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Novena y Rosario a la Virgen de Guadalupe

Padre nuestro, que estás en el cielo... Guía: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Lector: SEGUNDA APARICIÓN. Domingo 10 de diciembre de 1531, por la mañana. Juan Diego regresó al Tepeyac

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Novena y Rosario a la Virgen de Guadalupe

Padre nuestro, que estás en el cielo... Guía: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Lector: SEGUNDA APARICIÓN. Domingo 10 de diciembre de 1531, por la mañana. Juan Diego regresó al Tepeyac

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ROSARIO Y NOVENA A LA VIRGEN DE GUADALUPE

Actividad:
Pueden reunirse días previos al inicio de las novenas de Guadalupe.

Ambientación del lugar: en la casa se pone el altar de la Virgen de Guadalupe (una sola imagen) y
se ponen diversas frases tomadas del Nican Mopohua, que pueden ser las siguientes:

● Y cuando cesó de pronto el canto, cuando dejó de oírse, entonces oyó que lo llamaban, de
arriba del cerrillo, le decían: "JUANITO, JUAN DIEGUITO".

● "Sábelo, ten por cierto, hijo mío el más pequeño, que yo soy la perfecta siempre virgen santa
maría, madre del verdadero Dios por quien se vive, el creador de las personas, el dueño de
la cercanía y de la inmediación, el dueño del cielo, el dueño de la tierra¨.

● "Escucha, el más pequeño de mis hijos, ten por cierto que no son escasos mis servidores,
mis mensajeros, a quienes encargué que lleven mi aliento mi palabra, para que efectúen mi
voluntad; pero es muy necesario que tú, personalmente, vayas, ruegues, que por tu
intercesión se realice, se lleve a efecto mi querer, mi voluntad.”

● “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige, no se
turbe tu corazón, no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿No
estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás
por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa;
no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella: está seguro que ya sanó”.

Bienvenida: “Buenas noches tengan todos ustedes, el día de hoy estamos reunidos(as) para
reflexionar sobre la importancia del hecho guadalupano en nuestras vidas”.

Oración inicial:
Santa María de Guadalupe, Mística Rosa, intercede por tu Iglesia, protege al Papa, oye a todos los
que te invocan en sus necesidades. Así como pudiste aparecer en el Tepeyac y decirnos: “soy la
siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios”, alcánzanos de tu Divino Hijo la conservación de
la Fe. Tú eres nuestra dulce esperanza en las amarguras de esta vida. Danos un amor ardiente y la
gracia de la perseverancia final. Amén.

Dinámica: En estos momentos se conversa sobre los motivos que tienen para realizar la novena a
la Virgen de Guadalupe (10 minutos aproximadamente). Se puede empezar con la siguiente
pregunta: ¿Qué me motiva a hacer o participar en la novena de la Virgen de Guadalupe? Se
comparten las respuestas.

Lectura bíblica:
Escuchamos ahora La Palabra de Dios:
Del santo evangelio según San Lucas (1, 39 – 45)
En aquellos días se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una
ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de Marí,
saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena del Espíritu Santo y exclamó: “Bendita tú entre
las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿De dónde a mí que venga a verme la madre de mi
Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.
¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!”
Palabra de Dios.

Reflexión: leamos ahora un fragmento de la homilía del Papa Francisco realizada el viernes 12 de
diciembre de 2014 en la basílica vaticana.

¨Cuando se apareció a San Juan Diego en el Tepeyac, se presentó como “la perfecta siempre Virgen
Santa María, Madre del verdadero Dios” (Nican Mopohua); y dio lugar a una nueva visitación. Corrió
premurosa a abrazar también a los nuevos pueblos americanos, en dramática gestación. Fue como
una «gran señal aparecida en el cielo … mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies» (Ap 12,1),
que asume en sí la simbología cultural y religiosa de los pueblos originarios, anuncia y dona a su
Hijo a todos esos otros nuevos pueblos de mestizaje desgarrado. Tantos saltaron de gozo y
esperanza ante su visita y ante el don de su Hijo y la más perfecta discípula del Señor se convirtió
en la «gran misionera que trajo el Evangelio a nuestra América» (Aparecida, 269). El Hijo de María
Santísima, Inmaculada encinta, se revela así desde los orígenes de la historia de los nuevos pueblos
como “el verdadero Dios por quien se vive”, buena nueva de la dignidad filial de todos sus
habitantes. Ya nadie más es solamente siervo sino todos somos hijos de un mismo Padre hermanos
entre nosotros, y siervos en el siervo.

