Roberto Ortiz Marin
Historia del instrumento
La viola da gamba es un instrumento de cuerda frotada que generalmente tiene seis o siete
cuerdas, aunque también existen algunas con cuatro y cinco cuerdas. Tiene distintos
nombres de acuerdo a la región y a la época de la que se hable, siendo el termino italiano
viola da gamba, que literalmente significa “viola de pierna”, o simplemente gamba el que
prevaleciera desde inicios del siglo XVII (Woodfield y Robinson, 2001). Se cree que la
viola da gamba desciende directamente de un instrumento morisco llamado rabab y su
variante el rebec, y se asocia con la familia de las vihuelas españolas. Su llegada a Italia fue
gracias al nombramiento del papa Alejandro VI, quien era originario de España y llevo
consigo gran parte de esa cultura a Roma, lo que significó el inicio de su desarrollo y
adopción en otros países europeos. (Ungvarsky, 2017).
Uno de los primeros tratadistas que describe los aspectos básicos para tocar la viola da
gamba fue el veneciano Sylvestro di Ganassi dal Fontego en los dos volúmenes de su obra
Regola rubertina publicada a mediados del siglo XVI. En este tratado explica desde cómo
sostener el arco y el instrumento, hasta la manera de improvisar y tocar de forma polifónica
(Brown y Ongaro, 2001). Su tratado fue de gran importancia y permaneció vigente por
mucho tiempo, especialmente por las reglas que da sobre cómo afinar las cuerdas de cada
tipo de viola en un consort.
Tuvo una gran acogida en Inglaterra desde su introducción a la corte real presidida por el
rey Henry VIII, quien llevo gambistas de Venecia, Milan y Cremona, sentando las bases
para el desarrollo del instrumento en Inglaterra, lo cual se refleja en compositores como
Thomas Simpson o Christopher Simpson.
En Francia adquirió cambios en su técnica y estructura. En su Traité de la viole, el gambista
francés Jean Rousseau (como se cita en Woodfield y Robinson, 2001) le atribuye al
gambista y compositor Monsieur de Saint Colombe la añadidura de una séptima cuerda más
grave afinada en Aʹ, así como la adopción de una posición para la mano izquierda similar a
la manera en que se toca la tiorba, lo cual brinda mayor movilidad y flexibilidad a dicha
mano. También fue importante su labor como docente, pues entre sus alumnos destaca el
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compositor y virtuoso Marin Marais, quien trabajo en la corte de Luis XIV, en la cual
trabajaba otro gran gambista y compositor Antoine Forqueray.
En España su mayor exponente es Diego Ortiz, de quien se precisan pocos datos a pesar de
que se conserva su obra como compositor y teórico musical. Alemania y los Países Bajos
fueron la última región en donde se popularizo la viola da gamba, pero paulatinamente fue
perdiendo terreno frente a otros instrumentos de arco con mayor resonancia y proyección
sonora, tal como el violoncello, siendo así que para finales del siglo XVIII, luego de la
muerte del virtuoso alemán Karl Friedrich Abel prácticamente se dio por perdida la
tradición de la viola da gamba.
El resurgimiento del instrumento se dio a finales del siglo XIX, gracias a que renombrados
violonchelistas como Auguste Tolbecque y Paul de Wit se interesaron por los antecedentes
de su instrumento. En esa época se creía que el antecedente del violonchelo era la viola
bajo, por lo que comenzaron a retomar todo el repertorio que se conocía para dicho
instrumento (Woodfield y Robinson, 2001). En un principio tocaban la viola de la misma
manera en que tocaban un violonchelo, incluso llegaron a modificar el instrumento para que
se asemejara más, pero a partir de la década de 1930 se hizo una investigación más
profunda de su técnica y construcción gracias a las agrupaciones como Viola da Gamba
Society en Inglaterra y la Viola da Gamba Society of America en Estados Unidos.
Clasificación y registro
La familia de las violas es extensa, por lo que sólo tomaré aquellas que, debido a su
popularidad y pertenencia a los consort, se hizo mayor documentación de ellas.
Actualmente los conjuntos de violas son generalmente de los tamaños y tipos que se ajustan
más a la afinación o scordatura inglesa (con la cuerda aguda en D para la viola bajo y en G
para la viola tenor), además de afinar la segunda cuerda (a’) en 415 Hz. (Myers, 2001). En
las violas de seis cuerdas, sin importar su tamaño, los intervalos de la cuerda más gruesa a
la más delgada es de 4º, 4º, 3º mayor, 4º y 4º. Los tres principales tipos de viola son:
soprano (d-g-cʹ-eʹ-aʹ-dʹʹ), tenor (G–c–f–a–dʹ–gʹ) y bajo (D–G–c–e–a–d′). Es común que para
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las violas bajo de seis cuerdas se afine la más grave en C. También suelen tener una
séptima cuerda más grave afinada en Aʹ, especialmente las que se basan en las violas
barrocas francesas (Woodfield y Robinson, 2001). En cuanto al rango, la viola bajo va
desde un D2 o desde un A1 si tiene siete cuerdas, hasta un a4 o incluso un c5, por lo que
utiliza la clave de fa, do en tercera y la de sol. Para la viola tenor el rango parte del G2 y
llega a un d5 o f5, por lo que podría utilizar las mismas tres claves para su escritura. Por
último, la soprano comienza de un d3 hasta a5 o c6, utilizando principalmente la clave de
sol o la clave de do en tercera.
De forma general, la viola da gamba vibra con los mismos principios que la familia de los
violines: con el arco se frotan las cuerdas para hacerlas vibrar, esa vibración ejerce fuerza
sobre el puente que a su vez hace vibrar el cuerpo o caja y finalmente la caja irradia sonido
(Fletcher y Rossing, 1998) Durante el desarrollo del instrumento ocurrieron muchos
experimentos sobre la forma y características del mismo, siendo hasta finales del siglo XVI
que se estandarizaría un mismo modelo. De hecho se incorporaron muchas características
de la familia de los violines en la constitución de las violas, tal es el caso de los agujeros
“efe” que se adoptaron como “ce”. (Glenn, 1964) El fondo de la caja es plano y la tapa del
frente es un poco cuerveada. Los principales modos de vibración están conformados por
elementos como la tapa frontal, el fondo y la cavidad de aire, aunque también influye en
menor medida el diapasón, los laterales, entre otros.
Bibliografía
Woodfield, I. y Robinson, L. (2001). Viol. En Sadie, S. (Ed.) en The new grove.
Dictionary of music and musicians (pp. 663-687). Londres: Macmillan
publishers limited.
Fletcher, N.H. y Rossing, T.D. (1998). The physics of musical instruments. New
York: Springer-Verlag.
Ungvarsky, J. (2017). Viol (instrument). Salem Press Encyclopedia. Recuperado
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direct=true&db=ers&AN=87325403&lang=es&site=eds-live
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