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Teorías Contractualistas: Hobbes y Rousseau

El documento resume las teorías contractualistas de Hobbes y Rousseau. Hobbes ve el estado como resultado de un contrato para evitar la "guerra de todos contra todos" en el estado de naturaleza, dando poder absoluto al soberano. Rousseau cree que el contrato social puede conciliar la voluntad general y las libertades individuales mediante una asociación donde lo que se quiere para uno se quiere para todos. La voluntad general busca el acuerdo universal basado en la razón y armoniza libertad, autoridad, e intereses individuales y colectivos.

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Teorías Contractualistas: Hobbes y Rousseau

El documento resume las teorías contractualistas de Hobbes y Rousseau. Hobbes ve el estado como resultado de un contrato para evitar la "guerra de todos contra todos" en el estado de naturaleza, dando poder absoluto al soberano. Rousseau cree que el contrato social puede conciliar la voluntad general y las libertades individuales mediante una asociación donde lo que se quiere para uno se quiere para todos. La voluntad general busca el acuerdo universal basado en la razón y armoniza libertad, autoridad, e intereses individuales y colectivos.

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Las Teorías contractualistas

1. La teoría contractualista de Hobbes.

El pensamiento político de Hobbes y Locke supone un giro copernicano frente al pensamiento iusnaturalista
heredado de Santo Tomás. En efecto, la sociedad no es algo natural en el hombre, sino que surge de un contrato o
pacto entre individuos. A esta teoría se le denominará contractualismo. No obstante, el iusnaturalismo todavía
pervive en estas teorías, puesto que es la ley natural la que fuerza a pactar y crear la sociedad (ley, estado).

Partiendo claramente de un iusnaturalismo, para Hobbes el estado proviene de la naturaleza humana. El desarrollo
de su teoría del origen del estado es el siguiente:

1º. El hombre por naturaleza es hedonista y egoísta, es decir, tiende a buscar su propio placer, sean cuales fueren los
costes que esto acarree a los demás. La razón humana para Hobbes no capta el bien en sí mismo, sino que es un
cálculo de medios a fines que nos enseña a conseguir nuestras metas utilizando para ello cualquier tipo de medios a
nuestro alcance.

La concepción de la razón en Rousseau no va a ser esta razón calculadora, sino una razón desinteresada y universal,
que aparecerá también en Kant.

2º. Según Hobbes, para satisfacer el placer es necesario el poder. Para Hobbes, todos los hombres son iguales antes
de firmar el pacto o contrato, y todos gozan del mismo poder. Es precisamente esta situación la que lleva a los
hombres a desconfiar unos de otros.

3º. Esta desconfianza conduce a la “guerra de todos contra todos”. Los peligros que esta guerra acarrea llevan a
pactar y formar el estado. Por tanto, el estado tiene su origen en nuestra naturaleza egoísta y desconfiada.

4º. El contrato social de Hobbes es fruto de un pacto en el que los hombres renunciamos a la libertad ilimitada de la
que gozaban en el Estado de Naturaleza. Este pacto se firma con dos condiciones:

 La renuncia a la libertad sin límites es recíproca, no unilateral.


 Esta renuncia, para que tenga sentido, debe ser controlada, para que así el acuerdo sea irreversible.

5º. El encargado de controlar y administrar esta renuncia es el Leviatán, el soberano, el Estado, que ostentará todo el
poder al que han renunciado sus súbditos. Por tanto, el poder del Leviatán no tiene límites ni control alguno. Hobbes
justifica de este modo el poder absoluto del monarca, y la falta de libertad de los súbditos.

Asegurar la paz y la seguridad es el eje central del contractualismo de Hobbes.

Curiosamente, la teoría contractualista de Hobbes, sin embargo, no está reñida con la democracia, pues el Leviatán
no tiene por qué ser un individuo sino una asamblea con poder absoluto. No obstante, las simpatías de Hobbes son
monárquicas.

La teoría contractualista de Rousseau.


1. Introducción.

Rousseau es un ilustrado francés que vivió la disolución de la monarquía de Luis XVI con la Revolución francesa de
1789. Así, como pensador ilustrado está convencido de dos cosas:

La suficiencia de la razón para solucionar también los problemas políticos y sociales: La sociedad termina
transformando nuestra naturaleza buena convirtiéndonos en egoístas e interesados. La razón puede solucionar este
problema.

La importancia de la libertad: Pero Rousseau, a diferencia de Hobbes y Locke, propone un sistema político que haga
posible conciliar la “voluntad general”, que nos lleve a pactar, y las libertades individuales. En Rousseau, a diferencia
de Locke, el contrato social es un instrumento que integra el bien común y el bien individual, los intereses
particulares no están reñidos con la voluntad general.
Rousseau, frente a Hobbes y Locke, tiene una concepción positiva de la política y del hombre: el Contrato Social
intenta construir un espacio de convivencia donde el egoísmo (frente a Hobbes) y las diferencias (frente a Locke) se
disuelvan en un proyecto comunitario donde todos los individuos tengan una vida mejor. Rousseau recupera, de esta
forma, la tradición democrática con su carga utópica, frente a los pensadores aún iusnaturalistas de la modernidad
liberal.

