Características del Arte Egipcio
Características del Arte Egipcio
1. Aspectos generales
El antiguo Egipto se constituyó en una teocracia cuya cabeza era el faraón, hijo de
Rah, convertido en un verdadero dios viviente, en torno al cual giraba la mayor parte de la
producción artística.
Esta importancia del mundo funerario se reflejará en su arte durante los diversos
períodos históricos.
El entorno físico, con el Nilo en el centro, y la geología de esta región nos hablan de los
materiales que se encuentran en el entorno (piedra), así como la imagen de la flora queda
reflejada en la estética artística de la arquitectura y otras artes.
Período Arcaico (3110-2654 a. C.*), dinastías I y II, donde los faraones fueron Menes y
Den, en este periodo se fundó Menfis además de hacerse contactos con Mesopotamia
e incursiones sobre Libia.
Imperio Antiguo (2654-2130 a.C.*), dinastías III y IV, donde la capital fue la ya fundada
Menfis, en este reino los faraones fueron Keops, Kefren, Micerino, además que se
levantaron las pirámides de Gizhé, Abusir y las pirámides de Sakkara. Se realizaron
expediciones militares a Palestina y una penetración en la baja Nubia.
I periodo Intermedio (2130-1991 a. C.*), dinastías VII y XI, la capital fue Herakleópolis,
aquí hubo un faraón, llamado Mentuhotep II.
Imperio Medio (1991-1777 a. C.*), dinastías XI y XII, la capital aquí fueron: Tebas y Iti-
Tani, los faraones también eran dos, Sesostris I y Sesostris II, en este reino se hizo
una penetración en la baja Nubia.
II Periodo Intermedio (1777-1554 a. C.*), dinastías XIII y XVII, la capital aquí es Iti-Tani
y Tebas y el poder egipcio se extiende hasta Siria y Biblos, aquí se produce la Invasión
de los Hicsos (1720).
Imperio Nuevo (1554-1075 a. C.*), dinastías XVIII y XX, las capitales en estas dinastías
fueron Tebas, Tell el Amarna. Los faraones fueron: Tuthmosis, Amenofis, Akhenaton,
Tutankhamon, Ramses. Algunos monumentos importantes son: Karnak, Luxor, Tell el
Amarna, Ramesseum, Abu Simbel y el libro de los muertos. Aquí se hizo una política
expansionista hasta Siria y Palestina, Hubo una conquista en Nubia y un tratado de
amistad con los Hititas.
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III periodo Intermedio (1075-664 a.C.*) dinastías XXI y XXV, las capitales fueron Tanis
y Tebas, el faraón en este periodo fue Shisheng, también se produjo en este periodo la
conquista de Egipto por los asirios.
Periodo Saíta (664-525 a. C.) dinastía XXVI, la capital fue Sais y los faraones del
periodo fueron Psamético I y Nekao, se produjo la expulsión de los asirios y la derrota
de Karkemish.
Época Baja (525-341 a. C.) dinastías XXVII-XXXI, los faraones fueron Cambises,
Darío, Jerjes y Artajerjes. Se produjo la victoria de Cambises e implantación de la
dinastía Persa (XXVII) hasta el año 404 a. C. y posteriormente las Dinastías XVIII,
XXIX Y XXX, hasta la llegada de los macedonios con Alejandro Magno.
2. Arquitectura
Es una arquitectura realizada en piedra, que daba una gran consistencia a los
edificios que ha llegado hasta nuestros días.
Utiliza unos soportes que son los que nos definen el arte egipcio:
Se pueden distinguir:
Columna cilíndrica: es la más sencilla, con el fuste circular y liso y sin capitel.
Columna lotiforme: con basa, el arranque del fuste ligeramente bulboso, fuste
fascicular (formado por los tallos de la flor) con fascículos semicirculares y capitel en
forma de flor de loto con el capullo cerrado. Utilizado a partir del Imperio Antiguo.
Columna monóstila: igual a la anterior, pero con el fuste liso. Es propia del Imperio
Nuevo.
Columna hathórica: propia del Imperio Nuevo. Tiene el fuste generalmente liso y un
capitel con la efigie de la diosa Hathor. Suele aparecer en los templos dedicados a esta
diosa y muchas veces está complementada con el sistro, un instrumento musical
utilizado en las procesiones a esta diosa.
La Arquitectura funeraria está relacionada con el más allá y constituye uno de los
ejemplos más representativos de este arte. Constituye una arquitectura un tanto compleja y
segura, esto explica la idea de esta civilización por construir algo inmodificable. Tiene dos
partes: una parte subterránea con la cámara mortuoria y el sarcófago y la otra parte es una
superestructura visible. Está construido sobre el suelo y encontramos una capilla para el culto,
la "casa del difunto", donde está la estela o falsa puerta, que tiene el nombre del difunto, por
donde se comunica con el mundo externo. Suele estar en la pared oeste, mirando hacia el
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occidente, al mundo de Osiris. En esta estancia hay una mesa de ofrendas que puede estar
esculpida o pintada. También suele haber un patio.
Se excava una fosa cubierta de adobe o madera y encima una superestructura: una
gran mesa sin decoración, de estructura alargada o rectangular. Esa mesa suele ser de
material de desechos. Todo ello queda rodeado por un muro. Cerca solía construirse una
barca, cuyo emplazamiento no es fijo.
