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Evolución de la Seguridad en Venezuela

El documento resume la evolución de la seguridad en Venezuela hasta 1999 en 3 oraciones: 1) La seguridad en Venezuela comenzó en 1811 con la creación de la Guardia Nacional y pasó por varios cambios y reestructuraciones hasta fines del siglo XX. 2) En 1999, la nueva Constitución estableció el derecho a la seguridad ciudadana y la creación de una policía nacional y otros cuerpos de seguridad bajo el Ministerio del Poder Popular. 3) El documento analiza cómo la Constitución de 1999 bus

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Evolución de la Seguridad en Venezuela

El documento resume la evolución de la seguridad en Venezuela hasta 1999 en 3 oraciones: 1) La seguridad en Venezuela comenzó en 1811 con la creación de la Guardia Nacional y pasó por varios cambios y reestructuraciones hasta fines del siglo XX. 2) En 1999, la nueva Constitución estableció el derecho a la seguridad ciudadana y la creación de una policía nacional y otros cuerpos de seguridad bajo el Ministerio del Poder Popular. 3) El documento analiza cómo la Constitución de 1999 bus

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior


Universidad Nacional Experimental de la Seguridad
Academia Nacional de Servicio Penitenciario
CEFO: San Francisco de Yare

LA SEGURIDAD EN VENEZUELA
HASTA EL AÑO 1999

Profesora: Estudiante:
ELIO HERNANDEZ JHERRY ABACHE
WILBER DIAZ

San Francisco de Yare, 19 Marzo 2021


INTRODUCCION

El presente trabajo es con la finalidad de conocer la evolución de la


seguridad en la República Bolivariana de Venezuela hasta el año
1999. Ya que dicho tema es bastante amplio y requiere de
escudriñar, un poco del contexto histórico desde su conformación
hasta el presente.
TEMA 2: LA SEGURIDAD EN VENEZUELA
HASTA EL AÑO 1999.
Fue el 10 de Marzo de 1810 cuando la Junta Suprema de Caracas
recomienda crear un cuerpo armado para la salva y custodia del
Congreso, configurándose el mismo el 9 de Marzo de 1811, al
crearse una Compañía denominada Guardia Nacional. En Julio de
ese mismo año se le atribuye, además, un Servicio Rural para
proteger a los propietarios de tierras y evitar robos y crímenes.

Luego de la independencia y bajo el amparo de la Constitución de


1811, se buscaba establecer el orden y que los habitantes
adquirieran conciencia ciudadana y se reconocieran en la nueva
República.

Los primeros cuerpos policiales se desempeñaron a pie. Más tarde,


se dotó de caballos. Sus atribuciones fueron aprehender a los
infractores, recolectar impuestos, señalar a los sospechosos de
rebeldía, cuidar mercados, alumbrar y empedrar calles.

En 1839, desaparece esta primera Guardia Nacional. La institución


resurge nuevamente bajo al mandato del General José Antonio
Páez en el año 1841, DENOMINÁNDOSE LA GUARDIA
NACIONAL DE POLICÍA cuya función era la seguridad y el orden,
especialmente del medio rural, además la misma tenía unas
funciones adicionales como evitar crímenes, la protección de la vida
de las personas y de sus bienes y la vigilancia y custodia de los
presos. Debido a la carencia de recursos económicos para su
mantenimiento, ésta desaparece por medio de la derogación de la
Ley que la creó en el año 1847.

En 1915 surge un aparato policial “La Sagrada” una policía secreta,


centralizada, politizada,

Con la muerte de Gómez desaparece “La Sagrada”, los cuerpos


policiales de algunos estados y del Distrito Federal se abocaron al
resguardo del orden público.

El 10 de mayo de 1938 se inicia la creación de la Escuela Municipal


de la Policía Montada. Es así como durante el mandato de la Junta
Revolucionaria presidida por Rómulo Betancourt, desde la cual se
ordena la disolución de las policías municipales que fueron
reorganizadas durante el Gobierno de Medina Angarita (1941-
1945).
Marcos Evangelista Pérez Jiménez creó en 1952 la fuerza de la
“Seguridad Nacional” (Policía Civil subordinada al Gobierno); sin
embargo, no fue probada judicialmente su responsabilidad personal
en tales hechos ocurridos en la Historia.

En 1956, se creó la Escuela Municipal de Policía y fue trasladada al


Km. 23 de El Junquito.

En 1958, cambia su denominación por Centro de Instrucción


Policial, según
Gaceta Municipal Nº 11.740 de fecha 08 de noviembre del mismo
año.
Finalizada la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, el 23 de
enero de 1958, se procede a la reestructuración de todas las
policías a nivel nacional.

