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Gratuidad y Doble Instancia Judicial

El documento trata sobre dos principios constitucionales relacionados con la justicia: 1) El principio de gratuidad en el acceso a la justicia, el cual garantiza que las personas de escasos recursos puedan acceder a la justicia de forma gratuita; y 2) El principio de doble instancia, que establece que toda sentencia judicial puede ser apelada, excepto en los casos establecidos por la ley.

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Gratuidad y Doble Instancia Judicial

El documento trata sobre dos principios constitucionales relacionados con la justicia: 1) El principio de gratuidad en el acceso a la justicia, el cual garantiza que las personas de escasos recursos puedan acceder a la justicia de forma gratuita; y 2) El principio de doble instancia, que establece que toda sentencia judicial puede ser apelada, excepto en los casos establecidos por la ley.

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PRINCIPIO DE GRATUIDAD EN EL ACCESO DE LA JUSTICIA.

El principio de la gratuidad de la administración y acceso de justicia y de la defensa gratuita para las

personas de escasos recursos; y, para todos, en los casos que la ley señala.

En el Dicho precepto constitucional, en lo que al caso importa resaltar, contiene que son dos

disposiciones diferentes: Por un lado, garantiza que es el principio de la gratuidad de la administracióny

de acceso de la justicia, para las personas de escasos recursos»; y, por otro, consagra , la gratuidad de la

administración de justicia, para todos, en los casos en que la ley señala , La primera disposición comporta

una concretización del principio de igualdad en el ámbito de la administración de justicia. Según éste, no

se garantiza a todos los justiciables la gratuidad en la administración de justicia, sino sólo a aquellos que

tengan escasos recursos que son económicos .

Corno en diversas oportunidades ha advertido este Tribunal, el principio de la igualdad, que subyace en

los términos de la gratuidad en la administración de justicia aquí analizada, no obliga a tratar igual a todos

siempre y en todos los casos, sino a tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales. Dicho principio

contiene, y también se ha sostenido, un mandato constitucional que exige la remoción de los obstáculos

que impidan el ejercicio pleno de los derechos fundamentales.

En el ámbito judicial ese mandato se traduce en asegurar, a las personas de escasos recursos, el acceso, el

planteamiento y la obtención de un fallo judicial que resuelva sus diferencias dentro de un proceso

judicial gratuito.

La gratuidad en la administración de justicia, en los términos constitucionalmente establecidos, ha sido

desarrollada por el artículo 24° de la Ley Orgánica del Poder Judicial, modificado por la Ley N.o 26846,

según el cual, se encuentran exonerados del pago de las tasas judiciales, entre otros, los litigantes a los

cuales se les ha concedido auxilio judicial, institución que, por otro lado, está regulada por el artículo 173

y siguientes del Código Procesal Civil.


PRINCIPIO DE DOBLE INSTANCIA :

El principio de la doble instancia, elevado a canon constitucional en el artículo 31 de la Carta Política,


prevé que toda y sentencia judicial podrá ser apelada o consultada, salvo aquellas las excepciones
que consagre la Ley; esta garantía del derecho de impugnación, como posibilidad de controvertir una
decisión judicial, exige la presencia jerárquica del Superior, quien participa como autoridad
independiente, imparcial y de distinta categoría en la revisión de una actuación previa.

En suma el principio de la doble instancia encierra una de las más caras garantías establecidas en la
Carta Política, por ello, es deber del Juez, salvo las excepciones expresamente consignadas por el
Legislador, procurar su realización y plena efectividad como garantía de los derechos de impugnación
y de contradicción que subyacen del mismo.

No obstante, el acceso a dicho derecho no opera de manera deliberada, el Legislador ha establecido


algunos requisitos de oportunidad y procedencia para su efectividad,  que deben ser satisfechos a
cabalidad so pena del fracaso del recurso de apelación, requisitos que dentro del Procedimiento
Contencioso Administrativo quedaron consignados en los artículos 181 y 212 del C.C.A[1].; el primero,
prevé las providencias susceptibles de este recurso, puntualizando que serán apelables las sentencias
de primera instancia de los Tribunales y de los Jueces y los autos enunciados en este artículo,
proferidos en la misma instancia por dichos organismos; el segundo, establece el trámite bajo el cual
ha de surtirse la apelación, ordenando que recibido el expediente y efectuado el reparto, se debe dar
traslado al recurrente por el término de tres (3) días para que sustente el recurso, si aún no lo hubiere
hecho. A su vez, establece que de no sustentarse oportunamente el recurso impetrado, éste será
declarado desierto y en consecuencia, ejecutoriada la sentencia objeto del mismo.

