Libro 9 U2
Libro 9 U2
histórica
Libro 9
Unidad 2
Paso hacia la madurez
EDICIÓN PREVIA A LA PUBLICACIÓN
MATERIAL EN DESARROLLO
VERSIÓN 1.1.1.PP
28 de mayo de 2018
Instituto Ruhí
Copyright © 2015 por la Fundación Instituto Ruhí, Colombia
Todos los derechos reservados. Versión 1.1.1.PP Mayo de 2018
Instituto Ruhí
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El Instituto Ruhí es una institución educativa que opera bajo la dirección de la Asamblea
Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Colombia. Su propósito es el de desarrollar recursos
humanos dedicados al progreso espiritual, social y cultural del pueblo colombiano. A lo largo de
los años, sus materiales han sido utilizados crecientemente por comunidades nacionales bahá’ís
de todo el mundo.
El método de desarrollo curricular que emplea el Instituto Ruhí difiere de manera significativa del
tradicional, que sigue una secuencia lineal de diseño, pruebas de campo y evaluación. Más bien,
el primer paso en la preparación de cualquier juego de materiales se da cuando ya se dispone de
una experiencia de base en torno a algún acto de servicio que haya surgido como respuesta a las
exigencias del desarrollo de una comunidad. Así, los materiales surgen de esta experiencia y son
una expresión de la misma. Por una parte, constituyen un registro del aprendizaje que se genera al
aplicar las enseñanzas de la Fe en un área específica de servicio, y, por otra, son un instrumento
para la sistematización de dicho aprendizaje. Este enfoque ha sido descrito de la siguiente manera
en el pequeño volumen Aprendizaje acerca del crecimiento: La historia del Instituto Ruhí y la
expansión a gran escala en Colombia:
Después de identificar una necesidad educativa, un pequeño grupo de personas que han
venido trabajando en el nivel de las bases, consultando entre sí, desarrolla un conjunto de
ideas relacionadas con su quehacer educativo y las pone en práctica. Los resultados de esta
práctica son revisados, evaluados y sometidos a consulta; a la luz de esta consulta, se pone
en marcha un conjunto modificado de actividades educativas que son sujeto de reflexión,
dando lugar a nuevas modificaciones y revisiones. En ningún momento de este proceso de
desarrollo curricular la acción da espera a la preparación y evaluación final de los
materiales educativos. En cada etapa, las actividades educativas avanzan con los mejores
materiales disponibles, con la convicción de que solamente a través de la práctica y la
reflexión, efectuadas a la luz de la Revelación de Bahá’u’lláh, es que los currículos pueden
evolucionar y volverse más adecuados. Sin embargo, este no es un escenario en el que un
grupo pequeño de individuos decide desarrollar unos materiales para su propio uso,
considerando necesario en algún momento organizar su estructura y contenido en una
unidad, de forma que pueda ser utilizada con confianza por otras personas. La decisión de
emitir la versión definitiva de los materiales de un curso en particular se toma simplemente
cuando se ha visto que las modificaciones son ya insignificantes. Es importante señalar que
los diferentes aspectos de este proceso de consulta, acción y reflexión suceden
paralelamente, es decir, que no siguen una secuencia lineal, algo que sería peculiarmente
artificial.
A medida que ha ido aumentando el uso de los materiales del Instituto Ruhí, en su proceso de
elaboración se han utilizado cada vez más las experiencias a nivel mundial en la aplicación
de las enseñanzas a la vida de la humanidad. En la práctica, este método toma formas
diferentes, según la naturaleza del material que se esté desarrollando. Sin embargo, por lo
general se pueden identificar tres etapas en el proceso, antes de que la versión final sea
publicada.
Nos complace ofrecer a organizaciones e instituciones seleccionadas, una de las unidades que
ha llegado a la etapa previa a la publicación. Es la segunda de tres unidades de un libro que se
encuentra actualmente en desarrollo, titulado Ganando una perspectiva histórica. Les animamos
a que nos envíen cualquier comentario que tengan basado en su experiencia con el uso del
contenido del curso.
Instituto Ruhí
Edición previa a la publicación — Versión 1.1.1.PP — No para la distribución
SECCIÓN 1
En la primera unidad de este libro exploramos varios temas fundamentales de la creencia
bahá’í y adquirimos nuevas percepciones acerca de algunas de las enseñanzas de Bahá’u’lláh con
respecto a Dios y Sus Manifestaciones. Si bien la unidad ofreció una visión del desenvolvimiento
de la religión en la historia humana, en gran parte trataba de nuestra relación personal con la
Manifestación —el cumplimiento de nuestra búsqueda de la libertad al reconocerle y obedecer
Sus mandamientos—. En esta unidad, haremos un esfuerzo por obtener un atisbo del impacto que
la Revelación de Bahá’u’lláh tendrá sobre la vida colectiva de la humanidad, y nos
preguntaremos cuál es el papel que debe desempeñar nuestra comunidad en hacer avanzar la
maravillosa civilización que Él ha concebido.
Shoghi Effendi utiliza la misma imagen para darnos a entender la magnitud de los
cambios que deberán ocurrir en la vida de la humanidad. En un pasaje leemos:
«Atrás han quedado los largos períodos de infancia y niñez por los cuales ha pasado
la raza humana. La humanidad experimenta ahora las conmociones invariable-
mente relacionadas con la etapa más turbulenta de su evolución, la etapa de la
adolescencia, cuando la impetuosidad de la juventud y su vehemencia alcanzan su
clímax, y deben ser gradualmente reemplazadas por la calma, la prudencia y la
madurez que caracterizan a la edad adulta. Entonces la raza humana alcanzará ese
grado de madurez que le permitirá adquirir todos los poderes y capacidades de las
cuales ha de depender su desarrollo final».2
«Han pasado para no volver nunca más las edades de niñez e infancia, en tanto que
está por venir la Gran Edad, consumación de todas las edades, que debe anunciar la
llegada a la madurez de toda la raza humana. Las convulsiones de este turbulen-
tísimo período de transición en la historia de la humanidad son requisitos esenciales
para la Edad de Edades, “el tiempo del fin”, y señalan su inevitable advenimiento;
época en que la insensatez y el tumulto de luchas, que desde los albores de la historia
han denigrado los anales de la humanidad, habrán sido finalmente transmutados en
la sabiduría y la tranquilidad de una paz imperturbable, universal y duradera, en
que la discordia y separación de los hijos de los hombres habrán cedido paso a la
reconciliación global y unificación total de los diferentes elementos que constituyen
la sociedad humana».3
El análisis que proporciona Shoghi Effendi en las últimas dos citas requiere
contemplación; el siguiente ejercicio puede ayudarle en sus reflexiones. Sobre la base de los
pasajes, complete cada una de las frases:
1. En el primer pasaje, el Guardián nos dice que los largos períodos de _____________ y
_______________ por los cuales ________________________ la raza humana han
___________________________ .
3. Shoghi Effendi explica que, después de pasar por las conmociones relacionadas con su
adolescencia colectiva, la raza humana alcanzará ese grado de _____________ que le
permitirá adquirir todos los ______________ y _______________ de las cuales ha de
depender su ______________________________ .
SECCIÓN 2
Al considerar las implicaciones de las citas anteriores, debemos reflexionar aún más
sobre el paso de la humanidad hacia la madurez. Podemos comenzar por pensar en ciertos
cambios que se producen cuando una persona deja atrás los hábitos de la infancia y la
adolescencia.
A menudo decimos que un niño se distrae con facilidad. Conforme avanza hacia la
madurez, esta tendencia da paso a la capacidad de concentrarse, de fijar prioridades y de
mantener actividades con propósito. También atribuimos a la infancia la tendencia de actuar de
acuerdo con la emoción del momento. Con el tiempo, esta se sustituye por la capacidad de aclarar
y refinar las emociones, medir las consecuencias y adoptar perspectivas a largo plazo; se espera
que el adulto actúe cuidadosamente y de acuerdo con sus principios. De igual manera, con la
ayuda de una educación adecuada, la persona adquiere discernimiento y buen juicio, y deja de ser
engañada por discursos pretenciosos. Y, a medida que se cultiva la nobleza inherente, se deja de
lado la preocupación incesante por las necesidades propias, y la conciencia, la empatía y el
altruismo adquieren un lugar central.
En el siguiente pasaje, ‘Abdu’l-Bahá nos recuerda que los poderes asociados con la edad
adulta aparecen gradualmente a medida que la persona pasa por diferentes etapas de crecimiento:
Es como la semilla: el árbol existe dentro de ella pero está oculto y escondido;
cuando la semilla crece y se desarrolla, aparece el árbol en su plenitud. De igual
manera, el crecimiento y desarrollo de todos los seres se produce por grados. Esta es
la ley divinamente decretada y el orden natural. La semilla no se vuelve árbol de
manera repentina; el embrión no se vuelve en seguida hombre; la substancia
mineral no se vuelve piedra en un momento: al contrario, todos crecen y se
desarrollan gradualmente hasta que alcanzan el límite de la perfección».4
‘Abdu’l-Bahá también explica que los mismos atributos celestiales que están asociados
con la infancia, como la pureza de corazón, la honestidad y la sinceridad, deben distinguir a la
persona adulta —esto, sin embargo, no debido a la inocencia, sino a un esfuerzo consciente y el
ejercicio de los poderes propios—:
«[…] Cristo se ha dirigido al mundo diciendo: “A menos que os volváis como niños
pequeños, no podréis de ningún modo entrar en el reino del cielo”; esto es: que el
hombre debe llegar a ser puro de corazón para conocer a Dios. […] Pero esa pureza
es consecuencia de la debilidad y la inocencia; no es consecuencia de ninguna
fortaleza o de las pruebas, puesto que como este es el período temprano de la
infancia, sus corazones y sus mentes no están mancillados por el mundo. Ellos no
pueden demostrar una gran inteligencia; no tienen ni hipocresía ni engaño. Esto es
debido a la debilidad del niño, mientras que el hombre llega a ser puro por medio de
su fortaleza. A través del poder de la inteligencia, él se vuelve simple; por medio del
gran poder de la razón y el entendimiento, y no por el poder de la debilidad, él se
vuelve sincero».5
«Así, el individuo, sin consideración por “el beneficio personal o ventaja egoísta”,
llega a verse a sí mismo como “uno de los siervos de Dios, el Todoposeedor”, cuyo
deseo único es cumplir Sus leyes. Así es que los amigos llegan a reconocer que “la
riqueza de sentimientos, la abundancia de buena voluntad y esfuerzo” servirán de
poco mientras no se encaucen por canales apropiados; que “la libertad sin trabas
del creyente debería atemperarse con la consulta conjunta y el sacrificio”, y que “el
espíritu de iniciativa y de empresa debería reforzarse con una comprensión más
honda de la necesidad suprema de acción concertada y de una dedicación más
completa al bien común”. Y es así como todos llegan a percibir con facilidad los
ámbitos de actividad en los que el individuo puede ejercer la iniciativa de la mejor
manera y aquellos que corresponden únicamente a las instituciones. Los amigos
siguen las directrices de sus instituciones “de alma y corazón”, como explica
‘Abdu’l-Bahá, “a fin de que los asuntos se ordenen debidamente y queden bien
dispuestos”. Naturalmente, no se trata de una obediencia ciega; es una obediencia
que marca el surgimiento de una raza humana madura que comprende las
implicaciones de un sistema de grandísimo alcance como es el nuevo Orden Mundial
de Bahá’u’lláh».6
Con la ayuda de las percepciones adquiridas por medio de las citas anteriores, podemos
preguntarnos, a lo largo de las próximas secciones, ¿qué es lo que va a reemplazar ciertos hábitos
y tendencias asociadas con la infancia de la humanidad a medida que esta avanza hacia la
madurez?
