Exclusión Social en Perú: Análisis y Tipos
Exclusión Social en Perú: Análisis y Tipos
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INDICE
DEDICATORIA
INTRODUCCIÓN
INDICE
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VII) SOLUCIÓN A LA EXCLUSIÓN SOCIAL EN EL PERÚ: 2011-2016....36
7.1 La inclusión laboral...................................................................36
7.2 El caso de la inequidad en el Perú...........................................38
7.3 La inclusión a la ayuda social del Gobierno: El MIDIS ............40
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFIA
ANEXOS
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LA EXCLUSIÓN SOCIAL EN EL PERU
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II) CONCEPTO
La exclusión social es un concepto que reconoce el carácter
multidimensional de la privación y la pobreza.
En una sociedad, muchos grupos están sujetos a la exclusión
económica, política o cultural a partir de diferentes mecanismos e
instituciones. Desde una perspectiva económica, la exclusión de algún
grupo de ciertos bienes y servicios afecta su resultado económico a
través de diversos canales. Por ejemplo, puede tener un impacto sobre
el acceso a activos públicos y privados (educación y capital físico,
financiero u organizacional). También puede afectar la tasa de
rendimiento de esos activos. Por ejemplo, podrían existir diferencias en
los rendimientos económicos de la educación para personas con una
formación similar si existiese segregación ocupacional, o si ciertos
grupos carecieran de acceso a empleos mejor remunerados.
La exclusión social en lo referente al acceso a diferentes mercados (de
trabajo, de crédito, de educación) es una cuestión fundamental en un
país multirracial y multilingüe como Perú. La discriminación y la
exclusión por motivos de origen étnico, cultural, apariencia física y
religiosa se presentan tanto de un modo obvio como sutil. Las minorías
indígenas o étnicas tienen más probabilidades que cualquier otro grupo
de ser pobres. Según la encuesta sobre Medición de niveles de vida, la
tasa de pobreza entre la población cuya lengua materna es quechua,
aymara u otro idioma nativo es 70%, muy por encima de la tasa general
de pobreza de 54%.
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Exclusión a las mujeres (machismo).
Discriminación religiosa.
Diferenciación según el estrato social
Discriminación positiva.
3.1 Racismo Y Xenofobia.
El racismo es una teoría fundamentada en el prejuicio según el cual hay
razas humanas que presentan diferencias biológicas que justifican
relaciones de dominio entre ellas, así como comportamientos de rechazo
o agresión. El término 'racismo' se aplica tanto a esta doctrina como al
comportamiento inspirado en ella y se relaciona frecuentemente con la
xenofobia (odio a los extranjeros) y la segregación social, que son sus
manifestaciones más evidentes.
A principios del siglo XX tuvo lugar una toma de conciencia internacional
del fenómeno del racismo. Los procesos de Nuremberg a los criminales
de guerra nazis crearon una situación psicológica y política decisiva en
la voluntad de las naciones para erradicar el racismo. Sin embargo, en la
sociedad actual aún perduran numerosas formas de racismo, a pesar de
las exhortaciones de los organismos internacionales y especialmente de
los acuerdos alcanzados respecto a los derechos de las minorías y de
las personas. El apartheid en Africa del Sur ha ignorado estos acuerdos
sistemáticamente hasta 1990. La masacre de la minoría tutsi en Ruanda
en 1993 y la 'limpieza étnica' emprendida por los serbios en la antigua
Yugoslavia a partir de 1991, son claras violaciones de los acuerdos
internacionales.
Aunque el racismo no se haya erradicado, la ideología en la que se basa
ha sido sometida a una crítica radical en la segunda mitad del siglo XX.
La ciencia ha rechazado el concepto de raza poniendo en evidencia su
carácter subjetivo, basado en prejuicios. Antropólogos, biólogos,
genetistas y sociólogos han demostrado que la noción de raza carecía
de sentido en la medida en que el género humano es uno e indivisible.
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Organizaciones antirracistas nacionales e internacionales luchan contra
cualquier forma de discriminación. Las actitudes racistas que combaten
numerosas organizaciones tienen en buena medida razones
psicológicas. Se fundan en reacciones de miedo ante la diversidad y a la
incomprensión de lo desconocido, que engendra sentimientos de odio y
una violencia muchas veces mal dirigida. Debido a la complejidad del
fenómeno, el racismo es difícil de combatir.
3.2 Homofobia.
La homofobia es una enfermedad psico-social que se define por tener
odio a los homosexuales. La homofobia pertenece al mismo grupo que
otras enfermedades parecidas, como el racismo, la xenofobia o el
machismo. Este grupo de enfermedades se conoce con el nombre
genérico de fascismo, y se fundamenta en el odio al otro, entendido éste
como una entidad ajena y peligrosa, con valores particulares y extraños,
amenazadores para la sociedad, y -lo que es peor- contagiosos.
La homofobia, como las demás variantes del fascismo, prepara siempre
las condiciones del exterminio. Pasiva o activamente crea y consolida un
marco de referencias agresivo contra los gays y las lesbianas,
identificándoles como personas peligrosas, viciosas, ridículas,
anormales, y enfermas, marcándoles con un estigma específico que es
el cimiento para las acciones de violencia política (desigualdad legal),
social (exclusión y escarnio públicos) o física (ataques y asesinatos).
Todo el mundo recuerda que los nazis exterminaron a varios millones de
judíos; pero nadie recuerda que también exterminaron a cientos de miles
de homosexuales, y que tras la derrota nazi muchos de ellos siguieron
en prisión porque en Alemania (antes y después de la 2ª Guerra
Mundial) la homosexualidad era delito.
Algunas naciones como, por ejemplo, Gran Bretaña y Alemania han
legalizado las relaciones homosexuales entre adultos. Sin embargo, en
muchos países el hecho de ser homosexual o de practicar la
homosexualidad puede provocar la pérdida del trabajo, la discriminación
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en la concesión de vivienda, el rechazo social e incluso la cárcel.
