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Ensayo Capitulo I y Ii Libro El Hombre Mediocre

Este documento presenta un resumen de los primeros dos capítulos del libro "El Hombre Mediocre" de José Ingenieros. El Capítulo 1 describe al hombre mediocre como alguien que carece de personalidad propia y se adapta pasivamente a su entorno social, representando las normas y prejuicios establecidos. El Capítulo 2 analiza la mediocridad intelectual y caracteriza al hombre rutinario, que se opone a cualquier cambio o innovación.
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Ensayo Capitulo I y Ii Libro El Hombre Mediocre

Este documento presenta un resumen de los primeros dos capítulos del libro "El Hombre Mediocre" de José Ingenieros. El Capítulo 1 describe al hombre mediocre como alguien que carece de personalidad propia y se adapta pasivamente a su entorno social, representando las normas y prejuicios establecidos. El Capítulo 2 analiza la mediocridad intelectual y caracteriza al hombre rutinario, que se opone a cualquier cambio o innovación.
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ENSAYO CAPITULO I Y II LIBRO EL HOMBRE MEDIOCRE

RINCON AVILA MELANY TATIANA

UNIVERSIDAD POPULAR DEL CESAR


LECTURA Y ESCRITURA CRITICA
PREUNIVERSITARIO
AGUACHICA- CESAR
2018
ENSAYO CAPITULO I Y II LIBRO EL HOMBRE MEDIOCRE

RINCON AVILA MELANY TATIANA

Trabajo presentado para optar una nota en el area de lectura y escritura critica

GLORIA PATRICIA SALDAÑA


COMUNICADORA SOCIAL Y PERIODISTA

UNIVERSIDAD POPULAR DEL CESAR


LECTURA Y ESCRITURA CRITICA
PREUNIVERSITARIO
AGUACHICA- CESAR
2018
INTRODUCCION
En el siguiente trabajo dare un breve resumen sobre los dos primeros capitulos del
libro el hombre mediocre que es un libro del sociólogo y médico italo-
argentino José Ingenieros, publicado en el año 1913. La obra trata sobre la
naturaleza del hombre, oponiendo dos tipos de personalidades: la del hombre
mediocre y la del idealista, analizando las características morales de cada uno, y
las formas y papeles que estos tipos de hombres han adoptado en la historia,
la sociedad y la cultura.
CAPITULO I: EL HOMBRE MEDIOCRE
En este primer capitulo nos muestran la importancia de la naturaleza, al principio
se muestra que el pastor ingenuo se asombra dela naturaleza, y vemos como en
la desigualdad humanana predomina en el diario vivir; asi como hoy en día
también las personas no respetan las normas que tenemos para llevar una mejor
vida.

AUREA MEDIOCRITAS? 
Esta es una frase por la cual Montaigne se caracterizo.
“Los animales de una misma especie difieren menos entre si, que unos hombres
que otros”
Vemos como el objetivo de esta frase es lograr que todos,tengamos alcance de
una capacidad mayor a la de un animal, Horacio también apoyaba esta idea, en
este punto se caracterizaba que las costumbres y las leyes pueden establecer
derechos y deberes comunes a todos los hombres, pero estos serán siempre tan
desiguales como las olas que serán siempre desiguales como las olas del mar.
Hay hombres mentalmente inferiores al término medio de su raza, de su tiempo y
de su clase social; también los hay superiores. Entre unos y otros fluctúan una
gran masa imposible de caracterizan por inferioridades o excelencias. Su
existencia es, sin embargo, natural y necesaria. En todo lo que ofrece grados hay
mediocridad, en la escala de la inteligencia humana ella representa el claros curo
entre el talento y la estulticia.

