AUTISMO:
Willard & Spackman 10 edición: pág. 694
-DEFICT SENSORIAL: Según, (Ayres, y Tickle, 1980; Kientz y Dunn, 1997) y en otras obras (O’Neill y jones,
1997). Los niños con autismo con frecuencia muestran dificultades en el resgistro y la modulación sensoriales.
En algunas ocasiones pueden ser capaces de procesar esta información, pero no en otras y pueden ser hipo-
rreactivos o hiperreactivos a los estímulos sensoriales (Ayres y Tickle, 1980; Kientz y Dunn, 1997).
El pronóstico de los niños con autismo es diverso, al igual que el rango de gravedad. Algunos viven y trabajan
independientemente en la comunidad, aunque es normal que sisan experimentando dificultad con las
habilidades y las relaciones so-soporte mínimo, pero otros pueden ser totalmente dependientes para manejar
incluso necesidades básicas de autocuidados. El pronóstico en cuanto se relaciona con el funcionamiento in-
dependiente parece estar estrechamente relacionado con la inteligencia y con el nivel de comunicación
(Rogers y col., 2001).
El diagnóstico se establece más sobre la base de las observaciones del comportamiento
-diagnóstico de autismo antes de los 3 años de edad, la investigación moderna indica que se puede hacer un
diagnóstico fiable antes de los IS meses (Baron-Cohen y col., 1996). Los niños a quienes se les ofrecen
servicios de intervención temprana (alrededor de los 3 años de edad) tienen más resultados funcionales y
cognitivos positivos; por tanto, la intervención temprana es importante en estos niños (Dawson y Osterling,
1997).
La evaluación de terapia ocupacional de los niños con autismo habitualmente se centra en las habilidades
lúdicas y sociales estructuradas y no estructuradas, en las habilidades de autoayuda funcionales y en la
evaluación de las capacidades de procesamiento sensorial y las funciones motoras. Watling, Deitz, Kanny y
McLaughlin (1999) realizaron una encuesta entre profesionales de terapia ocupacional que crabajaban con ni-
ños autiscas y comunicaron los'recursos de evaluación y los procedimientos más frecuentes:
Perfiles e historias sensoriales (Dunn, 1999).
° Listas de control de autocuidados (Rogers y D'Eugenio, 1981).
° Observaciones clínicas (Ayres, 1981).
• Medidas dei desempeño motor.
-Los marcos de referencia empleados comúnmente en esta población son los enfoques de integración
sensorial y otros enfoques del desarrollo y conductual. Por ejemplo, una evaluación de terapia ocupacional de
un niño de 3 años con sospecha de autismo puede comprender pruebas motoras con las Escalas del
Desarrollo Motor de Peabody (Peabody Developmental Motor Scales; Folio y Fewell, 2000), observaciones
clínicas del juego y las interacciones con los compañeros y los miembros de la familia, así como una
entrevista estructurada de los padres establecida específicamente para recoger información detallada-sobre
las habilidades de autocuidados, gustos y aversiones, y capacidades de procesamiento sensorial. Esta eva-
luación debe considerarse junto con un equipo interdisciplinario.
-intervención conductual, como entrenamiento en diversas pruebas, educación especial, terapia del habla,
farmacología e intervenciones de apoyo familiar (Maúle, Reber y Batshaw, 1997). Los profesionales de terapia
ocupacional pueden estar involucrados en las intervenciones de apoyo familiar y en el desarrollo y la entrega
de pro- servicios directos que usan técnicas de integración sensorial para niños con problemas de
modulación sensorial y dispraxia u otros déficit sensitivomocores. Es importante que los terapeutas trabajen
estrechamente con los padres y otros profesionales para asegurar la coherencia en la forma en que se tratan
los comportamientos anormales y en el uso de estrategias para fomentar la comunicación social y el lenguaje
y para asegurarse que se aborden todos los objetivos del niño y la familia.
Willard & Spackman 8: Pág. 490
Autismo: “ DR. LEO KANNER ( 1943): Discapacidades mentales graves + Patrón característico de
comportamiento ( aislamiento social) con retraimiento, incapacidad para comunicarse, tendencia a
participar en rutinas repetitivas, exclusión del juego imaginario. ( 3 primeros meses de vida).
PATOLOGIAS ASOCIADAS: retraso mental, déficit visual y auditivo; enfermedades degenerativas
( Rett).
