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Beneficios de la Lactancia Materna

La lactancia materna ofrece numerosas ventajas tanto para la madre como para el bebé. Alimentar al recién nacido exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses establece un fuerte vínculo afectivo, brinda los nutrientes necesarios para un desarrollo saludable y previene enfermedades. Una buena preparación antes y después del parto, así como el apoyo del padre y la familia, son fundamentales para una lactancia exitosa.

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Beneficios de la Lactancia Materna

La lactancia materna ofrece numerosas ventajas tanto para la madre como para el bebé. Alimentar al recién nacido exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses establece un fuerte vínculo afectivo, brinda los nutrientes necesarios para un desarrollo saludable y previene enfermedades. Una buena preparación antes y después del parto, así como el apoyo del padre y la familia, son fundamentales para una lactancia exitosa.

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Ama, amamanta

Ana María tuvo su primer hijo, José, muy joven. Su inexperiencia y la


falta de información la llevaron a no lactarlo sino unas pocas semanas.

Ahora, mientras espera la llegada de su hija, se ha preparado muy bien.


Consultó con su médico porque tiene los pezones un poco invertidos, pero
ya se hace masajes y se los estira con frecuencia, para lactar a su niña
con menos molestia; además, ha asistido a conferencias y leído un poco
al respecto.

La futura mamá quiere sentir a su hija alimentándose de ella, la imagina


muy cerca, abrazándola, acariciándola, hablándole. Sabe que si la
amamanta durante los primeros seis meses en forma exclusiva, su niña
va a crecer sana y fuerte, y ese acto de amor creará un vínculo afectivo
fuerte entre ellas. 

Julián, su esposo, la acompaña y apoya en ese proceso, razón por la cual


durante su embarazo se siente más tranquila y confiada.

Reflexionemos y compartamos 

 Si ya ha tenido hijos e hijas, ¿qué experiencias puede contar de la


lactancia materna?
 ¿Conoce las ventajas de alimentar al hijo exclusivamente del seno
materno durante los primeros seis meses en vez de hacerlo con
otras leches?
 ¿Cómo puede ayudar el padre, para que el niño sea alimentado
del seno materno de manera suficiente y por el tiempo adecuado?

Consultemos y debatamos
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La lactancia materna es un acto de amor que establece vínculos


afectivos estrechos entre la madre y su hijo o hija. Le aporta los
nutrientes necesarios al recién nacido, en especial si es exclusiva
durante los primeros seis meses. A partir de ese periodo, los niños,
además de la leche materna, necesitan otros alimentos
complementarios. Además, la lactancia materna previene enfermedades
en los niños. Los niños alimentados del seno son más sanos y felices.

Darle seno al niño hace que se sienta seguro, amado y protegido, y,


a la vez, es una de las mayores y mejores experiencias que una
madre puede sentir.

En la actualidad, la lactancia materna ha sido abandonada un poco por


las madres, debido a sus múltiples ocupaciones y responsabilidades
como personas activas y que aportan en el hogar, como es el caso de
incorporarse pronto a su trabajo. Sin embargo, el conocimiento de sus
ventajas lleva a muchas mujeres a hacer grandes esfuerzos para
amamantar a sus hijos, ojalá de una forma exclusiva, es decir, sin otros
alimentos, al menos los primeros seis meses.

El éxito de una buena lactancia se inicia desde antes del parto. La


futura madre debe consultar con su médico y el personal de salud sus
dudas, como por ejemplo la calidad de sus pezones, entre otras. Al
recién nacido se le debe poner al seno en los primeros minutos
luego de su nacimiento, esto le permite tranquilizarse y alejar los
temores ante ese mundo extraño al que llega. Ese primer contacto con
crea un fuerte lazo afectivo entre madre e hijo, e inicia pronto la
producción de leche.

