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Tema 4 - Duelo

Este documento discute diferentes modelos de intervención en el duelo, incluyendo el asesoramiento, la terapia y los niveles de intervención (primario, secundario y terciario). También describe los principios de la psicoterapia integrativa-relacional, como priorizar las sensaciones corporales y emociones, reconocer los mecanismos de defensa, y establecer una relación segura entre el terapeuta y la persona en duelo para facilitar la elaboración de la pérdida.

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Tema 4 - Duelo

Este documento discute diferentes modelos de intervención en el duelo, incluyendo el asesoramiento, la terapia y los niveles de intervención (primario, secundario y terciario). También describe los principios de la psicoterapia integrativa-relacional, como priorizar las sensaciones corporales y emociones, reconocer los mecanismos de defensa, y establecer una relación segura entre el terapeuta y la persona en duelo para facilitar la elaboración de la pérdida.

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CAPÍTULO 4- PSICOTERAPIA INTEGRATIVA- RELACIONAL: UN NUEVO

MODELO DE INTERVENCIÓN TERAPÉUTICA EN EL DUELO


La suposición básica en que se fundamenta el ofrecimiento de apoyo psicológico a los
afectados es que la intervención puede ayudar a la persona en duelo a manejar los problemas
prácticos y emocionales que emergen tras la muerte del ser querido.

William Worden distingue entre el asesoramiento en el duelo y la terapia de duelo. El


asesoramiento en duelo, o counseling, se refiere a la facilitación del proceso del duelo normal,
no complicado, cuyo objetivo es mejorar y aliviar el sufrimiento y ayudar a los individuos
afectados a adaptarse, en un tiempo más o menos razonable, a la nueva situación. La terapia
de duelo es un término que se refiere a aquellos programas que incluyen técnicas específicas
de intervención psicoterapéutica para tratar síntomas intensos o conductas disruptivas en
duelos complicados.

4.1 ¿Es efectiva la intervención de ayuda en el duelo?

Las intervenciones primarias están dirigidas a todas las personas en duelo: programas
ofrecidos a dolientes que experimentar duelos en principio no complicados. Las
intervenciones preventivas secundarias se dirigen a aquellos que presentan algún factor que
pueda indicar la posibilidad de complicaciones en su proceso de duelo. Finalmente, las
intervenciones preventivas terciarias se destinan a aquellas personas que presentan
complicaciones de duelo y que requieren un tratamiento específico, ya sea psicoterapéutico
o farmacológico. En resumen, según estos autores, las intervenciones terapéuticas son más
efectivas cuanto más vulnerable o de riesgo sea el colectivo tratado y cuando se trata de
duelos complicados.

Una unidad de duelo puede especializarse en un nivel de intervención determinado y aplicar


criterios claros de inclusión y exclusión de las personas que va a entender, lo que implica un
esfuerzo de clarificación diagnóstica. Hay servicios de duelo que apoyan modelos mixtos, es
decir, que proveen programas de actividades específicas de varios niveles de intervención.
Que se ofrezca un programa de apoyo al duelo de forma rutinaria a personas que no lo han
solicitado y por la única razón de que acaban de perder a un ser querido es, según Henk Schut,
el peor escenario de intervención en el duelo y el menos eficaz.

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PROBLEMAS METODOLÓGICOS

Posiblemente otro factor que explica las limitaciones en las conclusiones sobre evaluación
de los programas de atención al duelo es la falta de un paradigma conceptual científico que
sustente las intervenciones.

QUE FUNCIONA, PARA QUIEN, PARA QUÉ Y CUÁNDO

Necesitamos definir claramente que es lo que ofrecemos: qué es ayudar, desde qué modelo
de intervención se ofrece esta ayuda y con qué fin. Algunos autores de revisiones enfatizan
la necesidad de profundizar en qué es lo que funciona y para quién. Yo también añadiría para
qué y cuándo.

4.2 Integración y psicoterapia de duelo

En este apartado citamos los principios básicos que deben guiar la práctica de la psicoterapia
de duelo. Muchos de estos fundamentos ya han sido descritos en los capítulos anteriores.

NEUROCIENCIA, INTEGRACIÓN Y PSICOTERAPIA

Apunta a un modelo de psicoterapia que utilice la sintomatología como una puerta de acceso
al sistema de procesamiento mental; es decir, que priorice en el trabajo clínico la focalización
en las sensaciones corporales y en las emociones asociadas a la memoria implícita.

LOS AFRONTAMIENTOS Y LA PROTECCIÓN DEL SELF

Uno de los principios básicos de la psicoterapia de duelo, que proviene de la psicoterapia


integrativa, es que todos los mecanismos de defensa, por muy disruptivos que sean, tienen
una función, y esta función es mantener a toda costa el bienestar del individuo y proteger al
ego de cualquier amenaza, principalmente de sufrimiento psicológico. Reconocer y acoger
con sensibilidad estas conductas y validar su función es uno de los objetivos de intervención.

INTEGRACIÓN y DISOCIACIÓN

Desde la perspectiva relacional y la intersubjetividad, nuestra identidad está configurada por


tantos self distintos como diferentes relaciones interpersonales tenemos y cada uno de estos
self lleva asociado un conjunto de sentimientos, pensamientos y recuerdos, de actitudes,
creencias y deseos. La mayoría de nosotros, a pesar de estos distintos self, somos capaces de

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tener una visión del self más o menos integrada, y estar sano consiste en que este self fluido
pueda elegir entre esta amplia variedad de formas de relacionarnos con nosotros mismos y
con los demás dependiendo del contexto interpersonal en que nos hallemos.

