Tema 6.
Las inmovilizaciones
6.1. Los traumatismos
Traumatismo: lesión provocada por la acción de agentes físicos o mecánicos externos. Si afecta a huesos
o articulaciones se denominan traumatismos osteoarticulares.
Inmovilización: conjunto de técnicas destinadas a impedir que una zona afectada por el traumatismo
pueda moverse y provocar más complicaciones.
6.1.1. Los esguinces
Lesión en los ligamentos que rodean la articulación. Se produce cuando la articulación es forzada a
moverse en un sentido no natural.
Signos y síntomas:
• Dolor en la articulación
• Inflamación
• Equimosis (amoratamiento)
• Impotencia funcional relativa.
Actuación: aplicar frío, elevar la articulación e inmovilizar. Tiempo de recuperación: 2-4 semanas.
6.1.2. Las luxaciones
Separación mantenida de las superficies articulares. Producidas por impacto o estiramiento forzado.
Síntomas:
• Dolor intenso por la tensión de los ligamentos
• Inflamación
• Deformidad acusada en la articulación.
• Impotencia funcional total.
Actuación: inmovilizar la extremidad tal y como se encuentre.
6.1.2. Las fracturas
Rotura o discontinuidad de un hueso.
Tipos de fracturas
Afecta a todo el espesor del
Completa
hueso y lo divide.
Según el grado de la
fractura No afecta a todo el espesor
Incompleta o fisura del hueso y no llega a
romperse totalmente
La piel del foco queda
Cerrada
Según la afectación de la intacta
piel
El hueso afectado rasga la
Abierta
piel y produce herida
No desplazada Los huesos quedan alineados
Según el
desplazamiento Los huesos no quedan
Desplazada
alineados
Según el trazo de la
fractura
Signos y síntomas:
• Dolor intenso en el foco de la fractura
• Crepitación
• Inflamación y equimosis que aumentan con el paso del tiempo
• Deformidad y acortamiento del miembro afectado
• Impotencia funcional total más o menos acusada.
Actuación: inmovilizar la extremidad tal y como se encuentre.
Complicaciones:
• Compresión: de vaso o nervio cercano. Suele ser frecuente en fracturas desplazadas o como
consecuencia de una inmovilización incorrecta.
o Nerviosa: insensibilidad, hormigueo y acolchamiento
o Vascular: frialdad y palidez en la extremidad, ausencia de pulso distal y retraso en relleno
capilar
• Shock: una pérdida abundante de sangre puede desembocar en shock hipovolémico.
Manifestaciones: taquicardia, pulso débil, taquipnea, sudoración, palidez, confusión y pérdida de
consciencia.
• Rotura o perforación: de vasos, nervios, músculos, ligamentos, tendones y órganos internos.
Actuación: valoración de complicaciones, si hay herida limpiar y cubrir con gasas estériles. Inmovilización
de la fractura para disminuir dolor y complicaciones.
Se emplea material radiotransparente para mantener la inmovilización durante las pruebas diagnósticas.
El alineamiento de una fractura se debe hacer en el centro sanitario ya que supone grandes riesgos.
6.2. Inmovilización de extremidades.
6.2.1. Características.
No hay órganos vitales, aunque puede provocar rotura de grandes vasos.
Normas generales:
• Mantener la articulación en posición funcional:
o Tobillo en ángulo recto.
o Rodilla en ligera flexión.
o Codo en ángulo recto.
o Muñeca en ligera posición de agarrar.
• Abarcar todo el hueso, desde la articulación superior del foco de fractura hasta la inferior. En
articulaciones desde el hueso superior al inferior.
• Presión adecuada. Si es superior afecta a la circulación y si es inferior no se realiza una correcta
inmovilización.
Valoración de las complicaciones: Antes, durante y después de la inmovilización y durante el traslado.
• Observar el color y Tª de los dedos: falta de irrigación.
• Pulso distal: por debajo de la zona afectada. Si hay pulso indica que la circulación está activa.