“La formación de los funcionarios policiales estaba a cargo de


la antigua Escuela de Policía de El junquito y para el 30 de
Mayo de 1959, se graduó el primer curso mixto de agentes,
donde 50 hombres y 24 mujeres recibieron su cargo de
funcionario en la promoción “5 de Julio de 1811”. Este grupo
de mujeres fue el pionero de la creación de la Brigada
Femenina, que ocurrió ocho años más tarde”.

1961 llego a nuestro país una misión de Carabineros de Chile, con


la misión de brindar asesoría a la policía de aquel entonces

Para el año 1964 la policía cuenta con una ordenanza en la que se


especifican las jerarquías del personal, planes de vigilancia, entre
otras.

Durante el primer mandato gubernamental del doctor Rafael


Caldera, es cuando comienza a sentarse las bases de la Policía
Metropolitana

En 1969, durante la primera gestión del doctor Rafael Caldera, se


crea formalmente la Policía Metropolitana, el acto se llevó a cabo el
21 de diciembre, en esta oportunidad se firma un convenio
Constitutivo entre los Gobernadores del Distrito Federal, del estado
Miranda y la Policía Municipal, para ejercer con mayor eficiencia las
funciones y ampliar su radio de acción.

“El 9 de Octubre de 1981 según Decreto Presidencial 1.232


eleva su categoría a Instituto Universitario de la Policía
Metropolitana, ofreciendo la carrera de Técnico Superior
Policial y el 17 de marzo de 1987, según resolución Nº 184 del
Ministerio de Educación es autorizado para impartir la Carrera
de Licenciado en Tecnología Policial en las menciones
Administración Policial y Sistemas de Seguridad”.

En 1985 se inició el proceso de nivelación de los oficiales de policía


a Técnico Superior Policial.
En 1993, se inicia la administración de Licenciatura en Tecnología
a los oficiales de carrera activos y jubilados de la Policía
Metropolitana.
En 1996 se aprueba el rediseño del Plan de Estudios de la
Licenciatura en Tecnología Policial y su cambio de denominación
por Ciencias Policiales mención: Seguridad y Orden Público.
El 18 de septiembre de 1996, mediante oficio Nº. 00003967
emanado de la Dirección Sectorial de Educación Superior se
autoriza al Instituto Universitario de la Policía Metropolitana para la
“implantación del diseño curricular modificado de la carrera, que de
acuerdo a lo planteado en el informe se cambia su denominación y
orden público”, a partir del año lectivo 1996-1997.

De acuerdo a la Constitución de 1999 coexisten policías que


dependen separada y autónomamente del gobierno nacional,
de los gobiernos de los estados y de los gobiernos
municipales, la Policía Nacional depende del Gobierno Central
de Venezuela.
CONCLUSIÓN

Es indispensable la determinación y voluntad política para enfrentar


y manejar asertivamente el problema de la seguridad ciudadana,
que se traduce en una primera instancia en la asignación de
recursos amplios y suficientes en las respectivas y sucesivas leyes
presupuestarias para que el sistema judicial, el sistema policial y el
sistema penitenciario cuente con los recursos adecuados.

Será necesaria una revisión de todo el cuerpo normativo,


estableciendo prioridad sobre aquellas leyes que regulen ámbitos
esenciales relativos de la seguridad ciudadana y al mismo tiempo
descartando aquellas poco efectivas o innecesarias que sólo
contribuyan a generar inflación.
INTRODUCCIÓN

Los cambios del Estado venezolano a partir de 1999, luego de la


promulgación de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela proponen redimensionar la tradicional idea de
ciudadanía, que más allá del reconocimiento expreso de unos
derechos, se consolida con su ejercicio.

El presente análisis tiene como objetivo analizar la política pública


nacional de seguridad ciudadana, en el marco de la constitución de
1999, por ser éste un período clave para el proceso de reforma del
Estado venezolano y para la redefinición de un sistema tendente a
garantizar la seguridad ciudadana, entendida como la preservación
de derechos y libertades reconocidas a las personas.
TEMA 3:
LA SEGURIDAD CIUDADANA EN MARCO DE LA
CONSTITUCIÓN DE 1999.

La seguridad Ciudadana en el marco de la Constitución de la


República Bolivariana de Venezuela reza en sus Articulos: 55, 322 y
332 de la CRBV.

