0% encontró este documento útil (0 votos)
361 vistas209 páginas

Armas de Guerra

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
361 vistas209 páginas

Armas de Guerra

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

J.

Ge

fírmas
deCuefipa

t a m a l e s .

" o l e r . í . 9 0 ^
1^43 !RESi
La Biblioteca HAHÜALES-SOLEB es veatalosamente conocida en
España y América, pnes tiene por base la difnslén de la cnltnra
y sns obras son de ntilidad práctica en todos los ramos de las
Ciencias, Artes. Indnstrias y Agricnltnra. +

La Casa editorial de los MANUALES-SOLEE se inspira en los sigiieites


\M FDEBLOS prosperan Instruyéndose y educándose.
LOS PUEBLOS I"0 ¡má1s j1^8" ^ estudian son los que marchan i la vanguardia da
EL rnvqniMU
mí PR06RRS0 8n todas las esferas
y educac,ón de ,os de la vida social se debe á la' Instrucción
pueblos
LOS MÁS INSTRUIDOS son los más útiles á la sociedad.
LA IGNORANCIA es la rémora de todo adelanto.
LA INSTRUCCIÓN Y EDUCACIÓN 88 ia m*nr. ri««"8Z« I»8 P " ^ " alcanzar
los pueblos.
LOS MANUALES-SOLER ^ ^ " ^ " r o ^ c T
original de eminentes autores, responde á los precedentes lemas.
LA SIGUIENTE DEMOSTRACIÓN GRÁFICA DEL CQPA&A DDñnDCQI
AUMENTO DE LECTORES ES UNA PRUEBA DE QUE- L O r f t l N f l rnUUnCO/\

ECTORES

19.00» IO.OOO eo.oOoi» 7«,-00o


BIBLIOTECA

Í1BLI0TECA U T I L Y ECONOMICA
DE COHOCIMIEHTCte ENCICLOPEDICOS • •

S u c e s o r e s de M a n u e l S o l e r - E d i t o r e s
BARCELONA

M A 3 S r ü " ^ I L . E S - S O I 1 . B R
Estos Manuales abarcan las drrersas ramas de las Artes, Ciencias
é Industrias modernas, así como sus aplicaciones prácticas, consti-
tuyendo la Biblioteca más interesante que se haya publicado en España. Su
confección ha sido confiada á personas doctas j autores de reconocida fama.
Consúltense en las páginas 2 / y 3.a de esta cubierta
los volúmenes publicados.

L O S S Ü S C R I P T O R E S C O L E C C I O N I S T A S

tienen derecho a l

Pídanse detalles en todas las librerías.


SaevsoKes de G D A H Ü H I i S O U B R « Hditovea
Apturtado « n C o r r e o s 8 9 . — B A R C E L O N A
Con elfinde que nuestra acreditada y popular Biblioteca de
MANUALES-SOLER pueda ser adquirida por todo el mundo y que,
por consiguiente, sea fácil su adquisición á todas las clases sociales,
desde las más modestas á las más acomodadas, única manera de con-
tribuir prácticamente al desarrollo y
FOMENTO DE BIBLIOTECAS PARTICULARES
hemos establecido el servicio de venta á plazos mensuales, en-
tregándose desde luego la colección de los volúmenes publicados,
mediante contrato que proporcionamos á quien lo pida directamente
á Sucesores de Manuel Soler ó por medio de nuestros agen-
tes especiales, librerías y corresponsales de esta Casa editorial.

REGALO MAGNÍFICA EXAGERE


A LOS COMPRADORES COLECCIONISTAS DE LOS
M A N U A L E S - S O L E R
CONSÚLTENSE PÁGINAS COLOR SECCIÓN ANUNCIOS

L e c t u r a s P o p u l a r e s sax"?^'..»!»...™».
GRATIS á las
Sociedades, Ateneos, Centros instructivos yá los coleccionistas de lo-
MANUALES - SOLER

BIBLIOTECA JURÍDICO-POPULAR
Constituye un asesor y defensor del derecho de cada uno en todos
los momentos de la vida.
PÍDANSE PROSPECTOS

Para OBRAS D E A R T E , CIENCIA, L I T E R A T U R A ,


OFICIOS Y APLICACIONES PRÁCTICAS
DlKiaiRSE i

Sucesores de M a i t u e l - S o l e r
Cerreos: Apaftade 89 — Cénselo de Ciento, 416 - BARCELONA
ARMAS DE GUERRA
M A N U A L E S - SOLER

ARMAS DE GUERRA
ESTUDIO POPULAR Y DESCRIPTIVO
DE LAS

A R M A S D E R E P E T I C I Ó N

ADOPTADAS E N TODOS L O S EJÉRCITOS

por

J. Genova é T.
Comandante de Infantería

BARCELONA

MANUEL SOLER, EDITOR


ES PROPIEDAD
Derechos de traducoiór
reservados

n p . B . Raseda, vniarroel, 1 7 , Barcelona


•A- A A A A- A- A- ^ A- A- A- A- "A" A A- A- A

PRÓLOGO

El carácter batallador y agresivo que distingue


la política actual de las naciones fuertes, obliga á
las que no lo son á prevenirse contra posibles
atropellos y ponerse en condiciones de evitarlos
ó de resistirlos, fomentando la afición al conoci-
miento y manejo de las armas de guerra.
No tienen otro fin las sociedades de tiro que
existen en todos los países y que tanto protegen
los respectivos Gobiernos. Con igual patriótico
objeto se han creado recientemente en España, y
á su prosperidad debemos todos contribuir.
Esto no es hacer de la nación un cuartel; sino
educarla para hacer de ella un formidable campa-
mento en caso de necesidad.
Aparte de esto, la esgrima y el tiro son otros
tantos conocimientos integrantes de la cultura
moderna, y que, despojados de su aspecto técnico
GKNOVA - ARMAS D E G U E R R A

y militar, exclusivo de la gente de armas, entra de


lleno en el carácter enciclopédico que la distingue.
Este es el criterio que ha presidido al escribir
esta obrita. E l primer capítulo está dedicado á los
preliminares del asunto; el I I á las armas blancas;
el I I I á las nociones de tiro indispensables para el
conocimiento de las armas de fuego, que es objeto
de los capítulos I V y V . E l siguiente es una bre •
vísima reseña histórica del progreso de las armas
de fuego, principalmente en España. En el V I I se
describen todos los fusiles actualmente reglamen-
tarios, haciéndolo de nuestras armas con la exten-
sión suficiente para su completo conocimiento;
y, por último, el capítulo V I I I es un estudio com -
parativo, muy conveniente para apreciar el valor
relativo de las armas descritas, entre las cuales
figuran las nuestras en primera línea.

Barcelona, diciembre 1900.


r-A^ W W ^ ^'.í.- A- ^ vA.^ - A ' "A" ••'A'-W^.^A"w

CAPITULO PRIMERO

PRELIMINARES

ARMA (*) es el instrumento, aparato ó m á q u i n a


que sirve no sólo para ofender, sino para dejender y
c u b r i r personal y colectivamente.
Por-lo tanto, se dividen las armas en ofensivas,
como el sable, fusil, etc., y defensivas, como el cas-
co, coraza y las antiguas armaduras, habiendo algu-
nas que son a l mismo tiempo de ambas clases. E l
perfeccionamiento de las armas de fuego ha quitado
toda su importancia á las defensivas, de las cuales
tan s ó l o se conservan el casco y la coraza, m á s que
por su ú n i c a eficacia contra el sable, por su c a r á c t e r
decorativo.
E n tres grupos pueden subdividirse las primeras,
de las q u é solamente vamos á tratar en esta o b r i -
ta: A r m a s de mano, a r r o j a d i z a s y de p r o y e c c i ó n .
Corresponden al p r i m e r o las que hieren d i r e c t a -
mente sin separarse de quien las maneja, como el

(*) Almirante: cDiccionario M i l i t a n


GENOVA - AEMAS D E G U E E R A

sable, p u ñ a l , etc.; a l segundo, las que, hiriendo tam-


b i é n directamente, son arrojadas por el g u e r r e r o ,
como t \ venablo, azagaya, etc.; y , al tercero, las que
arrojan un p r o y e c t i l para h e r i r al contrario, como el
arco, ballesta, f u s i l , c a ñ ó n , etc.
Las primeras sólo sirven para el combate cuerpo
á cuerpo, y cuando paran el golpe d i r i g i d o contra
quien las esgrime, hacen las veces de defensivas.
Estas armas, en general, se llaman blancas, por la
brillantez del pulimento de la hoja con que hieren.
Las segundas son al mismo tiempo arma y p r o y e c t i l ,
nunca son defensivas y permiten la lucha á corta
distancia; y , por ú l t i m o , las terceras, arma y proyec-
t i l , son completamente distintos y permiten el c o m -
bate desde la distancia m á x i m a á que arrojan sus
proyectiles. Esta distancia es muy variable, pues
depende de los-medios empleados para su lanzamien-
to. Cuando el agente usado é r a l a elasticidad de cier-
tos cuerpos, cuerdas, madera, acero, etc., se l l a m a -
ban armas de U r o ; y cuando el motor es la p ó l v o r a
ú otra substancia explosiva, se llaman de Juego.
Las a r m a s de fuego se subdividen, á su vez, en
dos grupos m á s , s e g ú n que puedan ó no ser c o n d u -
cidas y manejadas por un solo hombre. E n el p r i m e r
caso se Vi&mzxíportátües, y en el segundo piezas de
artillería.
E n desuso actualmente las armas arrojadizas y no
debiendo ocuparnos de las de a r t i l l e r í a , queda r e d u -
cido nuestro objeto á tratar de las armas blancas y
de las p o r t á t i l e s de fuego.
MANUALES S O L E R

Armas de guerra blancas ó de fuego son las que


r e ú n e n ciertas condiciones especiales exigidas p o r
el servicio á que se las destina.
Sistema de armas, se llama al conjunto de una ó
varias circunstancias comunes y c a r a c t e r í s t i c a s d é
diversas armas, que, sin embargo, son casi siempre
distintas en otro concepto. E l sistema toma el n o m -
bre de la cualidad m á s esencial del arma, ó del nom-
bre del inventor ó inventores. Así se dice sistema
de p e r c u s i ó n , de r e p e t i c i ó n , etc.; ó bien R e m i n g t o n ,
Mauser, Gras-Kropatschek, etc.
Modelo de armas.—Se da este nombre al conjunto
de disposiciones ó caracteres que determinan r i g u -
rosamente un arma.
A s í , pues, todas las de un mismo modelo son idén-
ticas.
E l modelo se distingue por el n ú m e r o del a ñ o de
su a d o p c i ó n . Por ejemplo: sable modelo 1895; fusil
modelo 1893. Cuando un modelo es objeto de una
reforma ó t r a n s f o r m a c i ó n importante en el sis-
tema ó en los detalles, se distingue a ñ a d i e n d o el
n ú m e r o de las decenas y unidades del a ñ o de la
reforma. A s í , nuestro fusil Remington modelo 1871,
reformado por los jefes de a r t i l l e r í a s e ñ o r e s F r e y r e
y B r u l l , se denomina «fusil mod.0 1871-89».
Algunas veces la t r a n s f o r m a c i ó n e s t á n radical, que
sólo se distingue el arma con el a ñ o de é s t a . A s í ,
nuestro fusil de p i s t ó n modelo 1859, transformado
en de retrocarga s e g ú n el sistema Berdan, se llama
«fusil transformado modelo 1867».
GENOVA - AEMAS D E G U E E E A

Armamento es el conjunto de armas, municiones y


elementos para su servicio con que e s t á n armadas
las tropas de un e j é r c i t o .
E l armamento v a r í a s e g ú n el modo de combatir
de las tropas. L a i n f a n t e r í a e s t á armada de fusil
con bayoneta, que es el prototipo de las armas p o r -
tátiles de fuego; la c a b a l l e r í a , prescindiendo del ca-
ballo, que es su a r m a p r i n c i p a l , lleva lanza ó sable,
y un arma de fuego m á s corta que la de la infantería;
y forman el armamento de la a r t i l l e r í a , el c a ñ ó n , que
es la principal, y algunas de las que usan la caballe-
r í a y la i n f a n t e r í a .
MANUALES S O L E R

CAPÍTULO I I

ARMAS BLANCAS

CLASIFICACIÓN.—Por su manera de herir se d i v i -


den en contundentes, de corte, de p u n t a , de corte y
punta.
Contundentes son las que obran por choque ó
golpe, y su efecto depende del peso y v i g o r con que
son manejadas. L a masa y la clava de los antiguos
pertenecen á esta clase.
Cortantes, son las que hieren p o r tajo. Se c o m -
ponen de una hoja m á s ó menos l a r g a y delgada
enmangada en una e m p u ñ a d u r a para facilitar su ma-
nejo. L a p e n e t r a c i ó n de la hoja depende de la fuerza
del g o l p e , de la agudeza del filo y de la forma de la
hoja. L a s espadas antiguas, el hacha, el machete
mejicano y algunas otras son variedades de este
grupo.
Punzantes ó de estoque.—Constan t a m b i é n de hoja
y e m p u ñ a d u r a , hieren de punta produciendo h e r í -
12 GENOVA - AEMAS D E GÜEEEA

das muy profundas, poco extensas, casi siempre


g-raves y con frecuencia mortales, por lo que se con-
sideran estas armas de mala ley. Las hojas son estre-
chas y r í g i d a s para facilitar la p e n e t r a c i ó n . Son
armas de esta clase el estoque, florete, p u ñ a l , daga
y todas las variedades de la lanza, desde el chuso
hasta la a l a b a r d a .
De corte y punta son las que r e ú n e n ambas p r o -
piedades. T o d o s los sables y machetes actualmente
en uso en los e j é r c i t o s son armas de esta clase.
T a m b i é n pueden clasificarse las armas blancas en
de p u ñ o y de asta. Corresponden al p r i m e r g r u p o
las que tienen e m p u ñ a d u r a , como el sable, machete,
cuchillo, etc.; y al segundo las que tienen a s t i l d
asta, comq el hacha, todas las variedades de la lanza,
y el f u s i l cuando e s t á armado con la bayoneta.
COKDICIONES GENERALES.—En las armas de p u ñ o se
distinguen tres partes principales: montura, hoja
y vaina.
Montura es el conjunto de piezas que, enlazadas
entre sí y colocadas en un extremo de la hoja (espi-
ga), permiten que é s t a pueda esgrimirse con f a c i l i -
dad, e n e r g í a y p r e c i s i ó n . E n la montura se d i s t i n -
guen la e i n p u ñ a d u r a , p o r donde se coge el arma, y
la g u a r n i c i ó n , que defiende la mano.
Para impedir que p o r la fuerza centrífuga se esca-
pe el arma de la mano y no q u i t a r soltura en su m a -
nejo, se hace á s p e r a la e m p u ñ a d u r a , algo aplanada
por los costados y adelgazada en el sitio donde se
apoyan los dedos í n d i c e y pulgar.
MANUALES SOLER 13

H o j a . — L a bondad de l a hoja depende de su forma


y de la calidad del metal.
P o r m a de l a hoja.—Constituyen la forma, ^ . p e r -
fil, sección y gruesos, ó d i s t r i b u c i ó n de la masa. L a
de las armas de punta es recta, para evitar en la p e -
n e t r a c i ó n ó estocada la d e s c o m p o s i c i ó n de fuerzas;
r í g i d a en las hojas cortas (lanza, p u ñ a l , bayoneta) y
flexible en las largas (espada, florete). Por el c o n -
t r a r i o , son curvas las hojas de las armas de corte,
para dar la cuchillada con suficiente oblicuidad, á fin
de favorecer la p e n e t r a c i ó n (alfanje, etc.). Cuando
se quiere conservar esta propiedad sin exagerar la
curvatura, se da otra en sentido inverso (cuchillos
de abordaje y nuestro machete modelo 1881).
Las hojas de las armas de corte y punta, como los
sables de nuestro e j é r c i t o , participan en g r a d o c o n -
veniente de las condiciones de las hojas rectas y
curvas.
L a s e c c i ó n de la hoja ha de tender á facilitar la
p e n e t r a c i ó n , y suele ser u n t r i á n g u l o ó rombo (lanzas
y p u ñ a l e s ) . Cuando conviene disminuir el peso sin
perjuicio de la resistencia, se hacen las caras acana-
ladas (vaceos), como en las bayonetas y algunas
espadas. E n las hojas largas suele v a r i a r la s e c c i ó n
en cada tercio. L a s formas m á s usuales son el t r i á n -
gulo isósceles muy pronunciado; el rombo y el r e c -
t á n g u l o . T o d o s con los planos (mesas) vaceados y
las aristas vivas ó no, s e g ú n que hayan ó no de tener
filo.
E l peso del arma no debe exceder del que c o n
14 &ÉNOVÁ - AEMAS DÉ G U E R R A

facilidad puede manejar un hombre medianamente


robusto. Su manejo se facilita aproximando al p u ñ o
el centro de gravedad; por el contrario, en las armas
de corte (en particular en los machetes), se lleva
m á s hacia la punta, para favorecer la p e n e t r a c i ó n al
tajar objetos resistentes. E n los sables suele estar el
centro de gravedad á unos diez ó doce c e n t í m e t r o s
del p u ñ o .
Calidad del m e t a l . — E l metal de la hoja debe ser
duro, para que no se melle el filo, y adquiera buen
pulimento; tenaz, para que no se rompa con los cho-
ques; y e l á s t i c o , para que flexione y no se doble.
Actualmente es el acero fundido templado y recocido
el metal que mejor satisface dichas condiciones. E n
E s p a ñ a se c o n s t r u í a n en T o l e d o las hojas largas,
con una t i r a de h i e r r o (alma), recubierta por dos
(tejas) de acero, u n i é n d o l a s en la forja y estirando
luego el conjunto.
L o s sables modernos tienen la hoja completamente
de acero.
V a i n a . — S e construyen indistintamente de acero,
hierro ó cuero, s e g ú n el servicio que hayan de pres-
tar. Su objeto es resguardar la hoja.
MANUALES SOLER 15

CAPITULO III

NOCIONES DE TIRO

T o d a arma de fuego se compone esencialmente de


un tubo de hierro ó acero ( c a ñ ó n ) , cerrado por uno
de sus extremos ( r e c á m a r a ) . En el fondo del c a ñ ó n
se coloca cierta cantidad de p ó l v o r a (carga), y e n c i -
ma de ella el proyectil (bala). De un aparato para
inflamar la carga y un a r m a z ó n de madera para m a -
nejar fácilmente el conjunto.
Tiro es la a c c i ó n y arte de disparar un arma de
fuego. L a inflamación de la p ó l v o r a convierte esta
substancia en una cantidad de gases de mucho mayor
volumen, que no pudiendo contenerse dentro del
c a ñ ó n , despiden violentamente la bala.
Desde que é s t a sale del c a ñ ó n hasta que queda
detenida, describe una línea que se llama:
T r a y e c t o r i a . — S i la bala estuviera sometida úni-
camente á la fuerza de -proyección recibida de la
p ó l v o r a , s e g u i r í a constantemente la d i r e c c i ó n del
eje del c a ñ ó n ( l í n e a de U r o ) , la trayectoria s e r í a
i6 GENOVA - ARMAS D E GTTEREA

recta, y el proyectil r e c o r r e r í a distancias iguales en


tiempos iguales, ( i , 2, 3, 4, 5... puntos blancos..)

fr-

Pero tan pronto como la bala se encuentra en el


aire, queda sometida á las fuerzas de la resistencia
de é s t e y de la gravedad.
L a resistencia del aire hace perder constantemen-
te al p r o y e c t i l parte de su velocidad ó fuerza de
p r o y e c c i ó n , reduciendo su alcance, de modo que en
tiempos iguales recorre distancias cada vez m á s p e -
q u e ñ a s . ( 1 , 2, 3, 4, 5... puntos negros.)
L a gravedad solicita al p r o y e c t i l hacia el suelo,
s e p a r á n d o l e de la línea de t i r o . Esta fuerza es t a m -
bién acelerada, de modo que el descenso ó separa-
ción del proyectil es m á s r á p i d o á cada momento.
L a c o m b i n a c i ó n de estas tres fuerzas da lugar á
que la trayectoria en el aire no sea recta n i circular,
sino una curva p a r a b ó l i c a , ( i ' 2' 3' 4' 5' 6'...)
Se llama velocidad inicial la que el proyectil l l e -
va en el momento de salir del c a ñ ó n , y se mide por
el n ú m e r o de metros que r e c o r r e r í a la bala en un
minuto, si conservase dicha velocidad, y remanente
la que tiene en cualquier punto de su r e c o r r i d o .
MANUALES SOLER 17

T e n s i ó n de la trayectoria.—Como la a c c i ó n de cada
una de las tres fuerzas citadas es independiente
de las otras dos, se comprende que cuanto mayor
sea la fuerza de p r o y e c c i ó n que adquiera y conserve
la bala, m á s distancia h a b r á recorrido antes de caer
al suelo; por lo tanto, la velocidad favorece el alcan-
ce. Asimismo (pero dentro de ciertos límites), cuanto
mayor sea la inclinación del c a ñ ó n , mayor s e r á la
altura á que se envíe el p r o y e c t i l , y , por lo tanto,
t a r d a r á m á s tiempo en l l e g a r a l suelo; y como en
este tiempo no h a b r á dejado de avanzar, resulta que
t a m b i é n la inclinación del c a ñ ó n favorece el alcance.
Esta i n c l i n a c i ó n , ó sea el á n g u l o formado por la línea
de t i r o y la horizontal en el o r i g e n de la trayectoria,
se llama á n g u l o de U r o .

E l conjunto de estas circunstancias determina


trayectorias diferentes de m á s ó menos curvatura
ó tensión.
L a c o n s e r v a c i ó n de la velocidad adquirida por el
p r o y e c t i l , depende de la r e l a c i ó n del peso de é s t e y
su d i á m e t r o ó calibre, ó sea el cociente de d i v i d i r el
peso de la bala por el n ú m e r o de m i l í m e t r o s cuadra-
dos de su s e c c i ó n recta. Esta relación se llama d e n -
GENOVA - ARMAS D E G U E R E A

sidad de sección, y cuanto mayor sea, mejor conser-


v a r á la bala su velocidad.
Para conseguir este mayor peso, sin aumentar el
calibre, se hacen alargados los proyectiles. A su vez
esta forma impone la necesidad de imprimirles (por
medio del rayado del c a ñ ó n ) un movimiento de rota-
ción, tanto m á s r á p i d o cuanto m á s larga es la bala,
para que é s t a vaya siempre de punta y presente m e -
nos resistencia al aire. Pero esta ventaja es causa de
que el proyectil tienda á dirigirse hacia la derecha,
tendencia que se llama d e r i v a c i ó n , y que se ha trata-
do de c o r r e g i r en algunas armas r a y á n d o l a s hacia la
izquierda, pues el sentido de las rayas influye tam-
b i é n desviando el p r o y e c t i l hacia el lado de a q u é l .
P u n t e r í a . — A p u n t a r un arma, es colocarla en
p o s i c i ó n conveniente par^ que la bala toque en el
objeto apuntado (blanco). Conocida la distancia á
é s t e , se coloca el c a ñ ó n de modo que su eje y el
blanco estén en el mismo plano vertical (plano de
t i r o ) , é inclinado a q u é l lo preciso para que el p r o -
yectil tenga tiempo de r e c o r r e r la distancia que le
separa del blanco, antes de caer al suelo; es decir,
que el blanco e s t é p o r debajo de la línea de t i r o ,
una magnitud igual al descenso del p r o y e c t i l , corres-
pondiente á la distancia á que se tire ( a l t u r a de
c a í d a ) . Esta p o s i c i ó n se obtiene por medio de un
aparato de p u n t e r í a , que consiste en un resalte colo-
cado cerca de la boca del c a ñ ó n (punto de m i r a ) y
una regla ó chapa graduada (alza) p r ó x i m a á la
r e c á m a r a , en la cual regla e s t á n grabadas las i n d i -
MANUALES SOLEE 19

caciones precisas para los diferentes alcances. T a n t o


la cresta del punto como el eje del alza e s t á n en el
plano vertical del eje del c a ñ ó n .
L a visual que, partiendo del ojo del t i r a d o r , pasa
por el alza y el punto y termina en el blanco, se
llama línea de m i r a ; y el á n g u l o qng é s t a forma con
la línea de t i r o , se denomina á n g u l o de m i r a .
E s p a c i o s toatidos ó peligrosos son las zonas en
que, delante y d e t r á s del blanco (apuntando al centro),
pueden ser tocados otros
blancos de igual altura.
Si se apunta á la cabeza,
toda la zona peligrosa ¿ona.
está d e t r á s ; y lo c o n t r a - antenoi
rio si se apunta al pie.
L a e x t e n s i ó n de la zona peligrosa aumenta con la
altura del blanco y con la
p e ^ a r t n - 6 / a n C ^ t e n s i ó n de la trayectoria.
fia,^ e/ v • L a tendencia constante á
aumentar la velocidad de
los proyectiles, y obte-
ner, por lo tanto, mayores alcances, no tiene por objeto
precisamente el a p r o v e -
chamiento de esta propie-
dad. M u y pocas veces se
presenta en c a m p a ñ a la
ocasión de hacer fuego
eficaz á m á s de m i l metros,
L a ventaja de las grandes velocidades consiste en
que, produciendo trayectorias muy tendidas, los espa-
20 GENOVA - AEMAS D E G U E E E A

cios batidos son muy extensos, y por lo tanto a u -


mentan considerablemente las' probabilidades de dar
en el blanco, aunque no se conozca con exactitud la
distancia á que se encuentra. Con una trayectoria
r e c t i l í n e a todo el campo de t i r o e s t a r í a batido; pero
como l a trayectoria recta es imposible de realizar,
s e r á mejor la que m á s se le aproxime.
P r e c i s i ó n . — Por muy perfectas que sean las
cualidades de un arma, no es posible conseguir que
todos los proyectiles de una serie de disparos hagan
el mismo impacto, es decir, toquen en el mismo punto
del blanco. Muchas causas impiden obtener este resul-
tado ideal, p o r lo que un arma es tanto m á s precisa
cuanto m á s reducido es el espacio en que se agrupan
los tiros. L a medida de este agrupamiento se llama
p r e c i s i ó n . Para una misma serie de disparos, la pre-
cisión disminuye á medida que la distancia aumenta.
R e t r o c e s o . — L a e x p a n s i ó n de los gases de la p ó l -
v o r a constituye una fuerza que dentro de la r e c á -
mara obra en todos sentidos. Lateralmente se e q u i -
l i b r a n los esfuerzos porque la resistencia del cañón
es igual; pero no sucede lo mismo en el sentido de la
l o n g i t u d , donde el desequilibrio por la diferencia de
peso de la bala y del arma pone á ambos en m o v i -
miento: la bala hacia adelante, y el arma hacia a t r á s ;
produciendo en el hombro del t i r a d o r el culatazo,
A igualdad de las d e m á s circunstancias, el culatazo
es mayor cuanto menos pesa el arma, y nunca debe
ser tan sensible que d a ñ e al t i r a d o r .
MANUALES SOLEE, 21

CAPÍTULO IV

PROPIEDADES GENERALES D E LAS ARMAS


DE GUERRA

Consideraciones generales.—Clasificación.—Propiedades
balísticas.—Propiedades de servicio.

CONSIDERACIONES GENERALES Todos los elementos


de un arma de fuego e s t á n relacionados entre s í ,
y no es posible la a l t e r a c i ó n ó preponderancia de
uno de ellos sin perjuicio de los restantes.
Esta r e c í p r o c a dependencia es mayor t o d a v í a en
las armas de guerra, las cuales, por su í n d o l e , deben
reunir condiciones particulares, sin perder ninguna
de las generales como armas de fuego.
L a diferente manera de combatir de las distintas
tropas de un e j é r c i t o impone la necesidad de d o t a r -
las con armas adecuadas al servicio que deben pres-
tar; que sus propiedades b a l í s t i c a s , si son de fuego,
tiendan a l mismo fin y satisfagan en el mayor grado
posible todas las exigencias de la lucha, y que, sin
GENOVA - ARMAS D E G U E R E A

embargo, no sea tanta la diferencia entre ellas, que


el servicio de unas resulte incompatible con el de
otras. Debe existir la variedad conveniente dentro
de la unidad necesaria.
CLASIFICACIÓN.—Ya hemos dicho que el armamento
de la i n f a n t e r í a consiste esencialmente en el
F u s i l (*).—Es la m á s completa y perfecta de las
armas p o r t á t i l e s de fuego, y de la cual se derivan
todas las d e m á s .
Carabina.—Se llamaba antes á un arma algo m á s
corta que el f u s i l , pero i d é n t i c a en todo lo d e m á s . E n
nuestras armas transformadas modelo 1867 (Berdan)
el fusil y carabina sólo difieren en la longitud del
c a ñ ó n . Las carabinas estaban destinadas á las tropas
ligeras (cazadores) y ciertas otras ( a r t i l l e r í a á pie,
cornetas, etc.) para quienes el fusil, p o r su longitud
y peso, resultaba poco adecuado. Reducidas estas
circunstancias, q u e d ó de hecho suprimida la c a r a b i -
na, y en las armas Remington ya no los hubo, y hoy
el fusil Mauser pesa menos y es m á s corto que la
carabina citada, A igualdad de las d e m á s condicio-
nes, la carabina es, b a l í s t i c a m e n t e considerada, algo
inferior al fusil.
M o s q u e t ó n . — A s í se ha llamado en E s p a ñ a un arma
sin bayoneta, m á s corta que la carabina, pero con
los d e m á s caracteres de é s t a ; es decir, caja hasta el

(*) En la actualidad empieza á generalizarse el uso de ame-


tralladoras automáticas que disparan el mismo cartucho que el
fusil.
MANUALES S O L E E 23

extremo del c a ñ ó n , y baqueta. E l cartucho era igual


que el del fusil, pero con menos p ó l v o r a . "Con esta
arma estaban dotados ingenieros, artilleros y d e m á s
tropas que no llevaban fusil. E l m o s q u e t ó n Remington
es la última arma de esta clase que hemos tenido.
Las condiciones b a l í s t i c a s son bastante inferiores
á las del fusil, pero muy aceptables para el servicio
que se puede exigir á estas armas.
T e r c e r o l a . — E s casi siempre un m o s q u e t ó n m o d i -
ficado para el servicio de la c a b a l l e r í a y tropas á
caballo. Suele tener la c a ñ a muy corta, quedando al
descubierto m á s de la mitad del c a ñ ó n . Carece de
baqueta y tiene una anilla para colgarla del gancho
de la bandolera. Estos son los caracteres demuestra
tercerola Remington. Sus condiciones b a l í s t i c a s son
iguales á las del m o s q u e t ó n .
E l r i g o r de esta clasificación ha desaparecido
actualmente en todos los e j é r c i t o s . Nuestra carabina
Mauser es un conjunto de todas las variedades que
acabamos de citar; participa de la carabina por usar
el mismo cartucho que el fusil, pero carece de cuchi-
llo bayoneta, tiene cañón corto, c a ñ a corrida hasta
el extremo del c a ñ ó n y anillas para la correa como
el m o s q u e t ó n ; carece de baqueta y tiene argollas
para el gancho de la bandolera como la tercerola.
Este tipo único de arma corta, tiene, indudable-
mente, la ventaja de la unidad de fabricación y d i s -
t r i b u c i ó n ; y en cuanto al servicio, es poco sensible
la diferencia, gracias á las buenas condiciones b a l í s -
ticas del arma. E n E s p a ñ a e s t á n dotadas con c a r a -
24 GENOVA - AEMAS D E G U E R E A

bina todas las tropas de a r t i l l e r í a , c a b a l l e r í a , i n g e -


nieros y d e m á s que no llevan fusil.
E n Francia, como ya veremos, ocurre la misma
mezcla de nombres y caracteres respecto al m o s -
q u e t ó n y las tres clases de carabinas que tienen las
tropas montadas.
P i s t o l a . — E s el arma de fuego m á s corta que se
usa. Destinada á la defensa personal, necesita ser
un arma muy ligera para poderse manejar bien con
una mano. B a l í s t i c a m e n t e considerada, es muy infe-
r i o r á las d e m á s armas de fuego (á igualdad de c o n -
diciones), p o r lo cual su empleo se limita á cortas
distancias. L a necesidad para la defensa personal de
poder hacer r á p i d a m e n t e varios disparos con una
sola arma hizo que se generalizara muy pronto la
pistola de r e p e t i c i ó n con d e p ó s i t o cilindrico g i r a t o r i o ,
de cuya cualidad c a r a c t e r í s t i c a t o m ó el arma el nom-
bre i n g l é s de r e v ó l v e r con que se ha seguido cono-
ciendo esta interesante clase de armas. A pesar de
su defecto capital é i n c o r r e g i b l e , cual es la solución
de continuidad entre el cilindro y el c a ñ ó n , han l l e -
gado los r e v ó l v e r e s á un alto grado de perfecciona-
miento; pero hoy empiezan á ser substituidos con
notoria ventaja p o r las pistolas a u t o m á t i c a s de r e p e -
tición.
Armas de uso r e s t r i n g i d í s i m o y sin influencia en el
combate, no cabe su estudio en la reducida e x t e n s i ó n
de este trabajo.
PROPIEDADES BALÍSTICAS—Se entiende por propie-
dades b a l í s t i c a s todas las que influyen ó determinan
MANUALES SOLEE 25

la velocidad, p r e c i s i ó n y p e n e t r a c i ó n del proyectil


y efectos del fuego.
V e l o c i d a d . — L a velocidad del p r o y e c t i l , a s í la i n i -
cial como la remanente, es una de las cualidades
m á s importantes de toda arma de fuego. I n d e p e n -
diente, hasta cierto punto, de las d e m á s propiedades,
es o r i g e n de otras i m p o r t a n t í s i m a s como arma de
guerra. Crece la velocidad inicial reforzando la
carga y se conserva aumentando la densidad de sec-
ción ó coeficiente balístico. E l concierto de ambas
circunstancias conduce al aumento de t e n s i ó n de la
trayectoria, cuya consecuencia ú t i l es el crecimiento
de las zonas peligrosas, y á disminuir la influencia
de los errores en la a p r e c i a c i ó n de distancias.
L o s siguientes datos comparativos de las p r o p i e -
dades b a l í s t i c a s de los fusiles Remington y Mauser
ponen de manifiesto cuanto acabamos de decir:

PROYECTIL
Is
Peso Calibre

gram. mm. mm.' m. m. m. Tcgm.

