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Lineamientos Turberas Ramsar

Este documento proporciona lineamientos para realizar inventarios de turberas tropicales con el fin de facilitar su designación como sitios Ramsar. Las turberas tropicales almacenan grandes cantidades de carbono y sustentan biodiversidad, pero están siendo degradadas y drenadas, lo que libera gases de efecto invernadero. El documento brinda orientación sobre cómo identificar, mapear y evaluar turberas tropicales para su protección.
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Lineamientos Turberas Ramsar

Este documento proporciona lineamientos para realizar inventarios de turberas tropicales con el fin de facilitar su designación como sitios Ramsar. Las turberas tropicales almacenan grandes cantidades de carbono y sustentan biodiversidad, pero están siendo degradadas y drenadas, lo que libera gases de efecto invernadero. El documento brinda orientación sobre cómo identificar, mapear y evaluar turberas tropicales para su protección.
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Nota Informativa

Ramsarde Ramsar
Briefing Note
97
Convención
sobre los Humedales

Lineamientos para inventarios de


turberas tropicales a fin de facilitar
su designación como sitios Ramsar

Antecedentes Las turberas capturan y almacenan carbono, ayudan a regular los ciclos del agua,
En la Resolución XII.11 de Ramsar la purifican y sustentan una gran biodiversidad. Se estima que cubren un 3 por
sobre Las turberas, el cambio climático
y el uso racional: implicaciones para la
ciento de la superficie terrestre del planeta y, sin embargo, contienen el doble de
Convención de Ramsar se encargó al carbono que la biomasa forestal del mundo.
Grupo de Examen Científico y Técnico
(GECT) de la Convención que desarro-
llara “lineamientos para la realización A pesar de su gran función ecológica, está habiendo una pérdida y degradación de
de inventarios de turberas con miras
a su designación como Humedales de
las turberas. Las turberas tropicales, en particular, siguen siendo drenadas para
Importancia Internacional”. En su plan la producción de combustible, alimentos y fibras, lo que da lugar a emisiones de
de trabajo para 2016-2018, el GECT re-
comendó centrar la labor en las turberas gases de efecto invernadero, incendios, hundimientos de tierras, degradación de
tropicales, las cuales enfrentan tasas los suelos y deterioro de la calidad de las aguas superficiales.
crecientes de degradación y pérdida, y el
Comité Permanente identificó esta tarea
como una de las principales priorida- Saber dónde se encuentran las turberas tropicales facilitará su conservación, uso
des del GECT. Esta Nota Informativa
proporciona orientaciones científicas y racional y manejo. Se considera que las turberas tropicales representan entre el
técnicas para evaluar la ubicación, la 10 y el 12 por ciento del total de los recursos mundiales en materia de turberas,
extensión, la profundidad y calidad de
la turba y el estado de drenaje de las pero la información con relación a su extensión y ubicación dista mucho de ser
turberas tropicales.
completa (Joosten, 2016).
Objetivos
En esta Nota Informativa se proporcionan lineamientos para que los
Esta Nota Informativa tiene por
objeto apoyar a los administradores administradores de los humedales en los países tropicales puedan realizar
de humedales de los países tropicales
proporcionando orientaciones detalladas
inventarios de las turberas, lo que también puede facilitar su designación como
sobre cómo identificar, seleccionar e Humedales de Importancia Internacional (“sitios Ramsar”).
inventariar turberas tropicales para su
posible designación como sitios Ramsar,
mediante la utilización del Criterio 1 de
designación de sitios Ramsar (si una
turbera es “un ejemplo representativo, Mensajes clave
raro o único de un tipo de humedal na-
tural “), tomando también en cuenta un
Evitar el drenaje de las turberas. El drenaje de las turberas tropicales causa emisiones
argumento sobre la regulación del clima
y la capacidad de almacenamiento de significativas y continuas de gases de efecto invernadero, incendios destructivos,
carbono, y del Criterio 2 (si una turbera degradación de los suelos, hundimiento, pérdida de tierras productivas y deterioro de la
“sustenta especies vulnerables, en peli- calidad de las aguas superficiales.
gro o en peligro crítico, o comunidades
ecológicas amenazadas”). Determinar la ubicación de las turberas tropicales y cartografiarlas. Las turberas
tropicales están muy extendidas y son muy diversas, y se distribuyen desde el nivel del
mar hasta grandes altitudes. No se dispone de una información detallada y completa
sobre su ubicación y extensión, pero en la mayoría de los países los datos nacionales
y regionales permiten una rápida identificación inicial de las principales zonas de
turberas.

