María Valentina Ibañez Cortés
Código: 99052714113-01
Derecho Penal Especial II
Sentencia SP7755-2014 del 18 de Junio de 2014
Asunto: Resuelve la sala de casación penal de la Corte Suprema de Justicia, el
recurso extraordinario de casación interpuesto en contra del fallo confirmatorio de
segunda instancia proferido por el Tribunal Superior de Medellín, en el que se
condenó a ARGEMIRO VILLA TOBÓN por los delitos de fraude procesal y
falsedad material en documento público a la pena principal de cinco (5) años de
prisión, multa de doscientos (200) salarios mínimos legales mensuales vigentes e
inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas por el término de
cinco (5) años.
Accionante: Defensor de ARGEMIRO VILLA TOBÓN.
Magistrada Ponente: Dra. María del Rosario González Muñoz
La Sala Penal de Casación de la Corte Suprema de Justicia, se pronuncia frente
al fallo condenatorio de segunda instancia que condenó al señor ARGEMIRO
VILLA TOBÓN por los delitos de fraude procesal y falsedad material contenidos en
el artículo 453 y el artículo 287 del Código penal (Ley 599 del 2000). El fallo en
cuestión fue proferido por el Tribunal Superior de Medellín y confirmó la sentencia
de primera instancia del Juez Trece Civil Municipal de Medellín, el cual condenó al
accionante a la pena principal de cinco (5) años de prisión, multa de doscientos
(200) salarios mínimos legales mensuales e inhabilitación para el ejercicio de
derechos y funciones públicas por el término de cinco (5) años.
De acuerdo a la descripción de los acontecimientos que llevaron al Señor
ARGEMIRO VILLA TOBÓN a ser condenado por los presuntos delitos de fraude
procesal y falsedad material, se tienen los siguientes hechos:
1. Los señores ARGEMIRO VILLA TOBÓN y LUIS EMILIO ÁLVAREZ
ÁLVAREZ celebraron un contrato de mutuo, en virtud del cual el primero
prestó al segundo la suma de $7.000.0000, por razón de los cuales el
deudor se comprometió a pagar un interés mensual del 3%.
2. Con el fin de garantizar la cancelación del capital y de los intereses
pactados, los contratantes constituyeron hipoteca sobre un bien inmueble
de propiedad del prestatario, sobre el que se elevó escritura pública el 17
de julio de 1997 ante el Notario Noveno de Medellín.
3. En la cláusula primera de dicho documento se estipuló que “si lo demorado
fuere el pago de dos mensualidades cualquiera (sic) de los intereses, el
acreedor podrá dar por terminado el plazo estipulado y exigir de inmediato
el pago del capital e intereses no pagados por la vía judicial”. Así mismo,
dentro de la cláusula segunda quedó incorporada la hipoteca, mientras en
la sexta se consignó la manifestación expresa del acreedor de aceptar el
mencionado gravamen.
4. El 28 de enero de 2004 ante la oficina de apoyo judicial de Medellín, por
parte abogado ÓSCAR VISMAR MONTOYA VILLA, en representación del
señor ARGEMIRO VILLA TOBÓN, promovió proceso ejecutivo con título
hipotecario dirigida al Juez Civil Municipal de Medellín bajo la pretensión
coactiva de cinco millones de pesos ($5.000.000) contra los herederos
indeterminados y determinados del causante LUIS EMILIO ÁLVAREZ
ÁLVAREZ, precisando que éste falleció el 2 de enero de 2001. A la
demanda adjuntó la copia de la escritura pública donde constaba la
obligación.
5. Dentro del acápite de pruebas de la demanda presentada, se encontraba la
escritura pública constituida en la notaría novena del circuito de Medellín
entre LUIS EMILIO ÁLVAREZ ÁLVAREZ (difunto) y ARGEMIRO VILLA
TOBÓN, la cual acreditaba el contrato de mutuo celebrado por las partes.
