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La Prueba Confesional en lo Civil

La prueba confesional es una declaración vinculativa de una parte en un proceso civil donde admite que ciertos hechos propios son ciertos. Existen dos tipos de confesión: judicial y extrajudicial. La confesión judicial puede ser expresa o tácita y espontánea o provocada, requiriendo formalidades como la presentación de posiciones por escrito y la citación personal de la parte para que absuelva las posiciones ante un juez.

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La Prueba Confesional en lo Civil

La prueba confesional es una declaración vinculativa de una parte en un proceso civil donde admite que ciertos hechos propios son ciertos. Existen dos tipos de confesión: judicial y extrajudicial. La confesión judicial puede ser expresa o tácita y espontánea o provocada, requiriendo formalidades como la presentación de posiciones por escrito y la citación personal de la parte para que absuelva las posiciones ante un juez.

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LA PRUEBA EN EL PROCEDIMIENTO CIVIL

LA PRUEBA CONFESIONAL
La prueba confesional es la declaración vinculativa de parte, la cual contiene la
admisión de que determinados hechos propios son ciertos.
La confesión es una declaración vinculativa, pues generalmente contiene un
reconocimiento de hechos de consecuencias jurídicas desfavorables para el
confesante. Es, además, una declaración de una de las partes del juicio, lo cual la
distingue del testimonio, que es una declaración de un tercero ajeno a la
controversia, declaración que, por otro lado, no tiene el carácter vinculativo de la
confesión. Por último, la confesión debe referirse a hechos propios, es decir, a
hechos en cuya ejecución haya participado el confesante.
. CLASES
Los autores suelen clasificar a la confesión en dos grandes grupos: la judicial, que
es aquella que se practica en juicio, ante un juez competente y de acuerdo con las
formalidades procesales establecidas por la ley; y la extrajudicial, que es la que se
hace fuera de juicio, ante un juez incompetente o sin cumplir las formalidades
procesales.
A su vez, la confesión judicial puede clasificarse de la manera siguiente:
. CONFESION JUDICIAL ESPONTANEA Y PROVOCADA
La primera es aquella que una parte formula, ya en su demanda o en su
contestación, sin que su contraparte haya requerido la prueba; y la confesión judicial
provocada es la que se realiza cuando una de las partes ofrece la prueba de
confesión de su contraparte y se practica cumpliendo las formalidades legales.
. CONFESION JUDICIAL EXPRESA Y TACITA O FICTA
La primera es la que se formula con palabras, respondiendo a las preguntas o
“posiciones” que hace la contraparte o el juez; y la confesión judicial tácita o ficta es
la que presume la ley cuando el que haya sido citado para confesar se coloque en
alguno de los supuestos siguientes: a) no comparezca sin causa justa; b)
compareciendo, se niegue a declarar, o c) declarando, insista en no responder
afirmativa o negativamente (art. 322). También se produce la confesión ficta cuando
se dejan de contestar hechos de la demanda o se contestan con evasivas (art. 266)
o cuando simplemente no se contesta la demanda (art. 271), salvo en caso de
demandas que afecten las relaciones familiares o el estado civil de las personas y
en los casos en que el emplazamiento se hubiere hecho por edictos, pues en tales
hipótesis se produce una negativa ficta. La confesión ficta constituye sólo una
presunción relativa, ya que admite prueba en contrario
La confesión judicial expresa puede ser simple o cualificada. En el primer caso, el
confesante acepta lisa y llanamente que los hechos ocurrieron precisamente en los
términos en los cuales se le pregunta; en el segundo caso, el confesante, además
de reconocer la veracidad de los hechos, agrega nuevas circunstancias,
generalmente en su favor.
. FORMALIDADES DE LA CONFESION JUDICIAL PROVOCADA
- OFRECIMIENTO
La prueba confesional se puede ofrecer de dos formas:
1. En primer lugar, este medio de prueba se puede ofrecer anexando al escrito de
ofrecimiento de pruebas el pliego que contenga las posiciones. Éste es el
documento que se presenta generalmente en un sobre cerrado, en el cual se
expresan cada una de las preguntas o “posiciones” que deberá contestar o
“absolver” el confesante. Las posiciones son, al decir de Becerra Bautista, “las
preguntas que hace una de las partes a la otra sobre hechos propios que sean
materia del debate, formuladas en términos precisos y sin insidias, que permitan
ser contestadas en sentido afirmativo o negativo”.
Según Pallares, las posiciones son “fórmulas autorizadas por la ley mediante las
cuales el articulante afirma la existencia de un hecho litigioso y conmina al
confesante para que lo reconozca como tal”.
Por esta razón, la fórmula tradicional de esas posiciones empieza con la frase:
“Diga usted si es cierto, como lo es, que...”
El pliego de posiciones se puede presentar no sólo anexo al escrito de
ofrecimiento de pruebas, sino también en forma separada, con tal que sea antes
de la audiencia.
2. También se puede ofrecer la prueba confesional sin acompañar el pliego de
posiciones; pero en este caso, si el que debe absolver las posiciones no asiste a
la audiencia de pruebas, no podrá ser declarado confeso, ya que esta declaración
sólo procede respecto “de aquellas posiciones que con anticipación se hubieren
formulado” (art. 292). Esto significa que si el pliego de posiciones no se presenta
antes de la audiencia y la parte citada a confesar no comparece a ella, el juez,
no obstante esta incomparecencia, no podrá decretar la confesión ficta.