[Link]
Documentos En la medida de lo posible, el inventario detallado y la supervisión basados en los
pertinentes de lineamientos1 normalizados de Ramsar deberían complementarse con investigaciones
de campo para evaluar la extensión de las turberas y el espesor de la turba. Esto
Ramsar implicará la extracción de núcleos de turba en el terreno y (si es factible) la aplicación
Resolución [Link]: Orientaciones para de tecnologías de observación de la Tierra.
identificar turberas como Humedales de
Importancia Internacional (sitios Ramsar) Designar las turberas como sitios Ramsar. La designación de turberas como sitios
para la regulación del cambio climático Ramsar puede ayudar a aumentar la comprensión de sus importantes servicios
mundial como argumento adicional a los ecosistémicos, incluida la regulación del clima mundial, la purificación del agua y la
criterios existentes de Ramsar
conservación de la biodiversidad, fomentando así su conservación y restauración más
Resolución XII.11: Las turberas, el cam- amplias.
bio climático y el uso racional: implicacio-
nes para la Convención de Ramsar La información sobre el tipo de turbera, el tipo de turba (composición botánica) y
Resolución XI.14 Cambio climático y
los efectos del drenaje refuerza la designación como sitio Ramsar en virtud de los
humedales: consecuencias para la Con- Criterios 1 y 2, ayuda a poner de manifiesto los valores en materia de biodiversidad
vención de Ramsar sobre los Humedales de las turberas no drenadas y facilita la identificación de los objetivos y actividades de
Resolución XI.8 Anexo 2: Marco estra- restauración de cada sitio específico.
tégico y lineamientos para el desarrollo
La profundidad de la turba, el contenido de carbono y los efectos del drenaje son
futuro de la Lista de Humedales de
Importancia Internacional de la Conven- especialmente importantes para poder designar una turbera como sitio Ramsar
ción sobre los Humedales (Ramsar, Irán, utilizando el argumento adicional al Criterio 1 sobre regulación del clima y
1971) – revisión de 2012 almacenamiento de carbono.
Resolución X.24: Cambio climático y
humedales
Resolución VIII.17 Lineamientos para la
acción mundial sobre las turberas
Introducción
Recomendación 7.1: Plan de acción Las turberas constituyen aproximadamente la mitad de los humedales del mundo (Tiner,
mundial para el uso racional y el manejo 2009). La turba es materia muerta, parcialmente descompuesta y almacenada durante
de las turberas un largo período de tiempo en condiciones de saturación de agua. Las turberas intactas
Recomendación 6.1: Conservación de proporcionan muchos servicios ecosistémicos: capturan y almacenan carbono; ayudan a
las turberas regular los ciclos del agua; la purifican; y mantienen una gran riqueza de biodiversidad. Se
Ficha Informativa de Ramsar No. 8: estima que las turberas cubren un 3 por ciento de la superficie terrestre del planeta y, sin
Mantener las turberas húmedas para un embargo, contienen el doble de carbono (unas 500 gigatoneladas) que toda la biomasa
futuro mejor (2015) forestal del mundo. (Crump, 2017). La información sobre su extensión y ubicación dista
Ramsar Fact Sheet No. 8: Keep peat- mucho de ser completa (Joosten, 2016).
lands wet for a better future (2015)
Si las turberas son drenadas, la turba queda expuesta al aire, se oxida y se libera en forma de
dióxido de carbono. El problema puede ser aún peor, dado que las turberas drenadas corren el
riesgo de sufrir incendios de turba, que también emiten grandes cantidades de gases de efecto
invernadero. La emisión de gases de efecto invernadero va acompañada de hundimientos, es
decir, de disminuciones del nivel de la superficie de las turberas, lo cual aumenta el riesgo de
inundaciones y de intrusión de sal en las tierras bajas costeras (Crump, 2017).
La creciente demanda de alimentos, biocombustibles (incluido el aceite de palma) y fibras
(como la pasta de madera) ha provocado el drenaje de turberas tropicales en Asia suroriental,
Australasia, América del Sur y África. La conversión de las turberas puede llevar a la pérdida
de sus valiosas características, incluyendo su biodiversidad particular, su capacidad de
almacenamiento de carbono y, si finalmente se inundan, su carácter de “tierra”. Para evitar
el uso destructivo de estos frágiles ecosistemas y asegurar su conservación y uso racional, es
necesario identificarlos, localizarlos y delimitarlos.

1 
Véanse el Manual de Ramsar n° 13 (4ª edición): Inventario, evaluación y monitoreo y el Manual de Ramsar n° 15 (4ª
edición): Inventario de humedales, disponible en: [Link]
Esta Nota Informativa proporciona, en primer lugar, información general sobre las
turberas tropicales y cómo identificarlas utilizando los mapas y datos existentes. También
proporciona orientaciones sobre la realización de inventarios de turberas tropicales y su
posible designación como sitios Ramsar, teniendo en cuenta sus diversas características.
El documento Lineamientos para inventarios de turberas tropicales a fin de facilitar su
designación como sitios Ramsar: Notas explicativas que acompaña la Nota Informativa
(véase [Link] proporciona más detalles sobre:
las fuentes clave de información, incluyendo referencias específicas por país;
las ecorregiones terrestres tropicales y subtropicales con presencia importante de turba y
suelo orgánico;
la evaluación de la degradación de las turberas (a partir de imágenes satelitales y de trabajo
de campo); y
la cartografía práctica de las turberas.