Remington 25 11 95 0,26 4 5 ° 178 SO 18 285

Mauser.,.. I f ,2 38 0,29 710 238 15 27 317

La mayor velocidad y coeficiente balístico del


Mauser dan, no obstante el menor peso absoluto
de la bala, trayectorias m á s rasantes y zonas bati-
das m á s extensas. A 600 metros no pasa la bala á
26 . GENOVA - ARMAS D E G U E E E A

mayor altura de un hombre á caballo, ó lo que es


ig-ual, puede hacerse fuego en condiciones de dar en
el blanco, sin cuidarse de la distancia ni del alza; y á
1600 metros tiene t o d a v í a la bala m á s fuerza viva
que la necesaria para atravesar hombres y caballos.
L a p r e c i s i ó n del arma depende de varias causas:
la forma de la r e c á m a r a , el modo de obrar la carga,
el trazado de las rayas, el peso y forma del p r o y e c -
t i l y las vibraciones del c a ñ ó n . Se mide por la d i s -
tancia que hay desde el punto apuntado á la t r a y e c -
t o r i a media, ó sea el punto de choque en el blanco,
que tiene tantos a r r i b a como abajo, á la derecha
"como á la izquierda. T a m b i é n se mide la p r e c i s i ó n
por el d i á m e t r o del c í r c u l o que contiene la mitad ó
cincuenta p o r ciento de los mejores tiros.
E l prolijo estudio que precede á la d e t e r m i n a c i ó n
de cada detalle de las armas actuales, y la perfección
con que están construidas, hacen que estas causas sean
ya tan p e q u e ñ a s , que difícilmente se comprende
puedan aminorarse.
L a p r e c i s i ó n del fusil Mauser es t a l , que á 50 m e -
tros es p r á c t i c o hacer tres blancos de cuatro tiros
en un r e c t á n g u l o de 4 X 9 c e n t í m e t r o s ; es decir,
p r ó x i m a m e n t e el de un papel de fumar.
P e n e t r a c i ó n . — D e poco s e r v i r í a la p r e c i s i ó n del
arma si el p r o y e c t i l careciese de e n e r g í a bastante
para poner fuera de combate hombres y caballos,
que es el objeto del t i r o de fusil. L a p e n e t r a c i ó n d e -
pende de la fuerza viva del p r o y e c t i l (peso y v e l o c i -
dad) y de su dureza. A q u é l l a p o r su e n e r g í a y ésta
MANUALES SOLER 27

porque evita la d e f o r m a c i ó n de la bala, y , p o r lo


tanto, los rozamientos anormales y resistencias que
produce una forma i r r e g u l a r .
E s t á demostrado que una velocidad de 100 metros
en el momento del choque basta para atravesar
hombres y caballos, y como la bala de nuestro fusil
Mauser tiene mayor velocidad a ú n á 4000 metros,
resulta que á las distancias de combate, no sólo pue-
de atravesar varias filas de hombres, sino que t a m -
bién la mayor parte de los o b s t á c u l o s m á s frecuentes
en c a m p a ñ a , como tablas, vigas, troncos, tabiques,
parapetos ligeros, etc.
Como la fuerza de p e n e t r a c i ó n v a r í a en r a z ó n i n -
versa del d i á m e t r o del p r o y e c t i l , resulta que, con
igual coeficiente b a l í s t i c o , la p e n e t r a c i ó n crece á
medida que el calibre disminuye; a s í es que los p r o -
yectiles de 6 m i l í m e t r o s de calibre tienen enormes
penetraciones.
No es, sin embargo, conveniente esta propiedad
exagerada, como se ve en las guerras actuales, pues
las lesiones que producen estos proyectiles, cuando
no interesan una parte muy importante del cuerpo,
no inutilizan de momento a l herido, que sigue b a t i é n -
dose, y p o r su r á p i d a c u r a c i ó n no satisfacen los fines
de la g u e r r a . Para c o r r e g i r este dejecto sin perjuicio
de las d e m á s ventajas, se han adoptado p o r los ingle-
ses y yankees, proyectiles aplastables, que al c h o -
car se abren y producen lesiones capaces de conte-
ner en el acto el avance del enemigo.
Rapidez del f u e g o . — A u n q u e esta propiedad de-
28 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

pende exclusivamente de las condiciones m e c á n i c a s


del arma, sus efectos son de orden puramente b a l í s -
ticos. Cualesquiera que sean las condiciones del arma
y del t i r a d o r , el fuego durante un cierto tiempo, re-
s u l t a r á m á s eficaz, cuanto mayor sea el n ú m e r o de
proyectiles disparados contra un blanco determinado;
y con una buena i n s t r u c c i ó n y disciplina del fuego,
este resultado puede llegar á ser sensiblemente p r o -
porcional á la velocidad del t i r o , y no i n c u r r i r en el
grave mal de perder en p r e c i s i ó n lo que se gana en
rapidez.
Efecto del fuego ó p r e c i s i ó n del t i r o es una p r o -
piedad que i m p o r t a no confundir con la p r e c i s i ó n
del arma. L a p r e c i s i ó n del fuego depende de varias
causas: las propias del arma y del cartucho ya c i t a -
das; otras imputables a l t i r a d o r , como son los e r r o -
res en que puede i n c u r r i r al apreciar la distancia y
graduar el alza, defectos al apuntar y disparar, f a t i -
ga, falta de serenidad, etc., etc., y otras indepen-
dientes del arma y del t i r a d o r , como el estado atmos-
férico, viento, l l u v i a , niebla, etc.
Las causas de d e s v í o imputables al t i r a d o r son tan
importantes, que hoy m á s que nunca puede a f i r m a r -
se que el arma es considerablemente mejor que el
soldado. E n é s t e es donde debe buscarse el perfec-
cionamiento, y siempre s e r á poco cuanto se haga
por formar buenos tiradores que tengan confianza
en su fusil y sepan sacar todo el partido posible de
arma tan perfecta. N o hay que olvidar que no hay
arma buena en malas manos.
MANUALES S O L E R 29

E l efecto del fueg-o se mide por el n ú m e r o de balas


puestas en el blanco por cada ciento disparadas. Es
decir, el tanto por ciento de impactos en un blanco
de dimensiones conocidas.
Influye tanto en el efecto del fuego el estado de
á n i m o del t i r a d o r , que prescindiendo de su habilidad
habitual, se estima el mejor fuego de guerra, en diez
veces menos eficaz que el de p o l í g o n o .
COKDIGIOKES DE SERVICIO.—Llámase así al conjunto
de las circunstancias relativas al manejo y funciona-
miento del arma. Comprenden la longitud, peso,
d i s t r i b u c i ó n de é s t e , funcionamiento de los diversos
mecanismos del arma, bayoneta y municiones.
Longitud.—Se determina la del fusil p o r la p o s i -
bilidad de hacer fuego en dos filas, sin que los d i s -
paros de la segunda puedan molestar á los soldados
de la p r i m e r a . Sin embargo, en el estado actual de
las armas y de la táctica, esta condición es poco i m -
periosa. L a longitud de las armas actuales v a r í a
entre 122 y 134 c e n t í m e t r o s . Nuestro Mauser tiene
124 y 131 el Remington.
M á s importante es la distancia de la cantonera al
disparador, que c o n v e n d r í a fuese proporcional al
brazo del tirador, para que pudiera apuntar con
comodidad; pero los inconvenientes de alterar la
uniformidad del armamento imponen la solución de
adoptar un t é r m i n o medio, que en nuestro fusil es de
34 c e n t í m e t r o s , y poco m á s ó menos lo mismo en
todas las armas.
P e s o . — L a carga total que buenamente puede Ue-
3
30 GENOVA - ARMAS D E G U E E E A

var un soldado robusto, es de 20 kilogramos, y como


ya pesan 15 el equipo, v í v e r e s y municiones, sólo
quedan 5 para el arma, y desde luego se comprende
la conveniencia de no llegar á este m á x i m o , cuya
r e d u c c i ó n se t r a d u c e , en alivio del soldado, ó en
poder llevar m á s cartuchos. E l peso de los fusiles
hoy d í a en uso, v a r í a entre 3l8o y 4'55 kilogramos,
figurando nuestro Mauser con 3*90 kilogramos.
Por el c o n t r a r i o , el menor peso del arma aumenta
el culatazo, que molesta al t i r a d o r y le hace a d q u i -
r i r la costumbre de apuntar mal para no sufrirlo. E n
nuestro fusil es aproximadamente de 2 metros la
velocidad de retroceso, que corresponden á un es-
fuerzo de 1 k i l o g r á m e t r o .
E l perfeccionamiento incesante .de las p ó l v o r a s
q u í m i c a s permite esperar que se llegue á encontrar
algunas tan progresivas que disminuyan t o d a v í a m á s
el retroceso sin perjuicio de la velocidad inicial.
Centro de gravedad. — I m p o r t a t a m b i é n que el peso
del arma e s t é bien r e p a r t i d o . L a preponderancia
en la boca hace fatigosa la p u n t e r í a , y tiende á b a -
j a r el t i r o ; por el contrario, cuando prepondera la
culata, el t i r o levanta. E l centro de gravedad debe
corresponder al sitio en que la mano izquierda sos-
tiene el fusil cuando se apunta. E n esta p o s i c i ó n , el
arma debe quedar en e q u i l i b r i o . Para que el tirador
adquiera el h á b i t o de apuntar r á p i d a m e n t e del m i s -
mo modo, conviene que el centro de gravedad c a m -
bie lo menos posible cuando esté armada la bayone-
ta ó cargado el d e p ó s i t o . E n el fusil Mauser e s p a ñ o l
MANUALES S O L E E 31

es de 57 c e n t í m e t r o s la distancia de la cantonera al
centro de gravedad, estando v a c í o el d e p ó s i t o y sin
bayoneta.
Bayoneta.—Es el arma blanca auxiliar ó c o m p l e -
mentaria que convierte al fusil en arma de asta,
propia para dar ó rechazar las cargas de infantería
ó c a b a l l e r í a . Para llenar este objeto los hombres de
segunda fila, necesitaba el arma cerca de dos metros
de longitud. Nuestro Remington con bayoneta tiene
185 c e n t í m e t r o s . Pero hoy que el fuego es el m á s
poderoso y casi exclusivo medio de acción de la
infantería y que con él puede rechazar las cargas, la
bayoneta ha perdido bastante de su antigua i m p o r -
tancia. Por esta r a z ó n , en las armas actuales ha que-
dado reducida sencillamente á un cuchillo de monte.
E n las armas anteriores, tenía la bayoneta p r ó x i -
mamente la mitad de longitud que el fusil, y los c u -
chillos actuales no llegan á la tercera parte. E l
Mauser e s p a ñ o l , con cuchillo, tiene 148 c e n t í m e t r o s
de longitud.
E n el fusil a l e m á n modelo 1898 se nota la t e n -
dencia á volver á la hoja l a r g a .
Cuanto al peso, conviene que sea todo lo m á s redu-
cido posible, para no hacer i n c ó m o d a la p u n t e r í a .
L a forma ha de ser sencilla, pues á nada condu-
cen las fantasías que se ven en algunos modelos.
Funcionamiento de los mecanismos.—Es c o n d i c i ó n
i m p o r t a n t í s i m a en toda arma de g u e r r a que sea sen-
cilla y sólida, tanto p o r el servicio que ha de p r e s -
tar, como p o r las manos y circunstancias en que
32 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

puede ser manejada en c a m p a ñ a . Estas condiciones


han de conducir á que el aprendizaje sea breve, la
limpieza, desarme, r e c o m p o s i c i ó n , y en general el
entretenimiento, fácil y barato; los desperfectos poco
frecuentes; que el agua, o r í n , polvo, etc., no i m p i -
dan el funcionamiento del mecanismo; que é s t e pueda
manejarse en cualquier posición del t i r a d o r , aunque
sea de noche, y permita conocer al tacto si el arma
está preparada ó en el seguro.
M u n i c i o n e s . — N o hay t i r o bueno con cartucho
malo; y las condiciones principales para esta bondad
son que los cartuchos sean i d é n t i c o s en todas sus
partes, que no marren al r e c i b i r el golpe del p u n z ó n ,
que él engarce de la bala sea h e r m é t i c o , que la vaina
no se rompa n i se dilate.
Afortunadamente, el estado actual d é las industrias
m e c á n i c a s y q u í m i c a s , permite fabricar con a d m i r a -
ble perfección lo mismo los elementos metálicos que
las p ó l v o r a s , y obtener productos de una igualdad
casi absoluta.
Conviene que el peso y volumen sean muy reducidos
para poder aumentar la d o t a c i ó n . Esta ventaja que
proporcionan los calibres reducidos, es en nuestro
Mauser tan notoria, que 1000 cartuchos Remington
pesan l o q u e 1423 L e b e l (franceses) y 1656 e s p a ñ o l e s .
Para conseguir el a r m ó n i c o conjunto de las condi-
ciones que acabamos de s e ñ a l a r , es preciso que cada
una de las partes del arma y del cartucho r e ú n a las
propiedades que vamos á exponer en el capítulo
siguiente.
MANUALES SOLER 33

CAPÍTULO V

PROPIEDADES PARTICULARES
D E DAS D I F E R E N T E S PARTES D E L A R M A Y DEL
CARTUCHO

PARTES PRINCIPALES DEL ARMA T o d o fusil m o -


derno consta de los elementos siguientes:
C a ñ ó n con el aparato de p u n t e r í a , alza y punto;
Cajón del mecanismo con todos los necesarios
como arma de fuego: o b t u r a c i ó n , p e r c u s i ó n , disparo,
e x t r a c c i ó n y seguridad;
Mecanismo de r e p e t i c i ó n compuesto del d e p ó s i t o
de cartuchos y el mecanismo para ser trasladado á
la r e c á m a r a ;
Caja y g u a r d a m a n o ;
Guarniciones ;
Bayoneta;
Cartucho;
C a ñ ó n . — E n esta i m p o r t a n t í s i m a parte del arma,
hay que considerar las circunstancias siguientes:
metal, forma, longitud, calibre y rayado.
Metal.—Se emplea en E s p a ñ a el acero fundido
Krupp, estirado en barras y comprimido después
34 G-ÉNOVA - ARMAS D E G U E R R A

por el m é t o d o laminador Daelen Marcotty, que


aumenta en homogeneidad y dureza; en el estado
actual de la industria, es é s t e el mejor acero para
c a ñ o n e s de fusil. E n otros p a í s e s se emplean d i v e r -
sas variedades de acero fundido y templado.
F o r m a . — D e b e satisfacer á la c o n d i c i ó n de resis-
t i r las presiones que desarrollan los gases de la
p ó l v o r a , y las flexiones ó vibraciones que se p r o d u -
cen por dicha causa. L a forma generalmente adoptada
es la compuesta de varios cuerpos cilindricos, como
en el Mauser, ó la t r o n c o c ó n i c a , como en el Reming-
ton; m á s gruesa en la r e c á m a r a y adelgazada hacia
la boca, pero conservando en todos sus puntos un
espesor m á s que suficiente para resistir la p r i m e r a
de las citadas causas, pero necesario para disminuir
la acción de la segunda. E n el extremo de la r e c á m a -
ra hay una faja roscada para a t o r n i l l a r el c a ñ ó n al
cajón del mecanismo. E n distintos sitios del c a ñ ó n se
observan en 'muchos sistemas algunos resaltes para
sujetar los elementos de p u n t e r í a , bayoneta, y algunas
veces la caja; pero es preferible que el cañón e s t é
l i b r e de todo lo que altere la regularidad de su forma.
Como las presiones y vibraciones aumentan á m e -
dida que el calibre disminuye, los c a ñ o n e s de las
armas modernas son mucho m á s gruesos que los de
las anteriores. A s í , el c a ñ ó n de los fusiles Remington
y Mauser tienen 5 y 8 m i l í m e t r o s de espesor en la
r e c á m a r a y 3 y 5 en la boca respectivamente, d i f e -
rencias que se hacen m á s sensibles al compararlas
con sus correspondientes calibres.
MANUALES SOLEE, 35

Longitud.—Se fija la long-itud del c a ñ ó n , en ta


necesaria para que la bala salga con el m á x i m u m de
velocidad. M á s corto, se pierde parte de las i m p u l -
siones de la p ó l v o r a , y la velocidad de la bala d i s -
minuye, como sucede en las carabinas y terce-
rolas. E n la carabina Mauser tiene la bala veinte
metros menos de velocidad que en el fusil á pesar
de ser el mismo cartucho. M á s l a r g o , las resisten-
cias pasivas del proyectil en su rozamiento contra
las paredes del á n i m a , anulan, por lo menos, los
últimos esfuerzos de la carga, con perjuicio de la
velocidad adquirida. L a longitud del á n i m a se mide
por el n ú m e r o de calibres, tomando é s t e como u n i -
dad ó m ó d u l o . Las armas modernas aventajan á las
anteriores, y en este concepto el fusil es el arma de
fuego m á s perfecta, y .muy superior á la a r t i l l e r í a .
E l c a ñ ó n del fusil Remington tiene ochenta calibres
de l o n g i t u d , y el del Mauser noventa y siete, no obs-
tante ser unos veinte c e n t í m e t r o s m á s corto. A pesar
de esto, la longitud total del fusil es suficiente para
cumplir las d e m á s condiciones ya manifestadas.
C a l i b r e . — Por las razones que muy l i g e r a m e n -
te hemos expuesto en la p á g i n a 18, la tendencia á
aumentar la velocidad del proyectil, ha sido siempre
la causa de la r e d u c c i ó n del calibre. Esta r e d u c c i ó n ,
poco sensible mientras se usaron las p ó l v o r a s negras
y los proyectiles de plomo, ha sido notabilísima des-
de la a d o p c i ó n de las p ó l v o r a s q u í m i c a s y proyec-
tiles forrados de un metal m á s duro. Con estos
elementos se redujo de repente el calibre de 11 m i l i -
36 GENOVA - AEMAS D E G U E R R A

metros á 8, y sucesivamente ha llegado hasta 6, por


m á s que esta r e d u c c i ó n extrema no ha resultado lo
ventajosa que se c r e í a al adoptarla, y en algunos p a í -
ses (Rumania) han retrocedido al calibre de 7 milíme-
tros que, en el estado actual de los d e m á s elementos,
es el que mejores condiciones r e ú n e . T o d a r e d u c c i ó n
que pase de este límite o r i g i n a graves inconvenientes:
no hay acero que aguante las presiones que des-
a r r o l l a la p ó l v o r a , se desgarran las cubiertas de las
balas, se rompen los casquillos de l a t ó n , aumentan
las vibraciones con perjuicio de la p r e c i s i ó n , d i s -
minuye la d u r a c i ó n del arma, y su entretenimiento y
limpieza se hacen muy difíciles. Nuestro fusil es
de 7 m i l í m e t r o s y puede asegurarse que hoy por hoy
es, y durante mucho tiempo s e r á , una de las mejores
armas de g u e r r a .
Á n i m a . — S e divide en dos partes: la r e c á m a r a y
el á n i m a rayada.
L a r e c á m a r a afecta generalmente la forma del
perfd exterior de la vaina del cartucho, al que sirve
de alojamiento.
R a y a s . — E l á n i m a , propiamente dicha, e s t á surca-
da por cierto n ú m e r o de r a y a s ó hendiduras de i n c l i -
n a c i ó n , forma, n ú m e r o y dimensiones variables. Su
objeto es comunicar al proyectil un movimiento
r á p i d o de r o t a c i ó n para que, m a n t e n i é n d o s e de punta,
venza con facilidad la resistencia del aire y tenga
m á s alcance y p r e c i s i ó n .
I n c l i n a c i ó n . — E l elemento m á s importante del
rayado, para una velocidad determinada, es la i n c l i -
MANUALES S O L E R 37

n a c i ó n final de las rayas. De ella depende la v e l o c i -


dad de r o t a c i ó n del p r o y e c t i l , y por lo tanto su
estabilidad en el aire. Esta inclinación puede ser
constante (rayas helicoidales) ó progresiva (rayas
p a r a b ó l i c a s ) . Generalmente en las armas p o r t á t i l e s
se prefieren las primeras, y hoy tan sólo el fusil i t a -
liano tiene rayado p r o g r e s i v o .
Aunque las rayas helicoidales obligan al proyectil
á a d q u i r i r desde el p r i m e r instante toda su velocidad
de r o t a c i ó n , tienen la ventaja de que las huellas p r o -
ducidas en la bala no cambian á medida que ésta
recorre el á n i m a , y el trabajo de rozamiento es m e -
nor. E n las rayas progresivas, cambia á cada instante,
y este mayor trabajo aumenta las presiones y p e r -
judica la regularidad del movimiento de la bala (*).
L a inclinación de las rayas se mide por el
n ú m e r o de calibres ó de c e n t í m e t r o s de su
paso de hélice. E n nuestro fusil es de 31'4
y 22 respectivamente. De esta medida se d e -
duce la r o t a c i ó n de la bala, dividiendo el n ú -
mero de metros de la velocidad inicial p o r el
de c e n t í m e t r o s de paso. E n el Mauser es de

C^ríO 323^ vue^tas Por segundo.


L a longitud de paso m á s ventajosa se determina

(*) Las rayas progresivas se aplican con ventaja en la arti-


llería, porque los proyectiles tienen unos anillos ó bandas de
cobre, cuyo relieve es la parte que únicamente toma las rayas, y
no toda la parte cilindrica, como sucede en las balas de las
armas portátiles.
38 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

experimentalmente y debe ser tanto m á s reducida


cuanto menor sea el calibre y m á s duro el proyectil;
pero no tan corta que éste se escape de las rayas.
L a r e d u c c i ó n de paso de hélice favorece la p r e c i s i ó n
del t i r o , pero aumenta las presiones, vibraciones y
recalentamiento del c a ñ ó n . L a inclinación de las r a -
yas puede ser hacia la derecha ( d e x t r ó r s u m ) ó hacia
la izquierda ( s i n i s t r ó r s u m ) , sin que haya ventaja
sensible en uno ú otro sentido. Generalmente se
abren hacia la derecha.
Aunque e s t á demostrado que basta rayar una parte
del c a ñ ó n , p r ó x i m a á cualquiera de sus extremos, es
preferible rayarlo por completo, y a s í se verifica en
todas las armas.
F o r m a . — E l perfil m á s conveniente es el que
mejor asegura la r o t a c i ó n del proyectil con menos
deformación de su superficie. Las diversas formas,

Con!ra-

alg-unas muy complicadas, que se usaban antes, han


caído en desuso p o r no resultar superiores y ser más
difíciles de construir y conservar. Generalmente se
usan las rayas c o n c é n t r i c a s , como en nuestros fusiles
Reming-ton y Mauser, y sólo los fusiles inglés y d a n é s
tienen rayado poligonal de lados circulares.
MANUALES S O L E R 39

Las figuras anteriores dan clara idea del perfil de


ambos sistemas, así como de la nomenclatura de sus
distintas partes.
N ú m e r o . — V a r í a entre tres y ocho, siendo cuatro,
como en nuestro Mauser, el m á s generalizado. E n los
p e q u e ñ o s calibres conviene el menor n ú m e r o , y la
p r á c t i c a ha demostrado que el c a ñ ó n con cuatro r a -
yas es el m á s fácil de c o n s t r u i r .
A n c h u r a . — D e b e ser mayor el campo de las rayas,
con objeto de que los filetes que producen en el pro-
yectil resistan el rozamiento. E n nuestro fusil las
rayas son de 4 m i l í m e t r o s de ancho, y , p o r lo tanto,
de cada campo.
P r o f u n d i d a d . — L a profundidad es constante, y
con las p ó l v o r a s q u í m i c a s que no dejan b a r r o , y las
balas forradas de acero que no desprenden p a r t í c u -
las de plomo, la profundidad de las rayas debe ser
la puramente indispensable para conseguir la r o t a -
ción de la bala. Con el aumento de profundidad crece
el rozamiento de la bala y disminuye su velocidad.
E n nuestro Mauser es de o112 m i l í m e t r o s .
A p a r a t o de p u n t e r í a . — Y a hemos dicho en la
p á g . 18 el objeto, d i s p o s i c i ó n y partes de que consta
este aparato. .
Alza.—Consiste en una chapa rectangular, g i r a t o -
ria alrededor de su extremo inferior y con una mues-
ca de m i r a movible, por la cual se d i r i g e la visual al
p u n t o de m i r a y al blanco.
Las distintas alturas á que puede colocarse la
m i r a determinan otros tantos diversos alcances.
4o GENOVA - ARMAS D E GTJEEJRA

L a pieza sobre la cual g i r a la chapa se llama p i e


del alza, y generalmente va fija al c a ñ ó n .
Debe cumplir el alza las condiciones siguientes:
manejo sencillo para que no se preste á errores;
fijeza en las diversas posiciones para que no cambie
con las sacudidas del disparo; suficiente n ú m e r o de
graduaciones para poder batir todo el alcance eficaz
del arma; hallarse colocada entre 25 y 30 c e n t í m e -
tros del ojo del t i r a d o r , por ser é s t a la distancia me-
dia de la v i s i ó n distinta, para p e r c i b i r con claridad
el punto de m i r a y el blanco.
Las muescas de mira deben estar talladas en á n -
gulo muy abierto, para que se vea bien el punto. E n
algunas armas en que la d e r i v a c i ó n y el á n g u l o de
desvío horizontal son muy considerables, se c o r r i g e n
en g r a n parte estos defectos colocando el alza ó la
muesca de mira ligeramente al lado contrario del
plano de t i r o en que aquellos defectos se verifican.
De los muchos sistemas de alzas que tie han inven-
tado, tan sólo se usan en las armas actuales los lla-
mados de escuadra, corredera, escalones, c i r c u l a r e s
y m i x t o s , ó sea combinaciones de unos y otros.
De escuadra.—Son los que tienen la chapa acoda-
da, formando una escuadra, g i r a t o r i a sobre su arista,
y con una ó dos miras en cada hoja. Es muy sencillo,
pero tiene el inconveniente de marcar pocas gradua-
ciones, y fácil de confundir al apuntar.
De corredera.—Consiste en una pieza corredera
que resbala á lo l a r g o de la chapa, g i r a t o r i a en bisa-
g r a sobre el p i e . E n la chapa e s t á n grabados los nú-
MANUALES S O L E R 41

meros correspondientes á los alcances que.se o b t i e -


nen apuntando por la muesca de mira de la corredera,
previamente colocada á la altura de dichos n ú m e r o s .
En ciertos modelos de este sistema, la corredera
constituye una segunda chapa, para alargar la l o n -
gitud de la primera y poder apuntar á grandes d i s -
tancias, por lo cual se llama prolongable ó de alar-
gadera.
Algunos modelos tienen indicaciones intermedias
para afinar m á s el alcance. L l á m a n s e estas alzas de
indicaciones continuas.
De escalones.—Son los que tienen los lados mayo-
res del pie, recortados en escalones, sobre los que se
apoya la corredera para obtener los alcances n u m e -
rados debajo de cada uno de a q u é l l o s . E n este sistema
sólo pueden tomarse las l í n e a s de mira c o r r e s p o n -
dientes á los escalones, p o r lo que en este concepto
son alzas de indicaciones discontinuas.
Cuando los escalones e s t á n substituidos p o r un
plapo inclinado, é s t a s son continuas.
C i r c u l a r e s ó de c u a d r a n t e . — E n é s t o s g i r a la
chapa entre las dos orejillas del pie, en una de las
cuales e s t á n grabadas en sentido radial las inclina-
ciones que debe tomar la chapa para los diferentes
alcances. L a estabilidad de la chapa se consigue por
la p r e s i ó n de las orejillas ó con un pestillo, t o r n i -
l l o , etc. Son t a m b i é n de indicaciones continuas.
A l z a s laterales.—Son las que tienen la mira y el
punto á un costado del arma. E n é s t a s la línea de
mira es paralela al plano de t i r o . Algunos sistemas
42 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

de esta clase tienen invertidos los elementos de pun-


t e r í a ; el punto de mira m á s cerca del tirador que el
alza. Esta puede ser de cuadrante ó de corredera.
Tienen la ventaja de facilitar la p u n t e r í a á grandes
distancias.
A l s a s m i x t a s . S e . llaman a s í las formadas por
dos ó m á s de los sistemas anteriores. Son las m á s
generalizadas, por lo bien que satisfacen las exigen-
cias del servicio.
E l alza de nuestro fusil Remington (mod.0 1871-89)
es de escalones para las distancias de 200 y 300 me-
tros; de corredera, para 400 á 1000, y lateral de
corredera para 1100 y 1200 metros. L a del fusil
Mauser es de escuadra para 300 metros y de c o r r e -
dera desde 400 á 2000.
E l alza del fusil p o r t u g u é s es de corredera desde
500 á 1600 metros, y hasta 2000 apuntando por la
muesca superior, de corredera-chapa prolongable.
Las alzas de los fusiles a u s t r í a c o , italiano y suizo
son de cuadrante ó circulares.
E l fusil i n g l é s tiene dos aparatos: uno central de
corredera, para los alcances de 300 á 1900 yardas,
y otro lateral invertido de cuadrante, para las d i s -
tancias de 100 á 3500 yardas.
Punto de m i r a . — D e b e ser resistente y fino; por
lo cual se le da forma alargada en d i r e c c i ó n del
c a ñ ó n . L a c ú s p i d e conviene que no sea muy fina,
para que se vea con claridad, ni tan gruesa que llene
la muesca de m i r a . L a forma generalmente adoptada
es de sección triangular y perfil trapezoidal.
MANUALES S O L E R 43

T a n t o el alza como el punto de mira, no deben


presentar aristas ni partes brillantes, en que la luz
pueda reflejar y producir errores al apuntar.
M e c a n i s m o s . — E n t i é n d e s e por mecanismos de un
arma el conjunto de piezas para llenar las cinco
principales funciones que exige el servicio de las
actuales de fuego, que son: a b r i r y cerrar la r e c á m a -
ra, sacar la vaina del cartucho, producir ó impedir
su disparo, y conservar los cartuchos de reserva
para conducirlos á la r e c á m a r a cuando convenga.
A cada una de estas funciones corresponde un meca-
nismo especial, que respectivamente se denominan
de o b t u r a c i ó n , e x t r a c c i ó n , p e r c u s i ó n , disparo, segu-
r i d a d y repetición.
Estos mecanismos han de cumplir con las c o n d i -
ciones que dijimos en la p á g . 3 1 , y a d e m á s con las
siguientes: o b t u r a c i ó n completa de la r e c á m a r a ; se-
guridad absoluta contra disparos accidentales ó
estando la r e c á m a r a incompletamente cerrada; pocos,
breves y correlativos movimientos para la carga;
que é s t o s exijan el menor esfuerzo posible; e x t r a c -
ción total de la vaina en todas ocasiones; poderse
llenar y vaciar el d e p ó s i t o r á p i d a m e n t e , y seguridad
para los cartuchos del d e p ó s i t o ; capacidad grande
si es de carga lenta, y mucha rapidez si es de, poca
cabida; independencia relativa del mecanismo de
repetición.
Todos estos organismos deben estar relacionados
entre s í , de modo que baste el manejo de la pieza
motriz para que el funcionamiento de las d e m á s se
44 GENOVA - AEMAS D E G U E R R A

verifique con absoluta reg-ularidad y sea imposible


ejecutarlo de otro modo.
Estos mecanismos se caracterizan y clasifican p o r
el funcionamiento p a r t i c u l a r del obturador ó pieza
de cierre y del d e p ó s i t o , á los cuales se subordinan
todos los d e m á s .
M e c a n i s m o s de o b t u r a c i ó n . — L a pieza de
cierre puede separarse de la r e c á m a r a en v i r t u d de
un movimiento de r o t a c i ó n i ) ó de t r a s l a c i ó n 2).
1) E n el p r i m e r caso el eje de r o t a c i ó n puede
ser paralelo el eje del c a ñ ó n a ) , ó transversal b).
a) A su vez, de esta primera forma se derivan
tres variedades distintas, s e g ú n que el eje de r o t a -
ción esté á la derecha (Snider), á la izquierda (Jos-
lin) ó por bajo del eje del c a ñ ó n ( W e r n d l ) . Las dos
primeras dan lugar á las armas vulgarmente l l a m a -
das de tabaquera, p o r la semejanza de su manejo al
de este conocido objeto. L a tercera constituye las
armas de barrilete, tambor ó c i l i n d r o .
b) L a segunda forma, ó sea el eje transversal,
presenta t a m b i é n dos variedades importantes: s e g ú n
que el eje e s t é en el extremo anterior de la pieza de
cierre (Berdan, A l b i n i , etc.) ó en el posterior. A la
primera d i s p o s i c i ó n corresponden nuestro fusil B e r -
dan modelo 1867 y la mayor parte de las armas
transformadas en aquella é p o c a . L a segunda se sub-
divide, á su vez, en otras dos: s e g ú n que el eje de
g i r o esté por encima ó por debajo del eje del c a ñ ó n .
Las armas de la primera variedad, llamadas v u l g a r -
mente de bloque, son muchas y muy notables (Pea-
MANUALES S O L E R 45

body, M a r t i n i - H e n r y ) , y á la segunda, llamada de


r o t a c i ó n r e t r ó g r a d a , pertenecen el Remington y sus
muchos similares.
2) E n el segundo caso, la t r a s l a c i ó n de la pieza
de cierre puede verificarse en d i r e c c i ó n transversal
al eje del c a ñ ó n ó en su p r o l o n g a c i ó n .
L a p r i m e r a forma comprende las armas de c o r r e -
dera descendente (Mylonas, Comblain, etc.), y la
s e g ú n d a l a s llamadas de ¿^rr^/c» (Mauser, L e b e l , etc.),
por la a n a l o g í a de su manejo con el de este v u l g a r
aparato.
Todas las armas actuales modernas, sin e x c e p c i ó n
alguna, pertenecen á este g r u p o , cuyas circunstan-
cias generales son las siguientes:
Mecanismo de cerrojo.—Se dividen en dos clases,
s e g ú n que el movimiento del c i l i n d r o sea r e c t i l í n e o
ó simplemente de t r a s l a c i ó n (Schmidt, Mannlicher)
ó combinado de r o t a c i ó n y t r a s l a c i ó n (Mauser, L e -
bel, etc.).
Las partes principales de estos sistemas son el
Cajón de mecanismo, que es la pieza donde se
mueve el cerrojo, la cual va atornillada al c a ñ ó n y
lleva adosados los d e m á s mecanismos que no se
mueven con el
C e r r o j o . — E s é s t e , generalmente, un cilindro cuya
base a n t e r i o r verifica la o b t u r a c i ó n de la r e c á m a r a .
Contiene los mecanismos de p e r c u s i ó n , e x t r a c c i ó n , y
algunas veces el de seguridad. E s t á provisto de un
mango para su manejo, y en el movimiento de retro-
ceso abre la r e c á m a r a , extrae el cartucho, lo expul-
4
46 GÉNOVA - ARMAS D E G U E R E A

sa, y prepara la entrada en el c a ñ ó n del p r i m e r c a r -


tucho del d e p ó s i t o . E n el movimiento de avance,
introduce el cartucho en la r e c á m a r a , cierra ésta y
queda montada el arma.
T a n sólo dos movimientos exige el manejo de este
sistema. E l cierre se verifica por el apoyo del pie
del mango en una escotadura del cajón del meca-
nismo ( K r o p a t s c h e k ) ; por el encaje de dos tetones
del cilindro en dos mortajas del cajón del mecanis-
mo (Mauser), ó por ambos medios á la vez (Lebel).
L o s tetones conviene que estén muy p r ó x i m o s á la
cabeza del c i l i n d r o , para disminuir sus vibraciones
por el disparo.
P e r c u t o r . — S e encuentra colocado dentro del c i -
l i n d r o y consiste en una v a r i l l a , rodeada de un e n é r -
gico muelle espiral. Generalmente, con objeto de
aumentar el peso del percutor, y por lo tanto la
fuerza viva del choque, lleva una cabeza, que tiene
un resalte ó diente, por donde queda detenido el
percutor para quedar montado al avanzar el cerrojo.
D i s p a r a d o r . — L o forman un sistema de palancas
dispuestas de modo que, al o p r i m i r con el dedo índi-
ce en el extremo de una de ellas (cola del d i s p a r a -
d o r ) , desciende la u ñ a de la otra y se zafa del diente
del percutor, que queda libre bajo la a c c i ó n de su
muelle.
E x t r a c t o r y expulsor.—Consiste en una pieza,
e x t r a c t o r , adosada al cilindro, y provista de una
fuerte u ñ a que tira del cartucho, haciendo presa en
el reborde ó g a r g a n t i l l a . E n esta d i s p o s i c i ó n r e t r o -
MANUALES S O L E R 47

cede el cilindro con el cartucho, hasta que el choque


contra el expulsor rompe el equilibrio y el casquillo
salta por la violencia del choque.
Seguro.—Su objeto es impedir que pueda v e r i f i -
carse accidentalmente el disparo. Este resultado se
obtiene, en unos sistemas, inmovilizando el dispara-
dor (Lee), en otros el percutor (Mauser), ó dete-
niéndolo á tan corta distancia del cartucho, que aun
cuando se dispare no tenga fuerza para hacerlo deto_
nar (Lebel).
M e c a n i s m o s de r e p e t i c i ó n . — E l disparo r á p i -
do, s i m u l t á n e o ó sucesivo, de varios proyectiles,
puede obtenerse p r á c t i c a m e n t e de varios modos: con
muchas balas de una vez, como en los trabucos; con
varios c a ñ o n e s (dos ó tres), como en las escopetas
de casa; con un c a ñ ó n y varias r e c á m a r a s , como en
los r e v ó l v e r e s , y con un c a ñ ó n y un d e p ó s i t o para
cartuchos, como en las generalmente llamadas a r -
mas de r e p e t i c i ó n (*).
Con independencia absoluta del mecanismo de
cierre, clasifícanse estas armas por la situación del
d e p ó s i t o , que puede estar: i ) , en la c u l a t a ; 2), en la

