Rúbrica para evaluar Mesa Redonda Niveles
Criterios Indicadores 0 1 2 3
Organización Los argumentos fueron vinculados a una idea principal (premisa) y
fueron organizados de manera lógica.
Información Los aspectos de la información fueron presentados de manera clara y
precisa
Entendimiento del Entendió el tema a profundidad y presentó su información enérgica y
Tema convincentemente.
Contacto Visual Se mantiene el interés de la audiencia a través de un permanente
contacto visual
Voz Se mostró fluidez y entonación adecuadas durante toda su intervención
FILOSOFÍA MEDIEVAL
El problema entre fe y razón
El problema entre razón y fe La pretensión de racionalizar la fe, de compatibilizar sus verdades con las verdades de la razón se convirtió en el gran tema del
pensamiento medieval. La filosofía supone un intento de comprensión y explicación de lo real desde la razón humana. Por el contrario, el cristianismo se
presenta como una religión revelada donde los dogmas fundamentales no pueden ser comprendidos ni explicados por la razón, son cuestión de fe, es decir,
de creencia. Los primeros pensadores cristianos en general, adoptaron ante la filosofía una actitud de rechazo y, por lo tanto, despreciaron el conocimiento
racional: “creo porque es absurdo”, dice Tertuliano (ca.160- 220 ca.). No hay más saber que el de la revelación y este no se cuestiona. Pero los pensadores
posteriores no dudaron en utilizar la filosofía. Conceptos y afirmaciones de la filosofía griega, especialmente del platonismo y del neoplatonismo, eran
considerados antecedentes del dogma cristiano. Los instrumentos filosóficos, los conceptos, la lógica… podían ser utilizados, además, para hacer más
comprensible el dogma. Pero el cristianismo es una verdad revelada, por lo cual es necesario trazar claramente cuáles son las relaciones entre lo que la razón
establece y lo que debe ser aceptado por la fe. El debate fe-razón surge ya en la Patrística y continúa en el siglo XI con la gran disputa entre “dialécticos”
(Gerberto de Aurillac, 945-1003; Berengano de Tours, 1000-1088;Juan Escoto Eriúgena, 810-877) y “antidialécticos” (Lanfranco de Pavía, 1010-1089; Pedro
Damián, 1007-1072). Los dialécticos consideraban que la razón es muy beneficiosa para la fe y otorgaban la primacía a la razón y al método dialéctico. Los
antidialécticos, en cambio, afirman que la filosofía es nociva para la fe y se oponen a la ayuda de la razón. Pero son los pensadores escolásticos los que van a
desarrollar ese debate más decididamente, influenciados por la irrupción del pensamiento aristotélico, que llega a ellos por medio de los filósofos
musulmanes, sobre todo Avicena (980─1037) y Averroes (1126─1198). Centraremos esta polémica en las opiniones de los cinco filósofos que representan las
posturas más marcadas: un Padre de la Iglesia (san Agustín, 354─430), un filósofo musulmán (Averroes), y tres escolásticos (santo Tomás de Aquino, Duns
Scotto, 1266─1308; y Guillermo de Ockham, 1298─1349).
Santo Tomás
No hay conflicto entre razón y fe, sino armonía. Esta armonía se muestra en el hecho de que hay verdades que son a la vez de razón y de fe(por ejemplo la
inmortalidad del alma, la existencia de Dios), es decir, razón y fe son dos caminos para llegar a la misma verdad. Supongamos que hay contradicción entre fe y
razón. En este caso según Santo Tomás podemos estar seguros que la fe siempre tiene la verdad y que es el filósofo que usa la razón el que se ha equivocado
en sus argumentos. De hecho, nos hemos confundido nosotros, personalmente, y hemos creído que la razón humana decía no-A. Pero evidentemente no
puede haberlo dicho, porque la razón humana como tal no se equivoca, y por otro lado la revelación tampoco, o sea que debe ser A. Por eso dice que la fe
colabora con la razón en buscar la verdad: la fe es una norma o criterio (extrínseco) para la razón. Pero la razón también ayuda a la fe, porque ayuda a
ordenar racionalmente las afirmaciones de la fe en la teología. La existencia de contenidos comunes a la fe y a la razón permite que el filósofo llegue a
establecer argumentos racionales sobre Dios, el hombre, la ética, y que esos argumentos coincidan con lo que afirma la fe y la moral cristianas.
Así pues, podemos resumir la postura de Tomás respecto del problema de razón y fe en los siguientes términos:
Hay una clara distinción entre razón y fe. Filosofía y teología son ciencias distintas, y se distinguen, entre otras cosas, por su modo de acceder a los contenidos
de los que trata.
No hay contradicción entre razón y fe. Si encontramos una contradicción, tenemos que revisar nuestros razonamientos, porque nos hemos tenido que
equivocar en algún sitio.
hay verdades supremas que solo se obtienen de la fe pero no descarta la combinación de la razón.
Hay una zona de confluencia entre ambas. En efecto, hay 3 tipos de verdades:
Aquéllas a las que sólo puede accederse a través de la fe (artículos de fe).
Aquéllas a las que sólo puede accederse a través de la razón (las que tratan del mundo natural).
