestino no molestan como en el
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22 Grandes incisiones arciformes superiores.
1. Trazado torácico de la incisión de Ross
2. Bisubcostal (Leclerc): esto corresponde igualmente al segun-
do plano de incisión de Ross
21 Incisiones horizontales.
1. Incisión de Bazy
2. Incisión de Sprengel superior anterosuperior, capaz de disimularse bajo un traje de baño,
3. Incisión extraperitoneal de Dos Santos cada vez más reducidos. Se localiza entonces en la dirección
4. Incisión de Sprengel inferior de las líneas de Langer [10].
5. Incisión de Bardenheuer prolongada
6. Eje de los vasos epigástricos inferiores
— La ampliación puede ser necesaria (no hay apendicecto-
7. Incisión de Bardenheuer intraepigástrica mías difíciles si se sabe ampliar a tiempo). Siempre es agre-
siva, implicando la sección transversa de los fascículos mus-
culares.
— Finalmente, están de moda los mini Mac Burney.
caso de la media. La reparación en dos planos es habitual- ¿Permiten éstos la exploración correcta del abdomen en
mente de buena calidad. búsqueda de un divertículo de Meckel?
Contrariamente a la teoría antigua, la disposición de los
nervios motores hace que las eventraciones paralíticas sean Incisiones transversales (fig. 21)
excepcionales.
Incisión transversal supraumbilical (Sprengel I)
• Inconvenientes
Acceso predominantemente electivo ya que no permite la Se usa el pliegue cutáneo supraumbilical. Una buena com-
exploración correcta de la totalidad de la cavidad abdomi- badura y un buen separador permiten el acceso a todo el
nal. Paraliza poco, pero se presta a disestesias parietales por abdomen superior y medio. Al seccionar los músculos rec-
debajo de ella. Se presta mal al drenaje. tos de forma transversal, la reconstrucción se facilita usan-
do la vaina de los rectos para el anclaje.
Se secciona oblicuamente los músculos oblicuos externo e
Minisubcostal, microsubcostal [16]
interno, pero se respeta la disposición del transverso.
Actualmente la moda es reducir el tamaño de las incisiones La hemostasia debe ser minuciosa, recurriendo más a las
para seguir las exigencias y los gustos del público. Una mini- ligaduras que a la cauterización, dado que ésta provoca la
subcostal es una incisión de menos de 7 cm a caballo sobre contracción del músculo y arranca el vaso de la pinza.
el borde externo del músculo recto, abriendo su hoja ante- Esta incisión debe ser debidamente protegida por cuanto
rior pero sin seccionar el cuerpo muscular que es desplaza- expone áreas musculares y abre los espacios celulares.
do por un separador hacia la línea media.
La sutura se hace en dos planos:
Las microsubcostales son incisiones de pocos centímetros
— Profundo, que incluye la fascia transversalis y la parte pos-
(2 cm) que permiten la cirugía biliar en situaciones muy
terior del plano musculoaponeurótico.
seleccionadas. Algunos la reducen a verdaderas punciones
bajo control laparoscópico. — Superficial, suturando los músculos oblicuos lateralmen-
te y la hoja anterior de la vaina del recto.
La cirugía biliar implica la visión del triángulo de Calot y
una hemostasia precisa y electiva. La vía de abordaje debe El uso de suturas continuas es válido.
proveer los medios adecuados para ello. Siempre se puede
Incisión infraumbilical (Sprengel II)
empezar con una incisión pequeña pero, en algunos casos,
se necesitará aumentarla. El mismo principio. Se usa el pliegue transverso infraumbi-
lical. A este nivel los vasos epigástricos son más voluminosos
y deben ser controlados individualmente.