Algunas madres se preocupan porque la leche puede tardar un poco


en bajar y, además, ven que esa primera leche, el calostro, es
escasa y un poco aguada. El calostro es un concentrado de defensas
que le ayudan al niño a protegerse de los riesgos de infección y contiene
sustancias que contribuyen a que maduren muy pronto el intestino y
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las vías respiratorias. No que hay que preocuparse porque pueda


parecer que no es abundante, pero es suficiente y de excelente calidad.

Los recién nacidos parecen iguales, pero cada uno es diferente y tiene
distintas necesidades. Por ello, la leche de cada madre es diferente y
está especialmente diseñada para cada niño. Por ejemplo, si el recién
nacido es prematuro, puede comer menos pues su estómago es más
pequeño que el de un nacido a término. La leche materna de la madre
de un niño prematuro será menos abundante pero tendrá una mayor
concentración de proteínas.

La leche materna cambia durante cada sesión de alimentación. La


proporción de grasas y proteínas varía y hace que el niño se sienta lleno
y decida terminar la sesión de amamantamiento. Por ello, los niños
alimentados del seno no suelen ser obesos.

Así mismo, le trae ventajas a la madre, la llena de una profunda


satisfacción al tener esa relación íntima y afectiva con su hijo, el útero
que había quedado grande después del parto va a volver más rápido a
su tamaño, la madre va a retornar a su peso más pronto y disminuye el
riesgo de que sufra de cáncer mamario, entre otras muchas ventajas.
Aun en la madre desnutrida la leche tiene nutrientes y defensas
buenos y adecuados, que van permitir una buena nutrición del
niño.

Las madres deben tener una alimentación balanceada, rica en


proteínas, hierro, vitaminas, cereales, para que no sufran de anemia y
desnutrición, por la pérdida de sangre durante el parto y de nutrientes
en el proceso de amamantar.

No amamantar al niño es privarlo de afecto y alimento y para la


madre es perder una magnífica oportunidad de crear un vínculo
afectivo con su hijo y, a la vez, protegerle su salud.
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Los dos primeros meses, los niños no tienen un horario diurno o


nocturno definidos y tampoco regulan la hora de su alimentación.
Inicialmente se debe poner al seno siempre que pida; poco a poco será
él quien establezca su propio horario de comidas para el día y para la
noche. Debemos respetar su propio ritmo y demanda.

Para el niño, ese momento de alimentación es de profunda alegría,


pues puede sentir a su madre, olerla, tocarla y recibir ese alimento
tibio, diseñado especialmente para él. En ese momento él se siente
dueño de la situación y seguro, está acunado en el pecho de su madre,
sintiendo su corazón, su calor, sus olores. Es fundamental que ella le
hable, lo acaricie, toque sus manos, le cante y lo consienta, y que
establezcan una comunicación visual, mirándose.

Para tener una lactancia exitosa es necesaria también la


participación del padre. La madre debe tener tiempo para lactar, pues
esta no es una labor para ser hecha a las carreras. Ella necesita el
tiempo suficiente, en un ambiente tranquilo, adecuado, y el padre y los
otros miembros de la familia deben proporcionárselo. Igualmente, se
requiere que ella pueda disponer de la hora de lactancia que le va a
corresponder por derecho en la jornada laboral para alimentar a su hijo,
sin tener que hacer en ese momento otras labores caseras. Una
lactancia adecuada es labor de toda la familia.

El padre también tiene privilegios; según la ley 755 de 2002, más


conocida como la ley María, todos los empleados del sexo masculino
gozan de un beneficio que les permite disfrutar de una licencia para
desarrollar sus labores de padre unos días después del parto. Por medio
de esta ley se busca que tanto el padre como la madre del recién nacido
compartan la crianza en los primero días de vida con su hijo. Este
beneficio se recibe desde el momento del parto y durante los primeros
días de vida del recién nacido, pues el objeto de esta ley es que el
esposo o compañero acompañe a la madre en la atención y la crianza
del hijo en ese periodo de tiempo. 
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La ley dice que al padre se le concederán ocho días hábiles de licencia


remunerada de paternidad, si ambos padres estén cotizando al sistema
general de seguridad social en salud, (SGSS). Si sólo él está cotizando al
SGSS, se le concederán cuatro días hábiles de licencia remunerada de
paternidad a partir de la fecha de parto. De igual manera se incluyen
los casos especiales de niños prematuros o adoptados. Para solicitarlo
es necesario presentar el registro civil de nacimiento.

