GENETICA BACTERIANA
Aunque las bacterias se reproducen por un proceso asexual (fisión binaria), poseen
mecanismos para lograr la variabilidad genética que necesitan para adaptarse a un
entorno cambiante. En general existen dos formas de cambiar la dotación genética de una
bacteria, las mutaciones y la transferencia de fragmentos de ADN de unas bacterias a
otras, con posterior recombinación de los fragmentos adquiridos en el cromosoma o en
los plásmidos de las bacterias receptoras.
La transferencia previa a este tipo de recombinación puede ocurrir mediante tres vías: la
penetración de ADN desnudo directamente a través de la pared de la célula receptora
(transformación), mediante un bacteriófago que infecta diferentes poblaciones bacterianas
(transducción), o por transferencia de plásmidos y en su caso de genes cromosómicos
arrastrados por plásmidos desde las bacterias donadoras a las receptoras (conjugación)
(fig1)
Figura 1. Transformación, transducción o conjugación.
TRANSFORMACIÓN
La transformación es el proceso por el cual ciertas bacterias llamadas competentes son
capaces de incorporar ADN exógeno o extraño, proveniente de otras bacterias, que se
encuentra libres en el medio
La virulencia del Streptococcus pneumoniae guarda relación con la presencia de cápsula
polisacarídica a su alrededor. Las bacterias con cápsula tienen un aspecto liso (S) cuando
se cultivan en placas de agar y son capaces de matar a los ratones que son inyectados
experimentalmente con una suspensión bacteriana. Las colonias con bordes rugosos (R)
de S. pneumoniae, carecen de cápsula y no son letales al infectar ratones. Frederick
Griffith en 1928 observó por primera vez la transformación cuando mezcló bacterias S
muertas con bacterias R vivas y encontró que al inyectar la mezcla en ratones resultaba
letal. De esto concluyó que las R habían sido sustituídas o "transformadas" en bacterias
S, ahora capaces de fabricar el polisacárido capsular virulento.
Si bien la mayoría de las bacterias no presentan capacidad natural para captar ADN, es
posible inducir en el laboratorio la competencia, generando por distintos medios
distorsiones en la membrana celular, por ejemplo, mediante pulsos eléctricos
(electroporación) o mediante cambios osmóticos y térmicos. Estos procedimientos son
muy utilizados para introducir experimentalmente ADN extraño, por ejemplo, un plásmido,
en una bacteria y así “transformarla” para que adquiera un fenotipo de interés.
En la transformación la bacteria receptora acepta moléculas desnudas de ADN que
penetran por su pared desde el medio externo. De forma natural podría ocurrir cuando las
bacterias receptoras comparten su ecosistema con una población de bacterias donadoras
que muere y cuyos cromosomas se fragmentan. El ADN desnudo es destruido
rápidamente por DNAsas que son enzimas muy frecuentes en muchos medios, por lo que
la probabilidad de que ocurran transformaciones naturales es pequeña. Además, la pared
de la célula receptora debe estar relativamente permeable para dejar pasar fragmentos de
ADN.
Un ejemplo es la modificación de un plásmido mediante la adición del gen lac Z que
produce una enzima llamada galactosidasa la presencia de esta enzima hace que la
colonia de la bacteria que tiene en su interior este plásmido sea azul debido formación de
un producto coloreado generado por la enzima. Inicialmente se corta el DNA circular del
plásmido con una enzima de restricción X y se utiliza la misma enzima de restricción para
aislar el fragmento de DNA exógeno que se pretende introducir en el plásmido.
El sitio de restricción de la enzima utilizada para cortar el plásmido se localiza
exactamente en la región donde está el gen que codifica la enzima B-galactosidasa.
Cuando el plásmido es cortado, se introduce un fragmento de DNA exógeno en esta
región y el gen que produce la enzima B-galactosidasa es destruido.
TRANSDUCCIÓN.
