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Ganando una perspectiva

histórica
Libro 9

Unidad 2
Paso hacia la madurez
EDICIÓN PREVIA A LA PUBLICACIÓN
MATERIAL EN DESARROLLO

VERSIÓN 1.1.1.PP
28 de mayo de 2018

Instituto Ruhí
Copyright © 2015 por la Fundación Instituto Ruhí, Colombia
Todos los derechos reservados. Versión 1.1.1.PP Mayo de 2018

Instituto Ruhí
Apartado Postal: 402032
Cali, Colombia
Tel: 57 2 828-2599
Email: [email protected]
Sitio web: www.ruhi.org
El Instituto Ruhí es una institución educativa que opera bajo la dirección de la Asamblea
Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Colombia. Su propósito es el de desarrollar recursos
humanos dedicados al progreso espiritual, social y cultural del pueblo colombiano. A lo largo de
los años, sus materiales han sido utilizados crecientemente por comunidades nacionales bahá’ís
de todo el mundo.

El método de desarrollo curricular que emplea el Instituto Ruhí difiere de manera significativa del
tradicional, que sigue una secuencia lineal de diseño, pruebas de campo y evaluación. Más bien,
el primer paso en la preparación de cualquier juego de materiales se da cuando ya se dispone de
una experiencia de base en torno a algún acto de servicio que haya surgido como respuesta a las
exigencias del desarrollo de una comunidad. Así, los materiales surgen de esta experiencia y son
una expresión de la misma. Por una parte, constituyen un registro del aprendizaje que se genera al
aplicar las enseñanzas de la Fe en un área específica de servicio, y, por otra, son un instrumento
para la sistematización de dicho aprendizaje. Este enfoque ha sido descrito de la siguiente manera
en el pequeño volumen Aprendizaje acerca del crecimiento: La historia del Instituto Ruhí y la
expansión a gran escala en Colombia:

Después de identificar una necesidad educativa, un pequeño grupo de personas que han
venido trabajando en el nivel de las bases, consultando entre sí, desarrolla un conjunto de
ideas relacionadas con su quehacer educativo y las pone en práctica. Los resultados de esta
práctica son revisados, evaluados y sometidos a consulta; a la luz de esta consulta, se pone
en marcha un conjunto modificado de actividades educativas que son sujeto de reflexión,
dando lugar a nuevas modificaciones y revisiones. En ningún momento de este proceso de
desarrollo curricular la acción da espera a la preparación y evaluación final de los
materiales educativos. En cada etapa, las actividades educativas avanzan con los mejores
materiales disponibles, con la convicción de que solamente a través de la práctica y la
reflexión, efectuadas a la luz de la Revelación de Bahá’u’lláh, es que los currículos pueden
evolucionar y volverse más adecuados. Sin embargo, este no es un escenario en el que un
grupo pequeño de individuos decide desarrollar unos materiales para su propio uso,
considerando necesario en algún momento organizar su estructura y contenido en una
unidad, de forma que pueda ser utilizada con confianza por otras personas. La decisión de
emitir la versión definitiva de los materiales de un curso en particular se toma simplemente
cuando se ha visto que las modificaciones son ya insignificantes. Es importante señalar que
los diferentes aspectos de este proceso de consulta, acción y reflexión suceden
paralelamente, es decir, que no siguen una secuencia lineal, algo que sería peculiarmente
artificial.

A medida que ha ido aumentando el uso de los materiales del Instituto Ruhí, en su proceso de
elaboración se han utilizado cada vez más las experiencias a nivel mundial en la aplicación
de las enseñanzas a la vida de la humanidad. En la práctica, este método toma formas
diferentes, según la naturaleza del material que se esté desarrollando. Sin embargo, por lo
general se pueden identificar tres etapas en el proceso, antes de que la versión final sea
publicada.

1. Bosquejo inicial (IO)


En esta etapa, el curso o texto contiene los conceptos básicos y algunos pasajes de los escritos
bahá’ís que, tomados en su conjunto, se consideran útiles para lograr el objetivo educativo en
cuestión. Durante algún tiempo, este primer bosquejo de ideas es utilizado por grupos
pequeños de individuos en las bases, como parte del esfuerzo por elaborar contenidos
efectivos para los cursos.
2. Versión alfa (AV)
A medida que progresa la acción, el material se va refinando y empieza a reflejar la nueva
experiencia que se está adquiriendo, al tiempo que se van incorporando las ideas que surgen
de ella. Con frecuencia se agregan ciertos conceptos, se incluyen nuevos pasajes de los
escritos bahá’ís, o se introduce una serie de ejercicios sencillos que facilitan la comprensión de
un tema o ayudan a desarrollar una destreza o actitud importantes. A través de este proceso,
emerge un curso o texto consolidado que, por lo general, se conoce como «versión alfa».

3. Edición previa a la publicación (PP)


Con el tiempo se determina, por lo general de acuerdo con la integralidad del contenido,
distribuir el curso o texto más ampliamente como una edición previa a la publicación.
Mediante el uso continuo, se ve claramente si una sección necesita ser cambiada de lugar, o si
uno o dos de los ejercicios requieren ser revisados, pudiendo surgir así algunas versiones
sucesivas. Sin embargo, poco a poco se irán requiriendo cada vez menos modificaciones para
lograr el propósito del curso o texto. En esta etapa, el material pasa a publicación.

Nos complace ofrecer a organizaciones e instituciones seleccionadas, una de las unidades que
ha llegado a la etapa previa a la publicación. Es la segunda de tres unidades de un libro que se
encuentra actualmente en desarrollo, titulado Ganando una perspectiva histórica. Les animamos
a que nos envíen cualquier comentario que tengan basado en su experiencia con el uso del
contenido del curso.

Instituto Ruhí
Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

SECCIÓN 1
En la primera unidad de este libro exploramos varios temas fundamentales de la creencia
bahá’í y adquirimos nuevas percepciones acerca de algunas de las enseñanzas de Bahá’u’lláh con
respecto a Dios y Sus Manifestaciones. Si bien la unidad ofreció una visión del desenvolvimiento
de la religión en la historia humana, en gran parte trataba de nuestra relación personal con la
Manifestación —el cumplimiento de nuestra búsqueda de la libertad al reconocerle y obedecer
Sus mandamientos—. En esta unidad, haremos un esfuerzo por obtener un atisbo del impacto que
la Revelación de Bahá’u’lláh tendrá sobre la vida colectiva de la humanidad, y nos
preguntaremos cuál es el papel que debe desempeñar nuestra comunidad en hacer avanzar la
maravillosa civilización que Él ha concebido.

En Sus Escritos y declaraciones, ‘Abdu’l-Bahá describe de varias maneras la importancia


de la era en que vivimos. Usted probablemente ya esté familiarizado con el siguiente pasaje en
particular; las imágenes que contiene forman parte integral de nuestra comprensión acerca del
futuro que le espera a la humanidad.

«Todas las cosas creadas tienen su grado o etapa de madurez. El período de


madurez en la vida de un árbol es el tiempo de su fructificación. […] El animal
alcanza una etapa de pleno crecimiento y consumación, y en el reino humano el
hombre alcanza su madurez cuando la luz de su inteligencia llega a su mayor poder
y desarrollo. […] Del mismo modo, existen períodos y etapas en la vida colectiva de
la humanidad. En cierta época pasó por su etapa de niñez; en otra, por un período
de juventud; pero ahora ha entrado en su largamente anunciada fase de madurez,
cuyas evidencias se manifiestan por doquier. […] Lo que era aplicable a las
necesidades humanas en la historia temprana de la raza no puede cumplir ni
satisfacer las exigencias de este día, de este período de innovación y consumación.
La humanidad ha salido de su anterior estado de limitación y de adiestramiento
preliminar. El hombre debe ahora dotarse de nuevas virtudes y poderes, de nuevas
normas morales, de nuevas capacidades. Nuevos dones y dádivas perfectas le
esperan y descienden ya sobre él. Los dones y las bendiciones de su juventud,
aunque apropiadas y suficientes durante la adolescencia de la humanidad, son
ahora incapaces de satisfacer los requerimientos de su madurez».1

Shoghi Effendi utiliza la misma imagen para darnos a entender la magnitud de los
cambios que deberán ocurrir en la vida de la humanidad. En un pasaje leemos:

«Atrás han quedado los largos períodos de infancia y niñez por los cuales ha pasado
la raza humana. La humanidad experimenta ahora las conmociones invariable-
mente relacionadas con la etapa más turbulenta de su evolución, la etapa de la
adolescencia, cuando la impetuosidad de la juventud y su vehemencia alcanzan su
clímax, y deben ser gradualmente reemplazadas por la calma, la prudencia y la
madurez que caracterizan a la edad adulta. Entonces la raza humana alcanzará ese
grado de madurez que le permitirá adquirir todos los poderes y capacidades de las
cuales ha de depender su desarrollo final».2

Paso hacia la madurez – 1


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

Y en otro pasaje, el Guardián nos dice:

«Han pasado para no volver nunca más las edades de niñez e infancia, en tanto que
está por venir la Gran Edad, consumación de todas las edades, que debe anunciar la
llegada a la madurez de toda la raza humana. Las convulsiones de este turbulen-
tísimo período de transición en la historia de la humanidad son requisitos esenciales
para la Edad de Edades, “el tiempo del fin”, y señalan su inevitable advenimiento;
época en que la insensatez y el tumulto de luchas, que desde los albores de la historia
han denigrado los anales de la humanidad, habrán sido finalmente transmutados en
la sabiduría y la tranquilidad de una paz imperturbable, universal y duradera, en
que la discordia y separación de los hijos de los hombres habrán cedido paso a la
reconciliación global y unificación total de los diferentes elementos que constituyen
la sociedad humana».3

El análisis que proporciona Shoghi Effendi en las últimas dos citas requiere
contemplación; el siguiente ejercicio puede ayudarle en sus reflexiones. Sobre la base de los
pasajes, complete cada una de las frases:

1. En el primer pasaje, el Guardián nos dice que los largos períodos de _____________ y
_______________ por los cuales ________________________ la raza humana han
___________________________ .

2. La humanidad experimenta ahora las __________________ invariablemente relacionadas


con __________________________________________________________ , la etapa de
____________________________ , cuando la ____________________ de la juventud y
su _________________ alcanzan su clímax, y deben ser gradualmente _______________
por la ______________ , la _______________ , y la _______________ que caracterizan
________________________________ .

3. Shoghi Effendi explica que, después de pasar por las conmociones relacionadas con su
adolescencia colectiva, la raza humana alcanzará ese grado de _____________ que le
permitirá adquirir todos los ______________ y _______________ de las cuales ha de
depender su ______________________________ .

4. En el segundo pasaje, el Guardián deja en claro que las edades de __________ e


____________________ de la humanidad han pasado para no volver nunca más, en tanto
que está por venir la ____________________ , la _____________________ de todas las
edades, que debe anunciar la _____________________________________ de toda la
raza humana.

5. Indica además, que las convulsiones de este _________________________ período de


transición en la historia de la humanidad son ___________________________________
para la Edad de Edades, y señalan su ____________________________________ ;

2 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

época en que la __________________ y el __________________________ , que desde


los albores de la historia _________________________ los anales de la humanidad,
habrán sido finalmente ____________________ en la ____________________ y la
___________________ de una ___________________________ , ________________ ,
y ___________________ , en que la ______________________ y __________________
de los hijos de los hombres habrán cedido paso a la _____________________ global y
____________________ total ______________________________________________
_______________________________________________________________________ .

SECCIÓN 2
Al considerar las implicaciones de las citas anteriores, debemos reflexionar aún más
sobre el paso de la humanidad hacia la madurez. Podemos comenzar por pensar en ciertos
cambios que se producen cuando una persona deja atrás los hábitos de la infancia y la
adolescencia.

A menudo decimos que un niño se distrae con facilidad. Conforme avanza hacia la
madurez, esta tendencia da paso a la capacidad de concentrarse, de fijar prioridades y de
mantener actividades con propósito. También atribuimos a la infancia la tendencia de actuar de
acuerdo con la emoción del momento. Con el tiempo, esta se sustituye por la capacidad de aclarar
y refinar las emociones, medir las consecuencias y adoptar perspectivas a largo plazo; se espera
que el adulto actúe cuidadosamente y de acuerdo con sus principios. De igual manera, con la
ayuda de una educación adecuada, la persona adquiere discernimiento y buen juicio, y deja de ser
engañada por discursos pretenciosos. Y, a medida que se cultiva la nobleza inherente, se deja de
lado la preocupación incesante por las necesidades propias, y la conciencia, la empatía y el
altruismo adquieren un lugar central.

En el siguiente pasaje, ‘Abdu’l-Bahá nos recuerda que los poderes asociados con la edad
adulta aparecen gradualmente a medida que la persona pasa por diferentes etapas de crecimiento:

«El embrión crece y se desarrolla gradualmente hasta que nace, y a continuación


sigue creciendo y desarrollándose hasta que llega a la etapa de la madurez. Si bien
en la infancia ya están presentes en el hombre las señales de la mente y el espíritu,
no aparecen en un estado de perfección y permanecen incompletos. Pero cuando la
persona alcanza la madurez, la mente y el espíritu se manifiestan en su máxima
perfección. […]

Es como la semilla: el árbol existe dentro de ella pero está oculto y escondido;
cuando la semilla crece y se desarrolla, aparece el árbol en su plenitud. De igual
manera, el crecimiento y desarrollo de todos los seres se produce por grados. Esta es
la ley divinamente decretada y el orden natural. La semilla no se vuelve árbol de
manera repentina; el embrión no se vuelve en seguida hombre; la substancia
mineral no se vuelve piedra en un momento: al contrario, todos crecen y se
desarrollan gradualmente hasta que alcanzan el límite de la perfección».4

Paso hacia la madurez – 3


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

‘Abdu’l-Bahá también explica que los mismos atributos celestiales que están asociados
con la infancia, como la pureza de corazón, la honestidad y la sinceridad, deben distinguir a la
persona adulta —esto, sin embargo, no debido a la inocencia, sino a un esfuerzo consciente y el
ejercicio de los poderes propios—:

«[…] Cristo se ha dirigido al mundo diciendo: “A menos que os volváis como niños
pequeños, no podréis de ningún modo entrar en el reino del cielo”; esto es: que el
hombre debe llegar a ser puro de corazón para conocer a Dios. […] Pero esa pureza
es consecuencia de la debilidad y la inocencia; no es consecuencia de ninguna
fortaleza o de las pruebas, puesto que como este es el período temprano de la
infancia, sus corazones y sus mentes no están mancillados por el mundo. Ellos no
pueden demostrar una gran inteligencia; no tienen ni hipocresía ni engaño. Esto es
debido a la debilidad del niño, mientras que el hombre llega a ser puro por medio de
su fortaleza. A través del poder de la inteligencia, él se vuelve simple; por medio del
gran poder de la razón y el entendimiento, y no por el poder de la debilidad, él se
vuelve sincero».5

Y, en un pasaje sobre el cual usted ya habrá meditado durante su estudio de Libro 8, la


Casa Universal de Justicia hace referencia de la siguiente manera a una persona que se podría
considerar madura:

«Así, el individuo, sin consideración por “el beneficio personal o ventaja egoísta”,
llega a verse a sí mismo como “uno de los siervos de Dios, el Todoposeedor”, cuyo
deseo único es cumplir Sus leyes. Así es que los amigos llegan a reconocer que “la
riqueza de sentimientos, la abundancia de buena voluntad y esfuerzo” servirán de
poco mientras no se encaucen por canales apropiados; que “la libertad sin trabas
del creyente debería atemperarse con la consulta conjunta y el sacrificio”, y que “el
espíritu de iniciativa y de empresa debería reforzarse con una comprensión más
honda de la necesidad suprema de acción concertada y de una dedicación más
completa al bien común”. Y es así como todos llegan a percibir con facilidad los
ámbitos de actividad en los que el individuo puede ejercer la iniciativa de la mejor
manera y aquellos que corresponden únicamente a las instituciones. Los amigos
siguen las directrices de sus instituciones “de alma y corazón”, como explica
‘Abdu’l-Bahá, “a fin de que los asuntos se ordenen debidamente y queden bien
dispuestos”. Naturalmente, no se trata de una obediencia ciega; es una obediencia
que marca el surgimiento de una raza humana madura que comprende las
implicaciones de un sistema de grandísimo alcance como es el nuevo Orden Mundial
de Bahá’u’lláh».6

Con la ayuda de las percepciones adquiridas por medio de las citas anteriores, podemos
preguntarnos, a lo largo de las próximas secciones, ¿qué es lo que va a reemplazar ciertos hábitos
y tendencias asociadas con la infancia de la humanidad a medida que esta avanza hacia la
madurez?

4 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

SECCIÓN 3
La búsqueda del interés personal es una de las tendencias claramente discernibles en toda
sociedad. De su estudio de algunos libros anteriores de esta secuencia, usted ya está familiarizado
con estas palabras de ‘Abdu’l-Bahá:

«Hoy día, todos los pueblos del mundo están entregados a su propio provecho y
dedican el máximo de su esfuerzo y empeño a la promoción de sus intereses
materiales. Se adoran a sí mismos y no a la realidad divina ni al mundo de la
humanidad. Buscan diligentemente su propio beneficio y no el bienestar común.
Esto se debe a que son cautivos del mundo de la naturaleza e inconscientes de las
enseñanzas divinas, de la munificencia del Reino y del Sol de la Verdad».7

Reflexionar acerca de la cita anterior y otras similares que puedan encontrar, ayudará a su
grupo a discutir lo siguiente: No es sorprendente que la autocomplacencia, tan generalizada hoy
en día, esté acompañada de un declive gradual en la comprensión de lo que es bueno y malo. A
medida que el relativismo extremo, promovido por varios filósofos y teorías, ha ganado
predominancia, se les ha alentado a los individuos a que determinen sus propias preferencias
morales. Cualquier estándar de moralidad que intente frenar el deseo se considera dañino, no solo
para el individuo sino para la sociedad en su totalidad. En la sociedad actual, «lo que me hace
sentir bien» se ha convertido en un criterio clave para hacer juicios sobre lo que está bien o mal
—y, de hecho, sobre la mayoría de los temas de la vida—. ¿Qué reemplazará el hábito de la
autocomplacencia conforme la humanidad llega a su madurez? ¿Y qué guiará nuestros juicios?

SECCIÓN 4
En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi, leemos:

«La gente hoy tiende, en realidad, a ser muy superficial en su forma de pensar, y
parece como si los sistemas educativos utilizados estuvieran, desgraciadamente,
perdiendo su eficacia para producir una mente madura en una persona que se
supone que ha alcanzado la edad adulta. Todas las influencias exteriores que rodean
al individuo parecen tener un efecto intensamente perturbador, y es una tarea difícil
conseguir que la persona en término medio piense de manera profunda o bien
medite un poco sobre los problemas que se le plantean a él y al mundo en
conjunto».8

Y una carta escrita en nombre de la Casa Universal de Justicia proporciona las siguientes
percepciones:

«Uno de los signos de la decadencia de la sociedad, un signo que resulta muy


evidente en el mundo contemporáneo, lo constituye la devoción casi frenética al
placer y a la diversión, una sed insaciable de divertimentos, una devoción fanática a
los juegos y el deporte, un carácter remiso a tratar cualquier asunto seriamente, y
una actitud despreciativa y burlona hacia la virtud y una valía sólida. […] La
frivolidad carga y finalmente conduce al aburrimiento y la vaciedad; mas la
verdadera felicidad y dicha y el humor, que son partes de una vida equilibrada en la

Paso hacia la madurez – 5


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

que entran también el pensamiento serio, la compasión y la servidumbre humilde a


Dios, son características que enriquecen la vida y realzan su resplandor».9

En su mensaje de Riḍván de 2010 al mundo bahá’í, la Casa de Justicia explica:

«Las fuerzas de la sociedad actual engendran pasividad. Con eficiencia cada vez
mayor, se fomenta desde muy temprana edad el deseo de vivir entretenidos, culti-
vando así generaciones que están dispuestas a dejarse llevar por cualquiera que
tenga la habilidad de despertarles emociones superficiales».10

Piense en ejemplos de superficialidad y pasividad, y discuta cómo estos nutren la


tendencia a la distracción. ¿Cuáles son algunas de las fuerzas sociales, económicas, políticas y
culturales que mantienen a la humanidad en un estado de distracción? ¿Qué fuerzas se opondrán a
estas fuerzas y finalmente las neutralizarán conforme la humanidad avanza hacia la madurez?