La disociación es un componente inevitable del ser humano y no debe verse como algo
patológico, especialmente en una situación de estrés intenso como es el duelo. En estado de
aturdimiento y choque agudo vemos ese vaivén emocional y mental, pero no necesariamente
indica una patología. Todos tenemos experiencias que nos sobrepasan y todos necesitamos
recursos para disociar, es decir, experimentar temporalmente un estado de la mente en el que
los pensamientos, sentimientos y comportamientos incomodos puedan desconectarse del self
más consciente o predominante en ese momento.

El objetivo de la intervención terapéutica en el duelo no es el restablecimiento del contacto


con el objeto perdido, ni el alivio de la sintomatología o del sufrimiento, ni la extinción de
comportamientos o estrategias considerados como mal adaptativos. La intervención
terapéutica debe estar orientada a potenciar el procesamiento integrado de la experiencia de
pérdida, sea en los elementos de estrés o trauma, en su vertiente defensiva, en los aspectos
propios de la relación perdida o en la tarea de reconstrucción de significado.

VENTANA DE TOLERANCIA: RESPETAR EL COMPROMISO DE EVITACIÓ-


CONFRONTACIÓN

Si estamos en un proceso normal, es decir, dentro del intervalo de tolerancia, podremos


estimular la activación sintomatológica lo suficiente para que el procesamiento emocional
sea efectivo al tiempo que protegemos a la persona de una sobreestimulación que provoque
un sufrimiento excesivo. Para ello deberemos ser capaces de identificar cual es la tarea o
necesidad de duelo más presente en ese momento, y si la dinámica oscilatoria es apropiada o
no. El intervalo de tolerancia define el espacio terapéutico en que la persona en duelo es
capaz de elaborar las distintas tareas sin dejar que la sobreestimulación sea excesiva para sus
defensas, pero no permitiendo que se acomode en un estado de evitación o desconexión de
todo el material doloroso que obstaculizaría la evolución del proceso. En el proceso de duelo
también implica la posibilidad de capacitar al doliente para que se permita experimentar sus
sentimientos, expresarse cuando sea necesario, invertir en el futuro o experimentar cambios
positivos en otros momentos.

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INTERSUBJETIVIDAD Y PSICOTERAPIA RACIONAL

La psicoterapia relacional como aquella en que la relación entre el psicólogo terapeuta y el


paciente amos están presentes como personas en este encuentro entre ambos el self de la
psicoterapeuta se convierte en el instrumento que posibilita la sanación. el concepto de
intersubjetividad describe la influencia recíproca de la subjetividad consciente e inconsciente
en dos personas que están en relación.

Paciente y terapeuta están constantemente interactuando y las respuestas de ambos están


ineludible mente asociadas a unas experiencias subjetivas esta influencia mutua que es un
reflejo de las necesidades vulnerabilidades tomamos puede ser utilizada y beneficio de la
terapia o bien puede tomarse en un obstáculo. Nuestra idea de que no es posible compañera
una persona en duelo sin implicarse sin participar de la relación el terapeuta debe a veces
responder afectivamente y su subjetividad no sólo es inevitable, sino que a veces constituye
un rasgo esencial y potenciador de una experiencia de relación saludable y reparadora.

Una psicoterapia integrativa es aquella en que las dimensiones afectiva, cognitiva,


conductual, fisiológica y relacionar de las personas son tenidas en cuenta de forma conjunta
a lo largo de todo el proceso del tratamiento.

Este principio tiene su aplicación en la terapia del duelo pues si el dolor emocional surge de
la ruptura del contacto con él ser querido entonces la elaboración de esta ruptura tanto interna
como externa debe darse dentro de otra relación. Por muy sofisticadas que sean las estrategias
que el terapeuta propone al paciente si no ha dedicado algún tiempo a establecer una relación
de confianza y conocimiento mutuo entre ambos no va a ser posible una terapia efectiva.

Las teorías que explican la importancia de la vinculación en el desarrollo humano apuntar la


idea de la psicoterapia fundamentada en la relación terapéutica como provisora de una base
de seguridad en la que el paciente puede sentirse cómodo y seguro especialmente cuando
trabajamos con personas con una historia de apego inseguro que no se ha sentido cogidas en
sus experiencias de malestar por los adultos de referencia el hecho de establecer una relación
de confianza con un terapeuta implicado va a permitir que puedan prevenirse posibles
complicaciones en el proceso.

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Al disponer de este espacio seguro la persona en duelo puede empezar a confiar en que el
terapeuta está abierto a todas sus fantasías necesidades o sentimientos por muy molestos e
irracionales que sean y esta actitud de apertura en la que hace posible la interacción de las
experiencias disociadas facilita una exploración cuyo resultado final es dotar de sentido a la
experiencia y a la vez probé modelo de relación constituye para algunos pacientes una
experiencia emocional reparadora o correctiva.

Cuando Freud descubrió que nuestra relación es el pasado especialmente las que mantuvimos
con los adultos de referencia condicionan la manera en que establecemos relaciones en el
presente y como no la relación que establecemos con la terapeuta estaba describiendo una
experiencia denominada transferencia que en psicoterapia puede tener una gran potencia
transformador en beneficio del paciente.

En la concepción original de la transferencia del paciente proyecta en la terapeuta


sentimientos pensamientos y conductas que han experimentado en el pasado con sus figuras
de referencia de la infancia lo que se considera una distorsión neurótica entre paciente y
terapeuta. en el acompáñame acompañamiento de personas en duelo la transferencia tiene
doble origen por una parte la persona transfiere los modelos relacionados con la demanda y
de ayuda y la satisfacción de necesidades afectivas establecidos en la infancia y por otra
transfiere el modelo actual que vive en sus relaciones de apoyo ante la situación de pérdida.