Las turberas tropicales y sus características


Según estimaciones recientes, la extensión de las turberas tropicales oscila entre 30 y 45
millones de hectáreas (Sorensen, 1993; Solomon et al., 2007; y Page et al., 2011) y 170
millones de hectáreas (Gumbricht et al., 2017). Estas cifras se basan en la mejor información
científica disponible, pero la amplitud de su rango pone de manifiesto las incertidumbres
existentes.
Las turberas tropicales se distribuyen desde las zonas costeras hasta las grandes altitudes. Si
bien todas las turberas necesitan condiciones de humedad casi permanente, el desarrollo, el
abastecimiento de agua y el entorno paisajístico difieren de una turbera a otra (Figura 1). En
los trópicos, las condiciones adecuadas para la formación de turberas se encuentran en las
áreas:
con lluvias frecuentes y excesivas (trópicos húmedos);
con altas precipitaciones y evapotranspiración restringida (entornos montañosos y
alpinos);
cuando las grandes cuencas de captación garantizan la entrada y retención regular de agua
(depresiones del terreno y llanuras de inundación); y
a lo largo de las costas.
La vegetación natural de las turberas tropicales puede incluir dicotiledóneas, palmeras,
manglares, ciperáceas, gramíneas, musgos y otras especies de flora. La diversa vegetación
produce diferentes tipos de turba, que pueden incluir madera, rizomas herbáceos, raíces y
radículas, y restos de musgo. En la turba altamente descompuesta (“lodo”) los restos de plantas
son menos reconocibles, pero estos suelos son muy oscuros, debido a la presencia de abundante
humus (materiales vegetales descompuestos) (USDA, NRCS, 2016).

Figura 1
Entornos tropicales en los que pueden
existir turberas
1. Tierras bajas costeras
2. Zonas perimarinas, incluidos deltas
de ríos, lagunas costeras, marismas
saladas y depresiones pantanosas.
3. Llanuras de inundación, incluidas
madreviejas y cubetas.
4. Márgenes de lagos
5. Entornos montañosos y alpinos, in-
cluidos valles repletos de turba o zonas
cubiertas por “mantas” de turba.
Fuente: Greifswald Mire Centre, 2017
Uso de mapas existentes para identificar las turberas
La presencia de turba es la característica que define a las turberas. Varios mapas de regiones
tropicales indican la presencia de turberas de una u otra manera, pero muchos mapas deben
ser interpretados con sentido crítico. Algunos términos en inglés tales como mire, marsh,
swamp, fen y bog (Joosten et al. 2017) así como los términos locales (Krasilnikov et al. 2009)
pueden no distinguir entre las turberas (que tienen un suelo de turba) y los humedales con
suelo mineral. Dependiendo del país y la disciplina científica, las turberas han sido definidas
como aquellas zonas que tienen una capa de turba que varía entre 20 y 100 centímetros (cm)
de espesor; de igual manera, el contenido mínimo en materia orgánica de la “turba” varía en
función de las definiciones (Joosten et al. 2017).
En la edafología, los suelos de turberas se agrupan bajo el concepto más amplio de “suelo
orgánico” (“sol organique” en francés, “organic soil” en inglés) o “histosoles”. Si bien todos
los suelos de turberas son histosoles, el concepto de histosol también incluye suelos con
capas orgánicas menos profundas y con menos materia orgánica que los suelos de turberas,
y también comprende suelos orgánicos de origen sedimentario, tales como los sedimentos
lacustres (Unión Internacional de Ciencias del Suelo [IUSS], Grupo de Trabajo sobre la Base
Referencial Mundial [WRB], 2015).
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) considera que el
“suelo orgánico” es un suelo con al menos 12 a 18 por ciento de carbono orgánico, dependiendo
del contenido de arcilla (IPCC, 2014). La definición del IPCC abarca todas las turberas y otros
suelos orgánicos, pero no incluye un criterio para el espesor mínimo de la capa orgánica
que permite a cada país utilizar sus definiciones específicas, a menudo determinadas
históricamente.
Dado que las turberas naturales son humedales, la distribución y la extensión de los
humedales ofrece una primera indicación de la presencia de turberas. La mejor herramienta
de teledetección para identificar las zonas anegadas de las tierras bajas tropicales es
actualmente el Expert system model for mapping tropical wetlands and peatlands (Modelo
de sistema experto para cartografiar humedales y turberas tropicales) (CIFOR, 2016;
Gumbricht et al., 2017; véase [Link] que incluye una capa
de “turba” (véanse las Notas explicativas, sección I). Sin embargo, esta herramienta apenas
cubre las turberas fuera de las zonas bajas, mientras que en algunas regiones el modelo
sobreestima la presencia de turberas. Por lo tanto, son necesarios estudios de campo a fin de
obtener la información necesaria para una planificación detallada del uso de la tierra.
Si no se dispone de datos directos sobre la distribución de las turberas y los suelos orgánicos,
otras informaciones específicas, por ejemplo sobre la vegetación, los suelos, la topografía o
la geología, podrían sugerir la presencia de condiciones húmedas y posiblemente de turba
(véanse las Notas explicativas, sección I).
Realización de inventarios de turberas en los trópicos
El proceso para realizar inventarios de turberas en los trópicos es el mismo que para las
turberas de otras partes del mundo e incluye tres pasos:
I. un estudio documental preparatorio;
II. trabajo de campo para evaluar la extensión y profundidad de las turberas y otras
características bióticas y abióticas; y
III. un análisis de los datos de campo para preparar un mapa de delimitación de turberas y
otros mapas temáticos (por ejemplo, sobre vegetación, suelo y geología).