SECCIÓN 3
La búsqueda del interés personal es una de las tendencias claramente discernibles en toda
sociedad. De su estudio de algunos libros anteriores de esta secuencia, usted ya está familiarizado
con estas palabras de ‘Abdu’l-Bahá:
«Hoy día, todos los pueblos del mundo están entregados a su propio provecho y
dedican el máximo de su esfuerzo y empeño a la promoción de sus intereses
materiales. Se adoran a sí mismos y no a la realidad divina ni al mundo de la
humanidad. Buscan diligentemente su propio beneficio y no el bienestar común.
Esto se debe a que son cautivos del mundo de la naturaleza e inconscientes de las
enseñanzas divinas, de la munificencia del Reino y del Sol de la Verdad».7
Reflexionar acerca de la cita anterior y otras similares que puedan encontrar, ayudará a su
grupo a discutir lo siguiente: No es sorprendente que la autocomplacencia, tan generalizada hoy
en día, esté acompañada de un declive gradual en la comprensión de lo que es bueno y malo. A
medida que el relativismo extremo, promovido por varios filósofos y teorías, ha ganado
predominancia, se les ha alentado a los individuos a que determinen sus propias preferencias
morales. Cualquier estándar de moralidad que intente frenar el deseo se considera dañino, no solo
para el individuo sino para la sociedad en su totalidad. En la sociedad actual, «lo que me hace
sentir bien» se ha convertido en un criterio clave para hacer juicios sobre lo que está bien o mal
—y, de hecho, sobre la mayoría de los temas de la vida—. ¿Qué reemplazará el hábito de la
autocomplacencia conforme la humanidad llega a su madurez? ¿Y qué guiará nuestros juicios?
SECCIÓN 4
En una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi, leemos:
«La gente hoy tiende, en realidad, a ser muy superficial en su forma de pensar, y
parece como si los sistemas educativos utilizados estuvieran, desgraciadamente,
perdiendo su eficacia para producir una mente madura en una persona que se
supone que ha alcanzado la edad adulta. Todas las influencias exteriores que rodean
al individuo parecen tener un efecto intensamente perturbador, y es una tarea difícil
conseguir que la persona en término medio piense de manera profunda o bien
medite un poco sobre los problemas que se le plantean a él y al mundo en
conjunto».8
Y una carta escrita en nombre de la Casa Universal de Justicia proporciona las siguientes
percepciones:
«Las fuerzas de la sociedad actual engendran pasividad. Con eficiencia cada vez
mayor, se fomenta desde muy temprana edad el deseo de vivir entretenidos, culti-
vando así generaciones que están dispuestas a dejarse llevar por cualquiera que
tenga la habilidad de despertarles emociones superficiales».10
SECCIÓN 5
Cuando intentamos analizar las fuerzas que perpetúan las tendencias y los hábitos de la
adolescencia de la humanidad, el papel del materialismo en ralentizar el movimiento hacia la
madurez se hace cada vez más aparente. El Guardián nos dice que «penetrando todos los aspectos
de la vida» está
Discuta en su grupo el significado de la frase «fuerzas del materialismo». Para cada uno
de los hábitos y tendencias que se mencionan a continuación, identifique algunas de las fuerzas
que los fomentan:
− La autocomplacencia
− La superficialidad
− La devoción al placer y la diversión
− La pasividad
− La propensión a la distracción
SECCIÓN 6
El auge del materialismo en todo el planeta no es un fenómeno que simplemente ocurre
por sí mismo. Está siendo propagado implacablemente. La propaganda dirigida por intereses
particulares parece tener un control extraordinario sobre la humanidad durante su adolescencia;
adormece los sentidos. Este no es el lugar adecuado para examinar en profundidad los problemas
relacionados con la propaganda en el mundo actual. Sin embargo, encontrará útil el análisis que
se ofrece a continuación. La Casa Universal de Justicia explica:
«En general puede decirse que las democracias modernas se han establecido como
resultado de los intentos de limitar el poder de la monarquía absoluta, de las
dictaduras o de ciertas clases dominantes. Esto puede haber ocurrido gradualmente
a lo largo de los siglos, o tumultuosamente en una serie de revoluciones. Si bien se
han establecido constituciones y estructuras democráticas, subsiste una suspicacia
respecto de la autoridad como tal y una tensión entre el grado de libertad concedido
a cada ciudadano y la imposición de una disciplina pública suficiente para proteger
a los débiles contra los afanes egoístas de los poderosos entre los ciudadanos. La
práctica de la transparencia, la responsabilidad, la libertad de prensa y el diálogo
crítico se han impregnado así de una actitud partidista que se degrada fácilmente
hasta una intromisión despiadada en la intimidad de las personas, la diseminación
de la calumnia, la exageración de la desconfianza y el abuso de los medios de
información en manos de intereses creados. La reacción de quienes tratan de
protegerse de tales distorsiones del sistema se manifiesta en sigilo, ocultación de
hechos comprometedores y un recíproco mal empleo de los medios de comunicación:
en resumen, una perpetuación de la desarmonía en la estructura de la sociedad».12
hacia todo cuanto sea digno de este día, y esto es imposible salvo empleando
argumentos convincentes y aduciendo pruebas claras, amplias y concluyentes”.
Después de explorar como grupo las implicaciones de los dos pasajes anteriores, quizá
desee considerar la siguiente pregunta: La propaganda, tanto política como comercial, se ha
convertido en una fuerza poderosa en la sociedad. Detrás de ella se encuentra una maquinaria
sofisticada, apoyada por el conocimiento creciente de la psicología de las masas; las personas de
todas las procedencias se están volviendo adictas a sus estímulos y condicionadas a responder a
ellos. ¿Cómo se invertirá esta tendencia con el paso de la humanidad hacia la madurez?
SECCIÓN 7
Las cuatro secciones anteriores pretendían hacer énfasis en algunas de las muchas
características de nuestra época que deberán dar pie a otras más adecuadas para la edad de la
madurez de la humanidad. Sin embargo, hay dos características que merecen atención más
detenida en esta unidad. La primera es la tendencia a pensar y actuar de forma extrema. La
segunda es el hábito de reducir los conceptos a afirmaciones simplistas y rígidas, y luego
mantenerlas en oposición entre sí. Aunque estas dos características están relacionadas, no son
iguales.
En cuanto a la primera, una humanidad madura habrá aprendido a trabajar de acuerdo con
el principio de la moderación. Las siguientes citas nos ayudan a reflexionar sobre este importante
principio. Bahá’u’lláh nos dice:
«Es deseable la moderación en todos los asuntos. Si una cosa es llevada al exceso,
demostrará ser causa de maldad».14
«Di: La palabra humana es una esencia que aspira a ejercer su influencia y necesita
moderación. En cuanto a su influencia, está condicionada al refinamiento, que a su
vez depende de que los corazones sean desprendidos y puros. En cuanto a su
moderación, esta tiene que estar combinada con el tacto y la sabiduría, según lo
prescrito en las Sagradas Escrituras y Tablas. Medita sobre aquello que fluye del
cielo de la Voluntad de tu Señor, Aquel que es la Fuente de toda gracia, para que
puedas captar el significado que se le quiso dar y que está guardado en las sagradas
profundidades de las Sagradas Escrituras».16
Al describir los atributos de alguien que ha escalado las cimas del conocimiento,
‘Abdu’l-Bahá hace referencia a la necesidad de que el individuo se oponga «a sus pasiones».
«Cuán maravillosas», escribe, «son las implicaciones de esta frase engañosamente fácil y
universal». Después continúa:
«Es este el cimiento mismo de toda cualidad humana encomiable; estas pocas
palabras encarnan, por cierto, la luz del mundo, la defensa inatacable de todos los
atributos espirituales del ser humano. Este es el eje de toda conducta, el medio con
el que mantener en equilibrio todas las buenas cualidades del hombre.
Pues el deseo es una llama que ha reducido a cenizas las cosechas incontables de
toda una vida de los doctos, un fuego devorador que nunca podrá extinguir aun el
vasto océano de su conocimiento acumulado. ¡Cuán a menudo ha ocurrido que una
persona que estaba agraciada con todos los atributos de la humanidad y que lucía la
joya del verdadero entendimiento, no obstante fue a la zaga de sus pasiones hasta
que sus cualidades excelentes rebasaron la moderación y él se vio abocado al exceso!
Sus intenciones puras trocáronse en malignas, y sus atributos ya no fueron puestos a
servir destinos propios de ellos, y el poder de los deseos lo desviaron de la rectitud y
sus recompensas hacia fines que eran turbios y peligrosos. Un buen carácter es, a los
ojos de Dios y de Sus escogidos poseedores de perspicacia, la más excelente y
elogiable cosa, pero siempre a condición de que su centro de emanación sea la razón
y el conocimiento y su base se asiente en la verdadera moderación».17
«Tal vida casta y santa, con sus implicaciones de modestia, pureza, temperancia,
decencia y mentalidad clara, comprende no menos que el ejercicio de la moderación
en todo lo que concierne al vestido, lenguaje, entretenimiento y todos los
pasatiempos artísticos y literarios. […] Requiere el abandono de una conducta
frívola, con su excesivo apego a los placeres triviales y, con frecuencia,
erróneamente dirigidos. […] Condena a la prostitución del arte y la literatura […].
Esta no puede tolerar ninguna avenencia con las teorías, las normas, los hábitos y
los excesos de una época decadente».18
Y del mismo modo que ejerce influencia en la vida del individuo, el principio de la
moderación tiene implicaciones para la vida colectiva de la humanidad. Bahá’u’lláh declara:
«La civilización, tan a menudo preconizada por los doctos representantes de las
artes y ciencias, traerá, si se le permite rebasar los límites de la moderación, gran
daño sobre las gentes. Así os advierte Aquel que es el Omnisciente. Si es llevada a
exceso, la civilización resultará ser una fuente tan prolífica de mal como lo fue de
bien cuando era mantenida dentro de las restricciones de la moderación. Meditad
sobre esto, oh pueblo, y no seáis de aquellos que vagan errantes por el páramo del
error. Se aproxima el día en que su llama devorará las ciudades, en que la Lengua
de Grandeza proclamará: “¡El Reino es de Dios, el Todopoderoso, el Alabado!”».19
Las siguientes palabras de ‘Abdu’l-Bahá nos proporcionan una muestra del grado en que
el principio de la moderación debe impregnar la estructura de la sociedad:
a. La libertad: __________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
d. El consumo: _________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
g. La individualidad: ____________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
SECCIÓN 8
Hay una trampa que debemos evitar al poner en práctica el principio de la moderación:
cuando esta se mantiene en oposición a la excelencia, se convierte en una excusa para la
mediocridad. El «camino intermedio» no debe ser confundido con la «mitad del camino». El
término medio implica la forma correcta de hacer las cosas. En particular, es importante no
aplicar erróneamente el concepto de la moderación al desarrollo de las cualidades espirituales. En
este sentido, debemos esforzamos por la excelencia y no podemos conformarnos con la
mediocridad. Un ejemplo puede ayudar a aclarar este punto.