• Relleno capilar: hacer presión sobre la uña de una extremidad hasta que quede blanca por falta
de sangre, retirar la presión y contar el tiempo hasta que recupere el color. Debe ser de 2
segundos, teniendo en cuenta factores como la edad y temperatura.
• Aparición de parestesias: hormigueo o entumecimiento, sensibilidad comprometida.
6.2.2. Las férulas.
Dispositivo o estructura que se utiliza para inmovilizar una extremidad fracturada, las extrahospitalarias
son diferentes de las de traumatología, ya que son provisionales.
Características de las férulas provisionales:
• Rápidas de colocar y retirar, con mínima movilización de la zona.
• Radiotransparentes para realizar pruebas diagnósticas manteniendo la inmovilización.
• Fácil limpieza y almacenamiento, el material resiste a la desinfección y sin rincones de difícil
acceso. Almacenamiento en poco espacio.
Colocación de una férula:
1. Inspeccionar la zona. Si la fractura es abierta cubrir la herida con gasas sin reintroducción del
hueso.
2. Retirar lo que pueda comprimir la extremidad. Anillos, relojes, pulseras, ropa… Si no se puede
retirar fácilmente, cortar.
3. Seleccionar la férula. Según la extremidad afectada.
4. Colocar la férula. Entre dos personas: una sujeta el miembro y la otra coloca y fija la férula.
• Colocar la extremidad en posición anatómica si es posible y no genera mucho dolor. En
caso de luxación dejar la zona afectada en el mismo ángulo.
• La férula debe abarcar desde la articulación proximal hasta la distal del hueso afectado.
5. Efectuar el traslado. Si no hay contraindicaciones mantener la extremidad elevada (cabestrillo en
superior o almohada en inferior), se comprueban complicaciones durante el traslado. Si se observa
dificultad circulatoria o falta de sensibilidad por debajo de la férula, aflojarla y reevaluar (si hay
mejora era por una sobrepresión de la férula).
6.2.3. Tipos de férulas provisionales.
Férulas semirrígidas.
• Férulas de Cramer: soporte de aluminio con formad escalera de mano moldeable. Se recubre con
un material blando, la preparación se realiza previamente. La sujeción se realiza vendando la
extremidad.
• Férula de neopreno: el soporte rígido está incluido en una estructura de neopreno con forma de
la zona anatómica que se va a inmovilizar. Cómodas y rápidas de colocar, necesidad de varios
tamaños y modelos.
Férulas neumáticas.
Fabricadas con plástico o caucho, consiguen su rigidez al llenarlas de aire.
Una vez colocadas y cerrada la cremallera se abre la válvula y se insufla aire hasta conseguir la rigidez
necesaria y cerramos la válvula. La férula debe hundirse 1-1’5 cm. Inmovilizan el miembro y ayudan a
cohibir hemorragias, aunque pueden comprimir en exceso si se inflan demasiado. Hay varios tamaños.
Férulas de vacío.
Similar a las de neopreno, pero el aire se extrae mediante bomba o aspirador de secreciones. Es una lona
rellena de bolas de poliestireno con cintas de fijación. Cuando la férula tiene aire se puede moldear, una
vez extraído queda rígida.
Férulas de tracción o Davis.
Para fracturas distales de fémur y proximales de tibia en pacientes mayores de 8 años y menor de 2 m de
altura. Alinea el hueso aplicando tracción y la mantiene durante la inmovilización.
Están formadas por dos barras telescópicas regulables en longitud (se bloquean y desbloquean con
anillos), a las que se sujeta la pierna con cintas. En el extremo superior hay un acolchado isquiático (apoya
el isquion), en el inferior hay una tobillera y un mecanismo de tracción.
Procedimiento:
1. Medir la férula, clocando el acolchado a la altura de la cadera de la víctima, aflojar los anillos y
ajustar la longitud. Bloquear los anillos. JUNTO A LA PIERNA SANA.