Aquéllas a las que puede accederse a través de la fe y de la razón (este tipo de verdades son los llamados preámbulos de la fe, y son verdades tales que Dios
existe y es uno, que es creador del mundo, etc.).
¿Por qué Dios ha revelado determinadas verdades que la razón podía descubrir por sí misma? Porque hay determinadas verdades (como por ejemplo: que
Dios existe) que son necesarias para la salvación. A ellas puede llegar la razón, pero el camino es complejo y quizás no esté al alcance de todos los hombres,
por lo que, si Dios no hubiese revelado tales verdades, muchos hombres quedarían irremediablemente condenados y no podrían salvarse.
SAN AGUSTIN
Como la verdad es común a todos los hombres, y como tanto la fe como la razón proceden de Dios, tienen una única misión: la adquisición de la verdad que
no es tuya ni mía sino de todos. Razón y fe son, así, complementarias: la razón es una colaboradora de la fe; la fe y la razón se necesitan y su relación
debe ser equilibrado y complementados,por la razón llegamos a la fe y la fe misma iluminará y orientará a la razón, para, después encargarle que la
clarifique y la refuerce, la razón es necesaria para creer, debe ir acompañada de la fe y que a pesar de cualquier afirmación debe haber una
razón.
Considera que hay una unidad en el conocimiento; por eso la fe y la razón deben ir unidas: para comprender la realidad del mundo, es necesaria la fe, y para
creer es necesario que esté apoyada en una serie de razones; la fe tiene que tener un fundamento de razón de manera que sea razonable creer: “Comprender
para creer”. No distingue límites entre razón y fe. Su objetivo es la verdad cristiana donde ambas están llamadas a colaborar. San Agustín recalca que la fe
es un modo de pensar asistiendo. Si no existiese el pensamiento no existiera la fe.
La razón es una colaboradora de la fe (primacía), debe preparar a la inteligencia para la aceptación de Dios. Una vez iluminada por Dios, la razón se convierte
en el instrumento más eficaz para exponer los contenidos de fe, sin olvidar que la razón sola no puede llegar a la verdad (no hay separación entre filosofía y
teología, deben de Complementarse las dos para mejor entendimiento, hacer uso de las dos ya que ambas se ayudan unas a otras.
Guillermo de Ockham
Razón y fe
La posición que adoptará Ockham respecto al tema de la relación entre la razón y la fe dice que no ay relación entre fe y razón y que son facultades
diferentes y que carece de sentido pretender que existan verdades comunes oh que puedan conocer un mismo ámbito de realidad como había
defendido santo Tomás, sino su radical distinción e independencia. La razón no está ya al servicio de la fe, ni la fe necesita de la razón para esclarecer sus
propios dictados. La fe depende estrictamente de la revelación, por lo que la razón no tiene nada que decir, no tiene nada que añadir ni quitar, nada que
aclarar a la palabra divina. La razón, por su parte, siendo una facultad otorgada por Dios al hombre, para ordenarse en este mundo, no tiene nada que tomar
de la fe: ha de recurrir a las otras facultades naturales y, exclusivamente con ellas, obtener los conocimientos necesarios para la vida más perfecta posible del
hombre, niega la capacidad de la razón para alcanzar las verdades de la fe.
La distinción entre la razón y la fe se convierte, por lo tanto, en separación, y aún en oposición, entre ambas, ya que para él la fe no necesita a la razón
para afirmar sus verdades.
lo que conducirá a Occam a una posición mística y "anti-teológica" en los temas de la fe (el voluntarismo, caracterizado por la afirmación de la preeminencia
de la voluntad sobre el entendimiento), y a una posición radicalmente empirista en lo concerniente a los temas de la razón. La autonomía de la razón con
respecto a la fe proclamada por santo Tomás se convierte en una independencia absoluta, lo que tiene importantes consecuencias en el campo filosófico y
teológico en el que se moverá Occam, Para Guillermo solo hay una forma de conocer a Dios y es por medio de la fe sin necesidad de la razón y
dice que solo la fe puede llevarnos a admitir la existencia de Dios.
Para el la solución es dividirlas o separarlas
Tertuliano
Enemigo declarado de la filosofía griega, sostuvo que la fuente por la cual podemos avanzar en los terrenos incomprensibles de la Revelación es, únicamente, la fe. Y
no sólo eso, puesto que la razón no tiene lugar en la religión cristiana, la verdad consiste, dice Tertuliano, en creer lo absurdo (Credo quia absurdum).
Su mensaje se caracteriza por su rigorismo moral y su énfasis en la superioridad de la revelación y la fe sobre la razón, manifestada en la afirmación de que,
así como los profetas son los patriarcas de los cristianos, los filósofos lo son de los herejes; sus escritos sentaron asimismo la importante tesis de que las
Sagradas Escrituras sólo podían ser interpretadas por miembros cualificados de la iglesia.
Tertuliano dice que no ay ninguna relación que la única fuerte para avanzar es la fe.
Criterios Tertuliano San Agustín Guillermo De Ockham Santo Tomas
Valoración dada a la
razón
Valoración dada a la fe
La relación entre fe y
razón
Este criterio no lo
responda en este filosofo
Solución dada al
problema entre fe y
razón