República Bolivariana de Venezuela
Universidad Bicentenaria de Aragua
Vicerrectorado Académico
Facultad de Ciencia Administrativas y Sociales
Escuela de Psicología
Integración de la
Personalidad
Integrantes:
Emilly Pérez C.I: 28.392.692
Francy Varela C.I: 24.779.297
Sección: T1
Facilitador/a: Marydee Fagundez
Marzo, 2021
Integración de la Personalidad
El concepto de personalidad desde el punto de vista psicológico se puede definir a
partir de tres perspectivas diferentes, partiendo de la organización general de las
tendencias reactivas, esquemas de hábitos y cualidades físicas que establecen la
certeza social del individuo; seguidamente como una forma habitual de ajustes que el
organismo perpetra entre sus impulsos internos y las demandas del ambiente;
finalmente como una técnica integrada de actitudes y estilos de conductas habituales
en el individuo que se pactan con las particularidades del ambiente.
Una vez mencionado lo anterior, los planteamientos psicológicos hacen reseña a un
tipo de cualidad propia a cada individuo en particular, las cuales se pueden especificar
en tres grupos:
1) Clasificación de los atributos personales: estos hacen referencia a la
organización del ser humano en sus disímiles períodos de desarrollo.
2) Los biólogos y los conductistas: estas son definidas en términos de ajuste, ya
que el mismo es un fenómeno del progreso que hace referencia a una especie
de supervivencia o de acomodo al medio, partiendo de las características del
individuo.
3) La personalidad definida a partir de las diferencias individuales: finalmente
este hace referencia a las características o cualidades que tiene un miembro y
que el mismo difiere de las cualidades de otro miembro del mismo grupo.
De igual manera Allport (1975, citado por Cerdá, 1985) asume que:
…la personalidad se refiere a “la integración de todos los rasgos y características del individuo
que determinan una forma de comportarse” (p. 438) …
Haciendo referencia de lo anterior, se puede deducir que la personalidad se funde
en función al desarrollo y crecimiento del individuo partiendo de las cualidades del
ambiente, así como las cualidades biológicas y sociales, esto debido a que las mismas
entonan y conservan su comportamiento.
Resaltando las características mencionadas anteriormente, las mismas se enlazan
con algunos términos que son importantes para el estudio de la personalidad, de tal
modo que a continuación se referirán dos términos que darán soporte a la definición de
personalidad: el temperamento y el carácter.
Para Allport (1975, citado por Cerdá, 1985):
…el temperamento es un fenómeno naturalmente emocional…
Analizando esta frase la misma nos indica que el temperamento se puede generar a
raíz de factores genéticos o hereditarios, pues los sujetos reaccionan de forma
instantánea ante la motivación ambiental y por tanto su estado puede fluctuar de
acuerdo a las exigencias del medio.
Para poder dar un concepto mejor, se comienza reconociendo la importancia que
requiere el estudio de la personalidad, es por ello que a través del tiempo se han dado
múltiples teorías cada una con el mismo fin, explicar cómo se constituye la personalidad
humana; siendo todas y cada una de ellas son válidas. También se han realizado
diseños de métodos y estrategias para su evaluación, medición e interpretación, las
mismas abordando de manera diferente este fenómeno.
Los instrumentos de personalidad se diseñan con la finalidad de poder impartir
diferencias y similitudes entre varios individuos frente a las exposiciones conductuales.
Las siguientes teorías y estrategias de evaluación son basadas en un modelo
psicológico; es por ello que las ideas plasmadas sobre la personalidad están de
acuerdo con las leyes y principios generales de sus postulados.
Teoría psicodinámica de la personalidad
Sigmund Freud, (1856-1939), la conducta de una persona es el resultado de fuerzas
psicológicas que operan dentro del individuo y que por lo general se dan fuera de la
conciencia.
La definición de conducta es de gran importancia ya que la misma permite
comprender la personalidad de un individuo, basado en esto Pervin y John (1998)
plantean que el punto de vista estructural de Freud es una buena manera de abordar
este tema.
Seguido de la idea expuesta anteriormente, se puede decir que un individuo posee
tres tipos de estructuras que van apareciendo a medida se dé el desarrollo de la vida,
estas son:
1. La primera de ellas corresponde a lo que se ha denominado ello, la única
estructura que se encuentra presente en el nacimiento y es totalmente
inconsciente, se interesa en satisfacer los deseos del niño con el fin de evitar el
dolor. En esta parte del desarrollo el niño solo tiene dos maneras de obtener
placer, las acciones reflejas y la fantasía (Brainsky, 1998).