- PREPARACION
De acuerdo con el art. 309, el que deba absolver posiciones será citado
personalmente, a más tardar el día anterior al señalado para la audiencia, bajo
apercibimiento de que si dejase de comparecer sin motivo justificado, será tenido
por confeso. Se requiere pues, primero, que el absolvente sea citado en forma
personal, tal como lo indica también el art. 114, fracc. II y, además, que se le haga
expresamente el apercibimiento de que, en caso de que no comparezca, será
declarado confeso. Sin estos dos requisitos no podrá producirse la confesión ficta
(art. 323).
- EJECUCION
La prueba confesional debe realizarse por la parte absolvente ante el juez
competente, en respuesta a las posiciones que la contraparte articule.
De acuerdo con el art. 310 reformado en 1996, cuando quien deba absolver
posiciones sea una persona física, tendrá que absolverlas personalmente y no por
medio de apoderado o representante, si se dan los siguientes requisitos: a) que así
lo solicite el oferente de la prueba desde el escrito de ofrecimiento de pruebas, y b)
que efectivamente existan hechos expresados en la demanda o en la contestación
a la demanda que justifiquen esta solicitud. Si no se cumplen estos dos requisitos,
la persona física podrá absolver posiciones por medio de apoderado o
representante facultado para ello. En cambio, cuando quien deba absolver
posiciones sea una persona moral, podrá hacerlo por medio de apoderado o
representante, con facultades para absolverlas, sin que el oferente pueda exigir que
la absolución de posiciones sea hecha por apoderado o representante específico.
En todo caso, el apoderado o representante deberá conocer forzosamente los
hechos propios de su poderdante o representado, por lo que no podrá manifestar
que los desconoce o responder con evasivas.
Antes del desahogo del interrogatorio, el juez debe tomar la protesta de decir verdad
al absolvente y ordenar que se asienten en el acta los datos generales de éste (art.
319). El sobre cerrado en que se contiene el pliego de posiciones debe ser abierto
por el juez en la audiencia; enterado de ellas, debe calificarlas y aprobarlas si reúnen
los requisitos que señalan los arts. 311 y 312.
En síntesis, estos preceptos exigen que las posiciones: a) se refieran a los hechos
que son objeto de prueba; b) se articulen en términos precisos y claros; c)
contengan, cada una, un solo hecho propio de la parte absolvente, aunque se
permite que un hecho complejo, compuesto de dos o más hechos, pueda
comprenderse en una sola posición cuando, por la íntima relación que exista entre
ellos, no pueda afirmarse o negarse uno sin afirmar o negar el otro; d) no deben ser
insidiosas, entendiéndose por tales las que se dirijan a ofuscar la inteligencia del
absolvente, con objeto de inducirlo al error, y e) en caso de referirse a hechos
negativos que envuelvan una abstención o impliquen un hecho o consecuencia de
carácter positivo, que se formulen en términos que no den lugar a respuestas
confusas.
Después de la calificación de las posiciones, el absolvente debe firmar el pliego en
el cual aquéllas se contengan (art. 313). Las contestaciones a las posiciones deben
ser categóricas, en sentido afirmativo o negativo, pudiendo el absolvente agregar
las explicaciones que estime convenientes o las que el juez le pida (art. 316). La
parte absolvente, al responder las posiciones, no puede estar asistida por su
abogado o procurador, ni por ninguna otra persona; sólo si es extranjero puede ser
asistido por un intérprete designado por el juez (art. 315). La parte que promovió la
prueba puede formular posiciones que no se encuentren contenidas en el pliego
(art. 317).
Una vez absueltas las posiciones, el absolvente tiene derecho a formular en el acto
sus propias posiciones al articulante (art. 318).
Las partes pueden hacerse recíprocamente preguntas y formularse posiciones y el
juez tiene la facultad de asentar el resultado de este careo, o bien las contestaciones
que contengan las preguntas (art. 389). Las declaraciones de las partes deben
hacerse constar en el acta que se levante de la audiencia de pruebas y alegatos
(arts. 319 y 397). La prueba confesional puede practicarse fuera del local del
juzgado, en caso de enfermedad comprobada legalmente de quien deba declarar.
En este supuesto, el juez y el secretario de acuerdos deben trasladarse al domicilio
donde se encuentre el absolvente, para la ejecución de esta prueba (art. 321).
- NULIDAD DE LA CONFESION
La confesión es una declaración que la parte debe rendir en forma voluntaria, sin
ningún tipo de coacción.
Cuando la confesión se produzca por error o violencia, la parte afectada puede
reclamar su nulidad, la cual se tramitará incidentalmente y se decidirá en la
sentencia definitiva (art. 320)
- INFORMES DE LAS AUTORIDADES
Las autoridades, los organismos descentralizados y, en general, las entidades que
forman parte de la administración pública no absuelven posiciones, pero pueden
contestar interrogatorios, a petición de parte, por medio de un informe que deben
rendir en un plazo de ocho días, so pena de ser declarados confesos (art. 326).
- CONFESION Y TESTIMONIO O DECLARACION DE PARTE
La confesión, que durante mucho tiempo fue considerada como la “reina de las
pruebas”, ha ido perdiendo cada vez más su importancia y en algunos países, como
Inglaterra, Austria y Alemania, ha sido sustituida por la simple declaración o
testimonio de parte. Este paso de la confesión a la declaración de parte ha
implicado, entre otras cosas, la liberación del interrogatorio que ya no queda limitado
por la fórmula cerrada de las posiciones y la supresión de la fuerza vinculativa de la
prueba al dejar de ser valorada en forma tasada y quedar a la libre apreciación del
juzgador.
El apoyo legal para la declaración libre de parte podría buscarse, en el art. 289, el
cual reconoce genéricamente como medios de prueba todos aquellos “elementos
que puedan producir convicción en el ánimo del juzgador”; y, por otra parte, en el
art. 389, donde se establece específicamente que “las partes pueden hacerse
recíprocamente preguntas y formularse posiciones, y el juez tiene la facultad de
asentar, o el resultado de este careo, o bien las contestaciones conteniendo las
preguntas”.
Es claro que este último precepto distingue con precisión entre el derecho de
articular posiciones en el caso de la confesión y el derecho de interrogar libremente
a la contraparte por medio de preguntas—declaración de parte.
Confirma la opinión anterior el contenido del art. 362 bis del CPCDF (adicionado por
el decreto publicado en el DOF del 7 de enero de 1988), el cual expresamente
dispone que cuando se solicite el desahogo de la prueba testimonial o de
declaración de parte para surtir efectos en un proceso extranjero, los declarantes
podrán ser interrogados verbal y directamente en los términos previstos en el art.
360 del CPCDF, precisamente para la práctica de la prueba testimonial.