Artículo 55. Toda persona tiene derecho a la protección


por parte del Estado a través de los órganos de seguridad
ciudadana regulados por ley, frente a situaciones que
constituyan amenaza, vulnerabilidad o riesgo para la
integridad física de las personas, sus propiedades, el
disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes.
La participación de los ciudadanos y ciudadanas en los
programas destinados a la prevención, seguridad
ciudadana y administración de emergencias será regulada
por una ley especial. Los cuerpos de seguridad del Estado
respetarán la dignidad y los derechos humanos de todas
las personas. El uso de armas o sustancias tóxicas por
parte del funcionario policial y de seguridad estará limitado
por principios de necesidad, conveniencia, oportunidad y
proporcionalidad, conforme a la ley.

TÍTULO VII
DE LA SEGURIDAD DE LA NACIÓN
Capítulo I
Disposiciones Generales

Artículo 322. La seguridad de la Nación es competencia esencial y


responsabilidad del Estado, fundamentada en el desarrollo integral
de ésta y su defensa es responsabilidad de los venezolanos y
venezolanas; también de las personas naturales y jurídicas, tanto
de derecho público como de derecho privado, que se encuentren en
el espacio geográfico nacional.
CAPÍTULO IV

De los Órganos de Seguridad Ciudadana Artículo 332. El Ejecutivo


Nacional, para mantener y restablecer el orden público, proteger a
los ciudadanos y ciudadanas, hogares y familias, apoyar las
decisiones de las autoridades competentes y asegurar el pacífico
disfrute de las garantías y derechos constitucionales, de
conformidad con la ley, organizará:

1. Un cuerpo uniformado de policía nacional.

2. Un cuerpo de investigaciones científicas, penales y


criminalísticas.

3. Un cuerpo de bomberos y bomberas y administración de


emergencias de carácter civil.

4. Una organización de protección civil y administración de


desastres. Los órganos de seguridad ciudadana son de carácter
civil y respetarán la dignidad y los derechos humanos, sin
discriminación alguna. La función de los órganos de seguridad
ciudadana constituye una competencia concurrente con los Estados
y Municipios en los términos establecidos en esta Constitución y en
la ley.
CONCLUSIÓN

Un nuevo enfoque de seguridad ciudadana implica más que un reto,


un desafío cultural, pero las mismas características que ha asumido
la función gubernamental y específicamente la función legislativa,
invitan a reflexionar sobre qué concepto de seguridad se está
manejando, qué uso se le está dando a la capacidad de gobernar,
cómo y cuáles han sido los recursos empleados, para así plantear
los procesos de reformas necesarios a ser desarrollados en el
marco de unos objetivos y mecanismos éticos para cumplir las
metas trazadas. Según lo establecido en nuestra Constitución
Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela y las demás
leyes.
TEMA 4:
ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LAS POLÍTICAS
PÚBLICAS DE SEGURIDAD CIUDADANA
EN VENEZUELA.

Las políticas de seguridad forman parte de las políticas públicas, y


éstas a su vez de la política en general.
Las políticas públicas de seguridad son políticas sectoriales, sin que
ello signifique que puedan desligarse de otras políticas públicas
(como las de bienestar social, sanidad, urbanismo, defensa,
educación, etc.).
Las verdaderas políticas de seguridad tienen por objeto transformar
la realidad a partir de cierta prospectiva, tratando de evitar que el
problema detectado llegue a plantearse o, al menos, que se
expanda. Deben operar de manera que se alcancen y mantengan
estados de seguridad soportables (sostenibles) para la sociedad en
la que se desarrollan.
En general, el diseño y la ejecución de las políticas de seguridad
transformadoras requieren de un proceso de elaboración específico
que pasa forzosamente por la investigación y la evaluación.

Un estado de seguridad no responde a situaciones espontáneas.


Sólo puede responder al diseño y ejecución de políticas de
seguridad previstas al efecto y en constante proceso de evaluación
y revisión para adaptarlas a los cambios y necesidades sociales.
Por lo tanto, un estado de seguridad no puede en modo alguno ser
neutro; es el producto de una actividad pública en un entorno social
concreto. (Recasens, 2007).
El marco constitucional y la consecuente regulación de aspectos
sociales, políticos y civiles entre otros, implica la ampliación del
campo de acción del Estado, en el sentido en que se ve
incrementada su actividad e intervención en algunos asuntos. Esto
implica importantes transformaciones en las distintas áreas de
acción del Poder Público Nacional y en la estructura del Estado
venezolano en general.
En el proceso de reforma del Estado y en la redefinición de un
sistema tendente a garantizar la seguridad personal de los
ciudadanos, las políticas públicas juegan un papel fundamental, y
se propone considerarlas para este estudio como unidad de
análisis, no sólo del sector público y del Estado nacional en general,
sino del Gobierno Nacional en particular, siendo éste considerado
como la unidad estratégica del sistema político (Bouza-Brey, 1996)
y como un instrumento para la realización de las políticas públicas
(Lahera, 2002).