SECCIÓN 5
Cuando intentamos analizar las fuerzas que perpetúan las tendencias y los hábitos de la
adolescencia de la humanidad, el papel del materialismo en ralentizar el movimiento hacia la
madurez se hace cada vez más aparente. El Guardián nos dice que «penetrando todos los aspectos
de la vida» está

«el craso materialismo, que hace un hincapié excesivo y creciente en el bienestar


material y descuida aquellas cosas del espíritu que son las únicas sobre las cuales se
puede colocar una base firme y estable para la sociedad humana. Precisamente este
materialismo canceroso, nacido originalmente en Europa, llevado a exceso en el
continente de Norteamérica, que contamina los pueblos y naciones de Asia, que
extiende sus tentáculos siniestros a los límites de África y ahora invade su propio
corazón, es el que Bahá’u’lláh condenó en Sus Escrituras, en lenguaje categórico e
inequívoco […]».11

Discuta en su grupo el significado de la frase «fuerzas del materialismo». Para cada uno
de los hábitos y tendencias que se mencionan a continuación, identifique algunas de las fuerzas
que los fomentan:

− La autocomplacencia
− La superficialidad
− La devoción al placer y la diversión
− La pasividad
− La propensión a la distracción

6 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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SECCIÓN 6
El auge del materialismo en todo el planeta no es un fenómeno que simplemente ocurre
por sí mismo. Está siendo propagado implacablemente. La propaganda dirigida por intereses
particulares parece tener un control extraordinario sobre la humanidad durante su adolescencia;
adormece los sentidos. Este no es el lugar adecuado para examinar en profundidad los problemas
relacionados con la propaganda en el mundo actual. Sin embargo, encontrará útil el análisis que
se ofrece a continuación. La Casa Universal de Justicia explica:

«En general puede decirse que las democracias modernas se han establecido como
resultado de los intentos de limitar el poder de la monarquía absoluta, de las
dictaduras o de ciertas clases dominantes. Esto puede haber ocurrido gradualmente
a lo largo de los siglos, o tumultuosamente en una serie de revoluciones. Si bien se
han establecido constituciones y estructuras democráticas, subsiste una suspicacia
respecto de la autoridad como tal y una tensión entre el grado de libertad concedido
a cada ciudadano y la imposición de una disciplina pública suficiente para proteger
a los débiles contra los afanes egoístas de los poderosos entre los ciudadanos. La
práctica de la transparencia, la responsabilidad, la libertad de prensa y el diálogo
crítico se han impregnado así de una actitud partidista que se degrada fácilmente
hasta una intromisión despiadada en la intimidad de las personas, la diseminación
de la calumnia, la exageración de la desconfianza y el abuso de los medios de
información en manos de intereses creados. La reacción de quienes tratan de
protegerse de tales distorsiones del sistema se manifiesta en sigilo, ocultación de
hechos comprometedores y un recíproco mal empleo de los medios de comunicación:
en resumen, una perpetuación de la desarmonía en la estructura de la sociedad».12

En el contexto anterior, es esencial explorar el papel de los medios de comunicación en la


sociedad —no solo cómo operan hoy en día sino, aún más crucial, de qué manera funcionarán en
el futuro, a medida que la humanidad alcanza gradualmente nuevos grados de madurez—. En
referencia a este punto, la Casa Universal de Justicia escribe:

«La significación y el papel de la prensa en un nuevo sistema mundial sobresalen


por el acento que pone el Orden de Bahá’u’lláh en la accesibilidad de la información
a todos los niveles de la sociedad. Shoghi Effendi nos dice que Bahá’u’lláh hace
“especial referencia a ‘los periódicos de aparición rápida’, los describe como ‘el
espejo del mundo’ y como ‘un fenómeno potente y asombroso’, y prescribe para
todos los responsables de su producción el deber de estar libres de malevolencia,
pasión y prejuicio, ser justos y ecuánimes, ser concienzudos en sus indagaciones y
averiguar todos los datos reales de cada situación”.

En Su tratado social El secreto de la civilización divina, ‘Abdu’l-Bahá esclarece la


indispensabilidad de la prensa en la sociedad del futuro. Dice que es “urgente que se
escriban artículos y libros beneficiosos que establezcan de forma clara y definitiva
cuáles son las necesidades de la gente y lo que ha de conducir a la felicidad y
progreso de la sociedad”. Además, habla de la “publicación de pensamientos
elevados” como “la fuerza dinámica presente en las arterias de la vida”, “la propia
alma del mundo”. Por otra parte, afirma que “la opinión pública debe orientarse

Paso hacia la madurez – 7


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

hacia todo cuanto sea digno de este día, y esto es imposible salvo empleando
argumentos convincentes y aduciendo pruebas claras, amplias y concluyentes”.

En cuanto a forma y estilo, Bahá’u’lláh ha exhortado a los “autores de entre los


amigos” a “escribir de modo tal que sea aceptable para almas imparciales y no haga
que la gente ponga reparos”. Y hace una advertencia: “Hemos dicho en el pasado
que una palabra influye como la primavera y refresca y hace reverdecer los
corazones, en tanto que otra vuelve mustias las flores”.

A la luz de todo esto, el código de conducta de la prensa debe comprender los


principios y objetivos de la consulta como los ha revelado Bahá’u’lláh. Solamente de
esta manera podrá la prensa contribuir plenamente al resguardo de los derechos de
las gentes y llegar a ser un instrumento eficaz en los procesos de consulta de la
sociedad, y en consecuencia para la unidad de la raza humana».13

Después de explorar como grupo las implicaciones de los dos pasajes anteriores, quizá
desee considerar la siguiente pregunta: La propaganda, tanto política como comercial, se ha
convertido en una fuerza poderosa en la sociedad. Detrás de ella se encuentra una maquinaria
sofisticada, apoyada por el conocimiento creciente de la psicología de las masas; las personas de
todas las procedencias se están volviendo adictas a sus estímulos y condicionadas a responder a
ellos. ¿Cómo se invertirá esta tendencia con el paso de la humanidad hacia la madurez?

SECCIÓN 7
Las cuatro secciones anteriores pretendían hacer énfasis en algunas de las muchas
características de nuestra época que deberán dar pie a otras más adecuadas para la edad de la
madurez de la humanidad. Sin embargo, hay dos características que merecen atención más
detenida en esta unidad. La primera es la tendencia a pensar y actuar de forma extrema. La
segunda es el hábito de reducir los conceptos a afirmaciones simplistas y rígidas, y luego
mantenerlas en oposición entre sí. Aunque estas dos características están relacionadas, no son
iguales.

En cuanto a la primera, una humanidad madura habrá aprendido a trabajar de acuerdo con
el principio de la moderación. Las siguientes citas nos ayudan a reflexionar sobre este importante
principio. Bahá’u’lláh nos dice:

«Es deseable la moderación en todos los asuntos. Si una cosa es llevada al exceso,
demostrará ser causa de maldad».14

Y en otro pasaje afirma:

«No os lamentéis en vuestros momentos de pruebas, ni os regocijéis en ellas; buscad


el término medio, que es recordarme en vuestras aflicciones y reflexionar sobre lo
que puede acaeceros en el futuro. Así os lo hace saber Quien es el Omnisciente, el
Informado».15

8 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

En el contexto de la expresión humana, Bahá’u’lláh habla acerca de la moderación en


estos términos:

«Di: La palabra humana es una esencia que aspira a ejercer su influencia y necesita
moderación. En cuanto a su influencia, está condicionada al refinamiento, que a su
vez depende de que los corazones sean desprendidos y puros. En cuanto a su
moderación, esta tiene que estar combinada con el tacto y la sabiduría, según lo
prescrito en las Sagradas Escrituras y Tablas. Medita sobre aquello que fluye del
cielo de la Voluntad de tu Señor, Aquel que es la Fuente de toda gracia, para que
puedas captar el significado que se le quiso dar y que está guardado en las sagradas
profundidades de las Sagradas Escrituras».16

Al describir los atributos de alguien que ha escalado las cimas del conocimiento,
‘Abdu’l-Bahá hace referencia a la necesidad de que el individuo se oponga «a sus pasiones».
«Cuán maravillosas», escribe, «son las implicaciones de esta frase engañosamente fácil y
universal». Después continúa:

«Es este el cimiento mismo de toda cualidad humana encomiable; estas pocas
palabras encarnan, por cierto, la luz del mundo, la defensa inatacable de todos los
atributos espirituales del ser humano. Este es el eje de toda conducta, el medio con
el que mantener en equilibrio todas las buenas cualidades del hombre.

Pues el deseo es una llama que ha reducido a cenizas las cosechas incontables de
toda una vida de los doctos, un fuego devorador que nunca podrá extinguir aun el
vasto océano de su conocimiento acumulado. ¡Cuán a menudo ha ocurrido que una
persona que estaba agraciada con todos los atributos de la humanidad y que lucía la
joya del verdadero entendimiento, no obstante fue a la zaga de sus pasiones hasta
que sus cualidades excelentes rebasaron la moderación y él se vio abocado al exceso!
Sus intenciones puras trocáronse en malignas, y sus atributos ya no fueron puestos a
servir destinos propios de ellos, y el poder de los deseos lo desviaron de la rectitud y
sus recompensas hacia fines que eran turbios y peligrosos. Un buen carácter es, a los
ojos de Dios y de Sus escogidos poseedores de perspicacia, la más excelente y
elogiable cosa, pero siempre a condición de que su centro de emanación sea la razón
y el conocimiento y su base se asiente en la verdadera moderación».17

El pasaje a continuación escrito por el Guardián, que analiza la conducta individual,


proporciona una advertencia similar:

«Tal vida casta y santa, con sus implicaciones de modestia, pureza, temperancia,
decencia y mentalidad clara, comprende no menos que el ejercicio de la moderación
en todo lo que concierne al vestido, lenguaje, entretenimiento y todos los
pasatiempos artísticos y literarios. […] Requiere el abandono de una conducta
frívola, con su excesivo apego a los placeres triviales y, con frecuencia,
erróneamente dirigidos. […] Condena a la prostitución del arte y la literatura […].
Esta no puede tolerar ninguna avenencia con las teorías, las normas, los hábitos y
los excesos de una época decadente».18

Y del mismo modo que ejerce influencia en la vida del individuo, el principio de la
moderación tiene implicaciones para la vida colectiva de la humanidad. Bahá’u’lláh declara:

Paso hacia la madurez – 9


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

«La civilización, tan a menudo preconizada por los doctos representantes de las
artes y ciencias, traerá, si se le permite rebasar los límites de la moderación, gran
daño sobre las gentes. Así os advierte Aquel que es el Omnisciente. Si es llevada a
exceso, la civilización resultará ser una fuente tan prolífica de mal como lo fue de
bien cuando era mantenida dentro de las restricciones de la moderación. Meditad
sobre esto, oh pueblo, y no seáis de aquellos que vagan errantes por el páramo del
error. Se aproxima el día en que su llama devorará las ciudades, en que la Lengua
de Grandeza proclamará: “¡El Reino es de Dios, el Todopoderoso, el Alabado!”».19

Las siguientes palabras de ‘Abdu’l-Bahá nos proporcionan una muestra del grado en que
el principio de la moderación debe impregnar la estructura de la sociedad:

«Pues toda la riqueza, el poder, el comercio y la industria están concentradas en


manos de unas pocas personas, en tanto que los demás trabajan duramente
sometidos a penurias y dificultades sin fin, carentes de ventajas y beneficios, y
siguen privados de comodidades y de paz. Así pues, han de dictarse leyes y normas
que moderen las fortunas excesivas de unos pocos y satisfagan las necesidades
básicas de muchos millones de pobres para obtener de esta manera cierto grado de
moderación.

No obstante, una igualdad absoluta es igual de insostenible, ya que la igualdad


completa en materia de riqueza, poder, comercio, agricultura e industria llevaría al
caos y al desorden, trastornaría los medios de subsistencia, suscitaría un
descontento generalizado y socavaría la dirección ordenada de los asuntos
comunitarios; pues una igualdad injustificada también entraña peligro. Es
preferible, por tanto, que se logre cierto grado de moderación, entendiéndose por
moderación dictar leyes y normas que impidan la concentración injustificada de
fortunas en manos de unos pocos, y satisfagan las necesidades esenciales de la
mayoría».20

Como se desprende de las citas anteriores, el principio de la moderación tiene profundas


implicaciones para nuestras vidas individuales y colectivas a nivel de pensamiento, palabra y
acción. Ya que nuestra preocupación particular aquí es su importancia para el paso de la
humanidad hacia la madurez, es posible que encuentre útil el siguiente ejercicio: La clase de
civilización cuya «llama» ya está «devorando las ciudades» de todo el planeta, cultiva el hábito
de llevar todo lo bueno al extremo y distorsionarlo. Describa en una o dos frases cómo se está
distorsionando el significado mismo de cada uno de los conceptos a continuación.

a. La libertad: __________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

10 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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b. La comodidad material: ________________________________________________


___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

c. El progreso material: __________________________________________________


___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

d. El consumo: _________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

e. El derecho a la expresión: ______________________________________________


___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

f. La búsqueda de la felicidad: ____________________________________________


___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

g. La individualidad: ____________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

Paso hacia la madurez – 11


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SECCIÓN 8
Hay una trampa que debemos evitar al poner en práctica el principio de la moderación:
cuando esta se mantiene en oposición a la excelencia, se convierte en una excusa para la
mediocridad. El «camino intermedio» no debe ser confundido con la «mitad del camino». El
término medio implica la forma correcta de hacer las cosas. En particular, es importante no
aplicar erróneamente el concepto de la moderación al desarrollo de las cualidades espirituales. En
este sentido, debemos esforzamos por la excelencia y no podemos conformarnos con la
mediocridad. Un ejemplo puede ayudar a aclarar este punto.

Es común escuchar que los problemas de comportamiento de los «niños consentidos» son
consecuencia del amor excesivo que sus padres tienen por ellos. Pero ¿qué significa el «amor
excesivo» en este caso? El amor es un atributo de Dios que se refleja en nuestros corazones.
Cuanto más purificado esté el corazón, más amor podrá reflejar. Y el amor de Dios es infinito.
¿Cómo puede ser excesivo el amor por los hijos o, igualmente, por los amigos o la familia, por la
humanidad, o por la Causa? ¿No podría ser que «demasiado amor» se refiera a una expresión del
amor que ha perdido su pureza y se ha mezclado con las pasiones, digamos, en este caso, la
posesividad o la necesidad de ser querido? Y el ejercicio del amor, aun cuando fuera puro, ¿no
traería consecuencias indeseadas si se descuidaran otras cualidades espirituales como la sabiduría
y la justicia? Lo que está en juego, por lo tanto, parece ser el grado de excelencia con que se
expresa el amor y no la cantidad de amor que hay en un corazón.

Con este ejemplo en mente, identifique con su grupo las cualidades que pueden faltar y
las pasiones indeseables que pueden estar presentes en cada una de las siguientes situaciones:

a. Cuando el ejercicio de la justicia degenera en crueldad: _______________________


___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

b. Cuando el ejercicio del amor conduce a la posesividad: _______________________


___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

c. Cuando la práctica de la generosidad da lugar a la extravagancia: _______________


___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

d. Cuando el deseo de ser valiente se manifiesta en imprudencia: _________________


___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

12 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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SECCIÓN 9
Mantener conceptos, entendidos solo parcialmente y de manera simplista, en oposición
entre sí, es la segunda tendencia que consideraremos en cierto detalle aquí. Tal como se indica en
el pasaje a continuación, escrito por la Casa Universal de Justicia, esta tendencia puede incluso
aparecer en la vida de la comunidad bahá’í y se debe hacer un esfuerzo por superarla:

«Guarda estrecha relación con la costumbre de reducir un tema completo a una o


dos frases llamativas la tendencia a percibir dicotomías cuando, de hecho, no existe
alguna. Resulta esencial que las ideas que forman parte de un todo cohesionado no
se sitúen en contraposición una con otra. En una carta escrita en su nombre, Shoghi
Effendi advirtió: «Debemos considerar las enseñanzas como un gran todo en
equilibrio, y no tratar de encontrar dos aseveraciones fuertes y oponerlas una a la
otra cuando estas tienen significados diferentes; en algún lugar intermedio hay
vínculos que unen a las dos». Cuán alentador es observar que muchos de los
malentendidos del pasado han desaparecido a medida que ha aumentado la
comprensión de las disposiciones del Plan. La expansión y la consolidación, la acción
individual y las campañas colectivas, el perfeccionamiento del carácter interior y la
consagración al servicio desinteresado: la relación armoniosa entre todas estas
facetas de la vida bahá’í se reconoce fácilmente hoy. Nos complace igualmente saber
que los amigos están alerta, no sea que nuevas dicotomías falsas se infiltren en su
pensamiento. Son muy conscientes de que los diversos elementos de un programa de
crecimiento son complementarios. La comunidad está evitando la tendencia a ver las
actividades y las agencias que las apoyan compitiendo unas con otras, tendencia
muy común en la sociedad en general».21

Al explorar cómo una humanidad madura va a superar la tendencia mencionada en la cita


anterior, debemos reconocer que los opuestos sí existen. Por lo tanto, el engaño y la honestidad, la
tiranía y la justicia, la crueldad y la bondad pueden, por ejemplo, ser identificados en las
relaciones entre los seres humanos. Lo que causa confusión y debate sin fin es el hábito de crear
«falsas dicotomías» y ver las cosas como opuestas cuando no lo son. La creencia generalizada en
una dualidad fundamental entre el corazón y la mente —donde los sentimientos y la razón se
encuentran en oposición— es un buen ejemplo que puede considerar. Conforme analiza esta
creencia, tal vez desee hacerse preguntas como estas: ¿Cuáles son las concepciones simplistas
sobre el corazón y la mente que perpetúan esta falsa dicotomía? ¿Qué clase de actitudes
engendran tales concepciones simplistas acerca de las emociones humanas y la razón humana?
¿Cómo se clasifica a las personas de acuerdo con esta falsa dicotomía? Está claro, por supuesto,
que el corazón y la mente no están en guerra entre sí, que no hay contradicción entre las mejores
emociones humanas y la disciplina más fuerte de una mente bien entrenada. Sugerimos que
busque pasajes de los escritos que arrojen luz sobre estas cuestiones.