Durante los últimos años, los grupos a favor de los derechos de los gays
han trabajado para conseguir una mayor aceptación de la
homosexualidad por parte de la opinión pública y en la legislación. El
nivel de aceptación alcanzado en la década de 1970 disminuyó durante
la década siguiente debido a la reacción pública negativa respecto a la
propagación del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA o AIDS
en inglés), que afecta en mayor proporción a la sociedad homosexual
masculina. Este hecho condujo al rechazo social y a un prejuicio
creciente contra los homosexuales.
En España y en América Latina hay diversas asociaciones para la
defensa de los derechos civiles de homosexuales masculinos y
femeninos. Aunque la permisividad hacia este tipo de orientaciones de
género ha aumentado en los últimos años, queda aún un largo camino
por recorrer.
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Había empresarios que se resistían a dar trabajo o promocionar a
discapacitados, propietarios que se negaban a alquilarles sus casas y
tribunales que a veces privaban a los discapacitados de derechos
básicos como los de custodia de los hijos. En las últimas décadas esta
situación ha ido mejorando gracias a cambios en la legislación, a la
actitud de la población y a la lucha de los discapacitados por sus
derechos como ciudadanos e individuos productivos.
Los discapacitados, en el ejercicio de sus derechos, han luchado por
establecer los siguientes principios: ser evaluados por sus méritos
personales, no por ideas estereotipadas sobre discapacidades;
conseguir que la sociedad realice cambios que les permitan participar
con más facilidad en la vida empresarial y social (facilitar el acceso con
sillas de ruedas al transporte público, a edificios y a espectáculos) y,
finalmente, integrarse con la población capacitada.
El movimiento a favor de los derechos de los discapacitados ha
encontrado una cierta oposición en grupos que consideran un coste
prohibitivo realizar los cambios necesarios. Además, la ausencia de
instalaciones que facilitarían la integración de los discapacitados en la
vida pública es utilizada a veces por las personas capacitadas como
excusa para ignorar este tema.
3.4 Exclusión a mujeres: Machismo.
Dentro de este problema que consiste en la exclusión a mujeres,
destacaremos otro que en muchos casos atormenta en nuestra sociedad
que es la exclusión a varones. Si bien es cierto el machismo es una
discriminación sexual, de carácter dominante, adoptada por los hombres
pero, a pesar de que se ha escrito profusamente de los devastadores
efectos del machismo; cabe señalar que hoy en día, principalmente en
América Latina y el Caribe, muchas veces el hombre es aparentemente
discriminado, cuando en muchos de los anuncios de trabajo se pide
como primer requisito tener sexo femenino y con buena presencia; y es
más, dentro de esta discriminación, se escoge no necesariamente a la
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persona que posee las cualidades intelectuales adecuadas, sino a
aquella que tiene las cualidades físicas mejor definidas.
La discriminación sexual es una de las más arraigadas en nuestra
sociedad, sin duda por sus precedentes históricos, que se asientan
sobre una base difícil de echar abajo. El hombre que ha sido educado en
una cultura machista aprendió desde temprana edad a respetar, admirar
o temer a otro varón tanto física como intelectualmente. Sin embargo su
"cultura" le enseñó a ver a la mujer en términos de valores o atributos
físicos: instrumento de placer, objeto de exhibición y reproductora de la
especie. Su admiración o atracción hacia la mujer se basa,
principalmente, en una concepción biológica de la misma.
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orar. La iglesia debería estar abierta a todos y respetar a todos por igual.
Es peor aún y desafortunado que la mayoría no focaliza en estas cosas.
3.6 Diferenciación según el estrato social.
Clase social, en sociología, término que indica un estrato social en una
sociedad y su estatus correspondiente. El principio de organización en
clases sociales es diferente del que opera en las sociedades de castas o
estamentales y choca con la ideología igualitaria asociada a la
ciudadanía en los Estados de derecho.
Cada uno de estos sistemas define a las personas y a los grupos según
cuatro parámetros: su procedencia, su trabajo, el tipo de personas con
quienes pueden contraer matrimonio y los tipos de derechos y deberes
rituales propios. Además, cada uno de estos sistemas está regido
básicamente por un determinado tipo de regulación. La casta está regida
por una reglamentación de tipo religioso, el Estado por una de tipo legal
y el estamento por una de tipo social. La clase social se diferencia de
ellas en que está regida fundamentalmente por una ordenación de tipo
económico. El lenguaje cotidiano y la terminología de los medios de
comunicación no coinciden con estas definiciones sociológicas.
En la mayoría de los países (y entre un país y otro) las desigualdades en
cuanto a capital, ingresos, sanidad y educación son cada vez mayores.
Algunos sociólogos intentan explicarlas utilizando otros atributos
humanos como género, raza, religión o inteligencia, aunque este debate
supone restar importancia a las terminologías o al significado de clase
social. Otros autores destacan los grandes cambios que han tenido lugar
a medida que la estructura de las sociedades se ha transformado
gracias a los avances tecnológicos. Así, por ejemplo, las clases más
desfavorecidas han podido mejorar sus condiciones de vida, en términos
absolutos, al aumentar la riqueza y organizarse el Estado de bienestar.
Generalmente se define ‘clase social’ como grupo de personas situadas
en condiciones similares en el mercado de trabajo. Esto significa que las
clases sociales tienen un acceso distinto, y normalmente desigual, a
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privilegios, ventajas y oportunidades. En las sociedades actuales, por
ejemplo, encontramos directores de grandes empresas con salarios muy
elevados, mientras que los jubilados reciben pensiones escasas. Los
hijos de los grupos con mayor poder adquisitivo van a escuelas distintas,
obtienen calificaciones escolares superiores, disponen de diferentes
oportunidades de trabajo o gozan de mejores condiciones de vivienda.
Una de las formas más denigrantes de discriminar a una persona por
considerarla social o culturalmente inferior, es la esclavitud. Un esclavo
se caracteriza porque su trabajo o sus servicios se obtienen por la fuerza
y su persona física es considerada como propiedad de su dueño, que
dispone de él a su voluntad.