Es común escuchar que los problemas de comportamiento de los «niños consentidos» son
consecuencia del amor excesivo que sus padres tienen por ellos. Pero ¿qué significa el «amor
excesivo» en este caso? El amor es un atributo de Dios que se refleja en nuestros corazones.
Cuanto más purificado esté el corazón, más amor podrá reflejar. Y el amor de Dios es infinito.
¿Cómo puede ser excesivo el amor por los hijos o, igualmente, por los amigos o la familia, por la
humanidad, o por la Causa? ¿No podría ser que «demasiado amor» se refiera a una expresión del
amor que ha perdido su pureza y se ha mezclado con las pasiones, digamos, en este caso, la
posesividad o la necesidad de ser querido? Y el ejercicio del amor, aun cuando fuera puro, ¿no
traería consecuencias indeseadas si se descuidaran otras cualidades espirituales como la sabiduría
y la justicia? Lo que está en juego, por lo tanto, parece ser el grado de excelencia con que se
expresa el amor y no la cantidad de amor que hay en un corazón.
Con este ejemplo en mente, identifique con su grupo las cualidades que pueden faltar y
las pasiones indeseables que pueden estar presentes en cada una de las siguientes situaciones:
SECCIÓN 9
Mantener conceptos, entendidos solo parcialmente y de manera simplista, en oposición
entre sí, es la segunda tendencia que consideraremos en cierto detalle aquí. Tal como se indica en
el pasaje a continuación, escrito por la Casa Universal de Justicia, esta tendencia puede incluso
aparecer en la vida de la comunidad bahá’í y se debe hacer un esfuerzo por superarla:
SECCIÓN 10
Otra dualidad que refleja la tendencia que estamos considerando aquí es que la
obediencia y la libertad se encuentran en oposición. En las unidades anteriores en la secuencia
principal de cursos, reflexionamos mucho acerca de cómo la obediencia a las leyes de Dios lleva
a la verdadera libertad. Sin embargo, para un número creciente de personas, «obedecer» se está
convirtiendo en equivalente a «perder libertad», y esta forma de pensar está dando lugar a tal
rechazo a la autoridad que los mismos fundamentos de la civilización se ven amenazados. Desde
luego, no hace falta cuestionar que en muchas ocasiones puede haber tensión entre la obediencia
y el deseo de libertad. La obediencia a los dictados de la naturaleza inferior definitivamente
conduce a la pérdida de la libertad, del mismo modo que lo hace la obediencia a la tiranía
sostenida por maquinaciones inteligentes destinadas a mantener a un pueblo en la ignorancia.
Pero la obediencia y la libertad no son conceptos opuestos. De lo contrario, podríamos
preguntarnos, ¿cómo podría Bahá’u’lláh haber definido la verdadera libertad como la obediencia
a Sus mandamientos?
La causa de esta confusión radica, en gran medida, en una comprensión inadecuada tanto
de la obediencia como de la libertad. La idea de la obediencia se ha mezclado con nociones tales
como la imposición, la imitación ciega, la ausencia de un razonamiento sólido y la falta de
autonomía. No se considera la obediencia razonada de una persona madura capaz de ejercer el
libre albedrío. Tampoco se reconoce que la realización del libre albedrío solamente encuentra la
dirección apropiada cuando se alinea con la Voluntad de Dios. Hay una premisa subyacente de
que, para ser real, la libertad debe ser ilimitada. Y se supone, erróneamente, que los gustos y las
preferencias son puramente personales, y no el resultado de una experiencia de vida particular
que ha sido fuertemente influenciada por las fuerzas sociales. Superar la falsa dicotomía así
creada requiere una comprensión precisa del significado de las palabras y los conceptos, y un
escrutinio riguroso de los supuestos ocultos. La Casa Universal de Justicia escribe:
Por supuesto, los escritos de la Fe refutan las falsas nociones acerca de la libertad. En un
pasaje, después de describir la naturaleza de la libertad divina y luego la noción occidental de la
libertad política, ‘Abdu’l-Bahá continúa diciendo:
«El tercer tipo de libertad es el que surge de la obediencia a las leyes y disposiciones
del Todopoderoso. Esta es la libertad del mundo humano, donde el individuo
desprende sus afectos de todas las cosas. Al hacerlo, se vuelve inmune a toda
penuria y dolor. Ni la riqueza ni el poder material pueden apartarlo de la
moderación y la equidad, ni tampoco la pobreza o la necesidad pueden impedirle
mostrar felicidad y tranquilidad. Cuanto más se desarrolle la consciencia del
hombre, tanto más libre estará su corazón, y su alma alcanzará la felicidad. En la
religión de Dios hay libertad de pensamiento, pues solamente Dios domina la
consciencia humana, pero esta libertad no debe sobrepasar la cortesía. En la religión
de Dios no hay libertad de acción fuera de la ley de Dios. El hombre no debe
transgredir esta ley, aunque no cause ningún daño a su prójimo. Ello se debe a que
la finalidad de la Ley divina es la educación de todos —incluido uno mismo— y, a
los ojos de Dios, el daño causado a un individuo o a su prójimo es el mismo y es
reprensible en ambos casos. Los corazones deben temer a Dios. El ser humano debe
tratar de evitar lo que es aborrecible para Dios».23
1. Superar la falsa dicotomía entre la libertad y la obediencia presenta grandes desafíos para
la humanidad. Hay muchos conceptos que se asocian erróneamente con solo una y no con
la otra. Eche un vistazo, por ejemplo, a las palabras y frases que hay a continuación bajo
cada una de ellas:
Libertad Obediencia
dignidad servidumbre
respeto propio humildad
felicidad sumisión
nobleza mansedumbre
falta de temor contentamiento
valentía confianza
autodeterminación disciplina
En su grupo, intente identificar algunos de los supuestos que mantiene gran parte de la
sociedad contemporánea y que forman la base para las asociaciones que se presentan
arriba.
2. Hoy en día, todo el mundo habla de la libertad, pero el resultado ha sido una creciente
esclavitud. Mencione algunas de las cadenas de las que la humanidad se liberará
conforme comprenda cada vez más el significado de la verdadera libertad durante su
transición hacia la madurez.
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SECCIÓN 11
Nuestra discusión acerca del principio de la moderación y la necesidad de evitar las falsas
dicotomías, aunque incompleta, ha sido un poco larga. Comenzamos esta unidad por analizar la
naturaleza de la transición de la niñez a la madurez, tal como se aplica al individuo. Luego
tratamos de identificar las tendencias en la sociedad que, siendo características de la niñez
colectiva de la humanidad, darán paso gradualmente a las actitudes y hábitos de pensamiento y
acción acordes con su madurez. Así, mientras que la sociedad actual tiende a favorecer la
búsqueda del interés propio y promover una falsa noción de la libertad, podemos imaginar que
una humanidad madura tratará de organizar sus asuntos de acuerdo con los dictados de su nobleza
inherente, y dará valor al altruismo y la sumisión a la Voluntad de Dios. Mientras que las
estructuras sociales y los procesos actuales permiten que los intereses personales manipulen a las
grandes masas, una humanidad que ha reconocido su unicidad y ha aprendido a ejercer sus
poderes y sus capacidades intelectuales y espirituales no se dejará distraer por las búsquedas
efímeras ni llegará a ser víctima de la propaganda. Las dos tendencias que hemos examinado con
cierto detalle —la de pensar y actuar de forma extrema y la de mantener ideas complementarias
en oposición entre sí— cederán el paso a hábitos de pensamiento y acción regidos por el principio
de la moderación y la capacidad de trabajar con ideas completas y complejas. Podemos suponer
que tales hábitos echarán raíces no solo en el ámbito del individuo, sino también a nivel de la
sociedad, en sus instituciones y procesos de toma de decisiones.
Antes de finalizar esta parte de nuestra exploración, debemos reconocer que, al tratar de
comprender la naturaleza de la transición de la humanidad hacia la madurez, solamente hemos
reflexionado acerca de algunos cambios en la cultura que razonablemente podríamos esperar que
se produzcan. Cualesquiera que sean las percepciones adquiridas al hacerlo, deberíamos recordar
que es absolutamente imposible que visualicemos con cierto grado de claridad el glorioso futuro
que le espera a la humanidad. Pese a que, en muchos pasajes, Shoghi Effendi nos ayuda a obtener
atisbos del futuro distante, es así es como él se refiere a este punto:
«¿Quién puede dudar de que tal consumación —la llegada a la mayoría de edad de
la raza humana— ha de señalar, a su vez, la inauguración de una civilización
mundial como ningún ojo mortal jamás ha visto ni la mente humana ha concebido?
¿Quién puede imaginar el excelso rango que tal civilización, a medida que se
desarrolle, está destinada a alcanzar? ¿Quién puede calcular las alturas a las que ha
de remontarse la inteligencia humana, librada de sus trabas? ¿Quién puede prever
los dominios que descubrirá el espíritu humano, vitalizado por la efusión de luz de
Bahá’u’lláh, que brilla en la plenitud de su gloria?».24
SECCIÓN 12
Nuestras reflexiones acerca de algunos de los atributos de una humanidad madura, y la
cultura a la que darán lugar, nos ayudarán considerablemente conforme examinamos, en lo que
resta de esta unidad, algunas ideas relacionadas con la misión de la Fe. Ya sabemos que la
evolución de la sociedad humana habría sido imposible sin la luz de Revelaciones divinas
sucesivas. Las Manifestaciones de Dios han guiado a la humanidad de una etapa de su desarrollo
a la siguiente. En este sentido, el Guardián indica:
«La Revelación de Bahá’u’lláh, cuya misión suprema no es otra que el logro de esta
unidad orgánica y espiritual del conjunto entero de naciones, debería ser
considerada, si hemos de ser fieles a sus implicaciones, como la señal del
advenimiento de la madurez de toda la raza humana. No debería ser tomada como
si fuera meramente otro renacimiento espiritual dentro de la siempre cambiante
suerte de la humanidad, ni solo como una etapa más de la cadena de Revelaciones
progresivas, y ni siquiera como la culminación de una serie de recurrentes ciclos
proféticos, sino como la señal de la última y más elevada etapa de la asombrosa
evolución de la vida colectiva del ser humano en este planeta».26
Para pensar en las ideas que contienen estos pasajes, complete los espacios en blanco de
las siguientes citas:
3. Deberíamos reconocer sin reservas, nos dice el Guardián, que Bahá’u’lláh no solo ha
___________________ a la humanidad de un __________________________________ .
No Se ha limitado a __________________ ciertos _______________________________
o a ________________ determinada ___________________ , por muy ______________ ,
_________________ y ________________ que sean.
4. Shoghi Effendi continúa diciendo que Bahá’u’lláh, así como ‘Abdu’l-Bahá después de Él,
a diferencia de ___________________________________________________ ha puesto
por escrito de manera clara y explícita ___________________________________ , ha
establecido _______________________________ y ha dispuesto los puntos esenciales
de una ____________________________ . Estos están destinados a conformar un patrón
para ___________________________________________ , un instrumento supremo para
___________________________________________________________________ , y el
organismo único para _________________________________________________ y la
________________________________________________________________________
_______________________________________ .
SECCIÓN 13
Las palabras del Guardián citadas en la sección anterior se encuentran entre las muchas
que elogian la naturaleza especial de la Revelación de Bahá’u’lláh. Un observador superficial
quizá encuentre contradictorias nuestra creencia en la naturaleza única de esta Revelación y
nuestra aceptación del origen divino de todas las grandes religiones. La creencia en la doctrina de
la revelación progresiva, por supuesto, es una fuente de innumerables bendiciones en nuestras
vidas como bahá’ís. Nos permite permanecer libres de animosidad religiosa y poner en práctica el
mandamiento de Bahá’u’lláh: «Relacionaos con los seguidores de todas las religiones en un
espíritu de amistad y compañerismo». Permite, por ejemplo, que la comunidad bahá’í participe
del diálogo interreligioso, y de hecho lo promueva, sin el más mínimo sentimiento de
superioridad —no mostrar mera tolerancia religiosa, sino expresar su firme convicción de que
bajo las aparentes diferencias que separan a los seguidores de las fes existentes, la religión es
esencialmente una sola—. Sin embargo, la Fe bahá’í no es un movimiento interreligioso. Superar
el conflicto religioso, aunque sumamente importante, es solamente uno de los hitos que debe
alcanzar la humanidad durante su paso de la infancia a la madurez.