Incisión de Mac Burney
Este tipo de incisión transversal puede, según requerimien-
Está detallada en el capítulo de la cirugía del apéndice. tos, ubicarse en diferentes puntos. Una gran incisión trans-
Esta incisión se realiza por disociación de la encrucijada de versal a nivel del ombligo o en su vecindad inmediata es una
músculos largos e implica una incisión cutánea de 4 cm, dos buena alternativa a la clásica incisión media para toda la
traveses de dedo por dentro de la espina ilíaca anterosupe- cirugía abdominal, incluyendo la urgente. Los autores de
rior, sobre la línea espinoumbilical. Grenoble están muy satisfechos. En casos difíciles hemos
— Acorde con la escuela alemana se puede realizar una tenido problemas en el abordaje de los polos superiores e
incisión horizontal, situada más abajo que la espina ilíaca inferiores de la cavidad abdominal.
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— Sea en cirugía programada donde se decida una toraco-
frenoceliotomía.
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A
30 Laparoesternotoracotomía
29 A, B Celiotomía media ampliada en esternotomía parcial o total. 31 Prolongación torácica izquierda de una subcostal derecha.
Esta vía permite el control de lesiones suprahepaticocavas
y la canalización de la cava inferior por la aurícula derecha.
1. Atrio y aurícula derecha
2. Incisión sagital del diafragma llevando a la vena cava infe-
rior
continuidad del reborde pero evitará el contacto de las
3. Cordón sobre el pedículo hepático (maniobra de Pringle)
extremidades cartilaginosas y la seudoartrosis condral a
veces dolorosa.
A la derecha, ofrece un buen acceso sobre los segmentos
VII y VIII del hígado, la vena cava retrohepática y las venas
tomía clásica, siguiendo la costilla inferior y sirviéndose pre- suprahepáticas.
ferentemente del bisturí eléctrico. La incisión se prolonga A la izquierda se obtiene un buen acceso sobre el estómago,
lo más atrás posible, pero no sobrepasa generalmente la la región cardioesofágica, el bazo, la cola del páncreas y la
línea axilar media. El pulmón está protegido durante estas suprarrenal izquierda. También se puede abordar el esófa-
maniobras. go toracoabdominal y la parte baja de la aorta torácica des-
Es necesario seccionar entonces el diafragma a partir del cendente, lo que en ciertas urgencias hemorrágicas permi-
espacio intercostal abierto. Se puede elegir una sección te la interrupción provisional de la aorta.
circunferencial, equivalente a una desinserción, pero lo No practicamos la resección costal sistemática, reservándo-
más frecuente será efectuar una incisión radial, ya que se la al tórax rígido o muy brevilíneo.
trata de una situación de urgencia. A la derecha, la inci-
sión se prolonga hacia el orificio de la vena cava inferior, Celioesternotomías (figs. 29, 30)
pues lo más frecuente es que se trate de solucionar lesio- En la celioesternotomía total se realiza una gran incisión
nes altas del hígado. A la izquierda, se dirigirá hacia el manubriopúbica, permitiendo mejor, al menos en teoría,
hiato esofágico. las maniobras de bypass de la vena cava inferior en los trau-
A continuación se separa el espacio intercostal con la ayuda matismos suprahepaticocavos.
de un separador de cremallera, mientras que un separador La esternotomía puede ser total o parcial, interrumpiéndo-
de Gosset asegura un acceso óptimo sobre el plano abdo- se entonces en el cuarto espacio intercostal. Se describirá la
minal. A veces protruye el cartílago seccionado y puede ser esternotomía total vertical que no parece más larga de rea-
molesto, por lo que siempre es útil resecar un pequeño seg- lizar ni más complicada que las esternotomías limitadas,
mento. Durante la reconstrucción, esto interrumpirá la sino todo lo contrario.