Desde los tiempos más remotos, el esclavo se definía legalmente como
una mercancía que el dueño podía vender, comprar, regalar o cambiar
por una deuda, sin que el esclavo pudiera ejercer ningún derecho u
objeción personal o legal. A menudo existen diferencias étnicas entre el
tratante de esclavos y el esclavo, ya que la esclavitud suele estar
basada en un fuerte prejuicio racial según el cual el grupo étnico al que
pertenece el tratante es considerado superior al de los esclavos.
Otra forma de diferenciación social se produce con la explotación del
trabajador. La explotación consiste en el pago al propietario de un factor
de producción (trabajo, energía) de una cantidad inferior al valor del
producto. Este término puede tener dos significados básicos: el primero
es el uso de bienes materiales, normalmente con un suministro fijo, para
los fines establecidos por los que se realiza su manipulación, y el
segundo, más negativo, es un elemento clave de la teoría marxista sobre
la lucha de clases.
3.7 Exclusión positiva.
El concepto, “Política social dirigida a mejorar la calidad de vida de
grupos desfavorecidos, proporcionándoles la oportunidad de conseguir
alimentos y de disponer de derechos civiles”, fue utilizado, por ejemplo,
en las décadas de 1960 y 1970 en Gran Bretaña para definir las áreas
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prioritarias de educación. Su equivalente en Estados Unidos es la
disposición de intercambiar niños entre áreas escolares con el fin de
favorecer una mayor mezcla étnica en las escuelas.
Ambos términos han surgido al intentar las democracias parlamentarias
liberales crear un área de juego con igualdad de oportunidades para
todos los grupos con independencia de sus desventajas históricas o de
explotación. Los programas están especialmente concebidos para
eliminar el racismo, el sexismo y la discriminación contra las personas
mayores y los discapacitados. El objetivo de estos movimientos es
combatir cualquier estatus o característica que tradicionalmente ha
justificado un tratamiento desigual promoviendo los derechos y
privilegios del grupo desfavorecido en cuestión. La teoría subyacente es
que si, a través de acciones tales como el trato preferencial a la hora de
conceder un trabajo, se consigue que el grupo desfavorecido comience a
ser respetado, se podrán ir retirando de forma paulatina las acciones
oficiales y se establecerá una igualdad de oportunidades o, en el caso
ideal, una igualdad de resultados.
Aunque es patente que muchos colectivos (grupos étnicos, mujeres,
personas mayores, discapacitados, homosexuales, niños, etc.) reciben
un trato injusto, resulta difícil demostrar legalmente esta discriminación.
IV) LA EXCLUSIÓN SOCIAL Y SU MULTIDIMENSIONALIDAD
En las últimas décadas se ha dado una creciente preocupación mundial
por los altos niveles de pobreza y desigualdad en el mundo,
posicionándose como un tema de vital importancia en la agenda de los
países. Esta preocupación ha incentivado a que los especialistas se
interesen por este tema, proponiendo nuevas definiciones y mecanismos
de medición complementarios a la teoría tradicional. En este sentido, hoy
en día, definir pobreza implica considerar a un significativo número de
personas que se encuentran viviendo en circunstancias intolerables, en
donde el hambre, las enfermedades y la opresión son parte de su vida
diaria. Esto implica dejar de analizar solamente indicadores económicos
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para incluir aspectos que antes no habían sido identificados como
factores condicionantes o causantes de este fenómeno.
Sobre la base de lo anterior y dado el mayor interés que los países le
están dando al tema de la pobreza, se puede identificar un proceso
evolutivo en la definición de este concepto. En este sentido, una de las
primeras definiciones de pobreza se centró en el aspecto económico; es
decir, ser pobre implicaba no tener los ingresos o bienes considerados
como aceptables para poder vivir. Esta definición, por lo tanto, requería
de un indicador acerca de los ingresos o gastos realizados con el fin de
determinar cuántos pobres habían en un determinado lugar. Una de las
primeras estimaciones fue la realizada por Rowntree en 1910, quién
cálculo una línea de pobreza determinando cuál era el presupuesto
mínimo que debía tener una persona, que residía en Nueva York, para
vivir en condiciones aceptables.
En una segunda etapa, la concepción de pobreza se amplió incluyendo
aspectos relacionados con la calidad de vida de las personas. Por lo
tanto, definir pobreza pasó a involucrar aspectos que no habían sido
considerados en el enfoque económico, reconociendo una estrecha
relación entre pobreza y la falta de acceso a un paquete integral, el cual
incluye acceso a la educación, a la salud, a la nutrición, al agua potable
y a servicios sanitarios (Unicef, 2000). En este sentido, medir la pobreza
ha dejado de ser sólo un estudio de cifras macroeconómicas de un país,
sino que también ha pasado a ser un análisis de las personas, porque
son justamente ellas quiénes importan y sufren las consecuencias de
este fenómeno.
Si bien este segundo enfoque engloba en su definición al primero,
acercándose un poco más a una definición más real de lo que pobreza
puede significar, aún deja de lado algunos aspectos importantes que
están siendo recogidos en una visión más amplia de pobreza. En este
sentido, los pobres, por el simple hecho de contar con menores
recursos, perciben un mayor riesgo; es decir, son víctimas de eventos
que escapan de su control (enfermedades, violencia, desastres
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naturales, etc.) y que agravan su situación económica, debilita su
capacidad de negociar y aumenta su sensación de malestar (Banco
Mundial, 2001). Por lo tanto, al carecer de los medios necesarios para
protegerse adecuadamente frente a estos eventos, los pobres se hallan
en situación de mayor vulnerabilidad que el resto de la población. Esta
mayor vulnerabilidad se encuentra estrechamente relacionada con el
tema del derecho a voz, el riesgo, la inseguridad, sentirse indefenso,
falta de medios para resolver sus problemas y la exclusión social: no
acceden a los servicios a los que accede el resto de la población y
muchas veces no están en capacidad de ejercer sus derechos (Banco
Mundial, 2000).
