0% encontró este documento útil (0 votos)
325 vistas3 páginas

Pasión Por El Perú, Por Carmen McEvoy (4.OCT.2020)

Por su enorme sensibilidad, curiosidad, espontaneidad, vocación de servicio público, amén de una pluma incomparable, Porras es mi historiador favorito.

Cargado por

Carmen McEvoy
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
325 vistas3 páginas

Pasión Por El Perú, Por Carmen McEvoy (4.OCT.2020)

Por su enorme sensibilidad, curiosidad, espontaneidad, vocación de servicio público, amén de una pluma incomparable, Porras es mi historiador favorito.

Cargado por

Carmen McEvoy
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

[Link]

pe/opinion/columnistas/pasion-por-el-peru-por-carmen-mcevoy-columna-raul-porras-
barrenechea-pablo-macera-historia-conquista-espanola-noticia/

Pasión por el Perú


“Por su enorme sensibilidad, curiosidad, espontaneidad, vocación de servicio
público, amén de una pluma incomparable, Porras es mi historiador
favorito”.
Escribe Carmen McEvoy.
SUSCRIPTOR DIGITAL

“La descripción pormenorizada que nos dejó el miembro de la Generación del Centenario sobre el tesoro del
Perú, saqueado por los españoles y por los que los suplantaron, aún emociona”. (Ilustración: Giovanni Tazza).

Carmen McEvoy
Historiadora

Lima, 4 de octubre de 2020

Escuchar las palabras pronunciadas en un funeral emociona profundamente,


más aun si quien homenajea sabe identificar la huella indeleble del que partió.
Un ejemplo concreto es el elogio del historiador Pablo Macera a Raúl Porras
Barrenechea, hace ya 70 años. Sin “otra autorización que la gratitud y el cariño”,
Macera subrayó el “fervor indesmayable” de su maestro por descubrir las raíces
más hondas y profundas de la nación, aquellas que “la codicia del poder” no
lograron contaminar. Porras fue canciller de la República y presidente del
Senado, pero, por sobre todo, un “peregrino del Perú”. Tierra de contrastes y
síntesis, “asilo del dolor”, como bien lo llamó, en el que la historia asomaba
como “una hazaña para defender los signos divisionistas” que desde siempre la
agobiaron.

En su homenaje póstumo, Macera compartió la frase repetida por el autor de “Los ideólogos
de la emancipación”: “el Perú no tendría otro destino que el conocimiento de sí mismo”.
Ciertamente, hacer del Perú “una tierra de amor y libertad” fue la tarea que se impuso un
sanmarquino e ilustre vecino de Miraflores, su amado distrito en donde se yergue el instituto
que lleva su nombre y que custodia los libros y el viejo sillón en el que se sentaba a leerlos.
Así como el recuerdo de esas tardes de té con encimadas en las que un puñado de jóvenes lo
escuchaban cautivados por su carisma y erudición.

Por su enorme sensibilidad, curiosidad, espontaneidad, vocación de servicio público, amén


de una pluma incomparable, Porras es mi historiador favorito. Las habilidades artísticas del
autor de una obra prolífica con la que iluminó todas nuestras etapas históricas, se expresa
en “Oro y leyenda del Perú”. Una pieza maestra en la que relata el “azaroso devenir” de
nuestra patria, inmersa en un sentimiento de “muerte y resurrección”, enfrentada a “agentes
de disolución y dolor”. El Perú, dueño de piezas de oro “nunca vistas ni oídas”, de acuerdo
con los relatos de los cronistas que Porras descubrió para nosotros, fue el “único vellocino
hallado y tangible” de la conquista. La descripción pormenorizada que nos dejó el miembro
de la Generación del Centenario sobre el tesoro del Perú, saqueado por los españoles y por
los que los suplantaron, aún emociona. Pienso en la tincuya de oro, que Clement Markham
vio en manos del presidente Echenique, y en la magnífica descripción del jardín del sol de
Koricancha, fundido y llevado en lingotes a España. Un relato de las mil y una noches en el
que todo era de oro, desde los terrones del suelo hasta las lagartijas y caracoles que por ahí se
arrastraban, pasando por las mariposas de leve y calada orfebrería, colocadas en ramas de
árboles, también de oro, junto a pájaros que parecían trinar. El gran maizal simbólico con
hojas, espigas y mazorcas exhibía la raíz sagrada de la quinua junto a 20 llamas, pastores y
cayados, vaciados de un oro mítico y sagrado.
El oro no dejó tan solo el desconcierto y la corrupción, que Porras abordó en su
extraordinario ensayo, cuando mencionó la “maldición” de la riqueza peruana que
usualmente llegó acompañada de la fiebre del dinero. El oro exhibía entre sus virtudes míticas
la de buscar la perfección y desarrollar un sentimiento de prevalencia contra el tiempo y las
fuerzas de la destrucción. Esa mirada de lo permanente fue trasladada a la república,
que Porras define como ente político y moral. “No hemos establecido la república que ellos
soñaron”, señaló al referirse a la primera generación de republicanos liberales. Porque la
república seguiría siendo “utópica” mientras se impusieran el servilismo, la falta de virtud, el
odio a la inteligencia, y “la falta clamorosa de caridad civil”. El credo liberal no era una
posición política, sino la vigencia del diálogo y de la discusión, y es por ello que,
según Porras, la democracia estaba asociada con la capacidad de escucharnos. Era desde “la
tolerancia de espíritu”, de donde surgiría la democracia y la cultura que engrandecerían al
Perú. Para Macera, su maestro combinó el “dolor hecho rabia, silencio y protesta”, con un
“optimismo invencible” que descansaba, opino ahora, en un Dorado muy personal: el
inextinguible amor de Porras por el Perú, en cuya grandeza siempre confió.

Están invitados al conversatorio “Ilustración y Revolución. Tres ciudades conectadas:


Cádiz, Londres y Lima”. Este es el link del evento: [Link]
ciencias-humanas/noticias-y-eventos/eventos/ilustracion-y-revolucion-tres-ciudades-
conectadas-cadiz-londres-y-lima/.

También podría gustarte