2. La segunda estructura planteada por Freud (1967) es el yo, el que se encuentra
entre lo consciente y lo preconsciente que busca satisfacer los deseos del ello en
el mundo externo; se diferencia de éste en que, en lugar de actuar de acuerdo
con el principio del placer (satisfacción inmediata), actúa bajo el principio de
realidad. Por medio del razonamiento inteligente el yo busca demorar la
satisfacción de los deseos del ello hasta que se pueda garantizar la gratificación
de la manera más segura posible.
3. Teniendo en cuenta lo anterior, Freud plantea que la personalidad se desarrolla
en la medida en que una persona logra satisfacer los deseos sexuales durante el
curso de su vida, es decir, que la personalidad está determinada por la manera
en que se aborda cada una de las etapas psicosexuales (Morris & Maisto, 2005).
Teoría fenomenológica de la personalidad
A diferencia del psicoanálisis, indica que el individuo no debe ser comprendido como
resultado de conflictos ocultos e inconscientes, al contrario, debe ser una motivación
positiva a fin de que el mismo va alcanzando niveles de superación en funcionamiento
siendo el individuo responsable de sus propias acciones. Dos de los teóricos
importantes de esta compresión de la personalidad son Carl Rogers y Gordon Allport.
Carl Rogers consideró que los seres humanos construyen su personalidad cuando se
ponen al servicio de metas positivas, es decir, cuando sus acciones están dirigidas a
alcanzar logros que tengan un componente benéfico
(Morris & Maisto, 2005). Para Rogers, la persona desde que nace viene con una serie
de capacidades y potenciales los cuales tiene que seguir cultivando a través de la
adquisición de nuevas destrezas; esta capacidad se ha denominado tendencia a la
realización; por el contrario, cuando el individuo descuida el potencial innato hay una
tendencia a que se vuelva un ser rígido, defensivo, coartado y a menudo se siente
amenazado y ansioso.
Por su parte, Allport (1940), resaltó la importancia de los factores individuales en la
determinación de la personalidad, señaló que debía existir una continuidad motivacional
en la vida de la persona, estuvo de acuerdo con Freud en que la motivación estaba
determinada por los instintos sexuales, pero difiere de él en que esta determinación se
dé de manera indefinida pues según él, el predominio de los instintos sexuales no
permanece durante toda la vida.
Teoría de los rasgos
Son las peculiaridades particulares de cada individuo como la labilidad emocional,
los valores, el temperamento y la adaptación que permiten al individuo girar en torno a
una característica en particular (Engel, 1996). En este sentido Raymond Cattel, uno de
los personajes más significativos en esta teoría, agrupó los rasgos en cuatro formas
que se anteponen; de esta manera su clasificación fue la siguiente: a) comunes
(propios de todas las personas) contra únicos (son característicos de individuo); b)
superficiales (fáciles de observar) contra fuentes (solo pueden ser descubiertos
mediante análisis factorial); c) constitucionales (dependen de la herencia) contra
moldeados por el ambiente (dependen del entorno); d) los dinámicos (motivan a la
persona hacia la meta) contra habilidad (capacidad para alcanzar la meta) contra
temperamento (aspectos emocionales de la actividad dirigida hacia la meta) (Aiken,
2003).
Teoría conductual de la personalidad
Watson, padre del conductismo, manifestó su acuerdo con la teoría de Jhon Locke
en el siglo XVII sobre la tabula rasa, teoría de la personalidad según la cual un recién
nacido viene en blanco y es el ambiente el que determinará la personalidad debido a la
moldeabilidad de este, no solo en la infancia sino también en la etapa adulta (Davidoff,
1998). De otra manera, Skinner, quien realizó experimentos sobre el aprendizaje animal
y humano, concluyó que lo que una persona aprende a hacer es semejante a como
aprende otras cosas; por tal razón, lo que implica motivación inconsciente, aspectos
morales y rasgos emocionales no existe (Papalia y Wendkos, 1997).
El enfoque conductual de la personalidad hace énfasis en la especificidad
situacional restándole importancia a las manifestaciones internas (Pervin & John, 1998).
Finalmente, la visión de Skinner concibe la conducta como un producto elicitado por el
ambiente, donde se presentan estímulos que pueden actuar como un reforzador que
incrementa la incidencia conductual.
Por lo tanto, el concepto estructural de la personalidad, planteado por Hull (1943) en
el modelo E-R, sostiene que los estímulos llegan a conectarse a las respuestas para
formar lazos E-R; a partir de esta asociación entre estímulo y respuesta se establecen
los denominados hábitos; la estructura de la personalidad está en buena parte
conformada por hábitos o lazos E-R.
