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Las Emociones Y La Convivencia Familiar: Institución Educativa Privada "Santa Rosa de Las Américas"

Este documento presenta un caso sobre las emociones de Susana y su impacto en la convivencia familiar. Susana se siente frustrada cuando su papá no le permite ir a una fiesta y tiene que cuidar a su hermano en su lugar. Esto genera emociones como la ira y la tristeza en Susana, lo que la lleva a reaccionar de forma violenta con su hermano. El documento explica qué son las emociones, cómo se manifiestan como la ira, e introduce el concepto de inteligencia emocional para regular emociones como
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Las Emociones Y La Convivencia Familiar: Institución Educativa Privada "Santa Rosa de Las Américas"

Este documento presenta un caso sobre las emociones de Susana y su impacto en la convivencia familiar. Susana se siente frustrada cuando su papá no le permite ir a una fiesta y tiene que cuidar a su hermano en su lugar. Esto genera emociones como la ira y la tristeza en Susana, lo que la lleva a reaccionar de forma violenta con su hermano. El documento explica qué son las emociones, cómo se manifiestan como la ira, e introduce el concepto de inteligencia emocional para regular emociones como
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INSTITUCIÓN EDUCATIVA PRIVADA

“SANTA ROSA DE LAS AMÉRICAS”


INSTITUCIÓN EDUCATIVA PRIVADA “SANTA ROSA DE LAS AMÉRICAS”
SESIÓN DE APRENDIZAJE N°: 03 FECHA: 25-03-2021
NIVEL SECUNDARIA
ÁREA DESARROLLO PERSONAL CIUDADANÍA Y CÍVICA
GRADO CUARTO
DOCENTE CICERÓN OSORIO LANDA
CAMPO TEMÁTICO Emociones y convivencia en tiempos de pandemia
COMPETENCIA Construye su identidad.
DESEMPEÑO Expresa sus emociones y sentimientos y utiliza estrategias de autorregulación que le
permiten establecer relaciones justas, asertivas y empáticas para el bien con uno
mismo y el de los demás.
PROPÓSITO DEL TEMA Reflexionaremos sobre las emociones, qué son, cómo se expresan y su impacto en
(Aprendizaje esperado) nuestra convivencia en tiempos de pandemia.

LAS EMOCIONES Y LA CONVIVENCIA FAMILIAR


D.P.C.C. 4º I BIM. Docente: Cicerón Osorio Landa

¿Las emociones se pueden regular? ¿Tienen alguna relación con el momento actual que estamos viviendo?
Muchas veces escuchamos noticias o presenciamos situaciones en las que las personas no regulan sus
emociones, afectando la convivencia armoniosa. Debido al aislamiento social, ¿se siguen dando estas
situaciones? En este tema, reflexionaremos sobre las emociones, qué son, cómo se expresan y su impacto en
nuestra convivencia.
En estas últimas semanas, en el contexto del estado de emergencia, muchas personas nos encontramos
pasando más tiempo del habitual en nuestras casas, con nuestras familias. Y si bien este contexto nos
permite compartir tiempo que usualmente no tenemos para estar juntos en familia, también presenta un
reto para la convivencia en el día a día, debido a que nos genera emociones distintas.
Respecto a esto podemos plantearnos algunas reflexiones iniciales a modo de recoger los saberes
previos:
• ¿De qué manera las emociones impactan en uno mismo?
• ¿Podemos reconocer y regular las emociones que experimentamos en la convivencia diaria con los
demás?
VEAMOS UN CASO:
¿Por qué siempre debo ser yo?
Susana pide permiso para ir a la fiesta de cumpleaños de su mejor amiga. El papá, que está a punto de salir
con su mamá a un evento familiar, le niega el permiso y le dice: “Debes quedarte a cuidar a Mario”. Susana
le increpa a su papá: “Es injusto. ¿Por qué siempre debo ser yo la que cuide a mi hermano menor? ¿Por
qué no lo cuida Gustavo que es mayor que yo? Él pronto se irá a jugar fútbol con sus amigos y ni ha pedido
permiso”. El papá responde con énfasis: “Porque es lo que corresponde, y las órdenes las doy yo”. La
mamá añade: “Hija, ¡Gustavo qué va a saber cuidar al niño! Comprende, por favor. Tu papá tiene razón”.
Gustavo asintió con la cabeza y no supo ni pudo expresar nada. Susana rechinó los dientes, empuñó las
manos, el cuerpo le empezó a temblar, intentó pensar en alguna solución, se mostró tensa y no supo qué
hacer Cuando se quedan a solas, Susana le grita a Mario, quien estaba en la cocina sacando las tapas de las
ollas para jugar: “¿Qué te pasa? ¿Por qué has desordenado la cocina? ¡Recoge todo en este instante! ¡Si no
lo haces, ahorita te cae! ¡Por tu culpa me tengo que quedar en la casa!”. Susana hace un gesto violento
con la mano como si fuera a pegarle. Mario llora, y ella le dice: “Cállate, y ni se te ocurra quejarte porque
será peor”. Susana al ver a su hermano llorando se sobreparó… y se quedó pensando…