El Santo Padre dice que la Santa Madre de Dios nos visitó y quiso quedarse con nosotros. Dejó
estampada misteriosamente su imagen en la “tilma” de su mensajero para que la tuviéramos bien
presente, convirtiéndose en símbolo de la alianza de María con nuestro pueblo, a quienes nos
regala ternura y cercanía. Por su intercesión, la fe cristiana fue convirtiéndose en el más rico tesoro
del alma de todos los pueblos americanos, cuya perla preciosa es Jesucristo: un patrimonio que se
transmite y manifiesta hasta hoy en el bautismo de muchas de personas, en la fe, esperanza y
caridad, en la belleza de la piedad popular y también en los valores de las culturas, en la conciencia
de dignidad de la persona humana, en la pasión por la justicia, en la solidaridad con los más pobres
y sufrientes, en la esperanza a veces contra toda esperanza. (cf. Homilía del Papa Francisco 12-12-
2014)

Por eso nosotros podemos continuar alabando a Dios por las maravillas que ha obrado en la vida
de los pueblos latinoamericanos. Dios, según su estilo, “ha ocultado estas cosas a sabios y
entendidos, dándolas a conocer a los pequeños, a los humildes, a los sencillos de corazón” (cf. Mt
11,21). En las maravillas que ha realizado el Señor en María, Ella reconoce el estilo y modo de
actuar de su Hijo en la historia de salvación. Cambia los juicios del mundo, destruyendo los ídolos
del poder, de la riqueza, del éxito a todo precio, denunciando la autosuficiencia, la soberbia y los
mesianismos que alejan de Dios, el cántico de María confiesa que Dios se complace en transformar
las ideologías y jerarquías mundanas. Enaltece a los humildes, viene en auxilio de los pobres y
pequeños, colma de bienes, bendiciones y esperanzas a los que confían en su misericordia de
generación en generación, mientras derriba de sus tronos a los ricos, potentes y dominadores. El
Magníficat así nos introduce en las “bienaventuranzas”, síntesis y ley primordial del mensaje
evangélico. A su luz, hoy, nos sentimos movidos a pedir una gracia. La gracia tan cristiana de que
el futuro de América Latina sea forjado por los pobres y los que sufren, por los humildes, por los
que tienen hambre y sed de justicia, por los compasivos, por los de corazón limpio, por los que
trabajan por la paz, por los perseguidos a causa del nombre de Cristo, “porque de ellos es el Reino
de los cielos” (cf. Mt 5,1-11).

Conclusiones:
Existen diversos motivos para realizar la novena pero en todos coincide el amor profundo a la
Virgen María y su presencia maternal en nuestro pueblo mexicano y muchas veces pasamos por
alto las actitudes de María de Guadalupe que nos sugieren cambiar las nuestras: sale al encuentro,
recibe, acoge, habla con ternura, atiende, nos comparte a su Hijo Jesucristo…Hoy ante las diversas
situaciones de violencia e inseguridad, nos encomendamos a ella y, al mismo tiempo, somos
pensamos en sus actitudes que nos invitan a asumir el envío de transformar estas realidades,
imitando sus virtudes y dejándonos proteger por sus manos maternales. Al rezar el Rosario en esta
novena, cada uno y comunitariamente podemos comprometernos a ser mejores, salir al encuentro
de nuestros hermanos y cuidar nuestra casa común.

(se reparten unos papeles en forma de flor de cuatro pétalos para poner los compromisos de salir
al encuentro de vecinos, familia o personas que se sientan solas o alejadas; se les da un tiempo
para que escriban sobre ellos). En cada pétalo escribirán un compromiso por semana de adviento
para realizar con la ayuda de su familia.

Canto final: (Mientras se canta se depositan los compromisos ante el altar de la Virgen de
Guadalupe).

Desde el cielo

Coro.
Desde el cielo
Una hermosa mañana (2)
La guadalupana, (3)
Bajó al Tepeyac.

Estribillos.
Suplicante juntaba
Sus manos, (2)
De luz y armonía, (3)
Todo el Anahuac.

Junto al monte
Pasaba Juan Diego (2)
Y acercose luego, (3)
Al oír cantar.
Juan Dieguito
La Virgen le dijo: (2)
“Este cerro elijo, (3)
Para hacer mi altar”.