Aunque consideramos que el duelo es un proceso natural de respuesta ante la pérdida de un


ser querido incluye mucho más que el dolor de la aflicción resolver el duelo no es
simplemente expresar el dolor emocional el duelo duele porque no solamente hemos perdido
a nuestro ser querido y lo echamos de menos sino que debemos sobrevivir al drama de las
circunstancias de la muerte debemos tolerar el sufrimiento que genera el sistema defensivo
psicológico que construimos para poder evitar o aliviar nuestro dolor duele porque
necesitamos explorar significado profundo de la relación de perdida y por qué debemos
soportar la pérdida añadido de no tener apoyo continuado de nuestros allegados a lo largo del
tiempo y sufrir quizá la constante desautorización que el entorno hace de nuestro dolor. las
estrategias terapéuticas en el duelo deben siempre utilizarse teniendo en cuenta el objetivo
propuesto la tarea o la necesidad del duelo identificando en qué momento está la persona y

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si son adecuadas en virtud del impacto emocional y si ésta se haya ajustadas a la capacidad
de tolerancia de la persona.

4.3 Métodos para una psicoterapia integrativa- relacional

Para los terapeutas es importante poder identificar qué necesidades no están siendo
satisfechas en el entorno del doliente porque estás van a ser transferidas a la relación y
entonces deberán poner especial atención y responder a ellas en forma específica muchas
personas acaban rechazando la intervención especializada de profesionales porque han sido
víctimas de su incapacidad para atender estas necesidades los fracasos terapéuticos más
importantes tanto en las en el asesoramiento como en la terapia de duelo son consecuencia
de la falta de habilidad del terapeuta para crear una presencia sensible y un contacto abierto
que permitan la identificación de las necesidades relacionales y respondan a cada una de ellas
de forma adecuada.

Los tres tipos de transferencia que describe Kohut se corresponden con algunas de las
necesidades de las personas en duelo en su relación con el terapeuta por ejemplo la
transferencia de reflejar se refiere a los deseos del paciente de ser mirado de una manera
positiva y empática transferencia de idealización se refiere al deseo del paciente de idealizar
la figura del terapeuta y su relación con él, mostrar como la vivencia de la persona en duelo
impacta emocionalmente al terapeuta al tiempo que se transmite al doliente la manera de
vivir ese impacto y su capacidad de mostrarse como un ser humano es una forma de responder
a la transferencia de reciprocidad.

1. Ser escuchados y creídos en toda su historia de pérdida

Poner palabras al dolor constituye una necesidad fundamental después de la muerte de un ser
querido escuchar es dejar que la historia del otro se revele las personas en dolone se citan ser
escuchadas y creídas en lo que viven que el entorno les facilite la libre expresión de sus
sentimientos y pensamientos. escuchar y creer lo que nos dice por muy racional que sea y
validar su experiencia emocional subjetiva sea lo que fuere es lo que va a crear las
condiciones y seguridad confianza y respeto para que pueda expresar toda su vulnerabilidad
y sentir acogido.

2. Ser protegidos y tener permiso para expresar emociones

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Nuestras dificultades para conectar con sentimientos difíciles tienen que ver con no haber
experimentado la vivencia de ser protegidos por una figura de pollo estable y fuerte si nuestra
infancia se nos dejó solo en momentos de confusión y dolor seguramente ahora el miedo a
perder el control y ni va la expresión de nuestros sentimientos dolorosos más profundos las
personas que han sufrido experiencias de pérdida y trauma necesitan sentir que van a ser
sostenidas en su expresión emocional sea la que fuere que antes o necesidad de representar
aspectos dolorosos van a estar ante alguien que les dé permiso para conectar con su
vulnerabilidad y a la vez transmite la confianza y seguridad de que van a hacer contenidos
un terapeuta que no tenga prisa ni miedo que ofrezca una plataforma de seguridad donde
pueden expresar y permitir sentir sus miedos miedo al futuro a la soledad a la propia muerte
a la muerte de otros allegados o simplemente miedo a volverse locas de dolor.

3. Ser validados en la forma de afrontar el duelo

La validación no sólo implica la parte de normalización que el terapeuta probé al paciente


sino que va más allá indica la capacidad de dar sentido al pensamiento al sentimiento o a la
conducta de afrontamiento que el paciente está mostrando por muy descabellados o absurdos
que estos parezcan la visión adaptativa de las estrategias de afrontamiento y las defensas
como principio fundamental de la atención al duelo entroncan con la necesidad de validación
por parte del terapeuta que es capaz de identificar la función de estos sentimientos
pensamientos o conductas disruptivas dolorosos o incómodas y logra que cerré vienen en el
transcurso la relación terapéutica.

4. Estar en una relación de apoyo desde la reciprocidad

La necesidad de reciprocidad no implica que el terapeuta tenga que haber pasado exactamente
por la misma experiencia de duelo que el paciente pero sí que el paciente sienta que es
acompañado por alguien que no son entiende mentalmente su dolor por la pérdida del ser
querido sino que además sabe algo por su propia experiencia de cómo es ese dolor la
reciprocidad en la relación terapéutica se satisface con el paciente al expresar lo que siente
percibe que está ante alguien que sabe de lo que habla y que es capaz de mostrar su
subjetividad en la relación interpersonal.