Su grupo quizá desee discutir este punto en cierto detalle, ya que, al aclarar que la
contradicción mencionada anteriormente no existe, nos protegemos de cierta forma de pensar que
tiende a reducir la importancia de algunas de las enseñanzas de Bahá’u’lláh. El temor al rechazo
que a menudo acompaña tal forma de pensar se convierte en un obstáculo para la enseñanza
efectiva. La persona acaba presentando la Fe no con su verdadera potencia, con sabiduría
consumada de acuerdo con la capacidad del oyente, sino describiéndola como un movimiento
progresivo con poco más que ofrecer que algunos principios e ideales ya aceptados. Y la
formidable civilización prevista en Sus Escritos se representa como algo parecido a lo que se
encuentra en las partes del mundo de hoy avanzadas materialmente, aunque de alcance global y
en cierto sentido espiritualizada.
En la siguiente página se encuentran tres grupos de ideas. Tomando algunas ideas de cada
grupo, intente escribir un par de párrafos que expresen su entendimiento sobre cómo es posible
estar completamente convencido de la grandeza de la Revelación de Bahá’u’lláh y, al mismo
tiempo, evitar la clase de pensamiento y lenguaje que podrían dar la impresión de triunfalismo,
superioridad y distanciamiento.
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Grupo 1: Grupo 3:
– Comprender el rumbo por el que se – Mantener el fervor sin volverse
despliega la historia humana «triunfalistas»
– Apreciar la visión de Bahá’u’lláh – Ver la diferencia entre «bombo» y
para la humanidad entusiasmo
– Entender la magnitud de la – Obtener alegría de la acción
transformación que Bahá’u’lláh unificada y sistemática
requiere en el individuo y la – Reconocer la diferencia entre la
sociedad celebración y la jactancia
– Ver el largo lapso de tiempo – Comprender que hay una
necesario para alcanzar Su visión diferencia entre defender altos
– Reconocer la magnitud de las ideales y considerarse a sí mismo
tareas por delante como su encarnación
– Intentar comprender, vivir y servir – Evitar la trampa del autoelogio
de acuerdo con las enseñanzas colectivo
– Desprenderse de «la vestidura de
la vanagloria»
Grupo 2:
– Mantener una actitud de
aprendizaje
– Crear un vocabulario común que
describa lo que hacen los bahá’ís
– Obtener la participación de más y
más personas
– Acoger con agrado las
contribuciones de personas de
todas condiciones sociales
– Involucrarse cada vez más en la
vida de la sociedad, al tiempo que
se es consciente de las
insuficiencias de los modos
actuales de pensar y actuar
– Mostrar disposición para ofrecer a
otros las lecciones aprendidas y
aprovechar las percepciones
adquiridas a través de la
colaboración con ellos
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SECCIÓN 14
Cuando llegamos a apreciar la naturaleza especial de la Revelación de Bahá’u’lláh y la
magnitud de las fuerzas que ha liberado en el mundo, empezamos a reflexionar aún más
profundamente acerca de la contribución que debemos hacer como individuos y como comunidad
al despliegue del mayor drama en la historia espiritual del mundo. Las siguientes citas, que no son
más que una pequeña muestra, nos proporcionan un indicio de lo que se espera de nosotros en
este momento histórico crucial.
«Este es un Día inigualable. Asimismo, inigualable debe ser la lengua que celebra la
alabanza del Deseo de todas las naciones, e inigualable el hecho que aspira a ser
aceptable a Su vista. Toda la raza humana ha anhelado este Día para que, por
ventura, cumpla con aquello que es digno de su posición y que merece su destino.
Bienaventurado aquel a quien los asuntos del mundo no le han impedido reconocer
a Aquel que es el Señor de todas las cosas».28
«¡Oh, pueblos del mundo! Abandonad toda maldad y aferraos a lo que es bueno.
Esforzaos por ser ejemplos resplandecientes para toda la humanidad y verdaderos
recordatorios de las virtudes de Dios entre los hombres. Aquel que se levante a
servir Mi Causa debe manifestar Mi sabiduría y dirigir todos sus esfuerzos a
eliminar la ignorancia de la tierra. Estad unidos en el consejo, sed uno en
pensamiento. Que cada amanecer sea mejor que su víspera y cada mañana más rica
que su ayer. El mérito del hombre reside en el servicio y la virtud, y no en la pompa
de las riquezas y la opulencia. Poned atención para que vuestras palabras estén
purificadas de ociosas fantasías y deseos mundanos, y para que vuestras acciones
estén limpias de astucias y sospechas. No disipéis la riqueza de vuestras preciosas
vidas en pos de una inclinación perversa y corrupta, ni dejéis que vuestros esfuerzos
se empleen en promover vuestro interés personal. Sed generosos en vuestros días de
abundancia y pacientes en la hora del quebranto. A la adversidad le sigue el éxito y
el regocijo viene tras la pena. Guardaos de la ociosidad y la pereza, aferraos a lo que
beneficie a la humanidad, ya seáis jóvenes o viejos, de alto rango o humildes.
Cuidado, no sea que sembréis la cizaña de la discordia entre los hombres o plantéis
las espinas de la duda en los corazones puros y radiantes».29
«Las palabras santas y las acciones puras y buenas ascienden al cielo de gloria
celestial. Esforzaos para que vuestras acciones se purifiquen del polvo del yo y la
hipocresía, y encuentren favor en la corte de gloria; pues dentro de poco, los
ensayadores de la humanidad no aceptarán, en la sagrada presencia del Adorado,
nada sino absoluta virtud y acciones de inmaculada pureza. Este es el sol de la
sabiduría y del misterio divino que ha resplandecido sobre el horizonte de la
voluntad divina. Benditos aquellos que se vuelven hacia él».30
enaltecerse quien ama a su patria, sino quien ama al mundo entero. La tierra es un
solo país y la humanidad, sus ciudadanos».31
Deseo esa facultad ideal para ti, para que entres en la corriente del movimiento
incesante y no dejes de progresar nunca».32
«Los amados de Dios deben permanecer inamovibles como las montañas, firmes
como murallas inexpugnables. Imperturbables deben mantenerse aun frente a las
más terribles adversidades, sin afligirse ante el peor de los desastres. Que se aferren
a la orla de Dios Todopoderoso y depositen su fe en la Belleza del Altísimo; que
confíen en la infalible ayuda que proviene del Antiguo Reino y cuenten con el
cuidado y protección del generoso Señor. Que en todo momento se refresquen y
restauren con el rocío de la gracia celestial y, con el aliento del Espíritu Santo, se
reaviven y renueven sin parar. Que se levanten para servir a su Señor y hagan todo
lo que esté en su poder para esparcir por doquier Sus hálitos de santidad. Que sean
una poderosa fortaleza en defensa de su Fe, una ciudadela inexpugnable para las
huestes de la Antigua Belleza».33
«Por consiguiente, los amigos de Dios deben, con la más absoluta santidad, de
común acuerdo, elevarse en espíritu, unidos unos con otros, a un grado tal que
lleguen a ser como un único ser y una sola alma. En un plano como este, los cuerpos
físicos no desempeñan ningún papel, sino, más bien, es el espíritu el que se hace
cargo y dirige; y cuando su poder lo envuelve todo, se logra entonces la unión
espiritual. Esforzaos día y noche por cultivar vuestra unidad en el grado más
pleno».34
Se le sugiere que escriba uno o dos párrafos acerca de cómo debemos responder, de una
manera que sea digna de esta Causa, a las exigencias del Día en que vivimos.
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Antes de dejar esta sección, deberíamos considerar una última idea: Cuando leemos los
pasajes anteriores y otros parecidos que encontramos en los escritos, nuestros corazones se
regocijan y se llenan de muchos sentimientos alegres. Sentimos un sentido de urgencia y se
fortalece nuestra resolución de caminar firmemente sobre el sendero del servicio. Sin embargo, a
veces también se infiltran en nuestros corazones ciertos sentimientos contradictorios —un grado
de impaciencia con nuestras propias deficiencias y ciertas dudas sobre nuestra habilidad para
estar a la altura de estándares tan elevados—. Quizá desee discutir en su grupo los orígenes de
sentimientos tan encontrados y considerar de qué manera podemos expulsarlos de nuestros
corazones y mentes tan pronto aparezcan, ya que las admoniciones de Bahá’u’lláh llevan consigo
alegría inmensurable y no debería permitirse que nada disminuya la sublimidad de su impacto.
SECCIÓN 15
Reflexionar sobre pasajes como los citados en la sección anterior lleva inevitablemente a
un mayor compromiso con la Causa, un concepto que, en sí mismo, merece atención. Por
supuesto, está claro que ningún movimiento puede avanzar si no cuenta con el compromiso
incondicional de sus adherentes. También es cierto que no falta compromiso en las vidas de la
mayoría de las personas; muchos están comprometidos, por ejemplo, con sus negocios, su
familia, los deportes o sus estudios. Pero preguntémonos qué significa estar comprometidos con
la Causa de Bahá’u’lláh. ¿Cuáles son algunos de los atributos de este compromiso y cuáles son
algunos de sus requisitos?
quizá desee volver a los puntos planteados en el Libro 5 relacionados con una forma de vida
integrada, en la cual se evitan exitosamente los problemas que trae la fragmentación. En una vida
así, el compromiso total con la Causa adquiere su propio significado particular. Situamos el amor
por Bahá’u’lláh y Su Causa en el centro de nuestro ser y lo organizamos todo a su alrededor. Pero
sigue presente la pregunta: ¿Cuáles son algunos de los atributos y requisitos del compromiso en
esta clase de vida? Para ayudarle en sus reflexiones acerca de este tema, aquí hay algunas citas de
los escritos. Se le pide que las lea y escriba un enunciado acerca de los atributos a los que hace
referencia cada cita. Se sugiere una oración inicial para cada enunciado.
1. «[…] ustedes son muy conscientes de su misión de ser una fuente de esperanza para
los que los rodean, de ser canales de amor y afecto, de ser símbolos de perdón y
paciencia, de serenidad y fortaleza para sus compatriotas y, sobre todo, de estar en
las primeras filas de ese proceso mediante el cual la comunidad mundial ha
aprendido a crear capacidades para el servicio, realzar la unidad, profundizar en el
conocimiento y perfeccionar las habilidades de modo que pueda sobrevenir una
acción decidida en beneficio de la humanidad. A través de la transformación
espiritual y social que promueve así, el mundo bahá’í ha llegado a darse cuenta de
que lo que se está cultivando es un proceso que realza la orientación al servicio y el
compromiso con la aplicación de los preceptos divinos, un proceso que tiene
implicaciones de largo alcance para la vida de la persona y para el mejoramiento del
mundo».36
Una mayor comprensión de la misión sagrada que se nos ha encomendado nos ayuda a
moldear nuestro compromiso con la Causa.