El concepto moderno de la exclusión social tiene por lo menos dos
antecedentes.
El primero de ellos son los estudios sobre los efectos del desempleo en
los vínculos con la comunidad iniciados en 1933 en el poblado de
Marientahl en Austria por Jahoda los que han sido continuados por
autores europeos concernidos con los efectos sociosicológicos del
desempleo (Paugam en Francia, 1991 y Gallie en Inglaterra, 1998).
La segunda fuente son los estudios antropológicos de Lewis en México y
Guatemala sobre “La Cultura de la Pobreza” en los años 60.
Ambas vertientes parten de estudiar hogares e individuos pobres para, a
partir de estos identificar otras dimensiones relacionadas con el contexto
social y cultural de la vida familiar y comunitaria de los más pobres,
enfatizando ambas perspectivas la falta de integración de estos
hogares/individuos con la vida y los recursos institucionales de su medio.
La exclusión social se puede observar en tres dimensiones:
Relatividad: las personas están excluidas de algo en relación con
otras que no lo están,
Agencia: Las personas se auto-excluyen o bien otros las excluyen
y
Dinámica: Existen grupos con pocas posibilidades para el futuro
no sólo para ellos sino para sus hijos. La exclusión social se
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puede transmitir entre generaciones (Atkinson & Hills, 1998). Son
individuos atrapados en una posición de ingreso relativo menor.
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pobreza sin posibilidad alguna de movilidad social. Por ejemplo, en el
Reino Unido se han planteado varias razones por las cuales estos
grupos no están en capacidad de desarrollar su potencial y participar en
los beneficios y oportunidades que ofrecen las instituciones que rigen
sus vidas o de considerarse ellos mismos iguales a los otros miembros
de la sociedad. De hecho, ¿qué factores causan la exclusión social?
En la literatura referida a las sociedades industrializadas el principal
determinante de la exclusión social es el desempleo. Aún cuando existan
sistemas de seguro o compensación por desempleo en el “Welfare
State”, que protegen a los trabajadores de una brusca disminución en los
ingresos y a los desempleados, muchos de los que viven por su cuenta
(y mayormente los varones) presentan altos niveles de exclusión social y
stress emocional.
Un segundo factor asociado a la exclusión social es la edad; en países
con estructuras por edad con un alto número de ancianos, estos
experimentan altos niveles de exclusión social en términos de su
integración a la vida comunitaria más allá de sus parientes inmediatos.
Paradójicamente, ciertos sectores de los jóvenes presentan también
altos niveles de exclusión social. Este parece ser un fenómeno de las
periferias urbanas (inner city) de las grandes ciudades en las que se
concentran minorías étnicas o “ghettos” con altos niveles de inconducta
social y violencia. En esa medida se encuentran excluidos de una vida
sana y segura, de servicios preventivos de salud, de una educación con
calidad y de un empleo estable.
Finalmente, un tercer grupo relacionado con altos niveles de exclusión
social son los inmigrantes ilegales, especialmente los que pertenecen a
grupos étnicos con marcadas diferencias raciales y culturales respecto
de los grupos dominantes. Para estos sectores su etnicidad y su
condición de ilegales bloquean su acceso a una serie de servicios y
prestaciones sociales que sí están disponibles para los nativos o
residentes legales (Altamirano, 1990). Las políticas de disminución de
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cuotas migratorias y de cierre de fronteras de muchas economías
industrializadas, ha contribuido a agravar este problema.
Sin embargo, esta definición de la exclusión social se aplica
principalmente a sociedades industrializadas en las que la mayoría de la
población tiene acceso y utiliza servicios básicos, de salud y de
educación. En caso de desempleo, el Estado provee un seguro por lo
que la exclusión no se da por el lado de los ingresos y niveles de vida
insuficientes, sino para el impacto psicológico en la autoestima de las
personas desempleadas así como su marginación en cuanto el
desempleo afecta sus redes sociales. En el caso de los países en
desarrollo, la situación es totalmente diferente. El Estado no logra
proveer los servicios básicos necesarios a la mayoría de la población ni
los servicios de salud y educación. En este sentido, existe una
desigualdad de oportunidades en la población que en el futuro se
traduce en una desigualdad de ingresos, afectando evidentemente en el
interin, su capacidad de tener un buen empleo. Sin embargo, resulta
importante comprender, que si bien el aspecto psicológico también va a
estar presente en estos países, su importancia se ve opacada al tratarse
la exclusión por ejemplo de servicios básicos como el agua potable, el
desagüe y la exclusión de servicios de salud.
Enfocado, por ejemplo, desde el punto de vista de la niñez, el factor
psicológico queda relevado si se trata de niños desnutridos, enfermos,
etc.
La exclusión respecto de la edad en países en desarrollo no ocurre de la
misma manera que en sociedades industrializadas ya que, para
empezar, las pirámides de edad son distintas. La población en los países
en desarrollo es mucho más joven y la proporción de personas de edad
es menor que en los países industrializados por lo que este fenómeno no
resulta el más crítico. En general, las personas de edad excluidas son
aquellas que pertenecen a hogares pobres, es decir, no tienen los
ingresos suficiente para mantener un nivel de vida mínimo o bien no
tienen quien se ocupe de ellas.
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Sin embargo, por el lado de las poblaciones más jóvenes, existe en
países como el Perú, grupos de jóvenes vulnerables a fenómenos como
la violencia, las drogas y la prostitución. Estos jóvenes por lo general, no
acceden a la educación y pertenecen a los hogares más pobres del país.
En el Perú, existe un fenómeno de desigualdad muy marcado en cuanto
al acceso a oportunidades que permitan a las personas tener un nivel de
vida aceptable.