6. Bajo la acreditación de este documento, el Juzgado Trece (13) Civil
Municipal de Medellín profirió el Auto del 15 de septiembre de 2004, en el
cual libró mandamiento de pago con título ejecutivo hipotecario por la suma
de $5.000.000 como capital más los intereses moratorios causados desde
el 18 de noviembre de 1999 .
7. Sin embargo, dentro de la escritura pública se encontraron varias
irregularidades, puesto que contenía una adición no pactada por las partes,
la cual atañe al plazo en el cual se haría exigible el cumplimiento de lo
prestado junto con los intereses, por lo cual la Fiscalía Seccional de
Medellín inició una investigación oficiosa del caso.
8. Al procesado ARGEMIRO VILLA TOBÓN se le atribuye el punible de fraude
procesal y falsedad material, al considerarse que con las alteraciones
efectuadas a la escritura pública, con fundamento en la cual promovió a
través de apoderado judicial, el proceso ejecutivo y que así, indujo en error
al Juez Trece Civil Municipal de Medellín, con el fin de obtener decisión
contraria a la ley.
9. En el curso de la actuación se acreditó también que en las cláusulas
segunda y sexta se agregaron textos no acordados por las partes. En la
primera de ellas se consignó: “… por un año a partir de la fecha”, mientras
en la otra se escribió: “Por un año a partir de la fecha. Vale”. Con dichas
adiciones, se quiso hacer parecer que la obligación garantizada mediante la
hipoteca se hacía exigible al año.
10. La Fiscalía Seccional de Medellín declaró abierta la instrucción mediante
decisión del 29 de septiembre de 2006, en desarrollo de la cual vinculó
mediante indagatoria a el señor ARGEMIRO VILLA TOBÓN.
11. Una vez finalizada la investigación por parte de la Fiscalía Seccional de
Medellín, calificó a el señor ARGEMIRO VILLA TOBON como presunto
autor de los delitos de fraude procesal y falsedad material en documento
público agravada por el uso.
12. Bajo estos cargos, el Juez Noveno Penal del Circuito de Medellín fue el
competente para realizar las audiencias preparatoria y pública de
juzgamiento, al término de las cuales profirió la sentencia de primera
instancia, objeto de confirmación por el Tribunal Superior de Medellín, al
desatar la apelación interpuesta por la defensa del señor ARGEMIRO
VILLA TOBON.
Dentro de la demanda presentada por el defensor del Procesado se presentaron
cuatro cargos contra la Sentencia del Tribunal de Medellín, sin embargo, dada la
importancia de los dos primeros cargos y que recopilan a cabalidad las
pretensiones del demandante, la Corte Suprema se pronuncia de fondo sobre
estos dos, para lo cual establece, que de prosperar los mismos, ello haría
innecesario ocuparse de los demás reproches.
Así las cosas, la defensa arguye que el tribunal incurre en una interpretación
errónea de los artículos 9 y 11 del Código Penal (Ley 599 del 2000) puesto que,
condenó al procesado por los delitos de fraude procesal y falsedad material en
documento público.
Para la defensa la acusación está dada sin fundamento, debido a que la falsedad
presentada dentro del documento es inocua, ya que el texto agregado a la
escritura pública no se entendía como si fuera parte originalmente de la misma,
máxime cuando además de esta adición los documentos en poder del deudor
contenían la misma información como; la copia auténtica entregada al deudor, el
original de la escritura pública que obraba en los archivos de la Notaría Novena y
la copia que reposaba en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos. En base
a esto, la afectación real a los intereses públicos o privados es inexistente, puesto
que los agregados no estaban consignados en las demás copias existentes de la
escritura pública. Para brindar mayor fundamento a los argumentos expuestos
dentro de la demanda se formularon los siguientes cargos:
1. Primer cargo respecto de la Falsedad Material
El demandante sostiene que la conducta desarrollada por el procesado
ARGEMIRO VILLA TOBÓN carece de antijuridicidad material, por dos
razones:
a) Los agregados de la Escritura Pública son tan ordinarios que fácilmente
se podría evidenciar la falsedad del documento. Adicionalmente, de ser
efectuado algún tipo de falsedad material con los agregados que se
presumieron hacían parte de la Escritura Pública, de lógica, este acto
jurídico no hubiese surtido ningún efecto jurídico real, puesto que se
celebró bajo el lineamiento de las disposiciones legales vigente en
materia civil.