5. Definirse en la manera individual y única de vivir el duelo.

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En el tema del duelo, tener que autoafirmarse es una necesidad muy importante, porque
seguido la única manera en la que la persona vive su dolor es negada por el entorno. La
necesidad de autodefinición se satisface cuando en este caso el terapeuta apoya de manera
consistente las expresiones de identidad del paciente.

El enfado es una respuesta natural de las personas a quienes no se les respeta su necesidad de
afirmación. Al poder manifestarlo y entenderlo, pueden entrar en contacto con las
necesidades relacionadas que no fueron satisfechas en su momento en el duelo: ser
escuchado, ser reconocido como doliente y recibir información de lo sucedido.

No hay una manera única de hacer el duelo, y permitir la autodefinición implica permitir
explorar cuál es la manera óptima para cada paciente según su marco de referencia.

Permitir la autodefinición en nuestros pacientes en duelo significa estar abiertos con


curiosidad a la experiencia única de cada doliente y no dejar que la teoría a nuestra propia
experiencia de pérdidas nos haga suponer cómo debe sentirse, qué debe hacer en un buen
duelo cada persona y qué no debe hacer.

6. Sentir que la experiencia de duelo impacta en el otro.

La necesidad de que el dolor de la persona que ha perdido a su ser querido impacto en el


entorno cercano es una necesidad relacional qué tiene que ver con la posibilidad de que se dé
o no la integración de la experiencia.

En el proceso terapéutico, la respuesta del terapeuta que se deja impresionar de manera


genuina por lo que el paciente cuenta, supone una respuesta de reciprocidad, un modo de
enseñar que le importa lo que he escuchado, que hay resonancia. Esto mismo ayuda a
disminuir los sentimientos de soledad en comprensión del paciente, y En este sentido es una
intervención reparadora.

O la intervención basada en mostrar el impacto suele estimular la sintomatología del


malestar, pues ayuda al doliente a ponerse en contacto con sentimientos incómodos y
dolorosos hasta entonces negados o rechazados, y en este sentido propicia la integración.

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La validación que el terapeuta puede proveer facilitará la experiencia integrada del evento
traumático y con ello el paciente podrá empezar a sentir el dolor de lo sucedido de una forma
más auténtica.

7. Estar en una relación en donde el otro tome la iniciativa.

Las personas que han perdido un ser querido suelen ser muy inactivas y poco disponibles
para el contacto terapéutico, sobre todo los primeros momentos del duelo, pero esta
posibilidad al principio es transferencial, sino que se puede atribuir a su estado de choque o
aturdimiento; por lo tanto, el terapeuta no puede esperar que el doliente se haga cargo de todo
su proceso terapéutico. El interrogatorio, en el duelo, sería un atropello terapéutico.

Con frecuencia las personas en duelo, cuando buscan ayuda en su entorno, se sienten
confusas, no saben identificar lo que les está pasando, y para la mayoría de ellos es un
momento importante que sea el otro quien inició el contacto en la relación de ayuda.

En la terapia de duelo, el psicoterapeuta deberá valorar la importancia de la necesidad de


iniciar el contacto escuchando la historia de duelo del paciente y su historial de pérdidas a lo
largo de la vida.

En momentos más avanzados del proceso, el doliente le puede resultar difícil de identificar
los temas de duelo que debe trabajar, en este caso el terapeuta deberá tomar la iniciativa
enfocando el trabajo en una dirección determinada y haciendo propuestas sobre tareas de
duelo específicas que han quedado pendientes.

8. Poder expresar amor y vulnerabilidad.

El ser humano, por naturaleza, necesita recibir amor, pero también necesito expresar amor. a
medida que las personas en duelo van haciendo su trabajo y avanzan en su proceso, sale en
ellas la necesidad de expresar el afecto por el amor recibido y perdido, pero también el amor
no recibido y que ya nunca más podrán tener, al menos en esa relación. Hacer el duelo y
avanzar en el camino es también recuperar la capacidad de amar.

La necesidad de recibir y dar amor está presente en todas las relaciones, y las personas en
duelo se sienten perdidas cuando ese otro que suscitaba esos sentimientos no está. sentir el

9|Página
dolor de la ausencia les permite ponerse en pleno contacto con el amor perdido, y ponerles
nombre a los distintos matices, a veces inconscientes o desconocidos.

La agresividad y el enfado no son más que una expresión de una necesidad de afecto
frustrada. por este motivo el punto final del duelo debe ser siempre un aumento de la
conciencia del doliente y una mejora en su capacidad de sentir, dar y recibir amor. Para esto
es necesario que el doliente haya aprendido a expresar el afecto perdido y a poner palabras
también a lo no recibido.

En las relaciones entre terapeuta y cliente en duelo, la expresión de efecto es algo común y a
menudo necesario: el terapeuta recibe las manifestaciones de amor y gratitud entendiendo
que forman parte del proceso de curación y de la relación íntima y sana que ambos han
mantenido en el camino compartido de elaboración del duelo.

Oh las necesidades fundamentales de las personas en duelo representan elementos


transferencia desde la relación con el terapeuta que emergen del anhelo del contacto de la
persona que ha vivido una separación y busca el otro para reparar esa herida.

LA EMPATÍA COMO MÉTODO

La introspección y la empatía son herramientas de observación para explorar el mundo de lo


que es subjetivo, o sea propio de los demás: es una estrategia de recogida de información o
datos objetivos sobre el otro qué consiste, en parte, en experimentar lo que éste experimenta
sus propios términos.