La lactancia materna es tan importante que la naturaleza ha hecho que


toda mujer pueda dar leche materna suficiente, aun cuando hay
gente que cree lo contrario. Y lo pueden lograr tanto las mujeres de
senos grandes como las de senos pequeños. La madre debe prepararse
física y psicológicamente para tener una lactancia feliz: debe cuidar los
senos y pezones, ojalá desde el embarazo. Y si los pezones tienen
tendencia a estar invertidos, hay que hacerles masajes y estirarlos.

Las defensas que transmite la leche materna son múltiples.


Sobresalen los anticuerpos, pero también hay millones de células vivas.
Por ello se dice que la leche materna es la sangre blanca y que nos
proporciona defensas como si fuera una transfusión de nuestra madre.

Por eso se debe procurar que el hijo siempre reciba la leche de su


madre. Si ella tiene que ausentarse de casa, lo ideal, en vez de ofrecerle
otras leches, sería extraerse la leche materna y dejarla en un biberón
plástico, bien lavado. Si esta ausencia es sólo por unas ocho horas, no
se requiere dejarla en el refrigerador. Si es por más tiempo puede ser
aconsejable refrigerarla, sin congelarla, pues disminuyen los
anticuerpos y se destruyen las células. Luego se puede tibiar
lentamente, sin hervirla, antes de ofrecerla al niño.

Esta leche que la madre ha dejado va a ser ofrecida ojalá con cucharita.
Si esto no es posible y se va a utilizar un biberón, el hueco del chupo
debe ser pequeño, pues si le queda más fácil extraer la leche del biberón
que del seno materno puede emperezarse de la lenta succión que
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necesita para extraer la leche del seno, lo que puede llevar al destete
antes de tiempo.

Cuando el niño toma el seno materno, la posición correcta es


tomando en su boca no solo el pezón sino gran parte de la areola.
De esta manera puede usar el paladar, la lengua y los labios para
extraer la leche.

Mientras el niño come la madre puede acariciarlo, hablarle, abrazarlo,


pues él está unido a ella y se siente seguro y feliz. Luego de terminar,
hay que ponerlo sobre el hombro para que expulse los gases. El niño
alimentado del seno se llena menos de gases que el alimentado con
biberón.

Las deposiciones del niño alimentado del seno pueden ser muy
frecuentes, prácticamente una tras cada comida. Ello es normal y no
se considera motivo de alarma. Estas deposiciones suelen ser blandas,
pero no lesionan la piel del niño. Sin embargo, como cada uno es
diferente de los demás, algunos alimentados del seno pueden no hacer
deposiciones todos los días, sin que se considere que sea estreñido.

Muchas madres se preguntan, ¿hasta cuándo es suficiente alimento


el seno materno? Hasta los primeros seis meses, exclusivamente,
es decir, sin agregar otros alimentos. Por ello no se aconseja iniciar
antes otros alimentos. La introducción temprana puede tener riesgos de
desencadenar alergias; además, si los alimentos están contaminados
pueden ser fuente de una infección.

Cuando los pezones se agrietan, la madre puede darles un suave


masaje con agua tibia y verificar que el pezón quede seco. Si los
tiene muy maltratados puede extraerse la leche del seno para dársela al
niño con cucharita o biberón, y una vez sane el pezón ponerlo
nuevamente al seno. Se aconseja desocupar bien cada seno antes de
ofrecer el otro. Y en la siguiente sesión de alimentación empezar por el
seno que no se había desocupado completamente.
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Muchas madres preguntan, ¿y hasta cuándo puedo darle seno?