En cuanto al enfoque de migración y al aspecto étnico, resulta
importante comprender que, en el Perú, dada la centralización, existe un
efecto migración hacia la capital. Históricamente, el Perú es un país
mestizo, de diferencias marcadas étnicamente principalmente entre los
pobladores de la Sierra, la Selva y Lima Metropolitana. En los años
ochenta se dio un fenómeno de fuerte migración debido al terrorismo.
Miles de campesinos huyeron de sus tierras no sólo por la pobreza sino
por la violencia y la amenaza de los grupos terroristas creándose
subculturas en la ciudad de Lima. Al igual que países europeos ocurrió
con los inmigrantes de países africanos y árabes, dada la pobreza de
esta población inmigrante, se les asoció con un mayor volumen de
violencia y desorden en las calles. En este sentido, surgió la exclusión
étnica versus este sector de la población, aún sin ser extranjeros como
ocurrió en Europa. Ello se aplicaría por el hecho de que el Perú es un
país pluricultural en el que la identidad nacional no es la misma para los
diferentes grupos étnicos de la población.
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Los marginados son quienes sufren las consecuencias de muchas
de las políticas económicas que se aplican en los países con
problemas de inflación o balanza de pagos.
Los programas sociales, susceptibles de ser puntos de apoyo para
lograr su desarrollo y la inclusión social, no siempre son la prioridad
de los gobiernos. Al respecto es importante determinar si las
barreras de acceso a estos programas son por el lado de la oferta
(cobertura limitada y calidad deficiente) o por el lado de la demanda
(barreras geográficas, de información, de costos y/o culturales). Este
factor será analizado en el presente documento.
La restringida solidaridad entre las personas que no guardan un
vínculo de parentesco o amistad es un valor social poco desarrollado
(especialmente en sociedades como la peruana) con lo cual el
aporte social voluntario, de los que más tienen y las empresas, no es
muy alto.
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correlación entre exclusión, pobreza y pertenencia a etnias amazónicas
y andinas.
Una dimensión cultural que es de vital importancia es el grado de
aceptación o rechazo de los grupos incluidos (o de la cultura dominante)
sobre los excluidos. La actitud de rechazo de parte de los sectores
económica y culturalmente dominantes hacia los grupos excluidos puede
estar enraizada en su mentalidad y cultura aún de manera implícita, lo
que dificulta la tolerancia y el apoyo político a programas y medidas que
promuevan la inclusión social. En casos extremos estas actitudes de
rechazo pueden llevar a la violencia y al racismo, plagas de las que la
sociedad moderna no parece haberse librado.
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Los conceptos de pobreza y exclusión social están relacionados pero es
importante señalar que no son lo mismo. Las personas pueden ser
pobres sin estar o sentirse socialmente excluidas y viceversa. Por
ejemplo, en el caso de desempleo, éste puede causar pobreza y
eventualmente la exclusión, pero esta podría evitarse si las redes de
apoyo familiar son fuertes. De otro lado, el acceso a un empleo o a un
trabajo no asegura la inclusión social, como lo demuestra el caso de
inmigrantes ilegales en USA, o simplemente si se trata de un trabajo
eventual. Es decir, el desempleo puede ser una causa de exclusión
social pero el empleo no necesariamente asegura la inclusión social.
Otra dimensión a tomar en cuenta radica en el hecho de que muchas
personas pueden ser pobres pero el significado y la percepción de la
exclusión y pobreza varía entre ellos. En el caso de los grupos étnicos
menos integrados, pueden ser pobres desde los estándares urbano-
occidentales, pero encontrarse y sentirse integrados a instituciones y
redes culturales propias hace que ellos se sientan incluidos al grupo
étnico al cual pertenecen, lo cual finalmente es lo más importante para
ellos. Por ejemplo, los latinos en Estados Unidos tienen su propio grupo
cultural, incluso pueden ser vistos como una amenaza por parte de los
grupos nativos o first generation. El proceso de modernización no mejora
significativamente la pobreza en estos grupos pero aumenta su
exclusión social al ponerlos en contacto y competencia con grupos más
occidentalizados.
La literatura es amplia en lo que respecta la distribución social y los
conflictos dentro de los grupos y la interacción entre los grupos. A. Sen
(1987) discute acerca de las capacidades y el concepto de exclusión
social y realiza una distinción entre exclusión activa y pasiva. Entre estos
dos tipos de exclusión, la primera es la exclusión deliberada de algunas
personas con respecto de otros grupos para el acceso a igualdad de
oportunidades, mientras que la segunda es una exclusión no voluntaria,
dada por las condiciones externas, como lo sería en el caso de los
pobladores ashaninkas, la falta de acceso a carreteras.
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En resumen, el análisis de la dinámica de la pobreza podría ser
completamente diferente dependiendo de si se observa más la exclusión
activa o pasiva, ya que la exclusión social cubre un espectro de
desigualdad socioeconómica así como otras segregaciones sociales.
Esta diferenciación resulta fundamental al diseñar políticas de inclusión
para aquellos más vulnerables ya que deben considerar el tipo de
exclusión que enfrentan en su estrategia.
Por lo tanto, el objetivo debe ser examinar las interrelaciones entre
exclusión y pobreza a fin de establecer políticas efectivas para
disminuirla. El presente trabajo constituye un esfuerzo alineado con este
fin.
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existe literatura acerca de la exclusión social a nivel teórico, no sucede lo
mismo cuando se quiere conocer cómo es que se puede medir y quiénes
están más excluidos que los demás. A pesar de este obstáculo, en este
trabajo se ha tratado de identificar grupos vulnerables con el fin de
contribuir en el análisis de la pobreza de este país. Es importante
señalar que en el Perú solo se conoce el trabajo de Aramburú y Figueroa
(1999), el cual calcula un índice de exclusión social basado en la
metodología presentada en el Reporte de Desarrollo
Humano de Estonia (PNUD, 1997). Este índice se presenta como una
nueva aproximación a la medición de exclusión social; no obstante,
presenta ciertas ventajas y limitaciones que nos llevaron a identificar
grupos excluidos socialmente de manera separada; es decir, los
resultados hallados no han sido agregados en un índice.