(*) En rigor, estas armas debieran llamarse de tiro rápido,


porque evitan el tiempo de sacar los cartuchos de la cartuchera,
distinguiendo por armas de carga múltiple las que usan carga-
dor, y de depósito las demás; y reservar el concepto de repeti-
ción para las que realmente repiten el tiro, por la simple pre-
sión en el disparador, como los revólveres de doble acción y las
armas automáticas, Pero el uso ha sancionado esta confusión, y
fuerza es aceptarla.
GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

c a ñ a , y 3), en el centro, ó sea p r ó x i m o á la r e c á -


mara.
1) En el p r i m e r g r u p o se observan diferencias
importantes, s e g ú n que e s t é n los cartuchos en el
tubo d e p ó s i t o en una fila (Spencer, Hotchkiss, etc.),
en varias (Evans, Mannlicher, etc.), ó en una caja
en forma de paquete (Mata).
Todas estas armas adolecen de alguno de los de-
fectos siguientes: carga del d e p ó s i t o muy lenta, poca
cabida ó mecanismo muy complicado. E l centro de
gravedad muy retirado por la preponderancia de la
culata, y , por lo tanto, tendencia á levantarse el
t i r o . Por estos inconvenientes no han sido adoptadas
en n i n g ú n e j é r c i t o , como armamento general.
2) En las armas del segundo g r u p o , es el d e p ó -
sito un tubo embutido en la c a ñ a , paralelo al c a ñ ó n y
que desemboca debajo de la r e c á m a r a . L a alimenta-
ción ó carga, se verifica introduciendo los cartuchos,
de uno en uno, por la misma boca de salida, estando
abierta la r e c á m a r a ( L e b e l , Kropatschek, etc.), ó
por una ventanilla lateral, estando cerrada ( W i n -
chester, Colt, etc.). U n muelle espiral colocado den-
t r o del tubo hace salir los cartuchos. Algunas va-
riantes poco felices se han hecho poniendo el tubo
encima, á los lados del c a ñ ó n , ó colocando tres
tubos en la c a ñ a ( W e r n d l ) , para aumentar la canti-
dad de cartuchos de reserva.
T a m b i é n esta clase de armas adolece del defecto
de ser i n c ó m o d a la p u n t e r í a , por el peso que adquie-
re el arma^ y lo que cambia el centro de gravedad
MANUALES S O L E E 49

s e g ú n los cartuchos que haya en el d e p ó s i t o ; la carga


de éste es lenta, hasta el punto de resultar m á s p r á c -
tico, en el combate, servirse del arma t i r o á t i r o que
detenerse á llenar el d e p ó s i t o . A pesar de estos i n -
convenientes, las primeras armas de r e p e t i c i ó n adop-
tadas (antes de 1887) con c a r á c t e r general son de
esta clase (Jarman, L e b e l y Kropatschek).
3) E n el tercer g r u p o se distinguen dos v a r i e d a -
des importantes: a), d e p ó s i t o separable (Lee), y
b), d e p ó s i t o fijo (Spitalski, B u r t o n , etc.).
a) E n los sistemas de esta clase, el d e p ó s i t o se
adapta al arma cuando conviene, i n t r o d u c i é n d o l o
por una abertura practicada delante del g u a r d a -
monte.
E l defecto p r i n c i p a l de este sistema consiste en
que, como el d e p ó s i t o es una cajita de acero con el
mecanismo para elevar los cartuchos, su elevado
precio y peso muerto no permiten que el soldado
reciba en estos cargadores toda su d o t a c i ó n de c a r -
tuchos, y con los dos que lleva, el t i r o de r e p e t i c i ó n
dura muy poco tiempo.
b) Esta clase se subdivide, á su vez, en otras dos,
s e g ú n que el d e p ó s i t o sea g i r a t o r i o , tipo r e v ó l v e r
(Spitalsky), ó fijo en forma de caja (Mauser). E n
ambos casos puede alimentarse con cartuchos á g r a -
nel (Spitalsky, Rusell, etc.), ó colocados previamen-
te en cargadores, para acelerar la i n t r o d u c c i ó n
(Schulhof, Mauser, etc.).
T o d a v í a esta última variedad ofrece dos caracte-
res distintos: en una entra el cargador en el d e p ó s i -
50 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

to (Mannlicher), y en la otra sólo entran los c a r t u -


chos (Schmidt, Mauser, etc.).
Estos cargadores son de dos tipos distintos: los
que entran en el d e p ó s i t o , consisten en una chapa
de acero, doblada en U , y cuyas caras hacen de
muelle y sujetan los cartuchos (Mannlicher y carabina
francesa), y los que no entran, se reducen á una cha-
pa con los bordes plegados hacia dentro, y entre los
cuales quedan cogidos los cartuchos por la gargan-
tilla y retenidos por la a c c i ó n de un muelle (Mauser)
ó una presilla de alambre (Krag-Jorgensen).
E n el fusil suizo es una cajetilla de c a r t ó n con
armadura m e t á l i c a , y en el d i n a m a r q u é s , es de hierro
estañado.
L a capacidad de todos estos sistemas v a r í a entre
tres y seis cartuchos, siendo cinco el n ú m e r o m á s
frecuente.
Las armas con d e p ó s i t o g i r a t o r i o ( r e v ó l v e r ) son
muy complicadas, y tanto en é s t a s como en las que
se cargan con cartuchos sueltos, resulta poco r á p i d a
la a l i m e n t a c i ó n del deposito.
Las que la verifican con cargador interior, nece-
sitan una pieza de retenida que impide su salida
mientras haya cartuchos en el d e p ó s i t o .
De todas estas armas, sólo han prevalecido las que
usan cargador, y á las cuales pertenecen, excepto el
fusil i n g l é s , casi todas las transformadas de un tiro
en repetidoras, y las nuevas adoptadas desde el
a ñ o 1888.
Las ventajas de estos sistemas son: mecanismo
MANUALES S O L E R 51

de r e p e t i c i ó n muy sencillo; a l i m e n t a c i ó n del d e p ó s i t o


tan r á p i d o , que, á pesar de su poca capacidad, pue-
den considerarse de r e p e t i c i ó n continua y ser é s t e el
empleo normal del arma; fácil vigilancia y disciplina
del fuego, haciendo pausas cada vez que se disparan
la serie de tiros de un cargador. Unico remedio algo
p r á c t i c o para impedir el derroche de municiones.
E l centro de gravedad apenas cambia de situación,
así como el peso del arma; y por ú l t i m o , el peso y
precio de los cargadores son tan reducidos, que per-
mite entregar al soldado toda su d o t a c i ó n colocada
en ellos, y no cuidarse de su c o n s e r v a c i ó n .
F i a d o r de r e p e t i c i ó n . - — S e llama así al mecanis-
mo que tienen todos los sistemas de d e p ó s i t o tubular,
y algunos otros, como el K r a g - J ó r g e n s e n de alimen-
tación lenta. E l objeto del fiador es impedir la salida
de los cartuchos del d e p ó s i t o , haciendo que el arma
funcione como de t i r o sucesivo, y reservar la repeti-
ción para el momento que convenga. Este resultado
se consigue de dos modos: paralizando el mecanismo
de r e p e t i c i ó n ( L e b e l , Kropatschek, etc.) ó detenien-
do los cartuchos ( L e e , Schmidt, etc.).
Las armas de a l i m e n t a c i ó n r á p i d a no necesitan este
fiador.
C a j a . — E s la pieza ó piezas de madera sobre la que
se montan el c a ñ ó n y los mecanismos para facilitar el
servicio del arma. Comprende cuatro partes: culata,
g a r g a n t a , cuerpo y g u a r d a m a n o . Con el objeto indi-
cado, las condiciones que debe cumplir la caja son:
la mayor, ligereza dentro de la solidez necesaria;
52 GÉíTOVA - ARMAS D E GÜEREA

inclinación bastante de la culata para facilitar la pun-


t e r í a , colocando el c a ñ ó n á la altura de los ojos, y
disminuir la intensidad del culatazo por la descom-
posición de la fuerza de retroceso.
L a madera, por r a z ó n de los encastres y huecos
para alojar las d e m á s piezas del arma, debe ser de
fibra compacta, fácil y limpio trabajo, buen p u l i -
mento y mucha d u r a c i ó n . Generalmente se emplea
el nog-al; pero en su defecto pueden utilizarse el
haya, abedul, abeto, c a s t a ñ o y otras maderas. E n
algunas armas, toda la caja es de una sola pieza y
carece de guardamano propiamente dicho (Kropats-
chek); en otras, por las dimensiones ó forma del
cajón del mecanismo, que no permite embutirlo en la
caja, se divide en dos (Remington, Lee-Meedfort,
Lebel).
Para evitar las quemaduras en las manos que sue-
le producir el cañón de las armas modernas al poco
rato de un fuego r á p i d o , se e m p e z ó por hacer la
c a ñ a de extraordinario grueso, para que no pudiese
abarcarse toda con la mano, y a b r i r unas canales
para los dedos ( L e b e l , 1886); luego un manguito de
fieltro revestido de lona (Mannlicher, 1888), y final-
mente, en todas las armas construidas desde 1889,
es el guardamano una media c a ñ a de madera que
cubre una parte del c a ñ ó n , variable en cada modelo.
Con igual objeto tienen algunas armas un tubo de
acero, dentro del cual se encuentra el c a ñ ó n comple-
tamente aislado y sostenido tan sólo en los extremos
de este tubo, sobre el que se colocan el alza, punto
MANUALES S O L E E 53

de mira y otros detalles que suelen fijarse al c a ñ ó n .


Este puede así v i b r a r y dilatarse con libertad. Pero
no se consig-ue el principal objeto del tubo, que es
proteger las manos. L a p r á c t i c a ha demostrado que,
al poco rato de fuego, t a m b i é n se calienta el tubo, y
el c a ñ ó n adquiere una temperatura mucho m á s ele-
vada que estando a l descubierto. A d e m á s de esto, la
masa de aire caliente que queda entre el c a ñ ó n y e^
tubo retarda el enfriamiento de ambos.
Tales inconvenientes han hecho que haya tenido
pocas aplicaciones este guardamano tubular, y el
fusil belga, que fué uno de ellos, lo ha sustituido p o r
otro de madera, a n á l o g o a l nuestro.
G u a r n i c i o n e s ó aparejo son el conjunto de las
piezas que resguardan de los golpes á ciertas partes
de la caja y unen é s t a al c a ñ ó n , dejando el arma en
condiciones de servirse de ella. Conviene que sean
pocas, sencillas, fuertes, ligeras, fáciles de poner y
quitar, y que no tengan salientes que embaracen el
r á p i d o servicio del arma.
L a cantonera debe ser algo c ó n c a v a , para que se
ajuste al hombro al apuntar; las abrazaderas, que
sean abiertas, para moderar la p r e s i ó n con que deben
sujetar al c a ñ ó n , y la baqueta lo m á s larga posible,
para facilitar la limpieza del c a ñ ó n , único destino
que tiene en las armas modernas. H a y , a d e m á s ,
anillas para el portafusil, muelles para las abraza-
deras, y en algunos modelos rosetas, guardamonte
y otras piezas de menor importancia y variables en
cada arma.
54 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

B a y o n e t a . — C o n este nombre se comprende cual-


quiera de las armas blancas complementarias del
fusil. A lo dicho en la p á g . 31 debemos a ñ a d i r , que
á la forma y dimensiones de la hoja debe esta arma
los. distintos nombres de espada-bayoneta, sable-
bayoneta, b a y o n e t a - p u ñ a l y cuchillo-bayoneta.
Conviene no olvidar que la bayoneta no e s t á des-
tinada á s e r v i r de útil de campamento, para preparar
viandas, cortar ramaje, hender madera ni otros usos,
que no p o d r í a cumplir sin aumento de peso y con
perjuicio para los efectos del t i r o . Su unión al extre-
mo del arma debe ser lo m á s independiente posible
del c a ñ ó n , circunstancia que sólo se cumple en a b -
soluto en el fusil a l e m á n modelo de 1898, en que la
espada-bayoneta va enastada en la c a ñ a de la caja.
L a vaina puede ser de cuero, acero, h i e r r o ú otro
metal: en E s p a ñ a , d e s p u é s de ensayadas las de
aluminio, se han adoptado las de cuero, por ser m á s
e c o n ó m i c a s y no hacer ruido en las marchas al trope-
zar contra los d e m á s efectos de armamento y equipo.
CARTUCHO.—Se entiende por cartucho el conjunto
de todos los elementos para hacer un dk-paro. Las
condiciones de todo buen cartucho son: solides que
asegure su d u r a c i ó n y c o n s e r v a c i ó n ; sensibilidad
para que se verifique siempre la d e t o n a c i ó n ; i m p e r -
meabilidad que g-arantice la c o n s e r v a c i ó n del cebo
y de la carga; ligereza para poder llevar muchos, y
baratura.
Consta el cartucho de cuatro elementos principales:
vaina, cebo, c a r g a y bala.
MANUALES SOLEE 55

"Vaina ó casco.—Tiene el doble objeto de r e u n i r


los d e m á s elementos y o b t u r a r h e r m é t i c a m e n t e , p o r
la dilatación de sus paredes, la r e c á m a r a del arma
en el momento del disparo.
Debe tener el metal de las vainas elasticidad
suficiente para que, d e s p u é s del t i r o , recobre la
vaina sus dimensiones anteriores y salg-a de la r e c á -
mara sin dificultad. A ñ o s a t r á s se c o n s t r u í a n de
cobre, tumbaga, l a t ó n , y se han hecho ensayos para
fabricarlas de acero; pero hoy se emplea exclusiva-
mente el latón por sus buenas propiedades, modera-
do precio y poco oxidable. T a n s ó l o para cartuchos
de escopetas de salón y algunas carabinas de t i r o se
sigue empleando el cobre.
Por la manera de inflamar la carga, se clasifican
los cartuchos en dos clases: p e r c u s i ó n ó ignición
p e r i f é r i c a ó anular, é i g n i c i ó n c e n t r a l .
P e r c u s i ó n anular.—Consiste este sistema en c o -
locar el fulminante en el hueco circular del rebor-
de de la vaina, pudiendo, p o r lo tanto, verificarse la
inflamación por el choque del p u n z ó n en cualquier
punto de la periferia. Adolece del defecto de necesi-
tar mucho fulminante, verificarse su inflamación en
el punto m á s débil del casco y poder estallar al caer
sobre un cuerpo duro. S ó l o se emplea para c a r t u -
chos de poca carga, como los de escopeta de s a l ó n .
P e r c u s i ó n c e n t r a l . — E n este sistema se coloca el
fulminante en un pistoncito alojado en una cavidad
exterior que tiene el culote de la vaina, pasando el
fuego á t r a v é s de varios oídos ó agujerito abiertos en
56 GENOVA - ARMAS D E G-TJEREA

el fondo de dicha cavidad, cuyo centro está repujado


para servir fe yunque al p u n z ó n . Carece de todos los
defectos antes citados y es el único sistema a c t u a l -
mente en uso.
Cuanto á la c o n s t r u c c i ó n de la vaina, distíng-uense
t a m b i é n dos tipos principales, s e g ú n que sea flexible
ó r í g i d a . Esta se subdivide en otras tres, que se dis-
tinguen por tener la cabeza ó culote hueco para i g n i -
ción anular, hueco con ignición central, y macizo.
Estos cuatro tipos, son generalmente conocidos por
el nombre de sus inventores, F l o b e r t , Boxer, B e r -
dan y Gevelot.
Casco F l o b e r t . — E s t a vaina es r í g i d a , obtenida
por e m b u t i c i ó n de plancha de cobre y
culote con reborde hueco para fuego
anular. Aunque se ha usado en algunas
armas de g u e r r a ( V e t t e r l i , Peabody,
Winchester, etc.), hoy s ó l o se emplea,
como hemos dicho, para armas de salón y algunas
carabinas de comercio.
Casco B o x e r . — E l cuerpo de la vaina es flexible,
construido con hoja delgada de l a t ó n ,
arrollada sobre un mandril y reforzada
con casquillos del mismo metal en el
culote y una rodaja saliente de h i e r r o
para el extractor. E l cebo está c o l o -
cado en una c á p s u l a ajustada en el centro del culote.
Este sistema, adoptado exclusivamente en I n g l a -
terra para sus armas Snider y M a r t i n i - H e n r y , cierra
muy bien la r e c á m a r a , pero no se presta á la recar-
MANUALES S O L E R 57

ga, inconveniente que anula la ventaja de su baratura.


Casco B e r d a n . — E s de latón embutido, r í g i d o ,
cabeza hueca con dos embuticiones en
sentido contrario, para formar el aloja-
miento de la c á p s u l a y el yunque. U n
casquillo i n t e r i o r sirve de refuerzo á la,
cabeza y cierra el hueco del reborde.
Se a d o p t ó este sistema para la c a r t u c h e r í a de casi
todas las armas anteriores á las actuales, y en Espa-
ñ a se ha usado para la de los fusiles Berdan y R e -
mington.
Casco Gevelot.—Es un perfeccionamiento del sis-
tema anterior, que consiste en tener ma-
ciza la cabeza, resultando m á s sólida y
de c o n s t r u c c i ó n m á s sencilla. Se a d o p t ó
para el fusil Gras y algunos otros de la
misma é p o c a , y sin e x c e p c i ó n alguna, es el de todas
las armas actuales.
Todos estos sistemas han sido objeto de modifica-
ciones m á s ó menos importantes, d é l a s cuales la m á s
notable es la s u b s t i t u c i ó n del reborde saliente, por
otro del mismo d i á m e t r o , producido por una gargan-
tilla abierta cerca del culote. Esta sencilla reforma
ha contribuido mucho á la sencillez de los mecanis-
mos de r e p e t i c i ó n del tipo de nuestro Mauser.
Por la dificultad que para la e x t r a c c i ó n de las v a i -
nas presentan casi todas las armas que no son de
cerrojo, los cartuchos tienen forma abotellada, tanto
más sensible cuanto mayor es dicha dificultad, ó la
carga de p ó l v o r a que hayan de contener.
58 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

E n los cartuchos actuales, el cuerpo de la vaina es


de poco mayor d i á m e t r o que la bala, de forma tronco-
cónica, para facilitar su salida de la r e c á m a r a , y de
mayor longitud relativa que los de las armas ante-
riores.
L a bala se sujeta á la vaina p o r la p r e s i ó n del go-
llete donde a q u é l l a va engarzada.
E n el plano del culote está grabada la marca de
fábrica y, generalmente, la fecha de la c o n s t r u c c i ó n .
C á p s u l a . — E s un pistón sin aletas ó casquillo de
latón, que contiene el cebo de p ó l v o r a fulminante,
recubierta con una rodajita de papel de e s t a ñ o ó
liga de estaiio y zinc.
Esta c á p s u l a debe estar perfectamente ajustada en
su alojamiento, para impedir que se alteren el cebo y
la carga.
C a r g a , — L a s armas anteriores al a ñ o 1886 usan
p ó l v o r a negra, compuesta, generalmente, de 74 par-
tes de salitre, 16 de c a r b ó n y 10 de azufre. Aunque
los dos primeros elementos suelen variar un poco, la
principal diferencia entre unas y otras p ó l v o r a s con-
siste en los m é t o d o s de e l a b o r a c i ó n y en el t a m a ñ o
y forma de los granos. Todas las p ó l v o r a s negras,
aun las mejores, tienen los inconvenientes de des-
a r r o l l a r grandes presiones, ensuciar el c a ñ ó n con
los residuos sólidos no combustibles y producir m u -
cho humo; defectos que las hacen inaplicables á las
armas de calibre reducido y de r e p e t i c i ó n .
Desde el referido a ñ o se ha generalizado el empleo
de ciertos explosivos de c o n s t i t u c i ó n q u í m i c a , llama-
MANUALES S O L E E 59

dos vulg-armente p ó l v o r a s i n humo, por lo diáfano


que es el poco que despiden. Otro tanto ocurre con
la d e t o n a c i ó n , que es mucho menos ruidosa que con
la p ó l v o r a negra. L a c o m b u s t i ó n es tan completa,
que no deja s a r r o alguno en el á n i m a , propiedad
i m p o r t a n t í s i m a para las armas de r e p e t i c i ó n .
E n principio se componen todas ellas de a l g o d ó n
p ó l v o r a p u r o , ó mezclado con nitroglicerina, digerido
en un disolvente' ( c o l o d i ó n , á c i d o a c é t i c o , etc.) que
lo reduce á papilla. L a v a d a ésta para separar el
disolvente, queda una pasta que luego se lamina,
corta, seca y pavona de diferentes modos.
No es del dominio p ú b l i c o el conocimiento de la
c o m p o s i c i ó n y e l a b o r a c i ó n de la p ó l v o r a Vielle fran-
cesa, y poco m á s ó menos sucede lo mismo con la
de los p a í s e s q u é pretenden guardar el secreto de
las suyas respectivas.
D í c e s e que la citada p ó l v o r a es de a l g o d ó n disuel-
to en á c i d o a c é t i c o , ó en c o l o d i ó n , y t a m b i é n que es
una mezcla de colodiones de distinta c o m p o s i c i ó n .
Pero este secreto es de poco i n t e r é s , desde el
momento en que hay p ó l v o r a s conocidas de p r o p i e -
dades iguales y superiores á la francesa.
Sobre el fundamento de este nuevo explosivo se
han compuesto otros muchos, siendo ya n u m e r o s í s i -
mo el c a t á l o g o de las nuevas p ó l v o r a s .
L a rusa es muy parecida á la anterior.
L a c o r d i t a inglesa toma este nombre por la forma
que tiene de cuerda ó fideo.
L a yankee está graneada como la p ó l v o r a anti-
6o GENOVA - ARMAS D E GTJEERA

gua, es de color amarillo sucio, y no está pavonada.


L a p ó l v o r a belga es un compuesto de nitrocelulo-
sa y nitrato de barita, disuelto en acetato de amilo.
Su nombre p ó l v o r a p a p e l se debe á la forma en hoja
que dan á dicho explosivo.
E n Alemania se compone la p ó l v o r a de alcanfor
disuelto en é t e r . Holanda y Rumania emplean una
p ó l v o r a de a l g o d ó n , pavonada con plombagina.
L a nuestra es conocida oficialmente por p ó l v o r a
Colonia-Rottweil modelo 1891-93, y se fabrica en
E s p a ñ a por el cuerpo de a r t i l l e r í a en Granada, y en
la fábrica particular de la Sociedad Santa B á r b a r a ,
en Lugones (Oviedo).
Esta p ó l v o r a se compone de a l g o d ó n nitrado, d i -
suelto en é t e r a c é t i c o . Esta o p e r a c i ó n se hace en va-
sos cerrados, donde se forma la pasta, que d e s p u é s
se lava para eliminar el é t e r , luego se prensa y lami-
na, c o r t á n d o s e d e s p u é s á m á q u i n a , y por último se
seca al vapor y pavona. Su aspecto es de laminillas
cuadradas ( i m m ^ j ' g ^ m m ) ¿le color negro verdoso
brillante. T a m b i é n se fabrica en cascarillas ahueva-
das de las mismas dimensiones. Con 2'45 gramos
de carga se obtiene 670 m . de velocidad media á
25 m . de la boca y 3000 k g . de p r e s i ó n en el á n i m a .
Presiones.—Ya hemos dicho en la p á g . 20 cómo
obran los gases de la p ó l v o r a en el momento del
disparo. I m p o r t a mucho que esta fuerza se a p r o v e -
che todo lo posible, á fin de obtener el máximum
de velocidad con el menor tormento del arma, c a l -
culando cuidadosamente la forma y dimensiones del
MANUALES S O L E R 6l

cartucho, de la r e c á m a r a y los d e m á s elementos esen-


ciales del arma en que debe usarse, ó los de la p ó l -
vora, si es é s t a la que se ha d é aplicar á un arma ya
determinada.
Las propiedades que debe reunir una buena p ó l -
v o r a son: que la inflamación sea muy r á p i d a y , p o r
el contrario, la c o m b u s t i ó n lo m á s lenta que se p u e -
da, á fin de que siendo el volumen de los gases lo
mayor posible, las presiones que desarrollen no pase
de ciertos límites que comprometan la seguridad del
arma ó impongan unos espesores incompatibles con
su ligereza. Debe la p ó l v o r a ser inalterable, p r i n c i -
palmente las modernas de constitución q u í m i c a , pues
de lo c o n t r a r i o , a d e m á s de disminuir su fuerza y ,
por lo tanto, la velocidad del p r o y e c t i l , aumenta' la
de inflamación, h a c i é n d o s e muy rompedoras por las
altas y desiguales presiones que desarrollan. Este es
el principal defecto de algunas, entre ellas la c o r d i t a
inglesa y la b a l i s ü t a italiana.
E n é s t e como en otros conceptos, es nuestra p ó l -
vora una de las mejores.
B a l a . — M i e n t r a s se u s ó la p ó l v o r a negra, fué la •
bala de p l o m ó puro; pero tan pronto como, las velo-
cidades iniciales crecieron y , por las razones ya
expuestas en la p á g . 37, el rayado se hizo de paso
m á s corto, se o b s e r v ó que las balas emplomaban las
rayas, grave inconveniente que r e d u c í a el calibre,
aumentaba las presiones, anulaba el rayado y d i s -
minuía la p r e c i s i ó n del t i r o . De momento se c o r r i g i ó
aquel defecto comprimiendo el plomo ó e n d u r e c i é n -
5
62 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

dolo con e s t a ñ o , zinc ó antimonio; pero no t a r d ó en


resultar insuficiente este medio, y fué preciso, ade-
m á s , revestir la bala con o t r o metal m á s d u r o .
A d e m á s de esto, en las armas antiguas, las presio-
nes eran muy d é b i l e s , y el p l o m ó l a s soportaba p e r -
fectamente; pero, al crecer é s t a s , como consecuencia
del aumento de velocidad, el forzamiento demasiado
e n é r g i c o deformaba el proyectil con perjuicio de la
precisión.
Forzamiento es el trabajo que se hace sufrir al
proyectil para que tome las rayas y resulte mejor
centrado; es decir, que coincidan sus ejes de figura
y de r o t a c i ó n . Este trabajo puede verificarse de
varios modos:
P o r e x p i t n s i ó n , cuando la bala es de menor calibre
que el ánima y tiene una cavidad en el fondo del cu-
lote para que los gases de la p ó l v o r a penetren en
ella y la dilaten haciendo que el plomo entre en las
rayas. Este procedimiento era el m á s usado en las
armas de antecarga, como las nuestras modelos 1857
y 59. H o y no se emplea, por el defecto que tiene de
disminuir el coeficiente b a l í s t i c o del proyectil;
Por c o m p r e s i ó n , cuando la «bala es del mismo ca-
l i b r e que el á n i m a . Desde que los gases empiezan á
empujar á la bala hasta que vencen su inercia, trans-
curre un cierto tiempo, durante el cual la parte pos-
t e r i o r del proyectil sufre una c o m p r e s i ó n l o n g i t u d i -
nal que se convierte en d i l a t a c i ó n anular, y la bala
toma el rayado. A s í se verifica en algunas de 11 m i -
límetros;
MANUALES S O L E R 63

Por d u c Ü l i d a d , cuando el proyectil, ó una parte


tan sólo de él, es de mayor calibre que el á n i m a , y la
fuerza de la p ó l v o r a le hace pasar p o r el c a ñ ó n en
v i r t u d de su ductilidad, tomando a s í las rayas. De
este modo se fuerzan las balas de nuestro fusil R e -
mington y las de todas las armas modernas. E n el
fusil suizo toma las rayas una cinta de papel a r r o l l a -
da á la parte cilindrica del p r o y e c t i l .
Forzamiento m i x t o , se verifica cuando el p r o y e c t i l
sale forzado por la a c c i ó n s i m u l t á n e a de dos p r o -
cedimientos á la vez.
M e t a l . — L a mucha densidad, baratura y fácil t r a -
bajo del plomo, lo han hecho siempre insustituible'
paralas balas de fusil, pues aunque en densidad el
tunsgeno (18) aventaja a l p l o m ó (11'3), resulta hoy
más caro, y por lo tanto inaceptable.
Para las envolturas se emplean el cobre ( P o r t u -
gal, Dinamarca y Suecia), el melchor (*) ( F r a n c i a ,
Italia y Rusia), y en los d e m á s p a í s e s el acero nique-
lado ó recubierto de melchor, como en E s p a ñ a . Este
b a ñ o tiene por objeto impedir la oxidación del acero.
Para nuestro fusil Remington reformado, se usa el
latón.
F o r m a . — I n f l u y e muy especialmente para vencer
la resistencia del aire. E n las armas de á n i m a lisa,
la forma esférica es la m á s conveniente, porque
siempre es igual la superficie que opone al aire; pero
desde que con el rayado se hace marchar la bala en

Aleación de 80 partes de níquel y 20 de cobre.


64 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

una posición determinada, son preferibles las formas


alargadas, porque á igualdad de peso que la r e d o n -
da, resultan de menor calibre, oponen menos super-
ficie á la resistencia del aire, y aumenta el coeficiente
balístico.
Experimentalmente se ha demostrado que las f o r -
mas sencillas r e ú n e n mejores condiciones que las
complicadas antes en uso.
L a longitud total de los proyectiles modernos va-
ría entre cuatro y casi cinco calibres. Mayor l o n g i -
tud p r o d u c i r í a , con las actuales p ó l v o r a s , presiones
inaceptables.
Su trazado se compone, en general, de una faja
de forzamiento (culote) de mayor d i á m e t r o que el
c a ñ ó n , seguida de un cuerpo muy poco c ó n i c o , lo
suficiente para que no tome las rayas, terminado por
una ojiva, que en algunos modelos e s t á achaflanada.
E l f o n d o del culote, ó sea donde se repliega la envol-
tura, suele tener una p e q u e ñ a cavidad cónica y llevar
grabada la marca de f á b r i c a .
L a potencia mortífera de los proyectiles modernos
ha sido muy discutida, porque si bien tienen por.
su dureza una fuerza de p e n e t r a c i ó n m u c h í s i m o
mayor que los antiguos, esta misma dureza hace que
los desgarros sean m á s p e q u e ñ o s , las fracturas m á s
limpias y no dejen p a r t í c u l a s de metal entre los t e j i -
dos, produciendo en general lesiones que, si no inte-
resan una parte muy importante del cuerpo, son de
rápida curación.
MAXUALES SOLEE, 65

CAPÍTULO V I

RESEÑA HISTÓRICA

Desde que el hombre hizo su a p a r i c i ó n sobre la


T i e r r a , puede asegurarse que existe la lucha, y , por
lo tanto, los instrumentos para ejecutarla, es decir,
las armas.
Insuficientes desde el primer momento las r e c i -
bidas de la Naturaleza, manos y dientes, hubo de
r e c u r r i r á las piedras, ramas de á r b o l e s , huesos
de animales y espinas de pescados; en una palabra,
á todas esas artes que t o d a v í a emplean los salvajes
de ciertas regiones australianas y del Africa.
A estas armas naturales, siguieron otras en las
que ya se observa cierto trabajo, cierta c o n t r i b u c i ó n
del ingenio al mejoramiento de los medios para p e -
lear con ventaja.
TIEMPOS PREHISTÓRICOS.—Las armas f ó s i l e s ó de
piedra tallada consistían al principio en hachas, lan-
zas y cuchillos de sílice, cortadas toscamente, pero
que fueron d e s p u é s h a c i é n d o s e m á s pulimentadas.
66 GÉÍÍOVA - ARMAS D E G U E R R A

manejables y de formas diversas, para responder


mejor á diferentes usos. De esta é p o c a remota se
conservan en los Museos algunas piedras en las que
el a r q u e ó l o g o cree distinguir el o r i g e n de la j a v a l i n a .
Con el descubrimiento del cobre y otros metales,
vino la época d e l bronce; y las armas se construye-
ron de este metal, preferible al cobre por su dureza,
y al hierro por su pulimento. Son de esta é p o c a gran
n ú m e r o de hachas, puntas de lanza y de javalina ó
venablo, mazas erizadas de p ú a s y espadas de diver-
sas formas.
ÉPOCA ANTIGUA.—A medida que fué adelantando
la metalurgia del h i e r r o , fueron c o n s t r u y é n d o s e las
armas con este metal, pero conservando las.mismas
formas poco m á s ó menos.
Con armas de h i e r r o y bronce guerrearon en C a -
t a l u ñ a los soldados de Julio C é s a r .
C o m b a t í a s e , entonces, cuerpo á cuerpo, y por lo
tanto las armas defensivas, casco, coraza, escudo y
otras m á s , t e n í a n g r a n importancia. Las ofensivas
eran mazas, rompecabezas, lanzas y picas, espadas
y p u ñ a l e s , y el pilos ( p i l u m ) , lanza corta arrojadiza
con punta de h i e r r o en forma de anzuelo, era el
arma por excelencia de la infantería romana. E n esta
é p o c a aparecen las primeras armas de t i r o , la honda
y el arco.
Y a en estos tiempos remotos, b r i l l a el abolengo
militar de los e s p a ñ o l e s , por ser los soldados que
mejor e s g r i m í a n el machete ó espada corta de dos
filos, y manejaban la honda.
MANUALES S O L E R 67

EDAD MEDIA.—Epoca g u e r r e r a y caballeresca, la


Edad Media, necesariamente h a b í a de dar g r a n
desarrollo á los instrumentos de combate. Incipiente
entonces la t á c t i c a , eran las batallas un conjunto de
combates parciales, no regidos por un pensamiento
y d i r e c c i ó n superior: la fuerza individual y el n ú m e -
ro eran los primeros factores de la lucha.
Las armas defensivas se perfeccionaron, y h o m -
bres y caballos c u b r i é r o n s e de h i e r r o , con armaduras
cuya habilísima c o n s t r u c c i ó n llegó á la altura de su
belleza a r t í s t i c a .
Las armas ofensivas alcanzaron en esta é p o c a m u -
cha variedad y p e r f e c c i ó n . Desde el p u ñ a l de hoja
fina que se colaba, entre las piezas de la armadura,
hasta el montante ó espada de dos manos, h a b í a
armas blancas para todos los usos. E l arco se perfec-
cionó c o n v i r t i é n d o l o en ballesta, mediante la a d i c i ó n
de una caja de madera de forma adecuada para apun-
tar con facilidad, y á los arqueros y ballesteros de
los distintos reinos de E s p a ñ a se deben muchas g l o -
riosas p á g i n a s de la Reconquista.
LA POLYORA.—No es posible decir q u i é n la i n v e n t ó
ni c u á n d o se verificó el invento. Investigaciones
recientes han destruido las leyendas de Bacon, M a r -
cus-Graecus, Schwartz y otros pretendidos inven-
tores. E l origen de este p r o d i g i o s o misto se r e m o n -
ta á una é p o c a muy anterior á la de su aplicación á
los usos de la g u e r r a . Consistieron é s t o s , al p r i n c i -
pio, en cohetes incendiarios (volantes) y petardos
(truenos), que eran lanzados á mano ó con las m á -
GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

quinas b a l í s t i c a s entonces en uso, para a r r o j a r


tas de piedra.
A fines del siglo x m se d e s c o n o c í a a ú n la fuerza
explosiva de la p ó l v o r a , ó si lo contrario, t e m í a n sus
efectos por no saber aprovecharla. H a y indicios para
creer que de las nacionalidades que entonces f o r m a -
ban la P e n í n s u l a , fuese Castilla la p r i m e r a en tener
a r t i l l e r í a . L o s á r a b e s e s p a ñ o l e s ya la p o s e í a n cuando
el rey moro de Granada se d i r i g í a en 1331 sobre las
fronteras de Alicante y Orihuela. E n los sitios de
T a r i f a (1340) y Algeciras (1342-44) t r o n ó por p r i -
mera vez la a r t i l l e r í a en E u r o p a .
E s p a ñ a t r a n s m i t i ó á las d e m á s naciones el conoci-
miento de la a r t i l l e r í a , que nosotros h a b í a m o s adqui-
rido por v i r t u d de nuestras guerras con los moros,
pero á su vez r e c i b i ó de venecianos y genoveses el
arma p o r t á t i l , quienes, p o r sus relaciones m e r c a n t i -
les con los catalanes y aragoneses, d i é r o n l a s á cono-
cer á é s t o s , resultando a s í que ya las usaban cuando
aun eran desconocidas á castellanos y navarros.
E n esta é p o c a (1394), la c o m p o s i c i ó n de la p ó l v o -
ra en N a v a r r a , donde se la llamaba p o l d r a , era la
tan famosa del seis as y as, y se usaba en polvo, es
decir, sin empastar.
Pocos a ñ o s d e s p u é s (1420), reinando en A r a g ó n
D . Alfonso V , ya se empastaba y graneaba, mucho
antes que en Alemania, y é s t a es la p ó l v o r a que con
corta diferencia ha llegado hasta nuestros d í a s ,
ARMAS DE MECHA.—La a p l i c a c i ó n de la p ó l v o r a
como fuerza motriz, que tan asombrosa influencia
MANUALES SOLER

h a b í a de ejercer en el estado social de E u r o p a y en


el curso general de la civilización, no fué repentina
ni mucho menos, pues de una parte la imperfección
de las primeras armas, que sólo eran eficaces dispa-
r á n d o l a s á boca de j a r r o , y de otra la p r e o c u p a c i ó n
caballeresca de la é p o c a que consideraba acción
cobarde y de mala ley matar de lejos al enemigo,
retrasaron durante dos siglos su a d o p c i ó n general.
L a división establecida en la historia de las armas,
entre las de fuego y las primitivas de t i r o , sólo reco-
noce un cambio en la fuerza motriz, que en é s t a s era
la muscular ó el resultado de la i m p u l s i ó n , comunica-
da por la elasticidad de ciertos cuerpos, t o r s i ó n
de cuerdas, etc., y en las de fuego es la expan-
sión de la p ó l v o r a , cuya propiedad de inflamarse
s ú b i t a m e n t e al contacto del fuego y elevar de pronto
su volumen, se utiliza para lanzar proyectiles con
que h e r i r al enemigo.
En las primeras aplicaciones de la p ó l v o r a , sólo
difieren en el t a m a ñ o las armas p o r t á t i l e s de las p i e -
zas de a r t i l l e r í a . Con el nombre g e n é r i c o de truenos
de mano se c o m p r e n d í a el c a ñ ó n ó bombarda de
mano, para diferenciarlos de los que no lo eran, el
caynón chico en Navarra, la escopeta y la culebrina.
Estas armas consistían en simples tubos de hierro ó
bronce, de dimensiones variables, y montados a l g u -
nas veces sobre zoquetes de madera. E l peso oscila-
ba entre 20 y 30 k i l o g r a m o s , y s e g ú n su t a m a ñ o , se
manejaban por dos ó tres hombres, con auxilio de
un caballete ú horquilla, y simplemente á brazo por
7o GENOVA - ARMAS D E G U E R E A

un solo hombre los m á s p e q u e ñ o s . Para la c a b a l l e r í a


se hicieron armas m á s ligeras; en é s t a s la horquilla
iba sujeta á la perilla de la montura y el arma se
apoyaba en el pecho al disparar, p o r lo que se Ua-