2. Colocar la férula junto a la extremidad afectada y abrir las cintas.
3. Preparación de la víctima: una persona le quita el calzado y la ropa, mientras que otra mantiene la
alineación.
4. Quien sujeta la extremidad la levanta levemente. La otra persona coloca la tobillera.
5. Quien tracciona la extremidad la mantiene en esa posición y la otra coloca la férula.
a. Leve tracción en la tobillera con una mano, introduce la férula hasta que el acolchado
entre en contacto con el isquion.
b. Enganchar el anillo metálico de la tobillera al sistema de tracción, manteniendo la tracción.
6. Fijar la correa isquiática y girar el sistema de tracción hasta reducir el dolor o la rotación sea
dificultosa si la victima está inconsciente.
7. Cerrar las correas empezando por la superior. Cuidado con la circulación y evitar presión en el
punto de la fractura.
Ventajas:
• Reduce el riesgo de hemorragias, shock hipovolémico, shock neurogénico.
• Separa un poco los extremos del hueso fracturado. Evita lesiones en músculos cercanos, presión a
los vasos y nervios.
• Una vez colocada reduce el dolor.
Dificultades y complicaciones:
• Maniobra dolorosa.
• Se pueden producir lesiones óseas, en vasos o en nervios.
• La piel se puede lesionar por exceso de tracción.
• Controlar la tracción, graves lesiones si es excesiva.
6.3. Inmovilización de hombro, pelvis y cadera.
6.3.1 Inmovilización de hombro.
Objetivo principal reducir el dolor, evitando movimientos y liberando al hombro del peso del brazo. Se
realiza mediante vendaje o cabestrillo. Los cabestrillos más habituales sostienen el brazo e impiden
movimientos de abducción y aducción, aunque permite ciertos movimientos del hombro. Al realizar un
vendaje se coloca el brazo sobre el pecho y se venda conjunto. En caso de una luxación se inmoviliza sin
recolocar.
6.3.2. Inmovilización de pelvis.
Las lesiones en la zona superior de la pelvis pueden provocar grandes hemorragias. Se inmoviliza
mediante cinturón pélvico, una cinta ancha con un sistema de cierre que se coloca alrededor de los
trocánteres mayores de forma circular, con cierta presión que mantiene el anillo pélvico en su posición.
El cinturón se coloca desde la espalda de la víctima, ya que el material empleado es muy deslizante se
reduce el movimiento del paciente. Antes de cerrarlo asegurarse que no hay nada en los bolsillos que
pueda ser perjudicial.
6.3.3. Inmovilización de la cadera.
La fractura de cadera está relacionada con la edad, y el debilitamiento de los huesos. Se pude producir
tras una caída sin importancia.
Signos y síntomas adicionales: impotencia funcional y acortamiento del miembro.
Inmovilización: desde la axila hasta la parte inferior de la pierna, al no haber un dispositivo específico por
lo general se traslada al hospital en colchón de vacío.
6.4. Inmovilización con medios de fortuna.
Son dispositivos que no han sido diseñados para esta acción. Se pueden usar pañuelos en los miembros
superiores y sábanas para los miembros inferiores.
Tema 7. Técnicas de inmovilización de
cuello y columna
7.1. Traumatismos que afectan al SNC.
Fracturas que afectan a los huesos que protegen al SNC, vértebras y cráneo que pueden afectar a los
componentes del SNC que están protegiendo.
7.1.1. Tipos de traumatismos.
Traumatismos de la columna vertebral.
Se puede producir:
• La médula espinal no está afectada: se puede producir daño posteriormente, tras una mala
movilización o inmovilización.
• Rotura parcial de la médula espinal: pérdida de algunas funciones.
• Rotura total de la médula espinal: pérdida de las funciones sensitivas y motoras por debajo de la
lesión.
o Región cervical: pérdida en la función de brazos y piernas. Si es por encima de C4, será
necesaria respiración mecánica.
o Región torácica: paraplejia, puede afectar músculos torácicos y abdominales.
o Región sacra: vértebras lumbares, paraplejia, función vesical, intestinal y sexual.