La empatía implica para el terapeuta un esfuerzo de atención: estoy delante de 1 de mis


pacientes intento ponerme dentro de su piel; para esto, mientras voy observando cómo se
expresa verbal y no verbalmente, me pregunto: ¿cómo sería para mí haber perdido a ese ser
querido?, ¿cómo me sentiría si además las circunstancias fueran esas? me fijo en su expresión
facial y corporal mientras me habla de sus sentimientos, y escucho atentamente dejando que
lo que me dice se asiente dentro de mí. y al mismo tiempo me permito sentir física y
emocionalmente, observando mis propias sensaciones sobre experiencias que puedan
parecerse en el contenido o el sentido a lo que estoy escuchando.

10 | P á g i n a
Esta observación interna me proporciona unos datos distintos de los que obtendría desde
afuera, si no me implicara, si no me permitiera sentir lo que la persona siente y lo que me
despierta en mí misma.

La psicoterapia duelo debe ser siempre empática o introspectiva, y aunque también


utilizamos la recogida de datos externos, este es un método secundario y complementario.

LA EMPATÍA NO ES PROYECCIÓN

En la proyección, el foco está en uno mismo: observamos al otro desde nuestro marco de
referencia, nuestras presuposiciones, nuestras vivencias internas no resueltas. En la empatía,
el foco de atención está en el otro: la motivación es conocer al otro desde su propio marco de
referencia y para ello debemos descentrarnos de nosotros mismos.

En la proyección no hay un círculo hermenéutico: el terapeuta no está interesado en conocer


el retorno del paciente.

En la proyección siempre hay cierta dosis de arrogancia, de presunción de lo que es la


experiencia del otro, y una incapacidad de conectar con la propia vulnerabilidad emocional
o profesional.

Una buena dosis de humildad y paciencia, darse tiempo para conocer al paciente en duelo,
aprender a explorar su marco de referencia, trabajar las propias pérdidas y muchas horas de
experiencia como paciente van a ser factores claves que capacitarán al terapeuta para evitar
las proyecciones.

LA EMPATÍA NO ES IDENTIFICACIÓN

Cuando es manifiesta la propia incapacidad del profesional para abordar cuestiones sobre la
muerte y el duelo, sus defensas colisionan con las del paciente y el resultado es un proceso
de identificación y adaptación. El terapeuta no puede identificarse con las defensas de la
persona en el duelo o al final de la vida.

La verdadera empatía es la capacidad de conectar y entender qué es lo que el paciente está


sintiendo realmente tras esa defensa o muro protector de evitación.

LA EMPATÍA COMO FORMA DE ESTAR EN RELACIÓN

11 | P á g i n a
Heinz Kohut describió la empatía como que también implica la expansión del self para incluir
a ese otro, una expansión en la que se reconoce el self del otro y se lo tiene en cuenta.

Donna Orange (1995) señala que la empatía es algo más que conocer al otro, es lo que nos
hace humanos y nos permite pasar de ser objetos observados o analizados por el otro a ser
verdaderas personas una frente a la otra.

La capacidad de identificar las necesidades relacionales del paciente en duelo y de responder


a ellas forma parte de esta necesaria e indispensable vinculación empática en una psicoterapia
auténticamente relacional.

LA EMPATÍA REQUIERE SINTONÍA E IMPLICACIÓN

El concepto de sintonía ha sido definido como la capacidad de la madre de detectar las


necesidades o estados del niño en constante cambio.

Daniel Stern (1985) se refiere a la sintonía afectiva como una serie de pasos: a) la madre lee
el estado de ánimo del niño mediante la observación de sus conductas y expresiones; b) la
madre realiza un tipo de conducta- respuesta; c) el niño lee esta conducta- respuesta y
conforma una adaptación.

La sintonía empática es un concepto que tiene su aplicación en la relación entre el paciente


y terapeuta. Según Janet Moursund y Richars Erskine (2004), la sintonía implica el uso
sincronizado de lo que está ocurriendo como proceso consciente y de los elementos
inconscientes entre el terapeuta y el cliente, de manera que las intervenciones del terapeuta
encajen en las necesidades específicas y los procesos del cliente que van teniendo lugar y
cambiando momento a momento.

La empatía incluye la implicación por parte del terapeuta. Significa que el terapeuta tiene un
compromiso en el proceso de recuperación de la persona en duelo y en hacer que este proceso
se dé de forma respetuosa y en sintonía con sus necesidades cambiantes a lo largo del tiempo.

Los conceptos de sintonía, indagación e implicación amplían el concepto de empatía y son


sus tres ingredientes indispensables.

LA INDAGACIÓN COMO MÉTODO

12 | P á g i n a
El primer método con el que cuenta todo psicoterapeuta para explorar la vivencia interna de
la persona en duelo es el proceso de indagación.

Cualquier acción del terapeuta que invite al paciente a explorar y profundizar en su


experiencia personal de duelo es una intervención de indagación.

Las intervenciones de indagación por excelencia son las preguntas.

Al ofrecerle una buena pregunta le damos la posibilidad de que la utilice para profundizar y
conocerse mejor a sí misma.

INDAGAR NO ES INTERROGAR

En la interrogación el paciente está más atento a las intervenciones del terapeuta que a su
propio proceso interno. Cuando indagamos no preguntamos tanto para nosotros, sino para
aumentar el nivel de relación del paciente consigo mismo.

Cuando indagamos, el cliente acaba hablándose a sí mismo, haciendo introspección, y no


tanto respondiéndonos a nosotros, lo cual es una buena señal. También es una buena señar
que el paciente necesite un tiempo para responder; eso significa que estamos ya en un
territorio hasta ahora desconocido para él.