Cañones de mano

m a r ó n p e t r i n a l e s . A todas ellas se las daba fuego


con un h i e r r o candente ó una mecha encendida, y
disparaban bodoques ó balas de plomo, pero con tan
poca fuerza, que sólo á corta distancia resultaban
eficaces.
Grande era la variedad que existía de estas armas,
y acaso é s t a era la causa de la confusión de sus ver-
daderos nombres y la dificultad, muchas veces, de
distinguirlas con exactitud.
E n 1374 se fabricaban en Zaragoza ballestas de
trueno, y las provincias vascas eran ya conocidas
por esta industria.
Los suizos, en la batalla de M o r a t (1496), tenían
MANUALES SOLEE 71

6,000 culebrinas de h o r q u i l l a , y los ingleses en sus


guerras contra F r a n c i a emplearon con éxito las nue-
vas armas de fuego.
E l perfeccionamiento m á s importante en esta é p o -
ca fué la i n v e n c i ó n de la caja de madera, por cuanto
d i s m i n u í a el peso (8 kilogramos), facilitaba el mane-
j o , se apuntaba mejor y h a c í a m á s soportable el
retroceso si se apoyaba el arma en el pecho. Esta
arma se llamó arcabuz p o r su semejanza con el
acrobusio italiano,
ya usado como ar-
ma de t i r o . E r a el
arcabuz una trans- Arcabuz
formación de la ba-
llesta en arma de fuego, p o r la s u p r e s i ó n del arco
y aprovechamiento como c a ñ ó n del tubo en que se
colocaba la flecha. Por esto se llamó en España
ballesta de trueno al arcabuz p r i m i t i v o .
Poco d e s p u é s fué perfeccionado p o r los e s p a ñ o l e s ,
forjándole una cazoleta j u n t o al oído, destinada á
contener la p ó l v o r a de cebo ( p o l v o r í n ) , para aplicar
el fuego p o r el lado derecho, dejando l i b r e la parte
superior del c a ñ ó n , y apuntar con facilidad. L u e g o
se c u b r i ó la cazoleta con una tapa, pudiendo a s í
llevar el arcabuz cebado y á cubierto de la l l u v i a .
A mediados del siglo x v se organizaron varios
cuerpos de culebrineros á pie y á caballo.
Eran estas armas muy imperfectas, y p o r su cons-
t r u c c i ó n defectuosa, las culebrinas estallaban con
frecuencia; tan sobrado i n c ó m o d a s por su peso, que
72 GENOVA - AEMAS D E G I I E E R A

los hombres de armas v e í a n s e oblig-ados á tener á


sueldo un paje para su c o n d u c c i ó n .
L a dificultad con que se carg-aban, y , por consi-
guiente, la lentitud del fuego, hizo nacer las ideas de
cargarlas p o r la r e c á m a r a y de verificar varios d i s -
paros seguidos.
Para lo p r i m e r o , se construyeron unas r e c á m a r a s
móviles (servidores) que, cargadas previamente, se
colocaban en el c a ñ ó n para hacer fuego.
L o segundo se i n t e n t ó formando un haz de c a ñ o n -
citos que, cargados de antemano, se disparaban
seguidamente a p l i c á n d o l e s la mecha en el cebo.
I n ú t i l es decir que estas armas se r e s e n t í a n de los
mismos defectos que las ordinarias, y sus i n c o n v e -
nientes resultaban m á s notorios p o r su mayor com-
plicación. A pesar de todo, ninguna de ambas ideas
fué j a m á s abandonada, y , por fin, como ya diremos,
sólo en nuestros días han conseguido llegar á la
práctica.
A l p r i n c i p i a r el siglo x v i , tenía E s p a ñ a la tercera
parte de su i n f a n t e r í a armada con arcabuces, la sexta
parte los alemanes y sólo la d é c i m a los franceses.
E l inconveniente
grave que presen-
taba la mecha, en
particular para los Arcabuz de mecha
arcabuceros á c a -
ballo, dió origen en 1523 á la invención en E s p a ñ a
del s e r p e n t í n , que c o n s i s t i ó al p r i n c i p i o en una v a r i -
lla en forma de S atravesando la caja; en su extremi-
MANUALES SOLER 73

dad superior iba sujeta la mecha, que caía sobre la


cazoleta cuando se tiraba del extremo opuesto del
s e r p e n t í n . Estas armas se llamaron de mecha fija.
No t a r d ó en perfeccionarse este rudimentario me-
canismo, colocando en la caja un largo muelle que
accionaba sobre el pie del s e r p e n t í n , h a c i é n d o l e
g i r a r y caer sobre la cazoleta,
en cuanto otro muelle le dejaba
en libertad por la acción del
tirador. POCO d e s p u é s , monta- Llave de serpentín'
ron todas estas piezas sobre
una plancha de h i e r r o , y colocaron, a d e m á s , un d i s -
parador para bajar la mecha en el momento o p o r -
tuno, constituyendo la llave de s e r p e n t í n .
Se cargaban estos arcabuces con p ó l v o r a granea-
da, taco de papel y pelota de plomo, atacando todo
con la baqueta de fresno que llevaba el arma.
Con estos arcabuces c o n q u i s t ó la infantería espa-
ñola glorias tan brillantes como las de P a v í a y
Otumba.
E n 1521 i n v e n t ó s e en E s p a ñ a el mosquete, que
era un perfeccionamiento del arcabuz, cuya bala
resultaba ineficaz para atravesar las armaduras. L a
principal diferencia c o n s i s t í a en la c o n s t r u c c i ó n del
c a ñ ó n , que en el mosquete estaba formado por listo-
nes de h i e r r o soldados á forja sobre un mandril,
procedimiento que los h a c í a m á s resistentes y menos
pesados, hasta el punto de llegar á s u p r i m i r la h o r -
quilla, y con eficacia bastante á 400 pasos. E l
calibre del mosquete variaba entre 18 y 23 m i l í m e -
74 GENOVA - ARMAS D E G U E K B A

tros. T a m b i é n diferían mucho en volumen y peso; y


como en los arcabuces, los h a b í a de gancho para
apoyarlos en la muralla.
E n las siempre memorables c a m p a ñ a s de Italia y
Francia, nuestra infantería constaba de dos tercios de
arcabuceros y mosqueteros, y el resto de piqueros.
ARMAS DE CHISPA.—La necesidad de acompasar la
mecha, es decir, de cuidar que fuese bastante larga
para poder llegar á la cazoleta y prender fuego á la
carga, hacía poco á p r o p ó s i t o para la c a b a l l e r í a el
arcabuz de mecha. Este inconveniente d e s a p a r e c i ó
con la llave de rueda inventada en 1517 p o r Kiefus,
relojero de N u r e m b e r g . E n ella
estaba reemplazada la mecha
por una piedra de fuego (ó liga
de hierro y antimonio), coloca-
, , •• j j 1 Llave de rueda
da entre las quijadas del ser-
p e n t í n , que t o m ó el nombre á e p i e d e ¿ a t o . E n Q1 fondo
de la cazoleta a p a r e c í a el canto picado de una rueda
de acero, ligada á un muelle por medio de una cade-
neta. Con una llave que se colocaba en el eje de la
rueda, se montaba ésta h a c i é n d o l a g i r a r algo menos
de una vuelta Se cebaba entonces la cazoleta y baja-
ba á mano el pie de gato hasta tocar la rueda. A l
o p r i m i r el disparador, quedaba é s t a en l i b e r t a d , y
girando r á p i d a m e n t e contra la piedra del pie de
gato, saltaban las chispas que inflamaban la p ó l v o r a
de la cazoleta, y é s t e daba fuego á la carga. Aunque
la llave de rueda aventajaba al s e r p e n t í n de mecha,
los inconvenientes de su mecanismo delicado, des-
MANUALES SOLER 75

componerse con irecuencia y resultar el fuego m á s


lento, y otros, hizo que s ó l o se adoptase para las
tropas de c a b a l l e r í a .
Para é s t a s se hicieron pistolas, armas p e q u e ñ a s
con llave de rueda que p o d í a n manejarse con una
sola mano. Su nombre parece que lo deben á la ciu-
dad de Italia donde se construyeron las primeras.
L a i n f a n t e r í a s i g u i ó usando arcabuces y mosquetes
de mecba.

Mosquetes de mecha y de rueda

L o s defectos de la llave de rueda los venció S i -


món Marcuarte, arcabucero de los reyes Felipe I I
y I I I , inventando á fines del siglo x v i la llave de
miquelete ó de patilla, en la cual
se o b t e n í a n las chispas por el c h o -
que de la piedra contra un r a s t r i l l o
de h i e r r o que c u b r í a la cazoleta.
Bien que el invento es e s p a ñ o l , las
Llave de patilla
armas que tenían esta llave se lla-
maron fusiles, palabra derivada de la voz italiana
f u c i l e con que se conoce la piedra de chispa.
E n 1630 fué perfeccionada la llave de patilla, o c u l -
76 GENOVA - ARMAS D E G-UEREA

tando todas las piezas entre la caja y la platina de la


llave, y la piedra no daba gxdpe, sino que r e s b a -
laba á s p e r a m e n t e sobre el r a s t r i l l o .
Esta llave se llamó de chispa ó á la
francesa, y con p e q u e ñ a s modifica-
ciones ha estado en uso durante
. Llave de chispa
dos siglos.
Por d e m á s fecundo en invenciones de todo g é n e r o
fué este p e r í o d o : Zolluer, a u s t r í a c o , i n v e n t ó las rayas
rectas para recoger el sarro de la p ó l v o r a y poder
continuar m á s tiempo el fuego; pero hacia 1520 los
alemanes K o t t e r y Danner las hicieron inclinadas y
de formas caprichosas para mejorar el t i r o . A l efec-
to, con un mazo golpeaban sobre la baqueta para
aplastar la bala, hasta que se incrustaba en las rayas;
de este modo salía forzada y con el movimiento de
r o t a c i ó n que las rayas la i m p r i m í a n . E n 1662, el
obispo de M ú n s t e r i n v e n t ó los proyectiles alargados
para los fusiles. Se repitieron las tentativas para
cargar las armas p o r la r e c á m a r a , entre las que
merece citarse la del e s p a ñ o l Freisleva (1565); y
hacerlas de r e p e t i c i ó n con d e p ó s i t o g i r a t o r i o , como
el arcabuz del suizo Nicolás Zurkinden (1584); otro
de varios c a ñ o n e s , y los fusiles e s p a ñ o l e s de J o s é
Armenta (1705), en los que las balas estaban en un
d e p ó s i t o , la p ó l v o r a en o t r o , y un sencillo mecanis-
mo r e c o g í a y ordenaba la carga c o l o c á n d o l a en e l
cañón.
Vauban c o n s t r u y ó fusiles-mosquetes, con doble
sistema de mecha y chispa, y armas mixtas blancas
MANUALES SOLEE 77

y de fuego al mismo tiempo. Se i n v e n t ó el p a v ó n


y perfeccionaron los puntos y miras para apuntar.
E l duque de A l b a unificó el armamento de sus
tropas y redujo el calibre á seis balas en libra para
los mosquetes, y veinte para los arcabuces.
Con la a d o p c i ó n de las armas de fuego se p r o v e y ó
al soldado de un frasco para la p ó l v o r a ordinaria,
otro m á s p e q u e ñ o para la de cebar y un saquete
para las balas. M á s adelante el frasco de p ó l v o r a
fué reemplazado por una bandolera, de la que pen-
dían varios canutos con la p ó l v o r a para cada disparo.
T a n complicada f o r n i t u r a se simplificó hacia 1690,
envolviendo p ó l v o r a y bala en un cartucho de papel
que s e r v í a de taco. Mejorada la calidad de la p ó l -
vora, se e m p l e ó desde 1744 la del cartucho para
cebar t a m b i é n , y se s u p r i m i ó el frasco. L a invención
del cartucho a c e l e r ó notablemente la maniobra de
cargar.
Aunque con lentitud, se fué generalizando el fusil,
cuyas propiedades vino á aumentar de un modo con-
siderable el general i n g l é s Maakay con la i n v e n c i ó n
de la bayoneta de cubo. Y a antes se h a b í a n utilizado
en E s p a ñ a con el mismo objeto p u ñ a l e s , cuchillos y
espadas enastadas en el c a ñ ó n ; pero este medio t e n í a
el inconveniente de impedir hacer fuego. A l p r i n c i -
pio se llevaron las bayonetas colgadas de un gancho
y hasta mediados del siglo pasado no se a d o p t ó la
vaina.
E n 1685 c r e á r o n s e en E s p a ñ a los granaderos, en
los e j é r c i t o s de C a t a l u ñ a , Flandes y M i l á n , que f u e -
. 6
78 GENOVA - AEMAS D E GTJEREA

r o n armados con fusil, con bayoneta y llave doble


de chispa y mecha.
A l terminar el siglo de Gustavo Adolfo ( x v n ) , l a
infantería h a b í a alcanzado ya el título de R e i n a de
las batallas; la c o n s t r u c c i ó n de las armas h a b í a s e
centralizado en f á b r i c a s sostenidas por los g o b i e r -
nos, obteniendo de esta suerte completa igualdad y
mayor p e r f e c c i ó n en el armamento. M e j o r ó la c a l i -
dad de la p ó l v o r a h a c i é n d o l a de grano m á s fino que
la de c a ñ ó n , basta entonces usada t a m b i é n para las
armas p o r t á t i l e s , r e c o n o c i é n d o s e ya que cada arma
necesita una p ó l v o r a especial. A u m e n t ó con todo
esto el-alcance del fusil y d i s m i n u y ó el considerable
n ú m e r o de m a r r a s ó rastrillazos que no daban fue-
go, sobre todo en tiempo lluvioso, en que hubo casos
de suspenderse un combate p o r no poder t i r a r .
Nuestro fusil modelo 1828 era de los m á s p e r -

Fusil modelo 18 28

fectos; soportaba sin inutilizarse 1400 disparos, las


marras no llegaban al 2 por 100 y tenía un alcance
de 900 metros, aunque el eficaz no llegaba á la cuarta
parte.
Con el fusil de chispa p e l e ó E s p a ñ a p o r su i n d e -
pendencia á principios de este siglo, y algunos a ñ o s
d e s p u é s por la l i b e r t a d .
MANUALES S O L E E 79

ARMAS DE PISTÓN.—A fines del siglo pasado fue-


ron descubiertas las p ó l v o r a s fulminantes, c u j a p r o -
piedad de inflamarse al choque fué aprovechada por
el armero e s c o c é s F o r s y t h , inventando la llave de
p e r c u s i ó n y completada y hecha p r á c t i c a la idea por
el i n g l é s Eggs, que i n v e n t ó el p i s t ó n . C o n s i s t í a el
nuevo mecanismo en el reemplazo del pie de gato,
por un p e r c u t o r de cabeza pesada; una chimenea de
aristas vivas atornilladas al c a ñ ó n en e l sitio de la
cazoleta, y un sombrerete de cobre, p i s t ó n , en cuyo
fondo h a b í a una ligera capa de fulminato. A l o p r i -
mir el disparador, caía el percutor como un m a r t i -
llo sobre el p i s t ó n ; por el choque estallaba el fulmi-
nante, y el fuego, pasando p o r eXoido de la chimenea,
inflamaba la carga. Este mecanismo fué objeto de su-
cesivos perfeccionamientos, como
el de colocar el muelle real hacia
a t r á s ( á l a f r a n c e s a ) , regularizar
la caída del martillo, articulando
la nuez al muelle real con una ca- . ,
Llave de pistón
deneta, con cuyo nombre se d i s -
tinguen las llaves que la tienen, y algunos otros
detalles t o d a v í a en uso en las escopetas de p i s t ó n .
Resuelta satisfactoriamente la inflamación de la car-
ga, se d i r i g i e r o n los esfuerzos de los inventores á mejo-
rar el t i r o . De momento se modificó la bala esférica
a t r a v e s á n d o l a con un clavo ú otro a p é n d i c e para
normalizar su movimiento y evitar las vueltas de
campana; t a m b i é n se hicieron proyectiles con r a n u -
ras helicoidales, para que p o r la acción del aire toma-
8o GENOVA - AEMAS D E G U E R E A

sen el movimiento de r o t a c i ó n , a n á l o g a m e n t e á lo
observado en algunas flechas antiguas, cuyas plumas
traseras estaban colocadas oblicuamente con dicho
objeto y obtener con él mayor p r e c i s i ó n y alcance.
L a ineficacia de estas tentativas o b l i g ó á r e c u r r i r a l
rayado, que, como hemos visto, era ya conocido, y
forzar la bala para que siempre tomase las rayas
y adquiriese de este modo el movimiento de r o t a c i ó n .
V o l v i ó s e al forzamiento por c o m p r e s i ó n macha-
cando la bala redonda con la baqueta y mazo; pero
este medio poco p r á c t i c o en c a m p a ñ a , r e d u c í a á la
cuarta parte la velocidad del fuego. Delvigne, en
1826, c o r r i g i ó este defecto haciendo la r e c á m a r a de
la p ó l v o r a m á s estrecha, y contra la arista circular
que formaba esta angostura se aplastaba la bala y
tomaba las rayas con dos ó tres golpes de baqueta,
que, con este objeto, era de bastante peso. Por la
d e f o r m a c i ó n de la bala disminuía el alcance, y por
é s t e y otros inconvenientes fué abandonado este
sistema. Ponchara lo m e j o r ó algo colocando la bala
en un salerillo que h a c í a menos i r r e g u l a r su defor-
mación con los golpes de la baqueta. Para c o r r e g i r
este defecto dispuso T h o u v e n i n una espiga en el
fondo de la r e c á m a r a ; espiga en la cual, por los
golpes de la baqueta, se clavaba la bala, y a l ensan-
charse tomaba las rayas. L a p ó l v o r a quedaba alre-
dedor de la espiga y no sufría por la , p r e s i ó n de la
bala. Esta, proyectada por Minié y T a m i s i e r , era de
cabeza ojival terminada en punta, y con una ó varias
gargantillas para facilitar el forzamiento y mantener
MANUALES SOLER

la punta hacia adelante. E l atacador de la baqueta


estaba convenientemente ahuecado para no destruir
la punta de la bala. A pesar de sus inconvenientes,
se a d o p t ó este sistema para ciertas tropas en a l g u -
nos p a í s e s , y en E s p a ñ a se a p l i c ó á la carabina mo-
delo 1849, conocida con el nombre de carabina de
macho ó de vástag-o.
E l defecto c o m ú n á todos estos sistemas lo c o r r i -
g-ió M i n i é con su bala expansiva. T e n í a ésta un
hueco i r o n c o c ó n i c o donde colocaba un taco de hie-
r r o , que p o n i é n d o s e en movimiento antes que el pro-
yectil, se a c u ñ a b a en las paredes de la bala y é s t a
tomaba las rayas por la e x p a n s i ó n que sufría. Este
sistema s u p r i m i ó el v á s t a g o y la baqueta s e r v í a ú n i -
camente para e m p ú j a r la bala hasta la r e c á m a r a .
Poco d e s p u é s fué suprimido el taco porque no fun-
cionaba bien y ser innecesario, p o r cuanto los gases
de la p ó l v o r a bastaban para dilatar la cavidad de la
bala y que é s t a tomase las rayas.
Este sistema, que c o n s t i t u í a un verdadero progreso
por su sencillez y eficacia, fué adoptado bien p r o n t o .

Fusil modelo 1859

con ligeras modificaciones, en todos los p a í s e s , y en


E s p a ñ a se construyeron la carabina modelo 1857 y
fusil 1859, C[ue en g^11 parte llevó el e j é r c i t o á la
c a m p a ñ a de Africa.
GENOVA - ARMAS D E GTJEEEA

Todas estas armas t e n í a n alsa para aprovechar su


mayor alcance, y por su notoria superioridad sobre
las de á n i m a lisa fueron llamadas fe p r e c i s i ó n .
Sobre las ideas ya expuestas, fueron muchos los
modelos que aparecieron de balas, rayas, cartuchos,
alzas, balas explosivas y d e m á s elementos del arma.
Desde la a d o p c i ó n de las balas ojivales dejaron de
calibrarse las armas por el n ú m e r o de balas que e n -
traban en una l i b r a , y se a d o p t ó la medida del diá-
metro como calibre.
S i m u l t á n e a m e n t e con este progreso balístico se
hicieron .las primeras aplicaciones de las armas de
retrocarga y de r e p e t i c i ó n . Francia c o n s t r u y ó en 1831
un fusil de parapeto que se cargaba por la r e c á m a r a ;
Noruega, en 1842, a r m ó su e j é r c i t o con un fusil muy
parecido al anterior, y los yankees, en sus civilisado-
r a s c a m p a ñ a s de exterminio de los indios, usaron
carabinas r e v ó l v e r . Todas estas armas eran de p i s -
t ó n , y , aunque por su corto n ú m e r o no alteraban
el c a r á c t e r general del armamento, preparaban el
camino para los nuevos y m á s radicales cambios que
se verificaron poco d e s p u é s : Prusia, en 1841, a r m ó
su ejército con el famoso fusil de aguja Dreyse; Sue-
cia, en 1842, sus tropas de marina con el Bergston,
y Francia los Cien guardias, en 1852, con la carabi-
na T r e u i l l e de Beaulieu; ninguna de estas armas era
de p i s t ó n .
ARMAS DE RETROCARGA.—Las victorias de los p r u -
sianos sobre los dinamarqueses en 1864 y dos años
d e s p u é s sobre los a u s t r í a c o s , fueron atribuidas en
MANUALES SOLEE, 83

gran parte á la superioridad del citado fusil Dreyse,


vulgarmente llamado de aguja. L a guerra que sos-
tenían entre sí los yankees (1861-65) demostraba
t a m b i é n las ventajas de las armas de retrocarga y de
repetición.
Todos estos hechos, por d e m á s elocuentes, dieron
lugar á que se generalizaran en muy poco tiempo
las armas de retrocarga. L a causa principal que
hasta entonces h a b í a contenido su a d o p c i ó n era el
recelo de que, por la rapidez del t i r o , era, mayor el
consumo de cartuchos, y se c o r r í a el riesgo de q u e -
darse sin municiones.
Desde un p r i n c i p i o el cambio de armamento p r e -
s e n t ó dos aspectos: transformar las armas rayadas
de p i s t ó n , para cargarlas p o r la r e c á m a r a , y cons-
t r u i r otras nuevas con todos los adelantos ya c o n o -
cidos.
Las naciones m á s admiradoras del fusil prusiano
copiaron lo fundamental de su sistema, la aguja, a s í
al aprovechamiento de las armas de p i s t ó n (Italia,
sistema Carcano, modelo 1868), como á la construc-
ción de un fusil nuevo (Francia, sistema Chassepot,
modelo 1866). Otros p a í s e s se limitaron á reformar
sus armas de modo m á s e c o n ó m i c o , utilizando el
mismo cartucho de papel y el p i s t ó n . E n otros, como
E s p a ñ a (Bardan, modelo 1867), se a d o p t ó desde lue-
go el cartucho m e t á l i c o , y a s í en armas nuevas como
transformadas se eligieron algunas construidas con
la doble propiedad de poderse cargar por la boca
en caso necesario, utilizando el antiguo cartucho de
GENOVA - ARMAS D E G U E R E A

papel. Nuestro Berdan es un ejemplo de estas


armas.
Algunas naciones adoptaron el fusil nuevo antes
de reformar el antiguo. E n E s p a ñ a y otros p a í s e s
p r e s i d i ó opuesto c r i t e r i o , y de momento se transfor-
maron las armas de p i s t ó n , adoptando nosotros el
mecanismo de cierre Berdan n ú m . 2, con cartucho
metálico del mismo sistema, que era el mejor de t o -
dos, y continuaron los estudios para elegir un sis-
tema completamente nuevo.
E l elemento m á s importante de las armas de este
p e r í o d o era el cartucho. Prescindiendo de los de
papel, por ser los mismos de las armas de antecarga,
eran dos los tipos principales: de vaina combustible
y metálica.
Las condiciones de ambos i m p r i m í a n determinado
c a r á c t e r al arma.
Cartuctio combustible.—Eran todos ellos v a -
riaciones del usado en el fusil Dreyse que se t o m ó por
modelo. Se c o m p o n í a é s t e de una vaina de papel con
el fondo reforzado y cerrado, que c o n t e n í a la p ó l v o -
ra, y sobre é s t a un taco-salerillo en que descansaba
la bala y por encima de la cual se ataba el sobrante
de la vaina. L a bala era de forma oval y maciza. E n
la base del salerillo h a b í a una cavidad para el cebo
fulminante, que era inflamado ^OX:\2L aguja del meca-
nismo de p e r c u s i ó n , d e s p u é s de atravesar la carga
de p ó l v o r a .
E l cartucho italiano era una imitación de é s t e . E l
Chassepot tenía la vaina forrada de seda engomada,
MANUALES SOLEE 85

y el fulminante estaba en una rodaja, junto á la base


de la vaina.
Estos cartuchos de poco precio, c o n s t r u c c i ó n m a -
nual y fácil, complicaban el arma con un elemento
obturador, que si era metálico (Dreyse) no cerraba
siempre bien, y si era de alguna materia plástica
como el c a u c h ú (Chassepot) se d e s t r u í a pronto por
la acción del fuego. Las agujas, necesariamente del-
gadas, se r o m p í a n con frecuencia, y el mecanismo,
en general, resultaba delicado.
C a r t u c h o m e t á l i c o . — S e compone de una vaina
metálica, de cobre ó l a t ó n , flexible ó r í g i d a , en el
fondo de la cual se coloca el cebo alrededor del re-
borde de la base, en los derivados del cartucho F l o -
bert, ó bien en una c á p s u l a embutida en una cavidad
del centro de la base (Berdan).
Estos cartuchos, de c o n s t r u c c i ó n difícil y necesa-
riamente m e c á n i c a , y por lo tanto cara, sólo exigen
en el arma un e x t r a c t o r para sacar la vaina, que por
ser m e t á l i c a no se quema como en los anteriores. E l
mecanismo puede ser m á s sólido y sencillo, porque
la verdadera o b t u r a c i ó n la verifica la vaina al c e ñ i r s e
á la r e c á m a r a por la p r e s i ó n de los gases. E l precio
queda compensado por la ventaja de poderse recar-
gar las vainas varias veces. Cuarenta a ñ o s de uso
y su exclusiva a p l i c a c i ó n en las armas actuales d e -
muestran la bondad de esta clase de cartuchos.
Se proyectaron t a m b i é n sistemas mixtos que parti-
cipaban de unos y otros; pero pronto fueron desecha-
dos, y hoy sólo se emplean para las armas de caza.
GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

M á s variedad que en los cartuchos hubo en los


mecanismos de cierre; generalmente fueVon elegidos
para la reforma los sistemas que p e r m i t í a n el mayor
aprovechamiento de piezas, y para las armas nuevas
las que representaban mayor adelanto. Algunas na-
ciones adoptaron un mismo sistema para ambos casos.
Las armas reformadas conservaron sensiblemente
iguales condiciones balísticas que antes t e n í a n , por
cuanto el c a ñ ó n , carga y proyectil eran los mismos.
F u s i l e s p a ñ o l reformado, modelo 186y.—Sistema
Berdan.—Es el fusil .5
rayado mod.0 1859
con la parte supe-
r i o r de la r e c á m a r a
cortada convenien-
temente para ajustar
sobre la media c a ñ a
inferior la pieza de Fusil Berdan modelo 1867
cierre que g i r a en
bisagra alrededor de un eje horizontal montado en
una pieza fija al c a ñ ó n . E l p u n z ó n a t r a -
viesa la pieza de cierre y ésta se maneja
con una e x c é n t r i c a cuyo mango queda
debajo de la cabeza del martillo cuando
é s t e cae sobre el p u n z ó n , evitando que
pueda levantarse por la r e a c c i ó n del d i s -
paro. Se abre la r e c á m a r a levantando el
obturador como indica la línea de puntos.
A d e m á s de los fusiles, se reformaron t a m b i é n las
carabinas del modelo 1857.
MANUALES SOLER 87

Ambas armas usaban el mismo


cartucho.
L a g u e r r a franco - alemana
(1870-71), tan fecunda en ense-
ñ a n z a s militares, d e m o s t r ó la su-
perioridad del calibre de 11 m i -
l í m e t r o s del Chassepot sobre el
de i5,5 del Dreyse, a s í como los
graves defectos de los cartuchos
combustibles de ambas armas.
E l traqueteo en las cartucheras,
l a - l l u v i a , los transpot tes, y de-
más accidentes propios de la
vida de c a m p a ñ a , inutilizaban
estas municiones. T a n conclu-
yente y sangrienta prueba fijó
por completo las ideas en cuanto
á las condiciones b a l í s t i c a s del
nuevo armamento, y el tipo adop-
tado p o r todas las naciones fué:
calibre 11 m i l í m e t r o s , cartucho
metálico de ignición central con
5 gramos de p ó l v o r a negra, que
comunicaban á la bala de 25 gra-
mos de peso, 450 metros de velo-
cidad inicial poco m á s ó menos,
y 1000 á 1500 metros de alcance
eficaz. Respecto de las formas
m e c á n i c a s , la variedad fué abso-
luta; no hubo dos naciones que
GÉNOVA - ARMAS D E G U E R R A

eligieran el mismo sistema. E s p a ñ a a d o p t ó el meca-


nismo Remington con c a ñ ó n Chassepot, convenien-
temente modificados ambos, constituyendo el llamado
oficialmente:
F u s i l modelo iS1] i . — E s t e conocidísimo sistema
tiene atornillado al c a ñ ó n el cajón del mecanismo,
dentro del cual y sobre dos robustos ejes transver-
sales giran el obturador y el percutor, que son las-
principales piezas del mecanismo. E l obturador está
atravesado p o r el p u n z ó n , y el percutor tiene los
dientes de seguro y disparador, en los que ceba la
u ñ a de la pieza de este nombre. Otras piezas secun-
darias contribuyen al buen funcionamiento del con-
j u n t o . E n la figura siguiente se representa la p o s i -

ción del mecanismo con la r e c á m a r a abierta y las


l í n e a s de puntos el arma disparada.
Del sistema Remington se construyeron el fusil y
tercerola modelos 1871 y el m o s q u e t ó n modelo 1874.
L o s cartuchos de estas armas son del sistema B e r -
MANUALES SOLER 89

dan, con 5 gramos de p ó l v o r a (4 los de


tercerola y m o s q u e t ó n ) y bala de 25 g r a -
mos.
Algunos anos d e s p u é s , cuando ya esta-
ban en ensayo las armas de r e p e t i c i ó n , se
r e f o r m ó el fusil por los artilleros
F r e i r é y B r u l l (modelo 1871-89)
y se c o n s t r u y ó la carabina de dra-
gones modelo 1889. Ambas armas
usan el mismo cartucho, que es a n á l o g o
al anterior, pero con p ó l v o r a de mejor
calidad y bala forrada de latón.
L a s excelentes condiciones de las armas
Remington están demostradas con el c r é -
dito de que t o d a v í a gozan, d e s p u é s de
treinta a ñ o s de servicio y las c a m p a ñ a s que con ellas
se han hecho.
ARMAS DE REPETICIOF.—Aunque, como ya hemos
dicho, se remonta á la é p o c a de los c a ñ o n e s de mano
y primeros arcabuces de mecha, la idea de un arma
con varias cargas, capaz de dispararlas sucesiva-
mente, puede asegurarse que hasta la invención del
cartucho m e t á l i c o no h a b í a llegado á ser p r á c t i c a .
Y a en la g u e r r a separatista de los yankees ( 1 8 6 1 -
1865) fué tan grande la a c e p t a c i ó n que tuvieron estas
armas, que sólo del sistema Spencer (con d e p ó s i t o
en la culata) llegaron á tener en c a m p a ñ a los federa-
les 114,000 entre fusiles, carabinas y tercerolas. Esto
sin contar las de los confederados, y las de los siste-
mas H e n r y , H e n r y - W i n c h e s t e r , y Ball-Lamson (con
90 GENOVA - AEMAS D E G U E E E A

d e p ó s i t o en la caña) y Colt ( d e p ó s i t o r e v ó l v e r ) , que


asimismo gozaron de g r a n favor.
Durante la g u e r r a franco-alemana, emplearon tam-
bién ciertas tropas irregulares francesas algunas
armas Spencer y Winchester, de las que no supieron
sacar el mejor p a r t i d o .
Sin embargo de estos hechos, las armas de repe-
tición c a r e c í a n t o d a v í a de condiciones p r á c t i c a s , así
en el concepto balístico como en el m e c á n i c o , y
hasta los mismos e j é r c i t o s que las h a b í a n utilizado
con éxito al parecer completo, las abandonaron, v o l -
viendo al fusil de un t i r o . Unicamente Suiza, en
1869, a r m ó su ejército con el fusil de r e p e t i c i ó n Vet-
t e r l i ; pero las condiciones b a l í s t i c a s de esta arma,
inferiores al fusil o r d i n a r i o , y la poca importancia
política de la r e p ú b l i c a , no influyeron en el armamen-
to de las d e m á s potencias. S ó l o en algunas fueron
aceptadas parcialmente para ciertas tropas especiales
y para la c a b a l l e r í a . T u r q u í a era una de ellas cuando
estalló su guerra contra Rusia (1877-78). E l famoso
episodio de Plewna y otros menos importantes de
aquella c a m p a ñ a evidenciaron la enorme s u p e r i o r i -
dad del fuego de estas armas y q u e d ó planteado
el problema de su a d o p c i ó n general. Inventores y
gobiernos no cesaron de construir y ensayar nuevos
sistemas.
L o s diversos mecanismos de cierre combinados con
las distintas posiciones del deposito; en la c a ñ a , en
la culata, y en un cilindro junto á la r e c á m a r a , pro-
dujeron un n ú m e r o incalculable de sistemas, que en
MANUALES S O L E R 91