La revisión teórica ha dejado en claro que una persona puede estar
excluida de uno o más aspectos de la vida social, política, económica o
cultural, de su sociedad. Por lo cual, son muchos los factores que
pueden ser analizados. Sobre la base de la encuesta ENAHO (2001) se
han identificado aspectos relacionados con la incidencia de pobreza,
calidad de vida y vulnerabilidad, con el fin de hallar grupos de personas
que se encuentran excluidas socialmente. Asimismo, se han
seleccionado tres criterios para agrupar a las personas que serán
analizadas. Es decir, si se quiere saber quiénes están excluidos de los
servicios de salud, lo primero es determinar en la encuesta ENAHO la
pregunta que brinde información referente a quiénes han sido
marginados de este servicio. Luego, habiendo escogido la pregunta se
pasa a agrupar a aquellas personas que fueron excluidas y a quienes
no, bajo tres criterios:
el dominio geográfico(2),
la lengua materna(3); y,
2 La información se agrupa en 8 sectores: Costa Norte, Costa Centro, Costa Sur, Sierra Norte,
Sierra Centro, Sierra Sur, Selva, Lima Metropolitana.
3 La lengua materna se ha utilizado como una aproximación a los grupos étnicos según su
lengua de origen: castellano, quechua, aymara, otras lenguas nativas e idioma extranjero.
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los niveles de ingresos (4).
6.1.1 Educación
Se calculará la exclusión de la educación primaria y secundaria tomando
en consideración que estudios realizados demuestran que las personas
que no cuentan con educación primaria tienen mayores probabilidades
de caer o mantenerse en estado de pobreza. Usualmente se consideró
que aquellos con educación secundaria completa no eran vulnerables de
caer en pobreza y eventualmente estarían en condiciones de salir de
ella. Sin embargo, se ha planteado que la secundaria completa ya no
sería un factor suficiente que lo garantice.
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Por otra parte, los jefes de hogar sin educación primaria y/o secundaria
tienen un impacto intergeneracional negativo en sus hijos, afectan el
desarrollo de su potencial humano el cual es menor que el de aquellos
con padres educados.
La educación está ligada al empleo y este a la pobreza. De esta manera,
la falta de educación en una persona expone su vulnerabilidad a caer en
estado de pobreza. Así, resulta importante identificar a aquellas
personas que están excluidas de la educación ya que son un grupo
altamente vulnerable.
6.1.2 Salud
La medición de la exclusión de los servicios de salud resulta de vital
importancia en la medida que el acceso a los servicios de salud forma
parte de las condiciones que deben satisfacerse para tener un bienestar
mínimo. En el presente trabajo se mide la exclusión de los servicios de
salud en términos del acceso y el uso de los servicios de salud.
Este factor es importante en la medida que resulta relevante diferenciar
aquellos que no utilizan servicios de salud porque no tienen acceso a
ellos de aquellos que voluntariamente deciden no utilizarlos. En este
sentido, la elección voluntaria de no acudir a centros de salud podría
explicarse por razones de ingresos como por razones culturales.
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nuestras sociedades, que a su vez disminuye los riesgos de
enfermedades. Por su parte, la luz eléctrica, en hogares de extrema
pobreza, puede ser un factor necesario para el desarrollo de actividades
económicas dentro del hogar como alternativa de ingresos para la
familia. Con respecto al servicio del teléfono, si bien no se considera una
necesidad igual de básica que las anteriores, su elección se sustenta en
la importancia que tiene como medio de comunicación para estos
hogares con el resto de la población. Por su parte, en segundo lugar, el
no acceso a estos servicios, en algunos casos, se puede explicar por la
baja intervención del Estado. Es decir, una inadecuada política de
gobierno que no le está otorgando a toda la población los servicios
públicos que le corresponden como ciudadano.
En el caso de los servicios básicos de la vivienda se calculará la
exclusión de los principales servicios como lo son agua, desagüe y luz.
El teléfono, en el caso peruano, es un bien exclusivo por lo que no debe
considerarse como básico.
27
revistas— y los visuales y auditivos —televisión y radio— que no sólo
informan noticias sino también contribuyen a brindar mayor información
sobre formas de esparcimiento y diversión. En efecto, existen hogares
que destinan parte de su dinero en comprar revistas o periódicos para
mantenerse informados con los acontecimientos y de alguna manera es
un medio de involucrarse con su sociedad. Por el otro, está el contar o
no con medios auditivos y visuales de comunicación, como lo son la
radio o la televisión. La importancia de estos medios radica en su
masificación, que ha hecho que cada vez más personas puedan acceder
a ellos. No obstante, aquellos hogares que aún no cuentan con
alumbrado eléctrico se encuentran doblemente excluidos al no poder
hacer uso de aparatos eléctricos como la televisión. Sobre la base de lo
anterior, una manera de evitar esta doble contabilidad de exclusión, el
análisis se basa en determinar aquellos hogares que cuentan con al
menos uno de los dos —televisión o radio— considerándolos incluidos
socialmente. Por lo tanto, aquellas familias que no tienen ninguno de
estos dos artefactos son considerados excluidos. Por otro lado, en la
segunda parte del análisis de esta sección, se han diferenciado a
aquellas familias que destinan parte de sus ingresos a la diversión o
esparcimiento (cine, CD, juguetes, espectáculos deportivos, etc.) de
aquellas que no lo pueden hacer por razones económicas o culturales, y
por consiguiente, para este trabajo, se consideran excluidas
socialmente.
6.2 Resultados
6.2.1 Educación
A nivel nacional, tal como se aprecia en la cuadro 1, aproximadamente
26% de la población mayor a 12 años está excluida de la educación
primaria, esto es, no tienen primaria completa y alrededor del 42% de la
población mayor a 18 años está excluida de la educación secundaria
completa. Ello implica que tienen altas probabilidades de estar o caer en
estado de pobreza y no tener los medios para salir de ella.