SECCIÓN 10
Otra dualidad que refleja la tendencia que estamos considerando aquí es que la
obediencia y la libertad se encuentran en oposición. En las unidades anteriores en la secuencia
principal de cursos, reflexionamos mucho acerca de cómo la obediencia a las leyes de Dios lleva
a la verdadera libertad. Sin embargo, para un número creciente de personas, «obedecer» se está

Paso hacia la madurez – 13


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convirtiendo en equivalente a «perder libertad», y esta forma de pensar está dando lugar a tal
rechazo a la autoridad que los mismos fundamentos de la civilización se ven amenazados. Desde
luego, no hace falta cuestionar que en muchas ocasiones puede haber tensión entre la obediencia
y el deseo de libertad. La obediencia a los dictados de la naturaleza inferior definitivamente
conduce a la pérdida de la libertad, del mismo modo que lo hace la obediencia a la tiranía
sostenida por maquinaciones inteligentes destinadas a mantener a un pueblo en la ignorancia.
Pero la obediencia y la libertad no son conceptos opuestos. De lo contrario, podríamos
preguntarnos, ¿cómo podría Bahá’u’lláh haber definido la verdadera libertad como la obediencia
a Sus mandamientos?

La causa de esta confusión radica, en gran medida, en una comprensión inadecuada tanto
de la obediencia como de la libertad. La idea de la obediencia se ha mezclado con nociones tales
como la imposición, la imitación ciega, la ausencia de un razonamiento sólido y la falta de
autonomía. No se considera la obediencia razonada de una persona madura capaz de ejercer el
libre albedrío. Tampoco se reconoce que la realización del libre albedrío solamente encuentra la
dirección apropiada cuando se alinea con la Voluntad de Dios. Hay una premisa subyacente de
que, para ser real, la libertad debe ser ilimitada. Y se supone, erróneamente, que los gustos y las
preferencias son puramente personales, y no el resultado de una experiencia de vida particular
que ha sido fuertemente influenciada por las fuerzas sociales. Superar la falsa dicotomía así
creada requiere una comprensión precisa del significado de las palabras y los conceptos, y un
escrutinio riguroso de los supuestos ocultos. La Casa Universal de Justicia escribe:

«La libertad de pensamiento, la libertad de expresión y la libertad de acción son


algunas de las libertades que han recibido la atención ferviente de pensadores
sociales durante siglos. La efusión resultante de pensamiento tan profundo ha
ejercido una enorme influencia liberadora sobre la conformación de la sociedad
moderna. Generaciones de oprimidos han luchado y muerto en nombre de la
libertad. Ciertamente, la falta de seguridad contra la opresión ha sido un factor
decisivo en los disturbios de esta época; recuerden la gran cantidad de movimientos
que han conducido a la rápida aparición de nuevas naciones en la última parte del
siglo XX. Una verdadera lectura de las enseñanzas de Bahá’u’lláh no arroja
ninguna duda sobre la gran importancia de estas libertades en los procesos sociales
constructivos. Consideren, por ejemplo, la proclamación de Bahá’u’lláh a los reyes y
gobernantes. ¿No puede deducirse de esta por sí sola que la consecución de la
libertad es un objetivo importante de Su Revelación? Sus denuncias de la tiranía y
Sus llamamientos urgentes en favor de los oprimidos suponen una prueba
inconfundible. Mas, esa libertad prevista por Su Revelación, ¿acaso no implica
manifestaciones más nobles y amplias de los logros del ser humano? ¿No indica una
relación orgánica entre las realidades internas y externas del hombre que aún no se
ha alcanzado?

Shoghi Effendi, en su resumen de las enseñanzas bahá’ís más significativas, escribió


que Bahá’u’lláh “inculca el principio de la ‘moderación en todas las cosas’; declara
que todo lo que ‘traspase los límites de la moderación’, sea ‘la libertad, la
civilización y cosas similares’ ha de ejercer una ‘influencia perniciosa sobre las
gentes’; advierte que la civilización occidental ha perturbado y alarmado
gravemente a los pueblos del mundo; y predice que se aproxima el día en que la
‘llama’ de una civilización ‘llevada a exceso’ ‘devorará las ciudades’”.

14 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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Bahá’u’lláh, al exponer la cuestión de la libertad, afirmó que “la personificación de


la libertad y su símbolo es el animal”, que la “libertad hace que el hombre traspase
los límites de la decencia y vulnere la dignidad de su condición”; y que la
“verdadera libertad consiste en la sumisión del hombre a Mis mandamientos”.
“Aprobamos la libertad en ciertas circunstancias”, afirma, “y en otras, rehusamos
sancionarla”. No obstante, aseguró que “Si los hombres observaran lo que hemos
hecho descender para ellos del Cielo de la Revelación, ciertamente alcanzarían la
libertad perfecta”. Y también dijo: “La humanidad entera debe aferrarse firme-
mente a cuanto le ha sido revelado y otorgado. Entonces, y solo entonces, alcanzará
la verdadera libertad”.

Las aseveraciones de Bahá’u’lláh instan claramente a que se examinen los


presupuestos actuales. ¿Debe ser la libertad ilimitada, como se supone en el
pensamiento occidental contemporáneo? ¿En qué casos limita la libertad nuestras
posibilidades de progreso, y en qué casos los límites nos liberan para progresar?
¿Cuáles son los límites a la expansión de la libertad? Pues sus cualidades de
aplicación y expresión son tan flexibles y elásticas que el concepto de libertad en una
situación dada probablemente asuma un margen distinto según sea la mente que lo
perciba; estas cualidades son, por desgracia, susceptibles de emplearse por igual
para bien que para mal. ¿Es de extrañar, entonces, que Bahá’u’lláh nos exhorte a
someternos a la voluntad de Dios?».22

Las palabras anteriores de la Casa Universal de Justicia nos presentan la clase de


razonamiento que se necesita si la humanidad ha de trascender la aparente dicotomía entre la
obediencia y la libertad conforme avanza hacia su madurez. Se requiere que reconozcamos, entre
otras cosas, que a menudo las falsas dicotomías tienen raíces históricas profundas; en este caso,
no se puede ignorar la larga lucha de la mayoría de la humanidad contra la opresión para entender
las actitudes y los supuestos actuales. Sin embargo, es imperativo que, durante la edad de
transición, la noción actual prevalente de la libertad dé paso a una concepción más madura.

Por supuesto, los escritos de la Fe refutan las falsas nociones acerca de la libertad. En un
pasaje, después de describir la naturaleza de la libertad divina y luego la noción occidental de la
libertad política, ‘Abdu’l-Bahá continúa diciendo:

«El tercer tipo de libertad es el que surge de la obediencia a las leyes y disposiciones
del Todopoderoso. Esta es la libertad del mundo humano, donde el individuo
desprende sus afectos de todas las cosas. Al hacerlo, se vuelve inmune a toda
penuria y dolor. Ni la riqueza ni el poder material pueden apartarlo de la
moderación y la equidad, ni tampoco la pobreza o la necesidad pueden impedirle
mostrar felicidad y tranquilidad. Cuanto más se desarrolle la consciencia del
hombre, tanto más libre estará su corazón, y su alma alcanzará la felicidad. En la
religión de Dios hay libertad de pensamiento, pues solamente Dios domina la
consciencia humana, pero esta libertad no debe sobrepasar la cortesía. En la religión
de Dios no hay libertad de acción fuera de la ley de Dios. El hombre no debe
transgredir esta ley, aunque no cause ningún daño a su prójimo. Ello se debe a que
la finalidad de la Ley divina es la educación de todos —incluido uno mismo— y, a
los ojos de Dios, el daño causado a un individuo o a su prójimo es el mismo y es
reprensible en ambos casos. Los corazones deben temer a Dios. El ser humano debe
tratar de evitar lo que es aborrecible para Dios».23

Paso hacia la madurez – 15


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1. Superar la falsa dicotomía entre la libertad y la obediencia presenta grandes desafíos para
la humanidad. Hay muchos conceptos que se asocian erróneamente con solo una y no con
la otra. Eche un vistazo, por ejemplo, a las palabras y frases que hay a continuación bajo
cada una de ellas:

Libertad Obediencia
dignidad servidumbre
respeto propio humildad
felicidad sumisión
nobleza mansedumbre
falta de temor contentamiento
valentía confianza
autodeterminación disciplina

En su grupo, intente identificar algunos de los supuestos que mantiene gran parte de la
sociedad contemporánea y que forman la base para las asociaciones que se presentan
arriba.

2. Hoy en día, todo el mundo habla de la libertad, pero el resultado ha sido una creciente
esclavitud. Mencione algunas de las cadenas de las que la humanidad se liberará
conforme comprenda cada vez más el significado de la verdadera libertad durante su
transición hacia la madurez.

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SECCIÓN 11
Nuestra discusión acerca del principio de la moderación y la necesidad de evitar las falsas
dicotomías, aunque incompleta, ha sido un poco larga. Comenzamos esta unidad por analizar la
naturaleza de la transición de la niñez a la madurez, tal como se aplica al individuo. Luego
tratamos de identificar las tendencias en la sociedad que, siendo características de la niñez
colectiva de la humanidad, darán paso gradualmente a las actitudes y hábitos de pensamiento y
acción acordes con su madurez. Así, mientras que la sociedad actual tiende a favorecer la
búsqueda del interés propio y promover una falsa noción de la libertad, podemos imaginar que
una humanidad madura tratará de organizar sus asuntos de acuerdo con los dictados de su nobleza
inherente, y dará valor al altruismo y la sumisión a la Voluntad de Dios. Mientras que las
estructuras sociales y los procesos actuales permiten que los intereses personales manipulen a las
grandes masas, una humanidad que ha reconocido su unicidad y ha aprendido a ejercer sus
poderes y sus capacidades intelectuales y espirituales no se dejará distraer por las búsquedas
efímeras ni llegará a ser víctima de la propaganda. Las dos tendencias que hemos examinado con
cierto detalle —la de pensar y actuar de forma extrema y la de mantener ideas complementarias
en oposición entre sí— cederán el paso a hábitos de pensamiento y acción regidos por el principio
de la moderación y la capacidad de trabajar con ideas completas y complejas. Podemos suponer
que tales hábitos echarán raíces no solo en el ámbito del individuo, sino también a nivel de la
sociedad, en sus instituciones y procesos de toma de decisiones.

Antes de finalizar esta parte de nuestra exploración, debemos reconocer que, al tratar de
comprender la naturaleza de la transición de la humanidad hacia la madurez, solamente hemos
reflexionado acerca de algunos cambios en la cultura que razonablemente podríamos esperar que
se produzcan. Cualesquiera que sean las percepciones adquiridas al hacerlo, deberíamos recordar
que es absolutamente imposible que visualicemos con cierto grado de claridad el glorioso futuro
que le espera a la humanidad. Pese a que, en muchos pasajes, Shoghi Effendi nos ayuda a obtener
atisbos del futuro distante, es así es como él se refiere a este punto:

«¿Quién puede dudar de que tal consumación —la llegada a la mayoría de edad de
la raza humana— ha de señalar, a su vez, la inauguración de una civilización
mundial como ningún ojo mortal jamás ha visto ni la mente humana ha concebido?
¿Quién puede imaginar el excelso rango que tal civilización, a medida que se
desarrolle, está destinada a alcanzar? ¿Quién puede calcular las alturas a las que ha
de remontarse la inteligencia humana, librada de sus trabas? ¿Quién puede prever
los dominios que descubrirá el espíritu humano, vitalizado por la efusión de luz de
Bahá’u’lláh, que brilla en la plenitud de su gloria?».24

SECCIÓN 12
Nuestras reflexiones acerca de algunos de los atributos de una humanidad madura, y la
cultura a la que darán lugar, nos ayudarán considerablemente conforme examinamos, en lo que
resta de esta unidad, algunas ideas relacionadas con la misión de la Fe. Ya sabemos que la
evolución de la sociedad humana habría sido imposible sin la luz de Revelaciones divinas
sucesivas. Las Manifestaciones de Dios han guiado a la humanidad de una etapa de su desarrollo
a la siguiente. En este sentido, el Guardián indica:

Paso hacia la madurez – 17


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«Así como la evolución orgánica de la humanidad ha sido lenta y gradual,


comprendiendo sucesivamente la unificación de la familia, la tribu, la ciudad-estado
y la nación, también ha sido lenta y progresiva la luz conferida por la Revelación de
Dios, en diversas etapas de la evolución de la religión, y reflejada en sucesivas
Dispensaciones del pasado. De hecho, en cada época, la medida de la Revelación
Divina ha sido adaptada correspondientemente al grado de progreso social obtenido
en tal época por una humanidad en constante evolución».25

El Guardián explica también que la aparición de cada Manifestación de Dios ha


impulsado a la humanidad a estar más cerca de su madurez colectiva, en la que «el árbol de la
humanidad habrá dado el fruto que le fue destinado». Hoy, respondiendo a la Revelación de
Bahá’u’lláh, la humanidad está avanzando rápidamente hacia el más alto grado de su desarrollo
colectivo. El sello distintivo de esta etapa será la realización de la unicidad de la humanidad y la
unificación de toda la raza humana. Esta meta extraordinaria es solamente un indicativo del poder
de la Revelación de Bahá’u’lláh:

«La Revelación de Bahá’u’lláh, cuya misión suprema no es otra que el logro de esta
unidad orgánica y espiritual del conjunto entero de naciones, debería ser
considerada, si hemos de ser fieles a sus implicaciones, como la señal del
advenimiento de la madurez de toda la raza humana. No debería ser tomada como
si fuera meramente otro renacimiento espiritual dentro de la siempre cambiante
suerte de la humanidad, ni solo como una etapa más de la cadena de Revelaciones
progresivas, y ni siquiera como la culminación de una serie de recurrentes ciclos
proféticos, sino como la señal de la última y más elevada etapa de la asombrosa
evolución de la vida colectiva del ser humano en este planeta».26

Haciendo énfasis en la naturaleza única de la Revelación de Bahá’u’lláh, el Guardián declara:

«Pues debiéramos reconocer sin reservas que Bahá’u’lláh no solo ha imbuido a la


humanidad de un nuevo Espíritu regenerador. No Se ha limitado a enunciar ciertos
principios universales o a exponer determinada filosofía, por muy poderosos, sólidos
y generales que sean. Además de estos, Él al igual que ‘Abdu’l-Bahá posteriormente,
y a diferencia de las Dispensaciones del pasado, ha puesto por escrito de manera
clara y explícita un conjunto de Leyes, ha establecido instituciones concretas y ha
dispuesto los puntos esenciales de una Economía Divina. Estos están destinados a
conformar un patrón para la sociedad futura, un instrumento supremo para el
establecimiento de la Más Grande Paz, y el organismo único para la unificación del
mundo y la proclamación del reino de la rectitud y la justicia en la tierra».27

Para pensar en las ideas que contienen estos pasajes, complete los espacios en blanco de
las siguientes citas:

1. En el primer pasaje, el Guardián nos dice que, así como la _______________________


de la humanidad ha sido ___________ y ___________ , comprendiendo sucesivamente
la ________________ de la ____________ , la ____________ , la ______________
_____________ , y la _____________ , también ha sido ____________ y ____________
la _________ conferida por la _____________________________ , en diversas etapas de

18 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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____________________________ de la _________________ , y reflejada en sucesivas


______________________ del pasado.

2. En este sentido, indica que, en cada época, la ______________________ de _______


_________________________________ ha sido ________________________________
al grado de ____________________________________ obtenido en tal época por una
_______________________________________________________________________ .

3. Deberíamos reconocer sin reservas, nos dice el Guardián, que Bahá’u’lláh no solo ha
___________________ a la humanidad de un __________________________________ .
No Se ha limitado a __________________ ciertos _______________________________
o a ________________ determinada ___________________ , por muy ______________ ,
_________________ y ________________ que sean.

4. Shoghi Effendi continúa diciendo que Bahá’u’lláh, así como ‘Abdu’l-Bahá después de Él,
a diferencia de ___________________________________________________ ha puesto
por escrito de manera clara y explícita ___________________________________ , ha
establecido _______________________________ y ha dispuesto los puntos esenciales
de una ____________________________ . Estos están destinados a conformar un patrón
para ___________________________________________ , un instrumento supremo para
___________________________________________________________________ , y el
organismo único para _________________________________________________ y la
________________________________________________________________________
_______________________________________ .

SECCIÓN 13
Las palabras del Guardián citadas en la sección anterior se encuentran entre las muchas
que elogian la naturaleza especial de la Revelación de Bahá’u’lláh. Un observador superficial
quizá encuentre contradictorias nuestra creencia en la naturaleza única de esta Revelación y
nuestra aceptación del origen divino de todas las grandes religiones. La creencia en la doctrina de
la revelación progresiva, por supuesto, es una fuente de innumerables bendiciones en nuestras
vidas como bahá’ís. Nos permite permanecer libres de animosidad religiosa y poner en práctica el
mandamiento de Bahá’u’lláh: «Relacionaos con los seguidores de todas las religiones en un
espíritu de amistad y compañerismo». Permite, por ejemplo, que la comunidad bahá’í participe
del diálogo interreligioso, y de hecho lo promueva, sin el más mínimo sentimiento de
superioridad —no mostrar mera tolerancia religiosa, sino expresar su firme convicción de que
bajo las aparentes diferencias que separan a los seguidores de las fes existentes, la religión es
esencialmente una sola—. Sin embargo, la Fe bahá’í no es un movimiento interreligioso. Superar
el conflicto religioso, aunque sumamente importante, es solamente uno de los hitos que debe
alcanzar la humanidad durante su paso de la infancia a la madurez.

Paso hacia la madurez – 19


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Su grupo quizá desee discutir este punto en cierto detalle, ya que, al aclarar que la
contradicción mencionada anteriormente no existe, nos protegemos de cierta forma de pensar que
tiende a reducir la importancia de algunas de las enseñanzas de Bahá’u’lláh. El temor al rechazo
que a menudo acompaña tal forma de pensar se convierte en un obstáculo para la enseñanza
efectiva. La persona acaba presentando la Fe no con su verdadera potencia, con sabiduría
consumada de acuerdo con la capacidad del oyente, sino describiéndola como un movimiento
progresivo con poco más que ofrecer que algunos principios e ideales ya aceptados. Y la
formidable civilización prevista en Sus Escritos se representa como algo parecido a lo que se
encuentra en las partes del mundo de hoy avanzadas materialmente, aunque de alcance global y
en cierto sentido espiritualizada.

En la siguiente página se encuentran tres grupos de ideas. Tomando algunas ideas de cada
grupo, intente escribir un par de párrafos que expresen su entendimiento sobre cómo es posible
estar completamente convencido de la grandeza de la Revelación de Bahá’u’lláh y, al mismo
tiempo, evitar la clase de pensamiento y lenguaje que podrían dar la impresión de triunfalismo,
superioridad y distanciamiento.