La empatía releja el hecho de haber caminado con el otro un trecho para conocerlo mejor.
Este tipo de transacciones, realizadas demasiado pronto, pueden suscitar el malestar de la
persona en duelo.

RESPETO E INTERÉS GENUINO

El proceso de exploración del espacio íntimo, a menudo inconsciente, de la persona que vive
la experiencia de pérdida de un ser querido debe estar basado en el respeto.

El terapeuta se interesa con genuina curiosidad por escuchar la historia que trae al doliente a
consulta.

La psicoterapia en proceso de duelo y pérdida en general implica no tener prisa.

Probablemente, el terapeuta no sepa directamente lo que es haber pasado por esa misma
experiencia; por tanto, esta actitud de humildad ante el testimonio del sufrimiento del otro es
muy necesaria y refleja la honestidad en la relación terapéutica. El interés y la curiosidad se

13 | P á g i n a
reflejan también en cómo el terapeuta se encuentra inmerso en el relato de la persona en
duelo.

En ocasiones, el paciente traerá a la consulta pensamientos, emociones o conductas extrañas


o que pueden pareces disruptivas. Podemos no estar de acuerdo con lo que está sintiendo,
pensando o haciendo como estilo de afrontamiento por ser éste destructivo aparentemente,
pero aun así mostramos un respecto genuino por la persona que hay detrás de la conducta.

El terapeuta debe ser capaz de salir de su propio marco de referencia y no dar por supuesto
cómo debe vivir su duelo esa persona.

La pérdida del interés o del respeto por la vivencia del paciente muy a menudo tiene que ver
con procesos internos del terapeuta.

Si el terapeuta de duelo pierde el interés por sus pacientes o le supone un esfuerzo


escucharlos, deberá acudir a supervisión y examinar los aspectos contratransferenciales que
están interfiriendo.

INTERVENCIONES DE INDAGACIÓN

• Preguntas abiertas
• Repeticiones de palabras, inicio de frases o parafrases
• Evitar preguntas cerradas
• Evitar las preguntas manipuladoras
• El tono fenomenológico o factual

ÁREAS MÁS COMUNES DE INDAGACIÓN EN LA EXPERIENCIA DE DUELO

El proceso de exploración ya sea en forma de afirmaciones, preguntas o subrayados, puede


hacerse en distintas áreas.

1. Síntomas físicos

La experiencia traumática de pérdida despierta en el paciente síntomas físicos como vacío en


el estómago, nudo en la garganta, opresión en el pecho, falta de energía, sensación de
despersonalización, flojera muscular…Todas estas sensaciones son naturales.

14 | P á g i n a
Preguntar al paciente cómo se siente físicamente en un momento dado, o sugerirle que tome
conciencia y ponga atención a sus sensaciones corporales amplificándolas, le facilita la
reconexión con la experiencia completa del recuerdo y muy a menudo le permite identificar
y expresar emociones encubiertas.

2. Gestos y expresiones físicas del duelo

Los gestos y expresiones físicos son distintos de las sensaciones y se expresan en forma de
gestos o conductas que el paciente adopta sin darse cuenta. El terapeuta observará estas
reacciones a veces en forma de pequeños movimientos involuntarios y se los reflejará al
paciente para que pueda reconocerlos y darles un significado.

Los síntomas físicos son a menudo una expresión de emociones no reconocidas y no


expresadas. Los estados emocionales suelen expresarse con gestos o expresiones muy
característicos.

3. Emociones y estados emocionales

Explorar emociones significa que el terapeuta es capaz de proveer al paciente de una


experiencia dentro de la relación donde pueda reconocer sus emociones no expresadas.

En otras situaciones, la indagación sobre emociones implica la capacidad de facilitar la


revivencia del trauma para que el paciente pueda conectar con sus miedos y, al expresarlos,
descubrir un enfado, bajo el influjo de éste, identificar y permitirse sentir un dolor profundo.

4. Pensamientos, creencias y valores

La exploración cognitiva permite al doliente expresar sus creencias, esquemas mentales,


maneras de entender o no entender lo que le ha sucedido y hacerse consciente de todo ello.

Para el terapeuta, la exploración de los pensamientos, creencias y valores es una oportunidad


de poner de manifiesto el marco de referencia del doliente.

Es importante que el terapeuta no haga presuposiciones proyectando sus propios valores o


creencias; si da por sentado cómo es ese <estar en duelo>>, entonces estará trabajando desde
su propio marco de referencia y no desde el del doliente.

5. Sueños y fantasías

15 | P á g i n a
Las personas en duelo sueñan mucho, despiertas o dormidas se retiran a un mundo donde
nada de eso ha sucedido, o fantasean sobre la posibilidad de que un acontecimiento mejore
sus vidas o cambie la situación de forma milagrosa.

La persona en duelo fantasea con que podría haber evitado la muerte de su ser querido, en
esa fantasía lo recupera y se libera del dolor y de la culpa.

Las fantasías constituyen una parte importante de la experiencia del doliente, son sueños
acerca de algún hecho que no sucedió o no sucederá en los que puede refugiarse y
experimentar un alivio.

La exploración de esas fantasías ante una persona que escucha toda la experiencia, por
extraña o distorsionada que sea, y que posteriormente puede validarla en el contexto de la
situación de duelo y conectar con la tarea correspondiente según el momento del proceso, va
a facilitar que gradualmente la persona pueda dejar de fantasear y conectar más con el
presente.

6. Conductas y decisiones

Muchas personas en duelo acaban llegando a conclusiones respecto a la vida, a sus relaciones
interpersonales, a su imagen sobre sí mismas o respecto a su vida laboral. Estas conclusiones
implican decisiones importantes.