Y en la tilma
Entre rosas pintadas (2)
Su imagen amada, (3)
Se dignó dejar.

Desde entonces
Para el mexicano (2)
Ser guadalupano (3)
Es algo esencial.

Es sus penas
Se postra de hinojos (2)
Y eleva sus ojos (3)
Hacia el Tepeyac.
ROSARIO GUADALUPANO

Proponemos el siguiente rosario guadalupano, aprobado por la


Arquidiócesis de México, cuya autoría es del P. El P. Alfredo Ramírez
Jasso, con pequeñas modificaciones por parte de la dimensión diocesana pastoral de Santuarios y
piedad popular

Guía: Por la señal de la Santa Cruz…

Acto de contrición.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón de haber pecado, porque
te ofendí a ti, que eres tan bueno y que tanto me amas, y, a quien yo quiero amar sobre todas las
cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar,
confesarme y cumplir la penitencia. Confío en que me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén

1er. MISTERIO: La Virgen María "Madre del Dios verdadero por quien se vive", se le aparece a
Juan Diego en el Tepeyac y lo manda ante el Obispo para que le edifique un templo.

MEDITACIÓN.
Lector: PRIMERA APARICIÓN. Sábado 9 de diciembre de 1531, por la mañana. Frío estaba
diciembre, casi invierno, cuando Juan Diego al Tepeyac subía aquella mañanita de aquel día en que
lo ungió tu corazón materno. Le hablaste por su nombre con el tierno acento de tu voz que es
melodía, le llenaste la sangre de alegría y fuiste ¡Primavera antes de invierno! -Juanito, Juan
Dieguito, - le dijiste- Soy la Madre de Dios, del Dios Viviente; quiero ser el consuelo para el triste
en este suelo que amorosa piso". y entrando el indio a tu mirada ardiente, estrenó en nuestra Patria
el Paraíso.

Padre nuestro...
Dios te salve, María, llena eres de gracia… (10 veces).
Gloria al Padre ...
Guía: Mi corazón en amarte, eternamente se ocupe.
Todos: y mi lengua en alabarte, madre mía de Guadalupe.
Canto: Desde el cielo una hermosa mañana,
desde el cielo una hermosa mañana,
la Guadalupana,
la Guadalupana,
la Guadalupana
bajó al Tepeyac.
Suplicante juntaba sus manos,
suplicante juntaba sus manos,
y eran mexicanos,
y eran mexicanos,
y eran mexicanos su porte y su faz.

Guía: 2º. MISTERIO: Juan Diego regresa triste ante la Virgen, porque el Obispo no le hizo caso.

MEDITACIÓN.
Lector: SEGUNDA APARICIÓN. Sábado 9 de diciembre de 1531, por la tarde. Juan Diego,
entristecido, de regreso ya tarde al Tepeyac llevó su paso. El Obispo, Fray Juan, no le hizo caso, y
vino a referirte aquel suceso. -"Yo ya te obedecí, pero confieso: soy cola de animal, soy muy
escaso de dignidad, soy hojita, soy lazo. Mándale a otro mejor, que sepa de eso". Y tú le
respondiste: -"Es preciso que vayas tú, mañana, nuevamente, como un embajador, a dar mi aviso".
Juan Diego lo aceptó. Se fue a su casa, llevándose en sus ojos solamente, encendida por los tuyos,
una brasa.
Padre nuestro...
Dios te salve, María, llena eres de gracia… (10 veces)
Gloria al Padre ...
Guía: Mi corazón en amarte, eternamente se ocupe,
Todos: y mi lengua en alabarte, madre mía de Guadalupe.

Canto: Su llegada lleno de alegría,


su llegada lleno de alegría,
de luz y armonía,
de luz y armonía,
de luz y armonía,
todo el Anáhuac.

Desde el cielo una hermosa mañana, ...

Guía: 3er. MISTERIO: Juan Diego le cuenta a la Virgen que el Obispo no creía en su mensaje.

MEDITACIÓN.
Lector: TERCERA APARICIÓN. Domingo 10 de diciembre de 1531, por la tarde. Era domingo ya,
Juan Diego vino a traerte las nuevas de ese día: te contó que el Obispo no creía que fuera tu
verdad algo genuino. Pensó que él era un indio en desatino, sin embargo, le dijo que quería una
clara señal, con que podría aceptar que el mensaje era divino. Lo consoló tu voz, tu voz bonita: -
"Esta bien, hijo mío, ven mañana a llevar la señal que él necesita. Así te creerá de buena gana. Pero
quiero que sepas, mientras tanto, que yo sé bien pagar: - ¡TÚ SERÁS SANTO!"