Signos y síntomas: dolor o deformidad en la zona afectada, alteraciones sensitivas o motoras, bradicardia
e hipotensión, respiración abdominal o paro respiratorio, pérdida de control de los esfínteres y priapismo
(erección incontrolada).
El tipo de accidente y la forma en la que se produce es el principal criterio para realizar una
inmovilización completa de la columna.
Traumatismo craneoencefálico (TCE).
Cualquier traumatismo de la cabeza que afecta al encéfalo.
Tienen asociados una lesión en las vértebras cervicales debido al latigazo que produce el impacto.
Politraumatismo.
Traumatismos que afectan a más de una zona del cuerpo. Es esencial realizar una buena valoración, ya
que:
• Las lesiones vertebrales son muy frecuentes, por lo que actuaremos como si siempre las hubiera.
• Puede haber una gran pérdida de sangre que generará un shock hipovolémico, desembocando en
paro cardiorrespiratorio.
• Si hay foco de hemorragia se interviene para controlarlo.
Actuación: inmovilización completa incluido cuello y columna, con traslado en colchón de vacío
7.1.2. Pautas básicas en la atención sanitaria.
1. Valoración primaria y atención sanitaria inicial. Asegurar vía aérea y constantes vitales y medidas
para estabilizar a la víctima.
2. Inmovilización: colocaion de dispositivos que inmovilizan el eje cabeza-cuello-tronco, y las
extremidades en caso de necesidad.
3. Recogida: recoger a la victima con un dispositivo adecuado que mantenga la alineación.
4. Traslado: con dispositivos que mantienen la inmovilización, y evitar movimientos que agraven las
lesiones.
Para realizar correctamente una movilización las personas implicadas deben estar coordinadas para
tomar y aplicar decisiones.
7.2. Preparación para la inmovilización.
Se realiza con la víctima en decúbito supino, con cuello y columna correctamente alineados, excepto si
hay que inmovilizar para una extracción. Para ello se realiza una movilización previa, que se debe hacer
con el máximo cuidado y siguiendo los protocolos establecidos.
7.2.1. Volteo con control cervical.
Se necesitan mínimo 3 personas, donde una se encarga exclusivamente de la zona cervical, para
colocar a la víctima en decúbito supino y con los miembros alienados.
1. La persona más experimentada realiza control cervical desde la zona de la cabeza. Colocar los
pulgares en la cara y el resto de los dedos separados abarcando la zona occipital. Las manos
se colocan de forma que una vez realizado el volteo estas queden paralelas
2. Situarse en el lado contrario hacia donde está mirando la víctima.
3. Cogemos el brazo más cercano y lo pasamos por encima de su cabeza, el otro se alinea con el
cuerpo.
4. Una persona agarra a la víctima por el hombro y la cadera y la otra por la cadera y las rodillas.
5. A la voz de tres de la persona que controla la cabeza se voltea a la víctima en bloque,
manteniendo la alineación.
La cabeza de la víctima debe quedar en posición neutra. La persona que ha realizado el control
cervical durante el volteo debe mantenerlo hasta que se coloque un collarín cervical
7.2.2. La retirada del casco.
Complicaciones:
• Mala valoración de cráneo y cara.
• Sin acceso a la vía aérea, hiperflexión por el casco.
• Mala inmovilización.
• Aumenta el riesgo de aspiración de vómito y otros
fluidos.
• Transporte con malas condiciones por una mala
inmovilización.
La retirada del casco se realiza entre dos personas con mucho cuidado y coordinación. Víctima en
decúbito supino.
1. Persona 1 está de rodillas (o tumbado con el tronco elevado) detrás de la cabeza de la
víctima, sujeta el casco y realiza una leve tracción hacia atrás (cuello en posición neutra).