El terapeuta deberá ayudar al doliente a explorar estas decisiones y a ponerlas en el contexto


de la situación de duelo, explorando su función psicológica y emocional mediante un proceso
de indagación en esta área.

La exploración con el paciente sobre cómo son esas decisiones y conclusiones y en qué
contexto fueron tomadas permite prestarles atención y reexaminarlas desde la perspectiva
presente, valorando su parte adaptativa y su parte desadaptativa.

La indagación de comportamientos se refiere también a la exploración de conductas de


afrontamiento que la persona utiliza para manejar su dolor.

7. Recuerdos y evocaciones sobre el ser querido.

16 | P á g i n a
A menudo, en el tiempo inmediatamente posterior al fallecimiento necesitan recordar
momentos asociados al proceso de morir o a las circunstancias concretas de la muerte. En
momentos más avanzados suelen focalizarse más en expresar la historia de la relación con su
ser querido perdido, momentos de recuerdos significativos o aspectos de la relación que
echan de menos o en cómo es la vida con su ausencia. Al favorecer esa reexperimentación,
el paciente evocará afectos, pensamientos y reacciones hasta ahora quizás ignorados que el
terapeuta aprovechará.

8. Ilusiones y expectativas truncadas

Cuando hablamos de la pérdida de las expectativas en el duelo, nos referimos a todas aquellas
cosas que podrían haber sido de otra manera y ya no serán; la tarea de explorar el futuro no
vivido y que nos hace daño. Podemos hablar de la perdida de la ilusión respecto a la vida, a
las relaciones con los demás o a nosotros mismo que la muerte de nuestro ser querido ha
causado. El terapeuta ayudará al doliente a descubrir cuales eran sus sueños sobre cómo
sanar, mejorar o resolver aspectos negativos de la relación que la muerte ha truncado,
permitiéndoles que ponga palabras a esa esperanza de reparación perdida.

9. Interpretación y significados

El proceso de superación de la muerte de un ser querido implica poder ir dando significado


a la experiencia emocional. La indagación de significados siempre viene en una segunda fase
del proceso de exploración, para que sea una auténtica intervención abajo-arriba.

Es importante no dar por sentados significados acerca de las experiencias subjetivas de lo


que está expresando la persona en duelo, por muy obvios que nos parezcan.

10. Esperanza y provenir

La indagación sobre la esperanza se refiere a los aspectos positivos con lo que la persona en
duelo, a medida que el proceso va avanzando, puede ir conectando al pensar en su futuro. A
media que la persona conecta con su dolor y se permite expresarlo, incorporando nuevos
significados a su vida, a las relaciones y a sí misma, empiezan a aparecer vislumbres de
esperanza en su vida. Ése es el momento, especialmente en la etapa de crecimiento y
transformación, en que el terapeuta sensible podrá preguntar acerca del futuro y de los
aspectos positivos que pueden aparecer.
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La exploración mediante la indagación es un método de intervención por sí mismo. No
siempre hace falta llegar a un objetivo concreto: el proceso ya es sanador porque permite un
aumento del nivel de conciencia de la persona en duelo.

LA SINTONIA COMO MÉTODO

El terapeuta, al entrar en una relación empática con la persona en duelo, no solo deberá
intentar percibir lo que el paciente siente, sino que deberá ser capaz de identificar su
experiencia subjetiva, en el plano cognitivo, afectivo y fisiológico, respecto al momento de
duelo que vive, a las estrategias de afrontamiento que está utilizando y a sus necesidades
específicas.

Para estar en sintonía, el psicoterapeuta debe estar conectado consigo mismo, con su material
interno de pensamientos, sensaciones y emociones, y a la vez estar escuchando plenamente
a la persona en duelo que tiene delante. Prestando atención al lenguaje no verbal y al verbal.

La sintonía del terapeuta va a ser un instrumento de detección y de diagnóstico y a la vez ca


a construir en sí misma una intervención terapéutica. Cuando el terapeuta interviene desde la
sintonía, ofrece al paciente estabilidad al indicar que sus defensas van a ser respetadas y
atendidas.

ÁREAS DE INTERVENCIPON SINTÓNICA EN EL DUELO

1. Sintonía en las necesidades relacionales

Una relación en la que se puede sanar el sufrimiento causado por la muerte de un ser querido
es aquella en la que las necesidades fundamentales del doliente son reconocidas y atendidas.
La primera tarea del terapeuta es crear una relación donde las transferencias relacionales
estén atendidas. La sintonía en las necesidades relacionales requiere un conocimiento del
modo en que el paciente está viviendo sus relaciones con los más allegados. Debemos
explorar cuales son los fracasos que subjetivamente siente en su necesidad de recibir apoyo
de sus amigos, familiares y conocidos.

Una persona que haya vivido una historia de múltiples perdidas traumáticas no resueltas
seguramente necesitará sentir de forma prioritaria que su terapeuta la provee de una figura

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estable y protectora que le da permiso para sentir y a la vez protección en la expresión
emocional.

2. Sintonía en los afrontamientos

La sintonía en los afrontamientos refleja la capacidad del terapeuta de descubrir donde está
más abierto el cliente al contacto y llamar a esa puerta de acceso a su mundo interno. Para
ello debe ser capaz de atender las diferentes respuestas e invitarlo a poner atención e integras
de una manera más consciente esas distintas formas de dar sentido a lo que está viviendo.