La mastaba tiene una capilla para ofrendas, en la que también está la estela y que se
llama capilla de culto. Detrás encontramos otra capilla llamada Serdab, donde está el doble del
difunto. Estas dos cámaras quedan aisladas la una de la otra excepto por un tragaluz que los
une. La cámara donde está el sarcófago está bajo tierra. Es imposible llegar a él debido a que
tapan la entrada. A veces en la entrada de la cámara se han encontrado cabezas
representativas.
Las pirámides más antiguas son las de Zoser de la III dinastía y las de Snefru de la IV
dinastía. Zoser es uno de los faraones más representativos. La pirámide escalonada de Zoser
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está en Sakkara. Tiene seis escalones ascendentes que llegan a los 60 m de altura. A esta
pirámide también se le ha buscado un simbolismo. Los escalones están dirigidos hacia el cielo
para que ascienda el faraón. El origen puede ser la superposición de mastabas. La pirámide de
Zoser está realizada por Imhotep (era juez, visir, etc.), que realiza el complejo de la pirámide.
Las otras pirámides que tenemos son las de Snefru. Son tres pirámides; la de Snefru
en Médium, que es también escalonada, pero sólo se conservan tres escalones y las otras dos
pirámides, que están en Dahsur: la pirámide acodada y la pirámide roja.
Las pirámides más importantes son las de Gizhé: Keops, Kefren y Micerino.
Pirámide de Keops
Es la más importante. Mide 146 metros de altura. La entrada está situada a 18 metros
de altura. En el lado este hay tres pirámides que pertenecen a tres reinas. En el lado oriental
hay restos de un templo y de una ciudad funeraria para los obreros, sacerdotes, etc. No se ha
conservado prácticamente nada de esta ciudad.
Pirámide de Kefren
Mide 143 metros, es algo más pequeña que la anterior, pero se conserva muy bien.
Tiene las mismas partes que la de Keops, pero hay un cambio de plano.
Junto a la pirámide de Kefren hay un templo excavado. Antes de entrar hay un altar,
con un sentido más simbólico que práctico debido a su pequeño tamaño. Tiene dos entradas,
franqueadas por esfinges, que nos llevan a un vestíbulo que da acceso a una sala con forma
de T invertida soportada por pilares. Hay distintas salas con tesoros, en una de ellas había
vasos canópicos y también se han encontrado numerosas estatuas de Kefren.
Pirámide de Micerino
Sigue el mismo formato que la de Kefren, pero es de menor tamaño con una altura de
65 metros.
La esfinge de Gizhé
Tiene tres de los atributos de un faraón: el nemes, el hureus y la barba postiza, hoy
desaparecida. Tiene una actitud enigmática, mirando al frente. Entre sus patas hoy hay una
estela pero en su día debía haber un altar en relación a un templo al aire libre.
Tiene una doble función de templo y tumba. Está construido al pie de unas montañas.
Tiene dos partes: una primera parte visible, fastuosa, formada por dos plataformas. Para llegar
a la primera hay una avenida y para acceder a la segunda, que es un poco más pequeña, hay
una rampa. Estas plataformas están soportadas por pilares que forman una galería porticada,
detrás de la cual había un pequeño templo. Encima había una pirámide como recuerdo de sus
antecesores, pero que no guarda ningún cuerpo. Hay quien dice que había un gran altar.
En la segunda parte hay un patio porticado que va a dar al lugar donde estaba el
enterramiento. Había una capilla funeraria, tras la que se encontraba una galería que llevaba a
la cámara funeraria, en cuyo interior no hay una gran complicación. Dentro de esta cámara hay
una estatua de Mentuhotep.
En el Imperio Nuevo se utilizan los hipogeos, que son construcciones que pueden
seguir dos modelos, los que se excavan en la roca en horizontal y, lo que es más normal, los
que se excavan en la roca también en profundidad.
Ambos modelos se utilizan para ocultar y hacer inviolable la tumba, para lo que además
se va a separar la parte visible, destinada al culto, de la invisible, el lugar de enterramiento.
Estos hipogeos solían estar decorados en su interior y se van cegando las galerías
según entre el cuerpo. En el exterior nada indica que halla una construcción allí.
El Valle de los Reyes estaba presidido por el Qorn, un monte sagrado. En este lugar los
hipogeos van a tener distintas formas y en ellos lo fundamental va a ser la cámara mortuoria y
las cámaras para tesoros. Para evitar el pillaje cada vez se van haciendo más complicados. El
Valle de los Reyes está en el lado oriental del Norte, cerca de Tebas. A veces a los hipogeos
se les llama siringas porque imitan la forma de una flauta porque para complicarse se van
alargando, adentrándose en la piedra, donde siempre al final se va a encontrar la cámara
funeraria.
El templo egipcio es un templo que en un principio no tiene nada que ver con los de
otras culturas ya que no es un templo destinado a sacrificios cruentos ni es un lugar para rezar
ni es un lugar abierto para todos.
El templo egipcio es un lugar para la divinidad y por lo tanto se puede considerar como
"el gran palacio" de la divinidad. El faraón, los sacerdotes y algunos status de la sociedad son
los únicos que tienen acceso a él, y generalmente de manera restringida.
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exterior, que parecen chozas o cabañas de adobe y madera. Hay tres tipos de templos según
su estructura y su finalidad:
Se trata de templos construidos para adorar al sol, a Ra, y por su identificación también
al faraón. Esto justifica los dos elementos que aparecen: el obelisco y la barca solar. Están
situadas en un lugar desértico, son templos abiertos y sólo tendrán una repercusión en el
Imperio Nuevo en la época de Amenofis IV.