Padre nuestro ...


Dios te salve, María, llena eres de gracia... (10 veces)
Gloria al Padre ...
Guía: Mi corazón en amarte, eternamente se ocupe.
Todos: y mi lengua en alabarte, madre mía de Guadalupe.
CANTO: Junto al monte pasaba Juan Diego,
junto al monte pasaba Juan Diego,
y acercose luego,
y acercose luego,
y acercose luego,
al oír cantar.
Desde el cielo una hermosa mañana, ...

Guía: 4º. MISTERIO. Juan Diego regresa ante el Obispo llevándole la señal que pidió.

MEDITACIÓN.
Lector: CUARTA APARICIÓN. Martes 12 de diciembre de 1531, de madrugada. Fue el martes 12,
muy de madrugada, del más bello diciembre que haya habido, cuando el pobre de Juan Diego,
compungido, te mostraba su alma desgarrada. Se le muere su tío. - ¿Quién se apiada? -"No tengas
pena. Ya está fortalecido. ¿No ves que soy tu Madre? ¿Has entendido? ¡Nada debe afligirte! ¡Nada,
Nada! "Sube ahora a la cumbre, trae las rosas que al Obispo enviaré como evidencia de mis claras
palabras amorosas". Juan Diego fue al prelado casi en vuelo, la prueba le entregó, y en su
presencia a la tilma bajaste desde el cielo.

Padre nuestro ...


Dios te salve, María, llena eres de gracia… (10 veces)
Gloria al Padre ...
Guía: Mi corazón en amarte, eternamente se ocupe.
Todos: y mi lengua en alabarte, madre mía de Guadalupe.
Canto: Y en la tilma, entre rosas pintadas,
y en la tilma, entre rosas pintadas,
su imagen amada,
su imagen amada,
su imagen amada
se dignó dejar.

Desde el cielo una hermosa mañana, ...

Guía: 5º. MISTERIO. Al desplegar su tilma con las rosas, se estampa milagrosamente la Imagen de
la Virgen.
MEDITACIÓN.
Lector: SEMILLA Y COSECHA.
Salió a sembrar el Sembrador Divino
en una tierra para ÉL querida,
aunque era roca y se encontraba herida
por duras dagas que hundía el espino.

Al Tepeyac determinado vino,


arriba del Anáhuac, y enseguida,
sembrando el Evangelio de la Vida,
le quitó al panorama lo mezquino.

Tú fuiste esa semilla, Hija del Padre,


María de Guadalupe, en nuestro suelo:
fecunda, Virgen luminosa, Madre,
que ofreces diariamente, hasta la fecha,
en frutos de virtudes y consuelo,
una santa y espléndida cosecha.

Padre nuestro...
Dios te salve, María, llena eres de gracia … (10 veces)
Gloria al Padre...
Guía: Mi corazón en amarte, eternamente se ocupe.
Todos: y mi lengua en alabarte, madre mía de Guadalupe.
Canto: Desde entonces para el mexicano,
desde entonces para el mexicano,
ser guadalupano,
ser guadalupano,
ser guadalupano es
algo esencial.

Desde el cielo una hermosa mañana, ...


en sus penas se postra de hinojos,
en sus penas se postra de hinojos,
y eleva sus ojos,
y eleva sus ojos,
y eleva sus ojos
hacia el Tepeyac.

Desde el cielo una hermosa mañana, ...

Guía: Padre nuestro...


Guía: Dios te Salve María Santísima, Hija de Dios Padre, en tus manos ponemos nuestra FE para
que la ilumines. Llena eres de gracia el Señor es contigo...
Guía: Dios te Salve María Santísima, Madre de Dios Hijo, en tus manos ponemos nuestra
ESPERANZA para que la alientes. Llena eres de gracia el Señor es contigo...
Guía: Dios te Salve María Santísima, Esposa del Espíritu Santo, en tus manos ponemos nuestra
CARIDAD para que la inflames en el fuego de tu Divino Amor. Llena eres de gracia el Señor es
contigo ...
Todos: Dios te Salve María Santísima, Templo, Trono y sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen
concebida sin pecado original. Dios te Salve Reina y Madre, Madre de Misericordia, vida, dulzura y
esperanza nuestra, Dios te Salve, a ti llamamos los desterrados, hijos de Eva. A ti suspiramos
gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea! Pues Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de
tu vientre, ¡oh! Clemente, ¡oh! Piadosa ¡oh! Dulce siempre Virgen María. Ruega por nosotros Santa
Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de Nuestro
Señor Jesucristo. Amén.