La sintonía en las reacciones físicas muy a menudo conduce a la experimentación de


recuerdos emocionales. Hacer una indagación fenomenológica de las respuestas físicas que
el paciente muestra en un momento dado es una buena manera de permitir que conecte con
alguna emoción de la que no es consciente.

En la sintonía afectiva, el terapeuta detecta los primeros signos de emoción que ve en el


paciente y se los refleja a medida que emergen y van mudando. La respuesta empática y en
sintonía con el paciente produce a menudo una magnificación de la emoción y eso brinda una
oportunidad de mejorar el procesamiento de la experiencia que se está tratando. A menudo
la sintonía afectiva implica ir facilitando la conexión con emociones escondidas tras otras
emociones.

La sintonía cognitiva implica entrar en el marco de referencia de la persona en duelo, en su


estructura de creencias, valores y principios. Estar en sintonía cognitiva con el cliente
significa que el terapeuta va a identificar esa puerta de acceso y responder en resonancia,
facilitando el dialogo exploratorio.

La sintonía en los afrontamientos implica también identificar y explorar la función de los


comportamientos como estrategias de afrontamiento cuando estas son presentadas como
puertas de acceso al contacto. La sintonía en las conductas implica un a exploración de su
función en el contexto del duelo.

3. Sintonía en la oscilación evitación-confrontación

El terapeuta debe ser capaz de medir a través de sus observaciones, el nivel de frecuencia y
ritmo de oscilación para procesar el duelo de forma adecuado en un momento dado, además

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de la ventana de tolerancia que el paciente muestra, tomando en cuenta los afrontamientos
mostrados, las tareas que aborda y el tiempo transcurrido desde la muerte de su ser querido.

El reto terapéutico es hacer intervenciones que activen el detonante emocional suficiente


como para posibilitar el acceso a contenidos hasta ahora disociados, negados o evitados, pero
no hasta el punto de que se exceda la capacidad de tolerancia de la persona y se vea sumergida
en sentimientos que la desbordan o, la seguridad de la relación terapéutica.

4. Sintonía en las defensas arcaicas

Las estrategias de afrontamiento puede ser expresiones contemporáneas, exclusivamente


ligadas a la situación actual de pérdida, o pueden ser arcaicas, es decir, que corresponden a
estilos de afrontamiento asociados a pérdidas del pasado no resueltas, o a déficits relacionales
en el desarrollo evolutivo de la persona. Las defensas arcaicas son respuestas instrumentales,
que se expresan como un self rígido y desconectado del resto de la experiencia vital, como
hábitos de respuestas susceptibles de ser reactivados por nuevas respuestas que actúan de
estímulos.

El tratamiento de las defensas arcaicas implica su identificación y conexión con la pérdida


original y a la vez la capacidad de reconocer su función y de validarla.

5. Sintonía en el desarrollo evolutivo del duelo: identificación de las tareas a abordar

La sintonía en la etapa del desarrollo es esencial y requiere la sensibilidad del terapeuta para
detectar las tareas del duelo, así como los conocimientos conceptuales sobre su evolución.
La sintomatología asociada a un aspecto concreto del duelo nos señala la dirección hacia
donde hay que mirar y todos los obstáculos que deberemos ir sorteando hasta llegar ahí.

La sintonía en las tareas va a permitirnos focalizar los temas concretos que la persona en
duelo tendrá que ir abordando. A veces surgen varias tareas simultáneamente y unas cubren
otras.

LA IMPLICACIÓN EN LA RELACIÓN TERAPÉUTICA

La implicación en la relación terapéutica significa que estamos disponibles en los momentos


difíciles, sin prisas, sin miedo, que nos importa lo que sucede a nuestros clientes, y que nos
interesa genuinamente lo que están viviendo.

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Moursund y Erskine (2004) describen 4 maneras en que la implicación se manifiesta en la
relación:

El reconocimiento

El reconocimiento es la capacidad de ver al paciente tal como es y con todo lo que nos trae:
lo que es importante para él y que habrá que identificar (sus necesidades relacionales, sus
estrategias de afrontamiento, sus estados afectivos, sus pensamientos, e incluso aquello que
no muestra directamente, sino a través del lenguaje no verbal), y aceptarlo con todo eso.

Validación

Cuando el terapeuta responde a la persona en duelo dando relevancia a lo que dice,


confirmando el valor del significado que le da a una experiencia, o expresando el impacto
que siente ante un sentimiento difícil, le está transmitiendo que su experiencia tiene un valor
y es de importancia.

Las conductas, los pensamientos y los sentimientos que expresa la persona en duelo, por muy
destructivos, caóticos o irracionales que pueden ser, tienen una función psicológica
importante.

Normalización

Normalizar no es decir al paciente que lo vive es “normal”, sino proporcionarle una vivencia
de reconocimiento y validación en la que él se sienta acogido en cualquier cosa que viva.

Proveer un espacio de normalización implica que el terapeuta no prejuzga las expresiones de


dolor, o la dinámica específica de cómo lo vive él doliente, y que es capaz de crear una base
de respeto y seguridad donde este pueda explorar sus vivencias, aún aquellas que le causan
más vergüenza.

Presencia

Desde el modelo de psicoterapia integrativa, el conjunto de pérdidas que el terapeuta ha


experimentado en su vida profesional, su historia de desarrollo, su recorrido de vida, sus
conocimientos y su propia vivencia personal como paciente en psicoterapia van a construir
el corazón de la relación con el paciente y forman parte de la presencia que éste ofrece.

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La presencia íntegra del terapeuta es una muestra de respeto ante la fragmentación del
paciente y a la vez una manera de promover su integración.

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