Templo de Neuserre
Se trata de un cerco amurallado que tiene un patio abierto en el que hay que destacar
dos elementos fundamentales: el altar detrás del cual se encuentra el obelisco, que termina con
el piramidión, una parte dorada que refleja mejor los rayos solares.
A la derecha en el patio hay una serie de edificios que son almacenes y para realizar
algunas ceremonias. Al obelisco se llegaba desde un vestíbulo anterior al patio por un pasillo
que había a la izquierda de este. Fuera del recinto hay restos de una construcción de piedra
que sería la barca solar.
Aparece en el Imperio Antiguo pero no tiene una estructura muy marcada, que sí se
dará en el Imperio Nuevo, que seguirán un esquema muy característico que será el mismo que
el de los templos divinos o clásicos.
Es llamado emispeos debido a que tiene una parte que da al exterior y una parte
excavada en la roca. Para llegar había una gran avenida franqueada por multitud de esfinges y
rodeada de jardines. Hay tres plataformas superpuestas de estructura adintelada soportada por
pilares a las que se accede a través de rampas. Hay capillas dedicadas a distintos dioses, las
más importantes a Hathor, donde se conservan los pilares hathóricos más interesantes, y a
Anubis. La última parte está excavada en la roca. Se aparta de la estructura clásica.
Tenía una importantísima decoración escultórica, tanto en relieve como estatuaria. Fue
construido por el arquitecto Senmut, que tuvo muchísima importancia, fue el encargado de la
educación de los hijos de Hatshepsut y posiblemente fue incluso amante de la reina.
Hatshepsut fue una reina de la XVIII dinastía que ocupó el trono como regente de su hijo
Tutmés III, quién se ocupó de destrozar muchas de las obras de su madre. Pese a ser regente
reinó como una faraona por derecho propio y de la que se decía que gobernaba como un
hombre, pro lo que muchas veces se la representaba así
El Rameseum
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Fue mandado construir por el faraón Ramsés II, de la dinastía XIX, pero de él sólo se
conservan algunas ruinas.
Era un gran recinto que fue muy expoliado y desde época muy temprana se empezaron
a quitar piedras para otras construcciones.
Fue mandado construir por Ramsés II. Se trata de un speos que, estando excavado en
la roca, tiene todos los elementos de un templo común. Tiene una fachada inclinada simulando
los pilonos, delante de los cuales se encuentran los colosos, que representan al monarca. Son
cuatro, dos delante de cada pilono, que se encuentran sedentes y son característicos de la
escultura egipcia.
En la base sobre la que se posan los colosos hay relieves alusivos al monarca. Entre
los dos pilonos se encuentra una puerta terminada en gola y a un nivel más bajo, con una
hornacina encima que alberga una estatua exenta de la divinidad a la que está dedicado el
templo, Ra. Los pilonos terminan también en gola y están decorados con relieves de una hilera
de monos babuinos saludando al sol. El interior del speos está formado como una sala
hipóstila, llena de pilares osiríacos que honran a Ramsés.
Detrás de esta sala hay una puerta que da a un pasillo que lleva al sancta sanctorum,
donde se encuentran estatuas de dioses y del faraón. Dos veces al año, el 21 de febrero y el 21
de octubre, el sol penetra en el interior de la sala fijándose en las estaturas de los dioses y del
faraón. Es un templo que se conserva muy bien y en el que se han encontrado restos de
pintura.
Es el templo de Nefertari, la mujer de Ramsés II. Es muy parecido: tiene una fachada
inclinada simulando pilonos, con la puerta a un nivel más bajo. También hay estatuas, pero no
tan monumentales como las del gran speos: miden aproximadamente 10 metros. Se trata de 6
figura de Nefertari y de Ramsés, de pie, que se encuentran tres a cada lado de la puerta, dos
de Ramsés y una entremedias de Nefertari.
Ramsés aparece con los atributos del faraón, mientras que Nefertari lo hace con los de
la diosa Hathor, a quién está dedicado el templo. Las figuras aparecen separadas en
hornacinas y también hay en el inferior estatuas de sus hijos de menos tamaño.
Se construyen en piedra y está dentro de grandes recintos que están cercados por una
muralla que suele ser de mampostería, adobe, ladrillo… Esto implica que las zonas alrededor
del templo se hayan perdido porque se construyeron con peores materiales. Dentro de estos
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recintos se encuentra el templo, la vivienda de los sacerdotes, almacenes, graneros, casas de
la vida y centros de cultura (para los escribas, escuelas y talleres donde se aprende y también
donde se hacen esculturas…). A veces hay otras estancias con distintas funciones. De todo
esto sólo se ha conservado el templo, que tiene una estructura muy clara aunque a veces son
muy complejos porque los faraones van añadiendo partes.
El templo tiene una cierta simbología: la utilización de la piedra está en relación con la
perennidad de los dioses. Los soportes se asientan sobre el suelo, que simboliza la tierra de
Egipto, los soportes son la vegetación y la cubierta, que es adintelada y muchas veces pintada
de azul con estrellas, es el cielo.
En primer lugar se presenta una avenida de esfinges para llegar, que representan a
los protectores del templo. Las esfinges están recostadas y tienen cuerpo de león y cara o del
faraón o de carnero, la representación del dios Amón al que muchas veces están dedicados.