I. Estudio documental preparatorio


De ser posible, el estudio documental debería llevarse a cabo con un Sistema de Información
Geográfica (SIG) utilizando herramientas de observación de la Tierra (véase Fitoka &
Keramitsoglou, 2008; MacKay et al. 2009). Se puede recoger información sobre las
características físicas de las cuencas de captación como, por ejemplo, el relieve (modelos
digitales de elevación), la geología y el abastecimiento de agua. Si no se tiene acceso a un SIG
o a imágenes satelitales, se pueden utilizar mapas topográficos impresos.
Los resultados del estudio preparatorio pueden incluir:
una tipología de las turberas;
un plan de extracción de núcleos;
un mapa de drenaje; y
un perfil de las turberas del país.
Los datos de los mapas existentes sobre la distribución de la turba, los suelos orgánicos o
sus indicadores indirectos, incluidos los datos puntuales, deben integrarse en un “mapa de
probabilidades de turberas” con la ubicación y la extensión aproximadas de las turberas, el
cual servirá de base para el estudio de campo.

Relieve y tipo de turberas


La identificación de las turberas tropicales puede centrarse en las ecorregiones y unidades
de paisaje en las que se puede suponer que existan turberas (véase la figura 1 y las Notas
explicativas, sección II). Habida cuenta de que los diferentes procesos hidrológicos pueden dar
lugar a diferentes hábitats de turberas con especies y comunidades vegetales características, es
importante tener en cuenta el relieve de las turberas y sus alrededores. Se hace una distinción
importante entre las turberas altas (turberas arbustivas) (bogs), que se elevan por encima del
paisaje circundante y sólo se alimentan con agua de lluvia, y las turberas bajas (gramíneas
o carrizo) ( fens), que se encuentran en depresiones y se alimentan también con agua que ha
estado en contacto con el lecho rocoso mineral y el suelo. Mientras que todas las turberas altas
son ácidas y pobres en nutrientes, la calidad del agua de una turbera baja puede ser mucho más
diversa, ya que depende de su extensión y del clima, del lecho rocoso, del suelo, de la vegetación
y del uso de la tierra de la cuenca (Joosten & Clarke, 2002).

Desarrollo de un plan de extracción de núcleos


Las extracciones de núcleos se realizan para identificar la profundidad y la naturaleza de
la turba. Las extracciones de núcleos deben hacerse a lo largo de transectos para reducir
su número sin comprometer la calidad (Agus et al., 2011). En el caso de las turberas
redondeadas (como las turberas en forma de cúpula), los transectos pueden atravesar
radialmente el centro de la turbera y se pueden realizar las extracciones de núcleos a una
distancia de 200 a 500 metros (m), en función del tamaño de la turbera y el nivel de detalle
deseado (véase la Figura 2 A). Los transectos representativos en los valles alargados pueden
atravesar el valle cada 500 a 1000 m (Figura 2 C) y deberían incluir los principales valles
afluentes. Se puede realizar extracciones de núcleos adicionales fuera de estos transectos
para una cobertura más completa (véanse los puntos rojos en la Figura 2 C). En las grandes
turberas, los transectos y los sitios de extracción de núcleos pueden estar más separados
(véanse las Notas explicativas, sección IV). Si se establecen distancias más cortas entre los
puntos de extracción de núcleos a lo largo del supuesto límite de la turbera se puede lograr
una delimitación más precisa.
Las coordenadas de cada punto deben registrarse mediante un sistema de posicionamiento
global (GPS) o trazarse en un mapa topográfico impreso.
Los estudios de turberas deben incluir la recolección de muestras de turba para determinar el
contenido de carbono y posiblemente otras propiedades físicas y químicas.

Figura 2 A C
Planes de extracciones de núcleos.
Planes de extracción de núcleos para un
bosque inundado turboso en forma de
cúpula (A y B) y en un valle repleto de
turba o depresión (C) utilizando el mé-
todo de transectos (adaptado de Agus
et al. 2011). Para un plan de extracción
de núcleos en el caso de áreas grandes
y de difícil acceso, véanse las Notas
explicativas, sección IV.

Drenaje de las turberas


Es indispensable realizar una cartografía integral de la infraestructura de drenaje, ya que el
drenaje de las turberas y de sus alrededores puede tener un impacto significativo en:
el abastecimiento de agua desde la cuenca hasta las turberas;
las pérdidas de agua de las turberas;
el proceso de formación de turba;
los hábitats de especies específicas de fauna y flora; y
la función de regulación del agua.
El drenaje parcial de las turberas también puede afectar la hidrología de las aguas subterráneas
y superficiales de las partes “no drenadas”. La cartografía de la infraestructura de drenaje
puede basarse en imágenes satelitales o aéreas (véanse las Notas explicativas, sección III) y
debería registrar (en un SIG) la posición y la longitud de cualquier estructura de drenaje visible.
La profundidad y el estado de las estructuras pueden ser determinados mediante el trabajo
de campo. Si no se tiene acceso a un SIG o a imágenes satelitales, se pueden utilizar mapas
topográficos en papel para cartografiar las zanjas durante los estudios de campo.