EMOCIONES… ¿QUÉ SON? ¿CÓMO SE MANIFIESTAN?


En situaciones como la que está viviendo Susana, confluyen varias emociones y sentimientos. Por un lado,
la tristeza, el miedo y la ira, entre otras, fueron los ingredientes perfectos para que se generara en ella un
sentimiento de frustración frente a la decisión de su papá; y, por otro lado, ella le muestra a su hermano
Mario una reacción violenta. La incapacidad de verbalizar y expresar lo que uno siente genera actitudes
violentas, como sucede en esta historia. Por ello, es fundamental saber identificar con precisión nuestras
emociones y las de los demás, estudiar sus causas (personales, sociales, familiares), aprender a evaluarlas
reflexivamente y trabajar con ellas para tomar conciencia de sus consecuencias y desarrollar nuestra
capacidad de autocontrol.

¿Qué son las emociones y cómo se manifiestan?


Las emociones son reacciones psicofisiológicas que nuestro organismo expresa o manifiesta a través de
percepciones de situaciones, lugares, objetos o personas a los que prestamos atención o cierta
importancia. Aparecen abruptamente y tienen manifestaciones físicas, tales como rubor, palpitaciones,
temblor, palidez (Marina, 2006). Duran poco tiempo (Filliozat, 2007). Se acompañan de agitación física a
través del sistema nervioso central. Mueven, dan o quitan el ánimo (Figueroa, 2010). Ellas cumplen una
función adaptativa. Es bueno que reconozcamos cómo se expresan nuestras emociones, porque influyen
en la forma en que nos relacionamos con las personas (Lazarus, 1991).  Psicológicamente, las
emociones alteran la atención.
«Una emoción es un estado psicológico complejo que implica tres componentes distintos: una experiencia
subjetiva, una respuesta fisiológica, y una respuesta conductual o expresiva». (Hockenbury y Hockenbury,
2007)
Los sentimientos son el resultado de las emociones, son más duraderos en el tiempo y pueden
ser verbalizados (palabras)
El deseo de ir a la fiesta de cumpleaños de una persona muy especial y una situación inesperada que no
se lo permite generan emociones muy intensas. Esto produce una experiencia subjetiva que tiene siempre
una primera expresión no verbal: gestos o muecas en el rostro, movimientos de brazos o piernas y
posturas en el cuerpo que denotan la irrupción de una emoción. Como le sucedió a Susana cuando no la
dejaron salir y tuvo que quedarse en casa para cuidar de su hermano menor. Susana renegó consigo
misma, y expresó su fastidio con gestos y movimientos de brazos. Quizá a otra persona podría parecerle
irrelevante ir o no ir; pero, para ella, el sentirse aceptada por sus amistades tiene tal grado de importancia
que propicia una reacción emotiva.

LA IRA, ¿CÓMO ES Y CÓMO RECONOCERLA?


Muchas manifestaciones de violencia se activan a partir del malestar producido por un conjunto de
emociones que no hemos podido regular, tal como le ocurre a Susana. Es importante indagar las causas
de fondo para poder generar condiciones que permitan expresar adecuadamente las emociones y evitar
que se repitan situaciones violentas.

La habilidad para identificar las emociones es la percepción emocional. De ellas, una de las más intensas
que podemos sentir es la ira: un estado emocional que varía en intensidad, pues va de la irritación leve a
la furia intensa. Nos permite enfrentar las amenazas y defendernos, pero también impide que razonemos
de manera eficaz, ya que reaccionamos ante algo que percibimos como una amenaza, activamos los
mecanismos de autodefensa, y nuestra acción es producto de la impulsividad. Por ello, la expresión
descontrolada de la ira puede derivar en comportamientos agresivos que pueden desatar más violencia.