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Grupo 1: Grupo 3:
– Comprender el rumbo por el que se – Mantener el fervor sin volverse
despliega la historia humana «triunfalistas»
– Apreciar la visión de Bahá’u’lláh – Ver la diferencia entre «bombo» y
para la humanidad entusiasmo
– Entender la magnitud de la – Obtener alegría de la acción
transformación que Bahá’u’lláh unificada y sistemática
requiere en el individuo y la – Reconocer la diferencia entre la
sociedad celebración y la jactancia
– Ver el largo lapso de tiempo – Comprender que hay una
necesario para alcanzar Su visión diferencia entre defender altos
– Reconocer la magnitud de las ideales y considerarse a sí mismo
tareas por delante como su encarnación
– Intentar comprender, vivir y servir – Evitar la trampa del autoelogio
de acuerdo con las enseñanzas colectivo
– Desprenderse de «la vestidura de
la vanagloria»
Grupo 2:
– Mantener una actitud de
aprendizaje
– Crear un vocabulario común que
describa lo que hacen los bahá’ís
– Obtener la participación de más y
más personas
– Acoger con agrado las
contribuciones de personas de
todas condiciones sociales
– Involucrarse cada vez más en la
vida de la sociedad, al tiempo que
se es consciente de las
insuficiencias de los modos
actuales de pensar y actuar
– Mostrar disposición para ofrecer a
otros las lecciones aprendidas y
aprovechar las percepciones
adquiridas a través de la
colaboración con ellos

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SECCIÓN 14
Cuando llegamos a apreciar la naturaleza especial de la Revelación de Bahá’u’lláh y la
magnitud de las fuerzas que ha liberado en el mundo, empezamos a reflexionar aún más
profundamente acerca de la contribución que debemos hacer como individuos y como comunidad
al despliegue del mayor drama en la historia espiritual del mundo. Las siguientes citas, que no son
más que una pequeña muestra, nos proporcionan un indicio de lo que se espera de nosotros en
este momento histórico crucial.

«Este es un Día inigualable. Asimismo, inigualable debe ser la lengua que celebra la
alabanza del Deseo de todas las naciones, e inigualable el hecho que aspira a ser
aceptable a Su vista. Toda la raza humana ha anhelado este Día para que, por
ventura, cumpla con aquello que es digno de su posición y que merece su destino.
Bienaventurado aquel a quien los asuntos del mundo no le han impedido reconocer
a Aquel que es el Señor de todas las cosas».28

«¡Oh, pueblos del mundo! Abandonad toda maldad y aferraos a lo que es bueno.
Esforzaos por ser ejemplos resplandecientes para toda la humanidad y verdaderos
recordatorios de las virtudes de Dios entre los hombres. Aquel que se levante a
servir Mi Causa debe manifestar Mi sabiduría y dirigir todos sus esfuerzos a
eliminar la ignorancia de la tierra. Estad unidos en el consejo, sed uno en
pensamiento. Que cada amanecer sea mejor que su víspera y cada mañana más rica
que su ayer. El mérito del hombre reside en el servicio y la virtud, y no en la pompa
de las riquezas y la opulencia. Poned atención para que vuestras palabras estén
purificadas de ociosas fantasías y deseos mundanos, y para que vuestras acciones
estén limpias de astucias y sospechas. No disipéis la riqueza de vuestras preciosas
vidas en pos de una inclinación perversa y corrupta, ni dejéis que vuestros esfuerzos
se empleen en promover vuestro interés personal. Sed generosos en vuestros días de
abundancia y pacientes en la hora del quebranto. A la adversidad le sigue el éxito y
el regocijo viene tras la pena. Guardaos de la ociosidad y la pereza, aferraos a lo que
beneficie a la humanidad, ya seáis jóvenes o viejos, de alto rango o humildes.
Cuidado, no sea que sembréis la cizaña de la discordia entre los hombres o plantéis
las espinas de la duda en los corazones puros y radiantes».29

«Las palabras santas y las acciones puras y buenas ascienden al cielo de gloria
celestial. Esforzaos para que vuestras acciones se purifiquen del polvo del yo y la
hipocresía, y encuentren favor en la corte de gloria; pues dentro de poco, los
ensayadores de la humanidad no aceptarán, en la sagrada presencia del Adorado,
nada sino absoluta virtud y acciones de inmaculada pureza. Este es el sol de la
sabiduría y del misterio divino que ha resplandecido sobre el horizonte de la
voluntad divina. Benditos aquellos que se vuelven hacia él».30

«Incumbe a toda persona dotada de discernimiento y comprensión esforzarse por


traducir lo que ha sido escrito a la realidad y acción […]. Es un verdadero ser
humano quien hoy se dedica al servicio de toda la raza humana. El Gran Ser dice:
Bienaventurado y feliz es aquel que se dispone a promover los mejores intereses de
los pueblos y linajes de la tierra. En otro pasaje Él ha proclamado: No debe

Paso hacia la madurez – 23


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enaltecerse quien ama a su patria, sino quien ama al mundo entero. La tierra es un
solo país y la humanidad, sus ciudadanos».31

«[…] la realidad divina es ilimitada e inconmensurable y no puede terminar ni


deteriorarse, así que las almas santas que se confirmen con este divino poder estarán
igualmente dotadas de movimiento eterno. Su progreso se vuelve ilimitado. Día a día
sus vidas se ven fortalecidas, el círculo de su comprensión se ensancha, la esfera de
su intelecto se vuelve más efectiva y aumentan sus capacidades.

Deseo esa facultad ideal para ti, para que entres en la corriente del movimiento
incesante y no dejes de progresar nunca».32

«Los amados de Dios deben permanecer inamovibles como las montañas, firmes
como murallas inexpugnables. Imperturbables deben mantenerse aun frente a las
más terribles adversidades, sin afligirse ante el peor de los desastres. Que se aferren
a la orla de Dios Todopoderoso y depositen su fe en la Belleza del Altísimo; que
confíen en la infalible ayuda que proviene del Antiguo Reino y cuenten con el
cuidado y protección del generoso Señor. Que en todo momento se refresquen y
restauren con el rocío de la gracia celestial y, con el aliento del Espíritu Santo, se
reaviven y renueven sin parar. Que se levanten para servir a su Señor y hagan todo
lo que esté en su poder para esparcir por doquier Sus hálitos de santidad. Que sean
una poderosa fortaleza en defensa de su Fe, una ciudadela inexpugnable para las
huestes de la Antigua Belleza».33

«Por consiguiente, los amigos de Dios deben, con la más absoluta santidad, de
común acuerdo, elevarse en espíritu, unidos unos con otros, a un grado tal que
lleguen a ser como un único ser y una sola alma. En un plano como este, los cuerpos
físicos no desempeñan ningún papel, sino, más bien, es el espíritu el que se hace
cargo y dirige; y cuando su poder lo envuelve todo, se logra entonces la unión
espiritual. Esforzaos día y noche por cultivar vuestra unidad en el grado más
pleno».34

«¡Muy queridos amigos! No nos corresponde, en esta hora decisiva, ahondar en el


futuro, especular sobre las posibilidades del Plan y su orientación, formular
conjeturas sobre su impacto en el desenvolvimiento de un Orden Mundial
embrionario, detenernos en las glorias y triunfos que nos depare su futuro, ni tratar
de trazar el misterioso rumbo que pueda seguir una Misión dada por Dios,
impulsada por fuerzas que sobrepasan nuestra capacidad de predecir y valorar.
Empeñarse en obtener una visión clara de la forma de las cosas por venir sería
prematuro, ya que las futuras recompensas dependen directamente del grado de
éxito que arrojen los esfuerzos combinados que se están desplegando ahora.
Tenemos el deber de fijar la mirada con atención indivisa en los deberes y
responsabilidades que afrontamos en esta hora, de concentrar nuestros recursos,
tanto materiales como espirituales, en las tareas inmediatas que tenemos por
delante, de asegurar que no se pierda tiempo, que no se deje pasar ninguna
oportunidad, que no se eluda ninguna obligación, que no se deje a medio hacer
ninguna tarea, que no se aplace ninguna decisión».35

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Se le sugiere que escriba uno o dos párrafos acerca de cómo debemos responder, de una
manera que sea digna de esta Causa, a las exigencias del Día en que vivimos.

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Antes de dejar esta sección, deberíamos considerar una última idea: Cuando leemos los
pasajes anteriores y otros parecidos que encontramos en los escritos, nuestros corazones se
regocijan y se llenan de muchos sentimientos alegres. Sentimos un sentido de urgencia y se
fortalece nuestra resolución de caminar firmemente sobre el sendero del servicio. Sin embargo, a
veces también se infiltran en nuestros corazones ciertos sentimientos contradictorios —un grado
de impaciencia con nuestras propias deficiencias y ciertas dudas sobre nuestra habilidad para
estar a la altura de estándares tan elevados—. Quizá desee discutir en su grupo los orígenes de
sentimientos tan encontrados y considerar de qué manera podemos expulsarlos de nuestros
corazones y mentes tan pronto aparezcan, ya que las admoniciones de Bahá’u’lláh llevan consigo
alegría inmensurable y no debería permitirse que nada disminuya la sublimidad de su impacto.

SECCIÓN 15
Reflexionar sobre pasajes como los citados en la sección anterior lleva inevitablemente a
un mayor compromiso con la Causa, un concepto que, en sí mismo, merece atención. Por
supuesto, está claro que ningún movimiento puede avanzar si no cuenta con el compromiso
incondicional de sus adherentes. También es cierto que no falta compromiso en las vidas de la
mayoría de las personas; muchos están comprometidos, por ejemplo, con sus negocios, su
familia, los deportes o sus estudios. Pero preguntémonos qué significa estar comprometidos con
la Causa de Bahá’u’lláh. ¿Cuáles son algunos de los atributos de este compromiso y cuáles son
algunos de sus requisitos?

Para empezar, deberíamos recordar que la Fe no nos exige un compromiso fanático. Si lo


que está en juego es un avance constante hacia la madurez, entonces, como ya hemos discutido,
debemos ser siempre conscientes del principio de la moderación. Sin embargo, nuestra discusión
anterior también implica que esta moderación no puede significar medias tintas. En este contexto,

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quizá desee volver a los puntos planteados en el Libro 5 relacionados con una forma de vida
integrada, en la cual se evitan exitosamente los problemas que trae la fragmentación. En una vida
así, el compromiso total con la Causa adquiere su propio significado particular. Situamos el amor
por Bahá’u’lláh y Su Causa en el centro de nuestro ser y lo organizamos todo a su alrededor. Pero
sigue presente la pregunta: ¿Cuáles son algunos de los atributos y requisitos del compromiso en
esta clase de vida? Para ayudarle en sus reflexiones acerca de este tema, aquí hay algunas citas de
los escritos. Se le pide que las lea y escriba un enunciado acerca de los atributos a los que hace
referencia cada cita. Se sugiere una oración inicial para cada enunciado.

1. «[…] ustedes son muy conscientes de su misión de ser una fuente de esperanza para
los que los rodean, de ser canales de amor y afecto, de ser símbolos de perdón y
paciencia, de serenidad y fortaleza para sus compatriotas y, sobre todo, de estar en
las primeras filas de ese proceso mediante el cual la comunidad mundial ha
aprendido a crear capacidades para el servicio, realzar la unidad, profundizar en el
conocimiento y perfeccionar las habilidades de modo que pueda sobrevenir una
acción decidida en beneficio de la humanidad. A través de la transformación
espiritual y social que promueve así, el mundo bahá’í ha llegado a darse cuenta de
que lo que se está cultivando es un proceso que realza la orientación al servicio y el
compromiso con la aplicación de los preceptos divinos, un proceso que tiene
implicaciones de largo alcance para la vida de la persona y para el mejoramiento del
mundo».36

Una mayor comprensión de la misión sagrada que se nos ha encomendado nos ayuda a
moldear nuestro compromiso con la Causa.
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2. «Indudablemente, no hay vocación más elevada que la de llevar el Mensaje a un


mundo atormentado y desgarrado por doquier por las fuerzas del materialismo
destructivo. Nos incumbe comprender plenamente la responsabilidad que descansa
en nuestros hombros en este asunto, y habiendo alcanzado plena conciencia de
nuestra responsabilidad, unidos, disponernos a ayudar en su cumplimiento en todo
lo que podamos».37

Paso hacia la madurez – 27


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«Otra responsabilidad sagrada de los creyentes es la del compromiso espiritual de


servir al Umbral Sagrado de Dios en todo momento y bajo toda circunstancia de
modo que puedan dedicar los escasos y pasajeros días de su vida, particularmente
en esta época de transición, a la Causa de Dios, haciendo caso omiso de las
vicisitudes de la fortuna, confiando en la Providencia y aliviados de penas y
pesares».38

La conciencia acerca de nuestras responsabilidades profundiza nuestro compromiso con


la Causa.
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3. «La difícil situación de la humanidad, la condición y circunstancias en las cuales


vivimos y nos esforzamos son en verdad descorazonadoras, y la oscuridad del
prejuicio y la mala voluntad, suficientes para helar al corazón más fuerte. La
desilusión y la consternación están invadiendo los corazones de los pueblos y
naciones, y la esperanza y la visión de una humanidad unida y regenerada se
vuelven cada día más tenues. Instituciones venerables, ideales valorados y
tradiciones sagradas sufren, en estos días de cambios desconcertantes, las
consecuencias de la más violenta embestida, y peligra el fruto precioso de siglos de
labor paciente y aplicada. Arden ahora, como nunca antes, pasiones que se suponían
reprimidas y sometidas, y la voz de la paz y de la buena voluntad parece ahogada en
medio de desbarajustes y convulsiones sin fin.

¿Cuál debería ser nuestra actitud —preguntémonos— mientras estamos ante la


mirada que todo lo ve de nuestro vigilante Maestro, al contemplar el triste
espectáculo tan absolutamente apartado del espíritu que insufló en el mundo?
¿Vamos a seguir el ejemplo de los díscolos o los desesperados? ¿Vamos a permitir
que nuestra visión de tan única, perdurable y preciosa Causa se opaque con la
mancha y el polvo de los acontecimientos mundiales, que, por muy brillantes y
trascendentales sean sus efectos inmediatos, no son sino sombras fugaces de un
mundo imperfecto? ¿Vamos a dejarnos arrastrar por la riada de ideas vacías y
enfrentadas, o bien nos mantendremos erguidos, sin someternos y sin mancha, sobre
la roca sempiterna de las Divinas Instrucciones de Dios? ¿No nos proveeremos de

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una comprensión clara y plena del propósito y consecuencias de esas Instrucciones


para la época en que vivimos, para disponernos a emplearlas, con resolución
inconquistable, inteligentemente y con escrupulosa fidelidad, en el esclarecimiento y
promoción del bien de toda la humanidad?».39

El conocimiento sobre la difícil situación de la humanidad en esta era de transición


fortalece nuestro compromiso y resolución.
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4. «Por tanto, amigos y condiscípulos de Bahá’u’lláh acudo a ustedes para pedirles un


sacrificio personal más abundante, un grado más elevado de esfuerzo concertado,
una prueba aún más convincente de la realidad de la fe que brilla dentro de
ustedes».40

«Una misión tan exaltada, una tarea tan denodada, una responsabilidad tan solemne
exige […] un despliegue sin precedentes, por parte de jóvenes y mayores, de
hombres y mujeres, ya sean administradores o maestros, veteranos o neófitos, de
solidaridad, determinación, celo y constancia, una demonstración aún mayor de
sacrificio, un despliegue más amplio de fuerzas, un cumplimiento más enérgico del
deber, una visión más clara, una comprensión más firme de los requisitos del
momento presente y una entrega más completa a los fines de la empresa actual».41

El compromiso con la Causa implica disposición para actuar y sacrificarse.


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5. «En última instancia, los frutos selectos del esfuerzo propio se manifiestan en el
servicio desinteresado a la Causa, al someter todo interés y deseo personal a lo que
tiene que ver con Dios y subordinar la voluntad propia al bien común y tener
siempre presente el riesgo de apegarse al beneficio propio».42

«Se requiere desprendimiento. Cuando el esfuerzo se lleva a cabo enteramente por


amor a Dios, todo lo que ocurra Le pertenece a Él y cada victoria conseguida en Su
Nombre es una ocasión para celebrar Su alabanza».43

«Incumbe a quienquiera que desee viajar por amor a Dios, cuya intención sea
proclamar Su Palabra y vivificar a los muertos, bañarse en las aguas del desapego y
adornar su templo con los ornamentos de la resignación y la sumisión. Que la
confianza en Dios sea su escudo, y la fe en Dios su provisión, y el temor de Dios su
vestidura. Que la paciencia sea su ayudante, y una conducta loable, su socorro, y las
buenas obras, su ejército. Entonces lo sostendrá el concurso de lo alto. Entonces los
moradores del Reino de los Nombres marcharán con él y las enseñas de la Guía y la
inspiración divinas se desplegarán a su derecha y delante de él».44

Cuando nos comprometemos con la Causa debemos ser desprendidos.


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6. «La humanidad, desgarrada por la disensión y ardiendo de odio, pide a gritos en


esta hora una medida mayor de ese amor que nace de Dios, ese amor que en última
instancia demostrará ser el único solvente de sus innumerables dificultades y
problemas. ¿No nos incumbe a nosotros, que tenemos el corazón encendido con el

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amor por Él, esforzarnos con mayor ahínco, manifestar ese amor en toda su pureza
y poder en el trato con nuestros congéneres?, acaso así nuestro amor por el
bienamado Maestro, tan ardiente, tan desinteresado en todos sus aspectos,
encuentre su verdadera expresión en el amor por nuestros hermanos y hermanas en
la Fe, así como por toda la humanidad. Les aseguro, queridos amigos, que el
progreso en materias como esta es ilimitado e infinito, y que el éxito de nuestra
misión en la vida depende, en última instancia, de la magnitud de nuestros logros en
esta dirección».45

«La Fe de Bahá’u’lláh ha asimilado, en virtud de sus energías creativas, reguladoras


y ennoblecedoras, a las diversas razas, nacionalidades, credos y clases que han
buscado su amparo y que han jurado fidelidad inmutable a su causa. Ha cambiado
los corazones de sus seguidores, ha disipado sus prejuicios, ha aquietado sus
pasiones, ha enaltecido sus conceptos, ha ennoblecido sus motivos, ha coordinado
sus esfuerzos y ha transformado su manera de pensar. A la vez que preserva su
patriotismo y mantiene sus lealtades secundarias, los ha convertido en amantes de la
humanidad y en decididos defensores de sus mejores y más legítimos intereses. A la
vez que mantiene intacta su creencia en el origen divino de sus respectivas
religiones, les ha permitido hacerse una idea del propósito fundamental de esas
religiones, descubrir sus méritos, reconocer su secuencia, interdependencia,
integridad y unidad, y reconocer el nexo que las une vitalmente a ella. Este amor
universal y trascendente que los seguidores de la Fe bahá’í sienten por sus
semejantes, sean de cualquier raza, credo, clase o nación, no es misterioso ni de él
puede decirse que haya sido estimulado artificialmente. Es, al mismo tiempo,
espontáneo y genuino. Quienes tienen su corazón encendido por la energética
influencia del amor creativo de Dios aprecian a sus criaturas por amor a Él y
reconocen en todo rostro humano un signo que refleja Su gloria».46

«No obstante los grados de complejidad a los que deberán acomodarse con el tiempo
a medida que crece una comunidad, toda actividad comienza con esta sencilla fibra
de amor. Es la fibra esencial a partir de la cual se teje un patrón de esfuerzo
paciente y concentrado, ciclo tras ciclo, para presentar ideas espirituales a niños,
jóvenes y adultos; para avivar un sentimiento de veneración a través de encuentros
de oración y devoción; para estimular conversaciones que iluminen la comprensión;
para iniciar a un número cada vez mayor de personas en una vida de estudio de la
Palabra Creativa y su manifestación en hechos; para desarrollar, junto con otros, la
capacidad para el servicio; y para acompañarse unos a otros en la práctica de lo que
se ha aprendido. Amados amigos, bien amados de la Belleza de Abhá: rogamos por
ustedes fervientemente en todas las ocasiones en que nos presentamos ante Su
Sagrado Umbral, para que su amor por Él les dé la fuerza para consagrar sus vidas
a Su Causa».47

El amor por Baha’u’llah permea nuestras vidas como bahá’ís y esto requiere que amemos
a nuestros semejantes. Debemos tener en cuenta Su mandato de amarnos los unos a los
otros conforme nos comprometemos con la Causa.
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SECCIÓN 16
A medida participamos en la vida de la comunidad bahá’í y atestiguamos de primera
mano la potencia transformadora de la Fe, nuestro compromiso con la Causa de Dios continúa
creciendo. Dada la magnitud de los cambios que deben ocurrir durante esta edad de transición, las
contribuciones que cada uno de nosotros hace al progreso de la Fe siempre parecerán pequeñas.
Pero pequeño no quiere decir insignificante; los riachuelos que fluyen en la misma dirección se
unen para conformar un poderoso río. A medida que transitamos el sendero de servicio que
delinean los Planes globales de la Fe —primero en decenas, luego en millares y luego en
millones— aprendemos a percibir los cambios que están ocurriendo a nuestro alrededor como
mínimo en tres contextos. En el individuo, vemos los efectos de procurar constantemente un
doble propósito moral de atender al crecimiento espiritual personal y contribuir de manera
significativa a la transformación de la sociedad. En la comunidad, podemos atisbar lo que
significará sumergirse en una cultura moldeada por la aplicación de las enseñanzas de
Bahá’u’lláh. En la sociedad, podemos reconocer y comprender la operación de fuerzas
constructivas y destructivas.