LOS HOMBRES SIN PERSONALIDAD


La personalidad individual comienza en el punto preciso donde cada uno se
diferencia de los demás; en muchos hombres ese punto es imaginario. Por ese
motivo, al clasificar los caracteres humanos se ha comprendido la necesidad de
separar a los que carecen de rasgos característicos: productos adventicios del
medio, de las circunstancias, de la educación que se les suministra, de las
personas que los tutelan, de las cosas que los rodean. “Indiferentes” ha llamado a
ribot a los que viven sin que se advierta su existencia.
Un hombre o una persona sin personalidad es considerada individualmente como
una ausencia de características personales que permiten distinguir al individuo de
una sociedad.
ENTORNO DEL HOMBRE MEDIOCRE
Si pudiéramos medir los valores individuales, graduarían se ellos en escala
continua, de lo bajo a lo alto. Entre los tipos extremos y escasos, observaríamos
una masa abundante de sujetos, más o menos equivalentes, acumulados en los
grados centrales de la serie. El hombre decimos ahora es un animal que
evoluciona en las más recientes edades geológicas del planeta; no fue perfecto en
su origen, ni consiste su perfección en volver a las formas ancestrales, surgidas de
la animalidad simiesca.

El concepto de la normalidad humana solo podría ser relativo a determinado


ambiente social ¿serian normales los que mejor “marcan el paso”, los que alinean
con más exactitud en las filas de un convencionalismo social? En este sentido el
hombre normal no sería sinónimo de hombre equilibrado, ¿será entonces lo que,
en la filosofía, en literatura o en la política, se llama un ecléctico, un justo-medio?
de ninguna manera, contesta. El que es justo medio lo sabe tiene la intención de
serlo; el hombre mediocre es justo medio sin sospecharlo lo es por naturaleza, no
por opinión; por carácter, no por accidente. Pero fuerza es reconocerlo, tales
definiciones son inseguras desde el punto de vista de la psicología social;
conviene buscar una más exacta e inequívoca, abordando el problema por otros
caminos.

CONCEPTO SOCIAL DE LA MEDIOCRIDAD:

Sin embargo, las infinitas diferencias individuales, existen grupos de hombres que
pueden englobarse dentro de tipos comunes; tales clasificaciones, simplemente
aproximativas, constituyen la ciencia de los caracteres humanos, la teología, que
reconoce en Teofrasto su legítimo progenitor. Esas clasificaciones, admisibles
desde algún punto de vista especial, son insuficientes para el nuestro.

Cada individuo es el producto de dos factores: la herencia y la educación. La


primera tiende a proveerle de los órganos y las funciones mentalmente que le
trasmiten las generaciones precedentes; la segunda es el resultado de las
múltiples influencias del medio social en el que el individuo está obligada a vivir.
Esta acción educativa es, por consiguiente, una adaptación de las tendencias
hereditarias a la mentalidad colectiva: una continua aclimatación del individuo en
la sociedad, el niño desarrollándose como un animal de la especie humana, hasta
que empieza a distinguir las cosas inertes de los seres vivos y a reconocer entre
estos a sus semejantes. El hombre mediocre es una sombra proyectada por la
sociedad; es por esencia imitativo y está perfectamente adaptado para vivir en
rebaño, reflejando las rutinas, prejuicios y dogmatismos reconocidamente útiles
para la domesticidad. Así como el inferior hereda “el alma de la especie”, el
mediocre adquiere “el alma de la sociedad”. Es original e imaginativo,
desadaptados del medio social en la medida de propia variación.
EL ESPIRITU CONSERVADOR

Todos los hombres de personalidad firme y de mente creadora, sea cual fuere su
escuela filosófica o su credo literario, son hostiles a la mediocridad. Toda creación
es un esfuerzo original; toda creación es un esfuerzo original; la historia conserva
el nombre de pocos iniciadores y olvida a innúmeros secuaces que los limitan.