II. Trabajo de campo


Los resultados del trabajo de campo pueden incluir:
la identificación de suelos de turba;
una descripción de los tipos de turba en función de la textura y las características
botánicas;
una visión general de la extensión, la profundidad y la estratigrafía de la turba;
una evaluación del carbono almacenado en la turba; y
una visión general de los tipos de turberas y sus hábitats.
Identificación de suelos de turba
Los suelos de turba difieren de los suelos minerales y requieren diferentes métodos y
herramientas de muestreo (véase la Tabla 1 que figura más abajo). La manera más fácil de
identificar un suelo orgánico es observando su color, peso y textura:
Los suelos ricos en materia orgánica son oscuros (en su mayoría de color negro a marrón
rojizo, o gris debido a la ceniza cuando se queman), mientras que los suelos minerales son
de color más brillante (en su mayoría gris, amarillento o rojo).
Puesto que la materia orgánica es de dos a tres veces menos densa que las partículas
minerales (clásticas), los suelos orgánicos son notablemente más ligeros que los minerales,
incluso cuando están húmedos.
El suelo orgánico se siente grasiento al tacto, mientras que el suelo mineral puede sentirse
áspero si contiene arena, deja un residuo polvoriento en las manos, si contiene limo, o se
siente pegajoso si contiene arcilla (Vepraskas & Craft, 2016).
Se recomienda trabajar con un científico experto en suelos que sea experimentado y que esté
familiarizado con los suelos de la región, al menos durante los primeros días del trabajo de campo.

Tabla 1. Características de la turba/los suelos orgánicos y los suelos de humedales


minerales en los trópicos

Características Turba / suelo orgánico Suelo de humedales


minerales

Contenido de carbono Superior al 12-18% (20-30%) Inferior al 12-18% (20-30%)


orgánico (materia de peso seco (dependiendo de peso seco (dependiendo
orgánica) del contenido de arcilla) del contenido de arcilla)

Distribución de la materia La materia orgánica está La materia orgánica está


orgánica distribuida de manera concentrada principalmente
homogénea desde la cerca de la superficie (en los
superficie hasta el suelo centímetros superiores)
mineral en el fondo de la turba.

Fácil de quemar Fácil de quemar cuando está No se quema fácilmente


seco - puede ser utilizado
como combustible

Dispositivo utilizado para Extractor de núcleo de turba Pala o muestreador de


el examen del suelo y la núcleo de suelo
toma de muestras

Restos de plantas Restos abundantes de Sólo unos pocos trozos


reconocibles madera, raíces y musgo pequeños de madera o
raíces (a menudo vivos)
Identificación de la textura del suelo orgánico (a partir de
Vepraskas & Craft, 2016)
El suelo orgánico puede ser categorizado como:
lodo, la forma más descompuesta;
turba lodosa, la forma intermedia; o
turba, la forma menos descompuesta de materia orgánica del suelo.
Para determinar la textura del suelo, tome una muestra del tamaño de una pelota de
golf y frótela entre los dedos y el pulgar de ocho a diez veces. Abra la bola y examine
la abundancia de fibras y raíces de plantas no vivas visibles. En el lodo, estas fibras
constituyen menos de una sexta parte, en la turba lodosa entre una sexta y tres cuartas
partes y en la turba más de las tres cuartas partes de la muestra.
La clasificación en turba sáprica, hémica y fibrosa sigue un enfoque similar. La turba
sáprica es la forma más altamente descompuesta, la hémica es intermedia y la fibrosa
es la menos descompuesta (Paramananthan, 2016). A continuación se ofrece una guía
para estimar la densidad de carbono de estos tipos de turba.

Calidad de la turba y del suelo orgánico


En las turberas tropicales se encuentran tres tipos principales de turba botánica:
turba de madera, producida por dicotiledóneas, palmeras y manglares;
turba de raíces herbáceas, producida por raíces, radículas y rizomas de plantas análogas a
la hierba como las ciperáceas, los papiros, los carrizos, los juncos o las gramíneas; y
turba de musgo, depositada por la turba y el musgo marrón.
Estos tipos de turba pueden presentarse en formas puras o mixtas (reflejando una amplia
variedad de condiciones anteriores de formación de la turba), pueden mostrar diferentes
secuencias dentro de un núcleo de turba (reflejando la sucesión a lo largo del tiempo de las
turberas) y pueden diferir entre los sitios de extracción de núcleos dentro de una turbera
(reflejando gradientes ecológicos anteriores).
Las turbas no perturbadas son de color marrón rojizo a negro cuando están anegadas.
Cuando se exponen al aire, el color generalmente se oscurece rápidamente debido a la
oxidación superficial. Cuando se drena, la proporción de restos vegetales visibles y la materia
orgánica disminuye gradualmente como resultado de la descomposición aeróbica y el
contenido mineral de la turba aumenta proporcionalmente. Cuando está completamente seca,
la turba es de color marrón claro y de peso muy ligero.

¿Cómo llevar a cabo la extracción de núcleos de turba, basándose en el plan


de extracción de núcleos?
Para la extracción de núcleos de turba se recomienda un extractor de núcleos para turbas (por
ejemplo, un extractor de cámara de sección D) (véase el recuadro y De Vleeschouwer et al., 2011).
El extractor de cámara funciona bien en condiciones de saturación de agua y permite que se
tomen muestras de turba sin perturbaciones para su posterior análisis de laboratorio. Si se debe
evaluar la profundidad máxima de la turba, se deben utilizar suficientes varillas de extensión.