Después se encuentran los obeliscos, que son símbolos del sol, solían terminar en
una parte dorada y estaban llenos de jeroglíficos referidos a leyendas de las hazañas del
faraón que lo mandaba construir, tras los que están los pilonos, que son dos altas
construcciones que dan acceso al interior ya que entre ellos está la puerta de entrada. Son
altos, por lo que esconden el interior del templo, tienen forma de talud, terminan en gola y en
ellos se colocaban los mástiles (todavía quedan restos de los huecos).
b) Principales templos:
Fue mandado construir por el faraón Amenofis III sobre un antiguo santuario, y fue
realizado por el arquitecto Amenhotep.
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Está dedicado al dios Amón, aunque está en relación con su esposa Mut y su hijo
Khons. Poseía cuatro colosos sedentes y otros dos de pie, pero sólo se han conservado dos.
Tenía dos obeliscos, uno de los cuales se conserva en su lugar original mientras que el otro fue
llevado a París por Napoleón. En su interior se encuentra actualmente una mezquita más
tardía.
Estaba unido al templo de Luxor por una avenida y es más grande que este. Tiene un
trazado muy irregular con una estructura trapezoidal y rodeado de una muralla de adobe que se
ha perdido.
El exterior es igual que los anteriores. Está muy bien conservado. Hay en él una gran
cantidad de relieves, la mayoría referentes a hazañas del faraón. En el interior, la sala hípetra
está porticada y a un nivel más bajo que los pilonos (igual que en los clásicos), pero con
columnas de capiteles compuestos, característicos de la Baja Época.
Tras ella está la sala hipóstila, a la que se accede por una puerta franqueada por
representaciones del dios Horus y en la que se da una novedad de Imhotep, el arquitecto que
lo construyó: los intercolumnios están rellenados con un muro que va entre columna y columna
hasta la mitad de la altura de estas (pero sólo en las columnas del exterior). Esto influirá
muchísimo y a partir de este momento se realizará siempre así.
Filé
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El templo más llamativo y mejor conservado del recinto es el templo de Isis, también de
los Ptolomeos. Este templo tiene numerosos pilonos de los que se conserva su terminación en
gola y mantiene el esquema longitudinal.
Otro edificio interesante de este complejo el Kiosco de Trajano, que se trata de una
construcción relativamente pequeña para descanso del emperador en las procesiones.
Tiene una planta cuadrangular con sólo una puerta. Tiene el cerramiento hasta la mitad
de las columnas, terminaciones en gola, cubierta adintelada, etc. Son llamativos los capiteles,
en los que se da una alternancia, pero siempre de capullo abierto, y en los que hay un juego de
claroscuro.
En las casas de los nobles y del faraón es una arquitectura más cuidada, pero aún así
se destruyeron o bien por expolios o bien por el tiempo.
Las ciudades nacen y se desarrollan en el valle, por lo que tienden a tener una
estructura alargada siguiendo el río. Suelen tener una calle más ancha que va perpendicular al
río y una plaza, en torno a las cuales se desarrollaría la vida y el resto de calles.
Hay muy pocas ciudades conservados, sólo excavadas. Las más importantes de las
que se sabe son: Kahun (Imperio Medio), Dayr-al-Medina y Amarna (Imperio Nuevo).
Las casas eran muy sencillas, con una estructura cuadrangular con una sola entrada y
no más de tres habitaciones, aunque también había casas suntuosas con varias o muchas
habitaciones abiertas en torno a patios, con una parte para la familia y otra para el servicio.
También se construían casas o villas fuera de las ciudades, que solían ser casas
nobles. Normalmente estaban amuralladas y ajardinadas y la separación entre la zona noble y
la destinada al servicio es más marcada, en edificios aparte.
El palacio enlaza con estas villas. Suele estar fuera de la ciudad aunque a veces tiene
una comunicación con esta mediante una avenida. Se realiza con materiales más nobles, pero
mantiene la tónica general. Son muy cerrados, sólo con una puerta que toma la forma de gran
fachada con dos torres.
Esto lo sabemos gracias a relieves, pero no nos han quedado restos. También estaban
organizados en patios en torno a los cuales se desarrollaban las habitaciones, que estaban
divididas en tres grupos: las de la zona oficial, las de la zona privada y las de los servidores,
todo ello formando grandes complejos.
También existían ciudades que surgían en torno a las pirámides y que son pensadas
para que habiten los obreros que trabajan en los recintos funerarios y a la finalización de la
construcción se quedan allí las personas ocupadas de su mantenimiento, los sacerdotes, etc.
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4. Escultura Egipcia
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Los relieves suelen ser bajorrelieves, que suelen estar siempre policromados.
Van a tener una mayor movilidad que las estatuas, aunque con un movimiento
rígido, un tanto convencional. Estos relieves se rigen por la ley de la máxima
claridad: se ve la figura en relieve como si la viéramos desde distintos punto de
vista (ojos y torso de frente, resto del cuerpo de perfil).
Las primeras obras son unas piezas que han aparecido de época predinástica que
tienen un gran interés especialmente para ver la relación con las distintas culturas que existían
en aquel momento.
No se trata de un cuchillo cruento sino que tiene un carácter litúrgico. Es muy pequeño
y está hecho con hojas de sílex y el mango de marfil, que está decorado por las dos partes. Por
un lado, muestra una escena de lucha, y es un relieve en el que hay movimiento, distintas
posturas, etc. y además da una escena de lucha naval, que permite saber cómo era. Hay
figuras luchando medio desnudas con un estudio de la anatomía sin gran desproporcionalidad.
Hay un gran realismo, sobre todo en los barcos. Por el otro lado hay una escena de
animales y en la parte superior una figura de un hombre entre leones, en una disposición
simétrica y vestido como en el mundo mesopotámico, por lo que se piensa que la imagen fue
tomada con un cilindro sello mesopotámico o que incluso proviniera de allí.