Teoría cognitiva de la personalidad
Esta teoría plantea que la conducta está guiada por la manera como se piensa y se
actúa frente a una situación; sin embargo, no deja de lado las contingencias que ofrece
el ambiente inmediato ante cualquier situación. En palabras de Bandura (1977), la
personalidad es la interacción entre cognición, aprendizaje y ambiente; de igual manera
juegan un papel importante las expectativas internas de los individuos, pues el
ambiente influye en la manera de comportarse y por tanto modifica las expectativas del
individuo ante otras situaciones respecto a su comportamiento, teniendo en cuenta que
las personas se ajustan a unos criterios o estándares de desempeño que son únicos a
la hora de calificar un comportamiento en diversas situaciones.
Teoría integradora de la personalidad
Actualmente la comunidad científica aún no ha podido establecer una teoría de la
personalidad amplia y consensuada, que organice, estructure y dé cabida a la gran
pluralidad existente de investigaciones y enfoques. Teniendo en cuenta estas
necesidades, surge la Teoría Integradora, que plantea objetivos como: a) elaborar un
modelo de personalidad amplio, que posibilite la integración de las principales teorías,
que organice los principales logros de la investigación empírica incorporando la
inteligencia; b) definir la personalidad a partir de la identificación teórica de los factores
o facetas de las grandes dimensiones; c) fundamentar la comprensión de la
personalidad desde un enfoque evolucionista; y d) ofrecer un modelo de rasgos que
incorpora los paradigmas actualmente activos, sobrepasando el concepto descriptivo de
la estructura y permitiendo involucrarse con los procesos (Lluís, 2002).
Según la teoría integradora, la personalidad no podrá limitarse a describir o explicar
el temperamento, el carácter (el self) o la inteligencia, sino que deberá incluir los tres
aspectos. Una teoría de la personalidad no puede limitarse solo al consciente o al
inconsciente, como tampoco a las conductas observables o a las internas, debe tener
los dos factores en cuenta. Una teoría de la personalidad no se debe limitar a las
diferencias y semejanzas entre hombres y mujeres y, por supuesto, tampoco debe
orientarse solo a la conducta normal; es evidente que tiene que tener en cuenta la
psicopatología y por lo tanto aportar posibles estrategias de cambio.
Dado que se han realizado más investigaciones sobre este concepto en cada
período histórico y, por lo tanto, se ha descrito mejor, los diversos métodos de
procesamiento de la personalidad hacen que esta estructura sea muy relevante para
diversas corrientes psicológicas. A lo largo de la historia, la investigación se ha
relacionado teóricamente con el concepto de personalidad a partir de manifestaciones
obvias en el ser humano, y dado que aún no se ha establecido un estándar universal
para identificar las características de la personalidad, esta es una estructura
controvertida.
Referencias
Aiken, L. (2003). Tests psicológicos y evaluación. México: Pearson Educación.
Allport, G. (1940). Motivation in personality: reply to Mr. Bertocci. Psychological
Review. 47; 533-554.
Apuntes de Psicología para universitarios y Psicólogos. (2021). [Link];
Psikipedia. [Link]
integracion.
Bandura, A. (1977). Social learning theory. Englewood Cliff: Prentice Hall.
Brainsky, S. (1998). Manual de psicología y sicopatología dinámica. Bogotá,
Colombia: Carlos Valencia.
Cerda, E. (1985). Una psicología de hoy. Barcelona: Herder.
Davidoff, L. (1998). Introducción a la psicología. México: LIBEMEX.
Engel, B. (1996). Teorías de la personalidad. Mexico: Mc Graw Hill.
Freud, S. (1967). Obras completas. España: Biblioteca Nueva.
Hull, C. (1943). Principles of behavior. NewYork: Appleton.
Leal, I. Vidales, F. & Vidales, I. (1997). Psicología General. México: Limusa.
Lluís, J. (2002). Personalidad: esbozo de una teoría integradora. Psicothema: 14,
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Morris, G. & Maisto, A. (2005). Psicología. México: Prentice Hall.
Oller Vallejo, J. (2004). La personalidad integradora: El doble logro de ser sí
mismo y vincularse. Barcelona: Edicions CEDEL.
Papalia, D. & Wendkos, S. (1997). Teorías y evaluación de la personalidad.
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Personalidad y salud. (2020). [Link]. [Link]
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Pervin, L & John, O. (1998). Personalidad: teoría e investigación. México: Manual
Moderno.