gran parte eran tan sólo modificaciones m á s ó menos


afortunadas unos de otros. Entre todos merece espe-
cial m e n c i ó n el L e e (1880) por su sencillez y o r i g i -
nalidad de colocar los cartuchos unos sobre otros en
una caja de acero, situada debajo del cerrojo. Acaso
por su misma originalidad no obtuvo entonces este
sistema toda la a t e n c i ó n que luego ha merecido.
E n 1878 a d o p t ó Francia para su marina el fusil de
r e p e t i c i ó n Kropatschek ( a u s t r í a c o ) de igual calibre
y cartucho que el del ejército (Gras, modelo 1874)
del cual, en realidad, era tan sólo una t r a n s f o r m a c i ó n .
S i g u i ó l e Noruega, armando su ejército con el fusil
Jarmann (1881), de calibre algo m á s reducido
(ioli5mm), y Austria la g e n d a r m e r í a con la t e r c e -
rola F r u w i r t h (1881). Estas armas, a n á l o g a s al K r o -
patschek en cuanto á la r e p e t i c i ó n , eran inferiores
en el orden b a l í s t i c o .
Todas ellas resultaban complicadas, y esto, unido
al recelo que aun inspiraba el mayor consumo de
municiones, si se abusaba de la r e p e t i c i ó n , s u g i r i ó
la idea de construir d e p ó s i t o s de cartuchos adapta-
bles al fusil ordinario en el momento preciso. De
este modo, sin complicar el mecanismo, se aumenta-
ba la rapidez del t i r o , era m á s fácil conservar la
disciplina del fuego y contener el derroche de muni-
ciones. E n s a y á r o n s e gran n ú m e r o de estos c a r g a d o -
res r á p i d o s ; pero s ó l o fueron adoptados en Rusia
el del sistema K r n k a , y en Alemania el L o w e . N i n -
guno de ellos era, sin embargo, una solución, y los
estudios continuaron, decidiendo Alemania transfor-
92 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

mar su fusil Mauser, modelo 1871, en repetidor a n á -


logo á los francés y sueco ya citados.
Este fusil, modelo 1871-84, d e s t r u y ó el equilibrio
que existía en el armamento de las grandes p o t e n -
cias, y para contrarrestarlo t r a n s f o r m ó Francia acto
seguido parte del suyo, e n s a y á n d o l o con éxito en su
c a m p a ñ a del T o n k í n , y Austria se a p r e s u r ó á cons-
t r u i r su fusil modelo 1886 de nmm y d e p ó s i t o Mann-
licher, que era un notable perfeccionamiento del
Lee.
REDUCCIÓN DEL CALIBRE Y POLYORA SIW HUMO. — E l
principal defecto militar de todas estas armas estaba
en el calibre y la p ó l v o r a . L o s cartuchos, aun los
m á s ligeros, pesaban demasiado para que el soldado
pudiera llevar el n ú m e r o proporcionado al mayor
consumo, y el humo de la p ó l v o r a envolvía al tirador
en una nube que denunciaba su presencia y le o c u l -
taba la del enemigo.
D e s p u é s de largos y m e r i t í s i m o s trabajos, c o n s i -
g u i ó el profesor suizo H e b l e r hacer p r á c t i c a la
r e d u c c i ó n del calibre á 8mm.
L a s p ó l v o r a s negras, á pesar del alto grado de
perfeccionamiento á que h a b í a n llegado, no p o d í a n
producir las grandes velocidades deseadas, sin des-
a r r o l l a r presiones y retrocesos intolerables. T a m p o -
co dieron resultado las p ó l v o r a s cloratadas y p í c r i -
cas, porque si bien proporcionaban mucha velocidad,
su acción rompedora y desigual las h a c í a de todo
punto inaceptables. E n este orden de investigaciones,
d e s c u b r i ó el ingeniero francés Vielle una modifica-
MANUALES SOLER 93

cion del a l g o d ó n p ó l v o r a , que presenta las c o n d i c i o -


nes exigidas, y desde luego fué adoptada para el
fusil entonces en estudio.
Con estos elementos c o n s t r u y ó Francia su n o t a b i -
lísimo fusil modelo 1886, m á s conocido con el n o m -
bre Lebel, de uno de sus i n v e n t ó o s , y que puede
considerarse como el verdadero punto de partida de
las armas actuales. Portugal a c e p t ó un fusil K r o -
patschek de 8ram (modelo 1886), en lugar de otro de
1 imm que estaba á punto de a d q u i r i r , y A u s t r i a con-
tinuó la c o n s t r u c c i ó n de su fusil Mannlicher, pero
reduciendo el calibre á 8mm (modelo 1888).
E s p a ñ a , donde t a m b i é n se estudiaba este asunto y
que ya en 1882 h a b í a distribuido en diferentes cuer-
pos de infantería y c a b a l l e r í a algunos ejemplares de
los sistemas mejores, a d o p t ó en 1892 un fusil Mauser
de 7'65mm de calibre; pero antes de que llegase á
construirse fué substituido por el actual, de 7""",
del mismo sistema, notablemente modificado.
Italia y Holanda transformaron de momento sus
fusiles a p l i c á n d o l e s un d e p ó s i t o del tipo L e e , perfec-
cionado por el italiano V i t a l i , y todas las naciones,
con muy corta diterencia de tiempo, cambiaron luego
sus armas por las que tienen en la actualidad.
Su detallado estudio patentiza el inmenso p r o g r e -
so que en pocos a ñ o s han realizado estas armas. L o s
mecanismos, cada vez m á s sencillos, tienen en m u -
chos sistemas menos piezas que en los fusiles de un
t i r o ; la carga múltiple se verifica con tanta facilidad
como la sucesiva; la r e d u c c i ó n del calibre, con sus
7
94 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

inmediatas consecuencias de poca carga y proyectil


muy ligero, p r o p o r c i o n a n , p o r l o que ya hemos
dicho, trayectorias casi r e c t i l í n e a s hasta las distan-
cias practicas del combate de la infantería (800 m e -
tros); desvíos tan p e q u e ñ o s , que á m á s de 1 k i l ó m e -
tro no llegan al ifhcho de un hombre; alcance útil de
2 k i l ó m e t r o s ; p e n e t r a c i ó n capaz para atravesar no
sólo hombres y caballos á tan enorme distancia, sino
los o b s t á c u l o s m á s frecuentes en c a m p a ñ a á las dis-
tancias de combate; cartuchos que pesan menos que
las balas de 1 imm, pudiendo el soldado llevar 200
sin g r a n fatiga; retroceso apenas sensible; el arma
en conjunto pesa menos, y como si todo esto no fuera
bastante, un precio m á s reducido que el de los p r i -
meros fusiles de retrocarga.
Es verdad que en muchos casos, principalmente
cuando el enemigo e s t á dotado de g r a n v i g o r físico,
las balas de calibre reducido no inutilizan en el acto
a l herido, quien c o n t i n ú a avanzando á pesar de la
lesión recibida, como se ha visto repetidas veces en
episodios de las recientes guerras coloniales; pero
este defecto lo han c o r r e g i d o los ingleses con las
balas aplastables, vulgarmente llamadas dum-dum.
Estos proyectiles tienen hueca la parte de la ojiva,
para que en el momento del choque pueda romperse
la cubierta de metal y p r o d u c i r grandes desgarros y
lesiones graves en la m a y o r í a de los casos. E l mismo
efecto han conseguido los yankees con otras balas
que sólo llevan blindada la ojiva, y en las cuales se
verifica la d e f o r m a c i ó n en v i r t u d de la inercia del
MANUALES SOLEE 95

proyectil, cuya parte cilindrica, por no estar forrada,


se precipita sobre la anterior y forma el hongo del
aplastamiento. T o d a v í a no usan estos m o r t í f e r o s
elementos de combate m á s que las naciones citadas;
pero es de esperar que no renuncien á sus ventajas
los d e m á s paladines de la actual civilización.
T a n grandes progresos obtenidos con la r e d u c c i ó n
del calibre á eran sobrado estímulo para se-
g u i r r e d u c i é n d o l o , y , en efecto, la marina yankee ha
adoptado un fusil de 6mm con mecanismo del sistema
Lee, de cierre r e c t i l í n e o , y en Austria se han ensa-
yado fusiles de 5mm; p e r o los resultados de esta
e x a g e r a c i ó n han sido contraproducentes.
E n el estado actual de la q u í m i c a y de la industria,
y mientras no se descubra a l g ú n explosivo de condi-
ciones notoriamente superiores á los conocidos, no
es p r á c t i c o reducir m á s el calibre, por las enormes
presiones que desarrolla la p ó l v o r a y las p e r t u r b a -
ciones que o r i g i n a n en el t i r o .
Acaso lleguen á generalizarse los proyectiles
aplastables que hemos citado, cuya propiedad en
cierto modo explosiva, puede compensar la ineficacia
de un calibre m á s reducido, y entonces, con el con-
curso de una p ó l v o r a adecuada, p o d r á adelantarse
un paso m á s .
Hasta ahora no han dado resultado p r á c t i c o la
electricidad, los gases licuados, balas tubulares, car-
tuchos refrigerantes ni otras mil invenciones que á
cada momento se e s t á n presentando.
L a única tendencia que parece abrirse camino, á
96 GENOVA - AEMAS D E G U E R R A

j u z g a r por los r á p i d o s progresos que e s t á realizan-


do, es la de las
ARMAS AUTOMÁTICAS. —Se llaman así las que a p r o -
vechan el retroceso de cada disparo para poner el
arma en d i s p o s i c i ó n de verificar el siguiente, es de-
cir: a b r i r la r e c á m a r a , sacar y expulsar la vaina,
cargar y cerrar l a ' r e c á m a r a , y en algunos casos dis-
parar t a m b i é n . Esta o p e r a c i ó n se repite en tanto
duran los cartuchos del cargador. Se suprimen en
estas armas todas las operaciones m e c á n i c a s para
cargar, pudiendo dedicar toda la a t e n c i ó n á la p u n -
t e r í a y efecto del fuego; no tienen retroceso, porque
esta fuerza es absorbida por los muelles recupera-
dores encargados de c e r r a r la r e c á m a r a ; y s o n d e
todo punto imposibles los accidentes que suelen ocu-
r r i r en las armas m e c á n i c a s de producirse un disparo
sin haber salido la bala del anterior.
A u n cuando estas armas .son relativamente m o -
dernas, pues apenas cuentan veinte a ñ o s los mode-
los m á s antiguos, existe g r a n d í s i m a variedad de p i s -
tolas, fusiles y ametralladoras.
Por su especial manera de funcionar, clasifícanse
estas armas en tres grupos: i.0 Aquellas en que
retrocede el obturador, empujado por la vaina del
cartucho. Este g r u p o se subdivide en otros dos,
s e g ú n que retrocedan el c a ñ ó n y la pieza de cierre,
ó que sólo retroceda esta última, 2,0 Cuando r e t r o -
cede el obturador por la p r e s i ó n de un c h o r r o de
gases salidos por un orificio del á n i m a ; y 3.0 Cuando
avanza el c a ñ ó n .
MANUALES SOLER 97

A pesar de las m ú l t i p l e s funciones que deben lle-


nar estos mecanismos, son de una sencillez prodi-
giosa, y algunos sistemas, como el Hotchkiss, sólo
consta de veintisiete piezas (de ellas tres muelles),
y todas pueden armarse y desarmarse á mano sin
necesidad de herramienta alguna.
E n las pistolas se verifica la carga con cargadores
a n á l o g o s al del sistema L e e , ó l á m i n a s cargadoras
como las de nuestro fusil, ambos sistemas con capa-
cidad variable de 6 á 12 cartuchos. L o s m á s notables
y conocidos son el B r o w i n g de 7 tiros, el Mauser
de 10, y el e s p a ñ o l A n i t u a , que es una modificación
del anterior. Estas pistolas substituyen con g r a n
ventaja á los r e v ó l v e r e s del mismo calibre.
E n los f u s i l e s se alimenta el d e p ó s i t o con c a r g a -
dores, como los del nuestro, ó con cintas-cananas,
siendo hasta ahora los modelos m á s perfectos los
Mauser, Mannlicher, y el italiano C e i - R i c o t t i .
E n las ametralladoras la carga se verifica con
cargadores de 30 cartuchos (Hotchkiss) ó cintas-
cananas, de capacidad variable, que puede ser hasta
de 250 cartuchos (Colt).
Estas ametralladoras, cuyo peso oscila entre 8 y
20 k i l o g r a m o s , pueden ser conducidas á la espalda
por soldados de i n f a n t e r í a , ó á lomo sobre caballos.
En ambos casos se disparan sobre un t r í p o d e muy
ligero. Las destinadas a l servicio de la c a b a l l e r í a
pueden llevarse á la dragona, como nuestros jinetes
llevan la carabina, á lomo, ó arrastradas sobre una
c u r e ñ a sumamente ligera.
GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

L a única ventaja de estas armas sobre las ordina-


rias de r e p e t i c i ó n consiste en la velocidad del t i r o .
Esta propiedad depende de la capacidad del d e p ó -
sito ó del cargador y de la rapidez con que se su',s-
tituye por otro lleno. Prescindiendo de estas c i r -
cunstancias, la pistola Mauser puede disparar 6 tiros
por segundo, y las ametralladoras m á s perfectas
llegan á ¡600 tiros p o r minuto!
A juzgar por la a c e p t a c i ó n que ya tienen algunas
de estas armas, particularmente la pistola Mauser,
el fusil Cei y las ametralladoras con c a ñ ó n de fusil
M a x i m , Colt, Hotchkiss y Nordenfeld, es muy p r o -
bable que el nuevo cambio consista en la a d o p c i ó n
de armas a u t o m á t i c a s . Y a son reglamentarias las
ametralladoras en I n g l a t e r r a , Alemania, Francia,
Suiza, A u s t r i a y Estados Unidos, como armamento
complementario de la infantería, ó constituyendo
secciones independientes, y la a d o p c i ó n del fusil
d e p e n d e r á tan s ó l o de que alguna de las grandes
potencias lo adquiera, y rompiendo el equilibrio
existente, obligue á las d e m á s á restablecerlo, impo-
niendo á todas el enorme gasto que supone dotar sus
ejércitos con tan poderosos instrumentos de c o m -
bate.
MANUALES SOLER 99

CAPÍTULO V I I

ARMAS REGLAMENTARIAS

ESPAÑA
F u s i l modelo 1893 S i s t e m a Mauser (*)

D e s p u é s de largos y meditados es-


tudios de los mejores modelos, a d o p t ó
E s p a ñ a (**) para el E j é r c i t o y la M a -
rina el sistema Mauser, que en com-
petencia con los m á s acreditados r e -
sultó ser superior á todos ellos. P e r -
tenece al g r u p o de las armas de
cerrojo, r e p e t i c i ó n continua y carga
múltiple con cargador exterior.
Aceptando la división y nomencla-
tura oficial, se divide en once partes
principales:

(*) Pablo Mauser, inventor y fabricante


de armas en Obendorf, sobre el Neckar,
(Württemberg.)
(*') Por R. O. de 7 de diciembre de 1893,
GENOVA - ARMAS D E GTJEEEA

1. a C a ñ ó n con el aparato de p u n t e r í a ;
2. a Cajón del mecanismo;
3. a Cerrojo con los mecanismos de cierre, e x -
t r a c c i ó n , p e r c u s i ó n y seguridad;
4. a Mecanismo de disparo;
5. a Mecanismo de retenida y e x p u l s i ó n ;
6. a Mecanismo de r e p e t i c i ó n ;
7. a Caja;
8. a Guardamano;
9. a Baqueta;
10. Guarniciones; y
11. Cuchillo-bayoneta.
C a ñ ó n . — E s de acero fundido K r u p p y comprimi-
do por el m é t o d o D a e -
len Marcotty. E l á n i m a
Alojámiéñí^ej¿artucho:
es de 7mm de calibre,
con cuatro rayas h e l i -
coidales d e x t r ó r s u m ; y
la r e c á m a r a de la misma forma que la vaina del
cariucho. L a paite e x t e r i o r tiene los tres cuerpos

Tronco de cono
Cuerpo
Cuerpoifti ) central
• J, posteno

cilindricos, molduras y rosca que indica la figura.


E l aparato de p u n t e r í a lo forman el p u n t o de m i r a
y el alza. E l p r i m e r o e s t á constituido por un anillo
enchufado en el c a ñ ó n y sujeto con un t o r n i l l o ; y el
p u n t o , cuyo pie entra en el rebajo correspondien-
te de la base del anillo. Una linea de r e j e r e n c i a
MANUALES SOLER IOI

hecha á cincel determina la posición de ambas piezas.


E l alza se compone de un pie
cilindrico hueco para el paso del Cúspide

c a ñ ó n , y en la parte superior hay '-Línea de


referencia
las orejillas y filetes necesarios
Base-!--
para colocar el muelle y la cha-
p a . Este muelle, que sirve para
fijar la chapa en las posiciones
convenientes, t i e n V d o s cejillas para encajarlo en la
base, y un tornillo que lo sujeta al pie del alza, y á
éste al c a ñ ó n . L a chapa tiene en la escuadra una
muesca de mira para apuntar hasta 300 metros, es-
Tomiiiotope tando tendida la c h a -
pa, y á lo larg-o de
Chapa L ésta las graduaciones
para apuntar de 100
Corredera
en 100 metros, desde
400 á 2000, siempre
de mira
con la chapa levanta-
1 etón
da y haciendo uso de
la muesca de mira de
Orejillas aiojamienio la corredera. Esta,
que puede resbalar á
lo largo de la chapa,
se mantiene á la a l t u -
ra que convenga por medio del diente del fiador, que
ceba en las incisiones laterales de la chapa. U n tor-
nillo-tope impide la salida de la corredera, y é s t a ,
cuando se halla tendida la chapa, ceba en el tetón
del muelle, a s e g u r á n d o l a en su posición de reposo.
102 GENOVA - ARMAS D E G U E R E A

C a j ó n del mecanismo. —En el i n t e r i o r d é l a ca-


besa de esta pieza
Tuerca para e! cañón
se encuentra la
tuerca para ator-
nillarlo al canonj- Alojamiento do los tetones
ías rampas de los
topes de apoyo Boca del depósito.

de los tetones del Nervio guía


cilindro y el a l o - Q Muescas para el cargador
j a m i e n t o para é s -
Taladro para el '
tos ; las canales diente de seguridad

laterales para el
Rampa para el mango
p a s o de é s t o s ;
m á s profunda la Ventana para el diente de disparo.

de la derecha,
Rabera
para que quepa •
el extractor, y m á s larga la de la izquierda, en la
cual hay un n e r v i o - g u í a que entra en una muesca del
t e t ó n izquierdo. A l exterior se notan los d e m á s deta-
lles que indica la fig-ura.
Cerrojo.—Comprende los mecanismos de o b t u -
ración, percusión, extracción y
seguridad.
Mecanismo de o b t u r a c i ó n . — E l
Mango
cilindro obturador tiene los
t e t o n e s de
de disparo cív//, Boíón Tewn c i e r r e , el
izquierdo
anillo p o r t a -
Muesca de
abilidad del
para el die
de seguridad
extractor y
portasegu de la pal
del dispa
Telón'
flcrecli
el mango
MANUALES SOLEE. 103

para mover el conjunto. E n el i n t e r i o r del cilindro


hay un t a l a d r o de tres d i á m e t r o s distintos para alojar
el percutor y su muelle, y una tuerca para atornillar
el portaseguro; los detalles exteriores pueden verse
en la figura.
Mecanismo de e x t r a c c i ó n . — E l e x t r a c t o r se sujeta
al cilindro e n g a r z á n d o l e
Cuerpo Cabeza
en su anillo, y girando
con é s t e , pero sin sepa-
Refuerzo S Una
rarse, porque el diente
de su cabeza entra en la
ranura de la del c i l i n d r o .
E l r e j u e r s o de la cola
del extractor contribuye á la acción muelle de esta
pieza.
Mecanismo de p e r c u s i ó n . — L o componen el percu-

Cola Cuerpo Punzón

tor, su muelle y la cabeza d e l p e r c u t o r . E n la cola


Alojamiento de la del percutor se notan los tres
cola del
dobles g u a r d a s que encajan en
tres hembras de la cabeza del
percutor. E n el talón de é s t a se
encuentra el diente de disparo.
104 GENOVA - ARMAS D E GTJEEEA

Mecanismo de seguridad, formado por el seguro y


el portaseguro.—Se observan en el seguro
la aleta para su manejo; la muesca del
extremo del vástag-o, que sirve para i n m o -
vilizar el cerrojo, y la u ñ a circu-
Resalte para sujetar
el seguro lar, que impide el avance de la
cabeza del percutor. E l portase-
guro sirve para lo que indica su
nombre, y a d e m á s para unir el
mecanismo de p e r c u s i ó n al c i l i n -
dro y cerrar con la parte roscada
el alojamiento del muelle espiral.
Esta rosca es holgada y su perfil
de diente de sierra.
L a u n i ó n del seguro al p o r t a -
seguro se ve-
rifica por m e -
Ramira para el dio de la mues-
talón de la nuez
ca de la aleta
Ventana
del p r i m e r o , que engarza en el , ..
el üásparador
Aloja
- ^ 1

filete circular del segundo.


Resaltes de i
Mecanismo de disparo. — Consta
del d i s p a r a d o r , su palanca y su
muelle. E n la palanca del dispara-
dor se observan el diente de d i s -
p a r o , donde se apoya el de la ca-
beza del percutor cuando el arma
e s t á montada; y el diente de seguridad, que penetra
en la ranura correspondiente del cilindro en el mo-
mento del disparo. E l muelle espiral tiende constan-
MANUALES SOLEE 105

temente á levantar el diente de disparo. E l d i s p a r a -


dor tiene el r a b i l l o donde oprime el dedo, y dos
resaltes de p r e s i ó n 1, 2, que se apoyan en el cajón
del mecanismo.
M e c a n i s m o de r e t e n i d a y e x p u l s i ó n .—Com-
prende t \ p o r t a e x p u l s o r -
Botón
tope de r e t e n i d a ; el exptil- Torni"oeje

sor y su muelle. L a prime-


ra de estas piezas llena el
Tope Expulsor
doble objeto que indica su
nombre. L i m i t a el r e t r o -
Muelle del expulsor
ceso del cerrojo, cuando Cejillas

al a b r i r la r e c á m a r a t r o - Ramas del expulsor


l e t ó n de sujeción
pieza el tetón izquierdo
contra el tope de retenida. Dentro de esta pieza se
encuentra el e x p t d -
Tctón cilindro tope sor> CUy0 extremo
Cabeza i

entra en la ranura
Depósito
del referido tetón.
E l muelle colocado
Rebajos para entre ambas piezas
los cartueboj
tiende con la mayor
amiento del pestillo
de sus ramas á man-
tener todo el c o n -
Arco guardamonte

Ventana para
j u n t o c e ñ i d o al ca-
el disparador jón del mecanismo,
y con la menor al
expulsor contra el
cilindro.
E l botón del portaexpulsor sirve para t i r a r de él
io6 GENOVA - AEMAS DE GUERRA

y separar esta pieza cuando se quiere sacar el Geno-


j o del cajón del mecanismo.
M e c a n i s m o de r e p e t i c i ó n . — C o m p u e s t o de la
pieza guardamonte que tiene delante del arco, las
caras laterales de la caja
Pasador
que forma d e p ó s i t o de los
cartuchos. Este se cierra Muelle

con la pieza llamada f o n -


do del depósito, mediante
la acción del pestillo y
muelle espiral. E n las ce-
jillas de dicha pieza se del pestillo

acomoda el extremo infe-


r i o r del muelle del eleva-
Fondo del depósito
d o r en forma de W y
análog-amente el superior en la interna del elevador.
Este tiene á lo l a r g o , y algo á la izquierda, un fuerte
nervio que obliga á colocarse al tresbolillo los cinco
cartuchos del d e p ó s i t o , quedando tres á la derecha
y dos á la izquierda.
Juego combinado del mecanismo. — Suponiendo el
fusil disparado y con el casco del cartucho, se p r o -
cede á
A b r i r la r e c á m a r a . — S e verifica con dos movimien-
tos sucesivos de un solo tiempo. Con la mano derecha
se coge el mango del cerrojo, h a c i é n d o l e g i r a r hasta
colocarlo verticalmente. E n este movimiento los t e -
tones salen de sus encajes, y como resbalan por las
rampas helicoidales de é s t o s , el cilindro, a d e m á s de
g i r a r , retrocede unos cuatro m i l í m e t r o s , y la u ñ a del
MANUALES SOLEE. 107

extractor arranca de la r e c á m a r a la vaina del cartu-


cho. Contribuye t a m b i é n
á este retroceso el pie
del mango del cerrojo,
que resbala por la rampa
del puente del cajón del
mecanismo. No p a r t i c i -
pan de esta r o t a c i ó n del
cilindro el extractor, el
percutor, su cabeza, el
portaseguro n i é s t e .
A l mismo tiempo, las
rampas de la muesca de
disparo del cilindro y la
del diente de la cabeza
del percutor resbalando
una contra otra, obliga
la primera á retroceder
á la segunda, y con ella
al percutor, cuya punta
queda sin sobresalir de
la cabeza del cilindro, y
el muelle espiral l i g e r a -
mente c o m p r i m i d o . A l
terminar este g i r o , pasa
el diente de la cabeza
del percutor á la muesca de estabilidad del c i l i n d r o .
Seguidamente retrocede el cerrojo, y al pasar el
talón de la cabeza del percutor por el diente de dis-
paro, baja é s t e y sube e l de seguridad, para lo
GENOVA - ARMAS D E GrUEEEA

cual existe el chaflán á


rebajo inferior del c i l i n -
dro. E l extractor arras-
tra la vaina, y al trope-
zar el t e t ó n izquierdo
contra el tope de la pieza
de retenida, se detiene
el cerrojo, y el expulsor
arroja la vaina del c a r -
tucho del modo que i n -
dica la primera fig-ura
de la p á g i n a siguiente.
E l encaje del talón de
la cabeza del percutor
en Ik muesca de estabi-
lidad del cilindro
impide que pue-
da g i r a r el porta-
seguro.
L i b r e el elevador de
la p r e s i ó n que sobre su
nervio ejercía el c i l i n -
dro, sube, y el tope de-
lantero del nervio no
permite avanzar el ce-
rrojo si se qui-
siera cerrar la
r e c á m a r a . Pa-
ra esto, hay que bajar el
elevador con el pulgar de
la mano izquierda.
MANUALES S O L E R 109

Tetón superior ó
'zquiordo

C a r g a r el d e p ó s i t o . — Se toma un cargador, y
d e s p u é s de meter la cha-
pa entre las muescas
del cajón del mecanis-
mo, se oprimen los c a r - ^f //^
tuchos hacia abajo como
indica la figura, hasta que h a y á n entrado todos.
C e r r a r la r e c á m a r a . — S e lleva el cerrojo hacia
adelante y g i r a luego el mango á la derecha. Ambos
movimientos se verifican en un solo tiempo. A l avan-
zar el cerrojo, es arrojada la chapa del cargador p o r
la cabeza del c i l i n d r o , cuya arista inferior empuja el
cartucho de encima c o n d u c i é n d o l e á la r e c á m a r a , al
mismo tiempo que la u ñ a del extractor engarza en la
gargantilla del cartucho. E l diente de disparo del
fiador detiene la cabeza del percutor, y su muelle
queda comprimido al terminar el avance del cerrojo.
A l g i r a r á la derecha resbalan los tetones por las
rampas de su alojamiento y termina el avance del c i -
lindro y la tensión del muelle espiral. E l arma resul-
ta montada y en d i s p o s i c i ó n de hacer Juego. A l apun-
tar el fusil, se oprime suavemente con el dedo índice
I IO GENOVA - ARMAS D E GTJEEKA

el rabillo del disparador y se verifica el movimiento-


preparatorio de vencer la resistencia de su muelle
hasta que los resaltes i y 2 se apoyen en el cajón del
mecanismo. E l engarce de
los dos dientes de disparo
queda muy d é b i l , y basta,
una vez afinada la p u n t e r í a ,
acentuar la p r e s i ó n sobre el
rabillo para zafarlos; l i b r e
entonces la cabeza del p e r -
cutor, avanza violentamente
por la d i s t e n s i ó n de su mue-
lle, y la punta del p u n z ó n hiere el cebo del cartucho,
p r o d u c i é n d o s e el t i r o . E n este segundo movimiento
del disparador sólo se apoya en
el cajón del mecanismo el r e -
salte 1.
E l diente de seguridad entra
en la ranura correspondiente del
cilindro, evitando que éste pueda
g i r a r y abrirse la r e c á m a r a . Esta
disposición tiene t a m b i é n la ven-
taja de que el arma no se puede
disparar si no e s t á bien cerrada, porque no c o r r e s -
pondiendo la ranura con el diente, no puede é s t e
entrar, y p o r lo tanto tampoco bajar el disparador y
verificarse el t i r o .
Gracias á la profundidad de la muesca de disparo
del cilindro, puede avanzar lo suficiente la cabeza
del percutor, para que la punta llegue al cartucho.
MANUALES SOLEE,

Repitiendo los movimientos expresados, puede


continuarse el fuego. Si conviene suspenderlo estan-
do el arma cargada, se pone en e l seguro girando la
aleta á la derecha. E n este caso no puede avanzar la
cabeza del percutor, porque se interpone la u ñ a
circular del seguro. Tampoco puede abrirse la r e c á -
mara, porque la muesca del extremo del v á s t a g o en-
tra en la del seguro del cilindro y é s t e no puede g i -
r a r . Las cuatro figuras siguientes indican las tres

Disparado Preparado Desarme


para disparar

posiciones que puede tener el seguro. Aunque el


t i r o de r e p e t i c i ó n es el normal, puede verificarse la
carga t i r o á t i r o , introduciendo á mano los cartuchos
en la r e c á m a r a , si el mecanismo de r e p e t i c i ó n e s t á
inútil; y en caso c o n t r a r i o , c o l o c á n d o l o en el d e p ó s i t o
sobre los otros cuatro que puede haber de reserva.
Esto no es m á s que posibilidad^ nunca una regla
de conducta.
V a c í a s e el d e p ó s i t o , repitiendo los movimientos
de la carga; pero sin cerrar del todo la r e c á m a r a ni
r e t i r a r con fuerza el c e r r o j o , para que no caigan al
suelo los cartuchos.
112 GENOVA - AEMAS D E G U E R E A

C a j a y g u a r d a m a n o son de nogal y tienen los


encajes y forma que indican las
figuras..
B a q u e t a . — Es una varilla de
acero, en cuyo extremo s u -
p e r i o r hay una tuerca y en el
inferior un t o r n i l l o , ambos I
con objeto de empalmar dos
baquetas entre sí y un lava-
d o r ^ r a , l i m p i a r el c a ñ ó n .
(1 Con igual fin, hay un ojal
cerca de la tuerca para p a -
sar un t r a p o .
Guarniciones. — Reci-
be este nombre el conjunto de las
piezas siguientes:
Escudete y su pasador, p&va. p r o -
teger el extremo supe-
r i o r de la c a ñ a , j u n t o
con la
A b r a z a d e r a s u p e r i o r y su mue-
lle, la cual tiene el botón
para sujetar el p u ñ o del cu-
chillo-bayoneta. E n la es-
p i g a del muelle
hay un taladro
para dar paso á r ^ f ^ ^ i P ^
la baqueta. ^ C > ^ ^
A b r a z a d e r a i n f e r i o r y su muelle para ceñir la
c a ñ a al c a ñ ó n , y sujetar el extremo anterior del
MANUALES SOLER 113

guardamano. Esta abraza-


dera lleva la a n i l l a supei-'ior
para pasar el portafusil y la
espiga del muelle y la tuerca
para a t o r n i l l a r
la baqueta.
A r a n d e l a del g u a r d a m a n o , que sujeta
el extremo inferior de é s t e .
A n i l l a i n f e r i o r del p o r t a f u s i l , con su
dase, que se fija con dos t o r -
nillos á la culata.
Cantonera que protege el
extremo superior de la culata, á la cual
se sujeta t a m b i é n con dos t o r -
nillos.
Tubo de topé y t o r n i l l o s d e l
f% guardamonte para unir esta pieza
al cajón del mecanismo á t r a v é s
O del cuerpo de la caja.
C u c h i l l o bayoneta. — Se compone
principalmente de hoja y e m p u ñ a d u r a .
E n la primera se distinguen las partes
siguientes: p u n t a , 1; lomo, 2; c o r d o n c i -
llo, 3; vaceo, 4; corte ó filo, 5, y vigolera, 6.
E n la e m p u ñ a d u r a se notan: g u a r n i -
ción, 7; ojo, 8; espiga, 9; cachas, 10; r e -
maches, 1 í; pomo, 12; r a n u r a p a r a e l
botón de la abrazadera superior, 13; botón
del pestillo, 14; diente, 15; vastago, 16, y
muelle, 17.
ii4 GÉNOVA - ARMAS D E G U E R R A

L a hoja, espiga, g u a r n i c i ó n y pomo, constituyen


una sola pieza, á la que e s t á n inseparablemente uni-
das las cachas. S ó l o es desarmable el mecanismo del
pestillo.
L a vaina es de cuero, con cantonera, casquillo y
boquilla de acero; unidos estos ú l t i m o s con un t o r n i l l o .
H a y algunos cuchillos de hoja bastante m á s larga
y vaina de acero; a s í como t a m b i é n los hay que t i e -
nen recto el perfil i n t e r i o r de la e m p u ñ a d u r a , y
otras p e q u e ñ a s diferencias menos visibles.

MUNICIONES
H a y tres clases de,cartuchos: de guerra, de salvas
y de ejercicio. ¿gv .••|6'
Cartucho de guerra.—Compuesto de los
elementos siguientes: vaina con c á p s u l a ,
carga y .bala.
D i s t í n g u e n s e en la vaina, que
es de l a t ó n , los siguientes deta-
lles: boca, i ; gollete, 2; gola, 3;
cuerpo, 4; culote, 5; g a r g a n t i -
lla, 6; yunque, 7; oído, 8; aloja-
miento de la c á p s u l a , 9; p l a n o
del culote, 10; c á p s u l a de l a -
t ó n , \ í\ f u l m i n a n t e , \ 2 \ p e l í c u l a
p r o t e c t o r a (zinc y e s t a ñ o ) , 13.
P ó l v o r a sin humo. C o l o n i a - | ^
R o t t w e i l , mod.0 1891-1893, 14.
En la bala se observan el n ú c l e o 15 de
p l o m o ' endurecido con antimonio; envol-
MANUALES S O L E E . 115

t u r a de acero 16 recubierta p o r dentro y p o r fuera


de metal blanco; ojiva, 17; cuerpo, 18, y culote, 19.
Este tiene o'o2 de m i l í m e t r o m á s de d i á m e t r o que
el á n i m a , para que la bala salga bien forzada.
Cartucho de s a l v a s . — D i f i e r e del anterior en tener
menos carg-a (o'So g r . ) y ser la bala hueca de madera
ligera y pintada p o r fuera de rojo. E n t r e la bala y
la carga hay un taco de fieltro.
Cartucho de ejercicio.—Consta de una vaina y la
cubierta de acero de una bala. Ambas piezas e s t á n
soldadas y niqueladas. N o tienen fulminante de p ó l -
vora n i plomo y se distinguen, desde luego, de los
de g u e r r a en el color, en el peso (13 g r . ) y en tres
líneas de puntos grabadas en el cuerpo de la vaina.
Cargador.—Se compone de una chapa de
acero niquelado, con los bordes plegados
para coger los cartuchos por la ranura
del culote, dos nervios 1 para darle r i g i -
dez y dos pares de
resaltes 2, 2, para
que no baje m á s de
lo conveniente en la
muesca del cajón del
mecanismo. Dentro de la chapa
e s t á el muelle d e l c a r g a d o r 3
sujeto á ella p o r dos l e n g ü e -
tas 4. Este muelle impide que se salgan los cartuchos
del cargador. E n cada uno de éstos caben cinco, y
tres cargadores colocados en una caja de cartón
constituyen un paquete de cartuchos.
II6 GÉUOVÁ - ARMAS D E G U E R E A

Carabina modelo 1895 Sistema Mauser


Las diferencias de esta arma con respecto al fusil
son las siguientes:

C a ñ ó n . — E s m á s corto que el del fusil; semejante


en su trazado exterior é i d é n t i c o en el i n t e r i o r .
A l z a . — A n á l o g a en mecanismo y
graduada hasta 1,400 metros.
C e r r o j o . — E l mango del c i l i n d r o
e s t á acodado para que
quede c e ñ i d o á la caja
al c e r r a r l a r e c á m a r a .
Todas las d e m á s pie-
zas de este mecanismo,
así como las del de
r e p e t i c i ó n , son i d é n t i -
cas é intercambiables con las del
fusil.
Caja y g u a r d a m a n o . — L a c a ñ a es
proporcionada á la longitud del ca-
ñ ó n , a s í como el guardamano. L a culata es algo m á s
estrecha de talón á punta, y tiene una mortaja para-
lela á la cantonera y cerca de é s t a , para la
correa portacarabina. fji
G u a r n i c i o n e s . — T i e n e la a b r a z a d e r a su- '[
p e r i o r á o s crestas ú orejillas guardapunto,
MANUALES SOLEE 117

con el objeto que indica su nombre. E l


muelle se sujeta con un t o r n i l l o i n t e r i o r .
L a abrazadera inferior tiene a l cos-
tado izquierdo una anilla para pasar la
correa portacarabina.
P o r t a a n i l l a , formado p o r una base con una g r a p a
remachada dentro de la cual hay una
a n i l l a para colgar el arma.
Cantonera.— A n á l o g a , pero m á s
corta que la del fusil, y en el centro
una tuerca p o r donde pasa un t o r n i l l o calante cuyo
extremo llega hasta l a mortaja de la culata y sujeta
el inferior de la correa portacarabina.
Municiones.—Emplea las mismas que el fusil.