-Déficit cualitativo de las interacciones sociales reciprocas
-Déficit de la comunicación verbal y no verbal
ETILOGIA: 4 a 10.000 nacimientos y 3 veces más en varones; trastorno de forma genética. ( Rico y
cols,1989).
En gemelos idénticos
Forma de daño cerebral
Características:
Déficit cognitivos: nivel leve, pruebas de inteligencia del 15%
Moderado, 20%
Grave o profundo
- Discapacidad para el aprendizaje
- Carencia de juicio e imaginación de pensamiento
- Interacción adaptativa con su medio
-Déficit de la comunicación: Déficit del lenguaje expresivo como receptivo
Déficit del lenguaje hablado útil
Déficit de comunicación gestual
Patrones estereotipados (frases repetitivas)
-Déficit sociales y de comportamiento: Obsesión de ciertas rutinas y rituales
Objetos pequeños, organización de pertenencias en orden particular.
Interaccion visual ( inanimados)
-Trastorno del procesamiento sensorial: Deficit vestibular, somatosensorial, olfatorio, gustativo ,
hiporreflexia sensitiva.
Desatención de estímulos dolorosos
Ausencia de reflejo de sobresalto y vértigo en movimientos rotatorios
Déficit táctil e inseguridad gravitacional
(Ayres), aspectos de procesamiento perceptual, distorsiones perceptuales ( hiperreactividad e
hiperactividad)
-Déficit Motora: busca toda esta parte Jair (cite todo) pagina, libro
- TONO MUSCULAR:
-AMPLITUD ARTICULAR:
- FUERZA:
-Control cefálico:
-Reflejos:
Tratamiento y Pronóstico: Enfoques terapéuticos, psicoterapia, integración sensorial, terapia lúdica,
modificaciones del entorno.
Intervención es conductiva de tipo conductual especifico: lenguaje, destrezas sociales.
TERAPIA OCUPACIONAL:
-Tratamiento de integración sensorial
-Terapia conductual
Es probable que los trastornos del espectro autista tengan un patrón de comportamiento y un nivel
de gravedad únicos en cada niño, desde un funcionamiento bajo hasta uno alto.
Algunos niños con trastornos del espectro autista tienen dificultades de aprendizaje y algunos
presentan signos de inteligencia inferiores a lo normal. Otros niños con este trastorno tienen una
inteligencia entre normal y alta, aprenden rápido, aunque tienen problemas para comunicarse,
aplicar lo que saben en la vida diaria y adaptarse a situaciones sociales.
o suele hacer contacto visual y carece de expresión facial
No habla o tiene un desarrollo tardío del habla, o bien pierde la capacidad que tenía para decir
palabras u oraciones
No puede mantener ni iniciar una conversación o, tal vez, inicia una solamente para pedir algo o
nombrar elementos
Habla con tono o ritmo anormal y es posible que utilice una voz cantarina o que hable como un robot
Repite palabras o frases textuales, pero no comprende cómo usarlas
No parece entender preguntas o indicaciones simples
No expresa emociones ni sentimientos y parece no ser consciente de los sentimientos de los demás
No señala ni trae objetos para compartir sus intereses
Aborda interacciones sociales de forma inadecuada comportándose de manera pasiva, agresiva o
perturbadora
Tiene dificultad para reconocer señales no verbales, como la interpretación de las expresiones
faciales de otras personas, las posturas corporales o el tono de voz
Patrones de comportamiento
Un niño o un adulto con trastorno del espectro autista puede tener intereses, actividades o patrones
de comportamiento repetitivos y limitados, e incluso presentar cualquiera de los siguientes signos:
Realiza movimientos repetitivos, como balancearse, girar o aletear con las manos
Realiza actividades que podrían causarle daño, como morderse o golpearse la cabeza
Desarrolla rutinas o rituales específicos y se altera con el mínimo cambio
Tiene problemas con la coordinación o muestra patrones de movimientos extraños, como ser torpe o
caminar en puntas de pie, y muestra un lenguaje corporal extraño, rígido o exagerado
Se deslumbra con los detalles de un objeto, como las ruedas que giran en un auto de juguete, pero
no entiende el propósito general o el funcionamiento del objeto
Es más sensible que lo habitual a la luz, el sonido o el contacto físico, pero puede ser indiferente al
dolor o la temperatura
No participa en juegos de imitación o de simulación
Se obsesiona con un objeto o una actividad con una intensidad o concentración anormales
Tiene preferencias específicas con respecto a los alimentos, como comer solamente unos pocos
alimentos o no comer alimentos con una determinada textura
o responde con una sonrisa o una expresión de felicidad a los 6 meses o antes
No imita sonidos o expresiones faciales a los 9 meses o antes
No balbucea ni hace gorgoritos a los 12 meses o antes
No hace gestos, como señalar o saludar, a los 14 meses o antes
No dice palabras simples a los 16 meses o antes
No juega a juegos «de simulación» o imitación a los 18 meses o antes
No dice frases de dos palabras a los 24 meses o antes
Pierde las habilidades del lenguaje o sociales a cualquier edad
o juega a simular o a “hacer de cuenta” a los 18 meses.