La ira, como otras emociones, está acompañada de cambios fisiológicos y biológicos. En la persona que
siente ira, el ritmo cardíaco y la presión arterial aumentan, al igual que los niveles de las hormonas
cortisol, adrenalina y noradrenalina en la sangre. La ira nos puede conducir a la irritabilidad, a la
agresividad, ya que el organismo se prepara para la defensa de una amenaza o de un posible daño.
¡Volvamos a la historia!
Al día siguiente, Susana llega a la escuela y se encuentra con sus amigas, quienes le reclaman por no
haber ido. Ellas le muestran su fastidio. Susana se sentía tan frustrada y molesta que empuja a una
compañera y se va abruptamente. Una tutora que ha observado la situación la llama para conversar.
Antes de llamarle la atención, le pregunta por qué actuó de esa manera. Susana responde que le están
sacando en cara que no haya ido a la fiesta de su mejor amiga, y que ni siquiera se preocupan por saber
por qué no fue. Le cuenta a la tutora que su papá le había prohibido ir, pero que ese no era el problema
de fondo. El problema es que nada de lo que ella quiere es prioritario si se trata de cuidar a su hermano
menor; mientras que su hermano mayor puede hacer lo que quiere sin pedir permiso y no tiene
responsabilidades fijas. La tutora pudo reconocer que, en el fondo, estas actitudes violentas son
respuestas a situaciones injustas… Al darse cuenta de lo que sucedía, la propia tutora empezó a
molestarse. No obstante, ella debía proceder con objetividad y prudencia. No podía justificar la reacción
violenta de Susana, y debía orientarla para que viera la forma de disculparse con su compañera.
Asimismo, sabía que debía citar a la familia de Susana para que comprendan la situación. Como vemos, no
siempre el problema es solo de una persona, sino que es de un grupo o colectivo que incluye, también, a
la sociedad en su conjunto. Como vimos en el caso de la tutora, no siempre la ira desemboca en violencia.
Esta también es una respuesta adecuada cuando nos permite actuar asertivamente al percibir que nos
dan o les dan a otras personas un trato injusto o que vulnera la dignidad humana.

INTELIGENCIA EMOCIONAL: APLICADA A SITUACIONES DE IRA


Si detectamos y clarificamos qué esperamos de los demás, podemos hablarlo, pedirlo o reflexionar al
respecto. La incapacidad o dificultad para regular, de forma apropiada, emociones como la ira puede
conducirnos a la violencia. Por lo tanto, la violencia es también producto de no conocer, no comprender
ni saber manejar emociones como la ira: de dónde vienen, qué sentimientos forman y qué consecuencias
generan en nosotros y en otras personas.

A esta habilidad emocional que permite identificar emociones, evaluarlas, regularlas y utilizarlas se le
denomina “inteligencia emocional”. Es una habilidad que va más allá de los rasgos de personalidad de
una persona; más bien, depende mucho de la calidad de las interacciones de uno mismo con grupos
cercanos y significativos de personas. Comprender por qué actuamos con violencia implica comprender
cómo se activa está en nuestras relaciones sociales: en la familia, en la comunidad, en la escuela. Por ello,
la inteligencia emocional es una parte de la inteligencia social.

Estas capacidades te ayudan a tomar conciencia de tu propia responsabilidad para controlarte. Todo
ello contribuye a la prevención de comportamientos violentos y al desarrollo de competencias
emocionales, de regulación de la ira; y, en último término, es un facilitador de la convivencia.

A continuación, te presentamos tres capacidades básicas para establecer relaciones saludables y


responsables.
Autoconocimiento Autorregulación Autonomía
Tomar conciencia de las Manejar las emociones y Capacidad para analizar críticamente
propias emociones y de responder de manera adecuada a las normas sociales, buscar ayuda y
las emociones de los través del diálogo interno, la recursos, tener confianza en nosotros
demás. Poner nombre a respiración, la relajación y mismos, tener autoestima, pensar
las emociones que estrategias para la regulación de positivamente, automotivarnos, tomar
sentimos (enojo, sentimientos e impulsos decisiones de manera adecuada y
tristeza, etc.). (detenerme un momento antes de responsabilizarnos de forma relajada y
actuar). tranquila.