REVÓLVER
No existe modelo ninguno reglamentario. E s t á auto-
rizado e l uso de cualquier sistema cuya longitud e s t é
comprendida entre 24 y 26cm, peso entre 850 y 9oogr y
calibre 1 immpara poder usar el cariucho mod.01884,
único elemento reglamentario de esta arma.
E n la actualidad están en ensayo diferentes p i s t o -
las a u t o m á t i c a s .

ARMAS BLANCAS
Reconocida l a conveniencia de la unidad en el ar-
mamento, mientras sean compatibles con los d i s t i n -
tos servicios, han dejado de construirse modelos
especiales para cada cuerpo y aun para cada clase.
Han desaparecido casi p o r completo, y van reempla-
118 GENOVA - ARMAS D E GTJEEEA

z á n d o s e p o r los nuevos modelos, la numerosa v a -


riedad de machetes, sables y espadas que antes h a b í a ,
quedando hoy tan sólo un modelo de cada arma.
Machete modelo 1881, para todos los cuerpos é
institutos.—Hoja seguida, de doble curvatura, guar-

Machete mod.o 1881

nición de cruz, pomo de h i e r r o y cachas de nogal.


Vaina de cuero con cantonera y brocal de h i e r r o .
Sable modelo I 8 8 O , para c a b a l l e r í a . — H o j a con filo
corrido en el e x t e r i o r , sin vaceos, g u a r n i c i ó n de
acero, concha completa, monterilla corrida con o r e -
jetas; p u ñ o de madera forrado de lija y alambrado.
Vaina de h i e r r o con dos abrazaderas. Este modelo
está r e e m p l a z á n d o s e p o r e l
Sable modelo 1 8 9 5 , para t r o p a de los institutos
montados. — Hoja de filo c o r r i d o en el exterior, sin
vaceos; g u a r n i c i ó n de acero, concha completa con
monterilla, y cachas de nogal picado. Vaina de acero
con una abrazadera. Esta y las guarniciones de la
vaina son de h i e r r o .
Es un sable excelente p o r la forma del p u ñ o , poco
peso y bien distribuido.
L a n z a modelo 1 8 8 4 . — M o h a r r a de acero de tres
MAKUALES SOLEE 119

Sables
Mod,0,8So Mod.« 1893

filos, disco circular en el arranque de la hoja y a l e -


tas. R e g a t ó n c ó n i c o con aletas. Asta de majagua,
portalanza y banderola de los colores nacionales.
120 GENOVA - ARMAS D E G U E R R A

&RECIA
F u s i l modelo 1878 (*) S i s t e m a G r a s (**)

Es el ú n i c o representante que que-


da de las armas del p e r í o d o anterior;

•a S
g^
I |
> tfl

t
V
I
V

B ^
* Í3

fué adoptado en F r a n c i a como modelo

(*) Para abreviar ésta y las sucesivas des-


cripciones, omitiremos la de los detalles que
se sobreentienden con el examen de las figu-

É ras, ó que no son característicos y esenciales


de cada sistema. Todos . los datos numéricos
se insertan en los cuadros finales.
(**) Cap. de la artillería francesa en 1874.
MANUALES SOLER

en 1874, y es uno de los mejores tipos de armas de


iimm y t i r o sucesivo.
Se maneja en tres tiempos, de un modo a n á l o g o á
nuestro Mauser, excepto, naturalmente, lo relativo
á la r e p e t i c i ó n .
E l cerrojo no tiene tetones de cierre; é s t e se.veri-
fica con el mango del cilindro al encajar en la esco-
tadura lateral del cajón del mecanismo. E l o b t u r a -
dor, ó cabeza del cerrojo, y la del percutor, no par-
ticipan del movimiento de r o t a c i ó n del c i l i n d r o . L a
e x p u l s i ó n del casco y la retenida del cerrojo se v e r i -
fican con dos tornillos de tope. E l seguro consiste
en una posición del percutor muy p r ó x i m a al c a r t u -
cho, de modo que aun cuando se dispare, no tiene
fuerza para hacerlo detonar. Alza de corredera p r o -
longable, marcada hasta 1800 metros, con rayas y
puntos intermedios para afinar alcances de 25 en 25.
Espada-bayoneta con vaina de h i e r r o .

SERVIA

F u s i l modelo 1880 Sistema Mauser Milanovic (.*

Este modelo s e ñ a l a el principio de la tendencia á


reducir el calibre ( i o l i 5 m m ) ; conservando todos los
d e m á s caracteres de las armas del tipo balístico de
nuestro Remington.

(*) Mauser, inventor y fabricante alemán, y Milanovic Koka,


teniente coronel de artillería servia en 1880.
122 GENOVA - AEMAS DE GUEREA

Se maneja y funciona como el sis-


tema anterior y d e m á s armas de ce-
r r o j o y t i r o sucesivo. E l alza es a n á -
loga á la nuestra actual, pero sin el
pestillo de la corredera. E l extractor,

colocado á la izquierda del obtura-


dor, no puede expulsar el cartucho
d e s p u é s de e x t r a í d o de la r e c á m a r a ,
por lo que es preciso ladear el arma
á la derecha para que caiga el cas-
quillo. L a retenida del cerrojo se
verifica por medio de una arandela
sujeta con un t o r n i l l o sobre la g u í a
MANUALES SOLEE 123

del c i l i n d r o ; la cual arandela, por ser


más ancha que la abertura de las ban-
das del cajón del mecanismo, impide
que salga a q u é l cuando se abre la
r e c á m a r a . E l seguro es a n á l o g o al
de nuestro fusil y se maneja del mis-
mo modo; pero como en todos los
modelos anteriores del mismo inven-
tor, puede funcionar estando la r e c á -
mara.cerrada y evitar que ésta pueda
abrirse h a l l á n d o s e descargada.

NORUEGA

F u s i l modelo 1881 Sistema Jarmann (*)

Este modelo es del calibre de


io<i5mm y condiciones b a l í s t i c a s del
Mauser Koka servio. Cierre de ce-
rrojo y mecanismo de r e p e t i c i ó n del
tipo Kropatschek y L e b e l . Alza de
escalones, para distancias de 200 á
2400 metros. E l cierre se verifica con
dos tetones diametralmente opuestos
que tiene la pieza del mango del
cerrojo.
Funciona de un modo a n á l o g o á los
fusiles francas y p o r t u g u é s . T i e n e

(») Ingeniero sueco.


124 GENOVA - ARMAS DE GUEREA

Descarga de la recámara

fiador de r e p e t i c i ó n á la izquierda del cajón del m e -


canismo.
F u s i l modelo 1893 Sistema Krag-Jórgensen
Esta arma tiene el c a ñ ó n de 6'5mm de calibre y
mecanismo de r e p e t i c i ó n del modelo d i n a m a r q u é s .

FRAKCIA
F u s i l modelo 1886-93 S i s t e m a L e b e l (*)

Es el m á s antiguo de los de calibre reducido y


p ó l v o r a sin humo; y punto de partida de todos los
d e m á s del actual tipo b a l í s t i c o . Algunas p e q u e ñ a s
modificaciones de detalle, a s í en el arma como en el
cartucho, especialmente las adoptadas en 1893, expli-
can la doble fecha del modelo.
E l c a ñ ó n es de acero fundido y templado de 8min

(*) Teniente coronel de la artillería francesa en 18S6.


MAXÜALES SOLER 1^5
I26 GENOVA - ARMAS DE GUERRA

fusiles francés de calibre. Alza de escalones hasta


800 metros y de corredera hasta 2000.
E l cerrojo es un perfeccionamiento del sistema
Gras; tiene tetones de cierre y una disposición para
que no puedan molestar las fugas de gases que p u -
dieran salir de la r e c á m a r a . E l mecanismo de repe-
tición es semejante al Kropatschek; el transportador
de los cartuchos es g i r a t o r i o , y su parte posterior
tiene un resalte donde obra el tetón inferior del
cerrojo, y la anterior está acanalada en forma de
teja, para alojar los cartuchos del d e p ó s i t o . A l re-
troceder el cerrojo, choca contra el tope del trans-
portador, h a c i é n d o l e bajar; y , por lo tanto, sube la
teja, que coloca á la altura de la r e c á m a r a el c a r t u -
cho recibido del d e p ó s i t o . A l avanzar el cerrojo, es
introducido este cartucho en la r e c á m a r a , y al g i r a r
á la derecha, la g u í a del mango del cilindro oprime
sobre el tope lateral del transportador (palanca del
f i a d o r de r e p e t i c i ó n ) , h a c i é n d o l e bajar hasta quedar
la teja frente al d e p ó s i t o , de donde sale el c a r t u -
cho siguiente. Cuando el b o t ó n rayado del f i a d o r de
r e p e t i c i ó n e s t á en la posición que indica la figura,
funciona la r e p e t i c i ó n ; pero l l e v á n d o l e á la muesca
anterior, hace bajar la palanca que lleva el t r a n s -
portador, y en esta p o s i c i ó n , no pudiendo ser o p r i -
mido por el mango del c i l i n d r o , no baja la teja, y el
arma funciona como de un t i r o .
Para llenar el d e p ó s i t o es preciso a b r i r la r e c á -
mara, bajar con el dedo í n d i c e el transportador has-
ta descubrir la boca del tubo d e p ó s i t o , y luego uno
MANUALES SOLER 127

á uno y empujados con el pulgar i n t r o d u c i r los ocho


cartuchos, venciendo la resistencia del muelle espiral
que tiene el tubo d e p ó s i t o alojado debajo del c a ñ ó n .
O t r o cartucho puede conservarse en el t r a n s p o r t a -
dor, y con el de la r e c á m a r a suman diez, que pueden
dispararse en 30 segundos. Se vacía el d e p ó s i t o
ejecutando los movimientos de la carga y recogiendo
los cartuchos al salir de la r e c á m a r a .
Este modelo carece de baqueta, y . l a espiga que
hay en la abrazadera superior sirve ú n i c a m e n t e para
formar pabellones sin necesidad de armar la
Espada bayoneta.—Esta es de hoja cuadrangular
y e m p u ñ a d u r a de b r o n c e - n í q u e l ; y vaina de acero.
Caja.—Es partida como la del fusil Remington,
cualidad que distingue á primera vista al fusil L e b e l
de todos los d e m á s actualmente en uso.
Carabina de caballería, modelo 1890
E s t á formada esta arma con los elementos m á s
1 28 GENOVA - ARMAS DE GUEREA

esenciales del fusil L e b e l y los adelantos admitidos


en la é p o c a de su a d o p c i ó n .
E l c a ñ ó n es del mismo calibre y emplea el mismo
cartucho que el fusil. Es t a m b i é n igual el mecanismo
del cerrojo, salvo p e q u e ñ a s diferencias de detalle.
E l mecanismo de r e p e t i c i ó n consiste en una palanca
elevadora de los cartuchos del cargador, y otra de
retenida de. é s t e . E l d e p ó s i -
to queda' embutido en la caja
como en nuestro Mauser. E l |B|
cargador es de acero y cae I H
por sí solo cuando se han •;
concluido los tres cartuchos que puede r e c i b i r . F u n -
ciona como nuestro fusil.
L a culata está ahuecada desde la cantonera hasta
cerca de la garganta, para disminuir el peso.
Garabina de coraceros, modelo 1890
I d é n t i c a á la a n t e r i o r , menos en el perfil de la
culata, cuya inclinación es, como indica la figura,
más pronunciada y tiene la cantonera formada p o r
dos hojas de suela para que se ciña mejor á la coraza
al apuntar.
Carabina de g e n d a r m e r í a , modelo 1890
I d é n t i c a á la carabina de c a b a l l e r í a , pero dotada
de espada-bayoneta a n á l o g a á la del fusil de i n f a n -
tería.
M o s q u e t ó n de artillería, modelo 1892
Es la misma carabina de c a b a l l e r í a provista de un
machete-bayoneta, de hoja m á s ancha y corta que el
del fusil de infantería.
MANUALES SOLER I2-9

PORTUGAL

F u s i l modelo 1886 Sistema Guedes-Kropatschek

Este sistema es una bien entendida c o m b i n a c i ó n


de los Gras y Mauser de t i r o sucesivo con el meca-
nismo de r e p e t i c i ó n de Kropatschek, y funciona a n á -
logamente al L e b e l .
E l c a ñ ó n es de acero fundido, y 8mm de calibre.
E l alza , como la del fusil Gras, pero graduada hasta
2000 metros. E l cerrojo es del tipo Mauser, a n á l o g o
al del modelo servio; el extractor, semejante al
Gras. L a diferencia m á s saliente es la del fiador de
r e p e t i c i ó n , que mediante las dos posiciones en que
se puede fijar p o r medio de la palanca exterior,
sobresale ó se oculta en la cola del transportador
un tope que permite ó impide los movimientos del
transportador al funcionar el cerrojo.
E n el d e p ó s i t o caben siete cartuchos, que se i n t r o -
ducen como se ha dicho en el fusil L e b e l . L a baque-
ta va colocada un poco á la izquierda, y la cola del
guardamonte sobresale del perfil de la garganta,
como en la mayor parte de las armas de origen
austríaco.
Carabina modelo 1886
Para el servicio de la c a b a l l e r í a existe una c a r a -
bina del mismo sistema, y cuyo d e p ó s i t o puede c o n -
tener cinco cartuchos, ó sea dos menos que el
fusil.
T i e n e a d e m á s la c a b a l l e r í a portuguesa, una c a -
GENOVA - ARMAS DE GTJEERA
MANUALES SOLER 131

rabina Mannlicher ó^™1" con d e p ó s i t o de carga


m ú l t i p l e , con cargadores de cinco cartuchos y meca-
nismo de cierre de lo m á s perfecto que ha producido
su famoso i n v e n t o r .

ALEMANIA

Sistema Mauser
F u s i l modelo 1888 Mannlicher (*) C o m i s i ó n

L a a d o p c i ó n en Francia del fusil L e b e l estimuló


á Alemania para elegir o t r o sistema equivalente, y
el resultado de los trabajos de la Comisión fué el
fusil modelo 1888.
E l c a ñ ó n es de acero fundido (**) de y^g^m fie c a -
l i b r e y a n á l o g o trazado que el del fusil f r a n c é s . V a
encerrado en un guardamano tubular de acero, q u e -
dando l i b r e el cañón para dilatarse por la acción del
fuego continuado. Este guardamano es poco eficaz,
pues t a m b i é n se calienta al poco rato, y él c a ñ ó n
tarda m á s en enfriarse que estando descubierto. L o s
elementos de p u n t e r í a , muy parecidos á los de nues-
tro fusil, se encuentran soldados sobre el guardama-
no. E l alza e s t á graduada hasta 2000 metros.
Cerrojo del sistema Mauser, a n á l o g o al nuestro.
E l mecanismo de r e p e t i c i ó n es del sistema M a n n l i -

(*) Fernando de Mannlicher, ingeniero civil austriaco, y


digno émulo de Mauser por su fecunda inventiva.
(**) En algunas partidas ó lotes de construcción es de acero
comprimido Daelen-Marcotti, como el de nuestro fusil.
132 GENOVA - ARMAS DE GUERRA
MANUALES SOLER t33

cher. Guardamonte y d e p ó s i t o forman una sola pieza,


en la que van colocados la palanca de retenida del
cargador y el elevador. Es éste una palanca i n t e r -
móvil de brazos muy desiguales. U n p i s t ó n movido
por un muelle espiral empuja hacia abajo el brazo
menor de esta palanca, obligando á subir al mayor,
el cual, de este modo, eleva los cartuchos hasta la
altura del c e r r o j o .
E l cargador puede r e c i b i r cinco cartuchos, es de
chapa delgada de acero, con
nervios para darle rigidez, un
resalte posterior donde ceba
el diente de la palanca de
retenida para mantenerlo fijo
en su l u g a r , y dos aberturas
circulares en sus caras para
disminuir el peso. T i e n e forma s i m é t r i c a , para p o -
derlo colocar como el nuestro, sin otra condición
que estar las balas delante. Retenido el cargador
por la palanca, los cartuchos resbalan dentro de él
por la acción del elevador, y no pueden salir del
cargador sin el empuje del cilindro al cerrar la
r e c á m a r a . Concluidos los cartuchos, cae por su peso
el cargador p o r la abertura inferior del d e p ó s i t o .
Para vaciarlo, basta a b r i r la r e c á m a r a y o p r i m i r la
cabeza de la palanca de retenida que aparece dentro
del guardamonte. L i b r e entonces el cargador, salta
hacia a r r i b a p o r la a c c i ó n del muelle del elevador.
Funciona este fusil de un modo a n á l o g o al nues-
t r o , pero no puede servirse como repetidor cdn
134 GÉNOVA - ARMAS DE GTJEERA

cartuchos sueltos, sino precisamente colocados en el


cargador.
E n este modelo se encuentran ya casi todos los
caracteres de las armas actuales: alza sencilla, d e p ó -
sito para cargador, cuchillo-bayoneta, cartucho sin
reborde, p ó l v o r a sin humo y bala con envoltura.
F u s i l modelo 1898
. S e g ú n los datos que tenemos de este fusil, es algo
m á s corto, pero de mucha m á s p r e c i s i ó n y rapidez
en el t i r o que el anterior. E l d e p ó s i t o va en la culata
y puede contener siete cartuchos. L a espada-bayo-
neta es larga como la del L e b e l ; no encaja en el
c a ñ ó n , sino que se fija en la caja del fusil, para lo
'cual sólo tiene la mitad de la g u a r n i c i ó n ; la e m p u ñ a -
dura es de cachas de madera.
Garabina modelo 1898
Es algo m á s corta que el fusil y no lleva b a y o -
neta.
Estas nuevas armas se han entregado á las fuer-
zas alemanas expedicionarias á China, y en estos
días se acaban de armar los regimientos de la Guar-
dia I m p e r i a l .

BULGARIA
F u s i l modelo 1888 S i s t e m a Mannlicher

Es un arma de 8mm de calibre y de r e p e t i c i ó n ,


con cargadores de cinco cartuchos. R e ú n e todos los
adelantos conocidos en su é p o c a , y no lo d e s c r i -
bimos porque ya damos á conocer otros modelos
MANUALES SOLER 135

del mismo sistema, pero m á s recien-


tes y perfeccionados.
Carabina modelo 1888
A r m a para c a b a l l e r í a ; de las mis-
mas condiciones y propiedades que
el fusil anterior.

INGLATERRA

F u s i l modelo 1889 S i s t e m a Lee-Medfort

Este fusil, debido á la inventiva del


i n g l é s Medfort y del oficial yank.ee
L e e , se compone de un c a ñ ó n de ace-
ro fundido y templado, de y ^ m m ¿ e
calibre, rayado s e g ú n el sistema Med-
fort, ó sea con ra-
yas de fondo circu-
lar y no concéntri-
co. Sobre el c a ñ ó n
se e n c u e n t r a el
aparato de mira
central, f o r m a d o
con el alza de corredera, graduada
hasta 1900 yardas (1736 metros), y
una mira ( a n á l o g a á la de la correde-
ra) en vez de punto cerca del e x t r e -
mo del c a ñ ó n . E l aparato de mira
lateral está situado á la izquierda del
arma; la mira consiste 'en un ocular
g i r a t o r i o colocado en la rabera del
136 GÉNOVA - ARMAS DE GUERRA
M A K U A L E S SOLEE 137

cajón del mecanismo; y el punto está montado sobre


un disco graduado, embutido cerca de la abrazadera
inferior; la coincidencia del índice del punto con las
graduaciones del disco da las inclinaciones del arma
correspondientes á los alcances de 1800 á 3500 y a r -
das (3100 metros).
A t o r n i l l a d o al c a ñ ó n se encuentra el cajón del
mecanismo, que es un perfeccionamiento del sistema
americano L e e . E l cierre se verifica como en los
cerrojos antiguos, con la g u í a del cilindro que en-
caja en la escotadura lateral del cajón, y un t e t ó n
diametralmente opuesto que al cerrar la r e c á m a r a se
apoya en un contrafuerte i n t e r i o r del referido cajón.
E l percutor puede montarse estando el arma en e l
seguro tirando á mano de la cabeza del percutor, ó
viceversa, combinando su acción con el disparador
hasta ponerlo en el seguro. H a y a d e m á s un meca-
nismo de seguridad.
E l sistema de r e p e t i c i ó n consiste en un cargador
separable del arma, pero sujeto á ella por una cade-
neta. Pueden colocarse diez cartuchos en la misma
p o s i c i ó n que los cinco en nuestro fusil, y son e m p u -
jados hacia la boca del d e p ó s i t o por un elevador y
un muelle a n á l o g o s á nuestro Mauser. L a forma de
las caras del d e p ó s i t o impide que los cartuchos pue-
dan salir p o r sí solos. A d e m á s de este cargador,
cada soldado lleva o t r o de repuesto en la c a r t u -
chera.
U n fiador de r e p e t i c i ó n colocado á la derecha
abre ó cierra con su paletilla la c o m u n i c a c i ó n del
138 GENOVA - AEMAS DE GrUEEEA

d e p ó s i t o con la r e c á m a r a , haciendo que el arma


pueda utilizarse como sencilla aunque tenga puesto
el cargador.
Sobre el c a ñ ó n , entre el cerrojo y el alza, hay un
p e q u e ñ o guardamano de madera.
L a culata se sujeta con un t o r n i l l o calante que
llega hasta la rabera del cajón del mecanismo. E n
este taladro, convenientemente ensanchado, se c o l o -
can los accesorios de limpieza (frasco cilindrico de
aceite y baqueta limpiadora de l a t ó n ) , que quedan
encerrados por medio de una portezuela que hay en
la cantonera.
Aunque el fusil descrito es una buena arma y tiene
detalles muy originales, es seguramente la menos
perfecta de su tiempo.
L a r e p e t i c i ó n intermitente, limitada á la capaci-
dad de los dos cargadores, es el p r i n c i p a l defecto de
este fusil. E l alza lateral y su enorme g r a d u a c i ó n , el
rayado del á n i m a , la mira en lugar del punto y otros
detalles, complican el arma sin darle una visible su-
perioridad p r á c t i c a sobre otros modelos m á s senci-
llos, y buena prueba de ello son las repetidas r e f o r -
mas ó modificaciones que ha sufrido d e s p u é s de
declarado reglamentario.
Garabina modelo 1889 Sistema Martini-Medfort
Este modelo e s t á formado con la antigua carabina
M a r t i n i , á la que se ha substituido el c a ñ ó n H e n r y
por otro de 7'7mníl rayado Medfort, para poder em-
plear el mismo cartucho. No es, pues, arma de repe-
tición.
MANUALES SOLEE 139

SUIZA

F u s i l modelo 1 8 8 9 - 9 6 Sistema Rubin-Schmidt (*)

Esta r e p ú b l i c a , que ya en 1869 h a b í a adoptado el


fusil de r e p e t i c i ó n V e t t e r l i , como armamento general
para todo su e j é r c i t o , eligió en 1889 el sistema R u -
bin-Schmidt, que á su notoria originalidad r e ú n e
todos los adelantos hasta entonces admitidos.
L o s p e q u e ñ o s defectos que en la p r á c t i c a ha d e -
mostrado este modelo han sido corregidos en el
de 1889-96.
E l c a ñ ó n es de y^mm Je calibre, con alza de cua-
drante graduada desde 300 hasta 2000 metros.
E l cerrojo, compuesto principalmente del cilindro
obturador, extractor, percutor con el diente de d i s -
paro y la anilla para su manejo. Este cilindro o b -
turador g i r a dentro del cilindro de cierre, provisto
de dos tetones para dicho objeto, y de una ranura
helicoidal donde encaja el diente de la pieza de ma-
niobra. A l t i r a r hacia a t r á s del p u ñ o de maniobra,
este diente arrastra al cilindro obturador en el cual
encaja, y la ranura helicoidal transforma el m o v i -
miento r e c t i l í n e o del cerrojo en r o t a t o r i o , en v i r t u d

(*) Los elementos balísticos de esta arma, cañón y car-


tucho, son debidos al teniente coronel de artillería suiza
E . Rubin, y el mecanismo de cierre y repetición al coronel de
infantería R. Schmidt, director de la fábrica federal de armas
de Berna.
140 GENOVA - ARMAS DE GTJEREA

%
IVf
MANUALES SOLER 141

del cual se desencajan los tetones de cierre de sus


respectivos alojamientos; resbala entonces todo el
cerrojo y la r e c á m a r a queda abierta. A l avanzar el
cerrojo para c e r r a r l a , se verifican los mismos m o v i -
mientos, pero en orden inverso. Puede montarse á
mano el percutor, tirando de la anilla exterior en
que termina.
Para ponerlo en el seguro, se t i r a de la anilla
hasta sacar el diente de disparo, y entonces se la
hace g i r a r un cuadrante para que este diente cebe
en la muesca de la tuerca posterior del cilindro o b -
turador.
E l d e p ó s i t o es separable del arma, en la cual se
introduce por una abertura que al efecto tiene la
plancha del guardamonte á cierta distancia del arco.
Una vez colocado en el arma, puede fijarse en dos
alturas distintas, por medio de una palanca g i r a t o r i a
en la plancha del guardamonte.
Cuando el d e p ó s i t o e s t á m á s ó menos elevado, el
cartucho superior llega ó no hasta el cerrojo, y al
avanzar é s t e , es ó no introducido en la r e c á m a r a ,
y funciona, por lo tanto, el arma como de r e p e t i c i ó n
ú ordinaria.
E n el d e p ó s i t o caben doce cartuchos, colocados
del mismo modo que los cinco de nuestro fusil.
E l elevador y su muelle son t a m b i é n muy p a r e -
cidos.
E l cargador es de papel impermeable, con una
g u a r n i c i ó n de palastro; caben seis cartuchos en cada
uno.
10
142 GÉÍTOVA - ARMAS DE GUERRA

L a bala tiene la ojiva blindada


con una cubierta de acero, y la
parte cilindrica revestida con una
cinta de papel engrasado.
E l cuchillo es a n á l o g o al de
nuestro fusil.
L a abrazadera superior tiene una espiga con igual
objeto que en el fusil L e b e l .
Guardamano de madera desde el alza hasta el
punto de m i r a .
E n el concepto b a l í s t i c o , el fusil Rubin-Schmidt
es una arma excelente; y aunque su mecanismo es
algo complicado y el d e p ó s i t o adolece de sobresalir
demasiado y ser separable, son defectos que suponen
muy poco para soldados tan familiarizados con las
armas de fuego como generalmente son los suizos.

BÉLGICA

F u s i l modelo 1 8 8 9 S i s t e m a Mauser

Es este fusil un perfeccionamiento del modelo


a l e m á n , aunque no tan acabado como el nuestro,
á pesar de las mejoras introducidas d e s p u é s de su
adopción.
E l c a ñ ó n , de 7 , 6 5 m m de calibre, estaba protegido
por un guardamano tubular de acero, como el fusil
a l e m á n ; pero ha sido reemplazado p o r o t r o de made-
ra como el de nuestro fusil. A s í t a m b i é n el d e p ó s i t o
que s o b r e s a l í a del perfil de la c a ñ a y era separable
del arma, ha sido cambiado por otro que no s o b r e -
MANUALES SOLER 143

sale y es fijo, a n á l o g o a l nuestro. E l alza es muy pa-


recida á la de nuestra carabina Reming-ton, m o d e -
lo 1890, para dragones^.
E l mecanismo de r e p e t i c i ó n es semejante al M a u -
ser t u r c o , modelo 1890, que se e n s a y ó en E s p a ñ a ,
E l cargador para cinco cartuchos; y é s t o s son
completamente a n á l o g o s á los nuestros, salvo las d i -
mensiones, por corresponder á un calibre algo
mayor.
Carabina modelo 1 8 8 9
Esta arma es del mismo tipo que el fusil, sin otra
diferencia que la longitud del c a ñ ó n y c a ñ a , y el aco-
damiento del mango del cilindro.

DINAMARCA
F u s i l modelo 1 8 8 9 Sistema Krag-Jorgensen (*)

Este sistema se caracteriza principalmente p o r la


originalidad del d e p ó s i t o de cartuchos.
C a ñ ó n de acero comprimido Daelen M a r c o t t i , de
gmm (je calibre, con envuelta de acero como el fusil
a l e m á n . Alza de corredera y dos líneas de mira: la
central con graduaciones hasta 1400 metros y la
lateral hasta 2100. E n el extremo anterior del tubo
guardamano hay un casquillo con el punto de mira
central ó superior; y el filete para sujetar el cuchillo-

(*) Ole H e r m á n Krag, capitán de la artillería noruega


en 1889, y director de la fábrica de armas de Kronsberg; y Eric
Jürgensen, también de Kronsberg.
144 GHÉNOVA - ARMAS DE GUERRA

bayoneta. A l costado derecho de la abrazadera supe-


r i o r se encuentra el punto de m i r a l a t e r a l , cuya d i s -
posición y uso son a n á l o g o s á la de nuestro fusil
Reming-ton-Freire-Brull.

Cerrojo con t e t ó n de cierre en la cabeza o b t u r a -


da, y embutido en é l , el expulsor. E l percutor con la
cabeza terminada en cresta, para montarlo á mano, y
los dientes de seguro y disparo. E l cilindro p o r t a -
extractor, y é s t e , l a r g o y flexible, hace t a m b i é n de
retenida del cerrojo.
MANUALES SOLEE 145

E l depósito, sujeto con dos tornillos al cajón del


mecanismo, queda por debajo de é s t e y desemboca
en la cara izquierda de a q u é l , la cual está convenien-
temente abierta para la salida de los cartuchos y
entrada en la r e c á m a r a al ser empujados p o r el o b t u -
rador. L a boca de carg-a del d e p ó s i t o se cierra, como
indica la fig-ura, con una tapa provista de un pestillo
muelle y un b o t ó n para su manejo. Dentro de esta
tapa, y muy ingeniosamente dispuestos, hay un mue-
lle que acciona sobre la palanca del transportador,
en cuyo extremo hay una planchuela para empujar
los cartuchos. Cuando se abre e l ' d e p ó s i t o , todas es-
tas piezas se pliegan dentro de la tapa; entonces pue-
de llenarse con cartuchos sueltos ó con un cargador á
p r o p ó s i t o que tiene cinco. D e s p u é s s e cierra el d e p ó -
sito de golpe, y el transportador, por la acción de su
muelle, tiende á separarse del fondo d é l a tapa,empu-
jando los cartuchos hacia la izquierda, los cuales, á
medida que funciona el cerrojo, van apareciendo lo
bastante para ser cogidos p o r el obturador y ser
trasladados á la r e c á m a r a .
E l cargador es de chapa doblada como indica la
figura, con una asa g i r a t o r i a de alambre, con sus
extremos acodados d é modo que, cuando el asa e s t á
c a í d a , sus extremos impiden que los cartuchos se
salgan del cargador. Para servirse de é s t e hay que
embocarlo en el d e p ó s i t o , levantar el asa y empujar
los cartuchos, teniendo el fusil ligeramente vencido
hacia la izquierda. E l cargador no entra en el d e p ó -
sito. E l fiador de r e p e t i c i ó n , situado en el cajón del
146 GENOVA - ARMAS DE GUERRA

mecanismo, á la izquierda del cerrojo, consiste en


una pieza que intercepta la boca de salida del d e p ó -
sito.
E l cierre de la r e c á m a r a se obtiene con el tetón
de la cabeza del cilindro y el pie del mango del c e -
r r o j o , que, a l r e b a t i r l o á la derecha, entra en una
entalladura que hay en el arranque de la rabera del
cajón del mecanismo.
Esta arma, elegida d e s p u é s de prolijos ensayos y
comparaciones, resulta complicada y la carga del
d e p ó s i t o m á s lenta y enojosa que en las armas del
tipo Mauser, sin embargo de lo cual ha sido a d o p -
tada t a m b i é n en otros p a í s e s .

ESTADOS URIDOS
F u s i l de 3 l í n e a s S i s t e m a Krag-Jorgensen

Este modelo, adoptado en 1893 para la infantería


yankee, es una modificación del fusil anterior.
C a ñ ó n de 7162min de calibre. Alza de escalones y
corredera sujeta al c a ñ ó n con tornillos.
E l cajón del mecanismo y el cerrojo son a n á l o -
gos a l modelo descrito y funcionan del mismo modo.
L a diferencia p r i n c i p a l consiste en que el d e p ó s i t o
se abre girando la tapa hacia la derecha y hacia aba-
j o . Con este objeto, los nudillos de la bisagra e s t á n
en el borde inferior y á lo largo de la tapa, y en el
plano superior de é s t e hay una robusta p e s t a ñ a
donde acciona el dedo pulgar hacia la derecha y
abajo. Como en el modelo d a n é s , al a b r i r el d e p ó s i t o
GEXOVA - AEMAS DE GUERRA

se pliegan en la tapa el transportador y su muelle y


la planchuela.
L o s cartuchos son con reborde y se colocan á
mano sin auxilio de cargador.
E l guardamano es de madera, sujeto al c a ñ ó n por
dos muelles que lo abrazan entre é s t e y la c a ñ a .
Algunos modelos tienen baqueta larga, colocada
á lo largo de la c a ñ a , y en otros e s t á dividida en t r o -
zos empalmables, alojados en un taladro abierto en
la culata.
E l cuchillo-bayoneta es parecido al nuestro y se
usa del mismo modo.
Tercerola para c a b a l l e r í a
Es del mismo sistema que el fusil, y tiene el c a ñ ó n
al descubierto, como en la nuestra del sistema R e -
mington.
F u s i l para l a marina Sistema L e e
Poco d e s p u é s de haber elegido el ejército las a r -
mas anteriores, a d o p t ó la marina un fusil Lee de

Corte del mecanismo; recámara abierta y depósito lleno

6mm de calibre, con d e p ó s i t o vertical de cargador


exterior y cinco cartuchos de cabida. E l mecanismo
MANUALES SOLEE. 149

es de cerrojo de movimiento r e c t i l í n e o , para cuyo


manejo bastan dos movimientos de t r a s l a c i ó n : a b r i r
y cerrar.
Es el arma de menos calibre actualmente r e g l a -
mentaria.

RUSIA
F u s i l modelo 1891 Sistema Mausine (?)