2. Persona 2 arrodillada al lado de la víctima. Abre la correa del casco y la visera para explorar la
vía aérea.
3. Persona 2 coloca una mano en la nuca y otra en el mentón. Mantendrá la cabeza en posición
neutra.
4. Persona 1 quita el casco. Introduce los dedos por la base, haciendo un poco de fuerza para
abrirlo. Se retira realizando un movimiento basculante (arriba y abajo) suave. Cuando el casco
haya salido el peso de la cabeza caerá en la persona 2.
5. Persona 1 sujeta la cabeza de la víctima con las dos manos y la mantiene en posición neutra.
Persona 2 coloca el collarín.
7.3. Inmovilización de la columna.
7.3.1. Inmovilización cervical
Evita que el cuello se mueva y evita lesiones medulares a esta altura.
Si no hay indicios de necesitar inmovilización cervical, se realizará siempre que haya:
politraumatismo, TCE y persona inconsciente con traumatismos graves.
Collarines cervicales:
Características:
• Rígidos.
• Apoyo mentoniano en la parte anterior. Impide movimientos de flexión y rotación.
• Orificio anterior. Valorar pulso carotideo y realizar vía aérea quirúrgica de urgencia.
• Parte posterior ancha. Impide extensión cervical.
• Orificios posteriores. Detectar sangrado en zona occipital.
Colocación:
Dos personas y víctima en decúbito supino
1. Persona 1. Control cervical con tracción axial, desde detrás de la cabeza con las manos en la
posición que ha quedado después del volteo (pulgares en la cara y los otros dedos en la zona
occipital). Ejercer ligera tracción en el eje vertical hasta alinear el cuello. Si aparecen signos de
deterioro neurológico paramos la maniobra.
2. Persona 2 está seleccionando la talla del collarín. Mide la distancia con su mano desde la
rama de la mandíbula y el hombro y traslada la medida a la zona del collarín destinada para
ello. Si dudamos entre dos tallas elegimos la menor.
3. Persona 2 coloca el collarín. Introduce la parte posterior, después ajusta la parte delantera y
cierra el collarín. Persona 1 deja de hacer tracción axial, pero mantiene el control cervical
para evitar movimientos de la cabeza.
Riesgos:
• Una inadecuada movilización del cuello puede agravar lesiones.
• Una talla pequeña permitirá la flexión, si es demasiado grande producirá extensión.
• Cierre excesivamente ajustado provoca incomodidad, dificultad respiratoria y compresión de
los vasos del cuello.
• Un cierre incompleto puede soltarse ocasionando la pérdida de la inmovilidad.
Inmovilizadores laterales o Dama de Elche
Se colocan cuando el paciente ya tiene puesto el collarín, en combinación con un soporte (tablero
espinal).
Elementos:
• Base con cintas para fijarla.
• Dos piezas laterales con orificios para controlar sangrado por los oídos.
• Cintas para fijar el dispositivo a la frente y mentón.
Colocación:
1. Colocar la base en el soporte elegido con las cintas de sujeción.
2. Situar a la víctima en el tablero o camilla de cuchara.
3. Colocar las piezas laterales a cada lado de la cabeza.
4. Colocar las cintas de sujeción de mentón y frente.
Inmovilización con medios de fortuna
Se pude utilizar un periódico sujetado con un pañuelo. Y como inmovilizador cervical toallas o piezas
de ropa enrolladas y fijadas con esparadrapo.
7.3.2. Inmovilización toracolumbar.
Evita movimientos en la zona torácica y lumbar de la columna. Se emplean cuando pensamos que la
víctima ha sufrido lesiones vertebrales, la transferencia se realiza con varias personas para mantener
el eje cabeza-cuello-tronco.
Tablero espinal.
