Lóbulo temporal investi gación elaborada por Carlos francisco sosa García
El lóbulo temporal es una de las estructuras más importantes de la corteza cerebral, y
por consiguiente también una de las más estudiadas en neurociencias. No se puede
comprender el funcionamiento del Sistema Nervioso Central sin saber aunque sea un poco
acerca de qué son los lóbulos temporales.
No solo cubre buena parte de la superficie del encéfalo: además permite integrar
globalmente buena parte de la información sensorial que nos llega a través del entorno, y
tiene un papel muy relevante en procesamiento de los contenidos de la visión y del oído,
así como del lenguaje en general.
En este artículo veremos cuáles son las características de los lóbulos temporales (pues hay
un par de ellos en cada encéfalo), dónde se ubican, y qué funciones llevan a cabo.
Localización del lóbulo temporal
Si bien el conjunto del cerebro funciona en una interacción continúa entre las diferentes
áreas cerebrales, los estudios realizados desde las neurociencias reflejan que muchas de
las aptitudes, habilidades, capacidades y funciones del sistema nervioso se encuentran
especialmente vinculadas a determinadas regiones.
En este sentido, la corteza cerebral humana ha sido tradicionalmente dividida en cinco
secciones, llamadas lóbulos del cerebro. Uno de ellos es el lóbulo temporal, región
cerebral fundamental para habilidades tan fundamentales como el habla o la percepción
auditiva, además de estar muy vinculado a la afectividad, la memoria y el reconocimiento.
El lóbulo temporal está situado en el lateral inferior del encéfalo, aproximadamente a la
altura de los oídos. Esta región está anatómicamente separada del lóbulo parietal, que
corresponde a la zona lateral superior, por la cisura de Silvio, y está en estrecho contacto
con el lóbulo occipital. Asimismo, se trata del lóbulo con mayor conexión con el sistema
límbico (junto con el área orbito-frontal), teniendo pues gran influencia en las emociones
y estados de ánimo, así como con la memoria.
Es necesario tener en cuenta que en realidad hay dos lóbulos temporales, uno en
cada hemisferio cerebral. Esta consideración resulta relevante, ya que algunas de las
funciones de este lóbulo se localizan en la mayoría de las personas en un hemisferio
específico. Sin embargo, cuando a causa de alteraciones neurológicas una parte de un
lóbulo temporal deja de funcionar, estas funciones pueden llegar a ser realizadas total o
parcialmente por su homólogo del hemisferio opuesto.
Por otro lado, los límites del lóbulo temporal, como los de cualquier otra parte del
cerebro, son muy porosos y hasta cierto punto difusos. No se corresponden exactamente
con límites físicos de zonas del sistema nervioso encargadas de ciertas tareas, sino que
es un concepto que ayuda a ubicarse a la hora de mapear el cerebro.
Localizaciones cerebrales más relevantes
Dentro del lóbulo temporal existen un gran número de estructuras. Esto es así porque en
esta zona de la corteza cerebral coinciden muchas interconexiones procedentes de
diferentes partes del cerebro, algunas de las cuales no guardan demasiado parecido entre
sí en cuanto a sus funciones. En realidad, el concepto de lóbulo temporal responde a
criterios mucho más anatómicos que funcionales, de manera que es natural que en él
existan grupos de células nerviosas y pequeños órganos especializados en tareas distintas.
Esto hace que el lóbulo temporal incorpore grupos de neuronas encargadas de realizar
muchas tareas, por ejemplo, integrando tipos de información perceptiva que llega desde
diferentes sentidos. Esto es lo que hace que tenga un papel importante en el lenguaje,
función mental en la que tienen que ver sonidos, letras, etc.
Algunas de las partes del lóbulo temporal más relevantes son las siguientes.
1. Corteza auditiva
En el lóbulo temporal se encuentran la cortezas auditivas primaria, secundaria y
asociativa. Estas zonas del cerebro son las encargadas de, además de percibir los sonidos,
realizar la codificación, descodificación e interpretación de la información auditiva, siendo
un elemento indispensable para la supervivencia y la comunicación. En este último
aspecto destaca su participación en la comprensión del habla, que se da en el área de
Wernicke.
2. Área de Wernicke
Dentro del área auditiva secundaria del hemisferio cerebral dominante, siendo éste
generalmente el izquierdo para la mayoría de la población, se puede encontrar el área de
Wernicke. Esta área es la principal encargada de la comprensión del lenguaje,
permitiendo la comunicación verbal entre individuos. Sin embargo, la producción del
lenguaje se da en otra área conocida como área de Broca, situada en la corteza frontal.
3. Giro angular
Esta área resulta de especial relevancia, debido a que es la que permite la lectoescritura.
En ella se asocia la información visual con la auditiva, permitiendo asignar a cada grafema
su correspondiente fonema y haciendo posible que se produzca un cambio en el tipo de
datos con los que trabaja el cerebro, de imágenes a sonidos con un componente
simbólico.
En personas con lesiones en esta zona, la lectura suele estar afectada, siendo muy lenta o
inexistente.
4. Giro supramarginal
Forma parte del área sensitiva terciaria. Este giro participa en el reconocimiento táctil,
además de participar en el lenguaje. Gracias a ella somos capaces de reconocer el relieve
de letras mediante los dedos y asociarlas a sonidos.
5. Temporal medial
Esta área, que engloba la región hipocampal y varias cortezas relevantes, participa en la
memoria y reconocimiento, procesando la información y ayudando a pasar de memoria a
corto plazo a memoria a largo plazo. El hemisferio izquierdo se encarga de la información
de tipo verbal, mientras que en el derecho se almacenan patrones visuales.