Este modelo, llamado t a m b i é n f u s i l de tres lineas,


por ser ésia la medida de su calibre, tiene algunas
reminiscencias del fusil francés L e b e l .
E l c a ñ ó n es de 7(62mm y sobre él e s t á soldada el
alza de forma enteramente igual á la francesa; los
escalones del pie dan, de 200 en 200, las alturas c o -
rrespondientes de 400 á 1200 pasos (284 á 852 m e -
tros), y las graduaciones de la chapa, haciendo uso
de la corredera, dan, de 50 en 50 pasos, las alturas
desde 1300 hasta 2700 pasos (1917 metros).
E l cajón del mecanismo e s t á dividido como el
nuestro en dos piezas: la superior, donde corre el
cerrojo, y la inferior, que constituye el d e p ó s i t o y
el guardamonte.
E l cerrojo está formado por el obturador con los
tetones de cierre; el cilindro con el p u ñ o de m a n i -
obra y filete de d i r e c c i ó n , y dentro del cilindro el
muelle espiral y el percutor, cuya cabeza va a t o r n i -
llada en su extremo exterior. H a y en este cerrojo
un elemento nuevo, llamado plancha de u n i ó n , que
sirve para unir el obturador al cilindro, y de r e t e n i -
da del cerrojo cuando se abre la r e c á m a r a .
GENOVA - AEMAS DE GUERRA
MANUALES SOLER 151

A la izquierda de la entrada del cajón se encuen-


tra colocado el expulsor, que t a m b i é n hace de r e t e -
nida de los cartuchos del d e p ó s i t o , evitando que
puedan salir antes de tiempo.
E l seguro se obtiene tirando á mano de la cabeza
del percutor y h a c i é n d o l e g i r a r á la derecha hasta
que un t e t ó n que tiene con este objeto cebe en la
muesca correspondiente del cilindro.
E l mecanismo elevador del d e p ó s i t o es semejante
al del Mauser argentino, pero colocado en una pieza
que constituye el fondo del d e p ó s i t o de una manera
a n á l o g a al de nuestro fusil.
E l g u a r d a m a n o es de madera y cubre la parte del
c a ñ ó n comprendida entre las dos abrazaderas.
L a bayoneta consta de cubo, hoja y anilla (carece,
por lo tanto, de codillo); la ranura del cubo es recta
y no en zig-zag- y la hoja de cuatro filos (muy p a r e -
cida á la de la espada del fusil L e b e l ) y pavonada de
negro.
C a r g a d o r de acero, cuya
forma es t é r m i n o medio entre el
modelo a l e m á n y el nuestro.
E l arma funciona y se m a -
neja como sus a n á l o g a s de la
misma é p o c a .
F u s i l de dragones modelo 1 8 9 2
Es una carabina adecuada al servicio que debe
prestar, pero del mismo calibre y mecanismo que el
fusil de infantería, y utiliza el mismo cartucho.
152 GENOVA - ARMAS DE GUEERA

ITALIA

F u s i l modelo 1891
Sistema Parravicino-Carcano (*)

Elegido este fusil cuando la t e n -


dencia á la r e d u c c i ó n de calibres
era m á s radical, se ha llegado en
él al límite máximo aceptado en E u -
ropa (**).
E l c a ñ ó n es de acero; de 6 ' 5 m m de
calibre y de rayado progresivo. So-
bre a q u é l y sujeta á un resalte del
p r o p i o c a ñ ó n , e s t á colocada el alza,
que es de cuadrante, con g r a d u a c i o -
nes de 100 en 100 metros, desde 600
á 2000.
E l c e r r o j o consta del cilindro con
el p u ñ o de maniobra y los tetones de
cierre. E l seguro consiste en un c i -
lindro i n t e r i o r y m á s corto que el
cilindro de cierre, y en cuyas bases
se apoya el muelle espiral y la cabeza
del percutor; este cilindro tiene un

(*) Parravicino, era coronel director de la


fábrica de armas de Turín, y Carcano, maes-
tro examinador del mismo establecimiento.
('*) Unicamente el fusil Lee de la marina
yankee es de menor calibre.
MANUALES SOLER 153

tope que resbala en una ranura curva del cilindro


envolvente, p u d i é n d o s e fijar en los extremos de ella,
y una aleta exterior para su manejo. Con estos ele-
mentos puede situarse este cilindro m á s ó menos den-
tro del p r i n c i p a l , y dejar, p o r lo tanto, menos ó m á s

espacio para distenderse el muelle, y en este segundo


caso, aun cuando el percutor se dispare, no recibe
del muelle fuerza bastante para hacer detonar el cebo.
Las d e m á s partes del cerrojo nada tienen de p a r -
ticular.
E l mecanismo de retenida, disparo y e x p u l s i ó n
consiste en una pieza i n t e r m ó v i l oscilante alrededor
de su punto de g i r o , en cuyos extremos se encuentran
154 GENOVA - ARMAS DE GUEREA

el expulsor y el diente de disparo. Hacia el centro


está articulado el disparador, y á é s t e el tope de
retenida por medio de una viela. U n muelle espiral
que tiene el diente de disparo solicita constantemen-
te á é s t e hacia a r r i b a ; pero al r e t i r a r el cerrojo, la
p r e s i ó n de é s t e sobre el diente, le hace bajar, y , p o r
lo tanto, sube el expulsor, que llena entonces su
objeto.
Para sacar el cerrojo, es preciso o p r i m i r el dispa-
rador hasta que el tope de retenida á él articulado
baje lo bastante para zafarse del t e t ó n de cierre del
costado derecho.
E l guardamonte y depósito forman una sola pieza
como en el fusil a l e m á n , y en ella se encuentran el
elevador y la palanca de retenida del cargador, con
sus respectivos muelles y la abertura inferior para
la caída del cargador v a c í o .
Guardamano de madera desde el alza á la abraza-
dera inferior.
E l cuchillo-bayoneta es muy parecido al nuestro.
Cada seis cartuchos e s t á n colocados en un c a r g a -
dor a n á l o g o al del fusil a l e m á n .
E l fusil descrito es uno de los modelos r e g l a m e n -
tarios m á s sencillos é ingeniosos, y en el que se e n -
cuentran todos los adelantos conocidos cuando se
estableció.
M o s q u e t ó n modelo 1891
Esta arma, destinada á la c a b a l l e r í a y artillería,,
tiene igual calibre y mecanismo que el fusil, salvo e l
acodamiento de la palanca de maniobra.
MANIJALES SOLER 155

Presenta la originalidad de llevar la ba-


yoneta articulada al extremo del c a ñ ó n , y
susceptible de tomar las dos posiciones que
indica la íig-ura, en las cuales se fija por
medio de un pestillo que ceba en los enca-
jes que tiene la pieza donde e s t á montada.
Cuando se pliega la hoja, queda su punta
embutida en un repliegue que con dicho
objeto tiene la abrazadera.

REPUBLICA AR&ENTINA

F u s i l modelo 1891 Sistema Mauser

Es el modelo del a ñ o anterior ligeramen-


te modificado. Este fusil es bastante c o n o -
cido en E s p a ñ a , donde con o c a s i ó n de los
sucesos de Melilla se adquirieron
10,000 armas de esta clase para las
tropas expedicionarias.
E l c a ñ ó n es de y'ós111111 de calibre;
alza graduada desde 500 á 2050 m e -
tros con corredera bastante p a r e -
cida á la de nuestro fusil, y una mira
(para 400 metros) articulada en el
mismo eje de la chapa.
E l modelo argentino tiene es-
pada-bayoneta larga, y guardamano
de madera sujeto con ligaduras de
alambre.
i56 GÉNOVA - AEMAS DE G-TJEREA
MANUALES SOLER 157

HOLANDA

F u s i l modelo 1 8 9 2 Sistema Mauser-Mannlicher

Este fusil es una acertada c o m b i n a c i ó n del s i s -


tema de cierre Mauser, con el de r e p e t i c i ó n M a n n -
licher. Ambos mecanismos, ligeramente modificados
en este modelo, se distinguen por su notoria senci-
llez y fácil funcionamiento, hasta el punto de poder
hacer 30 disparos por minuto, en las condiciones
que sus similares los fusiles a l e m á n y a u s t r í a c o no
pasan de 25.
E l c a ñ ó n tiene 6'5mm de calibre. E l cilindro del
cerrojo tiene los tetones de cierre, y delante, sin par-
ticipar del movimiento de r o t a c i ó n del c i l i n d r o , va
colocado el obturador, y unido á é s t e el expulsor
de modo que al chocar contra un botador de muelle
instalado en el cajón del mecanismo, detiene el e x -
pulsor un momento antes de concluir su retroceso el
cerrojo, y produce la expulsión del casquillo.

RUMANIA

F u s i l modelo 1 8 9 2 Sistema Mauser-Mannlicher

Esta n a c i ó n ha adoptado el mismo fusil que aca-


bamos de describir, y , s e g ú n parece, no ha confir-
mado en la p r á c t i c a las buenas cualidades que se
11
GENOVA - ARMAS DE GUERRA
MANUALES SOLEE 159

esperaban de su calibre de ó's111111, por cuanto se le


ha reemplazado el c a ñ ó n p o n i é n d o l e otro de ymm,

TURaüÍA
F u s i l e s modelos 1 8 9 0 y 1 8 9 3 Sistema Mauser

E n 1887 a d o p t ó el ejército turco un fusil Mauser


de 9,5omm de calibre, con mecanismo de cierre y
r e p e t i c i ó n muy parecidos al modelo a l e m á n 1871-84,
y con los caracteres b a l í s t i c o s del Mauser-Milanovic.
Este modelo fué substituido en 1890 por otro mucho
m á s perfeccionado, en el que, a d e m á s de la r e d u c c i ó n
de calibre á 7,65mm, tenía el d e p ó s i t o central y sa-
liente con mecanismo elevador, como el del modelo
belga, y el cerrojo formado por los mismos elemen-
tos, aunque con algunos defectos, corregidos d e s p u é s
en el modelo e s p a ñ o l . Este modelo turco es ya cono-
cido en E s p a ñ a , porque fué ensayado en Caraban-
chel por algunos cuerpos de infantería, conduciendo
estas experiencias á la a d o p c i ó n de nuestro fusil
actual, previas algunas reformas propuestas por el
inventor y la Comisión mixta.
Por ú l t i m o , en 1893 eligió T u r q u í a otro fusil
Mauser, completamente igual a l nuestro reglamen-
tario, del cual tan sólo difiere en el calibre, que con-
serva el de 7,65ram del modelo anterior.
Parece ser que, para conseguir la unidad de c a l i -
bre, se ha reemplazado el c a ñ ó n en los fusiles de
9,5min por otro de 7,65, colocando a d e m á s un extrac-
tor á p r o p ó s i t o para cartuchos sin reborde.
lÓO GENOVA - ARMAS DE GTJEEEA

SUECIA
F u s i l modelo 1 8 9 4 Sistema Mauser

Es igual á nuestro fusil modelo 1893, pero con


c a ñ ó n de 6'5mm> de calibre.
Este modelo ha substituido al antiguo fusil R e -
mington, modelo 1867, transformado recientemente
en arma de calibre reducido (8mm), con el cambio de
c a ñ ó n , alza y refuerzo del mecanismo, para soportar
las mayores presiones del nuevo calibre. E l arma
reformada ha recibido la d e n o m i n a c i ó n de m o -
delo 1867-89.

AUSTRIA-HUNGRÍA

F u s i l modelo 1 8 9 5 Sistema Mannlicher (*)

Es este modelo un perfeccionamiento de los ante-


riores del mismo sistema adoptados en dicho imperio
algunos a ñ o s antes.
E l c a ñ ó n es de 8mni de calibre; alza muy parecida

(*) E l primer fusil Mannlicher adoptado en Austria, fué el


modelo 1886. Aunque arma nueva, era de n m n i y tenía igual
cañón y cartucho que el fusil de retrocarga Werndl, modelo
l873-77- Adoptado el calibre reducido, se creó el modelo 1888,
que tiene cañón de 8mm y conserva el mecanismo del modelo
anterior, ligeramente modificado.
En 1890 se declaró reglamentario un modelo de carabina,
también de Smm, y CUy0 mecanismo es un nuevo perfecciona-
MANUALES SOLER 161
102 GENOVA - ARMAS DE GUERRA

á la nuestra y graduada hasta 2600 pasos (1950 me-


tros). D e l pie del alza salen dos tetones laterales, en
los que se apoyan dos espigas del guardamano, para
impedir que é s t e pueda levantarse.
C e r r o j o . — E l cilindro obturador tiene dos tetones
de cierre en la cabeza y dos ranuras helicoidales de
t o r s i ó n en el cuerpo cilindrico. E l cilindro exterior
con el mango de maniobra y los topes de seguridad,
retenida y filetes de d i r e c c i ó n ; y el seguro con la
p e s t a ñ a para su manejo. Interiormente tiene esta
pieza dos tetones que encajan en las rampas helicoi-
dales del cilindro obturador, de modo que, al t i r a r
hacia a t r á s del mango de maniobra, transforman el
movimiento de t r a s l a c i ó n del cilindro en otro de
r o t a c i ó n del obturador, por efecto del cual se des-
encajan los tetones de cierre de é s t e y el cerrojo
retrocede. A l avanzar se verifican los mismos movi-
mientos, pero en orden inverso. L a cabeza del percu-
t o r , á la que.se atornilla é s t e , tiene el diente de d i s -
paro y una aleta picada para con el pulgar de la
mano derecha montar el arma ó ponerla en el
seguro. E l extractor es a n á l o g o en forma y posición
al de nuestro fusil.

miento del anterior. En todos ellos el cerrojo es de movimiento


rectilíneo; bastando para su manejo un enérgico esfuerzo hacia
atrás para abrir la recámara, y otro en sentido contrario para
cerrarla. E l gran número de armas de 8mrn que posee el ejército
austro-húngaro habrá sido, seguramente, la causa principal de
no haber reducido el calibre en el modelo 1895.
MANUALES SOLER 163

E l mecanismo de disparo es t a m b i é n de expulsión


y de retenida del cerrojo.
Cuando al r e t i r a r é s t e , el diente de la cabeza del
percutor pasa por encima del diente de disparo h a -
c i é n d o l e bajar, sube el expulsor y bota la vaina del
cartucho. Seguidamente los topes de retenida del
cilindro de maniobra chocan contra los del dispara-
dor y el cerrojo queda detenido- E n el acto del d i s -
paro el tope de seguridad del fiador hace imposible
la retirada del cerrojo en el caso i m p r o b a b i l í s i m o
de que se abriera la r e c á m a r a por la acción del
tiro.
E l guardamonte con el d e p ó s i t o , forman una
sola pieza, en la que se encuentra la palanca de
retenida del cargador y su muelle; el elevador,
formado por dos palancas articuladas y sus c o r r e s -
pondientes muelles, como en el fusil Mauser argen-
tino.
Para r e t i r a r el cerrojo hay que empujar la cola
del disparador en sentido contrario que para dispa-
rar, hasta que los topes de retenida no tropiecen con
los del c i l i n d r o .
E l cargador es para cinco cartuchos, y tiene el
defecto de no ser s i m é t r i c o .
E l guardamano cubre todo el c a ñ ó n desde el alza
á la abrazadera superior.
E n algunos modelos tiene el cuchillo una anilla en
el pomo para colocar la borla.
164 GÉNOVA - ARMAS DE GUERRA

BRASIL
F u s i l me d é l o 1 8 9 4 Sistema Mauser

Es igual en calibre y c o n s t r u c c i ó n á nuestro m o -


delo 1893, sin otra diferencia
que la de que el canto anterior
del nervio del elevador
es oblicuo para que pueda avanzar el cerro-
j o , aunque e s t é v a c í o el d e p ó s i t o , y , por lo
tanto, no avisa el fusil cuando se han c o n -
cluido los cartuchos (*).
L a s d e m á s diferencias son insignificantes
detalles de c o n s t r u c c i ó n , como ser curva la
superficie de u n i ó n de la bola del mango
del cilindro.

CHILE
F u s i l modelo 1 8 9 5 Sistema Mauser
I d é n t i c o al fusil b r a s i l e ñ o a n t e r i o r .
Carabina modelo 1 8 9 5 para la c a b a l l e r í a
I g u a l al fusil en lo que de c o m ú n tienen de ordina-

r i o estas armas, pero la caja es m á s corta que la de

(*) Creemos preferible la disposición de nuestro fusil.


MANUALES SOLER 165

mestra carabina y en su extremo hay una abrazadera


para armar un cuchillo igual al del fusil. L a anilla
del p o r t a m o s q u e t ó n está al costado izquierdo.

MÉJICO
F u s i l modelo 1 8 9 5 Sistema Mauser

Como el fusil b r a s i l e ñ o , pero con la abrazadera


inferior cerrada.
Datos n u m é r i c o s relativos
LONGITUD
DEL FUSIL

PAÍSES MODELO SISTEMA


sin
hay.'
mm.

España .. . 1893
Mauser 7 1'235

Noruega. .
1881
Jarmann 10'J5 l'SOO
1893
Krag-Jorgenseu 6'5 • 1'270
Francia. . . 1886-93
Lebel 8 1,307
Portugal. . . 1886
Guedes-Kropatschek.. 1'320
Alemania. . Mauser-Mannlicher 1'215
Bulgaria... Mannlicher 1'281
Inglaterra.. 1889 Lee-Medfort 7'7 1'250
Suiza 1889-96 Rubin-Schmidt 7'5 1,302
Bélgica. . . . 1889 Mauser 7<65 1'275
Dinamarca. 1889 Krag-Jorgensen 8 1'330
1893 Krag-Jorgensen 7,62
Estados Unidos.
(1894) Lee 6 1'190
Rusia .. 1891 Mausine (?) 3 lineas = 7'62 1*304
Italia 1891 Parravicino-Carcauo .. 6'5 1*290
República Argentina. 1891 Mauser 7,65 1*235
Holanda 1892 Mauser-Mannlicber 6'7 1'283
Rumania 1893 Mannlicher 6'5 l'¿25
Turquía 1893 Mauser 7'65 1*238
Suecia 1891 Mauser 6'5
Austria-Hungría 1895 Mannlicher 1'268
Brasil 1894 Mauser
Chile 1895 Mauser 1*235
Méjico 1895 Mauser ..

Fusiles de
España. 1871-89 i Remington ii 1'315
Grecia. 1878 Gras n 1*300
Servia. 1880 Mauser-Milanovlc i0'15 1*290
Suecia. 1867-89 Remington 1*240

(*) Los subíndices indican la distancia á que corresponde la velocidad.


á los fusiles reglamentarios
PESO Movi- DEPÓSITO PROPIEDADES BALÍSTICAS
DEL FüSIL
miento
del Presio- Retro
sin con N . " Paso ^ 2 Cargador
bay.' bay ' cerrojo 3 3 nes ceso

kg. kg. kg.

3'900 4'305 22 Cumbinadü Exterior 8000 2'27


4'500 4'830 57 C 2'69
3'850 C
4'180 4'580 24 C 2200 2'10
4'550 5-lcO 28 C 2
3'800 4*200 24 C luteríur 8200 2'44
4'400 4'800 25 C I
4I100 4'525 25'4 C Sfpble. móvil 2835 2'41
4'300 4'700 27 Rtctiliueo móvil ext" 6 -2600 0'86
3'900 4'350 25 C J 2000 no
4'250 4'470 80 c E 2300
c E
3'340 4 440 R E 3228
4'150 4'490 28 c I 2000
3'820 4'160 20 P1'0^
20 Anal c I 5000 (?) 2'i0
4'320 25 c E 3000
4'800 4'600 20 c I
3'845 4'000 20 c I 0'70
3'997 20 c E 8000 2,40
4,000 4,240 c ' E*"
3'600 25 R I

S'900 4'305 22 c E 3000 2'27

tiro sucesivo
4'200 4'600 65 rot. retr. 2'90
4'200 4'760 65 C 2'96
4'500 5'125 55 C 2'70
4 rot. retr.
Datos numéricos rslatiYos á los

PAÍSES MODELO SISTEMA de la d é l a de la


total total balís-
bala bala tico
mm, gr. gr. gr.

España. 1893 Mauser 30'8 25 2 45 Í1'2 0'291


1881 Jarmann 27t6 41'2 4'75 24-8 0'300
Noruega. 1893 Krag-Jorgensen 32 23'5 lü'l
Francia. 1886-93 Lebel 31 29 2'75 15 0'297!s¿

Portugal. 1886 Guedes-Kropatschek. 82 32 35'5 4,5 16 0'310

Alemania Mauser-Mannlicher.. 82,5 31'3 27'3 2'5 14'7 0'296


Bulgaria.. Mannlicher 76 31'8 28'8 2'75 15'8 0'314

Inglaterra. Lee-Medfort. 79 28'5 2'5 0'302

Suiza. 1889-96 RuMn-Sahmidt. 77'6 28'7 27'5 1S'7 O'SIO


Bélgica 1889 Mauser 78- 30'2 27 3 14'2 0*310
Dinamarca. 1889 Krag-Jorgensen. 76 30 30 2<2 15'45 0'316
Krag-Jorgensen.
Estados Unidos..| Lee 19'9 2'14 8*75
Kusia 1891 Mausiue (?).. 77'3 29'2 26 2'2 13'7 OS
' OO
Italia 3891 Parravicino-Carcano. 76 22 1'95 10'5 0'316
Rep.a Argentina. 1891 Mauser 78 g0'7 ?8'6 2,4 14 0'293
Holanda 1892 Mannlicher 7715 31'4 22 55 0'285
10'15
Rumania. 1893 Mannlicher. 77'7 3r4 22'5 2<35 0'310
10'5
Turquía 1893 Mauser 78 30*7 28'6 0'302
Suecia 1894 Mauser 23l14 14
Austria-Hungría. 1895 Mannlicher. 76 31'8 29'5 2'75 0'314
Brasil 1894 Mauser 16'8
Chile... 1895 Mauser 78 30'8 25 2'45 1V2 0'291
Méjico 1895 Mauser

Fusiles de
España. 1871-89 Remington |75'7 28'5 41'4 4'75,25 0'260|
Grecia.. 1878 ¡Oras 76 27,75 43'8 5'25! 25 0'280
Servia.. 1880 jMauser-Milanovic 78 29'45 40 4'8 22'1 0'240
Suecia.. 1867-89, Remington J . 33'3 3'45114'55
os cartuchos de los fusiles reglamentarios

con del
reborde PÓLVOEA CüBIERTl DE LA BALA OBSERVACIONES car-
gador
gr.
Colonia-Rottweil mo- Acero y metal blanco. 10
delo 1891-93.
Negra angulosa. Papel parte cilindrica
Sin humo
Vielle, BF. Acero y melchor.
Parece adoptado el
cartucho Barretto y
pólvora sin humo
Rottweil, progresiva. Cobre. Mendo^a-Corteso que
da 2'30 de energía
605 m. de Yo-
Kuster. Acero y metal blanco.
Schwab. Acero y metal blanco.
(Hueca la punta y
Níquel. ) parte cónica; este pro (147
R y G Cordita-Nobel. } yectil pesa 6 gramosí
menos.
iSchenker y Amsler, Cubierta de acero la/
^ { P C. i punta
G HP. (Wetteren.) Acero y metal blanco 6
R Sin humo. Cobre. 28
R
G Troisdorf Acero niquelado 4'56
TJ (Análoga á la fran- I Metal blanco.
í cesa
JFilita-balistita Nobel Metal blanco.
G í ó Solenita.
G Nobel, modelo 1889. Metal blanco.
R | Troisdorf. Acero niquelado. 10
ylroisdorf; a l g o d ó n ,
pólvora sin glice- Acero ó níquel. Proyectil Baronesou. 9'5
rina. '
Mauser. Melchor.
Schwab, modelo 1890. Acero y metal blanco
iColonia-Rottweil mo-i> Acero y metal blanco.
délo i 891-93.

tiro s u c e s i v o
Negra, U. Westfaliana Latón.
Negra. Papel.
Papel.
Apirita. Cobre.
00 00 00 oo oo
O vO 00 o
o o
o o o o

-o >d

3 3
g-3

n
>
Ti
^0
!« O O
ff. o
S 3
n> -a O

» p » g
-« OJ UJ Ck> -f^ l-" oo ^ w o n- 3 "2

c3,
5? § S 3

O
K3 M w — i - w O „
P\ Vi
MANUALES SOLEE 171

CAPITULO VIII

COMPARACIÓN DE LAS ARMAS REGLAMENTARIAS

E l hecho de ser de ordenanza las armas que l i g e -


ramente acabamos de d e s c r i b i r , es ya una firme
g a r a n t í a de su bondad y m é r i t o , y motivo bastante
para ser consideradas cada una de ellas como uno
de los tipos m á s perfectos en la é p o c a de su adop-
ción. Todas ellas han sufrido con éxito y en c o m -
petencia con otras, rigurosas pruebas antes de ser
adoptadas. L o dicho, y las siguientes consideraciones
comparativas, b a s t a r á para formar juicio del valor
relativo de cada una.
G a ñ ó n . — E l empleo de las p ó l v o r a s sin humo ha
hecho p r á c t i c a la r e d u c c i ó n del calibre con todas
sus consiguientes ventajas de aumento de velocidad
inicial y d i s m i n u c i ó n del retroceso. E n t r e los c a l i -
bres extremos adoptados de 8 y 6mni, ocupa nuestro
fusil un t é r m i n o medio a c e r t a d í s i m o . T i e n e cualida-
des b a l í s t i c a s de p r i m e r orden, sólo excedidas en
parte y muy ligeramente por los fusiles de menor
172 GENOVA - AEMA8 D E GUERRA

calibre, pues si bien algunos de é s t o s gozan de una


trayectoria algo m á s tendida, en cambio las p r e s i o -
nes que se desarrollan en el á n i m a , seguramente
perjudican la d u r a c i ó n del arma, resultando el nues-
tro superior á los modelos de 6l5mm de otros siste-
mas y aun del mismo Mauser.
L a t r a y e c t o r i a de 600 metros es m á s tendida en el
nuestro que en los L e b e l (8mm) y Carcano (6l5mm),
ventaja que se traduce en la p r á c t i c a p o r no tener
que ocuparse del alza para poder dar en el blanco.
Esta propiedad es del mayor i n t e r é s , teniendo en
cuenta las condiciones en que puede librarse el com-
bate y el estado nervioso del t i r a d o r .
Cierto es que el p r o y e c t i l de la ú l t i m a de dichas
armas y sus a n á l o g a s tiene fuerza viva capaz para
atravesar hombres y caballos á cuatro k i l ó m e t r o s ;
pero no es menos cierto que la simple vista no alcan-
za tanta e x t e n s i ó n , y resulta, p o r lo tanto-, inaprove-
chable esta p r o p i e d a d . Es del exclusivo dominio de
la a r t i l l e r í a el combate á estas distancias, para lo
cual cuenta con armas y medios de o b s e r v a c i ó n de
que carece y son i m p r o p i o s de la i n f a n t e r í a .
Apenas existe diferencia en el peso del arma, p o r
el mayor que tiene el c a ñ ó n de las de calibre m í -
nimo.
Aparato de p u n t e r í a . — De los diferentes modelos
descritos, es el alza de nuestro fusil la m á s perfecta
y sencilla. Se maneja siempre del mismo modo, y aun
á cierta distancia puede conocer el que manda si e s t á
bien graduada. L a s alzas de los fusiles L e b e l y otros
MANUALES SOLER 173

tienen el defecto de que, para ciertas distancias, son


de corredera y para otras de escalones, y no es f á -
cil distinguir en cuál de ellos e s t á apoyada la c o r r e -
dera. E l fusil i n g l é s tiene dos aparatos de p u n t e r í a ,
y todas estas complicaciones dificultan la i n s t r u c c i ó n
y su acertado empleo.
O t r o tanto puede decirse de los puntos de mira
en forma de canal, y otras: la p r á c t i c a no ha confir-
mado que tengan ninguna ventaja positiva sobre
los del tipo de nuestro fusil.
Mecanismo de c i e r r e . — E n todas las armas actua-
les, es de cerrojo, por lo bien que se presta para el
empleo^ de cartuchos largos y para la r e p e t i c i ó n ,
por dejar completamente despejada la a n t e r r e c á -
mara para la subida de a q u é l l o s . L a mayor parte
son de movimiento combinado de r o t a c i ó n y t r a s l a -
ción, como el de nuestro Mauser. S ó l o dos son de
t r a c c i ó n directa Mannlicher y Schmidt. Estos ofre-
cen menos seguridad que a q u é l l o s contra los esfuer-
zos de la carga.
Aunque t e ó r i c a m e n t e pueden manejarse conser-
vando el arma apuntada, no s u c e d e a s í e n la p r á c t i c a ,
por el g r a n trabajo de la mano derecha, que pronto
fatiga a l t i r a d o r y perjudica la p r e c i s i ó n del fuego.
Por otra parte, las rampas suavizan mucho la rota-
ción del cerrojo, h a c i é n d o l a poco sensible.
No hay ventaja p r á c t i c a ninguna en que el c i l i n -
dro se componga de varias piezas como el L e b e l y
otros; el cilindro Mauser, con ser m á s sencillo, fun-
ciona tan bien como el mejor. O t r o tanto puede de—
12
174 GENOVA - ARMAS D E GTJEREA

cirse de la innecesaria complicación de algunos ó r -


ganos, como el disparador del fusil Mannlicher.
Tampoco es preciso la r o t a c i ó n del extractor como
en el L e b e l , siendo preferible que no participe de
ella como en el Mauser.
Para disminuir las vibraciones del cilindro, c o n -
viene que los tetones de cierre sean s i m é t r i c o s y
e s t é n lo m á s cerca de l a cabeza, como en el Mauser,
L e b e l , y recientemente en el Schmidt.
Conviene, asimismo, que el disparador sea de
doble p r e s i ó n como el de nuestro fusil, para que el
disparo no sorprenda j a m á s a l t i r a d o r . L a disposi-
ción del disparador L e e es la menos acertada.
Mecanismo de r e p e t i c i ó n . — E n las actuales armas
e s t á n representados los tres principales tipos que su-
cesivamente se han considerado mejores. L o s fusiles
Jarmann, L e b e l y Kropatschek tienen d e p ó s i t o tubu-
lar, y el Lee-Medfort móvil de caja. E n todos ellos
la a l i m e n t a c i ó n es lenta y enojosa, y p o r lo tanto
funcionan ordinariamente como de t i r o sucesivo, de-
biendo reservar el de r e p e t i c i ó n para el momento
crítico del combate, momento que es muy difícil
apreciar, y que, aun elegido con acierto, es muy
posible dure m á s tiempo que el empleado en consumir
los cartuchos del a l m a c é n . Entonces, cuando m á s
falta hace el fuego r á p i d o , el arma queda reducida á
un simple fusil de retrocarga, con g r a v í s i m o d a ñ o
para la moral del soldado y tal vez para el éxito del
combate. P o r eso en estas armas tiene gran i m p o r -
tancia e l fiador de r e p e t i c i ó n . Con ellas el t i r o suce-
M A N U A L E S SOLER 175

sívo es la regla corriente; el r á p i d o ó repetido, la


excepción.
L o s mecanismos que usan cargador, son notable-
mente superiores á l o s anteriores; y entre ellos los de
cargador exterior, como nuestro Mauser, aventajan
á los que lo usan i n t e r i o r como el Mannlicher. Estos
necesitan un mecanismo de retenida para que no
salga el cargador y que el fondo del d e p ó s i t o e s t é
abierto para que caiga a l concluirse los cartuchos.
Por sencilla que sea esta retenida, siempre es un
mecanismo m á s , y por la abertura puede entrar t i e r r a ,
polvo ú otras materias e x t r a ñ a s .
Ninguna de estas armas necesita fiador de r e p e t i -
ción, porque en ellas carece de importancia hallarse
vacío el d e p ó s i t o .
E l t i r o repetido es e l normal, y el sucesivo la
excepción.
No hay necesidad, como se ha objetado, de dos
sistemas de empaque para las municiones, pues
nunca faltan al soldado en c a m p a ñ a , unos cuantos
cartuchos sueltos que puede aprovechar en este
caso. Esto aparte de que la extrema facilidad de la
carga m ú l t i p l e hace que estas armas se consideren
de r e p e t i c i ó n continua, sin que esta cualidad sea
necesariamente causa d é derroche de municiones,
porque la disciplina del fuego, punto esencialísimo
en el empleo de las armas de r e p e t i c i ó n , puede man-
tenerse vigilando la visible o p e r a c i ó n de cargar el
depósito.
Bien entendido, sin embargo, que con é s t a s y con
176 GESTO VA - ARMAS DE GUERRA

todas las armas que se inventen; el único remedio


eficaz c o n t r a el derroche de cartuchos, es buena
i n s t r u c c i ó n que lleve a l soldado el íntimo conven-
cimiento de que no por mucho t i r a r hace m á s bajas
al enemigo. Sangre fría y buen ojo, que lo d e m á s ya
lo h a r á el fusil.
L o s mecanismos descriptos han llegado á tal grado
de sencillez, que no se concibe nada m á s simple que
los elevadores de los fusiles Mauser e s p a ñ o l y holan-
d é s . O t r o tanto puede decirse de los cargadores, que
s ó l o pesan unos ocho gramos, mientras que los i n -
ternos ( a u s t r í a c o , francés y otros) llegan á veinte.
De las dos maneras de llenar el d e p ó s i t o , represen-
tadas por los sistemas Mauser y K r a g - J ó r g e n s e n , es
preferible la p r i m e r a , pues aun cuando la segunda es
m á s independiente, á nada conduce esta cualidad,
toda vez que para cargar siempre h a b r á que a b r i r la
r e c á m a r a . L o s tiempos de a b r i r y cerrar el d e p ó s i t o
se suprimen; y no es tan natural, sencillo y r á p i d o
meter los cartuchos por un costado, teniendo a d e m á s
que levantar el cierre del cargador, como empujar-
los hacia abajo sin cuidado ninguno. E l arma se com-
plica con el mecanismo de la portezuela del d e p ó s i t o ,
que es innecesario en el sistema Mauser y sus a n á -
logos.
Conviepe que el d e p ó s i t o no sobresalga de la caja,
para evitar abolladuras y otros desperfectos; en este
punto, es t a m b i é n el Mauser superior á los d e m á s ,
principalmente á los Schmidt, L e e - M e d f o r t y K r a g .
Jorgensen.
MANUALES SOLER 177

Bayoneta.—Representan las actuales dos tenden-


cias distintas: las largas del L e b e l y otros, y las cor-
tas del Mauser y varios m á s . Con el nuevo fusil
a l e m á n , modelo 1898, vuelve la bayoneta larga, y no
es fácil decir c u á l de ambos tipos es mejor. L o esen-
cial es que pese poco y sea sólida.
Cuanto á su c o l o c a c i ó n , es preferible la m á s a i s l a -
da del c a ñ ó n .
L a bayoneta del fusil ruso, y espadas del L e b e l y
Kropatschek, van sujetas al c a ñ ó n ; el cuchillo del
Mauser y todos los d e m á s , sólo tienen un anillo por
donde pasa el extremo de a q u é l , y en el fusil a l e m á n
está aislada p o r completo.
C a r t u c h o . — L o s actuales apenas difieren entre sí;
todos son muy buenos, el sistema es el mismo y la
c o n s t r u c c i ó n casi i d é n t i c a . L a ú n i c a diferencia sen-
sible es la del peso por r a z ó n de su calibre. N o hay,
sin embargo, r e l a c i ó n entre ambos conceptos. Com-
parando los cartuchos de los fusiles R e m i n g t o n ,
Mauser y L e e , cuyos calibres son respectivamente
de 11, 7 y 6 m i l í m e t r o s , se observa que mientras
sus pesos son 41'4, 25 y 20 gramos, en longitud
son sensiblemente iguales y en volumen tienen 8 ^ ,
7 y 5 cm3 respectivamente.
De haber correspondido la r e d u c c i ó n de volumen
á las de calibre y peso, los cartuchos de 6mm s e r í a n
poco mayores que los de r e v ó l v e r , y las ventajas del
menor t a m a ñ o hubieran sido tan grandes ó m á s que
las del menor peso. E n este sentido queda t o d a v í a
mucho que adelantar.
178 GENOVA - AEMAS DE GUEERA

Para las cubiertas se emplean el cobre, acero d u l -


ce y el melchor.
E l casco siempre de l a t ó n , es de gargantilla, en
los sistemas m á s modernos, por considerarse mejor
que el de reborde.
Potencia mortífera. — E l c a r á c t e r de las lesiones
producidas por las balas de p e q u e ñ o calibre dió
lugar, en su a p a r i c i ó n , á que fuesen calificadas de
h u m a n i t a r i a s , porque, en efecto, si bien á p e q u e ñ a s
distancias, por su g r a n velocidad, obran m e c á n i c a -
mente como explosivos, á las grandes producen, en
general, heridas de fácil y breve c u r a c i ó n .
E n ambos casos siempre son limpias, porque no
desprenden j a m á s p a r t í c u l a s de plomo, y muy raras
veces queda la bala entre los tejidos.
Por el contrario, las balas de iimm, aunque estén
forradas como las de los fusiles Remington y V e t t e r l i ,
producen desgarros atroces, muchas veces graves,
no por la lesión en sí, sino por los fragmentos de
plomo ó del uniforme arrastrados por la bala, y que
retardan considerablemente la c u r a c i ó n de la herida.
Cuanto á la a c c i ó n inmediata de los proyectiles de
reducido calibre, las muchas guerras coloniales sos-
tenidas ú l t i m a m e n t e en diversos p a í s e s han c o m p r o -
bado lo que ya estaba previsto: que á menos de intere-
sar los ó r g a n o s vitales, no bastan sus heridas para
contener el avance del enemigo, que conserva e n e r g í a
bastante para llegar al choque cuerpo á cuerpo. L a
balística ha vencido por h e r i r el blanco, pero la
táctica ha sido derrotada por no haber impedido el
MANUALES SOLER 179

asalto. Este hecho, repetido muchas veces en Africa,


sobre italianos é ingleses, ha dadolugar á que se diga
que son a r m a s que no matan. Esto, sin embargo, no
es m á s que una frase, porque documentos recientes
demuestran lo c o n t r a r i o .
E n la actual c a m p a ñ a anglo-boer, los ingleses han
tenido, hasta ahora, un muerto por cada cinco h e r i -
dos; p r o p o r c i ó n igual á la de los franceses en Italia
(1859) y de los alemanes en Francia (1870).
E n la guerra hispano-yankee, la p r o p o r c i ó n entre
muertos y heridos en los diversos grupos enemigos,
en Santiago de Cuba v a r i ó entre uno por tres, y uno
por siete, que da la misma relación media de uno p o r
cinco.
De donde se deduce que los proyectiles h u m a n i t a -
r i o s matan tanto como los antiguos.
L o importante y c a r a c t e r í s t i c o de las armas actua-
les es la diferencia entre los muertos sobre el c a m -
po de batalla y los á consecuencia de sus heridas. Es
indudable que las muertes consecutivas son mucho
más raras, lo cual depende de dos factores: en p r i -
mer lugar, de los progresos de la c i r u g í a , que se ha
hecho a n t i s é p t i c a gracias á Pasteur y á L i s t e r ; y en
segundo lugar, de los mismos proyectiles, que c u a n -
do no interesan un ó r g a n o indispensable para la
vida, producen seguramente heridas menos compli-
cadas que los proyectiles antiguos.
E n Africa, en ciertos hospitales, el 40 por 100 de
los heridos ingleses han podido regresar á sus res-
pectivos cuerpos, d e s p u é s de cinco semanas de t r a -
GENOVA - ARMAS DE GUERRA

tamiento por t é r m i n o medio. Por lo tanto, h a b í a n


sido insuficientemente heridos por los boers, puesto
que el objeto de todo proyectil es, si no matar, al
menos incapacitar a l herido para que no pueda v o l -
ver á tomar las armas durante la c a m p a ñ a , es decir,
durante seis meses cuando menos.
E n la guerra chino-japonesa, m á s del 30 por 100
de los heridos japoneses emprendieron nuevamente
el servicio. L o mismo puede decirse de la a r t i l l e r í a ,
discurriendo en a n á l o g o orden de ideas.
A q u í es donde aparece la eficacia de la c i r u g í a
moderna.
Pero, como hemos dicho en otro lugar, este incon-
veniente ya lo han corregido los ingleses con las
balas d u m - d u m .
MANUALES SOLEE

CONCLUSION

E n resumen: el armamento actual de todos los ejér-


citos puede considerarse equivalente en el terreno
de la t á c t i c a . L a s p e q u e ñ a s diferencias b a l í s t i c a s
y m e c á n i c a s que entre los distintos modelos hemos
s e ñ a l a d o , no pueden tener, en nuestro concepto, i n -
fluencia decisiva en la suerte de un combate y menos
a ú n en la de una g u e r r a . Precisamente ofrece la His-
toria ejemplos en que no ha sido la inferioridad del
armamento causa de derrota ni mucho menos. Es
verdad que el triunfo de los prusianos sobre d i n a -
marqueses y a u s t r í a c o s se atribuye á la calidad del
armamento, y , sin embargo, con los mismos fusiles
vencieron m á s tarde á los franceses, á pesar de la
notoria superioridad del suyo. Unicamente cuando
esta diferencia sea muy grande y , como en la g u e r r a
greco-turca, concurran otras circunstancias, puede
ser el peor armamento uno de los factores de la d e -
rrota.
L o importante es que se conozca y maneje bien
el arma para sacar de ella el mayor partido posible.
182 GENOVA - AEMAS DE G Ü E E E A

Nunca con mayor motivo que ahora ha podido decir-


se que el arma es superior al soldado. I m p o r t a , pues,
disminuir esta diferencia mejorando el tirador. U n a
constante, m e t ó d i c a y acertada p r á c t i c a ; t i r a r mucho,
que es el p r i m e r secreto para t i r a r bien; f a m i l i a r i -
zarse con el fusil de guerra, como el cazador lo está
con su escopeta; a d q u i r i r la costumbre de echarse e l
f u s i l á la c a r a ; apuntar p r o n t o y hacer fuego, casi
a u t o m á t i c a m e n t e , sin darse cuenta de ello, como lo
hace el cazador de oficio. A s í no se y e r r a un t i r o ,
porque al fusil le sobran condiciones para complacer
al t i r a d o r m á s exigente. Esta p r á c t i c a no debe ser
exclusiva del soldado, sino general del ciudadano.
E l soldado es el d i s c í p u l o , el ejército la escuela de
guerra de la n a c i ó n , y el ciudadano-soldado el h o m -
bre útil del que n e c e s i t a r á la Patria el día del p e l i -
g r o . ¡Ay de ella, si este luctuoso día llega y sus hijos
no saben defenderla y c u b r i r l a de gloria!
ÍN-DICE
Págs.
PRÓLOGO.