LETANIA GUADALUPANA.
Guía: Contestamos: "Ruega por nosotros"
Madre del Dios verdadero.
Madre del Dios por quien se vive.
Madre del Dios de la intimidad.
Madre de la Iglesia en América.
Madre de México.
Madre de los moradores de esta tierra mexicana.
Madre compasiva con el que sufre.
Madre defensora contra las injusticias.
Madre defensora de la vida de los niños mexicanos.
Madre llena de amor a los indígenas.
Madre que escucha nuestros lamentos.
Madre que remedia nuestras miserias.
Madre que consuela nuestras penas.
Madre que alivia nuestros dolores.
Morenita del Tepeyac.

Guía: Contestamos: "Intercede por nosotros"


Reina de los mexicanos.
Reina de las familias mexicanas.
Reina de los marginados.
Reina de los pobres.
Reina de los trabajadores.
Reina de los campesinos.
Reina de los explotados.
Reina de los inmigrantes.

Guía: Contestamos: “Ayúdanos, Señora"


Virgen de Guadalupe, ayúdanos a dar testimonio de la fe.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a salir de la ignorancia.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a salir de la apatía.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a salir de la pobreza.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a manifestarnos como hermanos.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a desarrollarnos como personas.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a dejar el alcoholismo.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a dejar la drogadicción.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a vencer la maldad.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a vencer la indiferencia.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a vencer la negligencia.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a vencer la infidelidad en nuestros matrimonios.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a vencer la violencia doméstica.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a construir nuestras familias.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a dar buen ejemplo a nuestros hijos.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a respetar a nuestro prójimo.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a respetar sus bienes.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a difundir valores.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a progresar como personas.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a desarrollarnos como país.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a profundizar en nuestra fe.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a buscar el progreso de nuestra patria.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a construir caminos de justicia y de paz.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a servir a nuestros hermanos con profundo amor.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a cuidar el medio ambiente.
Virgen de Guadalupe ayúdanos a no ser una Iglesia auto referencial.

Guía: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.


Todos: PERDÓNANOS SEÑOR.
Guía: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Todos: ÓYENOS SEÑOR.
Guía: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Todos: TEN PIEDAD Y MISERICORDIA DE NOSOTROS.
Todos: Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas que te
dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro ¡OH, VIRGEN GLORIOSA Y
BENDITA!, ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas
gracias y promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Guía: ¡OH, DIOS! Cuyo unigénito Hijo, con su vida muerte y resurrección, nos alcanzó la recompensa
de la vida eterna; concédenos que al recordar estos misterios del Santísimo Rosario, de la
Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que nos enseñan y alcancemos lo que nos prometen, por
Cristo Nuestro Señor. Amén

Todos: Contigo vamos Virgen Pura, y en tu Poder vamos confiados, pues yendo de ti amparados
nuestras almas volverán seguras. Dulce Madre no te alejes, tu vista de nosotros no apartes ven con
nosotros a todas partes y solos nunca nos dejes, ya que nos proteges tanto como verdadera Madre,
haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y Espíritu Santo. Amén

Guía: Ave María Purísima.


Todos: Sin pecado concebida.

Canto: Adiós, Reina del Cielo,


Madre del Salvador.
Adiós, oh Madre mía.
Adiós, adiós, adiós.

De tu divino rostro
la belleza al dejar;
permíteme que vuelva
tus plantas a besar.
A dejarte, oh María,
no acierta el corazón;
te lo entrego, Señora,
dame tu bendición.

Adiós, hija del Padre;


Madre del Hijo, adiós;
del Espíritu Santo,
oh casta esposa, adiós.

Adiós, oh Madre Virgen,


más pura que la luz.
Jamás, jamás me olvides
delante de Jesús.