28
La situación es agravante para las mujeres que presentan un mayor
índice de exclusión de la educación primaria y secundaria que los
hombres. En efecto 31,22% están excluidas de la educación primaria
completa mientras que los hombres presentan un índice de 20,29%. La
exclusión de la secundaria completa es de 47,67% para las mujeres
mientras que, a pesar de ser una cifra considerable, en el caso de los
hombres el 35,85% de los hombres lo están. Resulta importante notar
que la diferencia de género resulta un factor relevante para este análisis
siendo un poco más de 10 puntos porcentuales.
29
El caso de Lima Metropolitana es interesante no tanto en términos de
magnitud ya que presenta los índices de exclusión más bajos (11% de
personas excluidas de la educación primaria completa y 22% de la
secundaria completa) pero sí a nivel de género.
El índice de exclusión de la educación primaria para las mujeres es casi
el doble que el de los hombres (14,41% versus 7,5%), y en la educación
secundaria la exclusión para las mujeres es aproximadamente 10 puntos
porcentuales mayor a la de los hombres (27,01% versus 16,54%).
Por otro lado, aquellos con lengua materna uno diferente al castellano o
idiomas extranjeros, presentan mayores índices de exclusión respecto
de la educación primaria que aquellos de habla castellana (Ver Cuadro
2). Incluso las personas cuya lengua nativa es distinta al quechua y al
aymara presentan un índice de exclusión de la educación primaria mayor
a (47,7%). El índice más bajo se encuentra en aquellos de habla
extranjera (1,83%). Ello se mantiene en el caso de la exclusión de la
secundaria. En el caso de los sordomudos, no tienen acceso a la
educación, lo que en este caso implicaría la falta de escuelas para
personas con esta discapacidad.
30
6.2.2 Salud
El índice de exclusión social considera a aquellos enfermos que por
alguna razón no asistieron a centros médicos. Resultan de interés
razones de acceso, cultura e ingreso en la medida que revelan
carencias. Sin embargo, también existe un grupo de enfermos que no se
atendieron, porque no lo consideraron necesario. En este sentido, el
cuadro 4 muestra los ratios de exclusión de acuerdo a las razones que
los llevaron a prescindir de consultas médicas para curar su enfermedad.
Según la encuesta ENAHO, 37,86% de las personas enfermas no se
atendieron porque no lo consideraron necesario. Para efectos del
análisis es factible suponer que en estos casos, la gravedad de la
enfermedad no ameritaba atención en un centro de salud.
Bajo este supuesto, la principal razón por la que los enfermos no se
atienden es cultural (36,22%) y tan sólo 2,44% no lo hicieron por acceso,
es decir, por que no contaron con un centro de salud cercano. Ello
indicaría exclusión por el lado cultural, que estaría afectando el uso de
centros de salud ya que existe un grupo de personas que decidió
curarse con remedios caseros o al no tener confianza ni creer en la
medicina occidental optó por no asistir a un centro a recibir atención
médica. Ello resulta relevante en la medida que una política para mejorar
las condiciones de vida en el aspecto de la salud debería considerar no
sólo infraestructura sino también educación.
El aspecto cultural como razón para explicar el hecho de no usar
atención médica es más elevado en la sierra y para la población de
habla quechua, aymara u otra lengua indígena. Ello tiene sentido en la
medida que estas personas viven principalmente en la sierra, donde a su
vez se encuentran las zonas con mayor pobreza en el país. En este
sentido, dotar a las comunidades de centros de salud que brindan
servicios basados en los criterios de la medicina occidental, no
contribuirá a que a grupos ubicados en la Sierra del país se atienda, ya
que su decisión de no hacerlo se fundamenta en creencias culturales. Es
por ello que este ratio de exclusión muestra una realidad diferente,
31
donde la solución para incluir a estas personas al servicio de salud se
aleja de construir centros de salud modernos que no respeten sus
creencias.
La segunda razón que explica que no se usen los servicios de salud, aun
estando enfermo, es monetario (23,48%); ya sea porque no contaban
con efectivo para pagar la consulta o carecían de un seguro médico. Los
índices más altos se presentan en la costa Norte y Sur, la Sierra Centro,
la Selva y Lima Metropolitana. El alto índice en Lima Metropolitana
reflejaría una alta desigualdad ya que, en términos de ingresos, Lima no
es la zona de mayor pobreza del Perú como lo serían la Selva y la Sierra
Central.
Cuadro 3 - Exclusión Social del Servicios de Salud por Problemas de Acceso,
Dinero o Diferencias Culturales o porque no lo consideraron necesario (En
Porcentajes).
32
6.2.3 Servicios básicos de la vivienda
Los primeros resultados acerca del acceso a agua, desagüe, luz y
teléfono varían de acuerdo con el bien analizado. No obstante, existe un
patrón que se repite: sin importar el criterio utilizado para agrupar a los
hogares —dominio geográfico, el Decil de los ingresos de cada hogar o
la lengua materna—, el acceso a teléfono muestra los mayores niveles
de exclusión, seguido del acceso a desagüe, agua y luz. Ello indicaría
que contar con un teléfono en el hogar puede considerarse casi un lujo
dejando de ser una necesidad primordial.
De esta manera, sin tener en cuenta el teléfono, la exclusión es más
elevada respecto del desagüe (52,29%), luego de la luz (30,57%) y
finalmente del agua (36,71%), tal como se puede observar en el cuadro
5 (7). Respecto del servicio de desagüe, los ratios de exclusión son muy
elevados (más de 65%) para la zona de la Sierra y la Selva. Tal como
era de esperar, también lo son para la población de lengua quechua,
aymara y otras lenguas indígenas (más de 64%).
Evidentemente, para los deciles de ingresos más bajos los niveles de
exclusión son más altos: para los tres deciles más bajos la exclusión es
más de 80%.