CAPITULO I
Preliminares.

CAPITULO I I
Armas blancas II
Clasificación 11
Condiciones generales 12

CAPITULO I I I
Nociones de Uro. 15

CAPITULO IV
Propiedades generales de las armas de guerra 21
Consideraciones generales 21
Clasificación 22
Propiedades balísticas 24
Condiciones de servicio 29

CAPÍTULO V
Propiedades particulares de las diferentes partes del arma
y del cartucho 33
Partes principales del arma 33
GÉNOVA - ARMAS DE GUERRA

Págs.

Cañón. . , 33
Mecanismos 43
Caja S1
Guarniciones 53
Bayoneta 54
Cartucho, . i '• . • 54

CAPITULO V I
Reseña histórica
Tiempos prehistóricos 65
Época Antigua 66
Edad Media 67
La pólvora 67
Armas de mecha 68
Armas de chispa 74
Armas de pistón 79
Armas de retrocarga 82
Armas de repetición 89
Reducción del calibre y pólvora sin humo 92
Armas automáticas 96

CAPÍTULO V I I
Armas reglamentarias 99
España 99
Grecia 120
Servia. 121
Noruega.. 123
Francia 124
Portugal . . , 129
Alemania 131
Bulgaria 134
Inglaterra 135
MANUALES SOLER 185

Págs.

Suiza ,139
Bélgica H2
Dinamarca " . . . HS
Estados Unidos 146
Rusia 149
Italia. . 152
República Argentina. - 155
Holanda 157
Rumania. . . . . . . . . . . - . • • • 157
Turquía. . . • IS9
Suecia 160
Austria-Hungría 160
Brasil 1^4
Chile 164
Méjico. 165
Datos numéricos relativos á los fusiles reglamentarios. 166-67
Datos numéricos relativos á los cartuchos de los fusiles
reglamentarios 168-69
Rapidez de tiro de las armas portátiles de guerra anti-
guas y modernas 17°

CAPÍTULO VIII
Comparación de las armas reglamentarias 171
CONCLUSIÓN 181

150 grabados.
OBRAS D E L MISMO AUTOR

ARMAS PORTÁTILES DE FUEGO, en c o l a b o r a c i ó n con


D. Francisco Barado.— Barcelona, 1881. — U n
tomo en 8.° de 832 p á g i n a s y multitud de g r a b a -
dos intercalados en el texto.—Encuadernado en
tela, 13 pesetas.

FABRICACIÓN DE FUSILES REMINGTON. — Barcelona,


1886.—Folleto en 4.0 de 46 p á g i n a s con grabados
en el texto.

CURSO ELEMENTAL DE ARMAS PORTÁTILES. — Barce-


lona, 1889.—Un tomo en 4.° de 450 p á g i n a s con
120 grabados intercalados en el texto, y un atlas
de 32 l á m i n a s de medio pliego, cromolitografia-
das, con 700 figuras.—En r ú s t i c a , con carpeta de
c a r t ó n , 20 pesetas; y encuadernados, 22 pesetas.

ARMAS DE CAZA.—En p r e p a r a c i ó n .
MAHUALES PUBLICADOS
I . — Q u í m i c a G e n e r a l , por el D r . Luanco, Rector de
la Universidad de Barcelona, profesor de Quí-
mica, miembro de varias Academias científicas,
laureado en Francia, etc. (Agotada.) E n p r e n s a
la 5.a edición.—Ptas. 1'50.

I I . — H i s t o r i a N a t u r a l , por el D r . Odón de Buen,


profesor de dicha asignatura en la Universidad
de Barcelona, laureado en F r a n c i a , p u b l i -
cista.—Ptas. 1'50.

I I I . — F í s i c a , por el D r . Lozano, profesor de esta


asignatura en la Universidad de Barcelona,
académico laureado en Francia, etc.—Pese-
tas 1'50.

I V . — G e o m e t r í a g e n e r a l , por el D r . Mundi, profe-


sor de la misma asignatura en la Universidad
de Barcelona, vicepresidente de la Academia
de Ciencias de esta ciudad, laureado en F r a n -
cia.—Ptas. 1'50.

V. — Q u í m i c a o r g á n i c a , por el D r . B . Carracido,
profesor en la Universidad Central, académico
de la de Ciencias exactas, físicas y naturales,
consejero de I n s t r u c c i ó n P ú b l i c a , etc.—Pese-
tas 1'50.'

lo
V I . — L a guerra moderna, por D. M a r i a n o Ruhió y
Bellvé, comandante de Ingenieros, publicis-
ta, etc.—Ptas. 1'50.

V I I . —Mineralogía, por el D r . S. Calderón, profesor


de la Universidad Central, académico corres-
pondiente de la de Ciencias.—Ptas. 1'50.

VIII. —Ciencia Política, por el D r . Adolfo P o s a d a ,


c a t e d r á t i c o de la Universidad de Oviedo.—
Ptas. l'SO.

IX. —Economía Política, por el D r . José M. P i e r -


nas y Hurtado, c a t e d r á t i c o de Hacienda P ú -
blica en la Universidad Central, académico,
ex inspector general de e n s e ñ a n z a , etc.—Pese-
tas 1'50.

X. —Armas de guerra, por D. J . Genova é ü.,


comandante de I n f a n t e r í a — P t a s . l'óO.
ARITMÉTICA ENTOMOLOGÍA
ÁLGEBRA GEOGRAFÍA FÍSICA
GUINEA ESPAÑOLA
HIGIENE DE LOS NIÑOS
HIGIENE GENERAL GEOLOGÍA
ASTRONOMÍA BIOLOGÍA GENERAL
FISIOLOGÍA HACIENDA PÚBLICA
MECÁNICA PINTURA MODERNA
LA PINTURA ESPAÑOLA ANTIGUA
ANATOMÍA HUMANA
SOCIOLOGÍA | LINGÜÍSTICA
HISTORIA DE LA MÚSICA
METEOROLOGÍA | ANÁLISIS QUÍMICA
QUÍMICA BIOLÓGICA
HONGOS COMESTIBLES Y VENENOSOS
HISTORIA DE LA CIVILIZACIÓN ESPAÑOLA
AGRICULTURA ¡ ELECTRICIDAD
ETC., ETC.
LITERATURA MILITAR ECPAHOLA
POR

D).. F b a m q i s c o ; B a r a d o
Acompaiíado de un post-scriptuni
DE

web wEm^mw

Esta obra se halla dividida en dos partes: la primera abraza.


la historia de la literatura militar española desde la antigüedad
hasta nuestros días; la segunda, puramente preceptiva, concré-
tase á la aplicación profesional de los principios generales de
literatura y á las reglas por que se rigen los más importantes
escritos militares. Una y otra se hallan acompañadas de nume-
rosos é interesantes fragmentos entresacados de las más selectas
obras; fragmentos que constituyen, á la par que una Ontología,
una que bien pudiéramos llamar historia de la Literatura y del
Arte militar.
Completan el cuadro histórico literario una serie de noticias
biográficas de los más eminentes escritores profesionales, ixnos
ligeros apuntamientos bibliográficos relativos á los siglos xvn y
x v i u , y otro más detallado concerniente al siglo xix, el más
completo, este último, que hasta hoy ha visto la luz.

LA LITERATURA MILITAR ESPAÑOLA


forma un bonito tomo en cuarto mayor de 7 4 2 páginas,
con numerosos grabados intercalados y láminas sueltas, siendo
su precio,

E n c u a d e r n a d o á l a holandesa, 2 0 p e s e t a s
M U S E O J V I J U T A R

HISTORIA D E L EJÉRCITO ESPAÑOL


ARMAS, UNIFORMES
SISTEMAS DE COMBATE, INSTITUCIONES, ORGANIZACION DEL MISMO
desde los tiempos más remotos hasti nuestros días
POE

D. F R A N C I S C O B A R A D O
Capitán de Infantería
OBRA PREMIADA CON MEDALLA DE ORO EN LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL
DE BARCELONA, É INFORMADA CON BRILLANTE DICTAMEN POR LA JUNTA
SUPERIOR CONSULTIVA DE GUERRA
U t i l en alto grado al militar esta obra, no lo es menos al artista,
al arqueólogo, al hombre erudito que estudia en el desarrollo de
cada institución el modo de ser de un pueblo.
Esas luchas repetidas á compás de las cuales se ha ido formando
la nacionalidad; esas guerras de conquista, en las que el soldado
español llegó á alcanzar justísimo renombre; esas campañas admi-
rables á un mismo tiempo sostenidas en dos hemisferios, en mar y en
tierra, en las costas americanas como en las heladas llanuras frísi-
cas, en el archipiélago oceáaieo como en los hermosos campos de la
Lombardía, en las márgenes del Po y del Adigio como en las del
Sena y del Escalda, en los pantanos holandeses como en los arenales
africanos, son tan dignas de ser conocidas por el militar como por
todo aquel que ame las glorias de su patria.
No es el MUSEO MILITAR, como su título parece indicar, exclusi-
vamente útil a los militares y á los marinos. Mucho hay en sus
páginas digno de ser conocido por los que se consagran á la lectura
de la historia patria, por los aficionados á las Bellas Artes y por las
personas de huen gusto. Con decir que se han reproducidu en él
buen número de monumentos, estatuas, relieves, medallas, tapices
y objetos históricos, preciosos facsímiies de grabados antiguos y
rarísimos, bien se comprenderá que no se ha escatimado diligencia
n i sacrificio para colocar esta obra á la altura de las publicaciones
que en el extranjero se editan, y por eso puede asegurarse, sin pecar
de inmodestos, que el MUSEO'MILITAR es la obra de MsLoria española
con más propiedad ilustrada que ha visto la luz.
El MUSEO MILITAR, cuya publicación está ya terminada, consta
de 129 cuadernos de lü grandes páginas (¿8 X 39 c/m), que forman
tres tomos de inmejorable impresión, ilustradas con magníficas
láminas en cromolitografía, heliografía y fotograbado, según lo
requiere la parte histórica que se ilustra, y gran número de grabados
intercalados.

:P IR, E O I O I D 33 XJ - A . O 33 ü _A-
P o r cuadernos Ptas. 129
Encuadernada (3 tomos) con tapas exprofeso. . . . » 156
T a p a s para la encuademación de cada tomo. . . . » 6
» v encuademación » 9
OBRA UTILISIMA A TODO EL MUNDO

EL ABOGADO POPULAR
CONSULTAS PRÁCTICAS
DERECHO CIVIL COMÚN Y FORAL, CANÓNICO, POLITICO, MERCANTIL,
PENAL Y ADMINISTRATIVO

p a r a ser aplicadas á los actos sociales de la vida y profusamente


anotadas con su respectivo texto legal, doctrina de los Tribunales
Supremo y Contencioso-Administrativo, de la Dirección General de
los Registros; etc., etc. F o r m u l a r i o s indispensables p a r a acudir
personalmente ante los Juzgados, Autoridades, Corporaciones, Oficinas,
etcétera, ele. A r a n c e l e s correspondientes á todos los casos, multitud
de a p é n d i c e s aclaratorios, u n vocabulario de voces técnicas, y un
í n n i c e de materias por orden alfabético

D. Pedro Huguet y Campaña


GUARIA EDICIÓN REFUNDIDA Y NOTABLEMENTE AMPLIADA

Reunir y explicar metódicamente lo más


substancial de la legislación patria, dar clara
y práctica aplicación á sus numerosas pres-
cripciones por medio de una forma amena y
sencilla que haga atractiva su lectura y faci-
lísima su inteligencia, y convertir de esta
suerte al ciudadano en Abogado de sus
propios intereses, proporcionándole sin
fatiga y sin dispendios aquella suma de cono-
cimientos indispensables para dirigir y defen-
der constantemente sin ajeno auxilio sus de-
rechos, su propiedad, su persona y su familia
en todas las complicadas operaciones del tra-
bajo y comercio humanos, tal es el primordial
objeto que realiza este libro, del que se han
agotado tres numerosas ediciones.
La novísima edición de E L A B O G A D O
P O P U L A R resulta obra digna de ser aco-
gida con entusiasmo por todas las personas
áAddas de ilustración y amigas de defender
sus derechos y de evitar riesgo á sus intere-
ses, tanto más si se tiene en cuenta que la
relativa insignificancia del coste facilita al
más humilde obrero adquirir un tesoro de
enseñanza, que de otra suerte le sería imposi-
ble, ó cuando menos enormemente gravoso
conseguir, siendo al mismo tiempo indispen-
sable dicho libro á quienes como los Párrocos,
• Alcaldes, Jueces municipales. Secretarios de
Juzgado municipal y Ayuntamientos, Pro-
curadores, Agentes, Comerciantes, Propieta-
rios, etc., etc., necesitan por razón de su
oficio, tráfico ó posición social, mantener
constante consulta con la ley.

S e publica por c u a d e r n o s s e m a n a l e s de 3 2 p á -
g i n a s de texto, a l p r e c i o de 2 r e a l e s c u a d e r n o
S L ABOGADO POPULAR
SUMARIO DE M A T E R I A S
QUE CONTIENE E L

TOMO PRIMERO

PERSONAS. —COSAS. — SUCESIONES


P r i m e r a s e c c i ó n : C O N S U L T A S . — D e las leyes y modo de
aplicarlas—Del matrimonio canónico-—Del matrimonio civil.—De
la disolución y la nulidad del matrimonio. - D e l divorcio.-De los
casados.—De las segundas nupcias —Del nacimiento y bautizo —De
las defunciones.—De los hijos legítimos y los ilegítimos.—De los
hijos adoptivos.—De la patria potestad.—De la tutela.—Del consejo
de familia —De la menor edad.—De los alimentos —De los ausentes.
—De los bienes.—De la propiedad. -Del derecho de accesión—Del
deslinde, amojonamiento y cierre de Ancas —De los edificios y árbo-
les ruinosos. —De la comunidad de bienes —De las aguas de dominio
público.—De las aguas de dominio privado.—De la expropiación
forzosa.—De las minas.—De la propiedad intelectual.—De la propie-
dad industrial,—De la posesión —De los expedientes posesorios y de
dominio.—Del usufructo—Del uso.—De las servidumbres en gene-
ral—De las servidumbres legales rústicas.—De las servidumbres
legales urbanas.-De las servidumbres voluntarias.—De las inscrip-
ciones y anotaciones en el Registro de la Propiedad.—De la caza.—
De la pesca—De los hallazgos.-De las donaciones entre vivos—De
la sucesión.—De la sucesión testamentaria.—De los testamentos en
general—Del testamento ológrafo.—Del testamento abierto.—Del
testamento cerrado —Del testamento militar—Del testamento marí-
timo.—Del testamento en el extranjero.—De la revocación de testa-
mentos.—De la capacidad para ser heredero y legatario.—De la
Institución de heredero.—De la substitución de heredero—De las
substituciones fldeicomisarias.—De las disposiciones testamentarias
condicionales—De las l e g í t i m a s . - D e la desheredación. —De los
legados.—De los albaceas —Del juicio de testamentaría —Déla suce-
sión abintestato.—Del juicio de abintestato —De la aceptación y repu-
diación de herencia.—De la participación de herencia.
I L . ABOGADO POPULAR
SUMARIO DE M A T E R I A S
QUE CONTIENE E L

TOMO SEGUNDO

OBLIGACIONES. —CONTRATOS CIVILES


Y MILITARES
C O N S U L T A S . —De las obligaciones y sus efectos. —De las
diversas especies de obligaciones.—De cómo se extinguen las obliga-
ciones.—De cómo se prueban judicialmente las obligaciones —De
los contratos en general.—De la rescisión y nulidad de los contratos.
—Del contrato de capitulaciones matrimoniales.—De las donaciones
por razón de matrimonio —De la dote.—Délos bienes parafernales.
• —De la sociedad conyugal de gananciales —Del contrato de compra-
venta.—De las obligaciones del vendedor.- De las obligaciones del
comprador.—Del retracto — De la cesión de créditos, derechos y
acciones.—De la permuta.-Del contrato de arrendamiento.—Del
arrendamiento de cosas,—Del juicio de desahucio-Del arrenda-
miento de servicios — Del contrato de obras por ajuste —Del contrato
de obras piíblicas.—De la concesión de obras públicas.-Del trans-
porte terrestre.—Del transporte marítimo.—De los censos en general.
Del censo enfitéutico —Del censo enfitéutieo en Cataluña. - De los
foros y la rabassa —De) censo consignativo y del reservativo —De
las sociedades civiles.—De las sociedades mercantiles —Do las socie-
dades colectivas.—De las sociedades en comandita. De las socieda-
des anónimas —De los bancos y otras compañías —De las sociedades
de cuentas en participación. - De la contabilidad mercantil —De
las lotras de cambio —De los pagarés, libranzas, cheques y cartas
de crédito —De los documentos de crédito y efectos al portador —
Del mandato.—De la procuraduría — De la comisión ó mandato
mercantil.-De los factores, dependientes y mancebos—Del como-
dato —Del préstamo - Del depósito.—Del secuestro.-Del seguro en
general.—Del seguro contra incendios.—Del seguro sobre la vida.—
Del seguro del transporte terrestre. - Del seguro marítimo.—De los
juegos y lifas.—De los vitalicios—De las transacciones.—Del com-
promiso de árbitros y amigables componedores.—De las fianzas.—
De la prenda.—De la hipoteca.—De la añticresis —De la gestión de
negocios ajenos.—Del cobro de cantidades indebidas —De los daños
causados por culpas ó negligencia —Del convenio que un deudor
puede hacer con sus acreedores.—Del concurso de acreedores—De
la suspensión de pagos.—De la quiebra.—De la prescripción de domi-
n i o . - D e la prescripción de acciones.
E L ABOGADO POPULAR
SUMARIO DE M A T E R I A S
QUE CONTIENE E L

TOMO TERCERO

C O N S U L T A S — D e l beneficio de pobreza para litigar.—Del


modo de acudir á los tribunales.-Del acto de conciliación.—De los
juicios declarativos.—Del juicio de menor cuantía—Del juicio eje-
cutivo - De los embargos preventivos.—Del juicio verbal —Del juicio
de faltas.—Del jurado.—De las penas.—Del procedimiento eonten-
cioso-administrativo.-De los españoles y sus derechos.—Del derecho
de reunión.—Del derecho de asociación -De la ley de imprenta.—
Del derecho electoral.—De los Ayuntamientos.-De los párrocos.—
De la contribución industrial —De la contribución territorial.—Del
impuesto sobre derechos reales.—De la responsabilidad de los fun-
cionarios públicos.

Segunda s e c c i ó n ; F O R M U L A R I O S . — E s c r i t o s referentes
al Consejo de familia.—Escritos referentes al matrimonio. —Escrito
pidiendo autorización para adoptar un hijo—Escrito pidiendo la
declaración de ausencia —Escrito pidiendo autorización para vender
bienes de menores.—Escrito pidiendo el deslinde de inmuebles.—
Escrito pidiendo la declaración de herederos aSiwfesíaío.-Testamen-
to ológrafo.—Demanda de conciliación —Demanda de desahucio.—
Demanda de juicio verbal.—Denuncia.-Escrito solicitando la reden-
ción de un censo —Escrito solicitando embargo preventivo.—Escrito
solicitando un aprovechamiento de aguas.—Escritura de contrato
privado, etc., etc.

T e r c e r a s e c c i ó n : ' A R A N C E L E S . — Aranceles judiciales.—


Aranceles notariales —Aranceles de los tribunales eciesiásticos. —
Aranceles parroquiales—Aranceles de registradores.—Aranceles de
arquitectos.—Aranceles de ingenieros —Tarifa del impuesto sobre
derechos reales y transmisión de bienes.—Timbre del Estado.—Cédu-
las personales, etc , etc.
Cuarta s e c c i ó n : APENDICES.—Preceptos concernientes á
los Juzgados municipales.—Preceptos concernientes á las faltas.—
Términos judiciales —Competencias judiciales—Acciones y excep-
ciones—Instrucciones respecto á los juicios de mayor cuantía.—
Recursos contra las resoluciones judiciales.—Reglas generales de
derecho, etc., etc.
Quinta s e c c i ó n : V O C A B U L A R I O S ,
O X TE IR- n ? O

DERECHO CIVIL ROMANO


Á DOBLE TEXTO, TRADÜCIDO AL CASTELLANO DEL LATINO

publicado por los hermanos

KPiegel, fiepmann y O s e n b m g g e n
con las variantes de las principales
ediciones antiguas y modernas y con notas de referencias
POR

D. ILDEFONSO L . GARCÍA DEL CORRAL


Licenciado en Derecho Civil y Canónico
y en Filosofía y Letras,
y Abogado de los Ilustres Colegios de Barcelona y Madrid

Ésta importantísima obra que ha merecido los mayores elo-


gios de publicaciones profesionales y de cuantas personas inteli-
gentes la han examinado, ha quedado terminada y consta de
seis voluminosos tomos en 4.0 mayor, que comprenden: los tres
primeros tomos, la INSTITUTA y DIGESTO; el cuarto y quinto,
el CÓDIGO de Justiniano, y el sexto, las NOVELAS y EDICTOS
de Justiniano, las CONSTITUCIONES del Emperador Justino, las
de Tiberio y las ciento trece del Emperador L e ó n , el Filósofo,
á las que se han añadido cuatro que no se hallan en ninguna
edición, de las que la ciento quince se refiere á la antigua inves
tidura de los Notarios.
P r e c i o de l a obra por tomos Por cuadernos Encuadernados
TOMO I.0 Instituía
y Digesto. Pifas. 32'75 37
2.0 Digesto.. 20'50 3ol5o
3o » fin.. 30*25 34'25
4 0 Código. . . 2225 26
5. ° i fin.. 25 " 29'25
6. ° Novelas.. 22l25 26
TotaUs IS3'oo i83'oo
S e admiten suscripciones en venta á plazos de 10 pe-
setas mensuales.
L A L E T R A D E CAMBIO
DEMÁS DOCUMENTOS MERCANTILES
Afef D E GIRO COMO A L PORTADOR

SEGUN LAS L E Y E S VIGENTES DE LA PENÍNSULA, ULTRAMAR Y FILIPINAS

CÓDIGOS DE COMERCIO EXTRANJEROS Y JURISPRUDENCIA

DEL TRIBUNAL SUPREMO

CON MODELOS Y FORMULARIOS PARA TODOS L O S CASOS. Y NUMEROSAS

NOTAS ACLARATORIAS Y VARIOS Y CURIOSOS

APÉNDICES

OBRA NECESARIA

PARA LOS COMERCIANTES É INDUSTRIALES


1 POR

D. Pedro Hugnet Campaña

Esta obra forma ün tomo de 14 ^ 22 c/ de 466 páginas


de nutridísima lectura, elegantemente encuadernado, y contiene
las siguientes materias, desarrolladas con extensión y práctica
claridad:
Generalidades.—Significado de la palabra CAMBIO.—Origen
de la letra de cambio.
S e c c i ó n p r i m e r a : De la forma de las Letras de cambio.—
Sección segunda: De los vencimientos.—.Secadn tercera: De
la provisión de fondos.—Sección c u a r t a : De los endosos.—
Sección q u i n t a : De la presentación.—Sección sexta: De la
a c e p t a c i ó n . — S e c c i ó n s é p t i m a : D e l a v a l . — S e c c i ó n octava:
D e l p a g o . — S e c c i ó n novena: D e l p r o t e s t o . — S e c c i ó n d é c i m a :
Del r e c a m b i o . — S e c c i ó n u n d é c i m a : De las acciones que pueden
ejercitarse en j u i c i o . — S e c c i ó n a d i c i o n a l : De otros documentos
mercantiles. Libranzas, Vales, Pagarés, Cheques, Talones, Carta
orden de crédito, Billetes de Banco, Billetes de l o t e r í a . — S e c c i ó n
de J u r i s p r u d e n c i a . — A p é n d i c e s .

P r e c i o de l a obra: 8 p e s e t a s
0
O

k
a

©w
pi •
g "

© K

O <í

£ <«
r-j *J
cd o

mmmm ©

o
ÍÍ3
mA^UflliiES-SOIlEtí
E l éxito cada día más creciente que sigue obteniendo la interesante
B i b l i o t e c a M A N U A L E S - S O L E R , es una prueba evidentísima
de su importancia y utilidad. Se encuentran en esta popular colección de
M A N U A L E S - S O L E R tomos de interés lo mismo para el erudito
que para el obrero estudioso, y su adquisición es conveniente á todo el
mundo.
MANUALES PUBLICADOS
1. —Química General, por el Doc 15. — P ó l v o r a s y Explosivos, por
tor Luanco. Ptas. 1'50 D. Carlos Banús y Comas. I
2. —Historia Natural, por el Doc- Ptas. 1'50
16. —Armas de Gaza, por D. J . Gé-
tor de Buen. Ptas. l'SO nova é Iturbe. Ptas. 1'50
3 . —Física, por el Dr. Lozano. 17 — L a G u i n e a E s p a ñ o l a , por
Ptas. l'SÓ D. Ricardo Beltrán y RóZr
4. —Geometría G e n e r a l , por el pide. Ptas. 1'50
Dr. Mnndi. Ptas. 1'60 1 8 . — M e t e o r o l o g í a , por D. Augusto
5. —Química o r g á n i c a , por el Doc- Arcimis. Ptas. l ' ^
tor R. Carracido. Ptas. 1'50 19 .—Análisis Q u í m i c o , por D. José
6. — L a G u e r r a moderna, por Don Casares. Ptas. 1'50
Mariano Rubtó y Bell vé, 20,—Abonos Industriales, por Don
Ptas. 1*50 Antonio May Un. Ptas. l'M
7. —Mineralogía, por el Dr. S. Cal- 21 .—Unidades, por D, Carlos Bar
derón. Ptas, 1'60
nús y Comas. Ptas. l'm
8 —Ciencia P o l í t i c a , por el Doc-
tor D. Adolfo Posada. 2 2 . —Química B i o l ó g i c a , por el
• Ptas. 1*50 Dr. D. José R . Carracido.
9 . — E c o n o m í a P o l í t i c a , por el Ptas. 1*50
Dr. D. José M.* Piernas y 2 3 . —Bases para u n nuevo Dere-
Hurtado, Ptas. 1*50 cho P e n a l , por el Dr. D. Pe-
dro Dorado Montero.
10.—Armas de G u e r r a , por Don Ptas. 1*50
J . Gónova é Iturbe. 2 4 . —Fueraas y Motores, por Don
Ptas. 1'50 Mariano Rubió y Bell vé.'
11 .—Hongos comestibles y vene- Ptas. l'M
nosos, por el Dr. D. Blas Lá- 2 5 . —Gusanos p a r á s i t o s en el
zaro ó Ibiza. Ptas. 1*50 hombre, por el Dr. D. Mar-
12. — L a Ignorancia del Derecho, celo Rivas Mateos.
por D. J . Costa. Ptas. 1*50 Ptas. 1'50
13. — E l Sufragio (Doctrina y prác- 2 6 .—Fabricación del P a n , por
tica en los pueblos moder- D. Nareiso Amords,
nos), por el Dr. D. Adolfo Po-
sada. Ptas. l'M Ptas. 2
14. —Geología, por D. José Mac- 27.—Aire a t m o s f é r i c o , por D. Bu-
genio Mascareñas y Hernán-
pnerson. Ptas. l'50 dez. Ptas. l'SO
28. —Hidrología Médica, por el 44. — M e d i c i n a D o m é s t i c a , por
Dr. D. H. Rodrigues Piníll». D. A. Opisso. Ptas. 2
Ptas. 1'50 45. —Contabilidad Comercial, por
29. —Historia de l a C i v i l i z a c i ó n D. J . Prats Aymerich.
E s p a ñ o l a , por D. Rafael A.1- Ptas. 3
tamira. Ptas. 2 4 6 . —Sociología c o n t e m p o r á n e a ,
30. — L a s Epidemias, por D. Fede- por D. Adolfo Posada.
Ptas. l'SO
rico Montaldo. Ptas. 1'50 47. —Higiene de los Alimentos y
31. —Cristalografía, por el Doctor Bebidas, por D. J Madrid
D. Lucas Fernández Navarro. Moreno. Ptas. 1*50
Ptas. 3
4 8 . —Operaciones de B o l s a , por
32. —Artificios de fuego de gue- D. Marcos J . Bertrán.
r r a , por D. José de Lossada Ptas. 1-60
y Canterac (Conde de Casa- 49. —Higiene Industrial, por Don
Can terac). Ptas. 1'50
J . Eleizegui López. Ptas. 2'50
33. — A g r o n o m í a , por D. Aurelio 50. —Formulario de Correspon-
López Vídaur. Ptas. 1'50 dencia F r a n c é s - E s p a ñ o l ,
34. —Bases del Derecho mercan- por D. J , Meca. Ptas. 2'50
til, por D. Lorenzo Benito. 51. —Motores de G a s , P e t r ó l e o
Ptas. 1'60 y Aire, por D.' R . Yesares
35. — A n t r o p o m e t r í a , por D. Teles- Blanco. Ptas. 2'50
foro de Aranzadi. Ptas. 1'50 52. — L a s Bebidas a l c o h ó l i c a s . —
36. — L a s P r o v i n c i a s de E s p a ñ a , E l Alcoholismo, por D. An-
por D. M. H. Villaescusa. tonio Piga y D. Aguado Ma-
Ptas. 2'50 rinoni. Ptas. 1*50
37. —Formulario Químico-Indus- 53. —Formulario de Correspon-
trial, por D. Porfirio Trías dencia I n g l é s - E s p a ñ o l , por
y Planes. Ptas. 1'60 D. J . Meca Tudela, Ptas. 2'50
54. —Carpintería P r á c t i c a , por
38. —Valor social de leyes y au- D. Ensebio Heras. Ptas. 2
toridades, por D. Pedro Do-
rado Montero. Ptas. 1'50 5 5 . -^-Instituciones de E c o n o m í a
Social (Cooperativas, Mu-
39. —Canales de riego, por D. José tualidades y Sindicatos),
Zulueta, Ptas. 2 por D. José Torrenbó Coder.
40. —Arte de estudiar, por D. Ma- Ptas 2
riano Rubió y Bellvé. 56. —Prontuario del Idioma, por
Ptas. 1*60 D. Enrique Oliver Rodrí-
41. —Plantas medicinales, por guez. Ptas. 3
D. Blas Lázaro ó Ibiza. 5 7 . —Máquinas é Instalaciones
Ptas. S'BO h i d r á u l i c a s , por el ingeniero
4 2 . —A, B , G del Instalador y D. José de Igual. Ptas. 2'50
Montador E l e c t r i c i s t a . — 58. — P e d a g o g í a U n i v e r s i t a r i a ,
Tomo I.—Instalaciones priva- por D. Francisco Giner de
. das, por D. Ricardo Yesares los Ríos. -Ptas. 2'50
Blanco. Ptas. 2'50 5 9 . —Gallinero P r á c t i c o , por Don
4 3 . —A, B , C del Instalador y Carlos de Torres. Ptas. 8
Montador E l e c t r i c i s t a . — 6 0 . —T>ai Nipón ( E l Japón), por
Tomo Il.—Canalizaoiones,Tpor D. A. García. Ptas. '¿
D. Ricardo Yesares Blanco. 6 1 . —Cultivo del Algodonero, por
Ptas. 2'50 D. Diego de Rueda. Ptas. 2

CONSTANTE PUBLICACIÓN D E T E M A S PRACTICOS


f m

También podría gustarte