Tiene patrones de movimiento extraños.
No sabe cómo jugar con juguetes.
Hace cosas “antes” en comparación con otros niños.
Camina en punta de pie.
No le gusta treparse a las cosas o subir escaleras.
No imita las caras tontas.
Parece estar mirando al vacío o deambular sin sentido.
Hace rabietas intensas o violentas.
Es demasiado activo, poco cooperador o resistente.
Parece tener demasiada sensibilidad al ruido.
No le gusta hamacarse o rebotar en las rodillas de los padres, etc.
Causas
Los trastornos del espectro autista no tienen una única causa conocida. Considerando la
complejidad del trastorno y el hecho de que los síntomas y la gravedad varían, probablemente
haya muchas causas. La genética y el medio ambiente pueden influir.
Genética. Varios genes diferentes parecen estar relacionados con los trastornos del espectro
autista. Para algunos niños, los trastornos del espectro autista pueden estar asociados con un
trastorno genético, como el síndrome de Rett o el síndrome del cromosoma X frágil. Para otros, los
cambios genéticos (mutaciones) pueden aumentar el riesgo de padecer trastorno del espectro
autista. Más aún, otros genes pueden afectar el desarrollo del cerebro o el modo en que se
comunican las neuronas cerebrales, o pueden determinar la gravedad de los síntomas. Algunas
mutaciones genéticas parecen ser hereditarias, mientras que otras suceden de manera
espontánea.
Factores ambientales. Actualmente, los investigadores estudian si factores, como las infecciones
virales, los medicamentos, las complicaciones durante el embarazo o los contaminantes del aire,
desempeñan un papel en el desencadenamiento del trastorno del espectro autista.
Movimientos corporales estereotipados.
Anomalías en la emisión, forma y contenido del lenguaje.
Marcadas anomalías en la comunicación no verbal.
Insistencia irracional en el seguimiento de rutinas.
Intereses o actividades restringidos.
Déficits en la reciprocidad social o emocional
Las personas con autismo tienen dificultades en la función motora gruesa (la que implica grandes
movimientos de brazos, piernas, torso o pies) y en la coordinación motora, el funcionamiento
coordinado de diferentes músculos, articulaciones y huesos. En niños con autismo se han
observado alteraciones en los hitos del desarrollo motor (a qué edad gatea, a qué edad da los
primeros pasos), hipotonía (bajo tono muscular), rigidez muscular, acinesia (falta o pérdida del
movimiento), bradicinesia (lentitud de los movimientos voluntarios asociada a una disminución de
los movimientos automáticos, como el braceo al caminar), alteraciones en el control de la postura
y marcha anómala.
habilidades motoras gruesas, los niños con autismo suelen estar, de media, medio año por detrás
de sus compañeros. Aunque esta fase del desarrollo motor no depende del contexto social, hay
que recordar que normalmente se domina a base de observar a otros e imitar lo que están
haciendo. También pueden tener que ver con una menor capacidad de atención, menores
habilidades para el juego, o un exceso de sensibilidad táctil y otras aversiones.
En relación a la hipotonía, un niño con ese bajo tono muscular suele estar como «blandito»,
siempre apoyándose en algo y a menudo siendo incapaz de mantenerse erguido durante un
tiempo prolongado. Cosas como sentarse o recoger un objeto del suelo dan la impresión de que le
cuestan más que a otros niños y pueden producirse problemas de equilibrio, torpeza, caídas
frecuentes, dificultades para estar con sus compañeros, se cansa fácilmente o cualquier tarea
sencilla parece que le requiere más esfuerzo que a los demás.
La rigidez muscular genera la sensación de que el niño está tenso, al tocarle se nota esa rigidez
característica pero es más rara en los niños con autismo que la hipotonía.
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