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La posición es en decúbito supino estricto. La incisión cutá- facilitadas por un pequeño despegamiento cutáneo trans-
nea se prolonga desde el área abdominal hasta el manu- versal supraesternal.
brio. Después de la sección del esternón se desinserta el dia- Una vez liberada la cara posterior del hueso, se corta (pre-
fragma por detrás del apéndice xifoides con tijeras o con ferentemente con la sierra oscilante) sin alejarse de la línea
bisturí eléctrico, siempre teniendo en cuenta la proximidad media y sin perderse en los cartílagos, lo que dificulta la
del pericardio. El apéndice xifoides puede seccionarse reconstrucción y supone un riesgo de hemorragia del pedí-
sobre la línea media cuando es cartilaginoso en su totali- culo torácico interno.
dad, o ser resecado, lo que dificulta la reconstrucción de la En casos de extrema urgencia se puede efectuar una ester-
pared abdominal. La fascia posterior del esternón se despe- notomía manual, incluso con una cizalla. Se separan pro-
ga con mucha prudencia y preferentemente con el dedo,
gresivamente, con la ayuda del separador de Finochietto,
de manera que se desplaza hacia atrás el pericardio y los
los dos bordes óseos hasta obtener la abertura requerida
fondos de saco pleurales, que en principio no se deben
sobre el saco pericárdico y los fondos de saco pleurales.
abrir. El ligamento esternopericárdico no ofrece resistencia
importante. El dedo asciende entonces sin problema lo más Éstos deben desplazarse suavemente hacia los lados, inten-
alto posible. Se retoma el despegamiento desde el manu- tando evitar su abertura, en realidad poco grave, pero que
brio esternal donde puede ser hemorrágico por las venas requeriría un drenaje al final de la intervención.
yugulares anteriores. Después de la sección del ligamento La separación del esternón pone en tensión el tronco bra-
interclavicular, el dedo se insinúa prudentemente entre el quicefálico venoso izquierdo, escondido en los restos del
esternón, hacia adelante, y el cuerpo adiposo retroesternal cuerpo adiposo retroesternal; se debe desconfiar y separar-
en el seno del cual se encuentra el tronco braquiocefálico lo suavemente. Hacia abajo, en la unión de la parte toráci-
venoso izquierdo hacia atrás. Las maniobras altas pueden ser ca y abdominal, el diafragma rápidamente limita la abertu-
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ra. Es a este nivel que se puede seccionar de delante hacia El espacio intercostal es abierto progresivamente con la
atrás y, después de la abertura del pericardio, se amplía la ayuda del separador de Finochietto mientras que la herida
incisión diafragmática hasta el orificio de la vena cava infe- abdominal puede ser expuesta con el separador de Gosset.
rior sin lesión muscular ni nerviosa.
Reparación de las incisiones toracoabdominales
Ampliación después de incisión subcostal (fig. 31)
Es relativamente fácil prolongar una incisión subcostal Antes del cierre es necesario drenar los dos comparti-
derecha hacia el hemitórax izquierdo, siguiendo de forma mentos, según criterios diferentes: el tórax, con un siste-
natural la incisión cutánea sobre el tórax, a nivel del sépti- ma antirretorno cerrado, mediante drenajes de silicona
de gran calibre, situado atrás y exteriorizado sobre la
mo espacio intercostal izquierdo. La sección del reborde
línea axilar por un orificio propio. El abdomen, si se con-
condrocostal da acceso a este espacio cuya abertura está ase-
sidera el drenaje útil, mediante drenajes tubulares aspira-
gurada por la sección, a ras de la costilla inferior, de los
tivos situados bajo la cúpula y que se exteriorizan por una
músculos intercostales. La frenotomía realizada es radial,
contraincisión lateral en el flanco. La sutura del diafrag-
paracardíaca, relativamente desnervante. Esta ampliación
ma debe ser perfecta para separar completamente las dos
puede ser usada en cirugía pancreática cuando es necesario
cavidades.
completar una pancreatectomía cefálica y extender su exé-
resis al bazo o al estómago. Reparación del diafragma
Toracofrenoceliotomías (figs. 32, 33) La sutura se realiza con puntos separados, puntos simples,
en X o U moderadamente apretados. Los hilos reabsorbi-
Usadas en cirugía programada, estas incisiones comportan bles actuales ofrecen total seguridad. Los nudos son habi-
una celiotomía oblicua, una frenotomía y una toracotomía tualmente apretados sobre la vertiente abdominal del dia-
en el séptimo o noveno espacio intercostal con obligada sec- fragma. Los puntos más anteriores de la reparación dia-
ción y resección del reborde condrocostal. fragmática se pasan sin ser anudados inmediatamente.