Tiene una iconografía que nos habla de la importancia del faraón y de la unión de las
dos tierras de Egipto. Está realizado en bajorrelieve. Las dos caras están coronadas por las
caras de Hathor.
En una cara hay una gran escena que muestra en grande al faraón con la corona del
Alto Egipto y castigando con una maza a un hombre. Esto implica movimiento, aunque tiene los
dos pies apoyados en el suelo. A la derecha aparece Horus llevando un símbolo del Bajo
Egipto (seis flores de papiro), aunque también se dice que son seis clavijas, referentes a los
seis enemigos que el faraón había vencido. Detrás de él se encuentra el portador de las
sandalias, con unas sandalias y una vasija de ungüentos en las manos.
Abajo, y en una escena separada, hay dos personajes huyendo que tienen su
continuidad en la otra parte de la paleta. En esta parte hay tres registros: en el superior aparece
el faraón jerarquizado por su tamaño con la corona del Bajo Egipto.
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derrotados y decapitados. En el registro intermedio hay dos animales fantásticos de cuellos
muy largos entrelazados que simbolizan la unificación. En el registro inferior se muestra la
derrota de una ciudad: un toro arremete contra una ciudad amurallada con torreones y en la
que destaca un edificio más noble, un palacio.
Es uno de los mejores ejemplos de estelas. Se levantan en vertical y son lisas hasta
la parte superior, en la que se encuentra un bajorrelieve. En éste se encuentra Horus
dominando todo y debajo de él un palacio amurallado con una serpiente dentro que simboliza al
faraón.
El faraón Zoser
El faraón Kefren
Kefren fue un faraón de la IV dinastía, y esta estatua fue encontrada de el templo del
valle. Está realizada en piedra dura y oscura y también es de tamaño natural. Es muy similar a
la anterior: realismo idealizado, sentando en el trono donde, como va a ser común, se
aprovecha para poner jeroglíficos. Los brazos del trono son alusivos al león, símbolo de fuerza
y poder
Es también una escultura frontal, rígida, con la mirada al frente, pero frente a la de
Zoser sí tiene un rostro con una cierta expresividad. Tiene una anatomía fuerte, sana. Las
manos sobre las piernas, la derecha con el puño cerrado (símbolo de poder), que a veces
podía llevar un cetro o un sello, apoyado en vertical, mientras que la izquierda permanece
abierta (símbolo pues de poder y de magnanimidad). No viste un manto, sino el faldellín
plisado.
Lleva los atributos del faraón (nemes y hureus) y detrás de su cabeza se encuentra el
dios Horus extendiendo sus alas como protector del faraón, pero también identificándose con el
faraón.
En los lados del trono hay relieves con las flores de papiro y de loto unidas, que
simbolizan la unión de las dos Tierras. En la base de la escultura hay cartuchos con el nombre
del faraón.
La tríada de Micerino
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encuentra acompañado por la diosa Hathor y por la diosa del nomos de Kynópolis (perro
negro).
Están en posición frontal, las figuras son muy rígidas y frías en la actitud, con la mirada
al frente que hace que se alejen.
Micerinos se encuentra en el centro, con la corona del Alto Egipcio, el faldellín plisado y
la barba postiza. Se encuentra en posición de echarse a andar y sus brazos están junto al
cuerpo con los puños cerrados. Es de musculatura fuerte y muy marcada, con una cierta
geometrización.
Las figuras femeninas tienen las piernas juntas y están vestidas a la moda del
momento, con una túnica larga de lino, normalmente blanca, que se ajusta mucho al cuerpo
dejando ver toda la anatomía. Su pelo cae por delante del pecho, pero no es demasiado grande
y deja las orejas al descubierto. Las dos tienen un brazo pegado al cuerpo y con el otro se
agarran al faraón. Sobre sus cabezas se encuentras sus símbolos.
Es muy similar a la anterior. Está realizada en piedra oscura. Él tiene el pie bastante
adelantado, mientras que ella sólo un poco. No hay jerarquización por tamaño, pero en la
actitud de la mujer hay sumisión, totalmente agarrada al faraón.
El hombre tiene el brazo sobre el pecho, quizá en relación con su sumisión al faraón,
mientras el otro tiene el puño cerrado, seguramente en relación con su poder. Está
semidesnudo, lleva un collar, bigote, el pelo negro y los ojos pintados.
La mujer está vestida con una túnica de lino blanco con un amplio escote adornado
con un gran collar. Tiene los dos brazos cruzados y una gran peluca que no llega a la altura del
pecho y que está sujeta con una diadema adornada con mucho detalle. Ambos tienen las
piernas demasiado rígidas con los tobillos muy anchos y los dedos muy marcados.
Es más pequeña que la anterior. No debían ser nobles pero sí haber un conseguido
una cierta importancia en la corte.
El hombre, para disimular que era enano, está sentado con las piernas dobladas en
actitud semejante a la de un escriba. Para salvar el hueco que dejan sus piernas, se colocan a
los dos hijos.
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La actitud de Senet es muy tranquila, con las manos unidas delante del pecho y el
rostro lleno de orgullo. La mujer está agarrándole, sumisa, también orgullosa de su marido. Los
hijos tienen los dedos hacia la boca y con la trenza típica de los niños. Los pies son incluso
más toscos que en la anterior.