No es un dispositivo para realizar un traslado en ambulancia porque es incómodo y no absorbe
vibraciones. Se puede emplear en desplazamientos de no más de 20-30 minutos. La técnica para
colocar a la víctima depende de las lesiones que presente y el número de personas que puedan
participar, los pasos para llevarla a cabo son:
1. Sujetar la base del inmovilizador lateral.
2. Volteo con control cervical.
3. Colocar collarín.
4. Transferir a la víctima.
5. Colocar inmovilizadores laterales.
6. Levantar el tablero y depositarlo en la camilla. Si es necesario sujetar con cintas.
Lateralización con control cervical:
Se realiza con 4 personas.
1. Colocamos collarín en la víctima que está en decúbito supino.
2. La persona con más experiencia sujeta la cabeza para mantenerla en posición neutra. Otras
dos personas se colocan en el lado al que se va a girar a la víctima, y la cuarta del lado donde
se colocará el tablero.
3. Colocar el brazo más alejado en el tórax y el más cercano separado del cuerpo para evitar que
gire. Sujetar por hombros, caderas y rodilla.
4. A la orden de la persona en cabeza tirar de la víctima y colocar el tablero.
5. A la orden de la persona en cabeza devolver a la víctima a la posición inicial.
6. Recolocar si es necesario.
Puente holandés:
Se necesitan 3 personas.
1. Con la víctima en decúbito supino y collarín colocar el tablero paralelo lo más cerca posible.
2. La persona más experimentada se sitúa detrás de la cabeza y pone una mano debajo de la
nuca y la otra en el hueco de la espalda. Las otras se colocan mirando a la cabeza con las
piernas abiertas abarcando a la víctima y el tablero, sujetando por hombros, cadera y tobillos.
3. A la voz de tres levantar a la víctima y colocar en el tablero.
Puente simple:
Se necesitan 4 personas.
1. Con la víctima en decúbito supino y collarín colocar el tablero a sus pies.
2. La persona más experimentada se sitúa detrás de la cabeza y pone una mano debajo de la
nuca y la otra en el hueco de la espalda. Las otras se colocan sobre la víctima mirando a la
cabeza, con las piernas abiertas y agarrando por los hombros y la cadera. La cuarta sujeta el
tablero.
3. A la voz de tres se levanta a la víctima en bloque. Una vez comprobado que está levantada se
introduce el tablero.
4. A la voz de tres se coloca a la víctima en el tablero.
Puente holandés perfeccionado:
Similar al simple, pero con 5 personas. La quinta persona se coloca sobre la cabeza de la víctima y la
sujeta por los hombros.
Camilla de palas o cuchara.
Requiere una movilización mínima de la víctima. No se utiliza para el traslado en ambulancia, es muy
incómoda, genera ansiedad, no absorbe vibraciones y desestabiliza las constantes. Se retira una vez
se coloca en la camilla de la ambulancia.
Manejo:
Similar a unidad 5 con control cervical y moviendo a la víctima en bloque. La transferencia a la camilla
de palas y desde esta se realiza con pequeñas lateralizaciones.
Medios de fortuna.
Se puede emplear un elemento largo y rígido como una puerta.
7.3.3. Inmovilización completa.
Colchón de vacío.
Dispositivo que inmoviliza todo el cuerpo, proporciona la rigidez necesaria para mantener la
inmovilización y resulta confortable ya que absorbe vibraciones.
Se trata de un colchón relleno de bolas de poliestireno que dispone de asas para transportar y ajustar
el colchón y de una válvula por donde se extrae el aire ya que así se queda rígido.
Manejo:
1. Colocar el colchón en la camilla, con la válvula hacia arriba y en los pies, si el transporte es
aéreo se coloca en la cabeza.
2. Distribuir de forma uniforme las bolas.
3. Colocar una sábana sobre el colchón si la víctima lleva alguna parte del cuerpo descubierta.
4. Colocar a la víctima con el tablero o la camilla sobre el colchón y retirar el dispositivo.
5. Moldear el colchón para que se ajuste al cuerpo de la víctima.
6. Abrir la válvula y extraer el aire con bomba de extracción o aspirador de secreciones y ajustar
el colchón al cuerpo.
