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Coviddd

La pandemia de COVID-19 ha tenido un fuerte impacto económico y educativo a nivel mundial, obligando a los gobiernos a aplicar medidas como el cierre de escuelas y negocios no esenciales, lo que ha reducido la producción, el consumo y el turismo en la mayoría de países afectados. El aislamiento social también ha generado incertidumbre e impactos en la salud mental de las personas.
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La pandemia de COVID-19 ha tenido un fuerte impacto económico y educativo a nivel mundial, obligando a los gobiernos a aplicar medidas como el cierre de escuelas y negocios no esenciales, lo que ha reducido la producción, el consumo y el turismo en la mayoría de países afectados. El aislamiento social también ha generado incertidumbre e impactos en la salud mental de las personas.
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Afecta en la economía: La 

globalización ha transformado la relación entre las personas y su


entorno: ahora lo local es global y lo global es local. Lo mismo sucede con la pandemia
del coronavirus SARS-CoV-2, un tipo de virus que provoca resfriados comunes pero también puede
desarrollar enfermedades más graves.

Durante los últimos días, la incertidumbre y el desconocimiento sobre la epidemia Covid-19


también ha llegado a los mercados de valores y economías de todo el mundo.

La dificultad para frenar la expansión de la epidemia ha obligado a los gobiernos a aplicar medidas
extraordinarias, como cerrar edificios públicos, empresas y comercios, además de limitar la
movilidad.

Como consecuencia se ha reducido la producción, el consumo y el turismo en la mayoría de países


afectados. Y eso tiene consecuencias económicas.

Reforzar la economía para frenar el virus

Organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos


(OCDE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierten de que la pandemia puede reducir el
crecimiento económico mundial en 2020.

En una situación como esta, los estados se ven obligados a inyectar grandes cantidades de
dinero para que el sistema siga funcionando: por ejemplo, que las personas que se han quedado
temporalmente sin trabajo sigan cobrando para poder pagar las facturas, o que las empresas que
no pueden producir puedan pagar a sus trabajadores.

Otros países, como Francia, han anunciado que se suspende el pago del alquiler y de las
facturas de la luz, gas o agua, mientras el propio Estado se hará cargo de pagar los créditos
bancarios de la gente que no pueda asumirlos por culpa de la epidemia.
En la educación:

El Coronavirus presenta retos importantes para Guatemala en todos los frentes posibles,
incluyendo la educación. Millones de niños y jóvenes alrededor del mundo, y en el país, han
abandonado las aulas como consecuencia del virus, retrasando su educación y poniendo en riesgo
su futuro; principalmente en las regiones más vulnerables del planeta.

Poco se está hablando sobre el impacto que tiene la crisis del COVID-19 sobre el sector educativo y
sobre las metas educativas de las naciones. Según la UNESCO, el 90% de los países del mundo han
cerrado sus escuelas, en un esfuerzo por detener el avance de esta enfermedad, que sí bien
parece ser benigna con el segmento poblacional que asiste a los establecimientos educativos, es
todavía una enfermedad nueva que presenta retos importantes para el futuro cercano.

Este cierre afecta a más de 1,500 millones de niños y jóvenes de todo el mundo, retrasando su
educación y poniendo en un riesgo muy grande el futuro de la educación de niños y jóvenes en
regiones de gran precariedad económica.

Las niñas son las principales víctimas

La Fundación Malala, presenta algunos datos preocupantes que recabaron durante la crisis del
Ébola en Sierra Leona, Guinea y Liberia que provocó el cierre de escuelas por 6 u 8 meses. El
efecto más visible de esta crisis fue el incremento de 19% en niñas entre 12 y 17 años que
comenzaron a trabajar; la mayoría de estas niñas nunca regresaron a la escuela al terminar la
crisis, pues la idea de que continúen sus estudios pierde prioridad frente a la ayuda económica que
su trabajo representa para las familias.

En países pobres, en los que existen grandes rezagos educativos para la niñez y las niñas en
particular, una crisis como la del Ébola o la del Coronavirus puede provocar las que niñas pierdan
el 50% de sus años totales de educación.

En Guatemala, 141,337 menores de edad que están fuera del sistema educativo, de esos, 91,869
(65%) son niñas, según el censo 2017-2018 del Ministerio de Educación.

permanentemente ante la necesidad que tengan las familias de contar con más manos para ganar
el sustento diario.
Como sociedad:

Las largas semanas de aislamiento social debido a la pandemia de coronavirus han sembrado la
incertidumbre sobre el futuro y han dejado a muchas personas ansiosas, lo que podría alimentar
problemas a largo plazo, según psicólogas.

“La incertidumbre es uno de los mayores desafíos que enfrentan las personas en estos días. Nos
resulta muy difícil lidiar con la incertidumbre, porque es una sensación de inseguridad", explicó a
la Agencia Anadolu Burcu Aksongur, psicóloga.

“¿Qué pasará mañana? ¿Cuándo terminará este proceso? ¿Me enfermaré? ¿Le pasará algo a mis
seres queridos?, indicó Aksongur, resaltando algunas de las inquietudes que han surgido en las
personas durante el encierro .

Niveles altos de estrés pueden causar trastornos del sueño, ansiedad, letargo, angustia y enojo, y
ante esto debemos tratar de animarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno, aseveró
Aksongur.

La experta instó a las personas a tratar de evitar los sentimientos negativos.

“Tenemos que recordar que esto pasará. También sería bueno hacer más actividades que nos
hagan sentir mejor", agregó.

Para estimular mejores sentimientos, recomendó que las personas prueben actividades como
ejercicios de respiración, relajación, hablar con sus seres queridos, orar, aprender algo nuevo,
pensar con esperanza en el futuro y compartir nuestros problemas si no podemos hacerles frente
nosotros mismos.

Todos tenemos diferentes características de nuestra personalidad, explicó, como valores,


habilidades de afrontamiento y flexibilidad, que determinan cómo percibimos y tratamos
incidentes como la pandemia.

"Hay personas que se ven afectadas negativamente, así como aquellas que pueden centrarse en su
desarrollo individual con una conciencia que puede producir resultados positivos", explicó.

También hay quienes fortalecen sus estructuras familiares y se adaptan al quedarse solos, resaltó
la psicóloga.

"Los menores de 20 años o mayores de 65 años


sintieron el mayor desafío en esta situación, ya que
estaban lejos de su entorno social", agregó,
refiriéndose a las restricciones más estrictas en
Turquía para esos grupos de edad.

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