Es en este área del lóbulo temporal donde aparecen las primeras lesiones en el Alzheimer,
produciendo su sintomatología inicial.
6. Área de asociación parieto-temporo-occipital
Se trata de un área de asociación que se encarga de integrar la percepción visual,
auditiva y somática. Entre otras muchas funciones de gran relevancia, destaca su
participación en la percepción y atención al espacio, pudiendo causar su lesión el
padecimiento de una heminegligencia.
7. Área de asociación del sistema límbico
Esta parte del lóbulo temporal se encarga de dotar de información emocional a las
percepciones, integrando emoción y percepción. Participa también en la memoria y
aprendizaje. Asimismo, otras investigaciones han reflejado que también tiene que ver en
la regulación de la conducta sexual y en el mantenimiento de la estabilidad emocional.
En definitiva, esta parte del lóbulo temporal integra procesos mentales vinculados a las
emociones y permite que nuestras vivencias dejen una huella en nosotros que va más allá
de lo que podemos explicar con palabras.
Trastornos derivados de lesiones en el temporal
Todas las áreas que hemos visto son de gran importancia para el correcto funcionamiento
del organismo humano en general y de los lóbulos temporales en particular.
Sin embargo, no es infrecuente que se produzcan accidentes, enfermedades y
alteraciones que pueden provocar un mal funcionamiento de algunas de ellas. Veamos
algunos trastornos típicos de la lesión del temporal.
1. Sordera cortical
Este trastorno supone la pérdida total de la facultad auditiva, a pesar de que los órganos
sensoriales funcionan correctamente. Es decir, la información auditiva llega a los órganos
perceptivos, pero no llega a ser procesada por el cerebro, con lo cual se pierde la
percepción del sonido por completo. Esta alteración se produce por la destrucción de las
cortezas auditivas primaria y secundaria, o las vías nerviosas que acceden a ellas, de
ambos hemisferios.
2. Hemiacusia
Al igual que con la sordera, esta afectación se produce por la destrucción de la corteza
auditiva primaria y secundaria, con la diferencia de que esta destrucción sólo se ha dado
en un hemisferio.
De este modo, se pierde por completo la audición del oído opuesto al hemisferio en el que
se ha dado la lesión, pero dado que las cortezas auditivas del otro hemisferio siguen
estando funcionales la audición es posible por el otro oído.
Además, en algunos casos es posible que con el paso del tiempo se gane cierto nivel de
audición también por el oído que ha quedado inutilizado, debido a que la plasticidad
neuronal permite que partes del cerebro aprendan funciones que antes eran realizadas
por otras, y esto puede ocurrir incluso pasando tareas de un hemisferio al otro.
3. Prosopagnosia
En los casos de prosopagnosia, el afectado pierde la capacidad de reconocer caras, incluso
de sus seres más queridos. El reconocimiento de personas ha de darse por otras vías de
procesamiento del cerebro.
Esta alteración está causada por lesión bilateral en la zona temporoccipital.
4. Heminegligencia
Causado por la afectación del área de asociación parieto-temporo-occipital, este trastorno
supone la dificultad para orientarse, actuar o responder a estímulos que ocurren en el
lado opuesto respecto al hemisferio lesionado. La atención hacia ese hemicampo
perceptivo cesa, si bien la propia persona puede moverse de modo que los estímulos que
se pierde queden al alcance del campo perceptivo funcional. Suele aparecer juntamente
con la anosognosia, que es el desconocimiento de la existencia de una alteración.
5. Afasias
Se entienden como afasias los trastornos del lenguaje debidos a una lesión cerebral. Los
efectos varían según la localización de la lesión, y cuando esta afecta al lóbulo temporal
hay ciertos síntomas característicos.
De las afasias que son producidas por una lesión en el temporal destacan la afasia de
Wernicke (producida por una lesión en el área del mismo nombre, en que se produce una
pérdida o dificultad en la comprensión verbal y la repetición, cosa que provoca graves
problemas a quien la sufre), la anómica (pérdida o dificultad para encontrar el nombre de
las cosas, producida por lesiones en áreas asociativas temporo-parieto-occipitales) o la
sensorial transcortical (en la que hay dificultades en la comprensión pero no en la
repetición, siendo producto de lesiones en áreas asociativas temporo-parieto-occipitales).
Si se lesiona la conexión del área de Wernicke con el área de Broca, el fascículo arqueado,
se producirá la llamada afasia de conducción, en que destaca la dificultad en la repetición
y una comprensión algo alterada pero se mantiene una buena fluencia.
6. Amnesia anterógrada
Este trastorno supone la incapacidad para grabar en la memoria material nuevo. Es
decir, se imposibilita que el paciente pueda recuperar (sea incapacidad permanente o
temporal) la información declarativa de la actividad realizada tras la lesión.
Esta alteración es producida por lesión en lóbulo temporal medial, especialmente en
el hipocampo. Lesiones en el hemisferio izquierdo afectarán a información verbal,
mientras que en el derecho la afectación tenderá a ser de otras vías o no verbal.
7. Síndrome de Klüver-Bucy
Se trata de un trastorno muy frecuente en demencias, como el Alzheimer. Esta
afectación se caracteriza por la presencia de mansedumbre, pasividad, hiperoralidad,
dificultades de atención sostenida, desaparición del miedo e hipersexualidad. Se da ante
lesiones del temporal medial a nivel bilateral.
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