Cheid-el-Beled
Se trata de una escultura muy realista ya que refleja perfectamente a un personaje muy
seguro de sí mismo, con la mirada al frente. Es obeso, lo que refleja su situación económica.
Está en actitud de echarse a andar, con la pierna izquierda adelantada, y tiene un brazo junto al
cuerpo y el otro rompiendo el espacio sujetando el bastón de mando. Está realizada en madera
y tiene restos de policromía, aunque se piensa que pudo haber estado cubierto de planchas de
metal por la existencia de orificios en su cuerpo.
El escriba sentado
Tiene las piernas cruzadas y está sentado sobre ellas. Con una mano sujeta el papiro
que tiene apoyado sobre las piernas y con la otra está en posición de estar a punto de escribir.
Tiene una anatomía muy realista, con los brazos algo alejados del cuerpo, la cabeza erguida
mirando al frente con actitud de atención y el rostro muy delgado, con la barbilla y los pómulos
muy marcados.
El escriba Morgan
Está en la misma postura y actitud que el anterior, pero tiene la anatomía más
descuidada. Lleva peluca.
Escultura popular
Son figuras en movimiento, realizando acciones, por lo que muchas veces están
agachados, en cuclillas, etc. Aparecieron en el Imperio Antiguo y fueron muy frecuentes en el
Imperio Medio, donde se solían representar en grupos. Están realizados con materiales pobres
(madera, barro), que van a estar policromados, lo que les da una mayor vivacidad.
A veces están articulados y también pueden estar vestidos con telas. En algunas
ocasiones se les ha encontrado en unas especies de cajas, realizadas con arcilla y barro,
normalmente decoradas, en las que se han encontrado miniaturas que muestran cómo debían
ser las casas en aquella época. Hay grandes cambios en el estilo: en el Imperio Antiguo son
más bastas, más rechonchas, mientras que en el Imperio Nuevo son más esbeltas. Aunque son
figuras en movimiento, mantienen el rostro inexpresivo.
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A partir de la dinastía VI se da un periodo de decadencia en el que se repite mucho lo
anterior. Sin embargo, en el Imperio Medio, especialmente en la dinastía XI se da un
renacimiento.
En esta época existen distintas escuelas y talleres de escultura. Así, aparecen dos
tendencias principales: una seguirá el idealismo del Imperio Antiguo, mientras que la otra, que
es más interesante, va a realizar retratos de faraones más realistas aún y con retrato
psicológico.
Mentuhotep
Sesostris III
Esfinges
Dinastía XII. La cabeza muestra una gran melena de león e incluso las orejas son de
este animal. Del nemes sólo se ve el arranque, con el hureus, y encuadra el rostro de una
manera extraña. Lleva la barba postiza y tiene la mirada al frente.
b) Esfinge de Hatshepsut
Hastshepsut era una reina de la XVIII dinastía, en el Imperio Nuevo. Es muy parecida
a la de Amenemhet en la caída del nemes. El rostro femenino está muy idealizado y tiene una
barba descomunal.
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En esta el nemes cae normalmente y tiene las orejas del faraón.
Las estatuas cubo son otra de las grandes novedades de este periodo. Aparecen en
el Imperio Medio, pero las más importantes son del Imperio Nuevo y se mantendrán durante la
Baja Época.
Están siempre hechas en piedra dura que deja partes lisas. Con estas esculturas
quieren dar permanencia al representado. Presenta a una persona sentada en el suelo de
manera que las rodillas llegan a la altura de los hombros y se coge las piernas con los brazos.
Están envueltas en un manto. Se suelen poner inscripciones en alusión a la persona.
En la Baja Época a veces por debajo de la escultura se dejan ver y se trabajan los
pies, las manos y los codos. También en esta época pueden llevar incorporada en la parte
delantera otra escultura.
Tiene la estructura angular más marcada. Se le retrata junto a la princesa porque era
su educador. La niña lleva el hureus y la coleta típica de los niños
Sigue siendo de pie o sedente, pero se da alguna novedad: hay un cierto sentido
estético, por lo que se hacen formas bellas, más esbeltas y elegantes. La rigidez no es tan
marcada y los rostros son amables y tienen, en especial los femeninos, forma de corazón.
Postura de manos como en el Imperio Medio, con el puño en horizontal encima del muslo o con
las dos manos abiertas sobre el muslo; esto último se va haciendo más frecuente.
Retrato de Hapshepsut
Lleva el nemes, el hureus y las manos abiertas sobre los muslos. No es escultura
bloque; tiene la espalda muy rígida pero sin necesidad de soporte.
Es menos estilizada, pero aún así con rasgos algo refinados. La mano derecha la
tiene cerrada con un sello en vertical sobre el muslo y la izquierda abierta.
Colosos de Memnón
Los colosos se solían colocar delante de los templos, estos están delante del de
Amenofis III, que mandó hacer un templo funerario lejos de su lugar de enterramiento, del que
lo único que queda son estos colosos y que parece que ya en época faraónica comenzó a ser
expoliado.
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El nombre de Memnón es de los griegos. Las estatuas representan al faraón con las
coronas del Alto y Bajo Egipto, pero ahora sólo se aprecia el nemes de uno de ellos. De
escultura exenta son los más grandes que se conocen, con unos 20 m. de altura
Al lado de las piernas hay estatuas de su madre y su mujer. El trono tiene esculpidos
en los laterales los genios del Nilo y las flores del Alto y Bajo Egipto entrelazadas. Tienen las
dos manos abiertas sobre los muslos.