De otra parte, la normatividad procesal define los fines y el alcance de la apelación, como también el
interés para interponerla, al precisar en el artículo 320 del Código General del Proceso aplicable por
remisión del artículo 267 del C.C.A., que ésta tiene por objeto que el Superior estudie la cuestión
decidida en la providencia de primer grado y la revoque o reforme, de manera que la pretensión
consignada dentro del recurso o el fin último del mismo, se encuentra dirigido a privar o restar eficacia
jurídica a una decisión judicial, es decir, a desarticular el resultado procesal obtenido anteriormente y
a que este sea reemplazado por otro.

De lo anterior se infiere que es la sustentación del recurso de apelación, lo que determina la eficacia
del mismo, pues además de ser requisito de procedibilidad, su sustento o fundamentación delimita el
alcance del poder decisorio del juez de segunda instancia. 

En este sentido y de acuerdo con la finalidad del recurso de apelación, resulta necesario no solo que el
recurrente sustente la decisión sino que lo haga de la forma adecuada, es decir, que no solamente
debe manifestar los asuntos que considera lesivos de sus derechos, sino además los motivos de
inconformidad en concreto respecto del fallo del A-quo, los cuales determinarán el objeto de análisis
y su competencia frente al caso.  

Lo anterior demanda un grado de congruencia inequívoco entre el fallo recurrido y la fundamentación


u objeto de la apelación, fuera de lo cual, se estaría desconociendo el debate jurídico y probatorio que
fundamentó la decisión del juez de primera instancia, como también la finalidad y objeto mismo de la
segunda instancia.

En este sentido, no es dable al juez asumir cargas que corresponden a las partes procesales, ello
desvirtuaría su papel imparcial en el juicio. Si una de las partes está inconforme con la sentencia, es
su responsabilidad atacar la decisión poniendo a disposición, tanto del juez como de la parte
favorecida con la sentencia, las razones que en su criterio, dejan sin fundamento la providencia
judicial, de manera que la parte no recurrente pueda exponer, en ejercicio de su derecho de defensa
las razones por las cuales considera que la decisión merece ser confirmada”.

JURISPRUDENCIA.-  Sentencia No. C-153/95. PRINCIPIO DE LA DOBLE INSTANCIA en la


CONSTITUCIÓN POLÍTICA. “El principio de la doble instancia como regla general, reconocido antes a
nivel legal, tiene en la Constitución Política una consagración expresa en los arts. 29, 31 y 86. La
segunda de estas disposiciones es que de modo general regula el principio y prohíbe además en los
siguientes términos:

"Toda sentencia judicial podrá ser apelada o consultada, salvo las excepciones que consagre la ley.

El superior no podrá agravar la pena impuesta cuando el condenado sea apelante único".

Se desprende del anterior contenido normativo que el principio de la doble instancia, soportado en el
mecanismo de impugnación a través de la apelación y en la institución de la consulta, no tiene un
carácter absoluto, en el sentido de que necesariamente toda sentencia o cualquier otra providencia
judicial sea susceptible de ser apelada o consultada, pues su aplicación práctica queda supeditada a
las regulaciones que expida el legislador dentro de su competencia discrecional, pero sin rebasar el
límite impuesto por los principios, valores y derechos fundamentales constitucionales,
específicamente en lo que atañe con el principio de igualdad. En tal virtud, so pretexto de ejercer la
competencia que emana de la referida disposición, no le es dable al legislador al regular la
procedencia de la apelación o de la consulta establecer tratos diferenciados que carezcan de una
legitimación objetiva, en cuanto a los fundamentos de hecho y de derecho que los justifican, su
finalidad, racionalidad, razonabilidad y proporcionalidad.

Sobre el punto es ilustrativa la sentencia C-345/932, en la cual se dijo:

Así es como el articulo 31 superior es el cual establece de el principio de doble instancia , del cual se
deduce de apelación de toda la que es la sentencia , sin las excepciones que sean legales , las cuales
se dispone a lo que es la norma constitucional , sin excepciones que se encuentran en la cabeza del
legislador .

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