MECANISMOS PARA REGULAR LA IRA


Las capacidades para regular la ira que nos conduce a la violencia, son importantes para cambiar nuestra
forma de actuar… Pero, si se ha perdido el control, recuerda que siempre es importante volver hacia atrás
y reflexionar para dar una mejor respuesta y así autorregular la emoción de ira. A continuación, te
presentamos mecanismos para lograrlo.

¡Volvamos a la historia de Susana!

La tutora de Susana le pidió que reflexionara cómo así llegó a esas emociones. Pudo hacerlo en silencio,
pero Susana se armó de valor y decidió contarlo. Ella le narró cómo sus emociones se combinaron de tal
forma que su sentimiento de frustración la llevó a actuar violentamente no solo con su amiga, sino contra
su hermano Mario el día anterior. Mientras hablaba, ella misma ordenaba lo que iba sucediendo. (¡Si lo
supiera, podría aplicar las capacidades sugeridas para fortalecer su inteligencia emocional!). Su tutora le
dijo que debía ver la forma de no quedarse con esos sentimientos. Si bien lo ideal es conversar con la
familia, se podría buscar también a otra persona de confianza para ordenar nuestros sentimientos y
emociones, y recordar siempre que la idea es mejorar la convivencia. No se trata de dar vueltas sobre lo
mismo o entrar en dimes y diretes. “Esto debes hacerlo para mejorar la calidad de tus relaciones en
general, pero… ¡igual es importante que consideres mecanismos cuando sientas que estás a punto de
actuar violentamente!”. La tutora orientó a Susana para que analizara paso a paso su manera de actuar y
le dio los siguientes consejos que compartimos contigo:
*Detente si notas que tienes un grado de ira que puede hacerte perder el control. Esto siempre empieza
por reconocer pensamientos negativos: “lo hacen así porque me odian”, “esa mirada es solo para
fastidiarme”, etc.
*Procura “bajar” el tono a esos pensamientos y piensa en argumentos más razonables y menos
inamistosos de aquella persona con la que podrías estar discutiendo.
*Si se hace muy difícil controlar las emociones y los pensamientos, recurre a la técnica del “tiempo
fuera”. Según esta técnica, lo mejor es salir del lugar, ir a otra habitación o dar una vuelta a fin de
calmarse. ¡Si puedes, es excelente aprovechar el fastidio para hacer ejercicios o deporte!
*Con la “cabeza fría”, analiza qué puedes hacer
¡Recuerda! Si somos afectados por la ira de otras personas, evitemos responder con más ira, porque se
incrementará la agresividad. Cuando el “clima” se ha calmado, es bueno hablar sobre la ira y lo que la
causa. Podemos decir “me enoja que hagas esto”; o explicar por qué nos hemos sentido tratados
injustamente. Es importante no “guardarnos” aquello que nos ha irritado, sino buscar la forma más
constructiva de expresarlo. También ayuda hablar con otras personas de confianza, porque pueden
hacernos notar algo que no habíamos visto. Si estamos enojados, perdemos objetividad, empatía,
prudencia, paciencia y capacidad para procesar la información. Lo más grave es que podríamos dañar a
otras personas, incluso injustamente, tal como sucedió con el hermano de Susana.
Emociones y expresiones faciales universales
Pau Ekman definió seis gestos universales, aunque años más tarde los amplió a 17. Estos fueron
los primeros:
 Alegría. Se produce mediante la contracción del músculo que va del pómulo al labio superior y del
orbicular que rodea al ojo. Las mejillas se elevan.
 Tristeza. Se manifiesta cuando los párpados superiores caen y las cejas se angulan hacia arriba. El
entrecejo se arruga y los labios se estiran de forma horizontal.
 Ira. Mirada fija, cejas juntas y hacia abajo y tendencia a apretar los dientes.
 Sorpresa. Los párpados superiores suben, pero los inferiores no están tensos. La mandíbula suele caer.
 Asco. Ligera contracción del músculo que frunce la nariz y estrecha los ojos. El gesto de la nariz
arrugada es simultáneo al de la elevación del labio superior.
 Miedo. Sigue a la sorpresa. Párpados superiores elevados al máximo e inferiores tensos. Las cejas
levantadas se acercan. Los labios se alargan hacia atrás.