Adiós, del Cielo encanto,


mi delicia y mi amor.
Adiós, oh Madre mía.
Adiós, adiós, adiós.
NOVENA A LA VIRGEN DE GUADALUPE

Primer Día (3 de diciembre)

"¡Oh Santísima Señora de Guadalupe! Esa corona con que ciñes tus sagradas sienes publica que
eres Reina del Universo. Lo eres, Señora, pues como Hija, como Madre y como Esposa del
Altísimo tienes absoluto poder y justísimo derecho sobre todas las criaturas.
Siendo esto así, yo también soy tuyo; también pertenezco a ti por mil títulos; pero no me
contento con ser tuyo por tan alta jurisdicción que tienes sobre todos; quiero ser tuyo por otro
título más, esto es, por elección de mi voluntad.
Ved que, aquí postrado delante del trono de tu Majestad, te elijo por mi Reina y mi Señora, y con
este motivo quiero doblar el señorío y dominio que tienes sobre mí; quiero depender de ti y
quiero que los designios que tiene de mí la Providencia divina, pasen por tus manos. Dispón de
mí como te agrade; los sucesos y lances de mi vida quiero que todos corran por tu cuenta. Confío
en tu benignidad, que todos se enderezarán al bien de mi alma y honra y gloria de aquel Señor
que tanto complace al mundo. Amén.
Segundo Día (4 de diciembre)

¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! ¡Qué bien se conoce que eres Abogada nuestra en el tribunal
de Dios, pues esas hermosísimas manos que jamás dejan de beneficiarnos las juntas ante el
pecho en ademán de quien suplica y ruega, dándonos con esto a ver que desde el trono de gloria
como Reina de los Ángeles y hombres haces también oficio de abogada, rogando y procurando a
favor nuestro.
¿Con qué afectos de reconocimiento y gratitud podré pagar tanta fineza? Siendo que no hay en
todo mi corazón suficiente caudal para pagarlo.
A ti recurro para que me enriquezcas con los dones preciosos de una caridad ardiente y
fervorosa, de una humildad profunda y de una obediencia pronta al Señor.
Esfuerza tus súplicas, multiplica tus ruegos, y no ceses de pedir al Todopoderoso me haga suyo y
me conceda ir a darte las gracias por el feliz éxito de tu intermediación en la gloria. Amén.

Tercer Día (5 de diciembre)

¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe! ¡Qué puedo creer al verte cercada de los rayos del sol,
sino que estás íntimamente unida al Sol de la Divinidad, que no hay en tu casa ninguna cosa que
no sea luz, que no sea gracia y que no sea santidad!
¡Qué puedo creer sino que estás anegada en el piélago de las divinas perfecciones y atributos, y
que Dios te tiene siempre en su Corazón! Sea para bien, Señora, tan alta felicidad.
Yo, entre tanto, arrebatado del gozo que ello me causa, me presento delante del trono de tu
soberanía, suplicándote te dignes enviar uno de tus ardientes rayos hacia mi corazón: ilumina con
su luz mi entendimiento; enciende con su luz mi voluntad; haz que acabe yo de persuadirme de
que vivo engañado todo el tiempo que no empleo en amarte ti y en amar a mi Dios: haz que
acabe de persuadirme que me engaño miserablemente cuando amo alguna cosa que no sea mi
Dios y cuando no te amo a Ti por Dios. Amén.

Cuarto Día (6 de diciembre)

¡Oh Santísima María de Guadalupe! Si un ángel del cielo tiene por honra tan grande suya estar a
tus pies y que en prueba de su gozo abre los brazos y extiende las alas para formar con ellas
repisa a tu Majestad, ¿qué deberé yo hacer para manifestar mi veneración a tu persona, no ya la
cabeza, ni los brazos, sino mi corazón y mi alma para santificándola con tus divinas plantas se
haga trono digno de tu soberanía?
Dígnate, Señora, de admitir este obsequio; no lo desprecies por indigno a tu soberanía, pues el
mérito que le falta por mi miseria y pobreza lo recompenso con la buena voluntad y deseo
Entra a registrar mi corazón y verás que no lo mueven otras alas sino las del deseo de ser tuyo y
el temor de ofender a tu Hijo divinísimo. Forma trono de mi corazón, y ya no se envilecerá
dándole entrada a la culpa y haciéndose esclavo del demonio. Haz que no vivan en él sino Jesús y
María. Amén.