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«Una misión tan exaltada, una tarea tan denodada, una responsabilidad tan solemne
exige […] un despliegue sin precedentes, por parte de jóvenes y mayores, de
hombres y mujeres, ya sean administradores o maestros, veteranos o neófitos, de
solidaridad, determinación, celo y constancia, una demonstración aún mayor de
sacrificio, un despliegue más amplio de fuerzas, un cumplimiento más enérgico del
deber, una visión más clara, una comprensión más firme de los requisitos del
momento presente y una entrega más completa a los fines de la empresa actual».41
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5. «En última instancia, los frutos selectos del esfuerzo propio se manifiestan en el
servicio desinteresado a la Causa, al someter todo interés y deseo personal a lo que
tiene que ver con Dios y subordinar la voluntad propia al bien común y tener
siempre presente el riesgo de apegarse al beneficio propio».42
«Incumbe a quienquiera que desee viajar por amor a Dios, cuya intención sea
proclamar Su Palabra y vivificar a los muertos, bañarse en las aguas del desapego y
adornar su templo con los ornamentos de la resignación y la sumisión. Que la
confianza en Dios sea su escudo, y la fe en Dios su provisión, y el temor de Dios su
vestidura. Que la paciencia sea su ayudante, y una conducta loable, su socorro, y las
buenas obras, su ejército. Entonces lo sostendrá el concurso de lo alto. Entonces los
moradores del Reino de los Nombres marcharán con él y las enseñas de la Guía y la
inspiración divinas se desplegarán a su derecha y delante de él».44
amor por Él, esforzarnos con mayor ahínco, manifestar ese amor en toda su pureza
y poder en el trato con nuestros congéneres?, acaso así nuestro amor por el
bienamado Maestro, tan ardiente, tan desinteresado en todos sus aspectos,
encuentre su verdadera expresión en el amor por nuestros hermanos y hermanas en
la Fe, así como por toda la humanidad. Les aseguro, queridos amigos, que el
progreso en materias como esta es ilimitado e infinito, y que el éxito de nuestra
misión en la vida depende, en última instancia, de la magnitud de nuestros logros en
esta dirección».45
«No obstante los grados de complejidad a los que deberán acomodarse con el tiempo
a medida que crece una comunidad, toda actividad comienza con esta sencilla fibra
de amor. Es la fibra esencial a partir de la cual se teje un patrón de esfuerzo
paciente y concentrado, ciclo tras ciclo, para presentar ideas espirituales a niños,
jóvenes y adultos; para avivar un sentimiento de veneración a través de encuentros
de oración y devoción; para estimular conversaciones que iluminen la comprensión;
para iniciar a un número cada vez mayor de personas en una vida de estudio de la
Palabra Creativa y su manifestación en hechos; para desarrollar, junto con otros, la
capacidad para el servicio; y para acompañarse unos a otros en la práctica de lo que
se ha aprendido. Amados amigos, bien amados de la Belleza de Abhá: rogamos por
ustedes fervientemente en todas las ocasiones en que nos presentamos ante Su
Sagrado Umbral, para que su amor por Él les dé la fuerza para consagrar sus vidas
a Su Causa».47
El amor por Baha’u’llah permea nuestras vidas como bahá’ís y esto requiere que amemos
a nuestros semejantes. Debemos tener en cuenta Su mandato de amarnos los unos a los
otros conforme nos comprometemos con la Causa.
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SECCIÓN 16
A medida participamos en la vida de la comunidad bahá’í y atestiguamos de primera
mano la potencia transformadora de la Fe, nuestro compromiso con la Causa de Dios continúa
creciendo. Dada la magnitud de los cambios que deben ocurrir durante esta edad de transición, las
contribuciones que cada uno de nosotros hace al progreso de la Fe siempre parecerán pequeñas.
Pero pequeño no quiere decir insignificante; los riachuelos que fluyen en la misma dirección se
unen para conformar un poderoso río. A medida que transitamos el sendero de servicio que
delinean los Planes globales de la Fe —primero en decenas, luego en millares y luego en
millones— aprendemos a percibir los cambios que están ocurriendo a nuestro alrededor como
mínimo en tres contextos. En el individuo, vemos los efectos de procurar constantemente un
doble propósito moral de atender al crecimiento espiritual personal y contribuir de manera
significativa a la transformación de la sociedad. En la comunidad, podemos atisbar lo que
significará sumergirse en una cultura moldeada por la aplicación de las enseñanzas de
Bahá’u’lláh. En la sociedad, podemos reconocer y comprender la operación de fuerzas
constructivas y destructivas.
SECCIÓN 17
La Declaración del Báb en 1844 marca el comienzo del Ciclo Bahá’í, «el Ciclo del
Cumplimiento». A este lo precedió el Ciclo Adámico, que presenció «una serie de
Por lo tanto, nos dice el Guardián, la posteridad reconocerá en la vida del Báb «la
confluencia de dos ciclos proféticos universales, el Ciclo Adámico, que se remonta a los primeros
albores de la historia religiosa del mundo, y el Ciclo Bahá’í, destinado a propagarse atravesando
épocas venideras durante no menos de cinco mil siglos».
La Era Bahá’í, la primera del Ciclo Bahá’í, incluye tanto la Dispensación del Báb como
la Dispensación de Bahá’u’lláh, la última de las cuales,
En las notas que acompañan la traducción autorizada al inglés del Kitáb-i-Aqdas, se hace
referencia a «los mil años o más que deben transcurrir antes de la aparición de la próxima
Manifestación de Dios». Durante este período, las disposiciones del «Libro Madre de Su
Dispensación» deben «permanecer inviolables» y su «sistema abarcará todo el planeta».
Ahora, como parte de su reflexión y repaso, quizá desee contestar las siguientes
preguntas:
1. El Ciclo Bahá’í sigue al Ciclo Adámico. ¿Cuándo empezó el Ciclo Bahá’í? ¿Por cuánto
tiempo está destinado a durar? ¿Puede escribir una o dos frases que describan su
importancia?
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SECCIÓN 18
En el prólogo de Dios Pasa, su análisis penetrante del primer siglo de la Era Bahá’í, el
Guardián escribe:
«Cabe afirmar que, a grandes rasgos, el primer siglo de la Era Bahá’í abarca la
Edad Heroica, Primitiva o Apostólica, de la Fe de Bahá’u’lláh, así como las etapas
iniciales de la Edad Formativa, de Transición o de Hierro, que habrá de presenciar
la cristalización y configuración de las energías creativas liberadas por Su
Revelación. Los primeros ochenta años del siglo comprenden el período entero de la
primera época, en tanto que las dos últimas décadas admiten verse como el testigo
de los comienzos de la segunda. La primera comienza con la Declaración del Báb,
incluye la misión de Bahá’u’lláh y termina con el fallecimiento de ‘Abdu’l-Bahá. La
segunda queda inaugurada por Su Testamento, que define su carácter y sienta sus
bases».50
En otros pasajes escritos por el Guardián vemos que la Era Bahá’í de hecho se divide en
tres edades. La primera, como se menciona arriba, es la Edad Apostólica o Heroica, asociada con
las Figuras Centrales de la Fe. La segunda es la Edad Formativa o de Transición, cuyo «sello
distintivo» será el surgimiento y establecimiento del Orden Administrativo de acuerdo con los
preceptos dispuestos en la Voluntad y Testamento de ‘Abdu’l-Bahá. La última es la Edad Dorada,
que representará la «consumaciόn de esta gloriosa Dispensaciόn». Cada edad está dividida
además en varios períodos, o épocas. A continuaciόn se presenta la descripciόn del Guardián de
la Edad Heroica, la cual abarca tres períodos:
En otro pasaje, el Guardián declara que la Edad Heroica estuvo «impregnada, desde el
principio hasta su fin, de las energías creativas generadas por razón del advenimiento de dos
Manifestaciones independientes y del establecimiento de una Alianza única en los anales
espirituales de la humanidad». A la luz de lo que ha leído aquí y su conocimiento general de la
Fe, ¿puede escribir algunas frases acerca de la importancia de la Edad Heroica?
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SECCIÓN 19
Vivimos y servimos en la Edad Formativa de la Fe, durante la cual, explica el Guardián,
«[…] habrá concluido la etapa final de culminación del levantamiento del armazón
del Orden Administrativo de la Fe de Bahá’u’lláh: la elección de la Casa Universal
de Justicia; se habrá codificado el Kitáb-i-Aqdas, Libro Madre de su Revelación, y
• Con referencia al primer siglo de la Era Bahá’í, que finalizó en 1944, Shoghi Effendi
indicó que los últimos «veintitrés años» coincidieron con «la primera época» de la Edad
Formativa de la Dispensación de Bahá’u’lláh. Presenció, por un lado, «el nacimiento y
las etapas primarias de la construcción del armazón del Orden Administrativo» y, por
otro, el «lanzamiento de la fase inicial del Plan global» del hemisferio occidental. El
Guardián fijó el término de esta época durante los primeros años del segundo siglo de la
Era Bahá’í.
• La segunda época de la Edad Formativa empezó en 1946. Shoghi Effendi explicó que
esta época de la Fe utilizó la «maquinaria de sus instituciones», las cuales fueron
«creadas paciente y discretamente a lo largo de la primera época de esa Edad, para la
propagación sistemática de sus enseñanzas por todos los continentes e islas principales
del globo». Este objetivo se alcanzó mediante el lanzamiento de «una serie de Planes
nacionales así como una Cruzada Mundial». También mencionó que, en el transcurso de
esta época, «la incipiente Fe de Dios» fue «saliendo paulatinamente de la oscuridad».
Además, al nombrar a las Manos de la Causa e introducir los Cuerpos Auxiliares, se
dieron pasos concretos para traer a la existencia una institución vital del Orden
Administrativo. Con la elección de la Casa Universal de Justicia unos años después del
fallecimiento del Guardián, se alcanzó la «etapa final de culminación del levantamiento
del armazón» de aquel Orden.
• Al final de 1985, previo al lanzamiento de un Plan global de seis años en Riḍván, la Casa
de Justicia organizó una reunión en Tierra Santa con todos los Consejeros Continentales
para deliberar, junto con el Centro Internacional de Enseñanza, acerca de las tareas y las
oportunidades frente a ellos. «¿Quién puede dudar», les escribió a los Consejeros en ese
momento, «de que nos adentramos en un período de acontecimientos inéditos e
inimaginables en la marcha ascendiente de la Fe?». De hecho, al final de la Conferencia,
la Casa de Justicia anunció al mundo bahá’í su decisión de que las Asambleas
Espirituales Nacionales formularan «junto con los Consejeros», por primera vez, «las
metas nacionales del próximo Plan», en pro de ciertos «objetivos globales». «Este nuevo
proceso», aclaró la Casa de Justicia, marcó la «inauguración de una nueva etapa en el
despliegue del Orden Administrativo». «No tenemos dudas», siguió explicando, «en
reconocer que este nuevo acontecimiento en la maduración de las instituciones bahá’ís
marca el comienzo de la cuarta época» de la Edad Formativa.