CUARENTENA EN TIEMPOS DE COVID-19
¿QUÉ NOS PUEDE SUCEDER EN ESTOS DÍAS?
La aparición de la nueva enfermedad, causada por el SARS-CoV-2, ha generado gran preocupación en la
población, especialmente por el incremento de casos detectados en nuestro país y las medidas de
aislamiento que se han determinado. La cuarentena y el distanciamiento social son sin lugar a dudas
medidas que han alterado las formas habituales de convivir y para lo cual no estábamos preparados, ni
social ni emocionalmente. Es comprensible que, ante situaciones de incertidumbre e información en
constante actualización, aparezca el temor y la ansiedad. Estas reacciones son esperables e incluso
necesarias para mantenernos en alerta y atentos. Sin embargo, cuando se vuelven muy intensas o se
prolongan en el tiempo, pueden afectar nuestro bienestar y salud mental.

En este contexto pueden ocurrir las siguientes situaciones:


• Incertidumbre o ansiedad por no saber cómo evolucionará la situación, y temor por la magnitud que
alcanzará.
• Miedo a la cuarentena, a contagiarse, a contagiar a otros, a enfermar o perder la vida.
• Temor a que los padres no puedan generar ingresos y/o ser despedidos del trabajo.
• Miedo a ser excluido socialmente al ser asociado con la enfermedad (por ejemplo, discriminación hacia
personas con sospecha o contagio confirmado).
• Sentimientos de frustración, aburrimiento, soledad y tristeza debido al periodo de distanciamiento físico
y a la interacción limitada con otros.
• Preocuparse en exceso sobre la propia condición física, el trabajo y otros arreglos a futuro.
• Sentirse molesto, irritable y ansioso cuando la libertad ha sido restringida.

¿DISTANCIAMIENTO SOCIAL O DISTANCIAMIENTO FÍSICO?


La principal medida de prevención del COVID-19 es el distanciamiento físico, entendido como el cuidado
de la distancia, de al menos un metro, entre personas, evitando el contacto físico y el concurrir a espacios
públicos.
Se ha promovido este término por sobre el “distanciamiento social”, utilizado inicialmente, para
transmitir claramente que es solo una medida de alejamiento físico, y promover el aumento de la
conexión con la familia, las amistades y la comunidad, como base del bienestar durante esta emergencia

Evitar el contacto con otras personas y permanecer en el hogar, reduciendo al máximo las salidas.
Esta es una medida útil y necesaria para evitar la propagación del virus. No obstante, es una
situación a la que no estamos acostumbrados y puede volverse una fuente importante de estrés.