Quinto Día (7 de diciembre)

¿Qué correspondía a quien es un cielo por su hermosura, sino uno lleno de estrellas? ¿Con qué
podía adornarse una belleza toda celestial, sino con los brillos de unas virtudes tan lúcidas y tan
resplandecientes como las tuyas?
Bendita mil veces la mano de aquel Dios que supo unir en ti hermosura tan peregrina con pureza
tan realzada, y gala tan brillante y rica con humildad tan apacible. Yo quedo, Señora, absorto de
hermosura tan amable, y quisiera que mis ojos se fijaran siempre en ti para que mi corazón no se
dejara arrastrar en otro afecto que no sea el amor tuyo.
No podré lograr este deseo si esos resplandecientes astros con que estás adornada no infunden
una ardiente y fervorosa caridad, para que ame de todo corazón y con todas mis fuerzas a mi
Dios, y después de mi Dios a Ti, como objeto digno de que lo amemos todos. Amén.

Sexto Día (8 de diciembre)

¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe! ¡Qué bien dice a tu soberanía ese tapete que la luna
forma a tus sagradas plantas! Hollaste con invicta planta las vanidades del mundo, y quedando
superior a todo lo creado jamás padeciste el menguante de la más ligera imperfección: antes de
tu primer instante estuviste llena de gracia.
Miserable de mí, Señora, que no sabiéndome mantener en los propósitos que hago, no tengo
estabilidad en la virtud y sólo soy constante en mis viciosas costumbres.
Duélete de mí, Madre amorosa y tierna; ya que soy como la luna en mi inconstancia, sea como la
luna que está a tus pies, esto es, firme siempre en tu devoción y amor, para no padecer los
menguantes de la culpa. Haz que esté yo siempre a tus plantas por el amor y la devoción, y ya no
temeré los menguantes del pecado sino que procuraré darme de lleno a mis obligaciones,
detestando de corazón todo lo que es ofensa de mi Dios. Amén.

Séptimo Día (9 de diciembre)


¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe! Nada, nada veo en perfecciones de que te dotó el
Señor a tu alma inocentísima. Ese lienzo grosero y despreciable; ese pobre pero feliz ayate en
que se ve estampada tu singular belleza, dan claro a conocer la profundísima humildad que le
sirvió de cabeza y fundamento a tu asombrosa santidad.
No te desdeñaste de tomar la pobre tilma de Juan Diego, para que en ella estampase tu rostro,
que es encanto de los ángeles, maravilla de los hombres y admiración de todo el universo. Pues,
¿cómo no he de esperar yo de tu benignidad, que la miseria y pobreza de mi alma no sean
embarazo para que estampes en ella tu imagen graciosísima?
Yo te ofrezco las telas de mi corazón. Tómalo, Señora, en tus manos y no lo dejes jamás, pues mi
deseo es que no se emplee en otra cosa que en amarte y amar a Dios. Amén.

Octavo Día (10 de diciembre)

¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! ¡Qué misteriosa y qué acertada estuvo la mano del Artífice
Supremo, bordando tu vestido con esa orla de oro finísimo que le sirve de guarnición! Aludió sin
duda a aquel finísimo oro de la caridad y del amor de Dios con que fueron enriquecidas tus
acciones. Y ¿quién duda, Señora, que esa tu encendida caridad y amor de Dios estuvo siempre
acompañada del amor al prójimo y que no, por verte triunfante en la patria celestial, te has
olvidado de nosotros?
Abre el seno de tus piedades a quien es tan miserable; dale la mano a quien caído te invoca para
levantarse; tráete la gloria de haber encontrado en mí una misericordia proporcionada, más que
todas, a tu compasión y misericordia. Amén.

Noveno Día (11 de diciembre)

¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! ¿Qué cosa habrá imposible para ti, cuando multiplicando los
prodigios, ni la tosquedad ni la grosería del ayate le sirven de embarazo para formar tan
primoroso tu retrato, ni la voracidad del tiempo en más de cuatro siglos ha sido capaz de
destrozarle ni borrarle?
¡Qué motivo tan fuerte es este para alentar mi confianza y suplicarte que abriendo el seno de tus
piedades, acordándote del amplio poder que te dio la Divina Omnipotencia del Señor, para
favorecer a los mortales, te dignes estampar en mi alma la imagen del Altísimo que han borrado
mis culpas!
No embarco a tu piedad la grosería de mis perversas costumbres, dígnate sólo mirarme, y ya con
esto alentaré mis esperanzas; porque yo no puedo creer que si me miras no se conmuevan tus
entrañas sobre el miserable de mí. Mi única esperanza, después de Jesús, eres tú, Sagrada Virgen
María. Amén.

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