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Saer, Edipo Rey

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Juan José Saer - Edipo rey

A la luz de la lámpara, Tomatis sacó unas hojas blancas del cajón del escritorio, retiró el
capuchón de una birome negra, y en la primera hoja, en el lugar en el que habitualmente
se inscriben las precisiones de fecha y lugar, anotó: Miércoles a la noche. Y después de
reflexionar un momento, empezó a escribir su carta. Querido Pichón: La culpa es siempre
anterior al crimen, e incluso independiente de él. El mito no acepta refutación, es como es:
en el mito, por lo tanto, Edipo, aunque ignorándolo, es culpable. La tragedia, en cambio,
traslada el mito al plano del acaecer. En esta tragedia en particular, como decíamos el
domingo por teléfono, el desarrollo de los hechos es más ambiguo, y los testimonios que
desencadenan la catástrofe son puras afirmaciones verbales que no presentan el más
ligero atisbo de prueba. Todo el mundo dice que Edipo Rey es un relato policial, de modo
que las leyes del género nos obligan a preguntarnos a quién beneficia el crimen, quién
tuvo la ocasión, la posibilidad y los móviles para urdirlo y darle la apariencia de un
desastre inevitable del destino. Mi manera de interpretar los hechos es la siguiente. 1.°)
Edipo llega a Tebas, resuelve el enigma de la Esfinge y se casa con Yocasta. 2.°) La
clarividencia de Edipo contraría a Tiresias, que había sido incapaz de resolver la
adivinanza y que ve en Edipo un competidor serio, y también desbarata los planes de
Creón, que después de la muerte de Layo complotaba para deponer o asesinar a Yocasta
y apoderarse del trono de Tebas. 3.°) El pastor, que expuso realmente en el monte Citerio
al verdadero vástago de Yocasta y de Layo (el cual no sobrevivió), y que presenció la
muerte en el Cruce, de Layo y de su comitiva a manos de Edipo, huyó no porque haya
reconocido a Edipo, después de tantos años, sino para salvar su vida porque, por tratarse
del único sobreviviente, testigo del crimen, pensó con razón que Edipo también lo mataría.
4.°) Creón lo manda a Corinto a averiguar las razones que incitaron a Edipo a exiliarse, y
se entera de que ha sido porque el Oráculo de Delfos le predijo que mataría a su padre y
se acostaría con su madre, de modo que tuvo que alejarse de su familia para evitar el
incesto y el parricidio. Dicho sea de paso, como lo refieren varias tradiciones, el Oráculo
no era infalible ni mucho menos, y no sólo se equivocaba a menudo y había que volver a
consultarlo, sino que en general sus predicciones eran formuladas en términos tan oscuros
que resultaba frecuente que los destinatarios se equivocaran en la interpretación. En esta
historia de Edipo, es posible aplicarle a los sucesivos oráculos la teoría de los dominós,
porque si uno solo se verifica como falso, todos los otros también lo son; y si nada prueba
en la tragedia, aparte del testimonio del Pastor y del Mensajero, que Edipo efectivamente
es hijo de Layo, obtenemos la prueba de que la superstición hace más víctimas inocentes
entre los hijos que entre los padres. Edipo fue a consultar al oráculo porque en una
taberna de Corinto un borracho lo trató de bastardo, lo cual empieza a hacerlo dudar de su
propia identidad. 5.°) Con astucia maquiavélica (avant la lettre) Creón concibe el plan de
eliminar a Edipo y Yocasta haciéndoles creer que Edipo es el niño que Layo mandó a
exponer en el monte Citerio porque un oráculo afirmó que ese niño lo mataría. 6.°) Creón
cuenta con la complicidad del Pastor y del Mensajero de Corinto, que no tienen otra
alternativa que secundar sus planes. Insidiosamente, Creón inculca en Tiresias, que está
viejo y un poco chocho y detesta a Edipo por haberlo ridiculizado resolviendo rápidamente
la adivinanza de la Esfinge que él no había sido capaz de resolver, que Edipo es el hijo de
Layo y de Yocasta y el verdadero culpable de los males que se abaten sobre la ciudad.
7.°) Las versiones falsas del Pastor y del Mensajero persuaden a Edipo de que ha
cometido dos horrendos crímenes: el parricidio y el incesto: el hombre que lo había
llamado bastardo en Corinto decía por lo tanto la verdad; Edipo ignoraba que, aunque por
cierto era bastardo, no era la misma criatura que el Pastor había expuesto en el monte
Citerio, sino otra. Creón había explotado el rumor, el oráculo erróneo, el asesinato de Layo
y el casamiento con Yocasta, tramando la historia a su manera para lograr sus objetivos.
8.°) Yocasta se ahorca, Edipo se arranca los ojos y se destierra voluntariamente al monte
Citerio, Creón se apodera del trono de Tebas; y en cuanto al Pastor y al Mensajero, nunca
más se oyó hablar de ellos.
En la tragedia está escrito que Layo podría no ser el padre de Edipo, que alguna ninfa del
monte Citerión, etcétera, etcétera. En realidad, el mito sugiere todo el tiempo que los
regresos, por no decir las «regresiones», suelen ser catastróficos. Todo regreso va contra
las leyes físicas del universo, que está eternamente, o casi, en expansión. Nadar contra la
corriente, etcétera, etcétera. Llamame cuando recibas estas líneas para darme tu opinión.
Carlitos PD. El domingo hay un asado monstruo en lo Gutiérrez. Habrá muchos espectros
del pasado y algunas tenues siluetas del presente, yo soy un híbrido de los dos. Besos a
Babette y los chicos.

En La grande

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