Cada época se distingue por ciertas características, y todos nosotros participamos en esos
procesos que de forma gradual hacen realidad el potencial latente en esta época de la Edad
Formativa. Conforme lo hacemos, estamos seguros de que las fuerzas espirituales poderosas que
están en juego permiten a la comunidad del Más Grande Nombre cumplir con su misión dada por
Dios época tras época. El siguiente párrafo del mensaje de Riḍván de 2006 de la Casa Universal
de Justicia, le ayudará a reflexionar acerca del crecimiento en la capacidad de la comunidad a lo
largo de épocas recientes:
Ahora, a la luz de lo que acaba de leer y con ayuda de otros recursos disponibles, quizá
desee contestar las siguientes preguntas a modo de repaso:
1. ¿De qué manera empezó la primera época de la Edad Formativa y cuándo terminó? ¿Qué
la distinguió? ___________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
5. ¿Cuándo empezó la quinta época de la Edad Formativa? ¿Cuáles han sido hasta el
momento algunos de los logros de la comunidad mundial durante esta época? ________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
_______________________________________________________________________
Se sugiere que finalice su estudio de esta sección con una discusión en su grupo acerca de
las siguientes preguntas:
− ¿Por qué son tan importantes para nosotros como comunidad un sentido de la historia
y un esquema de organización del tiempo? ¿Cuáles son algunos de los peligros de ser
«ahistóricos»?
SECCIÓN 20
Nuestras discusiones durante las últimas secciones destacaron el esquema para la
organización del tiempo histórico delineado por el Guardián. Dentro de este esquema,
reconocemos la Dispensación del Báb como la apertura de un nuevo ciclo en la historia humana,
el Ciclo del Cumplimiento, durante el cual la humanidad alcanzará su madurez —una etapa que
atestiguará la unificación de la raza humana y el surgimiento de una civilización gloriosa—. La
Revelación de Bahá’u’lláh dota a la humanidad del poder espiritual y el conocimiento que
necesita para efectuar esta transición. Conforme aprendemos a aprovechar la fuente de este poder
y conocimiento formidables, y a servir con un compromiso cada vez mayor con la Causa a la que
tanto amamos, debemos permanecer siempre conscientes de nuestras interacciones con las
innumerables fuerzas que operan en la sociedad, algunas de las cuales emergen y expanden su
área de influencia, mientras que otras se desgastan rápidamente. Intentemos analizar la operación
de estas fuerzas. El Guardián nos dice:
«Al contemplar el mundo que nos rodea, nos vemos obligados a observar las
múltiples evidencias de esa efervescencia generalizada que, en cada continente del
globo y en cada compartimento de la vida humana, ya sea religioso, social,
económico o político, purifica y reorganiza a la humanidad en espera del Día en que
se habrá reconocido la integridad de la raza humana y será establecida su unidad.
Sin embargo, se distingue un doble proceso, cada uno de los cuales tiende, a su
propio modo y con acelerado ímpetu, a conducir hacia un clímax las fuerzas que
transforman la faz de nuestro planeta. El primero es esencialmente un proceso de
Estos dos pasajes tan penetrantes en el análisis que realizan de las fuerzas que operan
actualmente en la sociedad merecen nuestra reflexión cuidadosa. Contienen varias ideas
esenciales que deberán estar claras en nuestras mentes a medida que progresamos por nuestro
estudio, y se le alienta, por lo tanto, a que complete las siguientes frases teniendo en cuenta el
primer pasaje.
1. Shoghi Effendi nos dice que, si contemplamos el mundo que nos rodea, nos veremos
obligados a observar las múltiples evidencias de esa ___________________________
__________________________ que _________________ y _________________ a la
humanidad en espera del Día en que se habrá reconocido la ____________________
____________________________ y será _____________________________________ .
2. Deja claro que las evidencias de esta efervescencia generalizada se pueden observar en
cada _________________ del globo y en cada __________________ de la vida humana,
ya sea ____________________ , ____________________ , ____________________ , o
____________________ .
3. Sin embargo, Shoghi Effendi menciona que, al contemplar el mundo que nos rodea,
también podemos distinguir un __________________________ , cada uno de los cuales
tiende, a su _______________________ y con _________________________________ ,
a conducir hacia un _____________ las _______________________________________
__________________________________________ .
− está caracterizado por fuerzas destructivas que deben identificarse con ___________
___________________________________________________________________
__________________________________________________________________ .
En el segundo pasaje, el Guardián nos pide que observemos el contraste entre las
múltiples evidencias de constante consolidación del Orden Administrativo y las fuerzas de
desintegración que golpean la estructura de la sociedad. Nos dice que hay signos y pruebas por
todas partes que anuncian el nacimiento del Orden Mundial de Bahá’u’lláh, y en la cadena de
acontecimientos actuales podemos ver la operación de la Voluntad de Dios y el despliegue de Su
Plan para la humanidad. Los siguientes ejercicios quizá le ayuden a pensar acerca de algunas de
las implicaciones de las declaraciones expuestas por el Guardián en este sentido:
2. Reflexione con su grupo acerca de la advertencia del Guardián de que no debemos ser
inducidos al error por «la dolorosa lentitud que caracteriza el desenvolvimiento de la
civilización» que estamos trabajando por establecer. ¿Cómo debemos entender la
«lentitud» de la que habla? Por supuesto, esta no puede describir el ritmo de nuestra
actividad, ya que las responsabilidades sobre nuestros hombros como comunidad
requieren de nosotros intensidad de acción. Parece más razonable presumir que la
«lentitud» hace referencia a la naturaleza del proceso de construcción de civilización en
el que estamos trabajando y a la magnitud de la transformación que debe ocurrir en la
estructura de la sociedad. Procesos de tan amplio alcance como los que ponen en marcha
los Planes de la Fe requieren tiempo para cobrar impulso gradualmente. Por tanto, en sus
reflexiones acerca de este pasaje del Guardián, quizá desee pensar en los esfuerzos de la
comunidad mundial bahá’í en términos de la capacidad que se está construyendo en el
individuo, la comunidad y las instituciones de la Fe en etapas sucesivas del Plan Divino.
Los siguientes son tan solo unos ejemplos de temas que su grupo quizá desee explorar:
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
d. La capacidad de forjar lazos de amor que conecten los corazones de un gran número
de personas diversas: __________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
Ahora, a la luz de lo que acaba de escribir, piense acerca del hecho de que la comunidad
bahá’í empezó, no hace mucho, como un grupo pequeño de personas trabajando bajo la
persecución más severa. ¿No son los avances hechos por esta comunidad en todas las
áreas anteriores realmente prometedores?
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SECCIÓN 21
En el primer pasaje citado en la sección anterior, el Guardián hace referencia al doble
proceso que está transformando la sociedad. Sin importar cuánto confiemos en el predominio
final de las fuerzas integradoras que operan en el mundo, este pasaje deja claro que las fuerzas
destructivas continuarán cobrando impulso. Aunque no debemos centrarnos en ellas aquí,
debemos recordar que la propia comunidad bahá’í se ve afectada por su operación. En 1938,
menos de un año antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el Guardián expuso las
siguientes advertencias en este sentido:
«Estas crisis recurrentes que con grave frecuencia e irresistible fuerza están
afligiendo a una porción de la raza humana en crecimiento continuo tienen
necesariamente que continuar ejerciendo, aunque no sea en forma permanente y
hasta cierto límite, su influencia perniciosa sobre una comunidad mundial que ha
extendido sus ramificaciones a los más distantes extremos de la tierra. ¿Cómo
pueden los comienzos de un cataclismo mundial, desatando fuerzas que están
deteriorando tan gravemente el equilibrio social, religioso, político y económico de
una sociedad organizada, arrojando al caos y a la confusión sistemas políticos,
No es de sorprenderse, por lo tanto, que ellos, los que sostienen el estandarte de una
Fe tan profunda y una Causa tan retadora, se encuentren afectados por el impacto
de esas fuerzas que sacuden al mundo. No es de sorprenderse que ellos descubran en
medio de este remolino de pasiones contrarias, que su libertad ha sido limitada, sus
principios menospreciados, sus instituciones asaltadas, sus propósitos difamados, su
autoridad puesta en peligro, sus reclamaciones rechazadas».57
La evidencia de la desintegración del viejo Orden es visible en todas partes del mundo. A
continuación se encuentran la clase de señales mencionadas por Shoghi Effendi en sus escritos,
algunas de las cuales ya le serán familiares por su estudio del Libro 5. ¿Puede decir algunas
palabras acerca de cada condición y la manera en la que puede afectar al creyente, la comunidad y
las instituciones de la Fe?
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SECCIÓN 22
Conforme nos esforzamos por desarrollar cada vez más las características distintivas de la
comunidad de los seguidores de Bahá’u’lláh —protegiéndonos de las fuerzas destructivas que
entorpecen nuestros esfuerzos y haciendo todo cuanto podamos por alinearnos con las fuerzas de
la integración— debemos tener en cuenta la visión del futuro lejano que los escritos de la Fe
trazan para nosotros. Este no es el lugar indicado para estudiar los muchos pasajes que nos
ofrecen vislumbres del futuro; más bien, esa tarea debe llevarse a cabo, en gran medida, como
parte de la profundización personal. Sin embargo, leamos aquí solamente un pasaje escrito por el
Guardián que nos proporciona muchas imágenes emocionantes.
«La unidad de la raza humana, tal como es concebida por Bahá’u’lláh, implica el
establecimiento de una mancomunidad mundial en la que todas las naciones, razas,
creencias y clases estén estrecha y permanentemente unidas, y en la que la
autonomía de sus Estados miembros y la libertad personal y la iniciativa de los
individuos que la componen estén definitiva y completamente resguardadas. Esa
mancomunidad, en la medida en que podemos visualizarla, debe estar constituida
por un cuerpo legislativo mundial cuyos miembros, en calidad de representantes de
toda la humanidad, controlarán en última instancia la totalidad de los recursos de
todas las naciones integrantes, y promulgarán las leyes que fueren requeridas para
reglamentar la vida, satisfacer las necesidades y ajustar las relaciones de todas las
razas y pueblos. Un poder ejecutivo mundial, respaldado por una fuerza
internacional, llevará a cabo las decisiones a que haya llegado ese cuerpo legislativo
mundial, y aplicará las leyes dictadas por este, y protegerá la unidad orgánica de
toda la mancomunidad. Un tribunal mundial fallará y formulará su veredicto
obligatorio y final en todas las disputas que surjan entre los diversos elementos
constituyentes de este sistema universal. Se ideará un mecanismo de
intercomunicación mundial que abarque al planeta entero, libre de trabas y
restricciones nacionales, y que funcione con maravillosa rapidez y perfecta
regularidad. Una metrópolis mundial actuará como el centro nervioso de una
civilización mundial, el foco hacia el que convergerán las fuerzas unificadoras de la
vida, y desde el que se difundirán sus influencias dinamizadoras. Un idioma
mundial será inventado o seleccionado de entre los idiomas existentes, y será
enseñado en las escuelas de todas las naciones federadas como auxiliar del idioma
materno. Una escritura mundial, una literatura mundial, un sistema monetario y de
pesas y medidas uniforme y universal simplificarán y facilitarán el intercambio y el
A lo largo de nuestras vidas, cada uno de nosotros estudia repetidamente pasajes como el
anterior para obtener una mejor comprensión del propósito que subyace a la formidable
Revelación de Bahá’u’lláh. Naturalmente, al conversar con amigos y conocidos, a menudo
compartimos aspectos de nuestra visión acerca del futuro de la humanidad. Algunos, víctimas del
amplio cinismo que impregna a un orden mundial en decadencia, consideran que nuestras
declaraciones son meras expresiones de un sueño utópico. Otros encuentran en ellas ideales que
resuenan con los anhelos más profundos de sus corazones. Sin embargo, no importa cuán
convincente sea la visión hacia la cual avanza la humanidad, no podemos contentarnos
simplemente con hablar de la meta. Debemos estar preparados para describir de qué manera los
esfuerzos de la comunidad bahá’í están ayudando a la humanidad a avanzar, aunque lentamente,
hacia la civilización concebida. Discutir en su grupo algunos temas como los siguientes podrá ser
útil en este sentido.