En lo referente a la luz, el patrón es similar al anterior salvo para la
Sierra Sur (33,35%). Los ratios de exclusión para la Sierra Norte, Sierra
Centro y la Selva son mayores a 50%. En lo referente a las lenguas
nativas, los ratios más altos lo presentan las poblaciones quechua
hablante y otras lenguas nativas (42,42% y 85,06% respectivamente).
Los deciles más bajos presentan los ratios de exclusión respecto de la
luz más altos (más de 50% los tres deciles más bajos).
Finalmente, los ratios de exclusión del servicio de agua potable son
mayores a 40% para la Sierra y la Selva es 61,81%. En el caso de las
lenguas nativas, el índice de exclusión más alto se presenta en las
poblaciones de lenguas nativas distintas al quechua y aymara (81,05%).
En lo referente al ingreso, los deciles más bajos presentan índices de
exclusión mayores a 50%.
33
6.2.4 Acceso a medios de comunicación y entretenimiento
La radio y la televisión se han convertido en un medio masivo de
comunicación ya que presenta los niveles más bajos de exclusión,
menor al 9,69% del conjunto de hogares analizados.
Por su parte, la compra de periódicos y revistas muestra porcentajes por
encima del 50% de excluidos. Una de las razones podría deberse a los
niveles de analfabetismo que hay en nuestro país, aunque esto no
explica todo ya que hasta en los grupos con los deciles más elevados de
ingresos existen personas que no acceden a este medio de
comunicación. Quizás algunos hogares opten por no comprar el
periódico y leerlo en su lugar de trabajo o en los quioscos, o
simplemente reemplazar este medio escuchando la radio o la televisión,
ya que son bienes sustitutos.
Finalmente, más de 75% de hogares a nivel nacional no destinan nada
de sus ingresos a divertirse, lo cual tiene sentido al tratarse de un país
con altos niveles de pobreza en los que la diversión es un lujo, y por lo
tanto es escaso y caro.
34
las regulaciones públicas y monitoreo social. Una muestra de la
capacidad de brindar oportunidades de empleo se muestra en el cuadro
4.
35
Gráfico 1: Perú 2010: Mapa de pobreza en el Perú, medida monetaria versus medida
multidimensional
Fuente: Castro, Baca y Ocampo: “(Re) Counting the Poor in Peru: A Multidimensional
Approach”. Working Paper D-10-1. Lima: Centro de Investigación de la Universidad del
Pacífico, 2010.
36
Gráfico 2: Cambios del coeficiente de Gini de la distribución del ingreso
en América Latina, 2002-2009
37
En consecuencia, la inversión social orientada a mejorar la calidad de
vida debe ser formulada y ejecutada tomando en cuenta esta diversidad
de magnitudes e intensidades de los problemas que demanda tener el
enfoque territorial. Es decir, cada territorio tiene una serie de factores
económicos, sociales, políticos, geográficos y medioambientales que
demandan al gobierno y la sociedad construir diagnósticos y soluciones
consistentes con esta realidad. Aun más: al interior de cada territorio la
acción del Estado debe sintonizarse con las intervenciones
gubernamentales respetando el enfoque de vida.
38
Jóvenes a la
Obra
Programa para la Generación de Empleo 50’000.000
Social
Inclusivo-Trabaja Perú
PCM Programa Gratitud 225,000,000
Ministerio de Programa Nacional de Infraestructura 1.069’478.744
Educación Educativa-PRONEID
PRONAMA 225’161.929
Ministerio de PANTBC 10’000.000
Salud Seguro Integral de Salud 572’800.826
Ministerio de la INABIF 109,505,586
Mujer y el Programa Nacional de Movilización por la 660’532.961
Desarrollo Social Alfabetización-PRONAA
FONCODES 241’501.611
Ministerio de AGRORURAL 177’263.520
Agricultura
Ministerio de FITEL 152’648.007
Transportes y Provías Descentralizado 346’371.766
Comunicaciones
Ministerio de COFOPRI 99’182.182
Vivienda, Programa Integral de Mejoramiento de
Construcción y Barrios y 6’177.969
Saneamiento Pueblos
Programas WawaWasi: CUNA MÁS2 85’000.000
sociales Beca 183 2’953.827
anunciados por el Gratitud: Programa PENSIÓN 654 225’000.000
nuevo Gobierno
Total de 23 programas S/.
8.657’578.9285
Fuente: SIAF 2011 y Proyecto de Ley Presupuesto 2012. El programa SAMU no está
considerado por no contar con información presupuestal oficial del Ministerio de
Economía y Finanzas a septiembre de 2011. Los presupuestos de los programas
sociales anunciados por el nuevo Gobierno han sido tomados teniendo como
referencia los programas que reemplazarían.
39
operativas que responderían al mandato de las direcciones sobre dónde
y cómo lograr las metas. Finalmente, los sistemas que cimentan el
vínculo entre direcciones y gerencias.
La idea es mantener la estructura del Viceministerio de Políticas y
Evaluación Social, la Secretaría General y el Despacho Ministerial. Lo
importante es cómo estructura la provisión de los servicios sociales. Aquí
se engarzarían las direcciones por resultados con las gerencias
operativas.
40
CONCLUSIONES
41
BIBLIOGRAFIA
Páginas Consultadas:
- http://www.aecpa.es/aecpa/asoc/actividades/3/tem1.htm
- http://www.estadonacion.or.cr/nacion2/cap1-96b.htm
- http://www.ilo.org/public/spanish/bureau/inst/papers/synth/socex/ch2.htm
- http://www.rural-europe.aeiall.be/rural-es/biblio/xclusion/contents.htm
- http://habitat.aq.upm.es/boletin/n17/ainf2.htm
- http://www.revistaideele.com/content/%C2%BFc%C3%B3mo-combatir-
la-exclusi%C3%B3n-social-en-el-per%C3%BA-2011-2016
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ANEXOS
43
Perú 2010, pobreza total y extrema según sexo y grupos etarios
(en millones de personas)
44