Procurar un doble propósito moral ha sido el punto de atención, directa o indirectamente,


de muchos cursos de esta secuencia. También se ha tratado el proceso de construcción de
comunidad, y se continuará tratando. Nuestras exploraciones en esta unidad se prestan para un
breve análisis de las fuerzas que operan en la sociedad y la manera en que debemos enfrentarlas.
Pero, para que este análisis sea fructífero, primero necesitamos articular una narración del período
histórico que corresponde al avance de la humanidad hacia la madurez. Dirigiremos nuestra
atención ahora a esta tarea.

El Guardián poseía un agudo sentido de la historia y a menudo hacía referencia en sus


mensajes a las diferentes etapas por las que se desplegaría la Era Bahá’í, describiendo eventos y
logros en ese contexto. En las siguientes secciones, nos familiarizaremos con algunos de los
conceptos y el vocabulario que utilizó.

SECCIÓN 17
La Declaración del Báb en 1844 marca el comienzo del Ciclo Bahá’í, «el Ciclo del
Cumplimiento». A este lo precedió el Ciclo Adámico, que presenció «una serie de

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Dispensaciones progresivas ligadas a Moisés, Zoroastro, Buda, Jesús, Muḥammad y otros


profetas». Una carta escrita por Shoghi Effendi explica:

«Si deseamos ser fieles a las tremendas implicaciones de Su mensaje, la Fe de


Bahá’u’lláh debe ser realmente considerada como la culminación de un ciclo, la
etapa final de una serie de revelaciones sucesivas, preliminares y progresivas.
Comenzando estas con Adán y terminando con el Báb, han preparado el camino y
previsto con cada vez más insistencia el advenimiento de ese Día de Días en que
habría de manifestarse Aquel que es la Promesa de todas las Edades».48

Por lo tanto, nos dice el Guardián, la posteridad reconocerá en la vida del Báb «la
confluencia de dos ciclos proféticos universales, el Ciclo Adámico, que se remonta a los primeros
albores de la historia religiosa del mundo, y el Ciclo Bahá’í, destinado a propagarse atravesando
épocas venideras durante no menos de cinco mil siglos».

La Era Bahá’í, la primera del Ciclo Bahá’í, incluye tanto la Dispensación del Báb como
la Dispensación de Bahá’u’lláh, la última de las cuales,

«según ha declarado categóricamente el Autor de la Fe mismo, deberá extenderse


por un período de no menos de mil años, y constituirá a su vez la primera etapa de
una serie de Dispensaciones que las futuras Manifestaciones habrán de establecer,
obteniendo todas ellas su inspiración del Autor de la Revelación Bahá’í, y destinadas
a perdurar en conjunto no menos de cinco mil siglos».49

En las notas que acompañan la traducción autorizada al inglés del Kitáb-i-Aqdas, se hace
referencia a «los mil años o más que deben transcurrir antes de la aparición de la próxima
Manifestación de Dios». Durante este período, las disposiciones del «Libro Madre de Su
Dispensación» deben «permanecer inviolables» y su «sistema abarcará todo el planeta».

Ahora, como parte de su reflexión y repaso, quizá desee contestar las siguientes
preguntas:

1. El Ciclo Bahá’í sigue al Ciclo Adámico. ¿Cuándo empezó el Ciclo Bahá’í? ¿Por cuánto
tiempo está destinado a durar? ¿Puede escribir una o dos frases que describan su
importancia?

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2. La Era Bahá’í está compuesta por la Dispensación del Báb y la Dispensación de


Bahá’u’lláh. ¿Qué evento marcó el inicio de la Era Bahá’í? ¿En qué año estamos ahora de
acuerdo a la Era Bahá’í? ¿Cuál es el siglo actual de acuerdo a la Era Bahá’í?

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3. ¿Qué significa la palabra «dispensación» en este contexto? _______________________


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SECCIÓN 18
En el prólogo de Dios Pasa, su análisis penetrante del primer siglo de la Era Bahá’í, el
Guardián escribe:

«Cabe afirmar que, a grandes rasgos, el primer siglo de la Era Bahá’í abarca la
Edad Heroica, Primitiva o Apostólica, de la Fe de Bahá’u’lláh, así como las etapas
iniciales de la Edad Formativa, de Transición o de Hierro, que habrá de presenciar
la cristalización y configuración de las energías creativas liberadas por Su
Revelación. Los primeros ochenta años del siglo comprenden el período entero de la
primera época, en tanto que las dos últimas décadas admiten verse como el testigo
de los comienzos de la segunda. La primera comienza con la Declaración del Báb,
incluye la misión de Bahá’u’lláh y termina con el fallecimiento de ‘Abdu’l-Bahá. La
segunda queda inaugurada por Su Testamento, que define su carácter y sienta sus
bases».50

En otros pasajes escritos por el Guardián vemos que la Era Bahá’í de hecho se divide en
tres edades. La primera, como se menciona arriba, es la Edad Apostólica o Heroica, asociada con
las Figuras Centrales de la Fe. La segunda es la Edad Formativa o de Transición, cuyo «sello
distintivo» será el surgimiento y establecimiento del Orden Administrativo de acuerdo con los
preceptos dispuestos en la Voluntad y Testamento de ‘Abdu’l-Bahá. La última es la Edad Dorada,
que representará la «consumaciόn de esta gloriosa Dispensaciόn». Cada edad está dividida
además en varios períodos, o épocas. A continuaciόn se presenta la descripciόn del Guardián de
la Edad Heroica, la cual abarca tres períodos:

«El primer período (1844-1853) gira en torno a la persona gentil, juvenil e


irresistible del Báb, impar en Su mansedumbre, imperturbable en Su serenidad,
magnético en Su expresión, sin igual por los episodios dramáticos de Su ministerio
vertiginoso y trágico. Comienza con la Declaración de Su Misión, culmina en Su
martirio y termina en una verdadera orgía de matanzas religiosas cuyo espanto
repugna. Se caracteriza por nueve años de contienda fiera e implacable que tuvo a
toda Persia por el escenario en el que habrían de entregar sus vidas cerca de diez
mil héroes, en el que participaron dos soberanos de la dinastía Qájár junto con sus
pérfidos ministros, y que contó con el sostén que le brindaba la totalidad de la
jerarquía eclesiástica, los recursos militares del Estado y la hostilidad implacable de
las masas. El segundo período (1853-1892) deriva su inspiración de la figura augusta
de Bahá’u’lláh, de santidad preeminente, abrumador por la majestad de Su fuerza y
poder, inaccesible por el brillo trascendente de Su gloria. Se abre con los primeros
impulsos de la Revelación anunciada por el Báb que se agitaron en el alma de

34 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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Bahá’u’lláh cuando se hallaba en el Síyáh-Chál de Teherán, alcanza su plenitud en


la proclamación de aquella Revelación dirigida a los reyes y dirigentes eclesiásticos
de la tierra y concluye con la ascensión de su Autor en los aledaños de la ciudad
prisión de ‘Akká. Se extiende durante treinta y nueve años de revelación continua,
arrolladora y sin precedentes; se caracteriza por la propagación de la Fe a los
territorios vecinos de Turquía, Rusia, Irak, Siria, Egipto y la India; y se distingue
por un recrudecimiento paralelo de las hostilidades, representado por los ataques
lanzados conjuntamente por el Sháh de Persia y el Sultán de Turquía, los dos
potentados reconocidos más poderosos de Oriente, así como por la oposición de los
dos estamentos gemelos sacerdotales del islam Shí’í y sunní. El tercer período (1892-
1921) gira en torno a la vibrante personalidad de ‘Abdu’l-Bahá, de esencia
misteriosa, único por Su condición, aturdidoramente potente tanto por el encanto
como por la fuerza de Su carácter. Comienza con el anuncio de la Alianza de
Bahá’u’lláh, un documento sin paralelo en la historia de cualquier Dispensación
previa, alcanza su culmen en el aserto enfáticamente realizado por el Centro de la
Alianza, en la Ciudad de la Alianza, sobre el carácter único y las repercusiones
trascendentales de ese Documento, y se cierra con Su muerte y con el entierro de Sus
restos en el Monte Carmelo. Este período de cerca de treinta años de duración
pasará a la historia como un período en el que las tragedias y triunfos se
entremezclaron al punto de eclipsar en cierta época el Orbe de la Alianza y, en otro
tiempo, derramar su luz sobre el continente de Europa, hasta alcanzar la remota
Australasia, el lejano Oriente y el continente norteamericano».51

En otro pasaje, el Guardián declara que la Edad Heroica estuvo «impregnada, desde el
principio hasta su fin, de las energías creativas generadas por razón del advenimiento de dos
Manifestaciones independientes y del establecimiento de una Alianza única en los anales
espirituales de la humanidad». A la luz de lo que ha leído aquí y su conocimiento general de la
Fe, ¿puede escribir algunas frases acerca de la importancia de la Edad Heroica?

_______________________________________________________________________
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SECCIÓN 19
Vivimos y servimos en la Edad Formativa de la Fe, durante la cual, explica el Guardián,

«[…] habrá concluido la etapa final de culminación del levantamiento del armazón
del Orden Administrativo de la Fe de Bahá’u’lláh: la elección de la Casa Universal
de Justicia; se habrá codificado el Kitáb-i-Aqdas, Libro Madre de su Revelación, y

Paso hacia la madurez – 35


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promulgado sus leyes; se habrá establecido la Paz Menor; se habrá logrado la


unidad de la humanidad, la cual habrá llegado a su madurez; se habrá ejecutado el
Plan concebido por ‘Abdu’l-Bahá; se habrá efectuado la emancipación de la Fe de
los grilletes de la ortodoxia religiosa y su carácter religioso independiente habrá sido
reconocido por todos […]».52

El fallecimiento de ‘Abdu’l-Bahá en 1921 es el evento que más a menudo se identifica


con el cierre de la Edad Heroica y el comienzo de la Edad Formativa. Sin embargo, la transición
de un período al siguiente no siempre está definida claramente, sino que se puede percibir, dada la
naturaleza orgánica del crecimiento de la Fe, durante cierto período de tiempo. Por lo tanto, el
Guardián también afirma que la Edad Apostólica de la Fe concluyó «más concretamente», con el
fallecimiento de la «bienamada e ilustre hermana» de ‘Abdu’l-Bahá, «la Más Exaltada Hoja
—última sobreviviente de una edad gloriosa y heroica—».

Como en el caso de la Edad Heroica, la Edad Formativa también está dividida en


períodos de tiempo, generalmente denominados épocas. Las épocas de la Edad Formativa están
asociadas con la conformación, el desarrollo y la consolidación de nuestras instituciones locales,
nacionales, continentales e internacionales, y con el funcionamiento de la comunidad bahá’í a
niveles cada vez más altos de madurez. La Fe ya ha pasado por cuatro épocas y actualmente se
encuentra en la quinta época de su Edad Formativa. Si miramos en los escritos del Guardián y la
Casa Universal de Justicia, podemos trazar el progreso de la Fe a lo largo de las décadas por
medio de referencias a estas épocas. Esta es la trayectoria que veríamos:

• Con referencia al primer siglo de la Era Bahá’í, que finalizó en 1944, Shoghi Effendi
indicó que los últimos «veintitrés años» coincidieron con «la primera época» de la Edad
Formativa de la Dispensación de Bahá’u’lláh. Presenció, por un lado, «el nacimiento y
las etapas primarias de la construcción del armazón del Orden Administrativo» y, por
otro, el «lanzamiento de la fase inicial del Plan global» del hemisferio occidental. El
Guardián fijó el término de esta época durante los primeros años del segundo siglo de la
Era Bahá’í.

• La segunda época de la Edad Formativa empezó en 1946. Shoghi Effendi explicó que
esta época de la Fe utilizó la «maquinaria de sus instituciones», las cuales fueron
«creadas paciente y discretamente a lo largo de la primera época de esa Edad, para la
propagación sistemática de sus enseñanzas por todos los continentes e islas principales
del globo». Este objetivo se alcanzó mediante el lanzamiento de «una serie de Planes
nacionales así como una Cruzada Mundial». También mencionó que, en el transcurso de
esta época, «la incipiente Fe de Dios» fue «saliendo paulatinamente de la oscuridad».
Además, al nombrar a las Manos de la Causa e introducir los Cuerpos Auxiliares, se
dieron pasos concretos para traer a la existencia una institución vital del Orden
Administrativo. Con la elección de la Casa Universal de Justicia unos años después del
fallecimiento del Guardián, se alcanzó la «etapa final de culminación del levantamiento
del armazón» de aquel Orden.

• Como sabe, el Guardián habló sobre el lanzamiento de una serie de «empresas


mundiales» destinadas a ser puestas en marcha en «épocas futuras» por la Casa Universal
de Justicia, empresas que «simbolizarán la unidad y coordinarán y unificarán las
actividades» de las Asambleas Nacionales. Así, un mensaje escrito en octubre de 1963
por la Casa de Justicia al mundo bahá’í acerca del Plan de Nueve Años, el primer Plan

36 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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global después de la Cruzada Mundial, concluía con esta declaración: «Bienamados


amigos, la Causa de Dios, guardada y nutrida desde su comienzo por los Mensajeros de
Dios, por el Centro de Su Alianza y por Su Signo en la tierra, entra ahora en una nueva
época, la tercera de la Edad Formativa». A continuación, se explicaba en el mensaje que,
durante esa época, la Fe debía «crecer rápidamente en tamaño, incrementar su cohesión
espiritual y capacidad ejecutiva, desarrollar sus instituciones y extender su influencia a
todos los estamentos de la sociedad». El período de la tercera época incluyó tres Planes
globales. También se trajeron a la existencia los Cuerpos Continentales de Consejeros, así
como el Centro Internacional de Enseñanza.

• Al final de 1985, previo al lanzamiento de un Plan global de seis años en Riḍván, la Casa
de Justicia organizó una reunión en Tierra Santa con todos los Consejeros Continentales
para deliberar, junto con el Centro Internacional de Enseñanza, acerca de las tareas y las
oportunidades frente a ellos. «¿Quién puede dudar», les escribió a los Consejeros en ese
momento, «de que nos adentramos en un período de acontecimientos inéditos e
inimaginables en la marcha ascendiente de la Fe?». De hecho, al final de la Conferencia,
la Casa de Justicia anunció al mundo bahá’í su decisión de que las Asambleas
Espirituales Nacionales formularan «junto con los Consejeros», por primera vez, «las
metas nacionales del próximo Plan», en pro de ciertos «objetivos globales». «Este nuevo
proceso», aclaró la Casa de Justicia, marcó la «inauguración de una nueva etapa en el
despliegue del Orden Administrativo». «No tenemos dudas», siguió explicando, «en
reconocer que este nuevo acontecimiento en la maduración de las instituciones bahá’ís
marca el comienzo de la cuarta época» de la Edad Formativa.

• Los frutos de la colaboración entre los Consejeros y las Asambleas Espirituales


Nacionales se hicieron más y más evidentes durante los años siguientes, a lo largo de dos
planes adicionales. Para el año 2000, solo quince años después, conforme finalizaba otra
Conferencia de Consejeros, «hubo indicios», indicó la Casa de Justicia, «de que la Fe
había llegado a un punto en su desarrollo más allá del cual se nos abre un nuevo
horizonte». Había ocurrido un cambio en «la cultura de la comunidad bahá’í conforme
aparecían los institutos de capacitación, conforme concluían los proyectos de
construcción del Monte Carmelo y conforme los procesos internos de la consolidación
institucional y los procesos externos que conducen a la unidad mundial se sincronizaban
más a cabalidad». El 14 de enero de 2001 se llevó a cabo una conferencia en Tierra Santa
para marcar la ocupación por parte del Centro Internacional de Enseñanza de su sede
permanente en el Monte Carmelo. A ella asistieron unos mil miembros de los Cuerpos
Auxiliares de todo el mundo, junto con los Consejeros, los miembros del Centro de
Enseñanza y las dos Manos de la Causa de Dios que quedaban en vida en ese momento.
En su mensaje del 16 de enero dirigido al mundo bahá’í, la Casa de Justicia reconoció
que la «nueva cumbre en la evolución» de la Institución de los Consejeros era «un reflejo
[…] del nivel al cual, mediante su orientación sabia y constante, las Asambleas
Espirituales y demás instituciones de la comunidad mundial han evolucionado». Después
siguió diciendo: «Con un espíritu de júbilo nos vemos conmovidos a anunciarles lo
siguiente: la Fe de Bahá’u’lláh ahora entra en la quinta época de su Edad Formativa».

Cada época se distingue por ciertas características, y todos nosotros participamos en esos
procesos que de forma gradual hacen realidad el potencial latente en esta época de la Edad
Formativa. Conforme lo hacemos, estamos seguros de que las fuerzas espirituales poderosas que
están en juego permiten a la comunidad del Más Grande Nombre cumplir con su misión dada por

Paso hacia la madurez – 37


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Dios época tras época. El siguiente párrafo del mensaje de Riḍván de 2006 de la Casa Universal
de Justicia, le ayudará a reflexionar acerca del crecimiento en la capacidad de la comunidad a lo
largo de épocas recientes:

«En el curso de tres épocas sucesivas, la comunidad bahá’í ha bregado asiduamente


dentro del marco de los Planes globales emanados de la Casa de Justicia y ha
logrado establecer una pauta de vida bahá’í que promueve el desarrollo espiritual
de la persona y canaliza las energías colectivas de sus miembros hacia el resurgir
espiritual de la sociedad. Ha logrado así la capacidad de alcanzar con el mensaje a
gran número de almas receptivas, de confirmarlas, y de profundizar su
comprensión de los elementos esenciales de la Fe que han abrazado. Ha aprendido a
traducir el principio de la consulta enunciado por su Fundador en herramienta
efectiva para la toma colectiva de decisiones y a educar a sus miembros en su uso.
Ha diseñado programas para la educación espiritual y moral de sus miembros más
jóvenes y los ha hecho extensibles no solo a sus propios hijos y prejóvenes sino
también a los del conjunto de la comunidad. Gracias a la masa de talento de que
dispone, ha creado un rico conjunto de publicaciones entre las que se incluyen
títulos en docenas de idiomas dirigidos a las necesidades propias y a intereses del
público en general. De forma creciente ha participado en los asuntos de la sociedad
general, acometiendo una plétora de proyectos de desarrollo económico y social.
Concretamente, desde la apertura de la quinta época en 2001, ha registrado grandes
avances con los que ha multiplicado sus recursos humanos mediante un programa
de capacitación que llega a las bases de la comunidad y ha descubierto los métodos e
instrumentos que le permiten establecer una pauta sostenible de crecimiento».53

Ahora, a la luz de lo que acaba de leer y con ayuda de otros recursos disponibles, quizá
desee contestar las siguientes preguntas a modo de repaso:

1. ¿De qué manera empezó la primera época de la Edad Formativa y cuándo terminó? ¿Qué
la distinguió? ___________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

2. ¿Cuándo empezó la segunda época de la Edad Formativa y cuándo terminó? ¿Qué la


distinguió? _____________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

3. ¿Cuándo empezó la tercera época de la Edad Formativa y cuándo terminó? ¿Qué la


distinguió? _____________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

38 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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4. ¿Cuándo empezó la cuarta época de la Edad Formativa y cuándo terminó? ¿Qué la


distinguió? _____________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

5. ¿Cuándo empezó la quinta época de la Edad Formativa? ¿Cuáles han sido hasta el
momento algunos de los logros de la comunidad mundial durante esta época? ________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

Se sugiere que finalice su estudio de esta sección con una discusión en su grupo acerca de
las siguientes preguntas:

− ¿Cómo una comprensión de la trayectoria del desarrollo de la Fe de una época a otra


refuerza nuestro compromiso con la Causa de Dios?