Evaluación de la profundidad de la turba y del carbono almacenado


Cuando hay que identificar turberas para la protección de la regulación del clima (“zonas
intocables”), es suficiente demostrar la presencia de una capa de turba, ya que una capa de
turba de 15 cm de espesor contiene más carbono que un bosque que ha almacenado una gran
cantidad de carbono (Barthelmes et al., 2015). Por lo tanto, los estudios pueden concentrarse
inicialmente en la capa superior del suelo.
Para estimar el carbono total almacenado en una turbera, se debe determinar la profundidad
total de la turba en cada punto de extracción de núcleos. Esto permite calcular por interpolación
el volumen total de turba y (si se multiplica el volumen total por la masa de carbono por unidad de
volumen) el contenido total de carbono de la turbera (véase el recuadro siguiente).
Herramientas y materiales para la extracción de núcleos de turba
(Adaptado a partir de Agus et al. 2011)
Para las extracciones de núcleos de turba se necesitan las siguientes herramientas:
un extractor de cámara, un mango, varillas de extensión y una llave inglesa para
ensamblar y desensamblar las varillas de extensión;
una cinta (de 50 m, por ejemplo) para medir la distancia entre los puntos de observación
de un transecto;
un cuchillo para cortar la vegetación y las raíces superficiales en el sitio de extracción de
núcleos y para sacar muestras volumétricas de turba del extractor;
Varillas de extensión
un cepillo y paños para la limpieza del extractor;
Extractor de cámara
Mango bolsas de plástico, tarjetas de etiquetado y marcadores para el muestreo de la turba; y
un dispositivo GPS para determinar la ubicación exacta del sitio de extracción de núcleos.

Procedimiento paso a paso para las extracciones de núcleos:


1. Conecte el mango, las varillas de extensión (según la profundidad de muestreo deseada) y
el extractor entre sí.
2. Gire la aleta de forma que la cámara quede cubierta (en el caso de los extractores
Eijkelkamp, gire la aleta de forma que el lado convexo cubra la cámara del extractor).
3. Introduzca el extractor verticalmente en la turba sin girarlo. Si se encuentra una capa dura,
no utilice una fuerza excesiva para introducir el extractor, ya que esto podría dañarlo. La
aleta mantiene la cámara cerrada para que no entre turba en la cámara en esta fase. El
cono en la parte inferior del extractor empuja la turba hacia un lado.
4. Cuando el extractor haya alcanzado la profundidad deseada, gire el mango 180 grados
en el sentido de las manecillas del reloj. Mientras la cámara gira, se va llenando de turba;
la aleta por su parte se mantiene en su posición y finalmente cierra la cámara para que la
turba recogida quede protegida mientras se tira del núcleo hacia arriba.
5. Saque el extractor lentamente y colóquelo sobre una superficie lisa cubierta por una
lámina de plástico con la aleta hacia abajo. A continuación, gire el mango, de modo que
Gire el mango en sentido horario la cámara se mueva y exponga la muestra en la aleta. Ahora se puede inspeccionar el
Utilice el mismo pozo de perforación si núcleo y tomar muestras de turba.
desea aumentar la profundidad

En entornos costeros y fluviales, las capas de turba pueden estar intersectadas por capas
minerales. El registro de las capas minerales (más gruesas) durante el estudio de núcleos
permitirá un cálculo más exacto de la cantidad de carbono almacenado.

Inventario de los tipos de turberas y de los hábitats


También se puede realizar un inventario de campo detallado (a escalas cartográficas de
1:10.000 a 1:50.000) para evaluar las comunidades de plantas y animales, el uso de la tierra,
el drenaje y la gestión de las turberas. Dicho inventario puede utilizar los mismos transectos
que para las extracciones de núcleos de turba y aplicar los lineamientos de la Convención de
Ramsar para los inventarios de humedales (Secretaría de la Convención de Ramsar, 2010b).
Se deberá velar por cubrir toda la gama de hábitats.