CONSEJOS PARA EL BIENESTAR EMOCIONAL


Como consecuencia de la pandemia actual, hemos tenido que modificar nuestras rutinas. Esta situación
nos genera emociones y sentimientos para los que necesitaremos herramientas. Mantener la higiene
mental, una actitud positiva y de aprendizaje nos proporcionarán recursos que nos fortalecerán. Estos son
algunos consejos, organizados en cuatro dimensiones, para cuidar y proteger nuestro bienestar y salud
emocional. 1. Crea tu propia rutina diaria, con distintos tipos de actividades e intenta seguir unos
horarios regulares Crear una rutina para pasar el día y cumplir unos horarios regulares son dos aspectos
de gran ayuda para mantenerse fuertes emocionalmente. Intenta buscar un equilibrio entre distintos
tipos de actividades (higiene personal, alimentación, descanso, cuidado de la casa, ejercicio físico, ocio).
Puedes hacer una lista de actividades y planificar un poco los próximos días. Es aconsejable buscar un
equilibrio entre la rutina y que cada día sea un poco diferente. Es muy importante mantenerse
físicamente activo. El ejercicio físico tiene un efecto positivo sobre el bienestar emocional, ayuda a reducir
la ansiedad y a mejorar la calidad del sueño. Recuerda dejar suficiente espacio para aquellas actividades
de ocio que te gusten más o te hagan sentir bien.
2. Mantente informado, pero limita tu exposición a la información y selecciona bien las fuentes
Es importante mantenerse informado sobre la situación de la pandemia y las recomendaciones de las
autoridades, pero una exposición excesiva a la información puede generar angustia y malestar. Ten en
cuenta también que pueden circular muchos rumores e informaciones falsas, especialmente en redes
sociales, y que estas suelen generar más ansiedad e inseguridad. Elegir siempre fuentes de información
fiables, como webs de instituciones públicas o medios de comunicación serios. Verificar y contrastar
aquello que recibes de fuentes no oficiales. Evitar difundir información dudosa o de fuentes no fiables. Así
estarás contribuyendo a evitar el “contagio” de ansiedad o el pánico en otras personas.
3. Intenta mantener una actitud positiva y dedicar un tiempo cada día para relajarte
Reserva algunos momentos en el día para el pensamiento positivo e intentar relajarte. La fatiga y la
tensión acumulada aumentan el malestar emocional y hacen más difícil poder pensar con claridad sobre
lo que más te conviene. Intenta recordar a menudo que esta situación pasará, que hay muchos
profesionales trabajando para resolverla lo antes posible y que el periodo de aislamiento tiene un sentido,
buscar el bien común. Recuérdate que puedes ser una persona mucho más fuerte de lo que crees.
4. Aliméntate de forma saludable y sigue pautas de higiene del sueño
Intenta seguir una alimentación sana y equilibrada, toma en cuenta la calidad y cantidad de alimentos.
Acuérdate de hidratarte bien, bebiendo suficiente agua durante el día. Intenta descansar y dormir lo
suficiente. Si notas que tienes problemas para dormir, intenta seguir hábitos de higiene del sueño. Es
importante que intentes seguir horarios de comida y sueño regulares.
ACTIVIDAD 02
TEMA: LAS EMOCIONES Y LA CONVIVENCIA FAMILIAR
NOMBRE APELLIDOS: _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ FECHA: _ _ _ _ _ _
Que tu trabajo sea original y no copia de otro trabajo; ello ayuda en tu aprendizaje.
A partir de lo leído o escuchado, responde lo siguiente:
1• ¿Por qué crees que Susana actúa de esa manera con su hermano menor?
2• ¿Qué emociones podemos identificar en Susana, en Mario y en su papá?
3• ¿Cómo afectan estas emociones la forma en que se relacionan entre ellos?
4• ¿Qué significa percepción emocional?, ¿por qué es importante y necesaria?
5• ¿Cómo expresar de manera adecuada mis emociones durante el aislamiento social por la emergencia
sanitaria?
6• En un cuadro de doble entrada organiza las situaciones que, durante este proceso de aislamiento, te
hayan producido ira, sus causas, sus consecuencias y posibles soluciones.
N° Situación Causa Consecuencia ¿Qué hacer?
1

2
7.- En esta actividad, te propongo un reto para fortalecer la convivencia en tu entorno. ¿Cómo?

Tendrás la misión de ser un guía emocional y publicarás un texto escrito en el que argumentarás la
importancia de regular las emociones para prevenir situaciones de violencia en los espacios de
convivencia y en el contexto del estado de emergencia. Recuerda que en tu propuesta debes tener en
cuenta las capacidades básicas para el manejo de emociones, la valoración de tu persona y de los
demás, así como la capacidad de argumentación sobre la base de principios y valores.

8.- • Al leer el “Recurso: Cuarentena en tiempos de Covid-19. ¿Qué nos puede suceder en estos días?”
identifica las ideas principales y luego realiza lo siguiente:

Responde las siguientes preguntas:

a. ¿Cuál es la diferencia entre distanciamiento físico y distanciamiento social?

b. ¿Cuál es la utilidad del distanciamiento durante una pandemia?

¿Cuáles son las consecuencias en el bienestar emocional?

Elabora un listado de las emociones que sienten las personas ante la pandemia de la Covid-19. Luego,
responde:

¿Cuál de ellas has experimentado? ¿En qué situaciones?

¿Crees que afectan tu bienestar emocional? ¿Cómo?

- Identifica dos situaciones emocionales que se viven en tu familia y describe cómo estas afectan al
bienestar emocional de sus miembros.

COMIENZA A DESARROLLAR… ¡TÚ PUEDES!

DPCC-Cuarto grado sec.


FECHA: 25-03-2021
TEMA: LAS EMOCIONES Y LA CONVIVENCIA FAMILIAR

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