La colocación del enfermo es importante. Debe estar colo-
cado en decúbito posterolateral y sostenido: un punto de Reconstrucción torácica
apoyo anterior púbico, dos puntos de apoyo posteriores, El espacio intercostal se cierra con la ayuda de un acerca-
uno sacro, otro dorsal y el brazo superior fijo a un marco costillas. En teoría la sutura de los músculos intercostales es
rígido. El apoyo está desplazado bajo la base torácica y deseable aunque no siempre posible. La aproximación cos-
ayuda a la abertura del espacio intercostal. tal y la sutura de los músculos peritorácicos son las que ase-
La incisión cutánea empieza a nivel del ombligo, se dirige guran la hermeticidad.
oblicuamente hacia arriba y hacia afuera, franqueando el Las costillas pueden ser aproximadas por hilos gruesos,
reborde condrocostal y siguiendo la costilla elegida hasta reabsorbibles o no, que rodean el borde superior de la
pararse en la línea axilar posterior. costilla superior y pasan preferentemente a través de la
La celiotomía comporta la sección del músculo recto con costilla inferior con la ayuda de un pasahilos de Ollier, de
ligadura de los vasos epigástricos, la sección de los músculos manera que se evita la compresión del pedículo intercos-
anchos hasta el reborde condral, después la abertura del tal. Se reexpande el pulmón y los últimos hilos diafragmá-
peritoneo. ticos son anudados, separando la cavidad torácica de la
abdominal. Se vigilará con el mayor cuidado la correcta
La incisión torácica secciona primero el reborde condro-
reconstrucción del ángulo de enlace entre la frenotomía y
costal y después incide los planos musculares precostales,
la incisión del cartílago costal, ya que pueden subsistir
en particular el serrato anterior y el borde anterior del dor-
comunicaciones, causa de neumotórax postoperatorio
sal ancho por detrás.
persistente.
El resto de la toracotomía es practicada de la forma habi-
tual, a ras de la costilla inferior del espacio. Se debe prote- Cierre de la celiotomía
ger el pulmón. Una vez que la pleura está libre, el pulmón Se procede de forma convencional en dos planos, un plano
se hunde y se obtiene el acceso al tórax. Es necesario enton- profundo cerrando el peritoneo y la hoja profunda de la
ces incidir el diafragma evitando en lo posible una incisión vaina del recto y la transversa continua; un plano superficial
radial, lógica pero desnervante (figs. 34, 35). suturando la hoja anterior de la vaina del recto y los otros
La incisión circunferencial, seccionando el diafragma cerca músculos largos. La elección para la piel entre la sutura y las
de las inserciones costales, preserva mejor las terminacio- grapas es una cuestión personal.
nes del nervio frénico. Es necesario dejar en contacto con
el esqueleto un reborde diafragmático suficiente para una
reconstrucción correcta.
La frenotomía angular es una alternativa interesante. Parte
Cualquier referencia a este artículo debe incluir la mención:
transversalmente a partir del hiato esofágico, después se NEIDHARDT JPH et CAILLOT JL. – Anatomie chirurgicale de la paroi
acoda hacia delante para reunirse con la incisión abdomi- abdominale antérolatérale. Voies d’abord de la cavité abdominale.
nal contorneando el centro frénico a distancia de la expan- Coeliotomies, laparotomies, abords combinés thoraco-abdominaux. –
sión del nervio. No obstante, la rama posterior queda de Encycl. Méd. Chir. (Elsevier, Paris-France), Techniques chirurgicales –
Appareil digestif, 40-040, 1990, 24 p.
todas maneras amenazada.
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Técnicas quirúrgicas ANATOMÍA QUIRÚRGICA DE LA PARED ABDOMINAL ANTEROLATERAL. 40-040
VÍAS DE ACCESO DE LA CAVIDAD ABDOMINAL
Bibliografía
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