III. Análisis de los datos de campo


Las coordenadas GPS de los puntos de extracción deberán transferirse a un SIG en el que
puedan integrarse otros datos (por ejemplo, imágenes satelitales, modelos digitales de
elevación y humedad topográfica del suelo) o mapas digitales (por ejemplo, sobre vegetación
o geología) para facilitar el trazado de los límites de las turberas. Si el acceso al SIG y a las
imágenes satelitales es limitado, se puede utilizar una copia impresa (topográfica) del mapa
para delinear el límite aproximado de las turberas.
Cálculo de la densidad aparente y de la reserva de carbono de la
turba
El carbono almacenado en la turba se calcula como volumen de turba (V) x densidad
del carbono (CD)
donde V (en metros cúbicos (m3)) = superficie de la turbera (en metros cuadrados (m2))
x profundidad de la turba (en m);
CD = densidad aparente de la turba (BD, expresada en kilogramos (kg)/m3) x fracción
de carbono (porcentaje (%) de carbono (C)).
La densidad aparente de la turba BD (kg/m3) se calcula como el peso seco de la turba
(kg) por el volumen húmedo de la muestra de turba (m3).
Para determinar la densidad aparente, se toman una (o más) muestra(s)
representativa(s) de entre 5 cm y 10 cm de espesor de cada núcleo de turba en el
campo (véase Chimner et al., 2014). Si la turba llena completamente la cámara del
extractor de núcleos, el volumen húmedo de las rodajas de turba puede calcularse
multiplicando la sección de la cámara (0.5 �r 2) por el grosor de la rodaja. Si no se
consigue sacar todo el material de turba de la cámara del extractor, se pueden
congelar las rodajas y determinar su volumen mediante el desplazamiento del agua en
el laboratorio. A continuación, se secan las muestras a 105 grados centígrados y se
determina su peso seco. Posteriormente, se analizan las muestras de turba seca para
determinar la concentración de carbono (C) mediante un analizador de carbono.
Existe una relación lineal entre la densidad aparente y la densidad de carbono en el caso
de las turbas tropicales con más de un 40 por ciento de carbono orgánico (Warren et al.
2012). Cuando se utiliza su ecuación (CD (kg/m3) = BD (kg/m3) × 0.48+4.28), no se requiere
análisis de carbono (C), sino sólo muestreo de campo para la densidad aparente.
Cuando el porcentaje de materia orgánica en el suelo es menor que el de la turba
pura, la densidad del carbono es (a diferencia de lo que se podría pensar) mayor,
porque la cantidad de agua (que se excluye al calcular la densidad aparente) disminuye
y la cantidad de material clástico como la arena, el limo y la arcilla (que se incluyen
pero que son mucho más pesados que la materia orgánica) aumenta (Ruehlmann &
Körschens, 2009). En el umbral de los suelos orgánicos (con un contenido de materia
orgánica del 20 al 30 por ciento del peso del suelo) el valor de la densidad de carbono
podría incluso ser el doble que el de las turbas puras.
Las turbas tropicales puras e intactas tienen una densidad de carbono típica de unos
60 kg/m3 (Dommain et al., 2011, Warren et al., 2012). En el caso de estas turbas, cada
hectárea de turba almacena 60 toneladas de carbono por cada 10 cm de profundidad
de turba.

Designación de una turbera tropical como Humedal de


Importancia Internacional utilizando los criterios de
designación de Ramsar
La designación de turberas tropicales como sitios Ramsar aumentará la conciencia sobre su
importancia para la regulación del clima mundial y la prestación de otros servicios de los
ecosistemas, como la purificación del agua y la conservación de la biodiversidad.
La inclusión de un humedal en la Lista representa el compromiso del Gobierno de adoptar las
medidas necesarias para garantizar que se mantengan sus características ecológicas.
Designación de turberas con arreglo al Criterio 1
Un sitio que contenga un “ejemplo representativo, raro o único” de turbera dentro de una
región biogeográfica específica puede incluir turberas prístinas, activas y turberas modificadas
por el hombre y en fase de degradación natural que ya no formen turba, así como turberas
restauradas. La selección debe basarse en un metaanálisis de la información disponible para
las turberas de la región biogeográfica específica (Convención de Ramsar, 2012).

La designación de turberas con respecto al almacenamiento de carbono,


como argumento adicional con respecto al Criterio 1
Las turberas que se consideren para su designación como sitios de demostración con respecto
al almacenamiento de carbono y el cambio climático tendrán (algunos de) los siguientes
atributos:
gran tamaño;
información, que se utilizará para la comunicación y la sensibilización, sobre la historia del
área, el uso de la tierra, la hidrología y el volumen de turba a fin de permitir la evaluación
de los efectos de la restauración, según proceda, en la capacidad de almacenamiento de
carbono y los flujos de gases de efecto invernadero; y
accesibilidad para que se pueda contar con instalaciones que permitan llevar a cabo
actividades de sensibilización y educación in situ.

Designación de turberas con arreglo al Criterio 2


Una turbera debe ser considerada de importancia internacional si “sustenta especies
vulnerables, en peligro o en peligro crítico, o comunidades ecológicas
amenazadas”. Para ello, se requiere una evaluación detallada de las especies vegetales y
animales, los hábitats y los complejos de hábitats de las turberas, teniendo en cuenta la Lista
Roja a escala mundial de la UICN o las listas rojas regionales (Convención de Ramsar, 2012).

Preparación de la designación
1. Determinar la región biogeográfica en la que se encuentra la turbera (véanse las Notas
explicativas, sección II). Recopilar información sobre las turberas, incluida su distribución,
paisaje, características abióticas y diversidad biótica (véanse las Notas explicativas, sección
I, y también Secretaría de la Convención de Ramsar, 2010 c). Determinar si el sitio contiene
un “ejemplo representativo, raro o único” de turbera en la región biogeográfica pertinente,
con arreglo al Criterio 1 (véase: Convención de Ramsar sobre los Humedales (2012)).
2. Llevar a cabo un trabajo de campo para determinar el límite de las turberas. Evaluar la
vegetación dominante, los parámetros abióticos pertinentes (por ejemplo, el pH, el nivel del
agua y la topografía) y el impacto humano.
3. Delimitar los complejos de turberas y los hábitats en base a los resultados del trabajo de
campo. La ubicación y la delimitación de las turberas deben basarse en el conocimiento del
clima, la geología, el relieve, la hidrología y la ecología a nivel del paisaje, así como en datos
complementarios.
La profundidad de la turba, el contenido de carbono y el impacto del drenaje son
especialmente importantes si se quiere designar una turba como sitio Ramsar utilizando el
argumento adicional de la regulación del clima y el almacenamiento de carbono.
La información con relación al tipo de turba, a la composición botánica de la turba y al
impacto del drenaje refuerza la designación como sitio Ramsar, ayuda a poner de relieve los
valores en materia de biodiversidad de las turberas no drenadas y facilita la identificación de
los objetivos y actividades de restauración de sitios específicos.