Si bien la seguridad ciudadana es una responsabilidad concurrente


de los distintos ámbitos político territoriales del poder público -y así
lo prevé la CRBV- la política nacional de seguridad ciudadana
representa un buen revelador de las prioridades y valores del
Estado en el tratamiento específico de la materia y en general, de
los objetivos del sistema político como parte del sistema social
global. Al fin y al cabo, “lo importante para caracterizar a un
gobierno no son los criterios tradicionales de quién y cómo se ejerce
el poder, sino el contenido de las políticas públicas” (Rey, 1998:3).

Ciertamente cuando se habla de seguridad ciudadana, se ven


involucrados distintos actores: distintas instancias públicas y
privadas, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, y
sobre todo la sociedad civil como parte importante para la solución
de los asuntos públicos; sin embargo -y muy especialmente- son las
actividades desarrolladas por (y desde) el Estado las que ponen a
prueba la coherencia política e institucional de todo el sistema, por
cuanto el desarrollo de la política de seguridad requiere de la
intervención de una multiplicidad de organismos, y en su debida
articulación, el Estado tiene una gran responsabilidad.
Específicamente a los organismos del Poder Público Nacional
(Asamblea Nacional, Ministerio del Interior y Justicia, Ministerio
Público y Tribunales de la República entre otros) les corresponde
desempeñar un papel fundamental en el desarrollo de la política
nacional de seguridad.

A los fines de hacer una aproximación al tema de estudio, se


entiende que una política nacional de seguridad ciudadana
comprende -en sentido restringido- todos aquellos programas,
proyectos y actividades destinadas a disminuir los índices de
criminalidad, llevados a cabo por el gobierno nacional, a través de
cualquiera de las ramas del Poder Público. Claro está que cualquier
aproximación al estudio de la acción gubernamental, también debe
comprender los resultados o consecuencias que esas políticas
generen, pues como señala Lahera, “si no se miden los resultados,
éstos no se pueden diferenciar de los fracasos” (2002:274).

Tanto en su planteamiento como en sus resultados, la política


nacional de seguridad debe ser valorada en cuanto a su eficiencia
en la prevención de la criminalidad y la violencia, en la legitimidad
de los medios empleados y sobre todo, por el respeto de los
derechos humanos. Serán estos criterios a considerar, de forma
transversal, para la evaluación de la política venezolana en la
materia.

Según el programa de gobierno del Presidente de la República,


Hugo Chávez Frías, la política nacional de seguridad ciudadana
debía tender a proteger y organizar la seguridad ciudadana,
“entendida como la protección de los derechos ciudadanos y las
libertades civiles, a fin de mantener la armonía social y la
consolidación de la paz publica para el logro de los objetivos
nacionales.” Para el período 2001-2007 fue diseñado un Plan de
Desarrollo Económico y Social de la Nación (PDESN), que en lo
social establece como objetivo la construcción de una nueva
condición de ciudadanía basada en el reconocimiento pleno y en el
ejercicio garantizado de los derechos
(http://www.mpd.gov.ve/pdeysn/pdesn.pdf). Allí se reconoce la
seguridad ciudadana como una condición fundamental para el
desarrollo humano -siguiendo las tendencias modernas que definen
la seguridad de un modo integral y directamente asociada a la
calidad de vida-, garantizando la superación de amenazas,
vulnerabilidad y riesgo para la vida de las personas y sus
propiedades, la paz y la convivencia pacífica, y ello se alcanzará
-según el Plan- con la nivelación de los desequilibrios
macrosociales, la prevención y control del delito y con la
reestructuración del sistema penitenciario. Bajo esta concepción en
materia de seguridad ciudadana, el Plan establece que:

El enfrentamiento de los índices de criminalidad, se asume


como una política integral, que comprende, por una parte, la
reducción de las desigualdades sociales, el incremento del
nivel de empleo y la atención a los grupos sociales
relativamente pobres y, por la otra, una política específica para
la prevención y combate de la criminalidad y la violencia
(destacado nuestro).

La política de seguridad ciudadana se presenta entonces como


producto de un proceso que se desarrolla en un tiempo y marco
específico que van definiendo el tipo y el nivel de los recursos
disponibles y empleados, y donde a través de complejos esquemas
de interpretación y de juicios de valor, se va definiendo tanto la
naturaleza de los problemas planteados como las orientaciones de
la acción en materia de seguridad. Como se evidencia, la influencia
de determinadas variables es determinante en la definición del perfil
y estilo de la política de seguridad y es ese perfil el que en definitiva
permitirá una mejor explicación del objeto de estudio.

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