SECCIÓN 23
Por ínfimos que sean los atisbos que captemos acerca del funcionamiento del futuro
Orden Mundial, su belleza y armonía nunca dejarán de abrumarnos. Tales atisbos sirven también
para inspirarnos en nuestros esfuerzos por abordar las exigencias del momento histórico en el que
vivimos. El reto de cada generación es asegurar que el potencial latente en los Planes lanzados
por la Cabeza de la Fe se alcance en la mayor medida posible, abriendo así el camino para una
etapa subsiguiente de esfuerzo todavía más ambiciosa. El pequeño repaso que hicimos de las
diferentes épocas de la Fe en la sección 19 nos proporcionó un sentido de cómo avanzaron las
generaciones que nos precedieron en este proceso histórico. Lo que nos debemos preguntar ahora
es, ¿qué se le está pidiendo a la comunidad del Más Grande Nombre que logre en este momento?
En su mensaje de Riḍván de 2010, la Casa Universal de Justicia dijo:
cuentan entre Sus seguidores o no, pueden llegar a inspirarse con Sus enseñanzas y
beneficiarse de cualquier gema de sabiduría y conocimiento que les ayude a abordar
los desafíos que afrontan. De hecho, la civilización que clama la humanidad no
podrá alcanzarse por medio de los esfuerzos de la comunidad bahá’í solamente.
Muchos grupos y organizaciones, animados por el espíritu de solidaridad mundial,
que es una manifestación indirecta de la concepción de Bahá’u’lláh del principio de
la unicidad de la humanidad, contribuirán a la civilización que está destinada a
surgir de la confusión y el caos de la sociedad presente. Debe quedar claro para todo
el mundo que la capacidad creada en la comunidad bahá’í mediante los sucesivos
Planes globales la vuelve cada vez más capaz de colaborar en las múltiples y
diversas dimensiones de la construcción de una civilización, además de abrirle
nuevas fronteras de aprendizaje.
En este y otros mensajes, la Casa Universal de Justicia nos alienta a pensar en nuestros
esfuerzos actuales como comunidad en términos de tres áreas de acción amplias. La primera se
preocupa por la expansión y consolidación de la comunidad misma, tema que ha sido objeto de
muchas de las unidades de los libros de esta serie. De hecho, uno de los objetivos principales de
la serie es ayudar a aumentar la capacidad para participar en esta área de acción. En cuanto a la
segunda y la tercera área, más adelante en la secuencia habrá unidades enteras dedicadas, por un
lado, a la cuestión de la acción social y, por otro, a la participación en los discursos de la
sociedad. Conforme finalizamos nuestra exploración de la Edad Formativa de la Fe y la
naturaleza de la transición de la humanidad hacia la madurez, parece pertinente centrar nuestra
atención en el documento sublime que continuará energizando nuestros esfuerzos de construcción
de comunidad a lo largo de las épocas sucesivas de esta era.
SECCIÓN 24
La propagación sistemática de las enseñanzas de Bahá’u’lláh se alcanza por medio de una
serie de Planes globales, cada uno de los cuales marca una etapa en el desarrollo del Plan Divino.
Este formidable proceso recibe su impulso de las Tablas del Plan Divino, un documento al cual el
Guardián hace referencia como el «mandato» y «la Constitución suprema de la enseñanza». De
nuestro estudio del Libro 8, sabemos que, habiendo pasado su vida preso y exiliado, ‘Abdu’l-
Bahá partió en otoño de 1910 a la edad de sesenta y seis años, pese a su «salud deteriorada» y a
no estar «familiarizado con las costumbres e idiomas occidentales», «sin pensar en Su bienestar»
y «depositando Su entera confianza en la ayuda divina» para proclamar la Causa de Su Padre en
Europa y América del Norte. En su mensaje del 29 de agosto de 2010, con motivo del centenario
de Su partida desde Haifa, la Casa Universal de Justicia escribe:
«Las palabras que ‘Abdu’l-Bahá pronunció durante Sus viajes y las acciones que
emprendió con sabiduría y amor consumados brindan gran abundancia de
inspiración y múltiples perspectivas de las que pueden participar hoy el conjunto de
los creyentes, conforme se esfuerzan ya sea por abrazar a almas receptivas, por
aumentar la capacidad de servicio, por construir comunidades locales, por
fortalecer las instituciones o por explotar las oportunidades que están aflorando de
dedicarse a la acción social y de aportar al discurso público».60
Ocho meses después del regreso de ‘Abdu’l-Bahá a Tierra Santa estalló la Primera
Guerra Mundial, una guerra que Él había presagiado reiteradamente «en los fatídicos avisos que
pronunció en el curso de Sus viajes por Occidente». La Tierra Santa fue profundamente afectada
por esta conflagración mundial y, durante algún tiempo, se renovaron los peligros que Le habían
confrontado durante los años de Su encarcelación en ‘Akká. El Guardián nos dice:
«Al amanecer del día de hoy, en nombre de ustedes, los miembros de la Casa
Universal de Justicia nos reunimos con los miembros del Centro Internacional de
Enseñanza en la habitación del Maestro de la casa de Bahjí para conmemorar ese
momento decisivo en que la pluma de ‘Abdu’l-Bahá revelara la primera de las
Tablas del Plan Divino. Elevamos oraciones de aquellas maravillosas Tablas en
gratitud por los gloriosos logros del pasado. Solicitamos ayuda divina en apoyo de
las labores requeridas en la próxima fase del desenvolvimiento del Plan. E
imploramos favores celestiales para asegurar victorias aún mayores frente a los
desafíos de las etapas futuras, una tras otra, hasta llegar a los márgenes de la Edad
de Oro.
El Plan Divino, esa serie sublime de cartas que ‘Abdu’l-Bahá dirigió a los bahá’ís de
Norteamérica entre el 26 de marzo de 1916 y el 8 de marzo de 1917, constituye una
de las poderosas Cartas de la Fe de Su Padre. En esas catorce Tablas, explica Shoghi
Effendi, se halla expuesto “el Plan más poderoso jamás generado mediante el poder
creativo del Más Grande Nombre”. Está “impulsado por fuerzas más allá de
nuestra capacidad de predicción o valoración” y “vindica como escenario de su
actuación territorios que se extienden a lo largo y ancho de cinco continentes y las
islas de los siete mares”. Dentro de él están guardadas “las semillas del renacimiento
espiritual y la redención final del mundo”.
En las Tablas del Plan Divino ‘Abdu’l-Bahá no solo proporcionó la visión general
necesaria para llevar a cabo las responsabilidades encomendadas por Bahá’u’lláh a
Sus amados, sino que también esbozó conceptos espirituales y estrategias prácticas
necesarias para el éxito. En Sus exhortaciones a enseñar y a viajar para enseñar; a
levantarse personalmente o delegar en otros; a trasladarse a todos los rincones del
mundo y abrir países y territorios, cada uno meticulosamente mencionado; a
aprender los idiomas pertinentes y traducir y difundir los Textos Sagrados; a
capacitar a los maestros de la Fe y en especial a los jóvenes; a enseñar a las masas y,
en particular, a los pueblos indígenas; a permanecer firmes en la Alianza y proteger
la Fe; y a sembrar semillas y cultivarlas en un proceso de crecimiento orgánico,
encontramos distintivos de toda la serie de Planes ―cada uno de ellos una fase
concreta del Plan Divino modelada por la Cabeza de la Fe― que continuarán
desplegándose a lo largo de la Edad Formativa.
La respuesta inicial a las Tablas del Plan Divino se limitó a las nobles hazañas de
unos cuantos que, al igual que la inmortal Martha Root, se levantaron de manera
independiente. Fue Shoghi Effendi quien ayudó a los bahá’ís del mundo a
comprender progresivamente la importancia de esta Carta y aprender a abordar
sus requisitos de manera sistemática. El Plan se dejó en suspenso durante casi veinte
años mientras el Orden Administrativo tomaba forma, después de lo cual las
comunidades fueron pacientemente guiadas para ejecutar planes nacionales, entre
ellos los dos Planes de Siete años de América del Norte que constituyeron las
primeras fases del Plan Divino, hasta que finalmente, en 1953, todos pudieron unirse
en el primer Plan global: la Cruzada de Diez Años. Shoghi Effendi anticipó más allá
de esa década crucial el momento del «lanzamiento por parte de la Casa Universal
de Justicia de una serie de empresas globales que se emprenderán en épocas
futuras» de la Edad Formativa, “que simbolizarán la unidad y coordinarán y
unificarán las actividades de las Asambleas Espirituales Nacionales”. El Plan Divino
continúa en la actualidad con el esfuerzo intensivo para establecer un modelo de
vida comunitaria capaz de acoger a miles y miles de personas en agrupaciones que
cubren la faz del planeta. Que cada bahá’í aprecie, ahora más profundamente que
nunca, que las disposiciones de la próxima fase del Plan Divino expuestas en nuestro
reciente mensaje a la Conferencia de los Consejeros constituyen los desafiantes
requisitos de la hora presente, requisitos tanto urgentes como sagrados que, si se
abordan con sacrificio y perseverancia, pueden acelerar “el advenimiento de esa
Edad de Oro que deberá ser testigo de la proclamación de la Más Grande Paz y el
despliegue de esa civilización mundial que es vástago y propósito principal de esa
Paz”.
SECCIÓN 25
En la siguiente unidad de este libro examinaremos varios pasajes de los mensajes y las
cartas escritas por la Casa Universal de Justicia, o en su nombre, que arrojan luz sobre la manera
en que abordamos nuestras tareas y responsabilidades como comunidad en esta coyuntura
histórica. Paralelamente a nuestra exploración en esa unidad, quizá desee aprovechar la
oportunidad para estudiar las Tablas del Plan Divino, como se le alienta a hacer en el Libro 8, si
no lo ha hecho todavía. Mientras tanto, terminemos esta unidad con la lectura de los primeros
párrafos de la última Tabla de esa poderosa Carta escrita por ‘Abdu’l-Bahá el 8 de marzo de
1917:
«¡Él es Dios!
Dios dice en el Corán: “Asíos del Cordón de Dios, todos vosotros, y no os desunáis”.
REFERENCIAS
1
‘Abdu’l-Bahá, citado en una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los bahá'ís
de occidente, publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh: Cartas seleccionadas (Terrassa: Editorial
Bahá’í de España, 2014), pp. 291–292.
2
Shoghi Effendi, ibíd., p. 352.
3
Shoghi Effendi, El día prometido ha llegado (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2009), p. 179.
4
‘Abdu’l-Bahá, Some Answered Questions [Respuestas a algunas preguntas] (Haifa: Bahá’í World Centre,
2014), pp. 228–229. (traducción autorizada)
5
De una charla presentada el 24 de abril de 1912, publicada en La promulgación de la paz universal:
Charlas pronunciadas por ‘Abdu’l-Bahá durante Su visita a Estados Unidos y Canadá en 1912 (Buenos
Aires: Editorial Bahá’í Indolatinoamericana, 1991), pp. 60–61.