b) El agregado de plazo no pactado al documento público, carece de
relevancia para hacer efectiva la obligación pactada dentro del contrato
de mutuo, ya que según la normativa civil vigente no reclamaban
ninguna otra condición o plazo para que se habilitara en cabeza del
acreedor la posibilidad del cobro ejecutivo de la deuda y los intereses,
con lo que ningún sentido podría tener que el agregado de una cláusula
del tipo ‘por un año a partir de la fecha’, se constituyera como un vicio
en el documento, puesto que el título ejecutivo, ni siquiera exige el paso
del tiempo, por lo tanto se trata de una falsedad inocua.
Además, dentro de la escritura pública del negocio jurídico de mutuo
celebrado entre el señor ARGEMIRO VILLA TOBÓN y el señor LUIS
EMILIO ÁLVAREZ ÁLVAREZ, no se pactó un plazo para el
cumplimiento de la obligación, sin embargo, si estipularon la posibilidad
de la exigibilidad total de la misma frente a la ocurrencia de mora en “el
pago de dos mensualidades cualquiera de los intereses”, fijando de esa
manera la cláusula de aceleración del plazo para la exigencia de capital
e intereses. En consecuencia, ante este vacío contractual, las partes se
acogían a las disposiciones legales en materia del cumplimiento de la
obligación.
Así mismo, considera incorrecta la afirmación hecha por parte del
tribunal en la que se estipula que ante la ausencia de un plazo dentro
del contrato, esto constituye una condición para la exigibilidad de la
obligación y que la falta del mismo en la escritura pública obturaba el
camino del proceso ejecutivo, dado que, según los tiempos en que se
desarrolló el otorgamiento de la garantía hipotecaria para el pago del
mutuo es decir, al momento de haber firmado la escritura pública el 17
de julio de 1997 con la cláusula aceleratoria ,y el momento de la
ejecución coactiva con la petición de mandamiento de pago del 28 de
enero de 2004, era evidente que no solo se tenía en cuenta el valor del
capital neto si no además los intereses de mora desde el 18 de
noviembre de 1990.
Al tenor de lo estipulado en el artículo 2225 del Código Civil ( Ley 57 de
1887), es claro que a pesar de que "no se hubiera fijado término para el
pago no habrá derecho de exigirlo dentro de los diez días subsiguientes
a la entrega”, por tanto, si se pactó la cláusula para la exigibilidad total
de la obligación, dado que el plazo para el cumplimiento de las
obligaciones del mutuo era legal y, que así mismo, el plazo para la
exigibilidad de la garantía hipotecaria estaba sujeto a condición. Por
consiguiente, para la defensa la exigibilidad existe a partir del día 11 de
la entrega, contados a partir del perfeccionamiento del negocio jurídico.
2. Segundo cargo respecto de Fraude Procesal.
Para el demandante se constituyó un error de hecho por falso juicio de
identidad, puesto que el tribunal interpretó que las alteraciones efectuadas
por parte del procesado, fueron hechas en pro de garantizar el pago del
capital y de los intereses moratorios solicitados dentro de la demanda, los
cuales se presumieron falsos y por consiguiente el mandamiento de pago
librado por el aquo, cuando en realidad dichas agregaciones no son de
relevancia para la decisión de la ejecutoria de la obligación contenida en el
contrato de mutuo.