7. Una vez esté rígido, cerrar la válvula y retirar el aspirador.
8. Sujetar a la víctima e iniciar traslado.
7.4. Inmovilizaciones especiales.
7.4.1. Inmovilización de víctimas atrapadas.
Los procesos de inmovilización se realizan antes de la extracción, se planifican dependiendo del
estado de la víctima y las maniobras de extracción que se aplicarán. En los rescates vehiculares se
empaqueta a la víctima, se inmoviliza el eje cabeza-cuello-tronco alineado y las extremidades se
mantienen sujetas.
Collarín cervical.
Es el primer dispositivo que se coloca, se coloca dependiendo del espacio disponible y la posición de
la víctima. La posición más común en la que encontraremos a la víctima será sentada y con el
cinturón, en este caso se realiza control cervical manual desde el asiento trasero y se ajusta primero
la parte frontal del collarín y posteriormente la trasera. Una vez colocado y ajustado mantenemos el
control cervical manual ya que no se evitan los movimientos laterales.
Chaleco espinal.
Conocido como férula Kendrick (FERNO) se utiliza para inmovilización de la columna vertebral y
cabeza durante el rescate de personas atrapadas.
Partes:
• Armazón rígido colocado a la espalda.
• Correas o cintas para sujetar el armazón. En el tronco hay parejas de cintas que se deben atar
con su pareja, para ello se emplean colores emparejados.
• Cintas para las piernas colocadas como un arnés.
• Cintas para sujetar la cabeza.
• Tres asas, dos laterales y una superior para tirar durante la extracción.
Colocación:
1. Una persona mantiene control cervical, se introduce el chaleco entre la espalda y el respaldo.
2. Colocar y cerrar la cinta de la cabeza. Ahora se puede dejar de aplicar el control cervical
manual.
3. Abrochar las cintas con su pareja, primero las cintas de las ingles y seguir hacia arriba. Una vez
ajustada la última revisar las cintas inguinales.
Extracción e inmovilización para el traslado:
Se utiliza el tablero, colocándolo bajo la víctima y extrayéndola en bloque, dependiendo de la posición
en la que se encuentre la víctima.
Si el traslado se realiza en tablero se colocan inmovilizadores laterales, se sujeta con cintas y se coloca
el tablero sobre la ambulancia.
Si se usa colchón de vacío, se coloca sobre la camilla, se transfiere a la víctima con el tablero. Se
retiran el tablero y el chaleco y se extrae el aire del colchón y se sujeta a la camilla.
7.4.2. Inmovilización pediátrica.
Los niños menores de 8 años difieren de los adultos por sus características anatómicas, por lo que los
materiales de inmovilización son distintos.
La característica principal es que la cabeza es proporcionalmente más grande con respecto al cuerpo.
Por lo tanto, al situar a un niño en una superficie plana se genera una flexión distinta del cuello, lo que
condiciona la forma de los materiales de inmovilización.
Collarín cervical pediátrico.
Cumplen los mismos requisitos que para personas adultas. La dotación incluye collarines pediátricos.
Tabla espinal pediátrica.
Tamaño menor y una pequeña depresión a nivel occipital para mantener la columna en posición
neutra. Si no disponemos de este material, se puede utilizar el tablero convencional colocando una
manta doblada bajo la espalda para evitar la flexión muscular.
Inmovilizador pediátrico.
Dispositivos diseñados (pedi-pac FERNO) para la inmovilización y traslado de niños. Consisten en una
tabla espinal almohadillada que incluye un movilizador de cabeza, asas para el transporte y cintas
para la fijación de la víctima. El uso es igual que el tablero de adultos, pero al ser acolchado se pude
utilizar en el traslado.
Colchón pediátrico.
Colchones de vacío similares a los adultos, pero de tamaño reducido. No se utilizan en España
actualmente y por lo general se sustituye por una férula de vacío para el miembro inferior de
personas adultas.