Amenofis IV, hijo de Amenofis III, de la dinastía XVIII, que reinó en el siglo XIV, entre
los años 1379 y 1362 aproximadamente, se cambió de nombre a Ajnatón, que significa servidor
o adorador de Atón, aunque normalmente se dice Akhenatón.
Va a promulgar una serie de reformas sociales que le van a crear problemas con los
sacerdotes: mejor reparto de tierras entre el pueblo a costa de mundo sacerdotal, mayor
higiene en las viviendas, con letrinas, conductos para el agua, animales fuera de las viviendas,
etc. Tenía un carácter místico, soñador.
Pese a construir nuevos templos, no destruyó los anteriores. La estructura del templo
solar es más abierta. Tras los pilonos aparece un gran patio abierto para la realización de
sacrificios tras el que hay un segundo gran patio con un gran altar rodeado por otros 365
altares.
Akhenatón decidió dejar Tebas y construir una nueva ciudad algo más al norte y la
llamó Ajnatón, ciudad del horizonte de Atón, pero se conoce como Tell el Amarna. Se construyó
muy deprisa, en sólo 15 años, pero también tuvo una vida muy corta, apenas 15 años, ya que
se abandonó muy pronto y se volvió a Tebas, pero como con una cierta idea de volver, ya que
no se destruyó y se han encontrado casas tapiadas, por lo que en cierto modo se han
conservado numerosas esculturas.
Está estratégicamente situada, a orillas del Nilo rodeada por una escarpadura natural
de manera que sólo se podía acceder a ella por la orilla o por dos pasos al norte y al sur.
Estaba rodeada de estelas con la imagen del faraón. Había 4 palacios, templos y talleres
artísticos.
Son dos escultores los que han desarrollado sobretodo el taller de Amarna: Beki, que
va a desarrollar un realismo exagerado, también llamado expresionismo degenerado, y Tutmés,
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que sigue la misma línea pero suavizando un poco las formas. Esta escuela nos va a dar una
nueva estética: figuras con el cráneo alargado, rostro muy chupado, ojos oblicuos y medio
cerrados, pómulos salientes, labios carnosos y prominentes, barbilla redondeada y caída,
hombros caídos, brazos y manos muy largas y delgadas, pecho hundido, vientre abultado y
ligeramente caído con el faldellín por debajo, pelvis muy marcada, muslos muy anchos y
piernas muy delgadas. Se conservan fundamentalmente representaciones del faraón y su
familia:
a) Akhenatón joven
b) Nefertiti
Apareció en las ruinas del taller de Tutmés. Está realizada en caliza policromada, que
se conserva muy bien. Falta por pintar un ojo, es posible que fuera un boceto. Tiene el cuello
muy alargado que acaba en un gran collar. Lleva la gran corona propia de Nefertiti, de forma de
cono invertido y ceñida con una cinta. También lleva el hureus. A pesar de sus rasgos algo
alargados es una figura enormemente bella y elegante.
El faraón aparece con Nefertiti y sus hijas, una en brazos de Akhenatón, otra en los
de Nefertiti y la tercera sobre las rodillas de ésta. Los padres están acariciando a sus hijas y
Akhenatón parece estar a punto de besar a la que tiene en sus brazos.
Tutankhamón
Pese a ser un hipogeo no tan complicado como las del resto del Imperio Nuevo, se
encontró prácticamente intocada. La tumba había sido violada en la antigüedad, se cree que
unos 10 años después del enterramiento del faraón, pero es posible que se descubriera el robo
y la tumba se volvió a sellar y se cerrar hasta su descubrimiento el siglo pasado.
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Posiblemente cayó un aguacero que arrastró la tierra a su alrededor favoreciendo que
permaneciera oculta. Los ladrones se debieron llevar bastantes joyas, especialmente las que
se encontraban más al exterior, pero aún así queda un grandioso tesoro. La tumba era tan rica,
que hasta las puertas son muy valiosas, recubiertas de oro con decoración de relieves, siempre
en relación con el mundo de ultratumba.
a) Tutankhamón de niño
En esta escultura todavía se ven las formas que recuerdan al periodo amárnico, pero
mucho más suavizado. Tutankhamón reinó y murió muy joven, entre el 1345 y el 1335,
muriendo con unos 19 años. Se trata de una representación alegórica en relación con el
nacimiento de Horus sobre el cáliz de una flor de loto, de la que emerge la cabeza del faraón.
Está realizado en madera estucada y policromada. Pese a dejar la mirada al aire, hay una
ligera expresividad.
b) El ka de Tutankhamón
Esta escultura muestra al faraón en tamaño natural en actitud de caminar, pero con los
dos pies sobre el suelo, como era costumbre, Lleva sandalias, un velo que recuerda al nemes
llamado khat que le deja las orejas al descubierto y en el centro el hureus. En las manos lleva
el cetro y el callado. Tiene el vientre ligeramente abultado, aunque es posible que esto fuera
para resaltar la anatomía y no por seguir el estilo amárnico.
c) Armario canópico
En cada una de las cuatro caras tiene a una diosa que de una forma u otra están
relacionadas con el mundo de ultratumba. Son esculturas exentas doradas que están mirando
al armario y tienen los brazos abiertos en actitud protectora. No hay tanta armonía ni proporción
como en otras esculturas (tienen el tronco mucho más grande que las piernas, los brazos muy
finos pero muy largos, etc.).