Hasta los veinticuatro meses es lo ideal. Después de los seis meses
ya se comienzan a introducir otros alimentos y el seno será un
complemento nutricional, pero seguirá aportándole defensas, evitándole
enfermedades y continuará siendo un momento de comunicación de
afecto entre la madre y su hijo.

Si el niño o la madre tienen fiebre, vómito o diarrea o gripa, la


madre puede seguir suministrándole tranquilamente la leche
materna, que lo protege de esas enfermedades pues esa leche le
transmite defensas contra ellas.

Muchas madres se preguntan, ¿no quedará con hambre? Si el niño


tiene hambre pedirá más frecuentemente, la madre lo pondrá
entonces más seguido al seno. Debemos recordar que la producción
de leche obedece las leyes de la oferta y la demanda. Si necesita más
pedirá más, se le ofrecerá más y la producción de leche aumentará.

Otras se preguntan, ¿hay que darle agua? No. Aun en climas cálidos
el agua que contiene la leche materna es suficiente para calmar la
sed del niño.

Es natural que el niño alimentado al seno durante los primeros dos


meses pida ser amamantado muchas veces durante la noche. Si un
niño no es alimentado cada vez que él quiera, la producción disminuirá.
Lo que debe hacer la madre es alimentarlo por libre demanda
durante el día y la noche.

La leche materna es suficiente por sí sola para alimentar a un niño


o a un par de gemelos hasta cuando cumplen los seis meses.

Algunas madres creen que se les está secando la leche. Lo que


ocurre es que el niño no está mamando con la frecuencia adecuada. Se
debe ponerlo a mamar todas las veces que pida, para que se alimente
bien y la producción de leche se mantenga.
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El destete es un proceso natural que va a tomar varios meses. Y


ojalá ocurra después de los seis meses. El niño lo irá diciendo: si no
quiere más es posible que la experiencia no esté resultando totalmente
satisfactoria para el niño.

La alimentación del seno no es totalmente segura como método


anticonceptivo. Sin embargo, se ha demostrado que sirve para
espaciar un poco los embarazos. Si no se quiere tener otro hijo durante
este periodo es necesario tomar otras precauciones, que puede
consultar con su médico y el personal de salud.

No es cierto que algunos alimentos aumenten la producción de


leche. Lo importante es una buena actitud psicológica, el deseo de
amamantarlo un buen tiempo y disponer de tiempo y de un ambiente
adecuado. El mejor estímulo para aumentar la producción de leche
es poner al niño a succionar frecuentemente.

Por la leche materna pueden pasar al niño el alcohol y también


ciertos medicamentos. Si la madre debe recibir medicamentos y está
lactando debe contarle a su médico. La leche materna puede transmitir
el VIH-sida y la hepatitis B. En estos casos, muy poco frecuentes, el
médico debe formular una leche adecuada según las características del
niño.

Comprometámonos y evaluemos

 La leche de la propia madre es el mejor alimento para el recién


nacido.
 No importa la forma ni el tamaño de los senos. Tanto los senos
pequeños como los grandes producen leche perfecta y en cantidad
suficiente.
 El amamantar no daña la figura. Por el contrario, le ayuda a
perder peso a la madre luego del parto. El embarazo siempre
altera la forma de los pechos, tanto si se amamanta como si no.
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 El biberón es la última solución: el niño debería pasar del seno


materno a ser alimentado con una cucharita.
 Que ninguna madre se niegue la oportunidad de lactar y dar
amor y que cada niño tenga la feliz oportunidad de ser alimentado
al seno por su madre.
 La madre debe sentir y saber que su leche es el mejor alimento
del mundo para su hijo o su hija.
 La madre debe poner el niño al seno todas las veces que él o ella
lo pida.
 Es importante el apoyo afectivo del padre, que además debe
ayudar para que la madre pueda dedicar tiempo a su hijo recién
nacido.
 Si no se desea la llegada de otro hermanito prontamente, se debe
consultar al médico.
 Cada madre debe disfrutar la lactancia de su hijo como una
maravillosa experiencia de comunicación y de crear vínculo
afectivo con él.

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