LA PRUEBA DOCUMENTAL
Este medio de prueba es el que mayor desarrollo ha tenido en el proceso civil; por
eso, Alsina ha expresado que el antiguo adagio forense “testigos vencen escritos”
ha sido sustituido por el de “escritos vencen testigos”. La propia concepción del
documento también ha sufrido una evolución que va de la concepción estructural,
que consideraba que documento era únicamente lo escrito, a la concepción
funcional, la cual estima como documento todo aquello que tenga como función
representar una idea o un hecho. En este sentido, Alsina escribe que “por
documento se entiende toda representación objetiva de un pensamiento, la que
puede ser material o literal”. Igualmente, Alcalá-Zamora distingue entre monumenta
e instrumenta.
Para que un objeto pueda ser considerado como documento, se suele estimar que,
además de tener esta aptitud de representación, debe poseer la cualidad de ser un
bien mueble, de modo que pueda ser llevado al local del juzgado. De acuerdo con
estas ideas, se puede definir al documento como todo objeto mueble apto para
representar un hecho.
Con base en esta definición, se puede distinguir, pues, entre documentos
materiales, cuando la representación no se hace a través de la escritura, como
sucede con las fotografías, los registros dactiloscópicos, etc., y documentos
literales, que cumplen su función representativa a través de la escritura.
- PRUEBA DOCUEMENTAL TECNICA
El CPCDF regula por separado las fotografías, cintas cinematográficas, registros
dactiloscópicos y fonográficos, las copias fotostáticas y las notas taquigráficas, que
en realidad son documentos materiales y quedan agrupados en la especie de los
“documentos técnicos”. Esta prueba requiere, en términos generales, que quien la
presente ministre al tribunal los aparatos o elementos necesarios para que pueda
apreciarse el valor de los registros y reproducirse los sonidos y figuras. Las notas
taquigráficas deben presentarse acompañadas de la transcripción respectiva,
especificándose el sistema taquigráfico empleado (arts. 373, 374 y 375).
- PRUEBA DOCUMENTAL LITERAL
Bajo el epígrafe “De la prueba instrumental”, el CPCDF regula la especie de los
documentos literales o instrumentales; es decir, los documentos escritos. A esta
especie de documentos los clasifica en públicos y privados. Los primeros son los
expedidos por funcionarios públicos en el desempeño de sus atribuciones o por
profesionales dotados de fe pública (notarios o corredores públicos). Los
documentos privados, por exclusión, son los expedidos por personas que no tienen
ese carácter.