Están cubiertas con túnicas muy finas que dejan ver la anatomía y llevan el khat. Las
caras del armario estaban trabajadas pero apenas se destaca. Remata con una terminación en
gola con una hilera de cobras con el disco solar policromadas en azules y rojos que marcan un
gran contraste. Está cubierto por un baldaquino con la misma terminación.
d) Trono de Tutankhamón
Está realizado en madera y cubierto con policromía y pedrería. Las patas terminan en
garras de león y en la parte alta tienen cabezas de este animal. Los brazos están formados por
águilas coronadas con las alas extendidas. Lo más llamativo es el relieve en el respaldo del
trono en el que aparece una escena presidida por el disco solar con las manos que veíamos en
las representaciones de Amarna, algunas de las cuales llevan la cruz de la vida. En ella,
aparece Tutankhamón sentado en un trono mientras su mujer le acaricia perfumándole. Ambos
llevan grandes pectorales. Es un bajorrelieve en el que hay una preocupación por el volumen,
que se va modulando, no hay sólo dos planos.
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recubierta de oro y el último totalmente de oro. El intermedio lleva el nemes, la barba, el hureus
y el buitre y está representado como Osiris. Se encuentra cubierto de relieves y policromado,
con un predominio del azul y del rojo. Tiene el rostro idealizado, muy proporcionado.
Ramsés II
Ramsés fue un faraón de la XIX dinastía, aunque hay quien dice que esta escultura
representa a Seti I. Es la escultura de Ramsés mejor conservada, apareció fragmentada pero
se reconstruyó. Es un estilo muy diferente, con la cara muy afinada y un brazo extendido.
También está vestido de forma distinta, con un traje que cubre todo el cuerpo con una
tele muy fina y plisada que se ajusta al nemes. No hay nemes ni corona, sino la tiara de jefe
militar, donde está el hureus. No tiene respaldo y junto a sus piernas aparecen una figurilla de
su mujer y otra de su hijo. Lleva atributos de poder y el puño izquierdo cerrado sobre el muslo y
la derecha levantando el cetro. Lleva sandalias.
Ramsés II de joven
Lleva una gran peluca con pequeños rizos que marcan el efecto del claroscuro. En la
peluca hay una gran importancia de la simetría y está rodeada por una diadema sobre la que
está el hureus. Lleva un traje semejante al anterior, de una tela fina con muchos pliegues finos
en distintas direcciones. Lleva un gran collar y el cetro de poder. Rostro con rasgos finos.
Coloso de Ramsés II
Del templo de Ptah en Menfis. Las piernas están rotas pero el resto se conserva en
perfecto estado gracias a que cuando cayó lo hizo sobre un charco. Lleva el faldellín de tela
fina con muchos pliegues. En una mano, lleva un sello. En los hombros lleva cartuchos con su
nombre. Su rostro es amable, con una ligera sonrisa, que retrata el carácter bonachón del
faraón. Lleva el hureus sobre su cabeza.
A partir de la dinastía XXI comienza una crisis política y artística. En la época saíta
vuelve a haber un cierto renacimiento artístico y más tarde el arte se verá influido por Grecia y
Roma. Así pues, a partir de este momento no va a haber grandes innovaciones. Lo único que
merece la pena destacar es el uso de otros materiales en la escultura: metal, principalmente
bronce, incrustaciones de pedrería, etc.
Destacan algunos retratos, que tienen una imagen realista, así como figuras de
animales entre las que descuellan las representaciones de gatos, animal considerado con
carácter divino.
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La cabeza verde
Pertenece a la dinastía XXX, del siglo IV a.C., y está realizada en pizarra verde.
Posiblemente es la cabeza de un sacerdote, que seguramente formaría parte de una escultura
de cuerpo entero.
En todo caso representa a un hombre maduro con un gran realismo y una gran
preocupación anatómica, pero parece más bien el retrato de un tipo humano, revestido de una
gran autoridad, que de un individuo concreto, debido a la absoluta simetría de los pliegues del
ceño, de las patas de gallo de los ojos y de las arrugas labio-nasales y a que está demasiado
rígido y hay una excesiva simetría y geometrización.
6. Pintura egipcia
• Los egipcios emplearon diversas técnicas. En la pintura mural sobre una capa de yeso
aplicaban los colores que mezclaban con huevo.
• Los temas pueden ser religiosos, festivos y naturalistas, destacando aquellos con un fin
funerario, en las que se mostraban cómo era la vida del difunto en tierra y cómo sería
el más allá.
Los asuntos de las pinturas murales decorativas de las cámaras funerarias durante el
Imperio Nuevo consistían en relatos mitológicos del Libro de los Muertos y escenas de la vida
cotidiana, sobre todo las que más hubieran de servir para manutención, entretenimiento y solaz
del difunto en la otra vida, según la creencia de los egipcios.
Con el nombre de Libro de los Muertos, o ritual funerario, se designa los rollos de pairo
en que estaban escritas las fórmulas religiosas que les permitieran evitar los peligros de la Duat
y alcanzar la inmortalidad. Desde la dinastía XX (unos doce siglos a. C.) se decoraban con
dibujos o miniaturas las copias de este libro y era común acompañar a la momia recitando
algún fragmento de éstas. Los asuntos de tales miniaturas suelen ser mitológicos y
representaciones del juicio de Osiris, figurando el finado y determinados dioses egipcios.
Los referidos usos egipcios y los variados pormenores de su escultura y pintura pueden
estudiarse en las magníficas tumbas del Valle de los Reyes y los grandes museos de Europa,
como la de la reina Nefertari que muestra los convencionalismos propios de este arte y, sobre
todo, en el Museo Egipcio de El Cairo, donde se exponen multitud de objetos.
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