En cuanto a la apreciación del documento público en cuestión, para la
defensa el fallador incurre en un error de hecho por falsa apreciación,
puesto que adolece de una debilidad estructural, pues del interés no
necesariamente se puede llegar, de manera inequívoca, a la condición de
autor, menos aún a la de inductor o de cómplice. Por lo tanto, del hecho de
que el acusado pudiera ser el “único beneficiario” con la alteración del
documento, no es coherente presumir en sana lógica jurídica su autoría.
Para el procesado, esto solo da muestra que el Tribunal se encontraba
ante el desconocimiento de si el acusado actuó en compañía de otros, o por
cuenta propia para la alteración del documento, y en consecuencia, está
reconociendo la situación de incertidumbre general sobre la ocurrencia
material de los hechos, además de que no cuenta con un elemento
probatorio capaz de arrojar certeza para condenar.
CONSIDERACIONES DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
La Corte Suprema de Justicia establece que el problema jurídico para este caso
radica en que el Tribunal de Medellín dió por sentada la existencia del delito solo
por el hecho de que el señor ARGEMIRO VILLA TOBÓN, alteró la Escritura
pública que acreditaba la obligación derivada del contrato de Mutuo celebrado con
el señor LUIS EMILIO ÁLVAREZ ÁLVAREZ, sin embargo, no se demostró en la
parte probatoria la incidencia real de estas adiciones al plazo y condición de la
obligación pactada.
Para la Corte es importante antes de pronunciarse de fondo sobre los cargos
incoados por la Defensa, aclarar los conceptos en lo referente a la antijuridicidad
material y algunos aspectos dogmáticos de la falsedad documental, con el fin de
brindar mayor claridad y sustento al sentido del fallo.
Para ello, la Corte recopila los pronunciamientos reiterados por este tribunal en la
jurisprudencia, donde establece los requisitos para que se considere que se está
frente a los delitos relacionados con la falsedad documentaria pública, dentro de
los cuales se encuentran; la mutación de la verdad, en el entendido de que se
trata de la alteración de la misma en su sentido y contenido documental con
relevancia o trascendencia jurídica, la aptitud probatoria del documento y la
concurrencia de un perjuicio real o potencial.
Para el caso en concreto, cuando la falsedad es considerada como burda y obvia,
esto se deja al criterio del juez, puesto que solo él lo puede determinar con base a
las características del contenido del documento original y de las alteraciones
realizadas en el mismo. Por lo tanto, en lo referente al argumento del casacionista
sobre la falsedad inocua, de su proceder dentro de la agregación efectuada en las
clausulas segunda y sexta, no constituye una falsedad burda, ya que para que sea
considerada como tal, en repetida jurisprudencia se ha establecido que es
imprescindible que dicha agregación sea “grosera y sobresalga” de todo el
documento, para lo cual, en este caso no aplica.
"pues los textos ex novo se consignaron con un tipo de letra similar, en cuanto a
tamaño y forma, al utilizado en el documento adulterado. De otra parte, con esas
expresiones, contrario a lo dicho por el actor, no se rompió la secuencia interna
del contenido original, pues con los agregados se hizo aparecer que la obligación
garantizada con la hipoteca se hacía exigible en un año"
Adicionalmente, las adulteraciones ejecutadas por parte del acreedor dentro del
documento, al compararla con los documentos originales que dieron legalidad al
contrato de mutuo, no contienen las adiciones presentadas en la escritura pública
de la demanda. Sin embargo, la corte estima que dichas agregaciones a este
documento público no revestían la potencialidad de causar daño.
Por otra parte, de conformidad con las disposiciones del Código Civil, en lo
referente a las obligaciones, la sala identifica dos tipos:
a) La obligación condicional (Artículo 1530): Se define como aquella que
depende de un acontecimiento futuro, el cual que puede suceder o no,
b) Plazo (Artículo 1551): Se define como la época que se fija para el
cumplimiento de la obligación.