6
De un mensaje fechado el 28 de diciembre de 2010 escrito por la Casa Universal de Justicia a la
Conferencia de los Cuerpos Continentales de Consejeros, publicado en Framework for Action: Selected
Messages of the Universal House of Justice and Supplementary Material, 2006–2016 [Marco para la
acción: Mensajes seleccionados de la Casa Universal de Justicia y material complementario, 2006–2016]
(West Palm Beach: Palabra Publications, 2017), n.º 16.41, pp. 117–118. (traducción de cortesía)
7
Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2009), n.º 68, p. 143.
8
De una carta fechada el 22 de septiembre de 1948 escrita en nombre de Shoghi Effendi a un creyente,
publicada en Directrices del Guardián (Terrassa, Editorial Bahá’í de España, 1976), pp. 50–51. [traducción
ligeramente modificada]
9
De una carta fechada el 8 de mayo de 1979 escrita en nombre de la Casa Universal de Justicia a un
creyente, publicada en Mensajes de la Casa Universal de Justicia, 1963–1986: La Tercera Época de la
Edad Formativa (1979–1986) (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2014), vol. 2, n.º 224, p. 62.
[traducción ligeramente modificada]
10
Del mensaje de Riḍván de 2010 de la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del mundo, publicado en
Framework for Action [Marco para la acción], n.º 224.2, p. 413. (traducción de cortesía)
11
De un post scriptum fechado el 28 de julio de 1954 firmado por Shoghi Effendi, añadido a una carta
fechada el 20 de junio de 1954 escrita en su nombre, publicada en Citadel of Faith: Messages to America,
1947–1957 [Ciudadela de fe: Mensajes dirigidos a América, 1947–1957] (Wilmette: Bahá’í Publishing
Trust, 1965, impresión de 1999), pp. 124–125. (traducción autorizada)
12
De una carta fechada el 18 de julio de 2000 escrita en nombre de la Casa Universal de Justicia a un
creyente, publicada en Messages from the Universal House of Justice, 1986–2001: The Fourth Epoch of the
Formative Age [Mensajes de la Casa Universal de Justicia, 1986–2001: La cuarta época de la Edad
Formativa] (Wilmette: Bahá’í Publishing Trust, 2010), n.º 337.11, p. 738. (traducción de cortesía)
13
De un mensaje fechado el 29 de diciembre de 1988 escrito por la Casa Universal de Justicia a los
seguidores de Bahá’u’lláh en los Estados Unidos de América, publicado en ibíd., n.º 60.38–41, pp. 115–
116. (traducción de cortesía)
14
De «Kalimát-i-Firdawsíyyih» [Palabras del Paraíso], publicado en Tablas de Bahá’u’lláh Reveladas
después del Kitáb-i-Aqdas (Barcelona: Arca Editorial, 2002), p. 87.
15
Bahá’u’lláh, El Kitáb-i-Aqdas: El Libro Más Sagrado (Terrassa: Editorial Bahá’í, 1999), p. 38.
16
De «Lawḥ-i-Ḥikmat» [Tabla de la Sabiduría], publicado en Tablas de Bahá’u’lláh Reveladas después del
Kitáb-i-Aqdas, p. 171.
17
‘Abdu’l-Bahá, El secreto de la civilización divina (Barcelona: Arca Editorial, 2000), pp. 71–72.
18
Shoghi Effendi, El Advenimiento de la Justicia Divina (Buenos Aires: Editorial Bahá’í Indo-
Latinoamericana, 1972), pp. 47–48.
19
Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2017), CLXIV,
pp. 358–359.
20
‘Abdu’l-Bahá, Some Answered Questions [Respuestas a algunas preguntas], n.º 78.4–5, pp. 316–317.
(traducción autorizada)
21
De un mensaje fechado el 28 de diciembre de 2010 escrito por la Casa Universal de Justicia a la
Conferencia de los Cuerpos Continentales de Consejeros, publicado en Framework for Action [Marco para
la acción], n.º 16.38, pp. 56–57. (traducción de cortesía)
22
De un mensaje fechado el 29 de diciembre de 1988 escrito por la Casa Universal de Justicia a los
seguidores de Bahá’u’lláh en los Estados Unidos de América, publicada en Messages from the Universal
House of Justice, 1986–2001 [Mensajes de la Casa Universal de Justicia, 1986–2001], n.º 60.12–15,
pp. 106–108. (traducción de cortesía)
23
‘Abdu’l-Bahá, en Kitáb-i-Badáyi‘u’l-Áthár [Viajes de ‘Abdu’l-Bahá a occidente] (Hofheim-Langenhain:
Bahá’í-Verlag, 1982), vol. 2, p. 244. (traducción autorizada)
24
De una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, p. 358.
25
Shoghi Effendi, El día prometido ha llegado, p. 180.
26
De una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, p. 289.
27
De una carta fechada el 21 de marzo de 1930 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente, ibíd.,
p. 44.
28
Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, n.º XVI, pp. 38–39.
29
De «Lawḥ-i-Ḥikmat» [Tabla de la Sabiduría], publicado en Tablas de Bahá’u’lláh Reveladas después del
Kitáb-i-Aqdas, pp. 164–165.
30
Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2009), n.º 69 del persa,
pp. 90–91.
31
Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, CXVII, p. 261.
32
Abdul Baha on Divine Philosophy [‘Abdu’l-Bahá acerca de la filosofía divina] (Boston: The Tudor Press,
1918), pp. 125–126. (traducción autorizada)
33
Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, n.º 2.15, p. 24.
34
Ibíd., n.º 174.5, pp. 270–271.
35
De una carta fechada el 15 de junio de 1946 escrita por Shoghi Effendi, publicada en This Decisive Hour:
Messages from Shoghi Effendi to the North American Bahá’ís, 1932–1946 [Esta hora decisiva: Mensajes de
Shoghi Effendi a los bahá’ís de Norteamérica, 1932–1946] (Wilmette: Bahá’í Publishing Trust, 2002),
p. 126. (traducción autorizada)
36
De la traducción autorizada al inglés de una carta no publicada fechada el 29 de enero de 2014 escrita en
persa por la Casa Universal de Justicia a los jóvenes bahá’ís en la Cuna de la Fe. (traducción de cortesía)
37
De una carta fechada en abril de 1936 escrita en nombre de Shoghi Effendi al Comité Nacional de
Enseñanza de la Asamblea Espiritual Nacional de las Islas Británicas, publicada en The Unfolding Destiny
of the British Bahá’í Community: The Messages from the Guardian of the Bahá’í Faith of the Bahá’ís of
the British Isles [El destino en despliegue de la comunidad bahá’í británica: Los mensajes del Guardían de
la Fe bahá’í a los bahá’ís de las Islas Británicas] (Londres: Bahá’í Publishing Trust, 1981), p. 106.
(traducción autorizada)
38
De la traducción al inglés de un mensaje fechado el 10 de febrero de 1980 escrito en persa por la Casa
Universal de Justicia a los creyentes iraníes residentes en otros países del mundo, publicada en Mensajes de
la Casa Universal de Justicia, 1963–1986, vol. 2, n.º 246.7, p. 97.
39
De una carta fechada el 23 de febrero de 1924 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de Estados
Unidos, publicada en Bahá’í Administration: Selected Messages 1922–1932 [Administración bahá’í:
Mensajes seleccionados, 1922–1932] (Wilmette: Bahá’í Publishing Trust, 1974, impresión de 1998),
pp. 61–62. (traducción autorizada)
40
De una carta fechada el 21 de marzo de 1932 escrita por Shoghi Effendi a bahá’ís de Norteamérica,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, p. 113.
41
De un post scriptum firmado por Shoghi Effendi, añadido a una carta fechada el 20 de noviembre de
1951 escrita en su nombre, publicada en Letters from the Guardian to Australia and New Zealand 1923–
1957 [Cartas del Guardián a Australia y Nueva Zelanda, 1923–1957] (Sydney: National Spiritual Assembly
of the Bahá’ís of Australia Incorporated, 1970), p. 98 (traducción autorizada)
42
De una carta no publicada fechada el 27 de agosto de 2002 escrita en nombre de la Casa Universal de
Justicia a un creyente. (traducción de cortesía)
43
Del mensaje de Riḍván de 2014 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del mundo,
publicado en Framework for Action [Marco para la acción], n.º 30.5, p. 190. (traducción de cortesía)
44
Bahá’u’lláh, citado en un post scriptum firmado por Shoghi Effendi, añadido a una carta fechada el 4 de
julio de 1939 escrita en su nombre ala Asamblea Espiritual Nacional de los Estados Unidos y Canadá,
publicada en This Decisive Hour [Esta hora decisiva], p. 38. (traducción autorizada)
45
De una carta fechada el 23 de febrero de 1924 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de Estados
Unidos, publicada en Bahá’í Administration [Administración bahá’í], p. 62. (traducción autorizada)
46
De una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, pp. 344–345.
47
Del mensaje de Riḍván de 2015 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del mundo,
publicado en Framework for Action [Marco para la acción], n.º 34.3, pp. 206–207. (traducción de cortesía)
48
De una carta fechada el 8 de febrero de 1934 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, pp. 164–165.
49
De una carta fechada el 5 de junio de 1947 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en Citadel of Faith [Ciudadela de fe], p. 5. (traducción autorizada)
50
Del prólogo a Dios Pasa escrito por Shoghi Effendi (Terrassa: Editorial Bahá’í de España, 2008), p. 31.
51
Ibíd., pp. 31–33.
52
De una carta fechada el 5 de junio de 1947 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en Citadel of Faith [Ciudadela de fe], p. 6. (traducción autorizada)
53
Del mensaje de Riḍván de 2006 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del mundo,
publicado en Framework for Action [Marco para la acción], n.º 4.9, pp. 27–28. (traducción de cortesía)
54
De una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, pp. 299–300.
55
Ibíd., pp. 285–286.
56
De una carta fechada el 28 de noviembre de 1931 escrita por Shoghi Effendi a los bahá’ís de occidente,
ibíd., p. 65.
57
Shoghi Effendi, El Advenimiento de la Justicia Divina, pp. 9–10.
58
De una carta fechada el 11 de marzo de 1936 escrita por Shoghi Effendi a los a los bahá’ís de occidente,
publicada en El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, pp. 353–356.
59
Del mensaje de Riḍván de 2010 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del mundo,
publicado en Framework for Action [Marco para la acción], n.º 14.25–27, pp. 86–88. (traducción de
cortesía)
60
De un mensaje fechado el 29 de agosto de 2010 escrito por la Casa Universal de Justicia a los bahá’ís del
mundo, ibíd., n.º 15.3, p. 94. (traducción de cortesía)
61
Shoghi Effendi, Dios Pasa, pp. 425–426.
62
De una carta fechada el 26 de marzo de 2016 a los bahá’ís del mundo, publicada en Framework for
Action [Marco para la acción], n.º 37.1–5, pp. 237–239. (traducción de cortesía)
63
De una Tabla a los bahá’ís de los Estados Unidos y Canadá, publicada en Tablas del Plan Divino,
Reveladas por ‘Abdu’l-Bahá para los bahá’ís de Norteamérica (Barcelona: Arca Editorial, 2002),
pp. 135–136.