− ¿Por qué son tan importantes para nosotros como comunidad un sentido de la historia
y un esquema de organización del tiempo? ¿Cuáles son algunos de los peligros de ser
«ahistóricos»?

SECCIÓN 20
Nuestras discusiones durante las últimas secciones destacaron el esquema para la
organización del tiempo histórico delineado por el Guardián. Dentro de este esquema,
reconocemos la Dispensación del Báb como la apertura de un nuevo ciclo en la historia humana,
el Ciclo del Cumplimiento, durante el cual la humanidad alcanzará su madurez —una etapa que
atestiguará la unificación de la raza humana y el surgimiento de una civilización gloriosa—. La
Revelación de Bahá’u’lláh dota a la humanidad del poder espiritual y el conocimiento que
necesita para efectuar esta transición. Conforme aprendemos a aprovechar la fuente de este poder
y conocimiento formidables, y a servir con un compromiso cada vez mayor con la Causa a la que
tanto amamos, debemos permanecer siempre conscientes de nuestras interacciones con las
innumerables fuerzas que operan en la sociedad, algunas de las cuales emergen y expanden su
área de influencia, mientras que otras se desgastan rápidamente. Intentemos analizar la operación
de estas fuerzas. El Guardián nos dice:

«Al contemplar el mundo que nos rodea, nos vemos obligados a observar las
múltiples evidencias de esa efervescencia generalizada que, en cada continente del
globo y en cada compartimento de la vida humana, ya sea religioso, social,
económico o político, purifica y reorganiza a la humanidad en espera del Día en que
se habrá reconocido la integridad de la raza humana y será establecida su unidad.
Sin embargo, se distingue un doble proceso, cada uno de los cuales tiende, a su
propio modo y con acelerado ímpetu, a conducir hacia un clímax las fuerzas que
transforman la faz de nuestro planeta. El primero es esencialmente un proceso de

Paso hacia la madurez – 39


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integración, mientras que el segundo es fundamentalmente destructivo. El primero,


en su constante evolución, revela un Sistema que bien puede servir de modelo de ese
orden político hacia el cual avanza sin parar un mundo extrañamente perturbado;
mientras que el otro, al ahondarse su influencia desintegradora, tiende a derribar,
con creciente violencia, las caducas barreras que intentan impedir el progreso de la
humanidad hacia su meta predestinada. El proceso constructivo está relacionado
con la naciente Fe de Bahá’u’lláh y es el precursor del Nuevo Orden Mundial que
esta Fe, dentro de poco, ha de establecer. Las fuerzas destructivas que caracterizan
al otro proceso deben identificarse con una civilización que ha rehusado responder a
la expectativa de una nueva era y que, por consiguiente, sucumbe al caos y la
declinación».54

«El contraste entre las crecientes evidencias de constante consolidación que


acompañan el surgimiento del Orden Administrativo de la Fe de Dios y las fuerzas
de desintegración que golpean la estructura de una sociedad fatigada es tan claro
como impresionante. Tanto dentro del mundo bahá’í como fuera de él, crecen y se
multiplican día a día los signos y pruebas que, de manera misteriosa, anuncian el
nacimiento de ese Orden Mundial cuyo establecimiento debe señalar la Edad
Dorada de la Causa de Dios. Cualquier observador imparcial no puede evitar
distinguirlos. Tampoco puede ser inducido a error por la dolorosa lentitud que
caracteriza el desenvolvimiento de la civilización que los seguidores de Bahá’u’lláh
trabajan arduamente por establecer. Ni puede ser engañado por las efímeras
manifestaciones de oleadas de prosperidad que parecen por momentos ser capaces
de detener la influencia destructiva de los crónicos males que afligen a las
instituciones de una edad decadente. Las señales de los tiempos son demasiado
numerosas y convincentes como para que se permita confundir su carácter o
menospreciar su significación. Si es imparcial en su juicio, puede reconocer en la
cadena de acontecimientos que, por un lado, proclaman la irresistible marcha de las
instituciones directamente relacionadas con la Revelación de Bahá’u’lláh y, por
otro, presagian la ruina de esos poderes y principados que, o bien la han
desconocido o bien la han resistido, puede reconocer en todos ellos las evidencias de
la acción de la penetrante Voluntad de Dios, la formación de Su perfectamente
ordenado Plan que abarca al mundo».55

Estos dos pasajes tan penetrantes en el análisis que realizan de las fuerzas que operan
actualmente en la sociedad merecen nuestra reflexión cuidadosa. Contienen varias ideas
esenciales que deberán estar claras en nuestras mentes a medida que progresamos por nuestro
estudio, y se le alienta, por lo tanto, a que complete las siguientes frases teniendo en cuenta el
primer pasaje.

1. Shoghi Effendi nos dice que, si contemplamos el mundo que nos rodea, nos veremos
obligados a observar las múltiples evidencias de esa ___________________________
__________________________ que _________________ y _________________ a la
humanidad en espera del Día en que se habrá reconocido la ____________________
____________________________ y será _____________________________________ .

40 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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2. Deja claro que las evidencias de esta efervescencia generalizada se pueden observar en
cada _________________ del globo y en cada __________________ de la vida humana,
ya sea ____________________ , ____________________ , ____________________ , o
____________________ .

3. Sin embargo, Shoghi Effendi menciona que, al contemplar el mundo que nos rodea,
también podemos distinguir un __________________________ , cada uno de los cuales
tiende, a su _______________________ y con _________________________________ ,
a conducir hacia un _____________ las _______________________________________
__________________________________________ .

4. El primer proceso es ______________________________________________ , mientras


que el segundo es _____________________________________________ .

5. Al describir el primero, el Guardián indica que,

− en su constante evolución, revela _________________________________________


___________________________________________________________________
__________________________________________________________________ .

− está relacionado con ___________________________________________________


___________________________________________________________________
__________________________________________________________________ .

6. Al referirse al segundo proceso, Shoghi Effendi declara que,

− al ahondarse su influencia desintegradora, tiende a ___________________________


___________________________________________________________________
__________________________________________________________________ .

− está caracterizado por fuerzas destructivas que deben identificarse con ___________
___________________________________________________________________
__________________________________________________________________ .

En el segundo pasaje, el Guardián nos pide que observemos el contraste entre las
múltiples evidencias de constante consolidación del Orden Administrativo y las fuerzas de
desintegración que golpean la estructura de la sociedad. Nos dice que hay signos y pruebas por
todas partes que anuncian el nacimiento del Orden Mundial de Bahá’u’lláh, y en la cadena de
acontecimientos actuales podemos ver la operación de la Voluntad de Dios y el despliegue de Su
Plan para la humanidad. Los siguientes ejercicios quizá le ayuden a pensar acerca de algunas de
las implicaciones de las declaraciones expuestas por el Guardián en este sentido:

Paso hacia la madurez – 41


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

1. Cualquier observador imparcial, dice el Guardián,

− no puede evitar distinguir _______________________________________________


___________________________________________________________________
__________________________________________________________________ .

− no puede ser inducido al error por ________________________________________


___________________________________________________________________
__________________________________________________________________ .

− no puede ser engañado por ______________________________________________


___________________________________________________________________
__________________________________________________________________ .

2. Reflexione con su grupo acerca de la advertencia del Guardián de que no debemos ser
inducidos al error por «la dolorosa lentitud que caracteriza el desenvolvimiento de la
civilización» que estamos trabajando por establecer. ¿Cómo debemos entender la
«lentitud» de la que habla? Por supuesto, esta no puede describir el ritmo de nuestra
actividad, ya que las responsabilidades sobre nuestros hombros como comunidad
requieren de nosotros intensidad de acción. Parece más razonable presumir que la
«lentitud» hace referencia a la naturaleza del proceso de construcción de civilización en
el que estamos trabajando y a la magnitud de la transformación que debe ocurrir en la
estructura de la sociedad. Procesos de tan amplio alcance como los que ponen en marcha
los Planes de la Fe requieren tiempo para cobrar impulso gradualmente. Por tanto, en sus
reflexiones acerca de este pasaje del Guardián, quizá desee pensar en los esfuerzos de la
comunidad mundial bahá’í en términos de la capacidad que se está construyendo en el
individuo, la comunidad y las instituciones de la Fe en etapas sucesivas del Plan Divino.
Los siguientes son tan solo unos ejemplos de temas que su grupo quizá desee explorar:

a. La capacidad de expandir y fortalecer procesos educativos orientados hacia el


empoderamiento espiritual de individuos y comunidades: _____________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

b. La capacidad de alcanzar cada vez más coherencia entre lo espiritual y lo material en


la vida de la familia y la comunidad: ______________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

c. La capacidad de examinar y redefinir conceptos fundamentales como el «poder» y la


«libertad»: __________________________________________________________

42 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

d. La capacidad de forjar lazos de amor que conecten los corazones de un gran número
de personas diversas: __________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

e. La capacidad de promover la justicia: _____________________________________


___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

f. La capacidad de fomentar la clase de relaciones entre el individuo, la comunidad y


las instituciones de la Fe que requiere el paso hacia la madurez: ________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________

Ahora, a la luz de lo que acaba de escribir, piense acerca del hecho de que la comunidad
bahá’í empezó, no hace mucho, como un grupo pequeño de personas trabajando bajo la
persecución más severa. ¿No son los avances hechos por esta comunidad en todas las
áreas anteriores realmente prometedores?

3. A continuación, reflexione sobre la segunda advertencia del Guardián de no dejarnos


engañar por «efímeras manifestaciones de oleadas de prosperidad». En sus discusiones,
quizá desee centrarse en la historia de su región, su país o el mundo entero. ¿Cuántas
veces en las décadas desde los inicios de la Fe ha habido momentos de júbilo frente a la
aparente eliminación de la opresión, una opresión que solamente cambia de forma, se
profundiza y se expande? Una guerra que terminaría con todas las guerras, una coalición
política que pondría fin a conflictos constantes, un programa económico que eliminaría la
pobreza, cierta tecnología diseñada para llevar educación instantáneamente a todos los
rincones del planeta —estos son solo algunos ejemplos de las múltiples «efímeras
manifestaciones de oleadas de prosperidad» que encontrará—. Conforme examina cada
una de ellas, intente identificar algunas de las razones fundamentales por las que ninguna
de ellas pudo, a fin de cuentas, cumplir con su promesa.

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Paso hacia la madurez – 43


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Cuando hacemos reflexiones como la que se sugirió anteriormente, podemos apreciar la


importancia del sendero que Bahá’u’lláh ha delineado para Sus seguidores. Finalicemos esta
sección, entonces, con el estudio del siguiente pasaje escrito por el Guardián:

«Me atrevo a afirmar que ni siquiera la acción misma de inventar el mecanismo


requerido para la unificación política y económica del mundo —principio
propugnado cada vez más en los últimos tiempos— puede por sí sola suministrar el
antídoto contra el veneno que sin parar está minando el vigor de pueblos y naciones
organizadas. Confiadamente podemos preguntar: ¿Qué otra cosa que no sea la
aceptación sin reservas del Programa Divino enunciado por Bahá’u’lláh, con tanta
simplicidad y fuerza hace sesenta años, el cual encarna en sus elementos
fundamentales el esquema divino ordenado por Dios para la unificación de la
humanidad en esta era, junto con una férrea convicción de la infalible eficacia de la
totalidad de sus disposiciones, será finalmente capaz de resistir las fuerzas de
desintegración interna que, de no ser frenadas, seguirán necesariamente
carcomiendo las entrañas de una sociedad desesperada? Es esta meta —la meta de
un nuevo Orden Mundial, divino en su origen, omnímodo en sus alcances, equitativo
en sus principios y desafiante en sus rasgos— por la que ha de esforzarse una
humanidad hostigada».56

SECCIÓN 21
En el primer pasaje citado en la sección anterior, el Guardián hace referencia al doble
proceso que está transformando la sociedad. Sin importar cuánto confiemos en el predominio
final de las fuerzas integradoras que operan en el mundo, este pasaje deja claro que las fuerzas
destructivas continuarán cobrando impulso. Aunque no debemos centrarnos en ellas aquí,
debemos recordar que la propia comunidad bahá’í se ve afectada por su operación. En 1938,
menos de un año antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el Guardián expuso las
siguientes advertencias en este sentido:

«Estas crisis recurrentes que con grave frecuencia e irresistible fuerza están
afligiendo a una porción de la raza humana en crecimiento continuo tienen
necesariamente que continuar ejerciendo, aunque no sea en forma permanente y
hasta cierto límite, su influencia perniciosa sobre una comunidad mundial que ha
extendido sus ramificaciones a los más distantes extremos de la tierra. ¿Cómo
pueden los comienzos de un cataclismo mundial, desatando fuerzas que están
deteriorando tan gravemente el equilibrio social, religioso, político y económico de
una sociedad organizada, arrojando al caos y a la confusión sistemas políticos,

44 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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doctrinas raciales, conceptos sociales, normas culturales, asociaciones religiosas y


relaciones mercantiles? ¿Cómo pueden tales conmociones en escala tan vasta y sin
precedentes dejar de producir alguna repercusión en las instituciones de una Fe de
tan tierna edad, cuyas enseñanzas tienen relación directa y vital con cada uno de
estos aspectos de la vida y conducta humanas?

No es de sorprenderse, por lo tanto, que ellos, los que sostienen el estandarte de una
Fe tan profunda y una Causa tan retadora, se encuentren afectados por el impacto
de esas fuerzas que sacuden al mundo. No es de sorprenderse que ellos descubran en
medio de este remolino de pasiones contrarias, que su libertad ha sido limitada, sus
principios menospreciados, sus instituciones asaltadas, sus propósitos difamados, su
autoridad puesta en peligro, sus reclamaciones rechazadas».57

La evidencia de la desintegración del viejo Orden es visible en todas partes del mundo. A
continuación se encuentran la clase de señales mencionadas por Shoghi Effendi en sus escritos,
algunas de las cuales ya le serán familiares por su estudio del Libro 5. ¿Puede decir algunas
palabras acerca de cada condición y la manera en la que puede afectar al creyente, la comunidad y
las instituciones de la Fe?

1. El declive de la religión como fuerza social: ___________________________________


_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

2. El recrudecimiento de la intolerancia religiosa, de la animosidad racial y de la arrogancia


patriótica: ______________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

3. Las crecientes evidencias de egoísmo, recelo, temor y engaño: ____________________


_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

4. La difusión del terrorismo, la anarquía, el alcoholismo y el crimen: _________________


_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

Paso hacia la madurez – 45


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5. La sed insaciable y la búsqueda febril de vanidades, riqueza y placeres terrenales: _____


_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

6. El debilitamiento de la solidaridad familiar: ___________________________________


_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

7. El relajamiento del control de los padres: _____________________________________


_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

8. La actitud irresponsable hacia el matrimonio y la consiguiente ola creciente de divorcios:


_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

9. La degeneración del arte y de la música: ______________________________________


_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

10. La corrupción de la prensa: ________________________________________________


_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

11. El colapso de la estructura política y económica: _______________________________


_______________________________________________________________________
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46 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

12. El aumento del número de desempleados: _____________________________________


_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

Ahora, a continuación hay una lista de algunas de las características de la comunidad


bahá’í. Discuta con los demás miembros de su grupo de qué manera cada una de ellas ayuda a
contrarrestar algunos de los efectos sobre el individuo, la comunidad o las instituciones de la Fe
que anotó arriba. Después de hacerlo, escriba en el espacio que se proporciona un pequeño
párrafo que resuma la discusión.
− Las disciplinas espirituales de orar diariamente, leer los Escritos y pedirse cuentas a sí
mismo cada día
− Rehusar a participar en chismes y murmuración
− La adherencia a un estándar de conducta que llama a la castidad antes del matrimonio y la
completa fidelidad a la pareja en el matrimonio
− La atención prestada a la educación espiritual de los niños
− El reconocimiento de la adolescencia temprana como una etapa crucial en la vida de la
persona y la importancia otorgada, en consecuencia, al empoderamiento espiritual de los
prejóvenes
− El énfasis sobre la construcción de capacidad por medio de un proceso en el que todos se
ven caminando por un sendero común de servicio que alienta a la acción, reflexión sobre
la acción y la consulta —un proceso que está acompañado, a cada paso, por el estudio
sistemático de los escritos—.
− La práctica de visitarse unos a otros para fortalecer los lazos de amistad, profundizar el
conocimiento de los escritos y participar en conversaciones sobre temas espirituales.
− La práctica de llevar a cabo reuniones devocionales periódicas
− La determinación de eliminar toda forma de prejuicio
− El rechazo a dividirse en facciones
− El rechazo a participar en cualquier actividad política partidista
− La aplicación constante del principio de la consulta en todos los asuntos
− La determinación de acatar la decisión de la mayoría en un cuerpo consultivo y llevarla a
cabo con alegría y compromiso
− El amor y la confianza mostrados a las Asambleas Espirituales Locales y Nacionales,
incluso si alguien no siente que la decisión que han tomado es necesariamente correcta

Paso hacia la madurez – 47


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− La responsabilidad de las instituciones de ganarse la confianza de aquellos a quienes


sirven y lograr su apoyo y respeto genuinos
− El cuidado de las instituciones bahá’ís por defender las leyes de Bahá’u’lláh con amor y
justicia
− La estricta adherencia a la confidencialidad por parte de las instituciones y su reticencia a
dar a conocer el mal comportamiento de los creyentes, más allá de lo que sea necesario
para proteger a la comunidad en su totalidad
− La práctica de realizar elecciones de los miembros de las instituciones bahá’ís en un
ambiente de oración, sin nominaciones
− La práctica de reunirse cada diecinueve días para la adoración, la consulta acerca de
asuntos colectivos y la camaradería
− La práctica de reunirse para reflexionar, para que quienes están participando en las
actividades puedan hacer un repaso del progreso reciente e identificar los siguientes pasos
a tomar.
− La determinación de ejercer iniciativa dentro del marco para la acción definido por los
Planes globales lanzados por la Casa Universal de Justicia
− La postura de aprendizaje adoptada por el individuo, la comunidad y las instituciones al
traducir las enseñanzas a la realidad
− La obligación de mantener el principio de la armonía entre la ciencia y la religión
− El esfuerzo constante por compartir con toda la humanidad las enseñanzas de Bahá’u’lláh
de manera liberal, incondicional y con la máxima humildad

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SECCIÓN 22
Conforme nos esforzamos por desarrollar cada vez más las características distintivas de la
comunidad de los seguidores de Bahá’u’lláh —protegiéndonos de las fuerzas destructivas que
entorpecen nuestros esfuerzos y haciendo todo cuanto podamos por alinearnos con las fuerzas de
la integración— debemos tener en cuenta la visión del futuro lejano que los escritos de la Fe
trazan para nosotros. Este no es el lugar indicado para estudiar los muchos pasajes que nos
ofrecen vislumbres del futuro; más bien, esa tarea debe llevarse a cabo, en gran medida, como
parte de la profundización personal. Sin embargo, leamos aquí solamente un pasaje escrito por el
Guardián que nos proporciona muchas imágenes emocionantes.