Figura 3
Aplicación de los Criterios de Ramsar MAPA DE TURBERAS RESULTANTE DE UN ESTUDIO DOCUMENTAL
para la designación de Humedales
de Importancia Internacional (Fuente:
Greifswald Mire Centre).

Trabajo de campo para confirmar la presencia de turba/suelo orgánico


(muestreo de suelo/extracción de turba)

+
Trabajo de campo para evaluar la vegetación dominante, los parámetros abióticos
relevantes (por ejemplo, el pH, el nivel del agua, la topografía) y el impacto humano.

Delimitación de complejos de turberas

Evaluación y delimitación del impacto del


drenaje

considerando y adaptando evaluando la profundidad identificando especies o


las tipologías existentes de de la turba y el carbono comunidades ecológicas
turberas (y humedales) almacenado vulnerables, en peligro o en
peligro crítico de extinción

Agrupación, descripción y selección de complejos de turberas


para su designación como humedales Ramsar de importancia
internacional...

...basándose en el Criterio 1 ...basándose en la mitigación ...basándose en el Criterio 2


para la designación del cambio climático como para la designación
argumento adicional con
arreglo al Criterio 1

Las turberas en el Sistema de Clasificación de Ramsar


Habida cuenta de que las turberas se caracterizan por la presencia de turba, mientras
que el Sistema de Clasificación de Ramsar se basa en la vegetación, las turberas
pueden encontrarse en varias categorías de humedales de Ramsar, entre ellas:
Los humedales marinos y costeros (principalmente las categorías Ramsar H, I, J
y K), tales como las marismas intermareales, humedales intermareales arbolados,
lagunas costeras salobres y saladas y lagunas costeras de agua dulce que se
extienden a lo largo de las costas tropicales. La vegetación de estos humedales
suele estar dominada por manglares, juncos o pastizales.
Los humedales de llanuras de inundación y deltas interiores, incluidas las categorías
Ramsar L (deltas interiores permanentes), O (lagos permanentes de agua dulce -
más de 8 ha), P (lagos estacionales/intermitentes de agua dulce - más de 8 ha) y Xp
(turberas arboladas), que pueden contener turberas con varios tipos de vegetación,
incluyendo madreviejas (meandros o brazos muertos de río) repletas de turba y
cubetas dominadas por pastizales inundados, como en el Pantanal (Brasil), la
llanuras de inundación de Barotse (Zambia), o el delta del Okavango (Botswana).
Dentro de estas categorías también pueden encontrarse los bosques inundados
turbosos, como en las cuencas del Congo y del Amazonas.
Los lagos permanentes de agua dulce (categoría O de Ramsar) que están repletos
de turba. La deposición de turba comienza a menudo en márgenes poco profundos
o en valles afluentes; se pueden encontrar ejemplos en los lagos Victoria y Kyoga
(Uganda) y en el lago Bangweulu (Zambia).
Las turberas arbustivas o abiertas (bog) y las turberas de gramíneas o carrizo (fen)
(pertenecientes principalmente a la categoría U de Ramsar, turberas no arboladas)
están muy extendidas y se distribuyen desde las tierras bajas hasta las altitudes
montañosas y alpinas con una vegetación muy diversa. Las turberas pueden estar
dominadas por pastizales, arbustos enanos o musgos. A gran altitud se encuentran
especies adaptadas (a menudo endémicas), como en el caso de los páramos
afromontanos (África oriental) o de los altos Andes.
Los bosques inundados turbosos (categoría Xp de Ramsar), que cubren extensas
tierras bajas costeras, a menudo detrás de un cinturón de manglares. Se encuentran
grandes áreas en Asia suroriental, en la cuenca del Congo, en la Amazonía
occidental y en la costa noreste de América del Sur (Venezuela, Guyana, Surinam y
Guayana Francesa).
Los Humedales geotérmicos (Categoría Zg de Ramsar), como los complejos de
pantanos primaverales del Parque Nacional Kruger (Sudáfrica).
Todas las demás categorías de humedales, excepto Tp (Pantanos/esteros/charcas
permanentes sobre suelos inorgánicos), Ts (Pantanos/esteros/charcas estacionales/
intermitentes de agua dulce sobre suelos inorgánicos), W (pantanos con vegetación
arbustiva sobre suelos inorgánicos), Xf (humedales boscosos de agua dulce sobre
suelos inorgánicos) y Zk (b) (sistemas kársticos subterráneos).

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