Los mediocres encuentran una justificación, como todo lo que existe por
necesidad. El eterno contraste de las fuerzas que pujan en las sociedades
humanas, se traduce por la lucha entre dos grandes actitudes, que agitan la
mentalidad colectiva: el espíritu conservador o rutinario y el espíritu original y de
rebeldía. La originalidad necesita un contrapeso robusto que prevenga sus
excesos; habría ligereza en fustigar a los hombres metódicos y de paso tardío, si
ellos constituyeran los tejidos sociales más resistentes, soporte de los otros. Los
mismo que en los organismos, los distintos elementos sociales que surgen
mutuamente de sostén; en vez de mirarse como enemigos debieran considerarse
cooperadores de una obra única, pero complicada, si tuvieran igual razón de ser
los imitadores y los originales, como arguye el pensador español su justificación
estaría hecha. Ser mediocre no es una culpa; siéndolo, su conducta es legítima.
Su acción seria nula sin el esfuerzo fecundo de los originales, su acción seria nula
sin el esfuerzo fecundo de los originales, que inventan lo ilimitado después por
ellos. Sin los mediocres no habría estabilidad en las sociedades; pero sin las
superiores no puede concebirse el progreso, pues la civilización seria inexplicable
en una raza constituida por hombres sin iniciativa.

PELIGROS SOCIALES DE LA MEDIOCRIDAD

El error de lo desconocido los ata a mis prejuicios, tornándolos timoratos e


indecisos: nada aguijonea su curiosidad; carece de iniciativa y miran siempre al
pasado, como si tuviera los ojos en la nuca, troncan su honor por una prebenda y
echan llave a su dignidad por evitarse un peligro; renunciarían a vivir antes que
gritar la verdad frente al error de muchos. Su cerebro y su corazón están
entorpecidos por igual como los polos de un imán gastado. El ambiente tornase
refractario a todo afán de perfecciónalos ideales se agostan y la dignidad se
ausenta: los hombres acomodaticios tienen su primavera florida. Los estados
convirtiesen en mediocracias; la falta de aspiraciones que mantengan el alto nivel
de moral y de cultura, ahonda la Ciénaga constantemente.

LA VULGARIDAD

Los hombres se vulgarizan cuando reaparece en su carácter lo que fue la


mediocridad en las generaciones ancestrales: los vulgares son mediocres de
razas primitivas: habrían sido perfectamente adaptados en sociedades salvajes,
pero carecen de la domesticación que los confundiría con sus contemporáneos. La
vulgaridad es el blasón nobiliario de los hombres ensordecidos de su mediocridad;
la custodian como al tesoro el avaro. Pone su mayor jactancia en exhibirla, sin
sospechar que es su afrenta. Estalla inoportuna en la palabra o en el gesto, rompe
en un solo segundo el encanto preparado en muchas horas, aplasta bajo su zarpa
toda eclosión luminosa del espíritu. Incolora, sorda, ciega, insensible, nos rodea y
nos acecha; deleitase en lo grotesco, vive en lo turbio, se agita en las tinieblas.

La conducta, en sí misma, no es distinguida ni vulgar; la intención ennoblece los


actos los eleva, los idealiza y, en otros casos determina su vulgaridad.

CAPITULO II: LA MEDIOCRIDAD INTELECTUAL

EL HOMBRE RUTINARIO

Las ciencias, el heroísmo, las originalidades, los inventos, la virtud misma,


parecerles instrumentos del mal, en cuanto desarticularlos resortes de sus errores:
como en los salvajes en los niños y en las clases incultas. Los prejuicios son
creencias anteriores a la observación; los juicios exactos o erróneos son
consecutivos a ella, todos los individuos poseen hábitos mentales; los
conocimientos adquiridos facilitan los venideros y marcan su rumbo. En cierta
medida nadie puede substraerles. No son exclusivos de los hombres mediocres,
pero en ellos representan siempre una pasiva obsecuencia al error ajeno.

los hombres rutinarios desconfían de su imaginación santiguándose cuando esta


les atribula con heréticas tentaciones reniegan de la verdad y de la virtud si ellas
demuestran el error de sus prejuicios muestran grave inquietud cuando alguien se
atreve a perturbarlos. Astrónomos hubo que se negaron a mirar el cielo a través
del telescopio, temiendo ver desbaratados sus errores más firmes.