«La unidad de la raza humana, tal como es concebida por Bahá’u’lláh, implica el
establecimiento de una mancomunidad mundial en la que todas las naciones, razas,
creencias y clases estén estrecha y permanentemente unidas, y en la que la
autonomía de sus Estados miembros y la libertad personal y la iniciativa de los
individuos que la componen estén definitiva y completamente resguardadas. Esa
mancomunidad, en la medida en que podemos visualizarla, debe estar constituida
por un cuerpo legislativo mundial cuyos miembros, en calidad de representantes de
toda la humanidad, controlarán en última instancia la totalidad de los recursos de
todas las naciones integrantes, y promulgarán las leyes que fueren requeridas para
reglamentar la vida, satisfacer las necesidades y ajustar las relaciones de todas las
razas y pueblos. Un poder ejecutivo mundial, respaldado por una fuerza
internacional, llevará a cabo las decisiones a que haya llegado ese cuerpo legislativo
mundial, y aplicará las leyes dictadas por este, y protegerá la unidad orgánica de
toda la mancomunidad. Un tribunal mundial fallará y formulará su veredicto
obligatorio y final en todas las disputas que surjan entre los diversos elementos
constituyentes de este sistema universal. Se ideará un mecanismo de
intercomunicación mundial que abarque al planeta entero, libre de trabas y
restricciones nacionales, y que funcione con maravillosa rapidez y perfecta
regularidad. Una metrópolis mundial actuará como el centro nervioso de una
civilización mundial, el foco hacia el que convergerán las fuerzas unificadoras de la
vida, y desde el que se difundirán sus influencias dinamizadoras. Un idioma
mundial será inventado o seleccionado de entre los idiomas existentes, y será
enseñado en las escuelas de todas las naciones federadas como auxiliar del idioma
materno. Una escritura mundial, una literatura mundial, un sistema monetario y de
pesas y medidas uniforme y universal simplificarán y facilitarán el intercambio y el

Paso hacia la madurez – 49


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entendimiento entre las naciones y razas de la humanidad. En semejante sociedad


mundial, la ciencia y la religión, las dos fuerzas más potentes de la vida humana, se
reconciliarán, cooperarán y se desarrollarán armoniosamente. La prensa, bajo tal
sistema, en tanto que dará plena libertad a la expresión de los variados puntos de
vista y convicciones de la humanidad, cesará de estar maliciosamente manipulada
por intereses creados, ya sean privados o públicos, y será liberada de la influencia de
gobiernos y pueblos en pugna. Los recursos económicos del mundo serán
organizados, sus fuentes de materias primas serán explotadas y plenamente
utilizadas, sus mercados serán coordinados y desarrollados, y será equitativamente
regulada la distribución de sus productos.

Cesarán las rivalidades, odios e intrigas nacionales, y la animosidad y el prejuicio


raciales serán reemplazados por la amistad, el entendimiento y la cooperación entre
las razas. Las causas de la contienda religiosa serán eliminadas permanentemente,
las barreras y restricciones económicas serán completamente abolidas y será
suprimida la excesiva distinción entre clases. Por un lado, desaparecerá la
indigencia y, por otro, la acumulación excesiva de bienes. La enorme energía
disipada y desperdiciada en la guerra, ya sea económica o política, será consagrada
a aquellos fines que extiendan el alcance de las invenciones humanas y del desarrollo
tecnológico, al aumento de la productividad de la humanidad, al exterminio de las
enfermedades, a la extensión de la investigación científica, a la elevación del nivel de
salud física, a la agudización y refinamiento del cerebro humano, a la explotación de
los recursos no utilizados e insospechados del planeta, a la prolongación de la vida
humana y al fomento de todo organismo que estimule la vida intelectual, moral y
espiritual de toda la raza humana.

Un sistema mundial federado que gobierne toda la tierra y ejerza incuestionable


autoridad sobre sus inimaginablemente vastos recursos, que combine y encarne los
ideales tanto de Oriente como de Occidente, liberado de la maldición de la guerra y
sus miserias, y dedicado a la explotación de todas las fuentes de energía disponibles
en la superficie del planeta, un sistema en el que la Fuerza se ponga al servicio de la
Justicia, cuya vida sea sostenida por el reconocimiento universal de un Dios único y
por su lealtad a una Revelación común, tal es la meta hacia la cual avanza la
humanidad, impelida por las fuerzas unificadoras de la vida».58

A lo largo de nuestras vidas, cada uno de nosotros estudia repetidamente pasajes como el
anterior para obtener una mejor comprensión del propósito que subyace a la formidable
Revelación de Bahá’u’lláh. Naturalmente, al conversar con amigos y conocidos, a menudo
compartimos aspectos de nuestra visión acerca del futuro de la humanidad. Algunos, víctimas del
amplio cinismo que impregna a un orden mundial en decadencia, consideran que nuestras
declaraciones son meras expresiones de un sueño utópico. Otros encuentran en ellas ideales que
resuenan con los anhelos más profundos de sus corazones. Sin embargo, no importa cuán
convincente sea la visión hacia la cual avanza la humanidad, no podemos contentarnos
simplemente con hablar de la meta. Debemos estar preparados para describir de qué manera los
esfuerzos de la comunidad bahá’í están ayudando a la humanidad a avanzar, aunque lentamente,
hacia la civilización concebida. Discutir en su grupo algunos temas como los siguientes podrá ser
útil en este sentido.

50 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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− La manera como la sociedad humana ha evolucionado desde los tiempos de Bahá’u’lláh


− La operación del poder de la Alianza
− La existencia de la Casa Universal de Justicia y la manera en que guía a la comunidad
bahá’í
− El crecimiento orgánico de la comunidad y su Orden Administrativo
− Algunos de los logros de la comunidad bahá’í que muestran de qué modo las gentes del
mundo pueden avanzar hacia la visión de Bahá’u’lláh para la humanidad

SECCIÓN 23
Por ínfimos que sean los atisbos que captemos acerca del funcionamiento del futuro
Orden Mundial, su belleza y armonía nunca dejarán de abrumarnos. Tales atisbos sirven también
para inspirarnos en nuestros esfuerzos por abordar las exigencias del momento histórico en el que
vivimos. El reto de cada generación es asegurar que el potencial latente en los Planes lanzados
por la Cabeza de la Fe se alcance en la mayor medida posible, abriendo así el camino para una
etapa subsiguiente de esfuerzo todavía más ambiciosa. El pequeño repaso que hicimos de las
diferentes épocas de la Fe en la sección 19 nos proporcionó un sentido de cómo avanzaron las
generaciones que nos precedieron en este proceso histórico. Lo que nos debemos preguntar ahora
es, ¿qué se le está pidiendo a la comunidad del Más Grande Nombre que logre en este momento?
En su mensaje de Riḍván de 2010, la Casa Universal de Justicia dijo:

«La Revelación de Bahá’u’lláh es vasta. Hace un llamado a un cambio profundo no


solo a nivel del individuo sino también en la estructura de la sociedad. “¿No es el
objeto de toda Revelación”, Él Mismo proclama, “efectuar una transformación del
carácter total de la humanidad, transformación que ha de manifestarse tanto
exterior como interiormente, afectando su vida interior y sus condiciones
externas?”. El trabajo que se adelanta hoy día en todos los rincones del mundo
representa la etapa más reciente del continuo esfuerzo bahá’í para crear el núcleo
de la civilización gloriosa que encierra Sus enseñanzas, cuya construcción es una
empresa de infinita complejidad y magnitud, una empresa que precisará de siglos de
trabajo de la humanidad para que dé frutos. No hay atajos ni fórmulas. Solamente
cuando se hagan esfuerzos por aprovechar lo que yace en Su Relevación, se haga uso
del conocimiento acumulado de la raza humana, se apliquen inteligentemente Sus
enseñanzas a la vida de la humanidad y se consulte sobre las preguntas que surgen,
se producirá el aprendizaje necesario y se desarrollará capacidad.

Durante este proceso de largo plazo de construcción de capacidad, la comunidad


bahá’í ha dedicado casi una década y media a la sistematización de su experiencia
en el campo de la enseñanza, ha aprendido a extender ciertas actividades a
crecientes números de personas y a sostener su expansión y consolidación. Todos
son bienvenidos a participar de la cálida acogida de la comunidad y a recibir el
sustento del mensaje vivificador de Bahá’u’lláh. De seguro que no hay alegría más
grande que la de un alma que, en su anhelo por hallar la Verdad, encuentra refugio
en la fortaleza de la Causa y saca fuerzas del poder unificador de la Alianza. Y en
cualquier caso, cada ser humano y cada grupo de individuos, sin importar si se

Paso hacia la madurez – 51


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cuentan entre Sus seguidores o no, pueden llegar a inspirarse con Sus enseñanzas y
beneficiarse de cualquier gema de sabiduría y conocimiento que les ayude a abordar
los desafíos que afrontan. De hecho, la civilización que clama la humanidad no
podrá alcanzarse por medio de los esfuerzos de la comunidad bahá’í solamente.
Muchos grupos y organizaciones, animados por el espíritu de solidaridad mundial,
que es una manifestación indirecta de la concepción de Bahá’u’lláh del principio de
la unicidad de la humanidad, contribuirán a la civilización que está destinada a
surgir de la confusión y el caos de la sociedad presente. Debe quedar claro para todo
el mundo que la capacidad creada en la comunidad bahá’í mediante los sucesivos
Planes globales la vuelve cada vez más capaz de colaborar en las múltiples y
diversas dimensiones de la construcción de una civilización, además de abrirle
nuevas fronteras de aprendizaje.

En nuestro mensaje de Riḍván de 2008, afirmamos que, al seguir trabajando a nivel


de agrupación, cada vez se verían más atraídos hacia la vida de la sociedad que los
rodea y sentirían el desafío de ampliar el proceso de aprendizaje sistemático en el
que están inmersos, a fin de dar cabida a una amplia gama de empeños humanos.
Una rica variedad de vida comunitaria comienza a surgir en cada agrupación
conforme los actos de adoración comunitarios, acompañados con diálogos iniciados
en el ambiente íntimo del hogar, se entretejen con las actividades que proveen
educación espiritual a todos los miembros de la población: adultos, jóvenes y niños.
Se eleva la conciencia social de manera natural cuando, por ejemplo, proliferan las
conversaciones animadas entre los padres acerca de las aspiraciones de sus hijos o
cuando los proyectos de servicio surgen por iniciativa de los prejóvenes. Una vez que
haya suficientes recursos humanos en una agrupación y la pauta de crecimiento esté
firmemente establecida, el compromiso de la comunidad con la sociedad puede
aumentar, y de hecho deberá hacerlo. En este momento crucial del desenvolvimiento
del Plan, cuando tantas agrupaciones están acercándose a esa etapa, parece ser
apropiado que los amigos de todas partes reflexionen acerca de la naturaleza de las
contribuciones que sus comunidades crecientes y vibrantes harán al progreso
material y espiritual de la sociedad. En este sentido, resultará fructífero pensar en
términos de dos esferas de actividad interconectadas que se refuerzan mutuamente:
la participación en la acción social y la participación en los discursos prevalecientes
de la sociedad».59

En este y otros mensajes, la Casa Universal de Justicia nos alienta a pensar en nuestros
esfuerzos actuales como comunidad en términos de tres áreas de acción amplias. La primera se
preocupa por la expansión y consolidación de la comunidad misma, tema que ha sido objeto de
muchas de las unidades de los libros de esta serie. De hecho, uno de los objetivos principales de
la serie es ayudar a aumentar la capacidad para participar en esta área de acción. En cuanto a la
segunda y la tercera área, más adelante en la secuencia habrá unidades enteras dedicadas, por un
lado, a la cuestión de la acción social y, por otro, a la participación en los discursos de la
sociedad. Conforme finalizamos nuestra exploración de la Edad Formativa de la Fe y la
naturaleza de la transición de la humanidad hacia la madurez, parece pertinente centrar nuestra
atención en el documento sublime que continuará energizando nuestros esfuerzos de construcción
de comunidad a lo largo de las épocas sucesivas de esta era.

52 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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SECCIÓN 24
La propagación sistemática de las enseñanzas de Bahá’u’lláh se alcanza por medio de una
serie de Planes globales, cada uno de los cuales marca una etapa en el desarrollo del Plan Divino.
Este formidable proceso recibe su impulso de las Tablas del Plan Divino, un documento al cual el
Guardián hace referencia como el «mandato» y «la Constitución suprema de la enseñanza». De
nuestro estudio del Libro 8, sabemos que, habiendo pasado su vida preso y exiliado, ‘Abdu’l-
Bahá partió en otoño de 1910 a la edad de sesenta y seis años, pese a su «salud deteriorada» y a
no estar «familiarizado con las costumbres e idiomas occidentales», «sin pensar en Su bienestar»
y «depositando Su entera confianza en la ayuda divina» para proclamar la Causa de Su Padre en
Europa y América del Norte. En su mensaje del 29 de agosto de 2010, con motivo del centenario
de Su partida desde Haifa, la Casa Universal de Justicia escribe:

«Las palabras que ‘Abdu’l-Bahá pronunció durante Sus viajes y las acciones que
emprendió con sabiduría y amor consumados brindan gran abundancia de
inspiración y múltiples perspectivas de las que pueden participar hoy el conjunto de
los creyentes, conforme se esfuerzan ya sea por abrazar a almas receptivas, por
aumentar la capacidad de servicio, por construir comunidades locales, por
fortalecer las instituciones o por explotar las oportunidades que están aflorando de
dedicarse a la acción social y de aportar al discurso público».60

Ocho meses después del regreso de ‘Abdu’l-Bahá a Tierra Santa estalló la Primera
Guerra Mundial, una guerra que Él había presagiado reiteradamente «en los fatídicos avisos que
pronunció en el curso de Sus viajes por Occidente». La Tierra Santa fue profundamente afectada
por esta conflagración mundial y, durante algún tiempo, se renovaron los peligros que Le habían
confrontado durante los años de Su encarcelación en ‘Akká. El Guardián nos dice:

«La agonía colmaba Su alma ante el espectáculo de la carnicería humana provocada


por el fracaso de la humanidad en responder al emplazamiento que Él había
emitido, o en atender a los avisos que Él dio. Una angustia tras otra se sumaban a la
carga de pruebas y vicisitudes que, desde Su niñez, había soportado tan
heroicamente por amor y al servicio de la Causa de Su Padre.

Y, no obstante, durante estos días sombríos, cuya oscuridad recordaba las


tribulaciones soportadas durante el periodo de mayor peligro, cuando estuvo
encarcelado en la fortaleza prisión de ‘Akká, ‘Abdu’l-Bahá, mientras Se hallaba en
los recintos del Santuario de Su Padre, o cuando residía en la Casa que ocupaba en
‘Akká, o bajo la sombra del Sepulcro del Báb en el Monte Carmelo, Se sintió
impulsado a conceder una vez más, y por última vez en Su vida, a la comunidad de
Sus seguidores americanos, una muestra señalada de favor especial, al investirlos, en
vísperas de la conclusión de Su ministerio en la tierra, mediante la revelación de las
Tablas del Plan Divino, una misión mundial, cuyas repercusiones plenas incluso
ahora, tras el lapso de un cuarto de siglo, permanecen todavía sin divulgarse y cuyo
despliegue hasta la fecha, aunque todavía en sus etapas iniciales, ha enriquecido en
tan gran medida los anales espirituales así como administrativos del primer siglo
bahá’í».61

Paso hacia la madurez – 53


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El 26 de marzo de 2016, cien años después de que ‘Abdu’l-Bahá revelara la primera de


las catorce Tablas, la Casa Universal de Justicia dirigió un mensaje espiritualmente cargado a los
bahá’ís del mundo. Le pedimos que lea el mensaje completo, el cual compartimos a continuación.
Conforme lo hace, recuerde los diversos puntos que hemos discutido en esta unidad y preste
atención a cómo el mensaje pone en perspectiva todo lo que hacemos.

«Al amanecer del día de hoy, en nombre de ustedes, los miembros de la Casa
Universal de Justicia nos reunimos con los miembros del Centro Internacional de
Enseñanza en la habitación del Maestro de la casa de Bahjí para conmemorar ese
momento decisivo en que la pluma de ‘Abdu’l-Bahá revelara la primera de las
Tablas del Plan Divino. Elevamos oraciones de aquellas maravillosas Tablas en
gratitud por los gloriosos logros del pasado. Solicitamos ayuda divina en apoyo de
las labores requeridas en la próxima fase del desenvolvimiento del Plan. E
imploramos favores celestiales para asegurar victorias aún mayores frente a los
desafíos de las etapas futuras, una tras otra, hasta llegar a los márgenes de la Edad
de Oro.

El Plan Divino, esa serie sublime de cartas que ‘Abdu’l-Bahá dirigió a los bahá’ís de
Norteamérica entre el 26 de marzo de 1916 y el 8 de marzo de 1917, constituye una
de las poderosas Cartas de la Fe de Su Padre. En esas catorce Tablas, explica Shoghi
Effendi, se halla expuesto “el Plan más poderoso jamás generado mediante el poder
creativo del Más Grande Nombre”. Está “impulsado por fuerzas más allá de
nuestra capacidad de predicción o valoración” y “vindica como escenario de su
actuación territorios que se extienden a lo largo y ancho de cinco continentes y las
islas de los siete mares”. Dentro de él están guardadas “las semillas del renacimiento
espiritual y la redención final del mundo”.

En las Tablas del Plan Divino ‘Abdu’l-Bahá no solo proporcionó la visión general
necesaria para llevar a cabo las responsabilidades encomendadas por Bahá’u’lláh a
Sus amados, sino que también esbozó conceptos espirituales y estrategias prácticas
necesarias para el éxito. En Sus exhortaciones a enseñar y a viajar para enseñar; a
levantarse personalmente o delegar en otros; a trasladarse a todos los rincones del
mundo y abrir países y territorios, cada uno meticulosamente mencionado; a
aprender los idiomas pertinentes y traducir y difundir los Textos Sagrados; a
capacitar a los maestros de la Fe y en especial a los jóvenes; a enseñar a las masas y,
en particular, a los pueblos indígenas; a permanecer firmes en la Alianza y proteger
la Fe; y a sembrar semillas y cultivarlas en un proceso de crecimiento orgánico,
encontramos distintivos de toda la serie de Planes ―cada uno de ellos una fase
concreta del Plan Divino modelada por la Cabeza de la Fe― que continuarán
desplegándose a lo largo de la Edad Formativa.