La transducción es la transferencia de DNA de una bacteria a otra por intermedio de un
bacteriófago. Existen dos formas de transducción; la especializada y la generalizada. La
primera ocurre cuando un fago temperado porta genes bacterianos adquiridos durante un
ciclo infeccioso anterior, y al infectar una nueva bacteria e integrar su genoma al
cromosoma bacteriano, incorporará a éste la información genética correspondiente a la
bacteria infectada previamente. La transducción generalizada es llevada a cabo por
partículas virales defectuosas, que se originan como cápsides vacías durante la
replicación viral y que luego incorporan ADN de una bacteria, así al infectar una nueva
bacteria podrá introducir en ella dicho material genético.
En la transducción son los virus bacteriofagos los que llevan una fragmento de ADN de la
bacteria donadora hasta el citoplasma de la receptora. Los bacteriófagos son virus que se
reproducen en el interior de las bacterias. Para infectarlas inyectan su ADN en el
citoplasma dejando fuera la cápside del fago. Después paralizan la replicación de la
bacteria, cuyo ADN comienza a degradarse, replican el ADN del virus y traducen la
información precisa para sintetizar nuevas cápsides que se ensamblan rodeando a las
copias de ADN fágico. Para liberar los nuevos bacteriófagos lisan la bacteria infectada. A
veces, durante estos ciclos líticos se introduce por error en una cápside de bacteriofago
ADN de la bacteria infectada. Estas partículas pueden iniciar la infección de otra bacteria
y le inyectan de forma automática el ADN que portan. Como en estos casos no es
inyectado el genoma completo del virus, la bacteria no muere y puede recombinar el
fragmento adquirido. Cualquier gen de la bacteria donadora tiene igual probabilidad de ser
transducido y porteriormente recombinado a través del proceso descrito que se denomina
transducción generalizada. Algunos bacteriófagos son capaces de circularizar e integrar
su ADN en el cromosoma de la bacteria infectada iniciando así un ciclo lisogénico, en el
que no hay lisis ni se producen nuevas partículas víricas, pero el genoma del virus se
reproduce junto al de la bacteria a la que puede proporcionan nuevos factores de
virulencia. Por ejemplo, la capacidad de sintetizar las exotoxinas de Corynebacterium
diphteriae y de Streptococcus pyogenes depende de que las cepas estén infectadas por
fagos lisogénicos. El proceso en todo caso es reversible y de tiempo en tiempo el virus se
libera del cromosoma e inicia un ciclo lítico. En este proceso también hay errores y a
veces el genoma del fago lisogénico arrastra consigo alguno de los genes bacterianos
adyacentes a su punto de integración que siempre es el mismo. Por eso los fagos así
generados transducen con alta probabilidad estos genes y no otros a través de lo que se
denomina transducción especializada.
CONJUGACIÓN.
La conjugación se basa en el intercambio unidireccional de información genética desde
una bacteria donante a otra receptora mediante un contacto físico o real. La conjugación
se produce en la mayoría de las eucariotas, entre miembros de la misma especie, pero se
ha demostrado también entre procariotas y células vegetales, animales y hongos. Los
plásmidos son los elementos genéticos que con mayor frecuencia se transmiten de esta
forma. La capacidad de conjugación depende de la presencia en la bacteria de plásmidos
conjugativos que contienen los genes necesarios para tal proceso
Un ejemplo muy conocido de plásmido conjugativo lo constituye el plásmido F de E. coli
que codifica diversas proteínas necesarias para la conjugación, incluyendo el pili sexual.
Esta es una estructura especializada esencial para el contacto entra la bacteria donadora
y la receptora.
Las bacterias que lo poseen (F) sintetizan 2 o 3 pili con los que contactan con bacterias
receptoras y se acercan a ellas. Entonces el plásmido F se rompe por un lugar fijo (el
origen de transferencia), y una de sus cadenas pasa a través del puente citoplásmico
creado por el pili, hasta el citoplasma de la célula receptora. Mientras tanto la otra gira en
el citoplasma de la donadora (mecanismo del círculo rodante). En ambos citoplasmas se
van sintetizando las cadenas complementarias de forma que al final del proceso ambas
bacterias poseen un plásmido F completo. Por tanto la conjugación convierte a la bacteria
receptora (F-) a su vez en donadora (F+), lo que acelera el proceso de extensión del
plásmido, y puede ocurrir entre bacterias de la misma o de diferentes especies
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