LOS ESTIGMAS DE LA MEDIOCRIDAD INTELECTUAL

Si de esto dedujéramos que quien no piensa no existe, la conclusión desternillaría


de risa, las mediocracias exigen de sus actores cierta seriedad convencional, que
da importancia en la fantasmagoría colectiva. Los exitistas lo saben; se adaptan a
ser esas vacuas personalidades de respeto, certeramente acribilladas por Stirner y
expuestas por Nietzsche a la burla de todas las posteridades. Platón y Aristóteles
con grandes togas y como personajes graves y serios. Eran buenos sujetos, que
jaraneaban, como los demás, en el seno de la amistad. Escribieron sus leyes y
sus retratos de política para distraerse y divertirse; era la parte menos filosófica de
su vida. Las más filosóficas era vivir sencilla y tranquilamente. El hombre mediocre
que renunciara a su solemnidad, quedaría desorbitado; no podría vivir el hombre
que acepta esa máscara hipócrita renuncia a vivir más de lo que permiten sus
cómplices.
LA MALEDIENCIA
Los mediocres, lo mismo que los bobos y los imbéciles perdonen por la palabra,
serian acreedores a esa amable tolerancia mientras se mantuvieran a la capa;
cuando renuncian a imponer sus rutinas son sencillos ejemplares del rebaño
humano, siempre dispuestos a ofrecer su lana a los pastores. Desgraciadamente,
suelen olvidar su inferior jerarquía y pretenden tocar la zampoña, con la irrisoria
pretensión de sus desafinamientos.

La envidia la precede; el engaño la hipocresía la acompaña. Todas las pasiones


viles y traidoras suman su esfuerzo para el triunfo del mal. El arrepentimiento mira
de través hacia el opuesto extremo, donde esta como siempre sola y desnuda, la
verdad; contrastando con el salvaje ademán de sus enemigas, ella levanta su
índice al cielo en una tranquila apelación a la justicia divina. la ironía es la
perfección del ingenio, una convergencia de intención y de sonrisa aguda, en la
oportunidad y justa en la medida; es un cronometro, no anda mucho, si no con
precisión. Eso lo ignora el mediocre. La eficacia de la difamación arraiga en la
complacencia tacita de quienes la escuchan, en la cobardía colectiva de cuantos
pueden escucharla sin indignarse; moriría si ellos no le hicieran una atmósfera
vital.

EL SENDERO DE LA GLORIA

Es despreciable todo cortesano de la mediocracia en que vive; triunfa


humillándose, reptando, a hurtadillas en la sombra disfrazado, apuntalándose en
la complicidad de innumerables similares. El hombre de mérito se adelanta a su
tiempo, la pupila puesta en un ideal, se impone dominando, iluminando, fustigando
en plena luz, a cara descubierta, sin humillarse, ajeno a todo.

El que ha conocido el aplauso no sabe resignarse a la oscuridad; esa es la parte


más cruel de toda la preeminencia fundada en el capricho ajeno o en aptitudes
físicas transitorias. El pueblo vive con la moda; el físico se gasta, compartiendo las
ruinas y las debilidades de la mediocridad del ambiente, fácil es convertirse en
arquetipos de la masa y ser prohombres entre sus iguales, pero quien así culmina,
muere con ellos. La integridad moral y la excelencia de carácter son virtudes
estériles en los ambientes rebajados, más asequibles a los apetitos del domestico
que a las altiveces del digno: en ellos incuba el éxito falaz.
CONCLUSION
En este libro se describe muy claramente como una persona influenciada por el
medio que lo rodea, sin personalidad propia y sin ideales, desemboca
directamente en la mediocridad, convirtiéndose en algo negative para sí misma y
para la Sociedad. Así también, “El hombre mediocre” brinda una perspectiva muy
crítica y cosas que debemos saber sobre la mediocridad, la falta de ideales y
superación personal.

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