La respuesta inicial a las Tablas del Plan Divino se limitó a las nobles hazañas de
unos cuantos que, al igual que la inmortal Martha Root, se levantaron de manera
independiente. Fue Shoghi Effendi quien ayudó a los bahá’ís del mundo a
comprender progresivamente la importancia de esta Carta y aprender a abordar
sus requisitos de manera sistemática. El Plan se dejó en suspenso durante casi veinte
años mientras el Orden Administrativo tomaba forma, después de lo cual las
comunidades fueron pacientemente guiadas para ejecutar planes nacionales, entre
ellos los dos Planes de Siete años de América del Norte que constituyeron las

54 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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primeras fases del Plan Divino, hasta que finalmente, en 1953, todos pudieron unirse
en el primer Plan global: la Cruzada de Diez Años. Shoghi Effendi anticipó más allá
de esa década crucial el momento del «lanzamiento por parte de la Casa Universal
de Justicia de una serie de empresas globales que se emprenderán en épocas
futuras» de la Edad Formativa, “que simbolizarán la unidad y coordinarán y
unificarán las actividades de las Asambleas Espirituales Nacionales”. El Plan Divino
continúa en la actualidad con el esfuerzo intensivo para establecer un modelo de
vida comunitaria capaz de acoger a miles y miles de personas en agrupaciones que
cubren la faz del planeta. Que cada bahá’í aprecie, ahora más profundamente que
nunca, que las disposiciones de la próxima fase del Plan Divino expuestas en nuestro
reciente mensaje a la Conferencia de los Consejeros constituyen los desafiantes
requisitos de la hora presente, requisitos tanto urgentes como sagrados que, si se
abordan con sacrificio y perseverancia, pueden acelerar “el advenimiento de esa
Edad de Oro que deberá ser testigo de la proclamación de la Más Grande Paz y el
despliegue de esa civilización mundial que es vástago y propósito principal de esa
Paz”.

¿Cómo es posible transmitir adecuadamente nuestros sentimientos de amor


incontenible y admiración ilimitada al reflexionar sobre las proezas de los miembros
de sus comunidades, pasados y presentes, en la consecución de su sagrada misión?
La imagen que se despliega ante nuestros ojos es la de un despertar en las bases, un
florecimiento orgánico, un movimiento irresistible que ha crecido de manera
imperceptible a veces, y a veces en grandes oleadas, para abarcar con el tiempo al
mundo entero: amantes intoxicados de Dios superando sus capacidades personales,
instituciones embrionarias aprendiendo a ejercer sus facultades para el bienestar de
la humanidad, comunidades emergiendo como refugios y escuelas donde se alimenta
el potencial humano. Rendimos homenaje a los servicios más humildes y al esfuerzo
incesante del común de los seguidores devotos de la Fe, así como a los logros
extraordinarios de sus héroes, caballeros y mártires. En vastos continentes y en islas
desperdigadas, desde regiones árticas a territorios desérticos, sobre mesetas
montañosas y a lo largo de llanuras bajas, en distritos urbanos sobrepoblados y en
aldeas a orillas de ríos y senderos de la selva, ustedes y sus antepasados espirituales
llevaron el mensaje de la Bendita Belleza a pueblos y naciones. Ustedes sacrificaron
descanso y bienestar y dejaron sus hogares para viajar a tierras desconocidas o a
puestos de avanzada del frente interno. Desatendieron sus intereses propios en pro
del bien común. Fueran cuales fueran sus medios, aportaron con sacrificio su
porción de recursos. Enseñaron la Fe a multitudes, a grupos en entornos diversos, y
a personas en sus hogares. Vivificaron almas y las ayudaron en sus propios senderos
de servicio, difundieron ampliamente los escritos bahá’ís y participaron en el
estudio profundo de las enseñanzas, se esforzaron por alcanzar la excelencia en
todas las esferas, entablaron conversaciones en torno a la búsqueda de soluciones a
los males de la humanidad con gentes diversas de todos los estratos, e iniciaron
esfuerzos para el desarrollo económico y social. Aunque en ocasiones surgieron
malentendidos y problemas, se perdonaron unos a los otros y marcharon juntos en
filas cerradas. Levantaron la estructura del Orden Administrativo y se asieron
firmemente a la Alianza, protegiendo la Fe de cada golpe dirigido contra ella. En su
ardor por el Amado, soportaron prejuicio y distanciamiento, privación y soledad,
persecución y encarcelamiento. Dieron la bienvenida y cultivaron a generaciones de
niños y jóvenes de los cuales dependen la vitalidad de la fe y el futuro de la

Paso hacia la madurez – 55


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humanidad y, como veteranos probados, prestaron atención al consejo del Maestro


de servir hasta su último aliento. Ustedes han escrito la crónica del desarrollo del
Plan Divino en el pergamino de su primer siglo. Delante de ustedes, queridos
amigos, se encuentra extendido el pergamino en blanco del futuro, en el que ustedes
y sus descendientes espirituales inscribirán nuevas y perdurables hazañas de
renuncia y heroísmo para el mejoramiento del mundo».62

SECCIÓN 25
En la siguiente unidad de este libro examinaremos varios pasajes de los mensajes y las
cartas escritas por la Casa Universal de Justicia, o en su nombre, que arrojan luz sobre la manera
en que abordamos nuestras tareas y responsabilidades como comunidad en esta coyuntura
histórica. Paralelamente a nuestra exploración en esa unidad, quizá desee aprovechar la
oportunidad para estudiar las Tablas del Plan Divino, como se le alienta a hacer en el Libro 8, si
no lo ha hecho todavía. Mientras tanto, terminemos esta unidad con la lectura de los primeros
párrafos de la última Tabla de esa poderosa Carta escrita por ‘Abdu’l-Bahá el 8 de marzo de
1917:

«¡Él es Dios!

Oh vosotros almas celestiales, hijos e hijas del Reino:

Dios dice en el Corán: “Asíos del Cordón de Dios, todos vosotros, y no os desunáis”.

En el mundo contingente hay numerosos focos integradores que reportan afinidad y


unidad entre los hijos de los hombres. Por ejemplo, el patriotismo constituye un foco
integrador; el nacionalismo es un foco integrador; la identidad de intereses es un
foco integrador; la alianza política es un foco integrador; la unión de los ideales
constituye un foco integrador, y la prosperidad del mundo de la humanidad
depende de la organización y promoción de focos integradores. No obstante, en
realidad las instituciones mencionadas representan la materia, pero no la sustancia;
son accidentales, pero no eternas, pues son temporales y no sempiternas. Con la
aparición de grandes vuelcos y revoluciones, todos estos focos integradores quedan
barridos. Pero el Foco integrador del Reino, el cual encarna las instituciones y
enseñanzas divinas, es el Foco integrador eterno. Entrelaza Oriente y Occidente,
organiza la unidad del mundo de la humanidad y destruye los cimientos de las
diferencias. Supera e incluye a todos los demás focos integradores. Al igual que el
rayo de sol, despeja por completo la oscuridad que anega todas las regiones, infunde
vida ideal, y engendra el resplandor de la iluminación divina. Mediante los alientos
del Espíritu Santo obra milagros; Oriente y Occidente se abrazan, el Norte y el Sur
se vuelven íntimos y allegados, las opiniones conflictivas y disputadas desaparecen,
las miras antagonistas quedan arrumbadas, la ley de la lucha por la existencia se ve
abrogada, y el pabellón de la unidad del mundo de la humanidad se alza hasta la
cima del globo para proyectar su sombra sobre todas las razas de los hombres. En
consecuencia, el auténtico Foco integrador lo constituye el conjunto de las
enseñanzas divinas, el cual incluye todos los grados y abarca la relaciones
universales y las leyes necesarias de la humanidad».63

56 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


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REFERENCIAS
1
‘Abdu’l-Bahá, citado en una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los bahá'ís
de occidente, publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh: Cartas seleccionadas (Terrassa: Editorial
Bahá’í de España, 2014), pp. 291–292.
2
Shoghi Effendi, ibíd., p. 352.
3
Shoghi Effendi, El día prometido ha llegado (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2009), p. 179.
4
‘Abdu’l-Bahá, Some Answered Questions [Respuestas a algunas preguntas] (Haifa: Bahá’í World Centre,
2014), pp. 228–229. (traducción autorizada)
5
De una charla presentada el 24 de abril de 1912, publicada en La promulgación de la paz universal:
Charlas pronunciadas por ‘Abdu’l-Bahá durante Su visita a Estados Unidos y Canadá en 1912 (Buenos
Aires: Editorial Bahá’í Indolatinoamericana, 1991), pp. 60–61.
6
De un mensaje fechado el 28 de diciembre de 2010 escrito por la Casa Universal de Justicia a la
Conferencia de los Cuerpos Continentales de Consejeros, publicado en Framework for Action: Selected
Messages of the Universal House of Justice and Supplementary Material, 2006–2016 [Marco para la
acción: Mensajes seleccionados de la Casa Universal de Justicia y material complementario, 2006–2016]
(West Palm Beach: Palabra Publications, 2017), n.º 16.41, pp. 117–118. (traducción de cortesía)
7
Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2009), n.º 68, p. 143.
8
De una carta fechada el 22 de septiembre de 1948 escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente,
publicada en Directrices del Guardián (Terrassa, Editorial Bahá’í de España, 1976), pp. 50–51. [traducción
ligeramente modificada]
9
De una carta fechada el 8 de mayo de 1979 escrita en nombre de la Casa Universal de Justicia a un
creyente, publicada en Mensajes de la Casa Universal de Justicia, 1963–1986: La Tercera Época de la
Edad Formativa (1979–1986) (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2014), vol. 2, n.º 224, p. 62.
[traducción ligeramente modificada]
10
Del mensaje de Riḍván de 2010 de la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del mundo, publicado en
Framework for Action [Marco para la acción], n.º 224.2, p. 413. (traducción de cortesía)
11
De un post scriptum fechado el 28 de julio de 1954 firmado por Shoghi Effendi, añadido a una carta
fechada el 20 de junio de 1954 escrita en su nombre, publicada en Citadel of Faith: Messages to America,
1947–1957 [Ciudadela de fe: Mensajes dirigidos a América, 1947–1957] (Wilmette: Bahá’í Publishing
Trust, 1965, impresión de 1999), pp. 124–125. (traducción autorizada)
12
De una carta fechada el 18 de julio de 2000 escrita en nombre de la Casa Universal de Justicia a un
creyente, publicada en Messages from the Universal House of Justice, 1986–2001: The Fourth Epoch of the
Formative Age [Mensajes de la Casa Universal de Justicia, 1986–2001: La cuarta época de la Edad
Formativa] (Wilmette: Bahá’í Publishing Trust, 2010), n.º 337.11, p. 738. (traducción de cortesía)
13
De un mensaje fechado el 29 de diciembre de 1988 escrito por la Casa Universal de Justicia a los
seguidores de Bahá’u’lláh en los Estados Unidos de América, publicado en ibíd., n.º 60.38–41, pp. 115–
116. (traducción de cortesía)
14
De «Kalimát-i-Firdawsíyyih» [Palabras del Paraíso], publicado en Tablas de Bahá’u’lláh Reveladas
después del Kitáb-i-Aqdas (Barcelona: Arca Editorial, 2002), p. 87.
15
Bahá’u’lláh, El Kitáb-i-Aqdas: El Libro Más Sagrado (Terrassa: Editorial Bahá’í, 1999), p. 38.
16
De «Lawḥ-i-Ḥikmat» [Tabla de la Sabiduría], publicado en Tablas de Bahá’u’lláh Reveladas después del
Kitáb-i-Aqdas, p. 171.
17
‘Abdu’l-Bahá, El secreto de la civilización divina (Barcelona: Arca Editorial, 2000), pp. 71–72.
18
Shoghi Effendi, El Advenimiento de la Justicia Divina (Buenos Aires: Editorial Bahá’í Indo-
Latinoamericana, 1972), pp. 47–48.

Paso hacia la madurez – 57


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

19
Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2017), CLXIV,
pp. 358–359.
20
‘Abdu’l-Bahá, Some Answered Questions [Respuestas a algunas preguntas], n.º 78.4–5, pp. 316–317.
(traducción autorizada)
21
De un mensaje fechado el 28 de diciembre de 2010 escrito por la Casa Universal de Justicia a la
Conferencia de los Cuerpos Continentales de Consejeros, publicado en Framework for Action [Marco para
la acción], n.º 16.38, pp. 56–57. (traducción de cortesía)
22
De un mensaje fechado el 29 de diciembre de 1988 escrito por la Casa Universal de Justicia a los
seguidores de Bahá’u’lláh en los Estados Unidos de América, publicada en Messages from the Universal
House of Justice, 1986–2001 [Mensajes de la Casa Universal de Justicia, 1986–2001], n.º 60.12–15,
pp. 106–108. (traducción de cortesía)
23
‘Abdu’l-Bahá, en Kitáb-i-Badáyi‘u’l-Áthár [Viajes de ‘Abdu’l-Bahá a occidente] (Hofheim-Langenhain:
Bahá’í-Verlag, 1982), vol. 2, p. 244. (traducción autorizada)
24
De una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, p. 358.
25
Shoghi Effendi, El día prometido ha llegado, p. 180.
26
De una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, p. 289.
27
De una carta fechada el 21 de marzo de 1930 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente, ibíd.,
p. 44.
28
Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, n.º XVI, pp. 38–39.
29
De «Lawḥ-i-Ḥikmat» [Tabla de la Sabiduría], publicado en Tablas de Bahá’u’lláh Reveladas después del
Kitáb-i-Aqdas, pp. 164–165.
30
Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2009), n.º 69 del persa,
pp. 90–91.
31
Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, CXVII, p. 261.
32
Abdul Baha on Divine Philosophy [‘Abdu’l-Bahá acerca de la filosofía divina] (Boston: The Tudor Press,
1918), pp. 125–126. (traducción autorizada)
33
Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, n.º 2.15, p. 24.
34
Ibíd., n.º 174.5, pp. 270–271.
35
De una carta fechada el 15 de junio de 1946 escrita por Shoghi Effendi, publicada en This Decisive Hour:
Messages from Shoghi Effendi to the North American Bahá’ís, 1932–1946 [Esta hora decisiva: Mensajes de
Shoghi Effendi a los bahá’ís de Norteamérica, 1932–1946] (Wilmette: Bahá’í Publishing Trust, 2002),
p. 126. (traducción autorizada)
36
De la traducción autorizada al inglés de una carta no publicada fechada el 29 de enero de 2014 escrita en
persa por la Casa Universal de Justicia a los jóvenes bahá’ís en la Cuna de la Fe. (traducción de cortesía)
37
De una carta fechada en abril de 1936 escrita en nombre de Shoghi Effendi al Comité Nacional de
Enseñanza de la Asamblea Espiritual Nacional de las Islas Británicas, publicada en The Unfolding Destiny
of the British Bahá’í Community: The Messages from the Guardian of the Bahá’í Faith of the Bahá’ís of
the British Isles [El destino en despliegue de la comunidad bahá’í británica: Los mensajes del Guardían de
la Fe bahá’í a los bahá’ís de las Islas Británicas] (Londres: Bahá’í Publishing Trust, 1981), p. 106.
(traducción autorizada)
38
De la traducción al inglés de un mensaje fechado el 10 de febrero de 1980 escrito en persa por la Casa
Universal de Justicia a los creyentes iraníes residentes en otros países del mundo, publicada en Mensajes de
la Casa Universal de Justicia, 1963–1986, vol. 2, n.º 246.7, p. 97.

58 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

39
De una carta fechada el 23 de febrero de 1924 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de Estados
Unidos, publicada en Bahá’í Administration: Selected Messages 1922–1932 [Administración bahá’í:
Mensajes seleccionados, 1922–1932] (Wilmette: Bahá’í Publishing Trust, 1974, impresión de 1998),
pp. 61–62. (traducción autorizada)
40
De una carta fechada el 21 de marzo de 1932 escrita por Shoghi Effendi a bahá’ís de Norteamérica,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, p. 113.
41
De un post scriptum firmado por Shoghi Effendi, añadido a una carta fechada el 20 de noviembre de
1951 escrita en su nombre, publicada en Letters from the Guardian to Australia and New Zealand 1923–
1957 [Cartas del Guardián a Australia y Nueva Zelanda, 1923–1957] (Sydney: National Spiritual Assembly
of the Bahá’ís of Australia Incorporated, 1970), p. 98 (traducción autorizada)
42
De una carta no publicada fechada el 27 de agosto de 2002 escrita en nombre de la Casa Universal de
Justicia a un creyente. (traducción de cortesía)
43
Del mensaje de Riḍván de 2014 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del mundo,
publicado en Framework for Action [Marco para la acción], n.º 30.5, p. 190. (traducción de cortesía)
44
Bahá’u’lláh, citado en un post scriptum firmado por Shoghi Effendi, añadido a una carta fechada el 4 de
julio de 1939 escrita en su nombre ala Asamblea Espiritual Nacional de los Estados Unidos y Canadá,
publicada en This Decisive Hour [Esta hora decisiva], p. 38. (traducción autorizada)
45
De una carta fechada el 23 de febrero de 1924 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de Estados
Unidos, publicada en Bahá’í Administration [Administración bahá’í], p. 62. (traducción autorizada)
46
De una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, pp. 344–345.
47
Del mensaje de Riḍván de 2015 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del mundo,
publicado en Framework for Action [Marco para la acción], n.º 34.3, pp. 206–207. (traducción de cortesía)
48
De una carta fechada el 8 de febrero de 1934 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, pp. 164–165.
49
De una carta fechada el 5 de junio de 1947 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en Citadel of Faith [Ciudadela de fe], p. 5. (traducción autorizada)
50
Del prólogo a Dios Pasa escrito por Shoghi Effendi (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2008), p. 31.
51
Ibíd., pp. 31–33.
52
De una carta fechada el 5 de junio de 1947 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en Citadel of Faith [Ciudadela de fe], p. 6. (traducción autorizada)
53
Del mensaje de Riḍván de 2006 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del mundo,
publicado en Framework for Action [Marco para la acción], n.º 4.9, pp. 27–28. (traducción de cortesía)
54
De una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, pp. 299–300.
55
Ibíd., pp. 285–286.
56
De una carta fechada el 28 de noviembre de 1931 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
ibíd., p. 65.
57
Shoghi Effendi, El Advenimiento de la Justicia Divina, pp. 9–10.
58
De una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, pp. 353–356.
59
Del mensaje de Riḍván de 2010 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del mundo,
publicado en Framework for Action [Marco para la acción], n.º 14.25–27, pp. 86–88. (traducción de
cortesía)

Paso hacia la madurez – 59


Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución

60
De un mensaje fechado el 29 de agosto de 2010 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del
mundo, ibíd., n.º 15.3, p. 94. (traducción de cortesía)
61
Shoghi Effendi, Dios Pasa, pp. 425–426.
62
De una carta fechada el 26 de marzo de 2016 a los bahá’ís del mundo, publicada en Framework for
Action [Marco para la acción], n.º 37.1–5, pp. 237–239. (traducción de cortesía)
63
De una Tabla a los bahá’ís de los Estados Unidos y Canadá, publicada en Tablas del Plan Divino,
Reveladas por ‘Abdu’l-Bahá para los bahá’ís de Norteamérica (Barcelona: Arca Editorial, 2002),
pp. 135–136.

60 – Ganando una perspectiva histórica, unidad 2

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