La voluntad general es la voluntad común, una forma de asociación política ideal en la que lo que uno quiere para sí,
lo quiere también para los demás.

2. Discurso sobre las ciencias y las artes.

En esta obra intenta diagnosticar los males de la modernidad haciendo hincapié en el progreso científico-técnico.
Este progreso, en efecto, permite la satisfacción creciente de las necesidades humanas y, por tanto, una mayor
libertad del hombre frente a la naturaleza. Pero, sin embargo, el progreso científico-técnico acarrea tres
inconvenientes:

 Provoca un aumento de la insatisfacción, dado que se crean nuevas necesidades que sólo pueden satisfacer
unos pocos.
 Aunque consigamos mayor independencia respecto a la naturaleza, esta conlleva una mayor
interdependencia y servidumbre entre los hombres: el progreso técnico nos hace más ricos, pero supone la
creación de jerarquías sociales debido a una nueva forma de dividir el trabajo.

Las relaciones de cooperación que existían entre los hombres en el estado de naturaleza, con el progreso se vuelven
relaciones interesadas. El progreso nos lleva a postergar las relaciones humanas en favor de los intereses materiales.

3. Discurso sobre el origen y fundamento de la desigualdad entre los hombres.

Rousseau continúa analizando los males sociales que le parecen un resultado de la perversión de la condición natural
del ser humano. El hombre por naturaleza es amoral, en el sentido de que no necesita normas para obrar
adecuadamente. El hombre natural no se deja llevar por la voluntad de poder, y además del amor a sí mismo (busca
la propia conservación), siente solidaridad por los demás hombres (no necesita ni de la moral, ni de la ley, porque la
naturaleza le permite el equilibrio entre el interés por la propia conservación y el interés solidario por la
conservación de la especie).
El paso del Estado de Naturaleza a la sociedad según Rousseau no se da de golpe, sino a través de etapas
intermedias. Primero surgen las comunidades basadas en lazos de sangre, después las basadas en las fuerte
autoridad de los poderosos, y por último surge el contrato social y la convivencia democrática.

La aparición de la sociedad rompe el equilibrio natural porque surge la propiedad privada, y con ella la división del
trabajo y el reparto injusto de la propiedad.

Con la sociedad empieza a ser necesaria la necesidad de moralidad. La piedad natural y la solidaridad no son
suficientes, y es necesario recurrir a la represión de la moralidad, para no acabar en la guerra de todos contra todos.

La solución al estado de guerra es el Contrato Social establecido por los individuos, pero este contrato originario
conlleva una división desigual entre propietarios y desposeídos, generando desigualdades económicas no
justificadas. Por tanto, la solución es un nuevo contrato social. En este nuevo contrato la racionalidad nos propone la
igualdad y la libertad.

4. El Contrato Social.

En la obra de Rousseau El Contrato Social especifica las condiciones del nuevo contrato social que haga posible la
igualdad y la libertad.

1. De la libertad natural al Contrato social.


El objetivo que se propone Rousseau es encontrar un nuevo pacto social en el que el hombre no renuncie a la
libertad natural, sino que le de un nuevo sentido.

Para cumplir este objetivo, el Contrato social debe cumplir los siguientes requisitos fundamentales:
 No enmascarar el hecho social de la sumisión.
 Se deben suprimir las jerarquías.

Hay que conciliar la libertad con la sujeción a las leyes: Kant se inspiró en

Rousseau asumiendo su noción de libertad que no excluye la sujeción. Únicamente debemos someternos a la razón,
este es el límite de la libertad.

Debemos recordar que el contractualismo de Hobbes es muy diferente al contractualismo de Rousseau, así:

 Para Hobbes el acuerdo consiste en la enajenación incondicional de la libertad individual en favor del
Leviatán.

5. La Voluntad general o soberana.

La voluntad general también denominada voluntad común, es el pacto por el que los individuos contratan una
asociación ideal: de tal forma que lo que uno quiere para sí, lo quiere para los demás. El individuo se identifica con la
comunidad y la comunidad está al servicio del individuo. La voluntad general es voluntad común porque la voluntad
de cada uno se pliega al interés general.

La voluntad general, es la que Kant identificará con los imperativos categóricos, se trata de una voluntad racional o
voluntad razonable que busca el acuerdo universal basado en la razón.

El pacto social tal y como lo concibe Rousseau armoniza libertad y autoridad (somos libres en tanto que cumplimos
las leyes), pero también armoniza los intereses individuales y la voluntad general:

 Esta voluntad general o voluntad común a todos los seres racionales se expresa en leyes que no nos oprimen
sino que nos hacen enteramente libres.

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