Así las cosas, en lo referente al primer cargo respecto del delito de falsedad
material, la Corte considera que para el caso en cuestión, dentro del contrato de
mutuo celebrado, quedó expresamente estipulado que cuando se encontrase ante
el incumplimiento por parte del deudor de dos mensualidades en el pago de
interés, por consiguiente se hacía exigible el pago del capital junto con sus
intereses, lo cual constituye una obligación condicional. A pesar de que no se
contara con un plazo en específico, esto no significa que fuera inexistente, a la luz
del artículo 2225 del Código Civil se consagra un caso típico de plazo legal, al
señalar que “Si no se hubiere fijado término para el pago no habrá derecho de
exigirlo dentro de los diez días subsiguientes a la entrega”.
Por lo tanto, los agregados efectuados por parte del señor ARGEMIRO VILLA
TOBÓN en lo ateniente al señalamiento de un plazo de un año, resultan
irrelevantes, puesto que prima el plazo que se ajusta a las disposiciones legales
vigentes al momento de celebrar el negocio jurídico.
En razón a esto, para la corte, el mutuante estaba legitimado para acudir a la
acción ejecutiva y garantizar el pago total de la obligación, puesto que se estaba
ante el cumplimiento de la condición pactada y del vencimiento del plazo legal
aplicable al contrato, máxime con lo estipulado en la cláusula segunda con el
gravamen de la hipoteca, con la cual se garantizó que operaba tanto para el
capital como para los intereses.
Así las cosas, la Corte concluye que la falsedad material en documento público
atribuida al procesado, por su inocuidad, carece de potencialidad para lesionar el
bien jurídico tutelado por la ley.
Ahora bien, bajo el cargo de Fraude procesal, la Corte en reiterada jurisprudencia
ha determinado la definición de este concepto, el cual se configura siempre y
cuando exista una actuación judicial o administrativa en la cual habrá de
resolverse un asunto jurídico, donde incurre la conducta del sujeto no calificado,
que por cualquier medio engañoso de carácter idóneo pretender inducir en error al
servidor público para así obtener una sentencia, resolución o acto administrativo
contrario a la ley. Para el caso en concreto y de acuerdo a lo estipulado frente al
primer cargo por parte de la Defensa, las adulteraciones realizadas a la escritura
pública eran innecesarias, puesto que el contrato contenía el plazo legal para el
vencimiento de la obligación, de manera que el haber incluido el plazo de un año
para hacerla efectiva judicialmente, resulta irrelevante.
Por consiguiente, el medio utilizado por el procesado para obtener el mandamiento
de pago junto con la sentencia que autoriza la ejecución, no pueden ser tildados
de fraudulentos, ya que estas alteraciones carecían de idoneidad para inducir en
error al Juez Trece Civil Municipal de Medellín. Adicionalmente, la corte esclarece
el motivo por el cual el Tribunal dictó sentencia confirmatoria del primer fallo
condenatorio, pues la lectura distorsionada de las pruebas junto con la no
comparación del fallo impugnado con los elementos de juicio, condujo al Tribunal a
sostener que el fundamento de la demanda y de las posteriores decisiones del
Aquo, lo constituyeron las agregaciones efectuadas a la escritura pública, cuando,
de acuerdo a lo visto, tal enfoque está lejos de la realidad de lo ocurrido.
En conclusión, para la corte la conducta punible del artículo 453 del Código Penal
(Ley 599 de 2000) atribuida a ARGEMIRO VILLA TOBÓN, no configura el delito de
fraude procesal porque el medio utilizado en la demanda ejecutiva no ostentaba la
condición de fraudulento y, en todo caso, carecía de idoneidad para inducir en
error al servidor público, en este caso el Juez Trece Civil Municipal de Medellín.
RESUELVE
PRIMERO: CASAR la sentencia impugnada.
SEGUNDO: ABSOLVER a ARGEMIRO VILLA TOBÓN de los delitos de falsedad
material en documento público y fraude procesal.
TERCERO: COMUNICAR a las autoridades respectivas lo pertinente, con el fin de
cancelar las anotaciones que le generó al procesado la iniciación de esta
actuación procesal.