PRESUNCIONAL
“La presunción —expresan De Pina y Castillo Larrañaga— es una operación lógica
mediante la cual, partiendo de un hecho conocido, se llega a la aceptación como
existente de otro desconocido o incierto.”
En la presunción hay que distinguir tres elementos: a) un hecho conocido; b) un
hecho desconocido, y c) una relación de causalidad entre ambos hechos.
De acuerdo con el art. 379, presunción es la consecuencia que la ley o el juez
deducen de un hecho conocido para averiguar la verdad de otro desconocido: la
que establece la ley se llama legal y la deducida por el juez se denomina humana.
Las presunciones pueden ser, pues, legales o humanas según sean deducidas en
la ley o las haga el propio juzgador.
A su vez, las presunciones legales pueden ser relativas —iuris tantum— o absolutas
—iuris et de iure—, según admitan o no prueba en contrario, respectivamente.
No se admite prueba contra la presunción legal cuando la ley lo prohíbe
expresamente y cuando el efecto de la presunción es anular un acto o negar una
acción, salvo el caso en que la ley haya reservado el derecho de probar (art. 382).
En rigor, las presunciones no son medios de prueba, tal como lo ha demostrado
Alcalá-Zamora:
o se trata de las denominadas legales, y entonces se conectan con la carga de la
prueba (a título de exclusión —las iuris et de iure o absolutas— o de inversión en
cuanto a ella —las iuris tantum o relativas—), o bien de las llamadas humanas, y
en tal caso se ligan con la fuerza probatoria y no son medios distintos de los
examinados hasta ahora, sino los mismos, sólo que sin intensidad demostrativa
plena (meras conjeturas o indicios).
Por ello, al reformarse el art. 383 en 1986 se estableció que “en los supuestos de
presunciones legales que admiten prueba en contrario, opera la inversión de la
carga de la prueba”.

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